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Conexiones UVAQ No. 91 Educar la conciencia, transformar la sociedad

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ANACLETO GONZÁLEZ:

EDUCAR LA CONCIENCIA, TRANSFORMAR LA SOCIEDAD

LA EDUCACIÓN NO CONSISTE SIMPLEMENTE EN TRANSMITIR INFORMACIÓN, SINO EN FORMAR PERSONAS CAPACES DE VIVIR CON COHERENCIA.

Imagen: vaticannews.va

LAICOS DEN TESTIMONIO

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ANACLETO GONZÁLEZ: EDUCAR LA CONCIENCIA, TRANSFORMAR

LA SOCIEDADS

PÁGINA 6

ESTADO NOS CUIDA?

PÁGINA 30

Mtra. Lydia Nava Vázquez Rectora

Mtra. Susana García Ramírez Secretaria Académica

C.P. María Inés Pérez Alfaro Secretaria Administrativa

Mtro. José de Jesús Castellanos López Director

LCC Pedro A. García Escamilla Edición y diseño

UVAQ

Campus Santa María

Av. Juan Pablo II, No. 555

Col. Santa María de Guido

C.P. 58090

Morelia, Michocán, México.

Los artículos publicados no necesariamente expresan la filosofía y pensamiento de la Universidad; son responsabilidad de los autores.

Marzo de 2026 www.uvaq.edu.mx

De la intransigencia a la negociación

EN LAS REDES SOCIALES HAN IRRUMPIDO CON FUERZA NUMEROSOS VIDEOS, MENSAJES Y LIGAS QUE ABORDAN EL TEMA DE LA CRISTIADA, A CIEN AÑOS DEL CONFLICTO ARMADO QUE ENSANGRENTÓ A BUENA PARTE DEL PAÍS. LOS ENFRENTAMIENTOS ENTRE LAS GUERRILLAS CATÓLICAS Y LAS FUERZAS FEDERALES, ARROJARON UN SALDO CERCANO A LOS 250 MIL MUERTOS POR PARTE DE AMBOS MANDOS.

Sin embargo, durante muchos años se guardó un silencio generalizado sobre ese conflicto, con la excepción de algunas obras históricas como la Antonio Rius Facius, Por Dios y por la Patria, las alusiones a la misma por parte de José Vasconcelos, algunas memorias de sobrevivientes o novelas alusivas a la sangrienta persecución por parte del gobierno de Plutarco Elías Calles. El conflicto fue consecuencia de la resistencia de los católicos a una legislación producto de un jacobinismo trasnochado que se plasmó en la Constitución de 1917, cancelando la libertad de educación, desconociendo a la Iglesia a la vez que

buscaba controlarla, ratificando la expropiación de las Iglesias, prohibiendo a la misma y a los religiosos el derecho a la propiedad y la desaparición de las órdenes religiosas.

Desde su aparición, la Constitución del 17 fue rechazada por la jerarquía y los laicos, pues iba más allá de lo plasmado en la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma, cuyos efectos habían sido atemperados con el modus vivendi establecido durante el gobierno de Porfirio Díaz, pero interrumpidos durante la lucha revolucionaria, con diversas acciones contra la Iglesia, principalmente por los aliados de Venustiano Carranza.

La cristiada es la historia de la guerra mexicana por la libertad religiosa. Foto: zendalibros. com

Como han señalado muchos historiadores, la Constitución de 1917 fue elaborada principalmente por un grupo faccioso de revolucionarios que, incluso, fueron más allá de lo que proponía Carranza, ignorando a muchos de los grupos que habían participado en la contienda y, desde luego, al resto de la población.

La reacción de los católicos no se hizo esperar. Se fundó, por ejemplo, la Unión Nacional de Padres de Familia en defensa del derecho de los padres a elegir el tipo de educación deseada para sus hijos. La jerarquía solicitó de inmediato ser tomada en cuenta y que se modificaran los artículos que, en la práctica, cancelaban la libertad religiosa, proponiendo respetuosamente a las autoridades dichos cambios. Pero fueron ignorados.

Más allá de estos intentos, la vida religiosa continuó y la labor social de los católicos también a pesar de intentos de controlar a la Iglesia, como en Jalisco, o de sucesos como la bomba colocada los pies de la Virgen de Guadalupe. Hubo escarceos por aquí y por allá que fueron subiendo de tono hasta que Calles se radicalizó y pretendió reglamentar el artículo 130 Constitucional y modificó el Código Penal, calificado como le Ley Calles, buscando el control de la Iglesia de manera radical, que a pesar de los intentos de negociación por parte de la Jerarquía con el Primer Mandatario, no prosperaron, dando pie a una resistencia civil con un boicot económico y social que buscaba influir sobre el Gobierno, como una especie de referéndum ciudadano, para que se percatara de que la sociedad no estaba de acuerdo con la legislación anticatólica ni con las medidas persecutorias que se aplicaban e, incluso, ya costaban la vida de laicos y religiosos.

La cerrazón e intransigencia de Obregón y Calles, que controlaban al Congreso, para atender la petición de una reforma constitucional pedida por la Iglesia y avalada por muchas organizaciones sociales, con cerca de dos millones de firmas, permitió declarar que se habían agotado los cauces pacíficos mediante los cuales se había buscado hacer los derechos ciudadanos y la libertad religiosa, desembocó en el levantamiento armado iniciado en 1926 y que duraría hasta 1929.

Tres años de lucha y muertes, incluso la del presidente re electo, Álvaro Obregón, así como de numerosos mártires que sin tomar las armas murieron danndo testimonio de su fe, fueron necesarios para que, finalmente, como consecuencia de los triunfos de los cristeros y la intervención norteamericana, se realizaran los llamados “acuerdos” que pusieron fin a la persecución radical –aunque no la solapada- y llevaron a la deposición de las armas de los cristeros, aunque sin que se reformara la Constitución y las leyes a que se oponían la Iglesia y los laicos. Se estableció un nuevo modus vivendi que duró hasta el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, quien, finalmente, atemperó la legislación, modificando los artículos 3º. 130 y 27 Constitucionales y las leyes que los regulaban, en un proceso que no termina de consolidar la libertad religiosa plena y reconocer el derecho de los padres de familia a elegir la educación que quieren para sus hijos e, incluso, se impone en la educación básica criterios ideológicos en contra de los de la familia y se merma la patria potestad.

José de Jesús Castellanos, Coord. Fundación Editorial Vasco de Quiroga

José Anacleto González Flores: Educar la conciencia, transformar la sociedad

AGRADEZCO PROFUNDAMENTE LA INVITACIÓN PARA PODER COMPARTIR

ESTE MOMENTO CON USTEDES, MAESTROS, ALUMNOS Y MIEMBROS DE ESTA COMUNIDAD EDUCATIVA QUE, CON SU TRABAJO COTIDIANO, SOSTIENEN UNA DE LAS TAREAS MÁS NOBLES QUE EXISTEN: LA FORMACIÓN DE LAS PERSONAS.

Mons. Ramón Castro Castro, Presidente del Episcopado Mexicano

Anacleto, un amante de la verdad Saludo con afecto a quienes han hecho posible este encuentro y me presento ante ustedes, antes que nada, no como alguien que viene a dar lecciones definitivas, sino como un discípulo permanente de la verdad. Como decía San Agustín de Hipona, “busquemos la verdad juntos; si alguno la encuentra primero, que la comparta con el otro”. En ese espíritu me acerco hoy a ustedes: Con la convicción de que la educación es un camino compartido donde todos aprendemos. Los maestros enseñan, los alumnos preguntan, la comunidad acompaña, y en medio de ese diálogo se va formando algo mucho más profundo que conocimientos: se forma la conciencia. Por eso, me alegra especialmente que esta reflexión se realice en un ambiente educativo, porque la historia que hoy queremos recordar tiene mucho que ver precisamente con el poder transformador de la educación. Cuando uno mira los grandes momentos de la historia, descubre que muchas de las personas que han marcado profundamente a su pueblo no

fueron necesariamente gobernantes ni militares, sino educadores: formadores de conciencia, hombres y mujeres capaces de despertar en otros el amor por la verdad y la justicia. La historia de México tiene varios de estos ejemplos, y uno de ellos es el de José Anacleto González Flores. A veces su nombre aparece ligado únicamente a un episodio doloroso de nuestra historia, el contexto de la Guerra Cristera, pero reducir su figura a ese momento sería empobrecer profundamente su legado. Anacleto fue mucho más que un mártir: fue un maestro, un formador de jóvenes, un pensador social, un hombre de familia y un laico que comprendió que la fe no puede separarse de la responsabilidad por la sociedad. Su vida nos recuerda que las convicciones profundas no nacen de la improvisación, sino de una formación seria, de una conciencia educada y de una vida interior cultivada.

Quizá por eso su figura resulta especialmente significativa para una comunidad educativa como la de ustedes. Porque Anacleto entendió algo que hoy sigue siendo fundamental: que la educación no consiste simplemente

en transmitir información, sino en formar personas capaces de vivir con coherencia.

En uno de sus escritos, él afirmaba con gran claridad: “La escuela no debe formar hombres que sepan muchas cosas, sino hombres que sepan ser hombres”. Esta frase, aparentemente sencilla, encierra una profunda sabiduría pedagógica. Hoy vivimos en una sociedad donde el conocimiento está al alcance de un clic, donde los datos se multiplican, donde las habilidades técnicas son cada vez más sofisticadas; pero al mismo tiempo vemos con preocupación que muchas veces falta algo esencial: la formación del carácter, la claridad de principios y la valentía para vivir de acuerdo con lo que uno cree. En ese sentido, la vida de Anacleto no es sólo una página de historia, sino una pregunta dirigida directamente a nuestras escuelas y a nuestras aulas.

El beato Anacleto

Por eso la pregunta que quisiera plantear desde el inicio de esta conferencia es muy sencilla, pero también muy profunda: ¿por qué hablar hoy de Anacleto González Flores? No lo hacemos por nostalgia del pasado ni por un interés meramente histórico. Hablamos de él porque su vida toca tres dimensiones que siguen siendo fundamentales para cualquier proyecto educativo serio: la formación de la conciencia, el compromiso con la sociedad y la coherencia personal. En un tiempo donde muchos jóvenes buscan referentes auténticos, donde los maestros enfrentan el desafío de educar en medio de una cultura fragmentada y donde la sociedad necesita ciudadanos capaces de defender la dignidad humana, la figura de Anacleto aparece como un testimonio luminoso. Él fue un hombre que creyó profundamente en la educación, que formó a generaciones de jóvenes y que mostró, con su propia vida, que las convicciones verdaderas se sostienen incluso en los momentos más difíciles. Por eso, al comenzar esta reflexión, quisiera invitarlos a mirar a Anacleto no sólo como un personaje del pasado, sino como un maestro que todavía tiene algo que decirnos. Un maestro que nació en la pobreza que se formó con esfuerzo, que amó profundamente el conocimiento, que educó a muchos jóvenes y que finalmente dio testimonio de una coherencia radical entre lo que pensaba, lo que enseñaba y lo que vivía. Como escribió el filósofo Søren Kierkegaard, “la vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero ha de ser vivida mirando hacia adelante”. Mirar la vida de Anacleto nos ayuda precisamente a eso: comprender el pasado para vivir el presente con

mayor claridad y construir el futuro con mayor responsabilidad.

Y así, con este espíritu, quisiera que nos acerquemos juntos a su figura no como quien contempla una estatua lejana, sino como quien escucha a un maestro que todavía nos interpela. Porque al final, la pregunta más importante no es qué ocurrió con Anacleto hace casi cien años, sino qué nos dice hoy su vida a nosotros: a los maestros, a los alumnos y a todos aquellos que creemos que la educación puede transformar verdaderamente a la sociedad.

I.UN MAESTRO QUE ENTENDIÓ QUE EDUCAR ES FORMAR LA CONCIENCIA

¿Cuál es la verdadera forma de educar la conciencia moral y la responsabilidad social?Si nos preguntamos seriamente cuál es la verdadera misión de la educación, tarde o temprano llegamos a una cuestión fundamental: ¿qué significa realmente educar la conciencia? En una sociedad que con frecuencia mide el éxito educativo por la acumulación de conocimientos, títulos o habilidades técnicas, existe el riesgo de olvidar que la educación posee una dimensión mucho más profunda. Educar no consiste únicamente en transmitir información, sino en formar personas capaces de discernir el bien del mal, asumir responsabilidades y actuar con libertad interior.

El gran pedagogo John Henry Newman afirmaba que “la conciencia es el primer vicario de Cristo”, es decir, el lugar interior donde la persona escucha la verdad y se deja orientar por ella. En ese sentido, toda auténtica educación debe conducir al desarrollo de una conciencia

recta, capaz de buscar la verdad y comprometerse con el bien común. Esta perspectiva resulta especialmente iluminadora cuando contemplamos la vida de José Anacleto González Flores, quien comprendió desde muy joven que el conocimiento sin conciencia puede convertirse en un instrumento vacío, mientras que una conciencia bien formada puede transformar profundamente a la sociedad. Su vida muestra que la educación verdadera no sólo prepara profesionales, sino ciudadanos responsables y personas capaces de vivir con coherencia.

1. “El Maestro Cleto”: pedagogía y liderazgo educativo

Una de las facetas más entrañables de la vida de Anacleto es el apodo con el que muchos lo recordaban: “Maestro Cleto”.

Este sobrenombre no era simplemente una expresión afectuosa, sino el reconocimiento espontáneo de su capacidad pedagógica. Incluso cuando aún era estudiante, tenía la habilidad de explicar con claridad temas complejos y de ayudar a otros compañeros a comprender lo que parecía difícil. No era raro que sustituyera a algún profesor o que se convirtiera en referencia intelectual dentro de su propio entorno académico. Su forma de enseñar no se basaba en la autoridad rígida ni en la simple repetición de contenidos; más bien, buscaba despertar en los demás el gusto por la verdad y el deseo de comprender. En este sentido, su estilo recuerda la pedagogía clásica de Sócrates, quien enseñaba mediante el diálogo y la pregunta, convencido de que la verdad debía ser descubierta interiormente por cada persona.

Monseñor Ramón

Castro Castro, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM). Foto: UPAEP

Anacleto comprendía que el verdadero educador no es aquel que impone ideas, sino aquel que ayuda a despertar la conciencia. En uno de sus escritos afirmaba:

“El maestro no debe limitarse a llenar la inteligencia del alumno, sino encender

en

su alma el amor por la verdad”.

Esta intuición pedagógica coincide con la tradición educativa cristiana que ve en el maestro un acompañante del crecimiento interior del alumno. Como afirmaba San Juan Bosco, uno de los grandes educadores de la historia: “La educación es cosa del corazón”. Anacleto vivía esta convicción en su relación con los jóvenes, pues no buscaba únicamente transmitir conocimientos, sino formar personas capaces de pensar con libertad y actuar con responsabilidad. Por ello su influencia en muchos jóvenes fue profunda y duradera: no sólo recordaban sus enseñanzas, sino el testimonio de coherencia que las acompañaba.

2. La formación de ciudadanos y no sólo de creyentes

Otro aspecto fundamental de la visión educativa de Anacleto es que nunca redujo la educación a una dimensión meramente religiosa o privada. Para él, la fe debía traducirse en responsabilidad social y compromiso con la construcción del bien común. Esta perspectiva lo llevó a promover una formación que integrara la dimensión espiritual con la dimensión cívica. En otras palabras, no se trataba únicamente de formar buenos creyentes, sino ciudadanos conscientes de sus deberes y derechos dentro de la sociedad. Esta visión coincide con lo que

más tarde afirmaría el magisterio social de la Iglesia. En la encíclica Centesimus Annus, Juan Pablo II recordaba que “una auténtica democracia sólo es posible en un Estado de derecho y sobre la base de una correcta concepción de la persona humana”. Para que esa concepción exista, es necesario que la educación forme conciencias capaces de reconocer la dignidad humana.

En la vida de Anacleto, esta convicción se tradujo en un intenso trabajo de formación social y cultural. Promovía la lectura, la reflexión política, la participación ciudadana y el compromiso con la justicia. Consideraba que un pueblo educado en la verdad y en la responsabilidad no puede ser fácilmente manipulado por el poder ni por la ideología. En este sentido, su pensamiento coincide con la advertencia de la filósofa Hannah Arendt, quien señalaba que la educación tiene la misión de preparar a las nuevas generaciones para asumir el mundo con responsabilidad. Si la educación fracasa en esta tarea, la sociedad corre el riesgo de caer en la superficialidad moral y en la indiferencia frente a la injusticia. Anacleto comprendía que la educación debía formar personas capaces de defender la dignidad humana incluso en contextos difíciles.

II. LA COHERENCIA RADICAL: CUANDO LA CONCIENCIA

MÁS QUE LA VIDA

Si la educación forma la conciencia y el compromiso social la pone en acción, existe todavía una dimensión más profunda que define la grandeza de una persona: la coherencia radical. La historia está llena de individuos que defendieron ciertos principios mientras

las circunstancias les resultaban favorables, pero que los abandonaron cuando apareció el peligro o el sufrimiento. En cambio, hay hombres y mujeres que permanecen fieles a sus convicciones incluso cuando esa fidelidad implica un sacrificio extremo. En la tradición cristiana, este testimonio recibe el nombre de martirio, palabra que proviene del griego martyria y significa precisamente “testimonio. La vida de José Anacleto González Flores alcanza, aquí su dimensión más profunda: la coherencia entre lo que pensaba, lo que enseñaba y lo que estaba dispuesto a vivir hasta las últimas consecuencias.

1. La espiritualidad

que sostenía su vida La coherencia radical de Anacleto no surgió de una actitud heroica improvisada, sino de una profunda vida espiritual. Quienes lo conocieron señalan que su vida estaba marcada por la oración constante, la participación en la Eucaristía y un profundo amor por la Iglesia. Estas prácticas no eran simples hábitos religiosos, sino la fuente interior de su fortaleza moral. La tradición cristiana ha insistido siempre en que la vida interior es el fundamento de toda acción auténtica. Como afirmaba Santa Teresa de Jesús, “quien a Dios tiene, nada le falta”. Esta convicción permitía a Anacleto enfrentar las dificultades con serenidad, sabiendo que la fidelidad a la verdad posee un valor que trasciende incluso las circunstancias más adversas. Su espiritualidad también se expresaba en una profunda sensibilidad social. Para él, la oración no era una evasión del mundo, sino una fuente de compromiso con la realidad. Esta visión coincide con la enseñanza del pensador Blaise Pascal, quien recordaba que el corazón humano posee una capacidad especial para percibir la verdad moral: “El corazón tiene razones que la razón no conoce”. En la vida de Anacleto, esta dimensión interior alimentaba su valentía pública. Su fe no lo alejaba de los problemas del mundo; al contrario, lo impulsaba a enfrentarlos con mayor claridad y responsabilidad.

2. El martirio como fidelidad a la conciencia

La fidelidad de Anacleto a sus convicciones lo llevó finalmente a enfrentar la persecución directa. Fue arrestado por las autoridades y

sometido a interrogatorios y torturas con el objetivo de obtener información sobre otros miembros del movimiento que defendía la libertad religiosa. Sin embargo, se negó firmemente a traicionar a sus compañeros o a renunciar a sus principios. Este momento revela el núcleo más profundo de su personalidad: la conciencia moral no puede venderse ni negociarse. El filósofo Immanuel Kant sostenía que la dignidad humana reside precisamente en la capacidad de actuar conforme al deber moral incluso cuando ello implica sacrificio. En palabras de Kant, “obra de tal modo que trates a la humanidad siempre como un fin y nunca como un medio”. Anacleto encarnó esta idea de manera radical, defendiendo la dignidad humana incluso cuando su propia vida estaba en juego.

Su muerte no fue un acto de desesperación, sino un testimonio de fidelidad. En la tradición cristiana, el martirio (no se interpreta como una derrota, sino como la expresión suprema de la libertad interior. Quien es capaz de permanecer fiel a la verdad incluso frente a la muerte demuestra que la conciencia humana posee una dignidad que ningún poder externo puede destruir. Por eso la figura de Anacleto se convirtió en un símbolo de coherencia moral y de valentía espiritual para muchas generaciones posteriores.

3. El perdón como testimonio final Uno de los aspectos más conmovedores de la historia de Anacleto es la actitud con la que enfrentó su muerte. Lejos de responder con odio o resentimiento, manifestó una profunda actitud de perdón hacia quienes lo perseguían.

Este gesto refleja una de las dimensiones más radicales del mensaje cristiano: la capacidad de responder al mal con el bien. En el Evangelio, Jesucristo enseña: “Amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen*” (Mt 5,44)*. Anacleto tomó estas palabras con absoluta seriedad y las convirtió en una forma concreta de vivir incluso en el momento final de su vida.

Este testimonio de perdón revela la verdadera grandeza de la coherencia moral. Ya Viktor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración nazis, escribió que la última libertad del ser humano consiste en elegir la actitud con la que enfrenta cualquier circunstancia. Anacleto ejerció precisamente esa libertad: eligió responder con dignidad, fe y perdón. De esta manera, su vida se convirtió en un testimonio luminoso de que la conciencia humana, cuando está profundamente arraigada en la verdad y en el amor, puede superar incluso las situaciones más extremas.

Conclusión: La educación que forma conciencias capaces de transformar la historia

Conviene ahora volver a la pregunta que nos acompañó desde el principio: ¿qué significa verdaderamente educar? En muchas ocasiones pensamos la educación únicamente en términos de conocimientos, habilidades o competencias profesionales. Sin embargo, la historia nos muestra que los grandes transformadores de la sociedad no fueron simplemente personas muy informadas, sino personas profundamente formadas en su conciencia. La vida de José Anacleto González Flores nos recuerda precisamente esto: que la educación auténtica no consiste sólo en llenar la

mente de ideas, sino en formar el corazón, fortalecer la conciencia y despertar el sentido de responsabilidad frente a la sociedad. Cuando la educación logra esto, entonces se convierte en una verdadera fuerza de transformación histórica,

Si contemplamos el camino de Anacleto, descubrimos un itinerario profundamente pedagógico. Primero fue un joven que comprendió el valor del estudio y del esfuerzo; después se convirtió en un maestro que despertaba en otros el amor por la verdad; más tarda asumió un liderazgo social que buscaba defender la dignidad humana mediante la organización pacífica; y finalmente vivió una coherencia tan profunda que estuvo dispuesto a dar la

vida antes que traicionar su conciencia. Este proceso muestra que las grandes decisiones de la vida no nacen de la improvisación, sino de una conciencia cultivada durante años de formación y de fidelidad a la verdad.

Por eso, al reflexionar sobre la figura de Anacleto en una comunidad educativa, la pregunta que emerge inevitablemente es muy concreta: ¿qué tipo de personas queremos formar? ¿Queremos formar únicamente profesionistas capaces de competir en el mercado laboral, o queremos formar personas capaces de pensar críticamente, de actuar con responsabilidad y de defender la dignidad humana incluso en circunstancias difíciles?

Anacleto González Flores, un jalisciense en la historia. Foto: opinionpolitica. com.mx

El filósofo Jacques Maritain advertía que una sociedad que descuida la formación moral de sus ciudadanos termina debilitando las bases mismas de la democracia y de la convivencia humana. Sin conciencia moral, el conocimiento puede convertirse en instrumento de manipulación; en cambio, cuando la conciencia está bien formada, incluso una persona sencilla puede convertirse en una fuerza moral capaz de iluminar a toda una comunidad. En este sentido, el testimonio de José Anacleto González Flores sigue siendo profundamente actual. En un mundo donde muchas veces se exalta el éxito inmediato, el poder o la comodidad, su vida nos recuerda que existen valores que no pueden negociarse la verdad, la dignidad humana, la libertad de conciencia y el compromiso con el bien común. Su ejemplo muestra que la verdadera grandeza de una persona no se mide por su influencia política ni por su riqueza material, sino por la coherencia entre lo que piensa, lo que enseña y lo que vive. Como escribió Kierkegaard, “la pureza del corazón consiste en querer una sola cosa”: la verdad. Y cuando una persona orienta toda su vida hacia esa verdad, su testimonio puede iluminar incluso a generaciones que nunca lo conocieron personalmente.

Tal vez por eso la figura de Anacleto sigue hablándonos hoy con tanta fuerza. Porque su vida nos recuerda que la educación es, en el fondo, una obra profundamente humana y profundamente espiritual. Educar es ayudar a cada persona a descubrir quién es, cuál es su responsabilidad en el mundo y qué valores está dispuesto a defender. Educar es formar ciudadanos capaces de construir una sociedad más

justa y más digna. Educar es despertar conciencias que no se conformen con la indiferencia ni con la injusticia.

En este horizonte, queridos jóvenes, no se conformen nunca con una vida pequeña, cómoda o sin ideales. El mundo ya está demasiado lleno de corazones resignados y de voluntades cansadas. Ustedes están llamados a algo más grande. Busquen sueños santos, sueños que nazcan de la verdad, de la justicia y del amor a Dios y a su entorno. No tengan miedo de que esos sueños parezcan demasiado altos; la historia siempre ha sido transformada por hombres y mujeres que se atrevieron a creer que la verdad vale la pena. Queridos docentes, no claudiquen cuando el cansancio llegue o cuando parezca que los frutos son pocos. Educar es sembrar en una tierra que muchas veces no veremos florecer, pero cada palabra verdadera, cada gesto de paciencia, cada exigencia que forma el carácter, va dejando una huella silenciosa en el alma de los jóvenes. Y a ustedes, querida Comunidad Educativa, se nos confía una misión aún mayor: vivir en unidad, caminar juntos, sostenernos mutuamente en la búsqueda de la verdad y en el servicio al bien común. Porque cuando una comunidad educativa vive en la verdad, en la fraternidad y en la esperanza, entonces se convierte en una verdadera escuela de humanidad. Que el testimonio de José Anacleto González Flores nos recuerde siempre que una conciencia recta puede cambiar la historia y que la fidelidad a la verdad, incluso en medio de las dificultades, es el camino más seguro hacia una vida plena y verdaderamente feliz.

“Al reflexionar sobre la figura de Anacleto en una comunidad educativa, la pregunta que emerge inevitablemente es muy concreta: ¿qué tipo de personas queremos formar? ¿Queremos formar únicamente profesionistas capaces de competir en el mercado laboral, o queremos formar personas capaces de pensar críticamente, de actuar con responsabilidad y de defender la dignidad humana incluso en circunstancias difíciles?”

Monseñor Ramón Castro, Presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

Fuentes de consulta:

•Abascal Carranza, S. (1987).José Anacleto González Flores: maestro y mártir. México: Editorial Tradición.

• Abascal Infante, S. (1962).La persecución religiosa en México. México: Editorial Jus.

• Concilio Vaticano II. (1965).Gaudium et spes: Constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

• (2013).Evangelii gaudium: Exhortación apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

• González Flores, J. A. (2004).Escritos y discursos. México: Editorial Tradición.

• Juan XXIII. (1963).Pacem in terris: Encíclica sobre la paz entre todos los pueblos fundada en la verdad, la justicia, el amor y la libertad. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

• Juan Pablo II. (1993).Veritatis splendor: Carta encíclica sobre algunas cuestiones fundamentales de la enseñanza moral de la Iglesia. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.

• Meyer, J. (1973).La Cristiada (3 vols.). México: Siglo XXI Editores. UPRESS.UPAEP

El Papa continuó su ciclo de catequesis dedicado a la Constitución conciliar Lumen Gentium Foto: radiomaria.mx

Que los laicos den testimonio de la fe en la sociedad

EL MIÉRCOLES SANTO, 1° DE ABRIL, EL PAPA CONTINUÓ SU CICLO DE CATEQUESIS DEDICADO A LA CONSTITUCIÓN CONCILIAR LUMEN GENTIUM, CENTRANDO SU REFLEXIÓN EN EL CUARTO CAPÍTULO SOBRE EL PAPEL DE LOS LAICOS: “LA IGLESIA, ESTÁ PRESENTE EN TODOS LOS LUGARES DONDE SUS HIJOS PROFESAN Y TESTIMONIAN EL EVANGELIO: EN LOS AMBIENTES DE TRABAJO, EN LA SOCIEDAD CIVIL Y EN TODAS LAS RELACIONES HUMANAS, ALLÁ DONDE ELLOS, CON SUS ELECCIONES, MUESTRAN LA BELLEZA DE LA VIDA CRISTIANA”.

Vatican News

“Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados”. Citando el pasaje de la Exhortación

apostólica Evangelii gaudium del Papa Francisco, el Papa León XIV introdujo la reflexión de su catequesis del Miércoles Santo, 1° de abril, centrada en el cuarto capítulo de la Constitución dogmática Lumen Gentium, dedicado a los laicos.

Ante unos 15 mil fieles, romanos y peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro para escuchar su reflexión y recibir su bendición apostólica, el Pontífice se detuvo en esta sección del Documento conciliar que se preocupa de explicar “en positivo la naturaleza y la misión de los laicos, después de siglos en los que habían sido definidos simplemente como aquellos que no forman parte de los clérigos o de los consagrados”.

La Constitución – añadió – no quiere que se olvide lo que ya había afirmado en el capítulo sobre el pueblo de Dios, es decir que la condición del pueblo mesiánico es la dignidad y la libertad de los hijos de Dios (cfr LG, 9).

“Cuanto más grande es el don, más grande también es el compromiso”, puntualizó el Papa León y por esto el Concilio, junto con la dignidad, subraya también la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo. Con el nombre de “laicos” - precisóel Concilio designa “a todos los fieles cristianos que, en cuanto incorporados al Pueblo de Dios por el bautismo, son partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejerciendo en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde”.

A continuación, el Papa Prevost, quiso releer “un pasaje muy hermoso, que habla de la grandeza de la condición cristiana”:

«Por tanto, el Pueblo de Dios, por Él elegido, es uno: ‘un Señor, una fe, un bautismo’ (Ef 4,5). Es común la dignidad de los miembros, que deriva de su regeneración en Cristo; común la gracia de la filiación; común la llamada a la perfección: una sola salvación, única la esperanza e indivisa la caridad» (LG, 32).

La dignidad y la libertad de los hijos de Dios

El Santo Padre evidenció que “antes que cualquier diferencia de ministerio o de estado de vida, el Concilio afirma la igualdad de todos los bautizados”.

La misión de los laicos en la iglesia y el mundo Junto con la dignidad, siguió explicando León, el Concilio subrayó también la “misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”, que “son partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejerciendo en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde”. El pueblo santo de Dios, por tanto, nunca es una masa informe, sino el cuerpo de Cristo o, como decía Agustín, el Christus totus: es la comunidad orgánicamente estructurada, en virtud de la relación fecunda entre sus formas de participación al sacerdocio de Cristo: sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial (cfr LG, 10).

En virtud del Bautismo, los fieles laicos participan al mismo sacerdocio de Cristo. De hecho, «Cristo Jesús, supremo y eterno Sacerdote, quiere continuar su testimonio y su servicio por medio de los laicos, los vivifica con su Espíritu y los impulsa sin cesar a toda obra buena y perfecta» (LG, 34).

León XIV recordó a su predecesor, Juan Pablo II y su exhortación apostólica Christifideles laici, en la subrayaba que el Concilio dedicó páginas espléndidas “sobre la naturaleza, dignidad, espiritualidad, misión y responsabilidad de los fieles laicos”.

Y los Padres conciliares, haciendo eco al llamamiento de Cristo, han convocado a todos los fieles laicos, hombres y mujeres, a trabajar en la viña. Y explicó que de este modo, su “venerado predecesor relanzaba el apostolado de los laicos, a quienes el Concilio había dedicado un Documento específico, del que hablaremos más adelante”.

El apostolado laical “El amplio campo del apostolado laical no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo”, dijo el Obispo de Roma, detallando que “la Iglesia, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios”. Y citando nuevamente la Constitución Apostólica Lumen Gentium, afirmó:

El mundo necesita que «se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz». ¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos!

Una Iglesia “en salida” abierta a la misión

Es la invitación a ser esa Iglesia “en salida” de la que nos ha hablado el Papa Francisco, subrayó León XIV: Una Iglesia encarnada en la historia, siempre abierta a la misión, en la que todos estamos llamados a ser discípulos-misioneros, apóstoles del Evangelio, testigos del Reino de Dios, ¡portadores de la alegría del Cristo que hemos encontrad!

Ya no es una democracia…

EL INSTITUTO V-DEM. DE LA UNIVERSIDAD DE GOTEMBURGO EN SUECIA, ES LA ABREVIATURA DE “VARIETIES OF DEMOCRACY”, INSTITUTO FUNDADO EN EL DEPARTAMENTO DE CIENCIA POLÍTICA POR ESTAFFAN I. LINDBERG EN 2014. INVESTIGA DE FORMA INDEPENDIENTE Y APORTA UNA BASE DE DATOS QUE AYUDAN A CONCEPTUALIZAR Y MEDIR LA DEMOCRACIA EN EL MUNDO.

Gerardo Mosqueda

V-Dem es un enfoque único para medir la democracia de forma histórica, multidimensional, matizada y desagregada, empleando metodologías de vanguardia. Varieties of democrcy. (V-dem) produce el mayor conjunto de datos en el mundo sobre democracia, con más de 31 millones de datos de 202 países desde 1789 hasta 2024. Con la participación de más de 4200 académicos y expertos en países, mide más de 600 atributos diferentes de la democracia.

De modo comparativo, según el reporte y resumen ejecutivo del informe sobre la democracia, los niveles de democracia para los ciudadanos promedio del mundo han involucionado a 1985, la democracia es la que más está perdiendo en términos de poder económico, se encuentra en su nivel más bajo de los últimos 50 años y estamos viviendo, en contraste, una verdadera ola mundial de autodegradación en la Europa del Este y en Asia Central y Meridional, son las regiones que más están sufriendo un declive especialmente pronunciado.

La falsa democracia tras los intereses de los que dominan el mundo.

Ilustración: pressenza.com

El mundo tiene menos democracias que autocracias, por primera vez en más de 20 años, las democracias liberales se han convertido en el tipo de régimen menos común en el mundo, casi tres de cada cuatro personas en el mundo viven ahora en autocracias, incluyendo a México.

La pérdida de la libertad de expresión es alarmante. Sus niveles han disminuido en 44 países y es la mayor cifra que se tenga registrada, tener elecciones limpias es una práctica en declive en 25 países, según el informe, la libertad de asociación se ha perdido 22 países y el Estado derecho en 18 países.

Hoy estamos en una ola de autocratización que está en aumento, casi el 40% de la población mundial vive en países autocráticos. Esto equivale a unos 3100 millones de personas y sólo el 6% de la población mundial viven en países que presentan mejoras en sus democracias internas.

La estrategia preferida de los países en vías de autocratización es la censura de los medios de comunicación, seguida del socavamiento de las elecciones y la sociedad civil, las autocracias son ahora mayoría en el mundo.

La pérdida de democracia en México es dramática, especialmente en los últimos tres años del sexenio anterior con su VICTORIA, el expresidente y su movimiento Morena condujeron al control monopólico de los poderes legislativo y también una mayoría de los estados en la República acompaña a esta realidad debilitamiento de las restricciones judiciales y el fortalecimiento de poder de los militares en asuntos civiles.

El reporte sobre la democracia, 2026 del Instituto. V-Dem contiene juicios severos sobre la situación política de nuestra nación; señalando que México ha dejado de ser considerado una democracia para entrar en la categoría de autocracia electoral, el Instituto atribuye esta caída, principalmente a la erosión de la independencia judicial y las restricciones a la libertad de prensa, en el índice 2025 el informe contiene señalamientos críticos al respecto del gobierno mexicano, y a su vez hay gobiernos que por sentirse reprobados cuestionan a menudo la neutralidad de los informantes en los países, no obstante para la comunidad internacional y los organismos de inversión sus reportes son una alerta roja sobre la estabilidad institucional del país.

Para los organismos que estudian las democracias del mundo, uno de los mayores peligros para una democracia liberal es la concentración de poder. Juntar la renovación de gobernadores o el congreso, con una figura presidencial fuerte argumentando el favor de sí misma para generar un “efecto arrastre” no obstante, que esa estrategia traerá como consecuencia que se debilite el voto diferenciado.

La democracia es una aspiración, una meta, un ideal. Pero, contrario a lo que nos han hecho creer, la democracia como sistema de gobierno simple y sencillamente no existe. Y esto se debe a que desde el origen de la civilización, el ejercicio del poder político ha sido siempre oligárquico.

Ilustración: manuelhborbolla.wordpress.com

El ciudadano tiende a votar por el bloque y no por las capacidades locales, lo que reduce la rendición de cuentas de los gobernantes y legisladores frente a sus electores inmediatos, por otro lado, estamos ante el escenario de un conflicto entre eficiencia vs. pluralismo, donde el argumento a favor en la narrativa oficial es la austeridad y la eficacia, entendida como el proceso más barato y un argumento más sería que es menos cansado para el electorado ir a las urnas una sola vez de tal manera que alinear los calendarios electorales, facilita la gobernabilidad; es decir, el ejecutivo suele tener mayorías más amplias, pero a costa del pluralismo, el Instituto mide que tanto las minorías tienen voz si todas las elecciones se sincronizan bajo una misma ola política.

Los contrapesos regionales tenderán a desaparecer si la renovación de mandatos locales coincide con una consulta de revocación de mandato

presidencial, lo que estamos viendo es el uso estratégico de un mecanismo de control ciudadano para convertirse en una herramienta de campaña para el partido en el poder. Dicho de otra manera, nacionaliza elecciones que deberían ser locales, distorsionando la agenda de cada estado.

El Instituto analiza con atención los indicadores de equidad de la contienda, si el aparato federal está volcado en una consulta nacional el mismo día que se elige alcaldes la ventaja para los candidatos del oficialismo es desproporcionada.

El intento de unificar todo en un Super Domingo electoral pone una presión inmensa sobre las autoridades electorales como por ejemplo el INE desde una perspectiva internacional. Cualquier fallo logístico en una elección masiva puede ser interpretado como una vulnerabilidad del sistema, algo que los índices de autocracia registran como una pérdida de capacidad estatal.

Finalmente, mientras que para el gobierno actual es una victoria deslegitimar y ahorrar, para los estándares de calidad democrática internacionales como los del Instituto V- Dem. está sincronización suele verse con cautela porque tiende a debilitar los contrapesos locales y fortalecer una visión de partido hegemónico.

El empeño de la presidenta y las tribus que manejan la agenda política del movimiento del oficialismo es una apuesta de alto riesgo que busca consolidar su liderazgo, pero que enfrentará importantísimos desafíos institucionales y políticos para el proceso electoral 2027.

Más que una salida, el gobierno actual está proyectando este ejercicio, como una ratificación de confianza y no como una revocación de mandato; si el resultado les es favorable, la presidente obtendría una especie de nuevo mandato popular para la segunda mitad de sus sexenios.

Debilitando con ello, las críticas de la oposición y también deslindarse en algún porcentaje importante de los calificativos del narcogobierno que le han acompañado desde el momento mismo de su sumisión, a la estrategia del anterior presidente.

La propuesta de realizar la consulta en junio de 2027, junto con las elecciones intermedias busca generar un efecto arrastre, esto podría beneficiar a los candidatos de su partido al nacionalizar las campañas locales bajo una figura presidencial, pero, convertir el sexenio en dos periodos de tres años, genera incertidumbre y puede derivar en una campaña permanente que descuide la administración pública por priorizar la popularidad.

Por ahora está muy claro que la presidente no cuenta con un cheque en blanco de los partidos aliados al movimiento y lo que hoy se conoce como el plan B electoral, podría terminar siendo la confirmación de una incompetencia política autócrata que los pone en el predicamento de hacer todo lo necesario para no perder el poder, esto ha hecho que las alianzas se vuelvan frágiles y por supuesto, genera debilidad en la agenda legislativa.

Si la oposición logra movilizarse, o si la participación ciudadana es baja, como sucedió en el 2022, el ejercicio podría interpretarse como una falta de interés ciudadano, restándole fuerza política, en lugar de sumarle. Aunque se argumenta un ahorro de hasta 5000 millones de pesos al unificar con las elecciones intermedias. El costo político de ser percibida como una estrategia electoral, podría alinear a sectores moderados.

No tendría caso discutir; a la presidente le conviene si su objetivo es asfixiar políticamente a la oposición y asegurar una mayoría legislativa en 2027. Sin embargo, no le conviene, si esto profundiza la percepción internacional de degradación democrática, o si las fricciones internas con sus aliados terminan por descartar otras reformas prioritarias.

La sangre que mancha la tierra grita, pero limpiar todo eso requiere de profundas conversiones. Foto: yoinfluyo.com

La exigencia natural del respeto a toda vida humana

LAS VIOLACIONES A LA VIDA HUMANA SON INCREÍBLES Y SE ELEVA LA HERIDA QUE NOS DEJAN CUANDO DEDICAMOS TIEMPO A PROFUNDIZAR EN EL DESPRECIO A ALGO TAN COTIDIANO E ÍNTIMO. HEMOS DE PONER TODO DE NUESTRA PARTE PARA DETENERLAS. AL PROFUNDIZAR EN EL VALOR DE LA VIDA EN GENERAL NOS DAMOS CUENTA DE LA EXTENSIÓN Y LA RIQUEZA DE ESA REALIDAD. Y DEL RESPETO Y DEFENSA QUE MERECEN LOS PORTADORES DE LA VIDA HUMANA.

La sangre que mancha la tierra grita con sonidos imperceptibles a nuestros oídos, pero estemos seguros de que limpiar todo eso requiere de profundas conversiones y de exigentes reparaciones.

Ya ante esta afirmación nos damos cuenta que no es poesía ni exageración afirmar que cuando se mancha la tierra o se poluciona el aire o el agua con sangre humana algo enorme se derrumba y eso exige reparación. Y se mancha con la guerra, o con cualquier tipo de agravio físico, psíquico o moral a las personas.

Las guerras causan gravísimas heridas físicas y morales en grandes extensiones y en densas poblaciones. El aborto y la eutanasia son también tremendos porque se singularizan a las personas y se añade el crimen de la injusticia. Y no solamente se trata del derramamiento de sangre sino también de toda calumnia o de discriminación que mengüe la calidad de vida de alguien.

A la luz de la fe se puede entender mejor la gravedad de lastimar a un hijo de Dios o de trasgredir la ley de Dios que detalla la maldad de dar muerte física o moral a cualquier persona. Pero mucho más a los indefensos o a los menores de edad. El Sumo Pontífice no se cansa de llamar a los líderes de las naciones a abrirse a la paz, a evitar tantas pugnas e incomprensiones que dejan una estela de lesiones muy grandes, tanto en personas inocentes como en personas agresoras. A estas últimas hay que seguirlas de modo especial para frenar sus abusos, pero también evitar que haya castigos indiscriminados.

El Papa enseña que: “La fe no es un acto ciego, un abandono de la razón

ni un refugio en una supuesta certeza religiosa que nos hace apartar la mirada del mundo”, afirmó. “Al contrario, la fe nos ayuda a ver las cosas como Jesús mismo las ve, con sus propios ojos”. También recalca que la violencia no causa paz, la paz tampoco proviene de la guerra. Invita a los cristianos a abrir los ojos para ver los sufrimientos ajenos, “y llevar a otros la luz del Evangelio mediante nuestro compromiso con la paz, la justicia y la solidaridad”.

La vida humana indudablemente es un don inviolable, pero en las relaciones sociales, a nivel mundial, está profundamente devaluada. En muchos países se incluye en la legislación el derecho al aborto y no dejan los intentos para que todas las naciones hagan lo mismo. Con lo cual se eleva a “derecho” la privación de la vida de los más indefensos. ¿No es una contradicción eliminar una vida humana? ¿No es la perversión de la Norma moral?

La defensa de la vida no es solo una cuestión de fe, es también una exigencia de la recta razón y de la ciencia. La biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado.

El seno materno no puede convertirse en un campo de exterminio con la finalidad de resolver problemas familiares graves como: la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda, problemas de salud o la confusión en las políticas públicas sobre la familia. El aborto no es una conquista sino un fracaso personal y social.

Prácticamente (el aborto) corrompe a las sociedades y a las personas debido a la confusión que se provoca en la mente de cada ciudadano. En muchos sitios se cuenta con instituciones que apoyan a las mujeres embarazadas en circunstancias de vulnerabilidad. Promueven el amor a la maternidad y prestan ayuda física y espiritual para sacar con bien el embarazo

incluso les apoyan si la familia de sangre no da facilidades para llevar a término el proceso. En circunstancias extremas ofrecen la posibilidad de abrirse a la adopción. La meta es que ninguna mujer tenga que recurrir al aborto por sentirse sola o sin recursos.

Es importante que las personas que no han tenido penurias serias -que les haya llevado a planteamientos drásticos para impedir la natalidad- tengan cercanía con casos que sí lo experimentan, entonces pueden crear redes de ayuda e impedir los crímenes contra la vida. A largo plazo los beneficios son muchos para quien presta tal ayuda y para quien la recibe.

Es muy importante lograr que los creyentes y personas de buena voluntad se conviertan en enamorados de la vida y así contrarrestan los efectos de los “acostumbrados” a la cultura del descarte.

Es muy importante lograr que los creyentes y personas de buena voluntad se conviertan en enamorados de la vida y así contrarrestan los efectos de los “acostumbrados” a la cultura del descarte. Foto: yoinfluyo.com

En este terreno (la defensa de la vida) se puede hacer mucho como las iniciativas no gubernamentales que acogen, acompañan

y ayudan de manera integral a las mujeres embarazadas o a migrantes.

Los resultados de tanto desmán ya se sufren con la falta de relevo generacional. Las futuras generaciones no darán crédito a la poca visión e incongruencia de sus antecesores. Necesitamos frenar situaciones anacrónicas como que en un hospital haya un grupo de médicos empeñados en salvar a un bebé, y en la puerta de al lado otros médicos matando deliberadamente a otro de la misma edad.

O desfigurar la ley de tal modo que lleve a castigar a quien daña el hábitat de animales en extinción y apoye el trabajo de los abortorios…Y esto no va contra el cuidado de todo entorno vital.

La solidaridad humana además de vivirse de tú a tú, se ha de fomentar en las relaciones internacionales. La ayuda personal debe llevarse a la

ayuda entre los pueblos, tengan el color de piel que tengan o la historia que en algunas épocas pudo ser antagónica. Los agravios se resuelven o no, pero no deben ser un lastre que justifique maltrato.

Todo tipo de experiencia debe atesorarse especialmente la de las consecuencias de las guerras. Es inconcebible la destrucción de patrimonios o de tesoros científicos o artísticos que son irremplazables. Reincidir es demencial.

La panorámica es inmensa, pero como la mayoría somos personas de a pie, nuestra colaboración a la paz es despedir a los miembros de nuestra familia con una muestra de cercanía para que salgan a cumplir sus deberes ciudadanos de buen humor y difundiendo cordialidad.

Campeón defensor de Cristo, y de la vida de las personas nonatas frente al aborto.

Foto: AP

Chuck Norris: Campeón de Dios por la vida

UN JOVEN EN SERVICIO MILITAR ACTIVO EN COREA DESCUBRIÓ LO QUE SERÍA SU VOCACIÓN: LAS ARTES MARCIALES, DE LAS QUE SE CONVIRTIÓ EN CAMPEÓN MUNDIAL FAMOSO, LO QUE LO LLEVÓ A SER EXITOSO ACTOR DE CINE Y TELEVISIÓN. ESO, QUIEN CONOZCA SU NOMBRE, CHUCK NORRIS, LO SABE. PERO LO MÁS IMPORTANTE ES SU PAPEL COMO DEVOTO CRISTIANO Y DEFENSOR DE LA VIDA DESDE LA CONCEPCIÓN. UN HOMBRE QUE USÓ SU FAMA PARA DEFENDER LA VIDA DE LAS PERSONAS NONATAS EN CONTRA DEL CRIMEN DEL ABORTO.

Salvador I. Reding Vidaña

Carlos Ray Norris nació el 10 de marzo de 1940, en Ryan, Oklahoma. Más conocido por su apodo: Chuck, y falleció a los 86 años el 19 de marzo de 2026. Ese día alguien escribió: “Hoy Chuck Norris venció a la muerte y marchó al cielo”, pensando en sus innumerables defensas de la fe cristiana y de la vida del nonato. Sus familiares publicaron un comunicado tras su fallecimiento inesperado: “Para el mundo, fue un artista marcial, un actor y un símbolo de fuerza. Para nosotros, fue un esposo devoto, un padre y abuelo cariñoso, un hermano increíble y el corazón de nuestra familia”.

Era miembro de la Iglesia Bautista Prestonwood, perteneciente a la Convención Bautista del Sur, en Dallas. En su segundo matrimonio, con Gena, quien leía la biblia, Chuck se interesó en esas lecturas, que él mismo continuó. Tras un cierto alejamiento de la fe, esas lecturas le convirtieron en un devoto cristiano, y de allí en un activo difusor de la palabra de Dios. Escribió varios libros y textos sobre temas cristianos. A lo largo de su vida, Norris se alejó de Dios en varias ocasiones, pero, escribió: “el Señor nunca se alejó de mí, se quedó conmigo todo el tiempo. Amén por eso, sí. Y simplemente alabo a Dios por ello”. Tras redescubrir su cristianismo por la Biblia, casado con

Gena escribió: “Es como si el Espíritu Santo me pegara y dijera: ‘Chuck’, es hora de volver a casa”.

Las noticias de su inesperada muerte llevaron a muchos conocedores de su activismo cristiano a hablar sobre su militancia cristiana y sus incansables esfuerzos en defensa de los bebés nonatos en contra del aborto, señalando esta práctica como crimen inaceptable.

Respecto a su madre Wilma y su esposa escribió: “Mi madre ha sido un ejemplo de perseverancia y fe toda su vida”. “Tuve una madre quien me mantuvo muy cerca del Señor en mis años de juventud”. “Mi madre ha rezado por mí toda mi vida, en las buenas y en las malas”, añadió. “Cuando estuve a punto de perder mi alma en Hollywood hace unas décadas, ella estaba en casa rezando por mi éxito y mi salvación. Incluso rezó para que encontrara a una mujer que cambiara mi vida, y funcionó”.

Respecto a Gena: “me ayuda a dirigir todos mis negocios […] pero, sobre todo, es la madre de nuestros gemelos, el amor de mi vida y mi mejor amiga”, afirmó. “Estoy profundamente agradecido a Dios por la influencia de estas dos mujeres increíbles en mi vida”.

Bravo por ese gran campeón defensor de Cristo, y de la vida de las personas nonatas frente al aborto.

¿El Estado nos cuida?

EL DISCURSO OFICIAL ES IMPECABLE: MÉXICO LIDERA EN LA ONU LA AGENDA DE LAS “SOCIEDADES DE CUIDADO” Y ELEVA A RANGO CONSTITUCIONAL EL DERECHO A SER CUIDADO, BUENO, CASI. SIN EMBARGO, TRAS PARTICIPAR DIRECTAMENTE EN LA XVI CONFERENCIA REGIONAL SOBRE LA MUJER (CEPAL, CDMX) Y EN EL RECIENTE 70° PERIODO DE SESIONES DE LA CSW EN NUEVA YORK, DESDE LA ASOCIACIÓN NACIONAL CÍVICA FEMENINA HEMOS CONSTATADO QUE LA REALIDAD PRESUPUESTARIA EN MÉXICO ES MENOS ROMÁNTICA QUE LA DIPLOMÁTICA.

Lo que el Gobierno presenta como vanguardia es, en los hechos, un ejercicio de maquillaje contable y un repliegue ante la sociedad civil.

El engaño del Anexo 31:

Re - etiquetando el bienestar

El flamante “Anexo 31” del Presupuesto 2026, dice consolidar el Sistema Nacional de Cuidados. Pero los datos no mienten: el 97.7% de ese monto son programas de transferencias monetarias preexistentes, como la Beca Rita Cetina o las Pensiones para el Bienestar.

Reclasificar el dinero en efectivo como “cuidado”, es una simulación. Estos programas carecen de indicadores que midan la reducción de la carga de trabajo en el hogar; de hecho, la Beca Rita Cetina (que representa el 27.6% del presupuesto del anexo) mide escolarización, no cuidados. Mientras tanto, la inversión en infraestructura real (estancias, comedores o lavanderías públicas) es un raquítico 2.23%. No nos están cuidando; están financiando su narrativa política.

La exclusión de la sociedad civil y el modelo de gobernanza

El sistema se construye en un peligroso aislamiento como lo ha venido haciendo. El Gobierno Federal se cierra a la colaboración con la sociedad civil, ignorando que el 85% de los alojamientos de asistencia social en el país son privados. Instituciones de fe y organizaciones civiles absorben hoy el trabajo que el Estado es incapaz de operar. Frente a este centralismo, existen alternativas. Actualmente, estamos

trabajando de la mano con el Municipio de Querétaro en un modelo de sistema de cuidados con un enfoque de gobernanza, de responsabilidad que sume el trabajo en territorio y la sistematización gubernamental. A diferencia del modelo federal, esta visión local entiende que el Estado no puede (ni debe) hacerlo solo: se requiere una red donde la sociedad civil organizada sea un pilar estratégico, no un enemigo a vencer.

La “desfamiliarización” como arma política Finalmente, hay un trasfondo ideológico preocupante. El concepto de “desfamiliarizar” los cuidados se ha introducido para romper el vínculo entre familia e instituciones sociales y públicas. Es una ironía punzante: el gobierno busca desmantelar la narrativa de la familia como núcleo de cuidado, justo cuando más depende de ella (y de las redes comunitarias) para cubrir sus propias carencias presupuestarias y operativas.

¿El Estado me cuida? Actualmente, no. Administra crisis con transferencias directas a través de los programas del bienestar, mientras en los foros internacionales presume un liderazgo de papel que en el hecho no cuida a las mujeres, las familias y las comunidades. Si el Sistema Nacional de Cuidados no transita hacia una gobernanza real, que incluya a la sociedad civil y a los modelos locales que ya funcionan, seguirá siendo lo que es hoy: mucha retórica, contabilidad creativa y las mismas mujeres cargando al país sobre sus hombros.

*Directora de Asuntos Internacionales ANCIFEM

Los niños necesitan un héroe

LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DEL NIÑO ES UNA OPORTUNIDAD PARA CUSTODIAR

SU INOCENCIA Y SU MIRADA LLENA DE ASOMBRO. ES CREER EN LA MAGIA DE LO COTIDIANO, TAL COMO NOS RECUERDA LA FRASE: “PARA QUE ALGO SEA ESPECIAL, SOLO HAY QUE CREER QUE ES ESPECIAL” KUNG FU PANDA. AL FINAL, SE TRATA DE VOLVER A LA ESENCIA QUE SEÑALA MATEO 18:3, RECORDÁNDONOS QUE SOLO SIENDO COMO NIÑOS ENTRAREMOS EN EL REINO DE LOS CIELOS.

Josué Herrera Maldonado

Hacerse como niño es cambiar de conducta, adoptar características infantiles como la confianza, la inocencia y la humildad, en lugar de buscar la grandeza o el poder y perdonar como dos niños jugando, que pelean pero al poco tiempo ya están jugando otra vez como si nunca hubieran peleado o se hubieran enojado. Sin guardar rencor como lo hacemos la mayoría de los adultos.

Esa inocencia que caracteriza a los niños y que ahora nos toca recordar y aprender de ellos, con una perspectiva pura, auténtica y maravillada del mundo, caracterizada por la falta de prejuicios, la sinceridad, la capacidad de sorprenderse ante lo simple y el perdón fácil; sin duda un privilegio de los niños que contrasta con la complejidad adulta y que invita a la alegría y la esperanza, aunque también implica una vulnerabilidad ante la maldad y la realidad dura que debe ser guiada.

Como padres de familia, maestros, adultos en general; convirtámonos en el héroe que los niños necesitan (tomada de la película Nacho Libre) sin alejarlos de la realidad, entendiendo que “Un héroe verdadero no lo es por

el tamaño de sus músculos, sino por el tamaño de su corazón.” Hércules y que “Ser valiente no quiere decir que tengas que ir buscando meterte en problemas” Mufasa, El Rey León

Haciendo que nuestros niños y niñas se sientan amados, escuchados, que sientan el apoyo, el respaldo y la confianza en la familia, esa familia que está presente, que los ayuda a ser valientes y que nunca los abandona; “Ohana significa Familia y tu familia nunca te abandona”, (Lilo y stitch) o “Nunca se le da la espalda a la familia, aun cuando ellos te la han dado a ti” (rápidos y furiosos) destacando la lealtad incondicional que debe existir en ese gran pilar que es la familia.

Recordemos a nuestros niños y adolescentes, el valor del amor en la familia, “El amor es poner las necesidades de otro antes que las tuyas.” — Olaf

Ese amor incondicional que se vive en la familia y que trasciende a la escuela y la comunidad; esta frase de Olaf resume el verdadero significado del amor, ya que

Foto: freepik.es

describe el sacrificio, ese componente esencial que hace que las relaciones funcionen en los momentos difíciles y que ayudan a los niños a ser resilientes a salir adelante a pesar de las adversidades; “La flor que florece en la adversidad es la más rara y hermosa de todas.” Mulán; a pesar del entorno adverso y de tendencias o ideologías erróneas debemos mantener firme la idea de una familia unida, de una sociedad justa, “El éxito no viene de gratis. Tienes que hacer todo lo que puedas para agarrar tu momento.” Ernesto de la Cruz – Coco. Sin perder la esperanza de que las cosas pueden cambiar

y mejorar si seguimos trabajando en los valores, defendiendo la verdad, la justicia, el bien y formando a nuestros hijos con congruencia e integridad. No pierdas la esperanza. Si lo haces, lo perderás todo” (La Señora Potts). Vivamos el presente y enseñemos a los niños a disfrutar cada momento; El ayer es historia, el mañana es un misterio, pero el hoy es un obsequio, por eso se llama presente. Kung Fu Panda; enseñar a los pequeños a vivir el regalo de cada día aprendiendo del pasado, solo como experiencia y esforzarse por un futuro mejor; “El pasado puede doler, pero tal como yo lo veo, puedes huir de él o aprender de él.” — Rafiki

Estimados padres de familia, maestros, sacerdotes, sociedad en general: debemos reconocer el inmenso valor y la profunda responsabilidad que Dios nos confía con cada niño que pone en nuestro camino.

Como nos recuerda una sencilla pero poderosa lección: ‘No existe un ingrediente secreto; solo debes creer en ti mismo’. Kung Fu Panda. Nuestra misión es ayudarles a descubrir esa fuerza interior que Dios ha depositado en ellos.”

Mateo 18:6: “Pero si alguien escandaliza a uno de estos pequeños que creen en mí, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo hundieran en el fondo del mar”, destacando la severidad del juicio.

LA VIRGEN

DE GUADALUPE, SIEMPRE ES

VIGENTE

La Fundación Editorial

Vasco de Quiroga presenta su nuevo libro llamado:

“Informaciones sobre la milagrosa aparición de la Santísima Virgen de Guadalupe”, una reedición de la obra publicada por el Padre Fortino Hipólito Vera; se respeta la historia y originalidad del texto, pero se agrega la actualidad y claridad necesaria en estos días.

Le invitamos a leerlo.

Busque el libro impreso en la UVAQ Campus Santa María. (Morelia, Michoacán; México).

O adquiera la versión digital a través de

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Conexiones UVAQ No. 91 Educar la conciencia, transformar la sociedad by Fundación Editorial Vasco de Quiroga - Issuu