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Programa de mano · Cuarteto Latinoamericano

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Forum Cultural Guanajuato Sala de Conciertos Mateo Herrera TEMPORADA MÚSICA DE CÁMARA 2021 2° CICLO DE CUARTETOS DE CUERDAS CUARTETO LATINOAMERICANO

Jueves 26, 19:00 horas Agosto 2021


Cuarteto Latinoamericano Programa Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Cuarteto de cuerdas N° 14 en Do menor, Op. 131 I. Adagio ma non troppo e molto espressivo II. Allegro molto vivace III. Allegro moderato IV. Andante ma non troppo e molto cantabile V. Presto VI. Adagio quasi un poco andante VII. Allegro

Franz Schubert (1797-1828)

Cuarteto de cuerdas No. 14 en Re menor, D.810, “La Muerte y la Doncella” I. Allegro II. Andante con moto III. Scherzo Allegro molto IV. Presto

Duración aproximada: 76 minutos


Cuarteto Latinoamericano Saúl Bitrán Goren, violín Arón Bitrán Goren, violín Francisco Javier Montiel Llaguno, viola Álvaro Bitrán Goren, cello El Cuarteto Latinoamericano - fundado en México en 1982 - fue ganador en dos ocasiones del Grammy Latino: en 2012 por su disco Brasileiro, works of Francisco Mignone y en 2016 por El hilo invisible, representa hoy una voz única en el ámbito internacional, difundiendo la creación musical de América Latina en cinco continentes.


En otra ocasión Schubert me dijo: Él sabe todo, pero nosotros no podemos todavía comprenderle y correrá mucha agua por el Danubio antes de que todo lo que este hombre ha creado sea comprendido por todos. […] nadie entiende a Beethoven. Para ello habría que tener mucho espíritu y aún más corazón, y ser indeciblemente desgraciado en el amor o, simplemente, ser desgraciado. Franz Schubert, según Braun von Braunthal1 Cuarteto de cuerdas N° 14 en Do menor, Op. 131 Ludwig van Beethoven (1770-1827) Numerosos testimonios sobre Beethoven hacia la época posterior a su Novena Sinfonía, es decir, durante sus últimos años de vida, chocan con la idea que usualmente se ha construido de él: la de alguien que es ya un muerto por decreto.2 Si bien, a partir de 1824, Beethoven vivió momentos muy dramáticos y sufrió su salud deteriorada, también experimentó situaciones de profunda alegría y muy entrañables.3 Como bien apuntan Massin y Massin, Beethoven no puede ser definido fácilmente. Él mismo exclamó alguna vez, ¡qué desgraciado hombre feliz soy!4 Así, a finales de 1825 en un arranque de vitalidad e imaginación, se encontraba terminando su cuarteto N° 13, bosquejando el N° 14 y proyectando una ¡décima sinfonía!5 Karl Holz, amigo y secretario de Beethoven por esa época, atestiguó que el compositor fue “asaltado por una gran cantidad de ideas”. 6 Estos pensamientos musicales fueron incorporados seguramente a sus cuartetos Op. 135 y Op. 131. Respecto a este último, se sabe que Beethoven lo consideró distinto a los demás: ¡Cada uno en su género! El arte quiere que no estemos siempre en el mismo lugar. Pronto conocerán un nuevo modo de conducir las partes, y en cuanto a la imaginación, ¡gracias a Dios, nunca he tenido más!7 Seguramente, “el nuevo modo de conducir las partes” al que se refería, son los siete movimientos interconectados que componen el Cuarteto para cuerdas en Do menor Op. 131, terminado en julio de 1826. Reiterando la distinción hecha entre sus últimos cuartetos y los once primeros, Beethoven anotó en una copia de la partitura: 4to cuarteto de los más recientes.8 1 · Jean y Brigitte Massin, Ludwig van Beethoven, Isabel de Asumendi (Trad.), (Madrid: Turner Música, 2012). 2 · Ibíd. 3 · Ibíd. 4 · Ibíd. 5 · Ibíd. 6 · Ibíd. 7 · Ibíd. 8 · Ibíd.


El primer movimiento del Op. 131 comienza con una fuga lenta y expresiva. Curiosamente la conclusión del cuarteto anterior (Op. 130) originalmente fue una fuga, la cual, más tarde independizó del cuarteto, convirtiéndola en la Gran fuga Op. 133. En este punto es importante recordar que la estructura de la fuga, implica que tres o más voces, realicen entradas sucesivas. Es decir, el tema principal llamado “sujeto”, es expuesto por una primera voz, y una vez presentado, una segunda lo imita en otra altura distinta. Al terminar esta respuesta, una tercera voz retoma el tema inicial, pero en otra octava distinta, y así sucesivamente. Esta imitación crea una sensación de “persecución” entre las voces.9 Menos intrincado es el segundo movimiento, Allegro molto vivace. Es posible que los temas “juguetones” de este, hayan sido inspirados en un tema folclórico de la época.10 Su compás de 6/8 recuerda a una danza rápida y su conclusión, al igual que la del movimiento anterior, va disminuyendo la intensidad hasta alcanzar la mínima, indicada como pianissimo. Enseguida, el tercer movimiento es también un Allegro, aunque, más calmado y cuya duración es de solamente una decena de compases. Por tal motivo funciona más como una interesante introducción al cuarto movimiento, cargada de mucha expresividad y notoriedad en la voz principal. La organización del cuarto movimiento obedece a un tema principal con variaciones. Además de prevalecer una diversidad de recursos de ejecución distintos tales como, pizzicato o stacatto, las variaciones presentan sensaciones audiblemente diferentes. Por ejemplo, la tercera variación es titulada como moderato e lusinghiero. Esto solicita del músico, una interpretación de carácter “vanidosa” o lisonjera. Contrasta pues, con otros pasajes más líricos y llenos de expresividad. A continuación, el quinto movimiento es un Scherzo muy rápido o Presto. Su carácter es más suelto o relajado que otros movimientos. Así mismo, la variedad de recursos como pizzicato y la indicación de tocar cerca al puente del instrumento (sul ponticello), dotan el movimiento de una tímbrica y efectos sonoros muy cautivadores. Más adelante, el Adagio quasi un poco andante, al igual que el tercer movimiento, parece más un puente entre el quinto y el movimiento final. Su lirismo y su carácter solemne, aunque breves, son de un dramatismo impactante. Más aun, cuando sin aviso, “ataca” el movimiento final del cuarteto. Este último, rompe abruptamente el carácter reflexivo del movimiento anterior, a partir de una introducción fuertísima al unísono y con un ritmo enérgico galopante. Su estructura obedece al de una sonata con exposición, desarrollo y (re)exposición. 9 · G. M. Tucker y Andrew V. Jones, Diccionario Enciclopédico de la música, Coord. Alison Latham (México: Fondo de Cultura Económica, 2008), s.v. “fuga”. 10 · Massin y Massin, Op. cit.


Cabe mencionar que, increíblemente, en 1886 este séptimo movimiento fue orquestado y presentado bajo el título de Décima sinfonía.11 Seguramente el público que pudo presenciar este evento, pudo notar también los numerosos pasajes de virtuosismo que concluyen esta obra de una manera extraordinaria. Cambiando de perspectiva, al igual que otros cuartetos de los más recientes, el Op. 131 no tuvo un recibimiento exitoso. En uno de sus cuadernos de conversación, un amigo apuntó a Beethoven, “tu cuarteto interpretado ayer por Schuppanzingh, no ha interesado”.12 Aunque no queda claro si se refirió al N° 14, o, al N°16, la respuesta de Beethoven fue de una confianza digna de admiración: Algún día les gustará.13 Ese día predicho por Beethoven, no tardaría en llegar si confiamos en el testimonio de Karl Holz. Supuestamente, el 14 de noviembre de 1828, cinco días antes de la muerte de Schubert, Holz participó en una audición del Cuarteto Op. 131, interpretada a petición del propio Schubert, quien se encontraba convaleciente ¡al interior de su propia habitación!14 De ser cierta, la escena de esta anécdota añade un aura algo trágica al cuarteto. De igual manera, sirve para caracterizar más la personalidad de Schubert. Como haya sido, el hecho es que algunos expertos afirman que los adjetivos que mejor describen las obras en las cuales Beethoven utilizó la tonalidad de Do menor, incluyendo este cuarteto, resultan ser las más apasionadas, turbulentas, patéticas y hasta trágicas. 15

11 · Ibíd. 12 · Ibíd. 13 · Ibíd. 14 · Peter Clive, Schubert and his world. A biographical Dictionary, (New York: Oxford University Press,1997). 15 · Max Steinitzer, Beethoven, (México, Fondo de Cultura Económica, 1992).


Le presenté una colección de aproximadamente sesenta lieder y cantos de Schubert, […] Beethoven, que no conocía por entonces más que cinco lieder de este, se asombró de la cantidad y no podía creer que Schubert hubiera escrito más de quinientos en aquella época. […] Con un alegre entusiasmo gritó en varias ocasiones: ¡Verdaderamente en este Schubert hay una chispa divina! Si yo hubiera tenido este poema, también le hubiera puesto música. Beethoven, según Anton Schindler16 Cuarteto de cuerdas No. 14 en Re menor, D.810, “La Muerte y la Doncella” Franz Schubert (1797-1828) El compositor vienés Franz Schubert alguna vez dijo: Lo que produzco se debe a mi entendimiento de la música y a mis penas.17 De esta frase podemos inferir que, además del profundo conocimiento musical que Schubert poseía, sus composiciones estaban permeadas por sus sentimientos. De manera similar, por las significaciones que encontraba en los textos o poemas utilizados en sus canciones o lieder. Por cierto, suele considerarse a Schubert no solamente como el heredero estilístico de la “santa triada vienesa” de Haydn, Mozart y Beethoven, sino también, el responsable del resurgimiento del lied o canción alemana, con más de seiscientas composiciones en este género.18 Lo anterior resulta muy sorprendente tomando en cuenta la corta vida que tuvo. Si consideramos que sus primeras canciones las compuso aproximadamente a los 15 años, en promedio debió componer más o menos 3 canciones por mes. Dicho de otra forma, sumando toda la extensión de su obra, diariamente debió haber escrito 65 compases nuevos.19 Respecto a los textos de sus canciones, se puede decir que Schubert se inspiró en grandes poetas y escritores como Goethe, Schiller y Mayrhofer, entre muchos otros.20 En ocasiones, sus canciones inspiraban a su vez, obras de otro tipo. Tal es el caso del lied de 1817 titulado, La muerte y la doncella (D. 531). De esta canción, el compositor (re) utilizó algunos de los temas musicales para conformar el segundo movimiento del Cuarteto de cuerdas en Re menor D. 810. El Cuarteto de cuerdas D. 810 de 1824, es pues, una obra que ha sido objeto de numerosas interpretaciones relacionadas con el texto mencionado. En este poema, de autoría de Claudius,21 una joven doncella ruega 16 · Massin y Massin, Op. cit. 17 · Robert Winter, Maurice J.E. Brown and Eric Sams, The New Grove Dictionary of Music and Musicians, 2nd ed., (HTML), s.v. “Schubert, Franz (Peter)”. 18 · Ibíd. 19 · Ibíd. 20 · Ibíd. 21 · Peter Clive, Op. cit.


desesperadamente a la Muerte que la deje vivir. La Muerte, sin embargo, ha llegado para llevar consigo a la hermosa Doncella, y le pide que se resigne a dormir en sus brazos. Esta escena ha sido equiparada con lo que Schubert vivió al momento en que compuso el cuarteto. En aquel entonces, se encontraba padeciendo los síntomas de una sífilis muy avanzada.22 Además de padecer los terribles dolores de esta enfermedad, el tratamiento que recibía consistía en inhalaciones de gas de mercurio, lo cual no solo no curaba sus síntomas, sino que los volvía mucho peores.23 Como es de imaginarse, el estado de salud físico y mental de Schubert era desesperanzador, pues, padecer esta enfermedad en esa época equivalía a una sentencia de muerte.24 Desde luego, Schubert sabía esto y guardaba ya pocas esperanzas: Me encuentro como la criatura más infeliz y miserable del mundo. Imaginen a un hombre cuya salud nunca volverá a estar bien, […] cuyas esperanzas más brillantes han perecido, a quien la felicidad del amor y de la amistad no tienen nada que ofrecer sino dolor, […] podría cantar todos los días ahora, porque al retirarme a la cama cada noche, espero no despertarme de nuevo, y cada mañana sólo recuerda el dolor de ayer.25 Los que trazan cierto paralelismo entre el poema y el estado de Schubert, también encuentran un sentimiento trágico en la música de esta obra. Sin querer afirmar que están equivocados del todo, desde el primer movimiento, sí se percibe un gran dramatismo y energía. El Allegro inicial comienza al unísono y modera su intensidad, dando lugar a una sección en la cual las distintas voces imitan los motivos principales de este apartado. Hacia el desarrollo del movimiento, el carácter exaltado se mesura un poco, sin dejar de tener momentos de gran dificultad y virtuosismo. De hecho, la enorme dificultad de este movimiento ocasionó que los músicos cedieran ante ella, durante un ensayo protagonizado por el cuarteto de Ignaz Schuppanzigh en 1826. Shuppanzigh, quien lideraba la agrupación que estrenó la mayoría de los cuartetos de Beethoven, declaró a Schubert que el movimiento era no interpretable e instó a su compositor a limitarse a componer canciones. 26 Para el segundo movimiento, como ya se ha mencionado, Schubert (re) utilizó los temas musicales de su famosa canción.27 Lo interesante de esta sección, ocurre cuando el tema musical principal es desarrollado por medio 22 · Robert Winter, Maurice J.E. Brown and Eric Sams, Op. cit. 23 · Ibíd. 24 · Ibíd. 25 · Ibíd. 26 · Peter Clive, Op. cit. 27 · Robert Winter, Maurice J.E. Brown and Eric Sams, Op. cit.


de variaciones, cada una muy originales entre sí. Destaca la diversidad de recursos de ejecución, texturas, cambios de tiempos e intensidades, los cuales, transforman el tema y logran algunos de los pasajes más memorables de toda la obra. Enseguida, como era habitual en la época, el tercer movimiento presenta un Scherzo, siendo en este caso, muy animado. Si recordamos la estructura bipartita de esta forma musical, la primera sección (Scherzo) trae consigo una gran intensidad y un carácter serio muy marcado. En cambio, la parte contrastante o Trio, es de un tono más cantabile, suave y casi alegre. Finalmente, la conclusión Presto aumenta la intensidad y el tempo de toda la obra. Si el movimiento inicial fue considerado difícil, este posiblemente exige un gran virtuosismo en todas las voces. Su ritmo “galopante” mantiene un frenetismo constante en todo el movimiento, y su conclusión presstisimo, es verdaderamente sorprendente. Cambiando de enfoque, lo que padeció Schubert al final de sus días fue sin duda, muy terrible. Una tragedia equiparable a la del poema de su canción, sopesando que, incluso para las estimaciones de la época, murió siendo muy joven. A pesar de esto, no hay que olvidar que en otras ocasiones Schubert dista mucho de ser un personaje sombrío y trágico. En su biografía se relatan numerosos episodios, durante los cuales, vivió en una especie de alegría vienesa.28 Muy frecuentemente solía tocar, cantar y festejar con amigos, poetas, músicos y artistas, hasta altas horas de la noche. Estas reuniones llegaron a ser conocidas como Schubertiadas,29 lo cual, además de parecer chistoso, acusa ya cierto nivel de desenfreno por parte de Schubert. De esta forma, podemos estar de acuerdo con el testimonio que uno de sus contemporáneos dio sobre él: Schubert tenía, por así decirlo, una doble naturaleza; su alegría vienesa se entrelazaba y ennoblecía por un rasgo de profunda melancolía. En su interior, un poeta y exteriormente, una especie de hedonista.30 Si nos atenemos a esta descripción, parece ser que Schubert, al igual que Beethoven, es difícil de definir. Mejor aún, es posible contradecir a todos aquellos que no dejan de ver en Schubert, a la doncella del poema de Claudius.

Pedro Ramírez Pérez

28 · Ibíd. 29 · Ibíd. 30 · Ibíd.


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