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Revista rumiNews Junio 2026

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Palacio de Congresos y Exposiciones de León (CONELE)

CUANDO EL CALOR PONE A PRUEBA LA SALUD, EL BIENESTAR ANIMAL Y LA PRODUCCIÓN

Nos encontramos en verano, época en la que el calor condiciona buena parte de las decisiones de manejo en las granjas.

Este periodo, que muchas personas utilizan para desconectar de su trabajo cotidiano y disfrutar de unos días de familia, cultura o playa, supone un verdadero reto para los productores, con situaciones complejas asociadas a las altas temperaturas que se alcanzan en muchos puntos de nuestra geografía que hay que prevenir.

Está demostrada científicamente la dificultad que tienen nuestras vacas, cabras y ovejas, unas más y otras menos en función de razas o pesos, de limitar el incremento de la temperatura corporal con los diversos mecanismos compensatorios de los que disponen, como el sudor o la respiración.

Todo ello tiene una consecuencia directa evidente: la hipertermia y estrés térmico asociado que pueden generar problemas de diversa índole en nuestros colectivos impactando de modo directo en la producción, salud y rentabilidad de nuestras empresas.

Entre los efectos más claros de esta situación podemos encontrar la disminución del apetito y, por tanto, el descenso en el consumo de alimentos.

Parece evidente y no es necesario explicarlo. Más calor, menos ganas de comer. Este hecho, asociado también al incremento en el consumo de agua, provoca que el rumen no funcione en las condiciones idóneas, lo que afecta al rendimiento de los individuos.

La acidosis ruminal, junto con otros trastornos digestivos, es una consecuencia frecuente de esta situación. A ello se suma la alteración de la funcionalidad y permeabilidad intestinal derivada de los procesos inflamatorios asociados a la redistribución del flujo sanguíneo hacia la superficie corporal para disipar el calor.

A todo ello, hemos de añadir las consecuencias que también puede tener este proceso sobre la reproducción, con una disminución de la fertilidad o la detección de celos.

A nivel sanitario, el exceso de calor tampoco es bueno para el bienestar general y estado corporal de los rumiantes, teniendo repercusiones directas sobre el funcionamiento del sistema inmunitario.

Existe una mayor “vulnerabilidad” a los agentes externos, lo que puede repercutir, por ejemplo, en la aparición de más problemas de mamitis. Todo ello sin menospreciar otros efectos indirectos como el incremento de cojeras asociadas al mayor tiempo que los animales permanecen en pie.

En definitiva, el exceso de calor ocasiona una disminución de la eficiencia y rendimiento de nuestros colectivos frente a la que no debemos permanecer impasibles.

Afortunadamente, disponemos de herramientas para reducir su impacto. Desde aspectos que parecen lógicos, como el incremento de los espacios con sombra para nuestros animales, hasta otros más técnicos como el manejo de la alimentación, tanto en su composición como en la forma de administración.

Precisamente por ello, en esta edición abordamos algunos de los aspectos clave relacionados con el impacto del calor en los rumiantes, desde sus efectos sobre la salud y la producción hasta las herramientas disponibles para mitigarlo. Esperamos que estos contenidos resulten de utilidad para afrontar los retos que plantea el verano.

EDITOR

GRUPO DE COMUNICACIÓN AGRINEWS S.L.

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Laura Muñoz

+34 629 42 25 52 laura@mediatarsis.com

Félix Muñoz +34 618 18 00 16 felix@mediatarsis.com

Luis Carrasco +34 605 09 05 13 lc@agrinews.es

DIRECCIÓN TÉCNICA

Christian de la Fe Rodríguez Luis Miguel Jiménez Galán

REDACCIÓN

Daniela Morales

COLABORADORES

Gema Chacón

Fernando Bacha Braulio de la Calle Campos

María Fernández

ADMINISTRACIÓN

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Tel: +34 93 115 44 15 info@grupoagrinews.com www.rumiantes.com

Precio de suscripción anual: España 36 € Internacional 125 €

DIRIGIDA A VETERINARIOS DE RUMIANTES

Depósito legal rumiNews B-8798-2019

ISSN (Revista impresa): 2696-8185

ISSN (Revista digital): 2696-8193

Revista trimestral

La dirección de la revista no se hace responsable de las opiniones de los autores. Todos los derechos reservados. Imágenes: Noun Project / Freepik/Dreamstime/BioRender

CONTENIDOS

4

Alimentación y estrategias nutricionales para hacer frente al estrés por calor en vacuno lechero

Braulio de la Calle Campos Director técnico en formulación de rumiantes COREN agroindustrial

Supere el calor sin perder el ritmo 20

Servicio Técnico de Novus

Predicción del índice de estrés térmico e impacto en la producción en tiempo real mediante la plataforma digital NEIKER-KABE 24

Eduardo Rosa, Laura Rincón y Pilar Merino

NEIKER-BRTA, Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario

Estrés por calor en el vacuno de leche: monitorización por grupos para optimizar la inversión en medidas de enfriamiento

Carolina Tejero, Carlos Carbonell y Laura Elvira

Equipo Técnico de MSD Animal Health

58

Influencia de la fase de lactación en la respuesta conductual al estrés por calor

Wissem Baccouri1,2,3, George Wanjala², Violetta Tóth², István Komlósi1,3, Edit Mikó²

¹Escuela de Doctorado en Ciencia Animal, Universidad de Debrecen, Hungría.

²Instituto de Ciencias Animales y Gestión de la Fauna Silvestre, Facultad de Agricultura, Universidad de Szeged, Hungría.

³Departamento de Ciencia Animal, Instituto de Ciencia Animal, Biotecnología y Conservación de la Naturaleza, Facultad de Ciencias

Agrarias, Alimentarias y Gestión Ambiental, Universidad de Debrecen, Hungría.

Ventilación de alta velocidad y estrés térmico: ¿Es suficiente para enfriar a las vacas?

Israel Flamenbaum Ph. D Cow Cooling Solutions, Ltd, Israel

Fundamentos de nutrición terapéutica para rumiantes enfermos – Parte II

Saulo Teixeira Rodrigues de Almeida1, Mariana Caetano2, Roy Neville Kirkwood3 y Kiro Risto Petrovski2

1Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias, Universidad Estatal Paulista Júlio de Mesquita Filho (FCAV, UNESP), Brasil

2Davies Livestock Research Centre, Universidad de Adelaida, Australia

3Facultad de Ciencias Animales y Veterinarias, Universidad de Adelaida, Australia

Lenzelta®: La nueva apuesta preventiva para reducir el impacto de la mastitis

Manuel Cerviño

Asesor técnico de Rumiantes de Boehringer

Ingelheim Animal Health España

Dermatosis nodular contagiosa en España: ¿Por qué la bioseguridad preventiva ya no puede esperar?

David García Páez

Farmacéutico y Director Técnico en OneSilex, Expertos en Bioseguridad Aplicada

SCRUM, un modelo que conecta universidad y campo e impulsa la inserción laboral veterinaria

David Guallar1,2 , Delia Lacasta1,2 , Juan José Ramos1,2 , Marta Ruiz de Arcaute1,2 , Pablo Quílez1,2 , Lluís Luján1,2 , Aurora Ortín1,2 , Sergio VillanuevaSaz1,2 , Héctor Ruiz1,2 , María Clíment 2,3 y Cristina Acín1

1Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria e Instituto Agroalimentario de Aragón-IA2 (Universidad de ZaragozaCITA), Universidad de Zaragoza

2Servicio Clínico de Rumiantes de la Universidad de Zaragoza (SCRUM)

3Departamento de Anatomía, Embriología y Genética Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Zaragoza

Cuando el termómetro se dispara: resiliencia productiva frente a las olas de calor

Israel Flamenbaum Ph.D1 y Yaniv Lavon Ph.D2

1Cow Cooling Solutions, Ltd, Israel

2Israel Dairy Producers Association

Agradecemos a nuestros anunciantes por hacer posible la publicación de esta revista: Arvet Veterinaria, Bioplagen, Boehringer Ingelheim Animal Health, Datamars Livestock, Grupo Innofarm, Idena Nutrición, Instalaciones Agropecuarias Cosma, Lidervet, Miavit, MSD Animal Health, Novus, Nutristar-Besuma, Quimidroga, Quimunsa, Reagro, Serval, Trouw Nutrition y Vetia Animal Health.

ALIMENTACIÓN Y ESTRATEGIAS

NUTRICIONALES PARA HACER

FRENTE AL ESTRÉS POR CALOR EN VACUNO LECHERO

Braulio de la Calle Campos

Director técnico en formulación de rumiantes COREN agroindustrial

El estrés por calor no es solo un desafío estacional debido al cambio climático, es uno de los limitantes más críticos para la productividad y salud de los animales en las granjas de vacuno de leche y carne.

Cuando la temperatura ambiental supera la zona de confort térmico, los animales activan mecanismos de termorregulación que priorizan la supervivencia frente a la producción de leche o carne.

Esta respuesta biológica desencadena un efecto dominó, con efectos como:

de materia seca en el equilibrio ácido-base significativa del sistema inmunitario

CUANDO EL CALOR SUPERA AL ANIMAL:

¿QUÉ ES EL ESTRÉS TÉRMICO?

El estrés térmico, o estrés por calor, es un conjunto de alteraciones fisiológicas y de comportamiento causadas por altas temperaturas y humedad, que superan la capacidad del animal para disipar el calor.

Como consecuencia, se produce:

Disminución en la producción de leche y carne

Menor fertilidad

Otros efectos negativos sobre la salud

Deshidratación

Se trata, en definitiva, de los efectos adversos que aparecen a nivel productivo, reproductivo y sanitario cuando la

Jadeo

MEDIR EL CALOR PARA PODER ACTUAR: ¿CÓMO SE EVALÚA EL ESTRÉS TÉRMICO?

El indicador más utilizado para medir el estrés por calor es el índice de temperatura y humedad (THI) (Tabla 1), que permite estimar el grado de estrés térmico combinando la temperatura ambiental y la humedad relativa.

El THI se utiliza para evaluar la intensidad del estrés térmico en las vacas y, cuando es elevado, los animales tienen dificultades para disipar el calor de forma eficiente.

El aumento de la temperatura corporal central reduce la ingesta de alimento, lo que se traduce en:

Menor producción de leche

Disminución de sus componentes

Deterioro del rendimiento reproductivo

Por ello, el primer paso para hacer frente a este problema consiste en gestionar el rebaño y las instalaciones

térmico son la temperatura corporal (>38,7 °C) y la frecuencia respiratoria (>80 respiraciones/min), siendo esta última un excelente predictor de estrés térmico en vacas lecheras.

Tª corporal

>38,7 °C

Frecuencia respiratoria

>80 respiraciones/min

ESTRÉS POR CALOR

Reduce el ESTRÉS POR CALOR y su efecto sobre la ingesta, la producción y la fertilidad

Aproveche toda la energía de su ración durante todo el año

CON TODAS LAS VENTAJAS DE ENERMILK POTENCIADO Y TODOS LOS BENEFICIOS DE LAS LEVADURAS*

Aumenta la digestibilidad de la fibra y, por tanto, la energía disponible

Estimula el funcionamiento del rumen

Incrementa la ingesta

Mejora los índices de fertilidad

Alarga la curva de máxima producción

*Saccharomyces cerevisiae NCYC R 404 LEVADURA ESPECÍFICA VACAS LECHERAS

Tabla 1. Tabla para calcular el THI en vacas lecheras (Adaptado de Bob Collier, Universidad de Arizona).

Índice Termo -higrométrico (ITH) revisado para vac as lecheras en fase de lac tación

CUANDO EL CALOR ALTERA TODO:

RESPUESTAS DEL ANIMAL AL ESTRÉS TÉRMICO

Los procesos fisiológicos desencadenados por el estrés térmico en las vacas lecheras implican alteraciones en el metabolismo energético y la disrupción del eje hipotálamo-hipófisis-endocrino, que regula funciones clave como la respuesta al estrés y la lactancia.

Estos cambios pueden afectar la capacidad de la glándula mamaria para utilizar los nutrientes y producir leche.

La producción de leche y sus componentes están estrechamente relacionados, siendo estos últimos más sensibles al estrés térmico que el volumen total producido.

Los efectos del estrés por calor no se limitan a la producción…

Las condiciones cálidas y húmedas asociadas al estrés térmico favorecen la proliferación de patógenos ambientales, lo que aumenta el riesgo de infecciones como la mastitis en vacas lecheras.

Además, este contexto compromete el bienestar animal y contribuye a mayores pérdidas económicas.

A partir de este momento, el organismo activa una serie de respuestas fisiológicas y metabólicas para disipar el calor que, aunque necesarias para mantener la homeotermia, tienen consecuencias directas sobre la ingesta, el metabolismo, la salud y el rendimiento productivo del animal:

Reducción de la ingesta de

El rumen actúa como una microbiota

alimentos y, en ese proceso, además de nutrientes para la vaca, de disminuir su temperatura corporal,

Reducción del flujo sanguíneo intestinal y respuesta inflamatoria 2 3

Aumento del gasto energético para disipar calor

Cuando una vaca está expuesta al estrés por calor, destina una parte considerable de su energía metabólica a mantener la

Incremento de la frecuencia respiratoria

Sudoración

Desvío del flujo sanguíneo hacia la periferia para favorecer la disipación del calor.

Este esfuerzo termorregulador puede representar un 20-30 % del gasto energético total del animal durante episodios de calor intenso, reduciendo la energía disponible para funciones productivas como la síntesis de leche o la reproducción.

Ante el estrés térmico, el organismo prioriza la disipación del calor redirigiendo el flujo sanguíneo desde los órganos internos hacia la piel y las extremidades, reduciéndose la irrigación del tracto gastrointestinal y comprometiendo la integridad de la mucosa intestinal.

Este fenómeno incrementa la permeabilidad intestinal, permitiendo el paso de endotoxinas y otros patógenos al torrente sanguíneo.

La presencia de estas sustancias desencadena una respuesta inflamatoria sistémica que agrava el estado del animal y puede afectar negativamente:

FUNCIÓN HEPÁTICA INMUNIDAD RENDIMIENTO PRODUCTIVO

Pérdida de potasio y

desequilibrio electrolítico

Durante los episodios de estrés térmico, el aumento de la sudoración y la hiperventilación favorecen la pérdida de electrolitos esenciales, especialmente potasio, a través de la saliva, la orina y el sudor.

Este mineral es clave para funciones vitales como la contracción muscular, la motilidad ruminal y el equilibrio ácido-base, y una disminución en sus niveles puede provocar hipopotasemia.

El desequilibrio electrolítico también compromete la capacidad de respuesta al estrés y puede agravar trastornos metabólicos como la acidosis.

Disminución de la inmunidad 5

El estrés térmico actúa como un estresor que estimula la liberación de cortisol, una hormona que, en niveles elevados y sostenidos, deprime la respuesta inmunitaria.

4 7

Esto reduce la eficacia de las defensas del organismo y aumenta la susceptibilidad a enfermedades como mastitis, metritis o problemas respiratorios.

Impacto en la reproducción 6

El estrés térmico altera el equilibrio hormonal necesario para la función reproductiva.

Disminuye la secreción de hormonas clave como la LH y el estradiol, lo que afecta a la ovulación y a la calidad del folículo.

Reduce la tasa de detección de celos, incrementa el número de servicios por concepción y eleva el riesgo de pérdidas embrionarias tempranas.

Alteraciones en la conducta

Las vacas bajo estrés térmico modifican su comportamiento para minimizar la acumulación de calor.

Se observa una reducción de la actividad física, menos tiempo dedicado al descanso y a la rumia, y un aumento del tiempo que permanecen de pie, ya que esta postura facilita la disipación del calor corporal.

¡Aproveche al

los forrajes!

¡Aproveche al máximo los forrajes!

!

Tienden a concentrarse en las zonas más frescas o ventiladas de la nave, lo que puede generar hacinamiento localizado, aumentando el riesgo de lesiones, problemas sanitarios y competencia por el alimento o el agua.

Suelen consumir la mayor parte del alimento en las horas más frescas del día y evitan la exposición directa al sol.

MANEJO NUTRICIONAL PARA HACER FRENTE AL ESTRÉS POR CALOR

Concentración

de la ración

Es necesario reformular las dietas para lograr una densidad adecuada de nutrientes que cubra los requerimientos recomendados para cada etapa. Para ello, pueden considerarse distintas estrategias:

Aumento del aporte de concentrados

Generan menos calor durante la digestión que los forrajes, pero no siempre es viable, puesto que en muchos casos la proporción

Esta estrategia debe utilizarse con moderación, ya que puede disminuir el consumo de alimento.

Mejora de la digestibilidad de la ración

La inclusión de aditivos, como las

Proteína de la ración

El metabolismo de las proteínas genera una cantidad considerable de calor durante la digestión, lo que adquiere especial relevancia en situaciones de estrés por calor.

Por ello, ajustar su contenido y degradabilidad se convierte en una herramienta clave para reducir la carga térmica y mejorar la eficiencia metabólica del animal a través de las siguientes estrategias:

Optimización del nitrógeno y del equilibrio ruminal

El uso de fuentes de nitrógeno de liberación controlada puede favorecer el equilibrio microbiano en el rumen y mejorar la digestión de la fibra sin aumentar el contenido proteico total.

Esto contribuye a reducir el riesgo de acidosis ruminal y el gasto energético asociado a la eliminación de nitrógeno no aprovechado

Cuando el perfil de degradación de la proteína no se acompaña de un adecuado perfil de degradación de los hidratos de carbono, el exceso de amoníaco genera un aumento de la urea en sangre, lo que implica un elevado consumo energético.

Mejora de la digestibilidad de la proteína

Se recomienda reducir el uso de proteínas de difícil digestión y optar por fuentes más digestibles para minimizar la producción de calor durante la fermentación.

Aporte de aminoácidos protegidos

El aporte de aminoácidos protegidos (proteína bypass) es especialmente relevante en condiciones de estrés por calor.

En este contexto, aumenta la demanda de metionina para la síntesis de inmunoproteínas, glutatión y taurina. Dado que las necesidades para la producción de leche apenas se cubren, se recomienda la inclusión de metionina de alta biodisponibilidad.

Fibra

La fibra desempeña un papel clave en la nutrición de rumiantes, pero su manejo adquiere especial relevancia en condiciones de estrés por calor.

Dado que su fermentación en el rumen genera una elevada producción de calor, es necesario ajustar su cantidad y calidad para reducir la carga térmica sin comprometer la salud ruminal ni el bienestar animal.

En este contexto, se proponen las siguientes estrategias:

Ajuste del contenido de fibra

Reducir el contenido de fibra puede ser útil para limitar el calor de fermentación, pero debe realizarse con cautela, ya que es imprescindible mantener niveles adecuados que garanticen la rumia, la salud ruminal y el bienestar de los animales.

Mejora de la calidad y digestibilidad

Se recomienda utilizar forrajes de alta calidad, más digestibles y con menor producción de calor, especialmente en épocas de mayor estrés térmico.

En dietas de verano, se suele disminuir el contenido de fibra bruta, priorizando siempre la calidad de la fibra para asegurar una elevada digestibilidad y una adecuada producción de Ácidos Grasos Volátiles (AGV).

Almidones

En condiciones de estrés térmico, es fundamental evitar un exceso de almidón, ya que puede favorecer la aparición de acidosis ruminal subaguda.

Una estrategia adecuada consiste en combinar cereales con diferentes velocidades de fermentación y trabajar con niveles del 20–25 % de la materia seca.

Grasas

La inclusión de grasas es una estrategia recomendable para compensar la reducción del almidón y aumentar la densidad energética de la dieta. Sin embargo, el contenido total de lípidos no debería superar el 5–7 %.

El contenido de Fibra Neutro Detergente (FND) debería constituir el fuentes de alta calidad, conservados y subproductos fibrosos.

Manejo de la longitud de la fibra

La longitud de la fibra debe ser suficiente para estimular la rumia (≥ 2,5 cm), pero sin ser excesiva, con el fin de evitar la selección y favorecer una mayor tasa de paso ruminal.

En situaciones de depresión de la ingesta asociadas al calor, las grasas permiten incrementar el aporte energético y mantener la producción.

Además, generan menos calor durante su digestión que los carbohidratos y la fibra.

El uso de grasas protegidas permite aumentar la densidad energética sin afectar al funcionamiento del rumen.

Levaduras vivas

Las levaduras activas ayudan a estabilizar el pH ruminal al favorecer el desarrollo de bacterias consumidoras de lactato, mejorando también la digestión de la fibra y estimulando la actividad microbiana, incluso en condiciones de estrés térmico.

Como resultado, contribuyen a mejorar la ingesta y la eficiencia alimentaria.

Diversos estudios demuestran que la suplementación con levaduras vivas reduce el potencial redox del rumen, favoreciendo la digestión de la fibra y la actividad de bacterias anaerobias, incluso en condiciones de estrés por calor.

Antioxidantes y equilibrio redox

El estrés térmico incrementa la producción de radicales libres y favorece la aparición de estrés oxidativo, lo que compromete la salud, la inmunidad y el rendimiento productivo de los animales.

En este contexto, la suplementación con antioxidantes y el mantenimiento del equilibrio redox se convierten en herramientas clave.

Entre los suplementos más utilizados destacan la selenometionina, la metionina protegida, la vitamina A de alta biodisponibilidad y los aditivos que mejoran la digestibilidad de la dieta, contribuyendo a optimizar el estado antioxidante del animal.

Vitaminas antioxidantes

Las vitaminas C y E contribuyen a proteger las células frente al daño oxidativo y a mejorar la respuesta inmunitaria en condiciones de estrés por calor.

Minerales con función antioxidante

El selenio desempeña un papel fundamental en el sistema antioxidante.

Su suplementación, especialmente en forma de selenometionina, mejora la resistencia al estrés oxidativo y contribuye a mantener el rendimiento productivo y el estado general del animal.

Betacarotenos

Los betacarotenos actúan como antioxidantes y pueden favorecer la salud reproductiva, especialmente en situaciones de estrés térmico.

Microminerales en forma orgánica

La suplementación con microminerales en forma orgánica es una estrategia clave para mejorar la respuesta inmunitaria, antioxidante y productiva en condiciones de estrés térmico.

Debido a la menor ingesta de materia seca en verano, estas formas presentan mayor biodisponibilidad y absorción intestinal que las fuentes inorgánicas.

Zinc: clave para la salud de la ubre y la respuesta inmunitaria.

Balance de electrolitos y minerales

En condiciones de calor, los bovinos pierden minerales esenciales, especialmente sodio y potasio, a través del sudor y la orina.

El ajuste del balance electrolítico (Na, K y Mg) mejora la hidratación celular y reduce el impacto del estrés térmico.

Potasio (K): se pierde en grandes cantidades, por lo que se recomienda aumentar su nivel (>1,5 % de la MS).

Sodio (Na): esencial para la rehidratación y la función muscular.

Magnesio (Mg): clave en el equilibrio electrolítico y la función muscular.

Selenio: esencial para las defensas antioxidantes y la producción.

Cobre y manganeso: implicados en funciones antioxidantes y metabólicas.

CONCLUSIONES

Las estrategias para hacer frente al estrés por calor deben abordarse de forma conjunta, ya que la aplicación de una única medida resulta insuficiente para mitigar su impacto.

En este sentido, las intervenciones nutricionales deben ir siempre acompañadas de prácticas de manejo orientadas a estimular la ingesta:

Alimentación y estrategias nutricionales para hacer frente al estrés por calor en vacuno lechero

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Sales aniónicas: ayudan a equilibrar el balance catión-anión y prevenir la hipocalcemia.

Bicarbonato de sodio: estabiliza el pH ruminal y previene la acidosis.

Garantizar la disponibilidad de agua fresca.

Ajustar los horarios de alimentación a los momentos de menor carga térmica.

Aumentar la frecuencia de suministro de alimento.

Realizar un seguimiento continuo de los consumos.

SUPERE EL CALOR SIN PERDER EL RITMO

El estrés por calor puede costar a una lechería de 1.000 vacas decenas de miles de euros en un solo verano y la mayoría de esas pérdidas comienzan antes de que aparezcan signos visibles.

Cuando las vacas pasan más tiempo de pie, reducen el consumo o se agrupan bajo los ventiladores, observándose una menor producción de leche y problemas reproductivos.

Así, lo que parece un breve periodo de calor puede traducirse en semanas de menor producción y mayor presión sobre la operación.

Esto crea un desequilibrio entre lo que la vaca consume y lo que realmente necesita. Para adaptarse, el animal debe hacer un mayor esfuerzo metabólico, lo que puede afectar la salud, la reproducción y la fortaleza de las pezuñas.

Oligoelementos como zinc (Zn), cobre (Cu), manganeso (Mn) y selenio (Se) ayudan a mantener la función celular normal y apoyan la respuesta al estrés (Rezaei-Ahvanooei et al., 2025).

La resistencia de la pezuña depende de un suministro constante de nutrientes, incluidos oligoelementos que apoyan el tejido conectivo. Cuando este suministro es irregular, la calidad de la pezuña disminuye.

Como resultado, en muchas granjas se observan más cojeras, con mayor tiempo de tratamiento y pérdidas adicionales de producción en otoño.

LAS PÉRDIDAS ECONÓMICAS SE ACUMULAN RÁPIDAMENTE

Incluso pequeños cambios en la producción pueden generar pérdidas importantes, por ejemplo:

En un rebaño de 1.000 vacas, perder solo unos pocos kilos de leche por vaca al día puede suponer la pérdida diaria de aproximadamente 1.361 kg de leche (West, 2003).

A 38€ por 100 kg, esto equivale a unos 500€ al día o 30.000 € en 60 días.

Si se suman las cojeras, los problemas reproductivos y el aumento de la mano de obra, las pérdidas totales pueden alcanzar los 70.000 € en un solo verano. Estas pérdidas se acumulan gradualmente, lo que hace que sean fáciles de subestimar hasta que resulta difícil recuperarlas.

POR QUÉ LA NUTRICIÓN ES UN PUNTO CLAVE

Cuando el consumo disminuye, cada kilo de pienso debe rendir más. No se trata solo de lo que contiene la ración, sino de lo que la vaca puede absorber y utilizar.

Estudios muestran que la fuente de los oligoelementos puede influir en su utilización, especialmente en condiciones de estrés (Rezaei-Ahvanooei et al., 2025).

Los sistemas de enfriamiento, como los ventiladores, la sombra y el acceso al agua, siguen siendo esenciales.

Los electrolitos también ayudan a mantener la hidratación y el consumo (Mallonee et al., 1985).

Al mismo tiempo, garantizar un aporte constante de nutrientes clave cobra aún más importancia.

PROTEJA EL RENDIMIENTO ANTES DE QUE AUMENTEN LAS PÉRDIDAS

El estrés por calor no se puede evitar, pero sí reducir su impacto. Las estrategias más eficaces tienen en cuenta tanto lo que se observa en la granja como lo que ocurre dentro de la vaca.

Actuar de forma temprana ayuda a mantener el rendimiento, reducir problemas posteriores y preservar la consistencia del rebaño.

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Proporcionar oligoelementos en formas que se mantengan estables durante la digestión ayuda a asegurar que las vacas reciban lo que necesitan cada día, incluso cuando el consumo es menor.

La forma en que las vacas utilizan los nutrientes puede contribuir a mantener la producción de leche, la salud de las pezuñas y el rendimiento reproductivo durante el estrés por calor.

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PREDICCIÓN DEL ÍNDICE DE ESTRÉS TÉRMICO E IMPACTO EN LA PRODUCCIÓN EN TIEMPO REAL MEDIANTE LA PLATAFORMA DIGITAL

NEIKER-KABE

Eduardo Rosa, Laura Rincón y Pilar Merino

NEIKER-BRTA, Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario

Europa, incluida la península ibérica, se ha calentado a un ritmo de 0,5 °C por década entre 1991 y 2020, más del doble de la media mundial.

Los modelos climáticos proyectan que, de no cumplirse los compromisos de reducción de emisiones del Acuerdo de París, las temperaturas medias aumentarán al menos 2 °C respecto a la época preindustrial para mediados de siglo.

El aumento de la frecuencia y la intensidad de episodios de calor extremo, así como su desestacionalización, representa actualmente uno de los mayores desafíos del sector del vacuno lechero en España.

Eventos que antes se limitaban a los meses estivales, aparecen ahora con regularidad desde abril hasta octubre.

Históricamente este problema estaba asociado a zonas mediterráneas, pero en las últimas décadas ha pasado a ser relevante también en zonas templadas del norte peninsular.

La consecuencia directa es que la ventana temporal en la que los animales pueden sufrir estrés térmico se amplía año tras año, con un impacto creciente sobre la producción, la calidad de la leche y el bienestar animal.

En este contexto, el sector lechero español, con una cabaña mayoritariamente formada por raza Holstein, es particularmente vulnerable dado que esta raza, seleccionada por su alta capacidad productiva, presenta una elevada actividad metabólica y una menor eficiencia para disipar calor en condiciones de temperatura y humedad elevadas.

La cuantificación de las condiciones ambientales se realiza habitualmente a través del índice de temperatura y humedad (THI), que permite establecer umbrales de estrés a partir de los cuales las vacas se ven afectadas fisiológica y productivamente.

Tradicionalmente, la gestión del estrés térmico ha sido correctiva, es decir, cuando se registran temperaturas elevadas o se observaban signos evidentes en los animales, como jadeo o reducción de la ingesta, se adapta el manejo:

Poniendo en marcha sistemas de ventilación forzada.

Refrigerando mediante aspersores o duchas.

Ajustando los horarios de alimentación hacia las horas más frescas del día.

Reduciendo la carga animal en áreas críticas como la sala de espera del ordeño.

Aumentando las zonas a la sombra.

Sin embargo, frente a este enfoque correctivo, la Ganadería de Precisión (PLF, del inglés Precision Livestock Farming) introduce un cambio hacia una gestión proactiva, basada en el uso de datos para anticipar situaciones de riesgo.

En este contexto, el Departamento de Conservación de Recursos Naturales de NEIKER (Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario) ha trabajado en los últimos años en la gestión proactiva del estrés térmico en vacuno de leche en el marco de la ganadería de precisión.

LA RELEVANCIA DEL THI EN EL MICROCLIMA DE LA NAVE

El índice THI combina la temperatura y humedad relativa y aporta más información que la temperatura por sí sola para determinar los umbrales de estrés.

Por ejemplo, una temperatura de 30 °C con baja humedad puede ser tolerable mientras que la misma temperatura con una humedad relativa del 80 % genera una sensación térmica muy superior debido a que la disipación de calor por la piel se vuelve ineficaz.

Históricamente se fijaba el inicio del estrés en un THI de 72, pero los estudios actuales en vacas de alta producción como las vacas Holstein sitúan el umbral de pérdida productiva en THI 68 o incluso inferiores.

Es fundamental entender que el impacto del estrés térmico no es lineal y que determinar los umbrales y duración de los periodos de estrés resulta determinante para no comprometer el bienestar animal y la producción de leche.

La severidad del impacto fisiológico está determinada por factores como:

El efecto acumulativo de horas por encima del umbral (Horas-THI: número de horas en que el THI supera el valor crítico en un período dado).

La falta de recuperación nocturna (el THI no baja de 65-68 durante la noche).

Un aspecto frecuentemente subestimado es que el THI relevante para los animales es el que se registra dentro de la nave y no en el exterior de ésta. Este microclima interior, aunque las naves sean de ventilación natural y estén abiertas, está condicionado por:

La densidad animal. El diseño de la instalación.

La generación de calor metabólico del rebaño.

La eficiencia de la ventilación.

Uno de los hallazgos más relevantes de los trabajos realizados en el grupo de investigación de NEIKER es precisamente la importancia de medir y predecir el THI en el interior de las instalaciones.

La comparación directa entre el THI calculado a partir de sensores instalados dentro de cada nave y el THI derivado de estaciones meteorológicas exteriores mostró una alta correlación entre ambas variables (R²=0,85), pero con diferencias sistemáticas con repercusión práctica.

En los días con condiciones más cálidas, los de mayor riesgo para los animales, el THI exterior resultó ser de media un 10 % superior al interior, lo que indica que la nave ejerce cierta protección frente a las condiciones externas.

Estos factores hacen que las condiciones de temperatura y humedad puedan diferir sustancialmente de las condiciones exteriores.

No obstante, se observaron diferencias entre las granjas analizadas, entre diferentes puntos de las naves y entre el día y la noche, subrayando que la monitorización específica del microclima interior de cada nave es necesaria para una evaluación precisa de las condiciones de confort animal.

Basar las decisiones de manejo en la estación meteorológica más cercana (que puede estar a varios kilómetros) conlleva errores sistemáticos en la activación de medidas de mitigación.

Por ello, la monitorización in situ mediante redes de sensores inalámbricos es, hoy en día, una necesidad técnica ineludible.

La respuesta tecnológica a esta necesidad ha evolucionado notablemente en los últimos años.

El despliegue de sensores inalámbricos de bajo coste, redes de comunicación IoT y sistemas de gestión de datos en la nube ha abierto una nueva dimensión en la gestión del estrés térmico:

Calcular el THI en tiempo real en el interior de cada nave.

Predecir el THI futuro y su impacto sobre la producción con días de antelación.

En este contexto, NEIKER ha desarrollado el sistema de monitorización IoT NEIKER kABE, que permite visualizar en tiempo real las condiciones ambientales de la nave y su entorno.

Asimismo, mediante el análisis de datos productivos individualizados de los animales y los datos ambientales, se ha desarrollado un modelo predictivo de IA basado en redes neuronales capaz de anticipar el efecto de los eventos de estrés térmico sobre la producción lechera.

Este modelo permite estimar la trayectoria productiva esperada de cada animal e identificar desviaciones cuando la producción cae por debajo de lo esperado, detectando patrones de descenso entre 1 y 3 días antes de que se produzcan caídas significativas.

A nivel operativo, el sistema desarrollado integra sensores de temperatura y humedad distribuidos en el interior de las naves que transmite los datos en tiempo real a la nube.

El sistema calcula el THI interior de forma continua, con una frecuencia de 10 minutos, y genera alertas automáticas cuando se superan los umbrales críticos establecidos.

Sensores de temperatura y humedad

Transmisión en tiempo real Datos en la nube

THI 10 min

THI interior

Cálculos THI cada 10 minutos

Alertas automáticas si se superan umbrales críticos

Además, integra modelos de predicción meteorológica que permiten anticipar el THI a varios días vista. Esta predicción, combinada con el modelo de IA, permite estimar el impacto del estrés térmico sobre la producción de leche con varios días de antelación.

El modelo obtenido alcanzó una precisión elevada (R²=0,79; RMSE=0,23 kg) en la estimación de caídas productivas asociadas al THI a escala de granja.

El valor práctico de esta combinación es claro…

El ganadero puede conocer previamente si se aproxima un episodio de estrés térmico y cuál será su impacto sobre la producción de leche.

Esto permite actuar con tiempo, activando medidas preventivas de manejo y mejorando la capacidad de toma de decisiones en la granja.

Si bien persisten retos de implantación, como la conectividad en zonas rurales, el coste de los sensores o la formación de los usuarios, las soluciones disponibles son cada vez más accesibles y escalables.

En conjunto, estas herramientas contribuyen a optimizar el uso de los sistemas de ventilación y refrigeración, mejorar el bienestar animal y reducir las pérdidas productivas asociadas, avanzando hacia un manejo más eficiente, preciso y basado en datos.

La clave reside en el desarrollo de soluciones escalables, interoperables y accesibles para todo tipo de ganaderías, junto con el acompañamiento técnico que permita transformar el dato en decisiones concretas de manejo en el día a día de la granja.

ESTRÉS POR CALOR

EN EL VACUNO DE LECHE:

MONITORIZACIÓN POR GRUPOS PARA OPTIMIZAR LA INVERSIÓN EN

MEDIDAS DE ENFRIAMIENTO

Carolina Tejero, Carlos Carbonell y Laura

Elvira

Equipo Técnico de MSD

Animal Health

De la fisiología a la decisión económica: por qué se reducen la ingesta y la rumia, por qué las vacas secas también cuentan, y cómo los datos de comportamiento ayudan a priorizar las medidas de enfriamiento.

El estrés por calor es una de las principales causas de pérdidas económicas en el sector lechero, y estas pérdidas son proporcionales a:

El grado de exposición (días y horas al año por encima del umbral).

El nivel de producción.

Determinadas prácticas de manejo y nutrición.

En este contexto, la monitorización del comportamiento basada en el animal (ingesta, rumia, jadeo) permite cuantificar el impacto del estrés por calor en cada grupo productivo y, con ello, priorizar la inversión en medidas de enfriamiento en los momentos y grupos de animales que más lo necesiten.

EL ALCANCE REAL DEL IMPACTO: MÁS ALLÁ DE LA VACA EN LACTACIÓN

Históricamente, el manejo del estrés térmico se ha centrado en la vaca de alta producción, donde el impacto es visible y rápido. Sin embargo, el calor afecta a todas las fases del ciclo productivo, con consecuencias que se prolongan mucho más allá del verano.

Producción de leche (3,6 kg/d)

Consumo de MS (1,4 kg/d)

Duración de gestación (3,2 d)

Desarrollo placentario

Inmunidad, composición y cantidad de calostro Involución y proliferación mamaria en secado

Menor tasa de concepción

Alteración de la microestructura mamaria

Mayor % de tejido conectivo

Menor área de alveolo mamario

Menor producción corregida en 1ª, 2ª y 3ª lactación

Peso al nacimiento (4,6 kg)

E ciencia de absorción de IgGs

Peso al destete (7,1 kg)

Tasa de supervivencia (32 % a 1ª lact)

Menor longevidad

Menor tasa de supervivencia

Menor producción corregida en 1ª y 2ª lactación

Figura 1. Esquema adaptado de Dalh y col (2020) donde se resumen las consecuencias asociadas al estrés por calor en la última fase de gestación tanto en la madre, durante el secado como en la siguiente lactación, como en su descendencia, F1 hijas y F2 nietas (Ouellet y col., 2020; Dahl y col.,2020; Toledo y col., 2024; Whesthoff y col.,2024).

EL GRUPO OLVIDADO: LA VACA SECA Y LOS EFECTOS INTERGENERACIONALES

Distintos trabajos han demostrado que refrigerar la vaca seca no es un lujo, sino una inversión con retorno diferido y prolongado.

El estudio de referencia (Tao y Dahl, 2013) mostró que el estrés por calor durante la gestación tardía/periodo seco reduce la producción de la lactación siguiente, incluso cuando la vaca dispone de medidas de enfriamiento una vez parida.

Refrigerar durante todo el periodo seco revierte gran parte de ese efecto negativo postparto y mejora el estado inmunitario a lo largo del ciclo de vida (Dahl, Tao y Laporta, 2020).

La parte más novedosa es la programación fetal.

La hipertermia intrauterina durante la gestación tardía deja una huella epigenética en la recría que se traduce, entre otros efectos, en:

Menor peso al nacimiento y peor transferencia pasiva de inmunidad.

Alteración del desarrollo de la glándula mamaria que compromete su futura producción.

Modificaciones del eje hipotálamohipófisis-adrenal.

(Guadagnin y col., 2024)

1. Madre gestante
4. F1 Vacas de madres con estrés térmico
2. Madre siguiente lactación
3. F1 Terneras de madres con estrés térmico
5. F2 Nietas de madres con estrés térmico
F1 hijas
F2 nietas

Trabajos recientes documentan además que el calor in utero altera la estructura y función placentaria y compromete el crecimiento corporal y el desarrollo mamario desde el destete hasta la pubertad (Ouellet y col., 2020; Dahl, Tao y Laporta, 2020; Westhoff y col., 2024).

El hallazgo con mayor implicación práctica es el carácter transgeneracional (Figura 1).

Es decir, el calor que sufre hoy una vaca seca puede penalizar la productividad y la tolerancia al calor de varias generaciones de su descendencia. Este efecto no se observa de forma inmediata, pero condiciona la rentabilidad futura del rebaño (Figura 2).

Figura 2. Refrigerar la vaca seca mejora los datos productivos de la siguiente lactación (Tao y Dahl, 2013).

EL IMPACTO REPRODUCTIVO Y LA EFICIENCIA ECONÓMICA

La fertilidad es uno de los componentes más caros del calor (descenso del 30–60 % y caída de la detección de celos en torno al 50 %).

El grupo de la Universidad de Florida enmarca este coste dentro de la eficiencia reproductiva y su impacto en la eficiencia alimentaria:

Una peor eficiencia reproductiva alarga el intervalo entre partos, desplaza a las vacas hacia días en leche menos productivos y eleva el coste de reposición, reduciendo el ingreso sobre coste de alimentación (IOFC).

En sus análisis más recientes (Chebel y col., 2025) se cuantifica cómo el rendimiento reproductivo modula directamente la rentabilidad por plaza. Esta penalización reproductiva puede ligarse directamente al comportamiento monitorizado.

En el análisis de Chebel y col. (2025), el porcentaje de vacas con jadeo a nivel de corral (%VJC) el día de la inseminación se asoció de forma inversa con la probabilidad de preñez.

Al restringir el análisis a los meses de verano (mayo–septiembre) aparece un matiz relevante para el manejo: la probabilidad de preñez depende tanto del jadeo diurno como del jadeo nocturno (mediana nocturna de %VJC), de manera que la peor fertilidad se concentra en los corrales con jadeo elevado de día y de noche.

La implicación es doble:

1

El jadeo no es solo un indicador de pérdida de leche, sino un predictor cuantitativo de fertilidad que podemos utilizar a pie de granja para anticipar resultados reproductivos.

El profesor Ricardo Chebel trabaja además dos aspectos muy aplicativos:

La automatización y las tecnologías de precisión para manejar a cada vaca según sus necesidades (reduciendo el uso de hormonas).

El enfriamiento de la recría.

Probabilidad predicha de gestación a los 60 días

2

El enfriamiento nocturno importa, porque el calor acumulado durante la noche también compromete la concepción, algo que el THI puntual medio no identifica.

Un ensayo aleatorizado (Montevecchio y col., 2024) evaluó la refrigeración de terneras desde la fase lactante mediante ventiladores de techo y su efecto sobre el crecimiento y la primera lactación —una de las pocas evidencias específicas en animales jóvenes, complementaria a los sistemas de ventilación por presión positiva validados por el grupo de Wisconsin para terneras.

10 15 5

Probabilidad predicha IC del 99 % (Intervalo de con anza del 99 %)

15 20 5

Preg60 Gestación a los 60 días P(Preg60) Probabilidad de gestación a los 60 días

Figura 3. Asociación entre el porcentaje de vacas jadeando del corral (%VJC) y los resultados reproductivos en vacas de leche (Chebel, 2025).

¿CÓMO PODEMOS

EVALUAR

EL IMPACTO DEL ESTRÉS POR

CALOR Y DE LAS ESTRATEGIAS DE ENFRIAMIENTO?

El planteamiento de Israel Flamenbaum (Cow Cooling Solutions) parte del balance térmico del animal:

La vaca produce calor metabólico (más cuanto mayor es su producción) y dispone de vías de disipación evaporativas y no evaporativas. Cuando la producción de calor supera la capacidad de disipación, aparece un excedente que debe eliminarse de forma activa.

Ahí entra el enfriamiento mediante combinación de mojado y ventilación forzada. La recomendación de referencia es un enfriamiento intensivo de varias sesiones que sumen del orden de seis horas acumuladas al día.

Para evaluar si una granja gestiona bien el verano, Flamenbaum popularizó el índice “relación verano:invierno”, que compara el rendimiento de los tres meses de verano (jul–sept) con el de tres de invierno (ene–mar), tomando el invierno como base.

Las mejores granjas mantienen relaciones de producción cercanas a 0,99 (apenas pierden en verano), mientras que las peores caen hasta ~0,88 y sufren además fuertes caídas de la tasa de concepción estival.

Es una herramienta de evaluación comparativa muy útil para fijar objetivos y comparar la propia explotación con su zona y nivel productivo.

DE LA PERCEPCIÓN AL DATO: MONITORIZACIÓN DEL ESTRÉS POR CALOR

Para activar sistemas de enfriamiento solemos usar el índice de temperatura-humedad (THI) [THI = 0,8·T + HR·(T−14,4) + 46,4], con umbrales de referencia:

Ideal ≤ 67

Leve 68–72

Moderado 73–79

Severo ≥ 80

El THI es útil, pero mide el riesgo ambiental, no el impacto sobre el animal: no incorpora el alojamiento (ventilación, aislamiento de la cubierta) ni la fase productiva. Dos grupos bajo el mismo THI pueden estar sufriendo de forma muy distinta.

La alternativa robusta es la monitorización basada en el animal.

El índice de jadeo es un indicador validado del estrés térmico (Bar y col., 2019; Islam y col., 2020) y los sistemas de monitorización automatizada, como SenseHub® Dairy, permiten detectar de forma objetiva estos cambios de comportamiento en tiempo real, cuantificando la presencia de estrés por calor en el grupo,

El sistema monitoriza además rumia, ingesta y actividad, lo que permite ver el cuadro completo en tiempo real y de forma retrospectiva.

Imagen 1. Vacas monitorizadas con el sistema SenseHub Dairy® que proporciona información del estrés por calor en los animales a través de la monitorización del jadeo en el grupo.

Un trabajo reciente de Chebel y col. (2026) cuantifica ese umbral mediante el análisis del punto de corte (break-point) en la relación entre el porcentaje de vacas con jadeo (%VJC) y el THI (n = 8.779; R² = 0,712).

Por debajo de un THI de 79,3 la relación era casi plana: el ambiente sube el valor THI, pero el jadeo apenas responde.

Por encima de ese umbral, la pendiente se multiplica por más de doce (Figura 4), de modo que cada punto adicional de THI dispara el porcentaje de vacas jadeando.

Figura 4. Relación entre el valor THI y el porcentaje de vacas jadeando (%VJC) en el grupo en una granja lechera (Chebel, 2025).

El mensaje refuerza la idea anterior: existe un punto de inflexión real, medido sobre el animal, a partir del cual el impacto deja de ser lineal y se acelera.

El THI por sí solo nos da una escala de umbrales fijos; la monitorización del jadeo demuestra que la respuesta del animal varía en gran medida a partir de un punto concreto, y que ese punto lo marca la vaca y no el termómetro.

El valor de 79,3 corresponde al conjunto de datos analizado (rebaño, alojamiento y clima concretos) y debe interpretarse como prueba de concepto, no como umbral universal: cada grupo o granja puede tener el suyo, y los grupos de alta producción lo cruzarán antes que los de vacas secas.

Punto de in exión o punto de cambio = 79,3 THI

Intervalo de con anza 99%: 79,2-79,4 (Wald)

Intervalo de con anza obtenido mediante remuestreo bootstrap 99%: 78,8 - 79,8 R2 = 0,712

Índice de Temperatura y Humedad (THI) % de vacas jadeando

= 2,313

IDENTIFICAR LOS GRUPOS Y MOMENTOS DE MAYOR RIESGO

La principal ventaja operativa es poder comparar grupos dentro de la misma granja y bajo un mismo THI.

Las Figura 5-7 muestran los minutos diarios de ingesta, rumia y jadeo en los distintos grupos de una misma explotación (Fernández y col., 2024).

Rumiando Comiendo 47% 0% Respirando fuerte 10%

Rumiando Comiendo 0 0 Respirando fuerte 0

Figuras 5 y 6. Las gráficas de SenseHub Dairy® muestran el % de vacas rumiando (violeta), comiendo (verde) y jadeando (rojo) en dos grupos de animales a lo largo del día. La silueta roja nos indica el % de animales que tenemos jadeando en el grupo.

Las gráficas de rutina diaria permiten responder a distintas preguntas:

¿A qué horas impacta más el estrés por calor?

¿Cuánto dura el efecto de un cooling?

¿A qué horas comen y rumian?

¿Los arrimados de comida son efectivos?

Además, las gráficas de tendencia a largo plazo (por mes del año) nos permiten evaluar su estacionalidad.

Lactación 1 (alta producción)

2 (alta producción)

Figura 7. Minutos dedicados cada día a los distintos comportamientos en cada grupo productivo de una misma granja: ingesta (violeta), rumia (verde) y jadeo (rojo).

Por otro lado, el análisis de los datos por grupo (Figura 7), nos permite visualizar dónde se concentra el problema. Así en la granja del estudio de Fernandez y col. (2024) pudimos ver cómo:

Los grupos de alta producción (Lactación 1 y 2) tuvieron el tiempo de jadeo más elevado (294 y 281 min/día) y la ingesta y rumia más bajas. Es coherente con el eje metabólico: más producción más calor metabólico mayor vulnerabilidad. Son, por tanto, el primer objetivo de inversión en medidas de enfriamiento.

Las vacas secas mostraron el menor tiempo de jadeo (55 min/día) y el mayor de rumia (540 min/día): el grupo aparenta estar “cómodo”. Un punto a considerar a la hora de su interpretación es que en la granja de estudio las vacas secas recibían 4 horas diarias de enfriamiento repartidas en 6 sesiones, en una sala de refrigeración: lo que amortiguaba los efectos del estrés térmico ambiental.

El preparto presentaba un jadeo intermedio (180 min/día) pese a no estar en lactación: es un grupo de riesgo que a menudo cuenta con pocas medidas de enfriamiento, y el que más interesa vigilar a la luz de la programación fetal.

DIRIGIR LA INVERSIÓN EN MEDIDAS DE ENFRIAMIENTO, HACIA LOS PUNTOS DE MÁXIMO RETORNO

La decisión de invertir en medidas de enfriamiento se sostiene sobre un balance económico sencillo.

Un modelo de retorno (Flamenbaum, 2010) compara una situación con y sin enfriamiento e integra los beneficios (más leche por vaca y año, mejor eficiencia alimentaria, mejor fertilidad y menos descartes) frente a los costes (equipo, electricidad, agua y mano de obra).

En el ejemplo de hoja de cálculo del proyecto, para un rebaño de 200 vacas, las medidas de enfriamiento se asociaban a mejoras del orden de +1.000 L/vaca y año y a una mejora de la eficiencia alimentaria en verano.

La rentabilidad real, sin embargo, es muy específica de cada granja. Depende de:

El número de días/año por encima del umbral.

El nivel de producción.

El coste de la energía.

CUANTIFICAR DÓNDE ESTÁ EL PROBLEMA:

El grupo con más minutos de jadeo y mayor caída de ingesta/rumia (típicamente la alta producción) es donde cada euro invertido en medidas de enfriamiento recupera más litros a corto plazo.

Aquí es donde la monitorización transforma una decisión genérica en una decisión priorizada.

En lugar de invertir “en toda la granja por igual”, los datos de comportamiento permiten:

NO OLVIDAR EL RETORNO DIFERIDO:

El grupo de secas/preparto puede mostrar poco jadeo y aun así ofrecer un retorno elevado vía lactación siguiente y descendencia. La monitorización sirve aquí, sobre todo, para evaluar el riesgo y una vez implantemos medidas, veri car si la estrategia de enfriamiento logra realmente reducir el jadeo en secas-preparto y en qué medida.

1 3 4 2

AFINAR EL MOMENTO Y LA DOSIS:

Las rutinas de 48 h nos informan del resultado del enfriamiento facilitando evaluar: si dura o no lo su ciente, en qué horas debemos reforzarlo o si los arrimados son efectivos, evitando nuevas inversiones en horas o zonas que no la necesitan.

Este es el ciclo de mejora continua que, repitiendo cada temporada, cierra el círculo:

Evaluar con datos

Analizar la situación

Implementar

Estrés

Diseñar el plan

EVALUAR EL RETORNO DE LO YA INSTALADO:

Comparando corrales con distinta estrategia de enfriamiento bajo el mismo THI, se mide objetivamente qué solución funciona mejor antes de replicarla.

CONCLUSIONES

El mensaje clave es doble:

El calor cuesta más allá de la caída en producción y fertilidad, ya que afecta a más animales de los que parece (vaca seca y su descendencia).

La monitorización basada en el animal convierte la información directa del impacto en el animal en información accionable a nivel de grupo, y esa información es la que permite invertir en implantar o reforzar las medidas de enfriamiento, allá donde más necesidad haya y más retorno nos den.

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de

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INFLUENCIA DE LA FASE DE LACTACIÓN EN LA RESPUESTA CONDUCTUAL AL ESTRÉS POR CALOR

Wissem Baccouri¹,²,³, George Wanjala², Violetta Tóth², István Komlósi¹,³, Edit Mikó²

¹Escuela de Doctorado en Ciencia Animal, Universidad de Debrecen, Hungría.

²Instituto de Ciencias Animales y Gestión de la Fauna Silvestre, Facultad de Agricultura, Universidad de Szeged, Hungría.

³Departamento de Ciencia Animal, Instituto de Ciencia Animal, Biotecnología y Conservación de la Naturaleza, Facultad de Ciencias

Agrarias, Alimentarias y Gestión Ambiental, Universidad de Debrecen, Hungría.

El estrés por calor altera el comportamiento de las vacas lecheras como mecanismo para reducir la carga térmica.

Este estudio analizó cómo influye la fase de lactación en dicha respuesta, poniendo de manifiesto que las vacas al final de la lactación muestran una mayor sensibilidad al calor que aquellas en etapas más tempranas.

ESTRÉS POR CALOR Y COMPORTAMIENTO EN VACAS

El cambio climático y el consiguiente aumento de los episodios de estrés por calor representan uno de los principales desafíos para la producción lechera moderna.

El incremento progresivo de las temperaturas y la mayor frecuencia de fenómenos climáticos extremos afectan de forma directa al bienestar, salud y productividad de las vacas lecheras. Entre sus consecuencias se incluyen:

Reducción en la producción y calidad de la leche.

Alteraciones reproductivas.

Cambios metabólicos.

Menor capacidad de respuesta inmunitaria.

LECHERAS

El ganado lechero es especialmente sensible a las altas temperaturas y a la humedad ambiental debido a la importante cantidad de calor que produce como consecuencia de la actividad metabólica asociada a la producción de leche.

Cuando el calor generado internamente se suma a unas condiciones ambientales desfavorables, la capacidad del animal para mantener su equilibrio térmico puede verse comprometida, provocando un aumento de la temperatura corporal.

Las modificaciones del comportamiento constituyen algunas de las primeras respuestas observables frente al estrés térmico. Cuando las temperaturas aumentan, las vacas adaptan sus hábitos para reducir la carga de calor corporal. Entre los cambios más frecuentes se encuentran:

Disminución del tiempo dedicado a la alimentación.

Incremento del consumo de agua.

Menor actividad física.

Mayor permanencia de pie.

Búsqueda de zonas más frescas o sombreadas.

Reducción del tamaño y duración de las comidas con el objetivo de limitar el calor generado durante la digestión.

Para evaluar este riesgo se utiliza habitualmente el índice temperatura-humedad (THI, por sus siglas en inglés), que combina ambos parámetros en un único indicador de estrés climático.

En vacuno lechero, valores de THI entre 72 y 76 suelen asociarse con estrés por calor moderado.

Valores iguales o superiores a 77 indican estrés por calor severo.

A medida que el THI supera los límites de tolerancia de las vacas, aumentan los efectos negativos sobre su bienestar y rendimiento productivo.

Está ampliamente aceptado que el estrés térmico afecta a las vacas en cualquier fase de la lactación, pero existe cierta controversia sobre qué etapa resulta más vulnerable.

En este contexto, el presente estudio evaluó cómo interactúan el estrés por calor y la fase de lactación para modificar el comportamiento de vacas Holstein Friesian, con el objetivo de mejorar las estrategias de manejo en las granjas lecheras.

MONITORIZANDO EL COMPORTAMIENTO BAJO ESTRÉS TÉRMICO

El estudio se llevó a cabo durante el verano de 2024 en una granja lechera comercial con 60 vacas Holstein Friesian distribuidas en tres grupos según su fase de lactación:

Inicio de la lactación (≤60 días en leche).

Mitad de la lactación (61-180 días).

Final de la lactación (>180 días).

Todas las vacas se alojaron en una nave de estabulación libre con ventilación natural y sin sistemas activos de refrigeración, reproduciendo condiciones habituales de producción.

Durante un mes se registraron de forma continua el tiempo dedicado a la alimentación, la rumia y la inactividad mediante collares electrónicos de monitorización automática, una tecnología ampliamente validada para el seguimiento del comportamiento bovino.

En total se recopilaron 1.680 registros conductuales.

Paralelamente, se monitorizó diariamente la temperatura y humedad dentro de la nave para calcular el índice temperatura-humedad (THI), clasificando los datos en dos niveles de estrés térmico:

Se aplicaron modelos estadísticos avanzados para analizar cómo interactúan el nivel de estrés por calor y la fase de lactación en la modificación del comportamiento de las vacas.

EL CALOR CAMBIA EL COMPORTAMIENTO DE LAS VACAS

Los resultados mostraron diferencias marcadas en el comportamiento de las vacas cuando el estrés por calor pasó de moderado a severo.

Las vacas dedicaron menos tiempo a la alimentación y a la rumia, mientras que aumentaron significativamente los periodos de inactividad (Gráfica 1). Bajo condiciones de estrés térmico severo:

El tiempo de alimentación se redujo en 53,5 minutos al día respecto a situaciones de estrés moderado.

La rumia disminuyó en menor medida, con una reducción de 17,9 minutos diarios.

La inactividad aumentó en 77 minutos al día, reflejando una menor actividad general de los animales.

Estrés por calor Moderado Severo

Gráfica 1. Diagramas de caja que ilustran el efecto del estrés por calor sobre el tiempo diario dedicado a la alimentación, la rumia y la inactividad, expresado en minutos por día (min/día). La línea horizontal dentro de cada caja representa la mediana y la caja representa el rango intercuartílico (percentiles 25–75). Las diferentes letras superíndices (a, b) dentro de cada comportamiento indican diferencias significativas (p < 0,05).

Moderado
Severo

El análisis del THI como variable continua confirmó esta tendencia. Por cada unidad adicional de THI, el tiempo dedicado a la alimentación disminuyó 6,72 minutos y la rumia se redujo 1,84 minutos, mientras que la inactividad aumentó 9,21 minutos.

Estos resultados indican que, a medida que se intensifica el estrés térmico, las vacas reducen progresivamente la actividad relacionada con la ingestión de alimento y aumentan el tiempo de reposo.

La alimentación es la primera actividad que se resiente

El tiempo dedicado a la alimentación disminuyó significativamente en todas las fases de lactación conforme aumentaba la intensidad del estrés por calor (Gráfica 2).

En condiciones de estrés moderado, las vacas dedicaron a comer una media de:

277 minutos diarios al inicio de la lactación.

251 minutos diarios en lactación media.

232 minutos diarios en lactación tardía.

Cuando el estrés térmico pasó a ser severo, dedicaron a comer una media de:

231 minutos diarios al inicio de la lactación.

197 minutos diarios en lactación media.

172 minutos diarios en lactación tardía.

Alimentación

Estrés por calor Moderado Severo

Gráfica 2. Diagramas de caja que ilustran la interacción entre el estrés por calor y la fase de lactación sobre el tiempo diario dedicado a la alimentación, la rumia y la inactividad, expresado en minutos por día (min/día). La línea horizontal dentro de cada caja representa la mediana y la caja representa el rango intercuartílico (percentiles 25–75). Las diferentes letras superíndices (a, b, c, d) dentro de cada comportamiento indican diferencias significativas (p < 0,05). Cada fase de lactación incluyó 20 vacas (tamaño muestral n = 20).

Estos resultados sugieren que la sensibilidad del comportamiento alimentario frente al calor aumenta progresivamente a medida que avanza la lactación

La alimentación es la primera actividad que se resiente

El efecto del estrés térmico sobre la rumia fue diferente según la fase productiva de las vacas (Gráfica 2).

Las vacas en inicio de lactación mantuvieron prácticamente inalterado el tiempo de rumia incluso bajo condiciones de estrés térmico severo, permaneciendo en torno a los 575 minutos diarios.

La rumia parece ser especialmente sensible al calor en las vacas de final de lactación, mientras que en las fases más tempranas se mantiene relativamente estable.

La vacas de lactación media se observó una ligera reducción, aunque sin alcanzar significación estadística.

Las vacas en fases avanzadas de lactación mostraron una respuesta claramente diferente. En este grupo, la rumia descendió desde 486 hasta 449 minutos diarios cuando el estrés por calor pasó de moderado a severo, lo que supone una reducción de

lactación tardía.

De nuevo, las vacas al final de la lactación fueron las que mostraron la respuesta más marcada, con un incremento de 94,7 minutos diarios de inactividad.

En comparación, las vacas al inicio inicio y media lactación aumentaron su tiempo de inactividad en 61,1 y 74,1 minutos al día, respectivamente.

Estos resultados sugieren que el incremento del tiempo de reposo constituye una de las principales estrategias conductuales utilizadas por las vacas para afrontar las altas temperaturas.

El THI revela una mayor sensibilidad en las vacas de final de lactación

El análisis del efecto del THI sobre el comportamiento confirmó que la respuesta al estrés térmico se intensifica conforme avanza la lactación (Tabla 1).

La reducción del tiempo de alimentación fue progresivamente más intensa desde el inicio hasta el final de la lactación.

La rumia únicamente se vio afectada de forma significativa en las vacas de lactación tardía.

La inactividad aumentó en todas las fases, alcanzando su mayor incremento en los animales al final de la lactación.

Tabla 1. Cambios en el comportamiento de las vacas (minutos por unidad de incremento del índice temperatura-humedad, THI) en diferentes fases de lactación. Los valores representan los cambios estimados (min/THI), junto con sus intervalos de confianza al 95 % (IC 95 %) y los p valores asociados. Los valores negativos indican una disminución de la duración del comportamiento a medida que aumenta el THI. Cada fase de lactación incluyó 20 vacas (n = 20).

Estos resultados refuerzan la idea de que las vacas en fases avanzadas de lactación presentan

¿POR

QUÉ CAMBIA EL COMPORTAMIENTO DE LAS VACAS CUANDO AUMENTA EL CALOR?

Menos alimentación y menos rumia: una estrategia para generar menos calor

El estrés por calor modifica de forma significativa el comportamiento de las vacas lecheras.

A medida que aumenta la severidad del estrés térmico, las vacas reducen el tiempo dedicado a la alimentación y a la rumia, mientras incrementan los periodos de inactividad.

La reducción de la alimentación y la rumia puede interpretarse como una estrategia para limitar la producción interna de calor asociada a la digestión y fermentación ruminal.

La inactividad aumenta para ahorrar energía y disipar calor

El incremento de la inactividad fue uno de los cambios conductuales más evidentes observados en el estudio.

El movimiento supone un gasto energético importante y una parte considerable de esa energía acaba transformándose en calor. Por ello, reducir la actividad constituye una estrategia eficaz para limitar la producción de calor metabólico adicional.

Las vacas al final de la lactación muestran una mayor sensibilidad al estrés térmico

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio fue la interacción entre el estrés por calor y la fase de lactación.

Todas las vacas modificaron su comportamiento cuando aumentó el THI, pero los cambios fueron más acusados en los animales al final de la lactación.

Las vacas modifican su postura para favorecer la disipación térmica.

Permanecer de pie aumenta la superficie corporal expuesta al aire y facilita la pérdida de calor mediante convección, radiación y evaporación.

De este modo, la reducción de la actividad física y el aumento del tiempo de reposo forman parte de una respuesta adaptativa

Estas vacas mostraron las mayores reducciones en el tiempo dedicado a la alimentación y la rumia, así como los mayores incrementos en la inactividad.

En cambio, las vacas al inicio y en la mitad de lactación mantuvieron en mayor medida sus actividades relacionadas con la ingestión de alimento.

Una posible explicación es que las vacas en las primeras fases de lactación tienen elevadas necesidades energéticas para mantener la producción de leche.

Esta demanda fisiológica las obliga mantener la ingestión de alimento incluso bajo condiciones ambientales

Las vacas al final de la lactación, en cambio, presentan menores requerimientos productivos y pueden reducir con mayor facilidad las actividades que generan calor

MÁS ALLÁ DE LA PRODUCCIÓN: LAS VACAS DE FINAL DE LACTACIÓN TAMBIÉN NECESITAN

PROTECCIÓN FRENTE AL CALOR

A medida que aumenta la intensidad del estrés térmico (THI ≥77), disminuye el tiempo dedicado a la alimentación y la rumia, mientras aumenta la inactividad, reflejando los esfuerzos de los animales por reducir la producción interna de calor y mantener su equilibrio térmico.

Las vacas al final de la lactación muestran una mayor sensibilidad al estrés térmico, con reducciones más acusadas en el tiempo de alimentación y rumia, así como mayores incrementos de la inactividad.

Estos hallazgos sugieren que las vacas en lactación tardía podrían requerir una atención específica dentro de los programas de mitigación del estrés por calor.

La fase final de la lactación, a menudo considerada menos crítica desde el punto de vista productivo, también merece una atención especial durante los periodos de altas temperaturas. Futuras investigaciones permitirán comprender mejor cómo interactúan el estrés térmico y la fase de lactación, facilitando el desarrollo de estrategias de manejo más eficaces en las granjas lecheras.

Artículo traducido y adaptado de: Baccouri W, Wanjala G, Tóth V, Komlósi I, Mikó E. The effect of different levels of heat stress on the behaviour of cows at different stage of lactation. Journal of Thermal Biology. 2025;134:104334. https://doi.org/10.1016/j. jtherbio.2025.104334 (CC BY 4.0)

Influencia de la fase de lactación en la respuesta conductual al estrés por calor DESCÁRGALO EN PDF

Para reducir el impacto del estrés térmico, especialmente en vacas al final de la lactación, se pueden implementar diversas medidas de manejo:

Suministrar dietas de alta densidad energética.

Distribuir el alimento durante las horas más frescas del día.

Proporcionar sombra.

Favorecer la ventilación.

Utilizar ventiladores.

Implementar sistemas de aspersión.

Combinar las estrategias de alimentación con medidas de enfriamiento.

VENTILACIÓN DE ALTA VELOCIDAD Y ESTRÉS TÉRMICO: ¿ES SUFICIENTE PARA ENFRIAR A LAS VACAS?

El estrés térmico supone un reto importante para las vacas lecheras, especialmente en climas cálidos, ya que afecta a su fisiología, comportamiento y producción de leche.

El estudio se llevó a cabo:

En una granja lechera de gran tamaño (1.000 vacas), con animales de alto rendimiento (producción media diaria superior a 50 kg de leche).

Un estudio realizado en Hungría y publicado por Jurkovich et al. (2026) en Journal of Thermal Biology (The effects of improving barn cooling on the behaviour, physiological responses, gene expression, and milk yield of dairy cows) investigó el efecto del aumento de la velocidad del aire en las instalaciones mediante el uso de ventiladores modernos sobre el comportamiento y rendimiento de las vacas.

Evaluó la eficacia de unos modernos sistemas de ventilación equipados con control automático en función de la temperatura para: Aliviar el estrés térmico y mejorar el bienestar y la productividad de las vacas.

En comparación con los antiguos ventiladores de caja instalados en la granja desde hacía más de 25 años.

del aire: 1,5/2,5 m/s

del aire: 0,2-0,5 m/s

La velocidad del aire en la nave experimental era notablemente mayor (1,5-2,5 m/s) que en la nave control (0,2-0,5 m/s).

Las condiciones ambientales se supervisaron mediante data loggers que registraban la temperatura y la humedad, lo que permitió calcular el índice de temperatura y humedad (THI).

La temperatura corporal de las vacas se midió por vía intravaginal una vez al mes durante el verano (Tabla 1).

Además, se registró el tiempo que los animales pasaban acostados, comiendo y rumiando. Los datos de producción diaria de leche se obtuvieron de la base de datos de la granja.

Mes

Ventiladores modernos de alta velocidad (Grupo experimental)

Ventiladores antiguos de baja velocidad (Grupo control)

Junio

Tabla 1. Temperatura corporal media (°C) de las vacas en las naves con velocidad del aire alta y baja durante los meses de verano.

Velocidad
Velocidad
estrés por calor

Los valores del THI en ambas naves superaron el umbral de estrés térmico (THI > 68) durante la mayor parte del periodo experimental de verano (Gráfica 1).

Grafica 1. Promedio por hora a lo largo del día del índice de temperatura-humedad (THI) en las naves durante el período experimental (Fuente: Jurkovich et al., 2026).

La temperatura corporal de las vacas alojadas en la nave con alta velocidad del aire fue significativamente inferior (P < 0,05) a la observada en las vacas de la nave con baja velocidad del aire.

No obstante, en ambos grupos la temperatura corporal se mantuvo por encima del valor considerado normal (< 39,2 °C) en todas las mediciones.

El tiempo de reposo no varió significativamente, pero el tiempo dedicado a la alimentación y la rumia aumentó en el grupo experimental a lo largo del periodo de estudio.

Asimismo, la producción de leche fue aproximadamente 3 L/día superior (P < 0,05) en este grupo. La producción diaria de leche durante los meses de verano en ambos grupos se muestra en la Gráfica 2.

Semanas de lactación

Grafica 2. Producción media diaria de leche de las vacas entre los días de lactancia (DIM) 80 y 180 en los grupos experimental y control (Fuente: Jurkovich et al., 2026).

Los resultados de este experimento permiten extraer dos conclusiones importantes sobre el efecto de aumentar la velocidad del aire en las naves mediante la sustitución de los antiguos ventiladores de caja que generan velocidades inferiores a 0,5 m/s por modernos ventiladores circulares capaces de alcanzar velocidades cercanas a 2,5 m/s:

1

Reduce significativamente la temperatura corporal de las vacas y favorece un mayor consumo de alimento y una mayor producción de leche durante el verano. No evita el incremento de la temperatura corporal de las vacas cuando el índice de temperatura y humedad (THI) medio diario supera el umbral de 68.

2

La experiencia acumulada indica que la combinación de aspersión y ventilación forzada de alta velocidad durante un total de 6 horas al día puede mantener la temperatura corporal de las vacas dentro de rangos normales a lo largo del verano.

Además, este sistema de enfriamiento podría proporcionar una producción de leche superior a la observada en el presente estudio, en el que únicamente se emplearon ventiladores de alta velocidad sin combinarse con la aspersión directa sobre los animales.

El coste asociado a la ventilación (adquisición y funcionamiento de los ventiladores) representa cerca del 80 % del coste total de un sistema de enfriamiento que combine ventilación y aspersión.

Por ello, el uso exclusivo de ventiladores de alta velocidad parece ofrecer pocas ventajas frente a su combinación con sistemas de aspersión sobre los animales.

Ventilación de alta velocidad y estrés térmico: ¿Es suficiente para enfriar a las vacas?

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FUNDAMENTOS DE NUTRICIÓN

TERAPÉUTICA PARA RUMIANTES ENFERMOS. PARTE II

Saulo Teixeira Rodrigues de Almeida1, Mariana Caetano2, Roy Neville Kirkwood3 y Kiro Risto Petrovski2

1Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias, Universidad Estatal Paulista Júlio de Mesquita Filho (FCAV, UNESP), Brasil

2Davies Livestock Research Centre, Universidad de Adelaida, Australia

3Facultad de Ciencias Animales y Veterinarias, Universidad de Adelaida, Australia

La nutrición terapéutica en rumiantes requiere trasladar el conocimiento fisiopatológico a decisiones prácticas.

En esta segunda parte se abordan los criterios para determinar la necesidad de intervención y las principales estrategias para su diseño e implementación clínica.

NECESIDAD DE INTERVENCIÓN

NUTRICIONAL EN RUMIANTES ENFERMOS

La necesidad de intervención debe establecerse considerando:

La capacidad de evaluar el estado nutricional del paciente y la necesidad de dicha intervención.

La posibilidad de llevar a cabo toda la intervención de nutrición clínica manteniendo unos estándares mínimos de bienestar animal y sin comprometer aún más el estado del paciente.

El diagnóstico, pronóstico y valor económico del animal.

Rumiantes caquécticos o debilitados (de forma inmediata).

Rumiantes en crecimiento (especialmente durante la fase de crecimiento exponencial) cuando presentan anorexia >24–36 h.

Vacas de alta producción en fase de lactación con ingesta insuficiente, por su elevado gasto energético, con riesgo de pérdida significativa de masa muscular y grasa.

Hembras en lactación con anorexia >12–24 h.

Rumiantes adultos con una condición corporal media (3–4/5) que permanecen anoréxicos durante un máximo de 2–3 días.

80 % 36-98 h

El volumen del aparato digestivo en rumiantes ofrece cierto efecto amortiguador frente a la demanda de ingesta regular,

Por lo que los adultos que consumen voluntariamente al menos el 80 % de sus requerimientos dietéticos no requieren una intervención inmediata y pueden permanecer sin alimento durante 36 a 98 h.

En casos de cambios fisiológicos y metabólicos severos, la nutrición terapéutica puede ser necesaria, por ejemplo:

Procesos patológicos específicos y trastornos metabólicos, como la diarrea.

Rumiantes gravemente inmunocomprometidos.

Rumiantes con alteraciones metabólicas preexistentes que podrían agravarse con anorexia.

Neonatos que, debido a sus limitadas reservas energéticas, solo pueden permanecer sin alimento durante aproximadamente 12 h.

Hembras gestantes en la última mitad de la gestación, especialmente en el último tercio.

Rumiantes sometidos a cirugía, que pueden experimentar altos niveles de estrés y dolor en los días posteriores al procedimiento, lo que puede afectar a su ingesta.

Rumiantes con pobre condición corporal (≤1,5/5) y malnutrición prolongada, que a menudo presentan una microbiota inestable, papilas ruminales poco desarrolladas y mayores requerimientos de vitaminas, minerales y aminoácidos específicos.

Rumiantes con condición corporal elevada (≥4/5), debido al riesgo de lipidosis hepática.

Rumiantes en sistemas extensivos con supervisión irregular, que pueden permanecer anoréxicos durante varios días antes de su detección.

DISEÑO

DE UNA DIETA CLÍNICA PARA RUMIANTES ENFERMOS

Una vez establecida la necesidad de una intervención de nutrición terapéutica, deben considerarse los siguientes aspectos:

Requerimientos nutricionales.

Edad, condición corporal y peso vivo.

Grado de inapetencia y duración de la anorexia.

Tasa de crecimiento y nivel de actividad.

Puntuación locomotora.

Fase productiva y estado reproductivo.

Requerimientos nutricionales

El primer paso en la planificación de una intervención de nutrición terapéutica consiste en calcular los requerimientos nutricionales del rumiante enfermo, teniendo en cuenta que estos diferirán de los de un animal sano.

En situaciones de enfermedad, la producción disminuye o incluso cesa, mientras que el sistema inmunitario presenta una mayor actividad.

Los cambios en los requerimientos nutricionales varían en función del tipo y gravedad del proceso.

Requerimientos energéticos

En rumiantes enfermos, los requerimientos energéticos suelen aproximarse a los de mantenimiento, por lo que es fundamental estimar la energía neta de mantenimiento (ENm).

La ingesta no debería superar el 2–3 % del peso vivo en materia seca al día, ajustándose siempre al estado fisiológico, productivo y reproductivo del animal (por ejemplo, una vaca en lactación debe recibir suficiente energía para sostener la producción de leche).

La inclusión de grasa en la dieta, dentro de los límites que permitan mantener la funcionalidad ruminal (máximo 5–7 % de la materia seca total), puede aumentar la densidad energética y facilitar el cumplimiento de los requerimientos.

El rumiante enfermo reduce sus necesidades para crecimiento y producción, pero las incrementa por la respuesta inmunitaria.

En rumiantes, los microorganismos del rumen desempeñan un papel clave en la recuperación, por lo que deben considerarse de forma específica en la nutrición clínica.

En algunos casos, ambos efectos pueden compensarse, manteniéndose requerimientos similares a los previos, aunque pueden infraestimarse si disminuye la absorción o aumentan las pérdidas.

La tasa metabólica puede aumentar en un 5-13 % por cada grado de fiebre.

Tras la activación del sistema inmunitario, las necesidades energéticas de los leucocitos pueden incrementarse entre 2 y 3 veces por célula.

A partir de datos extrapolados de otras especies, se proponen los siguientes incrementos orientativos sobre la energía de mantenimiento:

10% 10-30% 10-50% 20-50% 30-60% 40% 50-110% 30-50% 10-40% 10-30%

tras cirugía electiva. en estrés por calor o fallo ruminal.

en fallo hepático agudo. en pérdidas parenterales de nutrientes.

en pérdidas enterales de nutrientes. en fracturas o traumatismos graves. en miositis clostridial o traumatismos musculares severos.

en infecciones graves, sepsis o toxemias (aproximadamente 10–13 % por cada grado de cambio en la temperatura corporal).

Requerimientos proteicos

en peritonitis grave. en grandes quemaduras.

En rumiantes adultos con apetito normal y sin altas demandas productivas, los requerimientos de proteína se sitúan aproximadamente en 1-3 g/kg de peso vivo. En neonatos, estos requerimientos se estiman en 2-4 g/kg.

En rumiantes enfermos, es probable que estas necesidades estén aumentadas.

Se recomiendan proteínas de alta digestibilidad (como subproductos de destilería o harinas de soja o colza), incluidas en niveles que no alteren la función digestiva, debiendo considerarse:

Los terneros sometidos a estrés presentan requerimientos proteicos similares a los no estresados, pero, debido a la menor ingesta, la concentración de proteína en la dieta debe ser mayor.

Esta misma consideración es

Aminoácidos especí cos (arginina).

Aminoácidos rami cados (isoleucina, leucina y valina).

Aminoácidos azufrados (lisina y metionina).

Frecuencia y cantidad de las tomas

Al inicio de la intervención, el tamaño de las raciones debe ajustarse en función del estado del animal y de la gravedad del proceso.

El inicio de la alimentación debe ser progresivo, no siendo recomendable comenzar superando los requerimientos de mantenimiento, sino aumentando gradualmente la ingesta con el tiempo.

En procesos crónicos, se recomienda comenzar con el 25 % e incrementar un 25 % diario.

En procesos agudos, se recomienda iniciar con el 50 % de los requerimientos diarios e incrementar aproximadamente un 20 % diario hasta alcanzar el total.

Para estimular la ingesta y evitar sobrecargar el aparato digestivo, se recomienda repartir la alimentación en 2–6 tomas diarias, ya que iniciar con niveles elevados puede favorecer la aparición de síndrome de realimentación.

Dado que la mayor parte de la dieta en rumiantes adultos es forraje, puede existir una limitación en la cantidad administrada por toma. En dietas líquidas, cada toma no debería superar 1,5 L por cada 100 kg de peso vivo.

Interacción fármaco-nutriente

En rumiantes enfermos que reciben tratamientos farmacológicos o suplementos, deben considerarse las posibles interacciones con los nutrientes de la dieta.

Estas interacciones pueden alterar la función, el metabolismo y la absorción de nutrientes y fármacos, reduciendo su eficacia o generando efectos adversos.

Estas interacciones pueden ser aún más relevantes en situaciones de alteración de la integridad intestinal, como en animales con úlceras o disbiosis ruminal, donde el uso de antiinflamatorios o antimicrobianos puede requerir ajustes en el manejo nutricional.

OPCIONES DE ADMINISTRACIÓN DE LA DIETA EN NUTRICIÓN TERAPÉUTICA

Debe priorizarse la ingesta voluntaria de la dieta habitual, incorporando ingredientes correctores sin alterar su aceptación.

Cuando esto no sea posible, las modificaciones en la composición de la dieta requerirán una adaptación de la microbiota ruminal y del propio rumen, lo que puede retrasar el efecto deseado y la recuperación.

En función de la causa subyacente, pueden aplicarse ajustes para mejorar la palatabilidad de la dieta, como el picado fino de los alimentos o su humectación en animales con dolor oral o faríngeo.

Las vías de administración pueden combinarse (Tabla 1). Por ejemplo, un animal con apetito parcialmente conservado puede requerir el apoyo de una vía enteral o parenteral.

Tabla 1. Principales características de las vías de administración de nutrientes al paciente durante intervenciones de nutrición terapéutica.

Salud digestiva gravemente comprometida

Indicaciones

Contraindicaciones absolutas

Función digestiva globalmente conservada

Salud digestiva mínimamente afectada

Permeabilidad digestiva conservada

Algo de apetito presente

» Permeabilidad completamente interrumpida del sistema digestivo caudal a los preestómagos

» Anomalías congénitas

» Inestabilidad hemodinámica (p. ej., shock)

» Ausencia de reflejo de deglución

» Sistema digestivo no funcional

» Permite el aporte de forraje²

» Más económica

» Mejor utilización de la proteína mediante digestión microbiana

» Menores necesidades de mano de obra

» Menos estresante para el animal

» Mantenimiento de la funcionalidad de todo el sistema digestivo

Ventajas

Inconvenientes

» Mantenimiento del tejido linfoide asociado al intestino (GALT)

» Mantenimiento de la integridad de todo el sistema digestivo

» Mantenimiento de la microbiota ruminal

» Máxima resistencia enteral frente a patógenos

» Permeabilidad intestinal mínima

» Función fisiológica

» La ingesta debe monitorizarse cuidadosamente, ya que el animal puede no consumir la dieta o seleccionar determinados ingredientes

Salud digestiva mínimamente afectada

Función digestiva caudal globalmente conservada

Permeabilidad digestiva caudal conservada

Ausencia completa de ingesta

Incapacidad para obtener una nutrición adecuada por vía oral

» Permeabilidad completamente interrumpida del sistema digestivo caudal a los preestómagos

» Anomalías congénitas

» Inestabilidad hemodinámica

» Sistema digestivo no funcional

» Permite el aporte de forraje²

» Atenuación de la respuesta hipermetabólica a la lesión³

» Económica

» Mejor utilización de la proteína mediante digestión microbiana

» Menores necesidades de mano de obra que la vía parenteral

» La rumenostomía tras la intervención es menos estresante

» Mantenimiento de la funcionalidad de una gran parte del sistema digestivo

» Mantenimiento del GALT

» Mantenimiento de la integridad de una gran parte del sistema digestivo

» Mantenimiento de la microbiota ruminal

» Máxima resistencia enteral frente a patógenos

» Permeabilidad intestinal mínima

» Riesgo mínimo de sobrecarga de fluidos

» Más fisiológica en comparación con la vía parenteral

Ausencia completa de función y permeabilidad digestiva

Deshidratación > 8 %

Fracaso de otras vías para cubrir las necesidades nutricionales

Estados metabólicos gravemente comprometidos (p. ej., lipidosis hepática, toxemia de la gestación)

Compromiso hemodinámico grave

» La administración de dietas líquidas suele acortar el tiempo de tránsito

» Mayores requerimientos de nutrientes para los enterocitos

» Requiere equipamiento especializado

» Necesidad de suplementación con fibra efectiva

» Permite el aporte de nutrientes esenciales cuando otras vías no son posibles

» Rápida rehidratación y corrección de los desequilibrios ácido-base, electrolíticos, hídricos y nutricionales

» Función del sistema digestivo alterada (p. ej., disfunción enzimática, inactividad ruminal o pérdida de microbiota)

» Integridad del sistema digestivo alterada (p. ej., aumento de la permeabilidad intestinal, atrofia intestinal)

» No permite el aporte de forraje

» Coste elevado

» Alto riesgo de sobrecarga de fluidos

» Elevadas necesidades de mano de obra (p. ej., necesidad de monitorización frecuente y control de efectos secundarios)

» Menor resistencia enteral frente a patógenos

» Requiere equipamiento especializado

Riesgo de efectos secundarios

Efectos secundarios frecuentes

Mínimo

» Neumonía por aspiración

» Síndrome de realimentación

» Empeoramiento de la diarrea Dieta habitual, generalmente finamente picada, con la palatabilidad maximizada⁴ y/o humedecida

Intermedio

Máximo

» Suplementación desequilibrada de nutrientes (p. ej., aminoácidos, electrolitos, fluidos)

» Síndrome de realimentación

» Empeoramiento de la diarrea

» Alto riesgo de infección (p. ej., contaminación del catéter o del sistema de perfusión; los fluidos son un excelente medio para el crecimiento microbiano)

» Alto riesgo de trastornos hepáticos

» Síndrome de realimentación

» Tromboflebitis

Dieta habitual, generalmente finamente picada y/o humedecida

Qué se puede administrar

Métodos más utilizados

Alimentación en comedero

Pastoreo

Alimentación en comedero

Pastoreo

Dieta mezclada

Dieta molida o pulverizada

Sondaje ororuminal⁵

Rumenostomía permanente o temporal⁶

Nutrientes simples (p. ej., aminoácidos, minerales, mono- y disacáridos, péptidos y vitaminas)

Vía intravenosa

¹Incluye alimentación ruminal. ²Si se combina con transfaunación, también permite transferir microorganismos vivos, nutrientes y ácidos grasos volátiles. ³Cuando se instaura precozmente. ⁴Evitar dietas con bajo contenido graso, evitar alimentos con alto contenido de grasa, evitar alimentos de baja calidad o poco apetecibles, evitar alimentos con apariencia o textura inadecuadas, evitar dietas con productos en descomposición, evitar dietas desconocidas, usar dieta fresca preparada, ofrecer forraje fresco. ⁵Permite la administración de dietas pulverizadas o muy finamente picadas. ⁶Permite la administración de prácticamente cualquier tipo de dieta

La elección de la vía de administración debe individualizarse en función de distintos factores:

Disponibilidad de equipamiento instalaciones y nutrientes

Viabilidad de aplicar la intervención

Limitaciones de tiempo

Funcionalidad, salud e integridad del aparato digestivo

Duración y gravedad del proceso

Tipo de enfermedad (por ejemplo, inapetencia o anorexia)

Características del animal (como la edad) (Figura 1).

Determinar si es necesaria una intervención de nutrición terapéutica

Evaluación nutricional inicial

Evaluación nutricional ampliada

Riesgo detectado

No se requiere actuación

Anorexia prolongada / paciente de alto riesgo

Seleccionar una dieta que facilite la recuperación

Función/integridad del resto del sistema digestivo conservada

Nutrición oral/enteral; transfaunación

Continuar la monitorización

Nutrición oral

En algunos casos, especialmente en rumiantes neonatos, puede ser necesario iniciar o apoyar la nutrición mediante vía parenteral, que deberá sustituirse o complementarse progresivamente con la vía oral o enteral en cuanto sea posible.

Aunque el coste es un factor determinante en la elección de la vía de administración, los cambios en el contexto socioeconómico y el aumento del número de rumiantes mantenidos como animales de compañía pueden hacer necesario considerar, en determinados casos, un enfoque más individualizado.

Intervención de nutrición terapéutica indispensable

Función/integridad ruminal conservada

Nutrición oral + enteral

Nutrición enteral

Ausencia completa de permeabilidad digestiva; estados metabólicos gravemente comprometidos; compromiso hemodinámico grave

Transición a nutrición oral lo antes posible

Monitorizar

Objetivos nutricionales alcanzados

Transición a nutrición enteral lo antes posible

Nutrición parenteral

Modalidad combinada de administración; alimentación suplementada; hiperalimentación

El forraje, especialmente la hierba fresca, suele ser el alimento mejor aceptado.

No obstante, muchos rumiantes son alimentados con una proporción significativa de componentes no forrajeros y, por tanto, la recomendación general de proporcionar forraje de alta calidad puede no ser adecuada.

La dieta ideal sería aquella a la que el animal está acostumbrado.

Para cada tipo de alteración en la fisiología del rumiante, existen estrategias dietéticas específicas que pueden ayudar a mantener la ingesta voluntaria (Tabla 2).

Figura 1. Árbol de decisión para la elección de la vía de administración de la nutrición terapéutica en rumiantes enfermos.

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Impulsa a cada ternera

Tabla 2. El orden de preferencia de la intervención de nutrición terapéutica depende del modo fisiopatológico afectado dentro del sistema digestivo en el rumiante enfermo.

Método de administración de la nutrición terapéutica

Alteración en

Apetito*

Prensión*

Masticación*

Tipo en orden de preferencia

» Maximizar la palatabilidad²

» Uso de estimulantes del apetito farmacológicos¹

» Dieta humedecida²

» Dieta finamente picada y humedecida²

» Dieta humedecida²

Dieta finamente picada y humedecida²

» Dieta humedecida²

Deglución*

Fermentación ruminal

Eructación

» Alimentación ruminal

» Pellets

» Alimentación ruminal

» Dieta finamente picada y humedecida²

» Alimentación ruminal

» Disminución/aumento del tamaño de partícula (según sea necesario)²

» Uso de taninos condensados²

» Uso de productos reductores de metano¹

Rumia

Paso del quimo

Digestión

» Uso de tampones ruminales¹

» Transfaunación

» Uso de compuestos secundarios de origen vegetal¹²

» Transfaunación

» Aumento del tamaño de partícula²

» Aumento de la inclusión de componentes altamente fibrosos en la dieta

» Procesado del alimento mediante agua y calor

» Forraje de alta calidad

Absorción

Observaciones

Enfermedad generalizada

Enfermedad localizada (p. ej., patología dental, disfunción de algunos nervios craneales, estomatitis, traumatismos), pero también algunas enfermedades generalizadas (p. ej., botulismo, tétanos)

Enfermedad localizada (p. ej., actinobacilosis, patología dental, disfunción de algunos nervios craneales, osteomielitis, estomatitis, traumatismos), pero también algunas enfermedades generalizadas (p. ej., botulismo, tétanos)

Alteraciones esofágicas ± faríngeas, alimentación desde una superficie elevada (30–50 cm sobre el suelo)

El contenido de agua puede requerir ajustes, especialmente tras una anorexia prolongada

Eliminación

» Procesado del grano mediante métodos químicos, físicos o térmicos

» Compuestos de rehidratación oral que contienen glutamina, glicina o glucosa

» Ingesta de agua

» Actividad física

» Mejora de la función ruminal

» Aminoácidos

Utilización

» Enzimas

» Glucosa

» Emesis

» Uso de fármacos (p. ej., laxantes)¹

» Minerales

Síndrome de maldigestión

Síndrome de malabsorción o parasitismo interno grave

Estreñimiento y diarrea, pero también fermentación en el intestino posterior

» Vitaminas Enfermedad generalizada

¹ La autorización de uso varía entre países. ² Requiere ingesta voluntaria (o alimentación ruminal).*Puede ser necesaria la alimentación forzada

Consejos maximizar la palatabilidad y consumo de la dieta ofrecida

Las modi caciones en la composición o apariencia de la dieta deben introducirse de forma gradual (≈25 % cada 2–3 días) para permitir la adaptación del rumen.

Cuando la alimentación se realiza en comedero, la dieta debe ofrecerse en cantidades menores, pero con mayor frecuencia.

Si el animal rechaza la hierba fresca durante unos días, es candidato a otras vías de administración (enteral o parenteral).

En rumiantes no acostumbrados al pasto, debe valorarse el riesgo de timpanismo e indigestión. Además, el pasto tierno puede reducir la masticación y aumentar el riesgo de acidosis ruminal.

Si la densidad energética es insu ciente, pueden añadirse cereales, melaza, propilenglicol o aceites vegetales, sin superar los niveles seguros para la función ruminal.

Nutrición oral en la etapa pre-rumiante

La dieta debe ser fácilmente accesible, digestible y con una palatabilidad mejorada.

Puede requerirse el uso de comederos portátiles o garantizar su ciente espacio de alimentación en grupo, evitando interferencias sociales.

En el “lote hospital”, se recomienda disponer de al menos el doble de plazas de alimentación que de animales, mantener la zona limpia y retirar los rechazos a diario.

En pastoreo, debe asegurarse el acceso a hierba fresca y la disponibilidad de refugio frente a condiciones meteorológicas adversas.

Si la densidad proteica es insu ciente, pueden incorporarse colza, alfalfa, harina de soja o proteína de suero.

En sistemas de pastoreo, se priorizan pastos con base de leguminosas, aunque algunas gramíneas pueden aportar su ciente proteína.

Los neonatos rumiantes activos y alertas, con re ejo de succión conservado y funcionalidad e integridad al menos parcial del sistema digestivo, deben recibir leche de la madre, mediante biberón con tetina o cubo, según su manejo nutricional habitual.

Cuando la leche materna es limitada o no está disponible, se recomienda proporcionar leche de otra hembra lactante de la misma especie durante todo el periodo neonatal.

Si no se dispone de leche, puede ser necesario considerar la introducción cuidadosa de un sustituto lácteo adecuado.

La evidencia científica ha refutado que deba retirarse la leche en terneros con diarrea, no debiendo suspenderse más de 12 h (máximo 24 h).

Nutrición oral en la etapa pre-rumiante

Cuando existe deshidratación, esta debe corregirse mediante terapia de reposición oral de fluidos y electrolitos.

El uso de bicarbonato no está contraindicado, y se prefieren soluciones con aniones metabolizables (como acetato o lactato) por mejorar la absorción de sodio.

Nutrición enteral

Cuando un rumiante enfermo no es capaz de mantener una ingesta suficiente, pero conserva una digestión y absorción funcionales, la alimentación enteral (incluyendo la alimentación ruminal) se convierte en una herramienta necesaria.

En estos casos, la dieta debería, idealmente (por orden de preferencia), presentarse humedecida, finamente picada o en forma líquida

Las opciones de administración incluyen:

Preparación de la dieta

Para la preparación de dietas, la ración habitual del animal puede triturarse y diluirse en agua hasta alcanzar una consistencia tipo papilla que permita su administración (aproximadamente 3–5 L de agua por kg de dieta).

Cuando no se dispone de la dieta habitual, las raciones completas en pellets trituradas constituyen una alternativa práctica y económica, aunque en animales no habituados pueden aumentar el riesgo de trastornos digestivos, de forma similar a dietas ricas en concentrados.

Sonda esofágica (raramente utilizada en rumiantes, ya que la rumenostomía es fácilmente realizable).

Sonda ororuminal o la rumenostomía temporal o permanente (especialmente útiles en situaciones de alimentación prolongada).

Las dietas comerciales suelen ser costosas y poco adaptadas a rumiantes. Por ello, en situaciones excepcionales, puede considerarse la administración de nutrientes elementales (aminoácidos, carbohidratos o péptidos).

Dado que la reducción del tamaño de partícula disminuye la rumia y la producción de saliva, puede ser necesario el uso de tampones para mantener el pH ruminal.

Además, el ayuno prolongado altera la microbiota ruminal y favorece la aparición de indigestión, por lo que uno de los principales objetivos de la nutrición enteral debe ser la restauración rápida de la función de los preestómagos.

Transfaunación

La transfaunación constituye una estrategia eficaz para restablecer la función ruminal en animales con alteraciones digestivas, habiendo demostrado utilidad como terapia de soporte en múltiples procesos digestivos y metabólicos, como anorexia, indigestión, cetosis o acidosis ruminal.

Nutrición enteral en la etapa pre-rumiante

En neonatos, la intervención inicial debe centrarse en la corrección de la deshidratación, los desequilibrios electrolíticos y la acidosis metabólica mediante la administración de fluidos y electrolitos por vía oral y/o parenteral.

Este procedimiento transfiere microorganismos, nutrientes y ácidos grasos volátiles.

El líquido ruminal puede obtenerse a partir de animales vivos o en matadero y, en la mayoría de los casos, una única transfaunación suele ser suficiente.

Para optimizar la absorción de sodio, las soluciones orales deben contener glutamina, glicina o glucosa.

Una vez estabilizado el animal, la leche constituye la principal fuente de energía en la alimentación enteral.

El objetivo es aportar al menos el 10 % del peso vivo en leche al día, repartido en varias tomas, comenzando con volúmenes reducidos que se incrementan progresivamente.

La administración debe realizarse, preferentemente, mediante amamantamiento, biberón con tetina o cubo, reservando la sonda enteral para casos en los que el animal no pueda alimentarse por sí mismo.

Nutrición parenteral

Cuando existe disfunción del sistema digestivo o incapacidad de digerir y absorber nutrientes debido a anorexia prolongada (0,5–1 días en neonatos y >3–4 días en adultos), la nutrición parenteral intravenosa se convierte en una opción necesaria, pudiendo ser:

Completa: cubre todos los requerimientos (p. ej., sistema digestivo no funcional).

Hiperalimentación: aporte superior a las necesidades (p. ej., sepsis o caquexia).

Parcial: combina nutrición parenteral con aporte oral o enteral.

Para la nutrición parenteral deben emplearse soluciones comerciales correctamente formuladas (Tabla 3) y garantizar cuidados de soporte adecuados.

La nutrición parenteral requiere soluciones adecuadamente formuladas (Tabla 3), administración mediante línea exclusiva y un ajuste progresivo tanto de la velocidad de infusión como de la composición, para evitar complicaciones metabólicas.

Su retirada también debe ser gradual para prevenir efectos adversos como hipoglucemia de rebote.

La glucosa y los lípidos actúan como principales fuentes energéticas, evitando la necesidad de usar aminoácidos como sustrato y favoreciendo la reparación tisular. La proporción de lípidos debe ajustarse según el estado del animal, especialmente en presencia de alteraciones hepáticas.

Tabla 3. Composición de fluidos parenterales publicados para rumiantes.

Compuesto

Solución electrolítica equilibrada o agua estéril

Solución electrolítica equilibrada o agua estéril

Solución electrolítica equilibrada

Solución electrolítica equilibrada

CULTIVA BIEN ALIMENTA MEJOR

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2023 SL

El principal riesgo de la nutrición parenteral es la sepsis, por lo que la manipulación debe realizarse bajo estrictas condiciones de asepsia, siendo imprescindible una monitorización estrecha que incluya:

Revisión frecuente del punto de inserción del catéter.

Controles hematológicos diarios.

Evaluación de parámetros metabólicos como peso corporal, equilibrio electrolítico, función renal y hepática, estado de hidratación y niveles de glucosa.

relevantes alteraciones como hipopotasemia, hipomagnesemia e hipofosfatemia.

FARMACONUTRICIÓN EN RUMIANTES ENFERMOS

La farmaconutrición se centra en el uso de nutrientes en dosis farmacológicas para modular la función inmunitaria y mejorar los resultados clínicos.

Potenciar la acción de fármacos.

ESTOS COMPUESTOS

PUEDEN:

Mejorar la microbiota y la salud digestiva.

Modular la respuesta in amatoria e inmunitaria.

Entre los más utilizados destacan la arginina, la glutamina, los ácidos grasos omega-3 y el selenio, empleados como coadyuvantes terapéuticos o suplementos específicos.

Sin embargo, la evidencia disponible en rumiantes es limitada y procede principalmente de estudios en humanos (Tabla 4).

Además, tras su administración oral, muchos de estos compuestos son fermentados en el rumen, lo que limita su eficacia potencial, por lo que su aplicabilidad en rumiantes aún debe confirmarse.

Estos compuestos deben considerarse como un complemento, no como un sustituto, de la nutrición terapéutica.

Tabla 4. Farmaconutrientes que pueden utilizarse en la intervención de nutrición terapéutica en rumiantes.

Función

Antioxidantes¹

Estimulantes del apetito²

Protectores de la integridad intestinal³

Principales compuestos

» Aminoácidos (arginina, glutamina, aminoácidos ramificados como isoleucina, leucina y valina, aminoácidos azufrados como metionina)

» Minerales (cobre, selenio, zinc)

» Plantas o productos vegetales (taninos condensados, ajo, orégano)

» Beta-caroteno

» Vitaminas C y E

» Acetil-Coenzima A-proteína fijadora

» Benzodiacepinas (aunque no todos los animales responden)

» Agonistas beta

» Vitaminas del complejo B

» Hormonas, fármacos, proteínas y vitaminas

» Glutamina administrada por vía oral

» Prebióticos

» Probióticos

» Vitamina A

» Zinc

» Aminoácidos (arginina, glutamina, leucina)

» Ácidos grasos (incluidos omega-3)

» Minerales (calcio, cromo, cobre, yodo, hierro, selenio, zinc)

Inmunoestimulantes

Protectores hepáticos

Modificadores del rumen

Estimulantes de la cicatrización

» Plantas o productos vegetales (ashwagandha, morera, canela, equinácea, fenogreco, ajo, guduchi, shatavari, tulsi, cúrcuma, tomillo)

» Probióticos (algunos)

» Vitaminas (beta-carotenos, vitaminas A, B, C y E)

» Aminoácidos ramificados

» Glutamina

» Ácidos grasos azufrados

» Gran variedad de productos (antimicrobianos, manano-oligosacáridos, tampones ruminales, levaduras)

» Contribuyen al mantenimiento del pH ruminal

» Reducen la respuesta inflamatoria

» Mejoran la utilización de nutrientes

» Previenen la translocación bacteriana

» Arginina

» Glutamina

» Vitamina A

» Vitamina E

» Vitamina K

» Zinc

¹La suplementación de antioxidantes es especialmente relevante en rumiantes con endotoxemia o sepsis y, siempre que sea posible, debe realizarse por vía oral o enteral. ²La autorización de uso varía entre países. ³Incluye compuestos que mejoran la absorción de nutrientes, modulan la microbiota, protegen la mucosa intestinal y/o reducen la absorción de productos bacterianos.

PERSPECTIVAS DE FUTURO

El manejo y la nutrición de los rumiantes evolucionarán progresivamente hacia enfoques transformadores basados en Big Data, monitorización en tiempo real y tecnologías de precisión.

En este contexto, la nutrición de precisión busca ajustar las dietas a las necesidades específicas de cada animal en función de su estado productivo y reproductivo, la fase del ciclo productivo, las condiciones ambientales y su estado sanitario.

Apoyada en sistemas de alimentación inteligentes, la nutrición de precisión presenta un doble beneficio:

CONCLUSIONES

Las intervenciones de nutrición terapéutica deben basarse en el conocimiento de la fisiología normal y alterada, así como de los posibles cambios morfológicos asociados a la enfermedad.

La utilización de nutrientes depende en gran medida de la microbiota ruminal, por lo que su salud debe preservarse.

Siempre que sea viable, la dieta debe administrarse por vía oral, siendo la alimentación ruminal una alternativa intermedia, mientras que las vías enteral directa y parenteral deben considerarse como últimas opciones.

Permite cubrir de forma más exacta los requerimientos nutricionales.

Contribuye a reducir el desperdicio de nutrientes y el impacto ambiental, disminuyendo los costes, la necesidad de mano de obra y el riesgo de errores humanos.

No obstante, su aplicación generalizada en rumiantes aún es limitada debido a los costes actuales y al tiempo necesario para obtener resultados, lo que dificulta la implementación de estrategias nutricionales altamente individualizadas en condiciones prácticas.

El éxito de la intervención puede evaluarse mediante la mejora del apetito, el comportamiento y el estado sanitario del animal.

Es necesario continuar investigando para definir con mayor precisión los requerimientos nutricionales de los rumiantes enfermos y optimizar las estrategias de intervención.

Artículo traducido y adaptado de: Teixeira Rodrigues de Almeida, S.; Caetano, M.; Kirkwood, R.N.; Petrovski, K.R. The Basics of Clinical Nutrition for Compromised Ruminants—A Narrative Review. Ruminants 2025, 5, 51.

LEER ARTÍCULO
Fundamentos de nutrición terapéutica para rumiantes enfermos. Parte II DESCÁRGALO EN PDF

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Serval España

ENTREVISTA

CON MANUEL CERVIÑO

Asesor técnico de Rumiantes de Boehringer Ingelheim Animal Health España

LENZELTA®: LA NUEVA APUESTA PREVENTIVA PARA REDUCIR EL IMPACTO

DE LA MASTITIS

Boehringer Ingelheim presenta Lenzelta®, una novedad que completa el portfolio para el control de la mastitis: uno de los desafíos más importantes en las explotaciones por su incidencia en la salud de los animales y la repercusión económica.

Manuel Cerviño, asesor técnico de Rumiantes de Boehringer Ingelheim

Animal Health España, desglosa las claves de un lanzamiento que aspira a convertirse en un referente en el cuidado de la salud de la ubre.

¿Qué es Lenzelta®?

Lenzelta® es una nueva vacuna indicada para reducir la incidencia y la gravedad de la mastitis causada por Escherichia coli y Staphylococcus aureus vacuno, proporcionando protección durante los principales meses de la lactación mediante una pauta sencilla de aplicadas en el secado.

¿Por qué una vacuna frente

a la mastitis?

Desde Boehringer Ingelheim apostamos por este lanzamiento por dos razones.

1

Llevamos más de 20 años liderando el conocimiento de salud de la ubre y ahora, en consonancia con nuestro foco en la prevención, es totalmente lógico lanzar una vacuna para este segmento.

¿Frente

a qué tipo de mastitis actúa?

Lenzelta® actúa frente a mastitis causadas por dos de los principales patógenos implicados en las pérdidas económicas del sector:

E. coli

Bacteria ambiental, ubicua, responsable de mastitis agudas o hiperagudas, con fuerte impacto productivo y riesgo sistémico.

2

La mastitis es la enfermedad más costosa del vacuno lechero, no solo por las pérdidas directas (disminución de la producción de leche, leche descartada, tratamientos terapéuticos, mano de obra…), sino por los costes invisibles asociados a la caída de la producción, las penalizaciones por aumentos del recuento de células somáticas y el sacrificio prematuro de animales.

La mastitis es una patología multifactorial y, por tanto, muchos factores intervienen en

Cuando el manejo ya es correcto, la vacunación se convierte en la pieza clave que refuerza el sistema inmune y ayuda a mejorar los resultados de forma sostenible.

Staphylococcus aureus

Bacteria contagiosa, más asociada a mastitis crónicas y subclínicas, más insidiosa y de difícil control, con pérdidas económicas sostenidas y transmisión durante el ordeño.

¿Por qué Boehringer Ingelheim apuesta por este lanzamiento y por qué está en disposición de hacerlo?

La razón, tal como comentábamos, va ligada a la propia trayectoria y valores de Boehringer Ingelheim.

Nuestra compañía es referente en salud de la ubre y calidad de leche, y cuenta con una experiencia sólida en vacunas y en programas preventivos.

Lenzelta® agrupa estos dos elementos en un solo producto, bajo el paraguas de la experiencia y de un enfoque técnico. Sin duda, Lenzelta® refuerza la imagen de Boehringer Ingelheim como laboratorio experto en vacunación y en calidad de leche.

Boehringer Ingelheim cuenta con un amplio portfolio de productos para calidad de leche. ¿Es Lenzelta® la guinda del pastel?

Sí, así lo vemos. Lenzelta® completa la estrategia de Boehringer Ingelheim en salud de la ubre, consolidando un enfoque integral basado en:

Manejo adecuado.

Calidad de leche.

Bienestar animal.

Tranquilidad y control para veterinarios y ganaderos.

Lenzelta® no sustituye nada: genera una clara sinergia entre los productos de campo.

Protocolo simple, práctico y compatible con las rutinas ya existentes.

Avalado por la experiencia y fiabilidad de Boehringer Ingelheim en prevención y salud de la ubre.

¿Qué novedades aporta?

Lenzelta® aporta un enfoque realista y honesto: no promete eliminar la mastitis, sino reducir su impacto.

Refuerza el concepto de prevención inmunológica frente a patógenos con comportamientos muy distintos y simplifica la vacunación; una vacunación que se realiza durante el secado, sin interferir con la lactación.

Además, aporta una protección duradera justo cuando el riesgo es máximo, es decir, en el inicio de lactación.

Prevención.
La vacuna es clave, pero no suficiente. ¿Qué otras medidas se deben aplicar?

La mastitis es una enfermedad ligada a la producción lechera, de base infecciosa y origen multifactorial. En este contexto, Lenzelta® es una pieza fundamental del puzle, que supone el control de los diferentes tipos de mastitis, pero no es la única.

Las pautas correctas de manejo, higiene, rutinas de ordeño adecuadas, control del estrés, bienestar animal, alimentación planificada, etc., generan el entorno adecuado en el que una estimulación inmunitaria bien dirigida, inducida con la aplicación de Lenzelta®, ofrece su máximo potencial, y con ellos el mejor control de la enfermedad de la ubre.

Queremos trasladar un mensaje claro: la vacuna refuerza el sistema, pero no sustituye al manejo. Los resultados conseguidos con Lenzelta® serán mayores, cuanto mejor sea el manejo.

No quiero dejar pasar la oportunidad de recomendar a los productores el excelente servicio que prestan nuestros técnicos en calidad de leche. Sin duda suponen una garantía en la mejora de la salud de la ubre, y el mejor de los entornos donde aplicar Lenzelta®.

¿Cuál es la pauta de aplicación de esta vacuna?

Nuestra recomendación es clara a este respecto: Lenzelta® está diseñada para ser aplicada en el período seco, y no es necesario utilizarla durante la lactación.

El riesgo de incrementar el RCS como consecuencia de la estimulación de la ubre.

La perdida temporal de leche debido al incremento de temperatura que, a menudo, acompaña a la vacunación.

Son dos riesgos que, con Lenzelta®, no es necesario correr.

entrevista

La vacuna se administra exclusivamente en el período seco y el diseño de Lenzelta® contempla la aplicación por vía intramuscular de dos dosis de 2 ml.

La primera 45 días antes de la fecha prevista de parto, y la segunda 3 semanas más tarde. ¡Y esto es todo! Por supuesto, este protocolo de aplicación debe repetirse en cada lactación, para así, presumiblemente, ir obteniendo cada vez mejores resultados.

Ni que decir tiene, que deben contemplarse las correctas medidas de manejo e higiene durante su aplicación, como sucede con cualquier vacuna, siendo importante:

¿Cuáles son los principales retos de la vacunación frente a la mastitis?

El mayor desafío es el manejo de expectativas: Lenzelta® es prevención, no una solución de urgencia.

Hay que evitar el uso en granjas que buscan “vacunar para arreglar todo”. Lenzelta® puede estar en el centro de la estrategia, pero por sí sola no es suficiente. Hay que entender que el éxito depende de la consistencia y del enfoque global.

Agitar ligeramente y atemperar el producto antes de inocularlo.

No romper la cadena de frío.

Utilizar solo material de aplicación limpio, a ser posible, de un solo uso.

Evitar la vacunación de animales enfermos.

La simplicidad del protocolo es uno de los puntos fuertes de Lenzelta®.

Otro de los retos sería hacer frente al uso incorrecto del protocolo (tiempos, animales no aptos) y a quienes esperan resultados inmediatos, ya que la valoración real debe hacerse a medio plazo.

VER FICHA TÉCNICA

Lenzelta®: La nueva apuesta preventiva para reducir el impacto de la mastitisEntrevista con Manuel Cerviño DESCÁRGALO EN PDF

La vacuna que cambia la perspectiva en el control de la mastitis

Eficacia demostrada frente a E.coli y S.aureus

• Menos mastitis y menor gravedad

• RCS reducido

• Protección hasta 6 meses

• Solo 2 dosis en el secado

Confianza avalada por la experiencia de Boehringer Ingelheim, referentes en salud de la ubre

Transforma el paisaje de la mastitis

Ficha Técnica

DERMATOSIS NODULAR CONTAGIOSA EN ESPAÑA: ¿POR QUÉ LA BIOSEGURIDAD PREVENTIVA

YA NO PUEDE ESPERAR?

David García Páez

Farmacéutico y Director Técnico en OneSilex, Expertos en Bioseguridad Aplicada

La irrupción de la Dermatosis

Nodular Contagiosa (DNC) en la cabaña bovina española en 2025 ha cambiado el mapa de riesgos para siempre. Analizar lo que ocurrió —y por qué— es el primer paso para evitar que vuelva a sorprendernos.

UNA ENFERMEDAD QUE LLEGÓ ANUNCIADA

El 3 de octubre de 2025, a primera hora de la mañana, los servicios veterinarios de la Generalitat de Catalunya confirmaban lo que muchos llevábamos meses anticipando: España tenía su primer foco de dermatosis nodular contagiosa (DNC).

La explotación afectada era una granja de recría de novillas lecheras en Castelló d’Empúries, en el corazón del Alt Empordà, provincia de Girona.

Ni la localización ni el momento eran casualidades: el virus había entrado desde Francia, que registraba su primer caso apenas tres meses antes, siguiendo la misma vía que utilizan los vectores artrópodos cuando las temperaturas del verano mediterráneo están en su punto álgido.

Lo que siguió fue una respuesta de manual:

Zona de restricción de 50 km de radio.

Sacrificio sanitario de los animales afectados.

Vacunación de emergencia iniciada seis días después con dosis prestadas por el propio ministerio francés (15.250 viales que llegaron mientras se tramitaba la compra urgente de casi un millón más).

Desinsectación intensiva.

Paralización de ferias y concentraciones ganaderas en varias comunidades autónomas.

Para finales de año, España había contenido 18 focos en Girona y dos más en Huesca. La cobertura vacunal en la zona afectada superaba el 95% y el brote estaba bajo control.

El verdadero problema no era ese brote, sino lo que vino antes: el intervalo de tres meses entre el primer caso europeo de 2025 (Italia, 21 de junio) y la confirmación española. Tres meses en los que:

La enfermedad se acercaba desde los Alpes.

Las advertencias epidemiológicas eran públicas y accesibles.

La inmensa mayoría de las explotaciones bovinas españolas no habían revisado ni un solo protocolo de bioseguridad.

Ese es el diagnóstico que este artículo quiere poner sobre la mesa.

La bioseguridad no es una respuesta a las crisis, sino la herramienta que decide si las crisis llegan a producirse. El brote de 2025 no nos ha dado la razón y nos ha recordado que el coste de no tenerla la paga el ganadero.

EL VIRUS QUE NO TIENE PRISA: ESTABILIDAD

AMBIENTAL Y DESINFECCIÓN

Antes de hablar de protocolos, conviene entender con quién estamos tratando.

El LSDV (Lumpy Skin Disease Virus) pertenece al género Capripoxvirus de la familia Poxviridae, el mismo grupo que incluye los virus de la viruela ovina y caprina.

Como todos los poxvirus, tiene una envoltura lipídica que lo hace sensible a los desinfectantes habituales, pero también posee una cápside extraordinariamente resistente que le permite sobrevivir durante semanas en el ambiente,

La buena noticia es que el virus es sensible a los desinfectantes de uso veterinario habitual, siempre que se apliquen correctamente.

Esta resistencia ambiental tiene consecuencias directas para el trabajo en campo.

Las costras secas procedentes de las lesiones cutáneas mantienen el virus viable durante 35 días a temperatura ambiente.

En nódulos necróticos, la supervivencia supera los 33 días.

En pieles secas al aire libre (cueros, equipos de manejo, superficies de madera sin desinfectar), el virus puede permanecer activo al menos 18 días.

¡No estamos ante un patógeno frágil que se elimina con un enjuague superficial!

En instalaciones cerradas, sin luz solar que actúe como agente viricida natural, la persistencia puede extenderse durante meses.

Compuestos en base a clorocresol con ácido glicólico al 2,0 %, monopersulfato potásico al 1,5-2,0 %, compuestos iodados en dilución 1:33 o glutaraldehído con amonio cuaternario al 0,5-1,0 % son activos frente al LSDV con tiempos de contacto de entre 10 y 20 minutos.

Clorocresol con ácido glicólico al 2,0 %

Monopersulfato potásico al 1,5-2,0 %

Compuestos iodados en dilución 1:33

Tiempo de contacto 10 - 20 min

Además, el calor húmedo a 65° C durante 30 minutos lo inactiva por completo.

Glutaraldehído con amonio cuaternario al 0,5-1,0 %

La trampa —y aquí está el error más frecuente en campo— es que ninguno de estos productos funciona sobre materia orgánica, a excepción de los compuestos en fenólicos como el clorocresol.

La suciedad neutraliza al desinfectante antes de que llegue al virus y, sin limpieza mecánica previa, la desinfección estará comprometida a no ser que se emplee el desinfectante adecuado y se mida su eficiencia en campo.

Se recomienda seguir sistemáticamente el protocolo de cinco pasos:

Eliminación mecánica de la suciedad.

1 4 5 2 3

Aplicación del desinfectante con tiempo de contacto adecuado al biocida

Aplicación del detergente alcalino

Verificación de eficacia mediante bioluminiscencia ATP+ADP+AMP.

Sin este quinto paso, no sabemos si lo que hemos hecho ha funcionado o no.

Enjuague

CÓMO SE MUEVE EL VIRUS: VECTORES, COMERCIO Y MITOS

Uno de los malentendidos más extendidos sobre la DNC es que se transmite principalmente por contacto directo entre animales.

Es un error comprensible (la mayoría de las enfermedades bovinas que conocemos bien siguen esa lógica), pero en el caso de la DNC los datos experimentales son contundentes.

En estudios controlados en los que vacas sanas convivían durante 30 días con animales con lesiones activas, en instalaciones completamente aisladas de insectos, ningún animal sano se infectó.

El contacto directo, en condiciones naturales, juega un papel marginal en la transmisión.

El protagonista real es el vector artrópodo.

La mosca de los establos, Stomoxys calcitrans, es el vector con mayor competencia demostrada en los brotes europeos. Se alimenta de sangre, es capaz de alimentarse de múltiples animales en un mismo día, y puede desplazarse más de 13 km con viento favorable.

El otro gran mecanismo de propagación, responsable de los saltos de larga distancia, es el comercio de animales.

Un bovino en período de incubación -con viremia demostrable antes de que aparezcan las primeras lesiones visiblespuede recorrer cientos de kilómetros antes de mostrar el primer síntoma.

Además, la transmisión por semen de reproductores infectados está documentada experimentalmente, lo que añade una vía de riesgo específica para granjas con alta tasa de inseminación

Mosquitos de los géneros Aedes y Culex también actúan como vectores mecánicos.

Algunas especies de garrapatas -particularmente del género Rhipicephalus- añaden una complicación adicional: pueden transmitir el virus de forma transovárica,

Es decir, las hembras infectadas transmiten el virus a sus huevos, lo que significa que nuevas generaciones de garrapatas pueden nacer ya portadoras del patógeno, manteniendo la presión vectorial incluso en ausencia de animales virémicos en el entorno.

Las medidas de distanciamiento físico entre animales tienen un impacto limitado en la DNC, mientras que el control vectorial —sistemáticamente infravalorado en ganadería bovina frente a lo que ocurre en avicultura o porcino— puede ser la granja que aguanta y otra que no.

La respuesta coordinada impulsada por la Unión Europea, la OMSA y la FAO, a través del Grupo Permanente de Expertos en DNC creado en 2016, demostró que la enfermedad puede erradicarse completamente de territorios extensos mediante vacunación masiva y protocolos armonizados.

Lo que ocurrió en 2025 fue una segunda ola que ninguno de los tres países afectados —Italia, Francia y España— esperaba con tanta rapidez.

La DNC no es nueva en Europa. Su primera irrupción en el continente se produjo en 2015, cuando el virus entró por Turquía y alcanzó Grecia y Bulgaria, extendiéndose posteriormente a toda la región balcánica.

Esa experiencia fue dolorosa —miles de animales sacri cados, restricciones comerciales durante años, pérdidas millonarias—, pero también fue enormemente instructiva.

Entre 2018 y 2020 se vacunaron cerca de cuatro millones de bovinos con coberturas superiores al 70 %, y en 2017 se registraron los últimos casos en la región.

Italia con rmó su primer foco el 21 de junio en Cerdeña, vacunó de emergencia 300.000 animales con la cepa Neethling del banco europeo de vacunas, y contuvo la situación.

Francia registró 56 focos en tres departamentos alpinos antes de agosto.

España llegó tercera, con la ventaja de poder aplicar un protocolo ya rodado, pero con la desventaja de haber infrautilizado los tres meses de margen que le daba la cronología europea.

El análisis honesto de la respuesta española arroja un balance mixto.

La con rmación diagnóstica en menos de 24 horas.

La activación del plan de contingencia según los protocolos previstos.

La gestión logística de las vacunas en tiempo récord.

La coordinación entre el MAPA y las comunidades autónomas.

Lo que funcionó fue:

Lo que no funcionó:

La preparación preventiva a nivel de granja fue prácticamente nula.

La capacidad diagnóstica descentralizada mostró cuellos de botella en las primeras semanas

La comunicación de riesgo hacia el sector ganadero durante el verano (cuando el virus ya circulaba en Italia y Francia) fue claramente insu ciente.

La inversión pública española en la respuesta al brote superó los 3,3 millones de euros solo en vacunas y medidas de control.

El coste de haber implementado protocolos preventivos en las explotaciones del área afectada habría sido una fracción de esa cifra.

BIOSEGURIDAD PREVENTIVA: ¿QUÉ FUNCIONA Y CÓMO IMPLEMENTARLO?

La bioseguridad preventiva frente a la DNC descansa sobre cuatro pilares que se refuerzan mutuamente. Ninguno funciona de forma aislada, pero tampoco es necesario que todos estén perfectamente desarrollados para obtener resultados significativos.

La clave está en empezar, dando el primer paso, ser consistente y generar ese hábito y medir, medir y medir.

Lo que si nos ha funcionado en bioseguridad aplicada ha sido:

CONTROL INTEGRAL DE VECTORES

GESTIÓN RIGUROSA DE ACCESOS

Control integral de vectores

El control de vectores es, con diferencia, la medida de mayor impacto relativo en el contexto mediterráneo.

Un programa serio de control vectorial no consiste en aplicar insecticidas cuando las moscas molestan, sino en:

CUARENTENA EFECTIVA DE ANIMALES ENTRANTES

VIGILANCIA CLÍNICA ACTIVA

Sin datos de captura, el programa de control es una inversión a ciegas.

Conocer las especies presentes.

Identificar y eliminar sus nichos donde se reproducen (la materia orgánica húmeda es el hábitat perfecto de Stomoxys calcitrans).

Establecer un calendario de tratamientos con rotación de principios activos para evitar resistencias.

Instalar barreras físicas como mosquiteras (en la medida de lo posible) y ventiladores que generen corrientes superiores a 2 m/s en zonas de descanso.

Monitorizar la eficacia mediante trampas adhesivas con recuento periódico.

Gestión rigurosa de accesos

Cada visita externa a una granja (veterinario, técnico de alimentación, transportista, comprador) es un vector potencial de introducción.

El protocolo mínimo exige:

Desinfección de calzado en pediluvio a la entrada.

Higiene de manos y, en momentos de riesgo elevado, cambio de ropa o uso de mono desechable.

Paso de vehículos de servicio (cisternas de leche, camiones de pienso) por un punto de desinfección exterior antes de entrar al recinto.

Cuarentena

La disponibilidad de un arco de desinfección automático con compuestos en base a clorocresol y ácido glicólico es una magnífica solución eficaz y poco disruptiva para el trabajo diario.

Nada de esto es complicado. Lo complicado es mantenerlo cuando el día a día aprieta.

efectiva de animales entrantes

El período mínimo aceptable para bovinos procedentes de zonas de riesgo es de 28 días en instalaciones físicamente separadas del resto del rebaño.

Esto no significa un lote diferente en la misma nave, significa trabajar un circuito de manejo propio, con atención siempre al final de la jornada y control de temperatura al menos tres veces por semana.

Un animal que desarrolla fiebre durante la cuarentena activa el protocolo de notificación inmediatamente, antes de que haya ningún diagnóstico confirmado. Esperar a la confirmación de laboratorio para actuar es el error que convierte un caso en un brote.

Vigilancia clínica activa

El cuadro completo de la DNC (fiebre bifásica, nódulos cutáneos bien circunscritos de 2 a 5 cm, linfadenomegalia generalizada y caída abrupta de producción láctea) es relativamente característico.

Pero la fase prodrómica, con fiebre y abatimiento sin lesiones visibles todavía, puede confundirse con múltiples procesos.

En zonas de riesgo epidemiológico, cualquier bovino con fiebre inexplicada merece una segunda mirada y, ante cualquier cuadro de nódulos cutáneos múltiples, la actitud correcta es notificar a la autoridad competente y tomar muestras antes de instaurar ningún tratamiento que pueda enmascarar el cuadro.

BIOSEGURIDAD APLICADA COMO INVERSIÓN, NO COMO COSTE

La bioseguridad en las granjas bovinas, independientemente de su tamaño o sistema productivo, no debería entenderse como una lista de obligaciones que cumplir, sino como un análisis de riesgos específicos y de las herramientas disponibles para reducirlos de forma sostenible y mantenida en el tiempo.

Esta metodología parte de un diagnóstico inicial que contempla cinco dimensiones:

Contexto epidemiológico y geográfico de la granja.

actividad vectorial

Esta fotografía inicial permite diseñar un plan de mejora realista, priorizado por impacto y coste, y faseado en el tiempo para que sea asumible sin paralizar la producción.

La frecuencia y procedencia de los movimientos de animales.

DIAGNÓSTICO INICIAL

El tráfico de vehículos y personas.

El estado actual de los protocolos y la formación del personal.

La implementación de un protocolo de bioseguridad preventivo adaptado:

Reduce el riesgo de introducción de patógenos en más del 80%.

Disminuye el gasto veterinario anual entre un 30-50 %.

Genera un retorno sobre la inversión de entre 3-7 € por cada euro invertido en un horizonte de tres años.

Estos no son proyecciones teóricas, sino números que emergen cuando analizamos el historial sanitario y económico de explotaciones antes y después de implementar los protocolos.

Más allá de los números, hay algo que los ganaderos que han vivido un brote de cerca entienden de forma visceral y que es difícil de cuantificar: la tranquilidad de saber que se ha hecho todo lo posible para proteger lo que se ha construido.

La bioseguridad preventiva no garantiza que el virus no llegue nunca (eso no está en manos de nadie), pero sí garantiza que, si llega, llegará a un terreno que conoce y está preparado para recibirlo.

CONCLUSIONES: EL TIEMPO DE ACTUAR ES ANTES DEL PRÓXIMO BROTE

La experiencia española con la DNC en 2025 ha sido un recordatorio costoso de algo que sabíamos, pero que no habíamos traducido suficientemente en acción: la bioseguridad preventiva en ganadería bovina no es un lujo ni una exigencia burocrática.

Es la herramienta más eficiente que existe para proteger la sanidad de los animales, la economía de las explotaciones y la continuidad de un sector que es la base de muchas economías rurales.

Lo que el brote ha evidenciado, más allá de los focos y los mapas de restricción, es una brecha de cultura preventiva que el sector bovino español arrastra desde hace años.

La DNC no va a desaparecer de nuestro entorno. Su presencia consolidada en el norte de África garantiza una presión epidemiológica constante sobre la Península. La pregunta que cada ganadero y cada veterinario debería hacerse hoy no es ‘si volverá’, sino ‘¿qué hemos cambiado desde 2025 para estar mejor preparados?’

Corregirla es un trabajo de largo plazo que empieza con conversaciones pequeñas: revisar el protocolo de cuarentena con el ganadero en la próxima visita, instalar un pediluvio en la entrada de la explotación, establecer un plan de control de vectores antes del cambio de estación que viene.

Nadie puede construir esos hábitos en solitario, pero todos en conjunto —veterinarios, técnicos en bioseguridad y ganaderos— podemos contribuir a generarlos.

Dermatosis nodular contagiosa en España: ¿Por qué la bioseguridad preventiva ya no puede esperar? DESCÁRGALO EN PDF

SCRUM, UN MODELO QUE CONECTA UNIVERSIDAD Y CAMPO E IMPULSA LA INSERCIÓN LABORAL VETERINARIA

David Guallar1,2, Delia Lacasta1,2, Juan José Ramos1,2, Marta Ruiz de Arcaute1,2, Pablo Quílez1,2, Lluís Luján1,2, Aurora Ortín1,2, Sergio Villanueva-Saz1,2, Héctor Ruiz1,2, María Clíment2,3 y Cristina Acín1

1Departamento de Patología Animal, Facultad de Veterinaria e Instituto Agroalimentario de Aragón-IA2 (Universidad de Zaragoza-CITA), Universidad de Zaragoza, España

2Servicio Clínico de Rumiantes de la Universidad de Zaragoza (SCRUM)

3Departamento de Anatomía, Embriología y Genética Animal, Facultad de Veterinaria, Universidad de Zaragoza, España

El sector de los rumiantes atraviesa en la actualidad una situación especialmente compleja marcada por la escasez de veterinarios interesados en trabajar en el medio rural, un problema global ligado a la falta de vocaciones hacia la veterinaria de producción animal.

Mientras que la mayoría de los estudiantes orienta su futuro hacia los animales de compañía, el sector productivo —y en particular el de los rumiantes— tiene crecientes dificultades para atraer profesionales, comprometiendo la

A ello se suma la necesidad de una formación más práctica y aplicada.

La veterinaria de producción exige la capacidad de abordar casos clínicos complejos de forma integral —desde la anamnesis y la exploración clínica hasta las pruebas complementarias y el diagnóstico anatomopatológico— algo difícil de adquirir sin un contacto directo y continuado con casos reales.

En paralelo, los pequeños rumiantes representan un sector con limitaciones económicas que dificultan el acceso a diagnósticos profundos en campo, generando una brecha entre las necesidades sanitarias y los recursos disponibles.

En este contexto, nace en 2014 el Servicio Clínico de Rumiantes (SCRUM) de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, impulsado por un equipo con experiencia previa en campo y con una clara vocación de servicio público.

Su objetivo es doble:

Ofrecer un apoyo diagnóstico avanzado al sector de forma gratuita —gracias a la colaboración de colegios profesionales, empresas de nutrición y la industria farmacéutica—.

Proporcionar a los estudiantes una formación práctica basada en casos clínicos reales.

El impacto docente del SCRUM ha sido especialmente relevante en un grado con aproximadamente 150 estudiantes por curso.

En tercer curso, 80-90 alumnos solicitan participar en las prácticas voluntarias del SCRUM, motivados por el contacto con casos clínicos reales.

En cuarto curso, de este grupo de estudiantes voluntarios, 40-50 presentan su candidatura para el programa de internado, de los cuales se seleccionan 15-20.

Estos estudiantes participan durante dos años en un programa estructurado en tres áreas clínica, anatomía patológica y laboratorio—, integrándose activamente en el equipo y en el proceso diagnóstico completo.

De este modo, el SCRUM no solo mejora el acceso a diagnósticos de alto nivel en el sector de los pequeños rumiantes, sino que se ha consolidado como una herramienta eficaz para generar vocaciones hacia la veterinaria de rumiantes, conectando la universidad con la realidad del campo.

¿QUÉ ES EL SCRUM?

El Servicio Clínico de Rumiantes (SCRUM), creado en la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza, en el año 2014, nació con una finalidad clínica y docente, por una parte, con el objetivo de proporcionar apoyo diagnóstico al sector de los rumiantes, y, por otra, obtener un beneficio formativo para los estudiantes.

El servicio recibe casos clínicos remitidos por veterinarios de campo, animales de desecho procedentes de granjas y cooperativas colaboradoras, así como consultas clínicas telemáticas de ámbito nacional e internacional, que se integran activamente en la docencia.

Esta diversidad de fuentes permite trabajar con una casuística amplia, real y representativa del sector.

Desde su inicio, se diseñó como un servicio orientado al sector y basado en la colaboración.

Con el objetivo de evitar cualquier forma de competencia desleal, los casos clínicos solo se aceptan si llegan a través de veterinarios, reforzando su papel como interlocutores y garantizando la coordinación con el responsable sanitario de la explotación.

Paralelamente, la colaboración con granjas y cooperativas permite disponer de animales de desecho que presentan patologías frecuentes en campo, especialmente útiles para la formación práctica de los estudiantes.

Este enfoque ha permitido consolidar una red de trabajo estable con veterinarios clínicos, ganaderos, cooperativas y empresas del sector, facilitando su integración en la práctica diaria y asegurando la aplicabilidad de los resultados obtenidos.

FUNCIONAMIENTO DEL SERVICIO

La actividad del SCRUM se sustenta en un volumen constante de trabajo, con la recepción de alrededor de 400–450 animales al año, lo que garantiza una casuística amplia y continua.

Estos animales se integran en la docencia reglada del Grado en Veterinaria desde primer hasta quinto curso, generando más de 1.500 horas de prácticas anuales. A ello se suma la actividad extracurricular del internado, en la que los estudiantes participan activamente en el funcionamiento del servicio, dedicando más de 150 horas por curso académico a la resolución de casos clínicos y al trabajo diario con los animales.

En este contexto, los alumnos internos asumen un alto grado de implicación y responsabilidad, participando en el sistema de atención continuada del servicio, con una semana de guardia al mes que incluye fines de semana, festivos (incluido el periodo navideño) y verano.

Esta organización les permite enfrentarse a situaciones reales en distintos momentos y condiciones, reforzando su autonomía, compromiso y capacidad de respuesta ante problemas clínicos.

El funcionamiento del SCRUM se basa en un modelo de aprendizaje activo en el que los estudiantes participan directamente en la resolución de casos clínicos reales.

Cada caso se aborda de forma integral, desde la anamnesis y la exploración clínica hasta la interpretación de pruebas complementarias y el diagnóstico anatomopatológico, permitiendo al alumno comprender el proceso completo de toma de decisiones.

formación

Además de las competencias técnicas, el modelo pone un énfasis especial en el desarrollo de competencias transversales, clave para el ejercicio profesional.

Los estudiantes trabajan en equipo de forma coordinada y realizan presentaciones periódicas de los casos clínicos, tanto en sesiones internas semanales —donde reciben retroalimentación directa del profesorado— como en jornadas y congresos nacionales e internacionales.

Este enfoque refuerza habilidades como la comunicación científica, la capacidad de síntesis y la seguridad en la exposición pública, aspectos cada vez más demandados en la práctica veterinaria.

El modelo se apoya especialmente en el uso de los pequeños rumiantes, y en particular la oveja, como herramienta docente.

Se trata de un modelo idóneo por su manejabilidad, su seguridad en el trabajo para todas las personas implicadas y la amplia variedad de patologías que presenta en condiciones reales de producción.

Permite desarrollar la actividad clínica en un entorno formativo que favorece el aprendizaje progresivo y la toma de decisiones por parte del alumno.

Todo ello facilita la integración del conocimiento teórico y práctico, tal y como se ha descrito previamente (Ramos et al., 2013).

En este contexto, el SCRUM se integra en un entorno formativo previamente consolidado y reconocido como centro de formación (training centre) por los colegios europeos de pequeños rumiantes y anatomía patológica (ECSRHM y ECVP), lo que refuerza su proyección internacional.

En este marco, el servicio recibe anualmente profesores, veterinarios y estudiantes extranjeros que realizan estancias formativas de distinta duración, tanto a través de estos programas como mediante iniciativas como Erasmus u otras becas.

Esta dinámica contribuye de manera directa a la internacionalización del entorno docente y favorece el uso del inglés en la práctica académica y clínica diaria.

IMPACTO EN LA FORMACIÓN Y

EMPLEABILIDAD VETERINARIA

Desde el SCRUM se realiza un seguimiento de los egresados que han participado en el internado, cuyos resultados muestran una mejora clara en competencias técnicas como las habilidades prácticas (88,10 %), la capacidad diagnóstica (83,33 %) y la toma de decisiones (80,95 %), junto con una rápida inserción laboral, con un 88,10 % de los egresados empleados en menos de tres meses.

Tras más de 11 años de internado, la experiencia demuestra que los estudiantes responden de forma excelente a las exigencias del servicio, asumiendo responsabilidad, implicación y carga de trabajo en condiciones reales.

Este hecho resulta especialmente relevante en un contexto en el que existe una percepción generalizada —no siempre ajustada a la realidad— sobre la falta de compromiso de los jóvenes con este tipo de actividad profesional.

SCRUM, un modelo que conecta universidad y campo e impulsa la inserción laboral veterinaria DESCÁRGALO EN PDF

CONCLUSIONES

El SCRUM es un modelo exigente, que requiere un alto grado de implicación y esfuerzo continuado por parte de estudiantes y profesorado.

Su funcionamiento se basa en la integración entre la universidad y el sector, apoyándose en el uso de casos clínicos reales y en la colaboración con veterinarios y ganaderos.

La continuidad del sistema se sustenta, en gran medida, en la valoración positiva de estudiantes, egresados y profesionales del campo, quienes destacan su utilidad tanto en la formación como en la resolución de problemas sanitarios en las explotaciones.

Tras más de una década de trayectoria, la experiencia acumulada sugiere que este enfoque puede constituir una herramienta útil para reforzar la formación práctica en veterinaria de rumiantes y mejorar la conexión con la realidad profesional del sector. En este sentido, el interés generado a nivel internacional se ha traducido en la adaptación de algunos de sus elementos en otras facultades, especialmente a través de profesionales y estudiantes que han realizado estancias formativas en el servicio.

REFERENCIA

Ramos, J. J., Lacasta, D., Ferrer, L. M., & Arcaute, M. R. D. (2013). A novel educational approach: Using sheep as a model in teaching veterinary pathology. Small Ruminant Research, 110(2-3), 133-137. https://doi. org/10.1016/j.smallrumres.2012.11.021

formación

estrés por calor

CUANDO EL TERMÓMETRO SE DISPARA: RESILIENCIA PRODUCTIVA FRENTE A LAS OLAS DE CALOR

Flamenbaum Ph. D.1 y Yaniv Lavon Ph. D2

1Cow Cooling Solutions, Ltd, Israel

2Israel Dairy Producers Association

Amediados de agosto de 2025, una ola de calor relativamente prolongada azotó Israel y la región de Oriente Medio y, como era de esperar, informes de diversas regiones del país señalaban una disminución significativa de la producción de leche por vaca.

Con el fin de evaluar el impacto de este episodio de calor extremo, se analizaron los cambios climáticos registrados durante la ola de calor y los días posteriores, así como su efecto sobre la producción lechera.

Además, se recopiló información sobre el alcance y la duración de la disminución de la producción diaria de leche por vaca y sobre la capacidad de los animales para recuperar sus niveles productivos previos.

Israel

Los datos analizados corresponden a granjas lecheras ubicadas en diferentes regiones climáticas de Israel y permiten evaluar el efecto de la ola de calor sobre la carga térmica y la producción de leche:

Montañas (altitud superior a 450 metros sobre el nivel del mar).

Valle del Jordán (400 metros bajo el nivel del mar, la región más cálida de Israel).

Costa mediterránea.

Desierto (sur de Israel).

Las Gráficas 1, 2, 3 y 4 muestran las temperaturas mínimas y máximas, así como la producción diaria de leche por vaca durante agosto de 2025 en las diferentes regiones analizadas

Gráfica 1. Evolución de la temperatura mínima (línea azul), la temperatura máxima (línea naranja) y la producción diaria de leche por vaca (línea amarilla) durante agosto de 2025 en granjas lecheras situadas en regiones montañosas de Israel (> 450 m sobre el nivel del mar).

Montañas

Gráfica 2. Evolución de las temperaturas mínima (azul) y máxima (naranja) y de la producción diaria de leche por vaca (amarillo) durante agosto de 2025 en granjas lecheras ubicadas en el Valle del Jordán, aproximadamente 400 m bajo el nivel del mar.

del Jordán

Producción de leche

Valle

Producción de

Gráfica 3. Evolución de las temperaturas mínima (azul) y máxima (naranja) y de la producción diaria de leche por vaca (amarillo) durante agosto de 2025 en granjas lecheras ubicadas en la costa mediterránea de Israel.

Costa mediterránea

Producción de leche por vaca (kg/día)

Producción de leche por vaca (kg/día)

Valle del Jordán

Gráfica 4. Evolución de las temperaturas mínima (azul) y máxima (naranja) y de la producción diaria de leche por vaca (amarillo) durante agosto de 2025 en granjas lecheras ubicadas en las regiones desérticas del sur de Israel.

Desierto

Producción de leche por vaca (kg/día)

La ola de calor comenzó alrededor del 7 de agosto y se prolongó hasta el día 17, recuperándose la producción de leche a niveles próximos a los registrados antes del descenso unos días más tarde, en torno al 22 de agosto.

Para facilitar la comparación entre las diferentes regiones, los principales resultados se resumen en las Tablas 1 y 2

Tabla 1. Temperaturas mínimas y máximas y tasa de aumento, antes del inicio de la ola de calor y en su punto álgido.

Región Tª mínima antes de la ola de calor (°C) Tª mínima en el punto álgido de la ola (°C)

Aumento de la Tª mínima (°C) Tª máxima antes de la ola de calor (°C) Tª máxima en el punto álgido de la ola (°C)

Aumento de la Tª máxima (°C)

Tabla 2. Producción de leche antes y después de la ola de calor y tasa de descenso de la producción de leche por vaca en diferentes regiones.

Región

Producción de leche antes de la ola de calor (kg/vaca/día)

Producción de leche en el punto más bajo (kg/vaca/ día)

Caída de la producción de leche (kg/vaca/día)

Montañas 40 34 6

Valle del Jordán 37 31 6

Costa mediterránea 40 35 5

Desierto 40 36 4

A partir de la información presentada en las dos tablas, pueden extraerse las siguientes conclusiones:

En el punto álgido de la ola de calor, la temperatura mínima fue 6 °C superior a la registrada antes de su inicio y no difirió significativamente entre las distintas regiones.

La temperatura máxima en el punto álgido de la ola de calor fue entre 3 y 8 °C superior a la registrada antes de su inicio.

El mayor incremento se observó en las regiones montañosas y en el Valle del Jordán, mientras que el menor se registró en la costa mediterránea, probablemente debido al efecto moderador del mar.

La disminución de la producción de leche durante el punto álgido de la ola de calor fue relativamente uniforme, oscilando entre 4 kg/vaca/día en el desierto, 5 kg/vaca/día en la costa y 6 kg/vaca/día en las demás regiones.

La menor caída observada en la costa podría explicarse por el efecto moderador del mar y, en el desierto, por una aplicación más intensiva de sistemas de enfriamiento en las granjas.

Uno de los hallazgos más relevantes es que, en todas las regiones evaluadas, la producción de leche recuperó los niveles previos a la ola de calor aproximadamente una semana después de su finalización.

Este comportamiento podría estar relacionado con la aplicación generalizada de medidas intensivas de enfriamiento en las granjas israelíes, que, aunque no evitan completamente las pérdidas durante episodios de calor extremo, parecen favorecer una recuperación relativamente rápida de la producción.

Asumiendo una pérdida media de 4 kg de leche por vaca y día durante el periodo afectado por la ola de calor (aproximadamente 15 días), la pérdida acumulada sería de unos 60 kg por vaca.

Esta cantidad resulta reducida en comparación con una producción anual superior a 12.000 kg por vaca. Además, al estimar el impacto económico para la granja, debe considerarse que parte de la pérdida de ingresos derivada de la menor producción de leche puede verse compensada por una reducción de los costes de alimentación asociada a un menor consumo.

Este análisis se centra exclusivamente en el efecto de la ola de calor sobre la producción de leche y no contempla otros posibles impactos, como los relacionados con la salud o la fertilidad de las vacas.

En conjunto, los resultados sugieren que el enfriamiento intensivo aplicado en las granjas lecheras israelíes contribuye a mejorar la resiliencia de las vacas frente a episodios de calor extremo, favoreciendo una recuperación rápida de la producción y limitando las pérdidas productivas.

Cuando el termómetro se dispara: resiliencia productiva frente a las olas de calor DESCÁRGALO EN PDF

Porque los granjeros... también merecemos divertirnos

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