CRIS ARANA, LA PARAGUAYA EN LA LISTA DE LAS 50 LATINAS A SEGUIR SEGÚN FORBES WOMEN ESPAÑA
Esta semana, nuestra compatriota Cris Arana —cineasta de larga trayectoria— ingresó a la lista de 50 latinas a seguir en 2026 según Forbes Women España. Conversamos con ella sobre su carrera, sus futuros proyectos y los pilares de su mensaje en el cine.

EEl lunes 13 de abril, la cineasta paraguaya Cris Arana fue reconocida como parte de la Lista de 50 Latinas a seguir en 2026, elaborada por Forbes Women España. Al hablar acerca de ella, la plataforma hace énfasis en su trabajo presente: “Actualmente desarrolla proyectos documentales y de ficción en el género del terror psicológico. También lidera la comunicación de DRAGO, firma de inversión y gestión de activos inmobiliarios, en su 25° aniversario”.
La propia Cris define su cine como una búsqueda de justicia poética: “De alguna manera, pienso —y quiero creer— que, contando las historias que he trabajado, estoy ayudando a la gente a desarrollar un pensamiento crítico”.
Su pasión por el cine nació en la sala de su casa, durante una de esas cálidas tardes en que uno ve televisión con la familia. Rodeada de su padre y sus hermanos, Cris Arana sintió la primera intuición mientras veía Rocky (1976). Directora, productora y guionista de gran sensibilidad social, es una cineasta de larga trayectoria que acorta distancias entre su natal Paraguay y España, país donde reside actualmente.
Sin embargo, mantiene el corazón cercano a las preocupaciones de su país. Se formó en fotografía, trabajó como productora para diversos proyectos españoles y dirigió cortometrajes y documentales reconocidos en festivales internacionales de cine.
Se acercó definitivamente a la cinematografía en un cargo de producción, durante el rodaje de la película española Loca Olivia, que nunca se
estrenó. “Era una mezcla de gente profesional con un equipo amateur. Aprendí muchísimo con esa producción, sobre todo lo que no se debe hacer en una película. Ahora que lo pienso, fue una experiencia muy divertida”, reflexiona la cineasta. Su primer cortometraje, Package, vio la luz en el 2018 y abordó un inesperado cambio en la vida de una mujer joven, independiente y libre. Con él, ganó el Premio a Mejor Concepto Creativo en La Jolla International Fashion Film Festival de San Diego, California. Al año siguiente, le siguieron dos cortometrajes: Transición y Workingay. Los ejes de su narrativa son la memoria histórica, la identidad femenina, el discurso feminista y los derechos humanos. En el 2022, estrenó en Paraguay su cortometraje Y, agua en guaraní, protagonizado por el recordado Jork Aveiro. Este trabajo, con lenguaje documental, fue premiado por el Aqua Film Festival en Roma, por su mensaje de denuncia ante la falta de agua.
En el 2024, estrenó Emilio Barreto: Ángeles y demonios, donde relata la vida del conocido actor y director de cine y teatro paraguayo, torturado durante la dictadura de Alfredo Stroessner. En particular, se llevó el título de Mejor documental internacional en el Festival Internacional de Cortos de la Cuenca del Salado, Argentina.
¿Qué impacto esperás que tenga este espacio en la Lista de Forbes Women España en la visibilidad de las cineastas paraguayas que trabajan fuera del país?
Es bonito que reconozcan el trabajo de una a través de un medio. Esto ayuda a que mis historias sean vistas, conocidas y a que despierten interés. Me siento muy contenta por ello.
En tu estilo se percibe un equilibrio constante entre la crudeza del registro documental
y una estética visual sumamente cuidada. ¿Cómo trabajás esa dualidad para explorar tus posibilidades expresivas?
Es la suma del trabajo previo con el equipo de cada proyecto. Es ahí donde se construye ese equilibrio, en el diálogo y en la búsqueda conjunta de una forma que respete la crudeza del relato, sin descuidar la estética visual.
Tu formación inicial en fotografía analógica y cinematográfica suele ser muy evidente en tu obra. ¿Cómo influye esa disciplina técnica en la construcción de la atmósfera visual de tus historias?
Para mí es muy importante el trabajo de fotografía. Uno puede escribir un guion maravilloso, pero si no sabe expresar la narrativa en imágenes, se pierde gran parte del trabajo previo.
¿Qué criterios seguís para decidir que un relato merece ser sacado del silencio y llevado a la pantalla?
Cada una de las historias que he contado tiene un trasfondo emocional, de crítica social y de recuperación de la memoria. Lo que cuento son temas que me molestan, me duelen, me hieren y me sensibilizan.
Con Package lograste un hito tanto en tu carrera como en La Jolla. ¿Qué peso tuvo esa experiencia en la construcción de tu identidad como directora internacional?
Me siento muy orgullosa de ese trabajo, porque fue mi primer cortometraje y, además, me permitió conocer a personas muy creativas con las que, hasta hoy, sigo trabajando. Mi director de fotografía en Package, Rafa Arroyo, por ejemplo, se ha convertido en un documentalista fantástico, ya nominado dos veces a los Premios Goya.
En ese momento jamás pensamos que íbamos
a llegar tan lejos. Package fue una especie de campo de juego y me ayudó a sentirme segura de que soy capaz de sacar adelante mis proyectos cinematográficos.
En Y, agua en guaraní y Emilio Barreto: Ángeles y demonios, te sentimos muy cercana a los temas que nos preocupan como paraguayos. Desde tu perspectiva de mujer migrante, ¿cómo te mantenés cercana a tu tierra cuando la distancia lo imposibilita?
Me mantengo cercana a Paraguay escuchando a mi familia, a las preocupaciones de mis amigos, y también leyendo y viendo noticias. Esa narrativa de imágenes pequeñas y cotidianas es la que ayuda al espectador a entender la historia que estoy contando, y a conectar emocionalmente con ella.
En Emilio Barreto: Ángeles y demonios abordaste una figura central de la resistencia cultural paraguaya. ¿Cómo fue el proceso emocional y creativo de sintetizar una vida tan compleja en el formato de cortometraje? Fueron cuatro años de trabajo. Al principio no había un guion de intenciones: escribí 200 preguntas, de las cuales Emilio respondió apenas 12, pero en esas 12 estaban contenidas todas las demás. Emilio necesitaba esa catarsis. Paraguay le debe un “perdón”, una “disculpa” y un espacio cuidado a todas las víctimas; muchos y muchas siguen vivos y luchando para que sus historias no sean olvidadas ni repetidas. No me sorprende que todavía hoy haya gente que diga que en la época de Stroessner se vivía mejor, incluso personas de mi edad. Eso ocurre porque no conocen las historias de tantas personas que fueron silenciadas y que sufrieron en una época tan oscura.
