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Un tablao en otro mundo. David López Canales. Alianza editorial

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UN TABLAO EN OTRO MUNDO DAVID LÓPEZ CANALES

LA ASOMBROSA HISTORIA DE CÓMO EL FLAMENCO CONQUISTÓ JAPÓN Dosier de prensa

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UN TABLAO EN OTRO MUNDO La asombrosa historia sobre cómo el flamenco conquistó Japón

«¿Te imaginas hace 50 años, dos críos como nosotros, en Tokio? ¡Nos pensábamos que estábamos en otro mundo!», exclama el guitarrista Pepe Habichuela al autor al recordar el año que pasó en Japón en los sesenta. En aquella época comenzaron a viajar allí los flamencos españoles. Lo hicieron, por temporadas larguísimas, artistas como Chiquito de la Calzada, que se marchó varias veces a Japón para poder darle una vida mejor a su esposa Pepita, Tomás de Madrid o Cristina Hoyos. Pero también empezaron a llenar los teatros japoneses genios como Antonio Gades o Paco de Lucía. Ellos son los responsables de la pasión por el flamenco que comenzó a extenderse en Japón. Este libro habla de todos ellos, de sus orígenes, de sus vidas y de sus fascinantes experiencias en aquel lejano y desconocido Oriente, pero también de los japoneses que vinieron a la España de la Dictadura, dejándolo todo, para cumplir su destino más insólito: hacerse flamencos. Unos encontraron en Japón dinero, fama y respeto. Nunca habían tenido la admiración que hallaban allí y les sorprendía tanto como les daba rabia pensar cómo podían amar allí más que en España algo que les resultaba tan complicado y ajeno como lejano. Otros encontraron también en Japón a unos japoneses que resultaban las víctimas perfectas para su picaresca. Comenzaron vendiéndoles los vestidos de bailar, los complementos y las guitarras que llevaban. Los flamencos vendieron productos en Japón antes incluso de que las primeras compañías japonesas, Sony y Sanyo, exportaran sus televisores y transistores a España. Al final muchos se aprovecharon de los japoneses y acabaron vendiéndoles, literalmente, hasta arena de Las Ventas con sangre de toro, como les decían, pero que no era más que arena del parque con sangre de pollo del mercado. A su vez, los japoneses hallaron en el flamenco, un arte tan ancestral como complejo, una forma de expresarse y romper la represión social. Desde los años sesenta miles de japonesas se han aficionado tanto al baile flamenco como única fórmula para expresarse y mostrar sus emociones que ahora hay en Japón más academias de baile que en España. Responsables de ellos fueron los españoles que viajaron allí pero también los primeros bailaores, como Shoji Kojima, Yasuko Nagamine o Yoko Komatsubara, que vinieron a aprender a España en los años sesenta, sin conocer el idioma ni el país y teniendo que enfrentarse a quienes se reían de ellos y nunca creyeron que podrían bailar. Los japoneses se preocuparon por entender el flamenco, por descifrarlo y por aprenderlo hasta que, de alguna manera, lo han hecho suyo. Esta es la asombrosa historia de cómo el flamenco conquistó el alma de los japoneses. Este es un libro de flamenco pero no es un libro de flamenco. No se trata de un libro especializado, sino para todos los públicos. Es un libro de vidas y aventuras únicas. Un tablao en otro mundo narra, con decenas de testimonios exclusivos e inéditos de los artistas flamencos pioneros en Japón, de los que se quedaron allí a vivir y de los japoneses que vinieron a España, un viaje de ida y vuelta con muchas estaciones. De ciudades como Madrid o Sevilla a destinos como Tokio u Osaka. Pero con escalas en Jerez, en Granada, en Triana, en Tirso de Molina… Un viaje en el que se viven y se cruzan muchas vidas. Las vidas de esos primeros flamencos que fueron al lejano Oriente. Las de los japoneses que vinieron a España. Las vidas de los que se instalaron definitivamente en Japón. Las vidas de quienes aprendieron con los españoles y las de los españoles que se hicieron maestros entre los japoneses. Las vidas de los que se reían de aquellos japoneses, de aquellos chinos, como los llamaban, inocentes ellos, que querían bailar. Y las vidas de aquellos que los respetaron y los admiraron por su pasión. Los que, como confesaba Paco de Lucía en uno de sus últimos viajes a Tokio, apreciaban a los japoneses porque el flamenco debe tener temperamento y ellos, aunque contenido, lo poseen.

David López Canales (Madrid, 1980), periodista y escritor, lleva veinte años buscando buenas historias, y a sus protagonistas, para poder contarlas. También para tener, como confiesa, el privilegio de escucharlas y vivirlas. Así lo ha hecho en los principales medios escritos de España pero también de países desde Europa a México y Latinoamérica o en libros como El traficante (La esfera de los libros, 2019). Esta es su segunda incursión en el género del ensayo. Como cuenta, no quería hacer un libro sobre flamenco sino un libro de vidas asombrosas, desde las experiencias de Chiquito de la Calzada en Japón, que el artista convertiría en chiste y llevaría a televisión, hasta las de decenas de artistas, muchos de ellos estrellas hoy consagradas, que pasaron también temporadas larguísimas en Japón cuando Japón era, literalmente, otro mundo. “Creo que la conquista de Japón por el flamenco es una historia asombrosa y única. Pensemos en aquellos artistas que apenas habían salido de sus pueblos y que no sabían nada del mundo plantarse en mitad de un Tokio que aún no se había visto ni en el cine. Pero también es el mejor ejemplo de la importancia y el valor que tiene un arte tan especial como el flamenco, a pesar de que en España no recibe el cuidado, prestigio y atención que merece”, opina el autor.

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DAVID LÓPEZ CANALES: «El flamenco ha sido el mejor ansiolítico que los japoneses han podido encontrar» ¿Cómo surgió la idea de este libro?

Pero sin embargo les atrapó…

Una tarde, comiendo en casa del guitarrista Pepe Habichuela con él y su mujer, Amparo, que fue bailaora, me contaron que a finales de los sesenta se habían pasado un año en Japón. Había sido para ella como una condena, como me dijo, porque Japón estaba muy lejos y todo les daba miedo. La historia se quedó dándome vueltas en la cabeza y le dije a Pepe que quería volver otro día, con una botella de vino, para que me contaran a fondo aquella aventura. Aceptaron el trato. Tras escucharla decidí que quería contar su historia y la de los primeros flamencos que, como ellos, se fueron a Japón. Lo único que sabíamos del flamenco y Japón eran los chistes que había hecho Chiquito de la Calzada, que fue otro de los flamencos que pasó mucho tiempo en Japón y de quien también hablo en el libro.

Sí, totalmente. Les atrapó, sobre todo, lo que significa el flamenco y lo que permite hacer. La japonesa es una sociedad contenida hasta la represión. Expresar emociones está socialmente mal visto. Y entre las mujeres más aún. Y el flamenco es todo lo contrario: es pura emoción, pura expresión, absoluta explosión. En el flamenco las penas se exorcizan cantando y bailando y las alegrías se celebran igual. El flamenco ha sido durante más de medio siglo el mejor ansiolítico que muchos japoneses han podido encontrar.

¿Cómo fue el proceso? Yo no quería hacer un libro especializado en flamenco, porque no lo entiendo como para atreverme a hacer eso y porque no quería que fuera un libro de flamenco, sino de vidas y almas, que es lo que me a mí me interesa y me mueve. Así que durante meses busqué a todos los flamencos más viejos que pasaron temporadas de meses y años en Japón y les hice entrevistas larguísimas. Después busqué y entrevisté también a los primeros bailaores japoneses que vinieron a España. Y por último a los españoles que se fueron y se siguen yendo a Japón sin billete de vuelta. Con las historias de todos, casi como una larga crónica, escribí el libro. ¿Hay algún dato o anécdota de todos los que aparecen en el libro que te resulte especialmente llamativo? Sí, muchos. Pensemos, por ejemplo, que los primeros flamencos que empezaron a ir de forma regular a Japón, en los sesenta, lo hacían a un país que se estaba reconstruyendo entonces tras la Segunda Guerra Mundial y empezando a convertirse en el Japón moderno. Aquellos flamencos fueron los primeros que se subieron al Shinkansen, el tren de alta velocidad, cuando faltaban aún más de 25 años para tener AVE en España. Más datos: hoy hay más academias de baile en Japón que en España; cuando abrió el Instituto Cervantes en Tokio en 2008 hacía más de 40 años que venían japoneses a la escuela de baile Amor de Dios a aprender español y a bailar. Y el que más me fascina a mí: los flamencos empezaron a vender productos en Japón: vestidos, guitarras, peinetas, zapatos, de todo, hasta bolsitas de arena de Las Ventas… antes incluso que llegaran las primeras empresas japonesas, Sony y Sanyo, a España. ¿Qué tiene la música y la cultura japonesa en común con el flamenco? Nada, y eso es al mismo tiempo lo más insólito y lo más apasionante. Salvo algunos rasgos que se pueden encontrar en el kabuki o en el teatro del nō, no hay rasgos comunes. Los japoneses se apasionaron, literalmente, por un arte que no eran capaces de descifrar ni de entender. Y se apasionaron tanto por él que desde el principio no sólo quisieron bailar, sino comprenderlo y conocer su origen y las raíces últimas de los cantes. Querían, y quieren, incluso cantarlo, sin siquiera hablar español, que los artistas españoles al principio cuando les escuchaban, con sus vocecillas como de gato, repetir lo mismo que escuchaban en los discos se partían de la risa con ellos y se burlaban.

Cuentas en el libro que Japón cambió muchas vidas y que incluso salvó unas cuantas. A casi todos quienes viajaron les pasó. En Japón se ganaba al principio mucho dinero. Se iban a los tablaos de allí y volvían y podían comprarse una casa. Pepe Habichuela, por ejemplo, si no se hubiera ido a Japón no habría tenido después los ahorros, el colchoncito, que le dio el impulso para dejar los tablaos e irse a tocar con Enrique Morente. Muchos flamencos, como Tomás de Madrid o Manolete, se hicieron maestros allí, porque tenían una libertad creadora y una seriedad para trabajar que no poseían en España. Incluso muchos flamencos encontraron en Japón una salvación a las noches largas y malas del flamenco. Se fueron a vivir allí y se limpiaban de todo y recuperaban, como dicen ellos bromeando, hasta el desayuno después de veinte años levantándose a las tres de la tarde tras noches de juerga. ¿Por qué esta historia? Porque merecía ser contada. Porque es una historia, sobre todo, de pasiones. De pasiones compartidas y de mundos improbables que se encuentran y chocan. Imaginemos a un gitano que apenas ha salido de su pueblo plantarse en mitad de Tokio en los años 60 o 70… O un japonés en el Madrid del final de la Dictadura queriendo hacerse bailaor, cuando aquí no se había visto un japonés casi ni en el cine, que los llamaban chinos y se reían de ellos porque querían bailar flamenco. Pero, además, es una historia sobre el valor que tiene el flamenco. Poseemos en España un arte único y especial, una maravilla que no cuidamos y prestigiamos como merece, creo que por desconocimiento, y que es capaz de provocar terremotos en países tan lejanos como Japón. Y eso, creo, hay que ensalzarlo y había que contarlo. Y la historia continúa… Cada año viajan a Japón cientos de artistas españoles, o para trabajar en los tablaos de allí o para hacer grandes giras en teatros, como en su día hicieron maestros como Paco de Lucía o Antonio Gades. Y también siguen viniendo muchos japoneses a aprender a España. Pero ha cambiado la realidad. Ya no se gana tanto dinero en Japón y los japoneses se han aprendido lo bueno y lo malo del flamenco. Durante años los españoles se aprovecharon de la confianza que les daban y con su picaresca muchos se aprovecharon de ellos y los estafaron. Y los japoneses hoy le han dado la vuelta a la situación y son ellos los que saben la, desgraciadamente, precariedad que tiene el sector y les ofrecen mucho menos sueldo por muchas más actuaciones. Es un viaje de ida y vuelta, pero sigue, sigue, sí. Y seguirá. alianzaeditorial.es alianzaeditorial.es

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Un libro asombroso con historias únicas e imágenes sorprendentes

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«¿Te imaginas hace 50 años, dos críos como nosotros, en Tokio? ¡Nos pensábamos que estábamos en otro mundo!», exclama el guitarrista Pepe Habichuela al recordar el año que pasó en Japón en los sesenta.

Chiquito de la Calzada en el tablao El Flamenco en Tokio, años 80.

DAVID LÓPEZ CANALES UN TABLAO EN OTRO MUNDO LA ASOMBROSA HISTORIA DE CÓMO EL FLAMENCO CONQUISTÓ JAPÓN LIBROS SINGULARES (LS) 15,50 x 23,00 | 240 pp | Rústica 978-84-1362-195-1 | 3432939

€ 16,00

*HYYERD|621951] Si deseas más información y/o entrevista al autor:

Raúl Muñoz García

Comunicación y prensa 91 393 89 37 / 680 828 811 rmgarcia@anaya.es

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Cubierta: El Rubencio .Fotografía de cubierta: Arcangel images. Dosier: proyectos gráficos PGA

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