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Escrituras automáticas MEMORIA No4

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memoria escrituras automรกticas

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Portada y contra-portada Angie Nathalia Ramírez, estudiante 1001, Media Fortalecida Artes y Diseño, Colegio Policarpa Salavarrieta.


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Notas del grupo editorial

Lia Nathaly Macana Rocha Editora (Colegio Policarpa Salavarrieta, curso 1101)

La otra vez estaba buscando la palabra Memoria en una enciclopedia de mi casa, encontré “Facultad del intelecto por medio de la cual se retiene y recuerda lo pasado”. Fue entonces cuando me pregunté ¿Por qué se dice que Colombia es un pueblo sin memoria?, es decir, se que muchos han llenado muchos cuadernos en las clases de historia del colegio, escribiendo cosas como “La independencia de nuestro país fue en 1810”, “La batalla de Boyacá se celebra el 7 de agosto”, “Simón Bolívar fue el primer presidente” y muchas otras afirmaciones de este tipo, entonces, ¿por qué se dice que nuestro país no tiene memoria?, Si no es memoria saber al derecho y al revés los datos históricos más relevantes, como dice en la enciclopedia, entonces ¿qué es? O será que la gente se equivoca cuándo dice que no hay memoria en este país. Nosotros, como grupo editorial estamos de acuerdo con que somos un pueblo sin memoria , y nos atrevemos a desafiar la definición que encontramos en el diccionario, creemos que la palabra Memoria es mucho más que recordar datos, es mucho más que aprenderse párrafos enteros de libros de historia y decírselos al profesor cuando nos pide la lección para que no llame a nuestros papás a decirles que no hacemos las tareas. Creemos que Memoria es sed y hambre, primero de recuerdos y luego de un análisis para ver cuándo, cómo y por qué sucedieron ciertos acontecimientos, sus consecuencias, y, en caso de ser buenos, ver cómo convertirlos en hábito, y si son negativos cómo hacer, como pueblo que somos, para que no se repita. Memoria es darnos cuenta que nos afecta directamente lo que le pasa a nuestros vecinos, a nuestros enemigos, nuestros familiares y a quienes, en ocasiones, creemos que no tienen nada que ver con nosotros, es reconocer que somos espejos de nuestros hermanos del género humano y que ellos son el nuestro.


4 Memoria es reconocer que es más lo que nos asemeja que lo que nos separa, y que nos duele cuando al otro le hacen daño porque el otro soy yo. Es saber que debemos hacer justicia y recordar a quienes han caído luchando por un mundo más justo. Es también la voz de los ignorados, y el canto que los niños no entonan lo suficientemente fuerte. Sin embargo, la memoria no aflorará si seguimos votando más en realitis que en las elecciones presidenciales; mientras prefiramos ver fútbol que escuchar los susurros de quienes se mueren de hambre; mientras nos indignemos porque no ganó nuestra candidata a Miss Universo, pero no por el aumento de los productos que importamos y que podríamos producir usando la tierra adecuadamente, y sabiendo que le pertenece al que la trabaja. Es por eso que en esta editorial número 4 de “Escrituras automáticas” le hacemos homenaje a la memoria, cada uno de los participantes a su manera, así que encontramos poesías, una carta abierta, fotografías, dibujos y textos libres. Algunos textos son memoria de sueños muy personales, otros son de viajes, otros son de personas que no queremos olvidar (familiares, amigos, egresados, exprofesores, entre otras), un texto es sobre un hecho muy lamentable (masacre de La Sara), otros textos nos recuerdan el significado olvidado de imágenes y que simplemente nos recuerdan que estamos llamados a cambiar un mundo lleno de injusticias y guerras. Finalmente queremos agradecer quienes participaron en esta reflexión sobre la memoria, y que hicieron posible que usted tenga esta revista en sus manos, es decir, a profesores, exprofesores, estudiantes, egresados directivos, administrativos, a las personas de vigilancia que nos abren la puerta del colegio cada día, a las personas de servicios generales, quienes barren y trapean con esmero, cariño y persistencia los espacios que utilizamos. Nosotros ya dimos nuestro significado de la palabra Memoria, ahora nos gustaría saber ¿Cuál es el suyo?, ¿Cuáles son sus memorias? Recuerde que todos tenemos una historia que contar.


5 Ilustración “memoria” de Daniel Almendrales (Profesor Media Fortalecida Artes y Diseño)


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Carta abierta

Frey Español

(Profesor Colegio Policarpa Salavarrieta Media Fortalecida) Bogotá, Lunes 29 de febrero del 2016 Señoras y señores, Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca La ciudad

Asunto: Carta abierta(1), recuperación de la memoria del mural del Colegio Policarpa Salavarrieta y su significado. Respetada Comunidad Académica Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca, por medio de la presente me permito informarles que las convenciones, firmas y nombres de quiénes trabajaron en la producción de una pintura mural ubicada en el Colegio Policarpa Salavarrieta entre noviembre y diciembre del año 2015 fueron borradas. Al parecer, esta acción de borrado consistió en la aplicación de pintura blanca sobre la franja izquierda del mural como parte del mantenimiento de las instalaciones que compartimos. Esta acción de aplicación de pintura blanca sobre una parte del mural, como la mayoría de acciones de intervención sobre infraestructura patrimonial(2), resulta irreparable. Como Maestro en Artes Plásticas estoy atento a los gestos y acciones que transforman los espacios que habitamos. Lamentablemente, esta acción de aplicar pintura blanca sobre la franja izquierda de la pintura, puedo leerla como un gesto de borrado de memoria, gesto que demuestra un desconocimiento del valor la autoria y del trabajo que implicó realizar dicha pintura y el desprecio del trabajo en sí mismo. (1). Carta publicada en la publicación escolar Escrituras Automáticas No.4 cuyo tema central es Memoria. (2). Vale la pena recordar que existen algunas hipótesis que sostienen que parte de las instalaciones del Colegio Policarpa Salavarrieta (tramo bajo) y de la Universidad Colegio Mayor de Cundinamarca (Capilla) correspondieron con el período (siglo XIX hasta comienzos del siglo XX) de construcción y uso de la antiguo Panóptico o Penitenciaria de Cundinamarca, ahora Museo Nacional de Colombia.


8 Debido a este borramiento, actualmente no se puede saber quiénes realizaron dicha pintura, ni qué es lo que está allí representado, ni qué significa la obra. Para muchas de las personas que hoy entran al Colegio y a la Universidad y que pasan por el lugar, este mural es anónimo y su significado incierto. En respuesta a esta gesto de borrado de memoria, me permito extender esta carta abierta, como ejercicio de reminiscencia de quiénes realizarón este mural y su significado. En la franja izquierda del mural, de puño y letra de los estudiantes de Media Fortalecida se leía: Pez Capitán (1), Espátula Rosa (2), Tingua Azul (3), Coquito (4) Copetón (5). El texto anterior incluye a unos números o convenciones que hacen referencia a la pintura mural y señalan a los animales allí representados, habitantes propios de ecosistemas de la sabana de Bogotá, particularmente de ecosistemas acuáticos (humedales). Es así, que este mural, es en términos generales es una invitación al conocimiento y conservación de nuestro patrimonio ambiental como bogotanos. Por lo anterior nos permitimos titular el mural como: “Humedal infinito”. El Pez Capitán (1) o Eremophilus Mutisii es una especie de bagre único y endémico del río Bogotá. Nuestros ancestros hasta comienzos del siglo XX solían hacer jornadas de pezca por divertimento en las vertientes y quebradas alimentadas por el Río Bogotá o en el mismo río. Sin embargo, debido a la intensa contaminación de este, el hábitat del Capitán se transformó en una cloaca inmunda donde se imposibilitó toda vida. Hace unos años se declaró a este pez en vías de extinción y gracias a la labor de organizaciones ambientalistas este se encuentra en proceso de recuperación en campos de cultivo y su población se ha recuperado. Desde hace algunos meses se le puede ver nuevamente de forma silvestre en la cuenca alta del río (Suesca y Villa Pinzón), sin embargo, debido a la gran cantidad de minerales pesados que aún son vertidos en las aguas del río, no es recomendable para el consumo humano, así que aún nos seguiremos preguntando ¿cuál era el sabor del almuerzo que nuestros ancestros disfrutaban en sus salidas de campo a las riberas de río Bogotá?


9 El Espátula Rosa (2) o Platalea Ajaja es una especie que habita ecosistemas acuáticos de América cercanos al nivel del mar. A pesar de nos ser un visitante frecuente de nuestra altiplanicie, su representación en nuestro mural nos hace pensar en cómo entregamos las aguas del río Bogotá al río Magdalena, donde este tipo de aves son cada vez menos frecuentes debido al pésimo estado de las aguas de estos ecosistemas acuáticos. Así que nos asalta la duda ¿cómo se vería, en tiempos pasados, la ciénaga inundables del Magdalena adornada con el color rosa y los sonidos producidos por cientos de estas Espátulas Rosadas? La Tingua Azul (3) o Porphyrio Martinica es una de las especies insignias de la lucha por la conservación de los humedales de Bogotá, esta especie se considera amenazada ya que su supervivencia alimenticia depende de la vida de microorganismos, pequeñas especies de animales y plantas subacuáticas de las zonas inundables de Bogotá. Debido a las políticas de los ultimos años, estos espacios inundables han sido secados, rellenados o alterados, reduciendo la posibilidad de sobrevivencia de esta delicada especie. Será que como le sucedió al Pato Sabullidor Bogotano, el destino inevitable para la Tingua Azul será su desaparcicón. El Coquito (4) o Phimosus Infuscatus y el Copetón (5) o Zonotrichia Capensis son especies que estando amenazadas, no han sido oficialmente declaradas en peligro. El primero es un tipo de garza propia de surámerica, habitante de zonas inundables, su población no es muy numerosa en Bogotá precisamente debido al proceso urbanizartorio ya mencionado. El Caso del Copetón no es menos dramático, este se encuentra amenazado por la proliferación de otra especie de ave introducida en el altiplano Bogotano llamada Chamón


10 Común o Chamón Parásito (Molothrus Bonariensis). El Chamón se come los huevos del Copetón y en cambio deja los suyos en el nido del primero, el cual, al creer que son los suyos, los incuba y una vez nacidos los polluelos de Chamón, el Copetón los alimenta como si fueran sus crías. Esta misma situación de parasitismo ha llevado a declarar en grave peligro a especies endémicas de Bogotá como el Cucarachero de Pántano (Cystophorus Apollinari). Lo anterior nos invita a pensar sobre estas situaciones de debacle ecosistémico que acontecen cada día frente a nuestros ojos. En la franja izquierda del mural, dentro de la parte que fue borrada, también se leía un listado de nombres de las personas, entre estudiantes y profesores que participamos en la producción de esta obra, así: Media Fortalecida Artes y Diseño Colegio Policarpa Salavarrieta (estudiantes Angie Lorena Morales, Juanita Díaz Veloza, Johan Panqueva, Cristian Ochoa, José Ignacio Carpentier, Lia Nathalie Macana Rocha, Universo Suárez, Jennifer Jardley Méndez, Jennifer Molina, Angie Hernández, Vanessa Benavides, Cristian Panche, Estefania González, Karol Dayana Pineda, Ximena Lagos, Nicole Salamanca, Nicol Lozano, Iván Guerrero, Daniel Alarcón, Jesús Barrero, Natalia León, Alan Cortés, Laura Rodríguez, Magali Pacheco. Profesores Daniel Almendrales y Frey Español). Finalmente, espero que esta carta abierta sea entendida por los y las lectoras, en primer lugar, como una invitación amistosa a la memoria; memoria pensada como: el recuerdo de las cosas más rutinarias y simples de nuestras vidas; y el recuerdo también de acciones singulares, personajes y relatos de grandes gestas llamadas “históricas” que se entienden como cruciales para el destino de nuestra nación. El reconocimeinto del valor de estos recuerdos, pequeños o grandes; íntimos o históricos, es el reconocimeinto mismo de la diferencia, la diversidad y la riqueza existente en nuestro país. En segundo lugar espero que esta carta abierta sirva para el reconocimiento del valor del arte en asuntos tan urgentes como el conocimiento y cuidado de nuestro patrimonio ambiental. Agradezco la atención prestada, Cordial saludo, Frey Español


Contenido

Lia Nathaly Macana Rocha (Estudiante, curso 1101)

(pág.5)*Ilustración: Memoria

Daniel Almendrales (Profesor MF Artes y Diseño)

(pág.7)*Carta abierta

Frey Español (Profesor MF Artes y Diseño)

editorial

(pág.3)*Notas del grupo editorial

(pág.15)*Todos tenemos un

pedacito de historia

(pág.18)*Masacre páramo

de la Sarna - Boyacá

Carolina Niño Beltrán (Bibliotecaria)

(pág.24)*El árbol de la memoria Rocío Mahecha (Profesora área de Humanidades)

(pág.28)*Del albúm familiar

Karol Dayana Pineda Bermúdez (Estudiante, curso 1101)

(pág.30)*Todos somos Camilo

Omar René Arias (Profesor Filosofía)

(pág.34)*El ex-profe de artes y

el arte de la bicicleta

Frey Español (Profesor MF Artes y Diseño)

textos históricos

Zoraya Flórez Álvarez (Rectora)


(pág.36)*Fotografía: La piel del tiempo

textos libres y otros registros

Carlos Rueda (Profesor, área de Sociales)

*Haikús

(pág.37) Vanessa Benavides (Egresada, promoción 2015)

(pág.38)*Manuscritos

Angie Nathalia Ramírez (Estudiante, curso 1001)

(pág.48)*Fragmentos del diario

de una maestra

Paola Flórez García (Profesora primaria, sede B)

(pág.52) *Ella es amor

Wachu-wachu (Estudiante, curso 1101)

(pág.54)*Transcripciones de Samaná Angie Nathalia Ramírez (Estudiante, curso 1001)

(pág.62)*Fotografía: Palomino Diego Gómez (Ex-profesor Artes)

(pág.64)*El recuerdo de un tótem Juanita Diáz Veloza (Egresada, promoción 2015)

(pág.65)*Pajaritos del olvido

Alejandro Cárdenas (Profesor área de Sociales)

(pág.68)*Amistad en la penunbra Carlos Rueda (Profesor, área de Sociales)

(pág.69)*Colombia en 1ra persona Lia Nathaly Macana Rocha (Estudiante, curso 1101)


Ilustración de Frey Español

(Profesor Media Fortalecida Artes y Diseño)


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Todos tenemos un pedacito de historia Zoraya Flórez Álvarez

(Rectora Colegio Policarpa Salavarrieta)

Homenaje a mi abuela a los 30 años de habernos dejado. Mi abuela nació en 1912, hace 104 años en un pueblo frio, muy frio de Boyacá. Vivió una de las tantas épocas difíciles y violentas en nuestro país. Siendo muy joven fue casada con un viejo hacendado rico de esas tierras, quien a los pocos años de matrimonio murió. Mi abuela heredó un par de fincas algo grandes que puso a producir y organizó el trabajo que antes llevaba el hombre de la casa, ya ausente. Esto implicó que tuviera que amarrarse fuertemente los pantalones para dirigir lo que antes apenas observaba silenciosamente, en una época en la que las mujeres estaban llamadas a criar los hijos y cuidar de la casa, únicamente. Sin embargo, y ante la necesidad imperiosa de sacar esas fincas adelante, mi abuela aprendió ciertas actividades negadas a las mujeres. Por ejemplo, aprendió a montar a caballo, no de lado como lo hacían las delicadas mujeres de la época, sino al estilo de los hombres. Usaba, además, pantalones cuando lo obligado era el uso de faldones largos. Aprendió, también, el difícil oficio de las armas, pues debía protegerse de ciertos abusos que podían cometer los hombres de su época al ver una joven y sola mujer dirigiendo a sus obreros de campo. Sus modales delicados fueron cambiando ante la urgente necesidad de hacerse obedecer. Aprendió a gritar, si era necesario y también, aprendió a usar el rudo lenguaje de los hombres, sobre todo cuando tenia que negociar sus cosechas en los mercados. Hizo de sus fincas, haciendas que producían papa, maíz, avena, cebada, trigo, alverja, frijol y garbanzo; sin descuidar los frutales propios de las tierras frías, tales como duraznos, manzanas y peras. Cuando fue reconocida en su liderazgo como una de las matronas del pueblo, la doblegó el amor. Llegó en calidad de alcalde, un alto


16 y guapo caballero, quien se convirtió en mi abuelo. Su apasionado amor les trajo como regalo a mi mami. Además, de su amor compartían ideas políticas lo que los llevó a ligarse al partido liberal en un pueblo con un fuerte arraigo conservador. Parecían un matrimonio feliz en el lugar equivocado, pero lo afrontaron con valentía y altura. Vino la violencia bipartidista y las gentes empezaron a matarse por el color del partido al que pertenecían. Mis abuelos tuvieron que armarse y defenderse, pues no querían ni perder la vida ni perder lo que venían trabajando con mucha dedicación. Mi abuelo fue el primero en salir del pueblo una noche fría y lluviosa en que se tejía entre los conservadores la intención de matar al alcalde cachiporro. Mi abuela no quiso abandonar sus fincas, guardaba la esperanza de que no se metieran con ella, lo que no ocurrió. Intentaron matarla, unas veces en su casa del pueblo y otras en las fincas en las que se escondió. Dueña del miedo que aparece cuando no se puede confiar en nadie, se armó de valor y de su fiel amigo el Winchester con quien se acompañó desde aquí y hasta morir. Resistió hasta donde mas pudo y cuando le quemaron sus graneros con todo y cosechas y parte de su casa en el pueblo, decidió salir y refugiarse en la ciudad donde mi adolescente mama estudiaba. Mi abuela con un gran arraigo a la tierra y a las labores campesinas tuvo que cambiar su forma de vida. En la ciudad vivió en condiciones económicas muy difíciles y dedicada a los oficios de casa a los que siempre huyó. Estuvieron en Bogotá cerca de seis años y cuando Rojas Pinilla subió al poder obtuvieron algunas garantías para volver al pueblo del que habían sido desterrados. Mi abuela regresó a su pueblo acompañada de cuatro policías, quienes le garantizaron su vida mientras retomaba lo que tenia y se instalaba. Encontraron una casa abandonada e invadida por grandes ratas. Lo que quedaba en pie permitía entender que lo sucedido años atrás era la herencia de sangre y odio difundido por curas, alcaldes, gamonales y políticos negligentes. Todos buscando la destrucción sin sentido en un país que requería más la unidad y el trabajo que la guerra y el miedo.


17 Intentó con ahínco reconstruir lo que fue una finca pujante, pero no lo logró. Se necesitaba más que voluntad y deseo. Mi abuela necesitaba de su hija y luego de sus nietos para engrandecer lo que la violencia redujo a minucias. Aun intentamos volver a dar un aire de vitalidad a esas tierras porque creemos que el campo merece todas las oportunidades de trabajo e intervención. El campo merece nuestra atención y la fuerza de nuestras ideas con la dedicación de nuestras manos. Mi abuela se fue a sus 86 años de vida, no sin antes sembrar en nosotros esa semilla perenne que permite que nos reconozcamos parte de la historia y esa espinita constante que nos hace sentirnos responsables por cambiarla. Gracias, abuela. No seria lo que soy, sin toda la historia y ejemplo de vida que nos transmitiste. Gracias abuela, me diste una gran madre y dejaste una huella imborrable en tu pueblo Cierro recordando el mensaje de mi hija: “amo a mi bisabuela aunque no la conocí.”


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Imagen tomada de: http://images.et.eltiempo.digital/contenido/politica/justicia/IMAGEN/ IMAGEN-16347552-2.png


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Masacre páramo de la Sarna – Boyacá Carolina Niño Beltrán

(Bibliotecaria Colegio Policarpa Salavarrieta)

El departamento de Boyacá no ha sido escenario ajeno a la violencia política que padece el país, y aún hoy persisten graves violaciones a los Derechos Humanos dejando víctimas y familias que no han recibido verdad, justicia ni reparación. Dentro de los hechos que han impactado al departamento de Boyacá es necesario recordar la masacre del páramo de La Sarna ocurrida el 1 de diciembre de 2001 en la que fueron ejecutadas 15 personas en la vereda de Las Cintas del municipio de Sogamoso departamento de Boyacá quienes se dirigían a la población de Labranzagrande. Este hecho es conocido como la masacre del Páramo de La Sarna. Historia de la Masacre: A las seis de la mañana del sábado 1 de diciembre partió del Terminal de Sogamoso rumbo a Labranza Grande el bus Nº 339, un Chevrolet 600 de la Empresa Cootracero, identificado con las plazas JYG-137, conducido por el señor Hernando Gómez Garavito (el cual no era el propietario), con solo tres pasajeros en su interior. Durante el recorrido recogió 12 pasajeros, observando que en el bus viajaban dos niños de 7 y 12 años. El primero de ellos hijo del conductor, el segundo de una educadora que viajaba con su esposo. En el sitio conocido como “La Sarna”, sector Melgarejo, a unos 30 kilómetros de Sogamoso, un grupo compuesto por unos 6 o 7 hombres armados con pistolas 9 milímetros detuvo la marcha del bus, obligó al conductor a atravesarlo en la carretera, obligando a sus ocupantes a descender. Luego procedieron a disparar sobre las llantas para modificarlos. Los sujetos vestían de civil y dos llevaban pasamontañas.


20 Seguidamente, separaron a los dos niños y a una anciana que hacía parte de los pasajeros (la señora Ercilia Garavito Granados, tía del conductor) y luego obligaron a las restantes quince personas a tenderse boca abajo sobre el asfalto para proceder a dispararles uno a uno, principalmente con tiros de gracia en la cabeza. Fueron quince en total los muertos, tres mujeres y doce hombres de diferentes edades y actividades, integrantes de la población civil que no están involucrados en el conflicto armado. Dentro de los hechos vale la pena destacar cómo un campesino que había abordado el bus tan sólo dos kilómetros antes del lugar de los hechos, Bertulfo Nova Arguello, encontró la muerte a poca distancia de su casa. El suscrito Defensor Regional visitó personalmente a sus familiares en la vereda Buitrero, Sector Tres Esquinas de Cuitiva, constatando que la víctima era un agricultor y que sus familiares son gente humilde que vive de cultivar la papa en un agreste sitio de páramo. El señor Nova iba a visitar una finca en Badohondo, lo cual acostumbraba a hacer cada dos o tres meses. Aquí se comprueba que esta persona nada tenía que ver con algún grupo armado y que no vivía ni tampoco se dirigía a Labranza Grande.

Imagen tomada de: http://www.prensalibrecasanare.com/uploads/ posts/2013-10/1383213222_masacre-paramo-la-sarna1.jpg

Los testimonios conducen a señalar que uno de los menores es hijo de la licenciada Herminda Blanco de Peña, docente de la Concentración Tarqui de Sogamoso y hermana del cura párroco de Gameza, y de su esposo Jairo Isidro Peña Cárdenas, los cuales fueron ultimados sin consideración alguna y en presencia de los niños, los


21 cuales quedaron traumatizados y requieren asistencia sicológica, que esta Regional ha solicitado del ICBF, así como la protección de la Fiscalía, pues los niños y la anciana podrían reconocer los rostros de varios de los asesinos, que se movilizaban en un Sprint rojo y dos motocicletas, uno de los cuales estaba embriagado.

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Los muertos fueron: - Luís Ángel Gil Orduz de 30 años, ingeniero. - Tania Leonor Correa Pidiachi de 25 años, estudiante de Medici na de la Fundación Universitaria de Boyacá. - Mercedes Rivera, de 22 años, aseadora de la Administración Municipal de Paya. - Luis Arturo Cárdenas de 20 años, director de la Umata de Pisba. - Isidro Alba Guío de 50 años, profesor. - Jonh Fredy Poveda Bayona, universitario. - Luís Miguel Melo Espitia de 17 años, ayudante del bus. - Abel Cudris Rodríguez, de El Banco (Magdalena). - Gonzalo Rincón Barrera, ingeniero sanitario de 31 años de edad, residente en Sogamoso. - Luís Alejandro Pérez Fernández, estudiante de la UPTC, de 25 años. - José Antonio Mongui Pérez, de 52 años, tendero residente en Sogamoso. - Jairo Isidro Peña de 42 años. - Bertulfo Nova Arguello, agricultor de 50 años. - Herminda Blanco de Peña, profesora, esposa de don Jairo. - Hernando Gómez Garavito, conductor del bus.


22 Quedaron vivos un menor aun no identificado de 11 años, el menor Fredy Alexander Gómez Soto, hijo del Gilma Soto Martínez y del conductor asesinado, así como la señora Ercilia Garavito Granados, anciana, tía del conductor, quienes rindieron declaración ante el Dr. Carlos Latorre delegado de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía en las instalaciones del CTI en Sogamoso. A la fecha, sin embargo, no se han producido capturas, a pesar de que la Policía y el Ejecito sospechan que la autoría del múltiple crimen puede provenir de un comando paramilitar móvil de Casanare. Se trataría, entonces, de un mensaje hacia los grupos subversivos que operan en la región, a un costo sumamente alto e inaceptable bajo el prisma del derecho de gentes.”

Imagen tomada de: http://prensalibrecasanare.com/uploads/ posts/2015-09/1441612553_paramo-la-sarna11.jpg

Respecto a la autoría de estos hechos, hasta ahora solamente el paramilitar alias “Solin” ha confesado su responsabilidad en este crimen; sin embargo los responsables de esta masacre aun no han sido individualizados en su totalidad, ya que el apoyo que presuntamente brindaron miembros del Ejército nacional para la comisión de estos hechos, aun permanece en la impunidad.


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Imagen tomada de: http://images.et.eltiempo.digital/contenido/politica/justicia/IMAGEN/ IMAGEN-16347552-2.png


Ilustración de Frey Español

(Profesor Media Fortalecida Artes y Diseño)


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El árbol de la memoria Rocío Mahecha

(Profesora área de Humanidades) Qué lástima que mi árbol no tenga esa forma. Lo había pensado así: en las raíces mis bisabuelos, en el tronco los abuelos y en las ramas mis padres. Nosotros los frutos. A los bisabuelos no los conocí, pero sé que llegaron de varios puntos de nuestra geografía, una de ellas vivía en el pueblo, tenía una tienda, otros de Antioquia y otros de Cundinamarca. Mis abuelos vivían en el campo. Los paternos tenían una finca bonita, grande. Era tan grande que iba de la quebrada al cerro llamado Monserrate, por el frío que hacía. Allí se cultivaba café y plátano. Junto a la quebrada había cultivos de caña de azúcar y un trapiche. En medio de estos había potreros y ganado. También había árboles frutales. Los abuelos maternos administraban una finca cafetera llamada El Bremen. A mis abuelos no los conocí porque ambos murieron relativamente jóvenes. Les gustaba mucho beber alcohol y aunque eran de filiación política diferente fueron buenos amigos y eso sirvió para que a mi abuelo paterno, que era liberal no lo mataran en la época del enfrentamiento entre godos y collarejos. Las dos abuelas nos dejaron hace más bien poco, a la edad de 94 y 95 años, a pesar de que tuvieron tantos hijos. Mi abuela materna era un ángel, toda bondad y dulzura. Recuerdo que nos contaba muchas historias, cuentos, mitos y leyendas aleccionadoras. La abuela paterna siempre fue distante, seria y a veces lucía brava, pero a su manera estuvo presente aunque fuera para hacerle la vida imposible a mis padres. De igual manera se comportaron los tíos paternos, un día en un lado del río y al siguiente, del otro. Su comportamiento hizo que mis padres tuvieran que salir huyendo de la finca, en medio de la noche y con nosotros los hijos hacia el pueblo. Cuando lasituación se complicó aún más, hacia el año 66 ó 67 viajamos en un camión mixto hacia los Llanos Orientales, donde los hermanos de mi papá ya tenían unos terrenos trabajados, es decir, ya eran colonos que habían huido de la violencia del norte del Tolima. Después de vivir en medio de la selva, nos


26 establecimos en un caserío que apenas sí tenía escuela con dos ó tres profesores, una capilla y lo mejor de todo el río de agua cristalina donde mi mamá iba todos los días a lavar y nosotras aprovechábamos para bañarnos y jugar con ella cuando terminaba su faena. Sin embargo, esos días felices también estaban contados, en el pueblo y sus alrededores empezaron a aparecer muertos conocidos y desconocidos que no se sabía de dónde habían llegado ni quién o por qué los habían asesinado. Muchos años después me enteré que estábamos en medio del auge de la marihuana. Mi madre se dio cuenta que allí no teníamos futuro y decidió que nos devolvíamos a nuestro pueblo natal. Mi padre no estaba de acuerdo, pero no tuvo otra opción y dejó sus bienes, animales y cosechas a los hermanos. Regresamos en un jeep, después de haber llegado en un camión. En el pueblo nos acogió la abuela materna y una tía que siempre fue el faro de la familia. Allí estudiamos, crecimos, vivimos y de vez en cuando pasábamos vacaciones en la finca de mi papá. Al cabo de unos años, de nuevo la amenaza. Mi padre no pudo volver a la finca con mi hermanito porque estaba la intimidación de “un novillo o su hijo”. Sumado a esto, el ejército lo llamó auxiliar de la guerrilla y la policía lo acusó de traficar coca porque en la casa del pueblo había una mata de coca que ya estaba en la casa cuando llegamos y que mi madre utilizaba para remedios. Entonces mi padre tuvo que vender la finca por un precio inferior al que tenía y alquilarse en otras fincas hasta que sucedió la tragedia de Armero y aunque él no quería salir de su pueblo, lo arrancamos de allá y ahora viven en Bogotá, la verdad, no muy contentos. Pero esta es la realidad que nos ha tocado vivir y debemos alegrarnos de haber sobrevivido.


Ilustración de Frey Español

(Profesor Media Fortalecida Artes y Diseño)


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Del albĂşm familiar Karol Dayana Pineda BermĂšdez

(Estudiante, curso 1101 - Colegio Policarpa Salavarrieta)


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“Todos somos Camilo” Sobre la más reciente puesta en escena del Teatro la Candelaria Omar René Arias

(Docente Filosofía - Colegio Policarpa Salavarrieta)

El pasado 15 de febrero se conmemoró el aniversario número 50 de la muerte del cura guerrillero Camilo Torres. Camilo es uno de los personajes más representativos de la historia colombiana del siglo XX, pues, no obstante nacer en una familia acomodada de la sociedad bogotana, su trayectoria de vida se relaciona con la fundación de la primera Facultad de Sociología en el país, la conformación de algunos barrios populares, la creación de un tercer partido (el denominado Frente Unido) y, por supuesto, la militancia en un grupo guerrillero. Desde muy joven Camilo se decidió por el sacerdocio, pensado que allí podría realizar su vocación de entrega a los tantos necesitados que existen en una sociedad profundamente desigual como la colombiana. Pese a sus creencias religiosas, el púlpito no fue el lugar adecuado para realizar su proyecto de vida y defender sus convicciones, por eso, expulsado del sacerdocio por criticar a una Iglesia petrificada, Camilo se enrola en el naciente Ejército de Liberación Nacional (ELN) y muere en su primer combate en Patio Cemento (Norte de Santander) en febrero de 1966.


31 El marco de un proceso complejo que promueve la firma de los acuerdos de paz y convencidos de la necesidad de hacer memoria para que las nuevas generaciones puedan comprender las razones de nuestro frustrado proyecto de nación, el grupo de teatro ‘La Candelaria’ viene presentando, desde julio del 2015, su puesta en escena de ‘Camilo’, un magnífico montaje relacionado con la vida del cura guerrillero, en el cual se mezclan, entre otras cosas, el teatro, la danza, la música popular y algunos elementos del performance. La puesta en escena es una creación colectiva -como la mayoría de las obras del grupo- y sirve de pretexto para celebrar los 50 años de funcionamiento del Teatro La Candelaria. La puesta en escena no pretende presentarse como un fiel recuento biográfico. La obra se desenvuelve como un collage de situaciones relacionadas con la figura de Camilo, enlazadas en un ritmo narrativo que no deja tregua al espectador, con potentes picos dramáticos, casi trágicos, salpicados con algo de humor, mucha nostalgia y crudas pinceladas de sátira social y política, dibujando parte de nuestra realidad como nación fallida. El Camilo que cobra vida en la obra no es el líder social y político firme e imperturbable, mucho menos el militante comprometido ciegamente con la causa de la guerra revolucionaria; el Camilo que cobra vida en escena es un personaje humano, lleno de contradicciones, tanto éticas como políticas. Un personaje público, seguido por multitudes, pero inmensamente solo. Son trece los actores que en diferentes momentos del drama encarnan el personaje de Camilo, entre hombres y mujeres. Cada uno de ellos vive de manera especial el desgarramiento que es Camilo, cada uno lleva a cuestas su tragedia. De un lado encontramos al hijo de la familia ‘bien’, quien contrariando la voluntad de su madre opta por el sacerdocio. En otro momento observamos al cura esforzado por guardar fielmente los preceptos de la iglesia, pero que, con correr del tiempo, se revela los mandatos de una institución preocupada más por mantener sus privilegios y congraciarse con las élites políticas. También irrumpe en escena el académico que intenta ver con otros ojos la realidad de un país malogrado, una nación inexistente que vivió trágicamente las consecuencias de la muerte de Gaitán. Apreciamos también al Camilo guerrillero que jamás empuñó un arma, temeroso de la muerte -la suya o la de cualquier otro-, el Camilo mártir, el Camilo instrumento, el trofeo de guerra invisible e innombrable, el anónimo cadáver de un pasaje cualquiera de Patio Cemento.


32 Pero el desgarramiento que es Camilo es testigo de excepción de la profunda fractura que es Colombia. La Colombia dividida que tanto mencionaba Gaitán en sus discursos se prefigura otra vez en el drama de vida de Camilo. Él se ubica en el centro de una antigua confrontación entre una élite predadora y unas clase populares que sueñan por fin con alcanzar un lugar en el mundo. Una élite autista, egoísta, hipócrita, mentirosa, traidora. Una clase que sólo defiende sus intereses, capaz de entregar su país por un puñado de lentejas (o de dólares). Una grupo de privilegiados para quienes las palabras soberanía o dignidad dicen poco, y quienes manejan los recursos del territorio nacional como quien maneja como el ganado de su finca. Del otro lado de la fractura se encuentran los rostros anónimos de las personas que hacen parte de las clases populares, rostros curtidos por la intemperie, trabajadores incansables, entregados al destino, resignados. Ellos, las víctimas temerosas de tantos desarraigos y desplazamientos, la carne de cañón de tantas violencias, el instrumento preferido de la carnicería partidista, los silenciosos, los ignorados, los nadie. Camilo como muchos personajes de la historia (Sócrates, Jesús, Gaitán, Garzón, Bateman, Bolívar, La Pola…) Camilo muere para volver a vivir. Camilo renace en cada acto de indignación en cada esfuerzo por alcanzar justicia. Así, revivir la figura de Camilo en esta puesta en escena del Teatro La Candelaria abre una vez más la vieja discusión por el sujeto revolucionario, es sujeto transformador, quien impulsa el cambio social y político. Ante la profunda desconfianza que generan las vanguardias, ante la ausencia de Mesías y Salvadores, la única opción posible es empezar a jalonar los cambios sino desde nuestra cotidianidad, desde nosotros mismos, de la mano de todos aquellos que sufrimos la discriminación y la exclusión. Que cada campesino sin tierra sea Camilo, que cada enfermo en el pasillo de un hospital lo sea, que cada universitario que reclama presupuesto para la educación también se convierta en Camilo, que reviva Camilo en cada mujer víctima de la discriminación, que cada docente que reclama para sí un salario justo dé vida a Camilo. Que todos y todas seamos Camilo….!!!


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Imagen tomada de http://www.classicrendezvous.com/France/France.html


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El ex-profe de artes y el arte de la bicicleta

Frey Español

(Profesor Colegio Policarpa Salavarrieta Media Fortalecida)

Diego Gómez fue profesor de artes hasta hace año y medio en el Colegio Policarpa Salavarrieta. Podemos reconocer parte de su trabajo si entramos a “la caseta” y vemos la pintura mural que envuelve al visitante. Después de aproximadamente 10 años de servicio como profesor se retiró. Decidió alejarse del ambiente del colegio y largarse hacia otro lugar. Pedaliando se ha recorrido Colombia y algunos países del continente. Ahora Diego ya no es “el profe”, pero sigue siendo un maestro, que con su ejemplo nos muestra caminos alternativos y nos enseña que una vida diferente, alejada de las rutinas de la escuela y del consumo es posible. Ahora Diego viaja por el mundo en bicicleta, cuando está en Bogotá distribuye su tiempo entre labores agrícolas en su finca y su propio taller de bicicletas, La Bicilanea. Su experiencia demuestra que si la escuela es una cárcel, estamos llamados a salir, escapar de esa opresión y buscar nuestro propio camino. La experiencia de Diego nos demuestra también que desde la escuela pública no podemos entender las artes plásticas y visuales como una manifestación de “alta cultura” compuesta por una colección de fetiches y exclusivas mercaderías. La experiencia de Diego nos hace pensar en la posibilidad de un arte que se hace pedaleando, un arte preocupado por el medio ambiente y la ecología, un arte que se confunde con la vida. Por lo anterior no es fácil para mi distinguir dónde está la delgada línea que diferencia acciones cotidianas como: montar bicicleta, cultivar tomates o conversar y acciones de esa supuesta alta cultura como: realizar un dibujo al carboncillo, pintar un cuadro al óleo o elaborar una escultura en bronce. Hace unos días fui a la Bicilanea, de allí salí con una nueva amiga, Cazenave, bicicleta francesa probablemente de 1960 con la cual pedalearé siguiendo mi propio camino.


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FotografĂ­a Titulo: La piel del tiempo Lugar. Parque Natural Chicaque, Cundinamarca Carlos Rueda (docente sociales y etica Colegio Policarpa Salavarrieta IED) 2015l


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Haikus

Vanessa Benavides

(Egresada prom 2015 Colegio Policarpa Salavarrieta)

Creces sin sentido Por algo cometido En mi corazón. Pregunta si importa Y no respondas, Es tu juicio. Ser algo infinito Me demuestra Un ser eterno. El silencio Es lo más bello Que tiene tu vivir. Ser la ignorancia, No hace perder, ¿hace triunfar?. Si no lo ves, ya No puedes explicar Todo el dolor. Aquello que llueve Calma mi euforia, Y digo: victoria!.


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Manuscritos

Angie Nathalia Ramírez

(Estudiante Colegio Policarpa Salavarrieta, curso 1001)

¿QUÉ ES ESO? La chica decía, ¿Miedo, qué es eso?, mientras le apuntaban a su padre con rifle en la cabeza, ¿tristeza, qué es eso?, mientras se ahogaba en llanto por la muerte de su hermano mayor; ¿decepción, qué es eso?, mientras miraba tras su ventana, algunos hombres vestidos de camuflado violar a su hermana; ¿impotencia, qué es eso?, mientras mataban a sus abuelos justo frente a sus inocentes ojos; ¿alegría, qué es eso?, mientras corría hacia su madre, tomarla de las manos ver su gran sonrisa después de tantos años creyéndola otro de


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Los tantos muertos diarios, algunas veces sentir sensaciones no significa saber en su plenitud “qué es”, cuando se experimentan, ni tus palabras alcanzan para definirlas. Angie Nathalia Ramírez G.


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CRÓNICA COLOSAL

Un gran infinito, hay momentos de segundos o tal vez minutos en los que me siento infinita, como en un lugar donde puedo prohijar mi contorno, sobrepasar el formato que se creĂ­a impenetrable, tomo la vida como el gran infinito, tengo metas y lucho por ellas, mi vida puede ser un infinito sin necesidad de perderme o alejarme de la realidad.

Angie Nathalia RamĂ­rez G.


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LUCHA PERSONAL

¿Te gusta lo fácil? A mi no, en este momento ni eres más la víctima. Antes no podías pelear nena, pero la pelea está en tu mente, en cada vez que dices “no es tan fácil”. ¿Por qué tendría que serlo?, No necesitas un abrazo, necesitas hacerle frente al monstruo que creaste.

Angie Nathalia Ramírez G.


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MIEDO ACĂ?BAR

En algunos casos el miedo es el peor dictador y para superarlo hay que entender que su poder radica en el uso de las ideas de manera distorsionada, no se supera el miedo o se olvida, hay que resistirlo hasta que ceda...

Angie Nathalia RamĂ­rez G.


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Fragmentos del diario de una maestra Paola Flórez García

(Profesora Colegio Policarpa Salavarrieta sede B)

Domingo 24 de enero de 2016/ Hora: 10:30 p.m.

“Oración: Esta noche antes de dormir, cierro los ojos y mientras me desconecto soy yo quién decide lo que quiero soñar. Pero antes es necesario ver una imagen. Voy a concentrarme en la ilustración que hice esta mañana. Amén”.

“El significado de la fe: Cuando desperté hoy lo primero que vi fue el celular, la tableta y el portátil junto a la cama. Me pregunté, ¿dónde están mis cuadernos y marcadores para dibujar? ¿donde están los libros que intento leer? todo estaba justo debajo del portátil, la tableta y el celular, sentí que había pasado a una pesadilla sin fin. Pero de pronto vi una luz, escuché unas campanas y a las abuelitas del barrio ir para misa, entonces con las manos dormidas, el estómago vacío y el cabello desordenado, logré pintar: imagen para volar durante un sueño. Milagrosamente el sueño que acababa de tener ya no sería olvidado. Fin”


Ilustración de Paola Flórez “Imagen para volar durante un sueño” Domingo 24 de enero de 2016.


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Ella es amor Wachu-wachu

(Estudiante, curso 1101)

Ella es amor si alguien ve que huye, se asusta. Pero muchas veces no hacen nada para tenerla a su lado. Ella es igual que los recuerdos se escapa con el tiempo, corre con el viento, a veces ruega al cielo el no ser olvidada. Tu también la has visto bailar, causando magia y descontrol en tu corazón. Muchos roban o matan para poder tenerla pero ella siempre está presente, incluso en los momentos más efímeros; incluso en las cosas más pequeñas, pero ella escapa; escapa de cualquiera que la quiera robar o extinguir.


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Yo la perdí hace un tiempo, dejé a un lado a felicidad por cosas banales, pero aún mantengo vivo su recuerdo, como bailaba oculta en las sombras; como buscaba un amor. Ella ya no me recordaba, así que decidí alejarme. Ella era otra persona ya no reía como antes, ya no cantaba como antes, ya no me amaba como antes, pero estoy seguro que se asusta cuando me ve. Ella me cree un acosador, pues ella no sabe que soy su más grande amor, la vigilaré desde lejos, aunque ya no tengo ni un poco de esperanza, mi corazón sabe, muy en el fondo, que ella me recuerda, pero me quiere dejar ir, ella sabe perfectamente que es mejor para mi. ”


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Transcripciones de Samaná Angie Nathalia Ramírez

(Estudiante Colegio Policarpa Salavarrieta, curso 1001)

JUSTIFICACIÓN

Me nace compartir con ustedes algo o un poco de mi tierra, la presencia del amor en lo que hacemos como samaneños enfocado desde un sentido de pertenencia hacia nuestro terruño y hacia nuestros paisanos que con su esperanza inquebrantable han ido paralelos como elementos de existencia y creados para ello por la máxima exponente de la creación (como se piensa en mi tierra), la mujer. La tarea de fomentar la lecto-escritura, saco de muchas cosas maravillosas, perfectas para saborear la literatura como una manera de embellecer el espíritu. (Estos son algunos escritos de samaneños crecidos en el lúcido y precioso campo, viviendo de la agricultura y en su mayoría se vieron afectados por la despiadada guerra).


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CRÓNICA SOCIAL ...Y después de despertar, la Bella Durmiente se negó a recibir otro beso del príncipe. Al fin y al cabo se trataba de una mujer del siglo pasado...

Carlos Enrique Sánchez R. (Riosucio)


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QUEWIY DACK O ALFA Y OMEGA

En principio no éramos ni uno, ni dos, ni tres o dos, ni tan solo tres o cuatro... En un principio no sabíamos contar.

Carlos Mario (Samaná)


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PIE DE PÁGINA

¿Tendrá razón el señor Almonacid Ureña cuando sentencia que verdadero exilio el artista lo padece frente a la página en blanco? Siendo así, la verdad de mi exilio cuenta diez años en que las palabras se me escapan como ratas. Rigoberto Gil Montoya (Virginia - Risaralda)


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Fotograf铆a Viaje en bicicleta Lugar. Palomino, La Guajira, Colombia Diego G贸mez (Exprofesor artes - Colegio Policarpa Salavarrieta IED) 2015l


Titulo: El recuerdo de un t贸tem Juanita Di谩z Veloza, 2016 (egresada, promoci贸n 2015, Colegio Policarpa Salavarrieta IED)


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Pajaritos del olvido Alejandro Cárdenas

(Profesor área de Sociales - Colegio Policarpa Salavarrieta)

Durante un tiempo, hace ya varios años, andaba yo con un libro de poemas entre mi mochila de estudiante universitario. Como era un libro tan grande –“Antología II”, creo que se llamaba – me gustaba abrir una página al azar y buscar entre sus versos algún sentimiento propio o una idea sobre la cual conversar con mis amigos. Y aunque a veces tuve éxito y a veces no, recuerdo aquella época con cariño. Pues bien, amigos, ahora quiero compartirles tres poemas del escritor uruguayo Mario Benedetti para sentir y para conversar sobre la memoria y el olvido. Espero que les gusten.

El olvido El olvido no es victoria sobre el mal ni sobre nada y si es la forma velada de burlarse de la historia para eso está la memoria que se abre de par en par en busca de algún lugar que devuelva lo perdido no olvida el que finge olvido sino el que puede olvidar


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Se había olvidado Se había olvidado del carnaval y sus matracas de los insomnios después de cada examen de los barriletes con hojas de afeitar de sus trescientos soldaditos de plomo se había olvidado de las tardes en el río de los caballos que dibujaba con crayolas de la primera erección / el primer sueldo de los mugrientos quilombos en la frontera se había olvidado de la preciosa chiquilina violada por sus milicos subalternos del vómito rojo de aquel estudiante que no estaba dispuesto a delatar del nudo en su poquito de conciencia de la sordera de los árboles abuelos cuando él pasaba silbando o sollozando pero un día el chaparrón de la memoria cayó sobre su calva tan lustrosa y sintió el bochorno de ya no ser el gurisito de viejas primaveras de saberse asimismo un huérfano de amores un náufrago de patrias un ausente y lo asaltó la cruz de los menesterosos la piel de la violada que no pudo llorar las máscaras que imitaban a su rostro y lo bañó el embuste a borbotones la purulencia de su vida de cruel y puteó larga y tartajosamente ante el olvido el intratable olvido cuando lo vio tan lleno de memoria


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Pájaros Hace ya siglos que pájaros ilustres sobrevuelan los predios de la vasta poesía la golondrina el ruiseñor la alondra la calandria el jilguero el picaflor el cuervo la oropéndola y por supuesto el ave fénix han sido convocados por poetas para poblar sus bosques ornamentar sus cielos y rellenar metáforas yo aquí rompo una lanza por los discriminados / los que nunca o pocas veces comparecen los pobres pajaritos del olvido que también están llenos de memoria por eso aquí propongo al canario el gorrión el tordo el mirlo la viuda el estornino el cardenal la tórtola la urraca el hortelano el martín el pescador el benteveo para que alguna vez entren al verso aunque tan solo sea / como en esta ocasión por la modesta puerta del servicio


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FotografĂ­a Titulo: Amistad en la penumbra Lugar. Parque Natural Chicaque, Cundinamarca Carlos Rueda (docente sociales y etica Colegio Policarpa Salavarrieta IED) 2015l


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Colombia se escribe en primera persona Lia Nathaly Macana Rocha

(Estudiante Colegio Policarpa Salavarrieta, curso 1101) Soy desierto infernal, mezclado con bosque tropical. Ríos de colores desembocando en el agua del mar Frío páramo que produce el agua de las playas más lejanas Manglares dulces que madrugan con la luz de la alborada. Soy fauna salvaje que ruge y alas soñadoras que cantan Delfines en ríos sacando su cabeza rosada Osos que usan sus gafasnaturales para ver águilas gigantes Que a su vez observan ranas venenosas de vivos colores. Soy frailejones danzando con orquídeas Palmas dando sombra a cañas de azúcar Que endulzan achotes compartiendo raíces con naranjos Soy perlas verdes, y “sangre” negra Que se truequeada por heridas en la tierra Y papeles sin sabor que representan la idea de poder En los bolsillos de quienes los poseen. Soy ovejas que aman a perros ovejeros una rama de comunicación entre aves Que corren el riesgo de ser escuchadas por el cazador con un rifle listo para apuntar cuando los murmullos no le gusten Soy manos recogiendo los mejores granos negros aromáticos Para seleccionarlos y ofrendarlos en la mansión de damas y nobles Cuya única prueba del contacto con la mata que derrota al sueño Es la suciedad en los dedos, pues el sabor es ajeno


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Soy millones de hormigas trabajando duro Que temen a que mil saltamontes las maten así que les ofrecen su comida, a cambio de paz que dura hasta la próxima visita de esos insectos aprovechados Soy anhelos e ideas a las que durmieron sin cantar antes canciones de cuna O contando cuentos con finales felices, sino con fuertes rayos Que dejaron mudos los latidos de palabras que nunca serán dichos Las lentejas que no serán cocinadas y poemas que nunca serán escritos Soy madre del Varón del sol, Meta de sueños lejanos Ciudad rica y preciosa con clima tropical de selvas Árbol “yopo”, corazón de madera, interpretando un arpa llanera Celebrando que Jaime Chocó la mano con Camilo Soy Cien años de Soledad leyendo bananeras en tierra de Frida Y “tejiendo saberes y sabores” que evocan el 2000 Una cruz explotada por un cilindro mal apuntado Y camuflado improvisado sin vida Soy intestinos infantiles hambrientos de justicia comiendo azúcar del pilón Muerte pobre al lado de la vía del tren lleno de carbón Ballenas yubartas gordas y pacíficas vistas por cuerpos huesudos Que tienen en sus manos piedras doradas que no se pueden comer Árboles muertos para dar vida a sillas Energía humana muerta para dar de beber a caballos de cuatro ruedas Agua pura sobre calles de arena que forma remolinos Arrebatada de mentes sedientas y exhaustas


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Soy flor de una planta triraizal Quechua con espejos en la mano Mascando coca en español Gritando ¡Libertad! En San Basilio Soy cultura ancestral sacada de su casa Vida perdida entre cemento Tratando de echar raíces en tierra infértil y ajena Donde todos los ojos miran con desprecio. Soy arte con las tripas vacías pidiendomonedas al cielo Que, de vez en cuando manda una que otra Soy manos unidas, fruta natural en la cabeza Tierra contra piedras preciosas, futuro codicioso contra verde Animales de chaquiras y pepitas de colores Hilo de colores en mochilas. Soy joropo con acordeón sinfónico Guabina con xilófono y quijada de burro Bullerengue apasillado con bandola Arrollo de Joe con piedras de Luis A. calvo Soy historias contadas, historias por contar Música esuchada, música por escuchar Cuadros pintados, cuadros por pintar Personas recordadas, personas para recordar. Eso soy, básicamente eso.


airomem 4

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