© Andrés Manner
Crema Paraíso
Camilo Pino
Camilo Pino Crema Dosier Paraíso de prensa “Un relato veloz que sabotea todo lo que toca y dinamita la solemnidad de la literatura, la pompa de los cánones y de las cofradías.” Alberto Barrera Tyszka LG00300401_dosier_crema.indd 1
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Foto: Andrés Manner
Camilo Pino estudió Periodismo en la Universidad Central de Venezuela y Comunicación en la Universidad londinense de Westminster. Actualmente vive en Miami.
9 ABRIL CAMILO PINO CREMA PARAÍSO ALIANZA LITERATURAS 14,50 x 22,00 | 256 pp | Rústica 978-84-9181-875-5 |3472739
€ 18,00
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«Camilo Pino cree obsesivamente en que la novela es un microcosmos autosuficiente regido por sus propias reglas y Crema Paraíso es el perfecto ejemplo de esta filosofía. Sus inolvidables personajes están atrapados en un delirio incubado dentro de un absurdo que ha sido a su vez engendrado por el matrimonio de la riqueza petrolera y la utopía revolucionaria, pero todo lo que les sucede en sus realidades alucinadas es para ellos de lo más normal. Extremadamente imaginativa, lúdica y paródica, como sus novelas anteriores, Crema Paraíso es también una extensa meditación sobre la relación padre-hijo y la fracasada izquierda latinoamericana en sus versiones más extremas —la cubana y la venezolana—. La historia íntima de los personajes cuestiona y ridiculiza a la épica colectiva y ambas se van hilvanando sin amargura, cinismo o profundidades artificiales. Con Crema Paraíso, Pino asegura su lugar entre los mayores novelistas venezolanos en lo que va de siglo». Boris Muñoz, Editor de Opinión de The New York Times
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Camilo Pino, autoentrevista Para los griegos el punto más alto de la sabiduría consistía en conocerse a uno mismo, pero yo no tengo la menor idea de qué preguntarme. Mejor arrancar sin pensarlo mucho.
detti, Cardenal, Fidel y sus uñas pulidas, nuestros premios Nobel: Vargas Llosa y García Márquez. Digamos que son personajes reales que participan en cameos.
¿Sabías que te iba a hacer esta pregunta? La primera pregunta, es decir, esta.
¿Dónde transcurre la acción?
La verdad no, porque en eso consiste escribir, en sorprenderse a uno mismo, y en respetar la lógica del texto. Este, por cierto, me está llevando a un territorio abstracto, casi metafísico, y tú sabes muy bien que la metafísica me incomoda. ¿Un territorio borgiano? Sí, precisamente pienso en El otro, y en cómo nunca podré escribir como Borges. ¿Eso por qué? Nadie puede escribir como Borges. Se puede escribir a partir de él, como lo hizo Piglia y como lo hace Aira, pero no como él. Yo creo que no se debe escribir como alguien, sino a partir de alguien. Kafka y Pérez Galdós escribieron a partir de Dickens, y mira el resultado.
El grueso de la primera parte transcurre en la Latinoamérica de los años ochenta, sobre todo entre La Habana y Caracas. La segunda se traslada al presente, al hemisferio norte, entre Miami, que es la ciudad donde vivo, y un Berlín imaginario. ¿Por qué tantas ciudades? Quizás porque soy inmigrante, un caraqueño que después de dar vueltas por el mundo se estableció en los Estados Unidos. Estoy acostumbrado a vivir en varios países a la vez (mentalmente, digo): Los Estados Unidos, Venezuela, Miami, que es una suerte de territorio intermedio; Portugal y España, donde se ha establecido parte de mi familia. Supongo que mi trabajo se ha adaptado a esa realidad. ¿Me estás diciendo que haces autoficción?
Me gustaría escribir como Camilo Pino, consolidar de una vez por todas mi estilo, mi voz, crear mi propio cuerpo literario. Eso es a lo que aspiro, a confirmar mi estilo y dejar la mejor obra que pueda escribir.
No estoy seguro de que la autoficción exista, por lo menos en el sentido que se le da comúnmente, como un género o un recurso literario contemporáneo. La vida del autor siempre ha sido fuente de material literario. Y los escritores se han tratado como personajes desde hace siglos. Los libros están hechos de libros y de memorias, de la experiencia del autor. No podemos imaginar de la nada. Eso siempre ha sido así.
¿Cómo son tus personajes?
¿Por qué escribes?
Están llenos de contradicciones. Algunos cometen errores, grandes errores, y pagan por ello. Otros los cometen y salen bien parados del asunto. Todos tienen en común el deseo de vivir en la página. Y todos se sacrifican en nombre de la novela, viven para ella.
Sabes muy bien que nunca me he hecho esa pregunta. Escribo porque sí, porque no se me ocurre hacer otra cosa. He sido escritor desde antes de escribir mi primera línea.
¿Y tú como quién quieres escribir?
¿Y tus novelas? Mis novelas también pretenden estar vivas: ser un mundo con sus habitantes, sus leyes, su lógica. Suelen ser espacios extremos, delirantes, con situaciones límites que sacan lo mejor y lo peor de la gente. ¿Qué nos puedes decir sobre Crema Paraíso? Es la primera novela de la que me siento seguro. Sé que eso puede ser irrelevante para mis nuevos lectores, pero es verdad. ¿De qué va? De un padre y su hijo. De dos épocas, una en la que la revolución parecía tener un sentido moral, y otra marcada por las trampas del mercado. De la poesía, de la mala y de la buena poesía. Del entretenimiento basura. De los apetitos. De la ilusión del éxito y el fracaso. Estoy sonando como una contracubierta. Mejor callo. No te vas a zafar así de fácil, mira que entre tú y yo no hay secretos. Crema Paraíso es una heladería, ¿cierto? Sí, una heladería de la Caracas de mi infancia que, por cierto, todavía sobrevive al infierno venezolano. Es un punto de referencia para una generación, pero en la novela es más bien un sueño, una ilusión sobre lo posible, y un espacio de disfrute sensorial. En la novela hay personajes reales… Como Napoleón en La Cartuja de Parma o en Guerra y Paz, de ladito, pero sí, en la novela aparecen personajes referenciales: Bene-
Suenas como un puritano. ¿La fama, el dinero, no te interesan? El dinero me interesa, mucho. Pero los escritores somos pésimos haciendo plata. Eso lo tengo clarísimo. En cuanto a la fama, los escritores famosos no se parecen a sí mismos, sino a uno de sus personajes, y yo no me quiero parecer a los míos. ¿Cuáles son tus peores miedos? Eso también lo sabes muy bien: el miedo a caer en espiral en una fosa sin fondo, y el miedo a la orina de las arañas. ¿Tu mayor defecto literario? Tiendo a la expansión. Paso la mitad del tiempo conteniendo mis historias, luchando contra la tentación del ingenio. ¿Tu mayor virtud literaria? La empatía. ¿La literatura salva? Depende del peligro. Nos puede salvar del tedio o de la incomprensión, pero no de un tiro o un ataque terrorista. Más que salvar, la literatura nos acompaña y nos completa. Diría que nos mejora, pero luego pienso en la biblioteca de Hitler y cambio de opinión. ¿Qué quieres que piense la gente cuando termina tus libros? Que valió la pena, que se reconocieron en un personaje o una situación, que se hagan alguna pregunta o descubran algo con relación a sí mismos o su entorno, por lo menos por un momento. Y que luego escojan el próximo libro.
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Crema Paraíso es una obra que toca fibras íntimas con un humor sutil, obligándonos a cuestionar el mundo, y que se puede leer en muchas claves: novela de padre e hijo, ensayo sobre el éxito y el fracaso, crónica del desengaño revolucionario, meditación sobre el arte, elogio de la locura, o comedia de equívocos.
«Me ha cambiado la forma de leer novelas.» Almudena Grandes «Con lucidez, sensibilidad artística y mucho delirio tropical, Camilo Pino honra la mejor tradición de la novela latinoamericana» Hernán Vera Si deseas más información y/o entrevista al autor:
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Emiliano recibe una jugosa propuesta económica de una productora alemana para participar en un programa de televisión. El único requisito es que su padre debe acompañarlo, lo cual no es un proyecto fácil pues tiene un indicio de demencia, con delirios de grandeza. Está convencido de ser el mejor poeta de Latinoamérica, de poseer poderes sobrenaturales de seducción, y espera que le den el Nobel inminentemente. Según indicaciones de su madrastra, le da tres pastillas anaranjadas al día para tenerlo controlado, pero el viejo pronto se revela inmanejable.
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