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Sports Ilustrated Marzo 2026: Dos sueños. El bicampeón apunta al mundial

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SPORTS ILLUSTRATED, Revista bimestral, Nº6, marzo-abril 2026. Editor responsable: Tlatoani Carrera Martínez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No.: 04-2025-031217024800-102; Certificado de Licitud de Título y Contenido Nº: 17744. Domicilio de la publicación: Avenida Constituyentes Nº956,coloniaLomasAltas,alcaldíaMiguelHidalgo,CP.11950,CiudaddeMéxico.Imprenta:ReproduccionesFotomecánicas,S.A.deC.V.,condomicilioenDuraznosNº1,coloniaLasPeritas,alcaldíaXochimilco,C.P.16010,CiudaddeMéxico.Distribuidores:Expansión,S.A. de C.V., Avenida Constituyentes Nº 956, colonia Lomas Altas, alcaldía Miguel Hidalgo, C.P. 11950, Ciudad de México, y Alfesa Comercialización y Logística, S.A. de C.V., Corona Nº 23 Interior 1, colonia Cervecera Modelo, Naucalpan de Juárez, Estado de México,

LA MENTALIDAD, ¿UN FACTOR DETERMINANTE?

AY DOLORES que el futbol mexicano no supera. El principal: en los últimos ocho mundiales, la selección no ha podido pasar al quinto partido (en el más reciente, en Qatar 2022, ni siquiera superó la primera ronda).

Los aficionados guardan variados recuerdos de la frustración: en Estados Unidos 94, un dolor búlgaro en penales; Francia 98 contó un desperfecto de último minuto frente a los alemanes; en 2002, los tricolores se ahogaron en la ansiedad frente a Estados Unidos. En 2006 y 2010, dos películas perdedoras en contra de los albicelestes. En 2014, “no fue penal” y cuatro años más tarde, en Rusia, los de verde ni siquiera metieron los pies frente a los brasileños.

La mayoría de las veces, en medio de la frustración, la pregunta de los aficionados es la misma: ¿Qué faltó? ¿Talento futbolístico? ¿Mentalidad?

Quizás, un poco de ambas.

Esta edición aborda dos rostros de la moneda. Primero, Ramón Ramírez, el virtuoso lateral izquierdo en los Mundiales de 1994 y 98, aborda un tema fundamental: el equipo mexicano ha flaqueado en los momentos determinantes.

Acerca de aquel partido contra Bulgaria que hirió el Mundial de 1994, Ramírez analiza: “No queríamos arriesgarnos a meter el gol. No quisimos correr ningún riesgo

de que nos hicieran gol a nosotros. Los que estábamos en la cancha debimos ser más atrevidos”.

Casi 32 años después de aquel dolor y tras largas noches de reflexión, Ramírez pone en la balanza, con sinceridad, el entramado psicológico de la selección.

El debate se enriquece con el personaje de portada: Alexis Vega, uno de los rostros más visibles de la actualidad, cuenta el complicado camino que cruzó antes de llegar a los luminosos reflectores de los títulos y la fama.

Largas horas en el transporte público, rechazos en los equipos y dolores superados a fuerza de un carácter forjado en el día a día. Esa voluntad y empuje cotidianos también están considerados en la definición de mentalidad que hacen a un atleta sobresalir.

Vega, bicampeón con el Toluca y esperanza de la selección nacional, se plantea la necesidad de cumplir con un gran Mundial en México, a pesar de ser parte de un equipo que, según se ha visto, tiene talento limitado.

Es ahí donde la mentalidad se puede volver un debate reduccionista. Cómo competir, solo con gran actitud y cuidados de último minuto ante equipos (o deportistas) que son el producto de grandes estructuras deportivas. El tema no se detiene ahí: otro deporte pondrá a prueba la templanza deportiva nacional. Hace tres años, México se quedó en la orilla para llegar a la final del Clásico Mundial de Beisbol. Este año, enfrenta el torneo con un roster lleno de jugadores de Grandes Ligas. Pero, sobre todo, con Benjamín Gil en el timón. En muy poco tiempo, Gil se ha convertido en el referente de los mánagers mexicanos. En una entrevista íntima revela los secretos de su fortaleza personal y los orígenes de su claridad mental.

Y también Alexa Moreno. La gimnasta que no creyó en las aseveraciones de que, en México, no podía haber deportistas destacados de su especialidad.

Más allá de las complicaciones federativas y los laberintos que entorpecen la preparación, Alexa subió al podio en un campeonato mundial.

Una demostración de la fortaleza de los deportistas de este país.

Tlatoani Carrera

Editor general Sports Illustrated

tlatoani.carrera@grupoexpansion.com

ALINEACIÓN

MUNDIALITO

El torneo previo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 reúne historias de infancias en estado de migración. El balón es un sueño que no cree en las fronteras. P. 78

MARZO-ABRIL 2026 | NO. 6

EN LA MIRA

Después de levantar dos títulos con el Toluca, Alexis Vega habla de sus objetivos en el Mundial. P 46 ENTRE LA MULTITUD P. 20

ALINEACIÓN

DEPARTAMENTOS

LARGO ALIENTO

P. 102 CLÁSICO MUNDIAL

Benjamín Gil, mánager del equipo mexicano de beisbol, revela sus dolores y motivaciones . POR ALEJANDRA GONZÁLEZ

P. 34

MICHAEL PHELPS

Detrás de los éxitos dorados, el máximo ganador olímpico habla de su salud mental. POR TIM LAYDEN

P. 42 REYES BELIVER

La directora del futbol femenino de España platica acerca del modelo de éxito . POR MARION REIMERS

CAMPAMENTO PRIMAVERAL Los lanzadores inician con el ritmo de los Boston Red Sox. Sobre el césped delineado, Brayan Bello, Kutter Crawford y Ranger Suárez estiran con precisión coreográfica. No hay conteo oficial ni presión de temporada regular, pero sí la disciplina meticulosa que define febrero: brazos sueltos, piernas activadas y miradas concentradas en el largo calendario que se avecina.

FOTO MADDIE MALHOTRA / GETTY IMAGES

TÚNEL DE VELOCIDAD

En la pista del Cortina Sliding Centre, al mando del trineo, Elana Meyers Taylor, representante del equipo de Estados Unidos, desciende con la serenidad de quien entiende que cada curva es una ecuación milimétrica. No es competencia oficial, pero la intensidad es idéntica: la línea ideal, el ángulo exacto, la lectura del hielo que cambia con cada pasada.

FOTO AL BELLO / GETTY IMAGES

INFRARED

Con filtro especial incorporado, el lente transforma la nieve en una superficie casi luminosa, el cielo, en una masa etérea, y la silueta del competidor, en un contraste vibrante, como si el frío tuviera temperatura propia. El snowboard es uno de los deportes extremos en los Juegos Olímpicos de Invierno que más afición sigue en el Livigno Snow Park.

FOTO HECTOR VIVAS / GETTY IMAGES

VELOCIDAD EN EL DESIERTO

En el primer día de pruebas de la Fórmula 1 en Bahrein, el todopoderoso Max Verstappen prueba su RB 22. Como lo ha hecho en cada temporada, el tetracampeón mundial de Países Bajos busca cada centímetro que lo ayude a ser mejor. Sabe que lo único que le queda por delante es la historia.

FOTO MARK THOMPSON / GETTY IMAGES

ENTRE LA MULTITUD

Lugar de nacimiento: San Miguel de Allende, Guanajuato

Fecha de nacimiento: 9 de octubre de 1956

Deporte: Entrenador de atletismo

Vocación por el atletismo

ACE 49 AÑOS que Serafín Rodríguez asiste como entrenador de atletismo al Comité Olímpico Mexicano. Todos los días transmite sus consejos en pista y campo a las nuevas generaciones. Recomienda, da instrucciones y se emociona con las buenas ejecuciones de sus pupilos. Es, en pocas palabras, un hombre con vocación para transmitir conocimiento atlético.

Su historia empezó mucho antes. La vida como atleta le mostró de a poco su verdadera vocación: hace 50 años terminó sus estudios en la Escuela Superior de Educación Física. Sin embargo, no se conformó con el conocimiento doméstico. Un anuncio en el periódico le dejó saber que había una oportunidad para estudiar en la Alemania Democrática, entonces, una de las cumbres metodológicas del atletismo mundial. Aplicó y meses después recibió una respuesta por telegrama: había sido aceptado para estudiar en Leipzig, donde completó una maestría en deporte escolar entre 1979 y 1982. Ahí convivió con muchos entrenadores que formaban atletas campeones del mundo. Más allá de los casos de dopaje que empañaron años más tarde los éxitos alemanes, Rodríguez se empapó con las técnicas que entonces redefinían al deporte. H

Cuando volvió a México continuó sus estudios con un doctorado en Pedagogía con especialización en velocidad.

Mientras estudiaba en las aulas, continuaba su labor en la pista y el campo. Eso ha refinado el ojo clínico con el que supervisa cada una de las especialidades del atletismo, tan diferentes entre sí:

La mecánica de los saltos, la fuerza de los lanzamientos y la técnica de la velocidad.

Así, a lo largo de las décadas, ha formado campeonas y campeones nacionales y ha llevado también representantes a competencias internacionales.

Entre las huellas de su currículum, en la década de los 90 fundó un equipo junto al cubano Raúl Barreda, más tarde célebre por entrenar a Ana Guevara.

Sin embargo, no se jacta de sus éxitos pasados. Rodríguez vive en el presente. Está cerca de cumplir cinco décadas como entrenador y aún se emociona con el desempeño de sus alumnos, una muestra de la pasión y la vocación que lo mantienen en la pista.

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De Morelos a Italia por un sueño sobre ruedas

UNA CARRERA EN TEPOZTLÁN, MORELOS, conquistó a Kaito Miguel Roldán Fragoso cuando tenía apenas 14 años, en 2019. Sin muchas figuras a seguir ni lugares donde entrenar, subió a su bicicleta y decidió no frenar hasta llegar tan lejos como pudiera. Los años sobre la bici en downhill le han dado experiencia, visión y control de algo esencial en esta disciplina: la emoción de querer ir siempre más rápido. Su primera pedaleada en Tepoztlán fue el inicio de un camino que, en 2026, lo llevó a Valle de

Bravo para competir en Del Cerro al Barrio, organizado por Red Bull. Su talento comenzó a brillar y hoy su velocidad y su precisión lo catapultan al otro lado del mundo: con el segundo lugar en Valle de Bravo, Kaito aseguró su pase a Red Bull Génova Cerro Abajo, donde

representará a México entre los mejores riders.

La figura de Isaac del Toro le ha servido como combustible, pues ver lo que su compatriota ha logrado sobre una bicicleta le demuestra que todo es posible. “Es lo que todos queremos saber: que sí se puede”, afirma Kaito.

Lugar de

Medallista de oro en la Olimpiada Nacional CONADE durante su etapa como atleta de la Asociación de Frontón de la UNAM, enfoca su preparación en el próximo clasificatorio del XX Campeonato Mundial Absoluto 2026, magno evento que se disputará del 15 al 20 de octubre en Venado Tuerto, Argentina. Lo anterior, luego de obtener el tercer lugar en la Primera Liga de Naciones de Frontón 36 metros, celebrada en noviembre de 2025 en Bilbao, España.

“Tengo una meta clara: ser campeón del mundo. Quiero colgarme la presea de oro, subir a lo más alto del podio y escuchar el himno nacional”, afirma Hernández Pérez, quien se encuentra en plena preparación mientras espera sede y fecha del torneo que otorgará los boletos a Sudamérica.

CICLISMO
JORGE IGNACIO HERNÁNDEZ PÉREZ, Deporte: Frontón
nacimiento: Ciudad de México
COLLAGE
Prefontaine, un héroe que se apagó antes de tiempo.

HISTÓRICO

EL RUNNING DE VIDA COMO METÁFORA

Steve Prefontaine

Por Patrick Charles

Fotos Neil Leifer

ay algunas frases que definen a Steve Prefontaine: “Dar algo menos que tu mejor esfuerzo es sacrificar el don”. En el mismo sentido: “Mucha gente corre una carrera para ver quién es el más rápido. Yo corro para ver quién tiene más agallas”. Tercera: “Puede que alguien me gane, pero va a tener que sangrar para hacerlo”. Él no lo sabía, pero, más allá de ser un atleta con mentalidad ganadora, empezaba a convertirse en un ejemplo

HISTÓRICO ARCHIVO

de la mercadotecnia deportiva a nivel mundial. Alguien pronto aprovecharía sus mensajes.

Steve Roland Prefontaine nació en 1951 en Coos Bay, Oregón, uno de los lugares donde la industria de pistas de madera prevalece. Muy pronto comprendió que el talento natural no era suficiente. Prefontaine analizaba la elegancia y la educación de los fondistas europeos, sin embargo, privilegiaba el orgullo competitivo como su mejor arma. En su vida preparatoriana rompió récords nacionales.

En su etapa posterior, en la Universidad de Oregón, bajo el mando de Bill Bowerman, ganó cuatro títulos de la NCAA en carreras de resistencia –3 millas/5000 m (70,71,72, 73) y tres campeonatos de cross country, en 1970, 71 y 73.

“SIN MIEDO”

Las frases ganadoras de Prefontaine todavía resuenan.

IDENTIDAD

Su bigote, una característica de la pista.

MÚNICH 72

El atleta fue cuarto lugar en su única participación olímpica.

ARCHIVO

HISTÓRICO

ORGULLO

Los abuelos de Prefontaine lo apoyan en una competencia universitaria.

Su orgullo no fueron los trofeos y los premios, sino su forma de competir:

Prefontaine tenía claro que desde el disparo inicial entraba en momento zen; no calculaba y tampoco especulaba. Marcaba el ritmo a seguir. Otra frase lo definía: “No se gana una carrera corriendo con miedo”.

En su única participación olímpica, en Múnich 72, quedó en cuarto lugar en los 5000 metros, con una marca personal de 13:23:28. Su bigote se mantenía intacto. A pesar de no subir al podio, apareció en la portada de Sports illustrated como “America’s Distance Prodigy”.

Prefontaine nunca pensó que sus mensajes llegarían tan lejos. Phil Knight, cofundador de Nike, vio su épica deportiva como un producto: “Este atleta gana. Usa estos tenis”.

Cuando su narrativa apenas comenzaba, el deportista murió atropellado. Tenía 24 años. Su nombre aún suena.

SCORECARD:

A LOS OJOS

SELECCIÓN MEXICANA 1994 VS SELECCIÓN MEXICANA 2006

POR CÉSAR JUÁREZ CAUDILLO

A HISTORIA DE LA SELECCIÓN MEXICANA cambió a partir de la década de los 90. México venía de ser sancionado por la FIFA tras registrar jugadores para un Mundial Juvenil con actas de nacimiento apócrifas. El caso, conocido como los ‘Cachirules’, sumió al futbol nacional en una depresión que derivó en la ausencia del Mundial de Italia 90. Poco tiempo después, se marcó el renacimiento.

Desde entonces, dos selecciones sobresalen del resto: las de Estados Unidos 94 y la de Alemania 2006.

Ambas comparten un camino similar: explotaron un año antes de sus justas mundialistas. La primera, dirigida por Miguel Mejía Barón, fue subcampeona de la Copa América de Ecuador 93.

La segunda, dirigida por Ricardo La Volpe, acaparó la atención mundial en la Copa Confederaciones de 2005, con un juego ofensivo y vistoso ante selecciones de Argentina, Brasil y la anfitriona Alemania.

La memoria colectiva recuerda con nostalgia aquellos días. El balón rodó en el calor del verano. Hubo goles, emociones y, sobre todo, esperanza y corazón.

Protagonistas de ambas selecciones narran la experiencia de ser protagonistas de aquellos veranos. Primero, Ramón Ramírez, lateral izquierdo de la selección que jugó la Copa América 93 y el Mundial del 94, y por otro lado, Ricardo La Volpe, técnico del Tricolor en la Confederaciones de 2005 y el Mundial de 2006.

Las historias se enciman, pero nunca se repiten.

“LA DEL 94, CON MAYOR CALIDAD QUE LA DEL 98”

Ramón Ramírez considera que el Tricolor de la primera mitad de la década de los 90 tenía una gran calidad futbolística, incluso superior a la que participó en el Mundial de Francia 98, donde él también formó parte. Sin embargo, considera que el Tri del 98 superaba al del 94 en cuanto a mentalidad.

SELECCIÓN 1994:

ENTRENADOR: Miguel Mejía Barón

ASISTENTE: Javier Aguirre LUGAR COPA AMÉRICA 93 LUGAR MUNDIAL 1994:

Jorge Campos

Claudio Suárez

Ramírez Perales

Raúl Gutiérrez

Ramón Ramírez

Ignacio Ambriz

Joaquín del Olmo

Marcelino Bernal

Luis García

Hugo Sánchez

Luis Roberto Alves

“Conocíamos las virtudes y defectos de cada jugador; a mí me parece que era muy buen grupo. Cuando fuimos al Mundial del 94, nuestra única intención era la de trascender, regresar a nuestros equipos y tener un mejor contrato. Tal vez algún jugador, cambiar de equipo; pero los que fueron al 98 querían jugar y trascender en Europa”. No obstante, Ramírez considera que la selección mexicana que participó Cambios

Benjamín Galindo

Alberto García Aspe

SELECCIÓN 2026:

ENTRENADOR: Ricardo La Volpe

ASISTENTE: Jorge Campos

LUGAR CONFEDERACIONES 2005

LUGAR MUNDIAL 2006: 4

ALINEACIÓN:

Oswaldo Sánchez

Carlos Salcido

Rafael Márquez

Ricardo Osorio

Gonzalo Pineda

Mario Méndez

Gerardo Torrado

Pável Pardo

Sinha

Jared Borgetti

Omar Bravo

Cambios

Francisco

Fonseca

Andrés Guardado

en el Mundial de 94 tenía carácter, aunque al final reconoce que se quedaron a un paso de trascender. “Creo que el equipo mostró mucho carácter, porque perdimos el primer partido con Noruega y nos tocaban los rivales, en teoría, mucho más complicados, Irlanda e Italia, y pensábamos que igual no podíamos y terminamos calificando

en primer lugar de ese grupo con la victoria ante Irlanda y el empate contra Italia. Solamente jugué los dos partidos, que perdimos contra Noruega y después contra Bulgaria en penales. Y pues ahí, y tengo que decirlo, desafortunadamente han sido esas etapas en las que estábamos a un pasito de brincar el escalón y nos quedamos”.

“NUESTRA SELECCIÓN (DEL 2006) FUE MÁS QUE LA DEL 94 ANTE EL MUNDO”

Ricardo La Volpe no duda en afirmar que la selección que dirigió en la Copa Confederaciones de 2005 y en el Mundial de Alemania 2006 tuvo un mejor reconocimiento a nivel internacional que la del 94, por dos razones: el buen futbol que se desplegó, especialmente, en la Confederaciones, donde logró el reconocimiento de grandes figuras del futbol, como Franz Beckenbauer, Michel Platini e, incluso, Pelé, y por la salida de jugadores mexicanos al extranjero, pues considera que esa selección abrió el mercado para los futbolistas nacionales.

“Hacíamos una diferencia numérica en la mitad de la cancha, con buen protagonismo, transición de balón y yo creo que por eso hablaron tanto de esa selección, Beckenbauer, habló un Platini, un Pelé, hablaban todos del 2005 porque no consideraban que México contra Brasil, contra Argentina, contra Alemania, tuviéramos posesión de balón, transición, salidas claras con con buen protagonismo”.

“Entonces, yo creo que nuestra selección, la del 2006, fue más que la del 94 ante el mundo. ¿Por qué? Porque más de ocho jugadores, yo calculo que entre ocho y nueve jugadores, se fueron a Europa. Que esa selección dejó un legado muy importante de cómo jugaba y cómo esos jugadores destacaron y la mayoría después fueron campeones, en Alemania, tanto Osorio y Pável Pardo. El Kikín Fonseca, que fue a Portugal, lo mismo Andrés Guardado. Se fue hasta el Maza Rodríguez. Esta selección demostró salida desde atrás: Ricardo Osorio, Pável Pardo, Carlos Salcido, Rafa Márquez, que ya se había ido desde Atlas hacia Europa. Es porque el equipo, al tener una salida clara, demuestra a los empresarios, a los presidentes, que esos jugadores tenían buen pie, no eran solamente marcar”.

TIEMPO FUERA

ST. PAULI ROCOCÓ

LA BANDA MEXICANA DE SKA ES EMBAJADORA DEL EQUIPO OBRERO Y MÁS POLITIZADO

DE LA BUNDESLIGA;

CANTÓ EL HIMNO EN AMBOS IDIOMAS PARA SU CENTENARIO

POR YAREK GAYOSO

LEMANIA NO es solo un destino en el mapa, es un punto de quiebre para Panteón Rococó. Es, por decirlo de otra manera, su dosis perfecta. La relación se originó al ser el primer lugar de sus giras internacionales y donde desarrollaron una carrera de 20 años en Europa.

A

Dr. Shenka, vocalista de la banda, y Tanis, el baterista inagotable, profundizan en entrevista con Sports Illustrated México acerca de su conexión alemana a través del St. Pauli, un club de la Bundesliga, que hace algunos años estaba en Tercera División.

El equipo, con sede en Hamburgo y de origen obrero, es una referencia mundial por su filosofía antirracista, antifascista, antisexista y, también, por su compromiso con causas sociales. Estas características resonaron con la banda.

Panteón Rococó fue invitado a cantar el himno del equipo para su centenario, creando una versión en alemán y en español, a petición de los propios fans. Esta conexión ha llevado a la banda a ser considerada “embajadora” del equipo en Latinoamérica.

St. Pauli pertenece a un barrio de inmigrantes y ampliamente multicultural. Su hinchada incluye rastas, punks, gente asociada a la izquierda y un fuerte movimiento feminista. Sus pancartas apoyan causas sociales como “Free Tibet” o el Ejército Zapatista. El equipo es conocido por su compromiso social. Dentro de su estadio, tiene escuelas de música y un estudio de grabación para niños de la comunidad sin recursos, quienes incluso tocan en los intermedios de los partidos. Asimismo, ha destinado parte de sus ganancias a proyectos comunitarios. Esta filosofía resonó profundamente en la banda, quienes se hicieron fans del equipo y, desde entonces, exhiben una bandera del St. Pauli –su logo es una calavera con huesos cruzados– junto a la del Ejército Zapatista. Panteón Rococó relata que, cuando conocieron al equipo, este era “malísimo” y jugaba en la Tercera División. Sin embargo, lo que realmente los impresionó y los convirtió en fans fue su ideología: con un estadio lleno de mujeres con pancartas y un presidente abiertamente gay (quien luego fue gobernador de Hamburgo).

DE FONDO Panteón apoya al equipo por sus causas sociales, además. St Pauli tiene escuelas de música en su estadio

Esta filosofía socialmente comprometida, que contrastaba con la visión comercial del futbol, fue lo que la banda valoró, considerándolos “campeones” por su postura ideológica más allá de sus resultados deportivos.

La banda creó una adaptación del himno del equipo de futbol alemán St. Pauli, “The Greatest St Pauli, mi corazón”, con motivo de su centenario. Se sumergieron en la historia del equipo y adaptaron el himno original de 1910 para incluir elementos “muy mexicanos” y en español, manteniendo versos en alemán, lo que generó una reacción bicultural positiva. “De chanflazo” fue originalmente otro himno que Panteón Rococó escribió para un mundial de niños en situación de calle organizado en el Zócalo. La esencia lírica de “De chanflazo” era la de un himno de futbol, hablando del ambiente del deporte, los equipos y la victoria.

EL ESTADIO AZTECA, UNA HISTORIA VIVA

Dr. Shenka reflexiona sobre la experiencia de tocar en el estadio Azteca, un recinto histórico que será sede mundialista por tercera vez y este 28 de marzo volverá a abrir sus puertas. El vocalista compara la majestuosidad y la presión de un escenario como el Azteca con la que siente un jugador de futbol. Es la sensación de estar en el campo, incluso vacío, se imagina la presión cuando está lleno. Esta analogía se extiende a la anécdota personal de un amigo argentino al pisar el césped del estadio Azteca, evocando la figura de Maradona. Dice que la experiencia de un futbolista al salir al campo, con la gente gritando, aplaudiendo o abucheando, es idéntica a la de un músico. Tanto un concierto de dos horas como un partido de futbol requieren una gran condición física y refuerza la idea de que la carrera musical de su banda es muy similar a la de un equipo de futbol en términos de esfuerzo y conexión con el público.

El deporte era de las últimas cosas que interesaban a un rockero, una percepción que prevalecía décadas atrás. La banda ha reconocido la exigencia física de sus shows, comparándolos con un partido de futbol, y que muchos artistas del rock mantienen un régimen deportivo para aguantar las giras, superando el estereotipo de “sexo, drogas y rock and roll”.

Tanis –percusionista de la banda– compara la experiencia de su carrera musical con la de un equipo de futbol.

JUNTOS

En esta comparación: el cantante es el “delantero” que “mete gol”, simbolizando el éxito y la conexión con el público, el baterista es el “portero” sólido, representando la base rítmica y la estabilidad, las percusiones son la “defensa” y los metales (instrumentos de viento) son los “medios” (mediocampistas), cada uno cumpliendo una función vital en el conjunto.

Un concierto exitoso, donde el público reacciona con entusiasmo, se equipara a “meter un gol” o a un marcador de “1-0” a su favor. Por el contrario, un show que no cumple las expectativas se compara con un “2-1”, indicando un resultado menos favorable.

Tocaron en el Fan Fest del encuentro entre Alemania y Argentina, específicamente, afuera del estadio de Múnich, en 2010. Inicialmente, la banda quería acompañar a la selección mexicana, que se hospedaba en Göttingen, de hecho, tocaron también en esa ciudad. Sin embargo, fueron invitados por una “asociación alemana” a tocar en el Fan Fest principal. La música los ha llevado a acompañar eventos deportivos a todos los niveles, desde Fan Fest hasta ceremonias de inauguración.

La banda también se complementa para lograr éxito en sus conciertos, como un equipo de futbol.

DR. SHENKA Y EL BEISBOL

La pasión de Dr. Shenka por el beisbol se originó en su infancia. Relata que su padre lo llevaba a ver los juegos y, ocasionalmente, lo invitaba a jugar con un equipo de sus tíos en Oceanía. Su amor por el deporte se consolidó al ver a Fernando Valenzuela lanzar un juego y lamenta no haber comenzado a jugarlo más temprano en su vida. Destaca la figura de Fernando Valenzuela, a quien considera fundamental para abrir el beisbol a los jugadores latinos y para que la comunidad latina y “mexa” en Estados Unidos, especialmente, en Los Ángeles, se sintiera atraída y abrazara a los Dodgers. Subraya que esto ocurrió en un momento en que la presencia de latinos en el beisbol era escasa, mencionando a Roberto Clemente y Aurelio Rodríguez como ejemplos de los pocos que había antes de Valenzuela.

Hace una década, el héroe olímpico compartió con el mundo la historia de su doloroso recorrido por la salud mental. Desde entonces, ha viajado por el planeta como un faro de DEFENSA Y APOYO para quienes atraviesan luchas que él conoce muy bien.

POR TIM LAYDEN
FOTO
SIMON BRUTY/ SPORTS ILLUSTRATED
GROOMING
AZURE SCHAFFER

NEEL o toño de 2015 viajé a Arizona para reportear una historia sobre Michael Phelps para Sports Illustrated. En cierto sentido, era un encargo de rigor: Phelps ya era el mejor nadador de la historia y el atleta olímpico más condecorado de todos los tiempos (22 medallas, 18 de oro, números absurdos que él mismo había normalizado), y ahí estaba, ya inmerso en la preparación para sus quintos juegos olímpicos y, casi con certeza, los últimos. Pero en otro sentido, la historia era algo más. Un año antes, Phelps había sido arrestado en su ciudad natal, Baltimore, tras conducir de forma errática a 84 millas por hora en una zona de 45. Dio positivo como legalmente incapacitado y fue acusado de manejar bajo los efectos del alcohol, exceso de velocidad y cruzar líneas dobles de carril. Era su tercera falta en una década de fama (un DWI en 2004, cuando tenía 19 años; y en 2009 fue fotografiado usando un bong y suspendido tres meses por USA Swimming), pero la más inquietante, no por la velocidad peligrosa o el consumo excesivo de alcohol, sino porque tenía 29 años. La juventud ya no era una excusa creíble. Poco después del incidente, Phelps anunció que ingresaría a un centro residencial de tratamiento, pero no

compartió detalles sobre lo que lo había llevado ahí ni sobre lo que se atendería. Regresó a la natación en la primavera de 2015 y rindió cerca de sus niveles habituales. Respondía algunas preguntas después de las competencias, pero revelaba poco.

De ese modo, la historia que me enviaron a cubrir contenía misterios, aunque no esperaba que Phelps los explicara. Nadó una sólida sesión matutina bajo el calor creciente del desierto en la alberca de Arizona State. Se veía bien, incluso más olímpico de lo habitual a los 30 años, con la espalda y los hombros marcados por los círculos de ventosas. Se notaba fuerte y en forma.

Caminamos por la calle hasta un café donde solía desayunar; estaba lleno, así que nos sentamos en una barra angosta frente a una ventana que daba a la banqueta. Phelps pidió tacos de desayuno y un hotcake de piña; yo pedí un omelette. Había mucho ruido y me preocupaba

FUE EL COMIENZO DE LA SEGUNDA VIDA DE PHELPS:

“DESPUÉS DE ESA HISTORIA, YA NO ME ESCONDÍ DEL ESPEJO NUNCA MÁS”.

El viaje del héroe Hazañas como ganar ocho medallas de oro en los JJOO de 2008 (izquierda) hicieron que Phelps pareciera sobrehumano, pero su entrevista sin reservas en 2015 fue un estudio de vulnerabilidad..

que el entorno caótico y el hecho de estar sentados uno junto al otro no favoreciera una conversación íntima o siquiera productiva. Me equivoqué.

Durante un rato hablamos con soltura del clima en Arizona; de Katie Ledecky; de sus queridos Baltimore Ravens y de su amigo Ray Lewis; eventualmente, de la natación y de cómo se sentía rumbo a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Luego, el tono de la entrevista cambió.

En docenas de entrevistas y apariciones desde ese día, conforme Phelps se ha convertido en un defensor feroz y sin concesiones de la salud mental, ha dicho que le hice una pregunta que lo desbloqueó, aunque no recuerda exactamente cuál. Phelps hablaba del conjunto de su año tras el incidente y dijo, en resumen: “Cuando regresé a Baltimore, cuando salí de terapia, tuve una perspectiva distinta sobre todo”. Según mi transcripción de la entrevista (la grabación ya no existe), entonces le pregunté: “¿Qué fue lo diferente?”. Phelps respondió: “Hubo muchos obstáculos que superé, y uno de ellos fue mi relación con mi padre”.

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Y ahí estuvo todo. Hablamos durante otra hora –no sobre natación, al menos no como un esfuerzo atlético–, durante dos horas más al día siguiente, y varias veces por teléfono y mensajes en las semanas posteriores. Phelps explicó los misterios. Habló de cómo “vivió en una burbuja durante mucho tiempo”. Del abandono que sintió cuando sus padres se separaron y su padre estuvo casi ausente. De lo despectivo que había sido con amigos y familiares. De cómo contempló el suicidio. De cómo su tiempo en tratamiento lo encaminó a entenderse como un ser humano, no solo como un personaje televisivo que nadaba rápido y ganaba medallas de oro. De todo aquello que ahora identifica sin miedo y en público como su propia batalla contra la ansiedad y la depresión.

Liberó a amigos y familiares para hablar abiertamente conmigo. “Michael me dijo que podía contar la historia real”, dijo Brian Shea, amigo de toda la vida en Baltimore.

Escribí un texto que se publicó en la edición del 16 de noviembre de 2015 de SI, con una portada inquietante y sombría de Phelps, tomada por Simon Bruty. Phelps viste una camiseta con cuello en V; una barba espesa y descuidada cuelga de su mentón; sus ojos piden comprensión. Es un retrato de vulnerabilidad, un gigante despojado ante la plaza pública.

“NO ES SOLO UN ASTRO DICIENDO: ‘ESTOY HACIENDO ALGO PARA AYUDAR’. NO. ÉL REALMENTE ESTÁ COMPROMETIDO”.

Fue el inicio de la segunda vida de Phelps, de su misión. “Después de esa historia, dejé de esconderme del espejo”, dice ahora, una década después. “Me sentí, no sé… más ligero”.

En agosto de 2016, Phelps portó la bandera de Estados Unidos en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Río, la primera y única a la que asistió mientras competía (porque las pruebas de natación comienzan siempre al día siguiente), y luego ganó cinco medallas de oro más y una de plata. Sus totales ascendieron a 23 oros y 28 en total, y buena suerte a los futuros olímpicos que intenten alcanzarlo. Después, Phelps se lanzó por completo a otro mundo.

En los nueve años transcurridos desde aquellos juegos finales –casi una cuarta parte de sus 40 años de vida–,

Phelps ha utilizado su nombre, su legado y su experiencia vivida para llevar la concientización y la defensa del tratamiento de la salud mental al público, combatiendo el estigma y ofreciendo empatía a audiencias que van desde miles de personas en conferencias hasta encuentros individuales. Usar tu propia historia de vida en el espacio de la salud mental y la prevención del suicidio como lo ha hecho Michael es una fuerza enorme para el bien. Ha sido parte de un movimiento de cambio fantástico.

Por su trabajo en el ámbito de la salud mental, por compartir incansable –y valientemente– un recorrido personal difícil, Michael Phelps es el receptor 2025 del Premio Muhammad Ali Legacy de Sports Illustrated, nombrado en honor a Ali, para reconocer a un atleta actual o retirado que encarne los ideales de deportividad, liderazgo y filantropía como vehículos para cambiar el mundo.

APARECE PHELPS

en pantall a para una entrevista en video a principios de diciembre. Hay un objeto gigante –no hay otra forma de describirlo– a su derecha en el encuadre: un hueso. Es imposible no preguntar por él. “Es un fémur de mamut lanudo”, dice. “Mi esposa [Nicole] y yo lo encontramos en una tienda en Colorado y decidimos que lo necesitábamos para la oficina”. Sonríe, como si sonara absurdo. Está bien. Es la sonrisa de aquella portada de hace una década: un hombre sin armadura. Apenas llevaba unos días en casa tras un viaje a Australia, donde hizo tres apariciones, y a la India, donde hizo una. “Fue una locura en Australia, ¿qué?, ¿25 años desde Sídney (sus primeros juegos olímpicos, con apenas 15 años)?”, dice. “Me trajo recuerdos. Claro que hubo preguntas de natación, pero también muchos padres preguntando sobre salud mental, sobre los niños y cómo ayudarlos cuando están pasando por momentos difíciles”.

Fuente de fortaleza

Mientras Phelps difunde su mensaje de apoyo por todo el mundo, a diario enfrenta sus propios demonios. Su esposa Nicole es su gran respaldo.

Phelps y Nicole tienen cuatro hijos varones menores de 10 años: desde Boomer, de nueve, que estaba sentado en los asientos de la alberca olímpica de Río viendo a su papá ganar medallas, hasta Nico, que aún no cumple dos; con Beckett, de siete, y Maverick, de seis, en medio. Como todo en el universo de activismo de Phelps, sus hijos forman parte de su aprendizaje y de lo que comparte. “Las emociones son una locura y muy ruidosas”, dice. “Nicole y yo hemos implementado la respiración del león (una técnica de yoga), donde toman una respiración profunda y luego pueden rugir y gritar tan fuerte como quieran. Es mucho. Pero baja los hombros”.

Phelps se quita el gorro de lana azul que cubre su cabeza para enfatizar un punto. La barba café de 2015 ahora es entrecana. El corte olímpico rapado se ha transformado en cabello hasta los hombros, usualmente recogido en una coleta o un chongo. Es un look. Una declaración. “Me siento cómodo mirándome al espejo y viendo canas en mi barba y un man bun”.

Pausa. ¿Cómo llegó aquí? ¿Cómo se volvió tan grande esta habitación? “Nunca pensé que aquella historia de 2015 me catapultaría a este mundo”, dice Phelps. “Nunca pensé que me pondría en posición de quizá salvar una vida. Pero he mirado el suicidio, he pensado en ello. Sé que la gente está pasando por eso. Quiero ser un ejemplo de esa vulnerabilidad y de lo que significa pedir ayuda. Quiero que la gente sepa que está bien no estar bien”.

Fuera de cuadro, Nicole le pasa una nota citando un informe de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de 2023, que determinó que el suicidio fue la segunda causa de muerte más común entre personas de 10 a 34 años, significativamente más entre hombres. “Dios mío”, dice Phelps. “La segunda más común. Ese es mi mayor objetivo. Bajar esa cifra”.

Su recorrido lo ha llevado a lugares poderosos. En 2019 dio una charla en Microsoft, en Redmond, Washington, detallando su propia vida y su propio dolor. Durante la sesión de preguntas y respuestas, uno de los asistentes se puso de pie y se abrió emocionalmente frente a cientos de compañeros. “Cuando bajé del escenario, literalmente estaba llorando”, dice Phelps. “Me acerqué, lo abracé y hablamos”.

Phelps hace una pausa. “A veces siento que estoy en la cima de una montaña, gritando, y nadie escucha, y luego pasa algo así, y pienso: ‘Carajo, sí, esto de verdad está ayudando’”.

En otra ocasión, en un evento patrocinado por Fidelity en Scottsdale, un asistente le dijo a Phelps que había considerado el suicidio, pero que escuchar su historia lo hizo retroceder. “Me salvaste la vida”. Nicole dice: “Eso pesa. Pero Michael lo asimila, los abraza y les dice lo valiosos que son”.

“No puedo decirte cuántas interacciones he tenido simplemente caminando por lugares como el supermercado”, dice Phelps. “La gente se me acerca, vulnerable, y me dice: ‘He tenido muchos altibajos y tú me has ayudado. Gracias’. Eso es muy poderoso”.

Jay Glazer, amigo cercano de Phelps y personalidad de Fox NFL, comenta: “Michael quiere servir. Quiere estar en las trincheras. Esto no es solo una celebridad diciendo ‘estoy haciendo algo para ayudar’. No. Él está dentro. Está diciendo: ‘Voy a usar mi dolor para ayudar a otros’. Ese debe ser el mayor logro que un hombre puede alcanzar. Estoy muy orgulloso de él”.

Bob Bowman fue el entrenador de Phelps durante toda su carrera; fueron inseparables a lo largo de cinco juegos olímpicos. Hoy, Bowman es el entrenador en jefe en Texas y el coach de referencia para algunos de los mejores nadadores del mundo, incluidos Léon Marchand, de Francia, y Summer McIntosh, de Canadá. Mantiene contacto frecuente con Phelps; hablan de los entrenamientos que Bowman diseña actualmente y, en ocasiones, Bowman le envía capturas de sesiones épicas que Phelps hizo en su mejor momento, y Phelps responde emocionado: “¡Me acuerdo de eso!”. Igual de probable es que Bowman lo moleste por un viraje fallado. “Todo sigue ahí”, dice Bowman.

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Su relación es difícil de describir, y por eso Bowman se maravilla del rumbo que Phelps le ha dado a su vida. “Al principio fue sorprendente”, dice. “¿Pero ahora? Puedo ver lo gratificante que es para él. Especialmente porque la natación ya terminó. Se enciende con esto y se nota que realmente le importa. Creo que es tan importante para él porque entiende cómo se relaciona con su propia vida. Y mientras más lo hace, mejor se siente, y más quiere hacerlo”. Hay algo más: el trabajo de Phelps genera ondas expansivas. Bowman dice que nunca abordó el tema de la salud mental cuando Phelps competía, porque, según él, “no estaba preparado para lidiar con eso”. Pero ahora, como entrenador universitario y profesional, “él nos ha empoderado para empezar a hacerlo”. Allison Schmitt entrenó con Phelps y fue una de sus amigas más cercanas durante gran parte de sus carreras paralelas; ganó 10 medallas olímpicas, incluidas cuatro de oro.

Hizo públicas sus propias luchas de salud mental en la primavera de 2015, poco después de la muerte por suicidio de su primo de 17 años. Vivió con él sus subidas y caídas. “Michael realmente florece al ayudar a otros”, dice Schmitt. “Creo que lo que entendió, en algún punto, fue que pasó todos esos años herido, agachando la cabeza y sin ser escuchado. Pero ahora comprende y escucha a personas que están gritando, pero que no necesariamente saben cómo decir ‘necesito ayuda’”.

PHELPS TODAVÍA ENFRENTA SUS PROPIAS LUCHAS.

“ ASÍ SOY YO”, , DICE. “PASO POR MIS ALTIBAJOS.”.

Y esto: “He visto muchísimo crecimiento en él”.

HAY UNA

dificultad adicional en todo esto. Phelps hace su trabajo para el mundo mientras también trabaja en sí mismo. Lo llama su montaña rusa. “Así soy yo”, dice. “Paso por mis altibajos”.

El Día de Acción de Gracias fue duro. La casa estuvo llena durante la semana, con los niños, con Bowman y Schmitt, con los padres de Nicole. “Las fiestas siempre son una lucha para mí”, dice Michael. “No fueron algo especialmente alegre cuando crecía. Así que, en la montaña rusa, estas últimas dos o tres semanas han sido

como: santo cielo. Más bien un elevador exprés directo hacia abajo”.

Moutier dice: “Algo que puede complicarse es cuando las celebridades hacen pública su experiencia de vida, su recorrido en salud mental o suicidio; la respuesta puede ser abrumadora… No son profesionales de la salud mental y no siempre están equipados, ni en tiempo ni en agenda. Eso puede convertirse en una gran responsabilidad.

“Espero y confío en que tenga personas sabias y de apoyo a su alrededor –pareja, terapeutas– que lo ayuden a navegarlo, porque puede haber momentos en que sea simplemente demasiado”.

Las tiene. No solo familia, amigos y terapeutas. Phelps forma parte de un grupo de texto, llamadas y correos que incluye, entre otros, a Glazer, al coach de los Rams Sean McVay, al coach de los Commanders Dan Quinn y a la superestrella del cine Dwayne “The Rock” Johnson. “Si alguno de nosotros está en espiral, o pasando por un momento, entramos al grupo y, honestamente, nos hacemos responsables de hablarlo”, dice Phelps. “De ser vulnerables. Siempre hay alguien para contestar la

Más allá de la historia

Sus momentos olímpicos dignos de televisión incluyeron su primer oro (arriba, 2004) y los abrazos con su madre (der.), pero su éxito y sus relaciones familiares eran más complejos.

llamada. Comunicar. No aislarse. Y yo puedo aislarme mejor que nadie”.

Todo ocurre al mismo tiempo. Phelps se ayuda a sí mismo mientras ayuda a otros al hablarlo, un equilibrio que da fuerza a su mensaje. Su complicada relación con su padre fue central en su lucha y, en cierto modo, aún lo es. Sus padres, Fred y Debbie, se separaron cuando Michael, el menor de tres, tenía nueve años. En mi entrevista de 2015 con Fred Phelps, él recordaba buenos momentos con Michael, mientras que Michael recordaba sobre todo la ausencia de su padre en casa. Fue confuso y doloroso. Se reconciliaron en 2015, pero nunca quedó del todo bien. Fred murió en 2022. Le pregunté a Michael: “¿Ustedes estaban bien al final, no?”.

Su respuesta: “Eh… sí, a mis ojos, supongo”.

Pero añade: “Hablo de mi relación con mi papá todo el tiempo. Está a la vista. No es algo de lo que uno deba

avergonzarse. No es algo de lo que deba sentir pena. Es un capítulo de tu vida que atravesaste y que te hizo quien eres”.

Ahora es padre. De esos cuatro niños. El fin de semana después de Acción de Gracias, aún se encontraba en la bajada de la montaña rusa. “Simplemente, no estaba bien, mentalmente”, dice Phelps. Estaba en la cocina. “Y el grandote, Boomer, se me acerca, me abraza y se acurruca ahí, como un osito”.

Michael Phelps, héroe olímpico, vuelve a quitarse el gorro y niega con la cabeza. “Esos pequeños me han salvado”.

Para que él pueda salvar a otros.

Tim Layden es escritor senior de NBC Sports.

PREMIO LEGADO DE MUHAMMAD ALI

PROYECTO

Mantener en la cima a la selección más ganadora de los años recientes, el objetivo de Reyes Beliver.

SCORECARD:

REYES BELLVER Y EL NUEVO

MAPA DEL FUTBOL FEMENINO

L FUTBOL FEMENINO atraviesa un punto de inflexión. España llega a 2026 como potencia deportiva, pero también con el reto de consolidar una estructura que sostenga su crecimiento a largo plazo. Reyes Bellver, directora de futbol femenino de la Real Federación Española de Futbol (RFEF), habla con Sports Illustrated México sobre internacionalización, sostenibilidad, el cambio cultural dentro de la Federación, la relación con Estados Unidos y México, y la visión de futuro de una industria que avanza a gran velocidad.

SPORTS ILLUSTRATED: ¿Cómo arranca 2026 para ti y para la Federación en términos de proyectos y prioridades?

REYES BELLVER: Arrancamos fuerte con la Supercopa Femenina de España, el primer gran evento femenino del año. Las semifinales se jugaron el 20 y 21 de enero y la final, el día 24. Es una competición clave y, además, representa muy bien hacia dónde queremos ir. En esta edición, la celebramos en

POR MARION REIMERS

Castellón, pero forma parte de una visión más amplia: la internacionalización del futbol femenino español. Nuestro objetivo es abrir mercados porque entendemos que ya no hablamos de un fenómeno local, sino de una industria global.

SI: Hubo una intención clara de llevar la Supercopa a Estados Unidos. ¿Por qué ese mercado resulta tan estratégico?

RB: Porque Estados Unidos es un mercado fundamental para el futbol femenino. Tiene una larga tradición, una gran capacidad de generar espectáculo y un conocimiento muy profundo de su público. Aunque en esta edición no ha sido posible internacionalizar la competición, seguimos trabajando para futuras ediciones. No se trata solo de llevar un torneo fuera, sino de conectar con agentes e instituciones clave que pueden ayudarnos a crecer. También miramos a otros mercados, como México, que está haciendo un trabajo muy interesante en futbol femenino.

SI: Estados Unidos suele verse como referencia, pero también como rival. ¿Es aliado o competidor?

RB: Es ambas cosas. Es un aliado en términos de industria: saben cómo segmentar audiencias, trabajar con datos, generar paquetes comerciales y convertir el deporte en espectáculo. Ahí hay mucho que aprender. Pero también es un competidor claro a nivel de selecciones nacionales. Yo siempre distingo entre ligas y selecciones. En selecciones, Estados Unidos sigue siendo un referente histórico, aunque ahora España esté en el primer lugar del ranking FIFA. Es una competencia sana, de la que se aprende, igual que ocurre con Inglaterra. Cada país tiene su estilo y su manera de trabajar, y lo importante es observar, aprender y adaptar.

SI: Desde fuera se percibe una ambición comercial muy fuerte alrededor del futbol femenino. ¿Cómo se equilibra ese crecimiento con la necesidad de consolidar bases sólidas?

RB : Esa es la clave. Puede parecer que vamos muy rápido, pero, en realidad, el

futbol femenino en España llevaba años estancado. Había talento, sobre todo, a nivel de selecciones, pero faltaba estructura. Ahora, estamos construyendo esas bases: competiciones, recursos, estándares y un modelo claro. Sin esa base, todo lo demás no fluye. Por eso trabajamos en una pirámide competitiva sólida, desde el futbol formativo hasta la élite. El crecimiento tiene que ser ambicioso, sí, pero también sostenible.

SI: En ese contexto aparece ELEVA, el plan estratégico –o de acción– del futbol femenino. ¿Qué papel juega?

RB: ELEVA es el marco que ordena todo este trabajo. Preferimos llamarlo plan de acción porque se centra en hacer, no solo en definir. Incluye una reestructuración profunda de las competiciones que dependen de la Federación, trabajada junto

ELEVA

Un congreso que ayuda a reforzar el plan de la Federación Española.

“MÉXICO ES UN SOCIO

MUY

INTERESANTE. SEGUIMOS DE CERCA LA LIGA MX FEMENIL Y MANTENEMOS UNA RELACIÓN

al departamento de competiciones y las federaciones autonómicas. Analizamos número de equipos, formatos y estándares mínimos. También abordamos temas críticos, como las licencias y las edades en las que muchas niñas abandonan el futbol. Nuestro objetivo es claro: que ninguna niña deje de jugar si quiere seguir jugando.

SI: ¿Dónde encaja el Congreso ELEVA dentro de esta estrategia?

RB: El Congreso ELEVA es una extensión natural del plan. Queríamos un foro anual que elevara el nivel de la conversación sobre futbol femenino, que fuera más allá de repetir los problemas de siempre. En la primera edición logramos un debate profundo, con ponentes de altísimo nivel, mesas innovadoras como la de salud y mujer, y un reconocimiento a las pioneras. El feedback fue excepcional, con una valoración global de 9.36 sobre 10. Eso confirma que existe una necesidad real de este tipo de espacios.

SI: En ese congreso y en otras ocasiones has mencionado a México como un actor relevante. ¿Cómo lo ve la Federación desde dentro?

RB: México es un socio muy interesante. Seguimos de cerca a la Liga MX Femenil y mantenemos una relación fluida tanto con la Federación como con la Liga. A nivel internacional, México tiene peso y una gran capacidad de movilizar a la afición.

Es un futbol muy pasional, algo con lo que nos sentimos identificados. Además, en algunos aspectos de profesionalización han avanzado rápido. El caso de jugadoras como Jenni Hermoso ha ayudado a cambiar la percepción: México ya no se ve como un destino de retiro, sino como una liga competitiva donde se pueden ganar títulos y seguir en el radar de las selecciones.

SI: Más allá de lo estructural, desde fuera se percibe un cambio cultural dentro de la Federación tras el Mundial de Australia-Nueva Zelanda. ¿Cómo lo viviste desde dentro?

RB: Era un cambio necesario y casi obligatorio. Cuando acepté el cargo, en febrero del año pasado, lo hice con una enorme sensación de responsabilidad. No era un puesto para la foto o el currículum. Había problemas del pasado que resolver y conversaciones que no se habían tenido. Mi obsesión era volver a hablar de futbol. Hoy puedo decir, con convicción, que lo hemos conseguido. Jugadoras, cuerpo técnico y Federación pueden centrarse en lo deportivo, analizar partidos y trabajar con tranquilidad. Ese cambio cultural ha sido fruto de un trabajo colectivo y de demostrar con hechos un compromiso real con el futbol femenino.

SI: Para cerrar, una pregunta inevitable: ¿cómo imaginas el futbol femenino dentro de 10 años?

RB: Diez años es muchísimo tiempo en futbol femenino. Un solo año ya supone un cambio enorme. Si miro hacia adelante, veo una industria consolidada, con más ligas profesionales, más selecciones competitivas y nuevas oportunidades. Me gustaría que dejáramos de hablar de profesionalización para centrarnos en consolidación. El público es joven, consume de otra manera y demandará nuevas experiencias. No creo en compararlo con el futbol masculino. Llegará hasta donde tenga que llegar, con su propio camino. Lo que sí tengo claro es que seguirá creciendo y que aún tiene muchísimo por ofrecer.

Fotos x Anylú Hinojosa-Peña
Texto x Mario Palafox
Lettering x Rodrigo Heredia

SUEÑOS ARDEN

PRIMERO, SOBREVIVIR.

LUEGO, VOLVER.

DESPUÉS, SER

CAMPEÓN. ALEXIS

VEGA CERRÓ UN

Las pulsaciones ya no están en el pecho: flotan en el aire. El estadio es un murmullo contenido tras 120 minutos sin campeón. Toluca y Tigres empatan 2-2 en el global de la final del Apertura 2025 y todo se decide en penales, un territorio donde ya no mandan los pies sino los nervios.

CÍRCULO CON TOLUCA

DESDE EL PUNTO

PENAL, PERO SU

HISTORIA APUNTA

MÁS ALTO: EL MUNDIAL

DE 2026 EN CASA.

Ahí aparece Alexis Vega, capitán ausente durante toda la Liguilla. Siete semanas lesionado, sin un solo minuto previo, trabajando en silencio y a contrarreloj con una sola obsesión: estar disponible, aunque fuera por un instante.

No está sano. Antonio Mohamed lo resume con crudeza: “tiene una pierna”. El plan es simple y brutal: si el partido lo exige, entra, aunque el riesgo pueda agravar la lesión y comprometer incluso su camino al Mundial de 2026. A Alexis no le importa. Toluca va por el bicampeonato y por su título 12; meses antes, ante América, él rompió 15 años de sequía desde el manchón.

Aquello fue el renacer; esto, la confirmación. A 10 minutos del final del tiempo regular, con Tigres encima, Mohamed lo llama. Se infiltra, juega más de lo previsto –cierre, agregados, tiempos extra– y llega a una tanda maratónica de penales. Mucho más de lo razonable.

“Desde un día antes sé que voy a jugar, aunque por diagnóstico todavía no puedo… Me infiltran y sé que corro un riesgo importante. Pongo mi salud en juego por mi escudo”, cuenta a Sports Illustrated México con serenidad, cómodo, con una sonrisa discreta de alivio.

Hasta su lesión, representaba el 31.7% del poder ofensivo del equipo; sin él, Toluca sufría en números y en ánimo. No es solo el mejor futbolista: es el eje, la voz. “En la final contra Tigres no estoy para jugar ni para entrar de cambio… Estoy en la banca y me infiltran, tengo dormida la pierna, me duele muchísimo. Y en la banca le digo a Diego Barbosa: ‘Voy a entrar y a hacer el gol del campeonato’”.

Por eso abre la tanda. Disparo a la derecha de Nahuel Guzmán, gol sin festejo. La serie se alarga 23 minutos, 8-8, tres oportunidades desperdiciadas. El título flota.

Le vuelve a tocar. En el círculo central, Jesús Gallardo pide el balón; Alexis niega con suavidad.

—¿Vas, gordo, o voy yo? —dice Gallardo.

—No, voy yo. Es mío, es mi momento —responde. No es jerarquía: es responsabilidad. Observa a Nahuel, decide no repetir lado. El árbitro César Ramos da la señal. Cuatro pasos atrás. Golpe seco, bajo, al costado opuesto. Red. Descarga total.

“Me avientan el balón con el que falla Correa y lo dejo pasar: ‘No, ese está salado’. Me dan otro los utileros, lo agarro y sé que ese es”. Y entonces se libera todo. El grito no es festejo: es descarga. Alexis corre, gira, se quita la camiseta. Abrazos, empujones, euforia.

DETERMINADO

Alexis superó etapas de tristeza en su infancia, su carácter se forjó así.

El mismo que abre la serie es el que la cierra. Dos penales a Nahuel en la misma noche. El primero sostiene. El último decide.

Toluca es bicampeón, título 12, tras casi media hora de tensión desde el punto penal, la historia encuentra salida en un solo golpe. Ahora sí: la noche tiene dueño.

ANTES DE LLEGAR A TOLUCA

A Alexis entiende el éxito hoy. Sonríe cuando su memoria lo lleva a recordar los dos títulos con Toluca, sus convocatorias con la selección nacional. Cumplir el sueño de ir al Mundial de Qatar en 2022. Pero su rostro se torna serio cuando empieza a empujar la memoria hacia atrás. A sus inicios.

Todo comenzó en Santa Isabel Tola, cerca del metro Indios Verdes. A los cuatro años, su papá le puso un balón en los pies. Su mundo giraba en torno a la cancha del Chano: cemento gastado, rejas que vibraban, horas interminables jugando con niños, adultos, vendedores y trabajadores del metro. Ahí no solo aprendió técnica; forjó su carácter: pedir la pelota, no esconderse, aguantar golpes y seguir intentando. Pero también entendió que del barrio se aprende a jugar, pero no siempre se llega. Había que salir.

Alguien intervino: el papá de Memo Vázquez. —Yo te doy la semana. Ven a entrenar. No volvió a faltar. Y ahí pensó que el sueño estaba más cerca. Y mientras todo eso ocurría, había otra exigencia silenciosa. En Pumas seguía un tratamiento para el crecimiento. Veintidós pastillas diarias. Era parte de su rutina, igual que el metro, el sudor, el cansancio. Competía contra chicos que ya tenían cuerpo formado mientras él intentaba que el suyo alcanzara el ritmo que el futbol le pedía. No terminó el tratamiento. El desgaste, los tiempos, la vida misma lo fueron dejando atrás. Y entonces llegó el golpe. Lo cortan de Pumas. Motivo: estatura. Querían un delantero más alto.

Regresó en metro llorando, con la ciudad pasando detrás del vidrio, sin saber cómo decírselo a su familia. “Recuerdo muy bien ese día, iba en el metro llorando; iba pensando lo que les iba a decir a mis padres, no sabía cómo decirles que ya no iba a ser parte de los Pumas”, comparte Vega con los ojos cristalinos. “Llego a casa y hablo con mis papás, obviamente, ellos me dieron mucho amor, me abrazaron bastante”.

Y ahí decide dejarlo. No más futbol. No fue por técnica. No fue por actitud. Fue por su físico. Se había cansado de cruzar la ciudad.

La primera puerta fue Cruz Azul, en el parque Alemán, de Lindavista. Llegó por invitación. El entrenador dudó al verlo –era pequeño, sin cartel–, pero Alexis jugó como siempre, suelto y feliz, se ganó su lugar. Tenía ocho años y los domingos se convirtieron en rutina: futbol y pasto de verdad en lugar de cemento. Luego apareció un hombre del barrio con contactos en la cantera de Pumas. Lo observó jugar, se ganó la confianza de la familia y un día lo llevó a la universidad.

El primer día fue un choque. Uniforme blanco de prueba, muchos niños con años de ventaja y un mensaje claro: iba a ser muy difícil que se quedara. Le dieron un mes de prueba. Duró una semana. —Ve por tus uniformes. Te quedas. Entonces el futbol empezó a exigir. De Indios Verdes a la cantera eran 21 estaciones de metro, 23 kilómetros, más combi y caminata: una hora y cuarto solo de ida. Entrenaba a las cuatro, salía a las seis con un box lunch de torta, jugo y manzana como combustible para el regreso en hora pico. Llegaba a casa a las nueve de la noche. Tarea si alcanzaba. Cena si había. Y repetir. A los 11 años tomó una decisión que no suena normal hasta que se entiende su contexto: viajar solo. Su mamá a veces iba con él y con sus hermanos. Pero él regresaba cansado del entrenamiento y tenía que cargar a uno en el metro, ayudar con el otro, escuchar como lloraba su hermana. Sentía que era un esfuerzo doble. Les dijo que podía hacerlo solo. Aprendió rutas. Horarios. Rostros. Los vendedores del metro lo conocían. Le deseaban suerte. El problema no era el cansancio. Era el dinero. A veces, no había para el pasaje. Faltaba a entrenar. No por flojera. Por falta de monedas.

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lexis Vega cumplió un anhelo. Le falta otro: realizar el mejor Mundial de su carrera. La decisión de operarse la rodilla no nació del dolor inmediato. Nació de una espina que venía de atrás. En Qatar jugó infiltrado y no pudo dar su máximo nivel. La selección mexicana terminó con una racha de pasar la fase de grupos de un Mundial por primera vez desde Argentina 1978. Alexis no tiene buenos recuerdos del Mundial 2022. Llegó con molestias, limitado, lejos de su mejor versión. Estuvo, compitió, pero por dentro sabía que no era el Alexis completo. Esa sensación no se fue. Se quedó como deuda personal. A mitad de enero, tras el bicampeonato con Toluca, eligió pasar por una artroscopia para limpiar la articulación y quitar la inflamación persistente. No era urgencia; era planificación. No quería llegar a un Mundial como el anterior. Quería llegar pleno. Le explicó a Javier Aguirre que iba a atenderse. Del otro lado encontró comprensión. Para representar al país no basta con estar disponible: hay que estar entero. Ahí está el cambio de mentalidad.

SUS PADRES LO HACEN VOLVER

espués del corte en Pumas, Alexis dejó el futbol. Jugaba en el barrio por puro gusto, aceptaba donas y refresco en lugar de dinero, se metió de lleno a estudiar la prepa. El sueño se había apagado. “Iba con la intención de disfrutar, de jugar sin cobrar ningún peso a cambio”.

Un entrenador al que todos llamaban el Güero lo vio jugar entre piedras y tierra, le propuso entrenar por las tardes. Alexis dijo que no. No era rebeldía: era cansancio del sueño. Después de Pumas, después del metro, después de las pastillas, el futbol ya no era futuro. Era recuerdo.

El Güero conocía a su papá y la conversación se volvió familiar. Le pidió que lo llevara, que no lo dejara perder la ilusión. El papá no le preguntó a Alexis si quería ir. Le pidió que fuera.

El futbol no regresó con estadios llenos. Regresó en el cerro de Indios Verdes, en una cancha de tierra suelta, polvo y vidrios enterrados. El primer día, los demás se aventaban el cerro completo en 28 minutos. Él llegó a la mitad ahogado. Pero volvió al día siguiente. Y al otro. Sin darse cuenta, estaba recuperando el hábito de intentarlo. Seis meses después, el Güero le soltó la frase que cambiaría su vida: “Vamos a Toluca. Hay visorias. ¿Quieres ir?”. Alexis dijo que sí casi por educación. Y se le olvidó. El sábado siguiente, a las cinco de la mañana, sus amigos lo buscaban gritando por el hueco triangular de la puerta –casi nunca llevaba llaves–. Él escuchó su apodo entre sueños.

—¡Muñequito! ¡Muñequito!

Así le decían. Por su papá. El Muñeco. Él escuchó los gritos entre sueños. Reconoció las voces y se volteó para seguir durmiendo.

Cinco minutos después, su mamá entró al cuarto.

—Tus amigos dicen que tú dijiste que sí ibas a Toluca.

—Diles que no, mamá. No quiero ir.

Ella no negoció.

—No. Diste tu palabra. Te paras y te vas.

Se subió al coche con el sueño pegado en los ojos. Llegaron a unas instalaciones sin brillo ni promesas: tierra, paredes viejas, ese aire de fuerzas básicas donde nadie te garantiza nada. Y sin buscarlo, metió gol y dio asistencia. Lo llamaron para el Sub-17. Él pidió tiempo para consultarlo con sus padres. La segunda oportunidad no llegó con aplausos. Llegó con una conversación en la mesa. Y su mamá empujó otra vez.

—Es una oportunidad buenísima. Una vez más. Que no quede en ti. Si después de esto no pasa nada, entonces decides qué hacer con tu vida.

No le habló de fama ni de dinero. Le habló de no vivir preguntándose “¿y si…?”

Esa noche, Alexis llamó al profe.

—¿Sabe qué, profe? Sí quiero ir el lunes a Toluca.

El problema no era futbolístico. Era geográfico, económico, real. Los primeros días viajó con su papá: 4:30 de la mañana, oscuro, frío. Metro a Balderas, transbordo a Observatorio, camión a Toluca. Tres transportes y horas de trayecto. Pero mientras su papá veía el camino, Alexis estudiaba el mapa, contaba paradas, calculaba tiempos. Una semana después, le dijo lo inevitable: —Papá, yo me vengo solo. Vamos a gastar doble. Ya sé por dónde irme.

Su papá lo miró y lo dejó. Ya habían vivido ese salto antes. Así comenzó el peregrinaje: Ciudad de México a Toluca, todos los días. Metro, transbordos, combi, caminata. Más de dos horas solo de ida. Semanas después, pidió quedarse en la Casa Club para evitar el viaje. Le dijeron que no. Se quebró y dejó de ir dos semanas, a nada de terminar con todo. Pero lo llamaron: que regresara, que lo iban a registrar, que llevara maletas para quedarse en la Casa Club. Y entonces, el sueño, por fin, brotó de verdad.

UNA DÉCADA EN TOLUCA

iez años antes de que su penal le diera un bicampeonato a los Diablos, Alexis no vivía en un vestidor de Primera División. Vivía debajo de la cancha.

La Casa Club de Toluca está ubicada bajo el Nemesio Diez. Su primer techo fue el concreto de las bancas del estadio. “Despertaba y tenía aquí el cemento. Si me movía, me pegaba”. Arriba se jugaban partidos de Primera División. Abajo, él aprendía a sobrevivir. La primera noche no olía a gloria.

Olía a detergente, humedad y concreto frío.

Pero antes de eso, hubo un momento que lo ancló. Durante el recorrido de bienvenida lo llevaron a la cancha. Al Nemesio

“ “

Diez. Pisó el césped por primera vez y algo se movió por dentro. “Algún día voy a jugar aquí”, recuerda con los ojos húmedos. Fue la primera vez que sintió que estaba cerca.

La Casa Club tenía sus reglas. Literas de cuatro por habitación. Los nuevos dormían arriba, cerca del concreto. Los que ya llevaban tiempo, abajo. Jerarquías pequeñas que enseñaban lecciones grandes. Sus papás lo dejaron ahí y él se acomodó como pudo.

La Casa Club tenía sus reglas. Literas de cuatro por problema

El problema no tardó en llegar: no tenía dinero para salir con los demás. Veía a sus compañeros regresar con fresas con crema, papas y burritos mientras él se quedaba. A veces, llamaba a su papá para pedir 200 pesos. A veces, llegaban. A veces, no. La Casa Club no era un hogar. Era un filtro. El que aguantaba, seguía. El que no, se iba. Así que hizo lo que sabía desde niño: buscarle la vuelta.

A veces, llamaba a su papá para pedir 200 pesos. A veces, no,

Viajó a Tepito, compró películas pirata a 50 centavos y entre a hacer mi dinero”. Con eso, pagaba comida, dulces y

Viajó a Tepito, compró películas pirata a 50 centavos y las vendió a 15 pesos entre sus compañeros. “Mandé un mensaje al grupo: ‘Tengo películas, para que no vayan hasta los Portales’. Me compraron todo. Ahí empecé a hacer mi dinero”. Con eso, pagaba comida, dulces y artículos de higiene.

Después encontró otro negocio: arbitrar las retas nocturnas de los trabajadores del club. Gente de oficinas, fotógrafos, utileros y personal de limpieza que armaban partidos en la cancha sintética al terminar su jornada. Sin árbitro fijo, entre ellos mismos marcaban las faltas, discutían y se reían. Un día, Alexis se acercó.

—Yo les arbitro. Y me dan un “chesquito”.

No pidió mucho. Entre los que jugaban estaba Francisco Suinaga, quien años después sería presidente del club. En ese momento, era uno más que jugaba por gusto.

—Ah, pues dale —respondieron.

Y Alexis se volvió el árbitro de las noches. Silbato, carreras cortas, separar discusiones, contar goles. Al final, le daban 200 pesos. Para muchos, nada. Para él, equilibrio. Con eso compraba lo básico, guardaba un poco y respiraba unos días más sin tener que llamar a casa pidiendo ayuda.

TATUAJES

“Confía” fue una de las palabras que usó para motivarse y luego se la tatuó.

Hoy, algunos de esos mismos trabajadores lo ven entrar al estadio como figura del equipo y sonríen: “Yo me acuerdo cuando nos pitabas”. Alexis también se acuerda. Porque esas noches no eran un favor. Eran parte del camino.

LAVABA

ROPA CON SU “TÍA ” Y CON SU “ABUELA”

D D

urante el día, perseguía el sueño. Por la noche, lo financiaba. Y entre medio, lo lavaba.

En la Casa Club, la mayoría mandaba su ropa a la lavandería. Pagaban y recogían doblado. Alexis no tenía para eso, así que tocó otra puerta: la de las señoras que lavaban los uniformes del primer equipo, a quienes, con el tiempo, llamaría “mi abuelita” y “mi tía”.

—¿Me dejan lavar mi ropa? —les preguntaba. Ellas siempre decían que sí. Él pedía un poco de jabón, Suavitel y usaba sus lavaderos. Su mamá le había enseñado desde niño, así que tallaba a mano sus uniformes, calcetas y playeras hasta sacarles el pasto, el lodo y el sudor. Espuma en los nudillos. Agua fría. Y mientras ellas comían, lo invitaban. —Ven, vente a comer un taco.

Entre lavaderos y tuppers con comida casera, Alexis encontró algo más que ayuda: compañía. Un pequeño espacio de familia en medio de la incertidumbre. No era la vida que imaginaba cuando soñaba con la Primera División, pero era la que le permitía no soltar el anhelo. Mientras arriba el estadio espera héroes, abajo se fabrica uno.

Años después, cuando regresó a Toluca tras su etapa con Chivas, su primera pregunta fue directa.

—¿Sigue mi abuela? ¿Y mi tía?

Seguían ahí, en el mismo lugar de siempre. En su presentación oficial, Alexis pidió algo que no estaba en el protocolo.

—Mándenlas para acá. Las quiero ver.

Las llevaron. Ahí estaban, con las mismas manos de trabajo. Él las abrazó como quien se reencuentra con un pedazo de su pasado que no se movió, aunque su vida sí. Les regaló playeras, las saluda cada vez que va al estadio y pregunta por ellas siempre.

Porque sabe que su historia no es solo lo que logró. Es también los favores silenciosos que no salen en ninguna estadística.

CARDOZO LO CONOCE

E E

l momento que lo cambió todo fue un partido interescuadras entre el Sub-20 y Primera División, pedido por José Saturnino Cardozo.

Alexis ya había avisado antes de que todo ocurriera. Recortó a Paulo da Silva –mundialista paraguayo, jerarquía pura– y sacó un derechazo que besó el travesaño. El palo tembló, el balón no entró, la jugada siguió sin aplausos.

Pero después vino la escena que Cardozo no olvidaría.

Balón aéreo. Da Silva: 1.84. Alexis: 1.65. No era una disputa lógica. Era una declaración. Alexis no saltó para estorbar, saltó

para ganar. Sin cálculo, sin pedirle permiso a la biología.

EL DEBUT

Chocó, peleó, metió el cuerpo como si los centímetros se pudieran discutir. Para muchos, fue una jugada más.

Para Cardozo, fue información: vio hambre.

A la siguiente acción llegó el grito.

—¡A ver, pendejo, ven para acá!

Alexis se volteó confundido, pensando que era un regaño. No entendía que en ese tono sudamericano era casi un “ven, chamaco”.

—Quítate la casaca. Dásela a Carlos Esquivel. Vente con el primer equipo.

Sin ceremonia. Sin aviso. Caminó hacia Esquivel, le entregó la camiseta como quien entrega algo que ya no le pertenece, de pronto ya no jugaba contra Primera División: jugaba con Primera División, enfrentando a sus propios compañeros del Sub-20.

Terminó el partido con el corazón golpeándole las costillas. Cardozo se le acercó.

—¿Quieres entrenar ya con nosotros?

—A mí me encantaría —contestó nervioso.

—Ahora tus cosas están en el vestidor del primer equipo. Así, sin discurso épico, le cambiaron el vestidor y la vida.

E E

ra jueves por la noche. El viernes era la concentración. El sábado, Pachuca.

Alexis todavía pensaba que su mundo era la Sub-20. Se subió a un taxi con el hijo de Abundis, los dos atrás, con el ruido de la ciudad entrando por la ventana.

—¿Viste, Mito? Vas a la banca el sábado.

—No estés bromeando —respondió Vega, incrédulo. El hijo de Abundis le mostró el celular. La lista de convocados. Talavera. Da Silva. Nombres que él veía por televisión. Y abajo: Alexis Vega. 18 años.

No gritó. No habló. Solo sintió que algo por dentro se desbordaba. Marcó a sus papás.

—Pa… El sábado no sé si debute o no, pero voy a estar en la banca con el primer equipo.

Del otro lado hubo un silencio. Luego, lágrimas. Después llamó a su novia, hoy su esposa.

—Necesito verte. Es importante.

Llegó con cuatro amigos de la Casa Club, todavía con la adrenalina pegada a la piel. Su suegra les hizo malteadas y sándwiches. Una escena doméstica y sencilla, mientras

él soltaba la frase que llevaba años esperando decir.

—Mañana concentro. El sábado voy a la banca. Puede ser que cumpla mi sueño.

La noticia no explotó en un estadio. Explotó en una sala, con vasos de licuado sobre la mesa.

CON PERRO NUEVO

Alexis les llevará su primer cachoro Toy Poodle a sus hijos.

Luego hizo lo que hacen los que nunca olvidan de dónde vienen: mandó comprar 80, 100 boletos. Familia, barrio, gente que lo vio jugar entre tierra, vidrio y cemento. No estaba celebrando una convocatoria. Estaba cerrando el círculo que empezó con un balón a los cuatro años en una esquina donde los sueños normalmente no llegan tan lejos.

Ese sábado todavía no sabía si iba a entrar a la cancha. Pero ya había cruzado la línea invisible que separa a los que lo intentan de los que llegan.

27 DE FEBRERO DE 2016

inuto 20 del partido: lo mandan a calentar. Mientras trota, no piensa en táctica.

El chico que vendía películas para comprar champú, que dormía bajo el estadio, que viajó 23 kilómetros en metro a los 11 años, ahora resolvía partidos de Primera División.

“Yo veía imposible poder llegar. Había muchos extranjeros, jugadores de mucha calidad. Se me hacía muy difícil que me fueran a dar una oportunidad”, recuerda. “Pero siempre sentí que estaba destinado para mí”.

Y Cardozo cumplió lo que el vestidor entendió rápido: ya no salió más. No porque fuera joven promesa, sino porque había pasado la prueba que no se mide en altura ni en contratos: la de no rendirse cuando nadie te estaba viendo.

Ahí terminó la historia del chico que perseguía el sueño. Y empezó la del futbolista que ya lo estaba viviendo.

CHIVAS, OTRO AMOR

S S M M

Piensa en los viajes de madrugada, el dinero que no había, las lágrimas en el metro, el concreto sobre su cama.

No entra en el primer tiempo. Arranca el segundo y es el primer cambio. Sale Christian Cueva. Antes de cruzar la línea, escucha a Cardozo.

—Lo mismo que haces en la Sub-20, hazlo aquí. Deja los nervios. Disfruta tu momento. Felicidades. Que sea el inicio de una gran carrera.

Minuto 67. Alexis entra llorando. La cabecera está llena de su familia. El niño del metro escucha por fin su nombre en un estadio. Lo mandan de extremo, una posición que no era la suya. Pero ese día no importaban los sistemas tácticos. Importaba no achicarse.

Semanas antes, Cardozo había tenido que entregar la lista de Copa Libertadores con el plantel ya cerrado.

—Mételo, el pendejo. Mételo de último.

Así, casi al margen, quedó registrado. No por currículum. Por intuición.

Volaron a Quito entre semana. Altura, presión, tribunas que parecen encima de la cancha. En el calentamiento, Tribero se lesiona. Cardozo lo mira.

—Calienta. Juegas tú.

Su primera titularidad internacional no fue planeada. Fue necesaria. Primera asistencia. Victoria 2-0. Regresaron a Toluca, Liga MX, Veracruz. Titular otra vez. Doblete. Los números empezaron a hablar solos.

u llegada fue oficial el 8 de diciembre de 2018. Tercer refuerzo del Clausura 2019. La cifra: 6 millones de dólares. Alexis tenía 19 años, talento de sobra y un cartel que crecía. Pero nadie le explicó que en Chivas el talento es solo el punto de entrada.

“No juegas solo al futbol, juegas con la historia, con la expectativa de millones, con una lupa encima todos los días”.

Y esa lupa, tarde o temprano, pesa. Su rendimiento dejó números importantes –28 goles en 147 partidos–, Selección, Juegos Olímpicos, Mundial. Pero la historia interna fue más compleja. La presión cambió su forma de jugar. Lo sintió cuando dejó de jugar suelto, cuando el futbol dejó de ser instinto y se volvió cálculo.

“Me di cuenta cuando empecé a jugar más pensando en no fallar que en atreverme. Ahí la presión ya no te empuja, te frena”.

La final perdida ante Tigres en 2023 marcó el quiebre. “Fue uno de los golpes más duros. Esas derrotas no se olvidan; se cargan”. Después vinieron los errores fuera de la cancha. Un episodio de indisciplina grave durante una concentración previa a un partido ante Toluca lo separó del primer equipo y su contrato entró en análisis de rescisión.

—Los escándalos fuera de la cancha también te marcaron. ¿Te sentiste juzgado antes que comprendido? —se le cuestionó.

—Se habla mucho desde afuera y se escucha poco desde adentro. Aprendí que la crítica no

siempre busca entender, pero también aprendí a hacerme responsable de mis actos —comentó con reflexión.

Hoy no evade su parte: “Pensé que podía con todo solo. No entendí a tiempo que ser líder también es saber cuándo pedir ayuda”. Y, sin embargo, no se fue con resentimiento. “Fue un proceso muy bonito y a la vez complicado. Guadalajara me dio nombre, me dio Juegos Olímpicos, un Mundial, un buen contrato”. Se estima que en Guadalajara era el mexicano mejor pagado de la Liga MX.

Pero en Chivas, él lo sabía, la línea es clara: “Si haces las cosas bien, puedes ser figura. Si las haces mal, eres el peor”. Cuando se fue, lo sintió así: “Me toca salir por la puerta de atrás, pero así es el futbol”.

Llegaron ofertas de Tigres y Cruz Azul. Estuvo cerca de La Máquina, el equipo del que su familia es fanática. Pero una reunión con Sinha y una llamada a Cardozo –quien lo había debutado– cambiaron todo. El paraguayo fue directo: Toluca era la oportunidad.

VOLVER PARA RECONSTRUIRSE

l regreso no fue nostalgia. Fue equilibrio. “Aquí conozco la ciudad, tengo a mi familia cerca. Me sentí en casa desde el primer día”. Pero el peso que cargaba era histórico. Ocho años de carrera, dos finales perdidas, ningún título de clubes.

“Le decía a mi esposa: ‘No puede ser que en nueve años no ganemos un título’. Con la selección gané medalla olímpica, Copa Oro, pero en clubes, no”.

Esa idea empezó a dolerle de verdad. Hasta que llegó otra final. Contra América. Esta vez algo cambió.

“Dije: ‘Mi tercera final no la puedo perder’. Hasta lo dije en la conferencia: ‘Dios y la vida me debían una’”.

Mohamed no le habló de táctica. Le habló de legado. Le señalaba el mural del estadio lleno de leyendas. “¿Tú no quieres estar ahí?” Después vino el gafete de capitán. Una palabra se volvió su bandera: “Confía”.

Porque del otro lado estaba el América tricampeón, con narrativa de tetracampeonato, con la inercia mediática a favor. Empate en la Ciudad de México. Regreso a casa. Al 65, Luan García anotó. Faltaba otro gol para terminar con 15 años de sequía. Un pase de Alexis, Rubén Morales la controla, gana en velocidad, llega al área y lo barren. Penal.

El estadio no estalla: se contiene. Vega no mira al banquillo. Camina y toma el balón. Porque en su cabeza, esa final ya la había jugado. E E

Mientras acomoda la pelota, se acerca Fidalgo.

—¿Seguro que lo vas a cobrar tú?

—Sí.

—Acuérdate que si fallas, empatamos… y luego te ganamos.

Vega lo escucha. No se engancha.

—Estamos seguros. Vamos a ser campeones. Coloca el balón. Da pasos hacia atrás. Respira profundo. Visualiza. Malagón está adelantado. El árbitro lo llama a la línea. Cuando el portero retrocede, algo se acomoda por dentro. Malagón lo conoce de la selección: Vega suele cruzarlos fuerte. Esta vez no. Cambia la historia en el último segundo. Malagón se queda a medio movimiento. El balón entra.

Vega no grita primero. Aprieta los puños. Mira al cielo. Porque no acaba de ganar un título. Acaba de dejar de ser el jugador que siempre se quedaba cerca.

Cuando el silbatazo confirmó el campeonato, pensó en una promesa silenciosa. En don Valentín, el dueño que invirtió todo para ver campeón al equipo. Le entregó la copa. “Aquí está lo que soñaba vivir”. Ese mismo gesto lo repitió al ganar el Bicampeonato. Desde su regreso, suma 26 goles en 83 partidos, superando su primera etapa con los Diablos.

Así se dibuja su mapa: fue campeón con Toluca. Ahora, el Mundial en casa. Y después, quizás, cruzar el océano no para huir, sino para medirse.

Porque, a estas alturas, Alexis Vega ya no corre detrás del futbol. Corre detrás de su mejor versión.

Raúl “Tala” Rangel, Luis Ángel Malagón y Guillermo Ochoa, los nombres que se debaten por la portería mundialista.

EL QUINTO PARTIDO COMIENZA EN LA PORTERÍA

MÉXICO AFRONTA LA RECTA FINAL HACIA SU MUNDIAL SIN UN PORTERO DEFINIDO. EL ARCO SE PRESENTA COMO LA INCÓGNITA DE UN PROYECTO QUE CONSTRUYÓ SU CANDIDATURA, PERO NO A SU GUARDIÁN

POR ÁNGEL SOTO M.

Una Copa del Mundo en casa es inédita para casi tres generaciones de personas en México. La más reciente –en 1986– representa un pasado lejano para buena parte de los aficionados al balompié en el país. Por eso, el torneo que se inaugurará en el estadio Azteca por tercera ocasión es tan novedoso como lo es un debate ausente desde aquellas dos localías: quién será el portero de la selección mexicana en un Mundial para el cual México construyó una candidatura, pero olvidó erigir a su nuevo arquero.

La calidad en la portería nunca fue un tema de discusión en la selección nacional. Nombres con jerarquía y cualidades probadas se imponían en el gusto de los directores técnicos y en el imaginario de los aficionados, para quienes la discusión acerca de quién debía ser el arquero titular se planteaba más como un duelo de popularidad por sobre una discusión acerca de aptitudes o dominio de la posición.

Durante los últimos años, el arco del Tricolor tuvo una guardia pretoriana reconocible y respetada: Jorge Campos, Oswaldo Sánchez, Óscar Pérez, Guillermo Ochoa y José de Jesús Corona –este último, como escudero de prácticamente todos ellos, con excepción de Campos– siempre asomaban como opciones con galones suficientes para sostener la estructura del equipo nacional. Desde esa seguridad se conformaba el resto del cuadro base. Hoy, en la recta final rumbo al tercer Mundial en casa –este junto con Estados Unidos y Canadá–, el debate es inverso a lo acostumbrado. Ya no se trata de “¿por qué él y no aquel?”. Esta vez, la pregunta es otra: “¿Y ahora, a quién?”. La selección mexicana enfrentará a Sudáfrica en el inicio de la Copa del Mundo. El partido está programado para el 11 de junio y al momento de la redacción de este artículo el titular de la portería es aún un misterio. Tres arqueros son los más adelantados de entre una variedad a elegir con pocas cualida­

des diferenciales entre unos y otros. Luis Malagón, del América –y hasta hace poco más de un año con una optimista progresión hoy venida a menos–. Raúl Tala Rangel, del Guadalajara, con buenas condiciones, sobre todo, en el juego de área, pero aún a mitad del camino de su desarrollo, y Guillermo Ochoa, ya veterano y en una liga de semirretiro, como la de Chipre, pero con experiencia de cuatro Mundiales, dos como titular y cuya vigencia es muestra de la limitada cartera de cancerberos en este ciclo.

DEL CUATE A LA VOLPE, DOS ÉPOCAS COINCIDEN

Dos generaciones de habitantes de los tres postes concuerdan con la situación en el marco mexicano, porque no es un tema de mera apreciación, sino una realidad. Para Ignacio el Cuate Calderón, así como para Ricardo La Volpe, el tiempo de probar arquero debió llegar a su fin en 2025. Ambos coinciden en una punzante realidad: la portería es el puesto que más continuidad exige y en una selección nacional alternar continuamente la titularidad en el arco no es la mejor idea. Ricardo La Volpe fue el tercer portero albiceleste en el Mundial de 1978. Es campeón del mundo y como arquero de estirpe llegó en 1979 al Atlante de México. Aquí se hizo entrenador de voz indispensable. “Para un Mundial, a estas

su conocimiento táctico desde la portería.

Calderón, elegancia y seguridad bajo el arco, fue portero de México y del Campeonísimo.

Ignacio
Ricardo La Volpe, el hombre que fundó su visión y

alturas, el técnico ya debería tener definido a su portero titular y darle continuidad. El arco es un puesto de especialización superior a la de un jugador de campo, por eso no se puede llegar a meses antes del torneo sin una decisión clara”, explica quien fuera entrenador de México en el proceso culminado con el Mundial de Alemania 2006. En Guadalajara, la figura del Cuate Calderón es referencial. Portero legendario del llamado Campeonísimo –el equipo más ganador y brillante de las Chivas– resguardó la meta de la selección mexicana durante cerca de 60 partidos. Calderón, arquero del recordado 0-0 con la entonces URSS en el juego inaugural del Mundial de México 1970, coincide con La Volpe: “El portero necesita continuidad. Antes no había eso de estar rotando en amistosos: el titular jugaba siempre. Así es como se genera seguridad. Si cambias constantemente, el arquero nunca termina de sentirse respaldado”.

Félix Fernández fue el segundo portero de México durante la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994. Él acompañó a Jorge Campos –entonces, titular sin discusión– y a Adrián Chávez, en la terna de hombres elegidos por el entrenador Miguel Mejía Barón. Fernández, escritor y analista deportivo para la cadena Univision, observa con lente crítico el estado de la posición de arquero en México para esta Copa del Mundo y advierte que el equipo dirigido por Javier Aguirre llegará con un punto de vulnerabilidad irremediable.

Félix Fernández y Hernán Cristante, dos porteros que marcaron su época.

“Como nunca antes o, por lo menos, como no ha sucedido en los últimos 40 años, hay escasez de porteros mexicanos para tomar el puesto titular en selección y representarla dignamente como se merece”, destaca Félix, campeón de Liga con el Atlante en los años 90, cuando junto a Jorge Campos destacaba por su juego de área y su habilidad para enfrentar los balones por alto. “Creo que hoy está abierta la posibilidad de ser el portero número uno, dos o tres de la selección entre cinco o seis arqueros, pero parecería que ninguno se decide a tomarlo y aún sigue abierta esa puerta. Es triste”, sentencia lacónico.

Fernández siempre ha sido un hombre frontal. Procedente de una familia de deportistas e intelectuales, se formó en la feroz competencia por destacar y en el pragmatismo de ir en línea recta suceda lo que suceda. “Yo tengo la posibilidad de ver prácticamente todos los partidos de Memo Ochoa porque me toca transmi-

tirlos. Y la Liga en Chipre es de un nivel tristísimo, pero se le pidió conseguir un equipo y jugar y es lo que está haciendo. Entonces, a mí no me extrañaría que sea convocado y que termine siendo el portero titular en el Mundial”. La declaración de Fernández pone reflector a la realidad del arco mexicano, pero ¿qué ha sucedido?, ¿por qué de una Copa del Mundo a la otra el vivero se secó?

ENTRENADORES DE PORTEROS:

LA ERA DEL COPY PASTE

“Mi sensación es que la figura del entrenador de porteros nos vino mal. Nos metieron en un mundo muy limitado, que es el de la reacción y esto se lo discuto a cualquier especialista. Quieren hacer por aire todo más rápido que corriendo. Los porteros ya no se ubican, los entrenan para lanzarse. No hay ninguno que estudie la dinámica del movimiento. Todos entrenan a lo mismo, porque los entrenadores de porteros todos son copy paste ”.

En los 90, Jorge Campos fue la seguridad colorida de la portería mexicana.

La voz es de Hernán Cristante. Portero nacido en Argentina y figura inolvidable de unos Diablos Rojos de Toluca de culto. Ganador de tres títulos de liga con el equipo rojo –cuya nueva generación ha logrado el bicampeonato en México– y hoy director técnico, va más allá en su análisis: “Ahí ves a los arqueros entrenando una hora antes, haciendo cosas que podrían estar haciendo con el plantel. El arquero ya se olvidó de jugar. Vos veías a Jorge Campos, a Adolfo Ríos o al Conejo Pérez, el que vos quieras, descolgar un centro e inmediatamente buscaban con quién jugar. Hoy descuelgan un centro, se tiran al piso y esperan a que el equipo salga. No ves a un arquero sacar con la mano”.

Cristante defiende una tesis: los entrenadores de arqueros han dejado de distinguir las cualidades de cada jugador a su cargo y ahora se ocupan más en desarrollarlos en el aspecto físico: elasticidad, reflejos, fuerza para lanzarse, potencia corporal y capacidad de rechace son las actuales prioridades. Pero, explica, han dejado en el olvido algo trascendental: lo técnico, los fundamentos de un portero de origen.

“Cuando hago un análisis de los porteros, veo que tienen unos defectos técnicos terribles y todos hacen exactamente lo mismo. Priorizan el rechazo del balón, no tratan de sujetar la pelota, no dan seguridad a su equipo. Desconocen el espacio del área, no recorren, ignoran cómo caminar sobre el área. Hoy, todos se tiran después de que el jugador patea y lo hacen cuando la pelota ya recorrió 10 metros, entonces, pierden esa ventaja de correr. Por eso, cuando un balón va al centro, prefieren levantar las piernas metro y medio para el desvío; les gusta ser más espectaculares, pero no son tan efectivos”, señala.

Ricardo La Volpe coincide en este punto con Cristante. “Se está trabajando puramente en lo físico: reacción y potencia, pero no trabajan en manejar el área, porque no veo un arquero que me haga diferencia; están trabajando mal”.

El Cuate Calderón vislumbra el mismo detalle: la técnica del área es el mayor defecto de esta generación mundialista. “[Luis] Malagón y el Tala Rangel tienen

muchas cualidades, pero hoy les hace falta mucho conocimiento técnico a los porteros. Sin duda, tienen cualidades para el arco, pero también hay que saber jugar el área, hablar con los defensas para ubicarlos y dominar la salida. Para mí, salir es lo más difícil para un portero y las tienes que entrenar, entrenar y entrenar, y eso no lo veo”.

CAMPOS, LA CALMA BAJO LOS TRES PALOS

Jorge Campos, sin duda, el portero mexicano más reconocido y respetado en el ámbito internacional, prefiere analizar con una sonrisa en el rostro, siempre lo ha hecho así y quizás esa es la fórmula de su éxito: no se deja absorber por el caos ni por el temor, los afronta con entusiasmo. De hecho, él prefiere desviar el tema fuera de la zona de peligro, como si se tratase de un disparo que desea rechazar muy lejos de su marco. “El problema histórico de México no es la portería”, lanza con autoridad.

El principal debate de 2026 está en la portería.

“Hemos contado con grandes porteros para todos los mundiales; nunca hemos tenido problema con eso, ¿pero qué tal con mediocampistas o delanteros? Ahí sí hemos padecido, porque la defensa también ha estado bien. Yo espero que sigamos así”, dice veloz y risueño al tiempo que quita hierro caliente a la posición y tema de este texto: “Siempre hablamos de los porteros, pero no hay problema en la portería. No nos echen la culpa a los porteros, chavos”, remata.

Atendiendo las palabras de Campos, Cristante y La Volpe hacen punto en común con él. Si bien no navegan en su corriente de optimismo, tampoco ven al equipo de Javier Aguirre cerca de un desastroso naufragio por el tema del arco. “Habrá partidos amistosos antes del inicio del Mundial (11 de junio) y ahí, si hay continuidad en un portero ya como titular, seguro el elegido retomará confianza y llegará listo”, dice La Volpe.

—¿Para esta Copa del Mundo México va bien cubierto, cubierto o definitivamentela portería es su punto vulnerable? —se le pregunta a Cristante.

—Atendiendo a las realidades, va cubierto. Bien cubierto estuvo en otras épocas. Ahora solo va cubierto —responde el argentino, quien en sus tiempos de arquero del Toluca era capaz de salir al campo vestido de blanco, atajar y volver inmaculado al vestuario.

“El futbol mexicano necesita volver a enseñar a los porteros las bases de la posición; hablo de cómo es recorrer la portería. Yo aprendí golpeándome con tanto lance, llegué a tener la carne al rojo vivo en las piernas, en los codos; eran dolores intensos. Por eso perfeccioné colocarme y recorrer. Saber caminar tiene grandes virtudes, como dominar mejor el área, la portería y estar más cerca del balón. Si vos podés recorrer el arco de buena manera, suples muchas cosas, incluso lavar la ropa, ¿no? La puedes dejar así como está para el siguiente partido, ataja Cristante, entre risas modestas.

RAMÓN RAMÍREZ

JUGADOR HISTÓRICO EN LA DÉCADA DE LOS 90, ABRE SUS MEMORIAS EN LA VÍSPERA DEL MUNDIAL. LAS CAÍDAS DE LA SELECCIÓN EN LOS MINUTOS FINALES, PARTE DEL DOLOR NACIONAL

RAMÓN RAMÍREZ

Por Tlatoani Carrera

YO CREO QUE LA MENTALIDAD SE TUVO EN TODO MOMENTO PORQUE SE PUDO COMPETIR, PERO LUEGO VIENE ESA DIFERENCIA DEFINITIVA.

HHay heridas que se mantienen abiertas en el futbol mexicano. Eventos que sangran cada vez que vuelven a la memoria. Es 5 de julio de 1994. East Rutherford, Nueva Jersey. México enfrenta a Bulgaria en los octavos de final del Mundial. Mientras el juego avanza, se vuelve un candado. El marcador final, después de los tiempos extras, apunta 1-1. La fatalidad llega en los poco después tiros penales. Ramón Ramírez, el virtuoso lateral izquierdo de aquel equipo, abre paso a la memoria de aquella tarde: “Hacía un calor de los mil demonios y los búlgaros ya no podían correr, pero nosotros, los jugadores que estábamos en la cancha pienso que debimos de haber sido más atrevidos, más propositivos. Nos esperamos como diciendo: no queremos arriesgar a meter el gol y no correr ningún riesgo de que nos hicieran gol a nosotros. Nos faltó ser más arriesgados y más atrevidos. Creemos que no era necesario haber llegado hasta esas instancias.¿Qué nos faltó a nosotros en ese momento? Un poco de mayor comunicación, un poquito de mayor atrevimiento individual y colectivo”.

SPORTSILLUSTRATED: Las cosas pasan muy rápido… ¿Qué más recuerdas?

RAMÓN RAMÍREZ: La noche previa al partido contra Bulgaria tuvimos que salirnos del hotel por un buen rato porque parecía que había alarma de incendio. Entonces, la sensación era: “¿La gente sabrá lo que estamos viviendo ahorita y que mañana vamos a tener un partido tan importante?”. Hay detalles que

pasan alrededor de un encuentro que el aficionado desconoce. A veces, hay contratiempos. No digo que ese haya sido el motivo, pero a veces el sentir de los jugadores es que el aficionado no ve cosas que el futbolista sufre previo a un partido. Y pues la verdad, al siguiente día la sensación era: “¿Por qué perdimos?, ¿cómo perdimos?”.

SI: ¿Cómo comparas la selección del Mundial del 94 con la de 1998?

RR: Cuando fuimos al Mundial del 94, nuestra única intención era trascender, regresar a nuestros equipos y tener un mejor contrato. Tal vez algún jugador quería cambiar de equipo, pero los que fueron al 98 querían jugar y trascender en Europa. Ese era el chip que traían ellos. La camada de la que te estoy diciendo: Braulio Luna, Pável Pardo, Duilio Davino, Cuauhtémoc Blanco, Luis Hernández, el “Cabrito” Arellano… todos esos jugadores nos impregnaron esa mentalidad.

SI: Sin embargo, aquel equipo del 98 tuvo complicaciones en la preparación previa al Mundial. ¿Cómo lo recuerdas y cómo lo asociarías con este?

RR: Se nos hizo mucho tiempo haber estado en Europa dos meses, contábamos los días, sentíamos que había momentos en los que nos saturábamos ya en la forma de entrenar, en la forma de jugar, en viajar. Pero, con el tiempo, Manuel Lapuente, en paz descanse, tenía toda la razón, porque nos acostumbramos mucho a los horarios, a los alimentos, a sufrir un poquito para sacar nuestro mayor potencial. Pero, ciertamente, fue un proceso dificilísimo en resultados y en funcionamientos, no le ganábamos a nadie, muchos movimientos, había

ERROR COPA AMÉRICA

La Copa América del 93 significó el renacimiento del futbol nacional. México perdió la final contra Argentina y Ramón

recuerda un momento clave: un choque con Gabriel Batistuta, que terminó en gol en contra: “Voy corriendo descompuesto y el árbitro está parado. Ese fue otro error individual mío. Si yo hubiera corrido y no lo intento chocar y no

importa, le doy la vueltita un poco más con la velocidad que tenía, lo hubiera alcanzado, pero yo sentí que al haber llegado ya era suficiente, pues con la experiencia, el oficio y todo, pues me chocó y la jugada terminó en el gol que les dio el triunfo”.

RAMÓN RAMÍREZ

jugadores incluso que ante la poca oportunidad querían renunciar a la selección. Uno de ellos era el “Cabrito” Arellano (hombre determinante en el Mundial). Él ya quería regresarse a México.

Y los resultados no se daban: Noruega nos goleó; el Wolfsburgo, de Alemania, también. Perdimos muchos partidos. Creo que en el último empatamos con Irlanda. Eh, pero creo que el último que jugamos en Suiza precisamente contra Arabia Saudita. Fue donde el equipo ganó y parece que ahí este se enchufó y dijo: “Esta película es la que vamos a repetir en el Mundial”.

Y la película del Mundial tomó ritmo partido a partido: una victoria inicial ante Corea del Sur y, después, dos empates memorables: contra Bélgica y contra Holanda en los primeros tiempos nos superaron, pero en el segundo tiempo, pues como que jugamos esa carta de decir: “Vamos perdiendo 2-0, ¿qué más da si perdemos por tres o cuatro o que arriesguemos a ver si podemos empatar?”. Afortunadamente, en los dos partidos pudimos conseguir el resultado que necesitábamos (ambos terminaron 2-2).

SI: ¿Qué anécdota recuerdas de ese Mundial?

RR: Son muchas y quizá la que más se me viene a la mente fue el error que cometí yo, o sea, definitivamente no lo puedo negar. A mí me expulsan prácticamente en la penúltima jugada del partido contra Holanda por una equivocación. Entonces, para mí, lo anecdótico es que se me acabó el Mundial y no pude jugar contra Alemania. Empezamos ganando el partido 1-0 y, finalmente, los alemanes nos dieron la vuelta. Los estaba viendo y se me salían las lágrimas porque yo sentía

“ ”
SÍ HUBO UN CAMBIO DE MENTALIDAD CON LA LLEGADA DE CÉSAR LUIS MENOTTI. NOS DECÍA QUE ÉRAMOS AGUERRIDOS, RESISTENTES Y LO MALO ES QUE NO LO CREÍAMOS.

y veía el partido y me imaginaba en la posición en la que yo jugaba y veía a los alemanes cansados, asoleados, caminando. Yo dije: “Híjole, si yo pudiera estar ahorita en este momento”. Seguro que daría pase para gol o hasta un gol metería, ¿no? Entonces, este sí, fue una anécdota dura. Yo sigo pensando que esa equivocación me costó la posibilidad de que pudiéramos llegar más lejos en el Mundial.

SI: Aprovecho ese partido de octavos de final contra Alemania en el 98, en el que parecía que México tenía todo y no se logra el resultado, para hablar acerca de la mentalidad. ¿Qué pasa en esos momentos clave?

RR: Todos los sucesos que han ocurrido en esos partidos en Estados Unidos 94; tal vez, en Alemania 2006; en Brasil 2014, donde ocurrieron detalles muy parecidos, yo pienso que más que mentalidad han sido errores individuales. El futbol a veces ofrece la posibilidad, como decir, matar o que te mate, futbolísticamente hablando.

Entonces, en todos esos partidos, yo hago un recuento y en la mayoría nosotros tuvimos la posibilidad de rematar el partido y no lo hicimos. Yo creo que la mentalidad se tuvo en todo momento, porque se pudo competir, pero luego viene esa diferencia que marca la calidad y ahí es donde hemos tenido esos pequeños errores que nos han costado.

SI: Se dice que la mentalidad empezó a cambiar cuando César Luis Menotti fue técnico de la selección. Poco después de su gestión, México llega a la final de la Copa América en el 93. RR: Sí hubo un cambio de mentalidad a partir de la llegada de César Luis Menotti. Sí nos ayudó mucho. Recuerdo perfectamente que él un día nos dijo: “Ustedes creen que en Alemania, que en Italia, que en Francia, que en Brasil, en Argentina, esos países que han ganado Copas del Mundo, ¿ustedes creen que hay puros jugadores buenos?”. “No, en el futbol hay jugadores buenos, regulares y malos”. Y él, en poco tiempo, vio virtudes en el futbolista mexicano. “Ustedes son aguerri­

DEBERÍAM0S TENER MÁS AGUIRRES COMO ENTRENADORES. MÁS RAFA MÁRQUEZ, MÁS HUGO SÁNCHEZ. MÁS

DE LOS QUE SE HAN

ATREVIDO A IR A EUROPA.

dos, son resistentes”. Él mencionaba esa palabra, el mexicano es resistente y lo malo es que no se lo creen. Menotti decía: “Yo, cuando llegué aquí a México, me di cuenta de que muchos de los jugadores, cuando empiezan en su proceso para ser profesionales, tienen que tomar tres o cuatro camiones, hacen casi tres o cuatro horas para llegar al entrenamiento, entrenan y se tienen que regresar ese mismo día y hacerlo a diario. Dile a un alemán que haga eso y al día siguiente renuncia, en una semana renuncia a ser futbolista; entonces, los mexicanos son resistentes, tienen capacidad”.

Esa idea fue continuada después por Miguel Mejía Barón. Lo que hay que cambiar es, precisamente, ese concepto que tiene. Él decía que al futbolista mexicano le faltaba roce y era verdad. En ese tiempo muy poco, te digo, nunca habíamos estado en una Copa América. Muy pocas veces nos enfrentábamos a Brasil, Argentina, Uruguay, Chile. A Europa también era escaso, entonces, no teníamos ese roce. Decía que al futbolista mexicano lo que le faltaba era rozarse.

RAMÓN

cultural, de idiosincrasia, que tenemos que cambiar en todos los aspectos.

SI: Tú conoces bien a Javier Aguirre, era el asistente de Mejia Barón en el 94.

EXAMEN DE CONCIENCIA

El paso del tiempo le ha dado perspectiva a Ramírez. Cada Mundial es un recuerdo lleno de lecciones.

SI: Y de repente parece que en los últimos minutos siempre nos falta un poquito, ese último empujón. Lo que tú dices son los errores individuales, pero es cierto también que hay países que tienen insertado el chip ganador…

RR: Siempre he pensado que esa sí es una parte que a veces incluso no tiene que ver con el futbol. Es una cuestión

RR: Fue mi compañero. En el proceso de Menotti fuimos compañeros…

SI: ¿Cómo es en términos de mentalidad?

RR: Deberíamos tener más Aguirres como entrenadores y muchos más Rafa Márquez, Hugo Sánchez, Luis García, “Chicharito” Hernández… todos esos que han pisado Europa.

SI: ¿Tú tuviste oportunidad de ir a Europa?

RR: Tuve chance de ir a Europa en dos etapas. La primera, acababa de debutar, me llaman para jugar en Italia y no me la creo. Y no quiero, realmente, cuando tenía grandes posibilidades. La segunda, ya después del Mundial de Francia 98, yo sí quería migrar, pero ya no pude, me vendían muy caro. También esos son detallitos que los equipos deberían programar. Ya cuando el

jugador se consolida entran dos cosas en juego: el salario y el precio en el que te quieren vender, y ahí ya se complica todo. Eso sucedió conmigo.

SI: ¿Cuál es tu pronóstico para México?

RR: Creo que México va a calificar en primer lugar, que en la primera ronda no va a perder. El reto va a ser en las siguientes fases y quizá cuando tenga que irse a Estados Unidos y empiecen a aparecer Francia, España, Alemania, Brasil, Argentina… Ahí es donde viene lo más complicado, ¿no?

Están en los mejores equipos del mundo. Si algún día nosotros queremos imitar eso es que también el futbolista mexicano tiene que aprender a jugar y a ganarse la posibilidad de ganar en las mejores ligas del mundo y en los mejores equipos también. Creo que México se ha basado más en el conjunto y, a partir de ahí, se dan las individualidades y siempre puede aparecer alguna grata sorpresa en el Mundial.

SCORECARD: PLAYLIST

MÉXICO 70: EL MUNDIAL QUE TAMBIÉN SE ESCUCHÓ

“EL

l balón rodaba y el mundo miraba hacia este país. La Copa Mundial de la FIFA México 1970 fue color, transmisión satelital histórica y el Brasil definitivo de Pelé. Pero mientras los goles y las hazañas en el campo sembraban inolvidables imágenes en la memoria colectiva, la música también hacía lo suyo: junio de 1970 no solo tuvo estadios llenos; tuvo radios y tornamesas encendidas con la banda sonora del Mundial. E

“IN THE SUMMERTIME”

Mungo Jerry la tocó.

Top Ten en inglés

En el mundo anglosajón, el verano del 70 sonaba a despedida elegante. The Beatles alcanzaban el número uno con “The Long and Winding Road”, una balada que parecía aceptar el fin de una era. Era el eco final de los 60, ya sin estridencia, más introspectivo.

Al mismo tiempo, Ray Stevens proponía optimismo con “Everything Is Beautiful”, mientras el soul romántico de The Moments y Freda Payne llenaba la radio de armonías suaves. El rock seguía firme con Creedence Clearwater Revival y Three Dog Night, guitarras limpias y coros expansivos que acompañaban el calor del verano.

Y desde el Reino Unido, Mungo Jerry convertía “In the Summertime” en himno ligero y eterno. Era una música menos revolucionaria que la de años previos, pero más melódica, más radial. Como el propio Mundial: espectáculo consolidado, ya sin necesidad de presentarse al mundo.

Top Ten en español

En México y América Latina, el sonido era otro. Más íntimo. Más confesional.

La voz de José José marcaba una sensibilidad nueva: dramática y profundamente emocional. Leo Dan y Julio Iglesias convertían la promesa amorosa en ritual cotidiano. Era música acompañaba día con día.

Desde Chile, Los Ángeles Negros electrificaban la melancolía, mientras Almendra comenzaba a trazar el mapa sensible del rock en español. España aportaba brillo pop con Marisol y la intensidad consolidada de Raphael. Si el estadio era euforia colectiva, la radio era pertenencia. Canciones de sala, de sobremesa mundialista, de fiesta familiar interrumpida por un gol.

Mientras Brasil tocaba el balón como si lo acariciara, Latinoamérica cantaba al amor con la misma pasión.

TRISTE” José José la inmortalizó.

1. “Let It Be ” – The Beatles

Lanzada en marzo de 1970, llega al número 1 del Billboard Hot 100 en abril y todavía domina radios durante el Mundial. Mientras Pelé lidera a Brasil en el Azteca, el mundo escucha la que termina siendo una de las últimas grandes canciones de los Beatles antes de su separación oficial en abril de ese mismo año. Es, literalmente, el soundtrack del cierre de una era.

2. “American Woman ” – The Guess Who

Número 1 en mayo de 1970 en Estados Unidos. Sonaba fuerte cuando inicia el torneo el 31 de mayo. Es rock crudo, directo, con espíritu rebelde, justo en un contexto mundial marcado por tensiones políticas y la guerra de Vietnam. Mientras México vive una fiesta deportiva, el mundo vive una revolución cultural.

3. “Bridge Over Troubled Water – Simon & Garfunkel

Uno de los mayores éxitos del año. El álbum sale en enero de 1970 y domina ventas durante toda la primavera. Es la canción más vendida del año en Estados Unidos. Durante el Mundial, sigue firme en listas internacionales y representa la parte más emocional y reflexiva del momento histórico.

4. “The Long and Winding Road ” – The Beatles

En junio de 1970 alcanza el número 1 en EE.UU., exactamente durante la fase final del Mundial. Mientras Brasil avanza hacia la final, esta canción domina el ranking. Es simbólico: el camino largo y sinuoso… justo como el trayecto de una selección hacia la Copa.

5. “Everything Is Beautiful ” – Ray Stevens

Número 1 en mayo de 1970. Su mensaje optimista encaja perfecto con la atmósfera festiva de México 70, el primer Mundial transmitido en color. El mundo ve futbol a color por primera vez y escucha una canción que habla de unidad y belleza.

6. “Spirit in the Sky ” – Norman Greenbaum

Lanzada en 1969 pero todavía en los primeros lugares en la primavera de 1970. Tiene un sonido psicodélico que representa la transición de los 60 a los 70. Era común escucharla en radios mientras se disputaban los partidos de fase de grupos.

7. “Whole Lotta Love ” – Led Zeppelin

Aunque su pico fue en 1969, en 1970 seguía siendo una de las canciones más reproducidas del planeta.

El rock pesado comienza a consolidarse. México 70 no es solo el Mundial de Pelé, también es el Mundial del nacimiento del rock masivo global.

8. “Mama Told Me (Not to Come) ” – Three Dog Night

Se convierte en número 1 en julio de 1970, justo semanas después de la final. Ya sonaba con fuerza en junio. Representa el sonido que empieza a dominar el verano posterior al Mundial.

9. “ABC” – The Jackson 5 Número 1 en abril de 1970. Michael Jackson, con apenas 11 años, domina la radio mundial. Es la nueva generación tomando el escenario, al mismo tiempo que Pelé conquista su tercer Mundial.

10. “Futbol México 70 ” – Los Hermanos Zavala

La canción oficial del torneo. Sonaba en transmisiones y eventos del Mundial en México. No fue un hit internacional, pero sí forma parte directa del ambiente que rodeó el torneo.

11. “El t riste ” – José José

En 1970 ya es un fenómeno nacional tras su interpretación en el Festival OTI. Suena fuerte en la radio durante el Mundial.

12. “La n ave del olvido ” – José José

Lanzada en 1970, consolida a José José como ídolo juvenil en pleno año del torneo.

13. “Yo s oy aquel ” – Raphael

Sigue siendo una de las canciones más programadas en la radio latinoamericana hacia 1970.

14. “Gema” – Los Dandy’s

El bolero romántico mantiene presencia en México mientras el país recibe al mundo.

15. “Algo c ontigo ” – Roberto Carlos

En 1970, Roberto Carlos es uno de los artistas más populares de América Latina. Su versión en español suena fuerte en la radio durante la época de la Copa del Mundo, representando el vínculo musical entre Brasil y el resto del continente justo cuando la selección brasileña conquista su tercer título, con Pelé, Tostao, Carlos Alberto, Jairzinho y Edú, entre otros..

El torneo comunitario previo a la COPA MUNDIAL DE LA FIFA reúne historias de infancias en condición de migración

DE UN BALÓN SUEÑOS

Por YAREK GAYOSSO

Fotos EDMUNDO MÉNDEZ

en refugios de la Ciudad de México, donde cientos de niños no dejan de soñar.

l balón viajó y Leo controló con el pecho, no dejó que cayera al césped y con una volea suspendida en el aire… golazo en la red. En ese momento, la pelota dejó de ser solo un objeto y lo transportó a su país: Colombia. Sin quererlo, Leo revivía la mítica estampa de James Rodríguez en contra de Uruguay en los octavos de final del Mundial 2014. Aquel gol, clasificado como el mejor del torneo, sacudió al mundo y ahora sacudía los recuerdos de Leo, quien, a sus 16 años, es solicitante de asilo en México.

A Leo le brillan los ojos al recordar cómo imitó el gol de su ídolo en una de las canchas de la Magdalena Mixhuca, el deportivo en el oriente de la Ciudad de México, donde se llevó a cabo el Torneo Oficial de Futbol Infantil Comunitario Ollamaliztli, un festejo en el marco de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Leo es delantero del equipo de infancias y adolescencias en situación de refugio que ganó el torneo de la alcaldía Gustavo A. Madero. Era más que un gol. Leo se lo dedicó a su abuela y a su mamá que lo estaba grabando en ese momento con un celular.

DANIEL

Un rostro que revela las cicatrices de la migración. Balón en mano, ojos al horizonte.

YO QUERÍA SER JUGADOR DEL JUNIOR DE BARRANQUILLA. QUE ME VIERAN JUGAR EN LA CALLE Y JUGAR EN SU EQUIPO.

—¿Cómo lo celebraste?

—Hice una M con los dedos para mi abuela… juntando las manos frente al pecho— y una S para mi mamá.

Así, estremecido, con los ojos inundados y apretando un nudo en la garganta recuerda ese momento. Estamos en Cafemin, un albergue para mujeres con hijos, familias migrantes y refugiadas. Huele a comida recién preparada, el comedor es amplio y hay cajas para colocar juguetes. Leo cuenta su historia de migración.

En Colombia jugaba en las calles de Barranquilla, su ciudad natal, con vecinos, familiares y amigos. Leo jugó en un equipo llamado Deportivo Carpas, en el barrio de El Bosque. Un profesor de este equipo fue fundamental para impulsarlo. A pesar de que su equipo favorito es el Junior de Barranquilla, su sueño como futbolista quedó pausado.

—Yo quería ser uno de ellos, que me vieran jugar en la calle y jugar en su equipo.

Una noche, Leo salió de casa con su madre y su hermano en un autobús hacia Medellín, pasaron por Necoclí, un remoto pueblo de Colombia por donde pasan cada año miles de migrantes.

Tomaron unas lanchas que los llevaron hasta una selva para llegar a un primer campamento. La travesía fue dura.

—Mucho muerto, mucho río, a pie… no encontrábamos salida a eso.

Se quedaron solos en un punto. Duraron tres días en la selva hasta quedarse sin comida y llegaron a otro campamento. Al día siguiente, los llevaron a Panamá y, desde ahí, en autobús hasta México, donde lleva poco más de un año.

Dice que le gusta el Palacio de Bellas Artes, el bosque de Chapultepec y el Ángel de la Independencia, sobre Paseo de la Reforma.

La iniciativa de este torneo surgió de la colaboración del gobierno de la Ciudad de México, que ha impulsado programas de atención

UNA NOCHE, LEO SALIÓ DE SU CASA CON SU MADRE Y SU HERMANO EN UN BUS HACIA MEDELLÍN Y PASARON POR UN PUEBLO POR EL QUE CADA AÑO PASAN MILES DE MIGRANTES.

e inclusión para la población refugiada y la Secretaría de Turismo, que buscó a ACNUR (la agencia de la ONU para los refugiados).

Actualmente, Leo cursa tercero de secundaria y sus materias favoritas son arte y matemáticas. El futbol es su deporte predilecto, lo juega todos los días y muestra su talento con el balón durante la entrevista, el balón lo obedece en cada movimiento.

Terminó como el máximo goleador del equipo de personas en condición de refugio en México –con 15 goles, aproximadamente– cuenta con orgullo.

—¿Por qué fue significativo ese gol de volea?

Como estoy fuera del país, me hizo recordar Colombia y a James, mi jugador estrella. No lo voy a olvidar. Nunca. Todo lo que no pude hacer allá lo estoy haciendo acá en México.

Alejandra Carrillo Soubic, jefa de la oficina de terreno de la ACNUR en la Ciudad de México, hace una distinción crucial: una persona refugiada es aquella que huye de su país y no puede regresar porque su vida, su seguridad o su libertad correrían peligro. Y una persona migrante, en contraste, sale de su país, pero si regresara, su vida, su seguridad o su libertad no estarían en peligro.

EL BALÓN UNE Ángel, André y Leo llegaron a México por caminos diferentes. Hoy, el futbol los hizo amigos.

Al torneo hay quienes llegan sin espinilleras, con las calcetas disparejas y uniformes holgados. No importan las tallas equivocadas. En esos rectángulos de césped de la Magdalena Mixhuca no hay otra ley que la risa. El festejo del “Siu” de Cristiano Ronaldo es el más imitado. Las infancias extienden los brazos y caen de pie como si el estadio entero coreara sus nombres. Entre tantas historias nacidas en México, destacan también las que comenzaron lejos…

La vida de André ha sido la de un joven migrante con pasión por el futbol. Por las tardes solía jugar con su primo en las calles y regresar para la cena.

Vivió en Perú y en Chile antes de establecerse en México, donde lleva un año y dos meses.

Según le cuenta su madre, salieron de Venezuela cuando él tenía aproximadamente siete años –ahora tiene 16–. Durante su estancia en Perú, André jugó futbol sala en un equipo local cerca de su casa. Pero su historia de migración apenas empezaba y abandonó el equipo.

En Chile, su siguiente escala, había otra pelota esperando para rodar. Lo inscribieron en una escuela de futbol de Primera División, la Unión Española, aunque no logró destacarse debido a los nervios y porque no podía asistir a los torneos.

—Chile me gustó porque era un país tranquilo donde mi mamá se sentía segura.Yo podía salir de la casa a las siete de la mañana y podía regresar a las 10 de la noche y sabía que iba a regresar sano y salvo. Allá tenía un tío que le gustaba el futbol y me invitaba a jugar con sus amigos.

André tiene una voz alborotada, llena de vida. Como si cada palabra subiera y bajara como una pelota rebotando contra el césped y sin perder el impulso.

Su tono revela también la nostalgia por su país de origen, Venezuela, específicamente, por su comida. Extraña las arepas, las empanadas y las cachapas, hechas de maíz tierno.

Mientras da la entrevista, su mamá está cerca y su hermano juega en el patio del albergue. Ahí mismo, en una tarde cualquiera –de esas que parecen no prometer nada–, conoció a un señor cuyo nombre nunca supo. La conversación fue breve, casi casual; sin embargo, dejó una huella profunda: le ofreció una beca para estudiar en una escuela privada en la Ciudad de México.

Su destino dio un giro. Estudia la preparatoria en La Salle, donde el balón ha seguido marcando su camino. Defiende los colores de la

selección de futbol de su escuela con orgullo, como si fuera la antesala de algo más grande. De pequeño no conocía las posiciones, pero, actualmente, prefiere jugar como delantero o extremo, disfruta de anotar goles, regatear, celebrar y dar asistencias.

Aprendió en tres meses a hacer la “vuelta al mundo” –un truco que consiste en dar toques, elevar el balón y girar la pierna a su alrededor antes de volver a golpearlo. Relata con sorpresa que su equipo ganó el campeonato de la alcaldía Gustavo A. Madero especialmente con un gol crucial que él anotó de pierna derecha. Fue la anotación del empate y eso les permitió anotar más y, finalmente, coronarse campeones.

TORNEO PREVIO A LA COPA DEL MUNDO

CORAZÓN

No importa el lugar de origen cuando el objetivo es el mismo: el gol. El verde es el mantel de los sueños.

Él se imagina jugando un Mundial con la camiseta de La Vinotinto representando a la selección de Venezuela.

André no se cansa de narrar. Se ve ganando esa final de Campeonato del Mundo y anotando el gol decisivo. Son esos sueños que la migración no puede apagar.

Ahí en la Magdalena Mixhuca no importan las derrotas. El marcador apenas es un número. Lo único verdadero es el balón rodando. Los festejos improvisados después de un gol improbable. Se celebra con espuma que cae como una nieve blanca y ligera. Entre risas desbordadas, las infancias se persiguen unas a otras para lanzarse agua de sus botellas. Cada espuma es una carcajada, un estallido de alegría.

Ángel comenzó a jugar futbol a los cinco o seis años, cuando su madre lo inscribió en un equipo de ligas menores en Honduras. Allá jugaba “futbolito” en las calles, partidos improvisados entre amigos. Era el mismo juego que en México se llama “Cascarita”, esa forma libre y alegre de entender el futbol.

Vive en uno de los albergues de la Ciudad de México, Casa de Nuestro Padre, que depende de Cafemin.

Tiene un balón de futbol y a veces suele patearlo contra la pared del patio reducido. Cada rebote es como si fuera un juego. En ese sonido frente al concreto se resume parte de su alegría.

Baja la mirada, cuando recuerda que no pudo llegar a Estados Unidos, uno de sus mayores sueños.

Prefiere no contar las complicaciones de su historia. En la mirada hay dolor. Sin embargo, sus tatuajes reconstruyen el pasado. Él no tiene que hacerlo.

Se mira los brazos. No tiene tatuajes de futbol, pero sí varios con dedicatoria: el nombre de su madre (Magali), su fecha de nacimiento (20 de mayo de 2009) y una mano de ella junto a la suya. Ha pensado en hacerse un tatuaje de futbol como un balón, como símbolo de los sueños que aún puede recorrer.

Habla a susurros, casi en monosílabos. Juega con los dedos, se mira las manos, evidencia cierto nerviosismo, pero todo cambia cuando toca el balón. Entonces, la timidez desaparece, ahí está su lenguaje: en los pies. Surge la alegría de solo patear un balón.

ACNUR fue contactado para concretar la participación de estas infancias. La localización de los niños se presenta como un reto: si bien antes era más sencillo porque la población refugiada y migrante se concentraba en albergues, actualmente, esta población está muy dispersa, no solo en diversas alcaldías de la Ciudad de México, sino también en municipios del Estado de México. Hoy, Leo, André y Ángel son amigos. Lo que la vida ha separado de sus lugares se ha unido por el futbol.

El primer podcast de moda en México
CLAUDIA CÁNDANO EDITORA GENERAL
JORDI LINARES EDITOR DIGITAL

A ALEXA MORENO

CON NUEVA ILUSIÓN

Alexa se recupera de su operación de rodilla para reflexionar sobre su regreso a la gimnasia en LA 2028.

ESPUÉS DE PARÍS

2024, Alexa Moreno no tomó la decisión más común en el alto rendimiento: no corrió para volver. Se detuvo. Y en esa pausa –quirúrgica, física y mental– empezó a redefinir su relación con la gimnasia desde lo que ya no estaba dispuesta a hacer. No quedó harta de su disciplina, pero ya no tenía rodilla. La frase resume mejor que cualquier parte médico el punto de quiebre tras un ciclo atípico, corto y profundamente desgastante. A diferencia de Tokio, donde terminó exhausta y satisfecha, París la dejó con una sensación distinta: incompleta. No se ha retirado y la idea de regresar no está descartada.

1

RECUPERACIÓN DE DOBLE CIRUGÍA Y REHABILITACIÓN

Alexa pasó por dos operaciones en 2024: tobillo y rodilla. La cirugía de rodilla fue especialmente compleja, incluyendo injerto de cartílago, injerto de menisco y osteotomía. “Lo pasé muy mal. Ha sido de las peorcitas”. Estuvo tres días tratando de dormir y el dolor no la dejaba.

AÑO 2025 ENFOCADO EN DISFRUTAR LA VIDA

Tras París 2024, decidió tomarse el año para “pasarlo bien”, asistió a múltiples conciertos de K-pop, especialmente, Stray Kids y EXO. “Me gusta estar en movimiento, no puedo estar en un lugar nada más, si no estoy haciendo algo en específico, entonces como que me aburro”.

3

PARÍS 2024: UN CICLO

DIFERENTE MARCADO POR LA INCERTIDUMBRE

Los últimos meses antes de París fueron mentalmente agotadores debido a su lesión de rodilla. “Fue lo más desgastante para mí. Estaba con incertidumbre”. No sabía que iba a competir hasta tres semanas antes; no pudo clasificarse a la final de salto.

4

EL ORIGEN DE LA BELIEVE CUP

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LA MENTALIDAD ES CLAVE, SUPERAR EL MIEDO

Alexa admite que el salto siempre ha sido un reto. “Soy bien miedosa. Hay gimnastas que no les da miedo. Ay, a mí, por qué sí me da tanto”. Sobre las dudas mentales: “Mis mayores equivocaciones, tener dudas. Quedar al final y decir: ‘Fue por algo tan bobo que, o sea, pasó todo dentro de mi cerebro’”.

LOS ÁNGELES 2028: POSIBILIDAD REAL PERO CONDICIONADA

Le encantaría competir en LA 2028. “Después de París dije: ‘Sí, me aviento otro’”. Pero es cautelosa: “No sé cómo me voy a sentir físicamente. Me la estoy llevando tranquila”. Sobre LA: “Es mi casa, voy todo el tiempo. Me ha tocado crecer bastante. Casi siempre voy a la Crypto Arena y ahí va a ser la competencia de gimnasia”.

Creó este torneo para cambiar la cultura competitiva en la gimnasia mexicana. “Yo lo que quería era que las niñas vieran que una competencia se puede disfrutar. Se puede hacer feliz y que no necesitas estar todo el tiempo nervioso, con presión o solo pensando en hacerlo excelente”.

9 5 2

LECCIONES SOBRE TRABAJO EN EQUIPO

“Lo viví en el 2023, nos fue muy bien como equipo; tuvimos muy buenos resultados y una dinámica diferente al resto que me había tocado”. Sobre la cultura mexicana: “De repente, se nos olvida apoyar a los demás aunque no sean de tu gimnasio. Entonces… la rivalidad, debe ser una cultura distinta”.

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PLANES DE ESPECIALIZACIÓN EN DOS APARATOS

Si regresa, quiere ser especialista en salto y piso. “No quiero hacer todo. Siento que tengo la posibilidad de hacer el piso bien. Las barras, no tanto”. Añade con humor: “Me gustaría ser especialista. A ver si me dejan. Ahorita esa es mi tirada”.

PROBLEMAS SISTÉMICOS EN LA GIMNASIA MEXICANA

“No tener un calendario desde los primeros meses no te permite hacer una planificación verdadera. No te avisan ni con un mes de antelación. Entonces, pues desde ahí estamos mal”. Además, subraya que no basta con nombrar a un entrenador nacional si no existe coordinación real y trabajo en equipo.

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MOTIVACIÓN SECRETA VINCULADA AL K-POP

“Usé la música de Stray Kids en mi rutina de piso y quería pasar a la final, dije: ‘No hay manera en la que no lo vean’. Pero me caí. Y yo, rayos... Quería ganar una medalla porque la patinadora de los Juegos Olímpicos de Invierno quedó segunda, llevó su medalla y se la firmaron. ‘Si gano una de allá y voy a un fan meeting, se van a acordar de mí’”.

ENTREVISTA

UNA PAUSA EN EL RUIDO

OUSSAMA IDRISSI CRECIÓ EN EL RIGOR DEL FUTBOL HOLANDÉS, ELIGIÓ MARRUECOS POR IDENTIDAD Y ENCONTRÓ EN MÉXICO UN LUGAR DONDE NO TUVO QUE EXPLICARSE. SU HISTORIA NO SE MIDE EN GOLES, SINO EN PAUSAS: FE, ESPERA Y SENTIDO EN UN JUEGO QUE CORRE CADA VEZ MÁS RÁPIDO

Foto: Manuel Velásquez /Getty Images

POR MARIO PALAFOX

EEl futbol suele medirse en goles, minutos y estadísticas. Aquella noche del 8 de marzo de 2025, sin embargo, se midió en silencio.

Oussama Idrissi caminó hacia la banda cuando el reloj marcaba el minuto 8 del partido entre Pachuca y Mazatlán. Se hincó con una rodilla sobre el césped, tomó agua y cerró los ojos. Rezó.

No fue un gesto espectacular ni buscó atención. Fue una pausa mínima en medio del ruido. El sol acababa de ponerse en Hidalgo y, con ello, terminaba el ayuno del Ramadán.

“Es un momento entre Dios y yo”, dice en entrevista con Sports Illustrated México. “Ese mes es muy especial y el más importante para nosotros, los musulmanes, porque es donde todos nos acercamos más a Dios”.

Todo estaba previsto. El cuerpo técnico, el staff médico, la Liga. Nadie interrumpió. Nadie se incomodó. Volvió a hacerlo en el minuto 25, aprovechó una detención del juego. Otra vez, una rodilla cayó al suelo, tomó agua, se comió un plátano y cerró los ojos. Volvió a rezar.

No fue un gesto pensado para la cámara. Fue una rutina íntima, repetida durante años, trasladada ahora a una cancha mexicana. Una pausa breve que, sin proponérselo, explicaba una carrera entera.

El Ramadán no es solo dejar de comer o beber. Es disciplina, introspección y orden interior. Para Idrissi, la religión no es un accesorio identitario ni una rareza cultural: es la estructura que sostiene su vida. “Cuando ayuno, no siento que pierda energía. Siento que gano claridad”, explica. “Todo se vuelve más consciente: cómo entreno, cómo descanso, cómo me comporto”.

En una cancha mexicana, Idrissi cumplía uno de los rituales más sagrados del islam. Agua, fruta y oración para cerrar un día de ayuno que comenzó al amanecer. Una escena sencilla que, sin proponérselo, explicó quién es.

ASPIRACIÓN

Idrissi trabaja para ser considerado por el técnico de Marruecos.

En el alto rendimiento, donde cada detalle cuenta, la fe se convierte en método. No improvisa. Planifica. Conoce su cuerpo. Respeta los tiempos. “La ciencia dice que un humano puede vivir 28 días sin comida y tres días sin hidratación; nosotros lo hacemos por 16 horas”, dice. “No es imposible. Lo hicieron millones antes que nosotros y lo hacen hoy casi dos billones de musulmanes”.

En Pachuca encontró un entorno que entiende esa lógica. “No hay grandes diferencias entre ser cristiano o musulmán”, reflexiona. “Al final, creemos en el mismo Dios. La diferencia está en las percepciones”.

FORMARSE LEJOS DEL RUIDO

Oussama Idrissi nació en los Países Bajos un 26 de febrero de 1996. Creció en un futbol estructurado, meticuloso, exigente. Desde muy joven aprendió

LARGO PLAZO

Oussama Idrissi renovó contrato con el Pachuca hasta 2028.

cia, sino la repetición. En la temporada 2015-16 dio otro paso silencioso: el F. C. Groningen Sub-21. Más kilómetros. “En Holanda, te forman para competir todos los días”, dice. “No para brillar un domingo”.

El 17 de enero de 2018, Idrissi fichó por el AZ Alkmaar con un contrato de cuatro años y medio. Fue su primer gran salto. En Alkmaar empezó a sentirse futbolista de Primera División. A asumir responsabilidades. A entender que el talento ya no bastaba.

NO HAY GRANDES

DIFERENCIAS ENTRE SER CRISTIANO O MUSULMÁN. AL FINAL, CREEMOS EN EL MISMO DIOS. LA DIFERENCIA ESTÁ EN LAS PERCEPCIONES.

“ ”

que nada se regala. Pasó por divisiones menores, entrenamientos repetitivos, evaluaciones constantes. Sus primeros pasos los dio en la cantera del NAC Breda, un club acostumbrado a formar sin prometer. En Breda, aprendió a no adelantarse a nada. A entrenar sin aplausos. A aceptar que el progreso no siempre es visible. “Ahí aprendes a competir todos los días”, recuerda. “Si bajas el nivel, alguien ocupa tu lugar”.

Las academias de los Países Bajos le enseñaron el orden y la lectura del juego. Pero fuera del campo, su identidad se formaba en otro espacio: la casa. Marruecos estaba siempre presente. En el idioma, en la comida, en la oración. “Nunca sentí que tuviera que elegir entre una cosa u otra. Yo soy así”, dice. “Tengo dos mundos pero un solo camino”.

Del NAC pasó al juvenil del Feyenoord, donde permaneció cuatro años. Campos impecables, sesiones largas, correcciones constantes. Un futbol que no celebra la exuberan-

“Hay un dinámica donde hay jugadores que vienen de todos lados del mundo, que nacieron en Países Bajos, pero todos tenemos el mismo objetivo, todos tenemos la misma ambición, que es ser futbolistas y competir en la cancha, somos todos iguales. Ahí supe que el futbol también es constancia”, recuerda. Su rendimiento lo puso en la agenda de los clubes importantes: Everton, Napoli, Wolverhampton. El siguiente paso parecía claro. El 5 de octubre de 2020, Oussama Idrissi firmó por cinco años con el Sevilla F. C. Llegó a una liga distinta, a un club con urgencias y expectativas.

Debutó el 21 de noviembre ante el Celta de Vigo, salió desde el banquillo. Minutos sueltos. Sensaciones incompletas. “El futbol también es paciencia”, comenta ahora. Tras media temporada, regresó cedido a los Países Bajos para jugar con el Ajax. “Me tocó tener una lesión que tardó mucho y por eso también regresé a Países Bajos”. Volvió a Sevilla al finalizar la campaña, pero la continuidad fue esquiva.

En enero de 2022 salió nuevamente a préstamo, esta vez, al Cádiz C. F. Ahí encontró algo distinto: supervivencia. “Era jugar cada partido como si fuera el último”, recuerda. Con el Cádiz logró la permanencia en Primera División en la última jornada.

En la temporada 2022-23 regresó cedido al Feyenoord. El último día del mercado veraniego 2023-24, Sevilla y él rescindieron contrato.

ELEGIR MARRUECOS

Fuera del campo, su vida seguía otro ritmo. En casa se hablaba árabe. Se rezaba. Marruecos estaba siempre presente. “Nunca sentí que fueran dos vidas”, explica. “Era la misma persona en lugares distintos”.

Idrissi pasó por todas las selecciones juveniles de los Países Bajos: Sub-16, Sub-17, Sub-20, Sub-21. El camino estaba marcado. Cuando llegó el momento de definir la selección, el debate existió afuera, no dentro. Idrissi nunca dudó. Marruecos no fue una decisión deportiva, fue una decisión de vida.

“Jugar para Marruecos es jugar por mi familia”, explica. “Por mis padres, por mis abuelos, por una historia que empezó antes de mí”. Vestir esa camiseta implica historia genealógica. “No fue una decisión deportiva… Fue personal”. Y el 22 de marzo de 2019 llegó el día de vestirse con el uniforme marroquí.

La afición no observaba: sentía. Cada partido se vivía como una declaración de identidad colectiva. En Casablanca entendió que la selección no es un trámite, es una responsabilidad. “No juegas solo por ti. Juegas por millones”, dice. “Eso te cambia”.

QATAR 2022:

CREER ANTES QUE NADIE

Idrissi ha sido convocado en 14 oportunidades y ha jugado nueve veces para Marruecos, pero no fue convocado para el Mundial de Qatar 2022. Una lesión lo dejó fuera. La Copa del Mundo de Qatar marcó un antes y un después. Marruecos

ÉXITO

Con Pachuca, suma corona en Concachampions. Además de dos torneos de Liga holandesa.

rompió límites, derribó prejuicios y llegó a semifinales. Ahí perdió con Francia. Primer país africano en lograr un resultado de este tipo. “No fue suerte”, insiste Idrissi. “Fue creer cuando nadie creía”. Marruecos hizo historia: cuarto lugar mundial al caer con Croacia por 2-1.

Aquel equipo no se sintió menos ante nadie. Compitió con convicción, orden y orgullo. El Mundial no dejó solo resultados: dejó una nueva manera de mirarse. “Después de Qatar, Marruecos se entendió distinto”, afirma. “Ya no soñamos pequeños”.

Hoy, con un grupo parejo y maduro, la selección vuelve a pensar en grande. El Mundial 2026 aparece en el horizonte como una nueva oportunidad. Idrissi no ha sido convocado desde junio de 2023 y entiende que su nivel, por lesio-

nes, no ha sido el mejor. Su momento con Marruecos está en pausa.

“La realidad es que cualquier jugador tiene que estar al top, al full, y tiene que tener un rendimiento muy alto para estar en una selección. Por el momento, no estoy al 100. Estuve lesionado y estoy agarrando mi ritmo para estar otra vez a full y ojalá pronto pueda estar al 100, competir y rendir muy bien con mi equipo y ahí llamar su atención”.

Idrissi entiende que –por estar en el futbol mexicano– amigos, compañeros y gente de Marruecos ya le marcan para conocer más del país que recibirá el Mundial en los próximos meses. Marruecos jugará en Nueva York, Boston y Atlanta. Ante Brasil, Escocia y Haití en el grupo C; imagina un grupo parejo.

PACHUCA

Idrissi consideró al club como un reto más, nunca como un retroceso.

JUGAR PARA MARRUECOS ES JUGAR POR MI FAMILIA,

POR MIS

PADRES,

POR MIS ABUELOS, POR UNA HISTORIA QUE EMPEZÓ ANTES DE MÍ. NO FUE UNA DECISIÓN DEPORTIVA… FUE PERSONAL.
“ ”

“Marruecos ya está clasificado, lo ha hecho muy bien. El último Mundial terminamos cuartos. Y ahora todo el mundo quiere, mínimo, la misma instancia. Va a ser complicado porque, al final, es un Mundial donde hay selecciones muy fuertes, muy buenas”, confiesa.

MÉXICO: LLEGAR LEJOS

PARA ENCONTRARSE

Cuando México apareció en su carrera, Idrissi no lo interpretó como retroceso. Llegó informado. Sabía de la altura, del calor, de los viajes interminables y de la intensidad constante. En septiembre de 2023 fichó por Pachuca. México apareció como una posibilidad real, no como refugio. “Yo quería sentir algo nuevo”, explica. “Competir en otro contexto. La Liga MX no te da descanso. Cada partido te exige estar presente”. En Pachuca encontró estabilidad. Un club que confía, que forma y que respeta al jugador como persona. Su religión nunca fue un problema. Su rendimiento lo convirtió en figura. “Aquí volví a disfrutar”, admite. “Sentí que podía ser yo dentro y fuera de la cancha”.

A los 29 años, Idrissi no corre detrás de validaciones externas. Corre detrás del sentido. Su fe no lo separa del futbol, lo ordena. Su identidad no lo divide, lo define.

“La Liga MX no te deja pensar”, explica. “Te obliga a reaccionar”. Idrissi tiene tres años más de contrato con los Tuzos. En Pachuca encontró estabilidad. Un club que respeta procesos. A pesar de que fue buscado por algunos clubes, él se encuentra feliz en la Bella Airosa. “Aquí sentí que podía quedarme”. Poco a poco, se volvió figura. No habla de goles futuros ni de estadísticas. Habla de llegar entero, de recuperar sensaciones, de sentirse otra vez disponible. “Si el cuerpo responde, la cabeza también”, comenta. “Y cuando las dos están bien, el futbol fluye”. Aquella noche de marzo en Pachuca, después de romper el ayuno, volvió a la cancha sin gestos grandilocuentes. Pidió la pelota, encaró. Hizo lo que siempre hace: cumplir. Oussama Idrissi salió de Holanda, eligió Marruecos y encontró en México un lugar para ser figura sin dejar de ser él mismo. En tiempos de trayectorias uniformes, su historia recuerda algo esencial: no todos los caminos al éxito se recorren en línea recta. Su fe no lo separa del futbol, lo ordena. Su identidad no lo divide, lo define. Idrissi representa algo poco común: un jugador que entiende que competir al máximo también implica saber quién eres, de dónde vienes y por qué juegas.

DUNK

La fuerza indiscriminada es una de las constantes que distinguen a O’Neal.

FOTO: JOHN W.

EL HOMBRE GRANDE

LA VISITA DE SHAQUILLE O’NEAL A MÉXICO DEJÓ VER EL ROSTRO MÁS HUMANO DE LA LEYENDA DE LA NBA

POR RODRIGO CORONA

BAJO UN OSCURO puente, Shaquille O’Neal entendió que la verdadera presión no estaba en una cancha de basquetbol, sino en las calles. Eran las cinco de la mañana en los alrededores de Orlando. Ahí estaba una familia sin hogar.

Desde el coche, su padrastro le enseñó la escena: un padre y una madre con sus dos hijos dormidos en el piso, sin las comodidades que O’Neal gozaba en su primera temporada de NBA, en la que ganó 3 millones de dólares.

Su figura paterna, quien lo crió con disciplina militar, lo llevó al lugar para enseñarle que la presión no estaba en una duela, luego de tener “un mal día”, sino en

DOLOR

Shaq se pone muy emocional al hablar de Kobe Bryant.

ETERNA SONRISA

Más allá del gigante, se recuerda la actitud amable y desenfadada.

JOVEN MARAVILLA

Shaq fue la primera selección del Draft de 1992.

la vida cotidiana, en la que personas sin hogar luchan por un plato de comida.

Aquella vez, Shaq se bajó para platicar con el padre, quien le comentó que acababa de perder el empleo y no tenía cómo mantener a su familia. En ese momento aprendió una lección para toda la vida que no solo lo convirtió en un hombre exitoso en las duelas.

La enseñanza también lo catapultó fuera de la duela. Aquella vez no solo pagó el alquiler de la familia, sino que le consiguió un empleo al padre. Ahí marcó su primer gran acto altruista como una estrella de la NBA.

Más allá de sus 19 años en la duela, de las condecoraciones individuales y de ganar cuatro títulos, Shaq se preocupa por mantener un camino relevante y comprometido fuera de las duelas.

No es una mañana cualquiera en San Cosme, una avenida céntrica y tradicional de la Ciudad de México. Un gigante de 2 metros y 16 centímetros sobresale entre una multitud ansiosa de verlo. Él mantiene la sonrisa que lo caracterizó en su largo recorrido en las duelas. Bromea y firma autógrafos a un grupo que ganó un lugar privilegiado tras una dinámica de redes sociales.

Shaquille O’Neal platica con ellos con la empatía que aprendió en las calles. Además de venir para presentarse como la imagen Bimbo, también está aquí para fortalecer su marca de tenis, SHAQ, que se vende en México y otros países y está enfocada para un sector popular. El tiempo de su apretada agenda corre tan rápido como sucedía en la duela. Sin embargo, lo detiene unos minutos para una entrevista con Sports Illustrated México: ahí le gusta hacer énfasis en que es una persona que se preocupa por los demás: “Vendo mis tenis a precios accesibles porque me preocupo por la gente”. Las etiquetas lo confirman. Los precios están entre 999 y 1,599 pesos en sus cuatro versiones, alejados de los precios exorbitantes que suelen fijar otras estrellas de la NBA, como Michael Jordan. Es solo una muestra del lado filántropo de O’Neal, quien suele regalar bicicletas, videojuegos e, incluso, albercas inflables a niños que no tienen los recursos para adquirirlos.

A pesar de tener una marcada identificación con la cultura mexicana, O’Neal conoció México apenas en 2024, cuando vino a Ecatepec, uno de los municipios más pobres y peligrosos del país, donde regaló 500 pares de sus zapatillas,

que han vendido desde hace dos años más de 100,000 unidades.

El día transcurre y Shaquille se da tiempo de convivir con su humor característico: “En la Ciudad de México no soy Shaquille O’Neal; me llamo Shaquille González”. Cada vez que alguien se acerca para hacerse una foto con él, se toma el tiempo para platicar y para preguntar algunos detalles cotidianos.

Ahí reiteró que su vínculo con México va más allá de sus inversiones. “Me encanta estar en este país. Espero seguir haciendo negocios aquí”.

También, recibió cariño de los más de 20 aficionados que, al ganar dinámicas en redes sociales, consiguieron la oportunidad de estar

PACIENCIA

Más allá de su agenda apretada, Shaq se tomó el tiempo para firmar todo lo que le acercaron sus seguidores.

con su ídolo. Cristian Ramos es programador de software. Esta vez entendió que había algo especial y pidió permiso en su trabajo para asistir al evento.

Ramos sigue a O’Neal desde los nueve años y recuerda su etapa dominante como jugador de los Lakers, con los que obtuvo tres de sus cuatro trofeos de la NBA.

El programador pasó una semana diseñando un balón en el que puso imágenes del carismático gigante con personajes que ha interpretado en películas, como Kazaam, 1996, y Man of Steel, en 1996.

“Le hice este balón para dárselo por su cumpleaños 54, que será el 6 de marzo”, señaló Ramos, quien vive en Tultitlán,

en la zona metropolitana de la Ciudad de México, e hizo un viaje de hora y media para ver a O’Neal.

Antonio Cardel también dejó su trabajo como tatuador para ver en persona al jugador que sigue desde pequeño. Al igual que Ramos, acudió con ropa de los Lakers. Él comenzó a jugar basquetbol por la influencia de los Lakers de Shaq de los años 2000, cuando de la mano de Kobe Bryant dominaron la NBA en la primera parte de esa década.

“Shaq es el más dominante de todos los tiempos, por su clavadas, ‘dunks’ y su pareja con Kobe. El hecho de conocerlo ya es un privilegio”, comentó Cardel.

Ramos y Cardel fueron parte de las más de 20 personas que tuvieron la oportunidad de platicar unos segundos con O’Neal y tomarse una foto con él.

Con ellos, Shaq se mostró accesible, Hasta cuando abandonó la tienda tuvo otro gesto de humildad: al bajar las escaleras, atendió a una niña que se saltó el protocolo de seguridad y lo persiguió para que le firmara una playera de los Lakers.

Shaquille O’Neal es más que un miembro del Salón de la Fama de la NBA, a donde llegó luego de 19 años de carrera en la que se estableció como uno de los jugadores más dominantes en la pintura.

Es más que sus tres premios MVP en las finales y sus cuatro títulos, es un símbolo de la cultura pop, protagonista de películas y figura principal en 17 portadas de Sports Illustrated.

A sus 54 años, ya como un exbasquetbolista, es requerido por marcas para ser su cara en comerciales.

En febrero pasado, volvió por segunda vez a la Ciudad de México para promocionar su calzado y lo hizo en un evento en el que convivió con más de dos decenas de sus fans y un grupo de personas con parálisis cerebral y trastornos de desarrollo, con los que nunca mostró prisa y siempre mantuvo una sonrisa.

Se dejó querer y comprobó que es un hombre que disfruta apoyar a los demás. Con las personas en situación de discapacidad pasó varios minutos conversando y

LA GASTRONOMÍA MEXICANAS. ME ENCANTAN, TAMBIÉN POR ESO DECIDÍ LANZAR MI MARCA EN ESTE PAÍS. “ ”

CRECIENDO EN SAN ANTONIO ME FAMILIARICÉ

CON LA

CULTURA Y

agradeciendo el obsequio que le dieron: un paquete de galletas.

En el evento, Shaq tuvo tiempo de hablar de la NBA actual, diferente a la de su época, en la que el juego era más físico y duro en la pintura, en donde dominó.

Ahora, lo que es común son los tipos flacos y no tan altos como él, ágiles y habilidosos en los tiros de tres. Reconoce que la NBA ahora es más atlética y la siente en buenas manos.

“La NBA actual es emocionante, con muchos jugadores jóvenes. Pienso en el futuro, cuando no estén Stephen Curry, LeBron James o Kevin Durant y concluyo que la liga quedará en buenas manos”.

Cuando se sube a la camioneta que lo transporta, queda en el ambiente su figura: la de un hombre grande con compromiso social.

Aquella escena que marcó su juventud, la del hombre sin empleo que tenía complicaciones para mantener a su familia, aún marca su día a día. Los que intercambian unos minutos con él conservan la impresión de que es un “hombre grande”.

EN LAS VOCES DE NUESTROS EDITORES

LUNES A VIERNES 6AM

MATADOR

Y LA MEDIDA DE LA DERROTA

ALEJANDRA GONZÁLEZ

FUERON 30 outs los que separaron a la selección mexicana de beisbol de la final del Clásico Mundial en 2023. 30 outs que, eventualmente, se convirtieron en la unidad de medida de su propia ambición. Esos 30 outs, que Benjamín Gil recuenta en las vigilias de los hoteles, se manifiestan como una persistencia del espacio y del tiempo, una recurrencia de la pelota que se niega a encontrar el guante o que halla el intervalo exacto entre los defensores en el LoanDepot Park de Miami.

El mánager tijuanense, quien se percibe a sí mismo como un “veterano joven” en este oficio de ordenar el azar sobre el césped, ha sido testigo de cómo la gloria y el abismo habitan en la trayectoria de un lanzamiento que se queda apenas unos milímetros más alto de lo proyectado. Para Gil, aquella derrota contra Japón representó una forma de revelación, una

RUMBO AL CLÁSICO MUNDIAL 2026

La selección mexicana contará con un roster lleno de experiencia en Grandes Ligas.

Andrés MUÑOZ SEATTLE MARINERS
CATCHER
Alejandro KIRK
TORONTO BLUEJAYS
JARDINERO CENTRAL
Alek THOMAS
ARIZONA DIAMONDBACKS

certeza de que México ya no ocupa un lugar periférico en la jerarquía del beisbol mundial. En su memoria técnica, los 30 outs que faltaron son una deuda que se cobra con el rigor de la preparación, una lección medicinal que despoja al juego de su mística para devolverle su peso mecánico.

Al recordar el noveno episodio, Gil evoca la figura de Giovanni Gallegos con una lealtad que ignora el reproche público; el lanzador de los Cardinals, quien entró a sellar un triunfo histórico, vio cómo Shohei Ohtani conectaba un doblete y cómo Masataka Yoshida recibía un pasaporte, antes de que Munetaka Murakami disparara el batazo que dejó a México tendido en el terreno. Gil defiende a Gallegos con la ferocidad de un protector. “No habríamos llegado hasta aquí sin él”, dice.

Gil ha acumulado 10 temporadas de invierno y la dirección de un equipo nacional en apenas una década de mando, y ha encontrado en la derrota una forma de conocimiento que la victoria, siempre más complaciente, suele escatimar.

La psicología de Gil ante el revés deportivo halla su sustento en una historia que transcurre en la intimidad de su infancia, lejos del estruendo de las gradas. María Aguilar, su madre, recibió un diagnóstico de cáncer cuando Benji tenía apenas nueve meses de vida.

Ella decidió, sin embargo, que su existencia se prolongaría el tiempo exacto para verlo alcanzar los 15 años, una meta que persiguió con una tenacidad que Gil heredó como un testamento biológico.

PITCHER
Javier ASSAD
CHICAGO CUBS

Su madre falleció nueve días después de su decimoquinto cumpleaños, habiendo cumplido su palabra con una puntualidad estremecedora. Gil reconoce que esa lección de lucha contra lo inevitable es la que define su comportamiento en el dugout; para él, rendirse ante un marcador adverso constituye una falta de respeto a la memoria de la mujer que peleó 14 años por cada uno de sus días.

“Si ella no se rindió ante una enfermedad donde sabía que no habría victoria, sería mal de mi parte rendirme porque las cosas no salen bien en mi trabajo”, confiesa.

Su gestión ante la victoria y el revés es una disciplina de la mente que intenta mantener los pies sobre la tierra, incluso cuando el entorno exige el desborde emocional. En la Serie del Rey de 2025, sus Charros de Jalisco sufrieron una barrida amarga ante los Diablos Rojos del México, un resultado de 4-0 que para muchos habría sido una humillación definitiva.

Sin embargo, Gil comparecía ante la prensa con una seguridad que desafiaba la evidencia de la pizarra, sosteniendo que el estadio Harp Helú no pesaba y que la afición rival era maleducada. Prefería atraer sobre sí mismo el rayo del desprecio público antes que permitir que sus jugadores perdieran la fe en su propio sistema.

—¿Hay algún momento en el que no te la creas, pero sabes qué es lo que tienes que decir?

—Mira, como cuando estábamos en Guadalajara, que íbamos abajo 0-3, sé que era muy difícil. Pero el momento en que yo crea que no podamos regresar o que los jugadores escuchen

PRIMERA BASE
Jonathan ARANDA
TAMPA BAY RAYS
SHORT STOP
Luis URIAS
OAKLAND ATHLETICS
BATEADOR

duda en mi voz, aunque diga las cosas correctas, ellos van a dudar, van a creer que es imposible.

Esta visión del juego procede de su propia trayectoria como pelotero, una carrera de 20 años que incluye un anillo de Serie Mundial en 2002 con los Anaheim Angels. Gil fue el shortstop que en el Clásico de Otoño de aquel año bateó para un promedio de .800, conectando cuatro hits en cinco turnos bajo la presión máxima de las Grandes Ligas. El mánager de hoy conserva la agresividad y el temperamento berrinchudo de aquel infielder que detestaba el conformismo. Gil admite que, a menudo, se deja ganar por la frustración del competidor que todavía siente que podría resolver el juego con sus propias manos, una pasión que sus jugadores interpretan como una señal de entrega absoluta.

Ahora, su horizonte competitivo se sitúa en el Clásico Mundial de 2026, una oportunidad de redención para la que ya ha comenzado a diseñar una estructura técnica renovada.

La selección mexicana contará con un roster donde la potencia y la inteligencia táctica serán las prioridades. Andrés Muñoz, el cerrador estelar de los Seattle Mariners, encabeza el departamento

de lanzadores tras una temporada 2025 donde alcanzó los 30 salvamentos y consolidó una recta de cuatro costuras que roza las 100 millas por hora junto a un slider que Gil describe como un recurso devastador. Muñoz representa la garantía de cierre que en 2023 se escapó por un margen estrecho, un brazo capaz de someter a las ofensivas más exigentes de la élite mundial.

Acompañando a Muñoz, Alejandro Kirk se perfila como el cerebro estratégico detrás del plato. El receptor de los Toronto Blue Jays cerró la campaña 2025 con un promedio de bateo de .282, 15 cuadrangulares y 76 carreras impulsadas, demostrando una madurez ofensiva que se complementa con una defensa de élite. Gil habita el diamante como si fuera su propio oxígeno, consciente de que los 30 outs que separaron a México de la cima del mundo en 2023 son el umbral de una redención que se cobrará en 2026. Mientras el fuego de la competencia siga alimentando su carácter, el “Matador” continuará desafiando las estadísticas y a los críticos, seguro de que el último out, el que otorga la gloria eterna, siempre aguarda en la siguiente entrada para aquellos que, como él, han aprendido que rendirse nunca ha sido una opción válida.

TERCERA BASE
Ramón Urias
SAINT LOUIS CARDINALS
PRIMERA BASE
Rowdy Tellez TEXAS RANGERS

SCORECARD

ENSAYO

¿Qué cartas están sobre la mesa?

TRES EXATLETAS OFRECEN SU VISIÓN SOBRE

LA MÁS RECIENTE CRISIS DE APUESTAS QUE

SACUDE AL MUNDO DEL DEPORTE

POR JON WERTHEIM

ILUSTRACIONES DAVIDE BARCO

L A REPÚBLICA del Deporte aún intenta asimilar las acusaciones presentadas en otoño contra el entrenador de los Trail Blazers, Chauncey Billups; el guardia del Heat, Terry Rozier; el exjugador de la NBA Damon Jones; y otros 30 implicados por cargos relacionados con apuestas. (Billups y Rozier fueron suspendidos por la NBA; junto con Jones, se declararon inocentes ante los cargos criminales).

Las denuncias sobre manipulación de apuestas de proposición (prop bets) y atentados contra la competencia limpia se han vuelto casi rutinarias. La NBA, las

Grandes Ligas, el deporte universitario… elija el sector y encontrará un escándalo. Nada sorprendente si se considera la legalidad, la facilidad y la omnipresencia de las apuestas deportivas. Como tituló

The New York Times tras las acusaciones: “Estoy sorprendido, sorprendido de descubrir que aquí se está apostando”.

Pero las alegaciones del Departamento de Justicia sobre un esquema mafioso para amañar partidas ilegales de póker en Nueva York y en otras ciudades del país provocaron auténtico asombro.

Sports Illustrated contactó a tres exatletas de disciplinas distintas,

conocidos por participar en partidas privadas de póker de altas apuestas. Bajo condición de anonimato, hablaron sobre lo que les sorprendió –y lo que no– de estas revelaciones explosivas.

Una síntesis de sus opiniones:

• “Sigo escuchando: ‘¿Por qué los atletas se meterían en algo así?’. Vamos. Son tipos con dinero. Son adictos a la competencia. Aman esa sensación de encestar el tiro ganador, de ser los mejores. Creen que porque pueden meter un salto o lanzar strikes en la novena entrada

son los mejores en todo en la vida. Se sienten únicos. Quieren demostrarle al gestor de fondos que pueden sostenerle la mirada y hacer una apuesta más arriesgada. Vas a una partida privada y, probablemente, es como tu noche de póker con amigos. Hay charla de vestidor. Hay tonterías. Hay provocación. Pero la entrada y las apuestas son mucho más grandes. Estos juegos casi fueron inventados para atletas”.

• “¿Por qué no ponerse una gorra, pasar desapercibido e ir a un salón privado en Las Vegas? Para algunos,

quizá sea un tema fiscal. Pero, para muchos, la partida privada es más divertida. Estás en Nueva York o en Los Ángeles, recibes un mensaje y te presentas. Es mucho más fácil que planear un viaje a Las Vegas. Y cuando llegas, estás en un ambiente más cómodo”.

• “La ‘carta rostro’ (una figura reconocida que atrae a otros jugadores) no es algo raro. He jugado con todo tipo de celebridades: atletas, estrellas de cine. No Chauncey, pero sí otra estrella de la NBA de la misma época. Hijos

“NO

APUESTO EN DEPORTES, PERO ES FÁCIL VER CÓMO EL PÓKER

TE LLEVA A LOS DEPORTES”.

de multimillonarios famosos. Normalmente, tienes alguna idea previa de quién estará allí. A veces, es un jugador de acción fuerte. A veces, es alguien que todos saben que es pésimo. Según tengo entendido, esas ‘cartas rostro’ no cobraban directamente. Pero a cambio de atraer jugadores –mejor aún, de atraer incautos– podían recibir algún incentivo, alguna reducción en sus pérdidas”.

• “He estado en partidas amañadas antes, creo que la mayoría lo ha estado. ¿Cómo lo sabes? Puedes tener una mano afortunada. Pero

¿una y otra vez? Eso no pasa. En una partida, los jugadores cambiaban constantemente de lugar en la mesa. En otra, había una mujer muy atractiva que decía estar aprendiendo. Pedía consejos de estrategia. Bromeaba diciendo que iba a perder todo su dinero. Gana una vez y es ‘suerte de principiante’. Pero cuando una hora después sigue ganando, dices: ‘Me voy’”.

• “Las partidas amañadas existen, sin duda. No había escuchado lo de la mesa con rayos X. Eso es una locura. Pero sí he oído de lentes de contacto. De espejos en los

zapatos. Lo que se escucha mucho son cartas con radiofrecuencia. Las cartas llevan un chip y alguien coloca su teléfono sobre la mesa. A veces, no saben exactamente qué cartas hay, pero sí saben de antemano quién va a ganar. Si tienes un auricular fino y escuchas ‘el asiento 8 va a ganar’, apuestas en consecuencia”.

• “Algo sobre los atletas –y quizá sobre la gente en general– es que el efectivo impresiona. Si dices ‘ese tipo gana 10 millones al año’, es como: está bien. Pero ver a alguien irse con 100,000 dólares en efectivo… todos dicen: ‘¡Vaya!’”.

• “En la mayoría de las partidas en las que juego no hay efectivo circulando. Nunca he llevado una bolsa con dinero ni nada parecido. Generalmente, se trabaja con pagarés y luego transferencias electrónicas para saldar pérdidas. Tal vez me preocuparía el fraude bancario. Siempre hay un rastro. Pero no son boletos de apuesta”.

• “Realmente espero que Chauncey Billups no haya hecho lo que se le acusa o, al menos, que no supiera que las partidas estaban amañadas. Si sabía de antemano que eran juegos sucios y, aun así, invitaba gente, sí… eso es de lo peor”.

• “¿Qué creo que pasó? No lo sé, claro. Pero si alguien toma una mala decisión temprano en su carrera, la mafia no olvida. Tal vez tengan información comprometedora. Tal vez exista una deuda pendiente. Pueden pasar años, pero cuando llega el momento adecuado, actúan”.

• “Personalmente, no apuesto en deportes, pero es fácil ver cómo el póker puede llevarte a las apuestas deportivas. Estoy seguro de que mucha gente está siguiendo esto muy de cerca”.

• “La vieja frase sobre el póker sigue siendo cierta: si miras alrededor de la mesa y no sabes quién es el incauto, eres tú”.

DE CABEZA

FOTOGRAFÍA POR HÉCTOR VIVAS/ GETTY IMAGES

ADA CUATRO años, el mundo se encanta con los escenarios blancos de los Juegos Olímpicos de Invierno. Además de la nieve y del hielo, el ingrediente principal es la adrenalina. Mujeres y hombres que desafían la gravedad; trineos que viajan a más de 100

kilómetros por hora; esquiadores cabeza abajo y estampas irrepetibles. Nadie en los países más cercanos al ecuador siente la capacidad de imitar las hazañas sobre esquís. Sin embargo, el espejo del hielo invita a esperar un nuevo ciclo olímpico con medallas espectaculares.

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