La historia más emblemática –y más trágica– ha sido la de Lady Di. Una suerte que parece haber sido heredada a sus hijos y, particularmente, a Harry. Después de la muerte de Isabel II, la reina más longeva de las monarquías modernas, los problemas familiares no han hecho más que intensificarse.
Como ya lo han dejado claro las series de televisión, los documentales, libros y películas que se han producido en los últimos años, la realeza es un tema que sigue despertando el interés de quienes miramos, como simples espectadores distantes, lo que sucede a los adentros del palacio.
Por eso, decidimos empezar el año con un análisis a profundidad de los últimos acontecimientos de los Windsor, la familia real más visible, mediática y al centro del ojo del huracán en este mundo cada vez más conectado, un mundo que, a la luz de los nuevos movimiento sociales y políticos, de las luchas raciales, y una transformación vertiginosa, les ha planteado la dura disyuntiva de “adaptarse o morir”.