Aislinn Derbez y Mauricio Ochmann llegaron juntos a esta entrevista. No con la tensión invisible que a veces delata lo que las palabras quieren ocultar, sino con esa complicidad tranquila que solo se construye con años de trabajo personal, de honestidad brutal, de soltar sin abandonar. Llevan seis años separados y, sin embargo, lo que se siente a su lado no es distancia sino algo más raro y más bonito: una cercanía elegida, una familia redefinida, un amor que mutó de forma pero que no desapareció.
Son papás de Kailani, son expareja, son amigos. Se recomiendan terapeutas, se pasan libros, se desean genuinamente lo mejor. Y ahora son coprotagonistas de Hasta el fin del mundo, la película que llevan más de diez años esperando estrenar y que, como todo lo grande en la vida, llegó exactamente cuando tenía que llegar.
Su historia —la real, la que no tiene guión ni director— es sin duda la más interesante de todas.