Guatavita
un derroche de cultura
Fabian Moreno Diana Pinto Haslly Peña Fotografía- Historia 2017-2
Foto: Haslly Peña
Guatavita, un derroche de cultura
Fabian Eduardo Moreno Diana Camila Pinto Haslly PeĂąa Monje FotografĂa - Historia 2017-2
Foto: Fabian Moreno
Guatavita, un derroche de cultura
Si buscas un lugar sumamente tecnológico e industrial, este municipio no es lo que esperas, pero si lo que quieres es aprender algo nuevo, ver el mundo de una manera diferente o vivir una experiencia que de seguro no se repetirá, créeme que Guatavita es la mejor opción.
Introducción. Guatavita, al escuchar su nombre puede que se nos venga a la mente un lugar como cualquier otro, o al menos fue lo que nos pasó, hasta que nos dimos cuenta de la magnitud cultural que representa este municipio de Cundinamarca, es increíble. Desde la llegada hasta la salida tenía algo por contarnos, tiene un ambiente muy distinto a lo que estamos acostumbrados, un ambiente pacífico y a la vez tímido, pero a medida que avanzaba el tiempo nos atrapaba con su legado cultural. Su historia, cultura y belleza son los aspectos que más se destacan en este mítico sitio. Allí -Guatavita- alrededor de 7.000 habitantes, sin contar con personas de otras ciudades o países, pueden aprovechar al máximo lo que este municipio ofrece: Recorridos por resguardos indígenas, la oportunidad de conocer sobre sus culturas y creencias, experiencias únicas como participar en rituales ajenos a nuestra cotidianidad y la posibilidad de ir a la Laguna de Guatavita, reconocida por la leyenda de El Dorado. Actividades que sin duda alguna quedarán en el recuerdo de todo aquel que vaya. Pero, ¿por qué es tan cultural? Para responder esta pregunta, se debe tener en cuenta que en Guatavita han vivido y prevalecido algunas tribus indígenas, y con ellas sus tradiciones, las cuales se han expandido a lo largo del territorio. Tal es el caso de los Muiscas, comunidad indígena que se ha establecido en el país aproximadamente desde el siglo VI d.C, y quienes actualmente se ubican en su mayoría en Cundinamarca, específicamente en el municipio de Sesquilé. Este grupo o tribu es muy amable con cada turista que visite su territorio, siempre y cuando se les dé el respeto que merecen tanto ellos como sus costumbres y creencias. Como se ha dicho anteriormente, la historia de Guatavita es el aspecto que hace de este lugar un municipio único, con cientos de historias por contar. Iniciando en 1593 con la fundación de Guatavita, el cual se convertiría en el segundo clan más importante del Zipazgo, entendido como la división política propia de los Muiscas. Allí el Cacique era quien tenía el cargo más alto, encargándose de orientar a la comunidad, por lo que era visto como el líder; a su lado estaban los jeques, quienes también tenían un papel fundamental, eran lo
que se conoce como hoy en día a los sacerdotes; luego se encontraban los Guaches o guerreros, y su misión era proteger su comunidad a toda costa; y por último, estaban el pueblo y los esclavos, quienes se encargaban de trabajos como la orfebrería, trabajo que se realiza en torno al oro y otros metales preciosos. Pasaron siglos en los que mantuvieron sus tradiciones y el mismo lugar en el que se ubicaban, hasta que en 1967 por cuestión de una inundación provocada por el Río Bogotá la cabecera municipal de Guatavita se vio obligada a trasladarse al lugar en que hoy en día está ubicado dicho municipio, y consigo las comunidades que habitaban allí. Por otro lado, es inevitable omitir uno de sus lugares más simbólicos, la Laguna de Guatavita, conocida por la leyenda de El Dorado, esta dice que el Zipa o cacique -bañado completamente en oro- en compañía de un grupo de Muiscas se dirigían en una balsa al centro de la laguna, donde arrojaban un montón de oro y piedras preciosas como homenaje a sus dioses; de ahí la frase “Los indígenas son tan ricos que se bañan en oro, pero tan tontos que lo botan al agua”. Esta leyenda fue uno de los principales motivos por que los españoles conquistadores se dirigieron al centro del país, con la esperanza de conseguir todo el oro que pudieran, ya que para los indígenas el oro tenía un significado completamente distinto del que tenían los españoles, quienes sólo lo veían como una riqueza económica. Otra leyenda característica de este municipio es La Cacica de Guatavita, que en palabras de un nativo Muisca “Cuenta la historia de la esposa de Guatavita, quien le fue infiel con uno de sus mejores guerreros, llamado Tominé, y cuando el Cacique se entera de esta infidelidad decide matar a Tominé, a quien le sacan su corazón y sus testículos, y son cocinados para dárselos de comer a la Cacica, además de esto es expulsada de la región junto a su hija, y ella al ver que nadie le brindaba ayuda va a las aguas de la Laguna, se casa con el rey dragón -el único dragón de la Laguna- y viven juntos por siempre, dice la leyenda que en todas las noches de luna llena se presenta la Cacica.” Así mismo, el origen de las cosas es algo que esta comunidad indígena tiene claro, siguiendo sus creencias y en boca de un Guache de la tribu “Todo inicia en el tiempo
totalmente oscuro, no había viento, sol, no había nada. Hasta que la madre naturaleza decidió que debía haber vida, y para esto había que tener luz, así que, la madre y el padre -del universo- se unieron y tuvieron un hijo cósmico, Chiminigagua, a quien le correspondió subir a la montaña más alta y expandir la luz, luego creó cuatro aves, que simbolizaban los 4 elementos, con el fin de darle vida a la tierra. En ese momento surge un dragón o serpiente emplumada, y en conjunto con el cosmos deciden darle origen al Muisca, por lo que aparece Bachué, emergiendo de la Laguna con un niño en sus brazos, quien más adelante se convertiría en Guache -guerrero-, y finalmente se unen para que así nazca el pueblo…”. de Cha -el tiempo de la oscuridad-, primero todo estaba
A partir de la historia, relatos e inmensa cultura de Guatavita, esperamos que nuestra intención se vea reflejada en cada una de las fotografías, las cuales, a su vez, estarán divididas por distintas temáticas que más adelante encontrarán. Finalmente, si buscas un lugar sumamente tecnológico e industrial, este municipio no es lo que esperas, pero si lo que quieres es aprender algo nuevo, ver el mundo de una manera diferente o vivir una experiencia que de seguro no se repetirá, créeme que Guatavita es la mejor opción. Sin olvidarnos de su gente, comunidades que merecen el mayor de los respetos y quienes con orgullo dicen: “Somos Muiscas, una cultura viva y creyente; no jugamos a serlo” -Comunidad Muisca
Pueblo pequeño, paraíso grande. Sin duda alguna desde el primer momento se puede observar la tranquilidad con la que se vieve allí, encontramos personas amigables que nunca nos negaron una sonrisa, nos dieron la bienvenida para iniciar el recorrido hacia el resguardo indígena.
Foto: Haslly Peña
Foto: Haslly Peña
Un reto ¿creías que el recorrido sería corto? Al atravesar el pueblo tuvimos la oportunidad de conocer resguardo indígena Muisca, este recorrido duró aproximadamente 4 horas, pero valió la pena, encontramos muchas clases de plantas y lo mas interesante, los relatos que nos contaron los guias.
Nuestro guĂa, un Guache de la tribu, Nuestro guĂa, un Guache de la tribu, nos nos hablaba de sus tradiciones. Y a la hablaba de sus tradiciones. Y a la vez vez estaba poporeando, actividad que estaba poporeando, actividad que solo solo pueden ejecutar los hombres de pueden ejecutar los hombres de la cola comunidad, la cual consiste en masmunidad, la cual consiste en masticar la ticar la hoja de la coca mientras anota hoja de la coca mientras anota sus pensus pensamientos en el poporo, objeto samientos en el poporo, objeto que sosque sostiene. tiene.
Foto: Fabian Moreno
Desnudo en aquel lugar, mínimo durante 24 horas, la oportunidad perfecta de reflexión y regresión, el auto-conocimiento asequible para cualquiera que tenga la fe de entrar en aquel lugar oscuro, con la única compañía de la naturaleza a su alrededor. Antes era un prueba de valentía para los más jóvenes de la tribu, ahora, podemos conocer tantas almas entregadas en este pequeño espacio y unirnos a ellas formando una historia más pura y alejada de cualquier superficialidad, conociendo la verdadera esencia de nuestro ser. Foto: Diana Pinto
FormaciĂłn rocosa cubierta de musgo, un verde historico que nos transporta a las tribus indigenas de aquella epoca, una enorme piedra escabrosa, una caverna natural sobre una montaĂąa con siglos de historia. Foto: Diana Pinto
Diversidad de Flora Foto: Fabian Moreno
Una de las especias de plantas que se pueden encontrar alrededor del resguardo indĂgena. Con esta flor se pueden evitar algunas enfermedades y malestares como paros cardiacos, siempre y cuando se sepa administrar, puesto que con un mal uso y al ser tan fuerte puede llegar a ocasionar la muerte.
Foto: Diana Pinto
Roberto, el loro ¿Quién no queda cautivado con su belleza? Su exótico plumaje y curiosa voz, llamó la atención de muchos turistas. No es una espece típica del páramo, pero Roberto ha estado con la familia desde hace varios años.
Foto: Haslly Peña Foto: Haslly Peña
Los jeroglĂficos se remontan a siglos y siglos de historia, es como devolverse al pasado, acercarnos a travĂŠs de signos y dibujos a lo que pueden ser nuestro antepasados, toda
Foto: Haslly Peña Cuenta la leyenda que este tipo de chozas eran construidas con el techo en forma de punta, para que estuviera en dirección al cielo, en donde se encontraban todas las divinidades que honraban. Así mismo, en la imagen se aprecia al Dios del viento quien tenía una relación muy cercana con el cielo.
Foto: Diana Pinto
“El ojo de Dios” Un amuleto de protección, para poder ver y entender lo desconocido, simboliza el poder. Es una artesanía cultural en forma de rombo que se puede construir con todos los colores, uno de los atractivos artesanales con más significado por parte de las culturas indígenas.
Foto: Diana Pinto
¿Quién quiere ir a La Laguna de Guatavita? La respuesta es TODOS y por cualquier medio. En la imagen se ve cómo las personas tienen una clara diferencia: el modo en que se desplazan; y a su vez una similitud: su destino. Foto: Fabian Moreno
LAGUNA DE GUATAVITA
El sitio ceremonial donde los indígenas adoraban a la diosa del agua “Chie”, los siglos de historia que se remontan a la Laguna de Guatavita son más grandes que la creencia de que esta no tiene fondo. La leyenda del dorado, su más reconocida historia, nos cuenta el pasado de las personas que vivían en aquella época.
Foto: Diana Pinto
Foto: Fabian Moreno
Una farola ubicada en una plaza comercial de Sesquilé, lo particular de esta es que sólo tiene una luz encendida. ¿Hará parte de otra interesante leyenda o quizá sólo sea casualidad? Cualquiera que sea la respuesta, esto llamaría la atención de alguien sumamente detallista.
Esta estruvtura hace parte de la arquitectura de SesquilĂŠ. Ubicada frente a su plaza comercial, simboliza el origen de la existencia, la cual inicia con la luz, representada con el sol.
Foto: Fabian Moreno
Conclusiones En el transcurso del recorrido pudimos apreciar la diversidad cultural que nos ofrece este municipio Cundinamarqués. De la mano de su gente, Guatavita nos mostró un punto de vista totalmente distinto al que estamos acostumbrados, una experiencia que queda para toda la vida. Lo mejor de todo es que la historia continúa y el legado cultural Muisca va a prevalecer y a aumentar cada vez más, lo que nos enriquece como nación. Guatavita, su laguna y Sesquilé nos recibieron con los brazos abiertos, y consigo su historia, algo que pase lo que pase estará presente para siempre. Estamos enteramente agradecidos con cada uno de estos emblemáticos lugares y su gente, quienes con amabilidad nos acogieron como si fuéramos uno de ellos; esa humildad, amabilidad y esfuerzo diario es lo que los identifica como pueblo indígena, algo que no se puede comparar. Para nosotros -personas acostumbradas a la vida civil- sería prácticamente imposible vivir sin todas las herramientas que utilizamos a diario, especialmente la tecnología. Mientras que las comunidades indígenas que conocimos en Guatavita y Sesquilé conviven perfectamente sin la necesidad de andar con un celular en sus manos a todo momento, se ve que son muy felices con lo que hacen, tienen una forma de ver el mundo muy distinta a la nuestra: su felicidad se basa en honrar sus creencias, crecer como comunidad y darle prioridad a lo que realmente es importante para ellos; no como lo que pasa con gran parte de los ciudadanos, quienes en muchos casos prefieren las cosas materiales y dejan de lado lo espiritual o la relación con los demás seres vivos, hay mucho que aprender. Así mismo, es admirable el cómo honran la naturaleza, y a su vez cómo esta les devuelve el favor, puesto que prácticamente todas las medicinas, que utilizan dichas tribus, se crean a partir de lo que les brinda la naturaleza. Estas personas son conscientes de lo que tienen y de lo que representa para ellos, aprovechan al máximo todo lo que los rodea, pero lo hacen de una manera respetuosa, pensando en el beneficio de todo no sólo en el de ellos mismos.
Para terminar, Guatavita nos enseñó a creer en lo inimaginable, Sesquilé a recuperar nuestras tradiciones, y los Muiscas a crecer en comunidad o como ellos lo dirían: “La vida se teje, se tejen los sueños. Se vive en la tierra, se construye comunidad, somos uno sólo cuando se sueña, se vive…”
Foto: Fabian Moreno
Foto: Fabian Moreno
Fotografía- Historia
Foto: Haslly Peña