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Luchar antes que claudicar

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Carlos tiene 15 años, actualmente está cursando octavo grado en la institución Ramón B Jimeno. El primer colegio en Bogotá con energía solar. Sus materias preferidas son la Física, química y las matemáticas, en ellas ve una salida laboral y una oportunidad para aportar a Colombia nuevas ideas. Tiene pensado estudiar Ingeniería Ambiental.


Actualmente Carlos vive en Bogotá con sus tres hermanos. Llevan una vida tranquila, residen en la localidad de Engativá, al noroccidente de la ciudad. Los momentos ahora son agradables, la vida vuelve a fulgurar. Todos los días salen a caminar juntos. Todos los días se dan la oportunidad de borrar el pasado y de construir el futuro con fortaleza. Esta es la historia de Carlos, el hombre que se niega a claudicar antes de luchar.


Él es Carlos Manuel Amaya, actualmente está viviendo en Bogotá con sus tres hermanos. Hace algunos años residía en el Valle del Cauca. Es un joven emprendedor que busca un mejor futuro para su país y para sí mismo. El destino y la vida sinuosa no han podido doblegarlo.


Carlos actualmente es un joven sediento de exito, quiere que ese oscuro capitulo de su vida no se repite a nadie más en el territorio, sabe que como él hay muchas personas que sufren el flagelo de la guerrra. “Es hora de cambiar la historia ¿No?”


Carlos tiene un pasado marcado por la guerra. Hace algunos años, él vivía con su familia en el Valle del Cauca, en un punto donde la presencia paramilitar era muy fuerte y azotaba a las familias de la zona. Su casa muchas veces quedaba en medio del fuego cruzado entre militares y paramilitares; él debía resguardarse con su familia. Cuando Carlos contaba con cuatro años, los paramilitares llegaron a su casa exigiendo que se les entregaran los electrodomésticos, dinero y los caballos que poseía la familia. Su padre al negarse fue ultimado por el grupo armado ilegal. Luego, mucho tiempo después, su familia y él, decidieron apartarse un poco de los despiadados rifles que disparaban sin cese; por ello decidieron ir a vivir al departamento de Caquetá donde querían encontrar una paz demasiadamente anhelada. Lamentablemente ese departamento ha sido olvidado por el estado; las leyes no lo rigen y las FARC tenían sitiado el lugar. Por medio de extorsiones lograban sacar lucro de cada acción que realizaba la familia. Cuatro años atrás, la madre de Carlos falleció, esa vez no fue el estruendo de un fusil lo que los separó. Fue mordida por una serpiente. Como Caquetá es un territorio con atención médica precaria, los doctores no pudieron salvar su vida. Tenía apenas once años.


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Luchar antes que claudicar by Fotoexternado - Issuu