Como consecuencia de la deforestación y la degradación de los ecosistemas relacionados con la regulación hídrica y climática, hoy el agua disponible de las cuencas de los ríos de la zona cafetera, es la mitad del agua disponible que hubo en las épocas del sombrío. Pero muriendo de sed los cafetales, con la miel y la pulpa vertidas a los ríos, quebradas y cañadas, envenenamos las aguas. Por ese efecto de "pavimento" ha disminuido el tiempo de concentración de las aguas lluvias, generando avenidas en las corrientes que comprometen la estabilidad de las vertientes al erosionar los taludes de sus vaguadas. Por: Gonzalo Duque-Escobar; Profesor de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Manizales – Instituto de Estudios Ambientales – IDEA: Boletín Ambiental N°6. Octubre 3 de 1992 (Act. 2022).