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Institulo Metropolitano de Diseño La Metro
Director de carrera: Msc. Xavier Granja Cedeño
Director de proyecto: Dr. Pedro Avendaño
Diseñadora Fotográfica
Fotografía: María Belén Soliz Macas
Diagramación: María Belén Soliz Macas
Primera edición: noviembre, 2025
E-mail:
Quito-Ecuador 2025
Queda prohibida la producción total o parcial de este documento por cualquier medio o precedimiento, ya sea electrónico o mecánico, el tratamiento informático, el alquiler o cualquier otra forma de ocasión sin la autorización previa o escrita del titular.
Esta tesis está dedicado especialmente a mi madre Dunia Maria Macas Romero, cuyo apoyo incondicional, paciencia y confianza fueron fundamentales a lo largo de mi vida y de este proceso académico. Agradezco también a mi abuelita Zoila Esperanza Romero Orellana por su sabiduría y acompañamiento constante, así como a mi familia por su apoyo y ánimo permanente. De igual manera, expreso mi gratitud a mis docentes, quienes guiaron mi formación con dedicación y generosidad, motivandome a crecer personal y profesionalmente.



Criar un caballo no es únicamente un proceso técnico; sino también un proceso de acompañamiento en el que la sensibilidad, la paciencia y la observación desempeñan un rol determinante.

La relación entre jinete y caballo transcendiente, lo funcional y se adentra en un terreno emocional y simbólico que ha fascinado a filósofos, artistas y científicos por igual.
Este lazo se construye a partir de la confianza, la comunicación silenciosa y la empatía mutua, dando lugar a una conexión que, más allá del adiestramiento o técnica, refleja un diálogo profundo entre dos seres que aprende a entenderse sin palabras..
El caballo, por su naturaleza sensible e intuitiva, capta las emociones humanas con una precisión que sorprende.
Percibe el miedo, la calma o la tensión del jinete a través del tono de su voz, la presión de sus manos y la energía de su cuerpo.





A través de los siglos, esta relación ha adquirido significados según cada contexto cultural, pero en todos los casos ha reflejado un entendimiento mutuo entre especies. El hombre encontró en el caballo no solo un instrumento de poder, sino un ser sensible, con capacidad de comunicación y respuesta. De esa interacción surgió una relación basada en la confianza, el respeto y la convivencia cotidiana, donde ambos seres aprenden a leerse a través del movimiento y la mirada.

A lo largo de la historia, el caballo ha ocupado un lugar privilegiado en la cultura y el arte, convirtiéndose en una figura simbólica que trasciende su función práctica. Su presencia en la pintura, la escultura, la literatura y, más recientemente la fotografía, ha sido una constante manifestación del vínculo entre humanidad y naturaleza.

Representar un caballo nunca ha sido un acto meramente técnico, sino una forma de narrar la fuerza, la libertad y la sensibilidad que este animal inspira.
En las civilizaciones antiguas, las manifestaciones artísticas relacionadas con el caballo tenían un profundo valor espiritual.





Es uno de los puntos de encuentro más antiguos entre la técnica, la tradición y la sensibilidad humana.



En cada región del mundo, las comunidaddes han desarrollado formas propias de relacionarse con los equinos, métodos que responden tanto a las necesidades del entorno como a los valores culturales que los atraviesan.









El herrero se convierte en un “ajustador fino“ del desplazamiento. Un miímetro demás o menos en en una herradura puede alterar la armonía del andar.

A diferencia de las razas de salto o de trabajo pesado, el caballo de paso requiere herraduras más livianas, diseñadas para acompañar el movimiento sin modificarlo de manera artificial.
Cada decición se toma a partir de la observación del caballo caminando, escuchando incluso el sonido de la pisada.





No hay un molde fijo: cada herradura se diseña siguiendo la forma particular del casco del caballo, su conformación y su estilo de movimiento.En caballos de paso, donde se busca un desplazamiento natural, el herrero procura producir una pieza ligera, simétrica y sin bordes que alteren la mecánica. Por otro lado el ángulo del casco es una de las variables más sensibles, cuando el angulo queda correcto, el caballo recupera un paso más comodo, usena más parejo y logra ese desplazamiento fluido y sostenido que distinge a las razas de paso.


Como parte de algunos de sus utensilios se ocupa; la lima que equilibra el casco del equino para que la pisada quede alineada con la articulación, se la extremidad se apoya hacia adentro o haca afuera, se vuelve a corregir. Es un proceso de corrección y verificación constante y sensorial.



La herrería equina cuida el equilibrio y la pisada del caballo. A través del herraje, se protege su movilidad y se respeta la forma natural de su andar. Es un oficio donde se une con el bienestar animal.

En la práctica real, el herrero trabaja como parte de un pequeño equipo. El montador aporta su percepción del ritmo; el criador habla del temperamento del animal; y el herrero combina todo eso con su lectura del casco. Es una conservación técnica y a la vez intuitiva.


Donde la vida se organiza en torno a la tierra, la agricultura y la movilidad entre espacios dispersos, el caballo continúa siendo un elemento esencial de trabajo, transporte y sociabilidad.








La cabalgata articula a familias enteras, amigos, criadores y jinetes, quienes se congregan para recorrer caminos, a travesar montes y compartir con la comunidad. Desde sus inicios la cabalgata representa una forma de afimación territorial y social.
La cabalgata se convierte en una puesta enescena viva, donde la tradición se expresa en cada detalle, ofrece oportunidades únicas: la composición de grupos enmovimientos, el ritmo colectivo, la mezcla entre paisaje y figura humana, la diversidad de expresiones que aparecen espontáneamente.



María Belén Soliz Macas
Gmail: belensoliz2003@gmail.com
Instagram: belensm.photo
Primera edición: noviembre,2025
Quito-Ecuador 2025




