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Arquitectura | Superficies | Interiorismo 9a Edición

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Arquitectura | Superficies | Interiorismo

Diseño de espacios habitables

ARQUITECTURA SUPERFICIES

INTERIORISMO

EUGENIO VALENTINI | EDICIONES

Staff

PRODUCCIÓN EDITORIAL Y EDICIÓN

Eugenio Valentini | Fotografía y Publicidad

COORDINACIÓN EDITORIAL Y COMERCIAL

Florencia Bártoli

Leandro Santagada

EDICIÓN DE TEXTOS y CONTENIDOS

Victoria Rico

DISEÑO GRÁFICO

Acuario Design Group

RETOQUE DIGITAL

Eugenio Valentini

IMPRESIÓN

Akian Gráfica Editora

© 2026 Barugel

Av. Figueroa Alcorta 7174

Ciudad Autónoma de Buenos Aires www.barugel.com.ar

© 2026 Eugenio Valentini

Todos los derechos reservados. Queda prohibida, dentro de los límites establecidos por la ley, la reproducción total o parcial de esta obra, así como su almacenamiento o transmisión por medios electrónicos o mecánicos, incluida la fotocopia o cualquier otra forma de cesión, sin la previa autorización escrita del editor.

Tanto las memorias técnicas como los resúmenes biográficos se publican de buena fe, sobre la base de la información y el material provistos por los estudios de arquitectura e interiorismo y por las diversas empresas anunciantes, no estando implícita la certificación por parte de la editorial. Impreso en Buenos Aires, Argentina, Enero de 2026.

Valentini, Eugenio Arquitectura, superficies, interiorismo 2026 / Eugenio Valentini. - 9a ed. Acassuso : EVFP - Eugenio Valentini Fotografía y Publicidad, 2026. 336 p. ; 30 x 23 cm. - (Arquitectura, superficies, interiorismo)

ISBN 978-631-90437-2-3

1. Arquitectura . 2. Diseño de Interiores. 3. Fotografía de Arquitectura . I. Título.

CDD 747

Fecha de catalogación: 17/02/ 2026

Nuestra Tapa:

La elección de esta tapa para la novena edición del libro de Barugel obedece a nuestra intención de mostrar los referentes del diseño y la arquitectura a nivel nacional e internacional.

Esa es la mirada profunda sobre el diseño presente en The Rare, una escultura de vidrio color ámbar, diseñada por Melodie Leung, directora de Zaha Hadid Architects.

Realizada en asociación con el Museo de Diseño de Escocia V&A Dundee, reúne al mundo del whisky y la arquitectura.

The Rare

Se fabricaron tres decantadores y dos esculturas de The Rare, un Single Malt de 49 años de The Dalmore, alojado en esta escultura de vidrio de color ambar diseñada por Leung y su equipo.

Melodie Leung

Nació y creció en Chicago, ahora vive y trabaja en Londres y su ascendencia proviene de Hong Kong. Estudió arquitectura en la Universidad de Illinois en ChampaignUrbana y obtuvo la Maestría en Arquitectura de la Escuela de Graduados en Arquitectura, Preservación y Planificación por la Universidad de Columbia, Nueva York.

Se incorporó en 2005 y trabajó durante 11 años junto a la fallecida ganadora del Premio Pritzker de Arquitectura, Zaha Hadid, quien fue su mentora y le confió el diseño y la ejecución de importantes proyectos de la firma.

Agradecemos a Zaha Hadid Architects y The Dalmore Highland Single Malt Scotch Whisky por permitirnos la publicación de la fotografia de tapa.

Prólogo

ARQ. JUAN MARTÍN SANTAGADA

El proceso arquitectónico se construye a partir de múltiples puntos de anclaje. En una primera instancia aparecen las decisiones fundamentales: la funcionalidad de la obra, la relación entre los espacios, las proporciones, las orientaciones, los volúmenes. Ese conjunto de definiciones iniciales establece el carácter esencial del proyecto, aquello que da forma a su arquitectura y le otorga sentido.

Una vez resuelta la estructura, cuando la obra ya tiene un orden, un ritmo y una lógica propia, emerge una nueva necesidad: la de ser habitada desde lo sensible. Toda arquitectura requiere entonces de su materialidad. Una envolvente que no solo la resguarde, sino que le otorgue identidad y establezca un diálogo con quienes la habitan.

Es en ese punto donde las superficies adquieren un rol protagónico. Texturas, porosidades, niveles de pulido, grados de brillo, tratamientos, agarre, temperatura visual y táctil. Cada una de estas decisiones incide directamente en la percepción del espacio. Las superficies no son un mero revestimiento: son el lenguaje con el que la arquitectura dialoga con el cuerpo, con la luz y con el tiempo.

Una misma estructura puede transformarse por completo según la elección de sus materiales. Una superficie puede ser austera o expresiva, rústica o precisa, opaca o reflejante. Puede transmitir solidez, calma, sofisticación o cercanía. En esa elección se define gran parte de la personalidad de una obra, su identidad profunda y su capacidad de perdurar.

Por eso, resulta clave contar con empresas como Barugel, que comprenden la trascendencia de esta etapa en la definición de la obra. Proveedores capaces de ofrecer diversidad, calidad y coherencia; superficies sensibles y durables, pensadas no solo para resolver una necesidad técnica, sino para enriquecer la experiencia espacial. La piel de la arquitectura exige criterio, conocimiento y una mirada artística, atenta al detalle.

Las superficies representan, de algún modo, el penúltimo paso en la concepción de una obra arquitectónica. Luego llegarán el mobiliario, la iluminación y los objetos, que terminarán de conformar un todo integrado. Pero es en esa piel donde la arquitectura comienza a revelar su verdadera condición: la de un espacio pensado para ser vivido. Arquitectura, superficies e interiorismo no son instancias aisladas, sino partes de un mismo gesto. Un gesto que define cómo habitamos, cómo percibimos y cómo recordamos los espacios que nos rodean.

Contenidos

Inicio

PRÓLOGO

Arq. Juan Martín Santagada

Página 005

01

Hitzig Militello Arquitectos

Página 008

02

Diéguez Fridman Arquitectos + Base Proyectos

Página 028

03

Estudio Matty Costa Paz

Página 048

04

Fran Viñas Arquitectos

Página 066

05

Wutopia Lab

Página 080

06

OF. Studio Página 98

07

Hitzig Militello Arquitectos

Página 118

08

Veinte Diezz Arquitectos

Página 130

09

Montes Iturrioz Arquitectos

Página 148

10

Remy Architects + MYOO Interior Design

Página 160

11

VMA Design Studio

Página 180

12

Grizzo Studio Página 198

13

Alric Galíndez Arquitectos

Página 214

14

Martín Gomez Arquitectos

Página 230

15

Paulíny Hovorka Architects

Página 250

16

Santiago Livi Página 268

17

Lara Macchia + Jazmín Maffi

Página 272

18

Martina Lew + Micaela Stieglitz Página 276

19

Santiago López + Ignacio Mazzaroni

Página 280

20

Julieta Belanger + Santiago Livi

Página 284

21

Juan Molina + Limberth Rosas

Página 288

22

Valentín Lima Página 292

Hitzig Militello Arquitectos

Aire Libre

Cada decisión en este proyecto fue concebida bajo un mismo enfoque: crear un oasis botánico emplazado en pleno caos urbano. Esta línea rectora marcó un norte que determinó cada una de las definiciones proyectuales, desde lo espacial-arquitectónico hasta la elección de materiales, equipamiento, recursos gráficos y, principalmente, intervenciones paisajísticas.

Inspiradas en las antiguas green houses de la Inglaterra de fines del siglo XIX —grandes construcciones prefabricadas de acero y cristal que, en plena revolución industrial, albergaban tanto la exuberancia de la vegetación salvaje de los nuevos continentes como las reuniones de la realeza—, en AIRE LIBRE se buscó reflejar desde un lenguaje arquitectónico contemporáneo esta misma dualidad: la rusticidad de un vivero junto a la sofisticación de la alta coctelería. Los antiguos cristales se traducen hoy en placas moduladas de policarbonato traslúcido que conforman fachadas tanto interiores como exteriores, mientras que las viejas estructuras de acero se reinterpretan en bastidores metálicos que organizan dichas fachadas.

En ese mismo sentido, la propuesta gastronómica aporta desde un enfoque también ecléctico: clásico pero moderno. Esto es posible gracias a la combinación de una cocina de fuegos a leña, mediante un gran horno de barro construido artesanalmente, con una cocina de alta tecnología y complejidad técnica, ambas complementarias y a la vista.

El proyecto se desarrolla en dos plantas y suma más de 900 m² entre interiores y exteriores. A partir de un foyer de acceso que funciona como recepción, los espacios se articulan integrando áreas abiertas y cerradas, cubiertas y descubiertas, siempre abordadas bajo el mismo tratamiento conceptual en términos de materialidad, iluminación y estrategias de biofilia, generando como resultado la indefinición entre el adentro y el afuera.

Fotografías: Andrés Domínguez

La paleta cromática y material estuvo siempre guiada por la decisión de priorizar la naturaleza y la nobleza de los materiales, tanto en interiores como en exteriores. Texturas de hormigones pulidos y martelinados, aberturas de madera maciza, revestimientos pétreos, costras de granito en frentes de barra, espejos envejecidos y tablones de madera recuperada, acompañados por la abundancia botánica en cada rincón, construyen con precisión el ambiente buscado.

Este proyecto no podría sostenerse sin haber resuelto desde el inicio el alto grado de mantenimiento que requiere una intervención con semejante presencia de vegetación. Para ello se diseñó una compleja red de riego automatizado mediante un circuito cerrado de agua fertilizada que trabaja en conjunto con equipos de iluminación que, a contraturno del uso del local, se activan para garantizar el riego y la fotosíntesis en la totalidad de las plantas, tanto interiores como exteriores.

Como complemento, en todos los espacios exteriores se instaló una red de foggers que, en días especialmente calurosos, proyectan gotas de agua pulverizada para asegurar frescura y confort a los usuarios.

La serenidad en los espacios y materiales, en contraposición con la complejidad técnica, logró dar como resultado ámbitos de encuentro y disfrute al AIRE LIBRE.

A partir de un foyer de acceso que funciona como recepción, los espacios se articulan integrando áreas abiertas y cerradas, cubiertas y descubiertas, siempre abordadas bajo el mismo tratamiento conceptual en términos de materialidad, iluminación y estrategias de biofilia, generando como resultado la indefinición entre el adentro y el afuera.

Estudio de arquitectura: Dieguez Fridman

Arquitectos

Desarrollo: Base Proyectos

Newbery 3364

Ubicado en un barrio residencial de Buenos Aires, Newbery 3364 propone un edificio de residencias que recupera la esencia de la vida en casa dentro de un entorno urbano. El proyecto se emplaza en un terreno singular dentro de la trama de la ciudad: frente a él, la calle Delgado finaliza sobre Jorge Newbery, generando una apertura visual poco común que el diseño aprovecha para integrar el paisaje urbano en los interiores.

Las unidades se organizan en torno a espacios intermedios —balcones, terrazas semicubiertas y terrazas descubiertas— que fomentan la vida al aire libre y el contacto con el verde. Estos espacios funcionan como expansión de las áreas interiores y como transición entre la intimidad doméstica y la vida urbana.

Las unidades más amplias se conciben como casas en altura, con circulaciones abiertas, escaleras y puentes semicubiertos que refuerzan esa idea de habitar exterior. La fachada principal, compuesta por parasoles verticales de aluminio orientables, regula la entrada de luz y brinda privacidad y seguridad, aportando dinamismo y una escala doméstica al conjunto.

El edificio se desarrolla en tres niveles de residencias exclusivas distribuidas en dos módulos. Al frente, unidades de amplias dimensiones con terrazas y vistas abiertas a la calle Delgado. Al contrafrente, unidades más resguardadas con visuales hacia una arboleda interior.

El hall de acceso y las circulaciones abiertas combinan la sensación cálida y doméstica de una casa, con el confort y la seguridad de un edificio. Los materiales —hormigón visto, aluminio y madera— se utilizaron con criterio expresivo, generando una identidad arquitectónica propia basada en la textura, la luz y la honestidad constructiva.

La luz natural es protagonista en todos los espacios, tanto en las áreas comunes como en los interiores.

Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli
Fotografía: Federico Cairoli

Estudio Matty Costa Paz

Departamento en Retiro

El departamento está ubicado en el elegante barrio de Retiro, en la Ciudad de Buenos Aires. Fue adquirido por la interiorista Matty Costa Paz y su marido en 2010. El centenario edificio residencial que data de 1919, fue construido por el Arq. Ítalo Depetris, y catalogado como edificio singular con nivel de protección patrimonial, debido a su gran valor arquitectónico y estético, y por su calidad edilicia.

El proyecto, liderado por Matty Costa Paz, implicó un exhaustivo análisis destinado a poner en valor y restaurar la propiedad. El enfoque se centró en los materiales originales —como la estructura metálica, los techos de bovedilla y los ladrillos internos de lava volcánica provenientes de una gran erupción del sur a fines del siglo XIX—, así como en las técnicas artesanales propias de la época. Todo el proceso de deconstrucción, transformación y reconstrucción buscó preservar la esencia original del departamento, dotándolo al mismo tiempo de una interpretación moderna y atemporal.

Además de la restauración de la vivienda, el edificio cuenta con un extenso jardín de uso común, que se encontraba en estado de abandono debido al paso del tiempo y la falta de mantenimiento. A través de un acuerdo con los copropietarios, Costa Paz rediseñó, recuperó y renovó este valioso pulmón de manzana, el cual incluye un palo borracho de más de 30 metros de altura y 60 años de antigüedad. Así, un espacio verde deshabitado durante décadas se transformó en un vergel, ofreciendo una conexión visual y social con la naturaleza.

A pesar del deterioro, el departamento mantenía un encanto único: la riqueza de sus materiales originales, techos altos, amplios espacios abiertos, ventanas francesas, chimeneas, vitrales, pisos de parquet y vistas al majestuoso jardín.

Fotografías: Pompi Gutnisky

La renovación, que implicó importantes actualizaciones en electricidad y plomería, adaptó el proyecto a las necesidades de la vida contemporánea. Se reorganizaron las circulaciones, se diseñaron baños amplios, una cocina moderna y sistemas de climatización, ocultando todos los elementos técnicos. El enfoque fue restaurar el edificio a su esplendor original, con una meticulosa renovación de pisos, molduras, carpinterías, yesos y chimeneas. Se repintaron los ambientes, maximizando la entrada de luz natural y las vistas, logrando un equilibrio entre el respeto por la historia y los hábitos cotidianos.

En el diseño interior, se prestó especial atención a la iluminación y a la combinación de muebles y arte contemporáneo con piezas heredadas, recuerdos de viajes y elementos cuidadosamente seleccionados a lo largo de los años. El resultado es una vivienda de generosas proporciones, abierta y a la vez íntima.

En el diseño interior, se prestó especial atención a la iluminación y a la combinación de muebles y arte contemporáneo con piezas heredadas, recuerdos de viajes y elementos cuidadosamente seleccionados a lo largo de los años. El resultado es una vivienda de generosas proporciones, abierta y a la vez íntima.

Fran Viñas Arquitectos

Estudio FV Arquitectos

El estudio Fran Viñas Arquitectos se emplaza en el histórico barrio Cerro de las Rosas, a pocos metros del nudo vial Mujer Urbana, en la ciudad de Córdoba. El proyecto surge a partir de la idea de concebir un volumen escultórico en un terreno angosto y profundo. Implantado en el centro del mismo y separado apenas 50 centímetros de sus medianeras, el edificio logra despegarse visual y físicamente del tejido urbano circundante, implantándose con carácter en el terreno.

La obra se desarrolla en tres niveles: una planta baja que alberga oficinas y una kitchenette; el primer y segundo piso, donde se distribuyen espacios de trabajo y sanitarios; y, finalmente, una terraza accesible que ofrece una vista panorámica de la ciudad.

La circulación vertical se materializa en una escalera caracol de tono cereza intenso, que destaca como acento cromático dentro de la obra. Su disposición optimiza el espacio interior, libera superficie útil y promueve usos flexibles y abiertos.

La fachada principal se resuelve con un filtro metálico microperforado, que otorga al volumen una imagen exterior sobria e íntima. Desde el interior, en cambio, la luz natural difusa del sur atraviesa los espacios de forma transversal, generando una atmósfera luminosa y serena. El uso de colores claros en los revestimientos interiores amplifica la sensación espacial, mientras que el diseño curvo del mobiliario contrasta con la rigidez ortogonal del contenedor arquitectónico, aportando dinamismo y fluidez al conjunto.

Este proyecto constituye una síntesis entre claridad formal, eficiencia funcional y sensibilidad material: una arquitectura contenida pero expresiva, que dialoga con su contexto sin renunciar a una fuerte identidad propia.

Fotografías: Gonzalo Viramonte

La fachada principal se resuelve con un filtro metálico microperforado, que otorga al volumen una imagen exterior sobria e íntima. Desde el interior, en cambio, la luz natural difusa del sur atraviesa los espacios de forma transversal, generando una atmósfera luminosa y serena.

Wutopia Lab

The Rock

Posado en la cima de una montaña en Ancient Spring Town, dentro del desarrollo de Financial Street Zunhua, Tangshan, China, el edificio parece haber descendido del cielo más que haber sido construido. El proyecto se inició en 2020 y estuvo íntegramente a cargo de Wutopia Lab, responsable tanto de la arquitectura y el diseño interior como del concepto paisajístico.

Concebido como el hito espiritual del conjunto urbano donde se emplaza, The Rock funciona también como hotel. Alberga una piscina central, gimnasio y piscinas termales exteriores, y provee agua termal a las villas que lo rodean. El terreno se encuentra en el punto más alto del área central del desarrollo, a 20 metros por encima del acceso principal del hotel. Desde un inicio, el cliente imaginó el edificio como una presencia visible desde cualquier punto de la ciudad.

Desde esta posición dominante se exploraron múltiples alternativas formales, aunque ninguna parecía responder verdaderamente al lugar. La decisión final fue, paradójicamente, “des-arquitecturizar”: abandonar la forma reconocible para dejar que el sitio guiara el gesto.

El borde norte del terreno se desploma abruptamente como un acantilado abierto hacia la Muralla China. De esta condición extrema surge la referencia a la roca voladora, una imagen del paisaje tradicional chino asociada al desprendimiento, a lo excepcional y a aquello que parece desafiar la gravedad. El edificio se concibe así como una piedra suspendida, proyectada desde la montaña con una postura sutilmente flotante.

Definida la forma general, los espacios interiores se organizaron siguiendo una lógica de caverna: un sistema continuo que aloja, entre otras funciones, la piscina central. El director de Wutopia Lab, fascinado desde siempre por las cavernas marinas retratadas en The Beach de Danny Boyle, propuso abrir un lucernario en la parte superior de The Rock. A través de él, la luz natural desciende y golpea la superficie del agua, generando reflejos vibrantes y fugaces: un instante casi sagrado en el que el lugar cobra vida.

Fotografías: Daily Architectural Photography | LIU Guowei

El lucernario no solo introduce luz, sino que invita al ascenso. Inspirada en las Líneas de Nazca, una rampa en espiral atraviesa y emerge de la roca, acompañando el recorrido con una leve sensación de vuelo. Desde allí, la calle Zunhua y la Muralla aparecen ante la mirada de manera silenciosa y pausada.

Cuando la nieve cubre la cumbre, lo único que permanece visible son las piscinas humeantes y las curvas apenas insinuadas de la arquitectura. La naturaleza se convierte entonces en la verdadera artista, transformando el edificio en una piedra nacida de la montaña. El sendero paisajístico que conecta las villas con el clubhouse, trazado en zigzag, se incrusta en el terreno: desaparece y reaparece, conduciendo al visitante desde el primer paso.

La piedra y la cueva funcionan al mismo tiempo como refugio y límite. De allí que la luz sea esencial. La iluminación natural ingresa a través de un lucernario de 26 m² y del muro cortina norte, bañando el espacio cavernoso. Cielos y paredes se resuelven en un tono gris blanquecino suave, continuo, articulado mediante transiciones curvas que abstraen la idea de cueva. La luz reflejada del agua recorre las superficies, haciendo que incluso lo sólido parezca ondular, como las emociones humanas.

El gimnasio, ubicado en el segundo nivel, se abre visualmente hacia la piscina principal: una cueva menor que observa a otra mayor, mientras al mismo tiempo se proyecta hacia el paisaje exterior. Las piscinas termales exteriores, contenidas por el relieve y la vegetación, garantizan privacidad sin perder la relación visual lejana con la Muralla China. Por la noche, los reflejos luminosos sobre el agua transforman la caverna en un cielo estrellado. La vida está hecha de combinaciones previsibles. Wutopia Lab busca tensionar esas asociaciones establecidas, incluso mínimamente, a través del vínculo entre luz natural y luz artificial.

The Rock se organiza en tres niveles y se eleva como un gran bloque pétreo. La planta baja alberga el lobby vinculado al hotel y los espacios de servicio. El segundo nivel reúne la piscina principal, la piscina recreativa, la piscina infantil, las piscinas exteriores y los vestuarios. El tercer nivel contiene el gimnasio.

Un trabajo exhaustivo se dedicó a ajustar la geometría de la roca hasta aproximarla a una piedra relativamente regular, reduciendo la variedad de paneles metálicos curvos y controlando así los costos. Se privilegió la lectura horizontal por sobre la vertical y se optó por una textura con bordes irregulares, lejos de una superficie pulida. La angularidad resultante del ensamblaje bidimensional de los paneles se convirtió en una ventaja, evitando la necesidad de revestimientos metálicos tridimensionales de alto costo.

Para limitar la superficie computable, la fachada metálica se concibió como una piel abierta que envuelve un núcleo impermeabilizado y aislado, único elemento considerado en el cálculo de superficie cubierta. El espacio entre la piel y el núcleo permite que una rampa superior recorra el edificio sin interferir con los interiores, manteniéndose accesible al público.

El mayor desafío técnico del proyecto fue la impermeabilización. Se desarrollaron numerosos cortes a gran escala para asegurar la continuidad de las capas y un drenaje eficiente. Aun así, la resolución de situaciones imprevistas requirió una coordinación constante entre el equipo de proyecto y la obra.

Los espacios técnicos ocupan cerca de 900 m², más de la mitad de la superficie total del edificio. Para preservar la proporción visual entre la arquitectura y el acantilado, gran parte de estos servicios se enterraron en la montaña y se integraron al paisaje, permitiendo que la “piedra” principal mantuviera una presencia liviana. Sin embargo, al tratarse de una zona sísmica de grado 8, incluso los voladizos mínimos implicaron enormes desafíos estructurales. Partes de la subestructura del muro cortina se integraron como refuerzos para viabilizar la forma final.

La nave de la piscina alcanza una altura de nueve metros y requirió 42 m² de aberturas para la extracción de humos. Además de las aberturas integradas al muro cortina norte, otras se ocultaron dentro de las cavidades del segundo nivel, sobre el frente sur.

La complejidad técnica del proyecto quedó en gran parte invisibilizada: al adaptarse los sistemas a la geometría elíptica de la piscina, cada cruce entre estructura y equipamiento requirió una resolución precisa y cuidadosamente ajustada. Sin las herramientas computacionales actuales, estos desafíos habrían requerido un tiempo y un presupuesto significativamente mayores.

Fue el cliente quien alentó al arquitecto a explorar una expresión formal en la que aún no se sentía del todo seguro. Ese impulso dio lugar a una reflexión profunda sobre la propia práctica profesional: repetir fórmulas exitosas habría sido el camino más seguro, pero no el elegido.

La arquitectura es un arma subestimada: sorprende, emociona e incluso incomoda. Cuando no logra generar sentido, la vida se vuelve plana. Este proyecto demandó cuatro años y atravesó momentos decisivos, pero gracias al compromiso compartido entre cliente y arquitecto, logró materializarse como una verdadera hazaña.

OF. Studio

Brutal Honesty

Brutal Honesty es un proyecto arraigado en la expresión directa y la autenticidad cruda. Muros de contención en tonos tierra emergen del terreno como formaciones rocosas abstractas, definiendo tres terrazas y configurando particiones interiores que siguen las curvas naturales del sitio. Estos elementos estructuran los espacios habitables y reflejan una narrativa moldeada por quienes habitan la casa.

Estos muros sostienen un plano de hormigón —una meseta gris— que se abre a vistas de 360 grados hacia las montañas desérticas andinas y hacia el oasis en el valle. La vivienda se convierte en una extensión tectónica del cerro, estableciendo una relación profunda y sincera con su entorno.

Ubicado en Pedemonte, Mendoza, el proyecto responde a una tensión entre orientación solar y vistas panorámicas: el norte garantiza la mejor luz en el hemisferio sur, mientras que el sur ofrece las vistas más impactantes. La casa se integra de forma orgánica a la pendiente y a la vegetación existente —sin talar un solo árbol. Programáticamente, la vivienda se organiza en tres etapas verticales de percepción: dentro de la tierra (subsuelo), entre la tierra (planta baja) y fuera de la tierra (primer piso). En el corazón del proyecto se ubica la cocina, articulada por una escalera principal que conecta todos los niveles. Tres escaleras distintas permiten rutas alternativas, generando experiencias espaciales variadas.

Cuatro terrazas prolongan la casa hacia el paisaje. La principal continúa el estarcomedor hacia el exterior. A un lado, el área de parrilla facilita reuniones numerosas. Otra terraza, vinculada a la sala de juegos, ofrece independencia para los más chicos. Coronando la vivienda, la meseta en la azotea propone espacios abiertos para yoga, fogón, jacuzzi y huertas, enmarcando el entorno e invitando a la contemplación.

Fotografías: Luis Abba

En la fachada hacia el cañón, muros de hormigón pigmentado en tonos tierra definen la volumetría y protegen los interiores de la exposición sur. La estructura, que parece emerger del cerro, afirma una identidad propia: lo que el estudio denomina “OF. Naturaleza Abstracta.”

El hormigón visto fue elegido por su afinidad con la paleta material de la región y por su potencial expresivo al trabajar con mano de obra local. Se realizaron múltiples pruebas de color in situ hasta lograr una tonalidad que armoniza con el contexto y refuerza la conexión entre la casa y el paisaje.

La sostenibilidad fue eje rector del proyecto. Estrategias pasivas —aislamiento térmico, sombreamiento, ventilación natural— reducen la demanda energética. Paneles solares, termotanques solares y un sistema de reutilización de aguas grises contribuyen al desempeño ambiental de la vivienda.

Los clientes buscaban una casa que promoviera la interacción sin sacrificar la privacidad, manteniendo conexiones visuales entre lo público y lo íntimo. Su visión fue clave para lograr una obra que dialoga con el terreno y la vegetación, priorizando la continuidad sobre el contraste.

Brutal Honesty es una extensión construida del paisaje —un espacio para habitar que no oculta ni decora, sino que existe en diálogo abierto con su entorno. Una arquitectura que celebra la presencia cruda de la naturaleza con sinceridad, oficio y respeto.

Ubicado en Pedemonte, Mendoza, el proyecto responde a una tensión entre orientación solar y vistas panorámicas: el norte garantiza la mejor luz en el hemisferio sur, mientras que el sur ofrece las vistas más impactantes. La casa se integra de forma orgánica a la pendiente y a la vegetación existente —sin talar un solo árbol.

Hitzig Militello Arquitectos

Movistar Arena

A diferencia de la generalidad de los proyectos gastronómicos —en los que, a priori, se tiene bien definido el tipo de usuario, el target, ya sea por rango etario, por tipo de propuesta gastronómica, por ubicación y horario de apertura o incluso por el valor del cubierto—, en este proyecto ninguna de esas variables era fija. Este es un espacio que se utiliza antes del comienzo de los shows del Arena y que será ocupado cada noche por un grupo de personas muy diverso (según el show de turno y su propuesta musical), con el fin de vivir una experiencia gastronómica premium en la previa al espectáculo.

Hay una única variable en común a todos estos usuarios: la pasión por la música. De allí surge la premisa más importante del proyecto: el intento de “congelar música”, de convertir esa emoción abstracta, etérea y efímera en una envolvente geometrizable y construible.

A partir de esta idea se trabajó estudiando las geometrías de las ondas sonoras, buscando patrones que permitieran lograr una envolvente interior que otorgara identidad al espacio aludiendo al movimiento musical: por un lado suelto y orgánico, pero por otro metódico y matemático. Rápidamente se llegó a la conclusión de que el proyecto debía resolverse integrando únicamente dos elementos: chapa y luz. La propuesta se materializa a través de una pieza única y continua, conformada por costillas y escamas metálicas que, en conjunto, dibujan ondulaciones dinámicas, generando una envolvente tanto vertical como horizontal que recorre los 640 m² del espacio y resuelve las distintas situaciones de uso.

El desarrollo de este elemento implicó una alta complejidad técnica para alcanzar la imagen de liviandad y fluidez pretendidas. El efecto de la luz filtrándose entre los vacíos produce un movimiento y una riqueza de sombras y reflejos que otorgan con precisión la variedad del efecto buscado.

Fotografías: Alejandro Peral

La complejidad de esta envolvente convive en el proyecto con una gran barra principal que, en contraposición al dinamismo del conjunto, se presenta como una pieza única, monolítica, inmóvil y contundente que resuelve desde lo funcional la propuesta gastronómica. Ambos elementos dialogan y conviven a partir de la calidez de su iluminación.

Veinte Diezz Arquitectos

Casa Vistalcielo

Vistalcielo es una reforma arquitectónica de 155 m², ubicada en el casco histórico de Mérida, Yucatán, en México. Pensado como alojamiento temporario, el proyecto reinterpreta una vivienda que llevaba años en desuso a partir de una secuencia de patios a cielo abierto y módulos cerrados, estableciendo un delicado equilibrio entre continuidad e intervención. La nueva organización prioriza el ingreso de luz natural, la ventilación cruzada y la honestidad material, preservando en la medida de lo posible la estructura original.

Implantada sobre un lote urbano angosto de 5 metros de frente por 31 metros de fondo, la vivienda existente presentaba un avanzado estado de deterioro estructural, con cubiertas colapsadas y vegetación creciendo sin control. En lugar de optar por la demolición, el equipo propuso una estrategia mínima y respetuosa: conservar los muros históricos de mampostería, introducir luz natural mediante patios y lucernarios, y reorganizar la casa en seis volúmenes diferenciados —tres cubiertos y tres a cielo abierto—. Esta disposición favorece la transparencia visual, la ventilación cruzada y una experiencia continua entre interior y exterior.

Desde la calle, la casa se recorre a través de una secuencia cuidadosamente articulada: un jardín de acceso, el núcleo social que integra cocina y estar, un patio central, una suite para huéspedes, un jardín posterior con piscina y, al fondo del lote, la suite principal. El patio central se constituye como el verdadero corazón del proyecto: organiza la circulación, articula los distintos ambientes y funciona como un elemento pasivo de regulación térmica. Muros curvos, patios y conexiones al aire libre aseguran que todos los espacios reciban iluminación y ventilación natural, generando atmósferas cambiantes a lo largo del día.

La intervención se define a partir de una paleta austera de materiales y texturas locales. Los principales acabados incluyen revoques de cal en tonos naturales y hormigón rayado a mano en las áreas húmedas. La mampostería original fue consolidada y reutilizada siempre que fue posible. Las nuevas losas de cubierta se dejaron vistas, exponiendo la estructura de vigas como referencia a los tradicionales rollizos de madera. En cada uno de los baños, un lucernario en forma de media luna enmarca una visión directa del cielo.

Fotografías: Manolo R. Solís

Las rejas de acero de las ventanas fueron pintadas en el color original de la vivienda —un celeste suave—, mientras que las áreas exteriores combinan piedra regional y un paisajismo mínimo, reforzando una sensación de calma y continuidad.

Aproximadamente el 70% de la estructura original fue conservada, reduciendo significativamente los residuos de demolición y la huella constructiva del proyecto. Las estrategias pasivas de diseño —ventilación natural, control solar y uso de materiales de bajo impacto— refuerzan un enfoque sustentable tanto desde lo ambiental como desde lo cultural.

Vistalcielo demuestra cómo intervenciones arquitectónicas de pequeña escala pueden ofrecer alternativas significativas frente a la demolición. A través de un equilibrio preciso entre restauración y reinterpretación, el proyecto devuelve vida a un fragmento olvidado del patrimonio construido de Mérida, ofreciendo una experiencia de habitar contemporánea, serena y profundamente arraigada en su lugar.

Vistalcielo demuestra cómo intervenciones arquitectónicas de pequeña escala pueden ofrecer alternativas significativas frente a la demolición. A través de un equilibrio preciso entre restauración y reinterpretación, el proyecto devuelve vida a un fragmento olvidado del patrimonio construido de Mérida, ofreciendo una experiencia de habitar contemporánea, serena y profundamente arraigada en su lugar.

Montes Iturrioz Arquitectos

Departamento en Alvear

El objetivo de este proyecto fue transformar un departamento en una casa. Con este fin, un patio olvidado mutó en un oasis, con todos los ambientes abiertos hacia él. Como resultado se obtuvo una profunda integración entre el exterior y los espacios interiores. La decoración acompaña perfectamente esta idea, con elementos que dialogan de manera armónica entre ambos sectores.

Varias paredes fueron demolidas, mientras que algunos de los dormitorios se ampliaron al eliminar los contiguos. La espacialidad resultante se caracteriza por una fuerte funcionalidad, con el protagonismo de ventanas que se abren para aprovechar las vistas, dotando a todos los ambientes de luz natural.

El color es protagonista en cada sector de esta vivienda. Se diseñaron cajas escenográficas con cuartos monocromáticos y luces puntuales que generan distintos climas, agregando carácter y profundidad al diseño, sobre todo de noche.

Un cuidadoso juego de texturas y materiales sofisticados se conjuga con paletas de azules, rojos y grises, combinados con detalles en dorado o mármol. Este es el escenario de numerosas obras de arte que fueron elegidas específicamente para cada lugar. Por su parte, los muebles contemporáneos se mezclan con los antiguos, y con objetos curiosos que hacen que sus dueños se sientan constantemente en un set de teatro, tal como fue su pedido inicial.

Fotografías: Javier Iturrioz

El color es protagonista en cada sector de esta vivienda. Se diseñaron cajas escenográficas con cuartos monocromáticos y luces puntuales que generan distintos climas, agregando carácter y profundidad al diseño, sobre todo de noche.

Remy Architects | Arquitectura

MYOO Interior Design | Interiorismo

Casa Sil

La Casa Sil se encuentra implantada en un doble lote con privilegiadas vistas a un campo de golf. La orientación y la disposición volumétrica responden a la búsqueda de maximizar la relación con el paisaje circundante, generando amplias visuales hacia el exterior y una conexión fluida con las áreas verdes.

El acceso principal se organiza a través de un recorrido sobre el agua, proponiendo una llegada serena y contemplativa que refuerza el carácter paisajístico del proyecto. El concepto parte de la idea de integración entre arquitectura y naturaleza. Los volúmenes se articulan mediante planos horizontales y materiales nobles que dialogan con el entorno: piedra natural, hormigón visto, madera y grandes superficies vidriadas que desdibujan los límites entre el interior y el exterior.

La volumetría se concibe a partir de un juego de llenos y vacíos, donde la planta alta —de menor superficie— se apoya sobre una planta baja extendida, generando amplios espacios semicubiertos y jardines internos.

La planta baja está destinada al área social, reúne los espacios de estar, comedor y cocina, integrados visual y espacialmente mediante grandes paños de vidrio que se abren hacia el jardín y la galería. La continuidad del piso y los materiales unifica los ambientes, mientras que la vegetación interior aporta una atmósfera cálida y natural.

La planta alta, por su parte, concentra los espacios privados y dormitorios, con visuales privilegiadas hacia el golf. La reducción de superficie en este nivel permite terrazas verdes y zonas ajardinadas que favorecen la privacidad y la ventilación cruzada.

Fotografías: Alejandro Peral

El lenguaje arquitectónico se caracteriza por la sobriedad y pureza formal, con una paleta de materiales naturales: hormigón visto en losas y vigas estructurales, expresando solidez y contemporaneidad; revestimientos de piedra en muros perimetrales, que aportan textura y conexión con el paisaje; madera natural en interiores y carpinterías, brindando calidez y contraste; pisos de travertino que unifican los espacios interiores y exteriores. El uso de grandes ventanales de aluminio negro permite una fuerte conexión visual con el exterior, a la vez que dota de luminosidad y amplitud a los espacios.

El proyecto propone una integración activa con la naturaleza: patios internos, jardines lineales y un espejo de agua que acompaña el acceso principal. Estos elementos no solo refuerzan el carácter sensorial de la vivienda, sino que también mejoran el confort térmico y visual, favoreciendo la iluminación natural y la ventilación cruzada.

El resultado es un refugio contemporáneo que combina solidez material con ligereza espacial. Su implantación sobre el doble lote y su relación directa con el golf y el agua consolidan una propuesta que equilibra apertura y resguardo, naturaleza y arquitectura, privacidad y paisaje.

VMA Design Studio

Hostel Double B

Este proyecto implicó la transformación de un terreno con acceso angosto desde la calle en el casco histórico de Bangkok, en un hostel boutique de 27 habitaciones. La propuesta articula la tradición artesanal de la madera con formas orgánicas contemporáneas, dando lugar a una secuencia espacial inesperada que conduce al visitante desde el tejido urbano denso y estrecho hacia un patio interior inundado de luz. Allí, fachadas de madera trabajadas a mano se curvan y envuelven el espacio como olas fluidas de madera suspendida.

El hostel se emplaza en una de las comunidades más antiguas del casco histórico de Bangkok, donde generaciones de artesanos se han dedicado a la producción de estatuas budistas y objetos religiosos. El proyecto busca conectar a los visitantes con esta tradición viva del barrio y con los sitios históricos próximos. Como sucede en gran parte del casco antiguo de la ciudad, el lote enfrenta una condición estructural compleja: edificaciones desarrolladas de manera orgánica, adosadas unas a otras, que limitan severamente el ingreso de luz natural y la ventilación en los espacios interiores.

La luz natural se convirtió en el principal motor del diseño. A partir de esta premisa, se organizó un patio interior cubierto por una gran estructura vidriada que permite que la luz natural penetre y active el corazón del edificio. Dado el frente reducido del terreno sobre una calle estrecha, el proyecto se repliega hacia adentro, convirtiendo este patio en el principal espacio público del hostel.

Concebido como una suerte de pasaje interno, el patio funciona como una calle interior que acompaña al visitante desde el acceso hasta el núcleo del edificio. La fachada de madera se despliega de manera continua desde el frente hacia el interior, curvándose y elevándose para revestir los muros del patio. De este modo, las superficies internas se transforman en una fachada secundaria que prolonga el lenguaje exterior.

Esta estrategia dio lugar a un tratamiento unificado de fachada, válido tanto para el frente urbano como para los muros del patio interior. El perfil en forma de “W” captura la luz natural y aporta profundidad visual a la madera. Este gesto se desarrolla como una extrusión continua desde el exterior hacia el interior, trasladando el carácter del edificio desde la calle hasta el corazón del proyecto y generando una fuerte sensación de continuidad espacial.

Wimolrungkarat

Sirinukulwattana & Peerapat

Fotografías: Art Chitsanupong, Suppasit

Durante el proceso de desarrollo, el equipo buscó una solución que dialogara con las capacidades constructivas locales. Si bien el diseño se apoyó en herramientas computacionales avanzadas, los arquitectos reconocieron que la industria local trabaja principalmente con sistemas húmedos y procesos realizados in situ, más que con elementos prefabricados.

A partir de esta realidad, se diseñó una estrategia que aprovecha los saberes existentes: procedimientos simplificados, moldes básicos y herramientas manuales estándar. Las piezas de la fachada de madera se conformaron mediante calentamiento con aire caliente y curvado sobre moldes predeterminados, siguiendo instrucciones claras. Esto permitió que artesanos locales pudieran ejecutar geometrías complejas utilizando su experiencia y técnicas tradicionales.

El proyecto utiliza dos tipos de madera según su función y exposición. La madera recuperada de un antiguo galpón que formaba parte del sitio fue restaurada y reutilizada para la fachada del patio interior y los cielorrasos de los corredores. Para el exterior, se optó por varillas de madera compuesta, resistentes al calor y la humedad propios de Bangkok. Esta combinación le otorga una nueva vida a la madera existente y asegura la durabilidad del conjunto frente a las condiciones climáticas.

Cada habitación cuenta con una lightbox integrada: un balcón vidriado empotrado, con vegetación, que permite el ingreso de luz natural al interior sin comprometer la privacidad frente a las construcciones vecinas. Esta estrategia se extiende hacia el patio central, donde balcones plantados configuran una atmósfera abierta, casi de jardín interior, que funciona mediante ventilación natural.

Un sistema de extracción de gran escala evacúa el aire caliente hacia arriba, por debajo de la cubierta vidriada, mientras que el aire fresco ingresa a niveles inferiores. Este mecanismo evita el estancamiento del aire y mantiene confortables los espacios verdes interiores. El hostel responde así a la densidad urbana de Bangkok mediante la superposición coordinada de luz, aire y vegetación, generando espacios interiores abiertos, respirables y fuertemente conectados con la naturaleza y el día.

Grizzo Studio Reforma Victorino

La reforma se basó en la transformación de un típico chalet del barrio de Núñez de los años 90, utilizando lo preexistente como punto de partida para crear una nueva espacialidad. La vivienda contaba con ambientes completamente separados, y la vista al jardín estaba anulada por el servicio. La premisa fue generar una planta baja libre en la que todos los usos de la familia pudieran convivir.

En el interior se creó un pulmón verde que organiza la circulación de la casa. Para dar luz a este cantero, se abrió la losa del primer piso, logrando así iluminación cenital y conectando visualmente todos los niveles de la vivienda.

Una de las premisas fue que la cocina estuviera en relación directa con el jardín. Dado que el terreno no era lo suficientemente largo para una gran galería, se decidió embutir las carpinterías corredizas de la cocina en un tabique de durlock, permitiendo que la barra se pudiera utilizar tanto para la cocina como para el sector parrilla.

Dado que el living y la sala de TV daban a la calle, se cerró la fachada mediante tabiques de ladrillos intertrabados que se cruzan entre la línea municipal y la línea de construcción, permitiendo el ingreso de luz y logrando la privacidad necesaria para la casa. Se modificó el ingreso para que la puerta no fuera visible desde la calle y se agregaron canteros con plantas y un árbol en el retiro de frente, lo que también contribuyó a dar privacidad.

La chimenea con molduras originales de la casa se demolió y se construyó una revestida en mármol que, a su vez, sirve de apoyo a un mueble que contiene la cava de vinos y un espacio de almacenamiento de la casa.

Para no modificar el trabajo de ladrilllo a la vista existente se mantuvieron todos los vanos de la casa y se cambiaron las carpinterías de aluminio blanco por unas de PVC negro con doble vidriado hermético.

Fotografías: Federico Kulekdjian

Para no demoler las escaleras de madera, se optó por quitar sus barandas y reemplazarlas por chapas ciegas de color negro, recurso que se utilizó en varios sectores con el objetivo de modernizar la vivienda.

En la planta alta se encuentra el dormitorio principal con vestidor y baño en suite, tres dormitorios y dos baños. En el último piso se encuentra un espacio de trabajo, lavadero y terraza accesible que funciona como un espacio de juego para los niños. Los pisos de madera existentes se restauraron por completo. Al demoler casi todas las paredes del interior, se realizó un gran trabajo para lograr que los parches no fueran visibles.

Se buscó preservar la identidad original de la vivienda hacia el exterior, trabajando a partir de los materiales existentes, mientras se actualizaban tanto los espacios interiores como la envolvente para responder a las necesidades actuales de la familia.

Alric Galíndez Arquitectos

Casa Naos

La vivienda se implanta en Bariloche, sobre una loma arbolada con vistas abiertas hacia el cerro Otto, orientadas al noroeste.

Como un juego de contrastes, la intervención se apoya en un único gesto constructivo: una estructura perimetral que remite a la lógica de los templos griegos y establece un diálogo directo con el entorno. Lo artificial se manifiesta con claridad para poner en valor el carácter natural del paisaje que lo rodea.

Esta estructura, conformada por tabiques de piedra, construye una percepción ambigua del volumen: desde ciertos puntos de vista se presenta más permeable, mientras que desde otros adquiere una condición más maciza. Al mismo tiempo, los tabiques funcionan como protección frente a la orientación oeste —la más desfavorable—, permitiendo un ingreso de luz controlado y privilegiando las visuales hacia el cerro Otto desde los espacios comunes.

La casa propone enmarcar el paisaje como una secuencia de escenas en movimiento, donde cada recorrido habilita nuevas miradas sobre un entorno único.

El proyecto se desarrolla en dos niveles, acompañando la pendiente natural del terreno y organizando los distintos usos de acuerdo con las dinámicas de quienes la habitan.

Fotografías: Jeremías Thomas

Martín Gomez Arquitectos

Big Fish

Llegando a José Ignacio, Uruguay, se despliega una franja de viviendas de reciente construcción, asentadas sobre terrenos irregulares modelados por la cercanía a las dunas y la vegetación agreste. En este contexto natural privilegiado, la premisa del proyecto fue clara desde el inicio: preservar al máximo el entorno, minimizar el movimiento de suelo y elevar la arquitectura para abrirse al mar.

La casa se posa sobre pilares, separándose del terreno natural para generar el menor impacto posible. Esta estrategia responde no solo a una decisión de respeto por el entorno, sino también a una lógica funcional: liberar la planta baja, donde se ubican cocheras y espacios de servicio que se funden con la vegetación nativa del sitio. Por encima, la planta alta se proyecta hacia el paisaje, liviana, como suspendida.

La volumetría se plantea con una fuerte intención formal: una forma pura, horadada por un gran patio interior. Esta operación genera un sistema de espacios que alterna dormitorios y patios semi privados, que no solo aportan luz y ventilación, sino que también generan nuevas fachadas interiores y vínculos visuales. Así, el interior se convierte en un micro paisaje doméstico, donde los habitantes pueden verse incluso desde extremos opuestos de la casa, reforzando la noción de habitar compartido.

La organización funcional privilegia la secuencia social: comedor, estar, cocina y parrillero se alinean en un gesto horizontal continuo, conectados por un amplio deck que los recorre y los extiende hacia el exterior. Esta continuidad espacial responde a una búsqueda esencial del estudio: una arquitectura que dialogue con la naturaleza y propicie la vida al aire libre.

El proyecto sintetiza una lógica sensible al sitio, donde la arquitectura se posa con respeto, abraza el paisaje y fomenta una experiencia de habitar en permanente conexión con el entorno.

Fotografías: Daniela Mac Adden

El proyecto sintetiza una lógica sensible al sitio, donde la arquitectura se posa con respeto, abraza el paisaje y fomenta una experiencia de habitar en permanente conexión con el entorno.

Paulíny Hovorka Architects

Casa Banánka

Esta residencia responde a su entorno natural a través de un uso honesto y expresivo de materiales nobles, una forma horizontal contenida y la claridad de un diseño de impronta minimalista. Vivir en esta casa está definido por una conexión continua entre el interior y el exterior, lograda principalmente mediante grandes paños vidriados que recorren extensos tramos de la vivienda y que pueden abrirse por completo al deslizar las fachadas de vidrio entre el espacio central de estar, la terraza y el jardín, donde un estanque acompaña el paisaje. Lejos de ser un gesto meramente formal, esta apertura se utiliza de manera cotidiana durante la extensa temporada de verano, permitiendo que la atmósfera serena y melancólica del jardín de rocas, el arroyo, el estanque y los árboles altos se filtre naturalmente hacia el interior.

La propiedad se ubica en las afueras del pueblo de Banka, en un entorno tranquilo e íntimo, al final de un valle frondoso. El carácter relajado y natural del área se debe a su impronta de jardines consolidados y a la disposición orgánica y dispersa de las viviendas y casas de descanso circundantes. El acceso se realiza a través de un camino angosto de asfalto que luego se transforma en un sendero forestal, el cual continúa internándose en los valles de las montañas Považský Inovec.

Un arroyo recorre el límite del terreno, junto a un denso bosque de árboles caducifolios que bordea el sitio tanto desde el acceso como desde su parte posterior, creando una pantalla natural de privacidad y un fondo verde continuo. El valle, relativamente estrecho en los lados más largos del lote, se eleva abruptamente hacia las colinas boscosas. En los lados más cortos, si bien existen viviendas vecinas, estas quedan ocultas por una vegetación de jardín espesa y madura. El antiguo terreno parquizado ofrecía una cualidad poco habitual: una profunda sensación de privacidad en medio de árboles adultos y vegetación consolidada.

El encargo proponía el diseño de una vivienda de una sola planta, con cochera semicubierta y una fuerte vinculación con el jardín. Se buscaba una atmósfera centrada en el descanso y la contemplación, junto con una clara separación entre las áreas privadas de adultos y niños. Asimismo, la implantación debía garantizar el máximo asoleamiento en los espacios principales y conservar cada uno de los árboles existentes.

Fotografías: Matej Hakár

La paleta de materiales se apoya en elementos naturales —hormigón, piedra, madera y vidrio—, priorizando durabilidad, longevidad y un carácter atemporal. El resultado es un refugio sereno, inmerso en la vegetación, que expresa con claridad la idea fundacional de Banánka.

La solución proyectual adopta una planta en forma de “Y”, con tres alas que se abren en ángulos de 120 grados, cuidadosamente posicionadas para respetar los árboles existentes y dividir el terreno en sectores ajardinados más íntimos. Cada ambiente se abre hacia su propio fragmento del jardín, con vistas diferenciadas y privadas. La estructura se presenta sólida y expresiva, con cielorrasos monolíticos de hormigón visto encofrado con tablas, muros interiores de hormigón y antepechos prefabricados. El concepto material se refuerza con piedra partida contenida en gaviones de malla galvanizada, que se extienden desde el exterior hacia el interior. Estos se combinan con revestimientos de madera, pisos y decks.

Las carpinterías cuentan con marcos ultra delgados y pueden ocultarse completamente dentro de los muros, intensificando la continuidad visual y espacial con el entorno. Las puertas, integradas a los revestimientos y superficies enlucidas, desaparecen en el recorrido. El interior, despojado de objetos decorativos superfluos, se define a partir de mobiliario diseñado a medida: camas, equipamiento fijo y un sofá modular adaptable a distintas configuraciones.

La organización interior responde a la geometría tripartita de la vivienda y se articula en torno a un gran espacio central de estar. Esta disposición garantiza la privacidad de la suite principal con área de bienestar, separándola del sector destinado a los dormitorios de niños y habitaciones para huéspedes.

El ala más pequeña, orientada al norte, alberga el acceso, los espacios de guardado y las áreas técnicas, mientras que la prolongación de la cubierta configura tanto la cochera como el ingreso semicubierto. El ala sudeste reúne tres dormitorios de menores dimensiones, un baño compartido y un ambiente flexible utilizado como estudio y espacio de meditación. El ala sudoeste está dedicada a la suite principal, que incluye dormitorio, vestidor, un baño generoso, toilette y sauna. El área de bienestar se vincula con una terraza más íntima, equipada con hidromasaje y una piscina de inmersión fría junto al arroyo.

En el corazón de la casa se ubica el gran espacio de estar, que integra cocina, comedor y living, funcionando como núcleo de conexión entre las dos alas residenciales. La cocina se desarrolla hacia un lado, el living hacia el otro, con el comedor ocupando una posición central. Una cava vidriada, acondicionada tanto para conservación como para exhibición, forma parte del área social. Una chimenea con un macizo muro de piedra ancla el espacio.

Grandes cerramientos vidriados corredizos permiten abrir completamente el ambiente hacia la terraza cubierta, diluyendo el límite entre interior y exterior. Esta terraza incorpora una cocina de verano con parrilla y un comedor exterior, orientados hacia el jardín, el estanque y el bosque que se extiende más allá.

Selección de proyectos de estudiantes de arquitectura Universidad de Buenos Aires

Nuevas miradas

Proyectos emergentes

En el marco de sus 90 años, Barugel convocó a estudiantes de arquitectura a presentar proyectos académicos como una forma de abrir el diálogo con las nuevas generaciones y proyectar su mirada hacia el futuro.

Esta sección reúne una selección de esos trabajos, desarrollados en el ámbito académico, donde se anticipan búsquedas, inquietudes y posicionamientos que comienzan a delinear nuevas maneras de pensar la arquitectura.

En diálogo con obras y miradas consolidadas, los proyectos aquí presentados reflejan exploraciones formales, sensibilidad frente al habitar contemporáneo y un pensamiento crítico en formación.

Más que respuestas cerradas, estos ejercicios proyectuales proponen preguntas, ensayan lenguajes y amplían el campo disciplinar, revelando visiones emergentes que enriquecen el panorama arquitectónico actual.

Autor:

Santiago Livi

Escuela Técnica Naval de Gualeguaychú

EQUIPO DOCENTE: Rodrigo Baranchuk, Pia Fattor

CÁTEDRA: Diéguez | Universidad de Buenos Aires

MEMORIA:

La Escuela Técnica Naval de Gualeguaychú se ubica sobre la costa del río, en el extremo sur de la ciudad, como parte de un nuevo polo educativo destinado a revitalizar la costanera y conectar el tejido urbano con el paisaje fluvial. Su perpendicularidad al río genera un patio público que actúa como espacio de encuentro y aprendizaje.

La estructura prefabricada de madera reduce impacto ambiental, costos y tiempos de construcción. Los sistemas pasivos —ventilación cruzada, control solar y sombra natural— optimizan el confort térmico. Cada elemento estructural se vincula en un conjunto interdependiente que refuerza la relación entre naturaleza, comunidad y técnica.

NIVEL/AÑO DE CURSADA: A3, 2023

Autores: Lara Macchia + Jazmín Maffi

Intervención

Antiguo Frigorífico Gualeguaychú

Centro Comunitario

EQUIPO DOCENTE: Rodrigo Baranchuk, Pia Fattor

CÁTEDRA: Diéguez | Universidad de Buenos Aires

MEMORIA:

El proyecto consiste en la transformación del antiguo frigorífico de Gualeguaychú en un centro comunitario, que busca revitalizar su entorno mediante la integración entre arquitectura y naturaleza.

La intervención conserva la estructura original del edificio, dejándola expuesta como testimonio de su pasado industrial. A partir de ella, se genera un juego de llenos y vacíos que permite la entrada de luz, aire y vegetación, transformando el espacio en un ámbito permeable y habitable.

El verde invade las fachadas y cubiertas, diluyendo los límites entre interior y exterior, mientras las circulaciones se desarrollan en un ambiente semicubierto, abierto al paisaje y al río.

NIVEL/AÑO DE CURSADA: A3, 2023 | Primer cuatrimestre

Autores:

Martina Lew + Micaela Stieglitz

Museo Tomás Saraceno

EQUIPO DOCENTE: Matías Mosquera y Alan Barmaymon

CÁTEDRA : Diéguez | Universidad de Buenos Aires

MEMORIA:

El proyecto del Museo de Buenos Aires invita a los visitantes a sumergirse en la visión innovadora de Tomás Saraceno, artista argentino que explora la relación entre arte, ciencia y ecología a través de su concepto de “mundo aeroceno”.

El edificio se concibe como una obra viva, donde la arquitectura traduce el imaginario del artista en una experiencia sensorial.

El museo se organiza en dos circulaciones —una pública y otra privada— que estructuran el recorrido y funcionan como el núcleo del edificio, integrando programas y exhibiciones que proponen nuevas formas de habitar y relacionarse con el entorno.

AÑO DE CURSADA: 2024

Autores: Santiago Lopez + Ignacio Mazzaroni

PIXEL

EQUIPO DOCENTE: Matías Mosquera y Paula Irina Demchuk

CÁTEDRA : Diéguez | Universidad de Buenos Aires

MEMORIA:

Ubicado en la esquina de 9 de Julio y Paraguay de la Ciudad de Buenos Aires, el proyecto integra la escala urbana del entorno con la doméstica, buscando la singularidad de cada unidad. Dos torres apiladas se fusionan en planta baja, generando continuidad con el contexto.

La morfología del nivel cero crea dos patios: uno público, vinculado a la avenida, y otro más íntimo. La variación y rotación de las plantas permiten que la torre se perciba como un apilamiento de unidades, con expansiones de calidad y vistas al Río de la Plata y a la ciudad.

NIVEL/AÑO DE CURSADA: A4, 2023 | Segundo Cuatrimestre

Autores: Julieta Belanger + Santiago Livi

Museo Tomás Saraceno

EQUIPO DOCENTE: Matías Mosquera y Alan Barmaymon

CÁTEDRA : Diéguez | Universidad de Buenos Aires

MEMORIA:

El Museo Tomás Saraceno propone un espacio vivo que potencia las relaciones entre arte, naturaleza y ciudad. No es un contenedor de obras, sino un ecosistema dinámico donde lo urbano y lo natural se entrelazan.

Su forma se adapta al entorno, integrando suelo, calle y cielo en una experiencia continua. Los visitantes participan activamente: recorren, suben, bajan, experimentan.

Inspirado en telarañas y estructuras naturales, el museo celebra la interdependencia entre los agentes del ambiente, recordando que toda forma de vida y materia convive en un mismo tejido vibrante.

NIVEL/AÑO DE CURSADA: A3, 2024

Autores: Juan Molina + Limberth Rosas

Torre de viviendas

CÁTEDRA : Taller

MEMORIA:

El proyecto consiste en un edificio de 72 m de altura, con una planta de 24 m × 24 m. Cuenta con 22 niveles de unidades residenciales y una azotea destinada a espacio común. La estructura se organiza a partir de una modulación en múltiplos de dos —2 m, 4 m y 6 m— mediante un sistema de tabiques portantes de hormigón que recorren el edificio desde la azotea hasta el subsuelo. Este sistema se complementa con una estructura de columnas y vigas que permite resolver las grandes luces entre tabiques.

Las expansiones ocupan dos tercios de cada fachada y se disponen sobre el límite del edificio para generar un plano continuo. En sus cerramientos se utilizan carpinterías vidriadas y barandas metálicas que, en contraste con el tercio restante conformado por un tabique completamente ciego, configuran la coexistencia de un plano liviano y uno más contundente. Para controlar la permeabilidad de las expansiones, cada unidad cuenta con toldos que permiten una apertura amplia o un cierre total según las condiciones de uso.

El edificio alberga distintos tipos de unidades habitacionales: monoambientes, unidades de dos y tres ambientes, estas últimas desarrolladas también en formato dúplex. La planta baja ofrece diversos espacios de uso común, entre ellos un salón de usos múltiples que se vincula con el exterior mediante una amplia expansión hacia el jardín, un gimnasio y un local gastronómico. El subsuelo se destina mayoritariamente a estacionamientos e incluye salas de máquinas y áreas de servicio. En la azotea se disponen dos grandes salones de usos múltiples, ambos con expansiones propias.

El edificio se implanta en un terreno de 55 m × 40 m de forma irregular, ubicado en una esquina resultante de la intersección oblicua de dos vías. La proximidad a un barranco determina una pendiente con una diferencia de 2,80 m entre el punto más alto y el más bajo del terreno. La planta baja se organiza en un sector de carácter más público, con un local gastronómico orientado hacia la plaza, y un sector más privado, frente a la avenida, con un acceso semicubierto.

El nivel de acceso al hall se eleva levemente para establecer un límite entre el espacio público y el privado. Como consecuencia de esta elevación, los locales quedan por debajo de la cota natural de la pendiente, reforzando esa transición. El jardín posterior acompaña el desnivel del terreno, creciendo hasta alcanzar la cota más alta. Se amplía la vereda sobre la Av. Virrey Vértiz, mientras que el acceso vehicular se resuelve sobre la medianera existente.

Autor: Valentín Lima

Condensador Social

CÁTEDRA : Taller Soler

MEMORIA:

La organización interna se estructura a partir de la separación de los programas por niveles. En la planta baja se desarrolla el área deportiva, mientras que los distintos usos se articulan y diferencian mediante un núcleo de circulación y servicios. Esta disposición permite mantener una relación directa con el entorno a nivel cero, aun cuando los usos se encuentran claramente delimitados.

En el primer nivel se dispone una circulación secundaria que organiza los recorridos internos. En el segundo nivel, la estructura que resuelve las grandes luces del programa deportivo define un espacio de altura y media, lo que posibilita un uso cómodo bajo la estructura y da lugar al desarrollo del área social.

ARQUITECTURA SUPERFICIES

INTERIORISMO

Habitar un espacio es mucho más que ocuparlo. Es sentirlo, recorrerlo y reconocerlo como propio. La arquitectura, el interiorismo y las superficies dialogan para dar forma a esa experiencia cotidiana que llamamos hogar, trabajo, descanso o encuentro.

Este libro propone un recorrido por 21 obras residenciales, comerciales y hoteleras; nacionales e internacionales, cuidadosamente seleccionadas, que invitan a descubrir distintas maneras de pensar y diseñar espacios habitables. Proyectos diversos, atravesados por una mirada común: la atención al detalle, la materialidad y la relación sensible entre las personas y los lugares que habitan.

A partir de la curaduría de Barugel, cada obra pone en valor el rol que cumplen los materiales en la construcción de la atmósfera de un espacio. Texturas, colores, terminaciones y decisiones que transforman a la arquitectura en experiencia, y que definen la identidad de cada proyecto.

Arquitectura, Superficies, Interiorismo, en su novena edición, es un libro pensado para quienes disfrutan del diseño, buscan inspiración y quieren mirar los espacios con nuevos ojos. Un volumen para recorrer sin apuro, dejarse llevar por las imágenes y entender cómo el diseño influye, silenciosamente, en la forma en que vivimos.

EUGENIO VALENTINI | EDICIONES

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