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Tejiendo y tallando barichara

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Tejiendo y tallando Barichara

Paola Andrea Celis Larrarte FotografĂ­a e Historia 2017-1


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Tejiendo y Tallando Barichara

Paola Andrea Celis Larrarte. FotografĂ­a e Historia 2017-1

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INTRODUCCIÓN Barichara es un municipio de Santander (Colombia) situado en la provincia de Guanentá. Las construcciones de siglo XVIII son características de este lugar que además muestra su historia en cada tapia pisada y bahareque levantado en el municipio de piedra, y no llamado de esta manera por la población o el clima, sino por la cualidad en la que se destacan la mayoría de los pobladores. Un municipio tallado con amor, piedra y barro. Al caminar por sus calles de piedra es imposible no sentirse en la época colonial. La vice parroquia, así nombrada para el año de 1742, logra cautivar y encantar a cada persona que ahí llega, con su arquitectura de tapia pisada la cual posee raíces españolas y árabes y a su vez el estilo del bahareque que es una herencia netamente indígena. Actualmente Barichara prescinde de arquitectos e ingenieros para la construcción de sus casas y se basta con el conocimiento empírico que se pasa de generación en generación, con el objetivo de conservar el estilo arquitectónico como lo son la tapia pisada y el bahareque que datan de más de 300 años. El olor a fique y a tierra mojada no es lo único que allí se respira, la tranquilidad es ingrediente esencial en el diario vivir del pueblo más lindo de Colombia y monumento nacional, título otorgado en el año 1975 y no en vano, ya que el blanco de sus casas, la limpieza de sus calles y los colores naturales que adornan el ambiente se han vuelto

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atractivo de turistas. Una Barichara que posa ante las cámaras y acoge con días soleado a quien desee conocerla es lo que reflejaré en las fotos a continuación. El gentilicio para llamar a una persona nacida en Barichara se remonta varios años atrás, cuando los criollos y nativos españoles pasaban por el camino real y veían el color de los pies de los habitantes, a su vez notaban el fuerte pigmento que quedaba impregnado en las patas de sus caballos y el color de la tierra era la distinción perfecta para el privilegiado nacido en Barichara. Los ‘Patiamarillos’ o Baricharas es otro término para llamar a los pobladores e incluso entre ellos suelen llamarse de esta manera. El origen de Barichara data de 1702 cuando una virgen tallada en piedra se apareció ante un campesino y desde ese entonces los moradores empezaron a construir una aldea en piedra que contiene historia, fe y tranquilidad. La piedra ha sido un material esencial para el desarrollo de Barichara ya que ha aportado a la economía, sin embargo antiguamente la agricultura y el pastoreo tenían una gran importancia en términos de desarrollo y economía agraria. Pequeños detalles históricos hacen de Barichara un lugar único en el mundo, como sus peculiares puertas altas que servían para que el caballo pudiera entrar al patio de la casa o los andenes de piedra altos y grandes que fueron construidos para evitar atropellos, inundaciones dentro de la casa y para que a las señoras que montaban caballo les quedara más fácil aperarse de ellos. Las puertas de Barichara que se dividen en 4 son utilizadas para solo abrir una y pasar el tiempo libre mirando a la calle. Incluso alguna de ellas tiene la marca del Barichara que pasa sus tardes asomado por ese pequeño segmento de puerta. Las cruces colgadas en la puerta son otro indicio de que ahí vive un ‘patiamarillo’, cada cruz adornada de diferente manera y de diferente tamaño, revela la devoción del hogar y lo importante que aún es asistir a sus misas de gallo. Otro aspecto indudable es el vestir de los hombres

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adultos, que llevan su pantalón remangado, camisa de botones, sombrero, alpargatas y una mochila entrecruzada y de vez en cuando, dependiendo la edad, su bastón de apoyo. Disfrute de un viaje fotográfico al corazón colonial de un país que ama su historia y vive por ella. Un viaje diseñado por una fotógrafa aprendiz que se siente orgullosa de haber nacido en Colombia y quiere que usted que está viendo esto, sienta la alegría de pertenecer a esta historia.

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Sin Fecha de Caducidad

Invaluable Aspecto abandonado, eso es solo una apariencia. Terreno que cuenta con puerta, muros y un dueĂąo que se aferra a no perderla sin importar su estado. Foto: Paola Celis

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Foto: Paola Celis EsquelĂŠtica Las propiedades del agua con la tapia pisada son las de construir y a su vez destruir, es por esto que las tejas tratan de cubrir algo que ya no tiene arreglo.

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Caminito de Piedra

Foto: Paola Celis

Puente Grande estรก caracterizado por su perfecto arco, el cual fue construido en 1800 con el fin de independizar Barichara de San Gil y demostrar su poder econรณmico.

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Meta la Mano Arriesgarse a ver que hay detrás de la puerta, a cambiar perspectiva y modificar el paisaje. Un destino desconocido detrás, el cual está ubicado en un pequeño bosque de Barichara

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Foto: Paola Celis

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Versus

Foto: Paola Celis

Un pasillo estrecho donde no caben las personas que por ĂŠl han pasado, divisor de dos casas con solo dos destinos, para atrĂĄs o para adelante.

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Tranca Es comĂşn ver en la tapia pisada rocas que impidan la movilidad de los bloques, generando con esto que todo el peso superior repose sobre ellas.

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Foto: Paola Celis


Foto: Paola Celis

Vida La parte baja de la tapia pisada está hecha de piedras, y reforzada con cemento, aún así no es ningún impedimento para que 13 flores nazcan a hacer un juego de colores.

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Modus Vivendi

Foto: Paola Celis

Pensamiento que se ha contagiado por todo el pueblo cual epidemía, que además influye en la belleza de cada rincón y cada esquina de Barichara.

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Foto: Paola Celis

Texturas La luz de un bombillo ahorrador que delata la belleza arquitectonica de acabados imperfectos.

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Foto: Paola Celis

Vigilantes Palomas que custodian la entrada de una iglesia antes considerada exclusiva. No era permitido el ingreso a esclavos, indĂ­genas, no bautizados y negros. Si querĂ­an deleitarse de la misa debĂ­an hacerlo desde afuera.

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Foto: Paola Celis Roca Edificada Peculiar ubicaciĂłn para una casa hecha de piedra, aĂşn asĂ­ las rocas parecen no desprenderse. La naturaleza brota de ella como manantial de vida y las rocas permanecen juntas.

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Foto: Paola Celis El Alto y el Bajo La naturaleza es el mejor pintor, difumina a su antojo y mezcla colores. Una tapia pisada sin sombrero y desgastada por los dias que pasan.

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Una Cuadra Bahareque creado por indígenes, económico, con palos entretegidos, olor a tierra humeda, paja y un toque de estiércol. Además una puerta azul por la que entraban caballos (hoy en día no está a la altura) que le da frescura al ambiente y combina a la perfección con el sol propio de Barichara.

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Foto: Paola Celis

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Foto: Paola Celis Mosaico Estrella Roja Típica tienda colombiana con abundantes frutas tropicales y una persona a cargo que siempre se le puede decir ‘vecino’. Composición mosaico hacia cualquier lado que se mire. Ideosincrasia reunida.

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Foto: Paola Celis Una Dirección Una ventana pequeña y un perro grande. Combinan colores como amigos y en el fondo un bahareque que cuenta otra historia. Perfecta combinación de una ventana que no se abre y un perro que no pone atención.

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El camino se hace al...

Solitario Perfíl de un ‘barichara’. Caminante solitario en una mañana de domingo. No hace sol, sin embargo el sombrero cumple más funciones. Tez oscura y una mirada directa al alma.

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Foto: Paola Celis

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Congelado

Foto: Paola Celis

El bolo aĂŠreo o tambiĂŠn conocido como bolo criollo es un deporte local practicado por Baricharas. Consiste en derribar bolos desde lado izquierdo o derecho, dependiendo con que mano se lance.

Foto: Paola Celis

Calculadora Artesanal Utilizada para llevar la cuenta de cuĂĄntos bolos se derrumban.

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Foto: Paola Celis

Paseo Matutino Alpargatas, sombrero, camisa con botones y pantalon remangado. Una sonrisa gentĂ­l y la puerta de su casa entreabierta por si llega visita.

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Foto: Paola Celis

Lugar Para Dos Una silla vacía en la tienda de la amistad. Una señora paciente que aguarda por algún amigo para darle sentido al nombre de su tienda. Cruz de flores que ratifica la fe.

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Conversaciones del Pasado

Foto: Paola Celis

Entre sonrisas y miradas serias se teje una historia entre dos, una puerta grande diseĂąada para pasar la tarde tomando el aire y saludar a quien pasa.

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Foto: Paola Celis

Sin Rumbo Un barichara y su compaĂąero con un brazo vendado recorren rutas de piedra y pasan junto a una pared de bahareque.

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Despistado

Foto: Paola Celis

Domingo saliendo de la iglesia con un caminar pausado. Un sombrero que contrasta a la perfecciรณn con la pared de piedra y una placa que agradece a los benefactores de un hogar.

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Dueño de la Calle

Foto: Paola Celis

Un bastón a base de caña acompaña el camino de un ‘patiamarillo’ rumbo al parque central. Lugar utilizado para tomar el fresco, llevar a los niños a jugar y leer al compás de los pájaros.

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Confianza

Foto: Paola Celis

Una escalera de caña y una pinta tricolor. Trabajo de pintor que restaura el bahareque con pintura de cal que resulta más blanca y más económica que la tradicional.

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La Vigilante

Foto: Paola Celis

Una ‘barichara’ que se asoma por la tradicional ventana para observar la vida pasar. La cantidad de personas que sus ojos han visto por la calle que dá entrada al pueblito más lindo de colombia.

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La Esquina de Piedra

Foto: Paola Celis

Unas buenas botas (la base de la tapia pisada) y un buen sombrero (las tejas) protegen la historia de la casa y los recuerdos del seĂąor de rayas. Calles de piedra solitarias.

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Estilo de Vida Viernes cultural a la salida del bolo criollo con una cerveza refrescante para el calor de Barichara. Un perro que conoce la rutina y espera paciente por su dueĂąo. Cumpliendo con la cita de los viernes.

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Foto: Paola Celis

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Foto: Paola Celis

Calle Sin Fin Casas ubicadas lejos de la iglesia, que antiguamente se interpretaba como un bajo estatus social y la pared blanca en bahareque que resultaba mucho mรกs econรณmica que la tapia pisada.

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Barichara Entre Palos

Foto: Paola Celis

Caracterizada por un estilo damero se logra ver las casas que componen Barichara, sus techos de ladrillo y las paredes blancas que contrastan con el verde de los รกrboles.

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Religión y Tradición

7 flores Una puerta desgastada por la humedad que la pintura trata de ocultar y una cruz que cuenta que ahí vive un ‘barichara’.

Foto: Paola Celis

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Foto: Paola Celis

Rosa Solitaria Una cruz común de madera adornando una puerta verde de un ‘patiamarillo’, que se destaca por una rosa roja que conserva su color aún estando muerta.

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Una Casa Diferente

Foto: Paola Celis

Construida por un ‘barichara’ para su propio disfrute, con peculiares acabados, ventanas pequeñas y una cruz que nunca puede faltar.

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Dejando Huella

Foto: Paola Celis

Una puerta con la horma perfecta de unos brazos que se apoyan para ver la vida pasar, un dueĂąo ausente que no tardarĂĄ en volver a ocupar su puesto bajo la cruz que lo protege.

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Foto: Paola Celis

Desgaste Bahareque carcomido por el agua, tempestades que se han llevado pedazos de historia. Una ventana colonial, una puerta abierta dando la bienvenida y la cruz mรกs grande de toda Barichara.

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Corazón de Piedra Una piedra a la cuál se le debe el surgimiento de todo un municipio. El recuerdo latente del material del que está hecho Barichara. Una virgen que algún día estuvo presente en la roca.

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BalcĂłn sin DueĂąo

Foto: Paola Celis

Una tapia pisada decorada sutilmente con rocas que impiden que los bloques se muevan. Grietas que llevan dentro historias de caminos reales y talladores de piedra.

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DegradĂŠ del Pasado Un muro largo con una larga historia, aĂşn en pie con sus propiedades de resistencia. Protegida por un largo sombrero que hace lo que puede.

Foto: Paola Celis

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Horizonte en Santander Un bahareque sin sombrero que se resiste ante el agua, que lucha por conservar un blanco que ya no se ve y por mantenerse entero. La neblina de la maĂąana adorna un ĂĄrbol con escasas hojas y nos despide un recorrido Foto: Paola Celis

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CONCLUSIONES

Una Barichara llena de historia que se cuenta por si sola, un pueblo que contagia vida y despierta sensaciones. Historias que van pasando por medio de la oralidad de generación en generación creando vínculos con la magia de Barichara. La increíble sensación de estar en una época antigua paseando a caballo, yendo al mercado de plaza los sábados y tomando el aire fresco en el parque central. Cada casa lleva un blanco puro que juega con los colores y rima con el sol, lo parecidas que son todas y lo únicas que se conservan. Barichara es una máquina del tiempo que te hace olvidar en que año estás, y te transporta a sus mejores momentos. Sus calles empedradas te dan la sensación que perteneces a ese lugar y por más que se intente, después de conocer Barichara no hay vuelta atrás, no hay lugar que se le iguale por la belleza de su gente, esos rostros que sonríen para saludar y esa tranquilidad que transmiten las miradas. Un pueblo de ‘baricharas’ sencillos, orgullosos de lo que tienen y que así lo reflejan cuidando su pasado para que nadie se los robe y protegiendo esa identidad que es tan vulnerable a veces. Hormigas culonas y leche de cabra

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es lo que les pertenece, orgullosos de sus piedras talladas, su vegetación, su turismo y sus calles impecables. Un pueblo hecho de armonía, hecho de piedra pero con el corazón blandito. Con un peculiar aroma a tierra húmeda y a fique que lo hace diferente de los demás pueblos. Con una confianza única que lleva a Barichara a tener solo dos cuarteles de policía la hace de los rincones más hermosos de Colombia, donde realmente se respira paz, esa paz que tanta falta nos hace en un país que sangra a diario. Difícil no quedar enamorado de Barichara con su aspecto a cuento, su gente tan amable y su abundante historia. Este pueblo es imprescindible conocerlo si se quiere saber sobre la historia de Colombia. Rutas reales, antes tan transitadas y hoy tan admiradas que siempre dan la bienvenida a el que llega y un pronto regreso al que se va. Pueblo colonial tejido con fique y tallado cuidadosamente. Gente llena de fe que tiene como estilo de vida ser feliz y mirar por la ventana. Disfrutar del aire en la cara desde la puerta de la casa, nunca mejor dicho y dando por hecho que la virgen que una vez se apareció y Dios que ha sido el mayor tallador del lugar y pintor de las flores más coloridas, nunca los dejará solos.

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FotografĂ­a e Historia 2017-1


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