La monografía analiza las posibilidades del ferrocarril y del transporte marítimo de corta distancia para que puedan constituirse alternativas a la carretera.
Se evalúan las proyecciones recogidas en el PEIT identificando los posibles estrangulamientos que la trayectoria mantenida puede generar en un futuro, dada la restricción que suponen los Pirineos. Por otro lado, nuestras propias previsiones al respecto inciden en criterios de sostenibilidad de tal modo que la diversificación de patrón modal no es sólo conveniente por la restricción física de la carretera. La apuesta por el ferrocarril y el TMCD es obligada, si bien las dificultades inherentes a la misma son de notable importancia.
En definitiva, el trabajo aporta materiales para contribuir al debate que vivirá la economía española los próximos años en la medida que, por el momento, la competitividad de nuestro comercio exterior no se ve acompañado por la articulación de la política europea de transportes en lo concerniente a patrón modal.