














![]()















Durante las últimas décadas, la nutrición animal ha experimentado una profunda transformación. El enfoque tradicional centrado exclusivamente en el aporte de nutrientes ha evolucionado hacia una visión más integral, donde la salud intestinal, la microbiota y las interacciones entre el hospedador y los microorganismos adquieren un papel central en la productividad y el bienestar animal. Por lo tanto, los probióticos y prebióticos se posicionan como herramientas de gran interés para la producción pecuaria moderna.
El tracto gastrointestinal alberga una compleja comunidad microbiana que participa activamente en procesos digestivos, metabólicos e inmunológicos. La composición y estabilidad de esta microbiota influyen directamente en la utilización de nutrientes, la integridad de la barrera intestinal y la capacidad de los animales para responder frente a desafíos sanitarios y ambientales. Por ello, las estrategias nutricionales orientadas a modular este ecosistema han ganado un creciente interés.
Tanto los probióticos (microorganismos vivos) como los prebióticos (sustancias no digeribles que son utilizadas selectivamente por determinados grupos microbianos beneficiosos del intestino) brindan beneficios a la salud del intestino e indirectamente del hospedador, al mantener un ambiente intestinal favorable, tendiente a mejorar el desempeño productivo.
La creciente disponibilidad de herramientas de secuenciación genética y análisis metagenómico ha permitido comprender con mayor profundidad los mecanismos involucrados en estas interacciones.
Hoy sabemos que la respuesta a los probióticos y prebióticos depende de múltiples factores, incluyendo la especie animal, la edad, el estado sanitario, la composición de la dieta y las condiciones ambientales. Este conocimiento está impulsando el desarrollo de soluciones cada vez más específicas y adaptadas a los desafíos particulares de cada sistema productivo.
Por otra parte, la búsqueda de sistemas de producción más sostenibles y la reducción del uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento han contribuido a posicionar a los moduladores de la microbiota como componentes estratégicos dentro de los programas nutricionales modernos.
Sin embargo, resulta esencial mantener una mirada científica y crítica sobre su utilización, evaluando la calidad de las evidencias disponibles y considerando que sus efectos pueden variar significativamente según el contexto productivo.
La investigación continúa avanzando a un ritmo acelerado y abre nuevas puertas para el diseño de programas nutricionales de precisión basados en la interacción entre nutrición, microbiota e inmunidad. Por lo tanto, probióticos y prebióticos no deben ser considerados simplemente como aditivos, sino como parte de una estrategia integral destinada a optimizar la salud intestinal, mejorar la eficiencia productiva y contribuir a la sostenibilidad de la producción animal del futuro.

Dr. Bernardo F. Iglesias
EDITOR
GRUPO DE COMUNICACIÓN AGRINEWS S.L.
PUBLICIDAD
Luis Carrasco +34 605 09 05 13 lc@agrinews.es
Simone Dias +55 11 985852436 nutribr@grupoagrinews.com
DIRECCIÓN TÉCNICA
Bernardo Fabricio Iglesias
Cecilia Cajarville
Diego Melo Durán
COORDINACIÓN TÉCNICA
Facundo Apecetche
COLABORADORES
Carlos De Blas (UPM)
Gonzalo Glez. Mateos (UPM)
Xavier Mora (Consultor)
Alba Cerisuelo (CITA-IVIA)
Carlos Fernández (UPV)
Luis Miguel Gómez Osorio (CES)
Edgar Oviedo-Rondón (USSEC)
ADMINISTRACIÓN
Sònia Sastre
Tel: +1 786 669 7313 contabilidad@grupoagrinews.com
www.nutrinews.com
Precio de suscripción anual: 125 USD
ISSN (Revista impresa) 2696-810X
ISSN (Revista digital) 2696-8118
GRATUITA PARA FABRICANTES DE ALIMENTO BALANCEADO, EMPRESAS DE PREMIXES Y NUTRICIONISTAS
Depósito Legal Nutrinews B-17990-2015
La consistencia de la harina de soya impulsa el rendimiento y la sostenibilidad
Equipo técnico USSEC


Del destete a la estabilidad intestinal: el potencial de los prebióticos para acelerar la maduración de la microbiota.
Melo-Durán D.; Villagomez-Estrada S. Facultad de Veterinaria y Agronomía, Universidad UTE, Ecuador






Evaluación del potencial nutricional de harina integral de Frijol Mungo (Vigna radiata) en diferentes estados fenológicos como alternativa a la Soya en dietas para cerdos
Gutierrez Ortiz, Andres Julian1,2,3; Pérez Rubio, María del Rocío1,2
Universidad Cooperativa de Colombia
Sede Ibagué-Espinal1,3, Semillero de investigación GreenSuis2, Universidade estadual do Oeste do Paraná3

Probióticos en producción avícola: aliados microbiológicos y sus desafíos de aplicación
Dante Javier Bueno
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
EEA Concepción del Uruguay, Facultad de Ciencia y Tecnología, sede Basavilbaso, Universidad Autónoma de Entre Ríos
Probiótico soluble en agua y betaína anhidra: apoyo intestinal estratégico para las aves
Equipo técnico Biochem


La era de los bióticos en la nutrición de rumiantes: Herramientas para la modulación y eficiencia digestiva
Cecilia Cajarville y José Luis Repetto
Síntesis Nutrición S.L. Consulting
Optimización de la nutrición con Colina en aves de corral mediante alternativas sostenibles y más ecológicas
Dr. Reshma R Chandran¹ & Dr. Kuncham Vasudha Reddy² ¹ Assistant Product Manager at Natural Remedies

Estrategia de control y prevención contra criptosporidiosis en rumiantes
Fernando Noriega del Campo
Consultor en Ganadería del Grupo Nuproxa
Acidosis Ruminal
Subaguda: el papel clave de la microflora del rumen en la salud y el rendimiento del ganado
Equipo técnico Terresis
Efectos sobre el pH ruminal y el consumo de pienso de una prueba con concentrado dietético en vacas alimentadas con raciones que contienen moduladores del pH con diferente capacidad neutralizante
Equipo técnico Terresis

Equipo técnico USSEC
En la producción moderna de ganadería, el éxito está cada vez más definido por la precisión. Los costos de alimentación representan el mayor gasto individual para los productores de aves de corral, porcinos, lácteos y acuicultura, lo que hace que la calidad y la consistencia de los ingredientes sean más importantes que nunca. Si bien los niveles de proteína cruda suelen ser la primera especificación que evalúan los compradores, los nutricionistas y formuladores de alimentos comprenden que el verdadero valor de la harina de soya va mucho más allá de un solo número. La harina de soya más valiosa ofrece lo que los expertos de la industria describen como el «paquete nutritivo perfecto»: una combinación equilibrada de aminoácidos altamente digestibles, energía metabolizable, disponibilidad de nutrientes y, lo más importante, consistencia de un envío a otro.



Las investigaciones demuestran que la harina elaborada con U.S. Soy ofrece de manera constante ventajas nutricionales y económicas mensurables en comparación con la harina de soya de otros orígenes. Según datos recientes, la harina de soya derivada de U.S. Soy puede generar aproximadamente entre $20 y $25 más de valor por tonelada métrica, gracias a su superior consistencia nutricional, menores niveles de daño y mejor rendimiento en la alimentación.
$20–$25 mayor valor por tonelada métrica
Esta ventaja no es accidental. Es el resultado de décadas de inversión en innovación agrícola, gestión de cultivos, infraestructura y sistemas de sostenibilidad en toda la industria de U.S. Soy.

La consistencia es uno de los factores más importantes en la formulación de alimentos. Cuando los niveles de nutrientes de la harina de soya fluctúan, los nutricionistas deben compensar añadiendo suplementos a las dietas para garantizar que los animales sigan recibiendo una nutrición adecuada. Esta sobreformulación incrementa los costos de alimentación y reduce la eficiencia.

En cambio, una harina de soya altamente consistente permite a los nutricionistas formular dietas con mayor precisión. Esta precisión mejora los índices de conversión alimenticia, el rendimiento del crecimiento animal y la utilización de nutrientes, al tiempo que minimiza la producción de residuos. Los ingredientes predecibles también reducen la incertidumbre operativa para las fábricas de piensos y los productores ganaderos.

USSEC ha rastreado la calidad de la soya en múltiples orígenes globales durante más de una década. Según los datos registrados, la harina elaborada con U.S. Soy muestra menor variabilidad y menos daño físico que la harina de soya producida en muchas otras regiones.
Varios factores contribuyen a esta ventaja en la consistencia. En Estados Unidos, el grano de soya se seca naturalmente en el campo antes de la cosecha, lo que reduce la necesidad de un secado mecánico intensivo que puede dañar los granos. La sólida infraestructura de transporte, los avanzados sistemas de almacenamiento y el cuidadoso manejo post-cosecha también ayudan a preservar la calidad del grano desde la granja hasta el terminal de exportación.
La reducción del daño a la soya mejora la digestibilidad de los aminoácidos y promueve un rendimiento nutricional más consistente. Para los productores que operan con márgenes ajustados, estas diferencias pueden afectar la rentabilidad.
El valor de la harina de soya no debe juzgarse únicamente por su contenido de proteína cruda. En cambio, los nutricionistas evalúan cada vez más la harina de soya en función de cuatro factores principales.
Calidad del grano de soya entero
Consistencia

Los aminoácidos son especialmente importantes porque son los componentes básicos que los animales utilizan para el desarrollo muscular, la producción de leche, la producción de huevos y el crecimiento general. Los aminoácidos altamente digestibles permiten a los animales aprovechar los nutrientes de manera más eficiente, reduciendo el desperdicio de alimento y mejorando los resultados de rendimiento.
La energía metabolizable es otra parte importante de la ecuación. Los ingredientes para alimentos con mayor energía utilizable ayudan al ganado y a las aves de corral a crecer de manera más eficiente usando menos alimento en total. Cuando la harina de soya ofrece una digestibilidad consistente de aminoácidos junto con valores de energía confiables, los nutricionistas pueden formular dietas con mayor precisión y mantener los costos de alimentación bajo un mejor control.

Esta precisión nutricional es cada vez más importante a medida que los productores ganaderos de todo el mundo trabajan para mejorar la eficiencia mientras satisfacen la creciente demanda de los consumidores de producción proteíca sostenible.

La consistencia de la harina elaborada con U.S. Soy comienza mucho antes de que la soya llegue a una planta de procesamiento. Comienza en la granja.
Los agricultores de U.S. Soy utilizan cada vez más tecnologías de agricultura de precisión para optimizar la producción de cultivos mientras protegen los recursos naturales. Estas tecnologías incluyen mapeo de suelos, imágenes satelitales, equipos guiados por GPS, aplicación de fertilizantes a tasa variable, monitoreo con drones y análisis meteorológicos avanzados.
La agricultura de precisión permite a los agricultores aplicar insumos como fertilizantes, semillas y productos de protección de cultivos solo donde son necesarios y en las cantidades adecuadas.
Este enfoque ayuda a maximizar el potencial de rendimiento, al tiempo que reduce el impacto ambiental y previene el estrés innecesario de los cultivos que puede afectar la calidad de la soya.
Los sistemas de monitoreo avanzados también ayudan a los agricultores a detectar problemas a tiempo, favoreciendo plantas más sanas y reduciendo el riesgo de daños a los cultivos. Junto con prácticas agronómicas sólidas y equipos de cosecha modernos, estas herramientas contribuyen a ofrecer la consistencia y confiabilidad asociadas con U.S.Soy.




La consistencia en los ingredientes de los alimentos hace más que mejorar el rendimiento animal: también contribuye a la sostenibilidad.
Cuando los nutricionistas pueden formular dietas con mayor precisión, pueden reducir los excesos de nutrientes y minimizar los residuos. Menos residuos significa menos nutrientes excretados al medio ambiente y una mayor eficiencia en el uso de recursos en todo el sistema de producción ganadera.
Esta conexión entre la eficiencia alimentaria y la sostenibilidad es cada vez más importante a medida que las empresas alimentarias, los minoristas y los consumidores exigen una menor huella ambiental en las cadenas globales de suministro de proteínas.
Según los recursos de sostenibilidad de USSEC, U.S. Soy tiene una de las huellas de carbono más bajas entre los principales orígenes productores de soya. Las prácticas agrícolas sostenibles, los sistemas de transporte eficientes, el cambio mínimo en el uso de la tierra y las mejoras continuas en la productividad contribuyen a esta ventaja.
La consistencia ayuda a la sostenibilidad
El SSAP es una verificación auditada por terceros desarrollada para documentar y validar las prácticas de producción sostenible de U. S. Soy. Proporciona a los clientes internacionales la garantía de que la soya y los productos de soya se producen en cumplimiento con las regulaciones ambientales, las leyes de conservación y las prácticas agrícolas responsables.
El protocolo cubre una amplia gama de indicadores de sostenibilidad, incluyendo:
Protección de la biodiversidad
Altas reservas de carbono
Prácticas de producción
Salud y bienestar público y laboral
Mejora continua


El SSAP se ha convertido en uno de los sistemas de verificación de sostenibilidad más grandes de la agricultura mundial. Según informes recientes de USSEC, el programa verificó el envío de más de 46.5 millones de toneladas métricas de U.S.Soy verificada por el SSAP durante el año comercial 2025, y más de 232 millones de toneladas métricas se han enviado acumulativamente desde 2014.
Dado que el protocolo es auditado por terceros y reconocido en toda la cadena de suministro, los compradores internacionales pueden utilizar los certificados SSAP para ayudar a cumplir con los requisitos de informes de sostenibilidad y las expectativas de abastecimiento de sus clientes.

A medida que la sostenibilidad se vuelve cada vez más importante para los consumidores, las empresas alimentarias buscan formas de comunicar prácticas de abastecimiento responsable de manera más clara.
Para respaldar este esfuerzo, la etiqueta “Fed with Sustainable Soy” permite a las empresas que producen carne, aves, lácteos, mariscos y huevos alimentados con soya demostrar su compromiso con el abastecimiento sostenible. La etiqueta indica que la soya utilizada en los alimentos ha sido verificada a través del sistema SSAP.
La etiqueta ayuda a cerrar la brecha entre las prácticas de sostenibilidad agrícola y la conciencia del consumidor. También proporciona a las marcas una forma creíble de respaldar los compromisos ambientales y los objetivos de sostenibilidad.


Las etiquetas de “U.S. Soy Sustaninable” aparecen en más de 1.200 paquetes de productos en todo el mundo, lo que demuestra el creciente interés de las empresas alimentarias y los minoristas en soluciones de sostenibilidad transparentes.
A medida que la demanda global de proteína animal continúa aumentando, la consistencia y sostenibilidad de los ingredientes para alimentos se volverán aún más críticas. Los productores ganaderos enfrentan una presión creciente para mejorar la eficiencia, reducir el impacto ambiental y mantener la rentabilidad en un mercado altamente competitivo.
La harina de soya elaborada con U.S. Soy ofrece un perfil nutricional confiable respaldado por prácticas agrícolas modernas y sostenibilidad verificada. Desde las herramientas de agricultura de precisión utilizadas en el campo hasta los sistemas de verificación de sostenibilidad de terceros, la industria de U.S. Soy continúa invirtiendo en prácticas que respaldan tanto el rendimiento de los alimentos como la administración ambiental.

Para los fabricantes de alimentos, nutricionistas, productores ganaderos y empresas alimentarias, la consistencia ya no es simplemente una preferencia de calidad: es una ventaja estratégica.
Para obtener más información sobre la U.S. Soy Sostenible, el programa SSAP y la etiqueta “Feed with Sustainable Soy” visite USSEC.org.


U.S. Soy cuenta con la huella de carbono más baja en comparación con la soya de Brasil y Argentina¹. Esto significa que una harina de soya más sostenible ofrece el desempeño y el valor que espera: mayor consistencia², mejor confiabilidad y un perfil nutricional superior³.
ESCANEA PARA DESCUBRIR CÓMO
LA SOYA DE ESTADOS UNIDOS PUEDE IMPULSAR TU NEGOCIO.

1
2
3


“Tabla de Prebióticos, Probióticos & Otros, Latam"
PAISES EN DISTRIBUCIÓN EN LATINOAMÉRICA
INFORMACIÓN ADICIONAL
Combinación sinérgica de ácidos orgánicos y fuente de metionina altamente disponible para adicionar al alimento balanceado y promover la integridad intestinal.
ESPECIE DE DESTINO DOSIS DE USO
CONCENTRACIÓN (UFC/G PROD.)
INGREDIENTE/S

EMPRESA / FABRICANTE NOMBRE COMERCIAL
Consulte la disponibilidad con uno de nuestros técnicos: info@novusint.com
Acidificante orgánico para mezclarse con el agua de bebida de los animales.
Combinación sinérgica de ácidos orgánicos y HMBTa (precursor de metionina) Aves y Cerdos 3kg a 5kg por tonelada de alimento terminado
Ácido fumárico, ácido benzoico, DL-metionina hidroxianálogo de calcio
ACTIVATE® DA Aditivo Eubiótico
Metionina hidroxianálogo, ácido fórmico y ácido propiónico Aves y Cerdos 0.5 a 1.0 ml/L
Ácido fórmico, ácido propiónico, DL-metionina hidroxianálogo
ACTIVATE® WD MAX Aditivo Nutricional Acidificante
Aditivo acidificante para mejorar la eficiencia alimenticia. Para la elaboración de alimento para pollos de engorde, gallinas ponedoras y pavos en todas sus etapas productivas.
Pollos de engorda, gallinas ponedoras y pavos 0.5kg por tonelada de alimento terminado
Ácido benzoico, formiato de calcio, ácido fumárico y excipientes
Aditivo acidificante granular, auxiliar en el incremento digestivo de los piensos para cerdos en todas las etapas productivas.
Añadir al alimento hasta 0.5% según indicación: • Lechones hasta 0.25% • Cerdas hasta 0.3% • Cerdos de engorde hasta 0.5%
Cerdos en todas las etapas productivas
Ácido benzoico, formiato de calcio, ácido fumárico y excipientes
Aromatizante, mejorador de la apetencia y palatabilidad del pienso.
15g a 60g por tonelada de alimento terminado
Aves, Cerdos y Bovinos
Ácido
benzoico, formiato de calcio, ácido fumárico
Eubiótico
AVIMATRIX® Aditivo
Ácido
benzoico, ácido fumárico, formiato de calcio
PROVENIA®
Eubiótico
Aditivo
ENHANCE®
NEXT
150 Aditivo Eubiótico Timol y Carvacrol Timol, carvacrol y excipientes
PAISES EN DISTRIBUCIÓN EN LATINOAMÉRICA
INFORMACIÓN ADICIONAL
GOLF es una mezcla de prebióticos naturales, de tecnología exclusiva de Olmix, especialmente desarrollada para aumentar las poblaciones de bacterias benéficas decenas de veces (principalmente Lactobacillus y Bifidobacterias) y para reducir la población de microorganismos patógenos, como Salmonella, E. coli, Clostridium y otros patógenos oportunistas por la sinergia de sus componentes (FOS, GOS, MOS y Beta-glucanos), que actúan modulando la microbiota intestinal y, en consecuencia, favorecen la salud intestinal y sistémica del animal.
DOSIS DE USO
COMPOSICIÓN PREBIÓTICA ESPECIE DE DESTINO
EMPRESA / FABRICANTE NOMBRE COMERCIAL
Sudamérica
BIFIDOGÉNICO: Los prebióticos FOS y GOS son fibras solubles fermentables, que, por no ser digeridas por las enzimas digestivas del animal, alcanzan el intestino grueso, en donde sirven de sustratos para las bacterias beneficiosas, aumentando la síntesis de ácidos grasos de cadena corta (acético, propiónico y butírico) y bacteriocinas.
EFECTO
SALUD INTESTINAL: Con el aumento de la población de bacterias beneficiosas, el crecimiento de microorganismos patógenos es inhibido por diferentes medios de acción, siendo estos, exclusión competitiva, acidificación del ambiente intestinal, acción directa de las bacteriocinas y de los ácidos grasos. La reducción de enteritis y la acidificación del pH intestinal favorecen la acción de las enzimas digestivas resultando en la mejora de la absorción de los nutrientes de la dieta, incluyendo minerales como calcio y magnesio
Aves (pollos de engordepreiniciador e iniciador) 1,02,0kg/t; Aves (pollos de engordecrecimiento y terminación) 0,5 -1,0kg/t; Aves (ponedoraspreiniciadior e iniciador) 1,02,0kg/t; Aves (ponedoras otras fases) 0,51,0kg/t; Cerdos (preiniciador, iniciador y reproducción) 3,0kg/t; Cerdos (crecimiento y terminación) 1,02,0kg/t; Bovinos 1,52,5kg/t; Ovejas y cabras 1,52,5kg/t; Equinos 1,52,5kg/ ton; Peces 1,03,0kg/t; Camarones 1,02,0kg/t; Perros y gatos (crías) 1,03,0kg/t; Perros y gatos (adultos) 1,02,0kg/t.
Mananoligosacáridos (MOS), betaglucanos, galactoligosacáridos, fructoligosacáridos, levadura y minerales orgánicos Indicado para todas las especies
GOLF
INMUNOMODULACIÓN: Los 1,3 y 1,6 betaglucanos son inmunomoduladores, que estimulan la actividad de las células del sistema inmunitario. AGLUTINACIÓN FÍSICA DE BACTERIAS
DAÑINAS: MOS es un poderoso aglutinador de bacterias que posee fimbrias del tipo I, como las Salmonella y E. coli . La sinergia entre sus principios activos convierte a GOLF en una mezcla prebiótica con una alta capacidad para modular la microbiota de los animales con efecto inmunomodulador eficaz, aumentando el rendimiento productivo y mejorando el estado de salud de los animales.
INMUNOMODULACION: Los 1,3 y 1,6 β-glucanos son inmunomoduladores, que estimulan la actividad de las células del sistema inmunitario. Aumenta la concentración de anticuerpos en el suero y en la mucosa intestinal, la síntesis de antimicrobianos naturales (peróxido de hidrógeno y óxido nítrico) y la resistencia al estrés (cortisol).
AGLUTINACIÓN FÍSICA DE BACTERIAS DAÑINAS:
MOS es un poderoso aglutinador de bacterias que posee fimbrias del tipo I, como las Salmonella y E. coli contribuyendo al equilíbrio de la microbiota intestinal. El efecto secundario de la modulación de la microbiota y la inmunomoulación intestinal se refleja en una mayor salud sistémica del animal Se puede utilizar como sinérgico, sustituto o rotacional a los APC’s.
Aves (preiniciador e iniciador) 1,52,5kg/t; Aves (crecimiento y terminación) 0,51,5kg/t; Cerdos (preiniciador, iniciador, reproducción) 2,0kg/t; Cerdos (crecimiento y terminación) 0,51,5kg/t; Bovinos 1,02,0kg/t o 20g/animal/día; Ovejas y cabras 1,02,0kg/t o 20g/animal/día; Equinos 1,02,0kg/t o 20g/animal/día; Peces 1,03,0kg/t; Camarones 1,03,0kg/t; Perros y gatos (adultos) 1,03,0kg/t.
Betaglucanos y mananoligosacáridos de las levaduras Saccharomyces cerevisiae
GLUCAN MOS
BioWall es una fracción premium de la pared celular de levadura, rica en polisacáridos bioactivos como β-glucanos (1,3/1,6) y manano-oligosacáridos (MOS), que actúa como una barrera biológica natural, protegiendo a los animales contra patógenos intestinales y micotoxinas, a la vez que refuerza la integridad intestinal y la resistencia inmunitaria.
Sudamérica
• Adsorbe y reduce la biodisponibilidad de micotoxinas como la Zearalenona (ZEA) y la Ocratoxina (OTA).
Agregar a la ración de los animales según la recomendación del responsable técnico.
Indicado para todas las especies
Betaglucanos y mananoligosacáridos (MOS) de las levaduras Saccharomyces cerevisiae
BIOWALL
• Previene la adhesión de patógenos intestinales como Salmonella y E. coli , mediante la aglutinación promovida por los MOS.
• Estimula la respuesta inmunitaria.
• Promueve el equilibrio de la microbiota intestinal gracias a su efecto prebiótico natural.
Compuestos de bajo peso molecular. Mediante hidrólisis enzimática cuidadosamente controlada, las proteínas se transforman en péptidos, aminoácidos y nucleótidos libres de bajo peso molecular y alta biodisponibilidad, lo que garantiza una alta digestibilidad y una mejor absorción de nutrientes.
• Favorece la salud intestinal y la inmunidad: Rico en β-glucanos y MOS que modulan la inmunidad y equilibran la microbiota.
• Estimula el desarrollo y la adaptación: Ideal para animales jóvenes, ancianos o estresados (destete, transporte, recuperación de la salud) donde el uso eficiente de la energía y los nutrientes es esencial.
AvesPollo de engorde: 1,0 –2,0 kg; CerdosLechones –em reemplazo a plasma 2,0 –5,0%; CerdosOtras fases –em reemplazo a plasma 1,0 –2,0% CerdosComo aditivo 2,0 –5,0 kg; BovinosTerneros 5 –10g/cabeza/día; BovinosGanado lechero –pre y post parto 10 –20g/cabeza/día; Peces y camarones0,5 –4,0% Perros y gatos0,5 –4,0%
• Potenciador natural del sabor: Aumenta la palatabilidad y reduce el rechazo del alimento.
Saccharomyces cerevisiae
Levadura
PAISES EN DISTRIBUCIÓN EN LATINOAMÉRICA
INFORMACIÓN ADICIONAL
DOSIS DE USO
INGREDIENTE/S ESPECIE DE DESTINO
NOMBRE COMERCIAL
EMPRESA / FABRICANTE
Colombia y Republica Dominicana
Mezcla de carbohidratos funcionales a base de fructooligosacaridos de cadena corta y maltooligosacaridos generados a partir de procesos biotecnológicos de transformación enzimatica que sirven como sustrato selectivo para microorganismos benéficos intestinales lo que permite modular las comunidades microbianas aumentando la producción de ácidos grasos de cadena corta y promoviendo un ambiente óptimo en el intestino, adicionalmente, esta mezcla específica de carbohidratos funcionales brinda un efecto modulador de la inflamación y la respuesta inmune lo que ayuda a mantener una salud intestinal adecuada.
Indicado para Pollos de engorde, gallinas ponedoras y reproductoras, cerdos (engorde, cerdas de cría y reproductores), crustáceos y peces de aguas frías y cálidas, perros y gatos de todas las edades y razas. Pollos de engorde, gallinas ponedoras y reproductoras: 700-1200 g /Ton de alimento. Lechones, cerdos en precebo, ceba, engorde y finalización: 700-1200 g/Ton alimento. Cerdas de cría, gestación y lactancia y reproductores: 700-1200 g/Ton alimento. Perros y gatos: 700-1200 g/Ton alimento. Peces de aguas frías y cálidas: 700 a 1.500 g/Ton alimento. Crustáceos (camarón, langostino y langosta), en etapas de alevino, juvenil, adulto y reproducción): 700 a 1.500 g/Ton alimento.
Fructooligosacaridos y Maltooligosacaridos
Prefib
Producto para ser utilizado como parte de un programa de reemplazo de antibioticos promotores de crecimiento, ademas de su accion prebiotica tambien mejora la eficiencia alimenticia y fortalece la estructura intestinal mejorando la salud y el desempeño de los animales de su producción.
Pollos de engorde: 450 g/Ton alimento en etapas de preinicio e iniciación. Gallinas ponedoras y reproductoras: 450 g/Ton alimento en etapas de preinicio e iniciación. Cerdos (engorde, cerdas de cría y reproductores): 450 g/Ton alimento en etapas de preinicio e iniciación. Crustáceos y peces de aguas frías y cálidas: 450 g/Ton alimento en etapas de preinicio e iniciación.
Republica Dominicana, Ecuador, Colombia y Guatemala
Producto para ser utilizado como parte de un programa de reemplazo de antibioticos promotores de crecimiento, ademas de su accion prebiotica tambien mejora la eficiencia alimenticia y fortalece la estructura intestinal mejorando la salud y el desempeño de los animales de su producción.
Pollos de engorde: 450 g/Ton alimento en etapas de engorde y finalización. Gallinas ponedoras y reproductoras: 450 g/Ton alimento en etapas de levante y postura/ producción. Cerdos (engorde, cerdas de cría y reproductores): 450 g/ Ton alimento en etapas de engorde, finalización, gestación, lactancia y reproducción. Crustáceos y peces de aguas frías y cálidas: 450 g/Ton alimento en etapas de juveniles, adultos y reproducción.
Indicado para Pollos de engorde, gallinas ponedoras y reproductoras, cerdos (engorde, cerdas de cría y reproductores), crustáceos y peces de aguas frías y cálidas.
Fructooligosacaridos, Aceite esencial de Lippia origanoides
Inicio
Fingrow
Mexico, Argentina, Peru, CostaRica, Uruguay, Chile, Venezuela, Colombia, Brazil, Paraguay
0,20,5% de la matera seca fuente de magnesio altamente soluble y buffer
Rumiantes
pHix-up oxido de Magnesio

PAISES EN DISTRIBUCIÓN EN LATINOAMÉRICA
INFORMACIÓN ADICIONAL
1) Primer probiótico en el mercado con germinación intestinal comprobada in vivo 2) Probiótico resistente a la peletización y al pH gástrico con germinación precisa en el intestino de las aves. 3) Acción en la modulación de la microbiota intestinal, incluso favoreciendo el control de patógenos como E. coli, Clostridium perfringens y Salmonella spp . 4) Favorece la integridad intestinal y tiene una acción antiinflamatoria que promueve un mayor equilibrio de la salud intestinal, disminuye la disbiosis y proporciona mayores ganancias zootécnicas. 5) Producto con compatibilidad comprobada con los principales promotores y anticoccidianos del mercado. Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Jamaica, México, Panamá, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela
DOSIS DE USO
Producto para incorporación en premezcla que se utilizará para la producción de alimentos para pollos de engorde, pavos, reproductoras y ponedoras. 10 g/ton de alimento.
Producto para incorporación directa en alimentos de pollos de engorde, pavos, reproductoras y ponedoras. 500 g/ton de alimento.
EMPRESA / FABRICANTE NOMBRE COMERCIAL INGREDIENTE/S ESPECIE DE DESTINO
29784 1x10 10 UFC/g prod
ALTERION NE Bacillus subtilis
UFC/g prod
29784 2x108
NE 50 Bacillus subtilis
ALTERION
Melo-Durán D.1 y Villagómez-Estrada S.1
1 Facultad de Veterinaria y Agronomía/ Universidad UTE/ Ecuador.
El destete representa uno de los mayores desafíos para la salud intestinal del lechón debido a los cambios simultáneos en la alimentación, el ambiente, la interacción social y el estado inmunológico


La sustitución de una dieta líquida basada en leche por alimentos sólidos de origen vegetal modifica el ecosistema intestinal y desencadena una rápida reorganización de la microbiota (Choudhury et al., 2021; Ortiz Sanjuán et al., 2024)
Durante esta transición, la microbiota evoluciona desde una comunidad adaptada al metabolismo de nutrientes lácteos hacia otra especializada en la fermentación de polisacáridos complejos presentes en los ingredientes vegetales.

Entre ellas, los prebióticos destacan por su capacidad para modular la microbiota, estimular la producción de metabolitos fermentativos y fortalecer la función de barrera y la respuesta inmune intestinal (Yu et al., 2020; Zhang et al., 2022; Keum et al., 2025)
Este proceso se asocia con un incremento de bacterias como Prevotella, Faecalibacterium, Roseburia y Ruminococcus, consideradas indicadores de una microbiota más madura y funcional (Choudhury et al., 2021; Tian et al., 2021).
Cuando esta sucesión ecológica se retrasa o se altera, aumenta la susceptibilidad a diarrea postdestete y a procesos de disbiosis caracterizados por una menor diversidad microbiana y una mayor abundancia de bacterias oportunistas (Gresse et al., 2017; Ortiz Sanjuán et al., 2024)
En este contexto, la restricción del uso de antibióticos promotores del crecimiento y del óxido de zinc farmacológico ha impulsado la búsqueda de estrategias nutricionales que favorezcan la estabilidad intestinal.
Más allá de sus efectos sobre el desempeño productivo, la evidencia reciente sugiere que su principal aporte consiste en favorecer la maduración funcional de la microbiota durante el postdestete (Tian et al., 2021; Stanley et al., 2025; Keum et al., 2025).
El objetivo de esta revisión es analizar la evidencia científica sobre el papel de los prebióticos como moduladores de la maduración de la microbiota intestinal durante el postdestete en lechones, con énfasis en sus efectos sobre la sucesión microbiana, la producción de metabolitos fermentativos, la salud intestinal y su relación con el desempeño productivo.



La microbiota intestinal del lechón experimenta una rápida reorganización durante el postdestete como respuesta al cambio de una dieta basada en leche hacia alimentos sólidos de origen vegetal.
Esta modificación altera la disponibilidad de sustratos fermentables y favorece la sustitución progresiva de microorganismos especializados en el metabolismo de nutrientes lácteos por comunidades adaptadas a la degradación de polisacáridos complejos (Choudhury et al., 2021; Ortiz Sanjuán et al., 2024).
Paralelamente, se producen cambios funcionales asociados con un incremento de las rutas metabólicas relacionadas con la fermentación de fibra y la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), elementos clave para la adaptación intestinal al nuevo régimen alimenticio (Holman et al., 2021).
Entre los cambios más consistentes destaca el incremento de géneros como Prevotella, Faecalibacterium, Roseburia y Ruminococcus, considerados indicadores de una microbiota más madura por su elevada capacidad para degradar carbohidratos estructurales y generar metabolitos beneficiosos para el hospedador (Choudhury et al., 2021; Tian et al., 2021).
En este contexto, la maduración microbiana debe entenderse no solo como un cambio en la composición bacteriana, sino como la adquisición de una mayor funcionalidad metabólica.

que este proceso puede iniciarse antes del destete, ya que la suplementación temprana con xilooligosacáridos (XOS) favorece el establecimiento de bacterias degradadoras de fibra y aumenta el potencial de producción de butirato durante la recría (González-Solé et al., 2022)
Cuando esta sucesión ecológica se retrasa o se interrumpe, aumenta la susceptibilidad a trastornos digestivos. Los lechones con diarrea postdestete presentan una menor diversidad microbiana, una reducida abundancia de bacterias fermentadoras y perfiles bacterianos que permanecen similares a los observados inmediatamente después del destete, reflejando una microbiota funcionalmente inmadura (Karasova et al., 2020; Zhu et al., 2024; Ortiz Sanjuán et al., 2024)
Estos hallazgos respaldan el concepto de que la diarrea postdestete representa, al menos en parte, el fracaso de la microbiota para completar oportunamente su proceso de maduración.
En consecuencia, favorecer una sucesión microbiana rápida y estable constituye uno de los principales objetivos de la nutrición durante el postdestete.

Bajo este enfoque, las estrategias nutricionales dejan de orientarse únicamente al control de patógenos y buscan acelerar el establecimiento de una microbiota funcional capaz de sostener la fermentación de carbohidratos, la producción de AGCC y la resiliencia intestinal frente a los desafíos propios de esta etapa (Choudhury et al., 2021; Ortiz Sanjuán et al., 2024)
Los prebióticos han pasado de considerarse simplemente ingredientes no digeribles a ser reconocidos como moduladores de la maduración de la microbiota intestinal durante el postdestete.
Su principal función consiste en aportar sustratos fermentables que favorecen el establecimiento de comunidades bacterianas adaptadas a la utilización de carbohidratos complejos, acelerando la transición hacia una microbiota más estable y funcional (Choudhury et al., 2021; Tian et al., 2021)
Entre los prebióticos más estudiados en lechones se encuentran los fructooligosacáridos (FOS), la inulina, los galactooligosacáridos (GOS), los xilooligosacáridos (XOS) y los mananooligosacáridos (MOS). FOS, inulina, GOS y XOS actúan principalmente mediante fermentación selectiva, promoviendo el crecimiento de bacterias asociadas con la degradación de polisacáridos y la producción de metabolitos beneficiosos.

En contraste, los MOS combinan este efecto con mecanismos de exclusión competitiva que limitan la adhesión de cepas enterotoxigénicas de Escherichia coli al epitelio intestinal (Yu et al., 2020)
Diversos estudios coinciden en que la suplementación con GOS, XOS, FOS o inulina favorece el enriquecimiento de bacterias fermentadoras y acelera la adquisición de funciones metabólicas propias de una microbiota madura.
Tian et al. (2021) observaron un incremento de poblaciones productoras de AGCC y una menor activación de vías inflamatorias tras la suplementación con GOS, mientras que Stanley et al. (2025) reportaron cambios transitorios en la estructura microbiana durante las primeras semanas posteriores al destete.
De forma similar, Keum et al. (2025) describieron modificaciones favorables de la microbiota e incrementos en bacterias asociadas con la producción de AGCC tras la suplementación con FOS e inulina.
Asimismo, la administración de XOS durante la lactancia promovió el establecimiento temprano de bacterias degradadoras de fibra y efectos que persistieron durante la recría (González-Solé et al., 2022).
Los MOS presentan un mecanismo complementario al reducir la colonización por E. coli enterotoxigénica y favorecer indirectamente la estabilidad del ecosistema intestinal. En modelos de desafío con ETEC, Yu et al. (2020) demostraron mejoras en la integridad epitelial y una menor respuesta inflamatoria, acompañadas de cambios favorables en la microbiota.
Sin embargo, la magnitud de la respuesta depende del tipo de prebiótico y de las condiciones sanitarias. Cho et al. (2020) observaron que un stimbiotico fue más eficaz que MOS o FOS para mejorar el desempeño y reducir TNF-α en lechones alimentados con dietas bajas en óxido de zinc, probablemente por una mayor estimulación de bacterias degradadoras de fibra y de la fermentación de carbohidratos.

En conjunto, la evidencia indica que los prebióticos favorecen la maduración funcional de la microbiota más que el crecimiento de un grupo bacteriano específico. Su principal contribución consiste en acelerar el establecimiento de un ecosistema microbiano capaz de utilizar eficientemente los carbohidratos complejos del alimento sólido y sostener una fermentación intestinal más estable durante el periodo postdestete.
Tabla 1. Principales mecanismos mediante los cuales los prebióticos modulan la transición ecológica de la microbiota intestinal durante el postdestete.
Mecanismo Cambios microbiológicos
Estimulación de bacterias fermentadoras de carbohidratos
Incremento de la fermentación y producción de AGCC
Incremento de Prevotella, Faecalibacterium, Roseburia, Ruminococcus y otras bacterias degradadoras de fibra
Mayor actividad fermentativa y aumento de bacterias productoras de acetato, propionato y butirato
Fortalecimiento de la barrera intestinal e inmunomodulación
Interacción microbiotahospedador favorecida por metabolitos fermentativos
Principales efectos fisiológicos
Aceleración de la maduración funcional de la microbiota y mejor adaptación al alimento sólido
Mayor disponibilidad de AGCC, nutrición de colonocitos y mantenimiento del ambiente intestinal
Mayor expresión de proteínas de unión estrecha, incremento de IgA y menor activación de NF-κB y citocinas proinflamatorias
Prebióticos con evidencia
FOS, inulina, GOS, XOS
Referencias
Choudhury et al., 2021; Tian et al., 2021; Stanley et al., 2025; González-Solé et al., 2022
FOS, inulina, GOS
Exclusión competitiva de patógenos
Estimulación de la fermentación de fibra bajo condiciones de desafío
Menor colonización por Escherichia coli enterotoxigénica y otras Enterobacteriaceae
Incremento de bacterias degradadoras de fibra (Clostridiales Family XIII y Clostridiaceae)
MOS, FOS, GOS, inulina
Tian et al., 2021; Keum et al., 2025; Uerlings et al., 2020
Yu et al., 2020; Tian et al., 2021; Zhang et al., 2022; Keum et al., 2025
Reducción del riesgo de diarrea postdestete y mayor estabilidad del ecosistema intestinal MOS Yu et al., 2020
Mayor relación
VFA:BCFA, menor TNFy mejor desempeño en condiciones sanitarias desfavorables
Stimbiotic (STB) Cho et al., 2020

En conjunto, la evidencia indica que los prebióticos favorecen la maduración funcional de la microbiota intestinal mediante tres mecanismos complementarios:
Enriquecimiento de bacterias fermentadoras de carbohidratos.
Incremento de la producción de AGCC.
Fortalecimiento de la barrera intestinal e inmunidad mucosal.
Aunque los mecanismos específicos varían entre tipos de prebióticos, todos buscan acelerar la transición hacia un ecosistema microbiano más estable y resiliente durante el postdestete (Tian et al., 2021; Yu et al., 2020; Keum et al., 2025).
Los prebióticos favorecen cambios consistentes en la composición y funcionalidad de la microbiota intestinal durante el postdestete. Aunque la respuesta depende del tipo de prebiótico, la dosis y las condiciones de producción, la mayoría de los estudios coinciden en que estos compuestos promueven comunidades bacterianas asociadas con una mayor maduración funcional del ecosistema intestinal (Tian et al., 2021; Keum et al., 2025).

Entre los cambios más frecuentes se encuentra el incremento de bacterias fermentadoras de carbohidratos, como Prevotella, Faecalibacterium, Roseburia y Ruminococcus, cuya presencia se asocia con una mayor capacidad para degradar polisacáridos complejos y producir metabolitos beneficiosos.
Asimismo, una mayor abundancia de Faecalibacterium, Megasphaera y Subdoligranulum se ha asociado con un mejor desempeño durante la fase de recría (Mahmud et al., 2023).
En contraste, los MOS han mostrado capacidad para reducir poblaciones de Proteobacteria y Escherichia coli, especialmente bajo condiciones de desafío sanitario (Yu et al., 2020)

Más allá de los cambios taxonómicos, la principal consecuencia de la suplementación prebiótica es el incremento de la actividad fermentativa de la microbiota. La fermentación de carbohidratos no digeribles genera ácidos grasos de cadena corta (AGCC), principalmente acetato, propionato y butirato, metabolitos que constituyen uno de los principales indicadores de una microbiota funcionalmente madura
Diversos estudios con GOS, FOS e inulina han demostrado aumentos en la producción de AGCC acompañados por una expansión de bacterias fermentadoras (Tian et al., 2021; Keum et al., 2025)

Entre estos metabolitos, el butirato destaca por su papel como fuente energética de los colonocitos y por su participación en el mantenimiento de la integridad epitelial y la homeostasis inmunológica, mientras que el acetato y el propionato contribuyen al metabolismo energético y a la regulación de diversas funciones fisiológicas del hospedador (Uerlings et al., 2020).
En consecuencia, la eficacia de una estrategia prebiótica debe evaluarse no solo por los cambios en la composición bacteriana, sino también por su capacidad para favorecer una microbiota metabólicamente activa capaz de sostener una producción estable de AGCC.
Tabla 2. Principales cambios microbianos y metabolitos asociados a los prebióticos evaluados durante el postdestete.
Prebiótico Principales cambios en la microbiota
GOS ↑ Prevotella y bacterias productoras de AGCC
Metabolitos asociados Referencias
↑ Acetato y butirato Tian et al., 2021
XOS ↑ Bacterias degradadoras de fibra ↑ AGCC
FOS
↑ Megasphaera, Phascolarctobacterium y otros productores de AGCC
Inulina ↑ Productores de AGCC
MOS ↑ Lactobacillus, Bifidobacterium; ↓ Proteobacteria y Escherichia coli
↑ Acetato y propionato
González-Solé et al., 2022; Stanley et al., 2025
Zhang et al., 2022; Keum et al., 2025
↑ Propionato y butirato Uerlings et al., 2020; Keum et al., 2025
↑ Acetato Yu et al., 2020


Los cambios inducidos por los prebióticos sobre la microbiota intestinal adquieren relevancia biológica cuando se traducen en una mejor función de barrera y en una respuesta inmune más equilibrada.
Durante el postdestete, la integridad del epitelio intestinal es esencial para mantener la homeostasis digestiva y reducir la susceptibilidad a trastornos entéricos, por lo que numerosos estudios han evaluado el efecto de los prebióticos sobre estos procesos (Yu et al., 2020; Zhang et al., 2022)
Uno de los efectos más consistentes es la preservación de la arquitectura intestinal. Estudios con inulina han mostrado efectos favorables sobre la función de barrera intestinal y la respuesta inmune (Uerlings et al., 2020), mientras que los MOS incrementaron la altura de las vellosidades y mejoraron la morfología intestinal en lechones desafiados con Escherichia coli enterotoxigénica (Yu et al., 2020)
Paralelamente, diversos estudios reportan una mayor expresión de proteínas de unión estrecha, como ZO-1, claudinas y ocludina, lo que contribuye a preservar la función de barrera y reducir la permeabilidad intestinal (Yu et al., 2020; Zhang et al., 2022).

Los prebióticos también modulan la respuesta inmune mucosal. La suplementación con GOS, FOS e inulina se ha asociado con incrementos en la concentración de IgA, principal inmunoglobulina presente en la mucosa intestinal, favoreciendo la exclusión de microorganismos potencialmente patógenos sin inducir una respuesta inflamatoria excesiva (Tian et al., 2021; Keum et al., 2025)
Además, se ha observado una menor expresión de citocinas proinflamatorias como TNF-α, IL-1 e IL-6, junto con una reducción en la activación de vías dependientes de MyD88 y NF-κB, particularmente en estudios con MOS y GOS (Yu et al., 2020; Tian et al., 2021)
Tabla 3. Evidencia comparativa de los efectos de los prebióticos sobre salud intestinal e inmunidad.
Prebiótico Principales efectos sobre salud intestinal Referencias
MOS ↑ Altura de vellosidades, ↑ ZO-1 y claudina-1, ↑ IgA e IgM, ↓ TNF- , IL-1 e IL-6
FOS ↑ ZO-1, ocludina y claudinas; modulación de vías antioxidantes dependientes de Nrf2
Inulina ↑ Relación vellosidad:cripta, ↑ IgA y menor inflamación local
GOS ↑ IgA, menor activación de NF-κB y MyD88
Yu et al., 2020
Zhang et al., 2022
Uerlings et al., 2020; Keum et al., 2025
Tian et al., 2021
Aunque las mejoras observadas sobre microbiota, integridad intestinal e inmunidad son consistentes entre estudios, persiste la interrogante de hasta qué punto estos cambios biológicos se traducen en respuestas productivas medibles durante el periodo postdestete.

¿La maduración microbiana inducida por prebióticos se traduce en mejoras productivas?
Los prebióticos se han utilizado tradicionalmente con el objetivo de mejorar indicadores como la ganancia diaria de peso (ADG), el consumo de alimento (ADFI) y la conversión alimenticia (FCR).
Sin embargo, la evidencia reciente demuestra que las respuestas sobre microbiota intestinal y salud digestiva son mucho más consistentes que los efectos sobre el desempeño productivo (Keum et al., 2025; Stanley et al., 2025)
La reducción de la incidencia de diarrea constituye el beneficio productivo mejor documentado. Tanto FOS como MOS disminuyen la severidad de los trastornos digestivos y favorecen una recuperación más rápida de la función intestinal, principalmente mediante el fortalecimiento de la barrera epitelial y la modulación de la respuesta inflamatoria (Yu et al., 2020; Zhang et al., 2022)
Estos efectos son especialmente evidentes durante los primeros días posteriores al destete, cuando la microbiota atraviesa su fase de mayor inestabilidad.
En contraste, los resultados sobre crecimiento y eficiencia alimenticia son más variables. Aunque diversos estudios describen mejoras en la composición de la microbiota, la producción de AGCC y la respuesta inmune, estas modificaciones no siempre se reflejan en incrementos significativos de ADG o mejoras en la conversión alimenticia (Keum et al., 2025; Stanley et al., 2025)
Esto sugiere que una microbiota más madura favorece principalmente la resiliencia intestinal y la capacidad de adaptación del lechón frente al estrés postdestete, beneficios que pueden pasar desapercibidos en sistemas con baja presión sanitaria.
Este concepto también explica por qué los prebióticos no reproducen completamente los efectos observados con el óxido de zinc farmacológico
Aunque ambas estrategias comparten el objetivo de mantener la estabilidad intestinal, sus mecanismos de acción son diferentes y los prebióticos difícilmente igualan por sí solos la respuesta obtenida con ZnO en condiciones de elevado desafío sanitario (Ortiz Sanjuán et al., 2024; Satessa et al., 2020).

En consecuencia, la eficacia de los prebióticos no debería evaluarse exclusivamente mediante variables zootécnicas.

Los prebióticos representan un aditivo eficaz para modular la transición ecológica de la microbiota intestinal durante el postdestete. La evidencia indica que su principal efecto consiste en favorecer el establecimiento de comunidades microbianas más maduras y funcionales, caracterizadas por una mayor abundancia de bacterias fermentadoras y una mayor producción de ácidos grasos de cadena corta.
Los beneficios más consistentes se observan sobre la salud intestinal, incluyendo una mejor integridad de la barrera epitelial, una respuesta inmune más equilibrada y una menor incidencia de diarrea postdestete
En contraste, los efectos sobre índices productivos como ganancia de peso o conversión alimenticia son más variables y dependen del contexto sanitario y productivo.

Gutierrez Ortiz, Andres Julian 1,2,3 ; Pérez Rubio, María del Rocío 1,2
Universidad Cooperativa de Colombia Sede IbaguéEspinal 1,3 , Semillero de investigación GreenSuis 2 , Universidad Estatal del Oeste de Paraná 3

La formulación de dietas animales representa un desafío en términos de costos y sostenibilidad, especialmente en la producción de proteína de alta calidad para especies de interés zootécnico.
La soya (Glycine max), ampliamente utilizada como fuente principal de proteínas en las dietas animales, presenta limitaciones significativas como la fluctuación de precios en el mercado global y la dependencia de importaciones en muchos países en desarrollo.

En este contexto, el frijol mungo (Vigna radiata) surge como una alternativa prometedora debido a su adaptabilidad a diferentes condiciones agroecológicas, su

Al ser una especie agrícola con una corta duración, se usa como cultivo de transición, especialmente en siembras de tipo secano como el maíz, que requiere rotación de cultivo para evitar la acumulación de plagas.
El frijol mungo, tiene propiedades fijadoras de nitrógeno atmosférico al suelo gracias a la simbiosis que realiza con las bacterias del género Rhizobium.
Sus raíces exploran diversas capas del suelo mejorando así su estructura y aireación; al terminal su etapa productiva y recolectar la semilla, el resto de la plata es usado como abono verde, aportando nutrientes al suelo que serán posteriormente usados por otro cultivo, reduciendo el uso de fertilizantes industriales y cuidando a largo plazo la fertilidad del suelo (3).


Estudios previos han destacado el potencial del grano de frijol mungo en la producción de harinas con alta digestibilidad y valor proteico. Sin embargo, existe poca evidencia sobre cómo las diferentes etapas de cosecha afectan la calidad nutricional de la harina integral (de toda la planta) producida, aspecto crítico al evaluar su idoneidad como sustituto de la soya.
La optimización de este cultivo no solo podría diversificar las opciones de insumos alimenticios para la producción animal, sino también contribuir a la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios locales.
Por lo tanto, este estudio tiene como objetivo principal evaluar el rendimiento y la calidad nutricional de la planta completa de frijol mungo cosechado en diferentes etapas de desarrollo para determinar su viabilidad como sustituto de la soya en dietas para animales de abasto. Los resultados proporcionarán lineamientos prácticos para el manejo agronómico del cultivo, promoviendo alternativas locales y accesibles para los productores.
El frijol mungo es una legumbre originaria de La india que se expandió rápidamente hacia África y Asia, tiene un ciclo de producción corto y tolerancia a la sequía (4). Esto la hace ideal para pisos térmicos como el trópico bajo, incluso soportando alturas hasta los 2.000 msnm. Requiere de suelos ligeros y bien drenados con un pH de 4,5 a 8,3 y buena exposición al sol (5).

En su contenido nutricional se observa una cantidad de materia seca del 90%; proteína cruda de 25,8%; extracto etéreo del 1,9%; materia mineral de 4,6%; extracto libre de nitrógeno de 61,4% y energía de 18,7MJ/kg MS (6).
Esto lo convierte en un grano muy llamativo para la nutrición animal, destacando por su gran aporte de proteína y baja concentración de grasa, adicionalmente se sabe que es fuente de gran cantidad de micronutrientes como hierro, magnesio, fosforo, zinc vitamina B9 y antioxidantes naturales como flavonoides (Vitexina e Isovitexina) fenoles, tocoferoles y carotenoides (7).
Se ha demostrado que el reemplazo del grano de soya por el de frijol mungo, no impacta negativamente en los parámetros zootécnicos en dietas para cerdos en fase de crecimiento, por el contrario, el estudio indica que no existen diferencias significativas entre las variables de ganancia de peso y calidad de la canal.
El frijol mungo por ser más económico y de menor impacto ambiental, se posiciona como una opción para sustituir la soya en las dietas (8). La digestibilidad varía según la especie en la que se use este alimento, el tratamiento que se le haga al grano y el porcentaje de inclusión de este en la dieta.
El estudio se llevó a cabo en el departamento del Tolima, Colombia, en un predio ubicado a 600 m.s.n.m., con una temperatura máxima promedio de 34 °C, una temperatura mínima promedio de 21 °C y una precipitación anual de 1.185 mm.
Se empleó un diseño completamente al azar (DCA) con cuatro tratamientos correspondientes a diferentes estados fenológicos del frijol mungo, establecidos a los 20, 40, 60 y 70 días después de la siembra. Cada tratamiento estuvo conformado por cuatro repeticiones, distribuidas en parcelas de 4 m², para un total de 16 unidades experimentales.

Las muestras obtenidas en cada tratamiento fueron sometidas a análisis bromatológicos para determinar el contenido de materia seca (MS), energía bruta (EB), proteína cruda (PC), fibra detergente neutro corregida por cenizas y proteína (FDNcp), fibra detergente ácido corregida por cenizas y proteína (FDAcp), materia mineral (MM) y lignina. La materia orgánica (MO) y la hemicelulosa (HC) fueron calculadas mediante relaciones matemáticas a partir de los componentes analizados.


Con el fin de evaluar integralmente la calidad nutricional de la planta en cada estado fenológico, se construyó un Índice Nutricional Integrado (INI) mediante la normalización de las variables evaluadas con la siguiente ecuación: INI=PCn+EBn +HCn+FDNn+FDAn+LIGn, donde las variables con subíndice n corresponden a los valores normalizados entre 0 y 100.
Las variables consideradas favorables para la nutrición animal (proteína cruda, energía bruta y hemicelulosa) fueron normalizadas de forma directa, mientras que las variables asociadas con una menor digestibilidad (FDNcp, FDAcp y lignina) fueron normalizadas de forma inversa. Posteriormente, los valores normalizados fueron integrados en un único índice para cada tratamiento.
Finalmente, se realizó un análisis de regresión cuadrática entre el Índice Nutricional Integrado y los días después de la siembra, con el propósito de estimar el punto óptimo de corte que maximizara la calidad nutricional del frijol mungo para su utilización en alimentación animal.
Tabla 1: Composición bromatológica del frijol mungo (Vigna radiata) en cuatro estados fenológicos: T1 (20 días), T2 (40 días), T3 (60 días) y T4 (70 días) después de la siembra. MS: materia seca; MO: materia orgánica; PC: proteína cruda; FDNcp: fibra detergente neutro corregida para cenizas y proteína; FDAcp: fibra detergente ácido corregida para cenizas y proteína; MM: materia mineral. La hemicelulosa fue calculada como la diferencia entre FDNcp y FDAcp, mientras que la materia orgánica se obtuvo por diferencia entre la materia seca y la materia mineral. Los valores se expresan en porcentaje (%) de materia seca, excepto la energía bruta, expresada en kcal/kg.

Figura 1.Comportamiento del Índice Nutricional Integrado (INI) del frijol mungo (Vigna radiata) en diferentes estados fenológicos: T1 (20 días), T2 (40 días), T3 (60 días) y T4 (70 días) después de la siembra. El INI fue calculado a partir de la normalización de variables nutricionales favorables (proteína cruda, energía bruta y hemicelulosa) y desfavorables (FDNcp, FDAcp y lignina), permitiendo evaluar de forma integral la calidad nutricional de la planta.
El tratamiento 2 (corte a los 40 días), presentó la mejor relación entre contenido proteico, valor energético y composición de la pared celular.
Aunque la energía continuó aumentando hasta los 60 días, dicho incremento estuvo acompañado por una reducción de la proteína cruda y un aumento considerable de la lignificación, factores que pueden afectar negativamente la digestibilidad y el aprovechamiento de nutrientes por los cerdos.
Por lo tanto, el estado fenológico correspondiente al tratamiento 2 (corte a los 40 días) representa el mejor equilibrio nutricional para la producción de harina integral de frijol mungo destinada a la alimentación porcina.

y = -0,188x2 + 11,998x + 210,51
R2 = 0,9997
Figura 2. Ajuste de regresión cuadrática del Índice Nutricional Integrado (INI) del frijol mungo (Vigna radiata) en función de los días después de la siembra. La curva describe la variación de la calidad nutricional global de la planta a lo largo de su desarrollo fenológico, integrando variables favorables (proteína cruda, energía bruta y hemicelulosa) y desfavorables (FDNcp, FDAcp y lignina) previamente normalizadas.
El ajuste cuadrático del Índice Nutricional
Integrado presentó un excelente ajuste a los datos experimentales (R2 =0,9997). El modelo estimó un valor máximo del índice de 401,96 a los 31,9 días después de la siembra.
Sin embargo, ya que el mayor valor observado experimentalmente correspondió al corte realizado del tratamiento 2 (40 días: 387,81), se recomienda considerar este estado fenológico como el punto

óptimo práctico de cosecha hasta disponer de evaluaciones intermedias que permitan validar la estimación matemática.
La cosecha de Vigna radiata al día 40 permitió obtener aproximadamente 2,8–3,0 t/ha de harina, representando el mejor compromiso entre rendimiento, calidad nutricional y eficiencia de procesamiento, en comparación con cosechas más tempranas (día 20) o más tardías (60–70 días).


La presente investigación evaluó únicamente la composición bromatológica de la planta de frijol mungo en diferentes estados fenológicos, por lo que los resultados obtenidos permiten establecer tendencias sobre la calidad nutricional del material vegetal, pero no determinan directamente su respuesta productiva en animales. Aunque se incluyeron cuatro estados fenológicos representativos del desarrollo de la planta, no se evaluaron etapas intermedias entre los periodos de muestreo, lo que limita la precisión en la determinación experimental del punto óptimo de corte.
La estimación de la fecha óptima de cosecha mediante regresión cuadrática constituye una aproximación matemática basada en los datos obtenidos y requiere validación mediante evaluaciones adicionales en estados fenológicos intermedios.
Finalmente, no se realizaron ensayos de digestibilidad ni pruebas de desempeño animal, por lo que su uso como sustituto parcial de la soya deberá ser confirmada mediante estudios posteriores en especies de interés zootécnico.
Los resultados obtenidos demuestran que el frijol mungo posee características nutricionales que respaldan su potencial como materia prima alternativa para la alimentación animal, constituyendo una opción promisoria para reducir la dependencia de fuentes proteicas convencionales como la soya.

Referencias disponibles en la versión web del artículo en nutrinews.com
Evaluación del potencial nutricional de harina integral de Frijol Mungo (Vinga radiata)
DESCARGAR EN PDF

Dante Javier Bueno,
Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria EEA
Concepción del Uruguay, Facultad de Ciencia y Tecnología, sede Basavilbaso, Universidad Autónoma de Entre Ríos

En 2001, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) celebraron una consulta de expertos y definieron el término «probiótico».
Al año siguiente, la FAO/OMS publicó las Directrices para la Evaluación de Probióticos en Alimentos (FAO y WHO, 2006). Un grupo de trabajo de expertos, convocado antes de la primera reunión de la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (del inglés “International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics”, ISAPP), elaboró estas directrices.


PROBIÓTICOS
En 2013, la ISAPP reunió a un panel de expertos para examinar el término «probiótico» y las publicaciones relacionadas. Este panel mantiene la definición de probióticos de la FAO/OMS, con una pequeña corrección gramatical: microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped (Hill et al., 2014).
Los objetivos principales del uso de probióticos en la producción avícola son la mejora del rendimiento y la garantía de la inocuidad alimentaria.
A medida que la industria avícola continúa buscando alternativas a los antibióticos promotores del crecimiento, el uso de probióticos, y otros suplementos, que mejoran la salud intestinal se han convertido en un componente cada vez más importante de la producción avícola sostenible y eficiente.

Los probióticos se elaboran generalmente a partir de diversos microorganismos vivos, bacterias y/o hongos (Markowiak y Śliżewska, 2018). Las levaduras (como parte de los hongos) y bacterias vivas son similares en el sentido de que ambas aportan beneficios para la salud de las aves de corral.
La diferencia radica en cómo cada organismo logra dichos beneficios. Los aislados de bacterias probióticas están diseñados para producir compuestos o enzimas como fitasas, celulasas, proteasas o xilanasas (Krysiax et al., 2021).
La mayoría de las bacterias probióticas incluyen bacterias ácido-lácticas (BAL), Bifidobacterium spp. y Bacillus spp. Las BAL son cocos o bacilos Gram positivos, anaerobios y no formadores de esporas que fermentan carbohidratos principalmente a ácido láctico.
Existe un grupo central formado por cuatro géneros: Streptococcus, Leuconostoc, Pediococcus y Lactobacillus. Los siguientes géneros conforman ahora el grupo restante tras recientes cambios taxonómicos: Aerococcus, Alloiococcus, Carnobacterium, Dolosigranulum, Enterococcus, Globicatella, Lactococcus, Oenococcus, Tetragenococcus, Vagococcus y Weissella.
Su actividad metabólica segura durante el crecimiento en los alimentos, que utiliza el azúcar disponible para producir ácidos orgánicos y otros metabolitos, está vinculada principalmente a su importancia.
Su amplia presencia en los alimentos y su uso continuo llevaron a su designación automática como generalmente reconocidos como seguros (GRAS, por sus siglas en inglés, Generally Recognized As Safe) para la ingestión humana (Bintsis, 2018).
Además, recientemente, basándose en este enfoque polifásico, el género Lactobacillus fue reclasificado en 25 géneros, incluidos organismos adaptados al hospedador que han sido denominados grupo Lactobacillus delbrueckii, Paralactobacillus y 23 géneros nuevos.
Los nombres propuestos para los 23 nuevos géneros son Holzapfelia, Amylolactobacillus, Bombilactobacillus, Companilactobacillus, Lapidilactobacillus, Agrilactobacillus, Schleiferilactobacillus, Loigolactobacilus, Lacticaseibacillus, Latilactobacillus, Dellaglioa, Liquorilactobacillus, Ligilactobacillus, Lactiplantibacillus, Furfurilactobacillus, Paucilactobacillus, Limosilactobacillus, Fructilactobacillus, Acetilactobacillus, Apilactobacillus, Levilactobacillus, Secundilactobacillus y Lentilactobacillus (Zheng et al., 2020).
Además de requerir familiaridad con 23 nuevos nombres de géneros, la nueva taxonomía de lactobacilos ofrece un potencial significativo para la investigación científica y la autorización regulatoria de los organismos respectivos.
Lactobacillaceae ofrece un marco sólido para la descripción de nuevos géneros, lo que facilita la descripción de nuevas especies.
Además, la taxonomía actual mejora significativamente la resolución de los métodos de secuenciación a nivel de género (como la metagenómica basada en el ARNr 16S) para determinar la composición y el papel de las comunidades microbianas.
Adicionalmente, la taxonomía actual simplifica enormemente la formulación de teorías que relacionan la filogenia de los lactobacilos con el metabolismo y la ecología (Quiao et al., 2022).
A su vez, existe una aplicación web que permite encontrar fácilmente los nuevos nombres de todas las especies de Lactobacillus.

Clasificadas taxonómicamente como miembros de la familia Bifidobacteriaceae, las bifidobacterias son microorganismos Gram positivos, inmóviles, no formadores de esporas, anaeróbicos, sacarolíticos, con morfología en forma de Y o «bífida» y un alto contenido de guanina + citosina en el

Muchos miembros del género
Bifidobacterium poseen, en relación con el tamaño de su genoma, uno de los repertorios genéticos más grandes para las enzimas glicosil-hidrolasas y los sistemas de captación de carbohidratos involucrados en la degradación e internalización de glicanos derivados de plantas y del huésped.
Este arsenal genético dota a las bifidobacterias de estrategias metabólicas potentes y flexibles para competir con otros miembros de la microbiota intestinal y asegurar su adaptación al entorno intestinal (Alessandri et al., 2021).
Los probióticos pertenecientes a especies del género Bacillus son candidatos probióticos alternativos debido a su capacidad para formar esporas, lo que les confiere varias ventajas sobre los probióticos tradicionales.
Los diversos mecanismos que poseen estos organismos para producir efectos probióticos incluyen la exclusión competitiva de patógenos comunes en aves de corral, una mejor digestión y absorción mediante la producción de enzimas exógenas, una mejor morfología intestinal, inmunomodulación y disminución de compuestos tóxicos como el amoníaco y las aflatoxinas.
Estos beneficios disminuyen la morbilidad y la mortalidad, aumentan la eficiencia alimenticia en un 5%, mejoran la salud y apoyan la avicultura ambientalmente sostenible.

Las especies de Bacillus pueden prosperar en las difíciles condiciones del tracto gastrointestinal y se aíslan fácilmente de su entorno. Además de estos factores cruciales, el principal beneficio de usar Bacillus como probióticos para piensos es su robustez en términos de producción industrial debido a su alta densidad de producción de esporas, que puede ser más de 1 × 10¹¹ esporas/ml.
Además, las esporas pueden mantener una viabilidad del 90% durante el proceso de recolección de probióticos. Por otro lado, cuando se combinan con otros ingredientes para crear productos probióticos, estas esporas mantienen su estabilidad a una concentración de 1 x 10⁹ esporas/ml, con una posible vida útil de cinco años.
Asimismo, las esporas siguen siendo viables durante la producción de alimento para aves de corral (Ramlucken et al., 2020; Ogbuewu et al., 2022). Esto permite la producción de dietas enriquecidas con probióticos, que además soporta el proceso de granulación (Krysiax et al., 2021).
La familia de los probióticos está entrando en un nuevo capítulo con la identificación de muchas cepas fúngicas que funcionan como probióticos. Los hongos son importantes posibilidades probióticas debido a su arquitectura celular distintiva y su capacidad superior para sobrevivir en el entorno hostil del tracto gastrointestinal.
El uso de nuevas cepas fúngicas en terapia no está completamente probado, ya que aún se desconocen el modo de acción preciso, el nivel de eficacia y la dosis.

Saccharomyces boulardii var. cerevisiae es la cepa de levadura probiótica comercializable más prometedora entre las cepas de hongos aisladas como posibles candidatas a probióticos; tiene múltiples beneficios para la salud tanto en estados fisiológicos favorables como desfavorables del cuerpo del huésped (Banik et al., 2019)
Los procesos que explican los beneficios para la salud por parte de los probióticos son diversos. Entre los mecanismos propuestos para la acción de los probióticos se incluyen la exclusión competitiva de patógenos por los sitios de adhesión, la producción de sustancias inhibidoras, la mejora de la barrera de la mucosa intestinal, la inmunomodulación intestinal y la síntesis de neurotransmisores.
Los expertos también creen que varias vías podrían actuar conjuntamente para producir un beneficio para la salud (Mathipa y Thantsha, 2017; Latif et al., 2023).
Además, las cepas probióticas portan vectores que permiten la transmisión de moléculas de señalización que participan en la detección de quórum (o quorum sensing, QS) una vez que ingresan al ambiente intestinal.


El QS es una red de comunicación intercelular especializada que facilita que las bacterias trabajen juntas como un equipo coordinado. Este mecanismo permite que las bacterias perciban su entorno y controlen el tamaño y el comportamiento de la población, lo que les permite proliferar como un organismo multicelular (Atkinson y Williams, 2009; Adeyemi y Nahashon, 2026).
En pollos de engorde, con el uso de los probióticos se ha observado una mejora del rendimiento, basada en un mayor aumento de peso corporal y una mejor conversión alimenticia.

Para las gallinas ponedoras, los resultados deseados incluyen una mayor calidad del huevo, un aumento de la producción y una disminución de las emisiones de amoníaco en el guano.
A su vez, los probióticos se han utilizado ampliamente para disminuir la colonización de patógenos transmitidos por los alimentos, en particular Salmonella spp. y Campylobacter jejuni, en el tracto gastrointestinal de las aves de corral (Swanson et al., 2025).
Existe la idea errónea de que los probióticos no pueden funcionar correctamente a menos que modifiquen la microbiota intestinal. A pesar de sus beneficios para la salud ya establecidos, no se ha demostrado que los probióticos se establezcan de forma permanente en el intestino (ISAPP, 2018).
Diversos hongos, y bacterias han sido estudiados por sus potenciales propiedades probióticas y evaluados en ensayos experimentales y de campo. Sin embargo, solo una pequeña proporción ha llegado al mercado, ya que su desarrollo comercial está condicionado por estrictos requisitos de seguridad, estabilidad y eficacia, además de la necesidad de demostrar beneficios específicos y consistentes para cada cepa en las condiciones de uso previstas (Mârza et al., 2025).



Un grupo de expertos en salud animal, integrado por científicos del ámbito académico y de la industria, reunidos en la conferencia anual de la ISAPP de 2023, revisó la evidencia sobre bióticos para animales, describiendo lo que se sabe hasta la fecha y las posibles direcciones futuras en este campo científico.
Liderado por la Dra. Kelly Swanson y el Dr. George Fahey, el grupo publicó una revisión en el Journal of Animal Science que resume su análisis (Swanson et al., 2025).
Los probióticos se clasifican por género, especie y cepa. Esta última corresponde a un subgrupo dentro de una misma especie de bacterias/hongo que comparte características genéticas, morfológicas o funcionales únicas. Dado que distintas cepas de la misma especie pueden tener diversos beneficios para la salud, la clasificación de la cepa es crucial.

Imágenes 1 y 2. La validación mediante ensayos in vivo es un paso indispensable para identificar cepas probióticas capaces de generar beneficios consistentes en la salud y el desempeño productivo de las aves.
Otro factor a considerar es la dosis. Un probiótico tomado en una dosis determinada no siempre resulta más beneficioso que uno tomado en una dosis menor. Para que una dosis sea beneficiosa, debe corresponderse con el nivel observado en un estudio de eficacia (Hill et al., 2014).

Para que un organismo se considere probiótico, debe cumplir una serie de requisitos, como su caracterización in vitro, lo que implica conocer la estabilidad fenotípica y genotípica y los patrones de utilización de carbohidratos y proteínas. Además, se considera la resistencia a la acidez gástrica, la resistencia a la bilis, la adhesión al epitelio intestinal y la resistencia a la lisozima (opcional).
Otros factores que deben tenerse en cuenta son la capacidad de utilizar prebióticos (opcional) y la existencia de ensayos in vivo (Imágenes 1 y 2) e in vitro que demuestren los efectos probióticos declarados.

Asimismo, deben ser GRAS y no presentar resistencia a antibióticos ni determinantes de patogenicidad (Blajman et al., 2015). En referencia a los prebióticos, estos corresponden a “un sustrato que es utilizado selectivamente por los microorganismos del hospedador, en especial lactobacilos y bifidobacterias, confiriendo un beneficio para la salud”.
A su vez, para ser un prebiótico se deben cumplir tres componentes fundamentales: una sustancia, un efecto fisiológicamente beneficioso y un mecanismo mediado por la microbiota (Gibson et al., 2017).
Debido a que se pierde cierta viabilidad celular durante la producción de cultivos probióticos y a lo largo de la vida útil del producto, los fabricantes suelen añadir una sobredosis de células vivas a sus productos, por encima de la dosis recomendada, para asegurar una cantidad suficiente de células vivas al final del proceso.
Si se administran probióticos durante un período prolongado en futuros ensayos de eficacia, podría ser conveniente considerar la acumulación de células inactivas durante la vida útil del probiótico (Vinderola et al., 2022).
Aunque los probióticos se utilizan con frecuencia en la ganadería, el principal problema de su aplicación radica en que algunos contienen genes de resistencia a los antibióticos, especialmente aquellos codificados por un ADN particular denominado plásmido, que puede transferirse entre organismos.
Por lo tanto, las empresas de probióticos deberían realizar una prueba de sensibilidad a múltiples antibióticos antes de considerar un microorganismo como candidato a probiótico.
Además, deberían analizar la secuencia completa del genoma para predecir la presencia de genes de resistencia a los antibióticos (Fatahi-Bafghi et al., 2022).
Asimismo, la precisión del etiquetado en cuanto a la identificación y concentración de microorganismos en estos productos comerciales, expresada como células viables totales, es un problema grave que puede afectar significativamente la eficacia del producto y la salud de las aves.
Por su parte, la mayoría de los estudios comparan animales tratados con un solo probiótico con controles no tratados para evaluar la eficacia de los probióticos. No se considera el impacto que diferentes vacunas, piensos y otros factores pueden tener en la respuesta del animal al profiláctico vivo de interés, a pesar de que este diseño experimental es un primer paso esencial para determinar la utilidad de un profiláctico vivo.

También es necesario realizar más investigaciones para determinar si estos profilácticos vivos pueden influir en el comportamiento animal a través del eje intestino-cerebro, ofreciendo una forma práctica de mejorar los comportamientos sociales en las parvadas avícolas (Redweik et al., 2020a, b).
Debido a la baja resistencia de los microorganismos a la digestión gastrointestinal, muchos productos probióticos que contienen bacterias cuidadosamente seleccionadas pueden no funcionar como se espera.
Uno de los métodos más prometedores para proteger los probióticos de circunstancias ambientales desfavorables es la microencapsulación (Babot et al., 2023). La misma protege las bacterias probióticas durante el procesamiento, el almacenamiento y el paso por el tracto gastrointestinal superior.
La microencapsulación consiste en el atrapamiento de microorganismos vivos dentro de una matriz o material de recubrimiento, como alginato, quitosano, almidón o sistemas lipídicos, que protegen las células de los factores de estrés ambiental y permiten una liberación controlada en el sitio intestinal objetivo.
Cuando se adapta adecuadamente, la microencapsulación no solo mejora la viabilidad del microorganismo probiótico, sino que también optimiza su eficiencia de colonización y su función en el intestino (Argañaraz-Martínez et al., 2025).
En esencia, para que un producto sea considerado probiótico, debe tener cepas de microorganismos específicas (género, especie, contenido genómico y metabolismo) con características bien establecidas basadas en hallazgos experimentales.
Luego, se requiere que las cepas se preparen (en una matriz apropiada para su administración) y se demuestre que son más ventajosas que un placebo o tan eficientes como un tratamiento estándar para una enfermedad o problema específico (Reid et al., 2025).
Algunos estudios respaldan los beneficios de un producto probiótico de una sola cepa, mientras que otros demuestran que las mezclas específicas de cepas probióticas tienen un resultado positivo. El simple hecho de tener muchas cepas no garantiza un producto más beneficioso (ISAPP, 2018).
En las granjas avícolas, los probióticos se administran principalmente añadiéndolos al pienso, pero también existen numerosas alternativas, como aerosoles, gránulos, comprimidos, cápsulas recubiertas, administración oral (vacunas o gotas) y sobres de polvo. Los productores optan por añadir formulaciones al agua, además de al pienso (Krysiax et al., 2021).


Los probióticos comerciales disponibles para la avicultura se dividen en tres clases: bacterias, levaduras y una mezcla de bacterias y levaduras. Cada clase puede estar compuesta por una o más cepas pertenecientes o no al mismo género (Tablas 1 y 2).
Los avances en la investigación del microbioma podrían permitir el desarrollo de probióticos específicos para cada cepa, adaptados a las necesidades individuales. Los probióticos de precisión, un enfoque dirigido a los probióticos que podría tener en cuenta la variabilidad de las cepas probióticas, los hospedadores y sus microbiomas, podrían actuar sobre patógenos específicos o deficiencias metabólicas.
Así también, la combinación de probióticos con prebióticos (simbióticos) ofrece beneficios sinérgicos al mejorar la supervivencia y la colonización de microorganismos beneficiosos (Naeem y Bourassa, 2025).
A pesar de los avances logrados en los probióticos en las últimas décadas, este campo aún presenta desafíos. Algunos de estos se relacionan con la comercialización de productos, el control de calidad y el cumplimiento de las diversas normativas existentes en todo el mundo.
Otros desafíos se refieren al estudio científico de los organismos probióticos. Es frecuente observar una alta variabilidad en la respuesta y eficacia de los microorganismos probióticos, posiblemente debido a diferencias entre los productos evaluados, las poblaciones animales, las condiciones de vida y otros factores.
La falta de coherencia en los modelos y enfoques experimentales para la evaluación de microorganismos probióticos también contribuye a esta variabilidad. Se espera que muchos de estos desafíos se resuelvan a medida que se produzcan avances científicos y se mejoren las metodologías


por bacterias o levaduras para su aplicación en aves de corral (Basado en Bueno et al., 2024).
Clase de probióticoNúmero de cepas
1
Microorganismos (según etiqueta)
Enterococcusfaecium (NCIMB10415)
Enterococcusfaecium(CECT4515)
Enterococcusfaecium
Limosilactobacillusfermentum
Pediococcusacidilactici MA18/5
Bacillussubtilis (DSM17229)
Bacillussubtilis
Bacillussubtilis (LOFU160)
Bacillussubtilis (PB6)
Bacillussubtilis (DSM29784)
Bacillusamyloliquefaciens (CECT5940)
Lactiplantibacillusplantarum (KKP/593/p), Lacticaseibacillus rhamnosus (KKP825)
Lactobacillusacidophilus,Enterococcusfaecium
Lacticaseibacillusrhamnosus,Companilactobacillusfarciminis 2
Streptococcusfaecium,Lactobacillusacidophilus
Pediococcusparvulus,Ligilactobacillussalivarius
Bacillussubtilis,Bacilluslicheniformis
Bacillussubtilis (KCCM10941P), Bacilluscoagulans (KCCM11093P)
Lactobacillusacidophilus,Lacticaseibacilluscasei, Lactiplantibacillusplantarum
Bacillussubtilis (DSM32324yDSM32325), Bacillus amyloliquefaciens (DSM25840)
3
Bacillusamyloliquefaciens (AM0938yJD17), Bacillussubtilis
Bacillussubtilis (BS009,BS020,BS-024)
Bifidobacteriumbifidum,Lactobacillusacidophilus,Pediococcus faecium
Bacillussubtilis,Clostridiumbutyricum,Lactobacillusacidophilus
Enterococcusfaecium,Limosilactobacillusreuteri,Pediococcus acidilactici yBifidobacteriumanimalis
Lactobacillusacidophilus,Lacticaseibacilluscasei,Enterococcus faecium, Bifidobacteriumbifidum
Lactobacillusacidophilus,Lacticaseibacilluscasei, Lactiplantibacillusplantarum,delbrueckiisubsp.lactis, Enterococcusfaecium,Bacillussubtilis
20cepasdebacteriasácido-lácticas(múltiplesespeciesdelos géneros Lactobacillus-L.acidophilus,L.delbrueckii,L.plantarum, L.reuteri y L.salivarius-,EnterococcusfaeciumyPediococcus acidilactici)y1cepade Bacillussubtilis
Saccharomycescerevisiae (CNCMI-1079)
Saccharomycescerevisiae (CNCMI-4407)
Saccharomycescerevisiae


Tabla 2. Resumen de los probióticos comerciales disponibles compuestos por mezclas de bacterias y levaduras para su aplicación en aves de corral (Basado en Bueno et al., 2024). Incluye los nuevos nombres de algunos géneros que antes pertenecían al género Lactobacillus (Zheng et al., 2020).
Clase de probiótico Número de cepas
Mezclas (Bacterias y Levaduras)
Microorganismos (segúnetiqueta)
Lacticaseibacillus paracasei, Lactiplantibacillus plantarum, Lactococcus lactis, Saccharomyces cerevisiae
Lactococcus lactis (IBB 500), Carnobacterium divergens (S-1) Lacticaseibacillus casei (ŁOCK 0915), Lactiplantibacillus plantarum (ŁOCK 0862), Saccharomyces cerevisae (ŁOCK 0141)
Lactobacillus acidophilus, Pediococcus pentosaceus, Pediococcus acidilactici, Bacillus subtilis, Saccharomyces cerevisiae
Bacillus licheniformis, B. megaterium, B. mesentricus, B. polymyxa, B. subtilis, Bi dobacterium bi dum, Lactobacillus acidophilus, L. delbrueckii subsp. bulgaricus, Lactiplantibacillus plantarum, Streptococcus faecium, Saccharomyces boulardii
Bacillus subtilis, Bi dobacterium animalis, Bi dobacterium bi dum, Bi dobacterium longum, Lactobacillus acidophilus, Lacticaseibacillus casei, Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus, Limosilactobacillus fermentum, Lactiplantibacillus plantarum, Lactococcus lactis subsp. lactis, Saccharomyces cerevisiae, Streptococcus thermophilus
Los probióticos constituyen una herramienta prometedora para mejorar la salud intestinal, el bienestar y el desempeño productivo de las aves, contribuyendo además a una producción más sostenible y a la disminución del uso de antimicrobianos. Sin embargo, sus beneficios no son universales ni automáticos, ya que dependen de múltiples factores relacionados con el microorganismo utilizado, el hospedador y las condiciones de producción.
1 2 3
La selección adecuada de las cepas, la dosis y el momento de administración, junto con una correcta nutrición, manejo, bioseguridad y estado sanitario de las aves,
son aspectos determinantes para alcanzar los resultados esperados. Asimismo, las interacciones con otros aditivos alimentarios pueden potenciar o limitar su eficacia.
En consecuencia, los probióticos deben considerarse como parte de una estrategia integral de salud y producción avícola, y no como una solución aislada. El conocimiento de los microorganismos involucrados, sus mecanismos de acción, fortalezas y limitaciones permitirá maximizar sus beneficios y favorecer una avicultura más eficiente, rentable y sustentable.
Referencias disponibles en la versión web del artículo en nutrinews.com
Probióticos en producción avícola: Aliados microbiológicos y sus desafíos de aplicación
DESCARGAR EN PDF

La avicultura moderna ha evolucionado significativamente en términos de eficiencia productiva, sanidad y estandarización de las parvadas. Aun así, persisten algunos desafíos fisiológicos, especialmente en lo que respecta a la calidad inicial de los pollitos y el mantenimiento de la integridad intestinal durante todo el ciclo de producción.
Entre los periodos más críticos se encuentran los primeros días tras el alojamiento, la recuperación después de la terapia con antibióticos y las situaciones de inestabilidad intestinal, a menudo acompañadas de heces blandas, diarrea o disminución del rendimiento. Durante estas fases, la microbiota, la mucosa y la hidratación celular desempeñan un papel decisivo en la estabilidad digestiva y productiva de las aves.
En este contexto, las estrategias nutricionales basadas en el uso de probióticos hidrosolubles, combinados con betaína anhidra, están ganando terreno como herramientas prácticas para favorecer la salud intestinal directamente en la finca. El objetivo no es sustituir el manejo sanitario ni el diagnóstico veterinario, sino ofrecer apoyo fisiológico y microbiológico en los momentos de mayor vulnerabilidad del tracto gastrointestinal.
Al nacer, el tracto gastrointestinal de las aves ya está formado morfológicamente, pero aún es funcionalmente inmaduro. La microbiota intestinal aún no está establecida, lo que hace que el entorno digestivo sea más susceptible a la colonización por microorganismos oportunistas.
Este proceso inicial es crucial. La microbiota intestinal desempeña un papel fundamental en el desarrollo de las vellosidades, en la activación del sistema inmunitario intestinal, en la regulación de la permeabilidad intestinal y en la modulación de la digestión y absorción de nutrientes. Cuando esta colonización es inadecuada, existe un mayor riesgo de disbiosis temprana, deterioro de la eficiencia digestiva y disminución del rendimiento productivo.


Los probióticos son microorganismos vivos capaces de contribuir al equilibrio de la microbiota intestinal cuando se administran en cantidades adecuadas. En la avicultura, su uso se asocia con la colonización por bacterias beneficiosas, la reducción de desequilibrios intestinales y el apoyo a la respuesta inmunitaria local.

Entre los microorganismos utilizados, las bacterias lácticas, como Enterococcus faecium, destacan por su capacidad de interactuar con el huésped y el ambiente intestinal. Sus mecanismos de acción incluyen la exclusión competitiva, la producción de ácido láctico, la posible producción de compuestos antimicrobianos y la modulación de la respuesta inmunitaria intestinal, favoreciendo un entorno menos propicio para la multiplicación de microorganismos oportunistas.
La forma hidrosoluble permite una intervención rápida y específica según las necesidades del lote, a diferencia de la inclusión en pienso, que depende de la formulación, la producción y la logística. Esta característica es especialmente importante durante los tres primeros días después del alojamiento, tras tratamientos con antibióticos y en casos de heces blandas o diarrea.
Dado que el agua es el primer nutriente que consumen las aves, se convierte en una estrategia clave para brindarles apoyo inmediato, siempre y cuando se respeten la dosis, la calidad del agua, el horario de suministro y la compatibilidad con otros productos utilizados en el sistema.
Durante la eclosión, el transporte y el alojamiento, los pollitos se enfrentan a periodos variables de ayuno, pérdida de agua y adaptación a un nuevo entorno, condiciones que pueden comprometer la función intestinal durante una fase de intenso desarrollo.
La betaína anhidra actúa como un osmolito orgánico: ayuda a mantener el equilibrio hídrico de las células, contribuyendo a preservar el volumen celular y la funcionalidad de los enterocitos. Este efecto es importante para la integridad de la mucosa intestinal y para el correcto funcionamiento de los procesos de digestión y absorción.
En los primeros días de vida, este apoyo puede ayudar a las aves a sobrellevar mejor los desafíos de la transición entre la incubación, el transporte y el alojamiento. Al promover la hidratación celular y preservar la mucosa, la betaína anhidra crea mejores condiciones para que el intestino cumpla su función de barrera y absorción.

Además de su acción osmoprotectora, la betaína anhidra también actúa como donante de grupos metilo, participando en importantes vías metabólicas, que puede ser relevante en aves sometidas a problemas de salud o periodos de mayor demanda fisiológica.


En ciertas condiciones de salud, puede ser necesario el tratamiento con antibióticos. Sin embargo, además de actuar sobre los microorganismos específicos, los antibióticos también pueden afectar a las poblaciones bacterianas beneficiosas, reduciendo la diversidad microbiana y provocando un desequilibrio intestinal.
Tras el tratamiento, las aves pueden presentar mayor vulnerabilidad a la disbiosis, menor eficiencia digestiva y una recuperación más lenta de su rendimiento. En este caso, el uso de probióticos hidrosolubles puede favorecer la recolonización por microorganismos beneficiosos y restablecer el equilibrio intestinal.
La betaína anhidra complementa este enfoque al favorecer la integridad de la mucosa y el metabolismo. De este modo, la combinación actúa en dos dimensiones: equilibrio microbiológico y soporte celular/metabólico.


Las heces blandas o la diarrea en las aves pueden tener múltiples causas: problemas de salud, cambios en la dieta, la calidad del agua, el estrés por calor, las micotoxinas, las prácticas de manejo o los desequilibrios en la microbiota intestinal. Por lo tanto, siempre se debe investigar la causa principal.
Aun así, apoyar la microbiota intestinal y su integridad es una medida importante dentro de un enfoque integral. En situaciones inestables, los probióticos pueden ayudar a estabilizar el ambiente intestinal, competir con microorganismos oportunistas y restaurar la función digestiva.
La betaína anhidra, a su vez, contribuye a mantener el equilibrio osmótico celular, algo especialmente relevante cuando hay una mayor pérdida de líquidos o cambios en la consistencia de las heces. La combinación de probióticos y betaína anhidra ofrece un apoyo complementario: equilibrio microbiológico, protección celular, integridad de la mucosa y apoyo para la recuperación fisiológica.
En pollos de engorde, su uso durante los primeros días puede favorecer el establecimiento de una microbiota más equilibrada y apoyar el desarrollo intestinal inicial. A lo largo del ciclo, también se puede considerar su aplicación a través del agua tras problemas de salud, tratamientos con antibióticos o cambios en la calidad de las heces.


En los animales reproductores, la salud intestinal está directamente relacionada con la uniformidad, la condición corporal, la respuesta inmunitaria y el rendimiento reproductivo. Las estrategias que favorecen la microbiota intestinal y su integridad pueden ser útiles tanto durante las fases de cría como durante los periodos de transición, estrés o recuperación de la salud.
En las gallinas ponedoras, la estabilidad intestinal es esencial para mantener el consumo de alimento, la utilización de nutrientes, la calidad de las heces y la persistencia productiva. En estos sistemas, la administración a través del agua puede ser una alternativa práctica durante períodos de menor consumo de alimento, alteraciones en las heces o mayor presión sanitaria.
Para que la aplicación en agua sea efectiva, es importante tener en cuenta ciertas precauciones. La elección de productos con cepas bien caracterizadas, la dosis correcta, el período de administración y el método de preparación son factores determinantes para la respuesta.
También debe evaluarse la calidad del agua. El pH, la dureza, la temperatura, la presencia de desinfectantes y la limpieza de las tuberías pueden afectar la viabilidad de los microorganismos y la eficacia de la aplicación. Además, es fundamental observar posibles incompatibilidades con otros productos administrados simultáneamente.
Otro punto importante es el consumo real de agua. La edad, la temperatura ambiente, el estado de salud y la fase de producción pueden alterar la ingesta, influyendo en la cantidad que consumen efectivamente las aves.
La combinación de probióticos hidrosolubles y betaína anhidra representa un enfoque práctico y complementario para favorecer la salud intestinal de las aves en momentos críticos. Mientras que los probióticos promueven el equilibrio de la microbiota intestinal, la betaína anhidra contribuye a la osmoprotección, la hidratación celular y el soporte metabólico.
De forma integrada, estas estrategias contribuyen a desarrollar una microbiota más equilibrada desde los primeros días de vida, favorecen la recuperación tras problemas de salud y contribuyen a una mayor estabilidad digestiva a lo largo del ciclo productivo.
Al incorporarse a un programa integral de manejo, nutrición, medio ambiente, bioseguridad y calidad del agua, este enfoque puede promover la resiliencia de las aves y el desarrollo de su potencial productivo.



Dr. Reshma R Chandran¹ & Dr. Kuncham Vasudha Reddy²
¹ Assistant Product Manager at Natural Remedies Private Limited
² Scientist at Natural Remedies Private Limited

sistemas de producción sostenibles. rendimiento en el crecimiento.

Las funciones de la colina en las aves de corral incluyen:




Un papel clave en las vías metabólicas, apoyando la estructura de la membrana celular, la formación de fosfolipidos, la síntesis de metionina y la producción de acetilcolina en el sistema nervioso.
Reducción del hígado graso mediante el transporte de triglicéridos fuera del hígado, ya que es un componente de las lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL).
Apoyo metabolismo lipídico al reducir la síntesis de ácidos grasos, mientras que su conversión en betaina favorece el equilibrio osmótico, la metilación y la regulación génica en aves.
Prevención de retrasos en el crecimiento y de la perosis en animales jóvenes, ya que su síntesis natural es insuficiente.

Donante de grupos metilo en la síntesis de metionina, apoyando el rendimiento de las aves ponedoras, mejorando la producción y la calidad de los huevos y previniendo el síndrome del hígado graso.
Las aves de corral tienen una capacidad limitada para sintetizar colina suficiente; por ello, el Cloruro de Colina 60% (CC 60%) se añade comúnmente a sus dietas. Sin embargo, la suplementación convencional a través de fuentes sintéticas presenta diversas limitaciones.

El cloruro de colina sintético, al ser un subproducto petroquímico, genera preocupaciones ambientales porque es altamente higroscopópico y puede acelerar la oxidación, causando pérdida de vitaminas en el alimento. Su naturaleza corrosiva puede dañar las enzimas del alimento y generar dificultades en el manejo.
Además, puede contribuir a la formación de trimetilamina en el tracto intestinal de los pollos de engorde, afectando el ambiente intestinal. Asimismo, las interrupciones en la cadena de suministro y los desafíos de almacenamiento del cloruro de colina en los últimos tiempos pueden afectar su disponibilidad para los fabricantes de alimentos y los nutricionistas.
Entendiendo los requerimientos en la dieta de aves de corral y los desafíos asociados con la colina sintética, Kolin Plus FC fue formulado como una solución natural, segura y efectiva.

Kolin Plus FC, una solución fitogénica formulada por M/s Natural Remedies Pvt Ltd, con sede en Bengaluru, India, que está desarrollada a partir de una mezcla sinérgica de partes de las plantas Acacia nilotica y Curcuma longa.

Acacia nilotica (Árbol de goma arábiga)
Componentes clave: Catequinas, taninos, polifenoles.
Función: Ayuda a reducir la acumulación de grasa hepática, apoya la movilización de triglicéridos del hígado, restaura la arquitectura normal del tejido hepático y brinda protección antioxidante que favorece el crecimiento y la eficiencia alimentaria.

Curcuma longa (Cúrmera)
Componentes clave: Curcuminoides (Curcumina).
Función: Apoya la regulación del metabolismo lipídico, ayuda a prevenir el hígado graso, promueve la protección hepatocelular, reduce la inflamación y mejora la eficiencia hepática general durante el estrés metabólico.
Para demostrar la efectividad de Kolin Plus FC, se han realizado varios estudios hasta la fecha que comprueban que Kolin Plus FC es tan eficaz como las alternativas sintéticas.

Se realizó un estudio con pollitos de engorde Cobb500 para evaluar el impacto de la suplementación sintética y natural de colina sobre el rendimiento productivo y la salud hepática de los pollos de engorde.
El ensayo comparó el cloruro de colina sintético convencional con Kolin Plus FC, una solución fitogénica desarrollada por M/s Natural Remedies Pvt Ltd, diseñada para apoyar el metabolismo eficiente de grasas y el rendimiento en el crecimiento de pollos de engorde.
Los pollos de engorde suplementados con Kolin Plus FC lograron un mejor rendimiento en peso corporal en comparación con las aves que recibieron cloruro de colina sintético, demostrando su efectividad como solución natural para apoyar el crecimiento óptimo en la producción avícola.

Figura 1: Rendimiento de pollos de engorde a los 42 días comparando el peso corporal final entre tres grupos de suplementación: grupo control sin colina suplementaria, grupo suplementado con cloruro de colina sintético (CC 60%) y grupo suplementado con Kolin Plus FC .
ALIMENTICIA
Los pollos de engorde suplementados con Kolin Plus FC mostraron una mejor conversión alimenticia en comparación con el grupo control y las aves suplementadas con cloruro de colina sintético, indicando mayor eficiencia alimentaria y mejor utilización de nutrientes para el crecimiento.
Los pollos de engorde suplementados con Kolin Plus FC demostraron una reducción en la puntuación de esteatosis hepática (PEH), indicando menor acumulación de grasa en el hígado y una mejora en la salud hepática en comparación con el grupo control y la suplementación con cloruro de colina sintético.

Grupo Control
Cloruro de Colina Sintético (CCS 60%) Kolin Plus FC 1,66 ab 1,71 a 1,62 b Puntuación de Es te
Figura 2: Rendimiento de pollos de engorde a los 42 días comparando la Índice de conversión alimenticia (ICA) entre tres grupos de suplementación: grupo control sin colina suplementaria, grupo suplementado con cloruro de colina sintético (CC 60%) y grupo suplementado con Kolin Plus FC.
2,25 c 3,31 a 2,97 b
Grupo Control Cloruro de Colina Sintético (CCS 60%) Kolin Plus FC
Medias con diferentes superíndices difieren significativamente a P<0,05
Mantener una producción consistente de huevos y su calidad a lo largo del ciclo de postura es esencial para las operaciones rentables de aves ponedoras. A medida que las aves envejecen, se observa comúnmente una disminución gradual en la persistencia de la postura y los parámetros de calidad de los huevos, afectando la eficiencia productiva general. Índic e de co nv ersión alimenticia (ICA)
Figura 3: Rendimiento de pollos de engorde a los 42 días comparando la Puntuación de Esteatosis Hepática (PEH) entre tres grupos de suplementación: grupo control sin colina suplementaria, grupo suplementado con cloruro de colina sintético (CC 60%) y grupo suplementado con Kolin Plus FC.

Kolin Plus FC apoya la producción sostenida de huevos ayudando a las aves ponedoras a mantener la consistencia productiva a lo largo de un período de postura prolongado. Las aves suplementadas con Kolin Plus FC demuestran una mejor persistencia de postura, permitiendo un mejor mantenimiento del rendimiento productivo a medida que el lote avanza en edad.
Además de apoyar la producción, Kolin Plus FC también ayuda a mantener parámetros clave de calidad de los huevos importantes para la aceptación en el mercado y el rendimiento de incubación.
Parámetros como la resistencia del cascarón, el grosor del cascarón, la densidad del huevo y la calidad interna se mantienen estables, contribuyendo a la producción de huevos de alta calidad durante todo el ciclo productivo.
Al apoyar simultáneamente la producción y la calidad de los huevos, Kolin Plus FC ayuda a optimizar el rendimiento general de las ponedoras y contribuye a mejorar la eficiencia productiva en operaciones comerciales de aves ponedoras.

Altamente compatible con premezclas de vitaminas y minerales
Kolin Plus FC ofrece un enfoque más inteligente y sostenible para la nutrición con colina en alimentos para animales.
Con ventajas como tamaño de partícula uniforme para una mejor mezcla, compatibilidad con premezclas de vitaminas y minerales, rendimiento efectivo a bajos niveles de inclusión, propiedades no higroscopópicas, manejo no corrosivo y suplementación libre de residuos, aborda muchas de las limitaciones asociadas con el cloruro de colina convencional.
*La dosis puede variar según la región, la dieta y la especie.
Más allá del rendimiento nutricional, Kolin Plus FC también apoya la responsabilidad ambiental, habiendo contribuido a la reducción de más de 1.000 millones de huellas de carbono.
Al combinar eficiencia, seguridad y sostenibilidad, Kolin Plus FC se destaca como una solución preparada para el futuro de la producción moderna de alimentos.

Granulometría Mezcla uniforme
No Higroscópico Sin formación de grumos
KOLIN PLUS Alternativa más ecológica al cloruro de colina
Actividad a Baja Dosis
No Corrosivo
Seguro para el operador, seguro para la maquinaria
Libre de Residuos Libre de TMA, sin efecto residual*
Optimización de la nutrición con Colina en aves de corral mediante alternativas sostenibles y más ecológicas DESCARGA PDF







José Luis Repetto y Cecilia Cajarville Síntesis Nutrición S.L. Consultores.

El rumen sigue siendo una de las fronteras más complejas de la biología: un ecosistema tan dinámico como difícil de descifrar, un universo que los avances analíticos apenas han empezado a iluminar.
En este escenario, el diseño de la dieta base y la calidad de la fibra se mantienen como los pilares indiscutibles. Sin embargo, la evolución de los aditivos bióticos, desde los probióticos clásicos hasta los nuevos posbióticos, irrumpe hoy como una familia de herramientas complementarias.
Salud ambiental
Una salud
Salud humana
Salud animal
Estas permiten intervenir con mayor precisión en ese entorno microbiano, ofreciendo soluciones digestivas tangibles y, al mismo tiempo, una vía directa hacia la sostenibilidad desde la perspectiva de “Una Sola Salud”.
“Una Sola Salud” (One Health) parte de un principio sencillo: nuestra salud es inseparable de la de los animales y del medio ambiente que compartimos.
Se trata de un enfoque unificado e integrador que busca equilibrar y optimizar de manera sostenible la salud de las personas, los animales y los ecosistemas. Actualmente, este enfoque es promovido activamente por organismos internacionales como la FAO, la OMS, el PNUMA (Medio Ambiente) y la WOAH (Sanidad Animal), que desde 2022 conforman la alianza conocida como Cuatripartito.
Antes que nada y para entrar en calor, definamos una serie de términos que encontraremos tanto en la bibliografía actualizada como en artículos de difusión y en material de productos comerciales.
Se trata de los probióticos, prebióticos, sinbióticos y posbióticos, todos ellos englobados bajo el concepto general de bióticos o sustancias bióticas (Bettini et al., 2025), y que en la literatura en inglés suelen aparecer como PPSP (Probiotics, Prebiotics, Synbiotics, and Postbiotics).

Probióticos: Son microorganismos vivos (bacterias o levaduras) que, al administrarse en cantidades adecuadas, brindan un beneficio a la salud del animal. En rumiantes, los más conocidos son Saccharomyces cerevisiae (una levadura viva que mejora la digestión de la fibra) o diferentes cepas de Lactobacillus (bacterias ácido-lácticas, empleadas comúnmente en rumiantes lactantes para prevenir diarreas, ya que compiten con bacterias patógenas). Para cumplir con sus funciones, estos microorganismos deben llegar y mantenerse vivos en el sitio donde ejercerán su acción, ya sea rumen o intestino.

Prebióticos: Son el “alimento” de los microorganismos beneficiosos. Técnicamente, se trata de fibras o azúcares complejos que el rumiante no digiere, pero que sirven como nutriente selectivo para las bacterias beneficiosas que ya viven de forma natural en su interior. Ejemplos de prebióticos son compuestos como la inulina, los FOS (fructooligosacáridos) o los MOS (mananooligosacáridos). No está de más hacer notar que un prebiótico puro no contiene microorganismos.

Sinbióticos: Son formulaciones comerciales que combinan, en una misma presentación, una cepa probiótica viable con su sustrato prebiótico específico. El término sinbiótico (y no simbiótico, que tiene otro significado) es una composición entre SIN (sinergia, acción sinérgica) + BIÓTICO (vida). El objetivo es asegurar la supervivencia y la rápida colonización del microorganismo al proporcionarle simultáneamente su fuente energética exclusiva, potenciando así el efecto beneficioso más allá de lo que cada componente logra por separado.
En los sinbióticos, la clave está en que el prebiótico debe favorecer selectivamente a la cepa probiótica incluida. Solo entonces merece el nombre de sinbiótico. De lo contrario, es una mera mezcla sin sinergia demostrada. Un ejemplo de sinbiótico es la combinación de extracto de cáscara de granada (prebiótico) con un consorcio de cuatro probióticos (Saccharomyces cerevisiae, Lactococcus lactis, Lactobacillus paracasei y Lactobacillus plantarum), que demostró efectos beneficiosos en la fermentación ruminal y actividad antimicrobiana (Hashem et al., 2025).
Posbióticos: son preparaciones que contienen microorganismos inanimados y/o las sustancias bioactivas que estos liberan durante la fermentación, confiriendo un beneficio al hospedador. Si bien no son microorganismos vivos, se consideran bióticos en sentido amplio porque son productos derivados de microorganismos que actúan sobre la microbiota o el sistema inmunitario del animal.
Un ejemplo de posbiotico en rumiantes son los cultivos de levadura fermentada inactivada, en los que permanecen paredes celulares, enzimas, vitaminas y metabolitos activos (ácidos orgánicos, péptidos, etc.).
Según la definición consensuada por la ISAPP (Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos), un posbiótico debe ser una preparación de microorganismos inanimados que confiere un beneficio a la salud del hospedador, excluyendo de esta categoría los metabolitos purificados que no procedan de células microbianas (Salminen et al., 2021).

En los últimos años, los posbióticos han ganado protagonismo en la nutrición de rumiantes adultos. Su estabilidad, seguridad y capacidad para modular la inmunidad intestinal, reducir la inflamación y estabilizar la microbiota incluso en situaciones de estrés metabólico los consolidan como una herramienta complementaria valiosa dentro de esta categoría de bióticos (Prasad et al., 2025)




En el marco de “Una Sola Salud”, los bióticos actúan como un eslabón triple:
• mejoran la digestión y estado sanitario del rumiante (SALUD ANIMAL)
• reducen el uso de antibióticos y patógenos en la cadena alimentaria (SALUD HUMANA)
• mitigan la huella de gases de efecto invernadero (SALUD AMBIENTAL)
Los bióticos se han consolidado como herramientas estratégicas para modular la microbiota del tracto digestivo en rumiantes. No obstante, su aplicación y finalidad varían sustancialmente con la edad del animal, ya que el sistema digestivo del adulto (con un rumen plenamente desarrollado) difiere drásticamente del del prerrumiante, cuyo rumen es aún incipiente y cuya digestión depende en gran medida del intestino delgado.

Así, mientras que en el adulto el foco está en la fermentación ruminal, en los animales jóvenes la prioridad es la salud intestinal y el establecimiento de una microbiota equilibrada.
En el rumiante adulto, el rumen constituye un ecosistema microbiano complejo y plenamente funcional, responsable de la mayor parte de la digestión. Aquí, el objetivo principal de los bióticos es modular finamente la fermentación ruminal para mejorar la eficiencia productiva, preservar la salud metabólica y, cada vez más, reducir el impacto ambiental de la producción animal

Uno de los usos más extendidos es la mejora de la eficiencia alimenticia y la productividad. La adición de levaduras como Saccharomyces cerevisiae (levadura de cerveza) ayuda a estabilizar el pH ruminal y estimula el crecimiento de bacterias fibrolíticas, lo que se traduce en una mejor digestibilidad del alimento y, consecuentemente, en un aumento de la producción de leche o carne. De forma similar, cepas del género Bacillus (como B. subtilis), autorizadas como aditivos zootécnicos, actúan como estabilizadores de la flora intestinal, contribuyendo a la eficiencia productiva.

Otro problema frecuente en sistemas intensivos es la acidosis ruminal, provocada por dietas ricas en concentrados. Esta condición se origina por la acumulación excesiva de lactato, y una de las herramientas bióticas más efectivas para contrarrestarla es el uso de probióticos con bacterias consumidoras de lactato, como Megasphaera elsdenii, que metaboliza rápidamente este ácido y estabiliza el pH
La M. eslsenii posee sistemas de defensa frente a bacteriófagos que le permiten persistir en el rumen (Piknova et al., 2004), y de hecho ya existen productos comerciales con esta cepa para prevenir la acidosis en animales de engorda. El desarrollo de prebióticos que estimulen su crecimiento o de sinbióticos que combinen ambas estrategias podría potenciar aún más este efecto.
La mejora de la capacidad fibrolítica también es foco de interés en el rumiante adulto. Es sabido que las levaduras como Saccharomyces cerevisiae mejoran la digestibilidad de la fracción fibra (Durand et al., 2016; Froes et al., 2024), efecto que se atribuye generalmente a un aumento de bacterias fibrolíticas en el rumen como resultado de una mayor anaerobiosis.
Por otra parte, se han estudiado microorganismos celulolíticos con acción directa sobre la fibra vegetal (Chiquette et al., 2007). En un estudio realizado con ovinos en condiciones similares a los sistemas semi-intensivos del hemisferio sur, los investigadores probaron una cepa nativa del rumen: Prevotella bryantii 3C5 (Fraga et al., 2018).
Los resultados mostraron que esta bacteria mejoró la fermentación, aumentando los ácidos acético y butírico y el amoníaco, y reduciendo el pH sin riesgos, todo sin alterar la microbiota ni el metano.
Su secreto está en su capacidad fibrolítica: al degradar la fibra, produce esos ácidos grasos volátiles que son la principal fuente de energía del rumiante.
Por eso, esta cepa se presenta como una opción prometedora para futuros probióticos en sistemas semi-intensivos.
Las cepas nativas del rumen son microorganismos autóctonos, adaptados a este ecosistema, y por ello han sido objeto de estudio como potenciales probióticos para rumiantes (Fraga et al., 2014 y 2018)
Su principal ventaja es su persistencia y su capacidad para modular la fermentación de manera específica, ya sea incrementando el butirato, regulando los isómeros del lactato (asociados a la acidosis) o desviando el hidrógeno hacia ácidos grasos volátiles en lugar de metano, lo que mejora la eficiencia energética y reduce emisiones.
Sin embargo, no todas las cepas nativas han logrado superar las barreras técnicas.
Su naturaleza anaerobia estricta dificulta el cultivo, la producción industrial y la estabilización en formulaciones comerciales, especialmente en el caso de las bacterias fibrolíticas. Esto explica por qué microorganismos exógenos de fácil cultivo como Saccharomyces cerevisiae son los probióticos más utilizados en la práctica.

A pesar de la dificultad que presentan las cepas nativas del rumen hay excepciones. Como comentábamos, la cepa consumidora de lactato Megasphaera elsdenii, también autóctona del rumen, ha logrado sortear estas dificultades y se comercializa actualmente como probiótico para la prevención de la acidosis ruminal en animales alimentados con dietas ricas en concentrados. Su éxito demuestra que, con el desarrollo adecuado de técnicas de cultivo y conservación, las cepas nativas pueden convertirse en productos comerciales viables.
Los avances en técnicas de cultivo anaeróbico, crioprotectores, encapsulación y cribado de cepas tolerantes están ampliando progresivamente las posibilidades de llevar otras cepas nativas, especialmente las fibrolíticas, al mercado, posiblemente en un futuro no muy lejano.
En los últimos años, ha cobrado relevancia el uso de ciertos bióticos para reducir la huella ambiental. Durante la fermentación ruminal, las bacterias producen ácidos grasos volátiles junto con hidrógeno molecular (H₂).
En condiciones normales, este H₂ es utilizado por arqueas metanogénicas para generar metano, lo que representa una pérdida de energía para el animal (2-12% de la energía ingerida).
Algunos probióticos y prebióticos pueden desviar ese hidrógeno hacia rutas metabólicas alternativas, favoreciendo la producción de ácido propiónico en lugar de metano. El propionato actúa como un “sumidero de hidrógeno” que compite con los metanógenos por este sustrato.
Un metaanálisis reciente que evaluó 20 estudios en bovinos concluyó que, si bien el efecto global de los probióticos sobre el metano no es significativo, los probióticos con múltiples cepas bacterianas logran reducciones moderadas, y la combinación de bacterias acetogénicas con productoras de propionato es especialmente efectiva al desviar el hidrógeno hacia rutas alternativas (Ncho et al., 2024).
Por ejemplo, consorcios bacterianos que combinan cepas propionogénicas han mostrado reducciones significativas del metano en fermentaciones ruminales in vitro (Jeong et al., 2024) Asimismo, periodos de suplementación más prolongados potencian el efecto reductor, posiblemente porque los probióticos requieren tiempo para establecerse en el ecosistema ruminal (Ncho et al., 2024).
Este desvío metabólico no solo disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que también mejora la eficiencia energética del animal, ya que el propionato es un ácido graso volátil de alto valor energético
La kombucha, una bebida fermentada popular por sus propiedades probióticas en humanos, también podría reducir el metano en rumiantes. Un estudio reciente (Kang et al., 2025) evaluó su efecto in vitro frente a 3-NOP (un inhibidor de la metanogénesis de referencia) y los resultados fueron notables:
• Redujo el metano un 15% a las 30 horas y un 35% a las 60 horas, superando al 3-NOP a largo plazo.

• La cepa responsable, Komagataeibacter intermedius SLAMNK6B, activa rutas alternativas que consumen hidrógeno, compitiendo con los metanógenos por este sustrato.
• Esto se tradujo en una reducción de la población de metanógenos superior al 50% y un aumento paralelo de propionato.
Este hallazgo abre una línea de investigación prometedora: usar microorganismos de una bebida de consumo humano como una fuente de probióticos o como consorcio microbiano para reducir el metano y mejorar la eficiencia fermentativa.
Aunque el rumen es el principal centro de atención en el rumiante adulto, el efecto de los bióticos no se limita a él. Prebióticos y sinbióticos también ejercen acciones relevantes en el tracto gastrointestinal posterior, contribuyendo al equilibrio de la microbiota intestinal, al control de patógenos y al fortalecimiento de la inmunidad del huésped.
Sin embargo, para que un probiótico ejerza su acción en el intestino posterior, debe ser capaz de sobrevivir al paso por el rumen (un entorno de pH ácido y alta actividad fermentativa), lo que limita las cepas aptas a aquellas con resistencia natural o formulaciones que las protegen. Por ejemplo, el sinbiótico compuesto por Lactobacillus casei y dextrano ha mostrado utilidad para inhibir patógenos entéricos como Salmonella y E. coli, y ha demostrado mejorar la producción de leche en vacas Holstein (Yasuda et al., 2007)
Asimismo, la suplementación con probióticos como Bacillus spp. puede mejorar la salud del intestino posterior, aumentando la diversidad microbiana del ciego y reduciendo la morbilidad en bovinos de engorda (Fuerniss et al., 2022), mientras que otros probióticos como Propionibacterium acidipropionici P169 han mostrado modular la microbiota del intestino posterior en dietas ricas en grano (Azad et al., 2017). En conjunto, estas estrategias contribuyen no solo al control de patógenos, sino también a la recuperación en cuadros metabólicos como la acidosis o la cetosis.
Otro aspecto de gran importancia sanitaria y de salud pública en sistemas intensivos, especialmente en corrales de engorda, es el control de patógenos zoonóticos como Escherichia coli O157:H7. La suplementación con Lactobacillus acidophilus ha mostrado una reducción significativa (entre el 35% y el 57%) en la excreción fecal de esta bacteria en bovinos de engorda (Brashears et al., 2003), lo que disminuye el riesgo de contaminación del entorno y de la cadena alimentaria.
Si bien los estudios se han centrado principalmente en animales en finalización, también se han observado efectos positivos en animales jóvenes, lo que sugiere que esta es una herramienta de control válida para ambas etapas productivas.

En los rumiantes jóvenes (terneros, corderos, cabritos), el panorama es radicalmente distinto. Su rumen aún no está plenamente desarrollado, y su tracto gastrointestinal funciona de manera similar al de un animal monogástrico.
Por ello, el objetivo de los bióticos no es modular la fermentación ruminal, sino reforzar la inmunidad intestinal y proteger al animal frente a patógenos entéricos.

La diarrea neonatal es la principal amenaza (Alawneh et al., 2020).
Además de su efecto protector, los bióticos contribuyen a mejorar el crecimiento y la maduración del rumen, preparando al animal para su vida adulta.
Diversas cepas bacterianas y levaduras vivas han demostrado incrementar la ganancia de peso y acelerar la maduración del ecosistema ruminal.
Un metaanálisis que incluyó 36 estudios con 2.126 terneros concluyó que la suplementación con productos de Saccharomyces cerevisiae aumentó la concentración de ácidos grasos de cadena corta, la altura de las papilas ruminales y la digestibilidad de la fibra, lo que apunta a una estimulación del desarrollo del rumen en terneros predestete (Zhang et al., 2022)
En la misma línea, la administración oral de Megasphaera elsdenii en terneros de cruce leche-carne mejoró, por su parte, el consumo de alimento sólido, la ganancia diaria de peso y el área de las papilas ruminales, lo que sugiere que esta cepa bacteriana puede ser una herramienta eficaz para potenciar el rendimiento y el desarrollo ruminal en la etapa predestete (Mazon et al., 2025)
Los posbióticos están despertando un creciente interés por su estabilidad, seguridad y potencial para ser utilizados en momentos críticos como el destete, donde el estrés y los cambios dietéticos comprometen la salud intestinal.
Al no requerir microorganismos vivos, ofrecen una alternativa predecible y fácil de manejar en situaciones de vulnerabilidad inmunitaria, contribuyendo a la estabilidad de la microbiota y a la reducción de la inflamación en un período de transición clave para el animal (Ban et al., 2025)
La Tabla 1 ofrece una visión comparativa del uso de diferentes bióticos en rumiantes adultos y jóvenes, señalando en cada caso los principales objetivos y los desafíos que se pretenden resolver con su inclusión en la dieta.



Tabla 1. Comparación de estrategias con bióticos según la etapa fisiológica del rumiante.
Aspecto
Órgano de acción principal
Objetivo central
Desafío a resolver
Estrategias típicas y ejemplos de cepas comerciales
Resultados esperados
Énfasis sanitario

Rumiantes Adultos
Rumen
Optimizar la fermentación y la eficiencia productiva
Acidosis, baja digestibilidad, emisiones de metano
Levaduras (Saccharomyces cerevisiae CNCM I-1077, S. cerevisiae SC47); bacterias consumidoras de lactato (Megasphaera elsdenii NCIMB 41125); Bacillus spp. (Bacillus subtilis C-3102, Bacillus licheniformis); Lactobacillus acidophilus NP51, L. acidophilus BT1386; posbióticos
Mayor producción de leche/ carne, mejor eficiencia alimenticia, menor impacto ambiental (reducción de metano)
Salud metabólica y prevención de acidosis; control de patógenos zoonóticos
Por todo lo expuesto, no conviene utilizar el mismo producto probiótico indiscriminadamente para todas las categorías animales. Si bien existen productos comerciales altamente estandarizados, su efectividad depende de que se ajusten al objetivo específico de cada etapa.
Rumiantes Jóvenes (Prerrumiantes)
Intestino delgado
Proteger la salud intestinal y asegurar el desarrollo
Diarrea neonatal, infecciones entéricas
Bacterias lácticas (Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei, Lactobacillus fermentum, Bifidobacterium bifidum); levaduras (Saccharomyces cerevisiae); sinbióticos (Lactobacillus casei + dextrano); prebióticos (mananoligosacáridos, fructooligosacáridos); posbióticos (p.ej., derivados de Saccharomyces cerevisiae)
Menor mortalidad y morbilidad, mejor ganancia de peso, mejor desarrollo y maduración del rumen, reducción de patógenos entéricos
Prevención de enfermedades entéricas y reducción del uso de antibióticos
Para lograr el máximo beneficio, es fundamental definir con precisión qué se quiere combatir o mejorar en cada caso: si se busca estabilizar el rumen y aumentar la eficiencia en el adulto, la estrategia será muy distinta a la requerida para proteger el intestino inmaduro del ternero frente a la diarrea neonatal.
La clave, en definitiva, no está en emplear “un probiótico’” sino en elegir el probiótico adecuado para el problema adecuado. Porque, como hemos visto, cada edad requiere su propia estrategia.
A modo de síntesis, la Tabla 2 recoge los principales tipos de bióticos, con una breve descripción de cada uno y un resumen de sus ventajas tecnológicas y aplicaciones prácticas en la producción de rumiantes.
Tabla 2. Resumen general de los bióticos, acción de cada tipo y ventajas o dificultades tecnológicas para su utilización.
Tipo de Biótico
Prebióticos (Fibras/ Azúcares)
¿Qué es en términos sencillos?
El alimento para las bacterias beneficiosas para el animal.
Impacto en la Digestión y el Rumen
No se digieren en el rumen, en el intestino estimulan la microbiota beneficiosa y el desarrollo de vellosidades..
Mecanismo clave frente al Metano
Indirecto: Favorecen el crecimiento de bacterias que usan el hidrógeno libre, compitiendo con las arqueas metanogénicas.
Resistencia Tecnológica (Pellet / Bodega)
Alta. Soportan altas temperaturas de extrusión y humedad sin degradarse.
Ventaja Clave en la Producción
Estimulan la microbiota beneficiosa y mejoran la salud intestinal, especialmente en animales jóvenes.

Probióticos (Bacterias/ Levaduras)
Microbios vivos que actúan en el rumen.
Sinbióticos (El Combo)
Posbióticos (restos de probióticos)
La mezcla de un Probiótico + su Prebiótico específico (con sinergia demostrada).
Degradación de fibra: Incrementan la población de bacterias celulolíticas y consumen el oxígeno ruminal, creando el ambiente anaeróbico perfecto.
Sinergia digestiva: Asegura una colonización rápida y eficiente del microbioma digestivo, optimizando la absorción de nutrientes desde etapas tempranas.
Microorganismos inanimados y sus metabolitos (enzimas, vitaminas, ácidos orgánicos).
Aporte enzimático directo: Aportan metabolitos activos (como celulasas y xilanasas) que rompen la fibra del forraje de forma inmediata, sin esperar a que el microbio crezca.
Referencias disponibles en la versión web del artículo en nutrinews.com
Directo: Cepas específicas consumen activamente el hidrógeno y estimulan a las bacterias que digieren la fibra de forma limpia.
Combinado: Potencia el efecto del probiótico vivo al asegurar su nutrición inmediata dentro del rumen y compite con metanógenos.
Metabólico: Aportan metabolitos que redirigen la fermentación hacia el Propionato, “secuestrando” el gas contaminante.
Baja-Media. Al estar vivos, el calor del peletizado o el almacenamiento largo reduce su viabilidad. Maximiza la digestión de forrajes de baja calidad y estabiliza el pH ruminal (evita la acidosis).
Baja-Media. Limitada por la fragilidad del microbio vivo en la mezcla.
Ideal para mitigar el impacto digestivo en momentos de estrés crítico (destete o transporte).
Total. No dependen de células vivas; resisten el calor del pellet y meses en bodega sin perder potencia. Nutrición de precisión y alta protección de la barrera intestinal ante el estrés térmico (síndrome de intestino permeable).
La era de los bióticos en la nutrición de rumiantes: Herramientas para la modulación y eficiencia digestiva
DESCÁRGALO EN PDF


La industria lechera contemporánea se enfrenta a un enemigo persistente y subestimado: la criptosporidiosis. Lejos de ser un evento clínico aislado, esta parasitosis representa una barrera estructural que limita el potencial genético del ganado desde el nacimiento hasta la vida adulta.


La prevalencia global, que se sitúa en un rango alarmante del 13% al 93%, no es solo una estadística epidemiológica, sino un indicador de una crisis de eficiencia metabólica que impacta la rentabilidad a largo plazo de la explotación ganadera.
Lo que el ojo clínico identifica inicialmente como una diarrea profusa en terneros es, en realidad, la punta de un iceberg fisiopatológico que compromete la integridad del epitelio intestinal. El impacto trasciende la clínica inmediata, alterando rutas metabólicas fundamentales y comprometiendo la capacidad de respuesta inmunitaria del hato en su totalidad.
El impacto inicial se localiza en el neonato, donde Cryptosporidium parvum desencadena el síndrome de mala absorción. El daño no es superficial: se trata de una agresión directa a las vellosidades intestinales, que pueden reducir su longitud hasta en un 50% durante el pico de la infección.

Este colapso estructural desmantela la superficie disponible para el transporte de nutrientes, afectando especialmente los cotransportadores de sodioglucosa (SGLT1), lo que deriva en una incapacidad del animal para procesar el alimento, independientemente de la calidad nutricional de la dieta.
La consecuencia inmediata es una elevación masiva de la permeabilidad paracelular, permitiendo la pérdida incontrolada de fluidos hacia la luz intestinal y abriendo la puerta a toxinas bacterianas.
Los terneros que sobreviven a esta fase no logran una recuperación total, con un déficit promedio de 34 kg de peso corporal al llegar a los seis meses de edad.
Este déficit en el desarrollo es irreversible: el daño temprano en el parénquima mamario y el retraso en la maduración metabólica impiden que el animal alcance su pico de producción láctea proyectado. La fisiología del crecimiento se ve truncada por una demanda energética de reparación que el animal no puede satisfacer debido a la propia falla absortiva intestinal.
A medida que el animal transita hacia la recría, la dinámica del parásito evoluciona hacia una forma de parasitismo crónico. La persistencia subclínica, protagonizada por C. bovis y C. ryanae, se vuelve casi universal en animales de cinco a doce semanas de edad.

Aunque en esta fase los signos clínicos son menos evidentes, el costo energético del mantenimiento del sistema inmunológico frente a la carga parasitaria es altísimo.
Estas novillas actúan como reservorios y puentes epidemiológicos dentro del hato; el estrés inmunológico crónico generado por la criptosporidiosis predispone a los animales a otras patologías: se ha documentado que una infección temprana por Cryptosporidium eleva en 1,44 veces el riesgo de sufrir enfermedades respiratorias bovinas complejas. El animal agota sus reservas de energía y proteínas en un intento infructuoso de reparar el epitelio intestinal, descuidando la vigilancia inmunitaria respiratoria.
La homeostasis se pierde y el animal entra en un ciclo de vulnerabilidad que impacta directamente en los costos de medicación y en la tasa de reemplazo del hato.
El desafío culmina en la vaca adulta, donde el parásito asume una forma aún más insidiosa y sistémica. Cryptosporidium andersoni coloniza específicamente las glándulas abomasales, provocando una abomasitis proliferativa. Este proceso altera drásticamente el microambiente gástrico, elevando el pH del abomaso hacia la alcalinidad.


Esta alteración es crítica: la enzima pepsinógeno requiere un medio ácido para activarse y convertirse en pepsina, la enzima responsable de la degradación primaria de proteínas. Al fallar este proceso, la digestión proteica se vuelve ineficiente, lo que profundiza el Balance Energético Negativo (BEN) tan común tras el parto.
El hígado, en un intento de compensar la falta de glucosa, moviliza reservas grasas de forma masiva, lo que incrementa la producción de cuerpos cetónicos y afecta la señalización del eje IGF1 (factor de crecimiento insulínico tipo 1). La reducción de los niveles de IGF-1 en sangre retrasa la reactivación ovárica, aumentando los días abiertos y disminuyendo las tasas de concepción.
En términos productivos, una vaca infectada por C. andersoni puede perder hasta 3,2 kg de leche diarios. Multiplicada por la duración de la lactancia, esta cifra representa una pérdida económica devastadora para el productor. La ineficiencia reproductiva se convierte así en el costo oculto más oneroso en el ganado adulto.
Ante este panorama de degradación metabólica, la ciencia veterinaria ha buscado alternativas que superen las limitaciones de los tratamientos químicos convencionales, que enfrentan problemas de resistencia o periodos de retiro que afectan la comercialización de la leche.

PeptaSan redefine la estrategia de control integral. Es una solución poliherbal avanzada que utiliza la sinergia bioquímica de fitoactivos seleccionados. Su éxito radica en un mecanismo de acción múltiple y equilibrado que actúa sobre diferentes frentes simultáneamente.
Las saponinas actúan directamente sobre la membrana lipídica de los ooquistes, provocando su lisis mediante un choque osmótico. Simultáneamente, los polifenoles y taninos crean una barrera protectora en el enterocito que impide la adhesión e invasión del parásito.
Esta acción dual no solo elimina al agente causal, sino que promueve activamente la regeneración del epitelio dañado, acelerando la recuperación de la capacidad absortiva del animal. La validación técnica de PeptaSan está respaldada por investigaciones en instituciones de prestigio como la FESCUNAM.

En ensayos controlados y pruebas multianuales de campo, se ha demostrado una efectividad del 100% en la eliminación de la excreción de ooquistes de Cryptosporidium y una reducción del 98,8% en Eimeria spp.
Los animales bajo el protocolo PeptaSan muestran un incremento promedio de 8,72 kg en el peso al destete en comparación con grupos control. Este aumento es el resultado directo de mantener un sistema digestivo íntegro que absorbe aminoácidos y energía de manera eficiente.
El uso estratégico de PeptaSan en el periodo de preparto reduce la carga parasitaria de la madre de forma segura, garantizando que el ternero nazca en un ambiente con menor presión de infección y asegurando que el calostro no se vea comprometido por procesos inflamatorios sistémicos.

Más allá del tracto gastrointestinal, PeptaSan ofrece beneficios metabólicos adicionales. Se ha observado que su inclusión en la dieta reduce la producción de metano hasta en un 29% mediante la modulación de la población de arqueas metanogénicas en el rumen, sin afectar la degradación de la fibra.
Desde una perspectiva energética, cada mol de metano que no se produce es energía que permanece disponible para el animal en forma de ácidos grasos volátiles, principalmente propionato, precursor fundamental de la glucosa en el hígado. De este modo, PeptaSan, contribuye a tener una mayor eficiencia en la conversión alimenticia y una menor huella de carbono por litro de leche producida.
La implementación del programa PeptaSan tiene un efecto directo para blindar al ganado en todas sus etapas fisiológicas frente al daño epitelial y metabólico de Cryptosporidium spp., asegurando que el potencial genético del hato se traduzca fielmente en kilos de carne y litros de leche.

Esta estrategia garantiza la viabilidad económica de la empresa ganadera en el largo plazo, posicionando al productor a la vanguardia de la eficiencia y la sostenibilidad en el sector lácteo global.
Estrategia de Control y Prevención contra Criptosporidiosis en Rumiantes DESCÁRGALO EN PDF


La acidosis ruminal subaguda, conocida como SARA, es uno de los trastornos metabólicos más frecuentes en el ganado lechero y de carne, pero también uno de los más difíciles de detectar. Muchas veces pasa desapercibida porque no presenta signos clínicos claros.




Sus efectos sobre la digestión, la salud y la productividad pueden ser importantes. Más allá de una simple reducción de pH, la SARA es sobre todo un problema de desequilibrio en la microflora del rumen, un ecosistema microbiano esencial para la digestión y para la eficiencia productiva del animal.
Cuando este ecosistema se altera, no solo cambia la fermentación, sino que se desencadenan efectos colaterales que afectan a todo el organismo. En los sistemas intensivos, donde se utilizan dietas ricas en energía y almidón, este equilibrio es especialmente frágil.
Cuando se rompe, aparecen problemas digestivos, pérdida de rendimiento y riesgos sanitarios que impactan directamente en la rentabilidad de la explotación.
El rumen es un sistema de fermentación único. En él conviven bacterias, protozoarios, hongos y arqueas que trabajan en conjunto para transformar el alimento en nutrientes utilizables. Gracias a esta comunidad, los rumiantes pueden aprovechar la fibra vegetal.
En condiciones normales, con dietas ricas en forraje, predominan las bacterias fibrolíticas, como Ruminococcus spp. y Fibrobacter succinogenes. Estas bacterias degradan la fibra y producen ácidos grasos volátiles, principalmente acetato y butirato, compuestos esenciales para el aporte de energía.
En vacas lecheras, el acetato y el butirato son fundamentales para la producción de grasa en la leche. Al mismo tiempo, bacterias como Megasphaera elsdenii y Selenomonas ruminantium transforman el ácido láctico en compuestos menos agresivos, evitando su acumulación.
Este mecanismo permite mantener el pH en niveles adecuados, normalmente entre 6,2 y 6,5, garantizando una fermentación estable, una buena digestión y una correcta salud del rumen. Pero es un sistema muy sensible a los cambios de dieta.



La SARA aparece principalmente cuando hay un exceso de carbohidratos rápidamente fermentables, especialmente almidón, y una falta de fibra efectiva. Este desequilibrio modifica la fermentación dentro del rumen y altera su microflora.
En estas condiciones, bacterias amilolíticas como Streptococcus bovis y Lactobacillus spp. se multiplican rápidamente, fermentan el almidón a gran velocidad y producen grandes cantidades de ácidos grasos volátiles y ácido láctico.
En principio, el animal puede compensar gracias a la saliva y a las bacterias que consumen lactato. Pero cuando la fermentación es demasiado intensa, el sistema tampón del rumen deja de ser suficiente y el pH empieza a bajar.
Si el pH se mantiene por debajo de 5,8 durante varias horas al día, el ecosistema microbiano cambia: las bacterias fibrolíticas reducen su actividad y las bacterias que utilizan lactato se ven afectadas, lo que favorece la acumulación de ácido láctico.
Al mismo tiempo, aumentan las bacterias que toleran la acidez y siguen produciendo más ácido. Esto crea un círculo vicioso: más ácido reduce el pH, y un pH más bajo favorece la producción de más ácido, desestabilizando completamente el rumen.
El primer impacto de la SARA es la reducción de la digestión de la fibra. Al disminuir la actividad de las bacterias fibrolíticas, el animal aprovecha menos el alimento, lo que se traduce en una menor eficiencia alimentaria.
En ganado de carne, esto significa menor ganancia de peso. En vacas lecheras, el impacto se observa tanto en la cantidad como en la calidad de la leche: la menor producción de acetato reduce la síntesis de grasa, provocando una caída del contenido graso y de la producción total.
La acidez repetida daña también la pared del rumen. Aparece inflamación, conocida como ruminitis, y pueden desarrollarse lesiones o úlceras que facilitan el paso de bacterias y toxinas hacia el torrente sanguíneo.

La lisis de bacterias Gram negativas libera lipopolisacáridos (LPS) que provocan inflamación en todo el organismo. Estas toxinas pueden afectar al hígado, aumentando el riesgo de abscesos, y también están relacionadas con la laminitis, que afecta a las pezuñas.
La laminitis tiene un impacto importante en el bienestar animal y en la productividad de la explotación. En resumen, la SARA es una alteración del equilibrio microbiano que termina afectando a todo el animal.



Prevenir la SARA no consiste solo en subir el pH, sino en mantener una microflora estable. Para ello, es fundamental aportar suficiente fibra efectiva, evitar cambios bruscos en la dieta y cuidar el tamaño de partícula del alimento.
Sin embargo, en sistemas intensivos estas medidas no siempre son suficientes. Las dietas ricas en almidón generan una fermentación muy rápida que puede superar la capacidad natural tampón del rumen, haciendo necesario el uso de soluciones nutricionales adicionales.

El óxido de magnesio (MgO) es una herramienta útil para controlar la acidez del rumen. A diferencia del bicarbonato, que actúa rápido pero poco tiempo, el MgO tiene un efecto más prolongado.
En el rumen, el MgO reacciona con los ácidos y libera iones hidroxilo, neutralizando la acidez de forma progresiva y permitiendo mantener un pH más estable durante el día. Esto favorece el equilibrio microbiano y limita las bacterias acidógenas.


Un pH más estable permite mantener activas las bacterias fibrolíticas y favorece las bacterias que consumen lactato. El MgO no solo actúa sobre el pH, sino también sobre la estabilidad biológica del rumen.
La eficacia del MgO depende de su calidad. Factores como el origen, el proceso de fabricación y el tamaño de partícula influyen en su comportamiento en el rumen. Algunos productos se disuelven lentamente y no son eficaces, otros no mantienen su efecto en el tiempo.
Por eso, elegir un MgO adecuado es clave para obtener resultados consistentes.
Para mejorar la estabilidad del rumen, Terresis ha desarrollado pHix-up®, una mezcla específica de óxido de magnesio diseñada para combinar efectos de rápida acción y un efecto duradero. Su formulación permite una buena solubilidad y una reactividad adaptada al entorno ruminal.
En estudios realizados con vacas equipadas con sensores de pH, se observó que los animales suplementados con pHix-up® pasaban unos 85 minutos menos al día por debajo del pH crítico de 5,8. Además, el producto ayudó a reducir las variaciones de pH a lo largo del día.
En otro estudio experimental, pHixup® permitió mantener bacterias importantes como Fibrobacter succinogenes y mejorar la digestibilidad de la fibra. También se observó un efecto positivo sobre otras bacterias benéficas del rumen.
Estos resultados muestran que estabilizar el pH ayuda directamente a proteger la actividad microbiana del rumen, lo que se traduce en mejoras en la salud y el rendimiento del animal.
La SARA es, ante todo, un problema de desequilibrio microbiano. Entender y proteger la microflora del rumen es clave para prevenir sus efectos. Una buena gestión de la alimentación, combinada con soluciones adaptadas, permite mantener un entorno ruminal más estable.
Herramientas como pHix-up® pueden ayudar a sostener el equilibrio del rumen, mejorar la digestión y proteger la salud del animal. En los sistemas actuales, donde la eficiencia es fundamental, cuidar la microflora del rumen es una prioridad para asegurar un rendimiento duradero.
Acidosis Ruminal Subaguda: el papel clave de la microflora del rumen en la salud y el rendimiento del ganado
DESCÁRGALO EN PDF



Acción rápida y sostenible sobre el pH del rumen, apoyando el rendimiento de los rumiantes.

RÁPIDA Y DURADERA
acción sobre el pH del rumen
3x MÁS POTENTE
Y EFICIENTE que el bicarbonato de sodio en la neutralización de ácidos
48,5%

Fuente de MAGNESIO altamente soluble

AUMENTA LA PRODUCCIÓN de leche y componentes
EFICIENCIA COMPROBADA
Bach et al. 2018
Bach et al. 2023
ADSA 2025
Permitido en agricultura
ORGÁNICA
pHix-up® puede incorporarse directamente en las raciones alimenticias, en cantidades que se ajustarán en función del riesgo de acidosis.
La dosis y los equivalentes exactos en bicarbonato sódico y otros agentes neutralizantes pueden calcularse mediante nuestra aplicación pHix-up®.
INTRODUCCIÓN
Equipo técnico Terresis
MATERIAL Y MÉTODOS
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Las dietas con alto contenido de concentrado inducen una disminución del pH ruminal y alteran la microbiota del rumen, en particular las bacterias fibrolíticas como Fibrobacter, que son altamente sensibles a condiciones ácidas. Por lo tanto, la estabilización del pH ruminal es esencial para mantener el equilibrio microbiano y la capacidad de degradación de la fibra.
El presente estudio evaluó, bajo un desafío de acidosis inducida, los efectos de moduladores de pH con diferente capacidad neutralizante sobre la dinámica del pH ruminal, el tiempo en acidosis subaguda (pH <5,8) y la microbiota ruminal, con especial énfasis en las poblaciones fibrolíticas.
Cuarenta y cinco vacas lecheras en lactación fueron asignadas a tres tratamientos: una dieta control sin suplementación (CON), una dieta suplementada con bicarbonato de sodio al 0,82% de la MS (aproximadamente 200 g/vaca/día; SB), y una dieta suplementada con una mezcla a base de magnesio (pHix-up) al 0,25% de la MS (aproximadamente 62 g/vaca/día; MG).
Las dietas fueron formuladas para proporcionar una capacidad neutralizante teórica similar. Se aplicó un desafío dietético progresivo reduciendo la relación forraje:concentrado de 48:52 a 36:64 para inducir una disminución del pH ruminal.
El pH ruminal fue monitoreado de forma continua y la composición de la microbiota se evaluó mediante secuenciación de lectura larga.
El pH ruminal disminuyó a medida que aumentó la proporción de concentrado en todos los tratamientos. Sin embargo, bajo el desafío de acidosis, las vacas suplementadas con pHix-up mantuvieron un pH ruminal más elevado en comparación con los tratamientos control y bicarbonato de sodio, y presentó un menor periodo de tiempo con pH inferior a 5,8. Estos resultados indican un efecto tamponante más sostenido a lo largo del día en comparación con la acción rápida pero transitoria del bicarbonato de sodio.
CONCLUSIONES
El análisis de la microbiota mostró que la suplementación con pHix-up se asoció con una mayor diversidad microbiana y una menor variabilidad entre animales, lo que indica un ecosistema ruminal más estable. Además, la abundancia relativa de Fibrobacter, un género fibrolítico clave altamente sensible a pH bajos, fue mayor en las vacas que recibieron pHix-up en comparación con aquellas suplementadas con bicarbonato de sodio.
Figura 1: Secuenciación del microbioma ruminal - Abundancia de la poblanción de Fibrobacter por período y por tratamiento. Bach et al. (2023)
Abundancia (en millones)

Relación forraje: concentrado en la dieta
Abundancia (en millones)

Agente neutralizante
La mejora en la estabilidad del pH ruminal observada con pHix-up probablemente contribuyó a la preservación de las bacterias fibrolíticas, favoreciendo la capacidad de degradación de la fibra y aumentando la resiliencia de la microbiota ruminal bajo estrés acidótico.
Figura 2: Digestibilidad NDF por tratamiento a 36:64 forraje:concentrado. Bach et al. (2023)
Digestibilidad aparente del NDF en todo el tracto digestivo

A pesar de presentar una capacidad neutralizante teórica similar entre tratamientos, la suplementación con bicarbonato de sodio resultó en un aumento rápido pero de corta duración del pH ruminal, mientras que pHix-up proporcionó una estabilización más progresiva y sostenida.
La suplementación con pHix-up mejora la estabilidad del pH ruminal bajo desafío de acidosis y favorece la preservación de la microbiota fibrolítica, particularmente Fibrobacter.
Estos resultados sugieren que pHix-up contribuye al funcionamiento del rumen no solo a través de su capacidad tamponante, sino también mediante la estabilización de la microbiota ruminal y la protección de las bacterias degradadoras de fibra en condiciones de alimentación con alto contenido de concentrado.

Efectos sobre el pH ruminal y el consumo de pienso de una prueba con concentrado dietético en vacas alimentadas con raciones que contienen moduladores del pH con diferente capacidad neutralizante (Bach et al., 2023; JDS 2023)
DESCÁRGALO EN PDF

Active D es la solución natural y eficaz con resultados científicamente comprobados.
Su fórmula innovadora combina el metabolito activo de la vitamina D con tecnología alemana para promover la salud animal y maximizar el rendimiento durante periodos de desafío.






















































































Numerosos estudios demuestran los beneficios de Active D, que favorece un crecimiento estable y ayuda a los animales a sobrellevar los periodos de estrés.
Escanea el código QR o ponte en contacto con nuestros expertos: contato@phytobiotics.com.br | www.phytobiotics.com

