En "Obras de mediano y gran formato" Abigaíl Varela nos sigue demostrando que es poseedor de un lenguaje y una técnica en la escultura indudablemente definida. Su estilo figurativo cautiva por una identidad muy particular, basada en sus propias consideraciones sobre la estética de lo bello en la figura humana. En efecto, su musa es la mujer, y es en ella, sobre su fisonomía, donde se centra buena parte de sus estudios.