Hacer negocios pensando que los recursos con los que cuenta el planeta no se van a acabar, o que las actividades productivas no dejan una huella ambiental crítica, es una idea que poco a poco las empresas van dejando atrás, aunque hay que acelerar el paso.
Parece mentira, pero en pleno 2023 hay quienes dudan de su existencia. Lo cierto es que el cambio climático está aquí y está causando severos estragos, no solo con catástrofes naturales cada vez más agresivas, sino afectando ya directamente a la población con sequías o enfermedades. Y, obviamente, a la manera de hacer negocios.
Si una inocente búsqueda en Google contamina, como te contamos en nuestro reportaje de portada, imagínate lo que pasa dentro de industrias como la financiera, que aún no tiene claro si su próxima crisis se derivará del cambio climático, pero lo que sí comprende es que debe tomar acciones que repercutan, tanto al interior de las organizaciones como con sus clientes, sobre todo los que están más expuestos a los riesgos.