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Toda gran mesa comienza con una historia. Hoy tenemos el privilegio de presentar la primera edición de SABORES CHIC, una publicación que marca una nueva etapa para F + M Media Group y nace con la misión de celebrar la gastronomía de Puerto Rico y del mundo desde una perspectiva editorial premium. Más que una revista, queremos crear un espacio donde la excelencia culinaria, las personas, los productos y las experiencias se conviertan en protagonistas.
En esta edición inaugural reunimos historias que reflejan el talento, la pasión y la evolución de nuestra industria gastronómica. En Power Players, conversamos con el chef ejecutivo de Levant, Sebastián Rosado, sobre una trayectoria construida con disciplina, aprendizaje y una visión que continúa elevando la cocina puertorriqueña. Desde la diáspora, la chef Monti Carlo comparte su historia y el lanzamiento de Spanglish, un libro que celebra la identidad puertorriqueña a través de la cocina.
También exploramos las nuevas tendencias gastronómicas con las catas de aceite de oliva en Chic Radar, descubrimos la renovada imagen de Bodegas LAN en Vinos de Temporada, conocemos la extraordinaria producción artesanal de quesos y yogur griego de De La Crema, y aprendemos sobre la riqueza de la pesca artesanal puertorriqueña en En Temporada.
La edición continúa con Mixología en Casa, donde la mixóloga Super Angie comparte tres recetas para sorprender a tus invitados, y con Chic Host, donde Loisse Herger nos abre las puertas de The Summer Club en O:LV Fifty Five, una propuesta que celebra el verano con estilo, gastronomía y hospitalidad.

Con esta primera edición comienza una nueva conversación. En SABORES CHIC creemos que la gastronomía va mucho más allá de lo que sucede en un plato. Es cultura, identidad, creatividad y una forma de conectar con las personas. Gracias por acompañarnos desde el primer capítulo de esta historia. ¡Bienvenidos a SABORES CHIC!






Edición:
Dra. María de L. Vélez
Ventas: contact@saboreschic.com


Fotografía: Michael Ferrer Torres
Diseño Gráfico: Nydializ M. Escalera Rosario
En Portada:
Crudo del día de pómpano fresco del oeste de Puerto Rico con ralladura y jugo de limón de Sorrento, aceite de oliva, sal y pimienta rosa. Una creación del chef ejecutivo Sebastián Rosado para Levant by Chef Michael White.
SABORES CHIC es propiedad exclusiva de F + M media Group Corp. Y es publicada trimestralmente por la empresa para ser distribuída en Puerto Rico y en el internet. No se permite la reproducción, alteración o modificación parcial o total del contenido sin previa autorización escrita de la empresa. No nos hacemos responsables del contenido de los servicios ofrecidos o calidad de productos de los anuncios publicados en la revista.
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Las catas de aceite de oliva están viviendo uno de los momentos más interesantes dentro de la cultura gastronómica actual. Lo que durante años fue una práctica reservada para productores, expertos y mercados mediterráneos, hoy se ha convertido en una experiencia que despierta la curiosidad de amantes de la gastronomía, viajeros y consumidores interesados en comprender mejor lo que llega a su mesa.
Detrás de esta tendencia existe una realidad fascinante. El aceite de oliva extra virgen posee una complejidad sensorial comparable a la del vino, el café de especialidad o los destilados premium. Su origen, variedad de aceituna, clima y proceso de elaboración influyen directamente en los aromas, sabores y texturas que finalmente percibimos en cada degustación.
Puerto Rico también comienza a sumarse a este movimiento gracias a profesionales como Alexandra Rivera, una de las primeras especialistas en promover experiencias de cata de aceite de oliva en la isla. Con más de veinticinco años de trayectoria en la industria de los destilados y


con certificación como Olive Oil Sommelier, Rivera ha desarrollado encuentros educativos donde el aceite deja de ser un simple ingrediente para convertirse en el protagonista de la experiencia gastronómica. Su interés por la cultura culinaria y el deseo de compartir un legado de bienestar y conocimiento la llevaron a especializarse en este universo que combina tradición, salud y placer.
Aunque muchos imaginan que una degustación comienza observando el color del producto, ocurre exactamente lo contrario. Durante una cata profesional se utilizan copas oscuras, generalmente azules, para evitar que el participante emita juicios basados en la apariencia visual. El objetivo es concentrar toda la atención en los aromas y el sabor.




Posteriormente, el aceite se calienta suavemente entre las manos para estimular la liberación de compuestos aromáticos. Frutas frescas, hierbas, vegetales y notas herbáceas pueden aparecer dependiendo de la variedad utilizada. Luego llega el momento de acercar la copa a la nariz y explorar la complejidad aromática antes de probar el producto.
Finalmente, un pequeño sorbo permite evaluar textura, frescura, equilibrio y persistencia. Entre las características más valoradas se encuentra el ligero picor que aparece al final de la degustación. Lejos de ser un defecto, este atributo suele indicar una alta presencia de antioxidantes naturales y una excelente calidad del aceite extra virgen.
Más allá de la técnica, estas experiencias buscan transformar la relación que tenemos con uno de los ingredientes más importantes de la cocina mediterránea. Tal como ocurre con el vino, cada variedad encuentra su lugar en diferentes platos, desde desayunos y postres hasta carnes, pastas y ensaladas.
Para quienes desean profundizar en este universo, Alexandra Rivera continúa desarrollando experiencias de degustación y encuentros educativos dedicados al aceite de oliva extra virgen en Puerto Rico. A través de sus redes sociales comparte información sobre nuevas catas, maridajes, tendencias y descubrimientos relacionados con la cultura del olivo, convirtiéndose en una de las voces que impulsa esta conversación gastronómica en la isla. Los interesados pueden seguir sus próximos proyectos y eventos en Instagram a través de su cuenta @alexandrarivera.pr.
Mientras la gastronomía continúa evolucionando hacia propuestas más educativas e inmersivas, las catas de aceite de oliva se posicionan como una de las experiencias culinarias más atractivas para quienes desean descubrir nuevos sabores y desarrollar un paladar más consciente. En una época donde la mesa se convierte cada vez más en un espacio de aprendizaje y conexión, el aceite de oliva encuentra una nueva oportunidad para contar su historia.


En Hatillo, donde la tradición lechera forma parte de la identidad del norte de Puerto Rico, Hatillo Nova Lact Inc. hace 10 años transformó su experiencia ganadera en De la Crema, una marca de quesos y yogures griegos artesanales elaborados con leche fresca de su propia finca, combinando calidad, conocimiento y una visión contemporánea del producto local.
El proyecto nació sobre las bases de la vaquería Hatillo Dairy, fundada en 1960. Años más tarde el Dr. José O. Torrado Tosado, veterinario y ganadero, junto a la Dra. Carmen S. Rivera Medina y otros tres socios fundaron Hatillo Nova Lact Inc., empresa creadora de la marca De la Crema. La doctora Rivera Medina lideró la creación de las recetas y el desarrollo de los productos. Posteriormente, Glorimel del C. Torrado García, cuarta generación de ganaderos, impulsó el desarrollo de la experiencia turística de Hatillo Dairy y de la fábrica De la Crema, una iniciativa avalada por la Compañía de Turismo de Puerto Rico.
Su portafolio comienza con el Clandestino, inspirado en el queso de Burgos español y fusionado con el queso fresco local. De sabor suave y bajo en sal, es el primero que se degusta en las catas. Lo acompaña el Queso Blanco, base de variedades con especias, pimentón ahumado, ají caballero y jalapeño, además de versiones marmoleadas con guayaba y mango.
También destacan los quesos añejados Don Tite, inspirado en el queso tetilla gallego y en homenaje al padre del doctor Torrado, y Don Pin, elaborado con trufa negra y trufa de verano en homenaje al padre de Carmen y a su investigación doctoral sobre este apreciado ingrediente en España. La oferta se complementa con yogur griego libre de conservantes y espesantes en sabores como mango, coco, guayaba, papaya, piña, parcha, jengibre, calabaza, vainilla, fresa y natural, inspirados en los dulces tradicionales de su familia.
Cada producto comienza con leche de vacas criadas bajo altos estándares de bienestar animal. Desde el ordeño hasta la elaboración del producto final, todo el proceso se lleva a cabo en la misma finca, garantizando frescura, calidad y un cuidadoso control en cada etapa de producción.
Además de producir quesos y yogures, De la Crema invita a conocer su origen mediante recorridos por Hatillo Dairy y la fábrica, donde los visitantes descubren el proceso de producción en finca, interactúan con los animales y culminan la experiencia en la fábrica elaboradora. Los fines de semana por reservación al 787-5973002 en la Carr. 130 Km 7.6 Interior, Hatillo.
Desde 2023, De la Crema forma parte de Hecho en Puerto Rico, distinción que reúne a empresas comprometidas con la excelencia de la manufactura local y que reconoce el valor, la autenticidad y el origen de productos elaborados en la isla.
Quienes deseen llevar la experiencia a casa pueden adquirir los productos directamente en De la Crema o encontrarlos en establecimientos como Puerto Rico Produce, Finca Pastoreo en Dorado, Mercados Familiares, El Buen Café en Hatillo, La Granja en Quebradillas, Supermercados Selectos de Isabela, San Sebastián y Sabana Grande, y otros comercios y restaurantes alrededor de la isla.
Más que una degustación, visitar De la Crema es descubrir cómo una finca puertorriqueña convirtió la excelencia de su leche en un portafolio que celebra el territorio, la tradición y la innovación gastronómica.


Hay historias que comienzan en una cocina y otras que encuentran en la cocina su salvación. La de chef Monti Carlo pertenece a la segunda categoría. Mucho antes de convertirse en una personalidad reconocida de la televisión gastronómica estadounidense, la chef puertorriqueña atravesó una de las etapas más difíciles de su vida, una experiencia que transformó para siempre su relación con la comida, la identidad y el propósito.
Nacida en Río Piedras y criada en Cabo Rojo, Monti Carlo creció entre dos mundos. Puerto Rico formó sus primeros recuerdos, mientras que Estados Unidos moldeó gran parte de su vida adulta. Esa dualidad cultural se convertiría más adelante en la esencia de su cocina y en la inspiración detrás de muchos de sus proyectos.
Antes de dedicarse a la gastronomía, desarrolló una exitosa carrera en la radio y la comedia. Fue una de las primeras mujeres en conducir un programa matutino en Seattle y pasó más de una década trabajando frente a micrófonos y audiencias. Sin embargo, el camino que finalmente la llevó a la cocina nació de una crisis personal marcada por el divorcio, dificultades económicas y la enfermedad de su hijo pequeño.
Frente a la posibilidad real de quedarse sin hogar, encontró una oportunidad inesperada en una audición para MasterChef. Sin formación culinaria formal y con recursos extremadamente limitados, preparó unas pequeñas tartas de manzana utilizando los pocos ingredientes que tenía disponibles. Lo que comenzó como un intento desesperado por cambiar el rumbo de su vida terminó convirtiéndose en el punto de partida de una carrera extraordinaria.
Aquel momento representó mucho más que una aparición en televisión. Fue el descubrimiento de una vocación. Sin dinero para estudiar cocina, aprendió de manera autodidacta, trabajando largas jornadas en restaurantes, observando, practicando y perfeccionando técnicas. Con el tiempo llegaron las oportunidades en medios, colaboraciones con importantes marcas y programas para plataformas reconocidas como Food Network.



Detrás de cada paso profesional existió una misión constante: representar a Puerto Rico. Desde sus primeras recetas, Monti Carlo decidió que los sabores de la isla debían ocupar un lugar visible dentro de la conversación gastronómica estadounidense. Su enfoque consistió en reinterpretar clásicos norteamericanos a través de ingredientes y técnicas puertorriqueñas, construyendo un puente entre dos culturas que forman parte de su identidad.
Mientras muchos chefs buscan destacar individualmente, ella ha utilizadon cada escenario como una oportunidad para impulsar a otros. A lo largonde los años ha invitado a chefs puertorriqueños a participar en proyectos televisivos, festivales y eventos culinarios. Para Monti Carlo, el éxito carece de sentido si no genera nuevas oportunidades para quienes vienen detrás.
Precisamente esa filosofía alcanzó una nueva dimensión con la publicación de Spanglish, una obra profundamente personal que combina memorias, identidad cultural y gastronomía. El libro relata el recorrido que la llevó desde los momentos más difíciles de su vida hasta convertirse en una voz reconocida dentro de la cocina estadounidense.
Disponible a través de las principales librerías y plataformas de venta de libros en Estados Unidos, incluyendo Amazon, Barnes & Noble y Simon & Schuster, Spanglish representa la culminación de un proyecto que tomó más de una década en desarrollarse. Cada receta y cada historia reflejan una búsqueda personal por entender cómo conviven las identidades culturales cuando se crece entre dos mundos.
Entre sus páginas aparecen recuerdos familiares, reflexiones sobre la diáspora y recetas que reflejan la experiencia de crecer entre Puerto Rico y Estados Unidos. Sofrito, adobo y sazón conviven con clásicos estadounidenses reinterpretados desde una perspectiva boricua. El resultado es una cocina que no busca elegir entre una identidad u otra, sino celebrar ambas.
Más allá de las recetas, Spanglish plantea una conversación necesaria sobre pertenencia. Para la autora, ser puertorriqueño no depende únicamente del idioma que se habla, del lugar donde se vive o de las tradiciones que se practican. También existe una puertorriqueñidad construida desde la distancia, desde la memoria y desde el deseo constante de mantener vivas las raíces.
Actualmente, Monti Carlo continúa desarrollando proyectos culinarios, colaboraciones mediáticas y esfuerzos para aumentar la visibilidad de la gastronomía puertorriqueña en escenarios donde históricamente ha estado subrepresentada. Como parte del lanzamiento de Spanglish, encabezó una histórica cena en la James Beard Foundation para celebrar la publicación del libro, considerada la primera ocasión en que una obra culinaria puertorriqueña era honrada con un evento de esta magnitud en la institución.
Para la chef, el momento representó una oportunidad para compartir el protagonismo con otros talentos boricuas, invitando a chefs de la isla y la diáspora a interpretar recetas de su libro. Entre los participantes estuvieron Giovanna Huyke, Carlos Portela, Manolo López, César Pérez, LP O'Brien y Pedro Álvarez de Alcor Foods, quienes presentaron
distintos cursos inspirados en las recetas y sabores de Spanglish, creando una experiencia colectiva que celebró la evolución, diversidad y alcance de la cocina puertorriqueña contemporánea.
Quizás la mayor lección de su historia no tenga que ver con la cocina. Tiene que ver con la capacidad de transformar la adversidad en propósito. Allí donde alguna vez existieron incertidumbre y obstáculos, hoy existe una plataforma desde la cual impulsa a otros y celebra la riqueza de una cultura que considera imposible separar de quien es.

Porque para Monti Carlo, cocinar nunca ha sido únicamente preparar alimentos. Ha sido una forma de contar quiénes somos, de preservar la memoria colectiva y de asegurarse de que, dondequiera que llegue una mesa puertorriqueña, también llegue una parte de Puerto Rico. Ese compromiso con la cultura, la comunidad y las futuras generaciones es, quizás, el ingrediente más importante de todo lo que hace.



Durante décadas, el mundo del vino estuvo rodeado de rituales, términos técnicos y reglas que para muchos podían parecer intimidantes Sin embargo, una nueva generación de consumidores busca algo diferente: experiencias auténticas, espontáneas y fáciles de disfrutar. Con esa visión, Bodegas LAN presenta una evolución de marca que invita a vivir el vino desde una perspectiva más cercana, positiva y contemporánea.
Reconocida como una de las grandes referencias de la Denominación de Origen Calificada Rioja, la bodega española inicia una nueva etapa bajo el concepto “Date un Sí”, una filosofía que celebra los momentos extraordinarios que ocurren todos los días.



La propuesta parte de una idea sencilla pero poderosa: el vino no necesita una ocasión especial para ser disfrutado. Puede acompañar una conversación entre amigos, una cena improvisada, una pausa para desconectar o cualquier instante que merezca ser recordado.
Lejos de representar únicamente un cambio visual, la renovada identidad de LAN refleja una forma distinta de relacionarse con el consumidor actual. La marca apuesta por inspirar a las personas a darse más síes. Sí a probar cosas nuevas, sí a compartir más tiempo con quienes importan y sí a disfrutar aquello que realmente aporta valor a la vida cotidiana.

Esta transformación también marca la llegada de un nuevo integrante a la familia. LAN Rosado se suma al portafolio con una propuesta fresca, vibrante y equilibrada que complementa la reconocida colección de vinos de la bodega. Su lanzamiento refuerza la intención de ofrecer alternativas para distintos gustos, estilos de vida y momentos de consumo.


Mientras tanto, los amantes del vino en Puerto Rico continúan disfrutando etiquetas como LAN Crianza, LAN Reserva, LAN Gran Reserva, LAN Xtréme Ecológico, LAN a Mano, LAN D12 y LAN Verdejo. Cada una refleja el compromiso de la bodega con la excelencia enológica y su estrecha conexión con la gastronomía.
Bodegas Lan es distribuida por Méndez & Co. Inc., y se encuentra disponible en La Bodega de Méndez, así como en la mayoría de los establecimientos de la isla.
Más que acompañar una comida, LAN busca formar parte de las historias que se crean alrededor de la mesa. Porque cuando el vino se convierte en una invitación a vivir el presente, cualquier momento puede transformarse en una ocasión memorable. Al final, la filosofía es tan simple como relevante: darse un sí a disfrutar, compartir y celebrar la vida, una copa a la vez.









Existen chefs que encuentran su vocación entre grandes maestros y cocinas de prestigio. La historia de Sebastián Rosado comenzó de una manera mucho más sencilla: en la cocina de su casa, preparando unas enchiladas de pollo siguiendo una receta de un pequeño recetario de Kraft Foods que pertenecía a su madre. Aquel plato, elaborado cuando apenas tenía catorce años, despertó una certeza inesperada. Por primera vez sintió que podía cocinar, sin imaginar que ese momento marcaría el inicio de una carrera que lo llevaría a trabajar en algunos de los restaurantes más prestigiosos de Estados

Unidos y, años más tarde, a liderar una de las cocinas más importantes de Puerto Rico.
Originalmente su camino parecía dirigirse hacia otra disciplina. Mientras estudiaba fotografía en la universidad comenzó a trabajar como mesero en el Hotel San Juan para generar ingresos. Sin embargo, observar las fotografías de platos en revistas gastronómicas despertó una inquietud distinta. Más que capturar la comida con una cámara, quería crearla. Solicitó un cambio a la cocina y nunca volvió a mirar atrás.
A partir de entonces construyó su carrera con paciencia y una clara disposición a aprender. Mientras cursaba estudios en la Escuela Hotelera trabajó en reconocidos restaurantes de Puerto Rico y participó en la apertura del Centro de Convenciones, una experiencia que le permitió comprender la magnitud operativa que existe detrás de una gran cocina. Posteriormente ingresó al Culinary Institute of America en Nueva York, decisión que representó un enorme sacrificio personal y económico, pero que también abrió las puertas a una formación de clase mundial.
Cada restaurante aportó una pieza distinta a su identidad profesional. Romano's Macaroni Grill le enseñó la velocidad y el manejo de grandes volúmenes de servicio. Nobu despertó su interés por la precisión y la disciplina de la cocina japonesa. En Le Bernardin perfeccionó el respeto absoluto por el producto, especialmente por el pescado, aprendiendo que una diferencia de segundos en la cocción o un pequeño ajuste en una salsa pueden transformar completamente un plato. Más adelante, Spago terminó de consolidar su visión al combinar creatividad, tradición, liderazgo y una cultura de aprendizaje continuo que marcó profundamente su manera de dirigir equipos.







Más allá de la técnica, Rosado desarrolló una filosofía centrada en la enseñanza. Influenciado por sus padres, ambos profesores universitarios, encontró satisfacción en compartir conocimientos con las nuevas generaciones de cocineros. Su cocina se convirtió en un espacio donde el aprendizaje diario forma parte del trabajo, ya sea presentando ingredientes poco conocidos, enseñando nuevas técnicas o creando experiencias que inspiren a jóvenes chefs a seguir creciendo.
Disciplina, curiosidad y respeto fueron las cualidades que guiaron cada decisión importante de su trayectoria. En más de una ocasión, eligió posiciones que ofrecían mayor aprendizaje antes que mejores ingresos, convencido de que la experiencia tendría un valor mucho más duradero. Esa mentalidad de largo plazo terminó construyendo el prestigio que hoy lo distingue.


Actualmente, ese recorrido alcanzó uno de sus momentos más significativos al asumir la dirección culinaria de Levant, el restaurante del chef Michael White en el Hotel La Concha Resort. Para Rosado, formar parte del equipo de uno de los chefs más reconocidos de la alta cocina internacional representó mucho más que un nuevo puesto. Significó la confirmación de que décadas de esfuerzo, sacrificio y preparación habían encontrado un escenario a la altura de sus aspiraciones. Paradójicamente, el edificio que alguna vez observó desde la playa imaginando que jamás entraría, terminó convirtiéndose en el lugar donde escribiría uno de los capítulos más importantes de su carrera.
Aun así, sus metas continúan creciendo. Entre ellas figura abrir su propio restaurante y seguir aportando al desarrollo de la gastronomía puertorriqueña. También comparte el sueño de que Puerto Rico logre algún día obtener una estrella Michelin, no como un reconocimiento individual, sino como una oportunidad para que el talento de la isla alcance una mayor proyección internacional y las nuevas generaciones encuentren un camino más amplio del que existía cuando él comenzó.
Quizás esa sea la mejor manera de definir a Sebastián Rosado. Más que perseguir reconocimientos personales, ha construido una carrera basada en el aprendizaje constante, el respeto por el producto y la responsabilidad de formar a quienes vienen detrás. Cuando llegue el momento de mirar hacia atrás, probablemente su mayor legado no será únicamente la excelencia de sus platos, sino haber demostrado que la verdadera grandeza de un chef también se mide por las personas que inspira y por el conocimiento que decide compartir.



Para Loisse Herger, fundadora y principal ejecutiva de The O:live Experience, la hospitalidad nunca ha sido simplemente abrir las puertas de un hotel. Desde que inauguró Olive Boutique Hotel en 2012, seguido por O:LV Fifty Five, Aïre de O:live, O:live Villa Firenze en la Toscana y O:live Villa Palmas en Puerto Rico, ha construido una filosofía donde cada espacio busca despertar una emoción. Más que desarrollar hoteles, ha creado lugares con personalidad, identidad y una manera muy particular de hacer sentir bienvenidos a quienes los visitan.
Su definición de un buen anfitrión parte de una idea sencilla: recibir no es suficiente. Un verdadero host crea las condiciones para que las personas correctas se encuentren, conversen y conecten. Por eso piensa primero en cómo quiere que sus invitados se sientan. La música y cómo evoluciona durante el día, quién está detrás de ella, la luz, el aroma, las texturas, la comodidad del mobiliario y hasta la forma en que las personas interactúan entre sí forman parte de esa experiencia. También entiende cuándo participar en una conversación y cuándo permitir que los momentos ocurran por sí solos. Para Herger, la mejor hospitalidad parece natural, pero nunca sucede por casualidad. Todo comienza con una curaduría profundamente intencional.
Esa manera de entender el lujo dio vida a JC Summer Club, la nueva experiencia desarrollada junto al diseñador puertorriqueño Jean Cintrón en el rooftop de O:LV Fifty Five. Desde el inicio ambos compartieron una misma pregunta: cómo querían que se sintieran los huéspedes.
Más que diseñar un espacio atractivo, buscaron crear un lugar donde las personas quisieran quedarse un rato más, conversar y disfrutar sin prisa. De esa visión nacieron las cabanas, los textiles, los uniformes, los dominós personalizados, el Frozen Bellini inspirado en los colores del atardecer puertorriqueño y cada uno de los detalles que convierten el rooftop en una experiencia coherente de principio a fin.



Lejos de importar un concepto europeo, Herger quiso demostrar que Puerto Rico ya posee todo lo necesario para crear un destino de verano de clase mundial. El dominó, el ron puertorriqueño, el talento de artesanos y creativos locales, el clima y esa forma tan natural de celebrar la vida fueron los ingredientes que dieron personalidad al proyecto. La colaboración con Jean Cintrón nació precisamente porque ambos comparten la misma filosofía: antes de preguntarse cómo se verá un lugar, prefieren pensar en cómo quieren que las personas se sientan.
Su concepto del lujo también refleja esa evolución. Hoy, asegura, el verdadero lujo no está en la formalidad, sino en sentirse cómodo, tener tiempo y disfrutar el momento. Un delicioso brunch en Dante que se extiende durante horas, una conversación espontánea junto a la piscina, una tarde en una cabana o un Bellini al caer el sol frente a la Laguna del Condado representan esa hospitalidad relajada, cálida y profundamente humana que distingue cada uno de sus proyectos.



Al final, Loisse Herger resume su filosofía en una sola idea: un Chic Host logra que las personas sientan que pertenecen. Porque un espacio puede ser espectacular, pero si sus invitados no se sienten bienvenidos, cómodos y parte de la experiencia, difícilmente recordarán el lugar. Para ella, la mejor hospitalidad no se mide por lo que las personas vieron, sino por cómo las hizo sentir. Esa visión continúa posicionando a The O:live Experience como uno de los referentes de la hospitalidad boutique de lujo en Puerto Rico y el Caribe.



• Gin 1.5oz
• Ron 1.5 oz
• Aperol 1/2 oz
• Jugo de lima fresco 3/4 oz
• Syrup de jengibre 1/2 oz
• Top de soda de piña
• Jugo de lima fresco 3/4
• Puré de Guayaba 3/4
• Top de foam natural de albahaca
• Jugo de Lima fresca 3/4oz
• Syrup de fresas 1oz
• Soda 1.5oz
• Top de té butterfly pea 2oz
Atardecer Isleño es un homenaje al Caribe, fresco y vibrante, con la calidez del ron como base. La lima aporta un toque cítrico que equilibra el sutil picor del syrup de jengibre, mientras el Aperol añade un delicado amargor con notas anaranjadas.
Coronado con soda de piña, el cóctel adquiere un carácter ligero, efervescente y jugoso, perfecto para disfrutar junto al mar.
Si no cuentas con un sifón, puedes sustituirlo por una soda de piña comercial o añadir un toque de jugo de piña natural y completar con soda clásica para lograr una efervescencia similar.
Bruma del Caribe combina la frescura botánica del gin con el toque cítrico de la lima y la suavidad tropical de la guayaba. El foam de albahaca aporta textura y un delicado aroma herbal que envuelve cada sorbo. El resultado es un cóctel aromático, elegante y sutilmente exótico, inspirado en la frescura del verano caribeño.
Si no dispones de un sifón para preparar el foam, puedes macerar hojas de albahaca con el syrup y agitarlas junto con los demás ingredientes. También puedes licuarlas con el syrup y añadir clara de huevo o aquafaba para obtener una espuma ligera.
Flor de Marea es una propuesta sin alcohol que combina belleza y sofisticación en cada copa. La lima fresca equilibra la dulzura del syrup de fresas, mientras la soda aporta ligereza y un acabado delicadamente efervescente. El té butterfly pea añade un sutil matiz floral y su característico color, dando vida a un mocktail elegante, fresco y perfecto para el verano.


Con 19 años de experiencia en la industria de la hospitalidad, Angie se ha consolidado como una de las figuras más respetadas de la coctelería puertorriqueña.
A lo largo de su trayectoria ha sido head bartender, gerente de bares y restaurantes, diseñando menús, formando nuevos talentos e impartiendo seminarios sobre destilados y tendencias tanto en Puerto Rico como en el extranjero. Su pasión e innovación la han llevado a destacarse en más de 20 competencias, fortaleciendo su nombre dentro de la industria.
Su liderazgo, compromiso y energía le han valido el cariño de colegas que la conocen como "Super Angie", un apodo que refleja su entrega y capacidad para inspirar a otros. Ha trabajado en conceptos que van desde bares especializados hasta restaurantes, convencida de que la excelencia siempre depende de la precisión en cada cóctel, el conocimiento de los destilados, una operación eficiente y una experiencia memorable para el cliente.
Actualmente desarrolla nuevos proyectos que expandirán su propuesta creativa, manteniendo la autenticidad y la excelencia que la distinguen. Puedes seguir su trabajo en @superangie_deleon en Instagram y disfrutar de sus creaciones en la microdestilería artesanal Islando Proof Distillery, ubicada en el 305 de la calle Tetuán, en el Viejo San Juan.





Rodeados por el Atlántico y el Caribe, nuestras aguas ofrecen una diversidad de peces y mariscos que forman parte de la identidad gastronómica del país y abastecen diariamente restaurantes, mercados y hogares. Sin embargo, para muchos consumidores el universo del pescado fresco continúa reduciéndose a un solo nombre: el chillo. La realidad es que el mar puertorriqueño guarda una riqueza mucho mayor, esperando ser descubierta.
Detrás de cada captura existe el conocimiento de generaciones de pescadores artesanales que conocen los ciclos del océano, las corrientes, los arrecifes y el comportamiento de cada especie.
A diferencia de las grandes flotas industriales, la pesca comercial en Puerto Rico se realiza de manera artesanal, principalmente en embarcaciones pequeñas que salen al amanecer y regresan el mismo día con una captura cuidadosamente seleccionada. Esa cercanía entre el pescador y el producto se refleja directamente en la frescura y calidad que llega a la mesa.
Entre las especies más apreciadas destacan el chillo, el mero, el sama, la sierra, el carrucho, la langosta y el pulpo, aunque existen otros tesoros menos conocidos, como el cotorro. Este pez, reconocido por sus intensos colores, posee un sabor muy particular gracias a su alimentación basada en algas y vegetación marina. Su carne desarrolla un perfil más robusto y profundo que la de peces carnívoros, convirtiéndose en uno de los secretos mejor guardados de la cocina costera



IGUALMENTE, IMPORTANTE ES COMPRENDER QUE LA DISPONIBILIDAD DE CIERTAS ESPECIES RESPONDE A UN MANEJO RESPONSABLE DEL RECURSO MARINO.
LAS VEDAS ESTABLECIDAS PARA PECES COMO EL MERO, EL SAMA, EL CHILLO Y EL CARRUCHO PERMITEN QUE ESTAS ESPECIES COMPLETEN SUS CICLOS REPRODUCTIVOS ANTES DE VOLVER A CAPTURARSE.
EL RESULTADO ES UNA PESCA MÁS ABUNDANTE, EJEMPLARES DE MEJOR TAMAÑO Y ECOSISTEMAS MÁS SALUDABLES PARA LAS GENERACIONES FUTURAS.
Consumir pescado fresco también significa descubrir que cada especie posee personalidad propia. Ningún pez sabe igual a otro. La alimentación, el hábitat y la profundidad donde vive influyen directamente en su textura y sabor, ofreciendo una experiencia gastronómica distinta en cada plato. Atreverse a probar nuevas variedades es también una forma de conocer mejor el patrimonio culinario de la isla.
Elegir productos capturados por pescadores locales representa mucho más que una decisión gastronómica. Es respaldar un oficio transmitido de generación en generación, fortalece las comunidades costeras y valorar uno de los recursos naturales más importantes de Puerto Rico. Al final, cada pescado fresco que llega a la mesa cuenta una historia de mar, tradición y dedicación que merece ser celebrada tanto como cualquier otro ingrediente de nuestra cocina.
Ubicada en la Villa Pesquera de Naguabo, la Pescadería Kadmiel ofrece pescado y mariscos frescos capturados por pescadores comerciales de la región este de Puerto Rico. A esta oferta se suman las capturas de su administrador, Carlos J. Velázquez Sánchez, en un inventario que varía según la temporada y las condiciones del mar.
Abierta los siete días de la semana, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m., ofrece chillo, mero, sama, cotorro, carrucho, langosta, pulpo y otras especies disponibles diariamente. Su compromiso con la frescura queda resumido en el lema que identifica a la pescadería: "Con el marisco que durmió en el mar anoche, hoy está en tu mesa."
La Villa Pesquera también colabora con la organización Conservación ConCiencia y la Dra. Megan Davis en iniciativas para la conservación y el cultivo del carrucho, promoviendo una pesca sostenible que permita proteger este importante recurso marino para las futuras generaciones.



CON MÁS DE 35 AÑOS DE EXPERIENCIA COMO PESCADOR COMERCIAL, CARLOS J. VELÁZQUEZ SÁNCHEZ HA DEDICADO
SU VIDA A LA PESCA ARTESANAL EN PUERTO RICO. INSPIRADO POR SU PADRE, DESCUBRIÓ DESDE MUY JOVEN SU PASIÓN POR EL MAR, CONVIRTIENDO UN PASATIEMPO EN UNA PROFESIÓN
QUE HOY EJERCE CON EL MISMO COMPROMISO POR LA CALIDAD, LA SOSTENIBILIDAD Y EL RESPETO A LOS RECURSOS MARINOS.
Actualmente preside la corporación que administra la Pescadería Kadmiel en la Villa Pesquera de Naguabo, donde trabaja junto a otros pescadores comerciales para llevar pescado y mariscos frescos a consumidores y restaurantes. Paralelamente, ha representado a Puerto Rico en organismos como NOAA Fisheries, la Junta Asesora de Pesca del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y en foros internacionales sobre manejo pesquero.
Además de su labor diaria en el mar, colabora con la organización Conservación ConCiencia y con la doctora Megan Davis en iniciativas de conservación y cultivo de carrucho, promoviendo una pesca sostenible para las futuras generaciones. Para Velázquez Sánchez, proteger el mar y educar al consumidor sobre el valor de la pesca local es tan importante como cada captura que llega a la mesa.




La Concha Resort fue el escenario del Puerto Rico Wine & Food Festival 2026, una celebración de cuatro días que reunió lo mejor de la gastronomía y el mundo de las bebidas premium. Entre degustaciones, seminarios de vinos, vodka, tequila y Champagne, almuerzos, cenas y experiencias culinarias, reconocidos chefs puertorriqueños compartieron protagonismo con figuras internacionales y prestigiosas casas de vino y destilados. Inspirado en los sabores y la cultura de la isla, el festival destacó la constante evolución de la gastronomía puertorriqueña y su creciente proyección internacional.










Invitados especiales se dieron cita en C'est la Vie Lounge Bar, ubicado en O:live Boutique Hotel, para celebrar el lanzamiento oficial de SOLAIRE by Veuve Clicquot. Durante la velada, los asistentes degustaron el nuevo menú diseñado por el chef David Chaymol, una propuesta disponible diariamente de 5:00 p.m. a 7:00 p.m. que invita a disfrutar el Golden Hour con maridajes de Veuve Clicquot Brut y una selección de bocados. Combinanando champagne, gastronomía y ambiente sofisticado des la nueva alternativa para disfrutar el atardecer en Condado.

