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Silencio de Piedra - Revista

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SILENCIO DE PIEDRA REVISTA FOTOGRÁFICA

QUILLUSARA

SILENCIO DE PIEDRA

REVISTA FOTOGRÁFICA

MONOLITOS

QUILLUSARA DE

Fotografía panorámica Museo Arqueológico Quillusara 2025

1.Editorial Creditos

2.Ruta Catamayo Quillusara

3.Historia y mitología

5.Recomendaciones

4.Turismo responsable y guía práctica

CRÉDITOS

Silencio de Piedra

Revista fotográfica

Monolitos de Quillusara

©2025 D.F. Karina Piuri. Todos los derechos reservados.

Director de carrera: Msc. Xavier Granja Cedeño

Directora de proyecto y editora: Msc. Almudena María Grandal Barriero

Fotografía: D.F. Karina Piuri

Diseño Editorial: D.F. Karina Piuri

Diseño grafico: D.F. Karina Piuri

Editor: D.F. Karina Piuri

Ilustraciónes: Caroline Escobar - Karen Vilatuña

Nota del Editor

*Este documento forma parte del proceso de titulación del autor en la carrera

Diseño Fotográfico del Instituto Metropolitano de Diseño “La Metro”. La investigación realizada es con fines académicos. Su distribución, sin autorización previa al autor de la obra está totalmente prohibida.

QUILLUSARA

En el corazón del cantón Celica, al sur de la provincia de Loja, se alzan los monolitos de Quillusara: testigos silenciosos de un tiempo que aún no ha sido plenamente descifrado. Estas estructuras pétreas, dispersas entre los paisajes andinos, no solo desafían la erosión del tiempo, sino también nuestra capacidad de comprender el legado que resguardan.

Esta revista fotográfica nace del deseo de mirar con atención, de documentar con respeto y de compartir con rigor. A través de imágenes, relatos y nomenclaturas técnicas, proponemos una travesía visual que recorre los monolitos desde su emplazamiento geográfico hasta sus posibles significados culturales. No se trata solo de mostrar piedras: se trata de revelar capas de historia, de invocar preguntas, de abrir el diálogo entre la ciencia, la comunidad y la estética.

Quillusara no es un sitio arqueológico cerrado: es un paisaje vivo, una constelación de signos que aún esperan ser interpretados. Esta publicación busca contribuir a su reconocimiento, conservación y apropiación colectiva, desde una mirada participativa y profundamente comprometida con el territorio.

Fotografía panorámica de la carretera E35,

en el tramo Catamayo, Loja, Ecuador, 2025

RUTA CATAMAYOQUILLUSARA

Vista panorámica de la carretera E35, en el tramo Catamayo, Loja, Ecuador, 2025

CONTENIDO INFOGRÁFICO

Ruta desde la ciudad de Catamayo-Loja Ecuador

Situación geográfica

Gastronomía

Ruta E50 en las cercanías de Cruzpamba, cantón Celica, Ecuador, 2025

La transversal E35 en Ecuador es la Troncal de la Sierra, una carretera primaria crucial que forma parte de la Panamericana, conectando la región andina desde la frontera con Colombia hasta Perú, pasando por ciudades como Tulcán, Ibarra, Quito, Latacunga, Riobamba y Loja

Ruta desde la ciudad de Catamayo-Loja Ecuador

La ruta hacia los monolitos de Quillusara no es solo un trayecto: es una experiencia que conecta al viajero con paisajes cambiantes, pueblos llenos de tradición y miradores naturales que revelan la riqueza cultural y geográfica de Loja.

Desde el punto de partida en Catamayo, cada parada ovfrece una historia distinta: templos coloniales, campos cultivados, ríos que marcan el camino y comunidades que conservan su identidad.

El recorrido, de aproximadamente tres horas, se convierte en un viaje de descubrimiento donde la naturaleza y la memoria se entrelazan hasta llegar al destino final: los imponentes monolitos de Quillusara.

La ruta, de aproximadamente 120 kilómetros, puede recorrerse en vehículo particular, transporte público o mediante tours organizados, y es ideal para quienes buscan una experiencia auténtica, lejos de los circuitos turísticos masificados.

El clima varía desde el cálido-seco de Catamayo hasta el templado de las zonas altas, permitiendo disfrutar de paisajes siempre cambiantes y cielos luminosos, fieles al apodo de Catamayo como la “Ciudad del Eterno Sol”

Estas condiciones climáticas favorecen la observación del entorno natural y la práctica de actividades al aire libre.

El recorrido abarca una sucesión de pueblos y parajes — Catamayo, San Pedro de la Bendita, Veracruz, Catacocha, Puente Playas, Celica, Cruzpamba y Quillusara— cada uno con su propio carácter, leyendas y sabores.

A lo largo del camino, el viajero es testigo de la diversidad de paisajes: desde los fértiles valles bañados por los ríos Boquerón y Guayabal, hasta las elevaciones andinas y los campos de maíz que custodian los megalitos ancestrales.

3 horas de recorrido
120 Kilómetros de ruta
Loja - Ecuador
San Pedro de la Bendita
Catamayo
Veracruz
Puente Playas
Cruzpamba
Quillusara
Catacocha
Celica

Catamayo es el punto de partida natural para quienes se aventuran hacia los monolitos de Quillusara. Ubicada a 38 kilómetros de Loja, esta ciudad es un nodo logístico clave: alberga el aeropuerto regional y una terminal terrestre que conecta con diversas localidades del sur del país. Su clima cálido, su vegetación semiárida y su paisaje agrícola la convierten en una antesala vibrante al recorrido. El viajero encontrará aquí una ciudad activa, con mercados, hospedajes, transporte y una oferta gastronómica que mezcla lo tradicional con lo contemporáneo.

Desde sus miradores naturales se puede observar el valle que se extiende hacia el occidente, anticipando la riqueza escénica del camino. Catamayo es también un lugar de memoria: sus fiestas, su música y su gente marcan el inicio de una ruta que combina lo cotidiano con lo ancestral. La presencia de cultivos de caña, maíz y frutales acompaña al visitante desde los primeros kilómetros, anunciando que el viaje será también una inmersión en la vida rural de Loja.

A solo 13 kilómetros de Catamayo, San Pedro de la Bendita se presenta como una parroquia apacible, rodeada de colinas suaves y campos fértiles.

Su nombre evoca devoción, y su iglesia central —de arquitectura sencilla y blanca— es un punto de referencia espiritual y social.

Este poblado ofrece una pausa ideal para quienes buscan un respiro antes de continuar el viaje.

Las casas de adobe, los caminos de tierra y los huertos familiares revelan una vida rural que se mantiene firme en sus costumbres.

San Pedro es también un lugar de encuentro: sus fiestas patronales, sus procesiones y su hospitalidad lo convierten en un espacio donde el visitante se siente bienvenido.

Es un punto donde la fe, la tierra y la comunidad se entrelazan en armonía.

Continuando la ruta, el camino se adentra en zonas rurales donde la vida transcurre al ritmo de las estaciones y las labores agrícolas.

Veracruz, con sus campos de maíz y pequeñas comunidades, ofrece una visión auténtica de la ruralidad lojana, marcada por la cooperación y la transmisión de saberes ancestrales.

Catacocha, capital del cantón Paltas y conocida como el “Balcón Sureño”, es uno de los tesoros patrimoniales de la provincia.

Declarada Patrimonio Cultural del Ecuador en 1994, Catacocha combina una arquitectura colonial de adobe y teja con paisajes de ensueño y una historia que se remonta a la cultura Palta, uno de los pueblos preincaicos más importantes del sur ecuatoriano.

El trayecto hacia Celica atraviesa el emblemático Puente Playas, punto de paso sobre el río Catamayo que marca la transición entre los valles y las zonas altas. Desde aquí, el paisaje se vuelve más agreste y montañoso, con miradores naturales que permiten contemplar la vastedad de la región. A partir de aquí, el paisaje se vuelve más agreste y montañoso, con miradores naturales que permiten contemplar la región.

Celica, cabecera cantonal y antesala de Quillusara, es conocida por su ambiente tranquilo, su patrimonio cultural y su cercanía a sitios arqueológicos de gran valor.

El viajero puede disfrutar de paseos por el malecón, visitar el Centro de Interpretación Cultural Municipal y degustar la gastronomía local en restaurantes y mercados que conservan recetas tradicionales.

La última etapa de la ruta conduce a Cruzpamba y finalmente a Quillusara, donde el viaje adquiere un tono místico y arqueológico. Cruzpamba es una comunidad agrícola que ha sabido preservar sus costumbres y su relación simbiótica con la tierra. Aquí, la cultura kichwa y la memoria de los pueblos originarios se manifiestan en festividades, relatos y prácticas cotidianas.

Quillusara, cuyo nombre significa “maíz amarillo” en kichwa, es el destino culminante del recorrido. En sus planicies se alzan los famosos monolitos, formaciones pétreas hasta tres metros de altura dispuestas en círculos y grabadas con petroglifos de significado aún enigmático.

Este sitio está, rodeado de campos de maíz y custodiado por la comunidad, es considerado un lugar sagrado, escenario de rituales, observaciones astronómicas y leyendas que evocan la presencia de culturas preincaicas y la resistencia de los pueblos aborígenes.

Situación geográfica

En el extremo suroccidental de la provincia de Loja, el cantón Celica se despliega entre altitudes que oscilan desde los 236 hasta los 2 660 metros sobre el nivel del mar.

Su geografía está marcada por ríos como el Catamayo y el Alamor, revela una historia geológica compleja, donde la erosión, el vulcanismo antiguo y los movimientos tectónicos han esculpido mesetas, quebradas y planicies que hoy sostienen tanto cultivos como leyendas.

Esta tierra de Quillusara , tiene como gran importancia de clima seco y cielo despejado, siendo también testigo de sus culturas ancestrales que supieron leer en las piedras el pulso del tiempo.

A 35 kilómetros de la cabecera cantonal, en la parroquia ¨Sabanilla¨, se encuentra Quillusara —un nombre que significa en kichwa “maíz amarillo”—, una planicie rodeada de campos agrícolas que guarda uno de los enigmas más fascinantes del sur ecuatoriano: los monolitos de Quillusara.

Estas formaciones pétreas, de entre dos y tres metros de altura, se alzan puntiagudas y fijas en el suelo, dispuestas en círculos que evocan antiguos rituales. Según relatos locales y estudios arqueológicos, podrían ser vestigios de culturas preincaicas, utilizadas como centros ceremoniales por los pueblos paltas.

En Quillusara los relieves son el resultado de erosión diferencial: las rocas más resistentes permanecen como bloques o torres mientras las capas más blandas se desgastan.

Por eso, caminar fuera de senderos, tocar las inscripciones o instalar obras sin estudios previos agrava la degradación. Cuidar el entorno implica respetar rutas señaladas, evitar el contacto con las piedras y apoyar medidas locales de conservación. La orientación de las rocas explica por qué algunas caras conservan mejor los grabados. Los “glifos” suelen ubicarse en superficies más protegidas de la lluvia y del sol, donde la erosión es menor.

Los monolitos en común están hechos de rocas duras, dentro de su zona rural. Las formas verticales, las fracturas y las superficies lisas que muestran algunas piedras son producto de millones de años de meteorización y fracturación. En algunos casos, la disposición de las piezas sugiere la intervención humana o un uso específico del lugar, por parte de la forma general que obedece a procesos naturales.

Gastronomía

Durante el recorrido hacia los Monolitos de Quillusara, el paisaje no solo se narra en roca: también se saborea.

Entre lomas y senderos aparece un lugar imprescindible para los viajeros: La Hueca del Chivo, un espacio donde la cocina tradicional de la provincia de Loja se mantiene viva, como un ritual que honra la memoria de la tierra ofreciendo platos preparados con saberes heredados y productos locales.

El aroma del chivo al horno —marinado con especias locales y cocido lentamente hasta desprenderse del hueso— invita a detener el paso. Allí, la comida no es un plato, sino un encuentro: con los productos criollos, con el fuego que se enciende temprano cada día, y con las historias que se cuentan entre cucharadas, como si cada receta guardara también un mito.

Comer allí es detenerse a entender que el territorio también se recorre con el gusto. Cada plato es una manera de conocer el lugar, de escuchar a quienes lo habitan y de descubrir que la cultura no solo se observa: se comparte, se muerde, se prueba. En La Hueca del Chivo, el camino hacia Quillusara encuentra una pausa necesaria: un ritual que alimenta el cuerpo, pero también prepara el espíritu para continuar la ruta ancestral.

Además, en La Hueca del Chivo es posible encontrar otros sabores típicos de la provincia, como el tamale lojano, los repe caldo de verde, o bebidas elaboradas con productos de la zona. Cada receta mantiene la esencia de las cocinas familiares, donde el proceso se transmite de generación en generación. No hay secretos, solo paciencia, leña y respeto por los ingredientes.

HISTORIA Y MITOLOGÍA

Monolitos de Quillusara- Celica- Loja- Ecuador 2025

Los monolitos de Quillusara están rodeados de campos de maíz, un símbolo muy poderoso, pues la palabra “Quillusara” se interpreta como “maíz amarillo” en quichua. Esa presencia agrícola aporta una capa simbólica muy rica: la tierra no solo guarda memoria ancestral en piedras, sino también en su cultivo.

Además, en documentos más recientes se menciona que las tierras vinculadas a Bustamante podrían tener relación con producción de café en la zona, lo que conecta aún más la herencia ancestral con una tradición agrícola contemporánea. Estudios locales apuntan a que el cultivo permanente (como café) y transitorio (como maíz) han formado parte de la economía de esta zona.

En la tranquila parroquia de Sabanilla, al sur del cantón Celica (provincia de Loja, Ecuador), se alza un extraño bosque de rocas: los Monolitos de Quillusara.

Estas enormes piedras erguidas como centinelas —de entre 2 y 3 metros de altura— emergen del suelo seco y rojizo, regalando formas puntiagudas que parecen haber sido ordenadas con propósito. Según los registros municipales, esos terrenos fueron donados por Carlos Bustamante al municipio de Celica.

Este gesto no es menor: Carlos Bustamante entregó el lote con plena conciencia de su valor histórico y simbólico, consciente del papel que estas piedras podrían tener para las generaciones futuras.

En varias rocas pueden verse petroglifos: figuras antropomorfas, símbolos que aún no han sido completamente descifrados.

Estas formas no son decorativas al azar: podrían estar relacionadas con creencias chamánicas, cosmologías antiguas o rituales vinculados al mundo natural.v

Los investigadores estiman que la iconografía de Quillusara podría corresponder a un rango cronológico desde el Periodo Regional (aproximadamente entre 500 a.C. y 500 d.C.) hasta el Período Inca (hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI).

Esto sugiere que el sitio fue utilizado por distintas culturas a lo largo de muchos siglos, y posiblemente con diferentes propósitos a lo largo del tiempo.

Más allá de las simples piedras dispersas, los estudios arqueológicos han documentado que los monolitos podrían estar organizados en alineamientos, así como en estructuras tipo cromlech (círculos de piedras) y “orthostatos casados” (“married orthostates”), es decir, bloques verticales enfrentados en pares, lo que da una arquitectura megalítica con armonía.

Esta disposición no es aleatoria: el patrón arquitectónico apunta a un diseño consciente, con una posible función ritual o simbólica, más que a piedras simplemente dejadas por el tiempo. En algunos megalitos se observa un balance entre forma, orientación y paisaje, como si los constructores antiguos hubieran querido relacionar las piedras con el entorno natural, terrestre y celeste.

Se ha propuesto que estas rocas sirvieron como un lugar ceremonioso, un espacio ritual donde los antiguos pobladores celebraban, observaban los astros y rendían culto.

La disposición de los monolitos, su orientación y la forma en que se elevan desde la tierra sugieren un conocimiento profundo del entorno y de los ciclos naturales.

Una hipótesis fascinante dice que muchas de estas piedras provienen de la caída de un meteorito: al impactar, habría esparcido fragmentos que luego se convirtieron en esos monolitos puntiagudos.

Detrás de cada piedra hay historias que se tejen con el viento. Según la tradición local, las Kapullanas —mujeres guerreras, discípulas de las antiguas “amazonas”— rendían culto a una forma fálica tallada en una de las piedras, símbolo de fertilidad y poder. Se dice que su culto conectaba lo humano, lo divino y lo cósmico.

Otros relatos populares cuentan que las piedras no están simplemente puestas al azar: cada monolito sería un punto energético que guía líneas invisibles, puntos donde la tierra respira más fuerte. Con el paso del tiempo, el sitio ha mantenido su carácter enigmático. Aunque las ceremonias originales se han perdido, la sensación de solemnidad persiste.

Por eso, algunos lugareños creen que este sitio puede influir en las cosechas, la lluvia y el destino de quienes lo visitan.

En Quillusara, cada gesto tiene memoria. Las ilustraciones muestran a la comunidad reunida entre los monolitos, ofreciendo cantos, fuego y ofrendas a la tierra. Los rituales no solo buscan protección o fertilidad, sino mantener el diálogo con los ancestros y con la naturaleza, activando un espacio donde lo sagrado y lo cotidiano se encuentran.

Cuenta el mito que Quillusara nació del cielo. Un meteorito cayó sobre la tierra, marcando el lugar con una energía poderosa que dio origen a los monolitos. Las viñetas representan ese instante cósmico donde el fuego celestial toca el suelo, transformando el paisaje en un sitio sagrado, elegido por las fuerzas del universo.

TURISMO RESPONSABLE Y GUÍA PRÁCTICA

Vista de la carretera E50, en el cantón Celica, Loja, Ecuador,2025.

GUÍA PRÁCTICA DE VISITA

Ubicación: Parroquia Sabanilla, cantón Celica, provincia de Loja, Ecuador.

Costo de ingreso: Gratuito.

Mejor horario: 7:00–10:00 y 16:00–18:00 (luz suave, clima fresco).

Qué llevar:

Agua en cantimplora (evitar botellas desechables) Ropa ligera, sombrero, protector solar Zapatos para tierra irregular Cámara o celular con batería cargada

Lleva tus desechos contigo. Incluso lo orgánico. El sitio no es un basurero natural.

ANTES DE SALIR

Planifica la ruta: verifica el estado de la carretera, la duración estimada del trayecto y puntos de abastecimiento. Sal temprano para aprovechar la luz y evitar tráficos o lluvias en tramos rurales.

Equipo básico: agua, comida ligera, calzado cerrado y antideslizante, ropa en capas, sombrero, protector solar, repelente, linterna, batería o powerbank, documentación personal y efectivo en pequeños billetes.

Respeta horarios y festividades: infórmate sobre celebraciones locales; en fechas festivas la afluencia y la disponibilidad de servicios puede cambiar.

Permisos e información: consulta si el sitio requiere guía o permiso; apoya iniciativas municipales y comunitarias que gestionan el acceso.

Salud y seguridad: informa a alguien de tu ruta; si vas en vehículo, revisa neumáticos y combustible; lleva un botiquín básico.

COMPORTAMIENTO

EN EL SITIO

Mantente en senderos: evita pisar áreas sensibles o fuera de la ruta señalizada para reducir la erosión y proteger zonas de vegetación y restos arqueológicos.

No toques ni intervengas: no frotes, no toques con objetos ni intentes limpiar grabados. El contacto repetido desgasta la roca y acelera la pérdida de detalles.

No subas ni apoyes peso: evita trepar sobre los monolitos; muchas piezas sufren microfracturas invisibles que pueden agravarse con el peso.

No dejes rastro: recoge tu basura y la de tu grupo; evita el uso de plásticos de un sólo uso cuando sea posible.

Animales y fauna: no alimentes animales salvajes ni domésticos; controla a las mascotas para que no dañen la flora ni las áreas arqueológicas

FOTOGRAFÍA

RESPONSABLE

Pregunta y explica: solicita permiso para fotografiar a personas; respeta negativas. Ofrece mostrar las imágenes si es apropiado.

Equipo y prácticas: coloca tu equipo en superficies estables. Lleva paños y fundas para proteger equipos del polvo y del viento.

Drones: consulta reglamentos locales; opera solo con permiso y lejos de concentraciones de gente y del área más sensible del sitio. Mantén altura y distancia que no perturben fauna ni la experiencia de otros visitantes.

Registro responsable: si encuentras grabados o áreas no señalizadas, documenta con discreción y comparte información con guías o autoridades locales para apoyar la conservación.

Turpial coliamarillo — Loja, Ecuador.

RECOMENDACIONES

Carretera- Loja- Ecuador 2025

ANTES DE IRTE, RECUERDA

Los Monolitos de Quillusara dejan una huella distinta en cada visitante: algunos recuerdan la escala del paisaje, otros el silencio del viento entre las piedras. Llegar hasta aquí no solo es un viaje físico, sino también visual y emocional. En estas últimas páginas te comparto una guía breve para que tu experiencia fotográfica —y la de quienes vengan después— siga siendo respetuosa, segura y consciente.

Revisa tu equipo

No dejes rastro

Respeta el entorno natural

Cuida las piedras

REVISA TU EQUIPO

ANTES DE RETIRARTE

Asegúrate de llevar contigo todo lo que trajiste: cámaras, memorias, filtros, trípode, baterías. El clima del lugar puede cambiar rápido, y es mejor comprobar que tu equipo esté limpio y seco antes de emprender el regreso.

CUIDA EL TERRENO Y LAS PIEDRAS

Aunque ya lo hayas visto antes en la revista, vale reforzarlo: no te acerques demasiado a los petroglifos ni los toques. El desgaste es acumulativo y cada visitante marca una diferencia. Entre todos preservamos la forma y textura que han sobrevivido siglos, así como el valor simbólico y cultural que estos vestigios representan para la memoria colectiva y las generaciones futuras.

Monolitos de Quillusara- CelicaLoja- Ecuador 2025

NO DEJES RASTRO

Incluso los restos orgánicos alteran el ecosistema local. Si llevaste alimentos o bebidas, asegúrate de cargar contigo todos los envoltorios. Y si algo te genera curiosidad sobre el sitio, pregunta a guías o pobladores: ellos son una fuente viva de conocimiento.

HIDRATACIÓN Y PROTECCIÓN SOLAR

El clima puede ser cambiante y el sol bastante fuerte. Lleva siempre agua suficiente para mantenerte hidratado durante el recorrido. Usa protector solar, gorra o sombrero, incluso si el día está nublado, para evitar quemaduras y disfrutar del camino con comodidad.

USA LOS SENDEROS HABILITADOS

El recorrido cuenta con estructuras elevadas de metal diseñadas para guiar a los visitantes entre la vegetación. Estas plataformas protegen tus pasos de espinas, maleza alta y superficies irregulares, especialmente si no llevas calzado adecuado.

Si decides caminar fuera de estas estructuras para observar mejor los monolitos o explorar distintos ángulos fotográficos, hazlo con cuidado y siempre respetando la integridad del terreno y de la vegetación, evitando pisar áreas sensibles o intervenir el entorno, ya que se trata de un espacio patrimonial cuya conservación depende del comportamiento responsable de quienes lo visitan.

Paisaje en la parroquia de Veracruz, cantón Paltas, Ecuador, 2025
“La vida a través de un lente, revela la belleza que a menudo pasa desapercibida a simple vista. “ K.P

Me gusta tomar fotos para recordar, para detener lo que se escapa, lo que a veces no se nombra, lo que ocurre en silencio, pero insiste en quedarse en nuestra memoria.

Mi trabajo fotográfico transita entre preservar momentos, lugares, personas ante el inevitable paso del tiempo. Que va desde lo documental hasta lo íntimo. Me interesa la fotografía como testimonio, como gesto de cuidado, mirar con respeto, acercarme sin invadir, dejar que el instante y las imágenes hablen por sí solas.

No busco respuestas definitivas. Prefiero las huellas, los silencios, aquello que permanece incluso cuando no se nombra. Cada imagen es una forma de mostrar lo imperceptible ante los demás. Imágenes que buscan la manera de permanecer un poco más.

@karinap_photo

karinap.photoart@gmail.com

+593 991-433-3004

Fotografiar los “Monolitos de Quillusara”, fue descubrir una riqueza histórica invaluable, un silencio lleno de voces antiguas. Cada textura, cada marca, cada sendero me invitó a detenerme, mirar, escuchar y capturar los instantes que deseo queden para la posteridad. Este proyecto nace del deseo de honrar esa memoria y compartir, a través de la fotografía, la sensibilidad que este paisaje despierta.

Esta revista nace de la observación atenta y del deseo de comprender la manera en la que conviven la naturaleza, la historia, el patrimonio y la cotidianidad de sus habitantes, no como temas separados, sino como fragmentos de una misma experiencia sensible. Este proyecto es una conversación abierta con el territorio y con la memoria. Un intento de mirar despacio para incentivar a propios y extraños que este patrimonio merece ser cuidado.

Que estas imágenes te animen a explorar, respetar y sentir la profundidad de cada lugar que habitas o visitas.

Karina Piuri Diseñadora fotografica

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