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SPORTS ILLUSTRATED, Revista bimestral, Nº7 mayo 2026. Editor responsable: Tlatoani Carrera Martínez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo No.: 04-2025-031217024800-102; Certificado de Licitud de Título y Contenido Nº: 17744. Domicilio de la publicación: Avenida Constituyentes Nº 956, colonia Lomas Altas, alcaldía Miguel Hidalgo, C.P. 11950, Ciudad de México. Imprenta: Reproducciones Fotomecánicas, S.A. de C.V., con domicilio en Duraznos Nº1, colonia Las Peritas, alcaldía Xochimilco, C.P.16010, Ciudad de México. Distribuidores: Expansión, S.A. de C.V., Avenida Constituyentes Nº 956, colonia Lomas Altas, alcaldía Miguel Hidalgo, C.P. 11950, Ciudad de México, y Alfesa Comercialización y Logística, S.A. de C.V., Corona Nº 23 Interior 1, colonia Cervecera Modelo, Naucalpan de Juárez, Estado de México,
EVA: EL PODER DEL BALÓN
UE UNA ENTREVISTA futbolera muy alejada de la cancha: el día que Hollywood sirvió como escenario para que una mujer tomara el balón y pateara una chilena encima de una mesa.
La imagen puede describir mucho de lo que sucede en el deporte mundial: artistas, deportistas y grandes fondos de inversión han reemplazado, poco a poco, a los dueños tradicionales. En la sesión fotográfica, Eva Longoria fue divertida, carismática, poderosa. Una combinación que le ha dado brillo al futbol.
Eva manda mensajes fuertes: “Las mujeres pueden cambiar el mundo”; “soy mexico-americana y por eso quiero que a México siempre le vaya bien”. Su carrera en el futbol comenzó con una inversión en un equipo femenil de Los Ángeles. Siguió enamorada del balón y compró el 50% del Necaxa de la Liga MX. Más tarde, el milagroso Wrexham galés y, finalmente, un equipo en Bogotá.
¿Cuándo se detendrá? Ella dice que no tiene la intención de hacerlo en un futuro cercano.
En la misma ciudad de Los Ángeles se respira otra historia de poder femenino.
Al igual que Eva, Gabriela Jaquez comparte su corazón entre México y Estados Unidos. Hace unos días, fue seleccionada en el lugar número 5 del Draft de la WNBA. Es una mujer triunfadora y divertida que contagia las redes con sus encestes y una canción viral. Hoy, aprovecha la nueva fuerza de su voz para criticar la estructura del basquetbol mexicano. Las deficiencias en el sistema de un país por el que decidió jugar, pero que no cumple con los estándares más básicos de la organización deportiva. Sin embargo, más que criticar, Gabriela quiere ayudar a que el mundo del balón naranja sea mejor.
María del Rosario Espinoza escribe un nuevo relato de inspiración. Más allá de las tres medallas olímpicas de taekwondo con las que se convirtió en la mejor deportista mexicana de todos los tiempos, ahora entrena a un grupo de atletas paralímpicos de su especialidad. Es una de esas mujeres que no cancelan el rumbo de sus sueños. Las primeras imágenes que se recuerdan de Efraín Juárez fueron con el equipo infantil de México que fue campeón en el Mundial de 2005. Entonces, tenía la mirada inocente de los 17 años. Hoy, 21 años después de aquella hazaña y de un largo recorrido en el futbol, Juárez es un técnico joven pero consolidado; tiene carácter fuerte y con un método que no transige la falta de esfuerzo: su visión de que los profesionales deben ser 24/7 ha llevado a sus Pumas a la parte alta de la tabla. Un hombre contagia no solo con su voz, también con la solidez de sus ideas. Sports Illustrated México viajó a Mérida para revelar las entrañas de una ruta por la que pasan los beisbolistas cubanos para cumplir con su sueño de Grandes Ligas. El recorrido desde que salen de la isla; los trámites para conseguir la nacionalidad mexicana y las ligas que les sirven como ocupación mientras encuentran el camino hacia el mejor beisbol. La gran mayoría no llega pero se transforma en el camino.
Editor general Sports Illustrated Tlatoani Carrera tlatoani.carrera@grupoexpansion.com
ALINEACIÓN
GLAMOROSA
Eva Longoria comparte su experiencia de negocios en beneficio del Necaxa, donde, a partir de 2021, la llaman “La Patrona”. Tiene la meta de conseguir el cuarto título de los Rayos en el futbol mexicano. P. 78
MAYO 2026 | Nº 7
ALINEACIÓN
DEPARTAMENTOS
ENTRE LA MULTITUD P. 20 ARCHIVO SI P. 22 SCORECARD P. 26 A DIEZ TIROS P. 34
ESTRATEGA
Efraín Juárez anotó los métodos de sus entrenadores, para después forjarse como uno de ellos. P. 44
P 36 GABRIELA JAQUEZ
La campeona universitaria de la NCAA se compromete con México tras llegar a la WNBA. POR ALEJANDRA GONZÁLEZ
P. 58 ESCALA DEL SUEÑO
Peloteros cubanos trazan su ruta hacia México para ilusionarse con el objetivo de llegar a Grandes Ligas. POR RODRIGO CORONA
P 82 GOLEADORES
Armando González y João Pedro comparten su historia y su mentalidad para entender su hambre goleadora.
POR MARIO PALAFOX
LARGO ALIENTO
RESPALDADOS POR EL SOL
Los rayos del amanecer son la mejor noticia para los hombres de acero que corren un ultramaratón. De pronto, la vista se vuelve clara y aparece el imponente océano en Muir Beach, California.
El reto es de 100 kilómetros. Cuando las piernas no alcanzan, solo quedan los latidos del corazón.
FOTO EZRA SHAW / GETTY IMAGES
ILUMINADO
La primavera en Nueva York deja caer sobre Citi Field, casa de los New York Mets, estelas de luz que realzan las tardes de béisbol de Grandes Ligas. Aquí, Mitch Keller, de los Pittsburgh Pirates, lanza desde el montículo y es iluminado por el sol, durante el triunfo de los Metropolitanos por 4-2.
FOTO ISHIKA SAMANT / GETTY IMAGES
LOS PUÑOS DEL GIGANTE
El británico Tyson Fury mide 2.06 metros y pesa 124 kilos. Sin embargo, todo se multiplica cuando impacta sus guantes en el rostro del rival. Frente a su gente, en el estadio del Tottenham, Fury volvió por quinta vez del retiro y obtuvo una victoria contra el ruso Arlsanbeck Makhmudov. “El Rey gitano” todavía hace respetar su tierra.
FOTO RICHARD PELHAM / GETTY IMAGES
TORMENTA DE ARENA
El Estadio Olímpico de Sydney todavía guarda las memorias de los héroes deportivos que han ganado medallas ahí.
Esos ecos inspiran a los atletas locales. Es el caso de Christopher Mitrevski, campeón nacional de salto de longitud.
Cada esfuerzo cuenta en el arte de llegar más lejos.
FOTO CAMERON SPENCER / GETTY IMAGES
KARIM LÓPEZ
A SOÑAR CON LA NBA
UNA JOYA MEXICANA ESTÁ POR LLEGAR AL BASQUETBOL PROFESIONAL DE ESTADOS UNIDOS. KARIM LÓPEZ SE PERFILA PARA SER SELECCIONADO EN EL DRAFT DE LA NBA Y ENTRAR EN EL SELECTO GRUPO DE BASQUETBOLISTAS NACIONALES
HISTORIA:
Hace casi dos décadas, en las calurosas tierras de Hermosillo, Sonora, un pequeño niño llamado Karim López entró por primera vez a una cancha de basquetbol. Tenía solo tres años y, aunque todos esperaban verlo correr tras el balón, él decidió ponerse a bailar en medio de la duela. Nadie imaginaba que ese niño risueño crecería hasta alcanzar los 2.06 metros de altura –la misma del legendario
Hermosillo, Sonora
LUGAR DE EQUIPO NACIMIENTO: ACTUAL:
New Zealand Breakers
ESTATURA: 2.06 M
EDAD: 19AÑOS PESO:
LeBron James– y que sus pies, que antes solo querían bailar, se convertirían en el motor de la próxima gran estrella del deporte ráfaga en México. Hijo de Jesús “El Chino” López, histórico capitán de la selección mexicana, Karim lleva el talento en las venas, pero su camino ha requerido una valentía asombrosa. A los 13 años, empacó sus sueños en una maleta y voló hasta España para entrenar con el Joventut Badalona.
A los 16 años ya estaba debutando profesionalmente en la Liga Endesa.
Tras brillar en Europa, el joven sonorense decidió dar un salto audaz hacia Oceanía para unirse a los New Zealand Breakers, donde se enfrentó a gigantes de la NBA, como el Utah Jazz, un partido en el que brilló con 13 puntos, siete rebotes, tres asistencias, dos robos y un bloqueo en 25 minutos de juego. Desde su debut con la selección mayor de México en 2024, el mundo entero ha puesto los ojos en él. Y hoy, con 19 años, Karim se encuentra a las puertas de la historia, pues en el próximo Draft de la NBA 2026, su nombre podría sonar entre los primeros 15 seleccionados, algo nunca antes visto para un jugador nacido en México. Prepárense, que el gran baile de Karim en la NBA está por comenzar.
ENTRE LA MULTITUD
Lugar de nacimiento: CELAYA, GUANAJUATO
Fecha de nacimiento: 5 de agosto de 2005
Deporte: Rugby y Hockey
TALENTO
MEXICANO EN EL HIELO Y EL PASTO
UISA WILSON es el nombre que rompió el hielo en la historia del deporte invernal mexicano. Originaria de Celaya, Guanajuato, la delantera de 20 años fue la primera deportista en ganar una medalla olímpica para México en hockey.
Su trayectoria comenzó a los tres años, cuando se puso los patines por primera vez bajo la guía de su padre Brian Wilson, de nacionalidad canadiense, ex portero de los Quinte Red Devils en Belleville, Ontario.
Y aunque el hockey terminaría siendo su destino final, entre los cinco y los diez años también practicó patinaje artístico, una disciplina que le permitió perfeccionar su equilibrio y técnica de desplazamiento, una base que la convirtió en una jugadora ágil y letal en la pista.
A los 12 años, su familia tomó una decisión de mudarse a Toronto, Canadá, para que pudiera competir en el epicentro del hockey mundial.
El más grande hito en su carrera deportiva llegó en 2020, en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Lausana, Suiza. Con apenas 14 años, se colgó la medalla de oro en el formato 3x3 mixto y se convirtió en la primera mexicana en subir a lo más alto de un podio olímpico invernal.
Su nombre quedó grabado en letras de oro en el muro de medallistas del Comité Olímpico Mexicano y sus guantes fueron donados al Museo Olímpico de Suiza como testimonio físico de su legado.
Aunque su versatilidad no se limita al hielo. Wilson también representa a México en la selección nacional de rugby, un deporte que también heredó de su padre, ex representante nacional en este deporte.
En 2025, Wilson fue una de las piezas clave que llevó a la Selección Mexicana Femenil de Rugby 7s a conquistar el bicampeonato del Rugby Américas North (RAN) 2025, título que además les valió la clasificación a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026.
Actualmente, su mirada está puesta en la posibilidad de alcanzar el profesionalismo en cualquiera de sus dos pasiones. Entrena a diario con un plan riguroso que además equilibra con sus estudios universitarios en Terapia Física y Rehabilitación en la Universidad Anáhuac de México.
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PRÓXIMA
PARADA:
LAS GRANDES LIGAS
CARLOS SANDOVAL es uno de los nombres más prometedores del beisbol mexicano. El outfielder de 17 años, nacido en Gómez Palacio, Durango, pero forjado en el sistema de los Sultanes de Monterrey, selló su primer gran vínculo con el beisbol profesional al firmar un contrato con los Astros de Houston, una de las organizaciones más prestigiosas de las Grandes Ligas.
“El beisbol llegó a mi vida a los cuatro años por mi abuelo, pasamos por el campo en Gómez Palacio y le dije que yo quería jugar beisbol”,
dijo el joven jardinero, quien inició su formación como catcher dentro del programa de desarrollo de los Fantasmas Grises. El punto de inflexión en su trayectoria ocurrió durante el torneo Rising Stars de la Liga Mexicana de Beisbol. En la justa de prospectos, Sandoval destacó como
líder de cuadrangulares, con tres, y además se coronó campeón del torneo con la novena regiomontana Carlos presume la inusual habilidad de ser bateador ambidiestro y además destaca por su poder al bat, sus velocidad en las bases y su brazo.
El taekwondoín jalisciense se coronó campeón mundial juvenil en Tashkent 2026 y en el quinto mexicano en lograr un título juvenil y el primero en 16 años, desde los triunfos de 2010. Además, ha mantenido una trayectoria destacada con títulos en el US Open, Abierto de España y Colombia y éxitos en torneos continentales.
BEISBOL
GUILLERMO CORTÉS, Deporte: Taekwondo Lugar de nacimiento: Guadalajara Edad: 16 años
HISTÓRICO
EL COSMOS DE PELÉ
Por Patrick Charles
Hubo un día en que Nueva York brilló con el Rey. “No vine aquí por el dinero. “Vine para que el futbol sea tan grande en este país como lo es en el resto del mundo”, dijo Pelé, ya tricampeón mundial, cuando llegó a la capital del mundo, pero no del futbol.
El concepto del “Cosmos de Pelé” fue un movimiento cultural y simbólico en el que el ‘O Rei’ dejó una huella indeleble. Según David Goldblatt en su obra The Ball Is Round, Pelé no fue solo un deportista, sino el primer gran ícono global del deporte moderno.
Estados Unidos le dio la bienvenida en los años 70 en el equipo New York Cosmos. Era el 11 de junio de 1975. Su estancia duró dos años y 64 partidos.
El futbol llegaba a una tierra donde no era luminoso. Sin embargo, Pelé fue el eje central de personalidades políticas, artísticas y atlé
ticas. Según crónicas de The New York Times, durante su tiempo en Nueva York, su “Cosmos” personal se cruzó con figuras como Andy Warhol y Mick Jagger, elevando el estatus del futbolista a estrella de Hollywood (o de Broadway).
También coincidió con grandes figuras del futbol, como Franz Beckenbauer, legendario defensa alemán; Giorgio Chinaglia, delantero italiano; Carlos Alberto Torres, capitán histórico de Brasil, y Johan Neeskens, figura del futbol neerlandés.
Este fenómeno permitió que, por primera vez, el balompié en Norteamérica se percibiera como algo vocacional y aspiracional, rompiendo barreras de clase y origen étnico gracias a su carisma.
La investigación sobre su legado indica que Pelé fue un pionero en la construcción de su marca personal, incluso antes de la comu
DERROCHANDO
Pelé se quita la marca de dos jugadores del Dallas Tornado.
MAGIA
EL REY
DEL COSMOS
Edson Arantes do Nascimento fue la principal atracción del futbol en EE. UU.
nicación digital masiva. Según su autobiografía, Pelé: My Life and the Beautiful Game, su “Cosmos” es un sello presente en la revista Cosmos y otros medios de la época, donde se proyectaba una imagen de perfección física y moral.
Según análisis de la Harvard Business Review sobre marketing deportivo, Pelé llenó un vacío histórico, estableciendo un estándar que parece inalcanzable para las generaciones futuras.
El legado del “Cosmos de Pelé” sigue vivo en la estructura actual de la industria deportiva. Según el documental Once in a Lifetime, cada vez que un club ficha a una estrella para expandir su mercado internacional, se enfoca en el manual que Pelé escribió en Nueva York.
“Digan conmigo tres veces: ¡Amor! ¡Amor! ¡Amor! Por favor, ayuden a los niños, ayuden a los desamparados. Es mi único deseo en este momento de despedida”. Estas son, quizás, sus palabras más famosas en Nueva York, pronunciadas ante 75,000 personas en su último partido.
Su cosmos fue el Big Bang del futbol moderno. Y hasta hoy, se sigue contando su historia.
CAPITÁN ESTRELLA
Pelé intercambia la bandera de Brasil con Kyle Rote Jr., del Dallas Tornado.
ÍDOLO EN NY
Pelé salió del retiro para unirse al Cosmos de Nueva York en 1975.
SCORECARD
él ha tenido que elegir un camino como profesional. Los Royals lo seleccionaron con la sexta elección del draft de 2024 y lo convirtieron en bateador de tiempo completo.
ÚNICO EN SU TIPO
¿POR QUÉ NADIE INTENTA REPLICAR EL ÉXITO DE DOBLE FUNCIÓN QUE HACE A SHOHEI OHTANI TAN GRANDE Y TAN POPULAR?
POR STEPHANIE APSTEIN FOTOGRAFÍAS DE ERICK W. RASCO BEISBOL
EL BÉISBOL es famoso por ser un deporte imitador. El cerrador estelar, el shift defensivo en el infield, poner a tu mejor bateador en segundo turno… todas estas estrategias, inicialmente , curiosidades, terminaron extendiéndose por todo el juego. Y, sin embargo, lo más asombroso que ocurre hoy en el beisbol está limitado a Los Ángeles, donde , desde su llegada en 2018 procedente del beisbol profesional japonés (NPB), el bateador designado y pitcher abridor de los Dodgers, Shohei Ohtani, hace historia casi cada vez que pisa el campo. La mayoría de los profesionales tanto batearon como lanzaron cuando eran niños. Entonces, ¿por qué la estrella de dos vías parece ser un caso único?
“Creo que todo empieza con el hecho de que solo ha habido una persona en la historia del beisbol que ha tenido un éxito extraordinario haciéndolo”, señala J.J. Picollo, gerente general de los Royals, cuyo
equipo cuenta con uno de los pocos jugadores activos con posibilidades de lograrlo. “El resto no ha sido lo suficientemente bueno en ambas facetas como para sostenerlo. Así que… es realmente difícil”.
En la última década, un puñado de jugadores lo ha intentado. El pitcher derecho Michael Lorenzen, quien jugó como jugador de doble función en Cal State-Fullerton, participó en 29 juegos como jardinero para los Reds en 2019. Los Rays permitieron que el zurdo Brendan McKay y el segunda base de ligas menores Jake Cronenworth, quienes habían lanzado y bateado en la universidad, intentaran hacer ambas cosas ese mismo año, pero ninguno duró mucho.
El candidato actual más evidente es, probablemente, el prospecto de los Royals Jac Caglianone, de 23 años, quien tuvo un slugging de .760 y promedió 10.3 ponches por cada nueve entradas en sus tres temporadas en Florida. Pero incluso
“No es que estuviéramos en contra de que fuera un jugador de dos vías”, dice Picollo. “Simplemente, nos gustaba más como bateador que como pitcher cuando era amateur, pero eso no significa que no nos gustara como lanzador. Nuestra idea al inicio fue: asegurarnos de que se enfoque en batear, y si en algún momento lo hace bien, entonces podemos pensar en que lance”. (Ese es el único orden que realmente tiene sentido, incluso para alguien con más talento como pitcher: batear depende mucho de desarrollar un catálogo mental de cómo se mueven los lanzamientos, así que un jugador no puede permitirse concentrarse primero en lanzar y perder uno o dos años de repeticiones al bate.)
Resulta que si Caglianone hubiera bateado un poco peor el año
MR. DO-IT-ALL
Ohtani lleva tres temporadas en las que tuvo al menos 3.4 WAR en la loma y en el plato. Ningún jugador lo ha hecho al menos una vez.
pasado, quizás hoy sería un jugador de doble función. Los Royals lo pusieron a hacer lanzamientos largos a inicios de 2025 y planeaban darle una oportunidad como pitcher a mitad de temporada en Doble A. Pero destrozó el pitcheo de la Texas League, fue promovido a Triple A a mediados de mayo y ya estaba en Grandes Ligas en junio. “Pensamos que si iba a pasar tiempo en ligas menores, podríamos ayudarlo a desarrollarse como pitcher”, dice Picollo. “Pero avanzó tan rápido que no tuvimos tiempo para eso”. Caglianone parece bastante satisfecho con ese resultado, aunque Picollo admite que el equipo se preocupaba por el impacto emocional de especializarse. “Creo que hay una parte mental en esto”, dice. “Los jugadores de dos vías pierden parte de su identidad cuando no se les permite hacer ambas cosas”. En casi todos los demás aspectos, sin embargo, los riesgos de hacer ambas cosas superan los beneficios, al menos, desde la perspectiva del
De forma menos dramática, el jugador simplemente podría cansarse. La temporada pasada, la primera de Ohtani haciendo ambas cosas con los Dodgers desde su segunda cirugía de codo en 2023, sus números ofensivos fueron notablemente peores alrededor de sus aperturas como pitcher. Ohtani tuvo 14 apariciones en la loma, con efectividad de 2.87 en 47 entradas, y bateó para .282 con slugging de .622 en 2025, lo mejor de la Liga Nacional, con una relación de bases por bolas a ponches de 0.58. Pero en los días en que lanzaba, esos números bajaban a .214, .536 y 0.40, respectivamente; y al día siguiente eran aún peores: .147, .294 y 0.17. Y el patrón siguió en los playoffs. Durante gran parte de la Serie Mundial de 2025, Ohtani insistió en que su bajón ofensivo no estaba relacionado con el trabajo que realizaba como pitcher. También hay problemas estructurales, algunos pequeños pero que afectan a todos. En los
LOS RIESGOS DE HACER AMBAS COSAS SUPERAN LOS BENEFICIOS, SEGÚN EL EQUIPO.
equipo. El más importante es el riesgo de lesión. El peor escenario es que tu estrella de doble función se lesione como pitcher y entonces también la pierdas como bateador. El mánager de los Dodgers, Dave Roberts, reconoció el año pasado que hay momentos en los que le preocupa que la búsqueda de grandeza de Ohtani como lanzador le quite grandeza como bateador. “Hay un costo”, dijo Roberts.
entrenamientos de primavera, a veces, Ohtani se pierde prácticas defensivas de pitchers para poder tomar práctica de bateo. En los días que abre, su calentamiento le impide asistir a la reunión de bateadores. Cuando regresaba como pitcher, el equipo no quería perderlo en la alineación, así que en lugar de enviarlo a una rehabilitación en ligas menores, los Dodgers reorganizaron a sus pitchers para
permitirle hacer aperturas de una o dos entradas en Grandes Ligas mientras recuperaba fuerza. Todo esto vale la pena si tienes al mejor jugador de la historia del deporte. Pero ¿y si fuera cualquier otro?
Picollo cree que la próxima estrella de dos vías podría lanzar como relevista, para facilitar la gestión de su carga de trabajo. Pero eso añade aún más problemas logísticos. Por ejemplo, si un jugador inicia un juego como pitcher y también como bateador designado, el equipo puede reemplazarlo en la loma y mantenerlo como bateador designado. Pero no sucede lo mismo con un relevista: cuando sale del juego, el equipo pierde al bateador designado. Y también están cuestiones más simples, como cómo podría calentar en el bullpen sin afectar sus turnos al bate, aunque Ohtani logró hacerlo en la final del Clásico Mundial de Beisbol de 2023, que cerró para Japón.
Otro elemento que separa a Ohtani del resto es el poder de
negociación que ha tenido. Ya era considerado un gran prospecto como amateur, y anunció en su último año de preparatoria que daría el salto directo a MLB como pitcher, en lugar de jugar primero en Japón, como hace la mayoría. Aun así, los Nippon Ham Fighters lo eligieron con la primera selección del draft de 2012 y lo convencieron de quedarse prometiéndole que podría hacer ambas cosas. Una vez que
FOTOS: ANDY LYONS; WESLEY HITT; MICHAEL REAVES/GETTY IMAGES
BAT MEN
Mientras Lorenzen (izquierda) cumplió una doble función para los Rojos, KC ha mantenido al ex-Gator Caglianone fuera del montículo.
demostró que podía tener éxito en ambas disciplinas como profesional, los equipos de MLB se apresuraron a permitirle continuar así.
¿Existe siquiera un escenario en el que otro jugador pueda presionar a una organización de esa manera? Picollo intenta imaginarlo. Sería difícil para cualquier amateur internacional, especialmente, de Latinoamérica, donde los jugadores suelen firmar a los 16 años. En cuanto a los jugadores del draft, reflexiona: “No quiero decir que sea descabellado, pero podría haber un escenario…”. Imagina al claro número uno del draft, proveniente de una gran conferencia, diciéndole al equipo que lo seleccione que no firmará si no le permiten hacer ambas cosas. “Creo que podría tener cierto poder para influir en quién lo selecciona y obtener esa oportunidad”, dice. “Solo que no sé quién sería ese jugador”.
Si sumas todo esto, no resulta tan sorprendente que no haya más de una estrella de doble función. Lo verdaderamente increíble es que exista siquiera una.
SCORECARD:
LAS 500 MILLAS DE INDIANÁPOLIS:
LA CARRERA QUE PERSIGUE A PATO O’WARD
INDIANAPOLIS 500 Y PATO O’WARD SE HAN ENCONTRADO DEMASIADAS VECES EN EL MISMO PUNTO: LA ÚLTIMA VUELTA, LA
POSIBILIDAD ABIERTA Y UN DESENLACE QUE
SIEMPRE CAE DEL OTRO LADO
POR ÁLVARO PIÑEIRUA
NDIANÁPOLIS 500 Y
PATO O’WARD mantienen una relación incómoda: la de un piloto que ha rozado la victoria lo suficiente como para entenderla pero no para tocarla. No es una deuda deportiva, es algo más preciso: una secuencia de finales que se repiten con distintas formas, siempre con el mismo desenlace.
O’Ward ha estado ahí. Demasiado cerca com o para simplificarlo como aprendizaje, demasiado lejos como para llamarlo destino cumplido.
En 2022, la carrera se decidió en la última vuelta. Lideraba cuando
Marcus Ericsson lo superó en un duelo limpio, directo, sin margen para el error. En 2023, el margen tampoco existió: volvió a encontrarse con Ericsson, esta vez en la vuelta 193. Intentó el adelantamiento por dentro, el espacio se cerró hacia el pasto y el impacto contra el muro lo dejó fuera a siete giros del final.
En 2024, la derrota cambió de forma, no de fondo. Tomó la punta en la última vuelta. Esta vez sí parecía suyo. Pero en la curva tres, Josef Newgarden ejecutó una maniobra que no estaba en el guion: un
APRENDIZAJE
Pato O’ward ha estado cerca de ganar las 500 millas, en 2022, le ganó Ericsson; en 2023, perdió tras un choque contra el muro; en 2024, perdió por 0.3416 segundos.
adelantamiento al límite, milimétrico, definitivo. La diferencia: 0.3417 segundos. O’Ward no protestó. Llegó al pit lane, se quitó el casco y se sentó. A veces, el silencio es la única forma de procesar lo que no tiene explicación inmediata. En 2025, el resultado fue menos estridente pero igual de elocuente: tercero, mientras Alex Palou se llevaba la victoria. Otra vez, cerca. Otra vez, insuficiente.
La dimensión de esa frustración se entiende solo cuando se mira de frente el tamaño de la carrera. La Indianapolis Motor Speedway no
es solo un circuito: es una institución del deporte moderno. Nació en 1909 bajo la visión de Carl G. Fisher y desde entonces ha construido una liturgia propia.
El óvalo, primero de grava y alquitrán, pronto se volvió intransitable. La solución fue radical: 3.2 millones de ladrillos que le dieron identidad permanente. The Brickyard no es un apodo, es un origen.
La primera edición, en 1911, la ganó Ray Harroun en el Marmon Wasp, sin copiloto y con un elemento que cambiaría la historia del automovilismo: un espejo retrovisor improvisado. Desde entonces, la carrera se ha detenido solo por las guerras mundiales. Todo lo demás ha seguido.
Hoy, el Speedway es el recinto deportivo con mayor capacidad del planeta. Pero Indianápolis no se explica en cifras. Se explica en ritua -
les: un mes completo de actividad, clasificaciones a cuatro vueltas, 33 autos alineados de tres en tres y un himno –“Back Home Again in Indiana”– que convierte el silencio en atmósfera.
En ese contexto, ganar no es solo cuestión de velocidad. Es una jerarquía histórica. Solo cuatro pilotos han alcanzado las cuatro victorias:
A. J. Foyt, Al Unser, Rick Mears y Hélio Castroneves. Ninguno lo hizo rápido. Ninguno lo hizo fácil.
ESA ES LA ESCALA REAL DEL DESAFÍO.
La carrera también forma parte del mito mayor del automovilismo: la Triple Corona. Graham Hill sigue siendo el único piloto que ha conquistado Monaco Grand Prix, 24 Hours of Le Mans y las 500 Millas. Fernando Alonso se quedó a una pieza. Indianápolis fue la que faltó.
MÍTICA
La pista de Indianápolis es una de las más importantes del mundo motor y el mexicano toca la puerta por lograr una victoria.
México tampoco tiene aún un ganador en esta pista. Y por eso la historia de O’Ward pesa distinto. No es solo su carrera. Es una posibilidad abierta.
Tres veces ha estado al alcance. Tres veces se ha escapado con precisión quirúrgica: una maniobra, un contacto, tres décimas. Indianápolis no suele conceder segundas oportunidades rápidas. Pero tampoco olvida a quienes la desafían lo suficiente.
La historia de O’Ward ahí sigue en curso. Y cuando cambie el final –si cambia– no será una sorpresa. Será la consecuencia de todo lo que ya estuvo a punto de ocurrir.
A ALEXA GRASSO
CAMPEONA
COMO SUCEDE EN LAS mejores historias, el camino de Alexa Grasso ha estado lleno de altibajos.
A
LEXA GRASSO está en reconstrucción. Después de tocar la cima (cuando sometió a Valentina Shevchenko y se convirtió en la primera mexicana campeona en la historia de la UFC) lo que vino no fue una consolidación. El cinturón de peso mosca apenas se sostuvo durante dos defensas: un empate en septiembre de 2023 que dejó inconclusa la historia ante Shevchenko y una trilogía en la que la exmonarca recuperó el título por decisión unánime. Ahí terminó el reinado.
A partir de entonces, el cuerpo le pasó factura. Una fractura en una pierna la alejó del octágono hasta mayo de 2025, cuando cayó ante Natalia Silva. Meses después, una lesión de rodilla la hizo bajarse de su combate ante Rose Namajunas. Sin embargo, entre las dudas apareció una certeza. Su nocaut sobre Maycee Barber en marzo de este año (una combinación de 1-2 que coronó un intento de mataleón) no solo fue reconocido por la UFC como uno de los mejores momentos del año: fue un mensaje. Grasso no terminó su historia, apenas escribe el siguiente capítulo.
/
Por Rodrigo Corona
¿QUÉ HA SIDO LO MÁS DIFÍCIL EN TU CARRERA?
Las lesiones. Es lo único que realmente me ha costado, porque disfruto todo lo demás. Me han atrasado y me han dejado fuera en momentos clave. La más complicada fue la de 2021, una de ligamento cruzado. Me lesioné en mi primera pelea con Maycee Barber, en el tercer asalto, y tuve que esconderla para terminar y ganar la pelea.
¿CÓMO FUE LA RECUPERACIÓN DE LA LESIÓN DE 2021?
Fue larga. Estuve un año completamente parada, con rehabilitación y mucha terapia. Fue duro porque pasan muchas dudas por tu cabeza: si vas a volver igual, si tu cuerpo va a responder. Pero tienes que enfocarte en hacer el trabajo.
¿TE COSTÓ REGRESAR?
Sí, mucho. Tuve que trabajar la parte mental porque aparecen muchos miedos, pero eso también se entrena. Hay coaches, psicólogos, gente que te ayuda a enfocarte, a visualizar y a mantener pensamientos positivos. Si la mente no funciona, el cuerpo tampoco. Y, aun así, el miedo a volver a lesionarte siempre está presente.
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¿QUÉ SIGNIFICÓ CONVERTIRTE EN LA PRIMERA MEXICANA CAMPEONA DE LA UFC?
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¿QUÉ APRENDISTE DE LA DERROTA ANTE SHEVCHENKO, CUANDO PERDISTE EL TÍTULO?
Mantenerse como campeona es muy difícil. En mi caso, mi rival hizo mejor su trabajo esa noche. Las derrotas enseñan mucho. Entendí que tenía que mejorar en el jiu-jitsu y en mi trabajo en el piso. Me he convertido en una peleadora más completa.
¿CÓMO TE HAS SENTIDO ESTE AÑO, LUEGO DE SUPERAR TODAS ESTAS LESIONES?
Las lesiones me han enseñado que no importa el estado físico en el que esté, siempre soy una oponente dura y difícil de vencer. Estoy orgullosa de eso, de intentarlo incluso cuando he tenido campamentos divididos entre entrenar y rehabilitarme.
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Me sentía muy feliz de estar ahí y de ver todo el camino recorrido para llegar a ese momento. Entrenamos muchos escenarios, teníamos varias estrategias, y todo salió natural porque lo habíamos repetido muchísimo. Fue exactamente como lo había visualizado.
¿CÓMO CAMBIÓ TU VIDA AL CONVERTIRTE EN CAMPEONA?
No cambió mucho. Sigo siendo la misma persona, solo que más gente me conoce. Mi vida diaria sigue igual. Mi mamá me ayuda mucho a mantener los pies en la tierra. Me dice: “Sí, campeona y lo que quieras, pero aquí tú trapeas y ayudas a limpiar”.
¿QUIÉN ERES FUERA DEL OCTÁGONO?
Soy la misma persona. Me gusta leer, estar con mis perros, ver películas y pasar tiempo con mi familia. Me encanta ir al cine con ellos o salir a caminar a un centro comercial. Llevo una vida tranquila.
¿QUÉ VERSIÓN DE TI AÚN NO HEMOS VISTO?
En mi última pelea (ante Barber) venía con mucha furia, después de meses fuera y con ganas de ganar. Me di cuenta de que puedo ser más agresiva. Siempre he sido muy técnica y eso no va a cambiar, pero ahora también puedo sacar ese “monstruo” que llevo dentro. Lo van a ver más seguido.
¿QUÉ LE DIRÍAS A LA ALEXA GRASSO QUE EMPEZÓ EN LA UFC?
Le diría que todo lo que ha soñado se va a cumplir. Que entrene muy fuerte, que todo lo va a hacer bien y que confíe en ella.
GABRIELA JAQUEZ
“ESTOY COMPROMETIDA CON MÉXICO”
ES LA NUEVA CARA DE UNA EXITOSA DINASTÍA DEL BASQUETBOL. DIVERTIDA Y VERSÁTIL EN LA DUELA, AQUÍ, LA HISTORIA DE LA MEXICANA QUE LLEGÓ A LA WNBA.
POR ALEJANDRA GONZÁLEZ C.
Es Gabs o, preferiblemente, Gabriela, me corrige mientras esboza una sonrisa al otro lado de la pantalla. A Gabriela Jaquez le gusta ser nombrada con toda la arquitectura de su nombre, –desde el impulso gutural de la G hasta el cierre expansivo de la A– uno que ya está escrito en los libros de historia del basquetbol mexicano. Hace solo unos días, Jaquez fue seleccionada por el Chicago Sky como el pick número 5 en la primera ronda del draft de la WNBA, apenas unas semanas después de haber liderado a las Bruins de UCLA hacia su primer título en la NCAA con una actuación de antología: 21 puntos, 10 rebotes y cinco asistencias. El rigor con su nombre dista de ser un capricho. Su padre, Jaime Jaquez, se esmeró en darle a cada uno de sus hijos un nombre en español –Marcos, Gabriela y Jaime–, una decisión deliberada para honrar las raíces mexicanas de su familia.
SPORTSILLUSTRATED: Gabriela, creciste en un entorno en que el basquet era una parte inherente de tu familia… ¿jugarlo fue una elección o sentiste que era un legado que no tenías permitido rechazar?
GABRIELA JAQUEZ: Para mí, el basquetbol fue una elección que yo quise tomar y en la cual quise forjar una carrera. Mientras crecía, mi familia quería que probara muchas cosas. Me inscribieron en danza, basquetbol, softbol, futbol, probé el voleibol, hice un poco de atletismo. Simplemente, quería estar activa y creo que mis padres vieron los beneficios;
ellos se beneficiaron de jugar basquetbol universitario. Y, aunque sé que estaba en mi sangre, nunca me presionaron diciéndome que tenía que jugar. Fue algo de lo que me enamoré por mi cuenta; es algo que realmente disfruto.
SP: ¿Cuáles son tus primeros recuerdos con el basquet?
GJ: Simplemente, mis padres dándome un balón cuando era pequeña junto a mis hermanos. Recuerdo mi primer partido de basquetbol organizado; recuerdo que una de mis mejores amigas estaba en el equipo, ella ya había jugado un año antes y yo pensaba: “No sé muy bien qué estoy haciendo”.
Estaba muy muy nerviosa, pero muy emocionada. Mi mamá era la entrenadora y fue muy divertido. Recuerdo que mi papá me dijo que notó que yo era la única que saltaba por el rebote.
SP: Tu abuelo Ezequiel es la raíz de este gran árbol deportivo, ¿qué historia sueles recordar sobre él?
GJ: Mi abuelo es un tipo muy reservado. De hecho, apenas habla de sí mismo. Pero hay una pequeña cancha de basquetbol donde viven y recuerdo haber ido al parque un par de veces con mis abuelos, tirando al aro y creando recuerdos allí.
SP: Y sobre Jaime, ¿qué recuerdos tienes de ustedes dos jugando basquetbol cuando eran niños?
GJ: De niños, vivíamos frente a un parque que también tenía una cancha de basquetbol, y tengo un hermano menor también, Marcos. Entonces, los tres íbamos al parque a jugar. Recuerdo ver a mi hermano mayor, Jaime, ir todos los días después de la escuela a tirar y entrenar.
Muchas veces nos invitaba a mi hermano menor y a mí, algo que yo siempre agradecí, porque era una chica joven a la que de pronto la ponían a jugar con todos esos chicos. A veces, eran intimidantes, pero no me importaba. Lo disfrutaba. Veía cómo Jaime trabajaba arduamente y sabía que si quería ser buena como él, tenía que hacer lo mismo. Así que lo hice.
SP: ¿Existe alguna rivalidad fraternal entre ustedes?
GJ: Somos competitivos, obviamente, cuando jugamos el uno contra el otro, pero no com-
petimos por ver quién es mejor. Honestamente, creo que los medios se divierten con eso, pero a nosotros no nos importa. No pensamos así. Solo nos apoyamos mutuamente.
SP: Creciste en una familia de atletas: tu mamá, tu papá, tu abuelo, tus hermanos… ¿qué aprendiste de ellos?
GJ: Mis padres jugaron basquetbol universitario y nos entrenaron durante mucho tiempo. Mi mamá fue principalmente mi entrenadora; ella me enseñó los fundamentos del basquetbol, creó los cimientos de mi juego y, a partir de ahí, pude construirlo. Mi papá siempre me enseñó la importancia del trabajo duro, de esforzarme si quería ser grande. No sería quien soy sin ellos.
SP: Hablando de tus raíces… Has estado en México antes, ¿qué recuerdas de haber visitado la tierra de tu familia?
GJ: Mi familia vive en Zapotlanejo, cerca de Guadalajara, de ahí es mi abuela. Recuerdo haber ido de pequeña para una boda que fue muy grande y extravagante; recuerdo ver a todos los miembros de mi familia, pasar el rato con mis primos, caminar por la plaza... sentir el calor, comer paletas y fruta.
HISTÓRICA
En la final de la NCAA, Gabriela Jaquez firmó una actuación histórica de 21 puntos, 10 rebotes y cinco asistencias.
Tengo muchos recuerdos divertidos allá. Las fiestas en México son enormes, especialmente, con mi familia. Recuerdo haberme quedado, literalmente, dormida en dos sillas durante el after de la boda, y luego despertarme y empezar a bailar de nuevo.
SP: ¿Qué significa México para ti, a nivel personal?
GJ: Significa mucho. Es un honor poder jugar para la selección nacional mexicana y representar a todo un país... Mis experiencias han sido asombrosas y jugar basquetbol en la FIBA me ha ayudado con mi futura carrera en la WNBA. Mis compañeras en México son increíbles; me recibieron con los brazos abiertos y son personas fantásticas. Además, son muy buenas. Pero necesitamos el apoyo del país; si quieren vernos triunfar, necesitamos ese respaldo. A veces no está ahí, lo cual es triste porque tenemos el potencial y me duele. Por eso quise jugar para México, para poner algo en marcha. Creo que todo el país lo merece, estas chicas lo merecen. Trabajan arduamente. Estoy muy agradecida de ser parte de esto y representar a un país tan maravilloso. Espero que podamos obtener más apoyo, ganar partidos y, tal vez, ir a los Juegos Olímpicos algún día.
SP: ¿Qué te llevó a querer jugar para México? ¿Cómo fue ese proceso?
GJ: Se pusieron en contacto conmigo un par de veces cuando era más joven, pero no estaba lista; era un paso muy grande estar lejos de mi familia y de mis padres por mucho tiempo en México. Pero conforme crecí, me dije: “Vale”.
En ese entonces, la entrenadora era Lindsey Harding, hablé con ella y sentí que ya era lo suficientemen-
te madura y estaba lista. También quería ganar partidos para México. Lo merecen. Obviamente, sería un honor jugar para el Team USA también; son un equipo increíble y ganan todo el tiempo. Pero, para mí, se trataba de tomar una ruta distinta, crecer como jugadora de una forma diferente y tener un rol distinto, pero también crecer como persona y conectar con mi cultura.
SP: Habiendo sido parte de la selección nacional, ¿qué crees que le falta al país para pavimentar el camino a más jugadoras mexicanas en la WNBA?
GJ: Siendo honesta, falta mucho. El apoyo financiero para el equipo no está ahí, los recursos no están ahí. Es triste. Me pregunto “¿debería decir esto?” y sí, debo hacerlo, porque puedo. Y como dije, si queremos ganar e ir a los Olímpicos, hay que decirlo.
Yo estoy comprometida con México, estoy aquí por una razón y quiero vernos tener éxito. El talento existe, no quiero que la gente piense que no; hay un talento asombroso en México. Necesitamos el apoyo de la Federación para respaldar financieramente al equipo y asegurar que tengamos campamentos de entrenamiento adecuados para estar preparadas para los torneos.
En la AmeriCup, estuvimos muy cerca de vencer a Puerto Rico, pero el estilo del campamento de entrenamiento no estaba diseñado para que tuviéramos un éxito total. Somos trabajadoras, no nos vamos a quejar, pero, al mismo tiempo, podríamos ser mucho mejores. Voy a empezar a alzar la voz porque es en lo que creo. Espero que la gente me escuche. He venido a México por una razón y quiero cumplir con mi parte.
Su postura es, por supuesto, la consecuencia lógica de una mentalidad forjada en el rigor deportivo Westwood, el corazón de UCLA.
SP: Cuando estabas en tercer grado y tenías me parece que ¿ocho años? escribiste en un papel que jugarías para UCLA algún día, ¿qué recuerdas de ese momento?
GJ: Estaba en un campamento de basquetbol. Para mí, eso representaba lo comprometida que estaba con conseguir lo que quería. Si veo algo y lo quiero, voy a trabajar por ello y nadie me va a detener. No todo el mundo va a creer en ti, pero tú tienes que creer que verdaderamente puedes hacerlo. Y yo lo hice.
“EL BASQUETBOL ME HACE FELIZ, DISFRUTO ESTAR EN LA CANCHA, JUGAR, DEFENDER, ANOTAR, REBOTEAR, COMPETIR. ESA PARTE DE MI INFANCIA SIGUE EN MÍ”.
CHICAGO SKY
Tras hacer historia con UCLA, Jaquez fue seleccionada por las Chicago Sky para la temporada 2026 de la WNBA.
Un día, mi mamá y yo estábamos en el garaje y encontramos la nota, ella la había guardado en nuestro archivador. Se nos escaparon las lágrimas porque estábamos muy orgullosas.
SP: ¿Qué parte de esa chispa conservas todavía? Especialmente, ahora que te unes a una liga donde la esencia pura del deporte puede ser fácilmente eclipsada.
GJ: El basquetbol me hace feliz. Disfruto estar en la cancha, jugar, defender, anotar, rebotear, competir. Es algo que genuinamente me hace feliz y me encanta hacer. Creo que esa parte de mi “yo” de la infancia sigue en mí.
SP: Después de esa actuación en la final de la NCAA tengo que preguntarte, ¿de dónde viene esa templanza? ¿Cómo logras producir tales resultados cuando la presión es máxima?
GJ: Abordo cada partido de la misma manera. Tengo una rutina que sigo para asegurarme
de que mi preparación es la adecuada. Si sabes que has trabajado, estás preparada para el momento. Estaba emocionada por jugar, pero, al mismo tiempo, tuve que tranquilizarme para no sobreexcitarme, porque me conozco: si estoy demasiado acelerada, no sale bien.
Estaba lista para competir. Tenía la mentalidad de que no se nos iba a negar nada y que íbamos a ganar este campeonato nacional sin importar cómo se lograra.
SP: Ahora, menos de un mes después, llegas a las Chicago Sky, ¿cómo defines tu estilo de juego y cómo encajas en esa organización?
GJ: Mi estilo es agresivo. Tengo un motor de alta intensidad. Voy a rebotear, anotar, defender... un poco de todo. Creo que puedo encajar en muchos equipos, pero especialmente en las Chicago Sky. Mi rol se desarrollará conforme avance la campaña, así que no puedo decirte exactamente cuál será. Pero seré yo misma: ya sea que necesite defender a alguien difícil, estar lista para tirar o rebotear, estoy preparada.
SP: Tus dos mayores atributos son tu versatilidad y tu IQ de juego, ¿cómo los desarrollaste y qué tan consciente eres de ellos?
GJ: Quiero ser muy versátil porque así siempre puedes estar en el juego; si no estoy anotando mucho, aun así puedo afectar el partido. Eso es vital si quieres ser una buena jugadora, porque no puedes depender de una sola habilidad para mantenerte en la cancha. También creo que mi IQ se ha desarrollado con el tiempo; veo mucho basquetbol y tengo buen instinto para ello. Tengo buen sentido del espacio, de lo que está sucediendo y de mis compañeras. Me gusta jugar a partir de ellas. Eso también se desarrolla jugando pachangas (pickup basketball), algo que me encanta. Crecer jugando contra muchos chicos, con mis amigos y uno contra uno ayuda mucho.
SP: ¿Hay alguna jugadora de la WNBA cuyo juego se parezca al tuyo? ¿O alguien a quien mires como referencia?
GJ: Quizá la gente me compare con otras jugadoras, pero creo que juego como yo misma. Diría que juego como mi hermano mayor, Jaime. La gente me dice: “He visto videos
DUPLA JAQUEZ
Gabriela y Jaime Jaquez son los primeros hermanos mexicoamericanos en estar simultáneamente en la NBA y la WNBA.
de tu hermano y tuyos y juegan igual; él es la versión masculina y tú la femenina”. Es muy gracioso. Pero también he oído que juego como mi mamá. Sus compañeras de la universidad me han dicho que juego igual que ella. Mi mamá dice que yo soy mucho mejor de lo que ella fue jamás, pero aún necesito ver sus videos y sus mejores jugadas; no me los ha enseñado.
SP: Estás a punto de debutar en la WNBA, ¿qué le dirías a esa niña de ocho años que soñaba con jugar en UCLA?
GJ: Sigue trabajando duro. Sigue disfrutando de tu proceso y comparte esa alegría con los demás. Sigue esforzándote; puede que no veas los resultados que quieres hoy, pero los verás con el tiempo.
SP: Jaime y tú son los primeros hermanos mexicoamericanos en estar en la NBA y la WNBA simultáneamente, ¿qué palabras compartirías con él?
GJ: Estoy muy orgullosa de mi hermano por su carrera hasta ahora en la NBA. Ha hecho cosas increíbles y nos ha representado muy bien. Tengo mucha suerte de tener un modelo a seguir como él a quien admirar.
Mientras el mundo se alista para verla debutar en el mejor basquetbol del mundo, conviene tener presente su advertencia inicial para evitar confusiones cuando los cronistas narren sus futuras hazañas. Su nombre es Gabriela.
LAS LIBRETAS DE EFRAÍN
ANTES DE TOMAR DECISIONES DESDE LA BANDA, EFRAÍN JUÁREZ APRENDIÓ A HACERLO EN SILENCIO. EN LIBRETAS QUE LLENÓ DURANTE AÑOS, DONDE EL FUTBOL DEJÓ DE SER INTUICIÓN
POR MARIO PALAFOX
ay carreras que se explican con estadísticas. Goles marcados. Campeonatos ganados. Equipos dirigidos. La de Efraín Juárez no cabe en esas categorías. La suya se entiende mejor en los márgenes, en los espacios adonde nadie mira: en los túneles antes de salir a la cancha, en los aeropuertos a medianoche, en las páginas gastadas de más de 20 libretas donde un futbolista decidió, desde muy joven, que su historia no iba a terminar cuando dejara de jugar. Que apenas iba a comenzar. Empieza como muchas historias en México, en una cancha de Pumas. Un adolescente que crece bajo la exigencia silenciosa en Ciudad Universitaria, donde el talento nunca es suficiente si no viene acompañado de carácter, obsesión y algo más difícil de definir: la capacidad de ver lo invisible. “Yo ya veía el futbol diferente”, dice sentado en Cantera. “No solo jugaba, me preguntaba por qué hacíamos cada cosa”. No era normal. No a los 17. Pero Juárez ya empezaba a escribir.
LAS LIBRETAS:
UN ARCHIVO PARALELO
Hay una imagen que explica a Efraín Juárez mejor que cualquier estadística: no es un gol, no es un trofeo. Es una libreta. Papel gastado. Esquinas dobladas. Tinta acumulada durante años en vestidores, aviones, hoteles. Una libreta que no fue escrita por un entrenador, sino por un futbolista que todavía no tenía permiso de serlo.
“Cada año compraba una. Era como una necesidad, como si supiera que la iba a usar después”. Cada temporada, una libreta nueva. Sin excepción. Sin que nadie le pidiera que lo hiciera. No eran diarios emocionales ni notas técnicas sobre sus propias actuaciones. Eran documentos de trabajo donde alguien decidió, conscientemente, que quería ser entrenador incluso antes de dejar de ser futbolista. “Veía un entrenamiento que me gustaba y lo apuntaba. Veía
algo que no me gustaba, también lo apuntaba. Porque yo decía: ‘Esto no lo voy a hacer nunca cuando me toque’”. Esa frase –cuando me toque– no era especulativa. Era una certeza. En esas libretas estaban todos: Ferretti, Aguirre, Mohamed, Vucetich, Herrera, el Chepo, el profe Cruz. Técnicos distintos, filosofías opuestas, convertidos en materia prima. “Me obsesionaban los momentos difíciles. Cuando íbamos perdiendo 2-0 en el medio tiempo. ¿Qué decía el técnico? ¿Cómo miraba a los jugadores? Eso era oro para mí”. Mientras el resto del vestidor se duchaba, él escribía. Ya se estaba formando como entrenador en silencio. Ya compilaba su propio manual de liderazgo. Hoy, tiene más de 20 libretas. Cada una es un capítulo de alguien que ya sabía cómo terminaría su historia.
EL CAMPEÓN QUE
DESCUBRIÓ LA INSUFICIENCIA
Todo empezó en Perú 2005, con el Mundial Sub-17. Jesús “Chucho” Ramírez era el técnico y Juárez habla de él con particular reverencia porque fue el primero en mostrarle que el convencimiento puede hacer cosas que el talento solo no logra. “Chucho nos convenció de creer. Nos convenció de tirarte al piso en mitad del campo, visualizar y decir: ‘Mañana vamos a hacer un gran partido’”. Cuando ganaron el campeonato, no hubo euforia desbordada. “Porque nosotros, en nuestra cabeza era: ‘Es que para eso trabajamos’. Ya lo teníamos visualizado dos años atrás”. Ser campeón del mundo Sub-17 debería haber sido un punto de llegada. Para Juárez, fue una plataforma inestable que lo lanzó a territorios donde la victoria anterior no significaba nada. El FC Barcelona abrió la puerta. Él entró sin saber que daba a un callejón. Su año natural de mayoría de edad le impedía jugar en el segundo equipo. El primero tenía llenos sus
NO EMPEZÓ EN UN BANQUILLO. NI SIQUIERA EN UNA CANCHA. LA
HISTORIA DEL ESTRATEGA DE LOS FELINOS
COMENZÓ EN LOS MÁRGENES DE UNA LIBRETA, A LOS 17 AÑOS.
cupos de extranjeros. Pasó meses en La Masía entrenando con Busquets, Thiago, Bojan, Rafinha y un Messi recién debutado –sin competir un solo minuto oficial–. “Yo pensaba que sabía jugar futbol. Y no sabía jugar futbol”. El balón iba más rápido. El juego también. “Llegaba tarde a todo”. En las caminatas al entrenamiento se reían de él. “Me decían: ‘El mexicano no puede controlar una pelota’. Entonces me picaba y entrenaba en las tardes: 400 repeticiones contra la pared, toda la mañana. Porque si no dominaba el pase y el control, que para el Barça es la biblia, no había manera”. Observó también algo más permanente: el modelo del Barcelona estaba
diseñado para producir jugadores del Barcelona, no futbolistas para el mundo exterior. “Es un sistema muy egoísta. No preparan jugadores para el mundo. Preparan jugadores para un modelo. Y si no encajas perfectamente en ese modelo cuando te vas, estás perdido”. Finalmente, pidió salir. Fue a Barbate, un club de tercera división, porque necesitaba jugar. El objetivo era estar en el Sub-20 de México para el Mundial de Canadá 2007. No era el recorrido de un prodigio. Era supervivencia. El tiempo en Europa terminó. Y su camino era el mismo de unos meses atrás: regresar a Cantera. “Para mí, fue un fracaso”, reconoce sin rodeos. “Lloraba en el avión de regreso. No
quería regresar”, relata tras lo aprendido. “Yo no estaba listo para Barcelona. Era bueno, pero no lo suficientemente bueno para Barcelona”. Cuando regresó a México, llevaba el peso del fracaso percibido. Campeón del mundo a los 17. Entrenado en la mejor cantera del mundo. Y a los 19, de vuelta en casa. Bajo la tutela de Ricardo Ferretti, uno de los entrenadores más exigentes en la historia del futbol mexicano. Ferretti vio algo en Juárez que el jugador mismo había dejado de creer: potencial que había sido refinado, no destruido, por la experiencia de Barcelona. “Tuca no me mimó”, recuerda Juárez. “Demandaba todo. Dijo: ‘Has estado en Europa, cono-
MOMENTOS DE EFRAÍN 5
Hay cinco imágenes que sostienen la historia de Efraín: la libreta, Barcelona, el túnel del Azteca, los conos en Nueva York y Cantera.
ces la intensidad. Voy a hacerte aún mejor’. Y lo hizo”.
Juárez ganó el Clausura 2009. Esta no era la gloria que había imaginado a los 17. Era mejor, porque era real, porque era mexicana. Y era su primer sabor de algo que definiría el resto de su vida: ganar.
“Gané siete títulos como jugador”, sentencia Juárez. “Uno con Pumas, dos con Monterrey en la liga, una Copa, luego trofeos en Europa, en Canadá, en varios lugares. Pero primero en Pumas. Ese es en el que pienso cuando estoy luchando como entrenador. Porque me enseñó que ganar no tiene que ser glamoroso. Solo tiene que ser real”.
Luego vino el Celtic de Escocia. Anotó en Champions League, en Europa League, en la liga. Llegó incluso una oferta del Arsenal. “Me la creo. Y dejo de hacer cosas. Dejo de entrenar bien. Me empiezo a comer la cabeza pensando en qué coche me voy a comprar”. El año terminó sin jugar. La ilusión del éxito fue el castigo más rápido que recibió. El futbol escocés lo castigó con la frialdad de quien no perdona distracciones. Dejó de jugar. No fue convocado. El
año terminó en silencio. “Me confié. Pensé que ya estaba hecho”. Después, el Real Zaragoza. Con Javier Aguirre. Sin pretemporada. “Fui irresponsable. Tenía tres semanas para prepararme y me fui a Los Cabos en un yate con mi novia”. Silbidos en cada toque. Una liga que no le importaba de dónde venía. “Me exhibieron. Y lo peor es que tenían razón”. Sin victimismo, con diagnóstico: “No era el sistema, no era el técnico, era yo. Yo no estaba preparado”. Años después, cuando fuera entrenador, usaría esta historia sin suavizar nada como la lección central para sus jugadores. “El análisis fue claro: fui irresponsable. La evaluación fue: ‘¿Por qué lo hice?’ Porque no creía que el nivel fuera tan diferente. La mejora: eso no me volverá a pasar nunca”. Estas no son palabras bonitas. Son cicatrices. Son la prueba de que alguien pasó por el fuego y salió convertido en herramienta.
EL TÚNEL: DONDE NACE LA FE
Si hay un lugar donde la historia de Efraín Juárez se abre en dos, ese lugar es el túnel del estadio Azteca el 12 de agosto de 2009. México
1. Campeón del Mundo Sub-17 (Perú 2005) Tras su actuación en Perú, Juárez aceptó una oferta del FC Barcelona y se fue rumbo a España.
2. Título de Liga MX con Pumas (Clausura 2009): A su regreso de Europa, Tuca Ferretti canalizó la capacidad aprendida allá y eso ayudó al equipo a ser campeón.
vs Estados Unidos. Juárez tiene 21 años y la confianza tocada. Barcelona no funcionó como esperaba. Celtic terminó en la sombra. Sabe que no estará en los 11 iniciales.
“Para mí, fue todo,” recuerda. “Yo no me sentía listo, pero él sí me veía listo”. Aguirre no hace discurso. Solo le dice: ‘Vas a jugar’. En el minuto 15, Juárez comete un error. Le ganan la espalda. Es gol. 1-0 para Estados Unidos. Es el tipo de error que define carreras. Es el momento en el que un técnico puede demostrar confianza o miedo. Aguirre demuestra confianza. No lo saca. No le grita desde el banquillo. Lo deja ahí, como si dijera algo sin palabras: creo en ti sin importar qué. Creo en ti ahora mismo, en tu peor momento.
“El gol de Estados Unidos es por mi culpa. En el partido me decía: ‘Me va a sacar al 45. Me va a cambiar. Cayó el uno a uno de Israel Castro y yo: ‘Chao, me va a cambiar’. ¡No! El tipo confió en mí. Chamaquito, 21 años, jugándose la vida. Y a la postre es el desborde, el pase a (Miguel) Sabah y el gol del dos a uno”, relata Juárez con emoción.
3. Paso por Europa y Nueva York
Su vida de futbolista lo llevó a jugar al Celtic y Zaragoza. Pero en su vida como auxiliar técnico tuvo experiencia en el futbol de Noruega y de Bélgica. Además de la MLS con Nueva York.
4. Doblete con Atlético Nacional (2024):
Su primera experiencia como técnico fue en Colombia, cuando decidió tomar las riendas del equipo sudamericano. Asumió la responsabilidad de las decisiones técnicas y tácticas.
5. Técnico de Pumas de la UNAM (2026)
Tras el éxito obtenido en Colombia, Efraín intenta darle coherencia al proyecto de Pumas.
México gana 2-1. Juárez juega todos los minutos. Y entonces, después del partido, en el túnel otra vez –ese lugar donde el futbol se vuelve íntimo– Javier Aguirre lo espera. Lo abraza. Y le dice una frase: “Siempre confíe en ti, cabrón”.
Juárez no solo la recuerda. La vive cada día desde entonces. Esa frase termina en una libreta. Subrayada. Repetida. Convertida no en nostalgia sino en principio operativo. Años después, cuando sea entrenador, cuando tenga que decidir si mantiene a un jugador en la cancha después de un error o lo saca del campo, elegirá la versión de Aguirre. La versión que cree. Porque entiende algo que solo puede aprenderse en un túnel, en un momento de exposición total: que el liderazgo no es táctica. Es fe transmitida en el momento más oscuro.
“Cuando alguien confía en ti en ese momento, puedes hacer maravillas”. No es una frase bonita para una conferencia. Es el evangelio de su método. Porque entiende que el verdadero trabajo de un entrenador no es explicar formaciones. Es sostener a las personas cuando dudan si pueden.
Ese partido en el Azteca no cambió su carrera como futbolista. Lo cambió como hombre. Y años después, cuando Juárez sea el que está en el banquillo, será Aguirre quien lo guíe desde la memoria. Será el abrazo en el túnel lo que le diga cómo comportarse en los momentos donde todo pende de un hilo de confianza. Lo que ocurrió en el túnel del estadio Azteca al final de ese partido es, quizás, el momento más formativo de toda su carrera. No porque ganaran –aunque ganaron– sino por lo que Javier Aguirre le transmitió en cuatro palabras. “Javier no era un tipo tan expresivo con el jugador individualmente. Es lo que me cambia la vida”.
DOS CARRERAS, UN MISMO OBJETIVO
Durante años, Efraín Juárez fue dos cosas simultáneamente. Era el jugador que todos veían en las canchas. Y era el entrenador que nadie sabía que se estaba formando en silencio. En hoteles en Europa. En cafés de ciudades donde pasaba de mochila. En concentraciones largas donde sus compañeros dormían y él escribía.
“Yo ya sabía que quería ser entrenador”, explica con la claridad de quien siempre supo su destino. “No era una opción. Era algo que ya estaba decidido”. Pero no lo anunciaba. No buscaba aprobación. Lo construía. Metódicamente. Pacientemente. De forma que solo se revelaba cuando decidía contarlo. Y así llegó el momento tras su paso por el Vancouver Whitecap de la MLS. En Noruega, con Ronny Deila quien dirigía Vålerenga, una conversación simple que lo cambió todo. “¿Qué vas a hacer después del futbol?”, pregunta Deila. “Quiero ser entrenador”, contesta Juárez. Y entonces, la puerta se abre de forma inesperada. “Vente en las mañanas. Ve cómo planeamos una sesión. Vente en las tardes. Ve cómo analizamos al rival. Ve cómo preparamos las semanas”, le dijo Deila a Juárez tras ficharlo como lateral, pero también al ofrecerle enseñarle su método. Durante seis meses vivió una doble vida, finalmente, se sentía consistente. Entrenaba y jugaba por la tarde. Y por la mañana, iba a la oficina y aprendía. Hasta que llegó la llamada definitiva: Dei-
ENTREVISTA / SPORTS ILLUSTRATED
la, con una propuesta que no era cómoda porque era honesta. “No quiero que vengas de auxiliar y jugador. Quiero que te retires. Que vengas de auxiliar técnico”. Pausa. Silencio. “¿Yo qué te voy a ayudar? No tengo experiencia”, respondía Juárez. La respuesta de Deila no fue sentimental: “Porque quiero ayudarte a crecer. Y hay 12 latinos en el equipo y ninguno habla inglés. Tú vas a traducir. Tú vas a aprender. Y tú me vas a ayudar a mí”.
Una vida terminó. Pero solo para que otra comenzara.
DEL CONO A LA VISIÓN: EL MÉTODO
Su primer rol como entrenador no tuvo ningún glamour. Consistió, literalmente, en poner conos en la cancha. “Me decía: ‘Marca un espacio de treinta por treinta. Y yo lo medía a pasos. No tenía idea”. No lo presenta como vergüenza. Lo ve como el punto cero exacto, donde empieza todo.
De los conos pasó al análisis de video. Del análisis, a los entrenamientos individuales. Del trabajo individual, al scouting internacional. Lo que el City Football Group ofrecía era acceso a metodología, a cursos del Manchester City, a recursos que ningún curso UEFA puede dar. Pero Juárez entiende rápido que el acceso no es suficiente. “La única manera de mejorar es experimentarlo. La única manera de crecer es analizarlo después”.
Deila le dijo: “Lo que me traigas, lo convierto en oro. Confío en ti. Trae lo que veas”. Y Juárez empezó a viajar. Bulgaria. Uruguay. Dinamarca. Lugares que no son tendencia pero que guardan oportunidad. Los nombres que detectó –Thiago, Castellanos, Nusa, Raskin– se tradujeron en más de 250 millones de euros en transferencias. Pero los números son apenas confirmación de algo que ya sabía: que el desarrollo de jugadores no es magia. Es método. Es creer en lo que ves cuando nadie más lo ve.
“Para mí, desarrollar jugadores es lo más importante. Desde que llego a un club hasta mi último día, todos los jugadores tienen que estar en mejor nivel”. No es arrogancia. Es la medida con la que se juzga a sí mismo. Y es lo que posteriormente enseñará a sus equipos. Que los títulos son consecuencia. Pero lo que realmente importa es si la gente crece. Y entonces sucede lo inevitable, el querer ser el número uno y no el auxiliar que fue durante seis años. Deila sigue convenciendo a Juárez para que continúe con él en una nueva aventura. Pero la decisión ya está tomada cuando Juárez da la respuesta final. No es una respuesta sobre dinero o estatus o seguridad. Es una respuesta sobre la vida.
“Ya no estoy disfrutando. Ya quiero tomar la decisión. Ya quiero aventarme. Ya quiero saber qué es pararse siendo yo el responsable. La vida es muy chiquita y muy cortita”, comparte tras ser auxiliar en Estados Unidos y Bélgica.
NACIONAL, LA OPORTUNIDAD
La etapa de Efraín Juárez en el Atlético Nacional no comenzó en el banqui
llo, sino en una decisión personal: dejar de ser el que preparaba la semana para convertirse en el que decide el partido. Tras seis años como asistente, donde acumula sesiones, lecturas tácticas y control del día a día, llegó un punto de quiebre.
“Ya quiero tomar la decisión: quién juega, quién no juega, qué formación, cómo se presiona”, explica sobre ese momento en el que entendió que su crecimiento exigía asumir el mando. Rechazó continuar en un entorno cómodo –incluso con una oferta económica importante–. Su salida no tuvo red, convencido de que el siguiente paso implicaba riesgo, incluso fracaso: “Yo quiero tener fracaso, quiero saber qué es pararse siendo yo el responsable”.
Así apareció Nacional. Un equipo que marchaba en la parte alta de la tabla, pero que internamente tenía otro diagnóstico. “Estamos cuartos por la calidad, no por cómo juega el equipo”, le plantearon desde el club.
Juárez entendió entonces que su llegada no pasaba solo por ordenar lo futbolístico, sino por intervenir en algo más profundo. En Medellín, su enfoque no fue prioritariamente táctico, pese a contar con una plantilla competitiva. Su lectura fue estructural: la cultura. “Cambiar la cultura de un club es lo más difícil que puede haber como entrenador”, sostiene. Detectó un vestidor fragmentado, “no todos iban en el mismo barco” y asumió que ese sería el verdadero punto de partida. Con poco margen, “tenía que demostrar ya, siendo debutante, mexicano, en el club más grande de Colombia”, eligió construir desde lo colectivo. Ordenar al grupo antes que el sistema. Y cuando ese cambio hizo “clic”, el equipo respondió. Más que una evolución táctica, su paso por Nacional se explicó como una reconstrucción interna, donde el mayor logro no fue una pizarra, sino una cultura compartida.
Al final, ganó dos títulos y cuando la intención era continuar, se fue porque la directiva no respetó lo que había logrado y ahí terminó su primera aventura como técnico.
PUMAS: LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA IDENTIDAD
Cuando llegó a Pumas, el problema que encontró no era táctico. Era más fundamental. El club no sabía qué era. Quince años sin título. Diferentes tácticas, diferentes jugadores, diferentes filosofías. Pero nadie preguntaba lo central: ¿qué significa ser Pumas?
La respuesta que ofreció no fue elegante. “Para ser campeón hay que cagar sangre”. La intención era estratégica. Establecer estándares. Porque, para Juárez, lo táctico es secundario. “La táctica la cambias
BUEN AMBIENTE
Efraín Juárez ha logrado implementar una cultura de trabajo y esfuerzo en Ciudad Universitaria para que su equipo esté entre los mejores este semestre.
en una semana. La cultura te lleva años. Y la cultura es lo que determina si una institución tiene futuro”. Más de 25 salidas. Cambios de staff. Entrenamientos donde se pedía algo que parecía imposible porque era la única manera de construir lo que veía en su mente. “El staff tiene que estar a la altura. El doctor, la psicóloga, el utilero, el masajista. El que sale al campo tiene que salir con sangre en los ojos, porque eso se contagia”. Las críticas llegaron rápido: indisciplinados, demasiadas tarjetas, no juegan bien. Juárez lo escuchó sin defenderse. Entendía que durante la construcción, las métricas tradicionales no serían positivas. La verdadera medida era si el edificio quedaba sólido.
ENTREVISTA / SPORTS ILLUSTRATED
El plantel perdió 150 kilogramos de grasa corporal en total. Juveniles de 15 y 16 años empezaron a entrenar con el primer equipo. Y Keylor Navas y Aaron Ramsey –quienes venían del Real Madrid y París; del Arsenal y la Juventus– cumplieron una función que Juárez considera más valiosa que cualquier gol: era ser el primero en llegar y el último en irse.
“Si yo no ponía el ejemplo, ¿cómo le digo al niño de 18 años que tiene que llegar a las siete? Ahora lo ve en una figura que lo hace de manera natural. Eso es lo que nos dejó Aaron Ramsey: una cultura de alto rendimiento espectacular”.
Su liderazgo no es discursivo. Es conductual. “Yo no puedo exigirte algo que yo no doy”. Por eso confronta a los árbitros. Por eso se expone. No porque pierda el control, sino porque entiende que el equipo observa cómo reacciona el técnico ante la injusticia. Y si el técnico se queda callado, el equipo entiende que está bien vivir con ella. “No me llamen jefe. Lo odio. Porque el jefe da órdenes. El líder es con el ejemplo”.
LA FE COMO TÉCNICA
Si hay un hilo conductor en toda su historia, no es la táctica. No es el sistema. El hilo es la fe. Pero no la fe en abstracto. La fe en acción. La fe de Aguirre en el túnel cuando sostiene a un jugador joven en su peor momento. La fe de Deila en el aeropuerto cuando invierte en alguien que acaba de jubilarse. La fe de Juárez en sí mismo cuando todo indicaba que debería dudar. “Creo en la gente. Pero primero tienes que creer en ti”. La herencia de las libretas es eso: convicciones destiladas que pasaron por el fuego de la experiencia y salieron más fuertes. Sabe que la táctica sin fe es una arquitectura vacía. “Si el jugador no cree, no importa qué le enseñes. Pero
CREER
EN LA GENTE
Juárez sostiene que cambiar la cultura de un equipo es lo más complicado.
si cree, casi cualquier cosa es posible”. Por eso cuando vuelve a Pumas, lo primero que intenta no es cambiar la formación. Es restaurar la fe. Porque entiende que los títulos vienen después. Lo primero es la fe.
EL FINAL ABIERTO
Al caer la tarde en Cantera, cuando los entrenamientos terminan, cuando el ruido de los jugadores se desvanece, Juárez sigue en la cancha. A veces, en charlas con jugadores o con su equipo de trabajo. A veces, simplemente observa. A veces, escribe. Las libretas siguen ahí. Veinte
años después, el hábito no ha terminado. Solo ha evolucionado. Ahora escribe como técnico. “No puedes empezar cada semana desde cero. Tienes que avanzar páginas”.
Su verdadera obra no es un título que ganará. Es una construcción que llevó décadas. Hoy en día, dirige a Pumas. Mañana, probablemente Europa. “Yo me he construido a mí mismo durante 20 años”. No es arrogancia. Es la verdad de alguien que miró mientras otros solo ejecutaban, que escribió mientras otros solo vivían. Alguien que decidió, a los 17 años, que quería ser entrenador, cuidó esa decisión en silencio y, cuando llegó el momento, estaba completamente listo. No porque tuviera suerte. Porque había trabajado.
Las libretas estarán llenas. La fe estará intacta. Y sus sueños –un título con Pumas y dirigir en Europa, que no sea España– podrán finalmente realizarse.
SCORECARD
Y
vivieron
jóvenes por siempre
EL TRIUNFO DE LA CIENCIA SOBRE EL INEXORABLE OCASO BIOLÓGICO DEL ATLETA DE ÉLITE
POR ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO
urante siglos, la humanidad persiguió con fervor el elixir de la eterna juventud; la mítica quintaesencia capaz de detener el reloj biológico. Hoy, en una realidad despojada de la épica alquimista, la tarea pasó a manos de la ciencia, fría, precisa y algorítmica. La ilusión de las piedras filosofales ahora existe en las cámaras hiperbáricas.
Y en esta nueva realidad, un grupo selecto de individuos ha logrado desacoplar la edad cronológica del rendimiento físico y ha extendido su permanencia en el olimpo deportivo mucho más allá de lo que la naturaleza solía permitir.
Tom Brady, Lionel Messi, Cristiano Ronaldo, Novak Djokovic, LeBron Ja-
mes, Justin Verlander y Tiger Woods son el resultado de una metamorfosis estructural en el deporte de élite; la idea del deportista como un genio bohemio y autodestructivo ha sido sepultada por la del deportista como una entidad corporativa y científica del alto rendimiento.
El ortopedista Gerardo Meraz, quien lideró la unidad de traumatología deportiva de Cruz Azul en la temporada 2021-2022, considera que la causa primordial de esta eminencia sostenida reside en la superespecialización de la medicina. “Hoy en día, hay cirujanos específicamente para el futbol, para el basquetbol, cirujanos únicamente para el tobillo... una superespecia -
REY PREVENIDO
El astro de los Lakers, LeBron James, invierte millones de dólares en mantener su físico, como con el uso de cámaras de oxigenación para la reparación de tejido.
INCOMBUSTIBLES
Messi, con 38 años, y Cristiano Ronaldo, con 41, siguen siendo los máximos exponentes del futbol moderno gracias a los cuidados que tienen con su físico.
lización que hace que todo se haga mucho mejor”, explica.
Todos estos superhumanos tienen algo en común, subraya Meraz. “Todos se cuidan mucho, todos tienen una vida saludable, todos se cuidan, todos eliminan alcohol, tabaco, desveladas…”, dice.
La transformación de Lionel Messi, de 38 años, es, quizás, el caso más emblemático. Después de la Copa del Mundo de 2014, Messi abandonó la dieta de carnes rojas y refrescos que le provocaba náuseas y vómitos en el campo para adoptar los cinco pilares del célebre nutricionista italiano Giuliano Poser.
“Los futbolistas, con algunas excepciones, a menudo sufren las consecuencias de una mala nutrición”, le dijo Poser al Corriere del Veneto. “Verduras, frutas de la temporada y una buena agua mineral son el combustible esencial para nuestros músculos. Hay que reducir la ingesta de alimentos procesados o contaminados con pesticidas, herbicidas, antibióticos, medicamentos”, explicó.
Para estos deportistas, su cuerpo es una especie de motor de precisión que solo funciona bien si le dan la comida exacta que necesita para rendir al máximo. La nutrióloga Mayte Martínez, quien trabajó para la selección mexicana de futbol, así lo resume.
“A ver, mi labor es que el jugador llegue con la máxima energía que tiene su cuerpo disponible con todas sus reservas llenas, literal, como si fuera gasolina, una que tenga una muy buena gasolina, que tenga todos los tanques llenos, ¿para qué? Para que cuando esté en la cancha rinda al máximo, pero ¿qué pasa? Que también el cuerpo se desgasta y después tienes que recuperarlo a través de
la comida y de alimentos para que pueda seguir rindiendo así de bien o mejor conforme van pasando los días”, explica.
Bajo esta misma filosofía, Novak Djokovic –quien a los 38 años continuará en Roland Garros la búsqueda de su Grand Slam número 25– ha elevado la ascesis alimentaria a otro nivel. Su dieta sin gluten y a base de plantas, complementada con rituales de la medicina tradicional china –como beber agua tibia con limón para no ralentizar la digestión– le ha otorgado una resistencia que a ratos lo hace parecer inagotable.
Guiado por el Dr. Igor Četojević, especialista en medicina energética, Nole acompaña su régimen alimenticio con sesiones de meditación y oración, para encontrar una armonía entre la claridad mental y la resiliencia física.
Por supuesto, la alimentación es, aunque esencial, solo una parte de todo el engranaje.
Y por eso, herramientas como WHOOP, cuya función es medir el esfuerzo, la recuperación y la cali -
dad del sueño, se han vuelto indispensables para los atletas de alto rendimiento.
Cristiano Ronaldo es el gran exponente de este control absoluto, habiendo adoptado un método de sueño polifásico consistente en cinco o seis siestas diarias de 90 minutos, bajo condiciones de temperatura y oscuridad milimétricas, para maximizar la liberación de hormonas regenerativas.
Esa misma obsesión por cada pequeño detalle fue la que llevó a Tom Brady a convertir su carrera en una cruzada personal contra el calendario y ganar el Super Bowl LV a los 44 años.
Su famoso método, el TB12, estaba basado en una disciplina que le prohibía casi cualquier placer mundano en favor de una hidratación y un descanso que llegaba a rozar lo obsesivo. Brady explica que su dieta, basada en un 80% de alimentos de origen vegetal y 20% de origen animal, es realmente una inversión, no un sacrificio. Bebe más de 20 vasos de agua al día y mide cada nutrien -
te bajo la simple lógica de que, si el cuerpo no se inflama, no se rompe; y si no se rompe, puede seguir jugando mientras los demás se retiran.
Sin embargo, donde la dieta y el sueño no alcanzan, interviene la taumaturgia de la medicina regenerativa.
Tiger Woods, de 50 años, quien ha pasado por 23 cirugías a lo largo de su carrera, ha sido un usuario asiduo del plasma rico en plaquetas (PRP) para salvar un cuerpo que, en otras décadas, habría sido declarado chatarra deportiva hace años.
“Tiger Woods es un caso extraordinario; si no hubiera sido por esto de la intoxicación por opioides, hoy estuviera jugando el Máster de Augusta”, dice Meraz.
LeBron James, por su parte, invierte anualmente millones de dólares
en su mantenimiento físico; utiliza cámaras de oxigenoterapia hiperbárica para acelerar la reparación de tejidos profundos.
El doctor Meraz destaca que estos tratamientos son el secreto a voces de la longevidad. “Muchos de ellos van a clínicas de longevidad... tratamientos basados principalmente en terapia celular regenerativa. El tema de utilizar células madre intravenosas mejora muchísimo el rendimiento, la fatiga, la recuperación de lesiones”. Esta tecnología permite que el cartílago aguante más y que el deportista pueda “administrar su vida deportiva”. Es, en esencia, una prórroga comprada a la biología mediante la innovación.
Este panorama de disciplina monástica contrasta violentamente con el pasado.
Dejando de lado sus problemas extradeportivos, Tiger Woods logró regresar a la alta competencia del golf a pesar de haber pasado por 23 cirugías.
Hace 40 años, la idea de ser una superestrella estaba intrínsecamente ligada al exceso. Diego Maradona es el arquetipo de esa era, un talento divino atrapado en un estilo de vida de excesos y consumo de sustancias que, si bien le otorgó un aura de mesías trágico, recortó severamente su longevidad competitiva. Su carrera se apagó a los 30 años.
No era el único. George Best, el quinto Beatle del futbol, priorizaba el alcohol y las mujeres sobre el entrenamiento, una forma de vida que, eventualmente, lo llevó a un declive físico que empezó a los 28 años y que terminaría con un trasplante de hígado a los 56.
James Hunt, en la Fórmula 1, fumaba 40 cigarrillos diarios y consumía cocaína incluso antes de las carreras. Personificaba el hedonismo que hoy resultaría incompatible con el estatus de atleta de élite. Se retiró a los 31 años y a los 45 murió de un infarto fulminante. En el beisbol, Mickey Mantle disfrutaba de su
TIGRE EN FORMA
TODO NATURAL
El tenista serbio Novak Djokovic tiene una dieta a base de plantas y cero gluten, que se complementa con rituales de medicina tradicional china.
desayuno de campeones –brandy y Kahlúa con crema– mientras jugaba con resacas legendarias, lo que mermó su capacidad de recuperarse de lesiones crónicas. Tuvo que retirarse a los 36 años.
Era como si, en aquel entonces, el vigor de la leyenda se medía por la cantidad de veneno que el cuerpo era capaz de procesar antes de claudicar ante el rigor del pasto o el asfalto.
Incluso el concepto de jugar con dolor ha cambiado. Antes, era un acto de sacrificio heroico, una muestra de carácter. Hoy, bajo la lupa de la medicina moderna, es visto como una negligencia profesional.
Los atletas modernos, como Cristiano Ronaldo o Messi, han aprendido que ausentarse de un partido para prevenir una ruptura es una decisión financiera y deportiva más inteligente que el sacrificio inútil. “Ellos tienen la visión a futuro de vivir más tiempo”, señala Meraz.
A pesar de los avances… ¿Cuál será el límite? ¿Veremos algún día a un jugador de 50 años en la NBA o en el futbol profesional?
El doctor Meraz se muestra escéptico respecto a los deportes de contacto. “A tal grado no creo... el límite sí tiene una edad. En el momento en que tú ya empiezas a tener ciertas molestias... pero simplemente también se agota la mente”. El desgaste no es solo físico; el “alto rendimiento conlleva muchísimos sacrificios” y la mente del jugador, eventualmente, pide otro ritmo de vida.
La longevidad deportiva contemporánea es un ejercicio de arquitectura humana. Es el triunfo de la ciencia sobre el azar genético, pero también es el triunfo de una voluntad de hierro que acepta la monotonía de la perfección.
Estos atletas han elevado el estándar de lo que significa ser un profesional, transformándose en monjes de la tecnología que viven, efectivamente, jóvenes por siempre... o, al menos, hasta que el espíritu decida que ya ha tenido suficiente de esa inmortalidad programada.
LA CAPITAL YUCATECA ES LA PRIMERA BASE PARA PELOTEROS CUBANOS QUE BUSCAN LLEGAR A GRANDES LIGAS. MUY POCOS LO LOGRAN; LA MAYORÍA CONVIERTE MÉXICO EN SU REFUGIO BEISBOLERO
MÉRIDA, ESCALA DEL SUEÑO:
LA RUTA SILENCIOSA DE LOS PELOTEROS CUBANOS
HACIA EL BEISBOL PROFESIONAL
Por Rodrigo Corona
UN NUEVO COMIENZO Muchos jóvenes cubanos que tenían el sueño de llegar a Grandes Ligas encontraron en Mérida su nuevo hogar y el sitio donde pueden jugar al beisbol.
EE
n las gradas del campo de beisbol de la colonia Bojórquez, unas 600 personas pasan una tarde cualquiera en Mérida. El calor supera los 28 grados, pero nadie parece demasiado preocupado. Algunos se abanican; otros comen kibis o piedras, botanas típicas de la península.
El juego avanza con calma. En el sureste de México, el beisbol rara vez tiene prisa: los aficionados conversan entre lanzamientos, los niños se levantan de las gradas para correr detrás de una pelota de foul y un vendedor camina entre los asientos con una charola de cervezas. Pero cuando el cubano Rigoberto Gómez camina hacia la caja de bateo, el murmullo baja.
Aunque su sueño original era llegar a Grandes Ligas, hoy es uno de los mejores bates de la Liga Meridana, una competencia semiprofesional que se juega en parques de barrio donde caben entre 600 y 700 aficionados. Para muchos de los presentes, es solo un buen pelotero; para otros, representa algo distinto: una historia
que empieza en Cuba, cruza el Caribe y termina en este campo del sureste de México.
En la más reciente temporada, 14 peloteros cubanos jugaron en este torneo local, que funciona como vitrina y refugio para quienes no llegan al beisbol profesional. Algunos lo consiguen. Otros, la gran mayoría, se quedan en el camino.
México es una de las principales rutas que encaminan a los caribeños (como Randy Arozarena, hoy figura de los Seattle Mariners) hacia los diamantes de paga. Es un camino que combina migración irregular y agentes o inversionistas que financian la salida y esperan recuperar entre el 30 y el 50% de una firma en Grandes Ligas que casi nunca llega.
SALIR DE LA ISLA
Cuando cae la tarde en la Bojórquez, el juego sigue con calma. Rigoberto Gómez conecta un sencillo al jardín derecho y corre a primera base mientras los aficionados lo ovacionan.
Antes de convertirse en una figura de la Liga Meridana, Gómez tuvo que seguir la ruta en lancha a México en 2016. Tenía 25 años y ocho temporadas en la Serie Nacional cuando apareció la oportunidad de salir. La propuesta llegó a través de conocidos, pero detrás había una práctica recurrente: el cazatalentos entró a la isla como un turista más, asistió a partidos sin levantar sospechas de la policía secreta y, mediante contactos, identificó a jugadores talentosos dispuestos a dar el paso.
Así llegó hasta Gómez. El acuerdo fue sencillo: si lograba firmar con una organización profesional, el intermediario recibiría el 30% del contrato.
La decisión no fue sencilla. En Cuba, salir del país implica romper con la familia y lanzarse a un terreno de incertidumbre. “Me costó mucho tomar la decisión”, dice el beisbolista, de 1.85 de estatura, piel oscura y una cadena de oro colgando al pecho, como si cargara a la vista ese sueño inconcluso de las Grandes Ligas. “Pero lo que ganaba allá no me alcanzaba para vivir”.
La travesía fue similar a la de otros peloteros. Salió en lancha rumbo a México, llegó a Isla Mujeres y después se trasladó a Cancún, donde permaneció varios meses mientras resolvía su situación migratoria. Finalmente, se estableció en Mérida, con un plan claro: entrenar, participar en visorías y esperar la llamada de un equipo de MLB. Nunca llegó.
El viaje, sin embargo, no se paga solo. La salida se financia con dinero de agentes. Un funcionario de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) explica que el costo puede ir de 180,000 a 200,000 pesos, solo por la salida en lancha. No es solo una apuesta deportiva. Es una inversión.
Pero salir no es suficiente. Para poder firmar, los peloteros necesitan establecer residencia en un país fuera de Cuba, un requisito indispensable para ser considerados agentes libres. El mismo funcionario de la SRE comenta que la mayoría de los cubanos que llegan a México lo hacen de forma
POR UN SUEÑO
Entre 2021 y 2023, cerca de 36,000 cubanos arribaron a México, según la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos, algunos de ellos con el sueño de llegar a la MLB.
irregular. El país se ha convertido en un punto clave porque permite regularizar a una parte importante de los migrantes. Sin embargo, el proceso que en la vía legal tarda años, en algunos casos puede resolverse en meses.
“Si entran de forma irregular, batallan años. Si tienen familia, matrimonio o empleo, puede ser rápido”, afirma el funcionario.
En algunos casos, esa regularización no ocurre por las vías oficiales. El mismo funcionario reconoce que existen procesos irregulares en los que documentos son gestionados sin registro formal, lo que permite acelerar tiempos que, en teoría, deberían tomar años.
“En los países latinoamericanos hay mucha corrupción. Lo que he escuchado de las personas que están en estos
negocios es que en México siempre ha sido mucho más rápido hacer estos procesos”, señala Yordano Carmona, cocreador de Pelota Cubana USA.
La migración de cubanos se ha intensificado a raíz del mayor éxodo migratorio registrado en los últimos cinco años. Tan solo entre 2021 y 2023, la Oficina de Washington para Asuntos Latinoamericanos documentó que cerca de 36,000 cubanos arribaron a México.
Carmona lo resume así: “Todo el mundo necesita papeles rápido. Entonces dicen: ‘¿Dónde me los dan más rápido? Mérida, Cancún, me voy para donde sea’”.
LA EDAD DEL MERCADO
El beisbol profesional responde a una lógica de negocio que privilegia la ju-
ventud. Las organizaciones apuestan, principalmente, por prospectos adolescentes que todavía pueden desarrollarse dentro de su sistema. Para quienes llegan al mercado internacional después de los 25 años, las oportunidades se reducen considerablemente.
Cuando Rigoberto Gómez estaba por cumplir 26, entendió que su margen se había reducido. Los equipos buscaban proyección más que rendimiento inmediato. “Son cosas del negocio”, dice.
Hoy, vive en Mérida. Juega en ligas semiprofesionales. Dirige una academia en Hunucmá, donde entrena a prospectos yucatecos o a quienes quieran usar su caja de bateo. Su historia no es una excepción: es uno de los desenlaces más comunes dentro de esta ruta.
RIGOBERTO GÓMEZ
Uno de los peloteros cubanos que, tras fallar en su búsqueda de llegar a Grandes Ligas, encontraron en Mérida un nuevo plan de vida.
Otro caso que ayuda a entender ese mismo recorrido es el de Jorge Tartabull, uno de los talentos más prometedores del beisbol cubano reciente: un jardinero de 1.80 de estatura que combinaba un brazo potente con una velocidad que marcaba diferencia en los jardines.
Como Gómez, salió de Cuba con el respaldo de un agente, aunque con un acuerdo distinto: entregar el 35% de una eventual firma.
A diferencia de otros peloteros latinoamericanos, los cubanos deben abandonar su país para poder firmar. El embargo estadounidense impide que organizaciones de Grandes Ligas paguen directamente a jugadores que residan en la isla y, además, en Cuba, los derechos deportivos per-
tenecen a la federación estatal, no a los atletas de manera individual.
Por ello, las franquicias de MLB no pueden negociar con ellos mientras permanezcan en el sistema local, lo que obliga a los jugadores a establecer residencia en un tercer país para convertirse en agentes libres.
En 2019, Tartabull participó en un showcase frente a scouts de los Cleveland Guardians, Chicago White Sox, Texas Rangers y San Diego Padres. “Tenía las herramientas. Lo que detuvo mi proceso fue la edad”.
También viajó en lancha. También llegó a México con el objetivo de establecer residencia y poder firmar.
“Tuve que irme obligado para establecerme como residente en un tercer país y calificar como agente
LIGA LOCAL La Liga Meridana es una competencia semiprofesional en la que, en la temporada pasada, 14 peloteros cubanos tuvieron participación.
libre”, recuerda. “Fue un evento de mucha adrenalina, porque entras a otro país de forma ilegal y tienes temor de lo que pueda pasar”.
Pasó cuatro meses en Mérida mientras resolvía sus papeles. Después, viajó a República Dominicana, donde los equipos de Grandes Ligas tienen academias internacionales.
Regresó a México. Jugó en la Liga Norte con los Delfines de La Paz, vinculados a organizaciones de la Liga Mexicana. Después, tuvo un breve paso con los Pericos de Puebla en 2021, donde apenas disputó tres partidos.
Fue lo más cerca que estuvo de los grandes reflectores. Hoy, vive en Mérida, donde, al igual que Rigoberto Gómez, juega en ligas semiprofesionales y entrena a equipos infantiles. “No me quisieron cobrar. El inversionista sabe que es un riesgo, a veces, se gana y a veces, se pierde”. Aquí, historias como la de Yadir Drake, primera base de los Leones de Yucatán en la LMB, marcan otro tipo de desenlace posible. El jugador, de 1.83 metros de estatura, rastas y lentes oscuros deportivos que le cubren casi todo el rostro, pasó por la Liga Meridana al llegar a México hace 14 años, cuando tenía 21. Tras apenas dos años, dio el salto a los Dodgers, donde no logró pasar de Ligas Menores. A su juicio, le faltó “un toque de suerte y estar en el momento indicado”, en una organización que, según describe, apostaba por los mismos jugadores y ofrecía pocas oportunidades reales de ascenso al equipo de MLB.
Sin consolidarse en Grandes Ligas, encontró en México, en donde juega ininterrumpidamente en verano e invierno desde 2018, una carrera estable dentro del beisbol profesional: primero fue una oportunidad laboral; finalmente, su hogar. Yadir asegura que Mérida, donde juega desde 2021, le recuerda a Miami, el principal enclave de la comunidad cubana en Estados Unidos.
Su trayectoria funciona como punto intermedio entre el éxito total y el abandono del camino: casi nadie llega a Grandes Ligas, pero algunos
logran quedarse dentro del sistema profesional.
EL MODELO SE VOLVIÓ NEGOCIO
Los agentes financian la salida, cubren alojamiento, alimentación, entrenamiento y procesos migratorios. A cambio, reciben entre el 30 y el 50% del bono de firma.
Para quienes participan en este sistema, el cálculo es claro: “Sacas a 10 peloteros y con dos o tres recuperas lo invertido”, resume Rigoberto Gómez.
Pero esa lógica no es unidireccional. Para Yordano Carmona, el sistema también se sostiene desde otro
ángulo: el del riesgo.
“Puede parecer un robo”, explica, “pero también es alguien que apostó por ti cuando en Cuba no ibas a ganar dinero, que puso su plata y te dio la oportunidad de salir”.
En ese equilibrio se mantiene el modelo. Los agentes no solo intermedian: invierten, alimentan y apuestan por jugadores que, sin ese respaldo, difícilmente podrían salir de la isla.
La salida constante también ha tenido un efecto dentro de Cuba.
“El pelotero hecho en Cuba cada vez tiene menos talento, porque se ha ido todo el mundo. La Serie Nacional hoy mezcla jóvenes con veteranos que llegan a tener hasta 40 y tantos años. El nivel es bajísimo”, comenta Carmona.
UN SISTEMA QUE EVOLUCIONA
En los últimos años, el reclutamiento también ha cambiado. Muchos pelo -
ECHAR RAÍCES
El cubano
Carlos Thompson se estableció en Mérida y puso una academia de beisbol que alberga a unos 30 jugadores de diversas nacionalidades.
teros envían a academias en México videos grabados con teléfono celular, estadísticas y reportes físicos, lo que permite detectar talento a distancia.
Uno de los centros que reciben esos datos es la academia del cubano Carlos Thompson, quien, como Gómez y Tartabull, se estableció en Mérida. Su academia, ubicada en las afueras de la ciudad, alberga a unos 30 jugadores de distintas nacionalidades: aproximadamente 12 mexicanos, ocho cubanos, cuatro venezolanos y un guatemalteco. Las edades oscilan entre los 14 y los 23 años.
El expelotero cubano Vladimir Hernández, quien alcanzó nivel AAA tras salir de Cuba, es uno de los principales entrenadores.
“Aquí los preparamos para ir a Grandes Ligas, pero también para Liga Mexicana. Ya hemos firmado tres peloteros en México y uno para MLB, el cubano Yadier Zamora, quien acordó con Dodgers”, comenta.
Pero el proceso comienza antes. “Los están sacando desde los
YADIR DRAKE,
otro de los jugadores caribeños que encontró en Mérida una segunda oportunidad
12 años. Los mantienen hasta los 16 para que puedan firmar”, añade Carmona.
Ese desarrollo tiene un costo oculto: muchos jóvenes dejan la escuela para dedicarse exclusivamente al beisbol. Durante años entrenan, esperan y compiten. No todos firman y, cuando no ocurre, el margen de regreso es limitado.
Un joven recluta lo confirma. Salió cuando era menor de edad, acompañado de su padre, bajo un acuerdo que lo obliga a ceder el 50% de su bono si llega a firmar.
No todos arriban por la misma vía. Otro recluta describe un proceso distinto. Su contacto ocurrió en Campeche, durante el Torneo Internacional Sub-18 de Randy Arozarena, en noviembre de 2024.
Llegó como parte de una selección de Mérida. Ahí llamó la atención de Thompson, quien lo invitó a quedarse.
“Yo vine a jugar”, relata. “Pero ahí fue donde me dijeron que me quedara”.
Además, Arozarena mantiene una relación cercana con el desarrollo de talento en Mérida. Apoya la academia de Thompson con donación de implementos, visitas y difusión. Su figura funciona como una referencia: no solo representa el éxito, también alguien que recorrió el mismo camino.
EL PRIMER ESCALÓN
La Liga Meridana forma parte del paisaje deportivo de la ciudad. Se juega en barrios tradicionales, con patrocinio local y apoyo del ayuntamiento.
El costo de operación por partido oscila entre 80,000 y 90,000 pesos. Cada equipo puede registrar hasta tres extranjeros, una regla vigente desde su fundación en 2010.
Esa norma convirtió a la liga en destino recurrente para peloteros cubanos. En la última temporada, las seis novenas tuvieron presencia de jugadores de la isla y en tres de ellas se ocuparon todas las plazas disponibles, de acuerdo con datos de Pelota Cubana USA.
Los salarios no son altos: entre 5,000 y 6,000 pesos por juego. Se disputan dos por semana. Pero el dinero no es el principal incentivo. La liga funciona como vitrina y punto estratégico dentro de una ruta cada vez más definida.
Carmona lo explica: “Muchos ven a Dominicana como un cementerio de peloteros por la cantidad de talento. Entonces, optan por México para firmar”.
México es, junto con Haití, una de las principales salidas para los cubanos. “En Haití es todavía más rápido. No hay ni gobierno. De ahí cruzan fácil a República Dominicana”, añade. En algunos casos, México también funciona como refugio. Mérida ofrece estabilidad, seguridad y una comunidad cubana creciente. El clima, la comida y el ritmo de vida facilitan la adaptación.
También se ha convertido en una segunda oportunidad. En 2025, la Liga Mexicana de Beisbol contó con 31 cubanos en su día inaugural, mientras que la Liga del Pacífico registró 12, también con cifras brindadas por la página web dirigida por Carmona. No es el destino soñado, pero sí una forma de sostener una carrera. El caso más conocido es el de Randy Arozarena. Llegó a Yucatán en 2015 tras cruzar más de 270 kilómetros de mar abierto en una lancha durante nueve horas. Después pasó por la Liga Meridana, fue detectado por un scout y dio el salto al profesionalismo.
Historias como la suya circulan entre los peloteros que llegan a Mérida. Funcionan como esperanza, pero también como recordatorio: el éxito no es la norma, es la excepción. Para la mayoría, es solo beisbol. Pero en cada swing se concentra todo lo que no se ve: el viaje, el dinero invertido, la promesa de un contrato y los años a la espera de una llamada que no llegó.
México, para muchos, es una escala. Para otros, como Gómez, es el lugar donde el sueño no se cumple: se transforma.
PATRONA DEL FUTBOL LONGORIA
ACTRIZ, DIRECTORA, PRODUCTORA... CÓMO PASÓ DE SER UNA
FIGURA DE HOLLYWOOD A PODEROSA INVERSIONISTA DEL BALÓN
POR TLATOANI CARRERA
FOTÓGRAFO: RICARDO RAMOS
Estilismo: Maeve Reilly // The Only Agency
Realización: Claudia Cándano
Maquillaje: Elan Buongiorno // Rouge Artists
Pelo: Ken Paves // Rouge Artists
Producción: Liam Booker
Asistente de fotografía: Zach Arquilevich
OUTFIT: SACO MIMCHI, PANTALÓN MIMCHIK, TOP THE FRANKIE SHOP
S MEDIODÍA Y EL SOL QUEMA EN NORTH HOLLYWOOD, UN VECINDARIO COLMADO
POR
TRABAJADORES
DE
LA INDUSTRIA
DEL
ENTRETENIMIENTO. LOS TEATROS QUE ABUNDAN EN LAS CALLES LLENAS DE PALMERAS AÚN NO DESPIERTAN.
En las academias artísticas y en las cafeterías de autor se reúnen grupos de jóvenes que se preparan con la intención de destacar algún día en la pantalla.
A pocos kilómetros de aquí se encuentran los estudios hollywoodenses que han puesto en la marquesina a la llamada Ciudad de las Estrellas. Aunque este barrio no tiene ese mismo brillo es un engranaje fundamental de todo lo que sucede en el cine y la televisión. Su aura, sin embargo, parece poco habitual para una entrevista relacionada con el futbol.
En la esquina que cruza Lankershim con el boulevard Magnolia se encuentra la oficina de Eva Longoria, uno de los rostros más conocidos de
la pantalla actual. Los meses más recientes no dejan un espacio libre en su agenda: una serie televisiva de recomendaciones culinarias; un proyecto de comida y deporte; una película y todos los etcéteras que se acumulan… Más allá de las reseñas del espectáculo, Eva es la pionera de los fondos de inversión en la Liga MX.
En junio de 2021 compró junto con sus socios el 50% del Necaxa. Desde entonces, las instituciones de inversión colectiva se han vuelto cada vez más habituales en México.
El reloj marca las 14:00 horas y Eva llega puntual a la cita, acompañada por su asesora de estilo, su maquillista, su peinador y un grupo de asistentes que casi suman una decena. Más allá de su presencia de superestrella, aterriza con ese carisma tan particular que transmite elegancia, picardía y, sobre todo, cercanía.
Los primeros instantes lo confirman. Saluda desde la distancia con voz firme y risueña. Ahí no se detiene: se asegura de que el saludo se vuelva más personal con un abrazo y una sonrisa que rompe la barrera desde el primer pestañeo.
Ya con un paso en la conversación, le digo que hace cinco años, cuando decidió comprar una parte del Necaxa, no había antecedentes de inversión estadounidense en la Liga MX.
“¿De verdad? ¿O sea que soy la primera gringa?”, se sorprende con esa carcajada genuina que la distinguió en el personaje de Gabriela Solís, en Desperate Housewives, la serie que la lanzó definitivamente a la fama.
Le pregunto si considera que aquel fue su primer gran éxito televisivo y responde que no con la seguridad de quien todos los días trabaja para llegar más allá: “Mi gran momento no ha llegado. Todo el tiempo lo busco. Estoy segura de que llegará en el futuro”.
Cuando lo dice se refiere también a los proyectos que tiene con el balón:
en 2020 comenzó sus negocios futbolísticos como inversionista minoritaria en el Angel City, el club de futbol de Los Ángeles que participa en la NWSL, la liga femenina de Estados Unidos. “Yo hice esa inversión porque era un experimento de futbol femenil. Quise invertir ahí porque estaba emocionada con la misión”.
El tiempo demostró que su corazonada era correcta. En 2023, el club estaba valuado en 180 millones de dólares. Tres años después, el Angel City fue reconocido como el club de futbol femenil más valioso del mundo, con un costo aproximado de 330 millones de dólares, según el sitio especializado Sportico..
Ese primer gol fue solo el punto de partida de su historia como empresaria del futbol.
Cuando en junio de 2021 se anunció su compra del Necaxa, las preguntas comenzaron. Hoy, muchas de ellas se mantienen.
—Habiendo tantas ligas en el mundo y si tienes capital para invertir, ¿por qué México?
—La Liga MX se convierte cada vez más en un producto con más valor. Y además, bueno, porque soy mexicana-americana y cuando tengo la oportunidad para poner a México en alto, yo lo voy a hacer. Si estoy dirigiendo una historia. Si estoy produciendo, si estoy actuando, si estoy invirtiendo, siempre estoy pensando en poner a la gente de México en alto.
La pregunta, finalmente, resalta su lado más humano:
“La relación entre México y Estados Unidos está muy tensionada por todo lo que está pasando con ICE y la migra. Quiero que la gente recuerde la belleza de México. Porque la misma gente que dice Taco tuesday es la que está diciendo: Build that wall, build that wall y no
FONDOS DE INVERSIÓN EN MÉXICO
TY SPORTER COMPRA EL 50% DEL NECAXA.
INNOVATIO CAPITAL, DE MARC SPIEGEL, COMPRA EL QUERÉTARO. 2025
AMÉRICA VENDE EL 49% A GENERAL ATLANTIC. 2025
APOLLO COMPRA AL ATLÉTICO DE MADRID, DUEÑO DEL SAN LUIS. 2026
conectan que muchas cosas y mucha gente bonita viene de México. Ese motivo más ligado al activismo fue una de las razones para aterrizar en la Liga MX. Cuando visitó por primera vez Aguascalientes para conocer las instalaciones del club, la llamaron “La Patrona”, “lo cual me tocó el corazón. Eso significó mucho para mí. Pero yo no quería ser la gringa que llegara y arruinara todo en el futbol en México, que es el idioma nacional. No es el español, es el futbol”.
Como parte de la industria del entretenimiento, “La Patrona” consignó los pasos de la transformación del equipo en la serie documental Necaxa, que deja ver cómo ha cambiado el club y la dinámica de la vida en la ciudad.
—En una frase del documental dices que temías no ser aceptada en Aguascalientes. Han pasado cinco años desde entonces. ¿Cómo evalúas hoy tu decisión?
—Es maravilloso. Mis socios son unos genios del futbol y entienden el negocio. Yo no estoy ahí para hablar de transacciones de jugadores ni de estrategia. Ellos son los verdaderos expertos. Lo que quiero decir es que yo no sé de soccer, pero sé de la gente. La ciudad. Las familias en el estadio, todos los que trabajan ahí, los jugadores y sus familias. No quería decepcionar a esa gente. No era acerca de estrategia o de estar en el campo. O de vender y comprar jugadores. Yo quería asegurarme de que tenía todas las piezas del rompecabezas de ese legado que es Necaxa.
—En cinco años, has vivido muchas cosas en Necaxa…
—Sí. La principal es sufriendo –lo dice con otra de sus genuinas carcajadas–. Si estás relacionado con la marca Necaxa, lo principal es el
“MI GRAN MOMENTO NO HA LLEGADO. ESTOY SEGURA DE QUE LLEGARÁ EN EL FUTURO”.
LOS DUEÑOS HABLAN DEL NEGO CIO
DOS MERCADOS, UNA VENTAJA
ALEJANDRO IRARRAGORRI SOSTIENE QUE
MÉXICO OCUPA UN LUGAR ÚNICO EN EL FUTBOL MUNDIAL Y REPRESENTA UN IMÁN
PARA EL CAPITAL INTERNACIONAL
POR MARIO PALAFOX
Alejandro Irarragorri entiende el valor de la Liga MX desde una convicción que no negocia: México ocupa una posición irrepetible en el ecosistema del futbol global. No compite en un solo mercado, sino en dos que dialogan entre sí –el local y el mexicoamericano– y que, en conjunto, forman una plataforma de alcance que ningún otro país puede replicar con la misma densidad cultural y comercial.
“México tiene una bendición que no tiene ningún otro país en el mundo: naturalmente, sirve a dos mercados”, explica el directivo en entrevista con Sports Illustrated. Esa doble vía no solo amplía audiencias; multiplica ingresos, exposición y relevancia. En ese cruce, la liga se vuelve un imán para el capital internacional.
La tesis –dos mercados, una liga– no es retórica. Se sostiene en el consumo. “El futbol más visto en Estados Unidos es la Liga MX”, afirma. Los números acompañan: sus transmisiones superan, de forma consistente, a otras propiedades globales en televisión abierta en ese país. No es un dato menor; es la evidencia de que el producto mexicano compite –y gana– fuera de su territorio natural.
Desde esa lectura, Irarragorri interpreta el momento actual como un punto de inflexión. La Liga MX dejó de ser un mercado periférico para convertirse en un destino activo de inversión. Los fondos ya no observan: participan. Casos recientes lo confirman. Club Necaxa abrió su capital a un grupo de inversionistas internacionales con figuras como Mesut Özil y Eva Longoria en 2021; Querétaro Futbol Club cambió de manos hacia Innovatio Capital, liderado por Marc Spiegel; y Club América concretó la venta del 49% a General Atlantic, en una de las operaciones más relevantes de la historia reciente del futbol mexicano. En paralelo, el propio Atlas transita ese mismo camino. El proceso de venta, coordinado por Moelis, está en su fase final: dos grupos estadounidenses y uno mexicano –este último con mayor avance– negocian la adquisición. La decisión, insiste Irarragorri, no se define solo por
el precio. “Es importante la valuación, pero también está en manos de quién lo ponemos”. El criterio es doble: capacidad financiera y alineación con un proyecto deportivo. La venta responde a una lógica más profunda que la coyuntura. Por un lado, la necesidad de corregir una distorsión estructural: la multipropiedad dentro de la misma liga. Por otro, una decisión estratégica de enfoque. Orlegi busca concentrar recursos en Santos Laguna, en el Real Sporting de Gijón y en su expansión en Estados Unidos. “Hoy nos toca pasar la estafeta”, resume. No como retirada, sino como evolución.
Para entender ese modelo, Irarragorri propone mirar el proceso histórico del futbol. De fenómeno comunitario a industria global. “El futbol surge de la sociedad y después se convierte en una industria altamente competitiva”, explica. El punto de quiebre lo ubica en los años 90, con la consolidación de la Premier League como producto internacional. Desde entonces, el negocio dejó de ser local para convertirse en global. México, en su lectura, está en tránsito. “Estamos a la mitad”, dice. No en origen, pero tampoco en madurez. La razón es estructural: una frontera de más de 3,000 kilómetros con Estados Unidos y una identidad profundamente conectada con América Latina. Ese punto intermedio no es una debilidad; es la base de su ventaja competitiva. El capital extranjero ya lo entendió. “Los fondos se han dado cuenta de ese potencial”, afirma. Y las valuaciones reflejan esa expectativa. Mientras que en Estados Unidos los equipos se cotizan entre 10 y 15 veces sus ingresos, en México lo hacen entre cuatro y cinco. “Y los clubes en México tienen
rentabilidad; los de Estados Unidos, no necesariamente”. La conclusión es directa: el crecimiento está descontado pero no agotado. Para Irarragorri, el futbol mexicano no está sobrevaluado, está subestimado.
La globalización de la propiedad no le preocupa. La defiende. “La globalización es fundamental, la multiinversión de distintas nacionalidades es muy positiva”. Reconoce tensiones culturales, incluso en su experiencia en España, pero las considera parte del proceso. “Hay que tropicalizar, entender y tomar lo mejor de cada lugar”.
Tampoco comparte la idea de que la identidad esté en riesgo. “No lo creo. Ahí tienes a la Premier League y no se ha perdido ninguna identidad”. Para él, el verdadero problema no es quién invierte, sino cómo se organiza la competencia. “La multipropiedad dentro de la misma liga es la que hay que resolver”.
En ese punto, el fracaso del Proyecto Legendary –el intento de centralizar derechos comerciales con Apollo Global Management– no se interpreta como retroceso, sino como aprendizaje. “No creo que se haya perdido, hoy estamos más unidos que nunca”. La crisis, sugiere, obligó a los dueños a pensar en el colectivo. El horizonte es claro, aunque no inmediato: la consolidación de los derechos de televisión en un solo paquete. Un modelo similar al de la Premier League o LaLiga, donde la venta centralizada multiplicó ingresos y competitividad. En México, ese paso aún no se da, pero en la visión de Irarragorri, es inevitable.
En ese trayecto se define el presente de la Liga MX: una liga en transición, sostenida por su historia, impulsada por su geografía y proyectada por un mercado que no deja de crecer.
sufrimiento y yo lo he experimentado. Pero aquella que documentamos en la serie fue una gran temporada, porque hacía mucho tiempo que no pasábamos a la Liguilla y lo hicimos con el técnico Nicolás Larcamón y con los jugadores de ese momento. Y fueron grandes tiempos. Ya después se fue y volvimos a los altos y bajos; altos y bajos.
Los momentos altos han sido pocos. Destaca el Clausura 2025 en el que, bajo el mando de Larcamón, Necaxa se clasificó a la Liguilla en el quinto lugar y fue eliminado por Tigres en los Cuartos de Final. El resto de los resultados se mueven más en la parte de abajo.
Sin embargo, el modelo de éxito hasta hoy no está basado solo en lo deportivo.
Para explicar parte del proyecto necaxista, Eva usa (muy ad hoc al lugar en el que nos encontramos) una referencia hollywoodense: “Queremos jugar una especie de Moneyball, como la película de beisbol. Tú no puedes ganar solo con home runs. Tienes que hacerlo con el acumulado de hits”.
La historia a la que se refiere fue concebida muy cerca de aquí. Brad Pitt personifica a Billy Bean, un ejecutivo de los Atléticos de Oakland que busca un camino al éxito sin seguir las reglas convencionales. Su objetivo no es gastar en los diamantes más brillantes, sino encontrar, por medio de la estadística y la matemática, a las joyas que se encuentran ocultas.
“De eso se trata en Necaxa. No puedes ganar con una sola estrella si el resto del equipo no está bien. Así que queremos tener muchos jugadores en el campo e intentar igualar el salario”.
El Moneyball necaxista es encabezado por José Hanan, un directivo de 29 años con un carácter volcánico e incansable. Según explica Hanan, Necaxa desarrolló hace tres años un departamento de inteligencia deportiva en el que un grupo de programadores instalaron
una de las bases de datos más eficientes de la Liga MX.
“Todo está programado de acuerdo a las necesidades del club. A lo que nosotros buscamos. El algoritmo evalúa el uno contra uno ofensivo; las aceleraciones de cada jugador y una serie de variables que nos interesan para la conformación del equipo. Acerca de cada jugador que contratamos pedimos datos como cambios de ritmo, velocidades máximas. Cada una tiene su ponderación. Y todo es 100% estadístico”.
Sin embargo, explica, al final no todo queda en la frialdad de los números. También cuenta la intuición humana. “El ojo clínico que complementa el dato”.
Hanan dice que el sistema de búsqueda de talento del Necaxa se diferencia del resto, porque tienen un scout fijo en seis países clave: Brasil, Argentina, Uruguay, Colombia, Portugal y España. No solo eso, los buscadores son nativos de cada lugar y conocen el recorrido de los jugadores desde que estaban en fuerzas básicas.
“QUEREMOS JUGAR UNA ESPECIE DE MONEYBALL, COMO LA PELÍCULA DE BEISBOL”.
OUTFIT: PLAYERA NECAXA, FALDA EPUZER ZAPATOS GIUSEPPE ZANOTTI
Cada uno de ellos cubre también otros mercados secundarios, como Paraguay, Ecuador, Chile y Grecia. Por supuesto, otro grupo nutrido de visores se encarga de México. Cada uno busca un perfil muy definido de lo que ha triunfado en el club. Además de las hojas estadísticas, buscan futbolistas menospreciados o que tengan una revancha pendiente. También a jugadores de pocos reflectores que más tarde se vuelvan valiosos.
Así contrataron al argentino Agustín Palavacino, quien costó 2.9 millones de dólares y después de año y medio en Aguascalientes
fue vendido en 8 millones a Cruz Azul. Un ejemplo similar es el de José Paradela: el delantero llegó en 2.5 millones de dólares y, año y medio más tarde, cuadruplicó su valor (fue vendido en 10 millones).
Su sistema de captación de talento funciona también en el mercado interno: Pável Perez salió en 750,000 dólares de las inferiores de Chivas y fue vendido en 3.5 millones a Toluca.
Un negocio que brilla…
LA PIONERA DE LOS FONDOS
Mientras tanto, en la oficina de “La Patrona”, la sesión fotográfica
transcurre con aroma a Hollywood. Las prendas de alta costura se mezclan con los jerseys, las gorras y las tazas del Necaxa. Los flashazos iluminan la orgullosa sonrisa que se desata cuando viste una prenda de su equipo. Si se analiza a la distancia, Eva fue la pionera del movimiento de inversiones que es cada vez más visible en el futbol mexicano. Poco después de la llegada de la actriz, se supo que el fondo estadounidense Apollo negociaba para inyectar 1,300 millones de dólares a la Liga MX. En el acuerdo se consideraba la comercialización conjunta
de derechos de televisión, boletaje y publicidad. Al final, la discrepancia entre los clubes impidió que el negocio llegara a la firma final.
Sin embargo, la maquinaria inversora ya se había activado y más equipos han recibido dinero extranjero: en 2025, el Querétaro fue comprado por Innovatio Capital, un fondo del empresario Marc Spiegel; a finales de 2025, el América vendió el 49% de su capital a General Atlantic.
Entre las nuevas transacciones hay también carambolas de tres bandas. El 12 de marzo de 2026 se anunció que Apollo, el fondo que quiso invertir en la Liga MX, se hizo con el 55% del Atlético de Madrid. La jugada va más allá: Longoria es parte de esta sociedad que compró el equipo español, que, a la vez, es dueño del Atlético San Luis.
Así que, por lo visto, “La Patrona” tiene otro pie en el futbol mexicano.
“LA LIGA MX ES COMO QUE QUIERES COMPRAR CUALQUIER CASA DE LA CUADRA”.
La tendencia de las inversiones extranjeras va más allá. Mientras se escribe este reportaje, Alejandro Irarragorri, dueño del Atlas, y Jesús Martínez, patrón del León, negocian con fondos extranjeros la posible venta de sus franquicias. El balón vuelve a Eva...
—¿Supiste que un fondo de inversión encabezado por Marc Spiegel compró Querétaro? Se habla de que costó 130 millones de dólares, lo cual a la gente en México le parece mucho…
—Eso es muy bueno para todos. Es como te digo: la Liga MX es un producto que cada vez tiene más
valor. Es como que quieres comprar cualquier casa de la cuadra, porque esa calle es muy valiosa. Casi se siente natural cuando Eva cambia del inglés al español y después, del español al inglés. Es una orgullosa mexico-americana, nacida en Corpus Christi, Texas. Así elabora que la Liga MX y la MLS han aumentado su valor:
“¿Qué hizo David Beckham, no solo en Miami, sino cuando estuvo como jugador en el Galaxy. Él tuvo uno de los mayores impactos de cualquier país en la historia del deporte. Venir a la MLS no solo a jugar, sino por la promesa de que podría tener
LOS DUEÑOS HABLAN DEL NEGO CIO
PRIMERO, EL TELEVIDENTE
BENJAMÍN SALINAS REDUCE EL DEBATE A UNA
SOLA PREGUNTA: ¿QUÉ QUIERE VER LA GENTE?
Benjamín Salinas tiene una manera de ver el negocio del deporte que no deja mucho espacio para la nostalgia. Cuando se le pregunta sobre la llegada de fondos de inversión extranjeros a la Liga MX –un proceso que, en los últimos años, ha transformado la propiedad del Necaxa, el Querétaro, el América y, pronto, del Atlas– no responde con cautela ni con entusiasmo. Responde con lógica.
“Lo veo muy positivo, sobre todo, por las reglas”, dice el directivo de Grupo Salinas a Sports Illustrated. “Lo que buscan los fondos de inversión es una cosa: certeza. Y eso es lo que queremos todos”.
Esa palabra –certeza– es la clave de toda su postura. Para Salinas, el capital extranjero no llega al futbol mexicano porque los fondos sean filántropos ni porque les apasione el futbol. Llegan porque el negocio tiene potencial y porque exigen, antes de poner un dólar, que las reglas del juego estén escritas y sean respetadas.
“Ninguno de ellos entra aquí o a ningún lado del mundo sin reglas claras. Cualquiera que sean las reglas y que los dueños de los equipos decidan que son, que sean las reglas y ya no las cambian”.
Esa exigencia de certeza, vista desde afuera como una condición de los fondos, es en realidad un regalo para la liga. Porque la Liga MX ha operado durante décadas en la ambigüedad: derechos de televisión negociados individualmente, calendarios que se mueven, reglas que se reinterpretan. Lo que los fondos exigen es, exactamente, lo que la liga necesitaba construir por sí sola y no había podido.
Para entender por qué Grupo Salinas decidió salir de la propiedad directa de clubes, hay que entender
la premisa desde la que Salinas piensa el negocio. No es la de un dueño de equipo. Es la de una televisora.
“Nuestra estrategia siempre ha sido con una cachucha, que es el televidente. ¿Qué es lo que el televidente quiere ver?”. Desde esa pregunta, poseer un equipo con poca tracción de audiencia es un error estratégico. La alternativa –comprar los derechos de los clubes que más audiencia generan, como Tigres o Toluca– ha dado mejores resultados. “Decidimos por esa parte”, asegura sin ambages. La consecuencia natural es que Grupo Salinas se convierte en comprador de derechos, no de franquicias, luego de desprenderse de Mazatlán y, anteriormente, de Veracruz y Morelia. Y en ese nuevo mapa, la llegada de fondos que profesionalicen la estructura de los clubes es una buena noticia para la televisora: equipos mejor administrados, con infraestructura más sólida y audiencias más amplias, producen un producto más valioso para comprar.
“Nosotros estamos a favor de que haya opcionalidad. Siempre estamos a favor de la competencia”, comenta Salinas. Y es explícito sobre lo que no quiere: “Estamos en contra de que llegue alguien y ‘ah,
ya compro todo y entonces ya nadie más lo puede pasar’. ¿Por qué? ¿A qué le tienen miedo? Hay que competir. Que el televidente escoja la mejor alternativa”.
Si hay un punto en el que Salinas es más enfático que en cualquier otro, es en la primacía de las audiencias sobre cualquier otro indicador. No los traspasos, no las valuaciones de los clubes, no los montos de los fondos. Las ventanas. “Para mí, lo primero son las ventanas. Todo lo demás viene secundario porque si no maximizamos las audiencias, ya nos equivocamos.” Y desarrolla la lógica: “Cuando yo digo certeza es: ‘Oigan, aquí están las ventanas de exhibición, estos son los calendarios de los partidos, estas son las horas a las que juegan, ¿quién quiere esta ventana?’. Es muy importante hablarlo transparente”.
La solución que propone para la Liga MX es la que ha funcionado en las grandes ligas del mundo: orden en los derechos de transmisión, competencia abierta entre plataformas y transparencia en las condiciones. “Entre más orden pongas, más valor le van a sacar los equipos, más valor le van a sacar las audiencias y, por tanto, la sostenibilidad en el tiempo de los modelos”.
Sobre el episodio más dramático de los últimos años en la Liga MX –el intento fallido de Apollo Global Management de entrar con más de 1,000 millones de dólares y la renuncia posterior del alto comisionado Juan Carlos Rodríguez–, Salinas es honesto sobre los límites de su propio conocimiento: “La verdad, ya no le seguí la pista. No me quedé en que había un interés y luego que no, y luego que un grupo sí quería y luego que otro grupo no quería”.
El desenlace que Salinas dice no haber seguido de cerca terminó con Apollo comprando el 57% del Atlético de Madrid en noviembre de 2025, convirtiéndose así en propietario mayoritario indirecto del Atlético de San Luis. El mismo fondo que la Liga MX rechazó ahora llega por la puerta trasera, vía Madrid y para San Luis Potosí.
una franquicia. Eso, en los Ángeles. Y luego ver el talento que puso en Miami con Messi, con Suárez. Ese tipo de rostros le siguen subiendo el valor a la Liga.
Otro caso es el LAFC, que es apoyado casi solo por fans mexicanos. Entonces, ahí está el cross over para la relación entre la Liga Mexicana y la MLS, porque tenemos una audiencia común para el futbol”.
—¿Qué pensarías de que la Liga MX se fusionara con la MLS?
—Sería genial que se unieran. Tienen una audiencia común. Sería más competitiva, sería una muy buena fusión.
“El deporte es unión. Punto. Es lo que me gusta de estar en Necaxa. Quería que todo el mundo viera una de tantas cosas positivas que tienen los mexicanos. Es una gran oportunidad de mostrar la belleza de México por medio del futbol”.
—¿Dónde es más difícil invertir. En una serie de TV, en una película o en un equipo de futbol?
—Yo creo que deportes es el mejor lugar para invertir ahora mismo, porque el deporte es “En vivo” y nadie se lo quiere perder. Siempre va a tener audiencia. Ahora es más difícil en Hollywood producir series y películas, así que creo que es, por mucho, una inversión más dura. No es que el soccer sea fácil, por
que hay muchos otros factores, más allá del equipo: el estadio, el staff, marketing, los sueldos, muchas cosas suceden al mismo tiempo, pero con las películas y las series el gran problema es la distribución, así es que no siempre dices “si yo invierto cierta cantidad, este es mi regreso”. A veces, puede ser muy bueno y otras, no. Eso pasó conmigo en John Wick. Invertí y fue un home run.
—¿En dónde es más fácil controlar el resultado? En una película como John Wick escribes, haces un casting, sabes cómo quieres que salga y en el deporte es más difícil hacer un guion…
—(Jaja)... Lesiones, clima, mal entrenamiento, mal equipo, mala suerte, mal sorteo. Mira lo que le pasa a Italia, uno de los mejores países para el futbol. Y están sufriendo. Mala suerte… Así que así está la cosa. Incluso con todo eso. Con los altibajos de no tener un buen jugador.
—Hace poco se integraron al proyecto de Necaxa Ryan Reynolds y Rob Mac. Ellos tienen un proyecto que se ha vuelto paradigmático de los equipos que ascienden: el Wrexham, de Gales, que ha escalado desde la quinta hasta la segunda división.
—Sí. Yo también soy dueña del Wrexham. Cuando ellos entraron a Necaxa, yo me hice de parte de ese
“EL DEPORTE ES EL MEJOR LUGAR PARA INVERTIR, PORQUE ES EN VIVO. NADIE SE LO QUIERE PERDER”.
CENTRALIZAR O QUEDARSE ATRÁS
AMAURY VERGARA DICE
QUE EL RETO EN MÉXICO
ES INTERNO: CONSTRUIR CONSENSO ANTES QUE BUSCAR CAPITAL
La entrada de fondos de inversión al futbol mexicano dejó de ser una posibilidad lejana para convertirse en un tema estructural. La discusión ya no pasa por si llegará el capital, sino por bajo qué condiciones y con qué modelo se integrará a una liga que, hasta ahora, ha operado de forma fragmentada. En ese escenario, la postura de Amaury Vergara introduce un matiz clave: el dinero no corrige por sí solo los problemas de origen. “No puedo hablar por los demás ni pensar que lo que yo creo es lo adecuado”, dice el dueño de Club Deportivo Guadalajara a Sports Illustrated. Para él, el punto de partida es otro: “Lo que se pueda sustentar con información y con data es lo que debe prevalecer”.
La referencia inevitable está en Europa. Ligas como LaLiga y la Premier League encontraron en la centralización de derechos audiovisuales el punto de inflexión para multiplicar su valor comercial y expandir su alcance global. “Está comprobado que cuando se consolidan los derechos en un solo acuerdo, el valor crece exponencialmente”, se reconoce dentro de la propia industria.
Pero ese salto tuvo una condición previa: los clubes cedieron el control individual en favor de una estructura común. En México, ese es precisamente el punto de fricción. “Una de las mejores decisiones que tomaron fue consolidar todos los derechos”, admiten incluso propietarios con experiencia en el futbol español. La diferencia es que, en la Liga MX, ese consenso todavía no existe.
Ahí es donde el fondo de inversión aparece como pieza estratégica. No solo por la inyección de capital, sino por su capacidad de imponer disciplina financiera, profesionalizar procesos y empujar una lógica de negocio más integrada.
SPIEGEL Y LA APUESTA MEXICANA LOS DUEÑOS HABLAN DEL NEGO CIO
MARC SPIEGEL YA HABÍA
ANALIZADO EL MAPA GLOBAL DEL FUTBOL. SU DECISIÓN DE ENTRAR CON QUERÉTARO FC NO FUE CASUALIDAD
La llegada de fondos de inversión al futbol mexicano ya no es un experimento aislado, sino el inicio de una reconfiguración más profunda. Durante años, la Liga MX operó bajo una lógica tradicional, con dueños locales y estructuras que respondían más a la historia que al mercado. Hoy en día, ese modelo empieza a convivir con otro: el del capital global, que no entra por identidad, sino por proyección.
En ese contexto aparece Innovatio Capital, el vehículo creado por Marc Spiegel para invertir en deporte fuera de Estados Unidos. Su llegada no fue impulsiva. Antes de tomar una decisión, el fondo analizó más de 200 clubes alrededor del mundo, desde Europa hasta Asia, pasando por Sudamérica. “Buscábamos la mejor oportunidad y, sobre todo, una liga con el mayor potencial de crecimiento”, explica Spiegel. La conclusión no fue obvia, pero sí consistente: pocas ligas ofrecían una combinación tan clara de escala y subexplotación como la mexicana.
La compra del Querétaro FC se entiende desde esa lógica. No se trataba del club más ganador ni del más mediático, sino de uno con margen de crecimiento en un ecosistema que, visto desde fuera, todavía no alcanza su techo. “Mientras más estudiábamos, más nos enamoramos del proyecto”, admite. Para Spiegel y su grupo, el valor no está solo en el presente, sino en la capacidad de ordenar y potenciar lo que ya existe: una base masiva de aficionados, un consumo sólido en televisión y digital, una conexión única con el mercado. Más que apuesta a corto plazo, la inversión responde a una visión de largo alcance. Profesionalizar estructuras, alinear estrategias comerciales y elevar estándares deportivos.
equipo. Me encanta la historia de los Underdogs, de los equipos desvalidos. Y Wrexham es una ciudad parecida a Aguascalientes. Gente trabajadora. Ellos merecen ganar, porque eso cambia el ánimo y la moral del lugar. Estuvieron tristes por tanto tiempo hasta que el triunfo cambió todo. Querían ir a trabajar, al pub, etcétera.
—Otra frase de la serie: “Queremos ganar un corazón a la vez”.
—Aguascalientes es una ciudad muy particular, porque ellos no tenían equipo de futbol. Había fans de Cruz Azul, del América y de muchos equipos, así que, para que sean aficionados del Necaxa, tenemos que hacer una especie de transplante de corazón. Porque ellos no tuvieron la pasión por generaciones. Su abuelo, su bisabuelo. Así que tenemos que ganar a cada aficionado. Uno a uno, corazón a corazón
—Tienes cinco años en México. ¿Cuántos años más quieres estar en la Liga MX?
—De por vida. Toda mi vida yo quiero estar ahí.
Hay otras innovaciones en el futbol mexicano desde la llegada de Longoria. A partir de la serie, hay más identificación de las nuevas generaciones con el Necaxa. Casi a su llegada, en 2021, el club puso a la venta el 1% de sus acciones en criptomonedas. Y más allá de todo… se marcó el camino para más inversiones extranjeras.
Cuando Eva visita Aguascalientes, su presencia enciende los grandes reflectores. La gente se acerca, grita… José Hanan habla del aura de una figura de Hollywood: “Puso a Necaxa en el radar. Potenció el
proyecto. Identificación en el estadio. El club está un poco desarraigado. Tiene algo que no se compra en la farmacia: carisma enorme. Se transmite. Cuando los inversionistas vienen, le dan seriedad al proyecto…”.
—Es un gusto conocer a “La Patrona” –le digo a Eva–. ¿Cuáles son los objetivos con el Necaxa?
—Me encanta la camiseta que tiene tres estrellas, porque son de los 90, pero yo quiero la cuarta. Ese es mi objetivo: regresar a Necaxa a los días de gloria. Recordarle a México que es un gran club. Que tiene mucha historia, un gran legado y que podemos regresar a esos días. Yo quiero engrandecer a la Liga Mexicana, porque es una de las ligas más apasionantes del mundo.
Longoria incrementa sus inversiones en el futbol. Recientemente, junto con su socio Ryan Reynolds (en Hollywood también conocido como Deadpool) compraron el Club Deportivo La Equidad, de Bogotá. “Es una ciudad que quiero conocer pronto y un gran proyecto futbolístico que queremos desarrollar”.
Cuando la entrevista termina, Eva deja atrás la sesión fotográfica y se despide con el carisma que la caracteriza. Su ausencia se siente de inmediato. La pionera de la inversión en el futbol mexicano tiene muchas tareas por delante.
“La Patrona” no se detiene. Ha participado en 37 películas; ha actuado en 36 series de televisión; produce y dirige en Hollywood. Sin embargo, no le basta con esos triunfos. Quiere uno que tenga que ver con el balón.
OUTFIT: TRAJE THE FRANKIE SHOP, ZAPATOS SAINT LAURENT
JOÃO PEDRO GERALDINO DELANTERO ATLÉTICO SAN LUIS
LOS REYES
AMBOS MANTIENEN UNA PARIDAD QUE SE HA EXTENDIDO DESDE EL TORNEO ANTERIOR. LA LUCHA POR EL TÍTULO DE GOLEO HA SIDO UNA BATALLA QUE HA ENRIQUECIDO A AMBOS JUGADORES Y AHORA ARRASTRAN UNA RIVALIDAD.
ARMANDO “ LA HORMIGA ” GONZÁLEZ
DELANTERO CHIVAS RAYADAS DE GUADALAJARA
DEL GOL
EL ORIGEN DE UN GOLEADOR
ARMANDO
“LA HORMIGA” GONZÁLEZ
ANTES DEL AKRON Y DE LA SELECCIÓN, HUBO NOCHES SIN PÚBLICO Y UN PADRE QUE TIRABA CENTROS EN LA OSCURIDAD. ARMANDO GONZÁLEZ CRECIÓ AHÍ, EN ESE TERRITORIO ÍNTIMO DONDE EL FUTBOL NO SE EXPLICA: SE VIVE.
Las luces del estadio ya estaban apagadas. El partido había quedado atrás, la gente se había ido, el ruido se disolvía en la noche. En el césped, sin embargo, todavía quedaban dos niños. Corrían detrás de un balón como si el tiempo no existiera, como si el juego no tuviera final. Esperaban a su padre –Armando González Bejarano–, que saldría del vestidor para tirarles centros en la oscuridad. Uno de esos niños era Armando González, “La Hormiga”. No lo sabía entonces, pero ahí, en esa penumbra, empezaba a construirse el goleador de Chivas. No llegó al futbol por accidente. Nació dentro de él. Es hijo de un exfutbolista, creció en un entorno donde el juego no se explicaba: se vivía. Aprendió los códigos en conversaciones que no aparecen en pizarrones ni en sesiones tácticas. Pero también cargó con lo que eso implica. El apellido pesa. Las comparaciones llegan solas. La sombra familiar existe. A algunos los aplasta. A él lo empujó.
Armando nació en Celaya el 20 de abril de 2003, casi por una coincidencia administrativa –su madre se atendía con un doctor que operaba entre esa ciudad y Querétaro–. Creció en Aguascalientes, la ciudad de su familia, el territorio donde el futbol formó parte de su educación emocional.
Ahí entendió el juego desde dentro, desde la cercanía con el vestidor, con la rutina, con el oficio.
“Ir al club con mi papá, meterme a los entrenamientos, estar con los jugadores, hacer destrozos en los vestidores”, recuerda con una sonrisa en charla con Sports Illustrated en Verde Valle. “Y cuando se acababan los partidos me bajaban a la cancha y jugaba con mi hermano con las luces apagadas. Que mi papá regresara y se pusiera a tirar centros con nosotros, es de los recuerdos más bonitos”. Su padre nunca convirtió el futbol en obligación. Nunca lo empujó ha
cia una meta que no fuera suya. Le enseñó algo más complejo: responsabilidad individual. Control sobre lo propio. Un principio que hoy, a los 23 años, está intacto. Dejó un consejo que Armando repite hoy, con la misma convicción de aquel niño: “Todo lo que hago depende de mí. Si juego o no juego, todo pasa por mi día a día, por mis hábitos, por lo que puedo controlar. Ese fue el mejor consejo que me dio y es algo que sigo hasta hoy”. Hubo más referencias en su formación. Su hermano mayor, más cercano, más tangible, marcó un estándar. “Para mí, fue un ídolo. Es mil veces más técnico. Me tomó tres años alcanzarlo, pero lo logré”. Y más lejos, desde la televisión, apareció un modelo más: Javier Hernández. Lo estudió durante años. No como fan, sino como aprendiz. Movimientos, tiempos, decisiones dentro del área. Detectó similitudes, las hizo propias. “Traté de imitar un poco sus movimientos, estudiarlo. Y ahí estaba algo que yo también tenía, entonces se me dio muy natural”.
Cuando Chicharito volvió a Chivas, Armando llevaba apenas dos semanas en el primer equipo. El veterano lo vio, reconoció algo y se acercó. Le enseñó cosas que, dijo, él hubiera necesitado escuchar en su momento. Le habló desde la experiencia. Un gesto que “La Hormiga” no ha olvidado.
EL VALOR DE ESPERAR
OFICIO
Armando sabe retener el balón, sirve de apoyo para colaborar en la elaboración de juego que necesita Chivas desde la llegada del argentino Gabriel Milito.
El 13 de enero de 2024 debutó en Primera División. Minuto 84. Empate sin goles ante Santos Laguna. Seis minutos sin estadística, sin titulares, sin ruido. Un debut que pasó casi inadvertido. Para él, no.
“Fue ver tantos años de trabajo cumplidos al mismo tiempo”, dice. Y enseguida, la idea que define su estructura mental: “También entendí que era el inicio. No había llegado a nada. Apenas empezaba lo difícil”. Esa claridad no es común. Tampoco su manera de competir. Nunca negoció esfuerzo ni enfoque. Nunca se detuvo en lo que no controlaba. “Si me daban un minuto, me voy con todo.
¿Quién dice que no puedo meter gol en un minuto? Si dan uno, que el siguiente me den dos. Así ir creciendo”. El futbol le respondió. Entró ante San Luis y marcó dos goles en 10 minutos. Después, en su primer inicio ante Tijuana, volvió a anotar. La titularidad dejó de ser una aspiración y se convirtió en una responsabilidad. “La titularidad se tiene que defender. No porque seas titular está todo bien. La tienes que demostrar todos los días”.
EL
PESO DE 12 GOLES
El Apertura 2025 fue su explosión definitiva. Gabriel Milito llegó al banquillo con una promesa sencilla y sin matices: el que esté mejor va a jugar. Armando González la tomó como contrato personal. Gol tras gol, semana tras semana, Al final: 12 goles. Campeón de goleo. Un gol cada 93 minutos. Cinco definiciones con la izquierda, cinco más con la cabeza, dos con la derecha. Un repertorio completo. Su nombre quedó en la misma línea histórica que delanteros importantes del club. Sin embargo, su reacción no fue de euforia. No lo persiguió como objetivo individual. “Después del clásico contra Atlas me di cuenta de que podía ser campeón de goleo, pero solo buscaba ayudar al equipo”. La dimensión del logro apareció después, en silencio, lejos del ruido competitivo. “Fue una alegría muy grande, pero no estoy satisfecho. Sé que lo puedo hacer mejor”. Su gol favorito no fue el más impactante en términos técnicos. Fue el más íntimo. Contra América. Porque ahí apareció la memoria. Su padre también había marcado en ese clásico. El gesto se repitió. La historia encontró continuidad. Como si aquella cancha en penumbra hubiera sido un ensayo. Meses después, el teléfono sonó. Selección nacional. La noticia lo alcanzó al salir de entrenar. Sintió un golpe emocional. “Me dieron ganas de llorar”, relata al recordar aquel noviembre de 2025.
En un amistoso contra Islandia, con México en busca del gol, González entró y anotó. Su primer tanto con el
SERENO González se muestra sereno, a pesar de que su carrera inició a finales de 2024; tras esos meses se volvió goleador de la Liga Mx y fijo de Javier Aguirre.
Tri. Sin anuncio previo, rompió una sequía: el primer delantero de Chivas en marcar con el Tri en nueve años. Su reacción fue simple. “Ese dato no lo tenía. Se me hace raro porque Chivas tiene buenos jugadores. Feliz de haber cortado esa racha”. Nueve años. Una grieta que él cerró casi sin enterarse. Desde entonces, no ha soltado el lugar en las convocatorias de Javier Aguirre. Lo que lo marcó no fue la presión, sino la naturalidad del entorno. “Me pidieron que fuera yo mismo”. Esa frase sostiene todo. Porque no hay artificios en su crecimiento. No hay personaje. Solo una identidad clara.
CLAUSURA 2026 Y EL AZTECA Los primeros meses del 2026 confirmaron que lo suyo no era un momento. Sin factor sorpresa, con defensas preparadas para frenarlo, con todos los técnicos rivales que estudian sus movimientos, se mantiene como goleador del campeonato. Pelea por segunda temporada consecutiva el liderato de goleo. Y mientras eso sucede, el 11 de junio se acerca. El estadio Azteca. El Mundial en casa. Cuando alguien le menciona esa fecha, Ar
mando González hace una pausa y dice algo que no suena a declaración ensayada sino a algo que le pasa en el cuerpo: “Se me pone la piel chinita”. Javier Aguirre les ha hablado de su experiencia en el 86, de lo que es jugar un Mundial con su gente en las tribunas. Armando lo escucha y entiende desde un lugar que va más allá de lo táctico. “Un Mundial en casa es algo muy difícil que se repita en tu vida como jugador. Tienes que aprovechar este momento”. ¿Qué rol busca? Su respuesta no cambia: “Para lo que me necesiten. Si me necesitan un minuto, si me necesitan 90, lo que sea. Me dan de aguador, yo voy”. El título con Chivas también lo persigue. Desde 2017, el club vive en deuda con su historia. Él lo asume como una responsabilidad colectiva. “No hay día que no entrenemos pensando en eso”. Y, aun así, su discurso nunca se cierra en lo conseguido. Siempre aparece la lista de pendientes: mejorar de espaldas, afinar la definición, crecer en lo táctico, aportar en defensa. “Soy un jugador en crecimiento. Es muy raro que me sienta satisfecho”.
EL DELANTERO QUE ELIGIÓ QUEDARSE
JOÃO PEDRO GERALDINO
JOÃO PEDRO TUVO A ITALIA DE REGRESO Y DIJO QUE NO. ELIGIÓ MÉXICO, ELIGIÓ A SU FAMILIA Y ELIGIÓ COMPETIR. HOY, ESA DECISIÓN LO TIENE EMPATADO EN LA CIMA DE GOLEO CON ARMANDO GONZÁLEZ.
Las historias del futbol brasileño suelen empezar en el mismo lugar: una cancha cualquiera, un balón gastado y un niño que no entiende límites. La de João Pedro no es distinta. Es, en todo caso, más precisa. Creció en Ipatinga, en Minas Gerais, en una casa donde no sobraba nada, pero donde nunca faltó dirección. Su padre jugaba futbol. Él lo seguía. Lo miraba. Y en algún punto dejó de observar para quedarse.
“No pensaba si iba a llegar o no. Para mí, era natural. Iba a crecer y lo iba a lograr”, dice a Sports Illustrated. A los 13 años dejó su casa. Se fue a Atlético Mineiro. Ahí empezó la parte que no se ve: la distancia, el silencio, la competencia real.
“Vi muchos con más talento que yo. Pero les faltaba la cabeza”. Su padre le había dejado una regla simple: hacer siempre más. Una repetición extra. Un esfuerzo más. João Pedro convirtió esa idea en sistema.
GOLEADOR
João Pedro se ha consolidado como referente ofensivo del Atlético de San Luis.
Debutó el 23 de mayo de 2010. Tenía 18 años. Jugó pocos minutos, pero entendió algo de inmediato. “Conseguí debutar. Pero ahí empieza todo”. Europa apareció como consecuencia. Italia como destino emocional. Pasó por Parma y Palermo hasta encontrar su lugar en Cagliari en 2014. Cerdeña fue más que un club. Fue un proceso completo. Se quedó ocho años. Marcó 86 goles. Se convirtió en capitán y en el segundo máximo goleador histórico del club en Serie A. En una era de movimientos constantes, eligió permanecer. “Ahí viví de todo. Llegué como un chavo. Salí con dos hijos, siendo un hombre”. Pero antes del reconocimiento, llegó la fractura. En 2018, dio positivo por un diurético prohibido en dos controles antidopaje. La acusación fue severa. La incertidumbre, total. João Pedro insistía en que la contaminación había sido involuntaria, a través de suplementos alimenticios. Sus abogados confiaban en la absolución. Pero la justicia tarda y mientras tarda, la vida no se detiene.
“No sabía dónde mirar, en quién confiar, a quién pedir ayuda. Era yo, mi familia, mi mujer. Llegó un periodo en que no tenía más fuerza”, relata con los ojos cristalinos.
Irse a dormir sin saber lo que el día siguiente traía. Dieciséis años de trabajo, de series extras en el gimnasio, de vueltas adicionales en la cancha, de sacrificios de adolescente lejos de casa, todo eso podía borrarse por una decisión de un tribunal sobre algo que él no había elegido. “A veces la justicia...”, dice y no termina la frase. No necesita terminarla. La suspensión fue de seis meses. No cuatro años, como se llegó a plantear. Aun así, el golpe fue profundo. Durante ese tiempo no supo si todo lo construido iba a desaparecer. Volvió y marcó a los dos minutos contra el Milan. “Ahí entendí cuánto era importante para mí Cagliari. Me sentí abrazado por la ciudad”.
Italia dejó de ser solo un lugar. Se volvió identidad. Después, vinieron otros pasos. Inglaterra, nuevas exi
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gencias, nuevas dudas. João Pedro competía, pero ya con otra conciencia: la del tiempo. Ritmo alto. Exigencia física constante. Dudas personales. Necesidad de confirmarse a sí mismo. “Era una pelea conmigo”. Demostró que todavía podía competir al máximo nivel. Esa conciencia lo llevó a México. No por casualidad. Por convicción. Atlético de San Luis le ofreció algo que ya no buscaba en otro lado: equilibrio. Proyecto. Familia. “Quería sentirme bien. Vivir bien”.
POR QUÉ MÉXICO Y SAN LUIS
Llegó a Atlético de San Luis con 33 años. No como cierre, sino como elección. El impacto fue inmediato. Primer torneo: 12 goles. En casi un año: 24 goles en 33 partidos. “No me sorprende. Me preparé para esto”.
En el Apertura 2025 alcanzó el título de goleo con 12 anotaciones. No lo ganó solo. Lo compartió con Armando González y Paulinho. Tres delanteros, una cifra idéntica, una definición que parecía resistirse a elegir. Seis meses después, la historia volvió a tensarse. Clausura 2026. Dos jornadas por jugar. João Pedro suma 12 goles. Armando “La Hormiga” González, también. El contraste es evidente. González, 23 años, delantero de Chivas, juega con la intuición de quien no ha conocido el límite. Aparece antes que el balón, define sin memoria, compite sin desgaste.
João Pedro, en cambio, lo sabe todo. Sabe cuándo el cuerpo pide más de lo que puede dar. Sabe que hay tardes en las que el gol no llega. Sabe que cada temporada pesa. Y, aun así, está en el mismo número. “No espero que pare. Me está sacando algo. Me está haciendo mejor”, señala el brasileño- italiano, sobre la Hormiga.
La competencia no le incomoda. Lo activa. En la jornada 14, San Luis perdía ante Toluca, tomó un penal en el minuto final. Lo convirtió. Gol 12. Empate en el partido. Empate en la tabla. Esa misma noche, González no marcó ante Tigres. Nada se movió.
LA DECISIÓN DE NO IR AL PISA
PREPARADO
João Pedro se muestra confiado en lo que ha hecho a lo largo de su carrera. Esa disciplina lo tiene hoy como una figura la Liga Mx..
La noche en que João Pedro decidió quedarse en México, en enero de 2026, no hubo una conversación larga ni una deliberación solemne. Fue un gol. Fue el estadio. Fue su hija de seis años diciéndole esa mañana que su amigo ya sabía en qué equipo jugaba su papá y que no quería que se fuera. Fue todo eso junto, comprimido en 90 minutos de futbol contra el América y cuando el balón entró al fondo de la red y el ruido del estadio subió como una ola, João Pedro pensó algo que ningún contrato europeo puede comprar: “Estoy bien aquí”. Esa noche tenía todo cerrado con el Pisa. La Serie A lo llamaba de vuelta, el campeonato que lo formó como hombre de área, el mismo donde convirtió 86 goles y quedó grabado como el segundo máximo goleador de la historia del Cagliari en la liga. Su esposa, italiana, había contenido lágrimas cuando le contó la posibilidad. Casi todo señalaba al regreso. Pero el gol entró. Y João Pedro supo. “Mis hijos están bien, mi mujer está bien, yo me siento bien”. No hacen falta más palabras para explicar por qué un hombre de 33 años, con una carrera labrada en cuatro continentes, decidió quedarse en San Luis Potosí. Cuando se lo comunicó al equipo, en un hotel en el sur de la Ciudad de México, la fiesta estalló.
“Me quedo”. Y ahí se lanzaron gritos, se dieron abrazos y se aventó agua en la bolita donde todos saltaban como si hubieran ganado un título. João Pedro también se lo comunicó a Íñigo Regueiro por mensaje de texto. El director deportivo de San Luis volaba a España a una reunión con el Atlético de Madrid, para comunicarles que un jugador que habían traído de la segunda división inglesa, del Hull City, que había sido goleador en México en su primera campaña, se iba. El mensaje decía: “Me quedo, puedo hablar contigo”. Y así fue, el brasileño, naturalizado italiano, se quedó para luchar por un segundo año el título de goleo ante Armando González. Pero el momento más importante fue comunicarlo a su familia. Tenía casi todo cerrado con el Pisa. Su esposa –italiana, nacida y criada en el país donde vivieron los mejores años de su vida– había llorado cuando él le contó la posibilidad. Volver a Italia era volver a casa para ella. Y sin embargo, su esposo tomó el teléfono después de ese partido, la llamó y le dijo que no se iba. Y ella, que lo conoce mejor que nadie, que lo sostuvo en los momentos en que él ya no tenía fuerzas para sostenerse solo, entendió sin necesitar más explicación. “Si no quieres ir y no estás convencido, no vamos. Y ya está”. Italia quedó donde debía estar: en el pasado. “Estoy bien acá”. Hoy, en la recta final del Clausura 2026, João Pedro vuelve a estar donde ha construido toda su carrera: en competencia. Frente a él, un delantero que empieza. Detrás, todo lo que ya vivió. Habla del final sin dramatismo. “Cuando no pueda competir, me voy”.
Hasta entonces, no negocia nada. Corre. Define. Compite. Como cuando tenía 18. Como cuando tenía 25. Como ahora, a los 33. Y mientras lo hace, la tabla de goleo vuelve a negarse a elegir entre el futuro y la experiencia. Doce goles. Tres jornadas. Dos historias. Una sola línea de tiempo que, por ahora, sigue exactamente en el mismo punto.
LA NUEVA LABOR DE
MARÍA DEL
ROSARIO
Tras su retiro en 2022 como profesional, donde ganó tres preseas olímpicas, LA TAEKWONDOÍN comparte su experiencia con el equipo de parataekwondo que busca trascender en Los Ángeles 2028.
Por Yarek Gayosso
ESPINOZA
En el tatami resuenan los golpes secos al peto, las patadas cortan el aire como hélices de helicóptero, los impactos al cuerpo hacen vibrar el piso y los gritos de batalla ásperos y encendidos característicos del parataekwondo se expanden en cada rincón.
María del Rosario camina con los brazos cruzados detrás de la espalda, este lugar ha sido su casa desde hace más de una década. Aquí templó su última medalla olímpica para completar el triplete y las dos medallas mundiales que cerraron el círculo de tres que la convirtieron en la máxima medallista mexicana de la historia y en la mejor taekwondoín de todos los tiempos. Desde su retiro, hace más de tres años, se integró por completo a la dirección de la selección mexicana de parataekwondo, en el Centro Nacional de Alto Rendimiento. Y junto a Jannet Alegría, quien estuvo 12 años como seleccionada nacional y compitió en unos Juegos Olímpicos y cinco Mundiales preparan al equipo mexicano hacia los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, su tercer ciclo juntas en el deporte adaptado. Su labor dejó de medirse en medallas. El destino les tenía reservado otro camino con una causa mayor.
ALTO IMPACTO
Beijing 2008 fueron sus primeros Juegos Olímpicos; ahí se adjudicó la medalla de oro en la categoría de +67 kg ante la noruega Nina Solheim.
No era en el deporte convencional. María y Jannet hicieron de la selección mexicana de parataekwondo un equipo al que integraron a atletas con discapacidad que habían superado adicciones, otros sobrevivientes de abusos físicos y distintos tipos de violencia, con historias rotas, algunos sin padre ni madre, huérfanos. Están quienes perdieron un brazo por una enfermedad congénita y otros por haber sufrido un accidente. En el parataekwondo comenzaron una nueva vida. Al inicio, solo estaban Juan Diego, Claudia, Iván y Jessica. Con el tiempo, el equipo ha crecido y hoy reúne a cerca de 14 parataekwondoí
MÁXIMA GANADORA
A lo largo de su carrera, María del Rosario ganó tres medallas olímpicas: oro en Beijing 2008, bronce en Londres 2012 y plata en Río 2016.
nes. Juan Diego es doble medallista paralímpico: oro en Tokio 2020 y bronce en París 2024. El máximo medallista mexicano de esta disciplina, que se integró al programa paralímpico hace seis años.
Al principio, Jannet creía que los atletas con discapacidad necesitaban ayuda constante, incluso en tareas básicas, como ponerse el equipo o durante el entrenamiento. Esta perspectiva cambió drásticamente en su primer evento como entrenadora en 2018, en Bulgaria. Fue cuando observó las metodologías de entrenamiento de otras selecciones, como la rusa y la iraní, de las que aprendió que debían entrenar con la misma intensidad que los atletas convencionales para alcanzar el nivel competitivo requerido. Esta revelación marcó un punto de inflexión en su filosofía de entrenamiento.
Al regresar a México, implementó esta práctica, haciendo que sus atle
tas de parataekwondo entrenaran con sparrings convencionales, con la única adaptación de no golpear la cara, para fomentar la competitividad y elevar su nivel.
La historia de María del Rosario, la máxima medallista de la historia del taekwondo, y la de Juan Diego García, el máximo ganador del taekwondo paralímpico, se cruzan en un instante preciso. El destino unió dos trayectorias laureadas y marcadas por la grandeza. Los dos son originarios de Sinaloa; ella, de La Brecha, y él, de Culiacán, a 166 kilómetros de distancia, poco más de dos horas de trayecto en coche. María se preparaba todavía como atleta para el ciclo olímpico de Tokio 2020, que contemplaba como el último de su larga carrera de dos décadas. Debido a problemas con la Federación Mexicana de Taekwondo, no tenía un compañero de entrenamiento (sparring). Y fue
ARDUA LABOR
Junto a Jannet Alegría, María del Rosario Espinoza prepara al equipo mexicano hacia los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.
Jannet, entonces la única entrenadora de la selección paralímpica, quien le sugirió entrenar con Juan Diego. Su somatotipo –tipo de cuerpo o características físicas– era adecuado para lo que María del Rosario necesitaba.
Para simular la ausencia del brazo derecho de Juan Diego y hacer el entrenamiento más desafiante para María, a él le pegaban unos “popotes”, es decir, tubos de espuma, como los usados para nadar, en el brazo o en el protector de pecho.
hija al área de entrenamiento, pero dejó de hacerlo porque la niña imitaba sus acciones como entrenadora y terminaba “dirigiendo” al equipo. A pesar de esto, le encanta acercar a su hija al deporte, como la natación.
LA DESPEDIDA
En los Juegos de Río 2016, María del Rosario consiguió su última medalla olímpica: una plata que cerró su ciclo de tres preseas.
Este método de entrenamiento resultó muy efectivo. María consiguió el subcampeonato del mundo en 2019, la tercera medalla en campeonatos mundiales que igualaba el número de preseas olímpicas en su carrera. Sus caminos tuvieron que separarse. Aunque María inicialmente quiso que Juan Diego continuara ayudándola para su ciclo olímpico de Tokio, él también tenía su propia preparación para los Juegos Paralímpicos, lo que llevó a María a buscar un entrenador nacional y a que la ayuda de Juan Diego disminuyera. María y Jannet forman también una familia –juntas crían a una niña de tres años y a un niño de seis meses–. María solía llevar a su
Ellas establecieron un acuerdo: Jannet prestaba a Juan Diego para ayudar a María en su entrenamiento como atleta hacia los Olímpicos de Tokio. A cambio, María se comprometía a acompañar y asistir al equipo de parataekwondo a los Juegos Paralímpicos de ese mismo año, independientemente de si ella como deportista clasificaba o no a Tokio.
María no logró la clasificación olímpica al perder en un clasificatorio contra su compatriota Briseida Acosta. Y, finalmente, pudo acompañar al equipo paralímpico apoyando a Jannet Alegría desde las gradas con la estrategia, lo que facilitó la comunicación debido a la ausencia de público por la pandemia.
Esta justa marcó su primer acercamiento directo al equipo no convencional y sentaron las bases para su posterior rol más profundo como entrenadora y reclutadora de la selección mexicana de parataekwondo. Esto ocurrió después de su retiro, a finales de 2022, y durante su embarazo al año siguiente.
Su método para lograrlo era utilizar su “voz” y lo que podía “proyectar” para acercar o buscar a jóvenes e incentivándolos a unirse.
—Porque el deporte también te abre oportunidades —dice María—: atletas que han sido discriminados desde pequeños por su discapacidad, para aquellos que no tienen padres porque los perdieron desde niños y para chicos que han enfrentado situaciones complicadas. Aquí se trata de que su mente esté centrada en cómo pueden transformar su vida. El taekwondo sí les cambia la vida.
Con la mirada que solo da el tiempo, le gusta compartir sus historias de éxito y sus equivocaciones como parte de las experiencias que vivió en el alto rendimiento. De esas caídas extrajo una enseñanza que ahora sirve de aprendizaje para sus deportistas.
Sus tropiezos se han convertido en guía. María reconoce sin rodeos haber cometido numerosas equivocaciones en decisiones, especialmente, tras la introducción del peto electrónico, un periodo en el que no ganaba competencias.
Detrás del escritorio de Jannet hay un pizarrón en la oficina con los nombres de cada taekwondoín de la selección paralímpica y
anotaciones personalizadas que reflejan el seguimiento cercano a cada atleta.
La intensidad del entrenamiento incluye 36 horas semanales de lunes a viernes con dos o tres sesiones diarias físicas, técnicas y tácticas. Los sábados se añade una sesión solo cuando se aproxima una competencia fundamental y dejan los domingos libres, a menos que haya un evento muy importante cerca. En el equipo se respira motivación. Los parataekwondoínes recibirán premios económicos en caso de obtener medalla en Grand Prix hacia los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. Un incentivo económico que los equipara con los competidores convencionales y que
ORGULLO MEXICANO
María del Rosario
Espinoza es considerada una leyenda del deporte mexicano gracias a sus logros en Juegos Olímpicos y Mundiales.
pueden llegar a alcanzar los 2,000 dólares, cerca de 35,000 pesos, con el tipo de cambio actual.
—Que haya esta inclusión me motiva a seguir y estos estímulos son el reconocimiento al trabajo del día a día —expresa Juan Diego, con convicción.
Es día de entrenamiento recreativo, se quitan los petos, improvisan porterías sobre el tatami, colocan una pelota algo ponchada y juegan futbol. Desconocen trayectorias. María y Jannet entran a la cascarita y la jerarquía se queda fuera del gimnasio de combate. Las entrenadoras advierten, entre risas, que habrá balonazos. Existe el riesgo de alguna patada al rostro y hasta la cabeza. Juan Diego termina con el labio superior hinchado. No hay medallas de por medio. No hay premio que perseguir. Solo un equipo hecho de historias y heridas convertidas en fuerza.
LA PASIÓN POR EL RUNNING DEFINIÓ EL ÉXITO DE UNA CARRERA HISTÓRICA
BAJO UNA PROPUESTA DE ENTRENAMIENTO HOLÍSTICO Y UNA RUTA DE ALTA DEMANDA TÉCNICA, LA PRIMERA EDICIÓN DE LA CARRERA SPORTS ILLUSTRATED MÉXICO POWERED BY RENAULT FUSIONÓ INNOVACIÓN LOGÍSTICA Y TRADICIÓN. EL RECORRIDO CULMINÓ EN UN RECINTO REPLETO DE HAZAÑAS OLÍMPICAS
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DEBUT CON SELLO PROPIO
La Carrera Sports Illustrated México powered by Renault nació para romper esquemas y lo demostró desde la entrega de los kits para la competencia. El parque Aztlán fue el punto de encuentro que anticipó la magnitud del evento y el ambiente festivo.
ENTRENAMIENTO 360°
En esta primera edición de la carrera nació también una nueva tradición deportiva, enfocada en la preparación integral para el gran día. El programa incluyó una clase full body de ejercicios de fuerza, para hacer frente a la exigencia de la competencia, y una sesión de flow movement, dirigida al restablecimiento del equilibrio muscular, luego de darlo todo kilómetro a kilómetro.
VIVIR LA GLORIA EN CIUDAD UNIVERSITARIA
La atmósfera se encendió poco después del amanecer. Tras el calentamiento, resonó el Himno Nacional Mexicano, y los miles de participantes empezaron el recorrido de la ruta, que inició en el Circuito Escolar y culminó, entre gritos de aliento, en la pista del Estadio Olímpico Universitario.
La topografía de pendientes pronunciadas, realzada por emblemáticos paisajes, desafió la resistencia de los atletas. Pero el punto crítico se situó en los últimos tres kilómetros.
Y aunque el desafío fue individual, el triunfo se alcanzó en compañía. Para quienes estudiaron en C.U., la carrera fue doblemente significativa. Más allá de un título deportivo, fue un reencuentro con su alma máter, una forma de volver a casa y honrar sus raíces.
En la categoría de 10K, los primeros en cruzar la meta fueron Adahia Martínez López y Armando Ramírez Cano, en las categorías femenil y varonil; mientras que el liderato en los 5K lo impusieron Mariana Alexandra Herrera Gómez y Carlos Alberto García Sánchez.
EL DESPEGUE DE MILES DE SUEÑOS
Desde el día uno, Aeroméxico impulsó la primera carrera organizada por Sports Illustrated México en el país. Además, tuvo una participación destacada en puntos estratégicos de la ruta, como testigo de las historias de los corredores que alcanzaron la meta con los brazos en alto.
DISTANCIA 10K FEMENIL:
1. Adahia Martínez López – 39:19.
2. Fátima González Jáuregui – Tiempo en milésimas de diferencia tras un cierre de photo finish con el tercer lugar.
3. Paula Beatriz Neria de la Parra – 43:40.
DISTANCIA 10K VARONIL:
1. Armando Ramírez Cano – 34:26.
2. Rubén Mendoza Campos – 35:30.
3. José Emiliano Flores Vergara – 35:39.
DISTANCIA 5K FEMENIL:
1. Mariana Alexandra Herrera Gómez –19:00.
2. Brenda Carina Hernández Zárate –20:02.
3. Kenya Samantha García Pérez – 21:23.
DISTANCIA 5K VARONIL:
1. Carlos Alberto García Sánchez –16:20.
2. Irving Aaron Arredondo Sánchez – 16:25.
3. Aly de Jesús Camacho Medina –17:24.
RENAULT FUE EL MOTOR DE UNA JORNADA DE ÉLITE
En la entrega de los kits, los asistentes pudieron conocer las ventajas del auto guía que acompañó a los runners en el transcurso de la Carrera Sports Illustrated México powered by Renault. El modelo Megane E-Tech 100% eléctrico fue el elegido para cronometrar el ritmo en la competencia. Su diseño, versatilidad y conciencia ecológica convergen con el espíritu dinámico del deporte. Con una autonomía de 480 kilómetros por carga completa, se posiciona como el aliado de Renault en cada etapa del circuito. Durante los dos días también se presentó el nuevo lanzamiento de la firma automotriz. Boreal llega al mercado como una apuesta para el segmento SUV, con un motor de 1.3 litros turbo, transmisión de doble embrague de seis velocidades y el sistema Google Assistant integrado, para elevar el confort tecnológico a bordo.
LEGADO EN CIFRAS
• +70 años de historia de Sports Illustrated en el mundo.
• 1ª carrera de la marca Sports Illustrated en México. 2 distancias (5K y 10K).
• 3,500 participantes.
KOHJIRO KINNO
GROOMING POR
BAILEE WOLFSON EN SEE MANAGEMENT
DE TRANSFERENCIA DESCONOCIDA A GANADOR DEL HEISMAN Y CASI SEGURO SELECCIÓN NÚMERO UNO: ESE ES EL CAMINO QUE FERNANDO RECORRIÓ DURANTE EL ÚLTIMO AÑO. PERO SU ASCENSO DE CUENTO ES SOLO UNA PARTE DE POR QUÉ ES UNO DE LOS PROSPECTOS DE MARISCAL DE CAMPO MÁS INTRIGANTES DE TODOS LOS TIEMPOS. MENDOZA
ROBABLE
CCUANDO MIRAS su currículum, Fernando Mendoza no parece tan diferente de cualquier veinteañero de alto rendimiento listo para dejar su huella en el mundo. En la preparatoria fue un estudiante de élite (promedio de 4.86), vicepresidente de su clase, presidente del ministerio escolar, director de redes sociales del programa de honores y fundador de una organización sin fines de lucro que crea conciencia sobre jóvenes en situación vulnerable. Entrevistó al alcalde de Miami en un pódcast que él mismo conducía y organizó esfuerzos humanitarios en Cuba. Pudo haber ido a Yale, pero, en su lugar, obtuvo un título en la escuela de negocios de Cal en tres años y luego comenzó a trabajar en un MBA. Hace unos meses, se declaró “abierto a trabajar” en su perfil de LinkedIn.
LA DIFERENCIA DE HACE UN AÑO Mendoza lanzó 41 pases de touchdown en sus 16 partidos en Indiana, 11 más que en sus 20 juegos universitarios anteriores
Después de ver los avances que Mendoza hizo en sus primeros tres partidos como Hoosier, su entrenador llamó a un amigo: “Fernando GANARÁ EL HEISMAN este año”.
Por supuesto, no hay nada típico en Fernando Mendoza. A diferencia de todos los demás que tomaron 12 cursos AP en la preparatoria, él fue un recluta de dos estrellas que, de alguna manera, se convirtió en ganador del Trofeo Heisman. ¿Ese cambio en LinkedIn? Fue su forma irónica de anunciar que entraba al draft de la NFL de este año, donde prácticamente tiene asegurado ser la primera selección. Mendoza desafía las categorías simples y las comparaciones fáciles. Su inteligencia, su curiosidad y sus logros académicos lo convierten en un candidato ideal para casi cualquier profesión. Pero esas cualidades pueden ser complicadas en su oficio elegido. Los evaluadores modernos de la NFL analizan a los quarterbacks de formas muy distintas a las de sus predecesores, pero aún pueden aferrarse a estereotipos obsoletos y persistentes. Solo en este particular “crisol” de evaluación los intereses amplios y una mente brillante pueden verse como una posible nube sobre su potencial.
Mendoza no se propuso convertirse en un enigma sobre una ola mágica. Simplemente sucedió. No por accidente, para ser claros. Pero sí más allá incluso de lo que él mismo imaginaba. Se convirtió en el probable número uno porque está refinado en formas que la mayoría de sus compañeros aún no logra comprender. Pero su conjunto de habilidades en
el campo es quizá la parte menos refinada de él. Eso es tanto su atractivo como la fuente de dudas persistentes.
Otra cosa que distingue a Mendoza del típico prospecto del draft es el aire de sabiduría que proyecta. Escucha sus entrevistas. Mira sus videos. Observa lo que este jugador revela sobre sí mismo.
Mendoza habla y piensa como un estoico, con una visión del mundo aparentemente arraigada en una antigua filosofía griega y romana que se remonta a alrededor del año 300 a. C. Sigue en Instagram a Ryan Holiday, un influyente moderno del estoicismo; devora los libros del reconocido autor y escucha sus pódcasts mientras conduce o, incluso, en la ducha. También está profundizando en los escritos de Marco Aurelio, el emperador romano estoico, a quien podrías considerar como el Ryan Holiday del siglo II. Mendoza habla de la importancia de la disciplina, la gratificación diferida, controlar solo lo que puede influir directamente, priorizar los procesos sobre los resultados, evitar los peligros de la complacencia.
Cuando nuestra entrevista de mediados de marzo se adentra en estos temas, dice: “Buen recordatorio. Acabo de terminar de leer [otro] libro. Es momento de volver a entrar en esa mentalidad [estoica] otra vez”. Su voz empieza a apagarse,
pero no antes de añadir, en voz baja: “Especialmente, con tanto caos ocurriendo”.
Casi es posible ver la mente de Mendoza en ebullición, un pensamiento chocando con decenas de otros, siempre con una breve pausa antes de responder. “El estoicismo es una gran creencia y un estudio del ser humano, de lo que realmente importa”, dice. “Si eres sabio y tienes tus pilares, tienes un punto claro hacia el cual apuntar. Ser mariscal de campo es algo cerebral. Y siempre estoy listo para aprender, listo para… aumentar mi neuroplasticidad a través del estoicismo”.
¿Qué tal eso como una nueva “línea Mendoza”? De ahí el enigma. Muchos evaluadores de la NFL ven el cuento de hadas de la temporada pasada en Indiana –el campeonato nacional en su primer año tras transferirse desde Cal, el Heisman, la
Tras celebrar el Nacional, Mendoza lanzó balones en The Tonight Show y habló –pero no los lanzó– en el NFL combine.
estatus para el Draft de la NFL ni siquiera existía aún, así que buscó prácticas profesionales en firmas de inversión inmobiliaria cerca del campus.
Ahí es donde comienzan los paralelismos con otra improbable transformación de un quarterback. Como el paso de Tom Brady por la universidad trabajando en Merrill Lynch, el plan alternativo de Mendoza con esas prácticas parecía un paso hacia su futuro más lógico, el más probable. Al menos hasta el otoño pasado, cuando Fernando entró en el panteón que Brady domina: el de los mayores “underdogs” en la historia del deporte. Los ecos de TB12 resuenan en toda la historia de Mendoza.
transformación de desconocido a seguro número uno– y se preguntan si Mendoza puede sostener una historia que, en la superficie, parece más una película con guion que la vida real. De ahí su primera tarea, la que definirá todo después del cuento de hadas: demostrar que la parte verdaderamente improbable de su carrera está por venir.
INICIOS DE 2022 , cuando era estudiante de último año en la preparatoria Christopher Columbus de Miami, Mendoza estaba clasificado entre el lugar 134 y el 140 en las listas que más importaban. No como prospecto general de futbol americano colegial, sino entre los mariscales de campo de preparatoria, todos compitiendo por ser titulares en alguno de los 138 programas de la FBS.
ASin una sola oferta de beca de programas Power 4 –ni siquiera la universidad local más cercana fuera de la élite, Florida International, lo aceptó–, Mendoza se comprometió con Yale. Cambió el plan cuando Cal le hizo una oferta tardía, inyectando una esperanza que solo el propio Mendoza parecía sentir. Pasó su temporada como novato “redshirt” usando gorras de beisbol y enviando señales señuelo. Su
Como Tom Brady, Fernando creyó en sí mismo y en sus ambiciones en el futbol americano cuando cosas como la lógica y las estadísticas –tuvo marca de 10–10 en Cal y terminó la temporada 2024 en el lugar 36 del país en rating de pasador– apuntaban a que estaba equivocado. Como Brady, Mendoza proviene de una familia muy unida, guiada por sus padres, Fernando Sr. y Elsa. Como Brady, Mendoza se apoyó en la fe y en sus principios. Elsa solía decirle a su hijo que no era lo que indicaban esas dos insignificantes estrellas. Él le preguntó si lo consideraba de tres estrellas. Elsa negó con la cabeza. Lo mismo para cuatro. Y cinco. “Eres Fernando Mendoza”, le dijo. Sin querer, Brady incluso lo ayudó. Una imagen que Mendoza solía tener en su cuenta de Instagram mostraba al jugador que más idolatraba. Ahí aparece un joven Fernando, vistiendo el jersey de Michigan de Brady y un casco de los Wolverines, incluso con una complexión sorprendentemente similar: alto y delgado. Mendoza veía algo de sí mismo en Brady. “El tipo perfecto a quien admirar”, dice ahora. “Cerebral. No era el más rápido ni el más fuerte; simplemente, muy muy inteligente y también un gran líder”. Mendoza se convirtió en un discípulo del método TB12. Duerme al menos ocho horas cada noche. Leyó el libro que explica las metodologías de Brady. Puede recitar qué alimentos (fresas, tomates sin semillas) evita Brady porque los considera inflamatorios.
Y, como Brady, Mendoza lo sabía. Un video para la empresa de muñequeras TonyBandz, de julio de 2024, suele citarse por un comentario casual que hizo sobre no tener tiempo para salir con alguien. Pero quienes destacan ese detalle menor pasan por alto lo importante que dijo esa tarde: que podía llegar a la NFL si sus siguientes dos temporadas universitarias salían “realmente bien”.
A medida que se acerca el draft, Fernando entiende que su historia, vista desde fuera, figura entre las más improbables de la historia del deporte. Pero eso es para los demás. “¿Sabía que iba a ganar un campeonato nacional o uno de los premios más prestigiosos? No tenía idea”, dice.
¿Pero improbable? “No creo que lo sea”, afirma Mendoza, refiriéndose a su propia perspectiva.
TOUR DE LA VICTORIA
Más allá de sus virtudes en el campo, Fernando Mendoza ha cautivado con su personalidad y su cultura del esfuerzo.
FOTO: KOHJIRO
PARA ENTENDER mejor cómo encaja Mendoza en la NFL, Sports Illustrated consultó a cinco evaluadores de talento: dos gerentes generales (uno por cada conferencia), un director de personal de jugadores y dos scouts, ambos presentes en evaluaciones en persona.
Todos coincidieron en las mismas habilidades de élite: precisión en casi todo tipo de lanzamientos; consistencia al colocar el balón para permitir yardas después de la recepción; ausencia de miedo al lanzar profundo; efectividad en zona roja (65.7% de pases completos en esa zona la temporada pasada, con 27 touchdowns y cero intercepciones); anticipación; colocación del balón; dureza; capacidad de rendir en momentos de presión (lideró series ganadoras en el último cuarto, viniendo desde atrás, contra Iowa, Oregon y Penn State); capacidad de recuperación (también tuvo dificultades en esos juegos); personalidad; liberación rápida del balón; mecánica compacta e inteligencia.
También señalaron el mismo rango de habilidades que Mendoza debe seguir desarrollando: precisión en pases profundos; talento de brazo (por encima del promedio, pero aún no élite); movilidad y evasión de capturas (sacks). Tanto los gerentes generales como el director de personal profesional destacaron que el cómo y el dónde se desarrolle Mendoza definirán si la parte verdaderamente improbable de su carrera está por venir. Brady también tiene un papel importante en esa conversación. La primera selección del draft pertenece a los Raiders, donde Brady tiene participación como propietario y, según reportes, cada vez está más involucrado en las decisiones de personal.
Mendoza y sus muchos defensores señalan su “prueba de concepto”: 2025. Su entrenador de quarterbacks en Indiana, Chandler Whitmer, dice que Mendoza no le parecía un futuro profesional cuando comenzaron a trabajar juntos. Primero, se enfocaron en el pulido dentro del bolsillo: el juego de pies, la posición de los ojos, el manejo del caos inherente en cada jugada. Después de unas semanas, Whitmer vio a Mendoza como “diferente y especial” y destinado a la NFL.
Verás, Mendoza quería ser desarrollado. Por eso eligió Indiana. “Es el jugador más entrenable con el que he trabajado”, dice Whitmer.
El refinamiento más importante de Mendoza comenzó entre sus oídos. “Se puede ver”, dice Whitmer. “A veces, su cerebro va más rápido que su boca”. Las malas jugadas, series o cuartos podían afectarlo emocionalmente. Su carrera universitaria se desarrolló en tres etapas: estar feliz solo por estar en Cal y jugar futbol americano colegial; expectativas más altas, sobrepensar y sobreesforzarse; y, finalmente, soltar, trabajar de forma más inteligente y jugar con más fluidez.
Mike Pawlawski, exmariscal de la NFL convertido en coach de mentalidad de rendimiento, conoció a Mendoza en Cal. Mendoza no jugaba mucho pero tenía una mentalidad de crecimiento. Hacía más preguntas que los periodistas y tomaba notas como si su futuro dependiera de cuántas escribiera. Analizaron los patrones de Mendoza –en cómo entrenaba o lo que ocurría en su mente y en su cuerpo antes de los momentos decisivos– y trabajaron para romper aquellos que lo limitaban. Mendoza aprendió a reiniciarse en el momento, estar presente y mantenerse cómodo. Ahí, dice Pawlawski, es donde Mendoza “realmente creció de Cal a Indiana”. “Y llegó a Indiana con un equipo que lo valoraba y le iba a dar espacio para crecer”, comenta Pawlawski. “Eso le permitió utilizar todas las herramientas que había acumulado”. Pawlawski a menudo discrepaba con los entrenadores de Cal que analizaban y criticaban cada jugada de Mendoza. Según él, no tenían una visión de lo que el joven podía llegar a ser. Después de solo tres partidos con Indiana en 2025 –y decenas de conversaciones con Mendoza–, Pawlawski llamó a un amigo y dijo: “Fernando va a ganar el maldito Heisman este año”. “Ha mejorado muchísimo emocional y cognitivamente”, añade Pawlawski. En la NFL, el crecimiento personal, emocional y cognitivo solo importa si se traduce en victorias. Mendoza también las tiene: desde un pase de último segundo para vencer a Penn State hasta una carrera de quarterback en cuarta y 4 que selló el campeonato nacional de Indiana contra Miami.
“¿Sabía yo que iba a ganar un Nacional o uno de los prestigiosos premios? Ni idea”, dice Mendoza. Pero ¿considera improbable la evolución de su libro de cuentos? “NO CREO QUE SEA ASÍ”.
Después de eso, Mendoza corrió hacia la banda de Indiana y hizo la pose del Heisman. “¿Este chico está bien?”, se preguntó Whitmer. Mendoza completó el 72% de sus pases en 2025, para 3,535 yardas y 41 touchdowns. No lanzó intercepciones en el College Football Playoff. “Esa [pose] probablemente fue el momento más explícito de su vida”, dice Whitmer. Las películas deportivas se han basado en mucho menos.
AS PALABRAS sabias de su madre –“Eres Fernando Mendoza”– tienen ahora más importancia que nunca. Y la tienen porque la forma en que los equipos de la NFL evalúan a los quarterbacks está cambiando. El concepto siempre ambiguo de lo que define a un mariscal de campo prototípico importa menos que nunca, porque los prospectos comienzan su desarrollo a edades muy tempranas y los esquemas ofensivos cambian constantemente. El “encaje” –entre el quarterback, los entrenadores ofensivos y su sistema– nunca ha sido más importante. Por eso, los evaluadores rara vez admiten públicamente que un prospecto como Mendoza pueda, de alguna forma, obtener una calificación “demasiado alta” en una prueba de inteligencia. Los mejores entrenadores ofensivos de la NFL se enfocan en lo que hace diferente a Mendoza, en lo que lo distingue.
LLos Raiders tienen un corredor joven de élite en Ashton Jeanty, un ala cerrada joven de élite en Brock Bowers, un nuevo centro en el agente libre Tyler Linderbaum, un nuevo entrenador en jefe con enfoque ofensivo en Klint Kubiak y un coordinador ofensivo de confianza en Andrew Janocko. Es un buen momento para tener la primera selección del draft, porque Las Vegas parece encajar con Mendoza tan bien como cualquier otra franquicia.
Como quizás el número uno del draft más improbable de la historia de la NFL, Mendoza buscó tanto crecimiento como refinamiento a medida que se acercaba el draft. Entrenó en el Excel Performance Center en el sur de California. No llegará a sus primeros minicamps como un quarterback completamente nuevo. No lanzó en el Combine, aunque se esperaba que lo hiciera en el pro day de Indiana el 1 de abril. Eligió no hacerlo porque quería destacar las fortalezas de sus compañeros de Indiana que también están en el draft. Las semillas que está sembrando ahora se espera que den frutos en los próximos meses o, incluso, años. Más que nada, eso significa repeticiones. Solo la experiencia en el campo hará a Mendoza aún más decisivo. “El conocimiento, como arma, será muy importante para él”, dice Whitmer, ahora entrenador de quarterbacks de Tampa Bay. “Porque, hombre, es el quarterback más preciso con el que he trabajado. Era letal porque dedicó muchísimo tiempo a entender cada concepto. Había muy poca indecisión en su juego”.
El desarrollo, para Mendoza, puede ser más sencillo que el segundo componente de sus ambiciones inmediatas. Lo que hace que ser quarterback franquicia en la NFL sea el trabajo más difícil del deporte es la dualidad inherente a la posición: la necesidad de que las superestrellas encajen perfectamente en el vestidor, pero también se diferencien del resto como líderes
y rostro de la franquicia. En público, Tom Brady podía parecer robótico o incómodo. Pero sus compañeros conocieron al Brady que sostenía los vestidores con su personalidad y humanidad, más incluso que con su grandeza.
Mendoza no necesita convertirse en Brady. Pero sí debe lograr un nivel similar de aceptación en su primer vestidor de la NFL. En un deporte en el que la inteligencia a veces se percibe de más de una forma, esa tarea es mucho más complicada de lo que parece.
Y, sin embargo, Mendoza demostró su capacidad para integrarse y potenciar al grupo en su única temporada con los Hoosiers. Pawlawski, quien habló con Mendoza semanalmente en 2025, lo describe como un “imán humano”, y añade que sus compañeros en Cal querían que Mendoza fuera titular
más que sus propios entrenadores. “La gente nunca debería darlo por sentado ni subestimar a Fernando Mendoza”, dice Pawlawski. “Si lo hacen, es porque no lo entienden. Él nunca va a imponerse límites a sí mismo”.
En nuestra entrevista, Mendoza señala algo que ha notado en los últimos meses: que muchos entrenadores de la NFL parecen ver a sus homólogos del futbol universitario como menos intelectuales que los que llegan a la liga profesional. “A veces, hay un poco de… ego, como de: ‘Bueno, puedo convertir a este chico, que es más un producto en bruto, en un producto refinado’”, dice Mendoza. “Aunque la gente podría decir, quizás, eso de Sam Darnold… en realidad, hemos visto cómo Sam ha crecido desde su año
de novato hasta ahora, campeón del Super Bowl, uno de los mejores de la liga”.
Mendoza dice que el juego reciente de los quarterbacks demuestra que los llamados pasadores de bolsillo prototípicos ya no equivalen automáticamente a estar listos para jugar esa posición en la NFL moderna. “Tengo muchísimo margen para crecer”, asegura, como cerrando una idea.
“Solo porque encajes en ese molde no significa que estés listo”. Imán humano, ¿verdad? Regresemos un par de meses atrás, a la noche de la ceremonia del Heisman. Hay una foto en la cuenta de Instagram de Mendoza. Aparece él junto a varios compañeros de los Hoosiers en Times Square, celebrando su victoria. Mira de cerca los rostros de sus compañeros. Observa la alegría pura, casi infantil, en sus expresiones. Luego, entiende
Ellos forman parte de una familia más grande, conocida a veces como la “Mafia Mendoza”. Las reuniones convocan a cientos de familiares en el Biltmore de Coral Gables, miembros de cada rama del árbol familiar vestidos con camisetas del mismo color. Los colores corresponden a sus respectivas ramas. Hay diagramas de flujo. Provienen de Cuba, tras la llegada al poder de los Castro. Cuando Fernando dio parte de su discurso de aceptación del Heisman en español, se dirigía a ellos. Reservó sus palabras más emotivas para su madre. “Me enseñaste que la fortaleza no tiene que ser ruidosa. Puede ser silenciosa y fuerte. Es elegir la esperanza. Es creer en ti mismo cuando el mundo no te da muchas razones para hacerlo”. Me pregunto qué pensará Mendoza de esta frase: la esperanza es una disciplina. Su mente gira constantemente. Habla de
RENDIMIENTO DEL COMANDO
En la victoria por el campeonato nacional sobre Miami, Mendoza mostró dureza y una habilidad especial para las jugadas clave, dos rasgos que reconocieron sus compañeros de equipo.
que ellos pagaron su propio viaje, y que Mendoza solo recibió boletos limitados para la ceremonia, por lo que no pudieron estar en la sala en el gran momento. Pero, aun así fueron. Por él. Mamá siempre tenía razón, ¿no? Elsa Mendoza jugó tenis universitario en Miami, fue diagnosticada con esclerosis múltiple hace casi dos décadas y nunca dejó de inculcarle a Fernando todo lo que ahora muestra en escenarios cada vez más grandes. Elsa invirtió en él, cuenta Fernando, enseñándole a lanzar y llevándolo a terapia del habla por una tartamudez que aún aparece ocasionalmente. También le organizaba circuitos de obstáculos en parques locales, como en American Ninja Warrior, y le pedía a Fernando que los completara, empezando desde los ocho años. “Pasó muchísimo tiempo conmigo”, dice. “Es una locura”.
necesitar insumos para obtener resultados. Dejó la comida frita la temporada pasada, siguiendo el método TB12. Intentó dejar el azúcar, pero su kriptonita –los donas– fue demasiado fuerte. Elsa también le enseñó a su hijo lo que muchos no entienden del estoicismo: no es una filosofía pasiva, equivalente a rendirse. Es una disciplina. Progreso intencional diario, sin un punto final más allá de fortalecer el ser y soltar todo aquello –críticas, falsedades, estatus de draft– que no podemos controlar.
“Es la forma más alta de respeto propio”, dice Mendoza. Suena como Tom Brady. O Marco Aurelio. Mejor aún, suena como Fernando Mendoza, el enigma, ya resuelto, con lo improbable aún por venir.
PUNTO FINAL
EL PRÓLOGO DE LA FIESTA
El gigante estuvo dormido 22 meses. Sin embargo, el 28 de marzo abrió de nuevo las puertas de la ilusión. El México vs Portugal no fue un juego de futbol, sino el presagio de las emociones que vienen.
**Reproducción Autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, “REP.AUT.INAH”