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UNContexto - Publicación estudiantil de la Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá nro. 6

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Bogotá, Número 6, 2004

UnconTEXTO Publicación de los estudiantes de la Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá

Especial / Estudiantes en salida de campo

Los criterios comerciales del sistema nacional de salud ponen a prueba la ética de los profesionales de la salud. Páginas 3 - 4 Convocatoria / Artículo sobre iniciativa exitosa

Cotidianidades de Amazonia y Guajira vistas por estudiantes de Antropología y Sociología. Páginas 5 - 7

Galería / Obra de Rafael Aponte

Beca BIDAMÉRICA

Opinión / Amazonia y Chocó, en riesgo

Biodiversidad y colonización

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El actual paradigma predador de desa­ rrollo ha puesto en riesgo la estabilidad de los ecosistemas del mundo y, por tanto, de la vida. En riesgo están también el Chocó y la Amazonia colombianos.

U n a década de pensamiento econót Asuntos sociales y laborales, la economía de l¡ volatilidad financiera y las instituciones presupu análisis de una conferencia que celebra el décir Departamento de Investigación del BlD El even sobre la trayectona del pensamiento económicr > L*< mis (en inatic)

BIDAmérica, la revista del Banco Interamericano Un artista que más que contar construye en co­ de Desarrollo, invita a estudiantes universitarios en América Latina y el Caribe a participar en el primer mún historias reales de vida asumiendo la experiencia estética como un derecho inalienable de todo ser hu­ concurso Beca BIDAmérica. mano independientemente de su cultura. El sentido de la obra es formulado colectivamente partiendo del * Página 10 lugar y su contexto humano. „ , . _„

Página 23

Paginas 1 2 - 1 4

C o n v o c a t o r ia UNIVERSIDAD

NACIONAL DE COLOMBIA

¿ Q u ie r e s s e r p e r io d is t a , F O T Ó G R A F @ , D IA G R A M A D O R ( A ) O IL U S TR A D O R ( A ) ? H A Z P AR TE DEL EQ U IPO DE

U H cOnTEXTO

perestconte_bog@una¡.edu.co uncontexto@yahoo.com

S e c cio n e s 33 02.. ...Editorial a 03.. ...De puertas afuera a os.. ...Vida universitaria n 12.. ...Galería a 15.. ...Arte y cultura 13 17- ...PalabrArte

n a

18.. ...Dinámica social 23.. ...Medio ambiente


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Unicomes, sin presupuesto

E dito r ia l

U ncoN TEX TO

L T I conT E X T O pende de un ojalá...

Una realización de la Unidad de Comunicación Estudiantil (Unicomes). ISSN 1692-9683 www.unal.edu.co/uncontexto perestconte_bog @unal .edu.co uncontexto@yahoo.com

El Comité editorial de U TI conTEXTO ha decidido dedicar este artículo a responder las inquietudes de los estudiantes que se vieron afectados por el cese parcial de actividades de la Unidad de Comunicación Estudiantil (Unicomes) durante este año. La explicación es simple: el proyecto no está institucionali­ zado sino que depende del Plan de Desarro­ llo (el cual no ha sido aprobado aún), no ha contado con más presupuesto para este año que los rezagos del año pasado, los cuales solo alcanzaron para dos números (el 5 y el 6) de la publicación impresa UPIconTEXTO. Solo por esta falta de presupuesto (ganas de trabajar sí ha habido) fue necesario sus­ pender los trabajos en las áreas de radio y video, así como los talleres gratuitos que la Unidad ofrecía a los estudiantes de la Sede en radio, video, diseño de publicaciones, fo­ tografía, redacción periodística y relato de fic­ ción. La Unidad, iniciativa estudiantil, fue crea­ da con el ánimo de brindar herramientas a los estudiantes para acceder al lenguaje y a los medios técnicos que les permitirían elaborar mensajes y comunicarlos masivamente. Por ahora, se cuenta con un par de cámaras de video, televisor, vhs, tres computadores y, ocasionalm ente, una cám ara fotográfica. Otros equipos como un video beam y un com­ putador portátil también fueron comprados para la Unidad, pero los estudiantes no pue­ den acceder a ellos porque no se ha asignado una persona de planta que se responsabilice del préstamo de dichos equipos. Transcurridos cuatro años de estar en funcionamiento el proyecto, y a pesar de la calidad que se ha demostrado en sus produc­ tos impresos y de radio y video, Unicomes no ha podido crecer hacia un cumplimiento más eficaz de las necesidades comunicativas

Comité Editorial Rodrigo Estrada, Filología Denis Rojas, Sociología Germán Paúl Cáceres, Economía Daniel Abella, Filología Asesoría editorial y corrección de estilo Hernando Escobar Vera Comunicador social - periodista Fotografía Luis Daniel Abril, Artes Diagramación Olga Lucía Sandoval Andrade Diseñadora Gráfica Coordinadora de Unicomes Diana García Sede U n CONTEXTO Polideportivo, oficina 002C Dirección de Bienestar de Sede Unidad de Gestión de Proyectos Unidad Camilo Torres Bloque B-7 oficina 501 Tel. 3152280 - 3165000 ext. 18762 Impresión Panamericana Formas e Impresos S.A. Aclaración:

»• Diana García y Adriana Carrillo, durante la elaboración de un program a de radio de Unicom es.

Esta publicación no es realizada por un equipo de periodistas cuyo tiempo de dedicación sea remunerado, sino por estudiantes que aportan su trabajo como un voluntariado, es decir, que solo le pueden dedicar al trabajo periodístico el tiempo que les queda una vez resueltos su carga académica y demás compromisos.

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de los grupos de trabajo y de los estudiantes en general (no hay línea telefónica, presupues­ to para movilización de los periodistas, sus­ cripciones a otras publicaciones, una biblio­ teca sobre comunicación, grabadoras, cáma­ ras, etc.) sino que se ha ido reduciendo su presupuesto, y por tanto su alcance, hasta la inactividad parcial de este año. Con el ánimo de procurar no solo la conti­ nuidad sino el crecimiento de la Unidad, diri­ gimos cartas al rector de la Universidad, Mar­ co Palacios, y al director de Bienestar, Adolfo Triana, expresándoles esta inquietud. El últi­ mo respondió la comunicación afirmando que el proyecto fue incluido en el mencionado Plan de Desarrollo, cuyo presupuesto aún no ha sido asignado. Ahora, estamos en espera de que Unicomes sea considerado un proyecto prioritario para que obtenga presupuesto este año y no se rompa un proceso de trabajo que se inició en el año 2000, y de otro lado, que sean tenidas en cuenta las peticiones de los estudiantes vinculados sobre la forma de des­ tinar dicho presupuesto. Esperamos que el proyecto continúe, crez­ ca, se consolide, pueda establecer relaciones con otras unidades interesadas en la comuni­ cación en la Universidad (como Unimedios, el IECO y, próximamente, la Facultad de Co­ municación Social), convierta sus talleres li­ bres en cursos electivos con aval académico, favorezca el acceso de los estudiantes a la comunicación mediática y ayude a mejorar la comunicación en la Universidad con todos los efectos positivos que esto traería. Sobre todo, esperamos estar haciendo pronto nue­ vas convocatorias a los interesados en vin­ cularse a la Unidad como asistentes a sus ta­ lleres o como miembros de los Comités edito­ riales de esta publicación impresa y de los programas de radio y video, j j

F o to de a rc h iv o URconTEXTO .

U D conTE X TO ES LA PUBLICACIÓN DE LOS ESTUDIANTES DE LA U niversidad N a c io n a l , ES TU PUBLICACIÓN.

V

UP I conTEXTO

¡V i n c ú l a t e ! En v ía

e n t r e g a en m e d io m a g n é t i c o a r ­ P E R IO D ÍS T IC O S O DE O P I N IÓ N , C U E N ­ T O S , POE MAS (M Á X I M O 4.5 0 0 C A R A C T E R E S C O N E S P A C I O S ) ; E N S A Y O S ( M Á X I M O 9 .0 0 0 C A R A C T E R E S C O N ES PA C IO S ); I L U S T R A C I O N E S , FO TO G R AFÍA S, F O TO M O N TA JE S , HISTORIETAS, C O M I C S , C A R I C A T U R A S (P A R A UN DESPLIEGUE o

tíc u lo s

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M Á X I M O DE U N A P Á G I N A ) . E S T O S M A T E R IA L E S SE RÁN E V A L U A D O S POR EL C O M I T É E D I T O R I A L Q U E DEF IN IRÁ SU P U B L IC A C IÓ N DE A C U E R D O A C R I TE R IO S DE C A L I D A D , P E R T I N E N C IA , U R G E N C I A Y E SP AC IO DIS PO NI BL E) . Haz CUAL

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d el C o m ité Ed ito r ia l , para lo REQUISITOS TRABAJAR C O N T I N U A ­

perestconte_bog@unal.edu.co

M E N T E Y RESPON DER POR U N A DE LAS S E CC IO NE S O ÁREA S DE LA P U B L IC A C IÓ N , ASISTIR A LOS C O M I T É S E D I T O R I A L E S GENER ALE S Y LOS DE S E C C IÓ N Y A Y U ­ D AR EN LA D E F I N I C I Ó N , I N V E S T I G A C I Ó N Y R E D A C ­ C I Ó N DEL I N F O R M E ESP ECI AL.

¡V i n c ú l a t e !


Crónica / La práctica hospitalaria evidencia la crisis de la Ley 100 En su práctica, un estudiante de odontología se enfrenta a la realidad del sistema de salud colombiano: la salud no importa.

De

puertas afue ra

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Los dientes pobres

Por Edgar O. Hernández, Odontología Un día normal en el Hospital Centro Orien­ te. Las cruces. 7 a.m. En medio del frío intenso de Bogotá, en uno de los sectores más inse­ guros y viejos de la ciudad, que conserva ca­ sas antiguas que en cualquier otro país serían atractivo turístico. Es un edificio feísimo de tres pisos, enrejado como cárcel, triste, frío y lleno de gente como todo hospital publico: filas de pacientes que han madrugado para conseguir una cita, no importa si están muy enfermos o no, lo único que importa es si su EPS o su ARS tienen contrato con el hospital. 7.20 a.m. Se alistan las unidades odonto­ lógicas y el instrumental para atender pacien­ tes, se instalan las unidades en el consultorio de las citologías porque no hay otro lugar, una vez más las unidades no funcionan bien, hay que revisar conexiones, desbaratar, arre­ glar sin saber y armar; utilizar la lámpara de las citologías porque el bombillo se fundió y te­ ner cuidado de enchufar el compresor en la toma adecuada o de lo contrario el hospital se queda sin luz. 7.35 a.m. El pasillo se ha llenado, un pasi­ llo demasiado frío con sillas de cemento y un televisor sin señal que nunca se prende. Esta es la sala de espera, o mejor, de desespera­ ción y aburrimiento. Nuestros pacientes, ni­ ños de 3 a 12 años de edad, son demasiados para tan pocos odontólogos. 7.40 a.m. Entra nuestro primer paciente, una nena de 4 años, que de milagro no ha sido hospitalizada con tanto proceso infeccioso que tiene en su boquita. Es urgente tratarla y se le realiza la historia clínica: el formato es un pobre documento, limita las posibilidades de un odontólogo de hacer un buen diagnóstico y tratamiento. Según ese formato, al odontó­ logo solo le importan las caries, deja de lado que somos especialistas de la boca y necesi­ tamos entender todo el cuerpo humano para atender mejor a nuestro paciente. La nena está muy mal. Indignación y mal genio son nues­ tra primera reacción. No puede ser que pato­ logías prevenibles estén tan avanzadas, que una personita a tan corta edad esté tan aban­ donada.

«Un pasillo demasiado frío con sillas de cemento y un televisor sin señal que nunca se prende».

«la ARS no sabe en qué condiciones llegan los niños y solo piensa en la rentabilidad».

EPS: em p resa p ro m o to ra de salud. ARS: aseguradora del régimen subsidiado. POS: plan obligatorio de salud. J J

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Pertenece a una familia joven, pobre y numerosa, que vive en condiciones de haci­ namiento; sus padres están desempleados, viven del rebusque y es muy difícil comuni­ carse con ellos, en parte por su nivel educati­ vo. Quisiéramos culparlos por lo que le pasa a la nena pero sabemos que el problema es de fondo, de un país que se preocupa por pen­ dejadas, mientras descuida las necesidades importantes. 7.50 a.m. Al padre de la niña se le pide que facture los tratamientos para que des­ pués la ARS pague el tratamiento al hospi­ tal. /Jue madre/ La nena todavía no tiene Sisben y no podíamos atenderla. No podíamos atender a la niña que estaba a punto de ge­ nerar una celulitis infraorbitaria, proceso infeccioso que requiere hospitalización y que, si persiste, puede comprometer la vida. 8.00 a.m. «Toca hacer el cruce», no pode­ mos dejar a la nena así. Tenemos que hacer mil y una maniobras con los m ateriales dentales, con firmas, con la historia clínica y demás para aten­ derla a escondidas. Entre lágrimas y gritos la aten­ demos, se hace todo lo posible para que no le duela, pero es imposible, a nosotros también nos duele verla así, pero hay que hacer la cirugía. Terminamos y hay que formular, pero encon­ tramos que el mísero POS no cubre el mejor medicamento, si no usamos el que cubre, lo tendrá que pagar el paciente. Toca formular lo que el POS dice, ¡Qué tristeza! 9.15. a.m. Siguiente paciente. Esperaba desde las 7 a.m. Un pequeño de 4 años. Enfer­ mo casi igual que la nena anterior, pero él sí

tiene Sisben. Según la petición de la ARS te­ níamos que hacer la mayor parte del tratamien­ tos en una sesión. Claro como la ARS no sabe en qué condiciones llegan los niños y solo piensa en la rentabilidad (en tratar de no pa­ garle al hospital los tratamientos, a través de excusas como que la historia clínica no está bien llena, que la factura se venció, etc.). Omitimos la orden de la ARS, otra vez en silencio hacemos maniobras para facturar todo el mismo día y atenderlo en varias sesiones, una vez más nos pasamos de los 20 minutos en que se debe atender a un paciente, tiempo insuficiente si queremos hacer las cosas bien. Sabemos que esto nos puede traer problemas, pero no vamos a seguirle la corriente a cuanta petición exija un sistema de salud incoheren­ te e inhumano. 10.00. a.m. El hospital tiene un jardín in­ fantil en el tercer piso, su ruido y el del com­ presor que está cerca de las unidades para que funcione bien, nos ensordece y nos pro­ duce dolor de cabeza. Todavía quedan mu­ chos pacientes, nuestra docente tiene que ex­ plicarles a algunos que llegaron a las 7 a.m. que no podemos atenderlos. Hace seguir a los que ve más delicados. En el marco de una legislación como la Ley 100 y de un país que destina mucho más pre­ supuesto a la gue­ rra que a la salud y a la equidad social, la suerte de nues­ tros dientes pobres no cambiará, ni la suerte de una co ­ munidad tan olvida­ da como el amor en tiempos de guerra, tan sola como la esperanza de apagar el dilu­ vio de plomo que nos atormenta pero tan fuer­ te para aguantar, permitir y facilitar que tanta porquería subsista sin hacer absolutamente nada.


De p u e r t a s

a fu e ra

Grupo de trabajo / UN por Colombia

Modelo de atención integral en salud oral para comunidades pluriétnicas, marginadas y en alto riesgo de indigencia.

Grupo de trabajo por Colombia

U H conÍEXTO

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Por UN por Colom bia, grupo de trabajo Somos una diversidad que para nada se encuentra y nosotros como profesionales te­ nemos que ayudar a tejer. Jhon Jairo Rincón El 15 de octubre de 2003 el grupo de so­ ciología UN por Colombia es un grupo de trabajo de la Universidad Nacional de Co­ lombia, perteneciente a las facultades de Odontología y Enfermería. Se ocupa de procurar una interacción con la comunidad, propendiendo por la construc­ ción de tejido social entre las diferentes ins­ tituciones, respetando las prácticas y creen­ cias de la comunidad; la promoción, preven­ ción y el trabajo asistencial se basan en la realidad del país y el contexto socio cultural. Construye junto con las comunidades, mo­ delos de atención en salud oral que contri­ buyan a mejorar la calidad de vida de las po­ blaciones, ejecuta programas de acuerdo a las necesidades comunitarias, aproxima a los estudiantes universitarios del área de la sa­ lud y sus afines a la realidad nacional apor­ tando soluciones a los problemas regiona­ les. Contribuye en su tarea asistencial con procedimientos de odontología general y es­ pecializada en las áreas de operatoria dental, periodoncia, cirugías menores, programas de promoción y prevención con atención en hi­ giene oral, enseñanza de técnicas de cepilla­ do, colocación de sellantes de fotocurado, elaboración de prótesis totales, aplicación de flúor, raspaje y alisado radicular; a diferentes poblaciones de escasos recursos o en con­ diciones de indigencia. Cuenta con la partici­ pación del recurso humano de la Universi­ dad, profesores y estudiantes de pre-grado y posgrados de la Facultad de Odontología y Enfermería, con unidades odontológicas portátiles, instrumental de odontología pres­ tado por los estudiantes y con suministro de materiales e insumos odontológicos costea­ dos con aportes voluntarios, fiestas, bazares y tocando puertas de organizaciones socia­ les. Dentro de la formación académica, los es­ tudiantes reciben entrenamiento para com­ prender el contexto socio-cultural de la po­ blación, entender su dialecto y gerenciar los desplazamientos, adelantan reflexiones so­ bre su responsabilidad social, formas de acer­ camiento y sobre normas técnicas y de bioseguridad que deben seguir en cumplimien­ to de las tareas. Se han realizado hasta el momento los si­ guientes desplazamientos a las comunidades

Wayúu en el departamento de la Guajira, visi­ tando las rancherías: Camino Verde, Cabo de la Vela; correspondientes a los Municipios Manaure y Uribia en las cuales se realizaron las actividades de prevención, promoción y asistencia supervisadas por docentes de adul­ tos y niños y la participación de estudiantes del programa PAES de la Universidad Nacio­ nal de la Etnia Wayúu.

Se realizó un desplazamiento al Departa­ mento del Amazonas, iniciando un trabajo en las Sedes de Bogotá y Leticia de la Universi­ dad Nacional y el Instituto de Investigacio­ nes IM ANI, alrededor de las comunidades in­ dígenas de la región. En la Etnia Ticuna y Huitotos del Km. 11, San Sebastián de los Lagos, Macedonia y la Etnia yagua en la Libertad se realizaron pro­ gramas de salud oral y una tesis cuyo objeti­ vo fue comprender los procesos de salud y enfermedad de estas poblaciones. Posteriormente, a solicitud de la Corpora­ ción Amigos del Llano y Alcaldía de Restrepo-Meta se prestó atención a 360 niños de los comedores comunales de dicho munici­ pio y 100 adultos mayores. La Facultad de Odontología a través de su grupo de trabajo «UN por Colombia», in­ vita a la comunidad universitaria a participar en él, para asi aumentar el tejido humano crea­ tivo, sensible, ingenioso y especialmente con conciencia social, donde se pueda compren­ der y ayudar a los demás, no dependiente de beneficios económicos, intentando construir desde la salud una sociedad más equitativa y con una calidad de vida mas digna. J J

J J D on G u ille rm o , n u e stro conductor, se co n v ie rte en e q u ip o de ilu m in ació n . Foto p o r UN p o r C olo m b ia, g ru po de tra b a jo .

PUBLICA EN UncoNTEXTO L O S TEM AS DE LOS PRÓXIM OS INFORM ES ESPECIALES SERÁN 'S U I C I D I O ', 'P L A N DE DESARROLLO^ DE M A R C O P A L A C IO S , ' L a s f o r m a s d e c o m u n ic a c ió n en l a U n i v e r s i d a d ' y ' R i t u a l e s u n i v e r s i t a r i o s d e l a U . N. S i t e n e s a r t í c u l o s SOBRE CUALQUIERA DE ESO S TE M A S , ENVÍALOS A P E R E S T C O N T E _ B O G @ U N A L .E D U .CO Y U N C O N T E X T O @ Y A H O O .C O M . I g u a l m e n t e , p u e d e s p r o p o n e r t e m a s d e tu in t e r é s par a o t r o s in f o r m e s e s p e c ia l e s ( s e c c ió n en la q u e s e d e d i­ c a n VAR IO S ARTÍCU LO S A ABO R D AR UN MISMO TEM A D ESD E D IVERSO S E N FO Q U E S).

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Crónica / Dos estudiantes tras las huellas del cerdo salvaje Un acercamiento práctico a las actividades de subsistencia en la Comunidad Indígena El Vergel, en el Amazonas.

De

puertas a fu e ra

En la cacería del pécari

Por Javier M auricio García Vargas, Antropología jm garciav@ unaI.edu.co Bien temprano, mi compañera y yo, inicia­ mos la jornada. Tan pronto el sol despuntó por encima de la selva amazónica, fuimos a bañarnos y luego a preparar nuestras male­ tas. No había que olvidarse de nada. Cual­ quier detalle se echaría de menos. Fósforos, linterna, repelente, fariña, un par de latas de atún para el camino y la hamaca con toldillo apretado. Algunos anzuelos, car­ tuchos de escopeta, botas pantaneras y go­ rra. Ropa abrigada para el frío de las noches en el monte, sal para condimentar y conservar los peces y la carne, y algo de azúcar para endulzar el agua de beber. El resto lo harían nuestro ánimo y la expe­ riencia de aquellos que nos participaron de la invitación para ir a la cacería del cerdo salva­ je. Aguardamos dos semanas. Era necesario que la luna bajase, que desapareciese de la faz del firmamento. Y ese era el día preciso, el inicio de la luna nueva. Los animales del bos­ que saldrían a sus correrías nocturnas sin mayor prevención. Don Enrique fue el primero en alistarse. El es un hombre de ascendencia Yagua, un mon­ taraz que conoce la manigua como si fuera su casa. A las seis y treinta ya nos afanaba. Su tez rígida pero extremadamente amable nos incitaba a caminar. Sólo había que esperar a Anselmo, hom­ bre de tradiciones ticunas, versado en asun­ tos de la selva, aprendiz y compañero del otro cazador. Para nuestra sorpresa, justo antes de salir, una mujer de la comunidad decidió acom­ pañarnos. De esta manera emprendimos la caminata para internarnos en la jungla durante todo el día. Cinco seres humanos compartiendo un mismo destino, provisional pero definitorio.

Caminamos en dirección nororiente, dejando atrás el río Mar y el horizonte líquido, para integrarnos a un paisaje que contemplaba to­ das las gamas y expresiones del verde. Esta atmósfera nos envolvía a medida que avanzábamos. Los ‘varíllales’ son extensio­ nes de bosque tupido, por donde es imposi­ ble caminar si no se tiene experiencia. Se en­ cuentran tan pegados unos árboles de los otros que impiden el paso y los pantanos, aparentemente inofensivos, pueden tornarse en obstáculos inquebrantables. Nuestro cometido en primera instancia, era llegar hasta el cauce de la quebrada Guacarí, que políticamente figura como uno de los lí­ mites del resguardo indígena El Vergel, colin­ dando con los territorios de uso tradicional de la comunidad de Zaragoza, vecina ubicada también sobre la margen izquierda del río Amazonas, a 50 kilómetros de Leticia en di­ rección noroccidente. A nuestra llegada las cristalinas aguas de la quebrada esperaban para refrescarnos y, para suerte nuestra, los indígenas, en anterio­ res incursiones, habían establecido un cam­ pamento elaborado en madera de cedro y pal­ ma de caraná. Un tambo, como le llamaban ellos. Esa era la primera estación. El punto de referencia que de ahí en adelante orientaría nuestros pasos a través de la selva. De allí partirían los cazadores día tras día durante los cinco días siguientes, para recorrer el bosque buscando las pistas de la manada de cerdos, indagando por sus huellas y sus bañaderos. La cacería es una práctica tradicional de los pueblos amazónicos en la que se eviden­ cian el cambio y la dinámica cultural. La trans­ formación es una de las constantes y al pare­ cer una de las mayores estrategias de adapta­ ción a los grandes procesos.

Además de la caza, aprovechando el cau­ ce abundante del Guacarí, nos entregamos a la pesca desde el primer momento, cenando algunos zabalillos a la brasa más tarde. Durante los primeros dos días los anima­ les del bosque nos fueron vedados. Solo has­ ta nuestra segunda noche, en los sueños de Anselmo, vino la dueña de los recursos del bosque y le preguntó quiénes éramos los dos extraños que nos atrevimos a internarnos en sus dominios. El le explicó que éramos ami­ gos, que veníamos a acompañarlos desde Bogotá y que éramos buenas personas. La dueña del bosque le dijo que ella ya lo sabía pero que era necesario que él se lo confirma­ ra, además le auguró abundancia y una gran cacería. Al día siguiente cazamos un gran cerdo salvaje de más de cuarenta kilos, pescamos tres docenas de peces y recogimos un par de racimos de azahí para hacer vino. No solo con­ seguíamos los medios de subsistencia me­ diante estas actividades, estábamos constru­ yendo y apropiando territorio en nombre de la soberanía del pueblo indígena que ocupa este espacio asignándole un contenido cultu­ ral propio. J J

«En los sueños de Anselmo, vino la dueña de los recursos del bosque y le preguntó quiénes éramos».

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De

puertas afue ra

Crónica / Una celebración a la tierra del Amazonas

Brincando

sobre

Familias de tres caseríos se reunieron para celebrar el aniversario del resguardo indígena de San Juan de los Párentes. Por Daniel Felipe G aitán Tolosa, Antropología dfgaitant@ unal.edu.co Semanas antes del 26 de junio los habi­ tantes del resguardo indígena de San Juan de los Parentes se preparaban para festejar el ani­ versario de su comunidad. Era necesario ro­ dar con anticipación la noticia a los caseríos vecinos: San Antonio, San Pedro y San Se­ bastián de los Lagos, poblaciones de las ribe­ ras de la quebrada Yahuarcaca, territorio co­ nocido por los grandes lagos de aguas oscu­ ras que forman la bocana de la quebrada, tri­ butaria del río Amazonas. Arrancar la yuca para hacer masato pican­ te, comprar pollos para los invitados y para el ganador del campeonato de fútbol, alistar los equipos y la música para el baile en la noche eran las primeras actividades que habrían de organizarse. El resto de la fiesta estaba por cuenta de todos los que a remo, en botes de motor o a pie se dejaron atraer por la diver­ sión y la borrachera. Ese día de San Juan llegué a la esquina de la aduana, una calle de Leticia donde a la som­ bra de los almendros la po­ blación oriunda de los La­ gos y de la carretera Leti­ cia -Tarapacá comercia los productos de su trabajo. Esperaba encontrarme con algún amigo del caserío de San Antonio que hubiera b ajado a vender fariñ a (uno de los alimentos tradicionales obtenidos a partir de la yuca brava) para irme con él a San Juan. Aguardando la salida del bote de Wilder, agricultor y cazador de origen ticuna, conocí a Tigre, un abuelo que no tardó en comenzar a contar historias de la vida en la Amazonia. Recordó, entre los chasquidos que le daba al tamal que comía, la vez que jugando con

otros niños en el puerto de su casa bajaba por el río Amazonas un gran tronco de capinurí, el juguete que les hacía falta para acabar de pa­ sar la tarde. Lo arrimaron a la orilla y armaron fiesta, hasta que uno de ellos se rompió la cabeza con un paquete que había sido ama­ rrado al palo y no se veía por estar sumergido bajo el agua. Rápido, todos jalaron las cuer­ das que lo sostenían e hicieron rebalsar la carga. ¿Sal? No podía serlo porque además de tener un raro sabor pronto llegaron en un bote hombres ar­ mados a buscar ese extraño tesoro. T i­ gre y los demás se p e rd ie ro n en el monte. Eran tiempos en que Leticia no era más que un caserío de techos de paja y barria­ les permanentes donde recién comenzaba el comercio de la pasta de coca. Olvidado el puerto de Leticia, me embar­ qué en el bote de Wilder acompañado por su familia. Se llevaba mucho pan, galletas, dul­ ces, liberales y cigarrillos, todos para la venta durante el torneo de fútbol. A ritmo lento, el único que puede dar un peque-peque (motor

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«El día del aniversario era el momento esperado para recibir amigos cercanos y lejanos».

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más simple y barato que cualquier fuera de borda) subimos por la Yahuarcaca hasta San Antonio. Permanecimos allí hasta que muje­ res, niños y el equipo de fútbol llenaron el bote. Ahora sí, la fiesta en San Juan comenza­ ba. Unos decían que fue en la década del se­ tenta, otros que no tenía más de quince años de fundado, pero para todos el aniversario de la comunidad significaba la alegría'de com­ partir los alimentos y el masato, la oportuni­ dad de probar fuerzas en el campo de fútbol y jugar algo de dinero a cambio de participar en la apuesta del Gallo de Oro, como llamó bur­ lonamente el curaca de San Antonio los cinco pollos brasileros que se ofrecieron como pre­ mio. Al mismo tiempo, el día del aniversario era el momento esperado para recibir amigos cercanos y lejanos, como el grupo de indíge­ nas yagua que acogió Santos Párente en su casa y los jugadores y amigos de San Sebas­ tián, San Antonio y San Pedro. El juego comenzó iniciando la tarde y ter­ minó cuando el sol se marchó. Risas, gritos y chistes nos acompañaron durante todos los partidos y continuaron a la hora de bailar, des­ pués del arroz con pollo que Leonardo y su mujer hicieron y brindaron a todos los que nos arrimamos con una hoja de plátano en la mano a la gigantesca olla. Con la barriga llena, pensé que nadie deja­ ría de bailar los clásicos de cumbia peruana, vallenato y música brasilera que comenzaban a sonar en una casa de madera y techo de zinc que servía de salón de baile. Sin embargo, don Pedro Fernández, abuelo fundador del case­ río de San Pedro, me expresó que el reciente fallecimiento de su hermana le imponía un luto que le prohibía el bailoteo. Su voluntad falló. A media noche, él y todos los que estábamos allí, bien acompañados de masato y cachaza, brincábamos sobre la vida, lo que realmente significa esta tierra que ocupan y construyen sus pobladores. J J


Crónica / Salida de campo a Guajira

Guajira

*• Baile tradicional de la comunidad W ayuú. Foto por Grupo de Sociología Rural I I (2 0 0 3 - I I ) Palom ino, Q ueb ra d a Valencia, Riohacha

hospitalaria

Era octubre 15 de 2003 cuando el grupo de sociología rural I y II de la Universidad Nacional, junto con el profesor Jhon Jairo Rincón, inició una salida de campo con el fin de recorrer cuatro de las principales zonas de Colombia: la sabana de Bogotá, el Magdalena Medio, la Costa Atlántica y Santander. Segunda entrega. Por Ó scar Miranda, Sociología Habíamos recorrido 1.100 kilómetros des­ de la sabana de Bogotá, con sus latifundios de flores y hatos lecheros. Serpenteamos el camino de descenso de la cordillera oriental. Las casas campesinas y el colorido verde de todo tipo de cultivos de tierra templada hasta las tierras bajas y cálidas de Honda. Luego, en lo que antes fuera una gran sel­ va, un paisaje aburrido de ganadería extensi­ va, más un desierto de vacas y pastos que una zona productiva. Así llegamos a Barrancabermeja, donde pasamos tres noches co­ nociendo la problemática del petróleo nacio­ nal y las consecuencias de la riqueza de estas tierras: injusticia, violencia y pobreza.

«Agua, un regalo que había que apreciar y que aumentaba de valor cada kilómetro hacia el norte». Pero aquel 19 de octubre, las nubes roji­ zas y violetas disueltas en azul celeste y mari­ no nos devolvían las fuerzas y de paso la for­ ma natural de nuestras partes traseras luego del laaaargo viaje. Estábamos en la capital de Guajira. Nuestra amiga de carrera, Francisca, vol­ vía a su tierra y nos daba perfectas indicacio­ nes para guiamos en esta ciudad ocre, por la arena, y de carros muy finos con matrículas venezolanas. Ella nos condujo a la casa de algunos de sus familiares y allí nos encontra­ mos con su hermano, profesor wayuú. Grupo de Sociología Rural en Guajira.

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«Esa tarde probé por primera vez la carne de chivo y a otros les tocó la de tortuga».

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significa alimento para la cabeza. Tomamos chirrinchi mientras él nos contaba, con voz serena que: «el territorio wayuú está dividido en tres zonas: la baja, hacia las lunas; la me­ dia, hacia los caminos, y la alta, hacia el mar. Conservamos nuestra medicina tradicional agregó y al guts, persona que puede hablar con los espíritus de los muertos y así curar o adivinar. Solo puede hacer el bien. Arregla­ mos nuestros problemas con el palabrero que no solo es intermediario sino que interpreta el mensaje y camufla la ofensa. El tío materno está encargado de los sobrinos como si fue­ ran sus hijos y es la línea materna la que pre­ domina. Vivimos de la pesca y la ganadería. Cada ranchería, que son muchas, depende de sus ventajas, de su tierra». La charla fue muy rica, preguntamos sin pena sobre lo que se nos ocurrió hasta que anocheció y nos tocó parar de hablar para comer. Luego supimos que el chirrinchi, Yos en wayuú, significa traguito que hace hablar mucho. Aún quedaba yo s, así que, luego de la co­ mida, seguimos ali­ m entando nuestra cabeza. Esa noche, ob­ servamos algunos bailes tradicionales, en los que cada paso tie­ ne un significado, son símbolos que tejen una historia, a veces de amor, a veces fábulas. Pero esta vez simbolizaban un bello intercambio entre ellos y nosotros pues, finalmente, el pro­ fesor se lanzó al ruedo e improvisó, solo eso, improvisó generando risas en los niños, en las mujeres, en los hombres y en sus alumnos que tomamos fotos para que se vea que los sociólogos trabajamos arriesgándonos y, por qué no, divirtiéndonos. J J

UncoNTEXTO

Foto por G ru p o de Sociología Rural I I (2 0 03 - I I ) Palom ino, Q u e b ra d a Valencia Riohacha

Francisca: bajita, morena y cautelosa nos cuidaba a to­ dos pues ahora éramos, de cierta manera, sus huéspe­ des, y para los wayuú esto es muy importante. (Luego supimos que si a alguno de nosotros le pasaba algo, es­ tando bajo su hospitalidad, ellos debían indemnizar al perjudicado dándole, por lo general, un chivo. No nos su­ cedió nada y menos mal por­ que no había campo para nadie más en la ca­ mioneta, ni siquiera para una linda chivita.) Su hermano nos saludó y en su casa reci­ bimos agua, un regalo que había que apreciar y que aumentaba de valor cada kilómetro ha­ cia el norte. Adriana y Andrea al fin pudieron entrar al baño, seguidas por todos. Volvimos a las camionetas camino a un resguardo wayuú a las afueras de la ciudad. Entramos a la capitanía Las Delicias luego de cruzar un desierto de cactus gigantes y árbo­ les medianos. Fuimos perseguidos, con ale­ gría, por los niños del lugar. Al bajarnos todos nos querían conocer y Sebastián, un gran amigo, ya estaba jugando con algunos de los perseguidores. Unas jó ­ venes, muy bellas y de vestidos largos, se acercaron y nos saludaron con una bolsa lle­ na de manillas de colores, aún tengo la mía. Creo que todos compramos una. De repente, emerge de una casa una mujer alta e imponen­ te, con vestido largo y os­ curo que bordeaba su ini­ gualable figura. María Es­ trella, nuestra anfitriona, una mujer muy importan­ te. G uindam os nuestras hamacas bajo un techo am­ plio. Cayó una suave llu­ via muy refrescante, durante la cual interactuamos con la gente de la ranchería. En la ori­ lla del mar vimos pedazos de todo. Muy cerca desemboca un río que arrastraba muchas co­ sas. El agua del río también era ocre pero unos metros mas lejos ya era mar. Esa tarde probé por primera vez la carne de chivo y a otros les tocó la de tortuga. María Estrella se encargó de todo lo que necesitamos y el hermano de Francisca no dio una charla muy alimenticia para nosotros. Ali­ menticia porque el término palabra en wayuú,


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Opinión / ¿Consejos o representaciones?

Un debate político

Los consejos estudiantiles, sin ser una propuesta nueva son, hoy p or hoy, los mecanismos de organización más acertados. Sus ventajas desbordan a las limitadas representaciones estudiantiles.

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Por Germ án Paul Cáceres, Economía ¿Representación o participación?, un di­ lema que podría ejemplificarse en una disyun­ tiva: optar por fortalecer a las representacio­ nes estudiantiles a través de votar masiva­ mente en las elecciones y «apoyar la gestión» del destacado personaje que nos representa (representación), o priorizar la construcción de consejos estudiantiles, compuestos por la mayor cantidad de estudiantes posible, con capacidad interna de decisión y externa de presión política (participación). Sin duda, es una disyuntiva que nos invi­ ta a reflexionar y a escoger por dónde dirigir­ nos como estudiantes. Tenemos, eso si, la posibilidad de perseverar en procurar elegir compañer@ s ‘democrátic@ s’ (como se ha vuelto costumbre decir en la jerga del movi­ miento estudiantil) para que «pongan posi­ ción» (otro decir) en los órganos colegiados y sean aplastados por votaciones contunden­ tes en contra. Una de las limitaciones de las representa­ ciones es su absoluta desventaja numérica en los diferentes y muy variados comités y consejos existentes, lo cual se revela de for­ ma manifiesta en administraciones autorita­ rias como la de Marco Palacios y es constata­ do en las la m e n ta c io n e s so lita ria s de nuestr@s compañer@s representantes, cuan­ do de casualidad los encontramos en los pa­ sillos. Otras debilidades de esta figura, que los estudiantes tendremos que discutir per­ manentemente, son la tendencia a la burocratización de los líderes, la dependencia de los representantes a sectores del estudiantado u organizaciones que a veces yerran en tratar de interpretar los ánimos del estudiantado y, en todo caso, la ilusoria situación de preten­ der vanamente, resolver por sí solos los pro­ blemas de cada estudiante, de la universidad y de la educación pública, «por el poder que les confiere su representación».

El mecanismo carece de un elemento im­ portante, la capacidad de decidir autónoma­ mente. Es un mero ejercicio de vocería que nos hace convidados de piedra mientras son tomadas decisiones contrarias, por ejemplo, a los intereses de la universidad pública; con el agravante de que con la participación estu­ diantil hacen aparecer las decisiones como ‘plurales’. Adicionalmente, las representaciones han demostrado su incapacidad para convocar al cuerpo estudiantil a actuar de manera conjun­ ta, sin embargo, equivocadamente, sus defen­ sores se han excusado en el sospechoso cli­ ché de la indiferencia y la apatía estudiantil, cuyas primeras víctimas son los propios re­ presentantes que se sienten desmoralizados ante la incólume costumbre de la indiferencia, que limita su actuación a tímidas participacio­ nes esporádicas. La ineficacia política de estos espacios nos debe llevar a pensar en mecanismos de parti­ cipación más amplia que nos vinculen direc­ tamente y que nos hagan a todos protagonis­ tas sin protagonismos (estos últimos en oca­ siones degeneran en ridículos ánimos caudillistas). La propuesta no es otra que la ya conocida fórmula de los consejos estudiantiles, que cuan­ do han funcionado han logrado más que las li­ mitadas e ineficaces re­ presen tacio n es, a las que además se les suma el inconveniente de re­ presentar, si acaso, los intereses de su organi­ zación, que no necesa­ riamente coinciden con los del resto del estu­ diantado. Vale la pena aclarar que este artícu­ lo no es hostil ni a las organizaciones estudiantiles, por demás ne­ ce sa ria s y o ja lá fo rta le c id a s , ni a los compañer@s representantes en sus personas. No es otra cosa que la invitación a construir consejos estudiantiles en las diferentes facul­ tades, eso si, con total prioridad sobre dichos cargos ‘públicos’.

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Y no hay que empezar de cero, por fortuna contamos con el acumulado de varias expe­ riencias de diferentes épocas y hoy, concre­ tamente, con espacios preparatorios de con­ sejos, como son los llamados CICE (Comité de Impulso al Consejo Estudiantil), cuya refe­ rencia más sobresaliente es el que funciona en la Facultad de Ciencias Económicas; ade­ más del existente en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas. A pesar, de los errores que se pue­ de identificar en estos procesos, lo cierto es que por lo menos el de Cien­ cias Económ icas tiene más virtudes que defectos y ha co n se g u id o con éxito entablar una relación de comu­ nicación construc­ tiva con un buen sector de los estu­ diantes, que reci­ ben al C IC E de muy buena forma y que seguramente estarán prestos a trabajar­ le al consejo. El CICE es una forma acertada de avanzar en la dirección correcta, con la base, sin jerar­ quías y con la convicción de vincular a la ma-

«La ineficacia política de las representaciones nos debe llevar a pensar en mecanismos de participación más amplia que nos vinculen directamente y que nos hagan a todos protagonistas sin protagonismos».

Continúa en la sig pág.


Opinión / ¿Consejos o representaciones?

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Viene de la pág. anterior yor parte del estudiantado posible. Es decir, una manera de participar cada uno junto a to­ dos y no de delegar en uno solo que a la pos­ tre resulta ser anónimo. Pero la apuesta debe ser los consejos es­ tudiantiles. Los comités de impulso deben comprender esta condición y no perpetuarse en realizar un sin fin de actividades que termi­ nen por desbordarlos. Los consejos estudian­ tiles se justifican casi que a sí mismos. Su ori­ gen se justifica en una necesidad de organi­ zación amplia y participativa de los estudian­ tes. Los consejos son aptos espacios de legi­ timación, de empoderamiento y de decisión de los asuntos que nos implican. Nos llaman a ser partícipes para disponernos a actuar colectivamente en virtud de nuestros intere­ ses. Ello conduce necesariamente a un punto muy importante: la posibilidad de fortalecer el movimiento estudiantil colombiano. En la me­ dida, en que podamos construir consejos amplios en las facultades, logramos un estu­ diantado comprometido con su porvenir. Al contrario de las unipersonales repre­ sentaciones, los consejos son mecanismos de vinculación efectiva de los estudiantes des­ de abajo. Por supuesto, que deberán pugnar por ser plenamente incluyentes y con una estructura organizativa horizontal, que garan­

Con más preocupación me pregunto: ¿cuán­ do la elección sea por firmas (a propósito del ‘democráticamente eficiente’ mecanismo de elección de decanos impuesto por la incon­ testable’ mayoría del CSU), también nos invi­ tarán a plegarnos a esta nueva forma de la ‘democracia’ estudiantil? 23

¿ C u á l es t u d e p o r te ? Gana adeptos. Cuéntale a la comunidad universitaria acerca de las actividades que se están desarrollando en el Campus. perestconte _bog@unal.edu. co

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¿Qué hay de nuevo en tu C a rre ra ? Cuéntaselo a toda la comunidad universitaria. Envía tus artículos, ensayos, fotografías, caricaturas o ilustraciones a perestconte_bog@unal.edu.co y uncontexto@yahoo.com.

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tice la participación en igualdad de condicio­ nes de todo quien quiera aportar. Deben ser autónomos, no sólo ante los demás estamen­ tos universitarios y ante las directivas sino incluso ante los intereses de una u otra orga­ nización estudiantil, las cuales deberán estar presentes con el ánimo de contribuir y no de convertir a los consejos en sus trofeos políti­ cos. Adicionalmente, no deben institucionali­ zarse, es decir, deben conservar independen­ cia frente a las administraciones en todos los niveles, que su presupuesto no provenga de Bienestar Universitario sino de la colabora­ ción comprometida de quienes participan en ellos y de los estudiantes en general que pue­ den ver estos espacios como propios. Los consejos tendrían además, muchas otras ventajas, por ejemplo, la posibilidad de ser órganos que presionen medidas en fun­ ción de mejorar día a día la calidad académica en cursos y docentes. De exigir más y mejor bienestar universitario y de ser un respaldo constante a los estudiantes. El debate está en desarrollo y ante la co­ yuntura de unas nuevas elecciones de repre­ sentantes a consejos de sede y superior, me pregunto de nuevo si éstas deben ser priori­ tarias, o si acaso sería políticamente acertado declarar la abstención activa, donde lo activo se exprese en la construcción de consejos.


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Convocatoria / Artículo sobre iniciativa exitosa

V ida U n iv e r s it a r ia

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BIDAmérica, la revista del

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Banco Interamericano de Desarrollo, invita a estudiantes universitarios en América Latina y el Caribe a participar en el prim er concurso Beca BIDAmérica. I. Quién puede participar El concurso está abierto a estudiantes de nivel post-secundario entre 18 y 30 años que residan en uno de los países prestatarios del BID. Se solicitará comprobante de inscripción en una institución de educación superior a los ganadores del concurso. II. Cómo debe ser el artículo Tema. Cada participante debe escribir un artículo original que describa una iniciativa exitosa (en su país de residencia) que respon­ da a un problema en un sector como salud, educación, crimen, violencia, medio ambien­ te, corrupción, empleo, gobemabilidad u otras áreas del desarrollo. Esta iniciativa puede es­ tar dirigida por un gobierno central o local, por empresas privadas, organizaciones no gubernamentales, o grupos cívicos o religio­ sos. Estructura. El artículo debe estar basado en una investigación original y contener en­ trevistas realizadas por el autor tanto con los dirigentes de la iniciativa como con los bene­ ficiarios de la misma. Como mínimo el articulo deberá: 1. Describir el problema. 2. Describir la solución propuesta. 3. Mostrar cómo esta experiencia es in­ novadora o diferente de experiencias anterio­ res. 4. Incluir citas o comentarios de los par­ ticipantes/beneficiarios del proyecto. 5. Dar ejemplos concretos de los im pac­ tos/resultados de la iniciativa, usando esta­ dísticas gubernamentales, estudios de opi­ nión, datos científicos o cualquier otro indi­ cador de cambio que resulte relevante. www.unal.edu.co/uncontexto

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Reuniones del Directorio Departam entos Personal E m pleos y becas Productos fina ncie ro s Inform ación para inversionistas

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A convertir en empresarios a pequeños productores de cacao El programa de empresariado social del BID facilitará US$50O.IXIO de un fondo suet impulsar la producción, procesamiento y comercialización del cacao entre pequeño productores. El proyecto será puesto en marcha en una provincia amazónica del Ci > Lea más

Financiamiento para el comercio exterior en la región Un programa de facilitación del financiamiento al comercio regional por US$400 mili annvará las transacciones de corto olazo de exnortación e imonrtación en América

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6. Analizar la experiencia y describir las lecciones aprendidas, positivas o negativas, que se derivan de ella. (Ej.: ¿cómo pudo haber sido más efectiva?) III. Extensión y formato El artículo debe tener un máximo de 1.500 palabras (use la herramienta para contar pala­ bras en su procesador de texto). Puede ser enviado como copia impresa vía correo regu­ lar o como archivo electrónico vía e-mail (vea abajo, artículo V), en español, inglés o portu­ gués. Asegúrese de incluir una hoja de porta­ da donde indique la siguiente información: 1. Nombre completo, nombre de su uni­ versidad o instituto, título que espera conse­ guir, y año que cursa actualmente. 2. Dirección de su residencia y dirección electrónica. 3. Título del artículo. IV. Fechas límites de entrega y restric­ ciones Cada participante debe enviar sólo un ar­ tículo entre el 1 de Agosto de 2004 y el 15 de Diciembre de 2004. No se aceptarán artículos enviados después de esa fecha. 1. Debe ser original y no incluir material previamente publicado. Artículos basados en fuentes secundarias o en material previamen­ te publicado no serán considerados. 2. No hay cuota de inscripción y los en­ víos no serán devueltos. 3. No podrán participar los empleados del BID y sus familiares. 4. Los ensayos que no sigan las pautas descritas anteriormente serán automáticamen­ te descalificados.

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V. Cómo se envían los artículos C om o anexo en un e-m ail a idbamerica@iadb.org o bidamerica@iadb.org Por correo regular a: Pamela Murphy, Banco Interamericano de Desarrollo 1300 New York Ave. NW, Stop B560 Washington, DC 20577. VI. Premios Serán otorgados tres premios en efectivo. El ganador del primer lugar recibirá US$ 1.000; el segundo US$500 y el tercer lugar US$200. Los artículos ganadores serán publicados en la revista BIDAmérica y algunos otros po­ drían recibir menciones honoríficas. Además, los artículos ganadores serán publicados en la página web del programa de juventud del BID, el cual a su vez seleccionará cinco men­ ciones honoríficas que también serán publi­ cadas en su portal. VII. Jurado y evaluación BIDAmérica seleccionará un jurado para evaluar los artículos y seleccionar a los gana­ dores. Los artículos serán evaluados sobre la base de los requerimientos descritos anterior­ mente. Se premiará la claridad, la buena redac­ ción y la abundancia de detalles (citas de fuen­ tes relevantes, datos, estadísticas, etc.), así como la habilidad del escritor para explicar la importancia de la iniciativa dentro del panora­ ma de las tendencias en el desarrollo econó­ mico y social. ¡Q


Reseña / Estudiantes de Filología

Bogotá

Proyecto ganador del premio internacional de innovación Cavilam. Por M artín M oya M orales, Filología - Francés e-m ail: chez_sesam o@ terra.com En esta Universidad, como en todas par­ tes, la gente trabaja o no hace nada día a día sin que el resto del mundo, por lo general, se entere. Nosotros, los estudiantes de Filología e Idiomas del programa de Francés también for­ mamos parte de esa gente y ahora tenemos la oportunidad de hablar un poco acerca de nuestro trabajo. El aprendizaje de las Lenguas Extranjeras es uno de los vínculos que permite la posibili­ dad de atravesar las fronteras y llegar con nuestra propia identidad a quienes son para nosotros, como nosotros para ellos, aquellos que desconocemos. J J C h o rro d e Q u e ve d o en la c o lo n ia l C a n d e la ria . u

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ro del mund

bajo ganó el premio a la innovación en el con­ curso TV5. Desde luego haber ganado es importante porque significa que toda la carreta del inter­ cambio cultural, las lenguas extranjeras y el trabajo del que nadie se da cuenta, al princi­ pio de este artículo sólo es el devaluado refle­ jo de nuestro trabajo real. Por lo demás no tiene ninguna importan­ cia pues cualquier idea, cualquier esfuerzo, cualquier pensamiento, cualquier actividad de cualquier hombre o mujer puede resultar para el mundo y para sí mismos tan insignificante como nuestro tamaño, nuestra torpeza o ge­ nialidad, nuestro odio o amor y también como nuestra necesidad. Sin embargo pequeño o grande, importante o no, el trabajo o el ocio de alguien es su participación en el mundo y siempre trae consecuencias; esas consecuen­ cias pueden variar de la riqueza a la muerte, de la prisión a la fama, de una presidencia, un asesinato, una película, una fortuna o un em­ barazo a un insulto, un premio, una bofetada, un infarto, un exorcismo o un suicidio. Aquelio sólo depende de la exageración de alguien y de su poder que, por supuesto, también le ha sido dado por exageración. Este artículo está dirigido especialmente a toda la gente de la carrera de Filología e Idio­ mas del programa de Francés, a quienes invi­ tamos a consultar al página en internet de nuestro trabajo, cuya dirección es: http//: es.geocites.com/bogotaaucentredumonde J J

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C D o -II

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Al aprender otro idioma se abre la puerta al intercambio cultural, lo que significa cono­ cer a quienes son ajenos a nosotros y recono­ cernos a nosotros mismos. Puede ser en di­ cho reconocimiento donde podríamos identi­ ficar los cambios que necesita nuestra socie­ dad, y si no al menos los que necesita cada uno de nosotros. Tal reconocimiento cultural es el paradigma con el cual trabajamos los estudiantes de Civilización francesa II, junto a la profesora Véronique Bellanger. Aprovechando este trabajo, participamos en el concurso del canal de televisión france­ sa TV5, titulado: «Su ciudad en el centro del mundo», con el proyecto «Bogotá en el cen­ tro del mundo». El objetivo de este concurso es el de mostrar las culturas de diferentes ciu­ dades a través de sus lugares y sus persona­ jes. Nuestro proyecto fue realizado para mos­ trar la cultura de Bogotá pensándola median­ te aquello que la representa, como el concep­ to de cultura ciudadana y la relación entre este y los habitantes, analizándola como un puer­ to de extranjeros y pensamientos, y lógica­ mente sin olvidar las actividades y formas de ser de sus habitantes que son producto de las paradojas e injusticias sociales. Concursamos con un formato escrito y una página web de nuestro trabajo, que fue realizado con textos en francés y fotografías. Ninguno de nosotros tiene conocim ientos para fabricar una página web, sin embargo, alguien que no es de la Universidad y no gra­ tuitamente terminó ayudándonos. Hasta ahí fue lo que nosotros hicimos, pero después alguien que es francés y que no conocemos llamó para decir que nuestro tra­

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Foto por Luis Daniel A b r i ^ J ^ B A rtes Plásticas.

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Plástica contemporánea / El arte como creación colectiva

G alería

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Se acortan los discursos. La ra­ zón se entrega a la intuición, el cuerpo y la emoción. ¿ Qué piensa el otro? Es el tiempo en la vida. En esta edición, la sección Gale­ ría está dedicada a la obra de Rafael Hernán Aponte.

V ide o : prim era e sce n a, d u ració n cin co m inuto s. 20 04.

Concepto amplio

tiene que ver con todo

Nos quedan las imágenes - el lenguaje - la imaginación - el sentido - la ética - la creación.

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Rafael Aponte es un estudiante de quinto semestre de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Proveniente de Miraflores, Boyacá. Inicia su experiencia en una academia en la crisis entre la tradición y la desmaterialización del arte. Asume la estética como un campo espiritual en el que la interculturalidad es más fuerte que la unidireccionalidad de la ciencia y la tradicionalidad del lenguaje. Su interés es que el arte sirva de algo, que no siga siendo solamente el entrete­ nimiento de pocos. Toma como referencia el concepto ampliado del arte - la escultura so­

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cial de Joseph Beuys (artista alemán de posguerra), para entrar a ser un artista que más que contar his­ torias construye en común historias reales de vida asumiendo la experiencia estética como un derecho inalienable de todo ser humano independientemente de su cultura. El sentido de la obra es formulado colectivamente partiendo del lugar y su contexto humano. Integración social desde la estética como len­ guaje que rompe con el rígido tejido conceptual.


Registro fotográfico / Aunque silencien los muros

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Secesiones Porque el arte rompe con este rígido tejido conceptual. La belleza no tiene límite es ahora reflexión. Apro­ piarse de las ideas, form ar la estructura desde el movi­ miento, la emoción, la razón y el sentimiento. Desen­ mascarar la realidad y comernos nosotros mismos.

Secesiones. 20 04. Por R afael A po n te, A rte s

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Lamióte. Ñ útela so b re cuerpo . 2003.


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Fotografía / Los letreros que la gente se pone

Identidades

nominales Por Rafael Hernán A ponte, A rtes Plásticas

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En el mundo moderno las personas son identificables con docu­ mentos que las describen en forma abstracta, con fechas y géneros que convierte esta relación de ‘individuos’ en un gran sistema de control de ‘números’. En la cotidianidad la relación más cercana que tenemos con per­ sonas desconocidas se basa en el contacto visual, más exactamente con su rostro, sus ojos y la expresión que captamos de ellas. Pode­ mos acercarnos muy sutilmente a su interior pero puede que erremos en toda interpretación que hagamos. El ser humano es tan sumamen­ te sensible al contexto que toda expresión lo desfija. Lo conmueve de su realidad, de su viaje, de su ‘video’. Pero solo externamente, en su nombre, porque sólo él (cada individuo) sabe en que anda su mente. Este trabajo de fotografía plantea en el lenguaje de la imagen (la que nuestros ojos conocen) un diálogo con esta premisa. Primeramente me dediqué a escribir varios letreros con una am­ plia gama de escritos que aludía a problemas de identidad, género, y deseos emotivos. Estos letreros se mostraban a personas de toda edad y sexo, y se les daba la libertad de escoger el que quisieran, sin criterios impuestos. El resultado es una imagen en la que la persona está en estrecha relación con el texto que tiene en sus manos. Ya sea que lo haya escogido por afinidad o al azar. Pero que sin duda le ha dado un nuevo sentido. J J

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Reseña / Películas recientes

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(La mala educación ”

Eterno resplandor de una mente sin recuerdos

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España, 2004 Dir. Pedro Almodóvar Con Gael García Bernal, Fele Martínez, Francisco Boira.

EE.UU.,2004 Dir. Michel Gondry Con Jim Carrey, Kate Winslet, Elijah Wood. Kirsten Dunst. Tras siglos de ciencia y filosofía, el cere­ bro humano sigue siendo un misterio, y una de sus funciones más fascinantes es la me­ moria. ¿Por qué recordamos con tanta insis­ tencia eventos intrascendentes de nuestra niñez y en cambio, en vano tratamos de afe­ rramos a los rostros que se desvanecen y las imágenes fragmentarias que ya no se acomo­ dan en ninguna secuencia narrativa? Charlie Kaufman, el celebrado guionista de Being John Malkovich, nos ofrece una comedia ro­ mántica para los que odian las comedias ro­ mánticas, y Michel Gondry, director de vi­ deoclips inolvidables como Letforever be de Chemical Brothers y Bachelorette de Bjork, convierte la historia en una sofisticada explo­ ración de los mecanismos de nuestra mente. ^ Mientras las convenciones del género nos

han acostumbrado a personajes planos, na­ rraciones lineales y paisajes estériles, Jim Ca­ rrey y Kate Winslet encarnan una relación fa­ lible, entre humanos, diseccionada en retros­ pectiva con una frialdad que disgustó a algu­ nos críticos. El eje de la trama da para muchas horas de conversación de café: ¿qué pasaría si existiera una tecnología para borrar de la memoria ciertos quistes dolorosos, como las relaciones fracasadas? La belleza de los ab­ surdos visuales típicos de Gondry, más una banda sonora brillante (con The Polyphonic Spree y Beck), más un humor negro que, sin ser pretencioso, se abstiene de subvalorar a su público, hacen a esta película digna de ser vista más de una vez.

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Carandiru Brasil - Argentina, 2003 Dir. Héctor Babenco Con Luiz Carlos Vasconcelos, Milhem Cortaz. Dado el éxito de Ciudad de Dios en todo el mundo, y dado que antes de eso era muy poco el cine brasilero contemporáneo que conocíamos por estas tierras aunque sigue siendo muy poco, es casi inevitable buscar en Carandiru aquello que fascinó antes. La fotografía de alto contraste y colores satura­ dos está ahí; las múltiples historias conecta­ das sutilmente, también; cierto artístico gla­ mour de la pobreza, presente. Por demás, el guión está basado en un hecho real, exagera­ do por funciones dramáticas, lo cual pone la película en una posición peligrosa al filo de la pornomiseria. Sin embargo, Carandiru se salva porque convierte una cárcel en un lugar Vjionde la gente sigue viviendo, sigue haciénL O S soñadores (The dreamers) Reino Unido - Francia - EE.UU. - Italia, 2003 Dir. Bernardo Bertolucci

Bertolucci no esconde su desencanto, su amargura por haber dejado pasar las prome­ sas del mes de mayo; su descripción es ro­ mántica, o más bien enamorada, y supongo que muchos críticos con más cabeza fría ha­ brán denigrado de su ingenuidad y su simpli­ ficación rayana en el cliché. Pero la sinceridad del director es envolvente, y por un instante uno se ve tentado a abandonar el cinismo y creer, creer sin reservas en las sombras que tiemblan en la pantalla. Por otro lado, Bertolucci demuestra que no tiene rival a la hora de filmar sexo: en Los soñadores lo presenta como un eje importan­ te y válido de las relaciones sociales y las definiciones individuales, un asunto tan na­ tural como cultural. Así, Los soñadores juega, como quien no quiere la cosa, con un buen número de temas que quedan resonando en el cerebro por un buen tiempo y llevan a cues­ tionar muchas actitudes personales y colecti­

vas: la disyuntiva entre los placeres sensuales y las satisfacciones intelectuales, entre el sexo y la pedrea, entre el cine-arte y la Revolución Cultural. Bertolucci no pretende ofrecer respuestas ni seña­ lar culpables. Solo contarle a una generación que no estuvo ahí lo que se sentía en el aire, cargado de esperanza, cuando la juventud parecía a punto de cambiar el mundo.

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Siendo honestos, esta no debe ser una película particularmente interesante para el espectador promedio. El ritmo tiende a caer, la trama da un paso adelante y dos atrás, y hay un cierto grado de pedantería semi-erudita. Esta es una película de un cinéfilo, para cinéfilos, y obsequia el placer culpable de sentir­ se parte de una élite, o al menos de una frater­ nidad. En últimas, es un ejercicio de nostalgia y una celebración de la juventud, o una cele­ bración nostálgica de la juventud de otros tiempos. De 1968, para ser exactos. De las ca­ lles de París y la oscuridad de la Cinemateca de Langlois.

dose un lugar por medios lícitos o ilícitos, si­ gue empleando esa extraordinaria capacidad humana de encontrar una excusa para aferrar­ se a la vida aun en las peores condiciones. Esta película no depende de la noción román­ tica del ‘buen salvaje’ ni, para el caso, del «po­ bre, pero honrado». La pobreza difícilmente es atenuante para los crímenes de los perso­ najes, y por eso Babenco se ocupa de las rela­ ciones reales (o al menos creíbles) entre per­ sonajes complejos, más que de abstracciones populistas y políticamente correctas. .

UncoNTEXTO

Con Michael Pitt, Eva Green, Louis Garrel.

Para nosotros, resignados habitantes del país del Sagrado Corazón, es fácil reconocer el punto de par­ tida de Almodóvar en esta película: un colegio cató­ lico. Tal vez impulsado por la ola de denuncias de acoso sexual que cayeron sobre el clero de todo el mundo en los últimos años, Almodóvar se muestra inmisericorde, casi rencoroso, en una querella que parece a título personal. Si uno se arma de la toleran­ cia necesaria para los excesos dramáticos, los perso­ najes inverosímiles y las historias retorcidas que abun­ dan en la obra del director español, ésta resulta ser una picaresca bastante conmovedora, con toques de thriller sexual y docudrama de denuncia. Aunque el comienzo es algo dudoso y lento, y el suspenso ape­ nas se establece hacia la mitad de la película, al final resulta un culebrón al mejor estilo de Almodóvar, con un humor que va de lo escatológico a lo erudito y una dosis de desnudo masculino notoriamente su­ perior a la del resto de la cartelera.


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A rte y C u ltu ra

II festival internacional de teatro popular

En te poja Teatro Más de 60 presentaciones de teatro, danza, mimos, títeres y cuenteros de agrupaciones nacionales e internacionales, se vivieron entre el 2 y el 12 de agosto en Bogotá. Un evento organizado por gente de la Universidad Nacional. Por Edison Góm ez Am aya, Cine y Televisión sinercia@ latinm ail.com Para quienes gustan de la cultura, el II Festival Internacional de Teatro Popular E n­ tepola Colombia 2004 «Sueña bonito Co­ lombia» fue la mejor alternativa para ver, dis­ frutar y aprender de lo mejor del arte popular que se produce en Bogotá y en todo el mun­ do. Con un gran esfuerzo y muchas ganas, se realizó con un éxito total, la segunda versión de este festival, esta vez en el barrio Venecia, donde se hicieron la mayoría de las presenta­ ciones.

ru p o U topía urbana de Mexi d u ra n te su p re s e n ta c ió n en Foto por W illiam N úñez, D iv u lg a ció n C u ltu ra l.

Grupo Tercer Mundo de Brasil en el barrio Venecia. Foto p or W illiam N úñ e z, Divulgación

cf c L I

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Grupo Palo Alto de la ASAB, director Víctor Viviescas. Venecia. Foto por William N ú ñ e z , Divulgación C ultu ra l.

U Grupo Palo Alto de la ASAB, directoi Víctor Viviescas. Venecia. Foto p o r WR^ia Cultu ra l.

2JEncuentro en Suba.

r p*Grupo Skena Teatro.

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Foto a rc h iv o del g ru p o . Foto por William N úñ e z, D ivulgación C ultu ra l.

U H conÍEXTO

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Foto por

pur v itiu r v iv icsL d s, h o AB. Foto por W illiam N ú ñ e z , Divulgación Cultu ra l.

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N úñ e z, Divulgación

Entepola y Pre-entepola La creación del Entepola-Colombia 2004, fue idea de Mary Olarte, la misma que con sus personajes encarnados en títeres, ha hecho soñar a niños y grandes con su grupo de títe­ res Eclipse adscrito a la División de Divulga­ ción Académica y Cultural de la Universidad Nacional de Colombia. Los pre-entepola, son encuentros previos al festival internacional, donde las localida­ des de Bogotá muestran sus agrupaciones artísticas. Allí, la olla comunitaria se pone muy de moda en esos días. El grupo organizador estuvo apoyado por la JAC del barrio Venecia, Asacom, Carretaca, la ASAB con el profesor Víctor Viviescas, la Alcaldía local de Tunjuelito y todos los gru­ pos que participaron. En el Auditorio León de Greiff, todos los días en las mañanas, se llevaron a cabo talle­ res con diferentes dramaturgos nacionales e internacionales. Además se proyectaron do­ cumentales y cortometrajes. Este tipo de encuentros, no busca otra cosa que fortalecer la comunicación a través de las artes populares. Argentina, Brasil, Chi­ le, Perú, Venezuela, México y Colombia. Esta es la gran comunidad latinoamericana que se sumó a esta fiesta para todos, en donde se encuentra Apolo para celebrar con Dionisio, donde se mezclan todas las razas y todos los sueños.JJ


Cuento / Mar muerto

P a la b r A rte

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Por Jorge Eduardo Garzón Parra, Medicina El aliento del mar inundaba todo y la brisa dibujaba a cada ser que se encontraba en la orilla, haciéndolo real, palpable, no solo un espejismo provocado por los caprichos del calor, la mente y el corazón. El aleteo de milla­ res de aves se mezclaba con el golpe de las olas al extinguirse en tierra firme formando un torbellino de increíble solidez pero a la vez tan liviano como el aire. Cerca de la orilla, un polluelo de gaviota rompía en chillidos, poco a poco estos se ha­ cían más desesperados, más agudos, casi cor­ tantes, sentía un dolor sordo en su vientre que lo destruía por dentro, ¡era tan insoporta­ ble el hambre! Sus ansias de sobrevivir lo lle­ varon a aventurarse fuera de su nido. No tar­ dó en caer a una grieta angosta en donde que­ dó atrapado. Sus gemidos se magnificaron con las pa­ redes de roca sólida, las paredes de su tumba, porque el ruido exasperante que brotaba con frenesí del alma de ese infortunado pollueslo había desquiciado a un demonio sepultado en el trasfondo.infinjg

Al parecer había sido enterrad' de aquellas tantas batallas del do que, por ser tan vivido herirlo. Ahora, él desperta! sueño de los que se creen muert< emergió desbocada de la tierra ruido que trastornaba sus Después de sacudir su ci nio se acercó a un árbol y quebri ramas, su crujir lo estremecí» de tanto castigo para sus < cautelosamente al lugar de ese horroroso sonido. Su la victima y al ver cómo se bunda, apretó sus manos en la madera, selló sus oj mita asestó un golpe en li golpe retumbo por tod; eco de co mador un muerte le siguió y un pero. n, una tormenta El cielo y el mai se acercaba, sin asesino, inconiza, agitó el cíetrolable, continu era y los golpes .fe) con su vuelo

cia de fatali¡ adáver. Una pitó al océ lasque lo,

o regre

sesinoüe ápladl^Pfepente por tormenta, la tierra gritaba de dois la lluvia cafa seifcia. resignada se en el sudpo, 'una colosal ola ivaftáo al mar. apenas se escuchó llido mientras él cuerpo se desar por la fuerzfl del brutal impacto. lo la mañana sfjstiientc la naturaleza,-se ’uó, el silencio* se tomó la costa yjera ^ ;u magnitud que cualquier sonido era focado p.ortetppoder. _ Inesp^radatBente, el océano escupió con gran repulsión reí cuerpo del asesino, de su asesino, pufs desde ese día el mar se volvió infértíl.SÜste fue &u modo de honrar a tantas vidas, O rific a d a s sin p i t i d o ; este, el lutt> que guardó por sieinpri

Dos poetas estade Traducción por Abelardo alealh@unal.edu.co Ezra Pound (1885-1963)

Robert Frost (1874-1963) Lugares desierto/

Desert places compañera Cuando el ruiseñor canta a su compañ En el d í4 y en la noche moribunda. J^fi amór y yo nos quedamos pn las llores, en el emparrado, Basta que el vigilante de la torre grita: I ¡ Arriba, a levantarse, ■ f e : ve la luz blanca ij | Y la noche huye.»

__ J it ha have it- it is theirs. The woodsaround smothered in their lairs. All animals are smothen I am too absent-spirited to count; The loneliness includes me unawares. They cannot escare me . . . i their empty spaces Between stars- on stars where no human race is. I have it ini me so much nearer home i myself with my own desert places.

El bosque yacía alrededor. Los animales estaban metidos en sus madrigueras. No estoy allí, pero estoy vivo. Aunque inconsciente y solo. Lugares vacíos, donde la soledad Nunca será mayor. La blancura de la nieve que los cubre No expresa nada, nada expresa. No pueden temerles a esos espacios Bajo las estrellas, donde no habita humano alguno. Sin embargo cerca, en mi casa, Siento miedo de mis propios desiertos.

4.500

c a r a c ter es c o n e s p a c io s a

P E R E S T C O N T E _ B O G @ U N A L .E D U .CO Y U N C O N T E X T O @ Y A H O O .C O M

E n v ía im á g e n e s de t u s o b r a s ( e s c u l t u r a s , in s t a l a c io n e s , p in t u r a s , e t c . ) A P E R E S T C O N T E _ B O G @ U N A L .E D U .CO Y U N C O N T E X T O @ Y A H O O .C O M PARA P U B LIC A R LA S EN LA S EC C IÓ N G a l e r ía . perestconte _bog@unal.edu. co

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E n v í a t u s c u e n t o s , p o e s í a s o t e x t o s l it e r a r io s d e m á x im o

La nieve y la noche caían rápido, muy rápide En un campo que de antaño conocía, Y el suelo se iba cubriendo de nieve, Menos algunas yerbas y rastrojos.

UncoNTEXTO

When the nightingale to his mate Sings day-long and night late My love and I keep state In bower, Inflower, Till the wotehman on the tower cry « a m \ Thou rascal, Rise, ' ^ i f e k w h i t e Ligth And the night Flies.»

Show falling and nigth falling fase oh fase, In a field I looked into going past, And the ground almost covered smooth ín snow, But a few weeds and showing last.


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Dinámica S o c i a l

Ensayo / Una sexualidad que supera el coito

Políticas de la

. . .

-

sexualidad

A través del dispositivo de la sexualidad se controla a la persona: control del crecimiento poblacional, uso del condón, tratamiento clínico de prácticas y orien­ taciones sexuales y todo lo que está en relación con el c ue i pe).

«María y la prostituta han tenido una expresión semejante; la prostituta simulaba placer; María, pues, simulaba placer; María es una prostituta».

El Túnel, Ernesto Sábato En este texto realizaremos una breve re­ flexión sobre las implicaciones políticas de la sexualidad desde una perspectiva biopolítica de la dominación. Nuestra perspectiva de aná­ lisis entiende la esfera de la vida como ele­ mento fundamental y constituyente de la po­ lítica. Los micropoderes que nacen en la fami­ lia son base de esta sociedad atravesada por el poder. En estos micropoderes, el cuerpo y el alma son agentes políticos directos. La po­ lítica, en vez de ser una esfera separada y dis­ tinta de la familiar, nace en ella a manera de penetración de los espacios más íntimos del ser humano, desvirtuándose de esta manera las fronteras entre lo público y lo privado.

U í íconTEXTO

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Del sexo como coito a la sexualidad como dispositivo Al hablar de po­ lítica entramos in­ mediatamente en el complejo tema del poder. Este es un choque de fuerzas en el que los ele­ mentos relaciónales modifican su esta­ do. El poder es una relación en la que una de las fuerzas se superpone a la otra, generando una opre­ sión que, en la mayoría de los casos, resulta imperceptible para el oprimido. El poder se constituye a partir de diversas relaciones: Estado-habitantes, multinacionales - consu­ midores - productores, medios de comunica­ ción - población, padre - hijos, cura - creyen­ tes. El poder genera, también, efectos diver­ sos: control, disciplinamiento, dependencia, ex­ plotación, normalización, normatización, con­ sumo, obediencia, miedo, reverencia. El poder administra la vida y establece su fuerza en ésta.

Entre los siglos XVII y XVIII el poder se desarrolló en dos polos principales: el cuerpo como máquina, utilizándolo en procedimien­ tos de poder propios de las disciplinas cientí­ ficas; y el cuerpo como especie, aplicando so­ bre él controles reguladores de sus aspectos biológicos. La articula­ ción de estos polos se realizó a través del des­ pliegue de la gran tec­ nología del poder' que nace en el siglo XVIII y alcanza su concreción en el XIX. En este des­ pliegue pueden dife­ renciarse claram ente los conceptos de sexo y sexualidad. El sexo, antes entendido como coito, como la expre­ sión biológica de la necesidad reproductiva, se hace instrumento de la sexualidad, a tra­ vés de la cual el poder construye sus varia­ das estrategias. La sexualidad no tiene un ca­ rácter natural que el poder intente reducir, pe­ netrar o descubrir como sí lo tenía el sexo, es una producción. Históri­ camente se apoyó en él para realizar la penetra­ ción de la vida, pero po­ seen características esen­ cialm ente distintas. La sexualidad como disposi­ tivo tiene por objeto la proliferación, invención e innovación de m ecanis­ mos para la penetración de los cuerpos de manera cada vez más amplia y detallada. El sexo se transforma en elemento sujeto al dispositivo de sexualidad: el coito se convierte en herra­ mienta para la penetración de la vida2. En el campo de la sexualidad, el poder muestra su verdadero rostro, se enfoca en ella y, desde ahí, ejerce control sobre el crecimien­ to de la población, el uso del condón, el trata­ miento clínico de las prácticas y orientacio­ nes sexuales y todo lo que está en relación con el cuerpo, con el Ser de los individuos. El ejercicio de poder sobre el cuerpo está satu­

«El dispositivo de sexuali­ dad persigue al cuerpo más allá de sus dolores y place­ res, lo persigue hasta llegar al alma».

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rado de una pornografía sutil y pudorosa. El objetivo es, pues, no tocar el cuerpo, o tocar­ lo lo menos posible, para herir en él algo que ya no es el cuerpo mismo. El cuerpo tiene un papel de intermediario, de instrumento: si se actúa sobre él es para penetrar al individuo en sus bienes y derechos. El cuerpo con sus afec­ ciones no es el objeto de la dominación; lo es, en cambio, lo que a tra­ vés del cuerpo es sus­ ceptible de p en e tra ­ ción, la incorporeidad del mismo. El dominio ejerce su poder menos en un cuerpo que en un individuo jurídico y so­ cial, poseedor de roles y derechos. El dispositivo de sexualidad no tiene como único objeto los cuerpos mismos sino lo que detrás de ellos encontramos: la voluntad, las decisiones, las «circunstancias ausentes»3. Toda la práctica judicial y científica que alre­ dedor de la incorporeidad del cuerpo se cons­ truye es una nueva modalidad en la que éste está investido en las relaciones de poder, una modalidad según la cual, a través del cuerpo, es posible penetrar, científica y judicialmente, el alma. El cuerpo se encuentra directamente inmerso en un campo político, las relaciones de poder operan sobre él, lo marcan, lo some­ ten, lo doman. Este cerco político va unido a la utilización del cuerpo como herramienta para la dominación del alma.

«Necesitamos que, a través de la publicidad de una sexualidad particular, el poder ejercido sobre un cuerpo se irradie a toda la sociedad».

El alma, prisión del cuerpo El alma, entendida como la psiquis, la per­ sonalidad, la conciencia y la subjetividad, ad­ quiere su realidad y significado en el ámbito social. El poder ataca esta significación. El alma se convierte así en prisión del cuerpo4, lo ha­ bita y lo conduce a una existencia en la que el dominio se ejercerá sobre él para penetrarla a ella. Pero, para esta ampliación del poder so-

Continúa en la sig pág.


Ensayo / Una sexualidad que supera el coito Viene de la pág. anterior bre el cuerpo al alma, se hace necesaria una sexua­ lidad que salte a la vista de todos, una sexuali­ dad al servicio de los ciudadanos que impresio­ ne todos los sentidos y conmueva todas las al­ mas. Necesitamos que, a través de la divulga­ ción de una sexualidad particular, el poder ejerci­ do sobre un cuerpo se irradie a toda la sociedad. Que el efecto del poder ejercido sea social y no particular. Necesitamos imágenes que afecten co­ lectivamente, que se graben en la memoria de los espectadores, que estigmaticen en el alma pene­ trada. Con el nacimiento del dispositivo de sexuali­ dad se hizo del sexo-coito, no sólo un asunto laico, sino un asunto de Estado. El poder amplió así su campo de acción, su campo de penetra­ ción y dominio. La creación de proyectos de educación sexual, campañas de prevención del vih-sida, campañas de planificación familiar, etc. han hecho que temas que se consideraban tabú hayan salido a la luz y sean motivo de discusión y debate desde las aulas de preescolar hasta el Congreso. La sociedad disciplinaria, que nace en el siglo XVII, estructura los límites y parámetros del pensamiento y de las prácticas humanas a través de la prescripción y de la sanción de com­ portamientos normales y/o patológicos. La so­ ciedad de control de nuestros tiempos domina a través de m ecanism os democráticos y participativos. Los dispositivos de dominación han dejado de ser factores externos para convertirse en maquinarias internas de autorregula­ ción. Esta tecnología del poder se extiende ahora mucho más allá (¿acá?) de las estructuradas institu­ ciones sociales; gracias a los sistemas de comunicación y a las redes flexi­ bles y fluctuantes de información, el control y el dominio se autoejercen. En la sociedad discipli­ naria el poder no lograba dominar completamen­ te las prácticas humanas, no lograba penetrar enteramente los cuerpos y las almas. En la socie­ dad de control contemporánea, por el contrario, el poder adquiere plenamente su carácter biopolítico, invadiendo el conjunto del cuerpo social, espiritual y material de los Seres.

El bio - poder y los mass media Nuestro planeta vive un periodo de transformaciones técnico-científicas con profundas implicaciones de desequilibrio ecológico, cuya contrapartida se expresa en el progresivo deterioro de los modos de vida humanos, tanto individuales como co­ lectivos. Uno de los principales factores que influyen en esta evolución (¿involu­ ción?) de la hum anidad es el consumo «ma.v.v-mediático»5. Los medios de comuni­ cación, a través de la expresión y configu­ ración de los modos dominantes de valora­ ción, producen, concientes o no de ello, subjetividades normalizadas para la regu­ lación de las singularidades individuales y colectivas. El accionar /n«.v.v-mediático, desesperanzador y angustiante, más que ser una fábrica de subjetividad, es uno de los dispositivos que, acom pañado de otros como el de sexualidad, producen subjetivación. Es decir, los medios de comunica­ ción no son, en sí mismos y por sí solos, causantes de homogeneidad, prejuicios y estereotipos, sino que adquieren este ca­ rácter una vez se vuelven dispositivos de dominación, una vez son utilizados para la penetración de la vida, para el fortalecimien­ to de la hegemonía, para la estandarización de los juicios de valor, para la anu­ lación de los anta­ gonismos, para la anulación de dis­ cursos su b v ersi­ vos. El mundo biopolítico en que nos ha correspondido vivir se configura a p a rtir de dos substratos fundamentales; a) las empresas transnacionales que estructuran comercial­ mente todos los territorios del Planeta, pro­ duciendo mercancías y subjetividades, ne­ cesidades, relaciones, cuerpos y almas. Y b) las industrias de comunicaciones a tra­ vés de las cuales no sólo se expresa sino que se organiza y estructura el movimiento de la globalización en redes interconectadas en las que fluyen lo imaginario y lo sim­ bólico para ser puestos al servicio del po­ der hegemónico6. Gran parte de la legitima­

«La sociedad de control de nuestros tiempos, domina a través de mecanismos democráticos y participativos».

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Foto por Hernando Escobar Vera

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N o ta s: 1 Ver: F O U C A U L T , M ichei. V igilar y ca stig a r. E d . S ig lo V e in tiu n o E d ito re s. M éx ic o . 1985. 2 Ver: F O U C A U L T , M ichei. H isto ria d e la se x u a lid a d . Ed S ig lo X X I E d ito re s. M é x ic o . 1977. 3 F O U C A U L T , M ich ei. V igilar y castigar. E l c u e r p o d e lo s c o n d e n a d o s . P á g . 25. E d . S ig lo V e in tiu n o E d ito re s. M éx ic o . 1985. 4 N ó te se la in v e rs ió n del p o s tu la d o p la tó n ic o según el c u al el c u e rp o es la cárce l d el alm a. P latón . R ep ú b lica . L ib ro V II. 5 G U A T T A R I, F élix. L as tres eco lo g ía s. E d . P re -T e x to s . E s p a ñ a . 19 9 0 . 6 F IA R D T . M ic h a e l; N E G R I. A n to n io . Im p e rio . L a c o n stitu c ió n p o lític a d e l p r e s e n te . L a p r o d u c ­ c ió n b io p o lític a . Ed. P a id ó s . E s p a ñ a . 2 0 0 2 .

U D conTEXTO

ción de la maquinaria imperial de dominación biopolítica nace en las industrias de comuni­ caciones que motivan y posibilitan la autovalidación y el autocontrol del poder ejercido sobre la vida. Así, la legitimidad de este am­ pliado bio-poder depende de la efectividad de las estrategias comerciales (empresas trans­ nacionales) y mediáticas (industrias de comu­ nicaciones) que se lleven a cabo. Cabe preguntarse, en el marco de estas estrategias globales, ¿dónde queda el dispo­ sitivo de sexualidad? La respuesta es senci­ lla: se ha amalgamado con la maquinaria me­ diática y comercial, se ha fortalecido como estructura normalizante de la sociedad y del individuo; la hemos incorporado a nuestro ideario simbólico y paradigmático; la hemos, gracias a su difusión mediática explosiva, apre­ hendido y vuelto estructura racional, estética y moral para experimentar el mundo; la hemos, gracias a su carácter mercantil, vendido, transgénicamente inventado y patentado, clonado y subastado; la hemos convertido en el criterio de autoregulación y autocontrol. ¿Cómo resis­ tir a esta dominación incorporada? Esa es la p regunta que queda por responder. 2


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D in ám ica S o c ia l

Ensayo / El amor, otra víctima del racionalismo

Amor falseado El racionalismo, con su método y sus aspiraciones, se ha escapado del campo de la ciencia y ha poblado nuestra vida cotidiana, incluidas nuestras concepciones del amor y de las relaciones de pareja. El resultado: la infelicidad. Por Irene Vélez, Filosofía

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irenita_linda@hotmail.com El amor. Polifacética práctica y polifacéti­ co concepto. Hablaremos en este escrito de unos restringidos aspectos del amor en las relaciones de pareja y del racionalismo crítico que se ha dispersado cancerosam ente en nuestra vida. ¿Descabellado creer que una compleja propuesta científica y filosófica se nos ha incrustado perversamente en la coti­ dianidad? No. No se nos haga extraño que las más complejas y abstractas elaboraciones fi­ losóficas y científicas aterricen de manera descarnada y descarada en el mundo simple (pero divertido) del vulgo terrícola. Ha pasa­ do con numerosos conceptos y teorías: la metafísica de la superación personal, la filo­ sofía esotérica, la creación del destino, la geo­ grafía esotérica, entre otros. No será la prime­ ra ni la última vez que la complejidad de las abstracciones intelectuales se infiltre en nues­ tras más ‘vulgares’ prácticas y concepciones. Tampoco será la primera vez que dicha infil­ tración se analice y se critique. Hemos elegido como principal expositor del racionalismo a Popper por ser uno de los autores más críticos del racionalismo tradicio­ nal y por defender, empero, el método racional como herramienta fundamental del desarrollo científico. El racionalismo es una propuesta filosófica y científica que puede rastrearse de siglos atrás. A quí nos ocuparem os de dos aspectos del racionalismo crítico popperiano que, creo, tienen presencia fuerte en nuestra práctica del amor: el falsacionismo y la previ­ sión. ¿Qué tiene que ver un método científico con algo tan poco científico como el amor? La respuesta no es sencilla, pero espero que se vaya aclarando en el transcurso de este escri­ to. La idea central es que la postura raciona­ lista, con su método y sus aspiraciones, se ha escapado del campo de la ciencia y ha pobla­ do nuestros espacios de la vida cotidiana. Aspiro a que las evidencias que se presentan a continuación fortalezcan esta idea. El amor falseado No negaremos y, por el contrario, exalta­ mos la arremetida de Popper contra el raciona­ lismo positivo que lo antecedió. Sin embargo, a su fuerte crítica sobrevivieron muchos an­ helos y esperanzas del racionalismo. Su arre­ metida no quiso nunca poner en duda la per­ www.unal.edu.co/uncontexto

tinencia de la razón en la investigación cientí­ fica; pretendió, mas bien, cualificar al método racional para que fuera una mejor herramienta para explicar y controlar los fenómenos del mundo. En su defensa de la razón, en tanto garante del acercamiento a la verdad, se es­ tructuró el método crítico de la falsación como ma­ triz a-histórica y supracultural para garantizar la objetividad de la ciencia: la lógica ded u ctiv a es objetiva y debe ser enton­ ces el órgano de la crítica racional. Este es el méto­ do: criticar, por medio de la lógica deductiva, las prem isas, las deduccio­ nes y las conclusiones científicas. La fa lsa ­ ción consiste, entonces, en criticar lógicamen­ te lo que se ha dicho en ciencia y en ensayar posibles soluciones a los problemas encon­ trados. Se proponen soluciones y se critican. Las soluciones que no acepten crítica objeti­ va serán descartadas por su carácter no-científico. La crítica consiste en intentos de refuta­ ción. Si una explicación es refutada por medio de la lógica deductiva, la descartamos y bus­ camos otra; si resiste a la crítica, la aceptamos provisionalmente hasta que una ulterior críti­ ca logre socavarla. La objetividad de la cien­ cia está garantizada por la objetividad del método crítico y este, por la estricta y riguro­ sa lógica deductiva una de cuyas herramien­ tas más eficaces, y rápidas para demostrar la invalidez de una implicación es la reducción al absurdo. La estructura de una reducción al absurdo es deductiva: si se tiene una implica­ ción y se niega el consecuente y obtenemos como resultado una contradicción, la implica­ ción es valida. Esta herramienta permite de­

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ducir la validez (invalidez) de un argumento a partir de observar que al negar el consecuen­ te se produce (o no) una contradicción. Si la contradicción no se produce, entonces la im­ plicación es falsa, el argumento es inválido. La propuesta es sencilla: las relaciones de p areja ro m án tic as (entiéndase por esto el com ún sentido de ro ­ manticismo: la media na­ ranja, el idilio, el amor como fuerza invencible, etc.) que vimos vivir en nuestros padres y abue­ los, las pusimos a prue­ ba. Los vimos vivir unas relaciones empeñadas en concretar el ideal romántico y, frente a unos hechos frustrantes ante nuestros ojos: padres separados y parejas infelices, buscamos en­ tonces una solución tentativa a este proble­ ma. Lo primero que apareció delante de noso­ tros fue la herramienta de la crítica en su ex­ presión más sencilla y a la mano: la reducción al absurdo. Neguemos pues el consecuente y démonos cuenta que no surge contradicción alguna, para demostrar, entonces, la invalidez del argumento (de las implicaciones y los con­ secuentes). Argumentos hay muchos: si amor (romántico), entonces sentimiento; si amor (romántico), entonces fidelidad; etc. Negar los consecuentes en la práctica significó: no sen­ timiento y entonces razón; no fidelidad y en­ tonces poligamia, etc. Resultados nefastos para la humanidad: nuevamente parejas sepa­ radas e infelices (probablemente más separa­ das y más infelices que antes). La falsación nos impulsó a no construir relaciones absolutamente nuevas sino, y muy

«Pusimos a prueba las relaciones de pareja románticas que vimos vivir en nuestros padres y abuelos».

Continúa en la sig pág.


Ensayo / El amor, otra víctima del racionalismo

Dinámica S o c i a l

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Viene de la pág. anterior por el contrario, relaciones nuevas a partir de la negación de las anteriores. Negamos el con­ secuente: infidelidad en vez de fidelidad y ra­ zón en vez de sentimiento. Mi creencia fuerte es que eso nos ha hecho más infelices (como humanidad) que nunca: parejas virtuales, bús­ queda de compañero por medio de los medios (periódicos, en línea, etc.). Soledad y desahu­ cio: alejamiento exponencial de una vida hu­ mana que valga la pena vivir. Hasta aquí la primera implicación nociva de la racionalidad. El amor previsivo Toda explicación se hace para controlar y predecir. La ciencia busca la explicación para que los fenómenos puedan estar bajo nues­ tro control y sean susceptibles de completa previsión. En el ámbito del racionalismo críti­ co popperiano, ante una explicación proble­ mática de un fenómeno y su solución, se es­ pera de la nueva solución que sea una mejor mane­ ra de controlar y prever. Si no es así, no se trata de una solución legítima. Conocemos la naturaleza para dominarla, para po­ der prever sus fenóme­ nos y modificarlos. Este es el ideal, la em presa científica y filosófica de la modernidad que tiene su concreción en el racio­ nalismo radical y declarado. La previsión se encuentra, y esta es la pro­ puesta, insertada en nuestro imaginario. Aho­ rramos para los hijos que aún no sabemos si tendremos; proyectamos, por medio de un calculo riguroso de probabilidades, qué casa y qué carro poseeremos. Somos capaces de proyectar, a través de una medición racional de las realidades y las posibilidades, qué im­ pactará a nuestro novio, cómo conquistare­ mos a la chica, cómo seduciremos al bribón. Se nos venden cartillas que, con riguroso de­ talle, pueden decirnos cómo amar y en qué medida, cómo seducir y a quién. La previsión racional se ha apoderado de nuestras prácti­ cas sexuales y amorosas. No nos gustará sa-

T [ E x p e rim e n ta n d o n u e v a s s e n s u a lid a d e s y s e x u a lid a d e s p ara s o b re -v e rtir la cultura. Foto por H ugo Id á rra g a , Filosofía.

berlo, pero muchos, si no es que todos en alguna (y no poca) medida, he­ mos previsto cuidadosa­ mente el futuro de nues­ tra pareja. Cálculos eco­ nómicos y sentim enta­ les: «no la amo suficien­ te y no le apostaré, en­ to n ces, m ás de tanto tiem po y tantas ganas (¿y tanto dinero?)»; «me ama tanto que me llevará flores y me invitará a comer, esa noche... cocinará él». Fríamente cal­ culada la vida y la muerte; racionalmente, es­ tadísticamente, cuantitativamente y lógica­ mente hecha la vida más aburrida de todas. En síntesis: la previsión es uno de los an­ helos y de las prioridades de un racionalismo fuerte. En nuestras vidas eso ha significado escandalosas prácticas como que, incluso cuando le apostamos a una «pareja abierta», analizamos cuidadosamente las realidades y posibilidades (mías, de mi pareja, de la rela­ ción, etc.) y prevemos que en la fiesta X (espacio-temporalmente precisable) mi pareja me será infiel, o yo tendré grandes probabilida­ des de serle infiel. Cálculos estrictos de los

«Reivindiquemos el papel de la intuición, de lo que carece de razón pero existe y nos llena de emociones y ganas de vivir».

comportamientos: te lo diré, me lo dirás, reac­ cionaré así y asá, finalmente me perdonarás, etc. Amaré corriendo sólo esta probabilidad de riesgo y no otra, nada se escapará de mis cálculos. Te conozco bien, quiero decir, te ra­ cionalizo bien: no me harás X y, en cambio te haré Y. Incluso en el sexo hemos cometido la torpeza de planearlo y preverlo todo: no a la conquista: te quiero comer, ¿te dejas?, te pro­ meto un orgasmo de tantas por tantas dimen­ siones, 5 poses, nada de eyaculación precoz, etc. Hasta aquí la segunda implicación nociva de la racionalidad. Una propuesta botada al aire

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«Ahorramos para los hijos que aún no sabemos si tendremos; proyectamos, por medio de un cálculo riguroso de probabilidades, qué casa y qué carro poseeremos».

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Un propuesta sencilla y botada al aire, para sólo despertar calores y fríos: reivindiquemos el papel de la intuición, la posibilidad del ries­ go y la sorpresa, de lo impredecible, de lo caó­ tico, de lo que carece de razón pero existe y nos llena de emociones y ganas de vivir. Apostémosle, no a una reducción al ab­ surdo, sino al ridículo. No a la previsión sino a la sorpresa, a lo inesperado, a lo instantá­ neo. No preveamos, no falseemos, sólo viva­ mos libremente, desprendidos de la razón como garante de verdadera vida. Que seamos capaces de reconocer las implicaciones ne­ fastas que para el ámbito exclusivo del amor ha tenido el racionalismo radical y podamos darle entonces posibilidad a nuevas oportu­ nidades de acción y pensamiento. Juguemos a nuevas cosas y que no nos importe cuá­ les. n


U H conTEXTO

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D inám ica S o c ia l

La concentración de la propiedad de los medios y la tensión entre la tendencia homogeneizadora y la diversidad cultural de los pueblos deben llamar la atención sobre la importancia de la comunicación masiva en tiempos de globalización. Por Germ án Paul Cáceres, Econom ía Sin duda, la globalización no sólo es un proceso histórico sino que además incorpora múltiples dimensiones. Y es muy relevante el papel de los medios de comunicación en este proceso en su actual coyuntura: concentra­ ción de la propiedad de los medios en pocas manos y tensión entre la tendencia homoge­ neizadora de la globalización y la diversidad cultural de los pueblos. La amenaza del poder mediático, aparte del peligro antidemocrático de la concentración www.unal.edu.co/uncontexto

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La comunicación masiva, una dimensión de la globalización

oligopólica, está en la cada vez mas contun­ dente ofensiva cultural que, a través de los medios masivos, intenta moldear las identida­ des conforme a los intereses del capital más competitivo. El impacto de la globalización de los me­ dios de comunicación se deja ver en el avasa­ llamiento de identidades culturales, notable por ejemplo en Asia tras la intromisión impe­ rialista en países como Afganistán e Irak. Pero tal avasallamiento es, como la globalización misma, un proceso mundial, que responde a las lógicas del capital pero que se sustrae del ámbito puramente económico. La situación es más o menos la siguiente: tras el acaparamiento de la posesión de los medios por parte de poderosos y restringidos grupos, éstos se han convertido en teatros propicios para la transmisión de los intereses del mercado, buscando consolidar una socie­ dad de consumo, para lo cual tienen que su­ primir componentes de la identidad de los pueblos y penetrar con su parafernalia, aco­ plando para si a dichas comunidades; pero por otra parte, se presenta un resistencia de dichas culturas a prescindir de lo que para si han construido. La cultura es la esencia misma de los pue­ blos, la globalización en cambio (específica­ mente en países dependientes como el nues­ tro) ha sido generalmente un asunto exógeno,

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asimilado sin innovaciones propias. Por lo cual, se presenta un conflicto cuyo canal de propagación son justam ente los medios de comunicación. Con los adelantos tecnológicos los dife­ rentes medios han adquirido herramientas muy eficaces para emitir, además de mensajes polí­ ticos e ideológicos, las ‘señales del mercado’ que indican el resultado de la ley de la selva, o sea, capitales que por sus condiciones inicia­ les logran posicionarse sobre los demás, in­ tentando modificar con la participación de los medios los patrones de consumo e inclusive, de comportamiento de la población objetivo. Es la configuración de una relación com­ plementaria entre producción de consumo y su estantería de exhibición y venta: los me­ dios masivos de comunicación, que cumplen así un papel fundamental dentro del engrana­ je del sistema. Por supuesto, más factores se hacen pre­ sentes aquí y la globalización de los medios de comunicación es sólo un aspecto, pero lo importante es subrayar que uno de los ele­ mentos distintivos es la tensión entre los prin­ cipios étnicos, sociales y culturales y la am­ pliación de las relaciones de mercado a la es­ fera de la identidad cultural. Es la pugna entre la identidad de los pueblos y la sociedad de mercado. J J


Opinión / Amazonia y Chocó, en riesgo

Biodiversidad y

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mzacion w

Fotos por G ru p o de Sociología Rural I I . 2003-11.

sis de sus causas estructurales: políticas, econó­ micas y sociales (WRM, 2002). Por ejemplo, hoy se sabe que el calentamiento global es una de las mayores amenazas para la diversidad. No obstan­ te, la solución que han venido implementado gobiernos y agencias de cooperación internacio­ nal para superarlo, la cual consiste en transformar grandes extensiones de bosque natural y biodiverso en inmensos sumideros de carbono, me­ diante la homogeneización de sus especies, es incluso peor (WRM. 2001). Pero no todo ha sido malo y durante el proce­ so muchas cosas se han aprendido y conquista­ do. Una de ellas ha sido la creación de innumera­ bles parques y reservas naturales en todo el pla­ neta. Según el WRM, la administración ‘conjun­ ta y autónoma’ de estas zonas por parte de los pobladores locales (indí­ genas, afrodescendientes y campesinos) con el apoyo de entidades gu­ bernamentales y ONG ha demostrado ser «un pilar fundamental para la conservación de la diversi­ dad biológica» (2004). El problema es que estas reservas están siendo amenazadas por los enfo­ ques economicistas que sólo ven en ellas fuen­ tes ‘infinitas’ de riqueza (madera petróleo, mine­ rales) que de forma irracional están siendo des­ aprovechadas, lo que ha propiciado su desapari­ ción de forma dramática En Colombia uno de los ejemplos más recientes al respecto fue el de los indígenas Embera y U’wa a quienes, en nombre del ‘de­ sarrollo’, se les han violado sus derechos más fundamen­ tales: han sido desplazados y, en algunos casos, asesina­ dos para dar paso a la explo­ tación petrolera (W RM,

«La crisis ambiental es un problema intrínsecamente social».

«La vida no tiene cabida dentro del paradigma económico predominante».

El actual paradigma predador de desarrollo ha — puesto en nesgo la estabilidad de los ecosistemas del mundo y, por tanto, de la vida.

«Debemos buscar alternativas frente al actual paradigma predador de desarrollo».

2001).

Aun cuando en ocasiones los gobiernos na­ cionales quieran comprometerse con la preserva­ ción de estas regiones, las presiones ejercidas por entidades como el FMI, el BM y en general las agencias de cooperación internacional para implementar sus ‘panaceas económicas’ de ori­ gen neoliberal, que esencialmente consisten en reducir y debilitar todavía mas las entidades gu­ bernamentales, obligan a estas administraciones a devastar sus territorios y a entregar su patrimo­ nio con la esperanza de mantenerse al día con la deuda externa. Es evidente que la conservación de la vida no tiene cabida dentro del paradigma económico predominante, pues a los neolibera­ les poco o nada les interesa pensar en las genera­

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ciones futuras. Por lo tanto hay que construir colectivamente uno nuevo donde se supere el enfoque antropocéntrico donde la naturaleza no posee un valor en sí misma sino solo en cuanto recurso natural, que entre otras cosas ha sido una de las razones por las cuales ha sido devora­ da sin piedad por los apetitos insaciables del hom­ bre, incluso en los sistemas socialistas. Desde esta nueva perspectiva es necesario cuestionar los supuestos sobre los cuales descansan las negociaciones que hoy en día se están llevando en todo el mundo para imponer zonas de libre comercio y darle vía libre a la globalización, bajo el supuesto esotérico y dogmático de que ‘la mano invisible del libre mercado’ mantendrá todo en perfecto equilibrio. Como catastróficamente lo han demostrado experiencias acumuladas en el pasado, las con­ secuencias de este tipo de acuerdos en términos sociales, económicos y ambientales son en la mayoría de los casos catastróficas e irreversibles. Por lo tanto decisiones tan trascendentales como estas no se pueden dejar en las manos de unos cuantos ‘expertos’, menos aun cuando ellos han demostrado una y otra vez estar al servicio de los más poderosos. Pensar globalmente y actuar lo­ calmente, y buscar alternativas a nivel microsocial pero unirse a escala mundial para cuestionar y destronar el actual modelo de desarrollo me­ diante la construcción democrática y participativa de formas de verdadero progreso social pare­ cen ser las herramientas más eficaces con las que actualmente contamos para hacerles frente a las arbitrariedades del sistema neoliberal. Volviendo al caso colombiano, regiones como la Amazonia y el Chocó poseen grandes poten­ ciales para buscar un tipo desarrollo alternativo. En primera instancia cuentan con una in­ mensa riqueza biológica ampliamente conocida por las co­ munidades locales, cuya sabiduría mile­ naria en muchos ca­ sos ha demostrado ser ambientalmente más eficiente y socialmente mucho más justa que el conocimiento científico de los llamados ‘expertos’(CADMA, 1994). Ade­ más, estos ecosistemas le prestan al país, a la región y al mundo una larga lista de servicios ambientales que hasta el momento no se han sa­ bido valorar (Taylor, 1999). Desde luego, no se puede pasar por alto el potencial ecoturístico que poseen dos de las selvas más exóticas del plane­ ta (Echavarria 1998: Sinchi, 2001:46,56). Empero, para impulsar estos tipos de desarrollo alternati­ vo hace falta mayor inversión del gobierno y del sector privado en todos los niveles de manera sostenida y dándole prioridad a la cualificación del recurso humano. J¡]

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Por Alejandro Rico, Sociología Colombia posee dos de las regiones más biodiversas del mundo. De un lado el 35 por ciento de su territorio hace parte de la Amazonia (Sinchi, 2001:11), la cual alberga más de la mitad del patri­ monio biológico del mundo, la mayoría aún sin estudiar y en peligro de extinción (CADMA, 1994). Del otro, cuenta con la región del Chocó biogeográfico que se extiende sobre una superficie de 75.000 Km. y que posee «la mayor concentración de biodiversidad del mundo en cuanto a número de especies por hectárea» (WRM, 2001). Sin em­ bargo, los irracionales, poco eficientes y nada ecológicos métodos con los que los ‘nuevos ac­ tores’ de estas regiones han venido explotando sus riquezas (Cortés, 1999), sumados a la comple­ jidad y fragilidad que las caracteriza, han ocasio­ nado su devastación (Crizón, 2001:17). Al des­ aparecer estos ecosistemas también lo hacen los pueblos que dependen de ellos para la satisfac­ ción de sus necesidades físicas y espirituales (Sinchi, 2001:60). Hoy Colombia os­ tenta «la quinta tasa de deforestación en el ám­ bito mundial» (Puentes, 2002). La ganadería ex­ tensiva, los cultivos ilícitos y las prácticas made­ reras, agroindustriales, mineras y petroleras son los principales culpables de ello. A su vez, la de­ forestación es la principal causa de la pérdida de nuestra biodiversidad (Crizón, 2001:17). Sólo en la Amazonia colombiana debido a la colonización se ha deforestado cerca de 7 millones 500 mil hec­ táreas (Sinchi, 2001:24). Estos procesos se han caracterizado por ocasio­ nar altos impactos am­ bientales, por contribuir poco al desarrollo eco­ nómico, social y cultural de la región y por ser fuente de innumerables conflictos económicos, políticos y étnicos. Por ello, la crisis ambiental es un problema intrínsecamente social. Usualmente las empresas colonizadoras, ac­ túan al margen de la ley, ya sea porque legalmen­ te no existen o porque haciéndolo no cumplen con los requisitos estipulados para el desempe­ ño de sus actividades, sin que el Estado pueda hacer nada al respecto debido a la debilidad que le es propia (Rojas, 1997). No obstante, también es común que los gobernantes de estas ‘regio­ nes olvidadas del país’ propicien la incursión de estas prácticas justificándolas en nombre del ‘pro­ greso’, ideal que por lo demás es anhelado con desesperación por los miles de personas que han arribado allí huyendo de la violencia y la pobreza generalizada (Lenis, 1999:68). Desde hace algunas décadas grandes esfuer­ zos se han hecho alrededor del mundo entero para conservar la biodiversidad, pero de poco han servido, ya sea porque se han adoptado so­ luciones del todo inapropiadas o/y porque a la hora de la verdad, nadie se ha comprometido con los sacrificios que ello implica. Además, la mayo­ ría de estas acciones han dejado de lado el análi­

M e d io A m b ie n te


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M edio Am biente

Opinión / El problema ambiental también es social

Mitos y utopías del ambientalismo

Por Alvaro Parrado Barbosa, C olectivo am biental Es común encontramos con movimientos, grupos, partidos políticos y ONG que dicen trabajar por mejorar nuestros medio ambien­ te. Contamos con un M inisterio del Medio Ambiente que dicta normas en materia ambien­ tal y que se apoya en una extensa estructura burocrática como el Sistema Nacional Ambien­ tal. A nivel mundial existen organismos multi­ laterales que se encargan de estos temas y hemos sido testigos de varias cumbres inter­ nacionales sobre medio ambiente y desarro­ llo sostenible. A pesar de que el tema ambiental está apa­ rentemente tan metido en nuestra cotidiani­ dad, es poco lo que realmente sabemos; lo reducimos al ecologismo y conservacionismo, sin considerar que el problema ambiental es también un problema social, político, eco­ nómico y cultural. A continuación se presen­ tan algunos ejemplos de esta situación: Muchos hablan de la deforestación de la Amazonia, pero pocos hablan de la relación directa que hay entre el desplazamiento de la población campesina hacia esta gran reserva de la humanidad y la violencia y la pobreza a que están sometidos. Autoridades ambientales como la CAR prohíben intervenir los páramos, sin tener en cuenta que miles de familias derivan su sus­ tento de las actividades agropecuarias que tienen establecidas en estos ecosistemas. La guerra que ha declarado el presidente Bush a Irak no es más que una guerra por el petróleo, recurso natural que irriga las arte­ rias del capitalismo. Hace tres años en Bolivia se libró lo que se denominó la «guerra del agua», debido a que una multinacional se apropió de las prin­ cipales fuentes de abastecimiento del recurso

que será el principal proveedor de agua del centro del país. Así pues, vemos como el ambientalismo no se limita a proteger los arbolitos y los animalitos con un espíritu romántico, sino que intenta comprender las complejas relaciones entre las conflictiva comunidad humana y su ambiente, entendiendo que cualquier solución debe partir de la justicia social, de la voluntad política y del respeto a cada cultura. La humanidad tiene la doble condición de ser la causa de los problemas ambientales y al tiempo tener en sus manos las soluciones: ¿de qué lado está usted? 2

en la provincia de Cochabamba. Se espera que en un futuro no muy lejano, las grandes gue­ rras mundiales sean por el agua; los pueblos ya no lucharán por la acumulación de capital y poder, sino sencillamente por su supervi­ vencia. Para no ir muy lejos, en Colombia el con­ flicto armado se hace más intenso en las zo­ nas ricas en recursos naturales, como las Se­ rranías de San Lucas y Ayapel que algunos describen como montañas de oro, el Magda­ lena Medio que cuenta con uno de los mejo­ res suelos del país y el páramo de Sumapaz,

Reseña / Semana ambiental 2004 Por Colectivo A m biental, grupo de trabajo

UncoNTEXTO

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colectivo _ambiental@yahoo.com

Entre el 17 y el 21 de mayo se llevó a cabo en la Facultad de Agronomía, la segunda se­ mana ambiental UN, convocada por el grupo de trabajo Colectivo Ambiental, que desde hace dos años ha venido generando un traba­ jo continuo con el propósito de brindarle a la Universidad espacios donde se discutan te­ mas ambientales, puesto que consideramos que muchos de los problemas del mundo mo­ derno, incluido el deterioro ambiental, se ori­ ginan en la falta de educación ambiental por parte de las comunidades y en general de las instituciones públicas que no brindan este tipo de educación. www.unal.edu.co/uncontexto

Como apartes de las discusiones e inicia­ tivas que se generaron dentro y a partir de la semana ambiental podemos contarles que los temas tratados se centraron en tres grandes ejes temáticos: tecnología, política y cultura. Participaron expositores de instituciones re­ conocidas en este ámbito como la Universi­ dad de los Andes, la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales UDCA, la Universi­ dad Javeriana, el Ministerio del Medio Am­ biente y la Universidad Nacional de Colom­ bia, entre otras. Se recogieron las iniciativas tanto de las instituciones como de grupos de trabajo de la Universidad, para articular es­ fuerzos y promover propuestas que nos lle­ ven a generar una verdadera educación y con­ ciencia ambiental encaminada a integrar a las comunidades y generar respuestas positivas. Consideramos que se cumplieron las ex­ pectativas, ya que se generó un espacio de discusión y análisis de temas am bientales

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para la comunidad académica de la Universi­ dad y se dieron a conocer algunos trabajos que se realizan en la Universidad dentro del área ambiental. El evento contó con el apoyo de la Dirección de Bienestar Universitario, el Centro de Investigación y Estudios Rurales, CIER y del Instituto de Estudios Ambientales de la U niversidad Nacional de Colombia, IDEA. 2 Vea la re se ñ a de e ste g ru p o en www. unal. edu. co/uncontexto


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UNContexto - Publicación estudiantil de la Universidad Nacional de Colombia - Sede Bogotá nro. 6 by Programa Gestión de Proyectos, Universidad Nacional de Colombia. - Issuu