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Bases del control medioambiental en la empresa ganadera




Asunción Isabel Aguera

Martinez1, Mercedes Toledo
Ruiz2, Manuel Toledo Castillo3 y José Manuel Pinto Carrasco4
1Responsable de Medio Ambiente, Agropecuaria Casas Nuevas
2Graduada en Biotecnología, Responsable de I+D
3Veterinario jefe de producción, Agropecuaria
Casas Nuevas
4Ingeniero Agrónomo, SAT Hnos Chico
Estrategias de control medioambiental en la producción porcina para reducir emisiones, optimizar recursos y mejorar sostenibilidad.
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¿Está la cerda en condiciones de seguir en producción?
Dr. Christof Rapp1 y Lisbeth Ulrich Hansen2
1Zinpro Corporation Europe
2Consultora senior del SEGES – Pig Research, Dinamarca
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Manejo del dolor en porcino: cerdas


Eva Mainau y Déborah Temple Investigadoras en comportamiento y bienestar animal, Fundadoras de AWEC Advisors SL
Estrategias para identificar, prevenir y tratar el dolor en cerdas, mejorando bienestar animal y rendimiento productivo.
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Evaluación del perfil de seguridad y de la seroconversión frente a PCV2 tras la vacunación con Cirbloc M Hyo® en granjas españolas
Salvador Oliver, Carlos Casanovas, Sonia Cárceles, Fernando Cerro y David Espigares Servicio Técnico Porcino, Ceva Salud Animal
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Material de enriquecimiento en granjas de madres: claves para favorecer la conducta exploratoria

Laura Pérez Sala
Directora técnica de porciNews, veterinaria especialista en producción porcina y gestión de equipos
Claves del enriquecimiento ambiental en granjas de madres para favorecer la conducta exploratoria y mejorar el bienestar animal.
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Evolución del control y vacunación frente a APP
Javier Marcos Sainero
Director del Servicio Técnico Veterinario, VETIA
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Densidad de alojamiento y comportamiento alimentario: claves en la fase de cebo
Mathilde Coutant, Noémie Menard, Lene J. Pedersen y Mona L.V. Larsen
Departamento de Ciencias Animales y Veterinarias, Universidad de Aarhus, Tjele, Dinamarca
Impacto de la densidad de alojamiento sobre el acceso al comedero, la competencia y el comportamiento alimentario en cebo.
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Instalaciones porcinas y microbiota reproductiva: claves para una prevención sanitaria sostenible




Mª Jesús Serrano Andrés, María Victoria Falceto Recio, Daniel Berdejo
Martínez y Olga Mitjana
Nerín
Universidad de Zaragoza - Instituto Agroalimentario de Aragón IA2
Microbiota reproductiva y manejo ambiental como herramientas preventivas para mejorar fertilidad y reducir antibióticos en porcino.
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Nuevo proyecto en Ballobar, Huesca: automatización y precisión en la alimentación
Servicio Técnico de New Farms
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Implementación de la termo-desinfección en vehículos de transporte de cerdos en el Reino Unido
Servicio Técnico de OPP Group

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De lo invisible a lo medible: evolución en el control ambiental por aerosolización en cebo

David García Pérez Especialista en Bioseguridad Aplicada en OneSilex
Aerosolización controlada y dry mist en cebo para optimizar la desinfección ambiental y reforzar la bioseguridad.
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De calderas de gas natural a energía solar en granjas porcinas: paneles híbridos PVT y bombas de calor en una experiencia piloto en Bélgica





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Clostridium perfringens en porcino: impacto en las distintas fases de producción y estrategias clave de control
Servicio Técnico de BBZIX
Andrea Constantino¹, Manon Everaert2,3, Petros Demissie Tegenaw3, Jarissa Masleyne3 y Steven Lecompte2,4
1Instituto de Ciencia Animal, Universitat Politècnica de València, València, España
2Department of Electromechanical, Systems and Metal Engineering, Ghent University, Ghent, Belgium
3ILVO (Flanders Research Institute for Agriculture, Fisheries and Food), Technology and Food Science, MerelbekeMelle, Belgium
4Flanders Make, FlandersMake@UGent –corelab MIRO, Leuven, Belgium
Integración de energía solar y bombas de calor para reducir dependencia fósil y mejorar sostenibilidad en granjas porcinas.
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El bocadillo que une deporte, salud y tradición: la apuesta del jamón serrano
Equipo INTERPORC
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DEI 2.0 y ganadería: Hacia un modelo de desempeño medioambiental

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Granjas porcinas con menos emisiones y menos olores gracias a Active NS
Rosa Gallart
Ingeniera agrónoma en GSP Lleida
Monitorización medioambiental y nuevas exigencias regulatorias para mejorar sostenibilidad, trazabilidad y eficiencia en granjas porcinas.








En el número de marzo de este año escribíamos en estas mismas páginas sobre la irrupción de la Peste Porcina Africana (PPA) en España tras más de treinta años de ausencia. Desde entonces, la enfermedad continúa presente en la población de jabalíes de Cataluña.
Según la última actualización oficial del Ministerio de Agricultura en el momento de escribir este editorial, se han confirmado ya 52 focos y 325 jabalíes positivos distribuidos en trece municipios.
Paralelamente, continúan los trabajos de búsqueda de cadáveres, control poblacional, instalación de vallados y refuerzo de la vigilancia epidemiológica y de la bioseguridad.
La situación exige prudencia, perseverancia y confianza en el trabajo coordinado de las administraciones, los servicios veterinarios oficiales y el sector porcino. La experiencia internacional demuestra que la erradicación de la PPA no es una carrera de velocidad, sino de resistencia.
La BIOSEGURIDAD continúa siendo nuestra mejor vacuna y la VIGILANCIA temprana nuestra principal herramienta de defensa.
En este número, la bioseguridad vuelve a ocupar un lugar destacado mediante nuevas estrategias de control ambiental basadas en la combinación de desinfección convencional y aerosolización, acompañadas de sistemas objetivos de monitorización. El control medioambiental en las granjas contribuye a mejorar la eficiencia productiva y la sostenibilidad, sustentada en una buena sanidad animal, una nutrición eficiente y una gestión responsable del agua, la energía, los purines y las emisiones.
La producción porcina moderna ya no puede medirse únicamente en kilos de carne producidos. Debe medirse también en eficiencia de recursos y capacidad para reducir su huella ambiental.
Una granja sostenible debe ser también sanitaria, económica y socialmente viable.

Debe producir de forma eficiente, respetar el bienestar animal, minimizar su impacto ambiental y ser capaz de adaptarse a un marco regulatorio cada vez más exigente. Hablar de sostenibilidad implica también hablar de bienestar animal. En este número se abordan dos aspectos fundamentales: el manejo del dolor en las cerdas y la importancia de proporcionar materiales de enriquecimiento que permitan expresar comportamientos naturales.
La eficiencia productiva aparece igualmente reflejada en la densidad de alojamiento durante el cebo y en el diseño de los espacios de alimentación.
Aspectos como la ubicación de un comedero o la competencia entre animales pueden influir significativamente sobre el crecimiento, el bienestar, los resultados económicos y la sostenibilidad de una granja.
El estudio de la microbiota reproductiva de la cerda abre nuevas perspectivas para prevenir enfermedades y reducir la dependencia de los antibióticos. Se trata de una línea de investigación especialmente prometedora en un contexto donde la reducción del uso de antimicrobianos constituye una prioridad para todo el sector. Por último, dos artículos nos invitan a mirar hacia el futuro.
El primero analiza una experiencia piloto basada en energía solar híbrida y bombas de calor para reducir la dependencia de combustibles fósiles en granjas porcinas.
El segundo revisa las implicaciones de la nueva Directiva de Emisiones Industriales (DEI 2.0), que transformará la forma en que medimos y demostramos nuestro desempeño medioambiental.
La producción porcina europea se enfrenta a desafíos sanitarios, regulatorios y económicos sin precedentes. Sin embargo, también disponemos de más conocimiento, tecnología y capacidad de adaptación que nunca.
EDITOR GRUPO DE COMUNICACIÓN AGRINEWS S.L.
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DIRIGIDA A VETERINARIOS DE PORCINO
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B17989-2015
ISSN (Revista impresa) 2696-8029
ISSN (Revista digital) 2696-8037
Revista Trimestral
La dirección de la revista no se hace responsable de las opiniones de los autores. Todos los derechos reservados.
Asunción Isabel Aguera Martinez1, Mercedes Toledo Ruiz2, Manuel Toledo Castillo3 y Jose Manuel Pinto Carrasco4
1Responsable de Medio Ambiente, Agropecuaria Casas Nuevas
2Graduada en Biotecnología, Responsable de I+D
3Veterinario jefe de producción, Agropecuaria Casas Nuevas
4Ingeniero Agrónomo, SAT Hnos. Chico
La producción porcina debe tener como principios básicos la sostenibilidad y la reducción del impacto ambiental en su actividad. Esta actividad productiva está ligada a las buenas prácticas medioambientales, ya que constituyen un pilar básico en la producción y en la visión que la sociedad tiene de ella.
En este contexto, resulta clave reforzar la comunicación con la sociedad para trasladar de forma clara estos esfuerzos.


Así, se deben explicar todas las medidas que se toman para:
Evitar o minimizar el uso de recursos
El control de los residuos

Para conseguir la sostenibilidad en la producción, uno de los primeros factores a tener en cuenta es la prevención de enfermedades, ya que esto limita el consumo de antibióticos, que debe ser el estrictamente necesario, dado que las resistencias antimicrobianas están siendo un problema no solo en producción animal, sino también en salud pública.

Este enfoque debe apoyarse en herramientas de control y monitorización que permitan anticiparse a los desequilibrios sanitarios en la granja:
Este sistema se basa no solo en la búsqueda de la enfermedad clínica , sino también en la enfermedad subclínica y en un concepto que consideramos esencial: la salud digestiva.
Esto se basa en dos mediciones:
Inflamación intestinal, evaluada mediante la calprotectina en heces, cuya alteración se asocia a disbiosis , lo que conduce a una mala respuesta inmunitaria y a una mayor susceptibilidad a las enfermedades.
Búsqueda de los principales agentes causales de enfermedad en cuerdas para su identificación en saliva.


Este programa limita la transmisión horizontal y vertical de las distintas enfermedades.
Con la vacunación frente a las enfermedades endémicas en la granja, el objetivo es conseguir que granjas infectadas con distintos patógenos se comporten, a nivel productivo, como granjas libres y, por lo tanto, reducir el uso de antibióticos.


La medición de gases, como el amoniaco (NH₃), generado por la acción de la ureasa presente en las heces, que transforma la urea de la orina, y del dióxido de carbono (CO₂) producido por la respiración de los animales y por una ventilación inadecuada, hace necesario establecer medidas para reducir las emisiones.

Entre ellas, destacan el uso de bacterias que desarrollan procesos de nitrificación y desnitrificación, transformando el amoniaco en nitrógeno (N₂), un gas inocuo que puede liberarse a la atmósfera.
De este modo, se contribuye a reducir los efectos negativos del amoniaco, como el aumento de la susceptibilidad a infecciones respiratorias por la irritación de las mucosas.



La reducción del uso de antibióticos debe ir acompañada de la utilización de otros productos que ayuden en el control, especialmente de los procesos digestivos, como los ácidos orgánicos, con los que se consigue mantener la homeostasis intestinal y evitar que situaciones de estrés o enfermedades subclínicas den lugar a una disbiosis que comprometa la inmunidad del animal.

Todo ello en un contexto de reducción del uso de antibióticos, ya que las resistencias serán cada vez mayores y, por lo tanto, se compromete la salud humana.

Promover una producción porcina sostenible, minimizando el impacto ambiental y cumpliendo con normativas locales e internacionales
Evaluación de la situación actual
Identi cación de fuentes de contaminación
Revisión de la infraestructura existente
Análisis del consumo de recursos
Implementación
Monitoreo y evalucación Capacitación
Cronograma Presupuesto Indicadores Auditorias Formación del personal
Responsable
clave del programa
Gestión de residuos Control de emisiones
Subproductos Control de olores
Compostaje
Uso e ciente de recursos
Agua Energía Alimento Gases efecto invernadero Polvo y partículas
Cumplimiento
Normativo
Conservación del entorno
Suelo Biodiversidad
Agua subterranea
Figura 1. Esquema general de un programa ambiental en producción porcina, que integra evaluación inicial, implementación, monitorización y áreas clave de actuación para minimizar el impacto ambiental.
El agua es un recurso escaso en muchas zonas de España y su calidad fisicoquímica es también muy diversa. Por ello, la monitorización del agua de bebida debe ser una prioridad, al igual que la del pienso, ya que el consumo de agua es mayor que el de pienso.
Higienización del agua
La higienización del agua de bebida mediante sistemas ecológicos, como la producción de ácido hipocloroso por medio de la electrólisis del agua, es necesaria para evitar el uso de otros productos químicos. Los productos que se obtienen de la electrólisis del agua son:
Ácido hipocloroso (HOCl), principal agente desinfectante.
Hidróxido de sodio (NaOH), generado en exceso (en una cámara independiente, en sistemas con membrana).

Es un sistema que no genera residuos y que se puede utilizar in situ o transportado en depósitos opacos a cualquier granja con un inyector.

Claves de la gestión de agua en porcicultura
Las pérdidas de agua y el uso ineficiente de los sistemas de suministro son aspectos que deben controlarse en la granja. Para ello, se pueden aplicar las siguientes medidas:

Empleo de boyas de nivel constante, ya que reducen significativamente el número de bebederos necesarios y, como consecuencia, las roturas y las pérdidas asociadas.

Instalación de contadores , tanto analógicos como digitales, que permiten controlar el uso del agua en las instalaciones y hacer un seguimiento de las pérdidas.
Consumo responsable de agua

La gestión del agua en las granjas porcinas debe abordarse de forma integral, diferenciando entre el consumo directo por parte de los animales y los usos indirectos asociados a las operaciones de la granja.

Un control adecuado de ambos permite optimizar el uso de este recurso, reducir pérdidas y mejorar las condiciones sanitarias y ambientales de las instalaciones.
CONSUMO DIRECTO
El agua de bebida ingerida por los animales (cerdos en crecimiento, cerdas lactantes, verracos) debe ser controlada para evitar desperdicios ocultos.

AGUA DE LOS SISTEMAS DE CLIMATIZACIÓN
Se deben minimizar las pérdidas asociadas a los paneles evaporativos (cooling): Efectuando limpiezas periódicas y controlando el flujo de agua.
Realizando la limpieza periódica de las entradas de agua al cartón.
Revisando el estado del cartón por el efecto de las sales del agua.
CONSUMO
INDIRECTO
AGUA DE LIMPIEZA DE INSTALACIONES
Los sistemas de limpieza deben de lograr una eliminación de patógenos para reducir la presión de infección de todas las zonas de la granja, siendo recomendable emplear alta presión y bajo

La optimización del uso del agua en la granja pasa por la aplicación de las siguientes medidas prácticas orientadas a reducir pérdidas, mejorar la eficiencia de los sistemas de suministro y facilitar el control del consumo:

Bebederos regulados y con cazoleta para evitar el desperdicio. Uso de boyas de nivel constante para disminuir el número de chupetes en las naves de gestación y, por tanto, las posibles pérdidas por rotura de bebedero.
Monitorización del consumo de agua para detectar posibles fugas de manera inmediata.
Contadores permitan detectar posibles pérdidas ocultas (que son muy importantes en tiradas largas en la granja)

Imagen 1. Balsa de almacenamiento de agua cubierta, destinada a reducir pérdidas por evaporación y minimizar el riesgo de contaminación.
Una de las bases para la reducción de la huella de carbono es disminuir las emisiones asociadas a la alimentación. En este sentido, resulta clave ajustar las estrategias nutricionales a las necesidades productivas de los animales.
Sistemas de alimentación electrónicos
El uso de sistemas de alimentación electrónicos permite ajustar de forma precisa la cantidad de pienso que recibe cada animal en función de su estado productivo, reduciendo el desperdicio y mejorando la eficiencia del sistema.

Además, favorecen un mejor control del consumo y contribuyen a mantener los comederos en condiciones óptimas.
Ajuste de las necesidades de alimentación al estado productivo
Las necesidades en gestación son diferentes y menos elevadas que en lactación, y en las fases de crecimiento y cebo ocurre lo mismo.
En este contexto, incidir en la formulación de las dietas mediante la inclusión de aminoácidos sintéticos y enzimas como las fitasas es una estrategia útil para mejorar la eficiencia y reducir el impacto ambiental, contribuyendo a la disminución de las emisiones de fósforo y, de manera indirecta, de nitrógeno.
El uso de aminoácidos sintéticos facilita la aplicación del concepto de proteína ideal, permitiendo formular dietas con el aporte exacto de aminoácidos y reducir así la proteína bruta y la excreción de nitrógeno al medio ambiente.
Este enfoque resulta especialmente relevante en la fase de cebo, donde la optimización del nivel proteico tiene un impacto directo en la reducción de emisiones.
El uso de fitasas para reducir los niveles de fósforo es altamente recomendable, ya que permite aprovechar los fitatos presentes en las materias primas y hacerlos disponibles para los animales.
A su vez, se mejoran otros nutrientes que pueden encontrarse unidos al fitato (ácido fítico), por lo que la excreción de fósforo en el medio ambiente es mínima.

En los últimos años se ha producido una fuerte reducción en el uso de antibióticos en producción ganadera, pero es necesario seguir trabajando. Las resistencias antimicrobianas, dependiendo del tipo de antibiótico, siguen siendo importantes y continúan en aumento.

La limitada disponibilidad de nuevas moléculas refuerza la necesidad de realizar un esfuerzo más intenso, enfocado en el establecimiento de protocolos de monitorización sanitaria efectivos.



• La protección más temprana incluso antes del período de riesgo en el destete
• Vacuna con línea celular única, autorizada para su uso en lechones desde el primer día de vida, animales de reposición y cerdas
• Protección de larga duración durante la fase de cebo




Optimización de la higiene en la granja, limpiando los fosos de purines en las parideras entre cada lote y, en gestación, al menos dos veces al año.

Uso de ácidos de cadena corta y media, así como de otros productos con actividad antimicrobiana, incluyendo su combinación con probióticos y péptidos antimicrobianos, para mejorar la salud intestinal.


Disponibilidad de protocolos de abordaje orientados a reducir la incidencia de enfermedades y al uso de aditivos con actividad antimicrobiana en el control de los procesos infecciosos.
Realización de antibiogramas que permitan el uso de antibióticos en base a las concentraciones mínimas inhibitorias, contribuyendo a reducir las resistencias antimicrobianas.


Priorización de la salud intestinal como eje de la salud digestiva, evitando disbiosis que favorezcan el crecimiento de patógenos, la inflamación intestinal y una respuesta inmunitaria deficiente.

Establecimiento de programas de vacunación que reduzcan la transmisión horizontal de patógenos.
El manejo de los purines es un aspecto clave en la gestión ambiental de la granja, ya que constituye una de las principales fuentes de emisión de amoniaco a la atmósfera.
Este se genera por la acción de la ureasa, que transforma la urea en amoniaco, un compuesto irritante para las vías respiratorias.
En este contexto, cualquier estrategia orientada a reducir la excreción de urea o a limitar su transformación contribuye a disminuir estas emisiones.
En la actualidad, el uso de bacterias no está considerado una de las mejores técnicas disponibles (MTDs), aunque ayudar a mitigar parte de los efectos del amoniaco en las instalaciones.

La aplicación del purín al suelo debe estar sometida a los planes de abonado de los distintos cultivos y, en la actualidad, la generación de biogás es una alternativa técnicamente desarrollada.
A pesar de que la opinión pública presenta ciertas reservas respecto a la implantación de estas plantas, se trata de una solución muy eficiente que permite, mediante la economía circular, obtener energía a partir de sustratos que, de otro modo, no se aprovechan ni en las granjas ni en la producción agrícola.
La formación de costra es otro método que reduce la emisión de amoniaco, siendo cada vez es más habitual el uso de balsas cubiertas que limitan su emisión en más del 80 %, especialmente cuando se combinan con la separación sólido/líquido.
Separación sólido/líquido
Los separadores permiten gestionar la misma cantidad de purines con menor superficie agrícola, ya que en la fracción líquida se esperan las siguientes reducciones:


Imagen 2. Instalación de separación sólido/líquido para la gestión eficiente de purines y la reducción de emisiones.
~ 5–25 % menos en la fracción líquida almacenada.
~10 –30 % menos en el potencial del líquido, dependiendo en gran medida del manejo de la fracción sólida.
La combinación de la separación sólido/ líquido con el uso de bacterias que reduzcan el nitrógeno mediante procesos de nitrificación y desnitrificación puede ser una solución para la gestión de purines, ya que también permite un mejor aprovechamiento del agua.
En el marco de la gestión de residuos en la granja, todos los de embalaje deben destinarse a autorizados de gestión, registro de los albaranes de entrega y salida.
La mejora de la eficiencia energética en las granjas porcinas se basa en la adopción de medidas orientadas a optimizar el uso de la energía, reducir la dependencia de fuentes externas y aprovechar recursos disponibles de forma más eficiente.
Equipamiento y sistemas para la eficiencia energética en las naves




El uso de placas solares en las granjas debe extenderse, ya que permite avanzar hacia un cierto grado de autosuficiencia y reducir el gasto en energía externa.
El empleo de claraboyas o lupas en el techo, que permiten el paso de la luz sin incrementar la temperatura en las instalaciones, constituye un buen método para el ahorro energético.

Imagen 3. Instalación de placas solares en granja porcina para la generación de energía y mejora de la eficiencia energética.
Hacer uso de lámparas
LED, que presentan un bajo consumo y permiten una adecuada iluminación, necesaria para el bienestar de los animales.

Imagen 4. Claraboyas o lupas solares instaladas en cubierta para favorecer la entrada de luz natural y reducir el consumo energético.
Junto con las medidas aplicadas en el interior de las instalaciones, la propia construcción de las naves también es un aspecto clave, debiendo realizarse de forma que requieran la menor energía posible para calentar o mantener una temperatura adecuada en su interior.
El uso de materiales de aislamiento en la cubierta, que es por donde se pierde la mayor parte del calor, es una medida que debe implementarse siempre.

Ya que permite un uso eficiente de la energía en la crianza de los animales y, como consecuencia, un incremento del bienestar animal.
La construcción de las instalaciones debe regirse por criterios básicos:
El bienestar animal es el principal, ya que las instalaciones deben permitir un acceso adecuado al pienso y al agua, evitando desperdicios.
Hay que tener en cuenta que mantengan las condiciones ambientales idóneas para las necesidades de los animales, al menor coste posible en cuanto a utilización de energía. Por ello, el aislamiento de las naves es una buena medida para mejorar las condiciones ambientales.

Figura 2. Distribución estimada de las pérdidas de calor en las instalaciones, con predominio de las pérdidas a través de la cubierta


En las granjas donde hay depósitos de gasoil para maquinaria, calefacción u otros menesteres, hay que disponer de un plan de contingencia.
SEGURIDAD AMBIENTAL DEPÓSITO DE GASOIL
EVITAR LA EXTENSIÓN DE DERAMES DE GASOIL
DEPÓSITO
Homologado
Identi cado
Sin fugas, corrosión ni daños
Boca de llenado y respiradero protegidos

Cubeta de retención impermeable
Suelo impermeable (hormigón u otro material estanco)
Cursos de agua Desagües CONTENCIÓN
Capacidad mínima: 110% del volumen del depósito
Sin desagües ni salidas al exterior
Sin grietas
EN CASO DE DERRAME:
Detener la fuga
Contener el gasoil en la cubeta
Usar material absorbente
Retirar residuos correctamente
Válvula de corte accesible
Mangueras en buen estado
Y VÁLVULAS 1 2 3 4
Protección frente a golpes de maquinaria
Lejos de: Pozos
Figura 3. Esquema de seguridad ambiental para depósitos de gasoil, incluyendo medidas preventivas y protocolo de actuación en caso de derrame.
Los animales que causan baja pueden gestionarse de dos maneras habituales:
Mediante bidones de hidrólisis.
A través de contenedores de recogida y traslado a centro.
En ambos casos, las zonas en las que se ubiquen los contenedores deben tener un acceso fácil, tanto para su llenado desde la zona limpia como para el acceso de los vehículos que los retiran desde la zona sucia, respetando siempre la separación entre ambas.

El vehículo de retirada de cadáveres no debe entrar en el perímetro de la granja y, si se dispone de un acceso independiente que evite cruces con otros vehículos, es preferible.

En la gestión de los residuos medicamentosos, solo cabe tener bien almacenados los distintos envases de los productos que se usen en la explotación, ya sean antibióticos, desinfectantes o espray de marcar.

La idea es no generar ningún tipo de residuo y que el personal esté concienciado en depositar los distintos residuos en los contenedores destinados para cada caso (envases de plástico o de cristal, vacunas, espray, catéteres).
Es fundamental mantener registros sencillos y fáciles de rellenar que permitan documentar todas las operaciones y contingencias que ocurren en la granja:
Consumo de agua semanal para controlar que no se haya producido ninguna fuga no detectada.
Gestión de los cadáveres y, en el caso de la hidrólisis, hoja de registro con lo que se ha introducido en el depósito.




Gestión de los residuos de medicamentos para avisar al gestor y tener un control de lo que se genera en la explotación.
Registros de todos los residuos generados en la granja, como plásticos, etc., y los albaranes que certifican el destino de estos productos.
Con todas estas medidas, lo que se busca es generar una granja con el menor impacto medioambiental posible, siendo necesario estar concienciados de que se debe reducir el consumo de inputs y hacer que estos sean lo más eficientes posible (agua y pienso).

Se debe conseguir que sea energéticamente autosuficiente y que los residuos generados tengan otro aprovechamiento (purín).
En el caso de los residuos a los que no se les pueda dar una segunda vida , deben ser retirados por empresas especializadas (cadáveres, medicamentos, etc.) y cada uno de ellos debe almacenarse en su contenedor correspondiente.

Bases del control medioambiental en la empresa ganadera DESCÁRGALO EN PDF
Dr. Christof Rapp1 y Lisbeth Ulrich Hansen 2 1Zinpro Corporation Europe, y 2Consultora senior del SEGES – Pig Research, Dinamarca

La reducción de la longevidad afecta significativamente al coste de producción y a la productividad de las cerdas reproductoras, y uno de los principales factores implicados es su retirada prematura debido a cojeras.

Las cerdas con cojera permanecen menos tiempo en la granja, lo que se traduce en un menor número de lechones producidos a lo largo de su vida productiva y en un aumento del coste por lechón producido.
Además, cuando una cerda es retirada de forma prematura, por ejemplo, en el primer o segundo parto, no llega a alcanzar su pico de producción, destetando lechones con menos peso y en menor número, lo que conlleva una reducción del margen de beneficio por cerda.

Una encuesta realizada en España, que incluyó 137000 cerdas de 134 granjas, reveló que las cerdas sin cojeras permanecen más tiempo en producción y destetan más lechones a lo largo de su vida productiva en comparación con las cerdas con problemas de aplomos (Figura 1; Lida et al., 2020).

Las cerdas que permanecen más tiempo en producción reducen el coste por lechón producido, ya que la inversión asociada a la recría de la cerda de reposición puede distribuirse entre un mayor número de lechones.
Las cerdas con mayor longevidad presentan un mayor margen de beneficio.

Según investigadores de Dinamarca, las cerdas necesitan producir al menos cinco camadas para maximizar el margen de beneficio por cerda (Figura 2; SEGES, 2024).
-1,5 menos camadas por cerda a lo largo de su vida lechones nacidos vivos lechones destetados
-19,2 -16,5
Figura 1. Repercusión de la cojera en la longevidad y el rendimiento a lo largo de la vida de las cerdas.
Figura 2. Efecto del número de partos por cerda sobre el margen de beneficio.
Las cojeras pueden estar producidas por:
Fracturas óseas (poco frecuentes)
Lesiones en las pezuñas
Las lesiones en las pezuñas (pezuñas dañadas) son muy comunes en las cerdas, con una prevalencia superior al 90 % en la mayoría de las granjas comerciales.

Agentes infecciosos (ej.: Mycoplasma hyosynoviae)
Dado que pueden tratarse con éxito mediante antimicrobianos, las cojeras infecciosas se consideran un problema transitorio más que permanente.
Problemas articulares y óseos
Los trastornos del cartílago, como la osteocondrosis, afectan principalmente a las cerdas nulíparas y a las cerdas jóvenes, pero no suelen afectar a las cerdas de mayor edad, y pueden prevenirse en cierta medida mediante la selección genética de verracos.
No todas las lesiones en las pezuñas provocan cojeras:


Las lesiones graves en las que el daño expone el corion (tejido vivo), causan dolor y, por tanto, cojera
Las lesiones leves y moderadas no siempre provocan cojeras, pero pueden progresar hacia estadios más graves, por lo que también deben ser detectadas y prevenidas en la mayor medida posible.
Las cojeras son uno de los principales factores que contribuyen a la mortalidad de las cerdas.
A este respecto, investigadores de SEGES Innovation en Dinamarca observaron que el 55 % de las cerdas eutanasiadas fueron sacrificadas a causa de problemas en las pezuñas y las extremidades.
Esto convierte a las cojeras en la principal causa de eutanasia en cerdas
El alojamiento en grupo de las cerdas gestantes favorece la expresión del comportamiento natural y es una parte esencial del manejo diario.
Sin embargo, si no se gestiona adecuadamente, también influye de forma significativa en la agresividad, riesgo de lesiones y aparición de cojeras.

La mezcla de cerdas desencadena la formación de jerarquías, principalmente durante las primeras 24 horas, periodo en el que se producen la mayoría de las peleas y mordeduras.

Una vez establecida una jerarquía estable, se asegura el acceso a recursos esenciales como el alimento, el agua y las áreas de descanso, y disminuyen los comportamientos agresivos.
Por este motivo, se recomienda alojar a las cerdas en grupos estables, con una única mezcla por ciclo productivo.
Durante la mezcla, debe proporcionarse un mínimo de 3,0 m² por cerda , en comparación con el requisito legal de aproximadamente 1,64–2,25 m² por cerda durante la gestación, para permitir que las cerdas puedan escapar de las más dominantes.

Las cerdas jóvenes y las nulíparas, que suelen ocupar posiciones bajas en la jerarquía, se benefician de ser agrupadas por edad y tamaño, así como de una socialización previa.
El riesgo de cojera alcanza su máximo durante la fase de agrupación, ya que los datos indican que:


El 20-30 % de las cerdas pueden presentar cojera en este momento.
El 80-90 % de los tratamientos en las unidades de gestación están relacionados con problemas de extremidades y pezuñas.
intervenciones de manejo a corto plazo son fundamentales:

Suministrar el doble de la ración diaria habitual durante los primeros días tras la mezcla y utilizar dietas de baja densidad energética con fibra soluble aumenta la sensación de saciedad y reduce los enfrentamientos.

Los suelos deben ser regulares y antideslizantes, con suelos de rejilla que no superen los 20 mm de anchura de ranura y los 80 mm de anchura de listón, y con las zonas de deyecciones limpias a diario, para reducir los problemas en pezuñas y extremidades y limitar la exposición al amoníaco.
Un aporte equilibrado de nutrientes esenciales desempeña un papel clave en el mantenimiento de una piel, pezuñas, articulaciones y huesos sanos.
La ingestión adecuada de macro y micronutrientes metabólicamente disponibles, incluidos los oligoelementos, es fundamental para el correcto desarrollo de las extremidades y las pezuñas y, por tanto, contribuye a la solidez estructural y, en última instancia, a una mejor locomoción de las cerdas.

Sin embargo, los microminerales inorgánicos y orgánicos tradicionales presentan limitaciones.

Una supervisión diaria exhaustiva, especialmente de las cerdas mezcladas en las 1–2 semanas anteriores, permite una detección y tratamiento tempranos.

Cuando sea necesario, los corrales de enfermería deben poder alojar al 3–5 % de las cerdas en gestación en alojamiento libre y contar con una zona de descanso seca y confortable, a fin de maximizar la recuperación y el retorno a la producción.
Diseñados para ofrecer una absorción y disponibilidad metabólica superiores, los Zinpro® Performance Minerals® unen un metal específico (como zinc, cobre o manganeso) a un único aminoácido.
Este enlace exclusivo ha demostrado mejorar la captación, maximizar la absorción y garantizar una elevada respuesta metabólica.


Como resultado, los animales reciben un soporte nutricional óptimo que mejora la calidad del estrato córneo de la pezuña , lo que a su vez ayuda a prevenir y a curar las lesiones en las pezuñas.
Estudios de investigación controlados y evaluaciones realizadas en campo (Figura 3) han demostrado de forma reiterada que la suplementación de las cerdas con Zinpro Performance Minerals conduce a:



Mejor salud de las pezuñas
Mejora de la condición articular
Mayor calidad ósea
Control
4 a 12 meses Zinpro® Availa Sow® > 13 meses Zinpro Availa Sow
Lesiones severas
Datos de 22 000 cerdas en rebaños comerciales de Brasil recopilados entre 2012 y 2022
Figura 3. Efecto de la duración de la suplementación con Zinpro Performance Minerals en la dieta de las cerdas sobre la prevalencia de lesiones totales y lesiones graves en las cerdas.
IMPULSA UNA PRODUCCIÓN PORCINA MÁS SOSTENIBLE
Las cerdas productivas que permanecen en producción durante un mínimo de cinco partos aportan beneficios tanto al animal como al productor.
La creciente demanda social de alimentos producidos de forma ética hace que el mantenimiento de un buen nivel de bienestar de las cerdas sea un aspecto clave.
En conjunto, estas respuestas contribuyen a una mejor locomoción y, en última instancia, a un aumento de la longevidad y la productividad de las cerdas.


Para maximizar el éxito de las estrategias nutricionales destinadas a favorecer pezuñas más sanas, articulaciones más resistentes y huesos más fuertes, estos cambios en la dieta deben iniciarse:
Lo antes posible, idealmente inmediatamente después del destete, cuando el foco principal está en el desarrollo de articulaciones y huesos.
No más tarde de cuando los animales alcanzan los 25–30 kg de peso vivo, momento en el que la salud de las pezuñas pasa a ser el objetivo prioritario.
La mejora del bienestar animal en la granja es esencial, tanto a nivel de granja individual como para la industria porcina global, ya que permite maximizar la rentabilidad y la sostenibilidad.

En este sentido, un buen bienestar reduce la incidencia de cojeras y mejora la productividad.



cerdas, impulsada en gran medida por la cojera derivada de lesiones en las pezuñas y problemas en las extremidades, incrementa los costes de producción y reduce tanto la producción total de lechones a lo largo de la vida productiva como la rentabilidad por cerda.
La evidencia demuestra, además, que las cerdas sin cojera permanecen más tiempo en producción.
Mejorar el entorno, el manejo y la alimentación de las cerdas, incluyendo el aporte de oligoelementos metabólicamente disponibles como Zinpro Performance Minerals:

Reduce la incidencia de cojeras.


Mejora el bienestar animal
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¿Está la cerda en condiciones de seguir en producción? DESCÁRGALO EN PDF
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Eva Mainau y Déborah Temple Investigadoras en comportamiento y bienestar animal, Fundadoras de AWEC Advisors SL

El manejo del dolor en porcino ha pasado de ser una cuestión secundaria a convertirse en un pilar clave del bienestar animal y la eficiencia productiva.
Más allá de situaciones evidentes, el dolor está presente en numerosos procesos fisiológicos, patológicos y prácticas habituales de manejo, a veces de forma silenciosa.
Comprender su impacto y abordarlo de manera sistemática no solo mejora la salud y el comportamiento de los animales, sino que también contribuye a optimizar los resultados productivos en granja.
El dolor es un problema importante de bienestar en cerdas y puede afectar directamente a su rendimiento productivo, pudiendo aparecer como consecuencia de:
Enfermedades (mastitis, cistitis, úlceras gástricas)
Lesiones (cojeras, heridas, úlceras en el hombro)
Procesos fisiológicos (parto)

Prácticas habituales de manejo (inyecciones intramusculares)
Eutanasias realizadas en la granja que pueden provocar sufrimiento si no se llevan a cabo de forma correcta.
El dolor en cerdas puede estar asociado a múltiples procesos de distinta naturaleza, desde enfermedades y lesiones hasta situaciones fisiológicas como el parto. Sin embargo, su intensidad no siempre se percibe de la misma forma.
En este sentido, se ha evaluado cómo ganaderos y veterinarios valoran el grado de dolor asociado a diferentes condiciones, lo que permite contextualizar la relevancia de cada una de ellas en la práctica.



Tal y como se observa en la Tabla 1, procesos como las fracturas, la mamitis infecciosa o el parto difícil son considerados altamente dolorosos, mientras que otros como el parto normal presentan valoraciones más moderadas.



severa
en el
Asimismo, se aprecian ligeras diferencias entre ganaderos y veterinarios en la percepción de determinadas condiciones, lo que pone de relieve la importancia de avanzar hacia criterios más homogéneos en la identificación y evaluación del dolor en granja. Condiciones Ganaderos Veterinarios
Tabla 1. Percepción del dolor en distintas condiciones en cerdas según ganaderos y veterinarios (Adaptado de Ison and Rutherford, 2014 e Ison et al., 2016).
Más allá de la percepción del dolor, es importante considerar cómo se manifiestan sus consecuencias en la práctica.
En este sentido, el análisis de las causas de mortalidad en cerdas permite contextualizar algunos de los procesos que, aunque no siempre se identifiquen directamente como dolorosos, pueden estar asociados a situaciones de malestar o sufrimiento en los animales.
Entre las muertes “naturales” o espontáneas destacan:
Problemas gastrointestinales (úlceras y torsiones gástricas).
Insuficiencia cardíaca.
Procesos urinarios o renales (cistitis y pielonefritis).
En el caso de los procedimientos de manejo, la administración de tratamientos inyectables constituye una fuente potencial de dolor que a menudo se subestima.
Diferentes factores asociados a la técnica de inyección pueden influir en la intensidad del dolor percibido por el animal, lo que pone de manifiesto la importancia de aplicar buenas prácticas durante su realización.
Aunque estos procesos no siempre se abordan desde la perspectiva del dolor, muchos de ellos están asociados a situaciones de malestar significativo, lo que refuerza la importancia de su detección precoz y de un manejo adecuado en granja.
Las causas que con mayor frecuencia conducen a la eutanasia incluyen:
Problemas de locomoción y patas (cojeras, debilidad, lesiones en las pezuñas o fracturas).
Fallos reproductivos (endometritis o distocias).
Prolapsos rectales y uterinos.

En este sentido, algunas de las principales recomendaciones para reducir el dolor asociado a las inyecciones incluyen:

Preferencia por la vía intradérmica frente a la intramuscular.
Evitar la administración de inyecciones sucesivas en un mismo momento.
Adaptar el grosor y longitud de la aguja según la edad del animal.
Realizar un cambio frecuente de agujas.
La reutilización de agujas, en particular, puede aumentar la fuerza necesaria para perforar la piel, incrementando el dolor asociado a la inyección.
Por ello, es recomendable establecer protocolos de cambio de agujas, ya sea entre camadas, cuando se detecta que están desafiladas o dañadas, o tras un determinado número de usos.
Además, este tipo de medidas no solo contribuyen a reducir el dolor, sino que también presentan beneficios desde el punto de vista de la bioseguridad.
En la práctica, la frecuencia de cambio de agujas puede ser variable, siendo importante reforzar la formación del personal y la implementación de protocolos claros que permitan estandarizar estas prácticas en granja.


Imagen 1. Absceso en la zona del cuello tras la administración de una inyección intramuscular en cerda.
Entre los procesos patológicos y las lesiones que provocan dolor en las cerdas, las cojeras destacan por su frecuencia y gravedad.
Se estima que afectan al 5-17 % de las cerdas, siendo además una de las principales causas de descarte temprano involuntario y una de las causas más frecuentes de eutanasia en granja.

En la mayoría de los casos, las cojeras están asociadas a heridas en las pezuñas, aunque sus consecuencias van más allá del propio problema locomotor, ya que presentan un mayor riesgo de desarrollar otras patologías, como:
Infecciones urogenitales.
Lesiones secundarias, entre las que destacan las úlceras en los hombros.
Deterioro de la condición corporal, lo que agrava aún más su estado general.
La prevención de las cojeras se basa en una combinación de factores relacionados con el manejo y condiciones de alojamiento. En este sentido, resulta fundamental:
Contar con suelos adecuados, preferiblemente continuos o con material de cama que mejore el confort.
Formar grupos de cerdas con pocas agresiones.
Mantener a los animales en condiciones que minimicen el estrés y el miedo.
Prestar especial atención al manejo durante los desplazamientos.
Alojamiento de las cerdas afectadas en corrales de enfermería, donde no tengan que competir por alimento, agua o zonas de descanso.
Aplicación de recorte correctivo del casco en situaciones de sobrecrecimiento.


Las úlceras en el hombro son otro ejemplo frecuente de lesiones que provocan dolor en las cerdas, con una incidencia del 10-34 %.
Se trata de lesiones producidas por la presión continua del suelo sobre el hombro, especialmente durante la lactación, cuando las cerdas permanecen tumbadas durante periodos prolongados.
rapidez, aplicar el tratamiento adecuado y controlar el dolor para evitar la progresión del problema.
El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ketoprofeno, puede mejorar la respuesta clínica de las cerdas cojas.
Sin embargo, su eficacia puede variar en función de las condiciones de la granja, habiéndose observado mejores resultados en sistemas con suelos de hormigón o parcialmente emparrillados en comparación con aquellos con slat completo.
Imagen 2. Sobrecrecimiento del casco en la pezuña de la cerda, un factor que puede predisponer a la aparición de cojeras si no se corrige adecuadamente.
Además del propio dolor asociado a la lesión, estas úlceras pueden influir en el comportamiento de la cerda , favoreciendo cambios en la frecuencia de amamantamiento y en los patrones de descanso, lo que puede repercutir tanto en su bienestar como en el de los lechones.

La prevención de las úlceras se basa principalmente en el manejo adecuado de la condición corporal durante la gestación. En este sentido, algunas medidas clave incluyen:
Mantener una condición corporal adecuada (3/5).
Favorecer el alojamiento en patios el mayor tiempo posible.
Proporcionar superficies de descanso confortables.
Evitar suelos con emparrillados metálicos.
El tratamiento de las úlceras suele basarse en la aplicación tópica de pomadas cicatrizantes y, en los casos más graves, en el uso de analgesia para controlar el dolor y mejorar la recuperación del animal.

Imagen 3. Úlcera en el hombro de la cerda durante la lactación, asociada a la presión prolongada sobre superficies de descanso.
El parto constituye un proceso fisiológico que, sin embargo, puede estar asociado a un nivel significativo de dolor y estrés, especialmente en casos de:
Partos distócicos.
Cerdas primíparas.
Cerdas hiperprolíficas.
El dolor durante el parto no solo afecta al bienestar de la cerda , sino que también puede tener repercusiones sobre:
Su comportamiento, como aparición de la agresividad o cambios en los patrones de amamantamiento.
Los resultados productivos, incluyendo un aumento de la mortalidad de los lechones.
La identificación del dolor en este periodo resulta clave para poder intervenir a tiempo. Algunos indicadores clínicos y comportamentales que pueden alertar de su presencia incluyen:

Arqueo del dorso.
Temblores. Movimientos de la cola. Presión de la extremidad posterior contra el abdomen. Conductas como escarbar en el aire con las extremidades anteriores.

La evaluación de las expresiones faciales se ha propuesto como una herramienta complementaria para valorar la intensidad del dolor, analizando regiones como los ojos, el hocico, la mejilla o el cuello.
Entre las principales expresiones faciales, destacan:
Tensión en la zona ocular (apertura de los ojos, curvatura de las cejas)
Ángulo del hocico
Tensión del cuello
Tensión en la región temporal y posición de las orejas
Tensión en la mejilla
Temporal

Estos cambios permiten diferenciar distintos niveles de dolor, desde estados sin dolor hasta situaciones de dolor moderado o severo, facilitando una valoración más objetiva en condiciones de campo.
Imagen 4. Evaluación del dolor en cerdas mediante cambios en las expresiones faciales, considerando diferentes regiones anatómicas como el ojo, la zona temporal, el hocico, la mejilla y el cuello, que permiten establecer distintos niveles de intensidad del dolor (Navarro y col., 2020).
La reducción del dolor asociado al parto comienza antes de que este tenga lugar. Una adecuada preparación y manejo de las cerdas permite minimizar tanto el estrés como la aparición de complicaciones.
Entre las principales medidas destacan:
Preparación al parto durante la gestación.
Adecuación de las instalaciones de maternidad.
Disponibilidad de material de enriquecimiento para favorecer la conducta de nidificación.
Optimización de la alimentación y del consumo de agua.
Uso adecuado de protocolos hormonales y manejo cuidadoso de las intervenciones manuales.
Mantener una buena relación humano-animal.
El desarrollo de herramientas digitales de monitorización continua podría mejorar el seguimiento del parto y anticipar posibles problemas:
Prediciendo el inicio del parto.
Detectando dificultades durante el proceso.
Estimando el riesgo de mortalidad de los lechones.
Esto facilitaría una intervención más rápida y ajustada a cada cerda.


En casos de partos especialmente dolorosos o complicados, el tratamiento del dolor puede aportar beneficios tanto para la cerda como para sus lechones.
El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ketoprofeno o el meloxicam, se ha asociado con:
Mayor peso al destete.
Menor incidencia de rechazo del alimento.
Mayor velocidad de recuperación postparto.
Reducción de la mortalidad predestete.
Mejora en la transferencia de inmunidad pasiva (IgG) a los lechones.
En particular, la administración oral de meloxicam al inicio del parto en cerdas multíparas se ha relacionado con un aumento de la concentración de IgG en el suero de los lechones y una mejora de su crecimiento antes del destete.
No obstante, la respuesta al tratamiento puede variar entre animales, por lo que factores como el momento de administración y el tipo de AINE empleado deben tenerse en cuenta.


El manejo del dolor en porcino requiere un enfoque integral que combine prevención, identificación temprana y tratamiento adecuado cuando sea necesario.

La formación del personal y la observación continua de los animales son herramientas clave para detectar de forma precoz los signos de dolor y actuar a tiempo.
Esta práctica es especialmente beneficiosa en la detección precoz de cojeras y la observación continua de los partos.

En cerdas, el control del dolor se relaciona directamente con la reducción de problemas productivos y de mortalidad.
Manejo del dolor en porcino: Cerdas
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Salvador Oliver, Carlos Casanovas, Sonia Cárceles, Fernando Cerro y David Espigares
Servicio Técnico Porcino, Ceva Salud Animal

Los beneficios de la vacunación frente a Circovirus porcino 2 (PCV2) y Mycoplasma hyopneumoniae (Mhyo) han sido ampliamente demostrados (Franzo et al., 2020; Opriessnig et al., 2020).
Por esta razón, en general los lechones se vacunan frente a estos dos patógenos de manera rutinaria alrededor del destete.
Cuando la vacunación se realiza durante el periodo de lactación, es fundamental evitar incrementos excesivos de la temperatura corporal del lechón tras la aplicación de la vacuna.
Esto es importante para asegurar que el lechón pueda continuar mamando con normalidad y contribuye a prevenir posibles retornos al estro en la cerda.
Dada la importancia de la vacunación en el control de PCV2 y Mhyo, en determinadas ocasiones puede ser necesario verificar si un lote ha sido correctamente vacunado.
Por lo tanto, es importante estudiar si la respuesta serológica que ofrece la vacuna se puede usar como herramienta para confirmar la aplicación de la misma.
El objetivo de este estudio fue evaluar el efecto de la vacunación de lechones con una vacuna combinada frente a PCV2 y Mhyo (Cirbloc M Hyo®, Ceva) sobre el incremento de la temperatura corporal y la posterior respuesta humoral frente a PCV2.
Este trabajo fue realizado en 4 granjas comerciales situadas en Cataluña.
En la granja A (Casanovas et al., 2026) se estudió el perfil de seguridad de la vacuna.
En las granjas B y C (Oliver et al., 2026a) y D (Oliver et al., 2026b) se evaluaron las dinámicas de seroconversión frente a PCV2 tras la vacunación.
Para la prueba de seguridad (Granja A), se seleccionaron 72 lechones de 3 semanas de vida procedentes de distintas camadas, los cuales fueron distribuidos en 2 grupos de tratamiento (36 lechones por grupo).
Justo antes de la vacunación se registró la temperatura rectal de estos animales.
Posteriormente, los animales de un grupo fueron vacunados con Cirbloc M Hyo®, mientras que los del otro grupo se inmunizaron con una vacuna de subunidades de PCV2 + Hyogen®.
Finalmente, se volvieron a tomar temperaturas de todos los animales seleccionados a 6 y 24 horas post-vacunación.
Los resultados de las temperaturas se analizaron utilizando una prueba de Mann-Whitney. El nivel de signi cancia se estableció en p < 0,05.
Para los estudios de seroconversión se seleccionaron 80 lechones por granja a las 3 semanas de vida (Granjas B, C y D), se identificaron mediante un crotal numerado y se distribuyeron en 2 grupos (n= 40 lechones por grupo).
El tratamiento aplicado a las 3 semanas de vida en cada granja se resume en la Tabla 1.
Tabla 1. Distribución de los grupos de tratamiento evaluados en las granjas B, C y D a las 3 semanas de vida.

1
Cirbloc M Hyo ® Cirbloc M Hyo ® Cirbloc M Hyo ®
Grupo 2 No vacunado No vacunado
Vacuna subunidades PCV2+Hyogen ®
41,5
Para una correcta monitorización, se tomaron muestras de sangre de todos los animales incluidos en el estudio a 3, 6/7 y 9 semanas de vida.
Una vez en el laboratorio, las muestras de suero se procesaron mediante ELISA de PCV2 (Porcine Circovirus type 2 Antibody Test Kit®, Biochek) y por PCR de PCV2 (haciendo pools de 5 muestras).
Los resultados de ELISA de PCV2 (valores S/P) se analizaron utilizando una prueba de Mann-Whitney. El nivel de signi cancia se estableció en p< 0,05.
Los resultados de la evolución de las temperaturas corporales después de la vacunación (Granja A) se muestran en la Gráfica 1.
A las 6 horas post-vacunación, el incremento de temperatura de los lechones vacunados con Cirbloc M Hyo® fue significativamente inferior en comparación al desencadenado por el otro grupo de tratamiento (vacuna de subunidades de PCV2 + Hyogen ®).
A las 24 horas post-vacunación, las temperaturas se fueron normalizando. No obstante, en este punto las temperaturas de los lechones vacunados con Cirbloc M Hyo® continuaron siendo significativamente inferiores a las detectadas en el otro grupo comparativo.

*Diferencias estadísticamente significativas entre grupos de tratamiento dentro de cada punto de muestreo.

Gráfica 1. Granja A: Temperatura rectal (media ± desviación estándar) a 0, 6 y 24 horas post-vacunación en cada grupo de tratamiento.

Los resultados de la respuesta de anticuerpos frente a PCV2 en cada grupo de tratamiento se representan en las Gráficas 2 (Granja B), 3 (Granja C) y 4 (Granja D).
3,5

Valores S/P

3 7 9
Semanas de vida
Cirbloc M Hyo No vacunados
*Diferencias estadísticamente significativas entre grupos de tratamiento dentro de cada punto de muestreo.
Gráfica 2. Granja B: Niveles de anticuerpos (media ± desviación estándar) frente a PCV2 en muestras de suero tomadas a 3, 7 y 9 semanas de vida en cada grupo de tratamiento.
3,0 2,5
Valores S/P
2,0 1,5
1,0
0,0
0,5 3 7 9
Semanas de vida
Cirbloc M Hyo No vacunados
*Diferencias estadísticamente significativas entre grupos de tratamiento dentro de cada punto de muestreo.
Gráfica 3. Granja C: Niveles de anticuerpos (media ± desviación estándar) frente a PCV2 en muestras de suero tomadas a 3, 7 y 9 semanas de vida en cada grupo de tratamiento.

en las 3 granjas muestreadas.
En las Granjas B y C, los lechones vacunados con Cirbloc M Hyo® presentaron unos niveles de anticuerpos frente a PCV2 significativamente superiores a los del grupo no vacunado tanto a las 7 como a las 9 semanas de vida.
Cirbloc M Hyo® demostró ser una vacuna segura cuando se aplica a 3 semanas de vida. Además, desencadenó un menor incremento de temperatura después de la vacunación en comparación al otro protocolo vacunal evaluado en este trabajo.
Evaluación del perfil de seguridad y de la seroconversión frente a PCV2 tras la vacunación con Cirbloc M Hyo® en granjas españolas DESCÁRGALO EN PDF
mayor en el grupo vacunado con Cirbloc M Hyo® en comparación con el grupo inmunizado con una vacuna de subunidades de PCV2+Hyogen ®, tanto a 6 como a 9 semanas de vida.
En todas las granjas analizadas la respuesta de anticuerpos frente a PCV2 inducida por Cirbloc M Hyo® fue elevada y uniforme.
Esta potente seroconversión sugiere que el uso del kit de ELISA Biochek utilizado en estos estudios podría ser una herramienta útil para monitorizar la vacunación.

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Laura Pérez Sala


En las granjas modernas, donde el entorno está cuidadosamente controlado, hay comportamientos que no desaparecen, sino que simplemente buscan cómo expresarse.
La conducta exploratoria del cerdo es uno de ellos: una necesidad profundamente arraigada que, si no se canaliza adecuadamente, puede derivar en problemas de manejo, bienestar e incluso en pérdidas productivas.
En este contexto, el material de enriquecimiento adquiere un papel mucho más relevante de lo que a veces se le atribuye. No se trata únicamente de “poner algo en el corral”, sino de:
Entender qué necesita el animal.

Qué soluciones son realmente eficaces dentro de las condiciones de una granja comercial.
Cómo interactúa con su entorno.
El cerdo es un animal profundamente explorador. Su comportamiento está orientado a la búsqueda de alimento, lo que se traduce en una actividad constante de manipulación, olfateo y escarbado.

Este patrón, heredado de su antecesor salvaje, el jabalí, sigue plenamente activo en los animales de granja.

Por ello, el enriquecimiento ambiental debe entenderse como
Cuando el entorno no permite expresar este comportamiento, el animal redirige esa motivación y es entonces cuando aparecen conductas no deseadas o una menor interacción con el entorno.

El valor de un material de enriquecimiento no depende de su presencia, sino de sus características. Para que cumpla su función, debe ser:
La paja sigue siendo el material de referencia porque cumple todos los requisitos:


COMESTIBLE
DESTRUCTIBLE
Estos criterios responden directamente al comportamiento natural del cerdo. Si el material no permite ingerir, morder o modificar, pierde gran parte de su interés.
Este es uno de los puntos donde más diferencias se observan entre lo que se utiliza en granja y lo que realmente funciona desde el punto de vista del animal.

Permite escarbar, manipular, ingerir y mantener el interés lo largo del tiempo.

Sin embargo, su uso no siempre es compatible con todos los sistemas productivos.
Por ejemplo, en instalaciones con fosa de purines o con poca superficie sólida, puede generar dificultades de manejo.



Ante las limitaciones de la paja, se han desarrollado múltiples alternativas. Algunas, como las cuerdas de fibras naturales, ofrecen resultados aceptables, especialmente en maternidad, al ser manipulables y accesibles.
Otras, como cadenas o elementos plásticos, pueden generar interacción, sobre todo si están suspendidas y aportan movimiento o sonido.
Sin embargo, su capacidad para satisfacer la conducta exploratoria es limitada, ya que no son comestibles ni destructibles.

lo viable, adaptando las soluciones a cada sistema sin perder de vista el objetivo funcional del enriquecimiento.

Este matiz es importante: la interacción no siempre implica que el material esté cumpliendo su función.


Resulta útil diferenciar los materiales según su idoneidad . Esta clasificación permite entender que no todos los materiales tienen el mismo valor.
Aquellos materiales considerados óptimos deben constituir la base del sistema , los adecuados pueden complementar, y los limitados no deberían utilizarse como única opción.
Tabla 1. Clasificación de los materiales de enriquecimiento según su funcionalidad, idoneidad y riesgo de incumplimiento en granja.
Nivel Idoneidad Características Ejemplos
Nivel 1 ÓPTIMOS
Nivel 2 ADECUADOS
Nivel 3 LIMITADOS
Nivel 4 NO ACEPTABLES
Explorable Destructible Comestible
Explorable ~ Destructible Comestible
Explorable Destructible Comestible
No funcionales
Paja, heno, ensilado, forraje, subproductos fibrosos
Cuerdas naturales, madera blanda, bloques de fibra
Cadenas, plásticos duros, pelotas
Solo cadena, materiales inaccesibles o insuficientes
Uso recomendado Riesgo en inspección
Base del sistema de enriquecimiento Muy bajo
Complemento (o base si está bien gestionado) Bajo si se gestionan bien
Solo como complemento Medio-alto si son únicos
No válido Alto (no conformidad
Colocación del material de enriquecimiento: el factor más infravalorado
Uno de los errores más frecuentes no está en el material elegido, sino en su colocación. Un material adecuado puede resultar ineficaz si se ensucia, no es accesible o pierde visibilidad:
Los materiales suspendidos mantienen mejor sus condiciones, son más visibles y generan mayor interacción.
Los animales tienden a evitar los elementos contaminados, especialmente aquellos situados en el suelo.

Este aspecto, a menudo subestimado, puede marcar la diferencia entre un enriquecimiento funcional y uno meramente testimonial.


La legislación establece que el material de enriquecimiento debe:

Estar disponible desde el nacimiento hasta el final de la vida productiva.

Ser accesible para todos los animales.

Mantenerse en cantidad suficiente.
Maternidad: adaptar sin perder funcionalidad
La maternidad es una fase especialmente sensible, donde las limitaciones de espacio y manejo condicionan las decisiones.

En este contexto, las cuerdas de algodón o arpillera suspendidas representan una solución práctica, al ser accesibles tanto para la cerda como para los lechones y mantenerse relativamente limpias. Sin embargo, el cumplimiento normativo no depende únicamente de la presencia del material, sino de su continuidad y funcionalidad.
El uso puntual de elementos como papel o secantes, frecuente en el periparto, no es suficiente si no se mantiene durante toda la fase.
Esta es una de las situaciones donde más fácilmente se produce un incumplimiento, pese a que la percepción en granja pueda ser diferente.

Este tipo de materiales permiten introducir enriquecimiento sin comprometer la operativa, manteniendo un equilibrio entre funcionalidad y viabilidad.
A pesar de los avances, siguen siendo habituales prácticas que limitan la eficacia del enriquecimiento:

El uso de materiales que no cumplen los requisitos básicos.

La colocación en el suelo.

La falta de mantenimiento.

El uso puntual en lugar de continuo.

Estas situaciones generan una falsa sensación de cumplimiento, pero no aportan beneficios reales ni desde el punto de vista del bienestar ni del manejo.


¿Por qué es importante el enriquecimiento?

Permite canalizar la conducta exploratoria, un comportamiento innato ligado a la búsqueda de alimento.

Su ausencia puede traducirse en frustración, redirección del comportamiento hacia otros animales y aparición de problemas de manejo.

En maternidad, in uye en el desarrollo temprano del comportamiento de los lechones y en la interacción con la cerda.

¿La paja es siempre necesaria?

Es el estándar desde el punto de vista etológico, ya que cumple todos los requisitos.

Permite mantener el interés del animal durante más tiempo que otros materiales.
En sistemas con fosa de purines o limitaciones estructurales, su uso puede no ser viable.

En estos casos, se debe compensar con estrategias alternativas bien planteadas.
¿Qué hago si no puedo usar paja?

Utilizar materiales alternativos de origen natural.

Los materiales brosos (paja, heno, subproductos vegetales) siguen siendo la referencia.

Si se utilizan materiales alternativos, deben aportar al menos parte de estas características y no sustituir completamente a los óptimos.





Cuerdas de algodón o arpillera Madera blanda o bloques de bra Subproductos brosos adaptados
Combinar distintos materiales para cubrir varias funciones (explorar, masticar, manipular).
Evitar depender de un único elemento, especialmente si es limitado (cadena, plástico).
Evaluar periódicamente si el material realmente se utiliza o pierde interés.
¿Dónde y cómo coloco el material?

Preferiblemente suspendido, para evitar suciedad y aumentar la interacción.

A la altura del animal, accesible tanto para la cerda como para los lechones.

Evitando el contacto continuo con el suelo o zonas con heces.

Renovar o sustituir cuando pierda interés o se deteriore.

Asegurar que todos los animales tengan acceso, no solo los dominantes.

¿Cumplo la normativa?
Solo si el material está:

Disponible desde el nacimiento hasta el nal de la fase.

Presente en cantidad su ciente para todos los animales.

Adaptado al tipo de animal y sistema productivo.

El uso puntual (por ejemplo, papel en periparto) no es su ciente si no se mantiene en el tiempo.

El material debe ser funcional, no únicamente simbólico.
¿Qué errores debo evitar?

Utilizar materiales que no son comestibles ni destructibles (como única opción), se ensucian fácilmente (elementos en el suelo) y pierden rápidamente el interés de los animales.

Ofrecer enriquecimiento solo en momentos concretos y no de forma continua.

No revisar ni renovar los materiales.

Confundir cumplimiento visual con e cacia real.

Depender de un único tipo de material sin evaluar su uso por los animales.

El material de enriquecimiento en porcino no debe entenderse como un elemento accesorio, sino como una herramienta de manejo directamente ligada al comportamiento natural del animal.

Su función no es simplemente ocupar al cerdo, sino permitirle expresar una conducta exploratoria que forma parte de su biología.
Parte del problema ha sido precisamente conceptual: durante años se ha hablado de “juguetes”, un término que induce a pensar en algo destinado a distraer o entretener. Sin embargo, no se trata de un recurso lúdico, sino de una necesidad etológica.
El cerdo necesita explorar, manipular y hozar, pero cuando no puede hacerlo, aparecen frustración y conductas indeseadas.

La eficacia del enriquecimiento no depende únicamente del material elegido, sino de cómo se integra en el sistema productivo.
Por tanto, el enriquecimiento no es un complemento opcional, sino una condición necesaria para un manejo adecuado y respetuoso con su naturaleza.
Aspectos como su capacidad para ser manipulado, ingerido o destruido, junto con su correcta colocación y mantenimiento, son determinantes para que cumpla su función.

La eficacia del enriquecimiento no depende únicamente del material elegido, sino de cómo se integra en el sistema productivo.

Aspectos como su capacidad para ser manipulado, ingerido o destruido, junto con su correcta colocación y mantenimiento, son determinantes para que cumpla su función.
La paja continúa siendo el referente, pero su aplicación práctica obliga en muchos casos a recurrir a soluciones alternativas.
Estas pueden ser útiles, pero deben evaluarse siempre en función de su capacidad real para estimular al animal, evitando confundir interacción puntual con enriquecimiento efectivo.

Por otro lado, el cumplimiento normativo va más allá de la simple presencia de materiales en la granja.
La disponibilidad continua, la accesibilidad para todos los animales y la adecuación del material son aspectos clave que deben considerarse en conjunto.
En definitiva, el enriquecimiento ambiental requiere un enfoque práctico y adaptado a cada sistema, en el que se equilibren las necesidades del animal con la realidad de la granja.

PIGFOCUS: ENRIQUECIMIENTO EN GRANJAS DE MADRES - ¿Conoces todos los trucos? VER VIDEO
Integrarlo correctamente no solo permite cumplir con la normativa , sino que contribuye a un manejo más coherente con el comportamiento del cerdo y a una mejora global del sistema productivo.

Material de enriquecimiento en granjas de madres: claves para favorecer la conducta exploratoria DESCÁRGALO EN PDF

DIRECTOR DEL SERVICIO TÉCNICO VETERINARIO, VETIA
Entrevistamos a Francisco Javier Marcos Sainero sobre la evolución de las estrategias vacunales frente a Actinobacillus pleuropneumoniae (APP) y los nuevos retos en el control de la pleuroneumonía porcina.



¿Qué importancia tiene actualmente Actinobacillus pleuropneumoniae en la producción porcina y cuál es su impacto sobre la rentabilidad de las explotaciones?
Actinobacillus pleuropneumoniae es uno de los patógenos respiratorios primarios más extendidos y dañinos en la industria porcina, consolidándose como uno de los pilares dentro del Complejo Respiratorio Porcino (CRP).

Su importancia radica en su capacidad para desencadenar cuadros sobreagudos y agudos de pleuroneumonía, con tasas de mortalidad que pueden afectar a un lote en horas. La prevalencia de esta enfermedad se cifra en el 80-90 % de las explotaciones.

El impacto económico en las explotaciones afectadas se puede dividir en dos:

Costes directos

Pérdidas inmediatas asociadas a cuadros agudos caracterizados por picos de mortalidad, bajas en la fase de cebo e incremento exponencial del gasto en tratamientos antimicrobianos de urgencia (metafilaxia).
Costes indirectos

En su forma subclínica o crónica, la presencia de lesiones pulmonares y pleuritis adherente en matadero se traduce en una caída drástica del índice de conversión (IC) y una disminución de la ganancia media diaria (GMD).
Esto aumenta los días hasta el sacrificio y penaliza gravemente el rendimiento de las canales.
A pesar de las herramientas disponibles, la pleuroneumonía porcina sigue siendo un reto. ¿Cuáles son las principales dificultades en su control en condiciones de campo y qué papel juega la vacunación dentro de las estrategias actuales?
Contando con los medios de diagnóstico y tratamiento actuales, el control de la pleuroneumonía porcina en campo representa un desafío debido a varios factores:
Los numerosos serotipos y combinaciones de toxinas Apx hacen que la concomitancia de varios serotipos y la diferente expresión toxigénica impidan la inmunidad cruzada.



La restricción del uso de antimicrobianos por la presión regulatoria (One Health) para reducir los antibióticos limita las terapias metafilácticas a largo plazo, obligando a enfatizar la prevención.


El desafío de los portadores asintomáticos propicia que los animales crónicos que albergan la bacteria en las tonsilas sean indetectables a simple vista, pero actúan como diseminadores del patógeno ante situaciones de estrés.
La vacunación es la base de las estrategias de control actuales. Ya no se concibe únicamente como una herramienta para reducir la mortalidad en brotes agudos, sino como un mecanismo biológico para minimizar la colonización de los tejidos, reducir la diseminación bacteriana al medio y mitigar la gravedad de las lesiones pulmonares en el matadero.

En este contexto, ¿qué es Porvaxin APP y qué necesidades viene a cubrir frente a las soluciones ya disponibles en el mercado?
Porvaxin APP es una vacuna de última generación diseñada para superar las lagunas inmunológicas de las soluciones tradicionales del mercado.
Es una vacuna que combina la protección celular, gracias a sus antígenos somáticos de los serotipos 2, 9 y 11 de A. pleuropneumoniae (presentes según los estudios, en la mitad de los casos diagnosticados) con la protección antitóxica (toxoides ApxI, ApxII y ApxIII).
Las vacunas clásicas basadas únicamente en bacterias enteras inactivadas (bacterinas) suelen ofrecer una protección estrictamente dependiente del serotipo, dejando al animal desprotegido frente a la infección por otros serotipos.
Por otro lado, las vacunas basadas solo en toxoides protegen contra los efectos sistémicos de las toxinas, pero no frenan eficazmente la colonización bacteriana.
Los antígenos somáticos propios de los serotipos aportan una mayor especificidad que la incorporación en las vacunas de antígenos generales de la especie bacteriana.
Porvaxin APP cubre esta brecha ofreciendo una inmunidad que mejora la respuesta inmunitaria local y sistémica, permitiendo a los veterinarios abordar situaciones complejas donde coexisten varios serotipos de APP.


¿Qué aspectos específicos destacarías de esta nueva vacuna?
Porvaxin APP reúne tres características exclusivas propias que la distinguen:
Composición

Serotipos 2, 9 y 11 y toxoides ApxI, ApxII y ApxIII.


Adyuvante

Dosis

De cara al futuro, ¿cómo crees que evolucionará el control de Actinobacillus pleuropneumoniae y qué papel jugarán herramientas como Porvaxin APP dentro de estas estrategias?
El futuro del control de Actinobacillus pleuropneumoniae evolucionará hacia la medicina predictiva y la bioseguridad.
La monitorización en matadero mediante sistemas de IA y el diagnóstico molecular (PCR cuantitativa y secuenciación) nos permitirán el diagnóstico en tiempo real.
La restricción casi total de antimicrobianos de importancia crítica para la medicina humana, el control de las patologías respiratorias dependerá exclusivamente de la inmunoprovención y manejo ambiental.

Montanide ISA 35 VG, aceite vegetal de potentes propiedades inmunoestimulantes y excelente tolerancia.
1 ml por vía intramuscular con lo que supone de facilidad en su aplicación.

Porvaxin APP reúne las características necesarias para desempeñar un papel importante en esta situación.
Su capacidad para ofrecer una protección robusta la convierte en una buena opción para los programas de estabilización de la APP en sistemas de producción multifase y de alta densidad.
Evolución del control y vacunación frente a App DESCÁRGALO EN PDF
Mathilde Coutant, Noémie Menard, Lene J. Pedersen y Mona L.V. Larsen
Departamento de Ciencias Animales y Veterinarias, Universidad de Aarhus, Tjele, Dinamarca

La densidad de alojamiento condiciona el acceso al comedero en la fase de cebo.
A medida que aumenta el número de cerdos por corral, se incrementa su uso, pero también la probabilidad de obstrucción, especialmente en las últimas semanas, pudiendo llegar a limitar el acceso al alimento.
Reducir el número de animales mejora la accesibilidad, aunque no parece modificar el patrón de alimentación. Además, los cerdos tienden a evitar los espacios centrales del comedero y las obstaculizaciones se concentran cerca de las zonas de descanso, lo que sugiere que la densidad y diseño del corral y del comedero juegan un papel clave.

Los sistemas intensivos convencionales se caracterizan habitualmente por una elevada densidad de alojamiento, resultado de alojar un gran número de cerdos en un mismo corral.

Como consecuencia, los animales suelen competir por el acceso a los recursos del corral, incluido el comedero, especialmente durante la fase de cebo.
Diversos estudios han demostrado que, en comparación con cerdos de cebo alojados en condiciones menos congestionadas, especialmente al final del periodo de cebo, los alojados en corrales con alta densidad:
Se alimentan con menos frecuencia.
Ingieren más cantidad en cada visita al comedero.
Presentan un mayor intervalo hasta la siguiente ingesta.

La alimentación es un comportamiento social, lo que implica que varios animales pueden intentar acceder al comedero de forma simultánea. Por ello, aunque el alimento se suministre ad libitum y esté disponible en todo momento, la posibilidad de que la mayoría de los cerdos acceda al comedero al mismo tiempo es limitada.
Este desajuste entre el comportamiento natural y las condiciones de producción puede aumentar la competencia, dando lugar a comportamientos agonistas como desplazamientos, agresiones o mordeduras.

La jerarquía social desempeña un papel importante, ya que los cerdos dominantes tienen un acceso preferente al comedero y, como consecuencia, los animales de menor rango pueden ingerir menos alimento o modificar su patrón de alimentación, accediendo al comedero durante menos tiempo.
Para mitigar estos problemas, algunos estudios han abordado el diseño de los comederos, modificando aspectos como la separación entre espacios de acceso o su número, con el objetivo de mejorar la ingesta y el bienestar animal.
Sin embargo, la disponibilidad de espacio sigue siendo un factor limitante en el acceso al alimento, independientemente del diseño del comedero.

Para mejorar el bienestar, los corrales pueden estructurarse en áreas funcionales:
Zona sólida destinada al descanso.
Zona de rejilla donde los animales se mantienen más activos y se alimentan.
No obstante, en condiciones de alta densidad, algunos cerdos pueden verse obligados a descansar fuera de la zona sólida debido a la falta de espacio, especialmente en las últimas fases del cebo. Como resultado, el comedero puede quedar obstaculizado por otros animales, impidiendo el acceso al alimento.

En este contexto, reducir el número de cerdos por corral podría ser una estrategia para facilitar el acceso al comedero, ya que incrementa el espacio disponible y reduce la competencia por cada punto de alimentación.




Estudios previos han demostrado que:
Mayor espacio por animal aumenta el tiempo dedicado a comer y la ingesta.
Reducir el número de cerdos por espacio de comedero mejora el crecimiento y disminuye la aparición de lesiones corporales.
Sin embargo, el efecto directo de reducir el número de cerdos por corral sobre el uso del comedero, más allá de indicadores indirectos como el crecimiento, sigue sin estar completamente esclarecido.
Por ello, el objetivo de este estudio fue evaluar cómo el número de cerdos por corral (18, 9 o 6 animales) influye en el uso y el acceso al comedero, prestando especial atención a la obstaculización durante el periodo de cebo y a la postura adoptada por los animales durante la alimentación.

El estudio se llevó a cabo en las instalaciones experimentales de la Universidad de Aarhus (Dinamarca) con un total de 197 cerdos de cebo (Landrace × Yorkshire × Duroc), seguidos desde aproximadamente 30 kg hasta el sacrificio (≈110 kg) a lo largo de 11 semanas.


Los animales se alojaron en corrales con tres niveles de densidad, definidos por el número de cerdos por corral:

18 cerdos (0,7 m²/cerdo)

9 cerdos (1,4 m²/cerdo)

6 cerdos (2,1 m²/cerdo)
Todos los corrales presentaban una distribución funcional del espacio, con zona sólida de descanso y zona de rejilla para actividad y alimentación. El comedero, situado junto a la pared, disponía de tres espacios individuales de acceso.

Imagen 1. Detalle del comedero con tres espacios individuales de acceso y sus dimensiones.
Las condiciones de manejo fueron homogéneas en todos los tratamientos, con alimentación ad libitum, control ambiental automatizado y enriquecimiento mediante materiales manipulables.

Para evaluar el uso del comedero, se realizaron grabaciones de vídeo en distintos momentos del periodo de cebo (semanas 2, 5 y 10), analizando el comportamiento de los animales durante la franja de tarde.




A partir de estas imágenes, se registró si:
Los espacios del comedero estaban siendo utilizados.
Los espacios del comedero estaban siendo bloqueados.
Si los animales esperaban para acceder.
CATEGORÍA DESCRIPCIÓN
Uso del comedero
Obstrucción del comedero
El espacio del comedero está siendo utilizado por un cerdo (el cerdo tiene la cabeza dentro del espacio de acceso).
El espacio del comedero está siendo bloqueado por un cerdo (el cerdo no está utilizando el comedero, pero impide el acceso con cualquier parte de su cuerpo, excepto la cabeza).
Espera para acceder
Número de cerdos esperando para acceder a un espacio del comedero (dirigiéndose hacia un espacio ocupado o bloqueado dentro de la zona definida en la Imagen 1).
Tabla 1. Etograma utilizado para la observación del uso del comedero mediante muestreo cada 20 segundos durante 2 horas.
Además, con el objetivo de entender mejor cómo la densidad influye en el acceso al alimento y en la dinámica de uso del comedero se tuvo en cuenta:


La postura de los cerdos (de pie, sentados o tumbados).
La localización de los cerdos dentro del corral.
A continuación, se presentan los principales resultados observados en relación con el uso del comedero, la obstrucción, el comportamiento de los animales y sus preferencias de acceso.

Este análisis permite entender cómo la densidad y el diseño influyen en la dinámica real de alimentación.
Uso del comedero: más animales, más uso… pero no mejor acceso
Del total de 19.438 observaciones realizadas, el comedero fue utilizado por 0, 1, 2 o 3 cerdos en un 49 %, 24 %, 18 % y 9 % de los casos, respectivamente.

La ausencia de uso fue más frecuente en los corrales con menor número de animales, mientras que en los de mayor densidad el comedero estaba ocupado con mayor frecuencia.
En los corrales con mayor densidad, el uso simultáneo por tres cerdos fue más habitual, mientras que en condiciones de menor densidad esta situación fue poco frecuente.
El patrón de uso a lo largo de la tarde, calculado como el porcentaje de espacios ocupados cada 2 minutos durante las 2 horas de observación, no mostró diferencias claras entre tratamientos.
Sin embargo, tanto el tratamiento como la semana influyeron significativamente en el uso del comedero.

En general, el uso del comedero fue mayor en los corrales con más cerdos, intermedio en densidades medias y menor en los de baja densidad. Además, el uso disminuyó en la semana 10 en comparación con las semanas 2 y 5.

Imagen 2. Grabación en corral donde se identifican los espacios del comedero (1, 2 y 3) y la zona de observación del comportamiento de espera (en azul).
Obstaculización y esperas: cuando el acceso se bloquea
Se observó una tendencia a mayor obstaculización del comedero en los corrales con mayor densidad, especialmente en las últimas semanas del periodo de cebo.

Esta diferencia fue más evidente en la semana 10, donde la frecuencia de obstaculización, fue superior en comparación con los corrales con menor número de animales.
El comportamiento de espera fue poco frecuente en general, con menos de un cerdo esperando por observación de media. No obstante, cuando se produjo, se concentró principalmente en momentos concretos y fue más habitual en los corrales con mayor densidad.



En cambio, cuando se producía obstaculización, esta se asociaba en mayor medida a animales tumbados o sentados frente al comedero, lo que indica que el bloqueo del acceso no siempre está relacionado con la alimentación activa.





La preferencia por los distintos espacios del comedero durante la alimentación mostró una interacción significativa entre la posición y la semana.



La postura de los cerdos durante el uso del comedero mostró diferencias significativas.
La mayoría de los animales se encontraban de pie al alimentarse, mientras que el uso del comedero en posición sentada o tumbada fue mucho menos frecuente.
En la semana 2 se observó un mayor uso del espacio derecho en comparación con los espacios central e izquierdo, mientras que en la semana 10 el uso del espacio central fue menor que el de los espacios izquierdo y derecho. Además, de forma general, el espacio central mostró un menor uso en todas las semanas.
En cuanto a la obstrucción, el espacio derecho presentó una frecuencia significativamente menor que los espacios izquierdo y central, independientemente de la semana, lo que sugiere que el diseño y la ubicación del comedero pueden influir en su uso.


El objetivo de este estudio fue analizar cómo la reducción del número de cerdos por corral influye en el uso y el acceso al comedero en condiciones de alimentación ad libitum.

A pesar de que un mayor número de animales aumenta la probabilidad de que alguno estuviera utilizando el comedero en cada momento, ello no se tradujo en cambios en el patrón de alimentación.
Dado que la alimentación es un comportamiento social, se planteó la hipótesis de que los cerdos mostrarían cierta sincronización en el uso del comedero, alternando momentos de ocupación completa con periodos sin uso, especialmente en corrales con menos animales.
No obstante, los resultados mostraron un uso bastante constante por uno o dos cerdos a lo largo del tiempo, independientemente del tratamiento.

Esta aparente falta de sincronización podría deberse a un número insuficiente de espacios de alimentación, a sus dimensiones o a un alto nivel de competencia en el comedero.
Es posible que los cerdos en sistemas intensivos adapten su comportamiento alimentario a la competencia, accediendo al comedero de forma más continua, independientemente del hambre.
La diferencia más destacada entre tratamientos se observó en la obstaculización del comedero.
Este fenómeno, definido como el bloqueo del acceso por parte de un animal, se registró en todos los tratamientos, pero fue más frecuente en los corrales con mayor densidad, especialmente en la última semana del cebo.






En algunos casos, todos los espacios del comedero permanecieron bloqueados durante periodos prolongados, impidiendo completamente el acceso al alimento.

Este tipo de limitaciones puede afectar negativamente a la ingesta y generar frustración, favoreciendo comportamientos agonísticos. Sin embargo, el comportamiento de espera fue poco frecuente, lo que indica que los cerdos tienden a ajustar su patrón de alimentación en lugar de competir directamente en el comedero.

Más allá de la densidad, los resultados apuntan a limitaciones asociadas al propio diseño del comedero.
Los cerdos mostraron una clara preferencia por los espacios laterales, mientras que el espacio central fue menos utilizado de forma consistente.
La obstaculización se concentró en los espacios más próximos a la zona sólida, lo que sugiere una interacción directa entre las áreas de descanso y alimentación.




En conjunto, estos hallazgos indican que el acceso al comedero no depende únicamente de la densidad, sino también de cómo se diseñan y distribuyen los puntos de alimentación dentro del corral.
La obstaculización del comedero aumenta en condiciones de alta densidad, especialmente al final del cebo.
El uso del comedero aumenta con el número de cerdos, pero sin modificar el patrón de alimentación.
El bloqueo del acceso se concentra en zonas próximas al área de descanso.

Los cerdos tienden a evitar el espacio central del comedero.


Artículo traducido y adaptado de Coutant, M., Ménard, N., Pedersen, L. J., & Larsen, M. L. V. (2025). Effects of modulating space density via the number of pigs in a pen on feeder use and feeder access in the finishing period. Livestock Science, 301, 105807. https://doi.org/10.1016/j.livsci.2025.105807 (CC by 4.0).

El diseño y ubicación de los espacios de alimentación condicionan el acceso tanto como la densidad.
Densidad de alojamiento y comportamiento alimentario: claves en la fase de cebo DESCÁRGALO EN PDF
Servicio Técnico de OPP Group

La bioseguridad en el transporte porcino es un eslabón clave en la prevención de enfermedades, aunque a menudo pasa desapercibido.
En este escenario, la termo-desinfección se posiciona como una alternativa innovadora que permite reforzar la eficacia sanitaria, optimizar los tiempos operativos y mejorar la trazabilidad de los procesos, como refleja su reciente implementación en el Reino Unido.

La llegada de la termo-desinfección para vehículos de transporte de cerdos al Reino Unido representa un importante avance en el ámbito de la bioseguridad del sector porcino de ese país.
Esta innovación ha sido posible gracias a una serie de reuniones técnicas y visitas a instalaciones especializadas en España, donde el Sistema DrySist® ya estaba en funcionamiento.
La adopción del sistema de termodesinfección por parte de la empresa, estuvo motivada por cuatro pilares que sus encargados definieron como claves:
Razones económicas
Consideraciones epidemiológicas
Como resultado de estas acciones, una de las principales empresas alimentarias de Europa, y una de las mayores compañías cárnicas a nivel mundial, que gestiona granjas de aves, porcino y ovino en el Reino Unido, ha decidido instalar su primera unidad de DrySist®, una solución desarrollada en España.




Los factores económicos resultaron decisivos para la compra e implementación de DrySist®.
Se evaluó no solo el coste del proceso por cada cerdo transportado, sino también el impacto que tendría sobre la reducción del tiempo de inactividad de los vehículos (Down time).

la duración del tratamiento de descontaminación se reducirá a menos de 2 horas de parada de seguridad.


Antes de la introducción de este sistema:
Los camiones de la empresa solo podían realizar un viaje diario y, en pocos casos, dos.
Cuando los vehículos accedían a granjas con prevalencia clínica de patógenos, el protocolo obligaba a que los vehículos en cuestión, permanecieran parados durante un día completo y se sometieran a dos desinfecciones, lo que eleva significativamente los costes.
El coste asociado al paro de un vehículo y su conductor superaba habitualmente las 600 libras por día. Esta inactividad acumulada en el año, también incrementa el periodo de amortización de los vehículos, suponiendo una importante carga económica para la empresa.
En los casos de transporte de hembras de reposición desde la multiplicadora hasta las granjas comerciales, el tiempo de inactividad programada ascendía a dos días tras cada viaje.
Esta disminución drástica del tiempo de inmovilización de su flota vehicular, permitirá que la unidad de termo-desinfección pueda amortizarse en menos de dos años, lo que supone una clara ventaja económica para la empresa.

La climatología del Reino Unido, caracterizada por la predominancia de días húmedos y lluviosos, favorece la persistencia y diseminación de patógenos Brachyspira hyodisenteriae, cuya prevalencia es variable entre las granjas porcinas del país.
Los actuales sistemas de lavado y desinfección de camiones no garantizan el secado del vehículo lo que obliga a establecer tiempos de vacío sanitario entre transportes.

La termo-desinfección conlleva el integral del camión garantizando la eliminación de este patógeno muy sensible a la desecación.

La incorporación de la unidad de termo-desinfección permitirá reordenar la gestión del programa de bioseguridad estableciendo rutas de transporte y zonas limpias y sucias, regulando el flujo de camiones a matadero.

observado con creciente preocupación cepas de Salmonella spp. muy resistentes a antibióticos y a algunos desinfectantes, que terminan por llegar a contaminar carcazas en mataderos de cerdos.

En base a estas premisas la empresa incluso podría evaluar la factibilidad de iniciar un programa de erradicación de Brachyspira hyodisenteriae y a la reducción o eliminación de los tratamientos antibióticos dirigidos al tratamiento de la enfermedad.
La termo-desinfección puede contribuir significativamente al control de este ciclo de contaminación de camiones y plantas de faena.
Al completarse el lavado, el camión se desplaza hasta la unidad de termo-desinfección.
Allí, el vehículo, se aparca, se expande el hangar ajustándolo al largo del vehículo, y se pone en marcha el proceso.

Una vez completado el proceso, a las temperaturas y tiempos programados, (ej.: 70 ºC durante 30 minutos) la unidad DrySist® emite un certificado electrónico que documenta:
El proceso realizado (con curva térmica).
La matrícula del vehículo (registro fotográfico).
La hora de ingreso y salida.
Se trata de una identificación electrónica inviolable, con lo que la trazabilidad de todo el proceso queda garantizada, pudiéndose enviar electrónicamente por e-mail, a la granja de destino y al centro de logística.

generar efluentes complejos desde el punto de vista del impacto medioambiental, que sus aguas residuales mezclan heces, orina, jabones y desinfectantes, siendo estos últimos, los que afectan la biodegradación.

La instalación de una unidad DrySist®, permite eliminar la desinfección química de la fase del lavado, sustituyéndola por la descontaminación térmica.
El lavado y descontaminación de los camiones sigue siendo importante como parte del proceso de bioseguridad de los camiones, siendo la desinfección química una de las opciones más utilizadas hasta ahora para controlar la diseminación de patógenos entre granjas. Sin embargo, la evidencia indica que es un proceso sujeto a gran variabilidad en eficacia.
La termo-desinfección es una alternativa muy viable a la desinfección química.

La termo-desinfección no deja residuos de desinfección química y, por lo tanto, facilita mucho la biodegradación del residuo del lavado, reduciendo también la cantidad total de agua utilizada en el proceso de descontaminación.
El efecto del calor y desecación, junto a la homogeneidad del proceso y la ausencia de resistencia bacteriana y viral, son ventajas significativas del proceso.
La certificación electrónica y la ausencia del error humano en el proceso garantizan un resultado más predecible y uniforme.
de la

David García Páez Especialista en Bioseguridad Aplicada en OneSilex
Era una mañana fría de febrero cuando recibí esa llamada que cambiaría mi perspectiva sobre la bioseguridad en granjas de cebo. Al otro lado del teléfono, la voz temblorosa de Miguel, veterinario de una granja porcina de 2.500 plazas en Segovia, me transmitía una realidad que muchos conocemos, pero pocos queremos enfrentar:
“David, estamos perdiendo animales cada semana. Los protocolos de limpieza tradicionales no están funcionando. Hemos probado desde espumas activas hasta desinfección manual exhaustiva, pero la infección se está extendiendo como la pólvora”.



En ese momento, recordé toda la evidencia científica que había estado recopilando sobre la correlación entre el tamaño de gota y la eficacia de desinfección ambiental por saturación.

Era el momento perfecto para demostrar que la ciencia más avanzada puede resolver problemas muy reales.
Llegué a la granja de Miguel un martes por la tarde. Lo que vi no era inusual: protocolos de desinfección por contacto bien establecidos, espumas activas aplicadas meticulosamente en superficies, pero con una realidad invisible que escapaba al control tradicional.

Los patógenos respiratorios – virus, bacterias y hongos – habían encontrado refugios inalcanzables para los métodos convencionales.



“Mira, David”, me dijo Miguel mientras observábamos el protocolo de limpieza.
“Aplicamos espuma activa en cada superficie, seguimos todos los tiempos de contacto, pero estos microorganismos parecen tener escondites secretos.
Aparecen donde la espuma nunca llega: en las rejillas de ventilación, detrás de estructuras, en espacios imposibles de alcanzar manualmente”.



Y tenía razón. La desinfección por contacto con espuma activa es excelente para superficies accesibles, pero ¿qué pasa con los espacios de sombra, los sistemas de ventilación, y esas zonas donde la física de la aplicación manual simplemente no puede llegar?

Era hora de explicar la revolución de la aerosolización controlada.

“Miguel, déjame explicarte algo fascinante que la investigación ha demostrado”, comencé mientras dibujaba en mi cuaderno.

Sus ojos se iluminaron cuando le expliqué la física detrás…
“Imagínate que cada gota de desinfectante es como un pequeño soldado con una misión específica”. “Los estudios de Burfoot sobre desinfección en industria alimentaria han identificado que existe un ‘punto dulce’ para el tamaño de partícula: entre 1 y 2 micras de diámetro aerodinámico medio de masa”.


“Si es demasiado grande – digamos más de 40 micrómetros – cae al suelo rápidamente, comportándose más como una pulverización tradicional que como saturación espacial”.

“Si es demasiado pequeña – menos de 5 micrómetros – se evapora antes de hacer contacto efectivo”.

“Pero en ese rango mágico de 1-2 μ m, las partículas tienen un tiempo de asentamiento de aproximadamente 45 minutos , tiempo suficiente para penetrar en cada rincón de la nave y establecer contacto efectivo con los agentes patógenos objetivo”.

La diferencia con la espuma activa era evidente: mientras que la espuma requiere contacto directo y manual, la aerosolización controlada llega donde la mano humana no puede.


“Pero hay algo aún más revolucionario”, continué mostrándole los datos de estudios recientes. “Lo que llamamos ‘dry mist’ – partículas inferiores a 1 micra – se comporta prácticamente como atomización seca”:

Llena mejor el volumen total

Satura zonas de sombra

Permite tiempos de contacto más cortos para patógenos susceptibles
Le mostré el estudio publicado en “Antimicrobial Resistance & Infection Control” donde un sistema de dry mist con partículas ≤10 μ m logró reducir la contaminación de superficie del 20,5 % al 5,1 %

6 minutos de nebulización +
20 minutos de tiempo de contacto activo +
100 minutos de ventilación

Números que ninguna espuma activa podría alcanzar en superficies inaccesibles.

“Pero, ¿cómo sabemos que realmente está funcionando y no es solo teoría?” , preguntó Carmen, la encargada de la granja.
Era la pregunta que necesitaba: ahí es donde entra la revolución del monitoreo de ATP en tiempo real.


Recuerdo vívidamente la expresión de Miguel cuando desembalé el dispositivo de medición de ATP, ADP y AMP*.
“Este pequeño dispositivo”, expliqué sosteniéndolo, “va a hacer algo que la desinfección nunca pudo: darnos números exactos, objetivos y reproducibles sobre la eficacia de nuestro protocolo”.



Diseñamos nuestro protocolo de validación

El día de la primera aplicación completa permanece grabado en mi memoria.

Fase 1. Pre-limpieza con espuma activa siguiendo protocolos tradicionales para eliminar materia orgánica visible y crear las condiciones base adecuadas.
Fase 2. Medición ATP basal en 15 puntos críticos, incluyendo zonas inaccesibles para limpieza manual donde la espuma activa no puede llegar.
Fase 3. Aerosolización con partículas de ≤10 μm usando peróxido de hidrógeno al 7,5 %, con tiempo de contacto calculado según el valor CT específico para cada patógeno objetivo.
Fase 4. Validación ATP+ADP+AMP posttratamiento, documentando la eficacia diferencial entre áreas tratadas solo con espuma versus áreas alcanzadas por la aerosolización.

Miguel, Carmen y el equipo técnico observaban con una mezcla de expectación y escepticismo mientras preparábamos el sistema de nebulización.

A las 14:30 activamos el protocolo en la nave de prueba.
El equipo de generación para la atomización seca** llenó gradualmente cada centímetro cúbico de la nave.
Tras la aplicación de la espuma activa, esta niebla invisible penetraba automáticamente en rejillas de ventilación, espacios entre estructuras, y todas esas zonas de sombra donde tradicionalmente habían persistido los patógenos.

60 minutos después, y tras saturar el ambiente, llegó el momento de la verdad…

Los resultados medidos con el dispositivo de medición de ATP fueron extraordinarios y demolieron cualquier duda sobre la superioridad del enfoque combinado:

Comederos (accesibles a espuma activa): de 3.200 RLU a 85 RLU (reducción del 97,3 %)

Sistema de ventilación (inaccesible a espuma): de 7.800 RLU a 150 RLU (reducción del 98,1 %)


97,3 %
98,1 %
98,1 %
Espacios estructurales complejos: de 9.400 RLU a 180 RLU (reducción del 98,1 %)
“¡Increíble!”, exclamó Carmen. “En zonas donde nunca habíamos podido medir la eficacia real de la desinfección, ahora tenemos números concretos y resultados superiores a cualquier cosa que hubiéramos logrado con métodos tradicionales.”



96,7 %

Superficies porosas: de 6.100 RLU a 200 RLU (reducción del 96,7 %)
Una semana después, mientras analizábamos los datos acumulados, Miguel me hizo la pregunta técnica clave: “David, ¿cómo sabemos cuánto tiempo necesitamos realmente para cada tipo de patógeno?”

Fue entonces cuando le mostré la evidencia más sólida de la literatura:
Los estudios de campo han demostrado que para virus envueltos como el PRRS en superficies no porosas, 20-60 minutos de contacto con dry mist son suficientes para negativización funcional.
Para bacterias vegetativas como Salmonella spp ., necesitamos 1-2 horas dependiendo de la carga orgánica.
Le expliqué el concepto de CT (concentración × tiempo):
“No es solo el tamaño de partícula. Es la combinación perfecta entre tamaño óptimo de 1-2 μm para penetración máxima, concentración calculada según el patógeno, y tiempo de contacto validado científicamente”.

“Por ejemplo, para Streptococcus suis – uno de nuestros patógenos críticos en cebo – los estudios muestran que con partículas de 1-2 μm y concentración de H2O2 al 7,5 %, conseguimos reducción de 3-4 logaritmos en 45-60 minutos. Algo imposible de validar o garantizar con espuma activa en sistemas de ventilación”.
Ocho meses después de implementar el protocolo híbrido (espuma activa + aerosolización controlada + validación por bioluminiscencia), los resultados en la granja de Miguel superaron incluso nuestras proyecciones más optimistas:
La mortalidad por enfermedades respiratorias se redujo en un 31 % , pasando de perder 8-12 animales por semana a solo 2-3.

La diferencia crítica estaba en las zonas que la espuma activa nunca había podido alcanzar: sistemas de ventilación, espacios estructurales complejos y superficies de difícil acceso donde los patógenos habían encontrado refugio.
El índice de conversión alimenticia mejoró 0,18 puntos.

Los animales, al estar expuestos a una carga patógena significativamente inferior en todas las áreas de la nave, aprovechaban mejor el alimento. Miguel calculó que esto representaba un ahorro de aproximadamente 15.000 € anuales.


La dependencia de antibióticos se redujo en un 27 %.

La clave estaba en el control integral: mientras que la espuma activa seguía siendo excelente para superficies de contacto directo, la aerosolización controlada eliminaba los reservorios ocultos de patógenos.
Durante el invierno siguiente, tuvimos la oportunidad de probar termonebulización cuando las temperaturas cayeron por debajo de cero. “David —me llamó Miguel una mañana de diciembre—, “¿funcionará el sistema con estas temperaturas?”

Fue la ocasión perfecta para implementar lo que habíamos aprendido de los estudios con anticongelantes:

A medida que ganábamos experiencia, fuimos refinando nuestro protocolo basándonos en la evidencia acumulada. Carmen desarrolló un instinto extraordinario para interpretar patrones en los datos ATP:
“He notado que cuando tenemos valores superiores a 500 RLU en zonas que deberían estar controladas, es señal de que necesitamos extender el tiempo de contacto o aumentar la frecuencia en esa área específica”, me explicaba con una seguridad que solo da la experiencia respaldada por datos objetivos.
“Miguel, la termonebulización tiene una ventaja única. Las partículas ultrafinas que genera permanecen suspendidas durante 3,5-4,5 horas, pero la inactivación microbiana ocurre en ventanas mucho más cortas de 15-60 minutos según el microorganismo” .

Implementamos un protocolo de termonebulización usando una formulación que permitía trabajar hasta a temperaturas inferiores a los -5°C.

Los resultados ATP mostraron eficacia similar a la nebulización en frío, pero con una ventaja operacional clave: podíamos tratar las naves incluso en condiciones climáticas extremas sin perder efectividad.

Desarrollamos protocolos diferenciados por zona:
Naves de cebo: dry mist con partículas de 1-2 μm, tres veces por semana, 45 minutos de contacto

Sistemas de ventilación: nebulización dirigida quincenal con validación ATP+ADP +AMP pre y post

Áreas de alimentación: aerosolización diaria durante períodos de alto riesgo, complementando la limpieza con espuma activa
Zonas de material textil y superficies porosas: protocolo extendido de 90 minutos con validación específica de negativización
Una tarde, mientras revisábamos un año completo de datos, Miguel me hizo una observación profunda: “David, esto me ha enseñado que no se trata de reemplazar lo que funciona, sino de entender dónde cada tecnología es más efectiva”.
Y tenía razón. La espuma activa sigue siendo excelente para superficies accesibles, especialmente cuando hay carga orgánica visible. Pero habíamos descubierto que:

La correlación entre tamaño de gota y eficacia no es lineal. Más pequeño no siempre es mejor. Existe un rango óptimo de 1-2 μ m que maximiza la cobertura espacial mientras mantiene tiempo de contacto efectivo.

La negativización total depende del sustrato tanto como del tamaño de partícula. Los virus envueltos que se encuentran sobre superficies de acero inoxidable son vulnerables con 20 minutos de contacto, mientras que bacterias como Listeria spp. protegidas por biofilm en superficies de PVC pueden resistir hasta 2 horas de tratamiento.

El monitoreo ATP+ADP+AMP transforma la desinfección de arte empírico en ciencia cuantificable. Ya no trabajamos basándonos en supuestos ni en actos de fe: cada decisión está respaldada por datos objetivos y reproducibles.
No todo fue perfecto desde el primer día. La implementación de un sistema tan avanzado requirió ajustes que ningún estudio de laboratorio había previsto:

La calibración del tamaño de partícula requirió tres ajustes hasta encontrar el punto óptimo para la configuración específica de ventilación de la granja. Lo que funciona en estudios controlados necesita adaptación a condiciones reales de flujo de aire.


La coordinación entre espuma activa y aerosolización necesitó sincronización precisa.
Desarrollamos un protocolo que permite completar el ciclo completo sin interrumpir significativamente las rutinas diarias ni comprometer la efectividad de ningún método.

La formación del personal requirió un enfoque integral que abarcara tanto la comprensión de los principios físicos como la interpretación práctica de datos ATP. No es suficiente con saber usar el equipamiento; hay que entender qué significan los números.

Hoy, dos años después de aquella primera llamada de Miguel, su granja se ha convertido en un laboratorio viviente donde la ciencia más avanzada se aplica a problemas reales de producción porcina.
Estamos implementando sistemas de monitoreo continuo que combinan sensores ATP automatizados con sistemas de aerosolización inteligente.
Cuando los valores de carga microbiana superan umbrales predeterminados, el sistema activa automáticamente protocolos de nebulización específicos para cada zona.

“David me dijo Miguel en nuestra última revisión—, “hemos aprendido que la innovación real no es elegir entre espuma activa o aerosolización. Es entender cuándo, dónde y cómo usar cada una para maximizar el resultado conjunto”.

Los datos más recientes de optimización de mezcla e intensidad prometen reducir aún más las dosis de desinfectante requeridas, mientras que los modelos predictivos nos permitirán anticipar problemas antes de que se manifiesten clínicamente.

Esta experiencia me enseñó que la verdadera innovación en bioseguridad no consiste en descartar métodos establecidos como la desinfección por contacto con espuma activa, sino en entender científicamente dónde cada tecnología es más efectiva y cómo pueden potenciarse mutuamente.
La correlación entre tamaño de partícula y eficacia de desinfección por saturación es real, medible y aplicable.

El rango óptimo de 1-2 μm ofrece el mejor compromiso entre cobertura espacial y tiempo de contacto efectivo, complementando perfectamente las fortalezas de la espuma activa en superficies accesibles.



Adoptar este enfoque integral significa:

Control científicamente validado basado en evidencia científica con más de 15 estudios de campo.

Medición objetiva y cuantificación en tiempo real mediante medición por bioluminiscencia.
Protocolos optimizados que combinan lo mejor de la desinfección por contacto y saturación.




Rentabilidad demostrada con ROI positivo y reducción superior al 30 % en pérdidas por patógenos.

Capacidad de validar y documentar la eficacia en zonas tradicionalmente inaccesibles.

Flexibilidad para adaptarse a condiciones extremas mediante termonebulización.

Pero más importante aún, significa dormir tranquilo sabiendo que hemos eliminado los refugios ocultos donde los patógenos habían resistido históricamente todos nuestros esfuerzos.

Para el sector porcino, esta no es solo una evolución tecnológica.

Es la demostración de que cuando combinamos tradición, innovación y validación científica, podemos alcanzar niveles de bioseguridad que antes considerábamos imposibles.
Los patógenos ya no tienen dónde esconderse cuando tenemos las herramientas adecuadas para perseguirlos en cada rincón de nuestras instalaciones.
Esta experiencia está respaldada por más de 50 estudios científicos revisados por pares, incluyendo investigaciones específicas sobre correlación entre tamaño de partícula y eficacia de desinfección, protocolos de aerosolización controlada, y validación mediante bioluminiscencia ATP en entornos agropecuarios reales.

De lo invisible a lo medible: evolución en el control ambiental por aerosolización en cebo
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Nueva fórmula sin aldehídos Mayor rendimiento del mercado Eficacia testada frente al PRRS


Equipo técnico Bbzix
En la producción porcina moderna, mantener la eficiencia digestiva y la salud intestinal es fundamental para la rentabilidad. Uno de los principales desafíos es la presencia de agentes bacterianos oportunistas, en especial Clostridium perfringens.
Aunque tradicionalmente se ha asociado con la mortalidad temprana en lechones lactantes, investigaciones recientes indican que este patógeno puede afectar a los cerdos durante todas las fases de producción —desde el nacimiento hasta el engorde— tanto en formas clínicas como subclínicas.
Comprender cómo actúa C. perfringens en cada etapa del ciclo productivo y conocer los factores que favorecen su proliferación es esencial. Abordar este problema requiere estrategias modernas que vayan más allá del uso clásico de antibióticos, para lograr un control efectivo y mejorar la salud del lote.


Clostridium perfringens es una bacteria anaerobia estricta, formadora de esporas, que produce varias toxinas altamente activas que afectan principalmente al intestino.

Esta bacteria está ampliamente distribuida en el ambiente y forma parte de la microbiota intestinal normal en animales sanos.
Sin embargo, bajo ciertas condiciones, puede multiplicarse descontroladamente y volverse patógena.
Se clasifica en los tipos A, B, C, D y E según las toxinas que produce. En porcino, los tipos A y C son los más relevantes.
El tipo A produce toxina alfa y a veces toxina beta-2. Está presente en animales sanos, pero puede causar enfermedades entéricas crónicas o subclínicas.
El tipo C produce toxinas alfa y beta, y es altamente patógeno, provocando enteritis hemorrágica aguda en lechones con alta mortalidad.
Durante los primeros días de vida, el sistema digestivo del lechón es aún inmaduro, lo que lo hace vulnerable a la colonización rápida por Clostridium perfringens tipo C.
Esta bacteria libera toxinas que pueden provocar síntomas graves como diarrea hemorrágica, espesa y de olor fétido, letargo, deshidratación e incluso muerte súbita.
Si no se trata a tiempo, la tasa de mortalidad puede ser muy alta.
La transmisión suele producirse por contacto con superficies contaminadas (suelos, piel, ubres) o a través de esporas presentes en la cama, el agua o el ambiente. Las cerdas portadoras asintomáticas también pueden ser fuente de infección.
El diagnóstico generalmente se confirma mediante necropsia, donde se observan mucosa intestinal necrótica y hemorragias, además de detección de toxinas en el contenido intestinal. No obstante, el aislamiento bacteriano por sí solo no siempre es concluyente.

Las medidas preventivas son fundamentales e incluyen la vacunación de las cerdas gestantes contra Clostridium perfringens tipo C en el último tercio de gestación. También es crucial la limpieza, desinfección y secado riguroso de las cerdas antes del parto, con especial atención a las ubres.
Además, es esencial desinfectar continuamente el agua para evitar la formación de biofilm, ya que puede actuar como reservorio de bacterias.
El destete es un período crítico para los lechones. En esta etapa dejan de recibir leche materna, cambian de dieta, pierden la inmunidad pasiva y enfrentan estrés ambiental. Estas condiciones favorecen la proliferación de Clostridium perfringens tipo A.

Este patógeno suele causar diarreas blandas o acuosas sin sangre, pérdida de apetito, retraso en el crecimiento y alta morbilidad con baja mortalidad.
También puede tener efectos subclínicos que afectan la eficiencia alimentaria.
Las toxinas que produce dañan la mucosa intestinal, aumentan la permeabilidad epitelial y reducen la absorción de nutrientes, lo que puede derivar en una enteritis necrótica.

Diagnosticar esta condición es un reto, ya que el patógeno forma parte de la flora normal. La confirmación requiere análisis de toxinas en el contenido intestinal, hisopos rectales o estudios histopatológicos para identificar lesiones específicas.
Para prevenir problemas relacionados con el es importante controlar el estrés del destete, utilizar aditivos digestivos como ácidos orgánicos, aceites esenciales, prebióticos y extractos vegetales, mantener una limpieza rigurosa entre lotes, desinfectar los sistemas de agua, eliminar el biofilm y diseñar adecuadamente la dieta con fibras fermentables y proteínas digestibles.
La fase de engorde es una etapa vital, pero a menudo subestimada, especialmente en lo que respecta a la fermentación intestinal y su impacto sobre la eficiencia alimentaria.
En esta etapa, los cerdos han alcanzado un peso considerable y su sistema digestivo está completamente desarrollado.
La fermentación que ocurre en el intestino grueso, especialmente en el ciego y el colon, es clave para convertir los residuos alimenticios no digeridos en ácidos grasos volátiles como acetato, propionato y butirato.
Estos ácidos no solo son una fuente importante de energía, sino que también apoyan la salud intestinal, la regulación del metabolismo y la función inmune.
Sin embargo, un sobrecrecimiento de Clostridium perfringens puede alterar este equilibrio, provocando fermentaciones patológicas.
Esto genera gases y metabolitos tóxicos que irritan la mucosa intestinal, causan inflamación y reducen la absorción de nutrientes.



Las consecuencias incluyen una menor eficiencia alimentaria, crecimiento más lento, variabilidad en el peso y aumento de los costes de producción.
Factores como dietas ricas en proteína no digerida, mala gestión del agua, estrés, limpieza insuficiente o un uso inadecuado de antibióticos pueden favorecer la proliferación de esta bacteria.
Comprender estas dinámicas permite gestionar mejor esta fase, optimizando la conversión alimenticia y la salud del lote.


Clostridium perfringens sigue siendo un desafío persistente en todas las etapas de la producción porcina, especialmente durante el engorde. Para controlarlo de forma eficaz, es fundamental adoptar un enfoque integral y preventivo, basado en tres pilares clave:
AUMENTAR LA FIBRA FERMENTABLE
Estimula la flora intestinal beneficiosa y favorece la producción de ácidos grasos volátiles (AGVs), esenciales para la salud intestinal.

Evita el exceso de sustrato disponible para bacterias patógenas como Clostridium spp., reduciendo el riesgo de fermentaciones indeseadas.
Fundamental para romper el ciclo de infección y reducir la carga microbiana en el entorno.
Para una limpieza adecuada, se debe usar un detergente alcalino para eliminar la materia orgánica que protege a los patógenos en las granjas. Se recomienda el uso del detergente espumante Clean Zix para una limpieza y desincrustación adecuada.

Una vez limpia, se debe desinfectar con productos de amplio espectro y biodegradables. Se recomiendan los desinfectantes Virox y Zix Virox , los cuales actúan por oxidación.
DEL AGUA Y ELIMINACIÓN DEL BIOFILM EN LÍNEAS DE AGUA
El agua es un vector crítico. La higiene del sistema evita la formación de reservorios bacterianos.
Así aseguraremos la máxima sanidad intestinal de nuestros animales y, por ende, mejor resultado económico en nuestras explotaciones.
El manejo debe garantizar condiciones estables para minimizar factores que favorezcan disbiosis intestinal.

Abordar el desafío de Clostridium perfringens con un enfoque basado en nutrición estratégica, bioseguridad y control ambiental.
Si tienes preguntas o deseas hablar sobre cómo implementar estas estrategias en tu explotación, no dudes en contactarnos.
Clostridium perfringens en porcino: impacto en las distintas fases de producción y estrategias clave de control DESCÁRGALO EN PDF


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Lnuevo aliado en la prevención de patologías reproductivas en producción porcina intensiva.

beneficiosos, capaces de:
Mejorar la sanidad reproductiva.
Reducir la dependencia de tratamientos antibióticos.


Las infecciones reproductivas en cerdas representan un problema sanitario y económico de primer orden en la industria porcina, afectando de manera directa a la productividad y rentabilidad de las explotaciones y al bienestar animal.
Estas infecciones pueden estar causadas por diversos agentes patógenos, destacando entre ellos bacterias oportunistas como Escherichia coli, Actinobacillus suis, Streptococcus spp. o Prevotella spp. , y manifestarse en forma de:
Vaginitis
Endometritis
Abortos

Repeticiones de celo
Piometras
Mortalidad embrionaria o fetal
Las patologías reproductivas afectan directamente a parámetros clave como la tasa de partos, el tamaño de camada y la longevidad reproductiva de las cerdas, pudiendo reducir la productividad en un 15-30 % en función de la gravedad del brote y de las medidas sanitarias adoptadas.

El impacto sanitario y económico de estas patologías es considerable, generando pérdidas significativas para los productores (Martínez, 1998).
Tradicionalmente, el control de estas patologías se ha basado en el uso de antibióticos, lo que ha contribuido al desarrollo de resistencias antimicrobianas y ha generado una creciente preocupación desde el punto de vista de la sanidad animal, la salud pública y el impacto ambiental.
En este contexto, el estudio de la microbiota reproductiva emerge como una herramienta innovadora para el diseño de estrategias preventivas más sostenibles, capaces de reducir la dependencia de tratamientos farmacológicos.

El proyecto PEGGYPRO se enmarca en este nuevo enfoque, proponiendo un cambio de paradigma en el manejo sanitario de las explotaciones porcinas intensivas.

La producción porcina intensiva se caracteriza por una elevada densidad animal, lo que facilita la diseminación de patógenos y aumenta la presión sanitaria en las explotaciones.
En regiones con una alta concentración de granjas, los costes derivados del manejo sanitario y del uso de tratamientos medicamentosos en cerdas reproductoras pueden alcanzar valores elevados.
Lo que pone de manifiesto la necesidad de desarrollar soluciones alternativas que mejoren la eficiencia productiva y la sostenibilidad del sistema.
En este contexto, el proyecto PEGGYPRO adquiere una especial relevancia al desarrollarse en un entorno representativo del modelo intensivo predominante, permitiendo generar conocimiento aplicable a un amplio número de explotaciones.
REPRODUCTOR DE LA CERDA
Las infecciones del aparato reproductor de la cerda constituyen una de las principales causas de ineficiencia reproductiva.
La proliferación de bacterias oportunistas favorecida por desequilibrios en el ecosistema microbiano vaginal puede derivar en procesos infecciosos que afectan negativamente a la fertilidad y a la viabilidad de las camadas.

Estas patologías pueden provocar pérdidas estimadas de 2-4 lechones por camada y favorecer la eliminación prematura de reproductoras, con el consiguiente impacto económico.

La consideración del entorno productivo y de las características territoriales resulta clave, ya que la microbiota es altamente dependiente de factores ambientales, de manejo y del propio ecosistema microbiano presente en cada región.
Algunas infecciones reproductivas pueden transmitirse entre animales dentro de la explotación, agravando la situación sanitaria y elevando los costes de control y bioseguridad.
Todo ello subraya la necesidad de adoptar estrategias preventivas que actúen sobre los factores predisponentes a la aparición de estas patologías.




Previene la infección del Mal Rojo producido por Erysipelothrix rhusiopathiae. Previene la mortalidad asociada a la enfermedad.
Previene los signos clínicos y/o las lesiones derivadas del Mal Rojo.
Lea las instrucciones de este medicamento y, en caso de duda, consulte a su
El tratamiento de las infecciones reproductivas se apoya habitualmente en antibióticos como penicilinas, oxitetraciclinas o cefalosporinas.
Si bien estos tratamientos siguen siendo necesarios en determinados casos, su uso continuado ha favorecido la aparición de resistencias antimicrobianas, reduciendo la eficacia terapéutica y aumentando el riesgo de diseminación de bacterias resistentes a través de la cadena alimentaria.
Muchos tejidos y superficies del organismo están colonizados por microbiota (piel, tracto gastrointestinal, respiratorio superior, genitourinario, etc.), donde forman comunidades complejas y funcionalmente relevantes.

En el caso del tracto reproductor de la cerda, la microbiota vaginal desempeña un papel fundamental en la protección frente a patógenos mecanismos de:
Competencia por nutrientes y espacio
Producción de sustancias antimicrobianas
Por este motivo, las estrategias actuales de manejo sanitario apuestan por un uso racional de los antibióticos y por el desarrollo de medidas preventivas basadas en:
La bioseguridad
La mejora del manejo
La investigación de alternativas terapéuticas más sostenibles

Modulación de la respuesta inmunitaria local



Entre los microorganismos beneficiosos descritos en la microbiota reproductiva destacan:
DETERMINADAS
ESPECIES DE ENTEROCOCCUS
Con capacidad para inhibir la adhesión de patógenos al epitelio vaginal.

LACTOBACILLUS SPP.
Capaces de producir ácido láctico y reducir el pH vaginal, dificultando la proliferación de bacterias patógenas como Prevotella spp.
BIFIDOBACTERIUM SPP.
Contribuyen a la estabilidad del ecosistema microbiano y refuerzan la barrera inmunológica.
Diversos estudios han demostrado la relación entre la composición de la microbiota vaginal e intestinal y parámetros clave como la fertilidad, el tamaño de camada y la longevidad reproductiva.
Liu et al. (2025) identificaron asociaciones entre la presencia de Lactobacillus en la vagina y Akkermansia en el tracto intestinal con una mayor longevidad y mejor rendimiento reproductivo en cerdas.
Determinadas cepas de Streptococcus, a pesar de incluir especies patógenas relevantes en porcino (Goyette-Desjardins et al., 2014), han mostrado efectos probióticos beneficiosos en determinadas condiciones experimentales (Liao & Nyachoti, 2017).
Resultados similares han sido descritos en estudios previos, en los que se relacionan perfiles microbianos específicos con mejoras en la eficiencia reproductiva y la salud de la descendencia (Sell-Kubiak, 2021; Sasaki & Koketsu, 2018).
Otros trabajos han puesto de manifiesto que la diversidad y composición del microbioma influyen en la respuesta frente a coinfecciones víricas como PRRSV y PCV2, afectando a la patología pulmonar, la replicación viral y la tasa de crecimiento, lo que abre la puerta a estrategias de modulación del microbioma como alternativa para el control de estas enfermedades (Ober et al., 2017)


El proyecto PEGGYPRO representa una iniciativa pionera orientada a la prevención de patologías reproductivas en cerdas madres mediante el aprovechamiento del potencial de su propia microbiota.
El proyecto se desarrolla gracias a la colaboración entre el clúster porcino
i+Porc, la Cooperativa Ganadera de Caspe y entidades de investigación de referencia como la Universidad de Zaragoza–Instituto Agroalimentario de Aragón

La relevancia del proyecto PEGGYPRO radica no solo en su carácter innovador, sino también en su orientación claramente aplicada y su potencial de transferencia al sector.
(UNIZAR-IA2) y el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón
(CITA), constituyendo un claro ejemplo de cooperación entre el sector productivo y el ámbito científico-técnico.
Especialmente en zonas con alta carga ganadera, donde la implantación de estrategias sanitarias no dependientes de tratamientos medicamentosos resulta más compleja y, a la vez, más necesaria.


El enfoque del proyecto se basa en la identificación, caracterización y cultivo de microorganismos beneficiosos presentes en la microbiota reproductiva de las cerdas.
Tiene el objetivo de sentar las bases para el desarrollo de formulaciones probióticas adaptadas al tracto reproductivo.
Se emplean herramientas avanzadas de microbiología, bioquímica y proteómica, junto con ensayos de inhibición in vitro que permiten seleccionar cepas con capacidad antagonista frente a patógenos reproductivos.
El objetivo principal del proyecto PEGGYPRO es desarrollar estrategias basadas en la microbiota reproductiva para la prevención de patologías reproductivas en cerdas madres, mejorando la eficiencia productiva y reduciendo la dependencia de antibióticos.
Entre los beneficios esperados se incluyen:
La mejora de la tasa de partos
El aumento del tamaño de camada
La mayor longevidad reproductiva
La reducción de costes asociados a tratamientos y reposición de animales


Las características estructurales y ambientales de las explotaciones porcinas influyen de manera directa en la composición y dinámica de la microbiota de los animales.
Factores como la ventilación, la humedad, la temperatura, el tipo de suelo, la calidad del agua y las rutinas de limpieza y desinfección condicionan el
El análisis de la microbiota reproductiva en



La estructura colaborativa del proyecto PEGGYPRO facilita la transferencia de conocimiento al sector porcino.
La participación de entidades representativas del tejido productivo garantiza la difusión de los resultados y favorece la adopción de nuevas estrategias sanitarias basadas en la microbiota en un elevado número de explotaciones.



El estudio de la microbiota reproductiva de las cerdas constituye una oportunidad real para transformar el manejo sanitario en la producción porcina intensiva.
La modulación del microbioma como estrategia preventiva ofrece una alternativa sostenible al uso intensivo de antibióticos, con beneficios productivos, económicos y ambientales.

El proyecto PEGGYPRO posiciona como una iniciativa estratégica y pionera en este ámbito, con un elevado potencial de generación de conocimiento aplicado y de impacto real en el sector porcino.
GO ARAGÓN. Subvenciones en materia de cooperación para los grupos operativos de la Asociación Europea para la Innovación (AEI) (Programa financiador competitivo); Plan Estratégico Nacional de la PAC 2023-2027 (Programa financiador competitivo); Gobierno de Aragon (Financiador); Unión Europea (Financiador); Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER) (Programa financiador no competitivo).

Instalaciones porcinas y microbiota reproductiva: claves para una prevención sanitaria sostenible
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El oficio de nuestro sector ha evolucionado y, con él, las necesidades de nuestras instalaciones y granjas.
Hoy en día, ya no basta con alimentar; es necesario garantizar que cada animal reciba la cantidad exacta en el momento justo, manteniendo un flujo constante que elimine ineficiencias.


Este es el reto que se ha afrontado en este nuevo proyecto en Ballobar, donde la conectividad entre el exterior y el interior de la granja, y la distribución precisa de alimento por sala, han sido clave.
Distribución continua y precisa del alimento
Se ha optado por sistemas de alimentación de cadena Discaflex diseñados para soportar el ritmo de trabajo exigente de cualquier granja de madres. Todo ello computarizado

El reparto de alimento para toda la granja funciona mediante circuitos de cadena Discaflex, diseñados para transportar el pienso de forma continua desde los silos exteriores hasta el interior de cada nave y/o salas.




La cadena Discaflex permite el transporte seguro de diferentes tipos de alimento, sin restos en los circuitos ni en los corners.
Además, está fabricada con materiales fiables y duraderos que facilitan el manejo diario.
Todo ello se traduce en una red de distribución automatizada que minimiza la gestión manual y garantiza que cada cerda reciba su ración exacta.



Complementando los circuitos de cadena Discaflex, en varias salas se han instalado circuitos de espiral cerrada Multiflex, que permiten individualizar la distribución de pienso por sala de forma fácil y económica.
La dosificación individual por cerda se hace mediante dosificadores Dos7. Este dosificador con forma cónica y redonda, permite:
Regular la cantidad precisa y exacta de alimento que recibe cada cerda.
Evitar desperdicios, garantizando un excelente flujo del alimento y una alimentación homogénea.
Lo que realmente hace destacar este proyecto no son solo los productos, sistemas y materiales instalados, sino su impacto en el manejo diario.
La automatización, entendida desde esta perspectiva, permite al responsable de la granja centrarse en la supervisión de los animales, dejando en manos de la tecnología las tareas operativas.
Este enfoque, que combina conocimiento del sector con soluciones técnicas adecuadas, permite afrontar con eficacia los retos de manejo, optimización y rentabilidad del mercado actual.
Ballobar cuenta, desde hoy, con un nuevo ejemplo de lo que significa una granja moderna preparada para los retos del mañana.
Para entender por qué la instalación de Ballobar representa un salto cualitativo, es necesario destacar las mejoras técnicas de la actual generación Discaflex™ de Roxell:

Capacidad de adaptación: esta tecnología permite diseñar circuitos complejos de hasta 400 m de longitud, adaptándose a cualquier geometría de nave sin perder uidez en el transporte.
Versatilidad en el alimento: el sistema está preparado para trabajar indistintamente con harina o pellet.
Nuevo proyecto en Ballobar, Huesca: automatización y precisión en la alimentación
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Resistencia y durabilidad: se han incorporado tubos de 60 mm de acero galvanizado o inoxidable y componentes reforzados en las curvas, garantizando un funcionamiento más silencioso y una vida útil mucho más larga.
E ciencia operativa: al elegir grupos de arrastre ajustados a las necesidades reales (desde 200 hasta 400 metros), se optimizan costes, evitando sobredimensionamientos innecesarios y se reducen drásticamente las incidencias por atascos.
En New Farms apostamos por integrar estas soluciones de última generación dentro de proyectos globales, con el objetivo de que la tecnología sea el motor de la rentabilidad y la tranquilidad de nuestro cliente.











Andrea Costantino1, Manon Everaert2,3, Petros Demissie Tegenaw3, Jarissa Maselyne3 y Steven Lecompte2,4
1Instituto de Ciencia Animal, Universitat Politècnica de València, València, España
2Department of Electromechanical, Systems and Metal Engineering, Ghent University, Ghent, Belgium
3ILVO (Flanders Research Institute for Agriculture, Fisheries and Food), Technology and Food Science, Merelbeke-Melle, Belgium
4Flanders Make, FlandersMake@UGent – corelab MIRO, Leuven, Belgium
ENERGÍAS RENOVABLES: MÁS ALLÁ DE UNA
CUESTIÓN AMBIENTAL
En marzo de 2026, el petróleo Brent volvió a superar la barrera psicológica de los 100 dólares por barril como consecuencia de la situación geopolítica mundial.

La historia parece repetirse y, más de 50 años después de la primera crisis petrolífera de 1973, el sector productivo vuelve a preocuparse por el impacto del aumento de los precios de los combustibles fósiles en la producción, los consumidores temen su efecto sobre el bolsillo.



Esta situación también afecta al sector
costes
directamente asociados al consumo de las granjas, especialmente relevante en la climatización de las naves.
Por el aumento de los costes indirectamente relacionados con la (como el suministro de pienso).
En este contexto, resulta necesario desvincular, en la medida de lo posible, los costes productivos de los combustibles fósiles, con el fin de reducir la volatilidad del precio del producto final y, al mismo tiempo, el riesgo empresarial para el ganadero.

La implementación de tecnologías renovables directamente en las granjas porcinas puede constituir una solución estratégica ya que, al reducir la dependencia de las granjas de los combustibles fósiles, desempeñan un papel fundamental en:

La sostenibilidad económica, al disminuir la exposición a la volatilidad de los precios energéticos1
Actualmente, una de las soluciones más extendidas a nivel comercial para integrar fuentes de energía renovables en granjas porcinas consiste en la instalación de paneles fotovoltaicos en la cubierta de las naves o en parcelas contiguas.
No obstante, a nivel de investigación se están explorando otras soluciones innovadoras más avanzadas que permitan un aprovechamiento más eficiente de las fuentes renovables.
La sostenibilidad ambiental, al contribuir a la descarbonización del sector.



Entre ellas destacan las soluciones experimentales desarrolladas en el proyecto Horizonte 2020 RES4LIVE 2 , orientado a incrementar el uso de energías renovables en la ganadería.
En el marco del proyecto, y en colaboración con el Instituto de Investigación de Flandes para la Agricultura, la Pesca y la Alimentación (ILVO) y la Universidad de Gante (Bélgica), se ha desarrollado e implementado un sistema experimental que integra paneles solares híbridos (fotovoltaicos y térmicos, PVT) con dos bombas de calor para la calefacción de una granja porcina experimental.

Este sistema ha permitido encontrar una alternativa a la caldera de gas natural a condensación que tradicionalmente abastecía la instalación.



ciclo cerrado. Su configuración se detalla en la planimetría presentada en la Figura 1 donde se observa que la instalación está compuesta por dos bloques principales.
En el bloque situado al noroeste se ubican las salas correspondientes a las primeras fases del ciclo productivo, como inseminación, gestación, maternidad y destete.
En conjunto, la granja puede albergar una ocupación máxima de:


136 cerdas en producción



576 lechones
640 cerdos en engorde

Engorde
Inseminación
Maternidad
Cuarentena
Verracos
Destete
Gestación
Espacios técnicos


En cuanto al control climático, todas las salas están equipadas con ventilación mecánica, mientras que los sistemas de calefacción varían en función del tipo de sala:






En la sala de maternidad se utilizan lámparas radiantes que se activan únicamente durante los primeros días de vida de los lechones. Estas salas también cuentan con nidos calefactados de material polimérico, alimentados con agua caliente a 40 °C.
En la sala de destete se emplea un sistema de suelo radiante de hormigón, igualmente alimentado con agua caliente a 40 °C.
Las salas de engorde se climatizan utilizando el propio aire de ventilación.

El aire se introduce a través de bocas laterales situadas a nivel del suelo y circula por conductos instalados bajo el pavimento, donde se calienta mediante tubos aleteados alimentados con agua caliente a 70 °C. Posteriormente, el aire caliente se extrae a través de chimeneas de ventilación.
Paneles fotovoltaicotérmico (PTV)
Aerorefrigerados en seco
Controlador de estación solar Tanque almacen. térmico
Antes de la implementación del sistema experimental, toda la demanda térmica de la granja, tanto para calefacción como para la producción de agua caliente sanitaria, era

El sistema implementado (Figura 2) permite prescindir de esta caldera y se compone de los siguientes elementos:
24 paneles híbridos PVT, cada uno con 350 W de potencia eléctrica de pico y un rendimiento óptico nominal del 70%.
Un tanque de almacenamiento térmico de 800 litros de capacidad.
Una bomba de calor agua-agua a baja temperatura (40 °C) de 25 kW de potencia térmica nominal.
Una bomba de calor agua-agua a alta temperatura (70 °C) de 40 kW de potencia térmica nominal.
Un aerorefrigerador en seco

Agua caliente sanitaria Calentador de aire
Suelos radiantes

Figura 2. Esquema del sistema energético experimental.
Los paneles PVT (Imagen 1A) son una tecnología innovadora que comienza a explorarse en el ámbito ganadero.
Combinan en un único elemento un panel fotovoltaico y un colector solar térmico, lo que permite producir simultáneamente energía eléctrica y energía térmica a partir de la radiación solar.
Esta configuración presenta una ventaja en términos de eficiencia respecto a los paneles fotovoltaicos convencionales.

En los paneles fotovoltaicos tradicionales, las altas temperaturas alcanzadas por las celdas reducen su rendimiento, es decir, su capacidad de convertir la radiación solar en electricidad.

paneles PVT, un fluido caloportador que circula por el panel absorbe parte de ese calor, reduciendo la temperatura de las celdas y mejorando así su rendimiento eléctrico. Al mismo tiempo, el calor recuperado puede aprovecharse como energía térmica útil.

En la instalación experimental de ILVO, la energía térmica producida por los paneles PVT se almacena en un tanque de almacenamiento térmico.

Este tanque actúa como fuente de calor para dos bombas de calor (Imagen 1B), que constituyen el elemento central del sistema energético de la granja y permiten producir agua caliente a 40 °C (bomba de calor a baja temperatura) y a 70 °C (bomba de calor a alta temperatura) para los diferentes usos previamente mencionados.




Las bombas de calor son máquinas térmicas capaces de transferir calor desde un reservorio de temperatura (el tanque de almacenamiento térmico) hacia otro a temperatura superior (el ambiente interior), mediante un ciclo termodinámico accionado por un compresor eléctrico3


En este contexto, la integración de los paneles PVT con las bombas de calor aporta una doble ventaja:

La electricidad generada por los paneles puede cubrir total o parcialmente la demanda eléctrica de los compresores, reduciendo el consumo de electricidad de la red.

El calor almacenado en el tanque proporciona a las bombas de calor una fuente térmica ya precalentada por la energía solar, lo que reduce el salto térmico necesario para alcanzar las temperaturas requeridas (40 °C y 70 °C).



En ausencia de radiación solar, la producción de energía térmica y eléctrica por parte de los paneles PVT es nula.
En estas condiciones, la totalidad de la energía eléctrica consumida por la granja se obtiene de la red eléctrica, mientras que las bombas de calor pueden seguir funcionando durante un tiempo, aprovechando la energía térmica almacenada en el tanque, que está adecuadamente aislado para minimizar las pérdidas de calor.
El sistema energético descrito se encuentra actualmente en fase de estudio mediante el análisis de los datos adquiridos a través de un sistema de monitorización de sus distintos componentes, complementados con simulaciones numéricas destinadas a evaluar su comportamiento en diferentes condiciones operativas.
Cuando la temperatura en el interior del tanque disminuye excesivamente, entra en funcionamiento el aerorefrigerador

En este caso, el equipo puede operar como intercambiador de calor con el ambiente exterior, permitiendo transferir calor desde el ambiente exterior al tanque y elevar así la temperatura del agua almacenada.
De este modo, el sistema puede seguir proporcionando una fuente térmica a las bombas de calor incluso cuando no hay radiación solar disponible.
Cuando la radiación solar es elevada y la producción térmica de los paneles
PVT supera la demanda del sistema, el mismo aerorefrigerador puede utilizarse para disipar al ambiente el exceso de calor del circuito.

De esta forma, se evita que la temperatura del tanque alcance valores demasiado elevados, garantizando un funcionamiento estable y seguro del sistema.
Los primeros resultados indican que la integración de paneles solares híbridos PVT con bombas de calor constituye una solución técnicamente viable para cubrir la demanda térmica de una granja porcina sin depender de una caldera de gas natural.
Con el objetivo de maximizar la eficiencia del sistema y adaptarlo a diferentes tipologías de granja, las investigaciones en curso ponen de manifiesto la necesidad de profundizar en aspectos como:
El dimensionado.
El control de los distintos componentes del sistema. La con guración operativa.


Para el sector porcino español, esta solución podría resultar especialmente interesante, ya que su funcionamiento se beneficia de condiciones climáticas caracterizadas por una elevada radiación solar.



Este contexto podría favorecer un mayor aprovechamiento de la energía térmica y eléctrica generada por los paneles PVT, aumentando la eficiencia global del sistema y su potencial aplicación en explotaciones comerciales.
Antes de trasladar esta solución a entornos productivos reales, es necesario abordar diversas cuestiones críticas.
Entre ellas destaca el coste inicial de inversión 4 , que actualmente puede representar una barrera importante para su adopción por parte de los ganaderos.
Aunque el sistema puede resultar competitivo desde el punto de vista operativo gracias al ahorro en combustibles fósiles y la disminución de las emisiones asociadas, la elevada inversión inicial puede ser un obstáculo para su difusión.

En este sentido, el desarrollo de programas de apoyo o sistemas de subvención podría facilitar su adopción y dar lugar a una mayor implantación que, a su vez, contribuiría a generar economías de escala y a reducir progresivamente el coste de la tecnología.



Hay días en los que no hay tiempo para nada, y aun así acabamos recurriendo a lo que funciona: pan y jamón.
El pan con jamón ha estado ahí toda la vida: en recreos, excursiones, jornadas de trabajo largas o después de hacer deporte. También en esos viajes improvisados o en mañanas sin tiempo, donde lo simple se convierte en lo más eficaz.
Y aunque parezca algo básico, el bocadillo de jamón serrano aporta proteínas de calidad, vitaminas del grupo B y minerales como hierro o zinc, lo que lo convierte en una opción completa y saciante para el día a día.

También se caracteriza por su practicidad . No hay épica aquí, solo eficiencia .
Se prepara en un momento, se lleva a cualquier parte y se come sin complicaciones.
No necesita envases complejos ni preparación previa, y sabe igual de bien en casa, en la oficina o al aire libre. Por eso no es que nunca falle, es que resuelve
En paralelo, no todo este protagonismo es espontáneo. Desde la Interprofesional del Porcino de Capa Blanca (INTERPORC) llevamos años apostando por dar visibilidad al jamón serrano con campañas que mezclan divulgación y promoción, para acercar este producto y fomentar hábitos de vida saludables.

Una de las más visibles fue la Ruta del Bocadillo de Jamón Serrano, que entre agosto y octubre de 2025 recorrió 18 ciudades.
Allí no solo repartimos más de 4.100 bocadillos: también celebramos talleres, actividades para familias y charlas donde el jamón era el punto de partida para hablar de alimentación.
El jamón serrano también tuvo su espacio en el deporte. En febrero, durante el Olympic Festival de Sierra Nevada , repartimos más de 3.000 bocadillos entre deportistas y visitantes.

Todo esto forma parte de una apuesta más amplia por poner en valor un producto muy nuestro. Y no solo dentro de España: en 2025, las exportaciones de jamón superaron las 72.000 toneladas y los 560 millones de euros.
Europa sigue siendo el principal destino, pero mercados como China crecen con fuerza , señal de que, fuera también, el jamón español sigue encontrando su sitio.
Pero más allá de cifras y campañas, la clave es menos grandilocuente: el bocadillo de jamón serrano es perfecto porque encaja en la vida real y es fiable. Y en un contexto donde casi todo cambia, sigue teniendo valor.

El bocadillo que une deporte, salud y tradición: la apuesta del jamón serrano DESCÁRGALO EN PDF

Servicio Técnico de Deplan
Producto incluido en la lista del FiBL con certificación para producción ecológica.
La reducción de olores y emisiones se ha convertido en uno de los grandes retos de las explotaciones porcinas, especialmente en aquellas situadas cerca de núcleos urbanos.
Ante esta problemática, cada vez más granjas apuestan por soluciones sostenibles como Active NS, un aditivo natural capaz de reducir significativamente las emisiones de amoníaco y mejorar el manejo del purín.
La gestión de los purines y el control de los olores representan uno de los principales desafíos ambientales del sector porcino.
La proximidad de muchas explotaciones ganaderas a viviendas y poblaciones ha incrementado las quejas relacionadas con las molestias odoríferas, obligando a las granjas a adoptar medidas correctoras más eficaces.


Active NS: UNA ALTERNATIVA NATURAL Y EFICAZ

En este contexto surge Active NS, un aditivo compuesto por tres tipos de minerales de arcilla preprocesados con una elevada capacidad de intercambio iónico.
Esta propiedad permite fijar el nitrógeno al purín y evitar que se libere a la atmósfera en forma de amoníaco, reduciendo así las emisiones y los malos olores.
El producto se aplica de forma sencilla, ya sea en polvo o disuelto en agua, añadiendo aproximadamente 20 gramos por metro cúbico del purín que se genere en cada ciclo. Además, comienza a actuar desde el primer día y mantiene su efecto hasta el vaciado de las fosas.

Los olores proceden principalmente de tres focos:
Los sistemas de ventilación de las naves.
Las balsas de almacenamiento de purines.
Las emisiones difusas que se producen a través de puertas y ventanas.
20 g/m3 purín

Aunque el olor no siempre implica toxicidad, cuando genera molestias continuadas pasa a considerarse contaminación odorífera.

La eficacia de Active NS ha sido respaldada por estudios realizados por FORCE Technology, un centro tecnológico danés especializado en análisis ambientales.
Las pruebas compararon dos naves de una explotación porcina, una de ellas tratada con el aditivo, y concluyeron que las emisiones de amoníaco se redujeron hasta un 45 % en la nave que utilizaba Active NS.
Active NS reduce un 37% los olores en las granjas porcinas
Purín sin tratar
Active NS reduce un 45% las emisiones de amoníaco en las granjas porcinas
Active NS añadido al purín
Gráfica 1. Resultados de las pruebas realizadas en granjas porcinas con Active NS. La adición del producto al purín permitió reducir los malos olores en un 37% y las emisiones de amoníaco (NH₃) en un 45% en comparación con el purín sin tratar.
Además de disminuir las emisiones, el producto mejora la homogeneidad del purín, facilitando su agitación y manipulación, lo que reduce la aparición de atascos y simplifica las tareas de gestión en las explotaciones ganaderas.
Uno de los aspectos más valorados por los productores es que Active NS no solo reduce el impacto ambiental, sino que también mejora el valor fertilizante del purín.
Al conservar una mayor cantidad de nitrógeno, el estiércol líquido tratado puede aportar hasta un kilogramo extra de nitrógeno por tonelada. Esto permite reducir la dependencia de fertilizantes químicos y favorece el desarrollo de cultivos más vigorosos y saludables, con un forraje de color más intenso y mejores propiedades agronómicas.
La comercialización y distribución de esta solución corre a cargo de DEPLAN, S.L., una empresa especializada en ingeniería y consultoría ambiental con más de 30 años de experiencia.
La compañía trabaja en diferentes estrategias para minimizar el impacto ambiental de las explotaciones ganaderas y ofrece servicios integrales relacionados con el tratamiento de olores y emisiones.
Entre sus servicios destacan:
Los estudios de impacto por olor
Los planes de gestión de olores

Los análisis mediante olfatometría dinámica, una técnica regulada por la norma UNE-EN 13725 que permite medir la concentración de olor en una explotación
Asimismo, la empresa utiliza modelos matemáticos de dispersión atmosférica, como Calpuff, para:
Analizar cómo afectan las emisiones odoríferas al entorno de las granjas.
Evaluar la eficacia de las medidas correctoras implantadas.
La sostenibilidad y bienestar animal se han convertido en prioridades estratégicas para el sector porcino europeo. Las normativas ambientales son cada vez más exigentes y la presión social para reducir el impacto de las explotaciones ganaderas continúa creciendo.
En este escenario, soluciones como Active NS permiten avanzar hacia una producción más eficiente y respetuosa con el medio ambiente.
La reducción de olores, la disminución de emisiones contaminantes y la mejora del valor agronómico del purín convierten a este aditivo natural en una herramienta clave para el futuro de la ganadería porcina.
Granjas porcinas con menos emisiones y menos olores gracias a Active NS

Ingeniera agrónoma en GSP Lleida

La política europea de control de emisiones de contaminantes atmosféricos para las actividades industriales y ganaderas se articula principalmente a través de la Directiva de Emisiones Industriales, Directiva 2010/75/UE (conocida también como DEI 1.0), aprobada con un enfoque de prevención y control integrados de la contaminación (IPPC) para las grandes instalaciones emisoras.
LEER DIRECTIVA 2010/75/UE
Recientemente, la Unión Europea ha aprobado su revisión mediante la Directiva (UE) 2024/1785, dando lugar a la generación 2.0 de la Directiva DEI, en vigor desde agosto de 2024, pero pendiente todavía de transposición por parte de los Estados miembros a realizarse antes de verano del 2026.
LEER DIRECTIVA (UE) 2024/1785
La nueva directiva establece un marco regulatorio alineado con los objetivos de neutralidad climática del Pacto Verde Europeo y el Plan de Acción de Contaminación Cero.
Por ello, plantea la necesidad que la industria y la ganadería evolucionen mediante políticas profundamente transformadoras que permitan proteger la salud pública y el medio ambiente, garantizando a su vez una transición justa que no comprometa la competitividad ni la autonomía estratégica de la Unión Europea.


Los pilares de la DEI 2.0 se centran en reforzar la aplicación de las Mejores Técnicas Disponibles (MTD o BAT, Best Avaliable Techniques), con el objetivo de que las industrias europeas y la ganadería operen con el máximo nivel de desempeño medioambiental posible.
Esto implica aplicar aquellas técnicas que permitan obtener los mejores resultados en la mitigación de impactos ambientales, incluyendo:
Eficiencia en el uso de recursos

Minimización de la generación de residuos

Las autoridades competentes ya no deberán fijar los límites de emisión en el extremo más permisivo del rango autorizado, sino que deberán aproximarse al nivel más estricto técnicamente alcanzable para cada instalación.
En resumen, la directiva revisada plantea tres grandes objetivos:
Reducir el impacto de la contaminación industrial y ganadera en la salud y el medio ambiente.
Impulsar la transformación hacia sistemas productivos más sostenibles.

Favorecer la innovación y la transición hacia modelos de economía circular.
En el caso de la ganadería intensiva, y especialmente para el sector porcino -ya contemplado en la anterior DEI 1.0-, la nueva directiva modifica el enfoque tradicional del control ambiental y lo aproxima a un modelo de desempeño técnico verificable.
Actualmente, existen en España unas 4.000 granjas porcinas afectadas por la normativa IPPC. Sin embargo, la nueva directiva reduce considerablemente los umbrales, rebajándolos hasta las 350 LSU (Livestock Standard Units). En porcino, esto equivale aproximadamente a:

Además, se establecen umbrales inferiores para aquellas granjas que incluyan distintas orientaciones productivas.

Con esta ampliación del ámbito de aplicación, la DEI 2.0 podría afectar a más de 10.000 explotaciones ganaderas en España.
La directiva plantea, además, que este incremento regulatorio se articule mediante permisos o registros simplificados, evitando generar cargas administrativas desproporcionadas.
700 cerdas reproductoras Casi 1.200 plazas de cebo Cerca de 13.000 lechones de transición



Uno de los cambios más relevantes para la ganadería es la transformación del modelo tradicional basado en los documentos BREF (Best Available Techniques Reference Document) y en las conclusiones BAT.
En la nueva DEI 2.0, el procedimiento periódico de revisión del BREF en ganadería se sustituye por un modelo simplificado basado en las futuras UCOL (Uniform Conditions for Operating rules for Livestock).

Estas normas uniformes de funcionamiento pretenden establecer unas reglas armonizadas para todas las explotaciones ganaderas europeas sujetas a la directiva.
Su elaboración se basa en el intercambio de información técnica y científica entre Estados miembros, sectores afectados y organizaciones no gubernamentales.

El proceso de elaboración comenzó en febrero de 2025 y finalizó en abril de 2026 con la redacción de un documento técnico final que deberá elevarse a la Comisión Europea para su aprobación mediante acto de ejecución antes del 1 de septiembre de 2026.
A diferencia de los BREF tradicionales, las UCOL se orientan hacia una aplicación mucho más práctica y operativa sobre el funcionamiento diario de las granjas.
Aunque el texto final todavía no ha sido aprobado, el borrador se aproxima ya a documento técnico armonizado que incluye:
Requisitos operativos

Además, incorpora un mayor grado de homogenización para toda Europa en aspectos como:

Límites de excreción

Límites de emisiones

Técnicas de mitigación

Monitorización anual

Gestión documentada de procesos
El cambió no es menor, ya que la nutrición deja de ser exclusivamente una herramienta productiva y pasa a convertirse en un instrumento regulatorio ambiental.
Límites cuantificados

Técnicas reconocidas
Obligaciones de monitorización
Las futuras UCOL proponen límites máximos no superables con un mayor grado de ambición, lo que tendrá implicaciones directas sobre la formulación nutricional que pasará a formar parte esencial del cumplimiento de

Otro de los aspectos importantes introducidos en las UCOL es el protagonismo que adquiere la gestión del purín y el estiércol sólido.
Las futuras normas regulan prácticamente todas las fases relacionadas con su manejo:
Almacenamiento
Alojamiento
Tratamiento

Aplicación agrícola
Monitorización
En términos generales, no se prevén muchos cambios radicales con respecto a las MTD ya descritas en el actual BREF. Sin embargo, sí se incorporan nuevas técnicas que, apoyadas en evidencia científica, podrían contribuir a mejorar la mitigación de emisiones.
Para las granjas que pasarán a incorporarse al nuevo ámbito regulatorio de la DEI 2.0, las UCOL transforman el enfoque tradicional del manejo del purín basado únicamente en disponer de capacidad suficiente de almacenamiento y cumplir con la Directiva de Nitratos.

El nuevo modelo avanza hacia una evaluación técnica de todas las fases del manejo del purín, convirtiéndolas en elementos potencialmente auditables.
Técnicas como las cubiertas flexibles o flotantes en los dispositivos de almacenamiento pasan a adquirir especial relevancia. Los Estados miembros deberán priorizar aquellas técnicas consideradas más eficaces para la mitigación de emisiones contempladas en sus planes nacionales de reducción de contaminantes
Emisiones asociadas

también ha sido uno de los aspectos de mayor debate entre los Estados miembros. La tendencia general apunta hacia técnicas que permitan combinar dos objetivos:

La reducción de emisiones

La recuperación total o parcial de nutrientes
Todo ello debe hacerse siguiendo las directrices europeas de economía circular y valorización agronómica.


www.tratamientodeolores.com www.deplan.es Distribuido por: Incluida como Mejor Técnica Disponible (MTD-16) según la Decisión de Ejecución (UE) 2017/302 para la cría intensiva de aves y porcino.





Uno de los principales retos durante la elaboración de las UCOL ha sido la enorme diversidad de sistemas productivos existentes en Europa.
Las emisiones difusas generadas por la ganadería se calculan principalmente a partir de factores de emisión que pueden variar significativamente en función de:


El clima
El manejo

El tipo de alojamiento

Las técnicas aplicadas

Esto ha generado un intenso debate entre Estados miembros, especialmente en relación con la armonización de criterios y la representatividad de los modelos de cálculo.

Precisamente en este punto, España parte con una ventaja importante gracias a la experiencia acumulada con ECOGAN.

La herramienta ECOGAN, vigente en España desde hace cinco años, ha desempeñado un papel especialmente relevante durante el proceso de elaboración de las UCOL.


Valores de excreción de nitrógeno y fósforo

Eficiencia productiva

Emisiones de amoniaco

Sistema de alojamiento

Técnicas de mitigación aplicadas en granjas
La información recopilada no se limita únicamente a las explotaciones IPPC sujetas a la anterior DEI 1.0, sino que incluye también explotaciones que entrarán progresivamente dentro del nuevo ámbito de aplicación de la DEI 2.0 entre 2030 y 2032.

Esto sitúa a ECOGAN como una herramienta especialmente útil para adaptarse a muchas de las futuras exigencias de monitorización y trazabilidad ambiental que plantean las UCOL.
Más allá de una herramienta de cálculo de emisiones, ECOGAN puede convertirse en una infraestructura técnica de soporte para el seguimiento del desempeño medioambiental de las explotaciones ganaderas.
Más allá de las técnicas concretas, el verdadero cambio operativo probablemente estará en la monitorización. Las futuras UCOL plantean controlar:

Las metodologías de cálculos podrán basarse en balances de masas, factores de emisión y registros productivos, pero siempre priorizando modelos tipo Tier 2 y Tier 3. Es decir, sistemas que tengan en cuenta:

La realidad individual de cada granja

Las técnicas aplicadas

Las condiciones climáticas locales
En este contexto, ECOGAN representa probablemente la herramienta más sólida disponible actualmente en Europa para adaptarse a las nuevas exigencias de monitorización ambiental y obligaciones regulatorias.

Será necesario que el propio sector tome conciencia de que el reporte de los datos individuales en ECOGAN formará parte de los criterios de evaluación de desempeño medioambiental.
Conocer cómo se calculan las emisiones y cuál es la contribución real de cada técnica aplicada según el tipo de alojamiento o el manejo del purín puede convertirse en un elemento clave para la toma de decisiones técnicas dentro de las granjas.
Nitrógeno y fósforo excretado
Sistemas de depuración del aire, cuando existan
Consumo de pienso
Emisiones de metano

Consumo energético
Pese a la dirección marcada por la DEI 2.0, conviene mantener cierta prudencia.
La publicación definitiva de las UCOL mediante acto delegado de la Comisión Europea no se prevé hasta septiembre de 2026 y todavía existen incertidumbres importantes entre las que destacan:

El coste económico de adaptación

La aplicabilidad de determinadas técnicas en granjas existentes

La viabilidad para explotaciones de menor tamaño

La capacidad de implantación tecnológica del sector

Muchas de las exigencias podrían resultar relativamente asumibles en explotaciones nuevas, pero mucho más complejas en instalaciones antiguas con limitaciones estructurales.
Polvo y olores
Producción de purines
Consumo de agua

Durante el proceso de elaboración de las UCOL también se ha planteado la posibilidad de que los Estados miembros puedan reconocer técnicas alternativas siempre que:

Exista soporte científico suficiente

Se alcance un desempeño medioambiental equivalente o superior
Este aspecto genera cierto debate dentro del sector, ya que podría derivar en diferencias regulatorias entre regiones y, potencialmente, en desequilibrios competitivos.
Existe también incertidumbre sobre cómo encajará el futuro desarrollo tecnológico promovido por la propia directiva.
La aparición de nuevas técnicas emergentes o la optimización de tecnologías ya existentes podrían verse condicionadas por largos procesos de validación técnica y regulatoria, dificultando su incorporación práctica en las granjas más allá del 2030.
La DEI 2.0 y las futuras UCOL representan un cambio profundo en la regulación de la ganadería europea. El nuevo modelo se orienta hacia granjas:

Más monitorizadas

Más documentadas

Más eficientes

Medioambientalmente verificables
La nutrición, el manejo y la gestión de purines o estiércoles sólidos dejarán de ser únicamente herramientas productivas para convertirse también en variables regulatorias auditables.
Uno de los grandes debates de los próximos años probablemente será cómo compatibilizar la viabilidad económica de las granjas, sobre todo las de menor tamaño, con la transición medioambiental y la competitividad del sector.
En este contexto, el principal reto probablemente no será únicamente tecnológico, sino organizativo: disponer de sistemas capaces de medir, registrar y demostrar objetivamente el desempeño medioambiental alcanzado en las granjas por la aplicación de las MTD.
DEI 2.0 y ganadería: Hacia un modelo de desempeño medioambiental DESCÁRGALO EN PDF

Ibai, tu equipo es genial... Pero los porcinos son lo nuestro.













