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Travesías por México

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¡Conoce detalles de las obras!

Diego Rivera (Guanajuato, Guanajuato, 8 de diciembre de 1886-Ciudad de México, 24 de noviembre de 1957) Vendedora de alcatraces, 1942

Óleo sobre masonite

Col. Banco Nacional de México

D.R. © 2026 Banco de México, Fiduciario en el Fideicomiso Museos Diego Rivera y Frida Khalo. Av. 5 de mayo No. 20, col. Centro, alc. Cuauhtémoc, c.p. 06000, Ciudad de México. Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, 2026

Vendedora de alcatraces es una de las obras más importantes de la colección y de las más reconocibles de Diego Rivera. Se trata de una pieza intimista por su temática, lejos de los géneros históricos o propagandísticos normalmente representados en sus murales. Rivera, como pocos artistas, supo capturar la figura del indígena, el campesino y el obrero convirtiéndolos en protagonistas de su producción plástica al dotarles de un sentido de dignidad característico de su pincel.

Pertenece a las obras de caballete que muestran la serenidad de un estilo depurado, donde el enorme ramo de alcatraces simula una explosión de alegría y luz con distintas tonalidades de blancos, amarillos, verdes y los pistilos que recuerdan velas encendidas. La figura de la mujer indígena a espaldas enmarca la composición, al abrazar la naturaleza con una majestuosa sencillez. Sus pies, desgastados por el andar fueron representados en una posición imposible de lograr en términos anatómicos resultan un gesto intencional del artista, para que el espectador los asocie con la tierra.

David Alfaro Siqueiros (Camargo, Chihuahua, 29 de diciembre de 1896 - Cuernavaca, Morelos, 6 de enero de 1974) Mujer con metate, 1931

Óleo y piroxilina sobre yute

Col. Banco Nacional de México

Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, 2026

David Alfaro Siqueiros fue una de las figuras trascendentales del arte mexicano en el siglo XX. Junto a José Clemente Orozco y Diego Rivera lideró el movimiento muralista en nuestro país a partir de su segunda década cuando fueron invitados por el entonces secretario de Educación, José Vasconcelos, a encabezar una cruzada cultural. En 1919 viajó a Europa para concretar su formación artística, donde fue influenciado por el arte italiano desde el Renacimiento hasta el futurismo.

Siendo un hombre joven combatió en la Revolución Mexicana en el Ejército Constitucionalista, lo que le representó una experiencia que llevaría a descubrir a las masas trabajadoras, los obreros, campesinos, artesanos y los indígenas, temáticas recurrentes en su producción plástica. Desde entonces entretejió estas temáticas recurrentes en su obra con un fuerte compromiso político y ético vinculado al Partido Comunista Mexicano, a las luchas obreras, campesinas y sindicales. Desde un punto de vista técnico, fue el primero en recurrir a materiales producidos industrialmente, como la piroxilina utilizada en la industria automotriz. En 1936 fundó in taller experimental en Nueva York donde trabajó con varios artistas de renombre como Jackson Pollock, quien lo consideró siempre un referente.

Mujer con metate es una descripción sobria del quehacer cotidiano de la mujer indígena, toda vez que expresa su particular visión del indigenismo, en el que quiso incorporar lenguajes plásticos vanguardistas a una tradición autóctona vinculada al mundo precolombino y su estética.

Julio Prieto

(Ciudad de México, 10 de junio de 1912 - Ciudad de México, 17 de diciembre de 1977)

Historia del futuro, 1975

Óleo sobre tela

Col. Banco Nacional de México

D.R. © JULIO PRIETO/SOMAAP/MÉXICO/2026

Las décadas de 1960 a 1980 estuvieron marcadas por los movimientos estudiantiles, la celebración de los Juegos Olímpicos de 1968 y el espíritu de rebeldía que imperaba entre los jóvenes creadores. Cansados de las temáticas nacionalistas, eligieron un estilo individual abierto a las influencias internacionales. Surgió la llamada Generación de la Ruptura, la nueva figuración y el arte abstracto. Este momento permitió a los artistas mexicanos explorar posibilidades infinitas que no dejaban fuera los elementos nacionalistas, que previamente habían marcado la producción plástica, si no contar con la posibilidad de fusionarse con las nuevas vanguardias y lenguajes interdisciplinarios.

Julio Prieto es más bien reconocido como escenógrafo dada su larga trayectoria en el Instituto Nacional de Bellas Artes, donde estableció la cátedra de escenografía y llegó a dirigir el programa cultural de los Juegos Olímpicos de 1968. Su producción plástica, aunque escasa, muestra esta formación a través de paisajes cerrados con una atmósfera teatral. Esto es visible en Historia del futuro, donde una batalla aérea y terrestre se desarrolla en un escenario lunar que, no obstante, se identifica como el Centro Histórico de la Ciudad de México con los edificios más característicos como la catedral, el palacio y el zócalo capitalino. Se trata de una escena futurista que integra elementos del pasado de manera anacrónica.

Julio Castellanos (Ciudad de México, 3 de octubre de 1905 - Ciudad de México, 16 de julio de 1947)

El día de San Juan, ca. 1939

Óleo sobre tela Col. Banco Nacional de México

D.R. © JULIO CASTELLANOS/SOMAAP/MÉXICO/2026

Julio Castellanos ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes donde fue alumno de Manuel Rodríguez Lozano, con quien depuró su técnica. Su formación artística se vio enriquecida posteriormente con distintos viajes por Europa y Estados Unidos. No obstante, abordó magistralmente temáticas cotidianas a través de un tratamiento formal e innovador que evidenciaba una inmensa cultura visual.

Dentro de estos temas recurrentes, la natación fue uno de los que representó con mayor atención. Este deporte y los llamados “estanques” responden a una cultura de higiene y culto al cuerpo del México posrevolucionario, que estuvo dirigido en especial a la juventud, como una extensión de la educación cívica. Abarcó buena parte de la cultura visual de los años veinte y treinta a través de carteles, fotografías, cortometrajes y revistas de circulación nacional que buscaban establecer los parámetros de salud física entre la población.

El día de San Juan logra plasmar el espíritu higienista del momento, con un discurso visual surrealista, característico de la producción plástica de Julio Castellanos. Alude a la costumbre existente en la Ciudad de México de bañarse el 24 de abril, día de San Juan Bautista, lo que evidencia su intención de afianzar una identidad nacional mediante el rescate de tradiciones y usos populares. El origen de esta obra es una fotografía de Dolores Álvarez Bravo tomada en uno de los estanques o piscinas más conocidos de su tiempo, la alberca Pane en un concurrido día. La escena, fue enriquecida por la imaginación de Castellanos que recuerda las saturadas escenas de Pieter Brueghel “el Viejo”.

Federico Cantú (Cadereyta Jiménez, Nuevo León, 3 de marzo de 1907 - Ciudad de México, 29 de enero de 1989)

Tema de Anunciación, 1942

Óleo sobre tela

Col. Banco Nacional de México

D.R. © FEDERICO CANTÚ/SOMAAP/MÉXICO/2026

Federico Cantú Garza nació en Cadereyta de Jiménez, Nuevo León y migró siendo joven a la Ciudad de México, donde ingresó a la Escuela al Aire Libre de Coyoacán a los 14 años. Uno de sus mentores fue Alfredo Ramos Martínez, de quien adquirió su distintivo gusto por el color. Diez años después viajó a España y Francia para perfeccionar su formación artística, lo que le permitió estar en contacto con las vanguardias europeas y consolidarse como escultor, artista plástico, dibujante y grabador.

Si bien fue contemporáneo de los muralistas y la Escuela Mexicana de Pintura, nunca adoptó sus postulados -políticos o estéticos- y prefirió retomar sus referentes europeos adaptándolos a escenas religiosas y mitológicas en las que convergen virtudes espirituales y sensuales. Tal es el caso de Tema de Anunciación, que representa uno de los pasajes bíblicos más significativos del Nuevo Testamento, con un lenguaje plástico innovador en el que prevalece la simbología, la minuciosidad del detalle, el vigor de la línea y una expresividad refinada de su modelo, quien resulta ser también su hermana, Diana Cantú.

Se hace evidente el corte surrealista en la que ambas escenas, la mujer en el primer plano, el ermitaño y el unicornio en el segundo, convergen en lo onírico. Parece que ella los soñara, más que los observa del otro lado de la cerca, en esta obra que sintetiza la mirada renovadora del arte religioso a través del pincel de Cantú.

Jesús Guerrero Galván

(Tonalá, Jalisco, 22 de diciembre de 1910 - Cuernavaca, Morelos, 11 de mayo de 1973)

La sábana blanca, 1940

Óleo sobre tela Col. Banco Nacional de México

D.R. © JESÚS GUERRERO GALVÁN/SOMAAP/MÉXICO/2026

Jesús Guerrero Galván nació en Tonalá Jalisco, en 1910 de campesinos humildes. A los diez años comenzó su educación artística en Guadalajara, aunque tuvo que migrar a Estados Unidos, donde consiguió una beca en la Escuela de Artes Plásticas de San Antonio, Texas. Regresó a México donde se instaló en la capital desde 1930 en plena efervescencia del muralismo y un nutrido panorama artístico en el que destacó rápidamente. Militó en el Partido Comunista Mexicano, aunque su pintura se distanció de temáticas políticas, siendo su principal foco de interés el mundo indígena, en particular las mujeres y niños en metáforas, alegorías o escenas de género abordadas con una visión realista.

Incursionó en el muralismo en edificios públicos y escuelas oficiales, aunque la pintura de caballete siempre ocupó un lugar privilegiado en su producción, en el que se distingue un sello caracterizado por el nacionalismo, el apego a la tierra y una maestría técnica reminiscente de sus primeros años de formación, siendo su época más prolífera entre 1940 y 1950. La sábana blanca revela una originalidad plástica al mostrar la visión poética de la realidad, evocando el silencio y la serenidad contenida con una actitud ceremoniosa que hace atemporal esta escena cotidiana.

Manuel González Serrano

(Lagos de Moreno, Jalisco, 17 de junio de 1917 - Ciudad de México, 18 de enero de 1960)

Bodegón con frutas, sin fecha

Óleo sobre masonite

Col. Banco Nacional de México

D.R. © MANUEL GONZÁLEZ SERRANO/SOMAAP/MÉXICO/2026

Manuel González Serrano provenía de una acomodada familia de Lagos de Moreno, en Jalisco. Los reveses económicos que sufrieron por la Revolución y el reparto agrario lo marcaron profundamente y le confirieron un carácter fuerte. Recibió las primeras lecciones de pintura de su madre, Ana María Serrano Orozco, aunque por lo demás fue un pintor autodidacta, lo que imprime un sello inconfundible a sus obras. Después de una breve estancia en Guadalajara, llegó a la Ciudad de México donde conoció al galerista Francisco Rodríguez “Caracalla”, quien impulsó su obra en un primer momento y lo puso en contacto con el mundo bohemio del Café París. Su primera exposición fue en 1943 y en la década de 1950 expuso en Los Ángeles y en San Diego, California, aunque nunca pudo vivir de su producción, algo que le atormentó profundamente.

Los bodegones fueron una temática recurrente en su obra, aunque se sirvió del surrealismo para plasmar con su propio sello, este género pictórico tan tradicional. En el caso de Ostra fecunda o Bodegón con frutas, el paisaje inferior a la cornucopia se presenta árido, erosionado y potente, representando su tierra natal. La composición es transgresora y simbolista, las frutas como el durazno, el plátano y la lima transmiten dolor y son sugerentes de una sexualidad evidente en la que se percibe el estado anímico de González Serrano, la sensibilidad y pasión con la que abrazó su creatividad, lejos de convenciones sociales imperantes.

Frida

(Ciudad de México, 6 de julio de 1907 - Ciudad de México, 13 de julio de 1954)

Los frutos de la tierra, 1938

Óleo sobre masonite

Col. Banco Nacional de México

Kahlo
D.R. © 2026
Banco de México, Fiduciario en el Fideicomiso Museos Diego Rivera y Frida Khalo. Av.
5 de mayo No. 20, col. Centro, alc. Cuauhtémoc, c.p. 06000, Ciudad de México.
Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, 2026

Frida Kahlo nació y murió en Coyoacán, entonces un poblado a las afueras de la Ciudad de México. Sus primeros años estuvieron marcados por una serie de traumas físicos como la poliomielitis y un accidente en tranvía ocurrido en 1925. Ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria en 1922 donde conoció a Diego Rivera, con quien contrajo matrimonio en dos ocasiones. Militó activamente en el Partido Comunista donde estableció prolíficas relaciones con el mundo intelectual a través de personajes como André Bretón, padre del surrealismo, la fotógrafa Tina Modotti, la pintora Georgia O´Keeffe o León Trotsky, ideólogo comunista. Expuso por primera vez en 1938 en la Galería Julien Levy de Nueva York, donde fue elogiada por artistas como Marcel Duchamp, Picasso y Vassily Kandinsky, siendo la segunda mujer mexicana en exhibir su obra fuera del país, únicamente precedida por María Izquierdo.

Frida Kahlo logró plasmar su propia emotividad inspirada en lo popular, los exvotos y las naturalezas muertas. Si bien no se identificó como una pintora surrealista, existen varios elementos iconográficos que sugieren erotismo, constricción o sufrimiento que tomó de esa corriente pictórica. Los frutos de la tierra se caracteriza por sus referencias sexuales y al ciclo de la vida, a través de la representación de las formas orgánicas de los hongos y las pitahayas rojas que sugieren sangre y heridas abiertas, alusión clara a la vida de la artista. El cielo estrellado con nubarrones sugiere el elemento surrealista en el que la mesa parece flotar en el cielo, toda vez que las vetas de la madera aportan un elemento realista en la composición. La obra fue realizada dos años antes de la Exposición Internacional del Surrealismo de 1940 que se llevó a cabo en la Ciudad de México, dentro de la Galería de Arte Mexicano, en la cual Kahlo estuvo presente.

Emilio Baz Viaud (Ciudad de México, 22 de mayo de 1918 - Ciudad de México, 17 de noviembre de 1991)

El peluquero zurdo, 1949

Temple, pincel seco sobre cartulina Col. Banco Nacional de México

D.R. © EMILIO BAZ/SOMAAP/MÉXICO/2026

Emilio Baz Viaud estudió arquitectura y pintura bajo la tutela de Manuel Rodríguez Lozano. A lo largo de la década de 1920 viajó repetidamente a Nueva York, lo que le permitió colaborar en publicaciones como Squire, New Week y Time como ilustrador. Su estilo tiene influencias de la pintura naif en la cual se integran elementos cotidianos e íntimos de la esencia popular indígena con gran colorido. Rechazó los mensajes políticos dentro de su producción plástica y optó por un mundo individual ligado a la fantasía.

El peluquero zurdo es una obra fechada en 1949 que Baz Viaud realizó cuando vivía en San Miguel Allende, donde la vida diaria de los pobladores fue una constante fuente de inspiración. Se trata de dos escenas diferenciadas por el piso de barro cocido; la principal representa a un barbero sentado en una incómoda pose que corta el pelo de un hombre joven en actitud apática. Los detalles del instrumental, el mantel y algunos elementos arquitectónicos como las vigas del techo reflejan cierto realismo en la composición. Sin embargo, existe en la obra un elemento onírico con la segunda escena que se ubica en el exterior, en la que aparece un chico persiguiendo una paloma jugando con un perro a manera de artificio visual.

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