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EL ESPECTADOR / JUEVES 10 DE ENERO DE 2 01 3
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El Festival en imágenes
Transmisión Hoy a las 10:00 p.m. vea por Señal Colombia Nápoles, del pasado al presente, concierto en el que se presentará la Nuova Compagnia di Canto Popolare, uno de los grupos más importantes de música renacentista popular italiana.
Uno de los momentos inolvidables del Festival de Música ha sido el ‘Stabat Mater’, de Pergolesi, interpretado por la soprano Valentina Varriale y la contralto Sara Mingardo, en el Teatro Adolfo Mejía. / Felipe Castaño Los brasileños Mônica Salmaso (soprano) y André Mehmari (piano) durante su presentación en la Serie Latinoamericana.
El Pentagrama
El arpista francés Xavier de Maistre ofreció un concierto en la Capilla del Hotel Santa Clara. / Wilfredo Amaya
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ElPentagrama
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~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ DÍA DEL VIOLONCHELO Brunello cuenta ‘Historias de un violonchelo’
El músico colombiano Juan Carlos Contreras lidera ensambles como Sinsonte, Síncopa Cinco y Cuatro Cuerdas.
El cuatrista y bandolista Juan Carlos Contreras
El viernes 11 de enero se llevará a cabo la conferencia de prensa ‘Historias de un violonchelo’, que tiene como invitado a Mario Brunello, violonchelista que fue el primer italiano en ganar el Concurso Internacional Tchaikovsky de Moscú.
/ Felipe Castaño
CUATRO POR
Brunello ha experimentado incorporando en sus presentaciones conceptos de la literatura, el teatro, la filosofía y la ciencia e interactuando con artistas de diferentes culturas. El encuentro será moderado por el periodista Juan Carlos Piedrahíta, de El Espectador.
DERECHO
Hora: 12.20 p.m. Lugar: Claustro La Merced Universidad de Cartagena
Mario Brunello.
La soprano Valentina Varriale. / Felipe Castaño
Colombianos se presentan en la Serie Latinoamericana JUAN CARLOS PIEDRAHÍTA B. ¿Cómo ha sido la representación colombiana dentro de un festival dedicado al “estilo italiano”? Nuestra misión, más que sonar al “estilo italiano”, era lograr que un músico de Italia interpretara algunos de nuestros aires folclóricos, por eso los arreglos que hicimos fueron para que el maestro Gabriele Mirabassi ejecutara el porro y el joropo. Mirabassi tiene una historia musical reciente con el sonido del Brasil. ¿Ese hecho facilitó su incursión en nuestros ritmos? Claro. Si él hubiera venido directamente de Europa sin haber conocido alguna expresión de América Latina, la fusión no se hubiera logrado tan fácilmente. La conexión que él tiene con Brasil le ha aportado el sabor suficiente para interpretar el porro. La aproximación con los sonidos del Llano fue más compleja, pero
consiguió fluidez en el joropo. ¿La dificultad de encontrar partituras de la música del interior fue lo que lo obligó a incursionar en la elaboración de arreglos folclóricos? Empiezo a hacer arreglos cuando entro a dictar clases en la Escuela Superior de Artes de Bogotá y comienzo a hacer transcripciones para llevarles a mis alumnos. Yo manejo una materia que se llama Ensamble y ahí necesitábamos de mucho más material. Durante el Festival usted interpretó arreglos basados en porros como ‘Tolú’ y ‘Fiesta de negritos’, ¿por qué los escogió? Me basé en piezas que ya tenía en su repertorio el arpista Elvis Alejandro Díaz. Tratamos de exhibir varias atmósferas, así que escogimos piezas rápidas y otras más suaves. Yo quería mostrar algo distinto al sonido llanero y me incliné por el porro, que por fortuna se le facilitó al clarinetista
italiano Gabriele Mirabassi. ¿Cuándo se encuentra usted con instrumentos como el cuatro y la bandola? Mi papá vivió en Venezuela durante tres años cuando yo era niño. Vino con ganas de tocar arpa porque su oficio era de artesano y se la pasaba en ferias por toda América Latina. En una oportunidad trajo el cuatro y algo de música en casetes y yo me la pasaba escuchando eso. A los once años le dije que quería aprender a ejecutar el cuatro y al mes ya tocaba con él en presentaciones. La bandola llegó co-
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Yo quería mostrar algo distinto al sonido llanero y me incliné por el porro”.
mo un año después, pero eso sí fue por mi propia iniciativa. ¿Fue fácil ese tránsito del cuatro a la bandola? ¿Es como tocar el mismo instrumento? La técnica es muy diferente. Incluso cuando uno toca bandola y pasa al cuatro le queda la mano rara porque la pulsación es más fuerte, mientras que el cuatro es mucho más rasgado. He hecho un arduo trabajo de investigación sobre esos instrumentos. Usted enseña en varias universidades, ¿qué aprende de sus alumnos? Mucho. Creo que lo más importante es que uno aprende, precisamente, a enseñar, a compartir. Es muy gratificante ver a jóvenes bogotanos interesados por la música llanera. Es como tener el don de encarretar a la gente para que se enamore del folclor. Los músicos llaneros tienen una agenda muy apretada en su escenario natural, en Meta,
Casanare, Arauca y Venezuela, pero casi no salen de allá, ¿por qué? Esa es una consecuencia del regionalismo. Hay monopolios en las emisoras y se escucha mucho más la música del extranjero. Sin embargo con El Cholo Valderrama, con Walter Silva y con Cimarrón la historia ha ido cambiando mucho. Usted tiene distintos proyectos musicales. ¿Cómo hace para establecer qué experimento quiere desarrollar con cada uno? Cada ensamble tiene ya una identidad establecida. Sinsonte, que estuvo en el Festival hace un par de años, tiene una sonoridad propia; Cuatro Cuerdas es muy distinto; Síncopa Cinco se dedica ha explorar otro tipo de aires con formatos de los siglos XVI y XVII, y también tengo el formato tradicional de la música llanera. Todos esos proyectos me exigen mucho como profesional.
El violonchelista Santiago Cañón y el pianista Raúl Mesa son la cuota colombiana de la programación del jueves 10 de enero dentro de la Serie Latinoamericana del Cartagena VII Festival Internacional de Música. Cañón debutó a los 6 años tocando como solista repertorio de Vivaldi con la Orquesta Filarmónica de Bogotá y a los 14 ya había tocado con las orquestas más importantes repertorio de Vivaldi, Haydn y Shostakovich. Mesa es docente y pianista, colaborador de las universidades Nacional de Colombia, Javeriana, Fundación Universitaria Juan N. Corpas y Antonio Nariño y fue ganador del primer premio en el Concurso Nacional de Piano de Bucaramanga en el año 2003, entre otros reconocimientos nacionales. Hora: 4:00 p.m. Lugar: Claustro La Merced Universidad de Cartagena
Una encantadora ópera de Pergolesi
LA SIRVIENTA QUE SE VOLVIÓ
PATRONA JUAN CARLOS GARAY No sobrevive una crónica contundente sobre el estreno de la pequeña ópera La Serva Padrona, de Pergolesi, en 1733, pero seguramente algo empezó a suceder en aquella noche napolitana. Un enamoramiento. No de otra manera se explica cómo el personaje de Serpina haya sobrevivido estos 280 años, haya conocido funciones exitosas en lugares como Londres y París, fuera grabada en varias ediciones discográficas e incluso llevada al cine, y esta noche salte hasta el mar Caribe, presentándose en Cartagena. Más que una ópera, La Serva Padrona
nació como un entremés: una pieza corta y graciosa, diseñada para relajar a los oyentes en medio de los dos actos de una obra dramática. Pero no pasó mucho tiempo antes de que esa obra —El prisionero soberbio— fuera desapareciendo de la programación de los teatros, en tanto que la fábula ligera de la sirvienta, que se convierte en patrona, se interpretara frente a audiencias cada vez más numerosas. El secreto, muy posiblemente, radica en el personaje de Serpina, una chica que a lo largo de los 45 minutos que dura la pieza, se dedica a enamorar a su patrón. En Cartagena, Serpina estará interpretada por la soprano Valentina Varriale,
quien se tomó unos minutos entre ensayos para reflexionar sobre el personaje. “Es una chica joven, pero sabe utilizar muy bien el encanto de las palabras. De esa manera se propone ascender. Es fresca, es alegre y, sobre todo, tiene cierta malicia”. Es la primera vez que Varriale canta La Serva Padrona, lo cual la ha confrontado con la psicología del personaje, que sin duda es menos compleja que otras heroínas del amplio mundo de la lírica, pero que tiene una chispa indudable. “Me recuerda cuando era más joven y estaba descubriendo el mundo. Creo que para interpretar a Serpina en el escenario se necesita disfrutarlo”. Y remata diciendo: “La historia es vieja, la música es sencilla, al fin y al cabo es un intermezzo y no una ópera seria. Así que no hay otra forma de cantarla, sino haciéndolo sólo por placer”.
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Es la primera vez que Varriale canta ‘La Serva Padrona’, lo cual la ha confrontado con la psicología del personaje.