Micro relato Movilizar decían, era fácil como en Clínica Médica, decían… Corría el miércoles de la segunda semana de prácticas clínicas de la materia de cuidados intensivos adultos y Fernando era el segundo paciente que mi profesora me designaba para cuidarlo, pero para mí era mi primer paciente a cargo. ¿Mi primer paciente? Por qué digo eso: porque Fernando lo percibí como un gran reto para mí, un reto para atenderlo. Ya que era una situación nueva, lo que me mantuvo alerta y motivado. Debo reconocer que también sentía un poquito de miedo de cometer un error y perjudicar a mi paciente. Fernando se encontraba postrado en la cama, con múltiples traumatismos, con una gran probabilidad de presentar trauma cráneo encefalico, con asistencia ventilatoria mecánica (tubo orotraqueal), catéter venoso central subclavio izquierdo de 2 lúmenes con más de 6 drogas ministradas al mismo tiempo, con drenaje pleural derecho, además de una sonda vesical… y para rematar, si no eran muchos los apoyos terapéuticos y de sostén que tenían a Fernando con vida, de su boca salía una sonda oro-gástrica a derivación a través de una cánula de mayo, en la cual se drenaba contenido gástrico a cuantificar. La jornada trascurría bien, todo perfecto, a Fernando le habíamos hecho (Mi compañera, y yo) intervenciones de enfermería desde las más complejas hasta las que tenían un ligero nivel de complejidad.
Y ese ligero nivel de complejidad fue lo suficiente para que se presentara una
complicación. Todo parecía bien, la temperatura corporal había disminuido, ¡Fernando ya no presentaba hipertermia! Ese baño le había favorecido, empero, pensamos que una mala movilización que le realizamos a
Fernando le había ocasionado que la línea arterial en la cual se estaba
monitorizando la Tensión Arterial Invasiva y la Presión Venosa Central ya no fuera funcional. Nos miramos (mi compañera y yo), reflexionamos lo ocurrido y pedimos ayuda inmediatamente… Al final nos dimos cuenta de que no fue la movilización lo que había provocado que la vía ya no fuera funcional ¡Nos sentimos menos culpables, pero inquietos ya que nos había costado Movilizar a Fernando!
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