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Uruk Nº2

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REVISTA REVISTA DE DE ESTUDIOS ESTUDIOS DE DE MEDIO MEDIO ORIENTE ORIENTE

Apoyan Programa Gestiรณn de Proyectos Direcciรณn de Bienestar Facultad de Ciencias Humanas Sede Bogotรก


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REVISTA URUK


ESTUDIOS DE MEDIO ORIENTE

uruk revista de estudios de medio oriente

Número 2, 2018 issn 2590-8871 Equipo de Estudios de Medio Oriente Universidad Nacional de Colombia Facultad de Ciencias Humanas Sede Bogotá

COMITÉ EDITORIAL Dirección Fabián Becerra González Luisa María Carvajal León Universidad Nacional de Colombia Comité editorial Agustín H. Berea (El Colegio de México), Alberto Benjamín López Oliva (Universidad de Granada), Alma Carolina González López (Universidad Nacional Autónoma de México), Carla Beverly Gutiérrez Cuba (Universidad Inca Garcilaso de la Vega), Cristhian Andrey Hidalgo Montoya (Universidad Nacional de Colombia), Daniel Esteban Salas Hoyos (Universidad Nacional de Colombia), Daniel Gómez (Universidad de Buenos Aires), Eliana Pineda (Universidad Nacional de Colombia), Evelyn Norma Castro Méndez (Universidad Nacional Autónoma de México), Fabián Becerra González (Universidad Nacional de Colombia), Ghizlaine Assou (Universitat de València), Guillermo Gamboa (Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano), Ismael Abder-rahman Gil (Universidad de Granada), Itzel Pamela Pérez Gómez (El Colegio de México), Janayna Evellyn Guerra Santos (Universidade Estadual de Goiás), Jessica Pamela Guillén Araque (Universidad Católica Andrés Bello), Juan Pablo Rueda Bonilla (Universidad de los Andes), Laura Camila Ruiz Montoya (Universidad Externado de Colombia), Lina Marcela Cárdenas Peña (Universidad Militar Nueva Granada), Luisa María Carvajal León (Universidad Nacional de Colombia), Sandra Carolina Barbosa Luna (Corporación Escuela de Artes y Letras), Sofía Benavides (Universidad Tres de Febrero), Sonia Patricia Larotta Silva (Universidad Nacional de Colombia).

Rectora Dolly Montoya Castaño Vicerrector Jaime Franky Rodríguez Director Bienestar Sede Bogotá Oscar Oliveros Jefe de División de Acompañamiento Integral Elizabeth Moreno Coordinador Programa Gestión de Proyectos William Gutiérrez Moreno Decana de la Facultad de Ciencias Humanas Luz Amparo Fajardo Uribe Director Bienestar Facultad de Ciencias Humanas Eduardo Aguirre Dávila Apoyo docente Carlos Páramo, Óscar Quintero, Rosembert Ariza, William Beltrán Cely, Iván Padilla Chasing, Juan David Escobar, Óscar Zabala Universidad Nacional de Colombia Cra 45 No 26-85 Edificio Uriel Gutiérrez Sede Bogotá www.unal.edu.co Contacto URUK oriente14_fchbog@unal.edu.co Contacto PGP proyectoug_bog@unal.edu.co /gestiondeproyectosUN issuu.com/gestiondeproyectos

Portada Daniel Esteban Moreno Leguízamo (PGP) Ilustraciones Ghizlaine Assou Sandra Carolina Barbosa Luna Las ideas expresadas en URUK son responsabilidad exclusiva de los autores y no constituyen compromiso del Equipo de Estudios de Medio Oriente y la Universidad Nacional de Colombia

Corrección de estilo Diana C. Luque V. Fabián Becerra González Diseño y Diagramación Daniel Esteban Moreno Leguízamo (PGP)

Derechos de Autor y Licencia de distribución. Atribución – No comercial - Sin Derivar.

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SEÑORES Y SIRVIENTES: DOS CARAS DE LA ESCLAVITUD EN LA SOCIEDAD DEL EGIPTO MEDIEVAL Jan Hagedorn St. Andrews University - Escocia

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DE LA GRAN SIRIA A LATINOAMÉRICA. REFLEXIONES SOBRE EL APORTE CULTURAL DE LOS INMIGRANTES ÁRABES Y SUS DESCENDIENTES

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Lorenza Petit Universidad Autónoma de Madrid - España

R E S E ÑA S

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Oscar Yesid Zabala SandovaUniversidad Universidad Nacional de Colombia

Goldberg, Sophie. Lunas de Estambul. Ciudad de México: Editorial Planeta Mexicana; S.A de C.V., 2015. 404 pp

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Itzel Pamela Pérez Gómez Instituto Tecnológico Autónomo de México

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Pamuk, Orhan. Una sensación extraña. Traducción de Pablo Moreno González. Bogotá: Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. S., 2015. 636 pp Ferit Çahm Universidad Nacional de Colombia

57 PER F I L ES DEL COM I T É EDITORIAL

URREA-LUGO, VÍCTOR DE. PALESTINA, AL DERECHO. TRAS 50 AÑOS DE OCUPACIÓN ISRAELÍ. BOGOTÁ: EDICIONES ÁNTROPOS. 2017

M E MOR I A DE AC T I V I DA DES

ARTÍCULOS

P R E S E N TAC I Ó N


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P R E S E N T A C I Ó N

Fabián Becerra González

En el marco del sesquicentenario de la Universidad Nacional Colombia, el Equipo de Estudios de Medio Oriente edita el segundo número de URUK, como una apuesta hilada a los principios misionales de la institución, los mismos que provienen de aquellas discusiones que, hacia finales del siglo XIX, replantearían el ejercicio de la educación superior pública en el país, esa que ha sido vilipendiada por directrices múltiples y ha sobrevivido a las inconsecuencias del escarnio, los oídos sordos y la indolencia. En consecuencia, no es casual que este proyecto responda a una universitas zambullida en escenarios de entrelazamiento e interdependencia que solicitan considerar el proyecto de Nación y, a su vez, atender los fenómenos del mundo contemporáneo. Es por eso que nuestro proyecto, originado en las aulas de la Facultad de Ciencias Humanas, atiende una exclamación académica para afianzar las artes, las humanidades y las ciencias sociales como campos ineludibles en la construcción del conocimiento y el fortalecimiento de una democracia verosímil. Actualmente, si consideramos la apreciación del sociólogo Octavio Ianni, el mundo se expande ante nuestra contemporaneidad como una categoría histórica en la que se ensamblan identidades y territorialidades disímiles durante el transcurso del tiempo presente. Así, acontecimientos como el repliegue del Estado


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Islámico en Siria e Irak, la tecnificación del sector energético en Irán, los preparativos del Mundial de Fútbol en Qatar, el absolutismo monárquico saudí, la autocracia gubernamental egipcia o el anuncio de nuevas elecciones parlamentarias en Líbano exteriorizan la correlación de elementos imprescindibles en el debate de las prácticas políticas, económicas, sociales y culturales redundantes en el orden internacional: el confesionalismo, el replanteamiento de los modelos productivos, el radicalismo, la legislación laboral, las fisuras del Estado, las libertades civiles, entre otras cuantas problemáticas con trazas de globalidad. En ese sentido, esta publicación contribuye a la discusión histórica y coyuntural de Medio Oriente, no como una región aislada que se acordona en singularidades ajenas a Occidente, sino como una entidad geográfica cuyas contingencias reconocen las simbiosis de todos los elementos geopolíticos del orbe. Después de la acogida y recepción a escala iberoamericana de nuestro primer número, hemos recopilado un corpus en el que algunas nuevas voces nos comparten sus investigaciones, inquietudes metodológicas y apreciaciones estéticas para dar continuidad a este sueño que, en algún momento, se vislumbró inalcanzable. En esta ocasión la sección de Artículos recoge dos experiencias de rigurosa indagación. En Señores y sirvientes: dos caras del esclavismo en la sociedad del Egipto medieval, nuestra nueva directora, Luisa María Carvajal, traduce una obra del profesor alemán Jan Hagedorn, quien escudriña los matices de la esclavitud durante el sultanato mameluco, introduciendo comparaciones particulares con, por ejemplo, el sistema esclavista del sur de los Estados Unidos previo a la Guerra de Secesión. Seguido a esta propuesta, el artículo de Lorenza Petit, De la Gran Siria a Latinoamérica. Reflexiones sobre el aporte cultural de los inmigrantes y sus descendientes, rastrea la evolución histórica de la prensa inmigrante y los círculos literarios, en tanto agencia social, como un fenómeno de enculturación en los nuevos territorios de emplazamiento.

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La revista, además, cuenta con una sucinta sección de Reseñas, en la cual el análisis político y la crítica literaria se hacen presentes con la valoración de las obras Palestina al derecho. Tras 50 años de ocupación israelí, Lunas de Estambul y Una sensación extraña, mediante el análisis de Óscar Yesid Zabala Sandoval, Itzel Pamela Pérez Gómez y Ferit Çahm, respectivamente. La primera reseña aborda uno de los libros más recientes de Víctor de Currea-Lugo brindando una lectura detallada en la que el conflicto entre Israel y Palestina se articula con aspectos históricos, jurídicos y políticos que han mellado las disposiciones institucionales de los organismos garantes en la agenda internacional. La segunda propuesta de la sección sirve de referente para contextualizar el papel intelectual desempeñado por Sophie Goldberg, quien construye su narración de acuerdo a las memorias de viaje presentes en su ascendencia familiar y complejiza la apreciación de su país (México) con relación al Medio Oriente de sus antepasados. La última reseña evalúa la novela más reciente de Orhan Pamuk, (Premio Nobel de Literatura, 2006). En ella se hace una mirada crítica a las escasas notas alusivas que, a la fecha, existen en nuestro idioma y se resaltan las inquietudes del autor frente a la idiosincrasia turca y los riesgos que a esta le planta el embrionario siglo XXI. En Memoria de actividades, el Equipo de Estudios de Medio Oriente comparte con su público las actividades específicas de los proyectos semestrales efectuados al interior de la Universidad Nacional de Colombia, a saber, el Club de lectura Letras de Oriente: De las noches de Sherezada al relato de Sabur; los seminarios Problemas contemporáneos de Oriente Medio: Historia, cultura, política y sociedad a la luz del siglo XXI y Artes, Estéticas y Lenguajes en Medio Oriente. Diálogos contemporáneos entre Qadesh, Enki, Al-lat y Ahura Mazda, al igual que el simposio Un lustro de destellos y sombras. Lecturas de la academia colombiana a 5 años de las revueltas árabes de 2011. En último lugar, el lector encontrará, en los Perfiles del


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comité editorial, la descripción de cada miembro del grupo de trabajo, lo que le permitirá hacerse una idea del bagaje y la multiplicidad de visiones que sustentan este proyecto porfiado, construido por incontables manos y dialogado en infinitos dialectos. Agradecemos a la Facultad de Ciencias Humanas y el Programa de Gestión de Proyectos por la financiación y patrocinio de esta empresa, al igual que a los profesores de los departamentos de Antropología, Estudios Literarios y Sociología que han respaldado los requerimientos administrativos y procedimentales durante estos últimos tres años. A los compañeros del comité editorial provenientes de distintas universidades colombianas, así como a los integrantes de Argentina, Brasil, España, Perú, México y Venezuela, ya que sin ellos no habríamos podido elevar vuelo ni avizorar a los lectores que actualmente nos acompañan sin limitaciones de fronteras, idiomas o husos horarios.

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AR TICU LOS


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SEÑORES Y SIRVIENTES: DOS CARAS DE LA ESCLAVITUD EN LA SOCIEDAD DEL EGIPTO MEDIEVAL Jan Hagedorn* St. Andrews University Escocia

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Traducción de: Luisa María Carvajal Universidad Nacional de Colombia Colombia

uestra percepción de la esclavitud se ata fuertemente a las plantaciones de esclavos de América del Norte, donde ellos eran oprimidos y explotados por sus amos europeos. La escala y la brutalidad de las esclavitud en América se ha ganado su lugar en la imaginación popular, pero el fenómeno es mucho más perverso y multifacético. Todas las civilizaciones en la historia del mundo, desde la antigua Roma hasta la China moderna, han usado la esclavitud de una u otra manera. Las sociedades islámicas del Medio Oriente medieval no fueron la excepción. Ellas usaban esclavos en roles domésticos e, incluso, como soldados. Este ensayo busca explicar una contradicción inherente en la esclavitud mameluca: ¿cómo es que los esclavos podían ser a la vez sirvientes y gobernantes? El califato mameluco de Egipto y Siria fue gobernado por una dinastía no hereditaria de soldados-esclavos turcos. Este modelo, en lo más alto de la sociedad, estaba acompañado * jh.hagedorn@gmail.com


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por miles de esclavos en posiciones serviles en hogares, como cocineros, enfermeras infantiles y concubinas, en lo más “bajo” de la sociedad. El caso de los mamelucos es extraordinario, porque, aun si los esclavos hubieran logrado obtener altas posiciones en la administración y la milicia de otros estados, raramente ocupaban posiciones de poder de manera tan directa y por periodos tan prolongados como en el Sultanato Mameluco. Los mamelucos se expandieron en gran parte de Egipto, Israel/Palest ina, Jordan ia, Líbano, Siria y el oeste de Arabia Saudita. Reemplazaron la dinastía de los Saladino, en 1250, y su régimen sobrevivió hasta 1517, cuando fue conquistado por los ascendentes otomanos. Los mamelucos estaban, entonces, en el centro

de la vida política, cultural e intelectual de la época tardía medieval del mundo musulmán. Llegaron al poder en una era en la que la sola existencia del Islam parecía amenazante. Los cruzados europeos ocupaban partes de Palestina y el avance mongol por el este parecía imparable. Poco después de la ascendencia al poder por parte de los mamelucos, la gran cuidad de Bagdad fue destruida por la armada mongol y el califato fue exterminado. La inminente conquista de Siria y Egipto fue solo advertida de manera estrecha, por una victoria inesperada de la milicia mameluca cerca de Jerusalén. Este triunfo sobre los enemigos del Islam dio gran legitimidad al recién establecido régimen mameluco, que controló la región por los siguientes 250 años. U n a a ristocr a ci a servil El sultanato mameluco era controlado por soldados-esclavos turcos. Esto lo separaba de otros imperios del Medio Oriente, conocidos por nosotros por los nombres de las familias que los reinaban: los “otomanos” o los “safávidas”. El término “mameluco” no se refiere a una familia, sino al significado árabe de mamlūk: “persona tenida” o “esclavo”. Aunque algunos gobernantes consiguieron instalar a sus hijos en el trono, no hubo una sola familia gobernante. En cambio, la sucesión era decidida por el cuerpo oficial turco, usualmente mediante un conf licto violento. Para los sujetos árabes, el


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régimen era conocido como “Estado de los Turcos” y la casta militar era mantenida por esta entidad cuando los circasianos venían a dominar sus filas. (Loiseau, 2014, p. 182). El ascenso al poder de los mamelucos fue el resultado de la confianza de los gobernantes musulmanes en los esclavos extranjeros. Empezando en el siglo noveno, califas y reyes se dieron cuenta de que la lealtad personal de un cuerpo de esclavos liberados era una base más confiable que las siempre cambiantes alianzas entre las facciones árabes. (La Vaissière, 2007, p. 203). El doctor y escritor del siglo XI Ibn Butlān recomienda comprar “turcos o eslavos” como “hombres de guerra”, porque su constitución física y mental era particularmente apropiada para dichos propósitos (Müller, 1980, p. 79). Ser turco era asociado, en particular, con ser un guerrero fuerte. A menudo, los gobernantes compraban cientos de jóvenes turcos de las estepas, los educaban, los entrenaban en técnicas de pelea (caballo, lanza, arco y espada), los liberaban y, finalmente, los usaban como fuerza militar en las luchas políticas de su época. Los soldados turcos, que eran esclavos retenidos de los comandantes y, a la vez, hombres libres de la tribu, eran una parte importante de los ejércitos islámicos que peleaban las cruzadas durante el siglo XII y XIII.

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medida. Durante una de sus recurrentes luchas por la sucesión del poder, un grupo de esos mamlūk (esclavos) retenidos decidió tomar el poder. Pero ellos no abolieron la esclavitud. Lejos de ello, todo su sistema político estaba basado en la continua importación de nuevos reclutas, porque los hijos de los mamlūk nacían libres y no podían ser esclavos. La élite militar dirigente solo se reproducía socialmente, al adquirir nuevos esclavos y al hacerlos a imagen de ellos mismos. Desde luego, existían excepciones a este patrón y muchos gobernantes trataban de instalar dinastías familiares. Las reglas no escritas de la élite política permanecieron iguales. Sin embargo, el sistema único “mameluco” de políticas funcionó por más de 250 años. Este sistema creó una intensa demanda de nuevos reclutas esclavos. Debido a la ley Islámica, solo no-musulmanes por fuera del mundo islámico podían ser esclavizados. Importantes comandantes del ejército podían comprar miles de jóvenes turcos, mongoles o circasianos para fortalecer su estatus como líderes políticos. Estos reclutas podían permanecer como esclavos por varios años, pero disfrutaban de un trato privilegiado, eventualmente eran liberados y posteriormente se unían al cuerpo de oficiales. Así, ellos obtenían un alto estatus social y riqueza. Una diversa clase inferior

Los príncipes de la dinastía de Saladino, que gobernaron Egipto y Siria, confiaron en aquellos esclavos liberados en gran

La mayoría de los esclavos no alcanzaban tan altas posiciones de poder.


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Simplemente llevaban vidas simples como sirvientes en casas que estaban lejos de la opulencia y las luchas de poder de las elites militares. Escribir su historia es rastrear las débiles huellas que ellos dejaron en las vidas de otros, porque ellos mismos eran forasteros en una tierra extranjera, sin voz e inadvertidos por sus superiores. Egipto Medieval no era la Roma Antigua y cier t a mente no era la A mér ica moderna: los esclavos no trabajaban arduamente en minas o plantaciones de algodón. La sociedad mameluca no estaba basada en un modo de producción apoyada en los esclavos y no hay evidencia de uso a gran escala del esclavo para la producción de agricultura e industria. Pero de todas maneras era una sociedad esclavista, porque una porción significante de la población era reducida al estatus legal de esclavo y estaba sujeta a la explotación y abuso de otros. Además de la esclavitud militar que sostenía la clase gobernante extranjera, la esclavitud era predominantemente un fenómeno doméstico y la mayoría de esclavos se podían encontrar en casas de familia, en la clase media y también en la clase alta. Podemos ver a estos esclavos domésticos solo de manera indirecta, porque ellos no escribieron y solo se escribió sobre ellos en ocasiones específicas. A la literatura de la época no le interesaba el esclavo común. Los escritores estaban más concernidos con tópicos como la teología, las leyes y la política.

Cuando los esclavos aparecen en sus escritos, es solo por accidente o necesidad. Las crónicas muestran cierta perturbación cuando se trata de esclavos que se portaban mal. Cuando estos eran traídos en gran cantidad por dignatarios extranjeros, las crónicas demuestran un presente generoso. La ley, desde luego, proveía muchas reglas complicadas en cuanto al tratamiento de los esclavos, además de sus derechos y deberes. Estos esclavos, en realidad, tenían derechos. Eran menores de edad legales, como los infantes y las mujeres, pero ellos disfrutaban de protección limitada del abuso y la negligencia. El amo tenía que dar de comer y vestir a los esclavos y no le era permitido abusarlos hasta cierto grado. Naturalmente, la aplicación de estos parámetros depende, en gran medida, del contexto histórico y la voluntad de la sociedad de hacerlos cumplir. Aun así, los esclavos se encontraban a merced de sus amos. Pero, en general, estos esclavos eran vistos como seres humanos y no simplemente como “ganado”. Esto, en parte, se debe a la moderada influencia de la tradición islámica, que nunca impulsó la abolición de la esclavitud, pero sí la limitación de sus excesos (Brockopp, 1995, p. 145). Los esclavos musulmanes eran iguales a sus amos en términos espirituales y, al mismo tiempo, eran inferiores a estos últimos en el mundo terrenal. En el Medio Oriente, los esclavos llevaban siglos siendo parte de los hogares e incluso de la familia.


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No eran encerrados en barracas decrepitas de plantaciones, separados de la sociedad de sus opresores. En cambio, vivían en la misma casa que sus amos. Este contacto tan estrecho cambió la dinámica de la relación amo-esclavo: esta podía incluir afecto o, al menos, el reconocimiento de la humanidad del esclavo. Esta dinámica familiar ha inspirado que, por siglos, el hombre argumente que, primero, la esclavitud islámica no debería ser abolida y, segundo, que esta ha tenido una naturaleza benévola. Los argumentos de dichos apologistas han sido desacreditados de manera repetida (Toledano, 2011, p. 88). Un observador moderno que ha internalizado los valores contemporáneos, tales como los derechos humanos y la equidad de género, debe sentir rechazo por un singular aspecto de la esclavitud domestica: la explotación sexual. El abuso sistemático de mujeres ha sido una de las características principales de la esclavitud en todas las sociedades. La característica principal del arquetipo de esclava es su impotencia en la relación con su amo (Patterson, 1982, p. 334). La mujer esclava no puede expresar su apoyo a grupos familiares, leyes o estructuras sociales para resistir su dominancia (la del amo), tanto física como social. Por lo tanto, el amo tiene acceso sexual sin restricciones a su esclava. Además, él no se ata a la familia de una potencial pareja de matrimonio. Esto crea un incentivo poderoso para la compra de esclavas femeninas.

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En la sociedad mameluca, el concubinato de esclavas era practicado por una considerable cantidad de hogares; la ley islámica regulaba la costumbre. Un hombre lo suficientemente rico podía tener hasta cuatro esposas y tantas concubinas esclavas como pudiera mantener. Las concubinas daban a luz a infantes que no podían ser vendidos y eran librados cuando su amo moría. Las biografías de

eruditos mamelucos a menudo incluían pequeñas observaciones sobre su ascendencia esclava: la frase “su madre era una etíope que pertenecía a su padre” era especialmente común en el siglo XVI, lo que indica que el concubinato esclavo era practicado por una parte considerable de los hombres de la clase media (al-Sakhāwī, 1966). A las mujeres libres no les era permitido tener relaciones sexuales con hombres esclavos, pero anécdotas populares, como el marco histórico de Las mil y una noches, muestran que los esclavos masculinos eran siempre un peligro presente a la fidelidad marital.


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No obs t a nte, l a m ayor í a de l a s mujeres esclavas no eran concubinas. Eran esclavas de trabajo que realizaban tareas del hogar. En un mundo sin máqu inas n i elect ricidad, los quehaceres domésticos eran intensos, tanto en tiempo como en labor. Las mujeres libres se jactaban de no hacer aquellos trabajos manuales (Goitein, 1967, p. 130). Los esclavos desempeñaban un rol similar como sirvientes en la Gran Bretaña victoriana. Ellos mostraban la riqueza y el estatus social de sus amos y liberaban a la señora de la casa del trabajo manual. En la sociedad mameluca también les permitían permanecer dentro de la casa, lo que preservaba su honor y estatus social. Khulayfah, la niña esclava Es d ifícil rast rear a los esclavos en las fuentes que sobreviven del periodo mameluco, pero se vuelven visibles cuando se venden de un a mo a ot ro. K hu lay fa h, la n i ña esclava, vivió en la parte norte de Egipto en el siglo XIII. Solo sabemos de ella, porque sus certificados de venta y reventa han sobrev iv ido en un manuscrito de la colección de Berlín (Rāġib, 2002, pp. 34-41 y 89–100). Su vida fue muy diferente a las vidas de los gobernantes turcos de Egipto, quienes descendían de los mismos orígenes serviles, y es útil hacer referencia a ella para ilustrar la incertidumbre en la que vivían muchos esclavos.

Khulayfah nació esclava, porque su madre Zubaydah también lo era. Los hijos de los esclavos normalmente eran liberados, porque se asu m ía que el amo era el padre. Pero, en este caso, la niña creció como esclava, lo que significa que se sabía que su padre era otro esclavo o que el amo negó su pater n idad. La mad re de Khulayfah fue liberada en los años posteriores al nacimiento, pero la niña permaneció en la esclavitud. Su ama era una mujer llamada Tahrah, quien decidió venderla a la edad de once años. La madre no tenía voto en esta decisión. Cuatro años después, el la es mencionad a como depend iente de los nuevos amos de su hija, lo que indica que debió haberla seguido y debió haber vivido en las cercanías, tratando de ser parte de la nueva familia. La niña fue comprada por una familia joven. A la esposa y al esposo les per tenecía, a cad a u no, la m it ad de la niña. Solo unos cuantos años después, les regalaron sus mitades a sus dos hijos infantes. Esta familia era modestamente adinerada. El padre de la esposa era un perfumador de origen turco y el esposo era un comerciante activo en el mismo negocio. Esto le permitió a la familia comprar esta niña esclava, hacerla trabajar en el hogar y posiblemente también en el taller y la tienda. Su madre era clienta de la familia, fiando a ellos su protección social y tal vez siendo empleada en una menor función.


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Pero c u a ndo K hu lay fa h c u mpl ió quince años, el amo decidió venderla a su hermano. Es posible que se supusiera que ella se convirtiera en su esclava de trabajo o su concubina. El contrato menciona de manera explícita que es v irgen y ha alcanzado la madurez sexual. La provisión de dicha información es, sin embargo, un requerimiento legal. Cualesquiera que sean las razones de la venta, solo unos cuantos días después, la esposa decide lo contrario. El esposo había vendido a la esclava en su función legal de acudiente de sus hijos, quienes eran los dueños formales. Al revocar la donación previa de su parte de la esclava a su hijo, la esposa trató de anular la venta reciente de la esclava a su cuñado. Es probable que ella estuviera en desacuerdo con la decisión de su esposo de vender la esclava, bien sea porque estaba preocupada por su bienestar en custodia del cuñado o porque

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pensaba que ella era una sirvienta muy valiosa en su propia casa. Eso ilustra la ambigua situación en la que la mayoría de esclavos se encontraban. Se volvían parte de la familia que los poseía y podían esperar ser liberados eventualmente, como la madre de Khulayfah. Pero, por el contrario, tenían poco control sobre las circunstancias que definían sus vidas personales. Separar a la niña de su madre en la transacción original debió haber sido una experiencia traumática. La posterior venta de la misma niña al hermano del amo causó tal estrés en el hogar que la esposa decidió que tomaría acciones legales en contra de esta. Este tipo de esclavitud, entonces, es fundamentalmente diferente a la esclavitud de las plantaciones en América del Sur, donde comunidades enteras de esclavos vivían segregados y conllevaban una ardua existencia. La esclavitud en el


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Egipto medieval era, ante todo, individual y doméstica. Los esclavos eran impotentes y de bajo estatus, pero, no obstante, parte de la sociedad. E scl a vitu d milit a r y d om é stic a ¿Cómo podemos reconciliar las diferentes experiencias de los poderosos soldados-esclavos y los impotentes esclavos domésticos? Ambos empezaron con orígenes muy similares, porque la mayoría de ellos eran extranjeros y entraron a la sociedad mameluca por medio del comercio de esclavos. Sus caminos se dividieron de manera tan drástica, debido a que tenían amos distintos y fueron asignados a roles diferentes. El estatus de “esclavo” en sí no determinaba si se estaba en una posición baja o elevada en la sociedad. Era simplemente un estado legal y una condición social en la que se esperaba que una persona obedeciera a su amo de manera incondicional (Patterson, 1982, p. 311). En este sentido, la totalidad de los esclavos no tenía poder alguno en la relación con su amo. Aun así, ellos podían ejercer gran poder sobre terceros, con tal de que aquello siguiera los deseos de su dueño. La posición social del esclavo, entonces, dependía de la de su propietario y de la posición que este le asignara. El poder y prestigio del esclavo-soldado liberado que ingresaba a la aristocracia de los mamelucos estaba basado en la cabeza del hogar a la que pertenecía. De

manera similar, algunos comerciantes tenían esclavos que se desempeñaban como agentes comerciales, compraban y vendían sus mercancías en el mercado e, incluso, viajaban al extranjero. Estos esclavos estaban en posiciones de poder, porque tenían amos adinerados que los asignaban a posiciones importantes. Si n emba rgo, la g ra n mayor ía de esclavos eran propiedad de personas que no poseían gran riqueza o poder. Eran pequeños comerciantes, artesanos o estudiosos menores, cuyos esclavos se desempeñaban en la labor manual. El bajo estatus social de estos esclavos no se debía completamente al hecho de que lo fueran, sino, más bien, a que trabajaban para personas que ocupaban bajos puestos en la sociedad. Claro está, tener un amo poderoso no era garantía de una buena vida, porque, en los grandes hogares, se requería una gran cantidad de labor manual y solo una pequeña cantidad de los esclavos militares podrían alcanzar los altos escalafones de la aristocracia mameluca. Otros dos factores adicionales eran cruciales para la experiencia de vida de los esclavos en la sociedad mameluca: género y raza. La mayoría de esclavos eran mujeres y las ocupaciones de los esclavos eran asignadas rígidamente por género. Las mujeres no podían ser soldados o agentes comerciales. La mayor parte del trabajo doméstico era de tradición femenina, tal como el cuidado de los infantes, la preparación de la comida, además de lavar e


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hilar. Una minoría de estas mujeres era elegida como concubinas. El servicio sexual era la única manera que tenían estas mujeres esclavas para alcanzar cierto prestigio social, siempre que el amo poseyera suficiente fortuna y prestigio. El término mameluco más común para denominar a una esclava concubina es “mustawlidah”, que significa, de manera literal, “mujer que pare niños” (al-Sakhāwī, 1966, p. 16). A través de su descendencia, estas mujeres se volvían parte de la familia de su amo. Si su amo gozaba de prestigio social, ellas se convertían en mujeres poderosas. Las concubinas de los sultanes mamelucos podían volverse muy adineradas. Incluso una de ellas logró que trajeran a toda su familia desde Egipto, su tierra natal, y que les fueran dados títulos en la corte (al-Sakhāwī, 1966, p. 17). Posiciones específicas de poder también podrían ser reservadas para los esclavos eunucos, que, se consideraba, eran confiables por no poder reproducirse. Se les encargaban tareas administrativas, tanto a nivel del hogar y como del Estado. La raza era un factor determinante en el destino de un esclavo. Aunque parece que hubo una minoría de esclavos nativos que heredaron su estatus de otros esclavos, la mayoría de ellos eran de las estepas, en el norte, o de Etiopia, en el sur. Pero solo los turcos y los circasianos eran recluidos de manera sistemática para el régimen militar. Lo anterior se debía a estereotipos raciales con respecto a sus características de

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carácter y capacidad marital. Los negros africanos no eran usualmente reclutados como soldados mamlūk y experimentos con batallones de hombres negros armados con armas de fuego eran vistos como ridículos y contraproducentes en el siglo XV (Marmon, 2007, p. 460). Gustos similares ocurrían con las mujeres. Mientras que el hombre común usualmente tenía una esclava “negra” etíope como concubina, los sultanes mostraban su superioridad social a través de la elección de concubinas “blancas”, que eran turcas, anatolias y circasianas. Sin embargo, la sociedad mameluca, como un todo, era mucho menos racista que las sociedades esclavistas modernas, como el sur de Estados Unidos, en parte porque tantas personas de diferentes círculos sociales descendían de concubinas de piel oscura.


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C onclusi ó n

La esclavitud del sultanato mameluco no era una institución monolítica. Un esclavo podía alcanzar posiciones de poder y riqueza o pasar el resto de su vida trabajando en ardua labor manual. La posición de un esclavo dependía, en su mayoría, de la de su maestro, pero también de su raza y género. La mayoría de esclavos eran posesión de miembros de la clase media urbana, lo que significaba que llevaban vidas refugiadas, comparados con los esclavos de la agricultura en otras sociedades. Pero esta esclavitud no era de naturaleza benigna, porque los esclavos estaban siempre a merced de sus amos y dependían de ellos. Podían ser vendidos por capricho, como paso con la niña esclava Khulayfah, y, por consecuencia, ser separados de sus padres o hijos. Por último, la esclavitud como institución social estaba basada en la dominación del esclavo por parte del amo. Esta relación entre dos individuos permaneció intacta en la sociedad mameluca, aun cuando solo un número limitado de esclavos militares se elevaban a gran prominencia.


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B ib l io g ra f í a

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DE LA GRAN SIRIA A LATINOAMÉRICA. REFLEXIONES SOBRE E L A P O RT E C U LT U RA L DE LOS INMIGRANTES ÁRABES Y SUS DESCENDIENTES Lorenza Petit* Universidad Autónoma de Madrid España

Inmigrantes árabes en tierras latinoamericanas

L

os procesos migratorios masivos no son un proceso novedoso. La historia de la humanidad siempre ha sido caracterizada por un constante movimiento de individuos o grupos, que se desplazaban de un lado al otro del planeta en busca de mejores condiciones de vida. El periodo que va desde mediados del siglo XIX hasta la primera mitad del siguiente fue, sin duda, la época de las grandes migraciones internacionales, la era de las migraciones en masa, en la que el número de inmigrantes alcanza una cifra aproximada de cien millones, excluyendo éxodos y deportaciones. Durante el periodo en cuestión, el polo emisor residía especialmente en Europa (principalmente

* Doctoranda en Estudios Artísticos, Literarios y de la Cultura, Universidad Áutonoma de Madrid, España. Licenciada en Filología árabe (La Sapienza, Roma, Italia), Máster en Traducción literaria (La Sapienza, Roma, Italia) y en Mundo Árabe e Islámico Contemporáneo (UAM, Madrid, España). lorenza.petit@gmail.com


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Irlanda, Italia, España, A leman ia, Polonia y los países escandinavos). Sin embargo, a las migraciones voluntarias1 europeas deben sumarse las asiáticas (china, japonesa y coreana) y las provenientes del entonces Imperio Otomano. En este contexto se incluyen las oleadas migratorias que procedían de las entonces provincias del Imperio Otomano hacia el Nuevo Mundo. Se trata de una masiva migración íntimamente vinculada al desmembramiento de dicho imperio, que empeoró aún más las pésimas condiciones económicas y la gran inestabilidad política.

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Bened ic to Chu aqu i 2 (1895-1970), pionero de la comunidad árabe-chilena de origen sirio, en Memorias de un emigrante (1945), relata: Por esta época se produjo una fuerte corriente de emigración hacia América. Las privaciones, el peso del yugo turco y las continuas disputas religiosas, hacían a veces insoportable la vida. Y esta circunstancia aumentaba la predisposición de los sirios por la aventura. (Chuaqui, 1945, p. 63) El flujo migratorio de la Gran Siria 3 a América comenzó en la década de

Cuando hablo de migraciones, hago referencia a la distinción que el historiador Anatole Leroy-Beaulieu (1842-1912) hace entre las migraciones “voluntarias” de los europeos y de los asiáticos al Nuevo Mundo, y las migraciones “forzadas” como la trata de esclavos africanos. Es importante no confundir las migraciones forzadas con los factores de expulsión, como la pobreza del mundo rural, persecuciones religiosas etc. Estos factores, junto con los atractivos (como la existencia de tierras o demanda de mano de obra en otro país), han constituido el esquema principal al analizar los fenómenos migratorios. 2 Benedicto Chuaqui Ketlún fue un activo impulsor de la difusión de la cultura árabe en Chile, escritor, traductor y hombre de cultura. 3 Región histórica que comprendía aproximadamente los actuales Estados de Siria, Líbano, Jordania, Israel y Palestina. 1


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1860. El número de salidas durante los primeros años fue bastante insignificante, pero comenzó a aumentar durante las dos décadas siguientes, cuando los inmigrantes se dirigían, especialmente, a América del Sur y al Caribe. La mayoría de los que venían del Imperio Otomano eran sirios, libaneses y palestinos; cristianos maronitas y ortodoxos que huían de la opresión económica y religiosa del Estado turco. La evidencia indica que el total de inmigrantes otomanos que se dirigieron a las Américas en el periodo que va desde 1860 hasta 1914 llegó probablemente a 1’200.000 (Karpat, 1985). El viaje hacia el continente americano era largo y arduo. Generalmente, los migrantes tenían que llegar hasta Génova, Marsella o Nápoles (donde podían esperar varias semanas) y, ahí, comprar un pasaje para el destino definitivo en América. Nueva York, el puerto de Santos en Brasil, Buenos Aires y el puerto mexicano de Veracruz se encontraban entre los destinos principales. La travesía hasta el nuevo continente, que duraba alrededor de un mes, no era idílica. Hubo casos de inmigrantes que tuvieron que desembarcar en países que no eran su lugar de destino, algunos engañados por las compañías marítimas terminaron en Senegal u otras colonias francesas y a otros se les denegaba la entrada al país elegido, por lo cual se veían obligados a cambiar su elección inicial.

Kamel Jadue Jarufe, que emigró de Beit Yala (Palestina) al Nuevo Mundo, relata: Primero fuimos al Líbano, para tomar el barco. Dormimos una noche ahí. Tomamos el barco, pero no el que teníamos que tomar para el viaje largo; este barco era pequeño, era turco y llegaba a Grecia. Ahí tomamos el otro barco, el grande, se llamaba “Bretain”, era un barco italiano, inmenso. Los primeros días no pudimos comer nada, andábamos todos mareados. El primer puerto al que llegamos fue Marsella, ahí nos quedamos cinco días más o menos, después Barcelona, España. España es bonita, todo cambia, hasta el color de la gente, las costumbres, el idioma, las personas son más cariñosas, no como los italianos o los franceses. Los palestinos que íbamos en el barco éramos pocos, y de nuestro pueblo nosotros solamente. Después de España llegamos a Dakar, norte de África, ahí son todos negros, nunca en Palestina habíamos visto un negro. En Dakar nos quedamos un día no más, después seguimos a Brasil. El barco paró en Santos, una ciudad muy antigua. Dormimos una noche ahí. Después fuimos a Rio de Janeiro, y justo nos tocó carnaval, yo nunca había visto esas cosas antes, me asombré, la música es distinta; mi música es suave, uno siente. De Río de Janeiro seguimos hasta Buenos Aires, demoró cinco días el barco. Ahí completamos los 45 días de viaje, con las paradas incluidas. (Saffie & Agar, 2012, pp. 47-48) Si los flujos directos se registraron a partir de finales del siglo XIX, cabe resaltar que la presencia árabe4 en el continente

4 En el año 1501 los Reyes Católicos ya recomendaban que no se dejara entrar a las Indias a “moros ni judíos, ni herejes ni reconciliados, ni personas nuevamente convertidos en nuestra fe” (Taboada, 2004, p. 117).


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americano se remonta al periodo colonial, en el que muchos árabes, a pesar de la prohibición, llegaron al nuevo continente. Aunque quede mucho por explorar, hay una gran cantidad de testimonios al respecto: por ejemplo, una vez que se estableció la Inquisición en “las Indias”, muchos de estos árabes fueron procesados por practicar el Islam. Por otro lado, el que parece ser el primer viajero que llegó a Latinoamérica fue el sacerdote Elías al-Mawsili de Iraq, entre 1669 y 1680, que viajó por Europa entre España, Italia y Francia para llegar a Venezuela y permanecer en el continente americano once años: On the fortieth day, we encountered land, part of the territory of India, and reached a spot on the shore. The captain contemplated the color of the water and, upon noticing that it was different, he knew it was the water of the river and that we arrived […] there is no river like it in the world. From there we explored a land called Caracas and an island named Marguerita, both of which were also under Spanish rule. (al-Musili, 2004, p. 17) El ías a l-Mawsi l i elabora u n l ibro original sobre su viaje, dejándonos las miradas y las descripciones de un hombre que, de Oriente Medio, llega a Latinoamérica durante el periodo colonial. Fue el sacerdote Antun Rabbat quien descubrió el manuscrito y lo

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publicó en 1905 en la revista al-Mashriq de Beirut (Marín Guzmán, 2009). Volviendo a los flujos migratorios de los siglos XIX y XX, es preciso destacar que dichas oleadas no se comportaron igual en todos los países del continente y tampoco fue un proceso que evolucionó al unísono en todas las zonas. Sin embargo, Latinoamérica y el Caribe, a partir de finales del siglo XIX, se convirtieron en receptores de oleadas masivas de inmigrantes procedentes de países del Medio Oriente5. Por un lado, los principales polos de atracción fueron Argentina, Brasil, Chile y México. Por el otro lado, países como Colombia, Ecuador y Venezuela constituían una segunda alternativa, sobre todo para los que no lograban entrar a Estados Unidos. A los inmigrantes procedentes del Imperio Otomano se les denominaba los “turcos”. Con este nombre se les identificó en los países receptores de toda América Latina. Este es un elemento curioso, como subraya Milton Hatoum: “Recuerdo que mi abuelo, cristiano practicante, nos decía: “yo ¿turco? pero si mi familia huyó de los turcos [...]” (Hatoum, 2009, p. 440). Obviamente su procedencia es árabe y no turca. El origen del equívoco es que

La mayoría de los inmigrantes provenían de la región sirio-libanesa y eran cristianos ortodoxos, mientras que los que llegaban del Monte Líbano eran católicos maronitas. La salida de los grupos cristianos se produjo, principalmente, durante la etapa de dominio turco, (desde finales del siglo XIX hasta la década veinte del 1900). Con el fin del Imperio, empezarán a emigrar también musulmanes, aunque el flujo de estos últimos se incrementará a partir de 1948.

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llegaban con pasaporte del Imperio Turco Otomano, a cuyo conjunto sociopolítico pertenecían las provincias árabes de Medio Oriente y el norte de África.

(Sélim, 2002) de los inmigrantes en las sociedades de acogida, nos adentramos en un proceso heterogéneo que presenta múltiples facetas.

I ncorpor a ci ó n d e los inmigr a ntes en l a s d in á mic a s soci a les l a tino a meric a n a s

Cada migración es un hecho particular, pues diferentes son las razones y distintas las estructuras de las culturas de origen, en las que el inmigrante creció, y de las de acogida, adonde el inmigrante llega.

Una vez establecidos en Latinoamérica, la mayoría de los inmigrantes se dedicó al comercio en distintos sectores y, a través del comercio y la venta ambulante, pasó a ocupar un importante nicho económico —tanto en las ciudades como en el medio rural —. Su presencia a nivel económico constituyó un factor de primera importancia para la integración en la economía nacional de los países6. Gracias al éxito económico que buena parte de los inmigrantes logró y a la consecuente inversión en educación, muchos de los descendientes recibieron estudios superiores, lo que los hizo protagonizar un llamativo proceso de movilidad social. Si bien su origen no europeo despertaba muchas veces la aversión de las élites latinoamericanas, sobre todo durante las primeras décadas del siglo XX, consiguieron vencer, con las siguientes generaciones, la discriminación y el racismo desplegados contra ellos. A la hora de hablar del proceso de adaptación, integración y aculturación

Grosso modo, dentro de las migraciones árabes a Latinoamérica, se aprecia una fusión de culturas sin grandes t rau mas sociales. Por u n lado, se logró la incorporación y la siguiente integración social de dicho grupo inmigrante y de sus descendientes en los países de acogida. Por el otro, una incontestable inclinación hacia sus raíces. Dicha fusión, según Mahmud A. Makki (1970), fue posible gracias a la afinidad humana existente entre la comunidad árabe y la latinoamericana, (incluyendo Brasil, a pesar de la lengua): Se encontraron con sociedades que, aunque distintas en muchos aspectos, llevaban semillas de afinidades y coincidencias con las sociedades de donde procedían [...] el ambiente latinoamericano no constituyó para el árabe la sorpresa que eran los Estados Unidos para sus compatriotas del norte. De ahí también que la asimilación del emigrante se sumó a la nueva sociedad y su integración en ella fueran más

6 La fortuna (sobre todo libanesa) creció vertiginosamente. Safa Elie (1960) calcula que, por el año 1942-1943, las remesas de los libaneses emigrados a América (del Norte y del Sur) que llegaban a su país de origen alcanzaron a superar el valor de las exportaciones libanesas, compensando el déficit económico del país.


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rápidas, completas y sin trastornos ni convulsiones, lo cual no impedía su mayor fidelidad a su tradición oriental ni su apego a la lengua y literatura de sus antepasados. [...] el amor a la tradición árabe y su identificación con el nuevo ambiente no están reñidos. Al contrario, son elementos que se complementan y se fortalecen mutuamente. (Makki, 1970, p. 27) Muchas veces, al tratar las migraciones como fenómenos globales, suele olvidarse lo que suponen como vivencia personal y que la cuestión migratoria se constituye alrededor de la importancia de lo social y lo personal en cada proyecto individual. Testimonio de este “proyecto individual” es el de Matías Rafide Batarce (1929- ) intelectual y escritor chileno de origen palestino: Me siento escindido. Quizá se deba a mis ancestros que vienen de muy lejos, de una tierra convulsionada del Medio Oriente. Siempre existe esa división, pero no es fatal, sino complementaria, de sentir un poco la nostalgia del Oriente Medio y al mismo tiempo sentirse arraigado profundamente a la patria. Soy cureptano, de mi tierra a la que quiero, que está en mis poemas, en mis amores [...] También está la nostalgia, esa melancolía del oriente [...]. (Martínez Lillo, 2014, p. 91) Si estas líneas transmiten la convivencia armónica entre las raíces árabes y el arraigo en tierras americanas, otros inmigrantes experimentarán los “sinsabores” y las dificultades del viaje.

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Roberto Sarah en la novela Los turcos (1961) expresa las angustias de estos inmigrantes: Somos muchos, pero nos encontramos dispersos, y por eso he pedido que vinieráis esta noche para que levantemos una sociedad que nos una y sea como nuestro propio hogar, un pedazo de nuestra tierra en América...” sus palabras sacudieron a aquellas almas solitarias. [...] comprendían que estaban no solamente unidos por el idioma y sus costumbres y recuerdos, sino, también por todos los sinsabores por los que habían atravesado. (Sarah, 1961, p. 144) El resultado de dicha dualidad cultural hizo que los inmigrantes, por un lado, se


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integraran a unas sociedades en constitución que se caracterizaban, como Argentina, por la fuerte presencia de otras colectividades (italiana, española, judía y alemana), y, por el otro lado, fundaran asociaciones, círculos, clubes y otras instituciones, junto a revistas y periódicos, con fin de conservar la identidad de origen y el idioma árabe.

utilizada dentro de la comunidad era el árabe, puesto que la mayoría no sabía castellano. Sucesivamente se pasará al bilingüismo de las primeras generaciones y el árabe pasa a ser lengua familiar. La tercera generación, generalmente, pierde el uso de la lengua árabe, aunque algunos tendrán una comprensión oral y dialectal de este idioma.

Apro x im a ci ó n a l a s e x perienci a s liter a ri a s y perio d í stic a s d e los inmigr a ntes d e origen á ra b e y sus d escen d ientes

La evolución del proceso lingüístico se refleja muy bien en la prensa que surgió en Latinoamérica de mano de los inmigrantes. Los primeros periódicos7 aparecen en lengua árabe, pasan al bilingüismo y, finalmente, se editan solo en castellano, a partir de la década de los treinta, en general. La emisión de prensa escrita constituyó un elemento de preservación de la identidad comunal muy importante. Por un lado, se daba a conocer la situación de los países de origen y, por el otro, se editaban artículos dedicados a la historia y la cultura del país de adopción, para expandir entre los inmigrantes los conocimientos sobre el país de residencia de la comunidad. Además, informaban sobre las actividades sociales de la comunidad, lo que permitía preservar la identidad del grupo.

En términos generales, se puede afirmar que los inmigrantes que llegaron a Latinoamérica adoptaron una nueva patria en la cual se integraron. Obviamente las características de los grupos inmigrantes cambian con el paso de las generaciones y, con el tiempo, estas adoptan elementos culturales de las sociedades de acogida. Entre dichas características, cabe resaltar la importancia del factor lingüístico. En este sentido, y siempre generalizando, los pioneros que llegaron a Latinoamérica desarrollaron una estrategia de adaptación que, en primera estancia, tendía a una cohesión como grupo minoritario, con el objetivo de preservar la identidad árabe. Por esta razón, la lengua

Los hijos de los inmigrantes alcanzaron un nivel educativo universitario:

Los periódicos y las revistas creadas en los varios países latinoamericanos por migrantes de origen árabe son numerosos y constituyen un importante legado de su memoria histórica. El primer periódico que circuló en América del Sur fue Al-Fayha (La Perfumada), creado en 1894 en Brasil por los libaneses Salim y David Balis. En Argentina el que se considera el primer periódico del país fue Al-Subh (La Aurora), creado en 1899 en Buenos Aires. En Chile Al-Murchid (El Guía) es del año 1912 y fue fundado, en Santiago, por el padre Pablo al-Jury. 8 Helu Manzur Saleh, José fue escritor y comerciante. Nació en Libano, único periodista en lengua árabe en México y fundador del diario al-Jawater. 7


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fueron médicos, abogados, músicos y escritores destacados. En Argentina, este es el caso de literatos como Víctor Massuh (1924-2008), filósofo y ensayista; el novelista Jorge Zain Asís (1946); poetas como Jorge Najle, Juan Yaser (1925-1996), Susana Cabuchi (1948- ), Carlos Duguech (1933- ); y la poetisa Juana Dib (1924-2015), entre muchos. Juana Dib nació en Salta de padres sirios. En sus poemas y novelas, su mirada se asoma muchas veces a Medio Oriente, dado que trata temas como las masacres en Siria y Palestina y, en su último libro titulado Destino: Argentina, se dedica a la imagen de los inmigrantes que llegaron a Latinoamérica. Libaneses, sirios y palestinos lograron desarrollar, al otro lado del océano, nuevas formas y contenidos; por un lado, influidos por las sociedades latinoamericanas y, por el otro, por sus raíces árabes. La creación del Círculo Andalusí en Brasil, en São Paulo, es central. Creado en el año 1933, se convirtió en el círculo literario de mayor importancia en Latinoamérica, constituido mayormente por sirios y libaneses. En este, se reunieron autores relevantes, como Michel Maaluf (18891942) que fue el promotor, junto a una pléyade de nombres, como Habib Masud (1899- ), Shafiq Maaluf (1905-1976), Elias Farhat (1893-1976), Rashid Salim Juri y muchos otros (Martínez Lillo, 2009). En el año 1949, en Buenos Aires, se creó otro importante nicho literario: al-Rabita al-Adabiyya, fundado por el poeta libanés Jorge Saydah.

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El eco de la experiencia del mahyar que se desarrolló en América del Norte, a través de al-Rabita al-Qalamiyya creado en el año 1920, alcanzó también a los intelectuales y a los escritores del mahyar mexicano, que, durante los años treinta, formaron una liga literaria, encabezada por el poeta José Helu8. Muchas fueron las publicaciones y los periódicos que los emigrantes sacaron a la luz en México, aunque la mayoría tuvo poca fortuna. Las más longevas fueron al-Gurbal (1923) y Emir (1937). Este último circuló sin interrupciones hasta 1968 por toda la república y varios países de América Latina, y se publicó siempre en español; mientras que al-Gurbal se empezó a editar en lengua árabe y pasó, en un segundo momento, a una línea bilingüe árabe-español. Uno de sus objetivos fue siempre hermanar a personas de lengua árabe, sin que importara su religión ni el país de procedencia. En un artículo que apareció en al-Gurbal informativo de la 2ª quincena de marzo 1989, se escribe: al-Gurbal informativo pretende ser el foro que necesitamos para la comunicación y difusión de los asuntos que son de interés para la Comunidad Libanesa en México, sin olvidar la información referente a los principales acontecimientos que se gestan en el mundo árabe (p.2). En México no solo destacan escritores, poetas y periodistas, sino también actores, directores de cine y académicos que tuvieron gran impacto en los círculos académicos. Entre muchos,


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el poeta Jaime Sabines (1926-1999) y Gabriel Zaid (1934- ), de origen libanés y palestino, respectivamente, se insertan entre las voces más importantes del panorama literario mexicano. Héctor Azar Barbar (1930-2000), con la novela Las tres primeras personas (1977); Bárbara Jacobs (1947- ), con Las hojas muertas (1987); Carlos Martínez Assad (1946- ), con la obra En el verano, la tierra (1994) y con Memoria de Líbano (2000), son todos escritores que retoman el tema de la emigración, en este caso libanesa. Ikram Antaki (1947-2000) inmigró a México desde Siria. Muchas de sus obras (escritas en español, árabe y francés) están dedicadas a la historia, a la poesía y a la cultura árabe. Cabe seña la r que d ichos tex tos, creados de mano de inmigrantes y sus descendientes, se caracterizan por una gran heterogeneidad desde el punto de vista lingüístico y temático, y no es posible unirlos en un único canon literario basado en fronteras lingüísticas o nacionales. Hay voces de origen árabe en Latinoamérica que escriben en su lengua nativa, otras en español. En algunos no se advierte ningún rasgo que permita establecer un nexo con la cultura del país de origen. En otros la herencia árabe siempre permanece y se extiende hasta la tercera o cuarta generación. Cada escritor vive y vuelve al pasado que lo determina de forma diferente, a través de las múltiples formas que asume la formación identitaria a nivel nacional e inmigrante.

Por otro lado, Chile es uno de los países de Latinoamérica con mayor cantidad de autores de origen árabe. Benedicto Chuaqui, con Memorias de un emigrante (1942); Roberto Sarah (1916- ), con la novela Los turcos (1961); y José Auil (19001982), con la Aldea blanca (1977), nos dejan descripciones de esta epopeya que es la migración árabe a Chile, cuyo valor documental es indiscutible y necesario a la hora de acercarse al tema (Rafide, 1989). Además, desde inicios del siglo XX, los inmigrantes llegados a Chile crearon instituciones, asociaciones y publicaciones. Entre los primeros periódicos editados, cito al-Murschid, fundado en 1912, el cual fue el primero en aparecer y estaba escrito en lengua árabe; al-Munir editado en 1915 en la ciudad de Concepción, también escrito íntegramente en árabe, se publicó por tres años; y al-Chabiba (1917), semanario escrito primero en árabe, posteriormente en árabe y español, y, finalmente, solo en español, a cargo de uno de los escritores e intelectuales más destacados de la comunidad árabe-chilena: el citado Benedicto Chuaqui. Colombia, junto con Venezuela y Ecuador, como ya se ha mencionado, no era un país de primera elección. Sin embargo, los inmigrantes árabes comenzaron a llegar a él, por diversas causas, como a todos los otros países del continente. Destaco escritores de origen árabe como Luis Fayad (1945- ), autor de la novela Los parientes de Ester (1978) y La caída de los puntos cardinales (2000), obra en la que aborda el tema de la migración libanesa.


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Además de Fayad, destaco a Giovanni Quessep (1939- ), cuyo abuelo llegó al puerto de Cartagena a finales del siglo XIX desde Líbano, y a la poetisa Meira Delmar9 (1922-2009), también descendiente de padres libaneses. En su poesía, el mar y el exilio serán motivos recurrentes. En El mar cambió de nombre, segunda parte del poemario titulado Laúd Memorioso, toca la temática de la inmigración de sus padres libaneses, como se evidencia en este fragmento del poema con título Inmigrantes: Una tierra con cedros, con olivos, una dulce región de frescas viñas, dejaron junto al mar, abandonaron por el fuego de América. Traían en los labios el sabor de la almáciga, y el humo perfumado del narguileh en los ojos, en tanto que la nave se perdía en las ondas dejando atrás las piedras de Beritos, el valle deleitoso al pie de los alcores, los convites del vino en torno de la mesa tendida en el estío bajo el cielo alhajado. (Meira del Mar, 2006, p. 408) El arraigo de los inmigrantes a sus raíces se hace evidente también en las varias asociaciones que crean: en Venezuela fundan el Centro Árabe Palestino en 1962, al igual que una escuela y una mezquita. También la comunidad siria y la libanesa, desde los años veinte,

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fundaron sus propios centros sociales en Caracas, Maracaibo, BarcelonaPuerto La Cruz, Valencia, Barquisimeto y El Tigre, abiertos a todas las actividades culturales y sociales de las colectividades árabes10. En Ecuador, en los años 1947 y 1948, ya existían algunos clubes sociales, como el Club de la Unión Libanesa en Guayaquil, adonde asistían sirios y libaneses. En Quito se formó el Club Árabe ecuatoriano en 1986. La integración de los inmigrantes árabes en Ecuador es tal que en el marco político, a partir de la década de los sesenta, empezaron a ocupar diversos cargos públicos (Bejarano, 1997). José Luis Ortiz, en su obra Mema, el abuelo que vino del mar, nos deja un cuadro peculiar de la inmigración libanesa a Ecuador. La novela relata la experiencia de su abuelo, Emilio Isaías, que de Líbano emigró a Ecuador. Se trata de un testimonio real, aunque novelado, que se basa en entrevistas que el autor hizo a los descendientes de libaneses, sirios y palestinos en el país. El autor intenta recuperar la memoria histórica de esta inmigración empezando por las preguntas que solía hacer a su abuelo: De dónde llegaste abuelo? Cómo era tu pueblo? Cómo eran tus padres? Cómo se habla allá, abuelo? Por qué hablas así? Por qué te dicen turco? Todas mis preguntas me abrían mundos

Meira Delmar, seudónimo de Olga Isabel Chams Eljach. Entre muchos, señalo al poeta venezolano William Saab, hijo de libaneses; el escritor Hernando Track (1926-1977); a la cantante, de los años setenta, Elizabeth Ayoub, de origen libanés; y al cantante Yury Wassouf, que suele dar recitales en Caracas, con gran éxito.

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impensados, pero nunca me cansaba de inquirirlo: de dónde viniste, abuelo?, y cuando sus historias se le agotaban o debía volver con premura al mostrador, me respondía: vine del mar (sic). (Ortiz, 2003, p. 13) También en Centroamérica, tomando como ejemplo el caso de Costa Rica, el éxito económico permitió a los inmigrantes incorporarse en las sociedades de acogida y, por esta razón, la mayoría de los descendientes hoy en día ya no hablan árabe, utilizan nombres españoles y participan en todas las actividades políticas, económicas y culturales del país, aunque, al mismo tiempo, preservan las raíces del país de origen. Los dos rasgos, árabe y latinoamericano, se hacen patentes en las obras de muchos autores, como se evidencia en el siguiente fragmento de poesía del costarricense Osvaldo Sauma11: Nací próximo a la línea Ecuatorial a 10º latitud norte media y 84º longitud oeste media del Meridiano de Greenwich y ya sé que no hay patria para mí más que esa patria donde viven mis hijos sin embargo [...] me supe árabe entre los árabes y antes de caer deslumbrado frente a la belleza de la Alhambra comprendí que preexistían sus prodigios ornamentales sus arabescos y cuando por primera vez

supe de Gibrán Jalil Gibrán recordé la historia que subyace dentro del hilo común de nuestro Asabis. Sauma, 1993, pp. 53-54) En Costa Rica los inmigrantes fundaron la Sociedad Libanesa en 1931 (la cual, en un segundo momento, cambiará de nombre por La Casa Libanesa) y editaron el periódico Al-Shaykh, que se publicó por dos años, en lengua española, de 1944 a 1946 (Marín Guzmán, 2013). Se trataba de un espacio para rescatar las raíces árabes, en el cual escribieron muchos literatos costarricenses y otros de origen libanés en el país, como Vera Yamuni (19172003) y el poeta Osvaldo Sauma, entre muchos. Vera Yamuni nació en Costa Rica, luego se mudó a México, donde destacó por su gran labor académica. Muchas son las obras y los ensayos que dedicó al mundo árabe, como El mundo de las mil y una noches (1961) La f i losof ía de la h istor ia de Ibn Jaldún (1964) y la traducción de los Cuentos de la montaña libanesa, que se publicaron en 1961. Estos i ntelect ua les, rad icados en América Latina, emprendieron una labor de doble d i men sión propagando la cultura de su propio país en el continente americano, a través de obras y traducciones del árabe. En Argentina, la producción del autor José Guraib, que de Líbano llegó a

Osvaldo Sauma nació en Costa Rica en 1949. Su padre, nacido en Cuba, era de origen libanés. Sauma recibió, en 1985, el Premio Latinoamericano EDUCA (Editorial de las Universidades de Centro América), por el poemario titulado Retrato de familia. Entre sus poemarios, señalo Asabis, de 1993, y Las Huellas del desencanto, de 1983.

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aquel país en 1914, ha sido impresionante. Tradujo al castellano la mayoría de las obras de Yubrán Jalil Yubran y el libro Calila y Dim na. Ent re sus obras, la más conocida es La sabidu r ía á rabe (1949) y el Diccionario Hispano Árabe. Benedicto Chuaqui, en Chile, tradujo del árabe Treinta y tres poetas árabes desde 506 hasta los contemporáneos (1945) y Otras poesías árabes. Moisés Mussa (1900-1982), chileno de origen sirio, fue, igualmente, traductor de Yubrán con El Profeta y El jard ín del Profeta. En Brasil Esteban Fayad editó un estudio filológico con título Términos árabes en la lengua portuguesa. En México Juan Fares tradujo al castellano al-Muqaddimah de Ibn Khaldun, cuyo prefacio lo escribió Elías Trabulse, académico mexicano de origen libanés.

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R efle x iones fin a les La inmigración árabe proveniente de la Gran Siria llegó a diversas partes del globo, entre estas, Latinoamérica, donde se esparció a todos los países del continente. Se trata de una migración constituida por una población muy joven, con una edad media que se acerca a los veinticuatro años y que, poco a poco, creó colectividades en las diversas ciudades de dicho continente: de la Ciudad de México a Buenos Aires y de São Paulo a Santiago de Chile. Con el paso del tiempo y de las generaciones, muchos de estos lograron destacar rápida y brillantemente en todos los ámbitos: económico, social, político y cultural. En el ámbito económico, los inmigrantes ocuparon, en casi todos los países, un lugar privilegiado, principalmente en los sectores del comercio y la industria. Desde el punto de vista social, a pesar de las dificultades iniciales, los inmigrantes lograron integrarse —desde una perspectiva general— en las sociedades de acogida, creando organizaciones, clubes y asociaciones. En el año 1960, solo en América del Sur, Safa Elie (1960) cuenta 90 instituciones sirias y libanesas. La primera etapa de integración no fue fácil, como para nadie en el proceso de migración. Las visiones colonialistas, basadas en la superioridad cultural europea frente a otros pueblos, se reflejaron también en el continente americano, a través de discursos, acciones políticas y leyes que preferían la inmigración europea a la de los otros. La lucha contra los prejuicios y los estereotipos fue un elemento que los inmigrantes debieron afrontar, sobre todo al inicio. Esto, sin embargo, no impidió su arraigo e integración. El propio García Usta12, analizando el proceso de la inmigración árabe a Colombia, confirma cómo su integración progresó gradualmente: De las limitaciones de la lengua a la habilidad fundacional del comercio; del inicial aislamiento a la conversión de la tienda y el almacén; [...] de la inventiva para la fábrica de hielo, el comercio en mula, [...] los adelantos en casi todas las ramas de la medicina, y la 12 Jorge García Usta fue poeta y periodista colombiano, nacido en 1960 en Córdoba (Colombia) y fallecido en 2005.


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renovación del periodismo, la poesía, la fotografía, el diseño y la música nacional. (Menéndez Paredes, 2011, p. 21). No se debe omitir el brillante papel que tuvieron reconocidos intelectuales, emigrados de Siria, Líbano y Palestina, que desempeñaron una función relevante entre las élites culturales. La presencia de estas figuras influyó decisivamente en la creación de círculos, instituciones socioculturales, edición y traducción de obras y la promoción de una prensa de mayor profundidad que se alejaba de un pensamiento intolerante. Sin poder analizar de manera detallada la pléyade de nombres que destacaron en la literatura y en las academias en toda la región latinoamericana, esta concisa descripción demuestra que, con mayor o menor intensidad, los inmigrantes y sus descendientes forman parte de la contribución directa que sirios, libaneses y palestinos (en su mayoría) aportaron y siguen aportando a las culturas receptoras. Los inmigrantes se sitúan en un marco de construcción identitaria entre la “arabidad” de los primeros inmigrantes y la incorporación en las sociedades latinoamericanas de las generaciones sucesivas. Se generan, así, espacios híbridos que llevan a la creación de nuevos parámetros y de nuevas sensibilidades en los países de acogida. No hay que olvidar que el fenómeno del mahyar siempre se relaciona por lo menos con dos realidades (culturales, geográficas, históricas y lingüísticas) y, por lo tanto, los espacios creados se caracterizan por una gran heterogeneidad. La aceptación de tal heterogeneidad tendría que ser el punto de partida a la hora de analizar dichas aportaciones culturales, fruto de la migración, basadas en una identidad plural y en una nueva construcción sociocultural de los inmigrantes llegados a Latinoamérica. Durante las últimas décadas, se hace siempre más evidente el interés de muchos especialistas que se dedican a investigar la realidad de las migraciones árabes hacia las Américas. Esto merece ser objeto de análisis y estudio, con el fin de profundizar las aportaciones de estas hacia las sociedades receptoras. El análisis de los textos (literarios, periodísticos) permite observar la evolución de las múltiples identidades asumidas por los inmigrantes árabes, sus reacciones ante la nueva realidad y su contribución al desarrollo de los países que los acogieron, aspectos que muchas veces pasan desapercibidos.

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RE SE ÑAS


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CURREA-LUGO, VÍCTOR DE. PALESTINA, AL DERECHO. TRAS 50 AÑOS DE OCUPACIÓN ISRAELÍ. BOGOTÁ: EDICIONES ÁNTROPOS. 2017 Oscar Yesid Zabala Sandoval Universidad Nacional de Colombia Colombia Kafka parece vivir en Palestina y repetir su frase “hay esperanza, pero no para nosotros”

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Víctor de Currea-Lugo

s natural que un lector colombiano y sin conocimiento sobre los acontecimientos en Medio Oriente resulte sorprendido por la atención internacional que ha merecido el proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en contraste con la denominada ocupación israelí en el territorio palestino. En su más reciente libro, Palestina, al derecho. Tras 50 años de la ocupación israelí, el profesor de la Universidad Nacional y doctor en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Complutense de Madrid, Víctor de Currea-Lugo, se propone, precisamente, revisar el lugar que ha ocupado el conflicto entre israelíes y palestinos durante estos cincuenta años en la comunidad internacional. A medio siglo de enfrentamientos que parece que terminarán solo con el genocidio de un pueblo, resulta imperante el llamado de atención que realiza este libro, que buscaré presentar en las siguientes páginas. Sin embargo, el objetivo del profesor Currea no es tanto exponer una situación a todas luces ilegal, sino presentar el fracaso del derecho internacional para darle solución a


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la ocupación de Israel sobre Palestina. En un tono extremista, llega a declarar: “Ojalá seamos capaces de entender que el fracaso de la aplicación del derecho internacional es, en últimas, un fracaso de los principios universales en los que hemos creído” (p. 170). Sin duda, con esta afirmación, el investigador colombiano pretende, sobre todo, poner sobre la mesa las consecuencias de que la comunidad internacional continúe permitiendo a los israelíes el mantenimiento de una política en contravía de los derechos humanos. Para esto, Currea se centra en demostrar el carácter ilegal de la ocupación bajo el Derecho Internacional Humanitario. Cabe precisar que, como ha sido demostrado por los distintos documentos, en varias ocasiones, la ONU y la Corte Internacional de Justicia, entre otros organismos internacionales, han fallado a favor de Palestina y han decretado la ocupación como ilegal. Son estas las decisiones a las que Israel ha hecho caso omiso durante medio siglo. Así, aunque en todos los capítulos Currea expone argumentos, hechos y documentos que muestran el carácter ilegal de la ocupación, los capítulos segundo y tercero, “La agenda de la ocupación” y “Derechos humanos y régimen de ocupación”, están centrados en las acciones específicas con las cuales Israel ha negado constantemente los derechos humanos a los palestinos, todas ellas condenadas en el Derecho Internacional. De esta forma, el autor denuncia, por ejemplo, cómo la cons-

trucción de un muro, que pretende aislar la población palestina, así como usurparle su territorio, bajo excusas de seguridad nacional, vulnera sus derechos fundamentales, como el derecho a la vivienda, a la educación e, incluso, a la salud. Ig ualmente, señala las constantes violaciones a los derechos humanos cometidas durante la ocupación, manifestada a partir de la creación ilegal de asentamientos y el traslado de colonos impunes; la detención de civiles sin ningún motivo; la destrucción de viviendas bajo la sospecha de, o como castigo por, albergar presuntos “terroristas”; la restricción de movilidad de los palestinos en su territorio y por fuera de él; el asesinato de menores de edad; la restricción de los servicios de salud, como detener ambulancias por más de 30 minutos, entre otras muchas cosas de una larga lista. Considero necesario resaltar que lo importante de estos dos capítulos


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consiste en que, apoyado del “Informe Bertini”, el profesor Currea define el conflicto como una crisis de derechos humanos causada por la ocupación. Así, se trata de uno con características particulares, las cuales definía en el primer capítulo, “El abc del conflicto”, como seis. En primer lugar, se trata de un conflicto crónico, que se intensifica con el tiempo. En segundo, no se puede definir como el enfrentamiento entre dos sociedades o partes, sino como una ocupación. En tercero, la resistencia contra Israel no se trata de antisemitismo, ni de odio a los judíos, sino de una actitud antisionista. En cuarto, la constante impunidad internacional se presenta como un problema para la solución del mismo. En quinto, la ex istencia de u n cont raste de poderes y sociedades: “las sociedades en conflicto no son política, jurídica, militar, ni económicamente comparables” (p. 29). Finalmente, la vigencia del mito del judío como eterna víctima y la imagen del árabe como terrorista, dicotomía que favorece al ocupante frente a la comunidad internacional, pues, además, se vende al judío como moderno y al árabe como premoderno. La particularidad del conflicto impide que la crisis sea remediada con las clásicas ayudas humanitarias, como lo pretende la comunidad internacional. En otras palabras, no serviría reconstruir las casas de los palestinos que han sido destruidas o llevar comida a los niños, mientras se mantenga la ocupación y la impunidad de los israelíes que han perpetrado estos

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hechos. Por este motivo, es imperante, como señala el autor, tomar decisiones diplomáticas, realizar sanciones económicas y crear mecanismos jurídicos contra crímenes de guerra y de lesa humanidad; esto es, medidas que presionen a Israel a cumplir con las medidas decretadas por los organismos internacionales. Más allá de evidenciar las constantes violaciones a los derechos humanos perpetradas por Israel, el profesor Currea explora las razones por las cuales ha tenido y tendrá lugar el conflicto, dada la situación actual. Así, en el cuarto capítulo, “Las sin salidas del conflicto: ni la fuerza ni el derecho”, analiza lo que llama la “naturaleza del Estado Israelí”. Según el autor, el proyecto sionista implica la construcción de un Estado de tipo confesional, premoderno, cuyo objetivo radica en la obtención de la “tierra prometida”. De ahí la importancia del eslogan enseñado en la escuela: “una tierra sin pueblo (Palestina) para un pueblo sin tierra (el pueblo judío)” (p. 104). El sueño sionista solo puede completarse con la apropiación de la tierra palestina, por lo cual un cese del conflicto es claramente incompatible con este proyecto. Sin embargo, esto no es todo. Apoyado en Marx, el autor señala que, en la medida en que se trata de un estado confesional, basado en la fe religiosa, sería imposible que este reconociera ciudadanos; es decir, la comunidad de un estado de este tipo estaría conformado por creyentes, lo cual implica no solo la exclusión de aquellos que no lo fueran,


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sino también la negación del principio democrático de la libertad. De ahí que el autor utilice la expresión “apartheid” para definir la forma como es segregado el pueblo palestino. En última cuenta, sería un Estado premoderno, por lo cual, “asumir las personas como tales, poseedoras de derecho, es una amenaza al proyecto sionista” (p. 121). Por este motivo, para Currea, es una falacia señalar que Israel constituye la única democracia moderna de Oriente Medio. En este orden de ideas, resulta interesante que el autor recurra a una historia entre un escorpión y una rana, en la cual aquel le pide al anfibio que lo ayude a cruzar un lago, pero este le dice que le preocupa que, a mitad de camino, le clave su aguijón. Sin embargo, ante la insistencia del escorpión, la rana decide ayudarlo. Como es de esperarse, la rana cae muerta a mitad de camino, a manos de quien decidió ayudar. El escorpión se disculpa diciéndole que fue culpa de su naturaleza. Esta historia es utilizada para establecer una analogía con el Estado de Israel: la crisis de derechos humanos no se detendrá, a menos que se cambie la “naturaleza” confesional de este Estado. El profesor Currea es bastante claro en afirmar que la lucha Palestina no consiste en una actitud antisemita, como lo ha querido hacer ver el pueblo judío, sino en un debate de derechos humanos: Rechazar un estado israelí racista no es rechazar el pueblo de Israel, ni mucho menos pedir borrarlo del mapa, es rechazar una forma

de administrar lo público y de administrar el poder y, a la vez, abocar por un Israel que respete los derechos humanos y sea, por tanto, incluyente y democrático. (p. 120) En este punto, es importante señalar que, según el autor, la victimización por parte del pueblo judío y el sentimiento de culpa de la comunidad europea han favorecido las intenciones del Estado Israelí. Por este motivo, el investigador colombiano resalta que, curiosamente, el derecho humanitario internacional nació como producto del holocausto su fr ido por los jud íos du rante la Segunda Guerra Mundial y, a pesar de esto, son ellos los que han violado reiteradamente estas medidas ocasionando y, en ocasiones, celebrando el genocidio de otro pueblo. Así, reafirma el autor que la defensa de los derechos palestinos no puede tratarse de una actitud de odio, pues difícilmente se podría acusar las leyes internacionales de ser antisemitas. Luego de analizar la parte israelí, el doctor Currea se enfoca en Palestina. Así, en el capítulo quinto, “Las sin salidas de los gobiernos palestinos”, realiza un análisis de la resistencia del pueblo ocupado. En resumen, se trata de un capítulo en el cual, sin justificar ni aplaudir las acciones, como las bombas o los suicidas, contra los civiles israelíes, demuestra por qué razones es legal la defensa armada del pueblo palestino. Según explica el autor, el derecho humanitario no niega la posibilidad de utilizar las armas: “para los derechos humanos, la resistencia sería una oposición a la injusticia, no una oposición del injusto” (p. 137). Mien-


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mal definido término de terrorismo para calificar la resistencia palestina, pues, a partir de este, justifican sus violaciones a los derechos humanos.

tras la toma de armas y los actos bélicos tengan como propósito la oposición a regímenes injustos, son legales en el marco del derecho internacional humanitario. Así, para el autor, la lucha palestina se presenta como legítima, como un derecho, por tres motivos principales: la ilegalidad de la ocupación israelí, el derecho palestino a resistir la ocupación y los medios y fines de la guerra. Sobre este último aspecto, vale la pena hacer un poco de claridad. Según Currea, los grupos de resistencia palestinos, Hamas, Las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa y la Jihad Islámica, actúan en los márgenes del derecho internacional. En cuanto a los fines, en tanto se trata de una lucha por el derecho a la autodeterminación, se encuentran dentro del reconocimiento legítimo de las Naciones Unidas. Por esto, el autor rechaza que Israel haga uso del

A pesar de lo anterior, la comunidad internacional se ha mostrado incapaz de hacer valer las leyes en el caso de Palestina. El problema radica en que no solo Israel se niega a cumplir con los fallos de las cortes internacionales, sino también en que la ONU permite que sus disposiciones aparezcan como letra muerta, por lo cual los crímenes de guerra cometidos por Israel no son castigados. Así, como explica Currea, este organismo internacional maneja una contradicción: mientras pregona un apoyo a la legitimación del Estado de Palestina, la impunidad que le permite a los israelíes es una clara negación de su apoyo y de sus principios. Sin duda, esto favorece a los ocupantes, pues funciona como “un doble juego: por un lado, mentir a los palestinos y alimentar falsas esperanzas y por otro lado mantener el statu quo” (p. 26). En este punto, me resulta fácil afirmar que este libro del profesor Currea, por medio de un análisis juicioso y detallado del conflicto entre Palestina e Israel, logra cumplir su cometido: evidenciar la necesidad de una política internacional que ponga fin a la crisis de derechos humanos que sufre el pueblo palestino. Este llamado de atención no debe ser pasado por alto. La defensa de los derechos palestinos y la legitimación de un Estado de Palestina deben ser puntos urgentes en la agenda internacional.


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Goldberg, Sophie. Lunas de Estambul. Ciudad de México: Editorial Planeta Mexicana; S.A de C.V., 2015. 404 pp Itzel Pamela Pérez Gómez Instituto Tecnológico Autónomo de México México El viaje no termina jamás. Sólo los viajeros terminan. Y también ellos pueden subsistir en memoria, en recuerdo, en narración. El objetivo de un viaje sólo es el inicio de otro viaje. José Saramago. Viaje a Portugal

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lo largo de su historia, el territorio de lo hoy conocemos como República Mexicana ha sido escenario de oclusión y convergencia de una variedad de grupos sociales que han forjado la nación mexicana, dejando en este país una herencia cultural importante. Si bien este no es el espacio para desarrollar una historia detallada de los flujos migratorios de cada grupo que ha emigrado a México, sí es importante destacar que las décadas finales del siglo XIX y las primeras del XX fueron testigos de una de las olas migratorias más grandes que ha recibido ese país. Durante la época colonial (s.XVI - s.XIX), la gran mayoría de las personas extranjeras que se establecían en territorio mexicano provenían de España o eran traídos del continente africano para trabajar como esclavos (González, 1993). Sin embargo, conforme transcurría el siglo XIX, la inmigración al México independiente aumentó en su variedad y comenzó a incluir grupos de ciudadanos de otros países europeos y asiáticos, con costumbres particulares y con una fe distinta


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a la practicada en dicho país. Los judíos fueron uno de estos grupos que llegó dentro de esta ola migratoria (Krause, 1987). Si bien la historia de los judíos en México no comenzó en este siglo, sí se debe destacar que el grueso de la población judía en México llegó durante los años 20 y 30 de siglo XX y consistía principalmente en judíos ashkernazitas y sefardíes provenientes de Europa Or ient a l (Polon ia, Rusia, Lit uan ia, Hungría y Turquía) (Krause, 1987). Para los judíos que vivían en la tierra de los sultanes, 1923 marcó una fuerte exaltación árabe y varias medidas tomadas por el gobierno —como expulsar a los hombres de negocios no musulmanes de las asociaciones de comercio. Les hicieron sentir que esto era el indicio de que germinaría la discriminación contra un grupo minoritario cuya principal actividad económica era el comercio. La naturaleza, el instinto

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y la historia de persecución del pueblo judío a través de los siglos vive en la esencia de la condición mosaica, y para Lázaro, como para muchos otros, la idea de emigrar latía en una corazonada constante. Habría que andar nuevas tierras y adivinar sus pasos en un mapa incógnito. (Goldberg, 2015, p. 21) En este contexto comienza Lunas de Estambul, la primera novela de la escritora mexicana Sophie Goldberg, también autora de dos libros, uno de poesía, titulado Vida y Pasiones, Testimonio de una vida plena (2002), y uno de historia, titulado Sefarad Ayer, Hoy y Mañana (2010), con una historia que honra la memoria de su familia y la generosidad de México, al haber acogido a los emigrantes judíos. Comentaba la autora, en una entrevista realizada en julio 2015, que no quería que fuera un libro que se quedara en las manos de su familia, más bien buscaba que cualquier inmigrante del mundo pudiera identificarse con él (Bialostocky, 2015). Es por ello que, a lo largo de todo el texto, se observa una amplia investigación por parte de la autora, que utiliza datos duros e históricos sobre los acontecimientos que ocurrían en México, el mundo y la evolución del establecimiento de la comunidad sefardí en México. En una narrativa bien lograda para incorporar a la historia de su familia la historia de la migración de judíos sefardís a


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México, Sophie Goldberg utiliza la figura de Lázaro, quien, más que el progenitor de la familia Eskenazi, puede ser visto como el portavoz de la realidad de muchos personas que toman la decisión de dejar su país para buscar un mejor futuro. El libro explica algunas de las motivaciones de la migración de esta comunidad al continente Americano durante las primeras décadas del s. XX, entre las que destacan los aconteceres sociales que afectaban a la comunidad sefardí en Turquía y las configuraciones geopolít icas del contexto inter nacional después de la Primera Guerra Mundial. Al igual que otros en esa época (y aún en la actualidad), Lázaro vio en México un puente para alcanzar su destino final en Estados Unidos y, gracias a la invitación del gobierno mexicano de la época para que extranjeros interesados en trabajar se establecieran en México, no le fue difícil llegar y formar una vida ahí.

Sin embargo, el lector no debe pensar que el libro es una narración histórica lineal del viaje de Lázaro y su vida en México. El libro es más que eso. Es la narración de un viaje emocional, culinario y cultural que cuenta el establecimiento de una familia judía sefardí que, como muchas otras, hizo de México su segundo hogar. Es una parte del vasto compendio histórico del encuentro de dos continentes: Medio Oriente y A mér ic a L at i n a. Soph ie Goldberg desentierra los recuerdos de la familia Eskenazi, su familia, e invita a la reflexión sobre el encuentro de culturas, la autoexploración y el conocimiento de uno mismo. Mi abuela […] Ella no fue un personaje histórico, no fue una Carlota o una Juana de Arco, pero sí un personaje anónimo que abrió brechas, y que se suma a los cientos de inmigrantes que buscaron cobijo en otra tierra. Uno más de aquellos que han tenido como destino la vida


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errante; destino que, sin ella saberlo, marcó también el mío. (Goldberg, 2015, p. 11) A tavés de su abuela, Ventura Ezkenazi de Eliakim, Sophie Goldberg narra los retos de vivir en un país cuya lengua se desconoce y lo maravilloso que es criar a una familia mexicana enriquecida de tradiciones turcas. El libro abre una puerta a los colores y sabores de Turquía y permite al lector conocer las costumbres y tradiciones judío-sefardíes. Es, también, una oportunidad para descubrir y mirar a México, a través de los ojos de un extranjero que dejó su historia, su familia y su país para venir a otra tierra. El libro, sin duda, muestra la fusión de dos culturas a través del tiempo y el desarraigo y añoranza que vive un migrante. Las vivencias de Ventura son de tal intensidad que mantienen el libro en un ambiente que oscila entre la nostalgia, la esperanza y la alegría. Nostalgia por aquella familia que se dejó, esperanza de volver a la tierra natal, alegría por ver crecer nuevas generaciones que mantendrán vivos los recuerdos y la herencia cargada desde Estambul en ese baúl de recuerdos. Objetos, retratos, pasajes de mi herencia: raíces judías, raíces sefardíes, raíces turcas. Diáspora. Exilio. Un linaje nuevo en otra tierra. Búsqueda de arraigos. Minoría ansiosa de nuevas expectativas. Una generación que propició en su descendencia una identidad genuina en suelo mexicano. Sin embargo, Estambul permanece como presencia viva […]. Las ramas de familia que ahí siempre habitaron nos siguen provocando añoranza. (Goldberg, 2015, p. 13)

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Lunas de Estambul recuerda al lector viajero la ilusión y miedo al enfrentarse a lo desconocido y lo difícil que es tomar la decisión de abandonar el país de origen, sea forzada o voluntariamente. Recuerda lo acogedor y aterrador que puede ser un nuevo hogar y la soledad que uno puede sentir al estar lejos de la familia. Además, hace ref lexionar sobre la herencia personal como individuo y como pueblo mexicano para concluir que uno no puede conocerse a sí mismo más que a través del otro.


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B ib l io g ra f í a Bialostocky, E. (11 de julio de 2015). Sophie Goldberg: “La pertenencia y la identidad son básicas para saber quiénes somos”. Agencia de Noticias Enlace Judío México. Recuperado de: www.enlacejudio.com/2015/07/11/ sophie-goldberg-la-pertenencia-la-identidad-sonbasicas-para-saber-quienes-somos/ González, Navarro M. (1993). Los extranjeros en México y los mexicanos en el extranjero 1821-1970: 1867-1910. México, D.F.: Centros de Estudios Históricos. El Colegio de México. Krause, C. A. (1987). Los judíos en México, Una historia con énfasis especial en el periodo de 1857 a 1930. (A. K. de Gugenheim Trad.), Ciudad de México: Universidad Iberoamericana.


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Pamuk, Orhan. Una sensación extraña. Tr a d u c c i ó n d e P a b l o Mo reno Gonzá le z. B o g o t á: Penguin Random House Grupo Editorial, S. A. S., 2015. 636 pp Ferit Çahm Universidad Nacional de Colombia Colombia

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no de los países más interesantes a nivel histórico, social, cultural y político de Medio Oriente es Turquía. Gran parte de este interés recae en su posición geográfica, pues, al estar ubicado entre Europa y Asia, puede considerarse como un crisol en el que lo “occidental” y lo “oriental” se han fundido. De esto, ha resultado, a la fecha, un entramado cultural de gran complejidad y fascinación. Esta amalgama hace parte del contexto en el que creció y pasó gran parte de su vida el escritor estambulita, premio Nobel de Literatura en 2006, Orham Pamuk (1952), autor de más de una decena de novelas, entre las que se destacan algunas como: El libro negro (1990), Me llamo Rojo (1998), El museo de la inocencia (2008), entre otras. Asimismo, ha publicado algunos ensayos y su obra de memorias, Estambul. Ciudad y recuerdos (2006). Más allá de exponer este contexto de riqueza pluricultural, e incurrir en divisiones y designaciones que pueden resultar problemáticas y generalizantes, al momento de señalar los elementos constitutivos de la vasta cultura turca, este breve texto busca realizar una invitación a la lectura de las obras de uno de los escritores contemporáneos más interesantes y, probablemente, igualmente desconocido en el país. Infortunadamente, el Medio


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Oriente, a excepción de sus problemas políticos, actualmente examinados por diversas áreas de estudio, como las Ciencias Políticas, las Relaciones Internacionales, e incluso la Historia y la Sociología, pasa desapercibido para las otras disciplinas presentes en las aulas de nuestros colegios y universidades. Así pues, este texto intenta realizar un pequeño aporte a la difusión de las letras de la región, en general, y las turcas, en particular. Una sensación extraña, originalmente intitulada Kafamda Bir Tuhaflık (2014), es la novela más reciente del Nobel turco, la cual fue rápidamente traducida

al castellano (septiembre de 2015) por Penguin Random House Grupo Editorial. Esta novela de largo aliento narra, como lo señala el subtítulo de la misma, la vida, las peripecias y los sueños de Mevlut Karataş, protagonista de la novela, vendedor de boza (típica bebida asiática), por las frías y solitarias noches de Estambul. Asimismo, Una sensación extraña es una crónica de la otrora capital del Imperio otomano, “entre 1962 y 2012, descrita desde la perspectiva de numerosas personas” (Pamuk, 2015. p. 5). Es un relato totalizador con el que se busca narrar y reconstruir la historia no solo de Mevlut, sino también de Estambul y de todo un país.


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A lo largo del relato, el narrador se preocupa por hacer explícita la relación entre Mevlut y Estambul, no solo por ser el lugar donde se desarrolla la historia, sino también porque ambos elementos compositivos —personaje y «cronotopo» (Bajtín, 1989)— sufren una serie de transformaciones a lo largo del relato: A los doce años llegó a Estambul, la capital del mundo, donde a partir de entonces ha vivido siempre. A los veinticinco años, se fugó con una muchacha de su pueblo; fue un suceso extraño que determinó su vida entera. Al regresar a Estambul, se casó y tuvo dos niñas. Se dedicó incesantemente a toda clase de trabajos, como el de vendedor de yogur, de helado, de arroz, o el de camarero. Pero por las noches nunca dejó de vender boza ni de construir fantasías extrañas por las calles de Estambul. (Pamuk, 2015, p. 21) Este vínculo y, especialmente, los cambios que Estambul experimenta se pueden evidenciar con mayor claridad en la segunda parte de la novela. Para ese momento, han transcurrido doce años desde la llegada de Mevlut a Estambul con Rayiha, la muchacha con la que se escapó de su pueblo natal con las intenciones de convertirla en su esposa. Es de noche y Mevlut, quien cuenta ya con cincuenta años, ha salido a vender boza en una “noche muy oscura de marzo de 1994”.(p. 37). Veamos: Estambul había cambiado tanto en esos últimos veinticinco años que a Mevlut estos recuerdos le parecían ahora un cuento de hadas. Las calles, adoquinadas prácticamente todas cuando

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llegó por primera vez a la ciudad, ahora eran de asfalto. Se habían demolido la mayoría de las casas de tres plantas con jardín que conformaban una parte importante de la ciudad, y en su lugar se habían alzado inmuebles tan altos que a los que vivían en los últimos pisos no les llegaba el grito de los vendedores que pasaban por las calles. Las radios habían sido reemplazadas por televisores, que por la noche estaban a menudo encendidos y con su ruido ahogaban la voz de los vendedores de boza. Las personas calladas y pusilánimes vestidas de tonos pardos y colores apagados habían desaparecido de las calles y habían dado paso a multitudes ruidosas, dinámicas y pretenciosas. Mevlut había experimentado estos grandes cambios en pequeñas dosis diarias, no de forma brutal y repentina, y por eso nunca se lamentaba como otros de la transformación que había sufrido Estambul. En vez de eso, siempre había intentado adaptarse a estos colosales cambios […] (pp. 39-40) Con esto no pretendemos afirmar que Estambul es el personaje principal de la novela, pues se estaría cometiendo un serio e ingenuo error. Esta aclaración no está de más, pues, a raíz de las extensas líneas del discurso narrativo dedicadas a dar cuenta de la modernización de la metrópoli turca y, en varias ocasiones, de la historia de este país transcontinental, algunos críticos, en una lectura sobreinterpretativa, llegan a afirmar que la ciudad es la protagonista. Tal es el caso del argentino José María Brindisi, escritor y docente de escritura creativa en la escuela de escritura y oralidad Casa de Letras. En su reseña publicada en el diario bonaerense La Nación, el pasado mes de enero, y refi-


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riéndose, al parecer, a lo que el autor identifica como la trama novelesca, Brindisi (2016) expresa: “Aunque su núcleo responda en esencia al entramado entre dos familias —testarudas y sentimentales por igual—, lo cierto es que la ciudad, y acaso una época, son los verdaderos protagonistas de esta historia”. Dentro de este tipo enfoque reduccionista (limitarse a señalar el “papel protagónico” que, a juicio de los comentaristas, desempeña Estambul dentro del relato), podemos señalar la reseña de la escritora española Marta Sanz, titulada “El rencor de las ovejas ahogadas”, la cual fue publicada en el periódico español El País. Escrita en septiembre del pasado año, mes en que salió a la venta la obra, puede considerarse como una de las primeras críticas del mundo hispano a la obra del escritor turco. Veamos: El desarrollo urbanístico de Estambul se dibuja a través de la trama de aprendizaje de un contrapícaro, un muchacho que emigra, alentado por los cantos de sirena capitalistas, y solo logra corroborar el peso de su propia extracción social y la falsa fábula del hombre hecho a sí mismo. (Sanz, 2015) En nuestro concepto, estos acercamientos en los que se pretende, por así decirlo, “elevar” la ciudad a la categoría de protagonista de la novela evidencian una lectura parcial y, a su vez, una incomprensión del problema planteado por el escritor en su obra, pues ignoran un aspecto o postura crucial del narrador a lo largo de su

relato, a saber: el gesto historicista, el interés por hacer memoria, el esfuerzo de evocar en los lectores contemporáneos, sujetos gobernados por “la lógica de la velocidad y la fascinación de lo nuevo por el simple hecho de ser nuevo” (Cruz Kronfly 1998, p. 173), las costumbres, lugares o edificios que se han perdido gracias a los embates de la modernización y el progreso en Estambul. Al respecto, puede ser de gran ayuda un pasaje de la obra, en el que el narrador rompe el hilo narrativo del relato para introducir un comentario alrededor de la boza: En este punto, para que se entienda mejor la historia y no resulte demasiado extraña, por mucho que esté llena de acontecimientos extraños, debo detenerme un segundo para explicarles tanto a los lectores extranjeros como a los lectores turcos de generaciones futuras, que me temo que en los próximos veinte o treinta años desgraciadamente lo habrán olvidado, que la boza es una bebida tradicional asiática, de consistencia densa, aroma agradable, color amarillento oscuro y ligeramente alcohólica, que se produce a partir de la fermentación del mijo. En el viejo Estambul, en la época otomana, la boza solía venderse en locales cerrados y solo durante el invierno, porque con el calor se agriaba y se estropeaba rápido. Muchos de los comercios de boza de Estambul cerraron en 1923, cuando se fundó la República, por el empuje de las cervecerías alemanas. Pero en las calles nunca faltaron vendedores de esta bebida tradicional, como Mevlut. A partir de los años cincuenta, la boza pasó a ser patrimonio exclusivo de los vendedores que, al grito de «¡Boozaa!», deambulaban en las noches de


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invierno por las calles de los barrios adoquinados, pobres y descuidados, y que nos traían a la memoria los siglos pasados, los buenos y viejos tiempos. (p. 38. Cursivas propias) Nótese la preocupación del narrador por el olvido de lo autóctono, lo tradicional, lo que, finalmente, conforma la identidad de un pueblo, en este caso, el turco. Así, las reseñas, comentarios o disertaciones que se hagan sobre la novela deben intentar deshacerse del “espejismo” de Estambul como eje central del relato, para tratar de dirigir su análisis al trasfondo que Pamuk propone tras estas líneas de carácter historicista, es decir, ¿cuál es la intención del escritor turco al escribir una novela en la que se narran cuarenta años de un vendedor de boza inmerso en la cambiante, dinámica y progre-

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sista Estambul? ¿Qué preocupación hay tras este interés en rememorar unas costumbres, lugares, personajes, entre otros, a través de una ciudad en constante transformación, la cual es utilizada como escenario para su protagonista? Una clave de lectura en este sentido nos la da el escritor vallecaucano Fernando Cruz Kronfly (1943), en su ensayo “Las ciudades literarias. En este, el autor reflexiona sobre el acto de evocar en la literatura los “instantes del pasado, de vivencias ya idas” (p. 168): Evocar no es, pues, sólo recordar. Es entrar en un proceso fundamental de «resurrección» de momentos y de objetos sin los cuales el hombre perdería toda relación de certeza consigo mismo, todo sentido, incluso toda sensación de identidad y seguridad. Cuando de paseantes vamos por la calles y vemos los mismos lugares


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que durante años nos han sido familiares a nuestra mirada y las construcciones que nuestros ojos también pudieron ver de niños un día, de inmediato sentimos que nos reconocemos en dichos lugares y construcciones y que nuestra subjetividad se llena por ello de una cierta identidad y sentido de certeza y seguridad. Pero, inversamente, cuando vamos por la calle y constatamos cómo nuestros referentes físicos han sido derruidos de pronto, cómo desaparecen de la noche a la mañana de nuestros ojos, entonces nuestra memoria debe huir a refugiarse sólo en la posibilidad de una evocación-resurrección puramente interior y reconstructora, y el sujeto que somos siente que ya no se reconoce ni se refleja en su entorno, que su identidad y su sentido de pertenencia han sido atacados, y se llena de miedos y de inseguridades -muchas veces confesados- por causa de esa implacable desposesión. (pp. 170, 171) En este sentido, resulta interesante observar lo que parece ser una actitud diferente entre el narrador y Mevlut ante el cambio. Recuérdese la cita insertada unas páginas atrás, en la que el narrador nos informa que Mevlut, lejos de lamentarse por la transformación que había experimentado Estambul en las últimas décadas, intentaba adaptarse a estos cambios. Unas líneas más abajo, el narrador hace esta afirmación: Pero en los últimos años, como ocurría siempre en esta ciudad, el diablo del cambio había hecho desaparecer con su toque mágico todo ese entramado, esa gente se había marchado, aquellos lugares de diversión donde se cantaban canciones turcas y occidentales al estilo otomano y europeo había cerrado, y en su

lugar se habían abierto locales ruidosos donde comer brochetas y carne a la parrilla al estilo Adana y donde beber rakı. La boza no interesaba ya a las masas de jóvenes que se divertían bailando al estilo oriental, por lo que Mevlut ya ni si quiera se pasaba por los alrededores de la avenida de İstiklal. (p. 40. Cursivas propias) Como lo diría Cruz Kronfly, el narrador “ya no se reconoce ni se refleja” en lo que otrora fuera su entorno. Lo que reconocía como propio ha sido sepultado bajo los escombros que ha dejado la «demolición modernizadora» (Cruz Kronfly, 168), siente un vacío de identidad y, ante esta realidad, reacciona refugiándose en los recuerdos que guarda con sumo recelo y cuidado en su memoria. Así pues, lejos de ser una novela sobre Estambul o Turquía, consideramos que Pamuk, en esta monumental “catedral narrativa”, plantea un problema sobre el peligro que corre la identidad del pueblo turco en la actualidad: gracias al afán de hacerse reconocer ante el mundo como una nación europea, Turquía pareciera empezar a olvidar paulatinamente su esencia. No es gratuito que Mevlut haya nacido en la parte central de la Península de Anatolia, extensión de tierra ubicada en el continente asiático. Con base en esto, parece plausible afirmar que esta novela constituye una reacción de Pamuk frente a esta omisión del carácter turco.


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B ib l io g ra f í a Bajtín, M. (1989). Teoría y estética de la novela. Madríd: Taurus. Brindisi, J. M. (03 de enero de 2016). Uma novela de Estambul. Sobre Una sencación extraña de Orhan Pamuk. La Nación. Recuperado de: https://bit.ly/2Hwsixy Cruz Kronfly, F. (1998) “Las ciudades literarias” En La tierra que atardece. Ensayo sobre la modernidad y la contemporaneidad. Bogotá: Editorial Ariel. Sanz, M. (18 de septiembre de 2015). El rencor de las ovejas ahogadas. El País. Recuperado de: https://bit.ly/2qnJmyr


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PER FI LES

COMITÉ EDITORIAL


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Agust í n H . Bere a Maestro en Estudios de Asia y África con especialidad en Medio Oriente por El Colegio de México. Especialista en cultura irania e historia del Medio Oriente. Columnista en la sección "La filosofía del futuro" de la revista Siempre! y colaborador en la revista española Mundo Iranio. También es miembro del Comité de Gobierno de la iniciativa Proyecto Habesha para la Paz y Reconstrucción en Siria.

Contacto: candidates@proyectohabesha.org Al b erto Benj a m í n L ó pez O liv a Graduado en Estudios Árabes e Islámicos por la Universidad de Sevilla y postgraduado en Culturas Árabe y Hebrea: Ál Andalus y el Mundo Árabe Contemporáneo por la Universidad de Granada. En la actualidad, realiza el programa de doctorado en la misma universidad y colabora en distintas revistas divulgativas. Sus intereses se inscriben en la literatura árabe contemporánea y los estudios de género.

Contacto: alblopoli@correo.ugr.es Alm a C a rolin a G onz á lez L ó pez Licenciada en Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México con estudios en la Università di Bologna (Italia). Sus líneas de investigación se centran en los movimientos populares de 2011 en el Norte de África, especialmente en Túnez. En 2015, fue voluntaria en tal país en la duodécima edición del Foro Social Mundial y en proyectos enfocados a la infancia y la juventud tunecinas. En la actualidad, se desempeña laboralmente en el Instituto Nacional de Migración. Tiene conocimientos básicos de las lenguas árabe y


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turca y una de sus aspiraciones próximas es realizar una maestría en Estudios de Medio Oriente en la Marmara Üniversitesi de Turquía.

Contacto: krolcannavaro@comunidad.unam.mx C a rl a Beverly G uti é rrez C u b a Licenciada en Administración de Negocios de la Universidad Católica San Pablo, donde se desempeña como colaboradora del Centro de Gobierno José Luis Bustamante y Rivero. Estudiante de Relaciones Internacionales y Negociaciones de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. Docente de la Universidad Tecnológica del Perú. Publicación de artículos vía online y de investigación enmarcada en conflictos sociales. Sus áreas de interés son la ciencia política, las relaciones internacionales y la estructura económica internacional.

Contacto: c16425@utp.edu.pe C risthi a n An d rey H i d a lgo M ontoy a Estudiante de Maestría y Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia. Durante sus estudios de pregrado, fue locutor y realizador del programa Lecturas compartidas (UN Radio), así como director de la revista La Ventana / Soluciones Imaginarias. Ha trabajado como docente de humanidades. Sus intereses hacen hincapié en la historia política y cultural colombiana.

Contacto: cahidalgom@unal.edu.co D a niel E ste b a n S a l a s H oyos Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia. Sus intereses académicos giran en torno a la literatura medieval y renacentista española,


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al igual que las crónicas de Indias. Al mismo tiempo, se preocupa por los problemas del Islam en sociedades laicas. Trabajó en investigación para una serie de largometrajes documentales surgidos del Instituto de Investigaciones Estéticas (IECO) de la misma universidad. Actualmente ejerce como profesor de español como lengua extranjera.

Contacto: desalash@unal.edu.co D a niel G ó mez Licenciado en Letras de la Universidad de Buenos Aires. Ha enseñado clases de literatura árabe como profesor invitado, en el marco de la Diplomatura en Cultura Islámica de la Universidad de San Martín. Desempeña tareas de investigación como adscripto a la cátedra de Literatura del Siglo XIX en la Universidad de Buenos Aires. Ha participado en congresos y publicado artículos sobre literatura árabe y orientalismo. Autor de "Orientalismos latinoamericanos. Borges y una nueva perspectiva en torno a la representación arábigo-persa en Historia de la eternidad" (Saga de Letras. Vol. 4, Escuela de Letras de la Facultad de Humanidades y Artes), así como "Impresiones de un embajador argentino en Medio Oriente" (Argus-A. Vol. 5, N°19).

Contacto: danielgomezlit@hotmail.com E li a n a P ine d a Maestra en Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín. Como artista, ha participado en las exposiciones Malas influencias, muestra de grado de los estudiantes de la Universidad Nacional; Narrativa de una Línea, exposición colectiva de dibujo en la biblioteca pública Héctor González Mejía y en el Colegio Mayor de Antioquia. Se ha enfocado en el área de la ilustración y el dibujo, específicamente en las técnicas de la acuarela y el grafito. Cuenta con una Diplomatura en Ilustración de la Colegiatura Colom-

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biana y actualmente lleva a cabo proyectos de ilustración para el periódico alternativo Universo Centro, la Revista de la Universidad de Antioquia y la revista Cronopio.

Contacto: empinedar@unal.edu.co E velyn N orm a C a stro M é n d ez Doctora en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Cuenta con estudios de posdoctorado en el Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México. Su tesis doctoral obtuvo, en 2011, el primer lugar en los concursos nacional e internacional de la Asociación Latinoamericana de Análisis del Discurso (ALED) celebrados en Brasil. Desde 2009, realiza labores docentes en la UNAM y en otras instituciones educativas de nivel superior. Sus líneas de investigación son: discurso político, marketing político, género, redes sociodigitales y Medio Oriente. Cuenta con catorce años de experiencia como analista político en seguridad nacional en la Secretaría de Gobernación, además de haber coordinado el área de difusión del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Ha publicado en la Revista de la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales, Desacatos. Revista de Antropología Social, Revista Mexicana de Opinión Pública, Revista de Estudios de Asia y África, Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, Revista Mexicana de Comunicación, y Regions & Cohesion.

Contacto: evelyn1309@yahoo.com.mx F a b i á n Becerr a G onz á lez Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Nacional de Colombia. Licenciado en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Coordinador


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fundador del Equipo de Estudios de Medio Oriente, grupo editor de esta revista. Integrante del Colectivo de Historia Oral, entidad adscrita a la International Oral History Association (IOHA). Fue director de las revistas culturales Gavia y La Ventana. Sus principales intereses se enfocan en la didáctica de la historia, la historia cultural, las relaciones internacionales, las literaturas contemporáneas, los procesos editoriales, la promoción de la lectura y la gestión cultural. Entre 2010 y 2013, se desempeñó como Secretario General de la Asociación Pedagógica por el Trabajo Social (Apptos). Ha publicado artículos y obras de ficción en algunas revistas estudiantiles, así como los adelantos preliminares de la investigación alrededor de la historia del barrio Nuevo Chile (Bogotá) en el libro Caminos de historia y memoria en América Latina (2011), compilado por los maestros Gerardo Necoechea Gracia y Antonio Torres Montenegro (Buenos Aires, Imago Mundi).

Contacto: fabecerrag@unal.edu.co G hizl a ine Assou Diseñadora, docente e investigadora. Licenciada en Bellas Artes con orientación en Diseño Gráfico por la Escuela Nacional de Bellas Artes de Tetuán. Cuenta con estudios de posgrado en la Universidad de Granada, donde desarrolló el Máster en Producción e Investigación en Arte, al igual que en la Universitat de València, donde cursó el Máster en Profesor/a de Educación Secundaria. Ha participado en varios intercambios artísticos internacionales como los programas Plein Air y Creamos de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo y el Festival Internacional de Estudiantes (ISFiT) en Trondheim, Noruega. Fue ganadora del certamen Imagining Europe por la Fundación Cultural Europea (ECF) en Ámsterdam, Holanda. Además, ha ampliado su formación atendiendo a varios talleres y cursos impartidos por artistas internacionales. Cuenta


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con experiencia laboral en agencias publicitarias como diseñadora gráfica y un dominio de varios idiomas, que representan una de sus pasiones.

Contacto: assou@alumni.uv.es G uillermo G a m b o a Profesional en Relaciones Internacionales de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano. Trabajó como asistente de investigación en el Observatorio de Construcción de Paz UJTL y se desempeña como investigador independiente.

Contacto: guillermoa.gamboaf@utadeo.edu.co I sm a el A b d er - r a hm a n G il Licenciado en Filología Árabe por la Universidad de Granada. Máster en Patrimonio Cultural por la Universitat de València y vicepresidente de la Asociación al-Yanub, que tiene como objetivo la difusión de la lengua y la cultura árabes. Sus intereses se centran en los documentos y manuscritos árabes, la antropología y la enseñanza del árabe como lengua extranjera.

Contacto: ghanam@correo.ugr.es I tzel P a mel a P é rez G ó mez Estudiante de la Maestría en Estudios de Asia y África con especialidad en Medio Oriente de El Colegio de México. Licenciada en Relaciones Internacionales y Licenciada en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Actualmente es Asistente Académico en la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac México Campus Sur. Durante el 2015, fue Directora de Intercambios


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Profesionales Salientes para Aiesec, sede ITAM. Entre 2013 y 2015, coordinó el comité editorial de la revista de relaciones internacionales Urbi et Orbi del ITAM. Fue asistente de investigación para el Departamento de Relaciones Internacionales y Ciencia Política en aquella institución entre 2012 y 2013. Ha participado como ponente en diversos foros, entre los que se destacan la Semana Árabe en México (2014 y 2016) y el 4to Congreso Internacional de Ciencia Política (2016). Además, ha tomado cursos de capacitación sobre desarrollo de liderazgo en el extranjero (Túnez y Marruecos).

Contacto: itzel.perezg@anahuac.mx J a n a yn a E vellyn G uerr a S a ntos Historiadora de la Universidade Estadual de Goiás. Sus líneas de investigación predilectas son la historia, la cultura y las literaturas brasileras, la historia de las religiones y la historia de género. Ha publicado artículos en instituciones como la Pontificia Universidad Católica de Goiás (Brasil), Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (México) entre otras. Es integrante del consejo editorial de la revista Brasil Cultural (Perú) y trabaja con el Sector Cultural y de Cooperación Educativa de la Embajada de Brasil en Perú, entidad en la que actualmente desarrolla sus investigaciones.

Contacto: janaynaguerraa@gmail.com J essic a P a mel a G uill é n Ar a q ue Licenciada en Historia Cum Laude de la Universidad de los Andes Mérida. Actualmente cursa la Maestría en Historia de las Américas en la Universidad Católica Andrés Bello. Cuenta con experiencia como asistente de investigación en la Fundación Rómulo Betancourt y

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proyectos privados de diferente raigambre, además de ser investigadora contratada en la Asamblea Nacional de Venezuela. Su línea de investigación se orienta hacia los estudios de la historia cultural, en los que la figura del viajero, la caricatura y el cine han sido tratados. Asimismo, ha sido asistente y ponente en eventos nacionales e internacionales de investigación histórica.

Contacto: pamelaguillen131@gmail.com J u a n P a b lo R ue d a Bonill a Antropólogo con opción en Historia de la Universidad de los Andes. Aunque ha estudiado y trabajado en distintos proyectos sobre conflictos sociales y ambientales en Colombia (como la restitución de tierras para las comunidades negras o los conflictos socioambientales carboníferos en La Guajira), su interés principal se centra y expresa en las investigaciones que ha conducido a término personal respecto de la diáspora palestina y la migración sirio-libanesa en su país. En esa medida, su espectro de estudio se enfoca en el amplio marco de los procesos migratorios, con énfasis en las diásporas transnacionales y desplazamientos (producto de distintos conflictos), la antropología económica (en lo que refiere a los aspectos relacionados con los sistemas de comercio, conflictos de valor y redes de empleo) y la historia cotidiana de las comunidades inmigrantes del Medio Oriente (especialmente sus procesos de asentamiento, formación de la memoria, el rol del Islam y las dinámicas de interacción cotidiana).

Contacto: jp.rueda1940@uniandes.edu.co L a ur a C a mil a R uiz M ontoy a Estudiante de Comunicación Social y Periodismo con énfasis en periodismo de guerra de la Universidad Externado de Colombia. Editora del periódico Bagatela


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(2013-2015). Sus intereses investigativos se desenvuelven alrededor de la historia y las problemáticas sociales contemporáneas de Oriente Medio.

Contacto: lauricruiz@gmail.com L in a M a rcel a C á r d en a s P eñ a Profesional en Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada. Ha adelantado estudios con énfasis en conflictos, Islam y Medio Oriente en la Misión Diplomática de Palestina.

Contacto: linamarcelacardenas@gmail.com L uis a M a r í a C a rv a j a l L e ó n Estudiante de Antropología y Literatura de la Universidad Nacional de Colombia, institución en la cual coordina el Equipo de Estudios de Medio Oriente. Cuenta con experiencia en asistencia docente —especialmente en el área de Español y Literatura— para niveles de Educación Preescolar, Básica y Media en el Colegio Los Nogales, institución de donde es egresada. Residió durante una temporada en Tailandia, donde se desempeñó como asistente de docencia y planeación curricular en proyectos de índole escolar. Actualmente se desenvuelve como traductora del Equipo de Estudios de Medio Oriente.

Contacto: lmcarvajall@unal.edu.co S a n d r a C a rolin a B a r b os a L un a Técnica profesional en Diseño Gráfico y candidata a Profesional con Énfasis en Animación de la Corporación Escuela de Artes y Letras de Bogotá. Diplomada en diseño de personajes y animación 2D de la Escuela de Profesiones Creativas Leitmotiv, de la Universidad Central de

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Colombia. Participó en el proyecto editorial del Colectivo Garavata y como Creativa Gráfica de la Agencia de Publicidad Ariadna. Interesada en la ilustración conceptual dirigida a diferentes públicos, especialmente el infantil, y en la creación de animaciones con mensaje social.

Contacto: karitomoon@gmail.com S of í a Ben a vi d es Licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Estudiante de la Maestría en Diversidad Cultural con orientación en Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Tres de Febrero. Además, trabaja como periodista en la sección internacional del portal de noticias Infobae. Sus metas, entre otras cosas, consisten en acercar el Medio Oriente a los lectores latinoamericanos, intentado despojar su lectura de los prejuicios y preconceptos que poca falta hacen en tiempos de xenofobia, cierre de fronteras y rupturas políticas. Con esa idea, ha participado en la presente revista y pretende seguir haciéndolo.

Contacto: sbenavides@infobae.com S oni a P a trici a L a rott a S ilv a Socióloga y candidata a Magíster en Geografía de la Universidad Nacional de Colombia. Asistente del Departamento de Sociología de la misma institución entre 2013 y 2016. Cursó el diplomado Palestina Hoy: Implicaciones de un olvido del Centro Colombiano de Estudios Árabes y la Misión Diplomática Palestina en Bogotá (2014). Participación en la construcción de memorias del XXX Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), realizado en Costa Rica (2015).

Contacto: splarottas@unal.edu.co


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ME MO RIA

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ACTIVIDADES


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l Equipo de Estudios de Medio Oriente fue fundado a finales de 2014, tras varios diálogos sostenidos por sus actuales integrantes con algunos estudiantes de otras universidades, quienes denotaban, en algunos casos, conocimientos amplios de la región y, en otros, preocupación por la poca relevancia que se le otorgaba en la academia colombiana. Esto último, aun cuando muchas coyunturas de orden político, económico, cultural, artístico y social atraviesan actualmente zonas como la Península Arábiga, el Golfo Pérsico, África del Norte y la Península de Anatolia. Fue así como se consolidó un grupo estudiantil al interior de la Facultad de Ciencias Humanas, que, a su vez, tendió puentes con compañeros de otras universidades en aras de efectuar procesos alrededor de la gestión cultural, el debate académico y los procesos editoriales. A la fecha se han llevado a cabo los siguientes eventos:


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2 0 1 5 - I : C lu b d e L ectur a L etr a s d e O riente : De l a s noches d e S herez a d a a l rel a to d e S a b ur

Se realizó la totalidad de las sesiones en convenio con el Colectivo Cultural Gavia, grupo estudiantil adscrito a la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional. Mediante este proyecto, se promovió la lectura crítica y analítica de autores de la Antigua Persia, India, Egipto, Palestina, Afganistán, Israel, Japón, China, Corea, Irán y Turquía. Las 16 sesiones estuvieron a cargo de profesores y estudiantes de la Universidad Nacional y otras instituciones. El siguiente es el consolidado que compuso el ciclo:

1. Las mil y una noches. El arte de contar entre Oriente y Occidente 2. Yukio Mishima. Autor y contexto en La ética del samurái en el Japón moderno 3. El misterio de los barrios de El Cairo: lenguaje de un pasado y un presente en la narrativa de Naguib Mahfuz 4. Aproximaciones a la poesía persa clásica, moderna y contemporánea 5. Las múltiples historias de Israel: humanización en la obra de Amos Oz 6. Mo Yan: una mirada contemporánea a la vida de un agricultor chino 7. Los rostros del Egipto contemporáneo en la narrativa de Alaa Al-Aswany 8. Sanmao: una vida nómada y una búsqueda del alma 9. Islam y realismo mágico en Los versos satánicos de Salman Rushdie 10. De la identidad, la patria, la resistencia y el exilio en los versos de Mahmoud Darwish 11. A ngustia, existencia y afirmación del yo en la prosa de Yi Munyol 12. Autores japoneses del siglo XX 13. Mística, erudición y devoción en la poética de Yalal ad-Din Muhammad Rumí


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14. Khaled Hosseini: vivificación de una trilogía afgana 15. Yunus Emre: El portavoz del humanismo turco 16. Miguel de Cervantes y los turcos

2 0 1 5 - I I : S emin a rio P ro b lem a s contempor á neos d e O riente M e d io : H istori a , cultur a , pol í tic a y socie d a d a l a luz d el siglo XX I

Se realizaron sesiones de estudio de las culturas más incidentes en el Medio Oriente contemporáneo (árabe, hebrea, persa, kurda y turca). Se llevaron a cabo las siguientes actividades:

1. Coloquio La encrucijada palestino-israelí

Evento realizado en convenio con el equipo de trabajo de la revista Goliardos, grupo estudiantil del Departamento de Historia. La actividad se realizó a la par del lanzamiento de la revista número 18 de dicho grupo de trabajo. Los participantes en el coloquio fueron profesores expertos, invitados por el Equipo de Estudios de Medio Oriente: Víctor de Currea-Lugo (UNAL) y Marcos Peckel (Universidad Externado de Colombia). Se contó con una nutrida asistencia proveniente no solo de la Universidad Nacional, sino también de distintas entidades académicas y culturales del país. La actividad se realizó en el Auditorio Camilo Torres de la Facultad de Derecho, el 26 de noviembre de 2015.

2. Culturas afrontadas: Reflexiones disciplinares y pedagógicas a través de la enseñanza de la lengua persa en Colombia. Dilucidaciones de un “Occidente Medio”. Entrevista a la maestra Jamileh Akhyani


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En esta entrevista, el estudiante Daniel Salas aborda a la maestra mencionada, quien habla acerca de sus impresiones frente a la enseñanza de su lengua nativa en nuestro país, así como de las características del estudiantado, en particular, y de la sociedad colombiana, en general. De igual forma, la maestra da cuenta de los estereotipos y percepciones que nuestro país suele tener frente a las problemáticas de Oriente Medio.

3. Diálogos desde las aulas entre el Atlántico y el Mediterráneo. Educación, didáctica y análisis socio-político de Medio Oriente: el caso del Colegio Colombo-Hebreo en Bogotá

En esta entrevista, realizada por la estudiante Luisa María Carvajal, el Equipo de Estudios de Medio Oriente dialoga con un profesor y con el rector del Colegio Colombo-Hebreo en torno a temas como la enseñanza, las particularidades culturales del judaísmo y su relación con otras religiones en nuestro país. De igual forma, la entrevista toca aspectos alusivos al Holocausto y el conflicto palestino-israelí, así como sus percepciones a través de los fines educativos de la institución y sus debidas relaciones con la sociedad colombiana.

4. Etnicidad, religión y política como puntos focales de la historia contemporánea turca. Un siglo de memoria a través de tres generaciones afianzadas en Anadolu

Edna Rocío Acosta, colaboradora del Equipo de Estudios de Medio Oriente, realiza una entrevista in situ, en la que aborda a los integrantes de una familia, quienes han vivido distintas etapas de la historia turca. En ella, se mencionan aspectos culturales, como la tradición de los derviches, los problemas políticos alrededor de la religión y las persecuciones étnicas antes y después de la consolidación de la República.

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2 0 1 6 - I : S emin a rio Artes , E st é tic a s y L engu a jes en M e d io O riente . Di á logos contempor á neos entre Q a d esh , E nki , Al - l a t y Ahur a M a z d a

Se realizaron 7 actividades que implicaron un análisis concienzudo de las prácticas culturales y estéticas más incidentes en el Medio Oriente contemporáneo (cine, música, vestimenta, artes plásticas e idiomas). A excepción de las últimas dos sesiones, todas las actividades se realizaron en las aulas del Departamento de Literatura (Edificio Manuel Ancízar). Dichas actividades fueron las siguientes : 1. Cine contemporáneo de Medio Oriente: conflictos, identidades, diásporas y alucinaciones a través del lente

Evento realizado el 4 de marzo. Se expuso la obra de varios de los directores más renombrados en el panorama cinematográfico contemporáneo, así como el reconocimiento que han obtenido sus obras en diferentes espacios y festivales (Premios Oscar, Sundance, Venecia, Cannes, entre otros). Dentro de los países estudiados, se trabajó la obra de autores procedentes de Palestina, Irán, Jordania, Israel, Egipto y Turquía.

2.Oriente Medio a través de sus músicas: melómanos e instrumentistas rememoran sonoridades del Mediterráneo y la Península Arábiga

Evento realizado el 8 de abril. El Equipo de Estudios de Medio Oriente contó, en esta ocasión, con estudiantes de música de las universidades Distrital y Pedagógica, quienes expusieron, ante los asistentes, los distintos instrumentos y músicas de cuerda, percusión y viento de países como Omán, Yemen, Egipto, Arabia y Bahrein. Hubo una contex-


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tualización histórica y cultural sobre la recepción de estas obras dentro y fuera de los países mencionados.

3. Música clásica otomana. Melodías alumbradas en el seno de Mármara, Bósforo y los Dardanelos

Evento realizado el 15 de abril. En esta ocasión contamos con una conferencia a cargo de Alí Ocan, profesor del Departamento de Antropología, quien expuso una contextualización histórica de la música en Turquía y compartió con el público algunas canciones interpretadas en instrumentos de cuerda.

4. La vestimenta como componente identitario y axiológico en algunas poblaciones de los países árabes

Evento realizado el 28 de abril. El Equipo de Estudios de Medio Oriente realizó una exposición de los distintos tipos de vestuario presentes en las sociedades árabes actuales (hiyab, pashmina, burka, chilaba, entre otras). Dicha actividad se propició como un espacio de acercamiento a los distintos estamentos culturales y sociales que caracterizan a las expresiones árabes y musulmanas, y a la comprensión de cómo estas configuran unos modos de acción y de entendimiento del mundo.

5. Memoria, resistencia e indagación en las artes plásticas de Medio Oriente

Evento realizado el 5 de mayo de 2016. Se expusieron obras clásicas y modernas que trabajaban la construcción de la identidad islámica, la construcción de las ciudades antiguas y modernas, y la asimilación de los conflictos armados de mayor índole en la región (conflicto palestino-


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israelí, Guerra de los Seis Días, Guerra Civil del Líbano, Guerra Irán-Irak, Guerra de Irak, Revueltas Árabes). Entre los artistas trabajados, estuvieron Ismail Shammout, Abdul Hadi El-Gazzar, Salwa Zeidan, Morteza Katouzian, Mekki Mghara y Jazeh Tabatabai.

6. La lengua árabe: constitución, sapiencia y tradición del legado histórico musulmán Evento realizado el 12 de mayo en el Edificio Rogelio Salmona. Se hizo una introducción general a la lengua árabe y, de igual forma, un invitado de la Asociación Al Qurtubi expuso el trasegar histórico del idioma, así como su repercusión social y cultural, al ser la lengua cumbre del Islam y la escritura coránica.

7.Identidad, erudición y literatura a través de la didáctica de la lengua persa

Evento realizado el 19 de mayo en el Edificio Rogelio Salmona. Daniel Salas, integrante del Equipo de Estudios de Medio Oriente, realizó un taller de escritura de la lengua persa en el que expuso las potencialidades pedagógicas del idioma. Se realizó una valoración panorámica de la literatura clásica y moderna de la región. También se hizo escritura de nombres en los cuadernos de algunos asistentes.

2 0 1 6 - I I : S imposio U n lustro d e d estellos y som b r a s . L ectur a s d e l a a c a d emi a colom b i a n a a 5 a ños d e l a s R evuelt a s Ár a b es d e 2 0 1 1

El 3 de octubre, los integrantes del Equipo de Estudios de Medio Oriente convocaron a la comunidad académica a asistir a las conferencias y posterior debate sobre las parti-


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cularidades, los logros, los fracasos y las repercusiones de las revueltas populares impulsadas por la sociedad civil, a comienzos de 2011, en varios de los países del mundo árabe. Enfáticamente, se estudiaron los casos Túnez, Egipto, Libia, Yemen y Siria, mediante el contraste de artículos académicos, obras literarias y cintas cinematográficas caracterizadas por trabajar estos acontecimientos de innegable repercusión internacional. Finalmente, el trabajo se retroalimentó con la participación activa de estudiantes y profesionales de áreas como la historia, la ciencia política, la sociología y las relaciones internacionales

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NOTA ACLARATORIA: El contenido de esta edición fue recibido, leído y seleccionado en su totalidad por el Equipo de Estudios de Medio Oriente durante el año 2018.

La revista URUK se terminó de realizar en las instalaciones del Programa de Gestión de Proyectos, Unidad Camilo Torres Bloque B7 en el mes de Junio de 2018. La publicación de esta revista es por medio electrónico - vía web Las familias tipográficas usadas fueron: Ancizar sans y serif


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Uruk Nº2 by Programa Gestión de Proyectos, Universidad Nacional de Colombia. - Issuu