KAKAPO EN BUSCA DE SALVACIÓN

BALLENAS
TRAVESÍA POR EL CARIBE
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KAKAPO EN BUSCA DE SALVACIÓN

BALLENAS
TRAVESÍA POR EL CARIBE
BOA VERDE ESMERALDA
MORDIDA PELIGROSA

En cada rincón del planeta late una vida que muchas veces pasa desapercibida. Miradas que se esconden entre hojas, alas que cortan el viento sin hacer ruido, y mundos enteros que siguen su propio ritmo sin esperar ser descubiertos. Daunaria nace precisamente de ese deseo de detenernos, observar y entender esa vasta sinfonía que llamamos vida salvaje.
En esta edición te invitamos a caminar con calma, a dejarte sorprender por historias que revelan la belleza, la fragilidad y la fuerza de la naturaleza. Desde criaturas que desafían las reglas de la evolución hasta ecosistemas que, aunque golpeados, aún resisten; cada página fue pensada para despertar curiosidad, admiración y, sobre todo, conciencia.
John Doe / DIRECTOR GENERAL
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Franklin Cedeño / EDITOR DE DISEÑO
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CORRECTORES DE ESTILOS
Manuel Hernández, Sonia Pérez, Daniela Rodríguez, Rafael Fernández / FOTOGRAFOS



Para muchos, el gran tiburón blanco es el rey del océano y una de las criaturas marinas más temidas. Si bien el tiburón ballena es el más grande , el gran tiburón blanco es conocido por ser uno de los tiburones depredadores más grandes. Los tiburones son uno de los principales depredadores del mar, y más de 500 especies acechan en el agua. Los tiburones ballena y los tiburones peregrinos se encuentran entre las especies de tiburón más grandes, pero no son peligrosos, incluso si te los encuentras en el agua. Al observar un gran tiburón blanco, sabes que es mortal, pero ¿te has preguntado alguna vez qué tan fuerte es su mordida?
os tiburones blancos son unos de los más temidos y habitan en todos los océanos del mundo , con poblaciones más numerosas cerca de Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda. Tienen bocas con dientes afilados, piel áspera y son depredadores expertos. Son uno de los depredadores más grandes del océano y poseen una mordida potente. Aprendamos sobre la fuerza de la mordida de un tiburón blanco y cuán fuerte es realmente.
Los tiburones blancos son capaces de producir una fuerza de mordida de hasta 4000 psi. Esta fuerza depende del tamaño del tiburón, ya que los tiburones más grandes ejercen mucha más fuerza. Los tiburones
blancos varían en tamaño, y los más grandes alcanzan hasta 6 metros de largo. En promedio, las hembras miden entre 4,5 y 4,8 metros de largo, mientras que los machos solo miden entre 3,3 y 4 metros. La mayoría de los tiburones blancos pesan entre 540 y 1190 kg.
Científicos australianos estimaron la fuerza de mordida de 4000 psi de un tiburón blanco mediante modelado computacional en 3D. Al observar el diseño del cráneo y los músculos de un tiburón blanco con imágenes de rayos X, pudieron medir con precisión la fuerza de mordida de un tiburón blanco. Para su medición de 4000 psi, utilizaron un modelo de un tiburón blanco de 6,4 metros, una fuerza enorme en comparación con la de otros tiburones blancos del océano. Si bien esa fuerza de mordida podría considerarse la mayor entre los animales de la Tierra en la actualidad, .
El gran tamaño del tiburón blanco y su temible mordida lo convierten en una de las especies de tiburón más peligrosas . Estados Unidos registra el mayor número de ataques de tiburón del mundo, pero la mayoría no son mortales. Los tiburones blancos son temidos en el cine y los medios de comunicación, pero son responsables de más ataques que cualquier otra especie.


20 ANIMALES
LEONES
HIPÓPOTAMOS
KOALAS
HIENAS
SOLENODONTE
JIRAFAS
4
CAZA DE COCODRILOS
PEZ ABISAL PULPOS
BALLENAS JOROBADAS
CARDÚMENES
PEZ PAYASO

42
AJOLOTE
BOA VERDE ESMERALDA
COCODRILO AMÉRICANO
RANA TORO

IBIS ESCARLATA
KAKAPO QUETZAL
BUITRE PALMERO
GUACAMAYO JACINTO
PERIQUITO COMÚN

Siempre sentí fascinación por lo animales, pero los cocodrilos era mi pasión. Quería estar con ellos. Quería vivir con ellos. Quería ser uno de ellos.
De los 11 a los 12 años estuve obsesionado con Steve Irwin. Esperaba los episodios semanales de El Cazador de Cocodrilos con un fervor religioso que (para consternación de mi madre) la misa dominical jamás podría replicar.
Pasé horas jugando a la orilla del lago en nuestro patio trasero, vestido con pantalones cortos caqui y un sombrero de ala ancha, usando una red para atrapar pececillos, lubinas diminutas, cangrejos de río y tortugas de orejas rojas. Narraba mis hazañas con un acento australiano abismal, fingiendo protagonizar mi propio programa de televisión para una sola audiencia.
La Irwinmanía se apoderó de Estados Unidos justo cuando entraba a sexto grado, cuando las relativamente inocentes jerarquías sociales que regían la escuela primaria dieron paso a la política
desenfrenada de la adolescencia temprana. Como ya habrán adivinado, yo no era un chico popular.
Siempre había sido una nerd callada —mis padres descubrieron que la forma más efectiva de garantizar un buen comportamiento era amenazar con quitarme los libros— y al llegar a la adolescencia, me mantuve firmemente en el grupo de las raras. Mi ropa no era lo suficientemente elegante, mi madre aún no me dejaba maquillarme y no estaba dispuesta a ganarme el favor de los chicos dejando que ganaran en el juego de la mancha en el patio. La típica crisis de identidad adolescente sobrevino, a la que se sumó el acoso y la manipulación de las chicas populares, al estilo de Chicas Malas .
Pero tenía el aire libre. Fuera de la escuela, podía jugar a mi antojo, siguiendo huellas de mapaches por la orilla
arenosa del lago y aprendiendo a atrapar serpientes de liga con mi madre. Y tenía a Steve Irwin, quien amaba la vida silvestre con un entusiasmo desmedido que una preadolescente paralíticamente cohibida jamás podría mostrar.


Los científicos del barco Okeanos Explorer capturaron una impresionante vista de la vida marina durante una expedición que finalizó la semana pasada en la costa sureste de Estados Unidos. Uno de los últimos animales que avistaron, el pez lagarto de aguas profundas, solo podría describirse como una criatura sacada de la ciencia ficción.
En uno de los últimos días de la expedición de un mes, biólogos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) observaron un pez lagarto de aguas profundas, también llamado bathysaurus ferox . El animal, conocido por tener órganos masculinos y femeninos, yacía a 1770 metros bajo la superficie del agua.
Durante una de las muchas inmersiones de la expedición, acertadamente llamada Ventanas a las Profundidades, los científicos fotografiaron al pez lagarto inmóvil en el fondo del océano, con dientes puntiagudos que le sobresalían de la boca. Es un animal que puede alcanzar más de 60 centímetros de largo y parecía fluorescente bajo la luz de la cámara. National Geographic lo describió en una ocasión como «un horror raramente visto» con «inquietantes ojos negros.
Cientificos creen que puedo haber evolucionado durante al menos treinta mil años. Debido a la falta de luz en las profundidades es ciego y se ha adaptado a orientarse mediante ondas en agua.

Parece una criatura salida de otro mundo. ‘‘ ‘‘


“Un pulpo piensa con todo su cuerpo; cada tentáculo es un pequeño cerebro tomando decisiones por su cuenta. Su inteligencia no se parece a la nuestra, y quizá por eso nos sorprende tanto.”
‘‘Los
pulpos demuestran a los cientificos que no es necesario recorrer todo el universo para encontrar seres extraterrestre.’’


Las habilidades cognitivas de los pulpos también se estudian ampliamente en el laboratorio. Por ejemplo, en el laboratorio de EthoS actualmente se está trabajando en las habilidades de memoria y planificación del w
Estos animales resultan complejos de estudiar, especialmente por su gran fuerza, ya que pueden destruir fácilmente los dispositivos de investigación: cuidado con las cámaras submarinas, son capaces de abrir carcasas impermeables para estropearlas. Además, carecen de huesos y pueden escapar fácilmente incluso por el agujero más pequeño. Infinitamente curiosos, se agarran a las manos y a las redes durante el mantenimiento de su acuario.
Aunque es impresionante y se usa a menudo para ilustrar la inteligencia de los
pulpos, abrir frascos no es su habilidad más excepcional. Esta tarea es fácil para ellos gracias a su destreza y capacidad de agarre, pero son muy lentos: incluso cuando están muy entrenados, un pulpo siempre tarda más de un minuto en abrir un tarro y atrapar un cangrejo. Estos animales, sin embargo, siguen siendo talentosos en su forma de manipular objetos, por ejemplo, cambiando su orientación para deslizarlos a través de una pequeña abertura en una pared.
También son capaces de abrir conchas o maniobrar piedras. Esto es algo que puede resultar elemental para ellos, ya que son animales solitarios y pasan parte del tiempo debajo de las conchas que se colocan encima.
Bahía de Sámana. El puerto Favorito de la ballenas.
Las ballenas jorobadas, fieles a las aguas del Caribe, han vuelto a su casa, la bahía de Samaná, una zona en República Dominicana con amplios atractivos turísticos y que, según distintas opiniones, Es uno de los mejores lugares para presenciar el espectáculo que ofrecen estos cetáceos.
En primavera, verano y otoño Las ballenas jorobadas viven en las aguas frías del Atlántico norte, pero en los meses de invierno inician un largo recorrido hacia los mares tropicales para aparearse y dar a luz a sus crías.
Así es que, cada año, por estas fechas, las ballenas llegan a la bahía de Samaná, viajando desde Islandia, Groenlandia, Canadá y la costa norte de los Estados Unidos.
Una vez en aguas dominicanas, estos mamíferos ofrecen,

con sus impresionantes saltos y singulares aletazos, verdaderos espectáculos a los miles de turistas que visitan la zona de observación.
Las ballenas jorobadas (megaptera novaeangliae) miden alrededor de 15 metros, y su nombre se debe a la giba que a menudo presentan en la base de la aleta dorsal.
Se caracterizan por poseer aletas pectorales muy largas y nódulos sensoriales en la cabeza.
El ministro dominicano de Medio Ambiente, Bautista Rojas Gómez, exhortó a la población a visitar la zona
de avistamiento con fines educativos y culturales, “ya que pocos países en el mundo disfrutan de ese privilegio que nos ofrece la naturaleza”, apuntó.
Avistamientos tan cercanos como los que suceden en la bahía de Samaná son únicos en la tierra y representan una riqueza cientifica y natural.
La población que visita la bahía de Samaná viene del norte del Atlántico.

Megaptera Novaeangliae

A menos que duras medidas sean tomadas, la única alternativa que quedaría sería la de recortar aún más la temporada de pesca, o por último, cerrar la pesquería comercial for un período de tiempo determinado.
El Líder de la delegación de WWF en la reunión de la CIAT, Pablo Guerrero indicó, “Es vital para la salud del Océano Pacífico, y el bienestar de un sinnúmero de comunidades pesqueras, que los estados miembros hagan compromisos en firme en esta reunión para tomar las riendas de esta sobrepesca desenfrenada.
WWF ha delineado puntos de decisión específicos que deben ser resultados de la reunión, para que las partes interesadas tengan la confianza que las poblaciones de atún y los ecosistemas afectados se recuperarán, y está trayendo especial atención hacia el exceso de capacidad.
El Señor Guerrero indicó, “Cuando año tras año, el atún aleta azul del Pacífico continúa pescándose casi hasta su colapso, y con las poblaciones de aleta amarilla y patudo en problemas también, sabemos que fundamentalmente algo va por el camino equivocado. Los países miembros están fallando en accionar las alarmas a pesar de que la capacidad de la flota se ha duplicado en relación al objetivo de la CIAT”.
“A menos que duras medidas sean tomadas, la única alternativa que quedaría sería la de recortar aún más la temporada de pesca, o por último, cerrar la pesquería comercial for un período de tiempo determinado de forma tal que las poblaciones se puedan recuperar, mientras que un enfoque de manejo más efectivo pueda ser implementado”.
WWF también está apuntando a la proliferación de Dispositivos Agregadores de Peces (Plantados), los cuales
se añaden al problema de la sobrepesca, El problema con estos dispositivos es que no son monitoreados o manejados, y están ocasionando enmalle y ahogamiento de la fauna oceánica.
El Sr. Guerrero indicó, “Claramente es inaceptable para la CIAT el no poder conocer cuántos plantados están siendo utilizados, dónde se encuentran y cuál es el impacto acumulado en los atunes, tiburones, rayas, tortugas y otras especies. La CIAT se está moviendo a ciegas en este aspecto”.
“La reunión debe claramente acordar que todos los estados miembros reporten pública e inmediatamente el uso de plantados y apoyen las recomendaciones científicas preliminares, lo que con toda seguridad, va a requerir una reducción en el despliegue de dichos plantados”.
WWF también solicitará recomendaciones de políticas en asuntos claves que incluyan: el asegurarse que las flotas y pesquerías de los países miembros, estén libres de trabajo esclavo, de trabajo forzado y de pobres condiciones laborales, y de que tengan establecidas medidas claras y efectivas para eliminar estas prácticas; incrementar la cobertura de observadores a bordo de los barcos palangreros desde un
inaceptable mínimo del 5% como es en la actualidad, hasta un mínimo del 20% de forma inmediata, y al 100% (humano o electrónico) en un futuro cercano; la mejora inmediata en la recolección de datos sobre las capturas de tiburones para que dicha información accione intervenciones de manejo; garantizar que el cumplimiento de las medidas de conservación es totalmente transparente; cooperar con la Comisión del Pacífico Occidental y Central para tomar inmediata acción sobre las deprimidas poblaciones de atún aleta azul del Pacífico y otras especies que caen bajo responsabilidad compartida; y para que miembros de la CIAT, que aún no lo han hecho, ratifiquen el Acuerdo de Medidas del Estado Rector del Puerto para combatir la pesca ilegal.

‘‘Si hay algo que irrita a estos peces es que alguien se interponga en su camino. Son extraordinariamente territoriales, con lo que si algún intruso logra perturbar o amenazar esa convivencia ‘familiar’, no dudarán en mostrarse agresivos.’’
Gracias a la cinta de Pixar, millones de niños descubrieron los entresijos y amenazas que encierran los ecosistemas coralinos, así como las relaciones simbióticas que existen entre los peces payaso y las anémonas. Sin embargo, más allá del séptimo arte, estas coloridas criaturas marinas llevan años cautivando a la comunidad científica.
Se sabe, por ejemplo, que son unos animales extraordinariamente sociales y que mantienen una relación simbiótica con las anémonas, unos cnidarios equipados con unas células urticantes que los protegen de los depredadores.
Tal es la relación con estos animales marinos que los peces payaso se conocen como peces anémona, pues, de alguna manera, no pueden vivir sin ellas. Y estos antozoos también se benefician de estos peces: los tentáculos urticantes de las anémonas protegen tanto a los peces como a los huevos, mientras que el característico color de estos peces sirve de cebo para otras criaturas marinas. Ahowra, además, han descubierto que estas criaturas son extremadamente inteligentes.
Si hay algo que caracteriza a los peces payaso son sus colores llamativos. No en vano, estos peces deben su nombre a las características manchas blancas que adornan su cuerpo, a veces delimitadas por líneas
blancas y negras que recuerdan a la cara pintada de un payaso.
Actualmente se han documentado unas 30 especies, todas ellas habitantes de arrecifes coralinos de aguas cálidas, desde África oriental hasta la Polinesia Francesa, y desde Japón hasta Australia oriental, no muy alejados de la costa, situados a bajas profundidades.
Los peces payaso tienen un idilio muy especial con las anémonas, unas criaturas junto a las que pasan casi toda la vida. A esta relación tan intensa que se la conoce como ‘mutualismo’, pues se establece una relación de la que ambas especies se benefician. Por ejemplo, el pez payaso pone los huevos unas dos veces al mes debajo de la base carnosa de estos animales marinos y protege los embriones con sumo cuidado, mientras que su color atrae a posibles depredadores hacia estas criaturas urticantes. La relación entre anémonas y peces payaso está sumamente documentada por la comunidad científica, hasta el punto que constituye uno de los casos más estudiados de relación simbiótica que existen.
Una sola anémona puede dar cobijo a más de una docena de peces payaso de la misma especie, aunque del millar de especies de anémona existentes solo unas 10 albergan peces payaso. Lo curioso es que estos

pececillos son completamente inmunes a su veneno, pues pueden moverse plácidamente por entre sus tentáculos. ¿Cómo lo consiguen? Los científicos creen que es probable que su piel contenga alguna sustancia que les permita inhibir el poder urticante de sus huéspedes.
El nuevo estudio sugiere que estos animales no se limitan a comprobar si su compañero de arrecife tiene o no rayas, sino que, además, las cuentan.
Son capaces de distinguir miembros de su especie por la cantidad de rayas que poseen y de esta misma manera, evitan a sus depredadores. Uno de los pece más conocidos más singulares de planeta.



‘‘Nemo no es tan Nemo’’
No solo son muy territoriales, también tienen capaciodad para planificar ataques
¿SON
El almiquí de La Española o solenodonte de La Española (Solenodon paradoxus), es un mamífero placentario de la familia de los solenodóntidos. Es endémico de La Española. Es una especie pancrónica ya que evolucionó hace aproximadamente 60 millones de años. Sus parientes más cercanos son los topos y las musarañas.
La única otra especie de su género habita en la isla de cuba Solenodon cubanus, donde es comúnmente conocido como almiquí. Junto a la jutía (Plagiodontia aedium), es el único sobreviviente de una fauna diversa de mamíferos terrestres que existía en La Española en tiempos históricos.
Desde su descripción científica en 1833, el solenodonte de La Española ha sido considerado raro y altamente amenazado; incluso en varias épocas se ha creído extinto. Sin embargo, las investigaciones del biólogo dominicano J. A. Ottenwalder en los años ochenta y noventa, llegaron la conclusión de que este almiquí todavía tiene una
distribución amplia en la República Dominicana, pero que sus poblaciones existentes son muy fragmentadas y de números bajos. Actualmente, es posible encontrarlo en áreas protegidas tales como el parque nacional Jaragua, el parque nacional Sierra de Bahoruco, la Reserva Científica Loma Quita Espuela, el parque nacional Los Haitises. En 2008, Tuvey y colaboradores confirmaron su presencia en la región de Duchity, en Haití.
Apariencia
Su cuerpo tiene una longitud de unos 30 centímetros y 15-25 centímetros de cola. Llegan a alcanzar 1 kg de peso. Es de color castaño rojizo con variaciones hasta el castaño pardo. Tanto la cola como las extremidades están desnudas. Su cabeza se caracteriza por un largo hocico a modo de pequeña trompa. Los ojos son pequeños. Es uno de los mamíferos más grandes capaz de generar veneno.
Distribución

El Solenodonte de la Española sólo se encuentra en la Isla de la Española, en la República Dominicana y en partes del sur de Haití. Su hábitat suele ser el bosque húmedo inalterado, aunque a veces pueden encontrarse cerca de tierras agrícolas urbanizadas.
Hábitos y Estilo de Vida Los Solenodontes de la Española son criaturas Nocturnas. Durante las horas diurnas, se esconden en sus madrigueras, árboles, troncos huecos o cuevas. Sus madrigueras pueden contener múltiples cámaras y túneles y suelen estar habitadas por una pareja adulta acompañada de hasta seis miembros más jóvenes de la Familia. Cuando salen al aire libre, corren sobre las plantas de los pies, siguiendo una trayectoria errática y en zigzag. Cuando buscan su alimento, los Solenodontes de la Española sondean la tierra con el hocico y excavan o desgarran troncos podridos con las garras. Para comunicarse entre sí, emiten una

serie de vocalizaciones, como un fuerte “chirrido” defensivo, un “chillido” agresivo, un “chillido” suave cuando se encuentran con congéneres conocidos y un “chasquido” agudo cuando se encuentran con extraños. También se ha informado de que emiten chasquidos de ecolocalización.
Veneno
El veneno es generado en las glándulas salivales submaxilares por estos animales y es introducido en sus presas mediante una herida causada por una estructura especializada, sus elaborados incisivos inferiores.
Las toxinas que introducen se componen principalmente de KLK1 (calicreína 1), y generan un efecto depresor transitorio de la presión arterial (hipotensión) de su presa. Esto provoca que las extremidades y el cerebro de su presa no reciban suficiente sangre y se desmaye. No obstante, este efecto solo se


ha podido observar en vertebrados, por lo que habría surgido a lo largo de la evolución para dominar y someter presas que serían antes más abundantes y se han vuelto casuales en su dieta.
El estudio de los venenos tiene un elevado interés en medicina tanto para la comprensión de procesos fisiológicos como su posible aplicación en farmacia.
Estas toxinas no suponen ningún problema para el ser humano.
Dieta y Nutrición
Los Solenodontes de la Española son Carnívoros (Insectívoros). Se alimentan principalmente de artrópodos, pero también comen gusanos, caracoles, ratones y pequeños reptiles. También pueden consumir una pequeña cantidad de fruta, granos y hojarasca.
Hábitos de apareamiento
Se sabe poco sobre el siste-
ma de apareamiento en los Solenodontes de la Española. Se reproducen durante todo el año. Las hembras construyen un nido en el que darán a luz a sus crías y las amamantarán. Dan a luz de 1 a 3 crías tras un periodo de gestación de más de 84 días. Las crías nacen ciegas y sin pelo y pesan 40-55 g (1,4-1,9 oz). Son transportadas por la madre durante los dos primeros meses de vida, aunque se desconoce cuánto tardan en ser destetadas por completo.

Hipopotómo invadiendo finca privada
Al igual que sucede con varios personajes históricos villanos, a Pablo Escobar le encantaban los animales. Tal era su pasión, que en una de sus mansiones, la archiconocida Hacienda Nápoles, ubicada en el departamento de Antioquia, dedicó la vasta extensión de 1.600 hectáreas a fundar un zoológico. El terreno albergaba especies de lo más exóticas, provenientes de regiones muy lejanas a Colombia: entre ellos, elefantes, avestruces, camellos, jirafas e hipopótamos.
Considerada desde su cons-
trucción como un símbolo de ostentación, la Hacienda continuó funcionando tras la muerte del narcotraficante; eso sí, con un propósito algo diferente. Se trata ahora de un parque temático abierto al público que combina atracciones de agua y un fiel compromiso con la conservación de especies.
Sin embargo, en los últimos años el animal favorito de Escobar, el hipopótamo, ha puesto obstáculos en este segundo cometido. Lo que comenzó con 4 ejemplares trasladados de forma ilegal, ha terminado en 169 de ellos viviendo en libertad.
Con estas cifras, y teniendo en cuenta un último estudio llevado a cabo por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia que revela que en 2035 su población podría ascender a más de 1.000 individuos, el hipopótawmo es considerado desde 2022 una especie invasora en el país. Por ello, ahora el Estado busca manejar la plaga esterilizándolos, trasladándolos y sacrificándolos.
Cuando pensamos en el hipopótamo, la imaginación nos lleva inmediatamente de viaje por el África subsahariana. Este mamífero semiacuático suele habitar en la sabana, concretamente en ríos, lagos y pantanos con suficiente profundidad para poder sumergir su cuerpo. No obstante, en los últimos 40 años, los hipopótamos también han tomado protagonismo al otro lado del charco: Colombia es el único lugar fuera de África donde se encuentra una población de más de un centenar de esta especie en estado silvestre.
El clima y las condiciones dadas por el paso del río Magdalena han hecho que la región presente las características perfectas para que los hipopótamos aumenten su población. Allí, estos gigantes pueden hallar todo lo que necesitan para sobrevivir: agua (pueden llegar a pasar 20 horas al día sumergidos) y pastizales extensos para consumir los 35 kilos de hierba que requieren al día. Además, aunque un mamífero de tales dimensiones no tenga demasiados enemigos en la naturaleza, en Colombia la ausencia de superdepredadores (como los leones) dibuja un escenario sin obstáculos para la reproducción de la especie.
Pero lo que es un paraíso para el hipopótamo, es el infierno para otros animales que habitan la región. Este enorme animal es conocido por ser “ingeniero”: con su peso, crea cuencas y modifica la estructura de los ríos, algo que puede ser perjudicial para la supervivencia de la nutria y del manatí del Caribe, que ya se encuentra en peligro crítico de ex-
tinción. Y no solo eso, sino que su abundante alimentación se traduce en la expulsión de gran cantidad de heces que contaminan el agua y comprometen la subsistencia de los casi 160 peces endémicos de este río.
Al ser una problemática heredada del narcotráfico, se conoce popularmente a estos
Al ser una problemática heredada del narcotráfico, se conoce popularmente a estos animales como los “hipopótamos de la cocaína”.
animales como los “hipopótamos de la cocaína”. Desde su llegada al país hace aproximadamente 40 años, el Estado no había controlado su expansión. Aun así, la caza en 2009 de un ejemplar llamado Pepe en 2009 a manos de dos extranjeros, con el previo consentimiento de Corantioquia -una entidad ambiental corporativa del departamento de Antioquia-, fue suficiente para despertar el debate sobre cómo actuar frente a la invasión de hipopótamos en Colombia.
Ahora, tras años observando el comportamiento de la especie y valorando el nivel de amenaza que supone para la biodiversidad del territorio, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible ha puesto en marcha un plan para manejar la situación.
La primera fase del denominado Plan de Manejo y Control de los Hipopótamos en Colombia se activa esta semana, la segunda de noviembre de 2023, y consiste en una progre-
siva esterilización quirúrgica de estos animales, según se indica en el comunicado oficial del Ministerio: por el momento, serán 20 los que se sometan a la intervención, ya que esta tiene un costo de aproximadamente 9.400 euros por ejemplar. La meta, sin embargo, está puesta en 40 ejemplares por año.
Otra de las medidas detalladas en el plan es el traslado. El pasado marzo ya se anunció el diseño de una logística para llevar decenas de hipopótamos a otros países, entre los cuales se encuentran México, Filipinas e India. Con el último ya existe un proceso abierto para iniciar la estrategia. Y como último recurso, el Ministerio está desarrollando un protocolo para sacrificar a algunos hipopótamos. Una medida que todavía no ha obtenido la asesoría de técnicos para garantizar su eficiencia y rigurosidad, de acuerdo con el comunicado.
Esta semana se dará comienzo a la esterilización, un procedimiento que “conlleva riesgos tanto para el animal como para el personal médico”, de acuerdo con las declaraciones de la ministra Susana Muhamad. Aun así, esta primera fase ya ha recibido la luz verde del Instituto Humboldt y del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional.

Científicos australianos han secuenciado el genoma marsupial más completo hasta la fecha: el del koala. La información podría ayudar al tratamiento de enfermedades y a su conservación, ya que se espera que sus poblaciones disminuyan hasta en un 50% en los próximos 20 años
Phascolarctos cinereus, más comúnmente conocido como el koala, es una de las especies más emblemáticas de Australia. Los koalas, son piezas singulares de la historia de la evolución. Estos pueden comer hojas de eucalipto tóxicas que matarían a la mayoría de los mamíferos. Se trata de los únicos representantes vivos de la familia marsupial de los fascolárctidos. Y por su compleja singularidad biológica, suscita por igual el interés y simpatía de científicos, gobiernos y el público de todo el mundo. Sin embargo, las noticias respecto a los koalas a menudo son
tristes y poco esperanzadoras: cada vez hay menos.
Según los expertos, se espera que, tan solo en el transcurso de las tres próximas generaciones, unos 20 años, las poblaciones de esta especie disminuyan en toda Australia hasta en un 50%. Las amenazas por depredación y la pérdida de hábitat por la urbanización los hacen particularmente vulnerables además de verse amenazados también por las enfermedades, la baja diversidad genética y el cambio climático.
No obstante, pronto podría
cambiar la situación para estos pequeños marsupiales. Ahora, un equipo de científicos liderado del Instituto de Investigación del Museo Australiano y la Universidad de Sídney, ha secuenciado el genoma del koala utilizando una tecnología de larga lectura y mapeo óptico. “El conocimiento del genoma del koala proporciona un trampolín para la conservación de esta especie biológicamente única”, asegura Katherine Belov, coautora principal del estudio y profesora de genómica comparativa.
El consorcio está liderado por


científicos australianos y de otros 7 países, y cuenta con la implicación de 29 instituciones. Han secuenciado en total más de 3.400 millones de pares de bases y más de 26.000 genes del genoma del koala utilizando una nueva tecnología de secuenciación. “Después armamos el genoma con superordenadores, lo que permitió al Consorcio estudiar los más de 20.000 genes de esta especie única”, apunta Marc Wilkins, director del Centro Ramaciotti.-
El trabajo ha revelado una expansión de las familias de genes relacionadas con las enzimas desintoxicantes, que es lo que permite a los koalas alimentarse de las hojas de eucalipto ricas en compuestos fenólicos. Estos genes se expresaban en muchos tejidos de koala, particularmente en el hígado, lo que indica que tienen una función muy importante en la desintoxicación. Es probable que los koalas se hayan convertido en especialistas dietéticos. Como explica Rebecca Johnson , directora del Instituto de Investigación del Museo Australiano en la

nota de prensa publicada por Science Daily, “esto los ayudó a encontrar su nicho de subsistencia para sobrevivir, ya que podían contar con una fuente de alimentos que tendría menos competencia con otras especies que no podían desintoxicarse tan eficazmente”.
Además, han identificado grupos de genes relacionados con el sistema inmunitario que potenciarán el estudio de la infección por clamidia, común entre las poblaciones de koalas y una de las enfermedades que más afecta a la especie. “El Consorcio del Genoma del Koala ha sido un viaje ambicioso que nos brinda una gran comprensión de los componentes genéticos que conforman este animal, uno de los marsupiales más carismáticos e icónicos de Australia y del mundo”, afirma Johnson.
Otro descubrimiento importante fue la caracterización de la composición de la leche de koala. Como todos los marsupiales, los koalas pasan la mayor parte de su desarrollo -cerca de 6 meses- en una
Las crías de koala, que nacen del tamaño de un frijol y pesan la mitad de un gramo. ‘‘
bolsa; su gestación dura una media de entre 34 y 36 días, y nacen con un sistema inmune aún poco desarrollado.
Por todo ello, el estudio de la leche de koala podría ayudar también a los científicos a desarrollar estrategias para su cría. “Caracterizamos los componentes principales de la leche materna, que es crucial para las crías de koala, que nacen del tamaño de un garbanzo y pesan medio gramo”, dice Belov. “Identificamos genes que permiten al koala ajustar la composición de la proteína láctea a lo largo de las etapas de la lactancia para satisfacer las necesidades cambiantes de sus crías. Esto puede suponer una gran diferencia en la supervivencia de los pequeños”, añade el científico.

Si alguien pregunta por el animal que más antipatía nos genera, probablemente pensemos en las hienas. No en vano, estos carnívoros cargan con el sambenito de ser las criaturas más incomprendidas y menos apreciadas del reino animal, un nefasto título adquirido gracias a una idea generalizada completamente falsa, pero que ha calado fondo en el imaginario colectivo.
Las hienas siempre han sido representadas en la literatura y el cine como animales abyectos, crueles, ruines, capaces de adentrarse en las bajezas más insospechadas para sacar el máximo rendimiento de cualquier situación.
Por ejemplo, el trío de hienas formado por Timón, Pumbaa y Ed, conforman uno de los grupos de malhechores más famosos del cine. Son los antagonistas de El Rey León, la famosa película de Walt Disney sobre las aventuras de Simba, un joven león que es exiliado tras la muerte de su padre. Sus constantes peleas y carcajadas estridentes son la moneda común de estos villanos al servicio del malvado Scar, el tío del protagonista, que ostenta ocupar el trono tras la muerte de su hermano.
Las hienas del Rey León no son las únicas que tienen mala fama. En la historia existen muchos otros ejemplos de hienas representadas como animales

despreciables. Aristóteles acusaba a este animal de ‘excavar las tumbas por el deseo de devorar carne putrefacta’, mientras que Theodore Roosevelt afirmaba que estos carnívoros son dueños de ‘una singular combinación de cobardía abyecta y ferocidad insuperable’. En algunos lugares de África, por ejemplo, se las asocia con brujería y desviación sexual.
¿A qué se debe esa mala fama? ¿Realmente son tan infames como las pintan? En absoluto. No son ni carroñeras ni despiadadas. De hecho, son unos excelentes cazadores adaptados a todos los hábitats, indispensables para la salud de los ecosistemas en los que habitan, y un gran ejemplo de resiliencia y adaptación al medio, además de tener muchas otras cualidades que quizás no conozcas.
Probablemente identificarás a las hienas como animales carroñeros, algo que no es estrictamente cierto. Como otros animales oportunistas, es cierto que no dudan en alimentarse de carroña. Sin embargo, al contrario de lo que se piensa sobre ellas, en realidad son

unas cazadoras muy experimentadas y eficaces.
De hecho, consiguen abatir hasta el 95 por ciento de las presas de las que se alimentan. Y es que están dotadas de unas mandíbulas muy poderosas, así como una estrategia de comunicación muy avanzada que las convierten en unas depredadoras infalibles. Cuando se trata de cazar, demuestran una eficacia y una eficiencia imbatibles, gracias a las cuales pueden completar su misión en menos de un minuto.
Estas complejas estrategias de caza convierte a estos animales en unos depredadores experimentados, lo que probablemente ha alimentado parte de su mala fama.
En este sentido, las hienas optan por atacar al miembro más débil de la manada, y aprovechar la topografía para atacar por sorpresa. Y es precisamente esta habilidad la que ha alimentado su fama de traicioneras, tanto en documentales de naturaleza como en producciones de ficción.
Pero quienes tachan a las

hienas de ser unas criaturas de poco fiar quizá no tienen en cuenta que se trata simplemente de un animal salvaje intentando maximizar sus recursos para obtener el mayor beneficio posible, algo imprescindible para la supervivencia. Además, lo hacen haciendo gala de una increíble astucia. Por ejemplo, avanzan a contraviento o en zigzag para detectar el olor de una presa oculta, esconden los despojos entre la vegetación o en el agua para que nos los detecten los buitres y otros carroñeros.
La excelente comunión que mantienen las hienas de El Rey León responde a una realidad contrastada, y es que estos animales son extremadamente sociales, hasta el punto de vivir en extensas comunidades llamadas clanes.

1. LEONES EN LA GRAN SABANA
El león, Panthera leo, es seguramente el gran felino más conocido del mundo y también sobre el que más se ha escrito. Después del tigre, es el más grande en tamaño, pudiendo alcanzar hasta los 300 kilos de peso. Un animal enorme que, sin embargo, a pesar de su envergadura, no siempre es fácil de ver.
Para encontrar el león decidimos viajar a zonas míticas de África: a Masái Mara, en el sur de Kenia, y al Serengueti, en Tanzania. El paisaje de estos lugares es el típico de la sabana africana: enormes extensiones de hierba con acacias rompiendo el horizonte habitualmente plano.
Nuestro todoterreno, el mejor vehículo para moverse por
Kenia, es un viejo Mercedes de casi cuarenta años. A pesar de que es antiguo, es ideal para recorrer las pistas de arena, barro y piedra. Viajo solo con mi hijo Unai. He estado en varias ocasiones en esta zona así que me fío de

mi experiencia pasada, de la prudencia imprescindible y de los mapas precisos que permite la tecnología actual. Antes de perdernos en las sabanas de horizontes infinitos del Gran Mara, pasamos por un poblado masái para conseguir provisiones. Primero nos acercamos a un pequeño supermercado donde compramos productos no perecederos como arroz,
pasta, patatas y algunas latas de comida preparada. Después, en unos puestos de fruta y verdura, adquirimos alimentos frescos. De allí, nos vamos a la gran sabana. La AVENTURA, en mayúsculas nos espera.
Estamos acampados justo en la frontera del Serengueti, en Tanzania, que limita con la reserva de Masái Mara, ya en Kenia. Dormimos en una tienda de campaña, montada en uno de los campamentos básicos que gestionan la reserva o las comunidades masái más cercanas. La mayor parte de los días estamos solos. No hay nadie más durmiendo allí. Acampar en África es algo único; diría que la mejor experiencia para un amante de lo salvaje. Si además duermes bajo una acacia en medio de la sabana, este momento es inigualable. Acampamos casi todas las noches. Al anochecer, hacemos
‘‘Buscamos a los leones en su hábitat natural, la sabana africana: enormes extensiones de hierba con acacias rompiendo el horizonte.’’ Andoni Canela.
‘‘Algunas leonas puede desarrollarmelenas,
pero son casos muy raros.’’
FAUNARIA fuego. Preparamos la cena a la luz de las llamas y bajo las estrellas, y luego nos vamos a dormir a nuestra tienda. Dependiendo del lugar, dormimos en el suelo, pero algunas veces ponemos la tienda en el techo del todoterreno.
Durante nuestro segundo día en el Mara, logramos ver al primer león. Y, claro, no está solo. Hay una característica que lo hace diferente al resto de los felinos: es el único gran felino con un carácter claramente social. Vive en manada y tiene un comportamiento grupal muy marcado, con amplios territorios de campeo. Con solo oír su nombre nos viene a la memoria la imagen de una manada persiguiendo a algún ungulado. El tamaño del grupo y de su territorio depende de la cantidad y el número de
presas disponibles. Las hembras exhiben comportamientos cooperativos únicos entre los felinos y tienen cachorros en cualquier época del año. A menudo dan a luz en sincronía y los jóvenes se crían en comunidad. Cuando las condiciones son adecuadas, es frecuente que aumenten las poblaciones de leones, aunque la situación pueda invertirse pocos años después.
Uno de los días que estamos fuera de la reserva y podemos conducir de noche nos encontramos con un grupo numeroso de leones. Una de las leonas acaba de cazar una cría de gacela de Thomson. Los leones son muy nocturnos, con una gran actividad durante el crepúsculo: consiguen la mayor parte de sus presas al atardecer y por la noche. Durante el día suelen descansar. Como la mayoría de
los felinos, pueden cazar cualquier animal, aunque prefieren presas grandes: ñus, cebras, kudus, órices, búfalos, sobre todo cuando cazan en manada. Las leonas cazan normalmente en grupo en áreas más abiertas, donde su estrategia coordinada es más efectiva. También cazan con frecuencia topis, impalas, alcélafos y facóqueros.
De hecho, un día de lluvia fina observamos un grupo de topis donde muchas de las madres habían parido a sus pequeños. Las crías de topi mamaban de sus madres bajo la lluvia, ajenas a los peligros que podían acechar. Sin embargo, sus madres sí son conscientes de ello, y a pesar de tener a sus crías comiendo de sus ubres, se mantienen atentas a cualquier tipo de movimiento en cientos de metros a la redonda.


¿Cómo obró la evolución para otorgar a la jirafa su largo cuello ? La respuesta obvia -y la que posiblemente algunos de vosotros estéis gritando al viento- es que este evolucionó en aras de permitirles alcanzar las hojas que se encontraban en las ramas más altas de los árboles.
Esta es la explicación que de hecho ofreció Charles Darwin en consonancia con su teoría de la selección natural. Sin embargo tanto este, como el origen de otros rasgos significativos en el reino animal, siguen siendo a día de hoy objeto de debate entre los zoólogos y biólogos evolutivos por igual.
De este modo, el artículo publicado recientemente en la revista Journal of Arid Environments por científicos de la varias universidades propone una teoría alternativa al origen del largo cuello de estos mamíferos de la familia Giraffidae.Esta es la explicación que de hecho ofreció Charles Darwin


en consonancia con su teoría de la selección natural. Sin embargo tanto este, como el origen de otros rasgos significativos en el reino animal, siguen siendo a día de hoy objeto de debate entre los zoólogos y biólogos evolutivos por igual.
Según esta, las jirafas pueden dirigir sus cabezas y cuellos hacia el sol reduciendo la superficie de su cuerpo expuesta al los rayos solares y logrando así reducir su superficie expuesta al calor.
Darwin, Lamarck y la jirafa
La termorregulación es una de las explicaciones evolutivas más modernas ofrecidas para explicar el cuello largo de la jirafa; pero se trata este de un antiguo debate incluso anterior a la época de Darwin.
Ya el naturalista francés
Jean-Baptiste Lamarck sugirió que el cuello de las jirafas se estiró debido a su búsqueda constante del follaje más alto de los árboles en competencia por el alimento: una idea muy adelantada a su época, pero por la que se le ridiculizó injustamente en reiteradas ocasiones.
Poco después, Darwiny su contemporáneo Alfred Russel Wallace le dieron una vuelta de tuerca más a la teoría de Lamarck, señalando que el cuello largo de la jirafa habría llegado primero, y que esto fue lo que lo dio a algunos indivi-
duos cierta ventaja evolutiva sobre los que tenían el cuello más pequeño.
Años más tarde, en una carta a Nature en 1949, Chapman Pincher se opuso a las teorías de Darwin, Wallace y Lamark, señalando que las piernas las jirafas habían evolucionado para escapar de los depredadores, y que su largo cuello hubo de evolucionar en consonancia, permitiendo que el animal pudiera alcanzar el agua al beber en un estanque sin necesidad de doblar sus piernas. Aunque interesante, su teoría nunca fue tomada en serio por la comunidad científica y con posterioridad fue refutada por el registro fósil.
Posteriormente, otras alternativas más creíbles hicieron referencia a la selección sexual y sugirieron que los cuellos largos y robustos medraron porque resultaban decisivos para las jirafas macho en la pugna por aparearse, o que simplemente resultaban más atractivos para las hembras.
En la actualidad, sin embargo, la teoría discutida por los científicos concierne a la termorregulación. Esta sugiere que los largos cuellos y miembros de las jirafas inciden directamente sobre el equilibrio entre el volumen y la superficie del animal, lo que determina cómo los animales -y otros cuerpos- ganan y pierden calor. A simple vista podría parecer que las jirafas
tienen superficie corporal total mayor en comparación a la de rinocerontes, elefantes u otros grandes mamíferos. Sin embargo, resulta que pocas personas han intentado medir la superficie de estos animales para estar completamente seguros. Esto es en lo que se centra este último estudio.
Los científicos examinaron las mediciones realizadas en docenas de jirafas y encontraron que la superficie estas en realidad no dista de la que cabría esperar para cualquier otro animal con la misma masa.
Aunque durante mucho tiempo se creyó que las jirafas desarrollaron su largo cuello solo para alcanzar hojas altas, hoy se sabe que también desempeña un papel clave en su vida social. Los machos lo usan en una conducta llamada necking, donde balancean sus cuellos como si fueran enormes palancas para golpear al rival y demostrar fuerza. Los individuos con cuellos más largos suelen imponerse y tener más oportunidades de reproducirse, lo que favoreció que esta característica se volviera cada vez más pronunciada a través de la evolución.
‘‘El Ibis Escarlata es una de las aves más majestuosas de todo el mundo. Su color rojizo la pone en peligro, pues es codisiada por cazadores que buscan traficarla y venderla a turistas como ave exótica.’’

Entre las 29 especies de ibis de la familia Threskiornithidae, el ibis escarlata ( Eudocimus ruber) destaca por su impresionante plumaje rojo y su extensa distribución. Estas vibrantes aves adornan las costas bordeadas de manglares de Colombia, Trinidad y Tobago, Venezuela, Guyana, Surinam, Guayana Francesa y Brasil.
Durante miles de años, esta región ha sido territorio biocultural del pueblo tupí, que conoce al ibis escarlata como “guará”. Para los tupí, el guará es más que un simple ave; es una presencia espiritual que se entrelaza profundamente con su vida y más allá.
Estas aves son relativamente grandes en sus hábitats cos-
teros, midiendo entre 55 y 63 centímetros (22-25 pulgadas) de largo, con una envergadura de alrededor de 54 centímetros (21 pulgadas). Los machos son ligeramente más grandes que las hembras y tienen picos, en promedio, un 22 % más largos que los de las hembras. A pesar de estas diferencias, ambos sexos comparten el mismo plumaje escarlata intenso con las puntas de las alas de un azul negruzco contrastante, creando un espectáculo impresionante en vuelo.
El brillante tono rojo de las plumas del ibis está directamente relacionado con su dieta, rica en pigmentos provenientes de crustáceos frescos de playa. Estas aves pasan el día buscando alimento en bahías poco pro-
fundas y playas de estuarios, utilizando sus largos picos para explorar la arena húmeda en busca de alimento.
Según un estudio de Ffrench y Haverschmidt , su variada dieta incluye camarones de agua salada, insectos de marismas, chinches escudo, escarabajos de agua, ranas, moluscos, bivalvos, pequeños cangrejos como los cangrejos violinistas, pequeñas serpientes, caracoles, algas verdes y peces.
Los hábitos alimentarios del ibis desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la salud de los ecosistemas costeros. Al consumir diversas presas que prosperan en los sistemas radiculares de los manglares, estas aves ayudan a regular las


poblaciones de presas y contribuyen al equilibrio ecológico de sus hábitats.
Los corredores de manglares, compuestos por especies como el mangle negro ( Avicennia nitida y Avicennia germinans ) , el mangle rojo ( Rhizophora sp .) y el mangle blanco ( Laguncularia racemosa ), proporcionan viveros esenciales para estas especies presas y sustentan una roja alimentaria diversa.
Además, los biólogos han observado que, si bien los ibis adultos se alimentan principalmente en pantanos de agua salada o salobre, a menudo se desplazan a marismas de agua dulce, arrozales y sabanas inundadas para alimentar a sus crías. Esto garantiza que los polluelos reciban los nutrientes necesarios para un desarrollo saludable. Por lo tanto, el ibis escarlata contribuye a mantener el equilibrio ecológico
en diferentes entornos y destaca su adaptabilidad e importancia ecológica.
Los ibis escarlata pasan su vida adulta descansando, criando y alimentándose. Agrupados en colonias con otras especies de ibis y garcetas, vuelan entre lagunas de agua dulce o marismas y manglares. Cada colonia desarrolla hábitos distintivos en diferentes áreas de manglares e incluso cuenta con estrategias de anidación únicas que las hacen únicas en ese ecosistema.
A pesar de su peso corporal, varias parejas tienden a usar un solo mangle para varios nidos. Estos nidos se construyen entre 4,6 y 11 metros (15-35 pies) por encima de la pleamar. Los manglares rojos pueden albergar nidos de hasta 12 metros (39 pies) de altura y hasta 2,4 metros (8 pies) de profundidad, pero no parece haber una regla establecida.
En Surinam, anidan en el manglar negro, a tan solo 1,5 metros (5 pies) por encima de la marea alta. Algunos nidos se construyen sobre bases muy resistentes dentro del manglar, mientras que otros se construyen en la bifurcación de una rama desnuda, con el riesgo de ser derribados por el viento y la lluvia.
El ibis escarlata tiene una costumbre muy llamativa: suele reunirse en enormes bandadas que, vistas a la distancia, parecen nubes rojas desplazándose sobre los manglares. Estas agrupaciones no son solo espectaculares visualmente; cumplen varias funciones importantes. Al viajar juntos, los ibises se protegen mejor de los depredadores, pues el grupo confunde y ahuyenta a posibles amenazas. Además, esta vida colectiva les permite encontrar alimento con más facilidad, ya que se guían entre ellos hacia zonas donde abundan los crustáceos que tiñen su plumaje de ese rojo tan intenso y característico.
Además, el ibis escarlata es sorprendentemente fiel a sus rutas de alimentación y descanso. Muchas colonias regresan año tras año al mismo manglar o humedal, creando verdaderas “ciudades rojas” donde se mezclan miles de individuos.

Kakapo junto a guardaboques. Reserva Neozelandesa.
QUEDAN CUARENTA Y SIETE
Dentro de una cabaña en la remota isla Codfish, en la costa de la Isla Sur de Nueva Zelanda, hay un organigrama en una nevera que representa el futuro de una especie.
Esa especie es el kakapo, un raro loro incapaz de volar y endémico de Nueva Zelanda. En ese organigrama figuran todas las hembras reproductoras del planeta —50 de ellas con nombres como Pearl, Marama y Hoki— y el estado de sus huevos: caritas sonrientes en los huevos fértiles, líneas rectas en los infértiles, alas y patas en los polluelos que han eclosionado y equis en los que han muerto.
Con la esperanza de dibujar más caritas sonrientes con alas y menos equis, un equipo de científicos, guardas y voluntarios trabajan las 24 horas durante la temporada de cría
actual. Usan huevos «inteligentes» impresos en 3D, dispositivos de seguimiento de la actividad física y un dron que transporta esperma al que llaman «mensajero de cloaca». Su objetivo es convertir un año de récords reproductivos en un hito de la repoblación y ayudar a esta querida ave a alejarse del borde del precipicio de la extinción.
Un ave insólita
El kakapo es una rareza aviar: es el único loro nocturno y no volador del mundo, un ave terrestre que pesa hasta cuatro kilos y acostumbra a quedarse paralizado cuando se encuentra con depredadores. Las plumas verdes jaspeadas le proporcionan camuflaje en el bosque y su ancho pico le aporta una expresión cómica, una mezcla entre búho y marioneta.
‘‘Amigable con los humanos. El Kakapo ha sido cazado al punto de ser reducidos a una población de cuarenta y siete en todo el mundo’’
Sirocco, un kakapo criado en cautividad que se ha convertido en el «ave portavoz» de la conservación en Nueva Zelanda, tiene más de 200.000 seguidores en Facebook. Su intento fallido de aparearse con la cabeza de un zoólogo humano se convirtió en la inspiración de «party parrot», el emoji de un loro de colores neón adorado en Reddit.
«Son aves muy carismáticas», explica Andrew Digby, asesor científico del Programa de Recuperación del Kakapo del Departamento de Conservación de Nueva Zelanda. «Cuesta no quererlos».
Los kakapos abundaban en Nueva Zelanda, pero las ratas, los gatos y los armiños que trajeron consigo los humanos a las islas devoraron a estas aves, sus polluelos y sus huevos. En la actualidad, se han transportado 147 adultos a tres islas sin depredadores. Esa cifra es un logro en sí misma, un aumento a partir de los 51 ejemplares que quedaban a mediados de
los 90.
Repoblar a esta especie no es coser y cantar. Los kakapos solo se reproducen cada dos o cuatro años, cuando los árboles rimu producen una cantidad extraordinaria de frutos y, aunque se apareen, menos de la mitad de los huevos son fértiles, probablemente por la endogamia. En 2016, pusieron 122 huevos, pero solo 34 polluelos sobrevivieron hasta el emplumecimiento.
«Resulta frustrante, y decepcionante, y eufórico», explica Alison Ballance, zoóloga, escritora y experta en kakapos, sobre el drama de la temporada de cría, que está documentando para Radio New Zealand en el podcast Kakapo Files.
Con 218 huevos puestos desde el pasado diciembre y 52 polluelos vivos, este año ya ha superado los récords anteriores. «Sin duda ha batido récords en los tiempos modernos de la reproducción de kakapos», afirma Digby. «Nunca hemos documentado nada igual». Res-

ponsables de su salvación
Salvar a un ave de la que pocas personas han oído hablar es una labor monumental.
«Si detenemos la conservación del kakapo, más nos vale salvar a tres o cuatro especies que exijan menos trabajo», afirma Digby. Pero añade que las aves atraen a gente que, de lo contrario, no se preocuparía por la conservación. «Hay niños en Estados Unidos que, en lugar de pedir regalos de cumpleaños, piden a su familia y amigos que donen dinero a la conservación del kakapo aunque nunca hayan visto uno en toda su vida».
En la página de Facebook Kakapo Recovery, 53.000 seguidores aguardan ansiosos la actualización del organigrama de la nevera, y Alison Ballance dice que su podcast se ha convertido en uno de los más escuchados de RNZ.
La NOM-059-Semarnat-2010 lo clasifica en peligro de extinción, por lo cual se han establecido zonas protegidas para salvaguardar sus hábitats.
Esta ave monógama habita los bosques tropicales y subtropicales y se alimenta de aguacatillos, insectos y moluscos, lagartijas y ranas, entre otros, mientras sus depredadores naturales son la tucaneta verde, las ardillas y otros mamíferos nocturnos; los búhos, halcones y aguilillas, pero sobre todo los humanos que lo capturan para venderlo como mascota, sin saber que no sobrevive al cautiverio.
La belleza de esta ave reúne unos ojos redondos y oscuros que le aportan un aire apacible, un incipiente penacho coronando la cabeza que remata con un pequeño pico amarillo intenso y, sobre todo, un plumaje espectacular reluciente y vistoso en el macho que exhibe en los casi 42 centímetros de su cuerpo tonalidades iridiscentes rojo en el vientre; naranja, amarillo, azul y verde esmeralda en el resto del cuerpo y en la espectacular cola de cuatro plumas de hasta un metro de largo que revela su dimorfismo sexual.
La hembra es de colores verde y gris más opacos y sin plumas largas en la cola.
Los antiguos mexicanos ornamentaban penachos, estandartes y vestiduras de soberanos y sacerdotes con las plumas del quetzal (del náhuatl, quetzalli:
cola de plumas brillantes, y del maya, pluma brillante y preciosa), considerado símbolo de poder y de riqueza, de la fertilidad, de la abundancia y de la vida.
La ciencia ha encontrado a los antepasados del quetzal en ecosistemas similares de África, Europa y Asia pues, al igual que otros especímenes de la familia de los Trogonidae, sus patas tienen dos dedos hacia delante y dos hacia atrás.
Los bosques de niebla, áreas de distribución del quetzal, cada vez están más reducidos. En los mapas aparecen 21 pequeñas inserciones desde el sureste de México hasta Panamá, pasando por Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, donde los quetzales vuelan no más de 30 kilómetros.
La Conabio señala que la Reserva de la Biósfera El Triunfo, en México, la Sierra de las Minas, Guatemala, Panamá y algunos sitios de Costa Rica podrían contener al menos 100 parejas reproductivas, y que en Panamá la abundancia de individuos es tres veces mayor que en nuestro país.
El ave más bella de América es una especie protegida no solo en México, sino internacionalmente. La Convención sobre
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) establece la prohibición de traficar con ejemplares vivos o muertos o con productos o subproductos de quetzal, en tanto que la NOM-059-Semarnat-2010 lo clasifica en peligro de extinción, por lo cual se han establecido zonas protegidas para que los hábitats del quetzal se salvaguarden.
Una característica cultural de nuestra especie, es la necesidad de ordenar las cosas. Con la llegada del internet y las redes sociales esto se ha acervado. Podemos encontrar listados de cualquier cosa que se nos pueda ocurrir; por ejemplo, los diez mejores autos deportivos, las diez mejores películas de la década, las diez playas más exclusivas de mundo, etc. Abundan los listados que pretenden


ranquear a las aves de acuerdo a su belleza.
Existen cinco diferentes especies de quetzales. Todas ellas habitan en bosques de montaña muy húmedos distribuidos a lo largo de América tropical. Sin embargo, solo una de ellas se encuentra en México. Su nombre científico es Pharomachrus mocinno. El epíteto especifico (segunda parte del nombre científico) fue dado para honrar al naturalista novohispano, José Mariano Mociño y Losada (1757-1820). Mientras que, Pharomachrus proviene de las raíces griegas pharos (manto) y makros (largo) lo que hace referencia a las plumas iridiscentes que llegan a superar una longitud de 50 cm y que crecen al final de la rabadilla justo antes de la cola. Cabe aclarar que esas largas plumas que caracterizan al quetzal no son las plumas de la cola; de hecho, las plumas de la cola de los quetzales son hasta más cortas que las de otras aves de tamaño similar.
El quetzal es un ave de talla mediana, su cuerpo rara vez sobrepasa los 25 cm. En la actualidad se puede encontrar en el estado de Oaxaca en la región de Los Chimalapas y en la Sierra de Chiapas entre 1500 y 3000 m de altitud en lo que se conoce como bosque de niebla. También se distribuye en Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras y Guatemala.
Se trata de un ave casi inconfundible cuando es adulta. Con 1,3-1,7 kg de peso, 60 cm de longitud y 150 cm de envergadura, es el buitre más pequeño del Viejo Mundo. Su plumaje es totalmente blanco excepto por las zonas negras de las alas y la cola. Tiene una mancha roja alrededor de cada ojo. El juvenil, que tarda de 3 a 4 años en madurar, es marrón con manchas amarillas en los ojos. En vuelo, esta especie se parece más a un águila que a un buitre típico, y puede mantener el vuelo aleteando, por lo que no depende de las térmicas. Con su extenso plumaje blanco y las plumas negras de las alas y la cola, el Buitre palmero adulto puede confundirse burdamente tanto con el Águila poma como con el Alimoche común, pero carece claramente del cuerpo castaño del primero y de la cola blanca del segundo.

Los sexos son idénticos en apariencia, siendo la hembra del mismo tamaño que el macho. Los juveniles, por Otro lado, son predominantemente marrones con las alas parcialmente negras y tardan de tres a cuatro años en hacer la transición al plumaje adulto.
Inusualmente para las aves de presa, el Buitre palmero se alimenta principalmente de los frutos carnosos de la palmera aceitera y de los frutos de la palmera rafia. Estos frutos constituyen más del 60% de la Dieta del ave adulta y más del 90% de la Dieta del ave juvenil. También se ha registrado que se alimenta de cangrejos (tanto de agua dulce como marinos), moluscos, ranas, peces, langostas, pequeños mamíferos, incluso huevos y crías de reptiles, y se sabe que ocasionalmente ataca a aves de corral domésticas y se alimenta de carroña.
Esta especie está muy extendida por gran parte de África, en general bastante común y con una población De establo. Es más rara y está mucho más localizada en Sudáfrica, aunque no se considera que esté bajo ninguna forma de amenaza inmediata en ese País. Dicho esto, las amenazas para esta especie en Sudáfrica no se conocen bien. El bajo tamaño de la población hace que la especie sea vulnerable a los acontecimientos estocásticos. En Mozambique, Parker (1999) observó que la tala de los bosques costeros amenazaba el hábitat de reproducción. La principal amenaza para esta especie en Sudáfrica es la pérdida de hábitat. La explotación minera de las dunas a cielo abierto y la expansión urbana han reducido los hábitats adecuados.
Esta especie está muy extendida por gran parte de África, en general bastante común y con una población De establo. Es más rara y está mucho más localizada en Sudáfrica, aunque no se considera que esté bajo ninguna forma de amenaza inmediata en ese País. Dicho esto, las amenazas para esta especie en Sudáfrica no se conocen bien. El bajo tamaño de la población hace que la especie sea vulnerable a los acontecimientos estocásticos. En Mozambique, Parker (1999) observó que la tala de los bosques costeros amenazaba el hábitat de reproducción.
La principal amenaza para esta especie en Sudáfrica es la pérdida de hábitat. La explotación minera de las dunas a cielo abierto y la expansión urbana han reducido los hábitats adecuados.
El cultivo de palmeras Raphia por su valor ornamental está aumentando en la actualidad, proporcionando alimento y lugares de nidificación. También hay una gran parte de su hábitat protegida por el Parque del Humedal de Isimangaliso. Actualmente no existen iniciativas de conservación específicas para esta especie, ya que es la única especie de buitre de Sudáfrica cuya población está aumentando. La importancia de mantenerla radica en que la población satélite sudafricana está produciendo aves dispersoras que contribuyen a mantener la población de Mozambique (y, por tanto, la


metapoblación mayor).
WLos Buitres palmero se encuentran en la mayor parte de las zonas costeras del Continente africano, desde Gambia hasta Kenia y tan al sur como Sudáfrica.
Como su nombre indica, la distribución del Buitre palmero sigue de cerca la de las palmeras de aceite(Elaeis guineensis ) o de rafia(Raphia sp.). En consecuencia, es más común en bosques costeros y manglares por debajo de los 1.500 m, pero también se da en sabanas húmedas.
En cuanto a su reproducción, esta especie acostumbra anidar en huecos de árboles, cavidades rocosas o grietas naturales donde deposita un solo huevo por temporada. Ambos padres
participan en la incubación y el cuidado del polluelo, el cual necesita varios meses para alcanzar la independencia. Su ciclo reproductivo es lento, por lo que las poblaciones pueden tardar en recuperarse si enfrentan amenazas.
Ecológicamente, el buitre palmero cumple un papel crucial: ayuda a mantener los ecosistemas libres de cadáveres y reduce el riesgo de enfermedades. Su presencia indica un ambiente saludable y equilibrado. Sin embargo, enfrenta problemas como la pérdida de hábitat, envenenamiento accidental y la persecución humana basada en supersticiones. Aunque no está en peligro crítico, requiere protección activa para garantizar su permanencia en los bosques que habita.



En las afueras de las densas selvas tropicales de Brasil, Bolivia y Paraguay, vive un impresionante loro con brillantes plumas de color azul cobalto. El guacamayo jacinto ( Anodorhynchus hyacinthinus ) es la especie más grande de guacamayo, y su poderoso pico le permite abrir nueces de las palmeras nativas y resembrar su hábitat.
El guacamayo jacinto, el loro más grande del mundo en longitud, mide un metro (3 pies 3 pulgadas) desde la punta de la cola hasta la coronilla. Solo el kakapo de Nueva Zelanda, que no vuela, lo supera, con hasta 3,5 kilogramos. Los guacamayos jacintos alcanzan un máximo de 1,7 kilogramos (3 libras 12 onzas).
A diferencia de la mayoría de las especies de loros, que prefieren hábitats densos de selva tropical, los guacamayos jacintos se encuentran en zonas con poca vegetación, como palmerales y pastizales
inundados. Una parte significativa de la población vive en la región del Pantanal de Brasil, el humedal tropical más grande del mundo.
Además de su llamativo plumaje azul, el guacamayo jacinto posee distintivas plumas de color amarillo brillante alrededor de los ojos, la base y las comisuras del pico, lo que le da la impresión de tener una sonrisa perpetua. Sin embargo, las apariencias engañan, ya que su pico, aparentemente sonriente, posee una potente mordida capaz de ejercer más de 136 kg de presión por centímetro cuadrado.
Las nueces de especies específicas de palmeras, como la mucuja y la bocaiuva, constituyen la mayor parte de la dieta del guacamayo jacinto, y es allí donde se utiliza la intensa fuerza de su pico. Sus fuertes mordidas también pueden romper cocos, vainas grandes de nuez de Brasil e incluso nueces de macadamia.
A medida que los guacamayos jacintos abren las nueces y se alimentan de las semillas, las semillas de estas especies de árboles pueden esparcirse por el bosque a medida que vuelan. Dado que muchas otras aves y animales no tienen la mandíbula ni la fuerza muscular necesarias para abrir cáscaras tan duras, se cree que los guacamayos jacintos desempeñan un papel vital en la dispersión de dichas semillas, contribuyendo así al florecimiento de su ecosistema.
A nivel internacional, el guacamayo jacinto y el de lear están clasificados como Vulnerable (VU) y en Peligro de Extinción (EN), respectivamente, de acuerdo a la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Esto debido a que no solo sus poblaciones han disminuido drásticamente en las últimas décadas, sino también sus rangos de distribución. En el caso del guacamayo jacinto, cuenta con una población estimada en 6500 individuos, restringidos a las regiones del Pantanal, Cerrado y Amazonía con un flujo genético probablemente bajo o incluso nulo entre ellos.
En el caso del guacamayo de lear, su radio de distribución se ha visto comprometido de una distribución potencial de 845 mil km2 en el bioma de la Caatinga en Brasil, a una población estimada en 1200 individuos,
concentrados en pocos sitios de reproducción y dentro de un radio de no más de 50 km2 de extensión.
El estudio también indica que tanto el Pantanal como el Cerrado están experimentando una rápida pérdida de su cobertura vegetal debido a la deforestación, para dar paso a la agricultura y ganadería.
En el caso de la Caatinga, el bioma se ha visto degradado a causa del sobrepastoreo del ganado, que está afectando la regeneración de la palma licuri (S. coronata), considerada como el principal recurso alimenticio que tiene el guacamayo de lear. Es por ello que las acciones de conservación de este guacamayo están centradas en la regeneración y preservación de las palmeras de licuri.
Esta especie habita principalmente en Sudamérica, con mayor presencia en Brasil, Bolivia y Paraguay. Prefiere ambientes como sabanas, bosques abiertos y zonas cercanas a ríos y humedales. Las áreas donde abundan las palmeras son esenciales para su supervivencia, ya que estos árboles le proporcionan alimento, refugio y espacios de nidificación.
La dieta del guacamayo jacinto está formada sobre todo por nueces y frutos muy duros, especialmente los de palmeras como la acuri y la bocaiúva. Gracias a la
fuerza de su pico, puede romper semillas que otros animales no pueden abrir. De manera ocasional incluye frutas más suaves y pequeños invertebrados, aunque su alimentación es bastante especializada.
En cuanto a su comportamiento, es un ave sociable y expresiva. Suele vivir en parejas estables que se mantienen unidas durante toda la vida, y con frecuencia forma grupos pequeños para alimentarse o descansar. Su comunicación es muy audible: emite fuertes llamados que pueden escucharse a larga distancia, indispensables para mantenerse en contacto en las extensas sabanas donde habita.


Sociable y hablador
En su país de origen, Australia, los periquitos viven en enjambres de hasta 2000 pájaros. No es de extrañar que esta ave social, incluso en cautiverio, prefiera estar acompañada. Si estás pensando en comprar un periquito, deberías plantearte adquirir al menos dos ejemplares. Estos alegres pajaritos solo se sienten cómodos con sus semejantes, con quienes están en contacto constante. Su repertorio de sonidos y lenguaje corporal es extraordinario. Observarlos en el trato con otros periquitos es fascinante.
Los periquitos necesitan compañía
Después de un tiempo, la mayoría de los periquitos se vuelven dóciles. Sin embargo, el contacto con los humanos nunca es suficiente para calmar la necesidad de interacción y comunicación de estos alegres pajarillos. Es evidente que un espejo o un pájaro de plástico no reemplazan a un compañero de verdad. Para la crianza en el hogar se recomiendan grupos de dos, cuatro o seis aves, mitad macho y mitad hembra.
En general los machos se llevan bien entre ellos, son las hembras las que, si conviven solas, se pelean. Al contrario de otros animales, los periquitos hembra son quienes tienden a dominar.
Origen de los periquitos y su crianza
Los periquitos provienen de Australia. Aún hoy en día, viven en grandes bandadas, colonizando praderas, sabanas y bosques. La mayoría de los periquitos en libertad son nómadas y vuelan por el contiente en busca de alimento. Al contrario de las aves migratorias, los periquitos no vuelan más de tres horas sin descanso, y llegan a avanzar unos 100 km. Solo en el este de Australia, las favorables condiciones climáticas proporcionan agua y alimento a los periquitos durante todo el año.
Desde Australia a Europa
Los primeros periquitos llegaron a Europa en barco en 1840. El científico inglés John Gould trajo varias de estas coloridas aves a su hogar en Gran Bretaña. Estos alegres pajarillos gustaron tanto que la demanda
aumentó rápidamente, y como consecuencia incrementó la exportación de animales exóticos de Australia. Sin embargo, el largo viaje no era fácil y muchos pájaros perecieron antes de llegar a puerto. Mientras tanto Europa buscaba criar sus propios periquitos. En 1846 Francia comunicaba los primeros éxitos de reproducción, seguido del Zoo de Amberes (1850) y un criadero privado en Alemania (1855).
Prohibición de exportación en Australia – Reproducción masiva en Europa Al principio la crianza en Europa no cubría la demanda, por lo que cada barco proveniente de Australia traía periquitos a bordo. Fue en 1894 cuando Australia puso fin a esta masiva exportación, que sigue vigente hoy en día. Mientras tanto, la reproducción europea de periquitos a finales del siglo XIX había aumentado considerablemente. Cuando Australia prohibió la exportación de las aves, ya existía en Alemania, Francia e Inglaterra una cría masiva orientada al comercio. A comienzos del siglo XX, los periquitos conquistaron el continente americano. Actualmente

son, junto a los canarios, una de las aves domésticas favoritas.
Aunque el periquito aguanta bien las enfermedades, hay que ser cuidadoso y protegerle de las corrientes, ofrecerle una buena alimentación y ejercicio. En condiciones óptimas puede vivir hasta 15 años, pero lo más común es un máximo de 8. Si está triste, casi no pía, se encuentra débil y sin fuerzas o deja de comer, lo mejor es visitar un veterinario. Las enfermedades más comunes son: resfriado común, ácaros de la sarna, catarro de buche, estreñimiento, bronquitis y obesidad.
También es importante dejar que el periquito salga de vez en cuando y vuele libremente por la habitación. Las ventanas deben estar cerradas y con cortinas, porque puede chocarse contra ellas.
Son aves muy sociables y lo más recomendable es que vivan con otro periquito. La mejor pareja es la formada por un macho y una hembre. Ésta intentará matar a su acompañante si es de su mismo género.
Por último, el periquito necesita un hueso de sepia o jibia para obtener los minerales esenciales necesarios, limarse el pico y las uñas.

El periquito común simboliza principalmente la esperanza y la adaptabilidad debido a su capacidad para sobrevivir en condiciones difíciles y su estilo de vida nómada. También se asocia con la comunicación, el amor y la fidelidad, especialmente los periquitos de amor, que son un símbolo de amor verdadero y compromiso. Generalmente, los periquitos, como otras aves, representan libertad, alegría y la conexión entre el cielo y la tierra.
Común, también conocido como cotorrita australiana o cotorrita del amor, simboliza el sentimiento de esperanza.
En lugares como el Reino Unido se le considera invasora puesto que en libertad depreda los habitats de animales nativos de la nación, llegando a representar un grave problema en términos de ecología y conservación.
Los ajolotes son criaturas mágicas, íntimamente relacionadas con México, su cultura e historia. Sus características son únicas y sorprendentes y reflejan la resiliencia mexicana, sostiene Luis Antonio Rojas, fotógrafo documental y Explorador de National Geographic que registra en imágenes a estas criaturas.
Pero no son solo sus peculiaridades biológicas las que simbolizan al país. Existe una leyenda prehispánica que vincula a los ajolotes con Xólotl, el dios del fuego y el rayo, asociándose así a los orígenes mismos del universo.
A través de contenidos producidos por National Geographic Creative Works para celebrar el Mes del Ajolote, Cerveza Victoria te invita a conocer más de esta especie con Mucho México.
Los ajolotes son anfibios pertenecientes al género Ambystoma, que incluye 33 especies distribuidas desde el Altiplano Mexicano hasta el suroeste de Alaska y sur de Canadá, explica un documento publicado en 2018 por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México. En México se pueden encontrar 17 especies, distribuidas en el noreste y centro del país. De todas ellas, 16 son endémicas de México, es decir, solo se encuentran en esa parte del planeta, completa el documen-

¿Qué hace especial a los ajolotes? Luis Antonio Rojas, Explorador de National Geographic, menciona en primer lugar que nunca pasan de su fase larvaria, un fenómeno conocido como neotenia. En otras palabras, nunca completan la metamorfosis. “De cierta forma, siempre permanecen jóvenes”, comenta.
Por este motivo, permanecen toda su vida adulta dentro del agua e incluso se reproducen allí, a diferencia de otras salamandras. Asimismo, continúa el Explorador, son capaces de estar dentro y fuera del agua, ya que pueden respirar a través de la piel, de la boca y de las branquias.
Dentro de su hábitat, los ajolotes se camuflan, lo que les permite cuidarse de sus depredadores. Esto es posible gracias a su piel, cuya coloración varía entre café, negro, verde, colores moteados, dorado y algunas veces rosa, ya que
existen individuos albinos (como son más fáciles de identificar en la naturaleza, sus imágenes son las que predominan en internet y en los acuarios, pero no en estado salvaje).
Físicamente, también destacan por tener solo cuatro dedos en las patas traseras y cinco en las posteriores, sin uñas. Además, su cuerpo es robusto, carecen de párpados y presentan pulmones y branquias.

“Pienso
que es un gran símbolo de nuestro país por lo atado que está a nuestra historia, a nuestros abuelos. Pensar en él y protegerlo es una forma de defender nuestra identidad precolonial.”
BOA EN LA AMAZONÍA BRASILEÑA

La boa esmeralda (Coralus batesii) es una especie de serpiente arborícola de la familia Boidae. Su distribución abarca las selvas amazónicas del oeste y noroeste de América del Sur, más precisamente Colombia, oeste de Brasil, Ecuador, Perú y Bolivia. Actualmente no hay subespecies reconocidas.
Es un ofidio de mediano tamaño que rara vez supera el 1,80 m de longitud, siendo las hembras generalmente más grandes que los machos. Su coloración en ejemplares adultos es de un fondo verde brillante en el dorso y puede variar de blanco a crema o amarillo en la zona ventral; suelen tener pequeñas franjas blancas en el dorso, usualmente atravesadas por una línea blanca que recorre todo el cuerpo. Es considerablemente más corpulenta que la
mayoría de los representantes de su género.No presentan un dimorfismo sexual especialmente claro; las hembras suelen ser más grandes y los machos tienen los vestigios caudales que todas las boas y pitones presentan.
Son estrictamente arbóreas y muy rara vez bajan al suelo. Se alimentan principalmente de mamíferos acordes a su tamaño, aunque también comen aves, reptiles y anfibios.
Su reproducción es similar a la de las demás especies de su género, siendo vivíparas y con una gestación que puede durar de 6 a 9 meses, siendo particularmente extensa entre las serpientes, pariendo camadas que pueden contener entre 3 a 20 crías aproximadamente. Comparte, junto con Corallus caninus y Morelia viridis, la
característica de parir crias de una coloración rojo ladrillo o amarillo brillante, que luego se vuelve verde durante el primer año de vida. No se sabe con seguridad cual es el motivo de esta coloración en las crías; una hipótesis es que las serpientes recién nacidas tienen más facilidad para camuflarse entre las flores con esos colores que si fueran verdes.
Como todas las boas del género Corallus su carácter es agresivo, solo en alguno casos de especímenes nacidos en cautiverio se logró que se muestren tranquilas ante su manipulación.
A pesar de tener una de las mordidas más poderosas de la naturaleza, no representan gran peligro, pues no son venenosas.

A diferencia de la mayoría de las serpientes, que se arrastran por el suelo, la Corallus batesii se encuentra comúnmente en la copa de los grandes árboles, donde pasa muchas horas en las ramas a una altura de 12 a 15 metros, explica la institución brasileña.
La ADW indica que esta serpiente es endémica de regiones arbóreas con mucha humedad, especialmente en la selva amazónica (tanto en la región amazónica brasileña como en Perú, Surinam, Guyana, Colombia, Venezuela y Ecuador). Buscan permanecer en lo alto de los árboles, en lugar de en el suelo, pero también pueden verse en zonas más secas, como sabanas o bosques secos en otras partes de Sudamérica.
Aunque la Corallus batesii permanece en las copas de los árboles muchas horas durante el día, baja al suelo en momentos concretos, como al anochecer. Esto se debe a que es una serpiente de hábitos nocturnos e incluso sus pupilas verticales
están adaptadas para ver mejor en la oscuridad y regular la luz, según Butantan.
Durante la noche la boa esmeralda suele bajar de los árboles para cazar y alimentarse de animales como marsupiales (principalmente mofetas), roedores y murciélagos, e incluso algunas aves. Durante el día es difícil verla arrastrándose por el suelo, pero en épocas secas puede descender al suelo para buscar agua en arroyos y charcos.
Otro dato curioso sobre este reptil es que durante su ciclo vital no siempre es el típico “loro” de colores verde y amarillo. El organismo brasileño explica que, debido a su capacidad de camuflaje, sus colores se adaptan en las distintas etapas de su vida.
Cuando aún son jóvenes, las Corallus batesii son incapaces de subir a lo alto de los árboles para esconderse. Por eso, en esa etapa tienen un color anaranjado para poder camuflarse en las ramas delgadas más bajas de los árboles. A medida que crecen y alcanzan las partes más altas y frondosas, se vuelven cada vez más verdes para ocultarse entre el follaje.
En Brasil, la Corallus batesii recibe el curioso nombre de “serpiente loro” por su intensa coloración verde y
amarilla, como la del pájaro parlante. Además de tener gran parte del cuerpo verde, tiene algunas manchas blancas y el vientre amarillo, describe el Instituto Butantan (una institución brasileña de investigación científica y producción de inmunobiológicos dependiente del gobierno del estado de São Paulo).
Las serpientes Corallus batesii, como sus primas más famosas, la boa constrictora y la anaconda, pueden ser muy grandes y medir hasta 2 metros. A pesar de su impresionante tamaño, no son serpientes venenosas, asegura el Instituto Butantan.


Esta familia comprende tres géneros : Crocodylus , Osteolaemus y Mecistops, con 18 especies. En la mandíbula superior, el quinto diente premaxilar y los dientes maxilares noveno y undécimo suelen ser los más grandes. En la mandíbula inferior, los dientes primero, cuarto, undécimo y duodécimo son los más grandes.
El cocodrilo americano ( Crocodylus acutus ) es uno de los cocodrilos más grandes, creciendo hasta una longitud de 5 m. Tiene 15-20 dientes en cada mitad de la mandíbula superior y 1416 en cada dentario, dando un total de 66-70 ( Fig. 8.15 ). Los dientes son cónicos y puntiagudos, pero varían en tamaño a lo largo de las mandíbulas. El tercer y noveno diente en la mandíbula superior y el primero y cuarto en la mandíbula inferior son particularmente agrandados. Como se mencionó anteriormente, cuando las mandíbulas están cerradas, los dientes inferiores son claramente visibles ( Fig. 8.16 ). Cazando pequeños mamíferos, tortugas y aves, el cocodrilo americano se puede encontrar tanto en ambientes de agua dulce como marinos.
Los cocodrílidos son de tamaño mediano a grande y se encuentran en zonas tropicales de todo el mundo. La mayoría de las especies viven en agua dulce, pero algunas habitan hábitats marinos y salados en ambientes estuarinos. La forma del hocico varía de corto y romo a largo y estrecho. Los cocodrilos se diferencian de los caima-
nes y aligátores por la visibilidad del cuarto diente mandibular a cada lado de la boca . Figura 8-6 ). Estos dientes encajan en depresiones o surcos entre los dientes del maxilar. (Los miembros de la subfamilia Alligatorinae tienen depresiones en la mandíbula superior para el cuarto diente mandibular, pero los dientes no son visibles cuando la boca está cerrada). Todos los miembros de Crocodylus spp. tienen glándulas salinas linguales que están ausentes en aligátores y caimanes. Estas glándulas salinas linguales permiten el mantenimiento del equilibrio iónico del agua en un ambiente de agua salada. Los dos géneros Crocodylinae son Crocodylus y Osteolaemus .


Las iguanas de las rocas (género Cyclura) son grandes lagartos únicos de Las Antillas. Sólo existen nueve especies, y nuestra isla, La Española, tiene dos de ellas: la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la iguana de Ricord o ricordi (Cyclura ricordii). Como grupo, las iguanas de la rocas se consideran los lagartos más amenazados del mundo, y nuestras especies no escapan a esta situación, estando ambas en peligro de extinción.
Al igual que otras iguanas, son lagartos fuertes, con la piel suelta alrededor de la garganta y una cresta de escamas desde la nuca (detrás de la cabeza) hasta la punta de la cola. Las iguanas de las rocas se distinguen por su gran tamaño (hasta metro y medio de largo) y sus fuertes patas. Nuestras dos especies de iguanas de las rocas son los animales terrestres nativos más grandes que quedan en La Española.
Arriba de la nariz tiene escamas en forma de cuerno que recuerdan a un rinoceronte. Sus ojos son marrones. Tiene escamas en forma de cuernos en la zona timpánica. El color de su cuerpo suele ser gris o, marrón, llegando a verdoso a veces. Es la más grande y corpulenta de las dos especies que tenemos en La Española: puede alcanzar unos 70cm de longitud de la cabeza y cuerpo + una cola igualmente larga. Puede hacer sus madrigueras en roca o tierra suelta.
Toda su cola tiene anillos de escamas en forma de espinas. Sus ojos son rojos. El color de su cuerpo va de gris, gris verdoso a crema, con rayas transversales más oscuras en el tronco. Las escamas de su cresta son más grandes en la nuca y parte media del tronco que en el resto del cuerpo. Su cuerpo puede medir hasta medio metro de largo y tener una cola igualmente larga. Sus madrigueras son casi siempre
en tierra suelta, donde excava túneles subterráneos de hasta 5 metros.
Antes se encontraba en casi todas las partes bajas y costeras de la isla, pero hoy sólo existe en algunas zonas de República Dominicana. Se considera en peligro de extinción (EN, según la lista Roja de la UICN).
Sólo se encuentra en la isla Cabritos del Lago Enriquillo, al sur del Lago Enriquillo, al este de Pedernales (República Dominicana) y en Ansapit (Haití). Se considera en peligro de extinción (EN, según la lista Roja de la UICN).
La Hispaniola posee dos especies de Iguanas endémicas: la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la iguana de Ricord (Cyclura ricordi).
Habitan en bosques secos de zonas bajas, son especies adaptadas a áreas rocosas. Son diurnas y su actividad ocu-

rre en las horas más calientes del día.
La iguana rinoceronte se encuentra ampliamente distribuida en la isla, en cambio la iguana de Ricord solo posee cuatro localidades conocidas en el sur oeste de la isla. Ambas especies se encuentran en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat y depredadores introducidos, tales como perros y gatos, cacería ilegal para consumir su carne y comercializarla en el mercado de mascotas.
La Hispaniola posee dos especies de Iguanas endémicas: la iguana rinoceronte (Cyclura cornuta) y la iguana de Ricord (Cyclura ricordi).
Habitan en bosques secos de zonas bajas, son especies adaptadas a áreas rocosas. Son diurnas y su actividad ocurre en las horas más calientes del día.
La iguana rinoceronte se encuentra ampliamente distribuida en la isla, en cambio la iguana de Ricord solo posee cuatro localidades conocidas en el sur oeste de la isla. Ambas especies se encuentran en peligro de extinción debido a la pérdida de hábitat y depredadores introducidos, tales como perros y gatos, cacería ilegal para consumir su carne y comercializarla en el mercado de mascotas.
“Cuando la iguana asoma entre los arbustos secos, no llega como un animal cualquiera, sino como un símbolo vivo de la resistencia caribeña. En sus escamas se esconde la memoria de una tierra árida y hermosa, y en su mirada calmada se refleja la paciencia de quien ha aprendido a convivir con un clima duro sin perder su tranquilidad.”


La mamba negra (Dendroaspis polylepis) ha sido durante décadas protagonista de relatos aterradores en la sabana africana, tanto es así que ha sido mitificada como si de un monstruo se tratara, aludiendo a ella con frases horripilantes. En los relatos transmitidos tanto por las redes sociales como por el boca a boca, el nexo común apunta siempre a su gran agresividad y letalidad pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Merece realmente su título como la serpiente más letal del planeta? La respuesta, como casi siempre en la ciencia, es más compleja de lo que parece.
Pertenece al mismo grupo de serpientes que las cobras y los taipanes y, en cierto modo, su reputación no es inmerecida, aunque a eso llegaremos después. A pesar de su nombre, el color de la mamba negra no es negro; suele presentar tonos oliva, grises o marrón claro. La referencia a esa oscuridad en su nombre está relacionada con el interior de su boca, que es completamente oscuro y que muestra en actitud defensiva.
La mamba negra es la serpiente terrestre más

rápida del mundo (alcanzando velocidades de 16 a 19 kilómetros por hora en ráfagas cortas); también es la serpiente venenosa más larga de África, y una de las más largas del mundo, pudiendo llegar a superar los 4,5 metros de longitud. Tiene un cuerpo precio y perfecto; es esbelto, aerodinámico y diseñado para alcanzar tales velocidades. Es muy muy rápida y enormemente agresiva e impredecible.
Una parte crucial para entender la mala fama de la mamba negra es su comportamiento. Se trata de una criatura muy nerviosa y tímida, que evita el contacto humano en la medida de lo posible y si se siente amenazada o se ve acorralada, puede tornarse realmente
agresiva. Automáticamente (y de forma imprevista) mostrará su boca negra como la tinta, siseando y levantando parte del cuerpo como una cobra. Pero este comportamiento es una advertencia, no un ataque inmediato.
Y es que su gran velocidad no suelen emplearla para atacar, sino para escapar de una posible amenazada. Así que es incierto que persiga a los humanos, sino que lo que hace la serpiente es huir. Además, los encuentros con humanos suelen terminar sin ningún tipo de mordedura. Únicamente se decide a morder si se siente directamente amenazada y sin vía de escape.

Las lagartijas corredoras son parte esencial del paisaje dominicano. Aunque muchas veces pasan desapercibidas por su tamaño pequeño y su velocidad sorprendente, estas criaturas forman un grupo de reptiles lleno de vida, adaptación y belleza natural. En distintas regiones del país —desde los bosques secos del sur hasta las zonas más húmedas del norte— estas diminutas habitantes del suelo caribeño han aprendido a convivir con el sol intenso, la tierra caliente y la presencia humana.
En la República Dominicana suelen conocerse como “corredoras” por su habilidad para desplazarse a una velocidad que a veces parece imposible. Basta con ver un destello moverse entre las hojas para sospechar que una de ellas estuvo ahí, observando y escapando al menor movimiento extraño. Su rapidez no es solo
un capricho evolutivo: es la clave de su supervivencia. Predadores como aves, serpientes y mamíferos pequeños las obligan a mantenerse alerta, confiando en sus largas patas traseras y en su capacidad de zigzaguear con una precisión casi perfecta.
Dentro de las especies más comunes está la lagartija corredora de la Hispaniola, un pequeño reptil de tonos marrones y verdosos que se camufla con facilidad entre rocas, troncos y hojarascas. Su piel, marcada por líneas o patrones que varían según la especie, le permite confundirse con el terreno y evitar ser detectada. A diferencia de las iguanas grandes y corpulentas de la isla, las corredoras dependen de su velocidad y su discreción, convirtiéndose en maestras del escape silencioso.
Su comportamiento es fascinante. Suelen pasar gran par-
te del día tomando el sol sobre piedras tibias para regular su temperatura, atentos a cualquier vibración del suelo. Si un insecto se mueve cerca, la lagartija actúa con una agilidad impresionante: un salto, una carrera corta y un movimiento certero que acaba con la captura de su presa. Son depredadores diminutos, pero eficientes, y forman parte crucial del equilibrio ecológico, ayudando a controlar poblaciones de insectos.
También cumplen un rol importante como indicador ambiental. La presencia abundante de lagartijas corredoras suele ser señal de un ecosistema saludable. Cuando estas poblaciones disminuyen, suele significar que hay problemas en el entorno, como contaminación, pérdida de hábitat o desequilibrios en la cadena alimenticia.
A pesar de su tamaño, estas pequeñas corredoras son LAGARTO CORREDOR
parte del patrimonio natural dominicano. Representan la vida sencilla, rápida y resiliente que caracteriza a muchos de los animales de la isla. Verlas correr entre sombras y hojas es ver, de algún modo, la energía misma del Caribe moverse en miniatura: ligera, viva y siempre en constante cambio.
Protegerlas no solo significa cuidar a un grupo de reptiles pequeños, sino también preservar el equilibrio natural de la República Dominicana. En cada jardín, sendero, patio soleado o ladera seca donde una lagartija corredora aparece, la naturaleza recuerda que la vida sigue moviéndose de forma silenciosa y veloz, incluso cuando no la estamos mirando.
Las lagartijas corredoras no solo destacan por su velocidad, sino también por su comportamiento curioso y su manera de interactuar con su entorno. Son animales territoriales, especialmente los machos, que suelen defender pequeñas zonas con bastante determinación. Para marcar presencia, adoptan posturas llamativas: levantan el cuerpo, mueven la cabeza en pequeños saludos rápidos
y hasta realizan flexiones diminutas que parecen un desafío en miniatura. Estos gestos pueden parecer simples movimientos, pero en realidad forman parte de un lenguaje corporal complejo que les permite evitar peleas innecesarias.
Durante la temporada reproductiva, las hembras buscan lugares cálidos y protegidos para depositar sus huevos. Normalmente entierran de uno a tres en pequeñas cavidades bajo la tierra o entre la hojarasca seca. Allí el calor natural del suelo se encarga de incubarlos. Es un proceso silencioso y discreto, pero profundamente eficiente. Cuando las crías emergen, ya poseen la agilidad característica de la especie, moviéndose con timidez primero, y con sorprendente rapidez pocos días después.
Su dieta es una mezcla deliciosa de insectos: hormigas, grillos, mosquitos, arañitas y cualquier otra presa que puedan atrapar en un movimiento rápido. Al controlar

estas poblaciones, mantienen el equilibrio del ecosistema y evitan que ciertos insectos se reproduzcan en exceso. Es increíble pensar que criaturas tan pequeñas puedan tener un impacto tan grande en la salud ambiental de un lugar.
Sin embargo, las lagartijas corredoras también enfrentan amenazas. La expansión urbana, el uso de productos químicos en jardines, la deforestación y la introducción de especies depredadoras pueden afectar sus poblaciones. Aunque todavía son comunes en muchas zonas del país, su futuro depende de que se mantengan espacios naturales donde puedan vivir, reproducirse y cumplir su rol ecológico.
La buena noticia es que estos reptiles son resistentes y se adaptan con facilidad. Es habitual encontrarlos en patios con árboles, muros calientes, zonas rurales y hasta alrededor de casas donde exista vegetación.


El reclamo barítono de la rana toro (Lithobates catesbeianus) es tan profundo y resonante que parece el mugido de una vaca, de ahí su nombre. Sólo los machos emiten su característico sonido (que en inglés denominan jug-o-rum), y sus coros pueden oírse de día o de noche.
Tamaño
Este gigante, la mayor de todas las ranas norteamericanas, puede llegar a medir 20 cm o más y pesar hasta 600 gramos. Incluso los renacuajos de esta especie pueden alcanzar los 17 cm de longitud.
Descubre a la rana toro americana, un anfibio gigante capaz de mugir como una vaca, y una de las especies de rana más extendidas de Norteamérica e invasora en Europa.


Área de distribución
Se encuentran en estanques de agua dulce, lagos y pantanos de Nueva Escocia (Canadá), en todo el territorio continental de Estados Unidos y tan al sur como México y Cuba. Incluso han llegado a Europa, Sudamérica y Asia.
En Europa y en España se considera una especie invasora. En España, “ha sido introducida, tiene la habilidad de ocupar un amplio rango de hábitats y de alimentarse de gran número de especies, produciendo un importante impacto sobre los las especies autóctonas. Es transmisor de enfermedades y parásitos, lo que puede afectar principalmente a las poblaciones de anfibios autóctonos. Su consumo puede ser perjudicial para la salud humana, cuando los ejemplares proceden de aguas contaminadas”, asegura el Gobierno en su Catálogo de Especies Invasoras Exóticas
Comportamiento
Las ranas toro suelen ser verdes o pardo-grisáceas con manchas marrones y tienen tímpanos circulares fácilmente identificables a ambos
lados de la cabeza.
Depredadoras nocturnas, tienden emboscadas y son capaces de comerse casi cualquier cosa que les quepa en sus amplias bocas, incluidos insectos, ratones, peces, pájaros y serpientes. Se sientan tranquilamente y esperan a que pase la presa para embestirla con sus poderosas patas traseras y la boca bien abierta.
Los machos son muy territoriales y acostumbran a defender agresivamente su terreno. Las hembras son ligeramente más grandes que los machos..
Físicamente, la rana toro destaca por su cuerpo pesado, su piel verde oliva o marrón con manchas oscuras, y sus ojos grandes y prominentes. Puede alcanzar hasta 20 centímetros de largo y un peso considerable, lo que la convierte en uno de los anfibios más grandes registrados. Una forma sencilla de diferenciar machos y hembras es observar el tímpano: en los machos es más grande que el ojo, mientras que en las hembras es casi del mismo tamaño.
Las ranas toro prefieren vivir en cuerpos de agua permanentes, como lagunas, charcas, estanques profundos y ríos de corriente lenta. Requieren ambientes húmedos para reproducirse, y lo hacen de forma impresionante: una sola hembra puede depositar hasta 20,000 huevos en una puesta, formando masas gelatinosas que flotan en la superficie. Sus renacuajos también son de gran tamaño y pueden tardar entre uno y tres años en completar su metamorfosis, dependiendo de la temperatura del agua y la disponibilidad de alimento.
En los lugares donde ha sido introducida, la rana toro causa impactos negativos significativos. Compite con especies nativas por espacio y alimento, depreda animales locales y puede transmitir enfermedades peligrosas para otros anfibios, como el hongo quítrido. +
La rana coquí (Eleutherodactylus coqui) es uno de los símbolos naturales más queridos del Caribe, especialmente en Puerto Rico, donde su canto nocturno —ese inconfundible “co-quí, co-quí”— se ha convertido en parte esencial del paisaje sonoro de la isla. A pesar de su tamaño diminuto, que rara vez supera los tres centímetros, esta rana posee una presencia enorme en la cultura, la música y la identidad local.
El coquí es una especie endémica, lo que significa que su hábitat natural se encuentra exclusivamente en Puerto Rico. Prefiere vivir en bosques húmedos, jardines y áreas con abundante vegetación, donde puede escon-

derse entre hojas y ramas. A diferencia de muchas ranas, el coquí no pasa por una fase de renacuajo; sus huevos se desarrollan directamente hasta convertirse en pequeñas ranitas plenamente formadas, un proceso que le permite reproducirse incluso lejos del agua.
El canto del macho es su característica más distintiva. Lo utiliza para atraer pareja y para defender su territorio. Durante las noches lluviosas, los coros de coquís pueden escucharse a grandes distancias, creando un ambiente natural relajante y melódico. Aunque su presencia es apreciada en su entorno original, en lugares donde ha sido introducido accidentalmente, como Hawái, puede
convertirse en una especie invasora debido a su rápida reproducción.
La rana coquí no solo es importante ecológicamente; también es un ícono cultural. Representa la conexión con la naturaleza, la resiliencia del caribeño y el orgullo nacional. Su canto, simple pero mágico, continúa siendo una de las señales más bellas de la vida nocturna tropical.
Cuando cae la noche, el llamado del coquí se convierte en un coro que abraza toda la selva. Cada nota marca su territorio y anuncia su presencia con un orgullo ancestral. Su voz, tan delicada como insistente, crea un paisaje sonoro que pocas especies pueden igualar.

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