ENERO 6 DE 2012
EL SONIDO DE LAS AMÉRICAS
EL PENTAGRAMA
N o1
Notas del Cartagena VI Festival Internacional de Música
P r e s e n t a :
Una pasarela al ritmo de “El Sonido de las Américas”, como contribución a los programas educativos del
Con la participación del renombrado fotógrafo Nigel Barker, jurado de America´s Next Top Model, la presentación de Paola Turbay, la contribución de Alexandra Agudelo y la curaduría Deimos Arte & Jorge Lizarazo.
HOY
Centro de Convenciones de Cartagena
5: 30 P.M.
Maracatu Nacão Pernambuco
AMÉRICA EN PLURAL
C
ontrario a la mayoría de los estadounidenses, que usan la palabra “América” para referirse sólo a su país, el compositor Aaron Copland exhibió siempre en su música y en sus palabras una auténtica conciencia continental. En un libro suyo de 1952 llamado Música e imaginación (que recopila seis conferencias dictadas en Harvard) habló por primera vez de ese concepto que hoy comenzamos a celebrar en Cartagena bajo el nombre de “El Sonido de las Américas”. Copland usó otras palabras, claro. Nos dio una lección de “imaginación musical” del continente a partir de una pregunta osada: ¿Se puede decir que hemos ejercitado una imaginación propia como compositores y no simplemente reflejado lo que absorbi-
mos de Europa? Y ahí lanzó (primero a los estudiantes de Harvard y luego a miles de lectores) su noción de América. La América de Copland no se limita al magnífico latifundio que va de Texas a Montana, sino que se deleita en su experiencia con la guajira cubana, el bambuco colombiano, el frevo brasileño, algo que escuchó en Perú que parece ser huaino y, finalmente, el tango argentino que a sus oídos suena “afilado como un cuchillo”. Lo grato de esta nueva versión del Festival de Música es que durante los próximos días nos entregaremos a escuchar ese retrato de una América completa. Habrá curiosidades como el “Allaqi” del canadiense Marcus Goddard, basado en la música de los esquimales, o esa afirmación del hemisferio sur que son las “Cuatro estaciones porteñas”
Por Juan Carlos Garay
de Piazzolla donde, a diferencia de Vivaldi, el ciclo comienza por el otoño. Habrá una evocación de nuestro querido Lucho Bermúdez. Y como punto de llegada, el propio Copland: su “Primavera en los Apalaches” resonará la noche del concierto de clausura. ¿Y en cuanto a la pregunta que planteó el compositor estadounidense hace seis décadas? Hoy podemos contestar con énfasis que sí existe un sonido de las Américas. Buena parte de esta identidad musical tiene que ver con nuestra concepción del ritmo, no como un ejercicio mental sino como un impulso corporal. Los días 12 y 14 de enero se presentará la Pasión según San Marcos del latinoamericano Osvaldo Golijov, llena de tambores mestizos que nos alejan de las sufridas “pasiones” de Bach y nos hacen pensar en algo más cercano a nuestra idiosincrasia: una “pasión” apasionada.