REVISTA DE ESCUELAS CATÓLICAS JUNIO 2026. NÚM. 123

![]()
REVISTA DE ESCUELAS CATÓLICAS JUNIO 2026. NÚM. 123

Laura Bermejo Directora de UNINPSI (Unidad Clínica de Psicología). Universidad Pontificia Comillas de Madrid

Año XXI – Número 123
Junio 2026
Directora
Mª Victoria Moya Segura
Redactora Jefe
Zoraida Arribas Manzanal
Responsable de contenidos
Eva Díaz Fernández
Colaboradores en este número
Pedro J. Huerta, Teresa Vives, Guillemo Duque, Juan Manuel
Ruiz Abdallah, Juan Manuel
Ruiz Santana, Iván Hodar, Jacobo Lería, Gema de Pedro, Laura Bermejo, Dolors Garcia, Irene Arrimadas, Alberto Mayoral
Diseño original y maquetación pepe - estudioja.com
Fotografía
EC, CEE, Colegio Virgen del Remedio
Imprime
TAURO GRÁFICA
Depósito legal
M-43440-2005
ISSN 1885-7620
Edita
FERE-CECA y EyG
C/ Hacienda de Pavones 5, 1º 28030 Madrid.
Tfn 91 328 80 00
Fax 91 328 80 01


nº 580 nº 213


SUMARIO LA CARTA
Hacia una sabiduría del corazón
PROTA DEL MES
Guillermo Duque
Colegio FEC de Jesús, Madrid
NOTICIAS
XVIII Congreso EC, DMEC, novedades jurídicas, recursos de comunicación
ENTREVISTA
Laura Bermejo
Directora de UNINPSI (Unidad Clínica de Psicología). Universidad Pontificia Comillas de Madrid
PANORÁMICA
PANORÁMICA
PANORÁMICA

«La inteligencia artificial no es una simple actualización técnica, es un desafío antropológico»
Desde sus primeros mensajes, el papa León XIV ha situado la “humanización de la técnica” en el centro de su magisterio. Este reto actualiza el Pacto Educativo Global, recordándonos que la vida interior es hoy el principal espacio de resistencia frente a la “tecnocracia” denunciada previamente por Francisco.
La inteligencia artificial no es una simple actualización técnica, es un desafío antropológico que obliga a nuestras escuelas a regirse por la dignidad de la persona y la capacidad de establecer relaciones genuinas, y no por la mera eficiencia.
Como advierte el filósofo Daniel Innerarity, el peligro real no es la máquina, sino la “externalización de decisiones humanas”. Para la escuela católica, este cambio exige una respuesta que evite tanto la tecnofilia ingenua como la tecnofobia paralizante, buscando lo que el papa Francisco denominó el “aguijón ético”.
La nota de los Dicasterios para la Doctrina de la Fe y para la Educación, “Antiqua et Nova”, nos da un marco ineludible: todo poder conlleva una responsabilidad. Aunque resuene al célebre consejo del tío Ben a Peter Parker, en educación esta premisa es vital: no existen cheques educativos en blanco para la tecnología. Delegar la evaluación o la orientación en algoritmos es renunciar al acompañamiento personal. Como señala la nota: “Es indigno transferir la responsabilidad del hombre a la máquina”. Solo el docente es moralmente responsable del espíritu de la enseñanza.

El objetivo escolar debe ser hacer “mejor” al ser humano: más maduro espiritualmente, más consciente de su dignidad, más abierto al prójimo. Si reducimos la IA a una herramienta para acumular datos sin interpretación, degradaremos la “sociedad de la comunicación” a una simple “sociedad de búsqueda”.
La tecnología es un asunto social, no un dispositivo matemático donde el mundo se mide a sí mismo. La verdadera sabiduría nace del corazón y no del cálculo. Por ello es urgente transitar hacia una “algorética” que garantice el bien común y supere el reduccionismo. La IA no puede predecir la “discontinuidad” del espíritu humano ni su capacidad de actuar con información incompleta; por tanto, debe ser un complemento, nunca un reemplazo de la riqueza humana.
El papa León nos avisó en enero, a través del mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que la revolución digital requiere una alfabetización digital que vaya de la mano de una sólida formación humanística. Ante este escenario, la escuela católica debe proponer: guiar la innovación, en lugar de intentar detenerla; integrar una visión humanizadora, que priorice la relación genuina; fomentar la reflexión y la responsabilidad comunitaria.
En palabras de León XIV a los jóvenes estudiantes, durante el Jubileo del Mundo Educativo: “¡No dejéis que sea el algoritmo el que escriba vuestra historia! Sed vosotros los autores: utilizad la tecnología con sabiduría, pero no permitáis que la tecnología os utilice a vosotros”. Solo recuperando la sabiduría del corazón podremos interpretar este tiempo sin olvidar que el fin último de la técnica es el crecimiento integral de la persona y la gloria de Dios. “Necesitamos que el rostro y la voz vuelvan a expresar a la persona”.

Gasóleo calefacción
Ahorra hasta un 30% en energia de calderas de condensación con la mayor eficiencia.
Electricidad y Gas
Contamos con soluciones personalizadas según las necesidades energéticas de tu negocio.
Gas butano y propano
Energía eficiente para tu cocina, agua caliente y calefacción.
Certificados de Ahorro Energético
Te ayudamos a gestionar tus certificados y a rentabilizar tu inversión.
Nuestros asesores te ayudarán a encontrar la mejor energía para ti.
Ene gía solar
r
Descubre las ventajas de instalar Paneles Solares o de unirte a una Comunidad Solar.
Te asesoramos en la instalación personalizada de puntos de recarga en tu centro. Movilidad Eléctrica
Encuentra tu solución energética


La vida está llena de polémicas que en demasiadas ocasiones nos enfrentan. En esta sección queremos reflejar esa realidad y proponer argumentos a favor y en contra de noticias de actualidad. No nos pronunciaremos sobre ellas; solo vosotros, vuestra opinión y vuestro sentido crítico. Sin ánimo de relativizar cuestiones de tanto calado, con ánimo de darnos la oportunidad de leer a los que piensan diferente.

En la escuela actual se hace visible la sobreestimulación digital, la pérdida de atención sostenida y la necesidad de implicar emocionalmente al alumnado. En ella, la gamificación se presenta como una estrategia capaz de aumentar la participación y transformar así la experiencia educativa, pero también ofrece dudas sobre la superficialidad del aprendizaje o el desgaste que pueda producir a los docentes su aplicación. ¿Es la gamificación una de las claves para contribuir a mejorar nuestro sistema educativo?
• Al despertar el interés del alumnado hacia las tareas mediante retos o recompensas, aumenta la motivación de estos, y convierte el aprendizaje en una experiencia más estimulante.
• Favorece la participación activa del alumno, que deja de ser receptor pasivo y pasa a tomar decisiones, resolver problemas, colaborar y actuar.
• Las dinámicas de juego mejoran la atención y la concentración al incorporar objetivos claros, retroalimentación inmediata y retos progresivos.
• La gamificación permite al estudiante no memorizar contenidos de forma aislada, sino aplicarlos en contextos narrativos o situaciones prácticas.
• Ayudan a reforzar la autoestima de los alumnos a través de recompensas, insignias o niveles que hacen que los alumnos sean conscientes de su progreso de manera constante.
• Al promover dinámicas colaboradoras se potencia el aprendizaje cooperativo favoreciendo habilidades sociales como la escucha, la negociación o la organización grupal.
• Los itinerarios flexibles que ofrece la gamificación facilitan que cada estudiante avance a su propio ritmo sin que toda la clase dependa de un único nivel de ejecución.
• Si se centra el interés exclusivamente en que el alumno gane puntos o desbloquee niveles puede provocar que su aprendizaje quede subordinado a la recompensa inmediata.
• Mal diseñada, la gamificación corre el riesgo de convertirse en un entretenimiento vacío que no transforma realmente la propuesta pedagógica.
• Las clasificaciones o puntuaciones públicas pueden dar lugar a una competitividad excesiva que, a su vez, pueden generar ansiedad, frustración o desmotivación en el alumnado con mayores dificultades.
• Su diseño exige a los docentes un trabajo de planificación, creatividad y seguimiento que conlleva un tiempo del que no siempre disponen.
• Centrar el foco en dinámicas de juego puede llevar a relegar el contenido académico a un segundo plano que puede llevar a los alumnos a recordar la narrativa, pero no los conceptos trabajados.
• No todos los alumnos responden de igual manera a las dinámicas lúdicas y, por ello, pueden sentirse incómodos a la hora de realizar exposiciones públicas.
• Algunos proyectos pueden dificultar la evaluación real del aprendizaje porque algunos estudiantes pueden implicarse mucho en la dinámica, pero no alcanzar los objetivos curriculares esperados.
CORREDURÍA DE SEGUROS

Los campamentos son para vivir historias inolvidables, no preocupaciones. Por eso, nuestro seguro para actividades de ocio y tiempo libre, reúne la protección esencial que necesita tu centro: asistencia, accidentes, desplazamientos y responsabilidad civil. Todo lo necesario para que las actividades se desarrollen con total confianza y las familias tengan la tranquilidad que buscan.
Responsabilidad Civil garantizada (si su centro ya es cliente de ALKORA)
Incluya en la misma póliza a participantes y también a monitores.
Cobertura de actividades deportivas. (consulte por deportes específicos)
Servicio de atención telefónica de urgencias 24 horas. 24
ALKORA EBS CORREDURÍA DE SEGUROS Y REASEGUROS S.A.U. Inscripción Registro Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones Nº J-285 y RJ-0089. Seguro de Responsabilidad Civil Profesional y Capacidad Financiera Conforme a la Legislación en vigor. CIF: A-01051747.

Colegio FEC de Jesús de Madrid



Hay profesores que explican, otros que acompañan y algunos que, casi sin darse cuenta, acaban componiendo una banda sonora para la memoria de sus alumnos. Guillermo, Guilleproff para sus alumnos, pertenece a estos últimos. Desde 2018, en el Colegio FEC de Jesús, ha ido afinando una manera muy personal de entender la educación: cercana, creativa y, sobre todo, conectada con el mundo real de sus estudiantes, porque si algo tiene claro es que aprender no debería sonar a ruido de fondo, sino a canción.
Su historia comienza como empiezan muchas vocaciones auténticas, con una intuición sencilla: los alumnos no estaban escuchando la música adecuada. A partir de ahí, lo que podría haber sido una queja más se transformó en acción. Guille decidió componer. Y no cualquier cosa. Apostó por un territorio inesperado, casi provocador, el de la música educativa. Reyes Católicos, Fernando VII o Isabel II dejaron de ser nombres lejanos para convertirse en estribillos pegadizos que se colaban en la cabeza de sus alumnos. Y, lo más importante, se quedaban en la memoria de los chavales incluso hasta las pruebas de la PAU.
Pero su proyecto no se limita a los cursos superiores. En su aula conviven canciones sobre antónimos, números pares o reglas ortográficas. Contenidos básicos que, gracias a la música, adquieren una segunda vida. Porque Guille no empezó a componer para hacerse famoso, Guille compone para enseñar. Y ahí está la clave. Cuando “Los antónimos” se viralizó en toda España, no fue solo un éxito en redes, fue la confirmación de que otra forma de educar es posible. Además, la cantó para el papa León XIV, junto a artistas de renombre, en su reciente visita a España. Su relación con las redes sociales es casi tan espontánea como sus clases. Publica sin estrategia, sin obsesión por el algoritmo y, quizá por eso, ha conectado tan bien, porque hay trabajo, esfuerzo, interés, vocación y verdad en lo que hace.
Su iniciativa de canciones educativas le llevó hasta Got Talent España. Subirse a ese escenario junto a su alumnado no fue solo una aventura televisiva, fue una extensión del aula. El pase de oro, las semifinales, la puesta en escena… todo suma, pero lo verdaderamente importante es lo que no se ve: la experiencia compartida, el aprendizaje vivido, el recuerdo que permanece. Y ahí no queda todo, su trayectoria ha sido reconocida con el Premio Carisma 2026 en la categoría de Educación. Esto solo es el principio.
Cuando habla de por qué decidió ser profesor, Guille no recurre a grandes discursos. Simplemente le gustaba enseñar y ya está. Y le sigue gustando. Recuerda a su profesor Alfredo y sus clases de Historia que vivía y contaba como una película. Hoy, de alguna manera, complementa lo que aprendió de Alfredo, ya que hace de sus clases auténticas bandas sonoras.
En tiempos donde se debate constantemente sobre metodologías, innovación y resultados, Guille aporta algo que no siempre aparece en los informes: autenticidad. Esa capacidad de mirar al alumno, entender su lenguaje y construir desde ahí, porque educar, al final, no va solo de impartir contenidos. Va de escucha. Y en eso, Guille tiene un oído privilegiado.
Instagram de Guillermo
Cumplir 20 años suele ser motivo de celebración, pero también de revisión y valoración del camino recorrido. Hace 20 cursos que FERE-CECA y Educación y Gestión comenzaron a trabajar en plena unidad, bajo un mismo nombre: “Escuelas Católicas”.
«Solo desde la comprensión de su objetivo, podremos seguir avanzando»
La historia de la “unión funcional”, como se denominó a la nueva estructura de gobierno y trabajo, merece la pena de ser recordada, pues solo desde la comprensión de su objetivo, podremos seguir avanzando. En el lejano año 1957, nacía a la vida la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE), que tomaba el testigo de la antigua Federación de Amigos de la Enseñanza (FAE), institución fundada en 1930 y destinada a la defensa de los centros de enseñanza católicos en España.
FERE fue erigida canónicamente por la Santa Sede, como la agrupación de institutos de vida consagrada dedicados a la enseñanza en España, con la finalidad de promover la educación de ideario católico y representar a los miles de religiosos y religiosas dedicadas a dicha misión. Se trataba de ofrecer a la sociedad el acceso universal a la educación, a la vez que se transmitían los valores y principios católicos. Una expresión sencilla resumía toda una filosofía de vida: “Educar, evangelizando. Evangelizar, educando”.
Por el hecho de representar a los institutos religiosos y también a cada uno de sus miembros, FERE ejercía de facto funciones de “representación” de los colegios religiosos, pero también de “sindicato” de los religiosos educadores. Sin embargo, por su naturaleza canónica, FERE no podía llevar a cabo determinadas actividades encomendadas por ley a las organizaciones empresariales (firmar convenios colectivos y acuerdos laborales, hacerse presente en determinados órganos administrativos, concurrir a convocatorias…).
Por esta razón, la Asamblea General de FERE aprobó la constitución de una organización patronal que agrupase específicamente a los colegios católicos y de esta manera nació en 1989 la Confederación de Centros Educación y Gestión. Asimismo, pocos años después, FERE amplió su ámbito para agrupar no solo a los colegios de institutos religiosos, sino a los colegios de ideario católico, fuese cual fuese la forma de su entidad titular, pasando a denominarse FERE-CECA (Federación Española de Religiosos de la Enseñanza-Titulares de Centros Católicos).
A partir de ese momento, los colegios de ideario católico disponían de una organización canónica (FERE-CECA) con representación en los foros eclesiales y, asimismo, una organización civil (Educación y Gestión), para la defensa y promoción de sus fines en los foros empresariales.
Sin embargo, la experiencia constató que faltaba un paso esencial. Se había conseguido el difícil reto de disponer de dos instituciones complementarias que representaban a una misma base social, pero no se había asegurado la unidad de criterio en la toma de decisiones, ni la unidad de acción ante cualquier situación. Era un solo cuerpo con dos cabezas. En ese momento, se vio necesario subir un último peldaño, para garantizar que el cuerpo funcionase de manera sincronizada y armónica.
De esta manera, las Asambleas de FERE-CECA y Educación y Gestión adoptaron el acuerdo de trabajar en “unión funcional”, con una misma Junta Directiva, Presidencia y Secretario General/Autonómico, en todos sus niveles territoriales, sumando fuerzas y equipos de profesionales, para dar un mejor servicio a las entidades titulares y a sus

colegios, bajo una misma marca identificativa: “Escuelas Católicas”.
De esta manera, no se prescindió de la trayectoria histórica de FERE-CECA, avalada por su merecido reconocimiento social, eclesial y administrativo. Ni tampoco se extinguió Educación y Gestión que en su corta vida había demostrado su enorme potencial. No fue necesario disolver ambas instituciones con el ánimo de crear una nueva resultante. Sencillamente, se articuló de forma precisa una estructura unificada y compatible que hiciese realidad el mensaje evangélico: “Que todos seáis uno”.
En el curso 2005-06 comenzó formalmente la “unión funcional” como prueba y experiencia de unidad en la visión, misión y valores, en defensa y promoción de la educación católica en nuestro país en todos los ámbitos y ante todas las administraciones y autoridades. Sin duda, 20 años merecen una pausa para agradecer a todos los que hicieron realidad la difícil tarea de unificar criterios, modos y maneras de hacer las cosas. Nuestro reconocimiento a los que creyeron en el valor de la unión ante los retos y amenazas de nuestro ámbito y a los que empeñaron sus mejores años en hacer realidad esta fraternidad.
Pero en una vida larga y prolífica, 20 años son solo un tramo en el camino. Y por eso deseamos seguir avanzando en mejorar la unión que simboliza “Escuelas Católicas”. Siempre queda recorrido si el ánimo es positivo. Y eso pretendemos: seguir caminando juntos y con esperanza, en este nuevo tramo que ahora comienza, para que dentro de 20 años podamos observar agradecidos un nuevo horizonte hacia el que dirigir nuestros pasos.
«20
años son solo un tramo en el camino. Y por eso deseamos seguir avanzando en mejorar la unión que simboliza
“Escuelas Católicas”»
> XVIII CONGRESO EC
Presentamos el programa del próximo Congreso de Escuelas Católicas "La educación no cambia el mundo". Este programa no es solo un programa. Es una declaración de intenciones.

La propuesta, a través de las diferentes ponencias, diálogos y experiencias inspiradoras, pone una mirada renovada y profunda sobre el propósito de la educación, invitando a reflexionar sobre el verdadero significado, más allá de las expectativas convencionales. Porque, más que una sucesión de actividades, el programa pretende ser una experiencia integral que ayude a reforzar nuestra identidad, nos impulse a explorar y potenciar la innovación educativa, fortaleciendo esa convicción íntima: educar sigue siendo una de las formas más valiosas de contribuir a la transformación de la sociedad. Porque educar no es llenar vacíos, sino acompañar historias y aprender a habitar el mundo con sentido, deteniéndose a escuchar y permanecer cuando no hay respuestas fáciles. Para ello proponemos un itinerario de reflexión, diálogo y aprendizaje compartido que responde a
la riqueza y diversidad de las personas que forman parte de la escuela católica. Equipos directivos, docentes, responsables de pastoral, personal de administración y servicios, titulares de centros y otros agentes educativos encontrarán propuestas pensadas para enriquecer su labor y fortalecer su compromiso con la educación.
Así, cada una de las actividades ha sido diseñada para favorecer una mirada amplia sobre la realidad, promover la reflexión conjunta y ofrecer herramientas que ayuden a transformar la práctica educativa cotidiana.
La diversidad de temáticas, enfoques y formatos refleja también la pluralidad de contextos y realidades presentes en nuestros centros. Desde esta perspectiva, el Congreso se convierte en una oportunidad para escuchar, compartir experiencias y construir respuestas comunes a los desafíos del presente y del futuro.

La web del Congreso es un espacio pensado para acompañar a todos los participantes antes, durante y después del encuentro. En ella podrás descubrir el sentido y los objetivos del congreso, conocer el programa completo y acceder a toda la información necesaria para vivir esta experiencia de formación, reflexión y encuentro.
La web ofrece una serie de recursos prácticos esenciales para la planificación y participación en el evento: Información Logística y de Registro. La plataforma centraliza todos los aspectos necesarios para formalizar la asistencia y organizar el viaje a Madrid. Desde la sección de inscripción, donde se especifican los costes, así como el detalle de los servicios incluidos. Además,
podrás encontrar también información sobre el lugar de celebración, ofreciendo códigos de descuento exclusivos para el alojamiento y el transporte ferroviario con Renfe. Contenido. También puedes encontrar el programa detallado por días, las temáticas de las ponencias y el perfil de los ponentes. Asimismo, existe una sección dedicada a la prensa y novedades, que sirve para mantenerse al día con las últimas actualizaciones y descargar materiales de difusión.
Accede a la web en este enlace

MADRID. DEL 26 AL 28 DE NOVIEMBRE DE 2026
jueves 26 viernes 27 sábado 28
Los centros educativos de toda España se unieron el pasado 14 de mayo a la celebración del Día Mundial de la Educación Católica bajo el lema “Juntos somos constelaciones de luz”, una iniciativa que volvió a poner de manifiesto la fuerza de la escuela católica como red educativa y evangelizadora. La propuesta preparada desde Escuelas Católicas nacional junto con las sedes autonómicas incluyó materiales específicos por etapas, desde Infantil hasta Bachillerato y Formación Profesional, así como una oración común que fue utilizada y adaptada por los centros. A través de redes sociales, páginas web y blogs, numerosos co-
legios compartieron las actividades realizadas durante la jornada: constelaciones de estrellas elaboradas por los alumnos, espacios de reflexión en las aulas, adaptaciones creativas de las dinámicas y momentos de oración compartida en comunidad. La celebración tuvo además un momento especialmente significativo con la primera oración conjunta de todas las sedes de Escuelas Católicas, un encuentro on-line sencillo pero muy simbólico, en el que participaron representantes de las distintas autonomías para detenerse juntos, compartir la lectura de la oración y celebrar la misión común de la educación católica.
Anuncio-Theresia-21x14,5.pdf 1 5/6/26 13:41

Servicio Íntegro
En Theresia realizamos el servicio íntegro de uniformidad escolar, incluyendo la distribución de nuestras prendas para ofrecer una gestión completa y coordinada en cada proyecto.

Distribución Propia
Disponemos de tiendas propias en Valencia y Las Palmas, lo que nos permite gestionar directamente la entrega de nuestros productos y garantizar un servicio más cercano y eficiente.
Diseño, fabricación y distribución propia.
Una solución integral para la uniformidad escolar.

25 Aniversario Av. del Cid
La renovación de nuestra tienda de Av. del Cid coincide con su 25 aniversario, una fecha que refleja nuestra trayectoria de atención cercana a colegios y familias y nuestro compromiso con la mejora continua.

Así celebramos nuestra inauguración



Tienda Valencia Avenida del Cid, 31, 46018
Tienda Las Palmas de Gran Canaria C/ Luis Doreste Silva,18. 35004


Comprometidos con la calidad, la cercanía y el servicio a colegios y familias.
Escuelas Católicas ha publicado un nuevo recurso dentro de su línea de apoyo a la comunicación institucional: las “fichas de comunicación”, una serie de nueve herramientas de trabajo vinculadas al libro Comunicación y educación. Estas fichas recogen y actualizan de manera práctica, accesible y editable los contenidos esenciales de la obra, con el objetivo de ayudar a los centros a revisar o construir desde cero su estrategia comunicativa.
Las primeras entregas se han centrado en áreas clave como la imagen corporativa, el equipo de comunicación, el plan de comunicación y el análisis e investigación.

Con este nuevo material, Escuelas Católicas refuerza su apuesta por una comunicación planificada y al servicio de la misión educativa, ofreciendo a los centros herramientas concretas para mejorar su impacto sin aumentar la carga de trabajo. Las fichas, de carácter práctico y flexible, están pensadas para acompañar el día a día de los equipos de comunicación y facilitar una voz común más clara en toda la red.
Eva Díaz
Dpto. de Comunicación de EC
La última ficha publicada pone el foco en el mensaje, y bajo el título “Al grano”, propone entender el mensaje como la expresión coherente de la identidad del centro, el propósito y el proyecto educativo. A través de pautas de redacción, estructuras claras y herramientas como la “matriz de contenidos” o los calendarios editoriales, la ficha ayuda a ordenar la comunicación y evitar la improvisación, favoreciendo mensajes más claros, coherentes y eficaces.

Escuelas Católicas ha puesto en marcha una nueva iniciativa para compartir experiencias y buenas prácticas de comunicación desarrolladas en colegios y entidades educativas. Bajo el título “La comunicación que funciona. Contada en pocos minutos por sus protagonistas”, esta serie de vídeos breves nace con el objetivo de ofrecer ideas útiles, cercanas y fácilmente aplicables a otros centros de la red. La propuesta quiere dar protagonismo a los res-
ponsables de comunicación que, desde su trabajo diario, impulsan proyectos, campañas o procesos que contribuyen a mejorar la relación con las familias, reforzar la identidad de los centros o hacer más eficaz la comunicación institucional. A través de un formato ágil y directo, cada participante compartirá una experiencia concreta que pueda servir de inspiración a otros profesionales del ámbito educativo.
La primera entrega cuenta con la parti-
cipación de Beatriz Sánchez, responsable de Comunicación e Imagen de Marca de la Fundación Educación Católica (FEC), quien explica el proceso llevado a cabo para optimizar la gestión de la admisión en sus centros educativos. Una experiencia centrada en mejorar la organización interna, coordinar los mensajes y acompañar de manera más cercana a las familias durante todo el proceso.
Eva Díaz Dpto. de Comunicación de EC
> MOVILIDAD SOSTENIBLE
La movilidad sostenible ha ganado peso en la agenda normativa y organizativa de las empresas. La aprobación del Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, dentro del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, introduce cambios relevantes en la regulación de los planes de movilidad sostenible al trabajo, afectando de lleno a muchas entidades y, en particular, a los centros educativos.
La modificación más llamativa es el recorte del plazo para cumplir con esta obligación. Donde antes había un margen de dos años, ahora habrá solo 12 meses. Esto significa que los centros obligados deberán tener aprobado su plan antes del 5 de diciembre de 2026, siempre que entren dentro de los umbrales establecidos por la ley: más de 200 personas trabajadoras o 100 por turno. Para muchas organizaciones, el calendario se acelera de forma considerable. Pero no se trata solo de llegar antes, sino también de llegar con más contenido. La nueva regulación refuerza el alcance de estos planes y exige que incluyan medidas concretas para favorecer la movilidad activa, el uso del transporte colectivo, las alternativas de bajas emisiones, la movilidad compartida y opciones transversales como el teletrabajo, cuando sea viable. En otras palabras, el plan deja de ser una mera previsión formal para convertirse en una verdadera herramienta de organización y sostenibilidad.
Visión más amplia de la movilidad
Además, la norma amplía la mirada. Ya no basta con pensar en los desplazamientos de la plantilla. También habrá que tener en cuenta a visitantes, proveedores y otras personas que accedan al centro de trabajo. Este cambio refleja una concepción más
RECOMENDACIÓN PARA CENTROS EDUCATIVOS Y ENTIDADES AFECTADAS

amplia de la movilidad, entendida como una realidad que afecta al conjunto de quienes se relacionan con el centro, y no solo a sus empleados.
Otro de los puntos destacados es la conexión entre el centro de trabajo y su entorno. Cuando existan, los planes deberán considerar la movilidad sostenible de la entidad local correspondiente. Con ello, la norma busca alinear la organización interna de empresas e instituciones con las políticas públicas del territorio en el que se ubican.
En el plano laboral, no hay cambios en un aspecto esencial: el plan deberá seguir siendo negociado con la representación legal de las personas trabajadoras. Y si esta no existe, será necesario constituir una comisión negociadora conforme a lo previsto legalmente. La movilidad sostenible, por tanto, no se plantea solo como una obligación técnica, sino también como un proceso de participación interna.
La reforma añade, además, un elemento de presión nada menor. Si una empresa obligada a contar con este plan recibe alguna de las ayudas directas previstas en el propio Real Decreto-ley 7/2026, el incumplimiento de esta obligación podrá traducirse en el reintegro de las ayudas percibidas. Es decir, la falta de adaptación no solo puede generar incumplimientos normativos, sino también consecuencias económicas.
Juan Manuel Ruiz Abdallah Departamento Jurídico de EC
Revisar cuanto antes si están dentro de los límites legales y, en su caso, anticipar la elaboración y negociación del plan. La movilidad sostenible ya no es solo una cuestión de futuro. Tiene fecha, contenido y efectos concretos en el presente.
Recientemente se ha celebrado una reunión de trabajo entre la Asesoría Jurídica de Escuelas Católicas y representantes de los colegios mayores universitarios con el objetivo de analizar la situación laboral del sector y estudiar las principales medidas que deberían incorporarse al próximo convenio colectivo.
El encuentro sirvió para analizar las inquietudes actuales de estas instituciones y abrir una reflexión conjunta sobre los cambios normativos y económicos que están afectando de forma directa a su organización y a las condiciones de trabajo de sus plantillas.
Se abordó el impacto de las recientes reformas legislativas en el ámbito universitario. Los colegios mayores, por su vinculación con la vida académica y su función dentro de la comunidad universitaria, se encuentran especialmente expuestos a las transformaciones que se están produciendo en este entorno. Por ello, desde EC se destacó la necesidad de anticiparse a los cambios y de dotar al sector de un marco laboral actualizado, estable y adaptado a la realidad actual.
Junto a ello, la evolución del salario mínimo interprofesional (SMI) centró buena parte del debate. Las sucesivas subidas del SMI han generado importantes efectos en la estructura retributiva del sector, hasta el punto de que algunas categorías profesionales han quedado por debajo de los umbrales legales vigentes. Esta situación obliga a revisar en profundidad las tablas salariales y a plantear una reforma que permita corregir los desequilibrios existentes, garantizando el cumplimiento de la normativa y reforzando la seguridad jurídica de las entidades afectadas. Otro elemento de especial preocupación fue la tramitación del real decreto destinado a aclarar la forma en que deben interpretarse las subidas salariales en las nóminas de los trabajadores del sector. La futura aprobación de esta norma puede tener consecuencias relevantes en la configuración de los salarios, en la absorción o compensación de determinados

conceptos y en la propia negociación colectiva. Por ello, durante la reunión se insistió en la importancia de seguir de cerca su evolución y de preparar una respuesta adecuada desde el convenio.
Estabilidad, equilibrio y seguridad para trabajadores e instituciones
En este contexto, los asistentes coincidieron en que el próximo convenio colectivo debe convertirse en una herramienta útil para modernizar el sector, ordenar su sistema retributivo y responder a los nuevos retos normativos. La reforma no solo deberá atender a las exigencias legales, sino también ofrecer soluciones realistas
y sostenibles para unas instituciones que cumplen una función educativa, social y organizativa de gran relevancia dentro del ámbito universitario.
La reunión permitió, en definitiva, avanzar en la identificación de los principales desafíos laborales de los colegios mayores y reforzar la coordinación entre EC y las entidades del sector. Desde la Asesoría Jurídica de EC se continuará trabajando para que el futuro convenio recoja las mejoras necesarias y aporte un marco de estabilidad, equilibrio y seguridad para trabajadores e instituciones. Iván Hodar González Asesor jurídico de EC
> COTIZACIONES A LA SEGURIDAD SOCIAL EN 2026
La cotización a la Seguridad Social en 2026 ya tiene nuevo marco y llega con varios mensajes claros para empresas y trabajadores.
Entre ellos, que se consolidan los tipos generales, suben los topes de cotización, se mantiene el Mecanismo de Equidad Intergeneracional y continúa la cotización adicional de solidaridad para las retribuciones que superen la base máxima. La nueva regulación, recogida en la Orden PJC/297/2026, despliega sus efectos desde el 1 de enero, pese a haber entrado en vigor tras su publicación oficial.
Tope máximo de cotización
Uno de los datos más relevantes es la fijación del tope máximo de cotización al Régimen General en 5.101,20 euros mensuales, mientras que el mínimo para contingencias profesionales no podrá situarse por debajo de 1.424,40 euros al mes. A ello se suman las nuevas bases por grupos: desde los 1.989,30 euros mensuales del grupo 1, hasta los 47,48 euros al día en los grupos 8 a 11. El esquema confirma, por tanto, una actualización de las referencias económicas que servirá de guía para nóminas, seguros sociales y regularizaciones durante todo el ejercicio.
En el núcleo del sistema apenas hay cambios estructurales. El tipo por contingencias comunes se mantiene en el 28,30%, del que el 23,60% corresponde a la empresa y el 4,70 % a la persona trabajadora. También siguen sin variaciones destacadas los porcentajes por desempleo, Fondo de Garantía Social (FOGASA) y Formación Profesional. Sin embargo, la estabilidad aparente convive con medidas que aumentan la carga en determinados supuestos. Es el caso del Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), que en 2026 se sitúa en el 0,90%, y de la cotización adicional de solidaridad sobre los salarios que excedan la base máxima, con tres tramos: 1,15%, 1,25% y 1,46%, según el nivel de retribución alcanzado.

Contratos temporales
La orden también pone el foco en situaciones laborales específicas. Los contratos temporales de menos de 30 días volverán a soportar una cotización adicional de 33,62 euros a cargo de la empresa al finalizar la relación laboral, una medida orientada a desincentivar la rotación más corta. En los contratos a tiempo parcial, la cotización seguirá calculándose según la retribución realmente percibida, con bases mínimas por hora que oscilan entre 11,98 y 8,58 euros, según el grupo de cotización.
Procesos con cotización obligada Además, se mantiene la obligación de cotizar durante procesos como la incapacidad temporal, el nacimiento y cuidado de menor o el riesgo durante el embarazo, aunque con un incentivo relevante para las empresas: una reducción del 75% de la cuota empresarial por contingencias comunes en las bajas de trabajadores
mayores de 62 años. A ello se añaden reglas concretas para salarios retroactivos, vacaciones no disfrutadas y contratos de formación, con cuotas fijas cuando la base no supera el mínimo legal.
Cotización y religiosos
Entre las singularidades del texto figura también la regulación expresa de los miembros de institutos de vida consagrada incluidos en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). Para este colectivo no se aplicará la cotización según rendimientos de actividad económica o profesional y, en determinados supuestos de colaboración en incapacidad temporal, el tipo se fija en el 27,15%. El nuevo marco dibuja así un 2026 de continuidad en los tipos ordinarios, pero con mayor presión sobre los salarios más altos y una vigilancia reforzada sobre la temporalidad más corta.
Juan Manuel Ruiz Abdallah Departamento Jurídico de EC
> UNIVERSIDADES
Según exponen, la nueva norma introduce un marco más restrictivo para el sistema universitario español, con efectos que trascienden el ámbito nacional y que, a su juicio, pueden entrar en tensión con los principios que inspiran el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). En particular, alertan de posibles efectos negativos sobre la diversidad institucional, la proporcionalidad regulatoria y el equilibrio entre la oferta pública y privada en la educación superior.
Consideran que el decreto impone exigencias cuantitativas y organizativas rígidas en aspectos como el tamaño institucional, el número mínimo de estudiantes y docentes, la estructura de las titulaciones y el modelo de campus. Este planteamiento favorece un modelo único de universidad, más próximo al esquema tradicional de gran universidad pública, y dificulta el desarrollo de universidades privadas medianas, especializadas o con planteamientos innovadores.
Uno de los puntos que genera mayor inquietud es la limitación al crecimiento progresivo de las titulaciones oficiales, al condicionarlo al cumplimiento previo de determinados umbrales de profesorado estable y actividad investigadora. Las organizaciones consideran que este enfoque obstaculiza modelos de implantación escalonada presentes en otros países europeos, y reduce la capacidad de adaptación de la oferta académica a las nuevas necesidades del mercado laboral.
También critican que la norma mantenga una concepción física y territorial de la universidad, al otorgar relevancia regulatoria a grandes infraestructuras, residencias universitarias y equipamientos extensivos. A su entender, esta visión no refleja la evolución del sistema universitario europeo
Las organizaciones empresariales han trasladado a la Dirección General de Educación, Juventud, Deporte y Cultura de la Comisión Europea su preocupación por el impacto del Real Decreto 905/2025, de 7 de octubre, que regula la creación, reconocimiento y autorización de universidades en España.

hacia modelos urbanos, digitales, híbridos y en red.
Petición a la Comisión Europea
En este contexto, las entidades solicitan a la Comisión Europea que analice el impacto sistémico de la regulación sobre la pluralidad universitaria en España, valore
su encaje con los principios del EEES y considere la apertura de un diálogo estructurado con las autoridades españolas para promover un marco regulatorio más proporcionado, plural y alineado con las políticas educativas europeas.
Juan Manuel Ruiz Santana Director del Departamento Jurídico de EC
Eva Díaz. Departamento de Comunicación de Escuelas Católicas
> ”VIDA EN ABUNDANCIA” CARTA DEL PAPA LEÓN XIV SOBRE EL DEPORTE
En el contexto de los XXV Juegos Olímpicos y Paralímpicos de invierno, celebrados en Milán y Cortina d'Ampezzo (Italia) durante este 2026, el papa León XIV nos hizo un gran regalo en forma de carta. Con la magia que le caracteriza publicó el texto “La vida en abundancia” en el que destaca las múltiples virtudes del deporte, y del que se pueden extraer numerosas frases y referencias explícitas para cualquier tutoría, clase de Educación Física o equipo escolar.
Lo enmarca reflejando el deporte como un vehículo de desarrollo humano y social, y como un espacio para educar, como bien saben los centros educativos. En el texto hay muchas ideas del papa que deben ser motor para continuar y repensar, si hiciera falta, la propuesta deportiva de los colegios: “El deporte forma parte de la cultura y de la educación de los pueblos”; Hacer, también del deporte, “un espacio de evangelización”; El deporte “ofrece un espacio privilegiado de relación y de diálogo”; “La Iglesia está llamada a habitar este espacio con creatividad misionera”; y “El Jubileo de 2025 ha relanzado de manera explícita el valor cultural, educativo y simbólico del deporte
como lenguaje humano universal”. En numerosos centros educativos el deporte se entiende como parte de la misión y una extensión de la oferta educativa y del acompañamiento formativo. Se considera un ámbito educativo y pastoral, y lo es de forma explícita en horario lectivo y no lectivo, tanto en la oferta extraescolar como con la cultura de patios abiertos durante el fin de semana.
Uno de mis recuerdos de juventud son las actividades que había en mi colegio los fines de semana, y que el “cole” estaba abierto al barrio y a sus jóvenes, fueran alumnos o no. Lo estaban por dos motivos: por un lado, por los grupos de fe, que no eran solo para alumnos del colegio; y,
por otro lado, por el deporte, tanto por las competiciones como por el juego libre que se ofrecía en sus instalaciones.
Era una oportunidad de hacer escuela, comunidad, entorno social. Era ofrecer un lugar en mitad de la ciudad, del barrio o del pueblo, para sentirlo como propio e identificarse con él, donde poder vivir muchas horas, anécdotas y aprendizajes. Y era un espacio muy propicio para crecer los fines de semana.
Entre los 9 y 11 años, tuve la oportunidad de participar como jugador de baloncesto en la liga deportiva entre centros religiosos que había en esa época en Madrid, allí descubrimos otros colegios, otras instalaciones, representamos con orgullo y valores

a nuestro colegio. Tengo grandes recuerdos de aquella época, y todavía lo rememoramos cuando nos juntamos los compañeros de clase. Aquellas experiencias deportivas nos ayudaron a interpretar la vida como equipo y como miembros de un centro educativo.
Años después he asistido a aproximadamente 15 juegos escolares internacionales con EMDE, representando a Escuelas Católicas en la delegación española, trabajando a favor de los centros educativos. Eso me ha permitido ver los sueños, la alegría y la pasión de jugadores y alumnos de nuestros colegios que llegan a su máximo esplendor; participar en un campeonato internacional representando a España con la equipación deportiva de su colegio y, puedo decir, que he visto muchos valores educativos en esos jóvenes mientras practicaban baloncesto, fútbol, fútbol sala, voleibol y atletismo.
Las titularidades de los colegios, bien sean congregaciones, diócesis o fundaciones, lo saben, y algunas ven en ello una
gran oportunidad educativa y pastoral. Bajo mi experiencia, los proyectos deportivos de un centro educativo tienen que ser diseñados como parte de un todo en el proyecto educativo y pastoral de cada colegio, tanto si hay un club deportivo, como si es el propio centro el que lo gestiona con un coordinador de deportes, es necesario que estén involucrados y coordinados en la labor educo-deportiva todos los participantes, y esto incluye al equipo directivo, docentes, entrenadores, monitores, familias, alumnos y árbitros.
La Conferencia Episcopal Española también se ha sumado a esa mirada, y por ello el 8 de abril celebró el I Encuentro de agentes de la pastoral del deporte y colaboradores, con el título “La Iglesia y el deporte, un equipo”, desarrollada por la Comisión Episcopal de Educación y Cultura y un equipo interdisciplinar especializado en deporte que colabora permanentemente, y en el que Escuelas Católicas comenzó a parti-
cipar en el curso 2024-2025 a través de sus ponencias y grupos de trabajo, liderando alguno de ellos.
Este evento albergó a cerca de 50 asistentes, en representación de la mayoría de diócesis. Además, la Conferencia Episcopal invitó a buscar un responsable de Deporte en cada diócesis y este encuentro se convirtió en la primera formación al respecto, a las que le seguirá también una Escuela de Verano, el lanzamiento de una página web y mucho trabajo para promocionar el deporte, incluido el escolar, en las diócesis, en sus centros educativos y en la sociedad en general.
Esta apuesta de la Conferencia Episcopal ha sido elaborada por su máximo órgano, la Asamblea Plenaria, que aprobó un Plan Pastoral Trienal del Deporte para darle forma a las futuras acciones.
Jacobo Lería Hernández Miembro del Grupo motor de la Pastoral del Deporte de la CEE

> HERMANAMIENTO ENTRE SAINTE MARIE L’IMMACULÉE Y EL COLEGIO VIRGEN DEL REMEDIO
El proyecto de partnership entre Sainte Marie l’Immaculée y el Colegio Virgen del Remedio de Alcorcón (Madrid), se ha convertido en una experiencia educativa y humana de gran valor para toda la comunidad escolar en la que alumnos y profesores de ambos centros han tenido la oportunidad de acercarse a otras culturas, compartir experiencias y crear lazos de amistad a través de diferentes actividades de intercambio y colaboración.
Dicho proyecto, que ha sido posible gracias a la colaboración del L'Enseignement Catolique (el secretariado para la escuela católica de Francia) y la gestión de Escuelas Católicas nacional, comenzó con el intercambio de cartas de presentación entre los estudiantes. Cada alumno escribió sobre su vida, sus aficiones, su familia y su colegio, iniciando así un primer contacto lleno de ilusión y curiosidad. Gracias a estas cartas, los niños y niñas pudieron descubrir cómo viven y estudian sus compañeros franceses y españoles, al mismo tiempo que practicaban idiomas y desarrollaban sus habilidades comunicativas de una manera cercana y motivadora.
Más adelante, con la llegada de la Navidad, ambos colegios participaron en el intercambio de postales navideñas y felicitaciones de Año Nuevo. Los alumnos prepararon tarjetas llenas de creatividad, mensajes de amistad y buenos deseos, mostrando el entusiasmo con el que estaban viviendo esta experiencia internacional. Estas actividades ayudaron a trabajar valores como el respeto, la empatía y la convivencia, además de acercar al alumnado a las tradiciones culturales de otros países europeos.
Durante la celebración de la Pascua, el intercambio continuó con nuevas felicitaciones y mensajes especiales entre los estudiantes de ambos centros. Dibujos, pequeños textos y detalles preparados con cariño volvieron a demostrar la ilusión de los alumnos por mantener el contacto y seguir fortaleciendo la relación creada entre las dos escuelas. Uno de los momentos más especiales del proyecto han sido las videollamadas realizadas en dos ocasiones entre los estudiantes. Gracias a estos encuentros vir-

Intercambio de felicitaciones de Año Nuevo. FOTO
tuales los alumnos pudieron conocerse mejor, conversar, compartir experiencias y poner rostro a todas aquellas cartas y postales que habían intercambiado durante el curso. Estas conexiones permitieron crear un ambiente mucho más cercano y reforzar el sentimiento de pertenecer a una comunidad educativa europea abierta al diálogo y al aprendizaje compartido.
Además, a finales del mes de febrero, los profesores responsables del proyecto del centro escolar Sainte Marie l'Immaculée visitaron el Colegio Virgen del Remedio para preparar la esperada estancia que tuvo lugar del 18 al 22 de mayo. Este encuentro entre docentes fue especialmente enriquecedor, ya que permitió compartir experiencias educativas, inquietudes, proyectos e ilusiones. Fue también una oportunidad para descubrir cómo, más allá de las diferencias culturales o lingüísticas, los profesores comparten la misma vocación de educar, acompañar y ofrecer
a sus alumnos experiencias que les ayuden a crecer como personas.
La visita sirvió también para planificar las actividades que se desarrollarían durante el encuentro en el que estudiantes y profesores pudieron conocerse personalmente y convivir. Una esperada experiencia, que permitió compartir culturas, lenguas, costumbres y momentos inolvidables que, sin duda, enriquecerán a las comunidades educativas.
Desde ambos centros queremos agradecer especialmente a Escuelas Católicas la oportunidad de participar en esta experiencia de hermanamiento internacional. Gracias a su apoyo, este proyecto está permitiendo construir puentes entre países, fomentar la convivencia europea y ofrecer al alumnado una experiencia educativa única basada en el respeto, la amistad y el aprendizaje compartido.
Gema de Pedro Directora Pedagógica de Educación Infantil y Primaria
En un entorno empresarial en constante evolución, la mejora continua no es solo una aspiración, sino una necesidad estratégica. En este contexto, Escuelas Católicas, como asociación de centros educativos dedicada, entre otras iniciativas a la formación, decidió, en 2016, dar un paso adelante apostando por la implantación de certificaciones ISO y, desde entonces, esta decisión refleja un compromiso firme en los servicios que ofrece a sus centros asociados.
Escuelas Católicas pone el foco en revisar y perfeccionar su propio sistema de gestión integral, focalizándose en la revisión, análisis y mejora del sistema de los planes subvencionados por convocatorias públicas del Ministerio de Trabajo y Economía Social y del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes; las acciones formativas de matrícula libre; y la formación continua bonificada con crédito Fundae, que son herramientas clave para el desarrollo profesional del personal de los centros educativos. Para nuestra entidad, es una prioridad garantizar que sean eficaces, accesibles y alineados con las necesidades reales del sector.

La renovación de las certificaciones ISO de Calidad y Medioambiente, a través de los certificados ISO 9001 y 14001, realizadas recientemente, nos han permitido estructurar y evaluar de manera sistemática los procesos vinculados a nuestros servicios. Esto implica revisar contenidos, evaluar la formación y pensar en los mecanismos de seguimiento, asegurando que cada acción aporta un valor real. Además, favorece la transparencia y la rendición de cuentas, elementos fundamentales en una organización que presta servicio a múltiples centros.
Esta apuesta añade una dimensión esencial al compromiso de la organización, pues no solo se trata de formar mejor, sino de hacerlo de manera responsable. Además, integrar criterios de sostenibilidad en la gestión de la formación contribuye a optimizar recursos y promover una cultura respetuosa con el entorno entre los propios centros educativos, como lo ha sido la formación en Educación Ambiental y en Eficiencia energética, Sostenibilidad ambiental y social en centros educativos, y las Jornadas Zinkers celebradas en varias comunidades autónomas.
En definitiva, apostar por estándares internacionales no es solo una cuestión de reconocimiento, sino una herramienta para seguir avanzando. Mejorar en el ámbito de la formación, es la mejor garantía para acompañar a los centros educativos en su propio camino.
Jacobo Lería Hernández Responsable del Sistema de Gestión Integrado de EC

> PLENO DEL CONSEJO GENERAL DE LA EDUCACIÓN
La ministra de Educación, Formación
Profesional y Deporte, Milagros Tolón, participó a finales de mayo en el pleno del Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE), celebrado en la sede de la Conferencia Episcopal Española.
El acto, presidido por monseñor Alfonso Carrasco Rouco, presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, contó con la intervención de los representantes de los nueve ámbitos educativos del CGIE, quienes presentaron ante la ministra de Educación la pluralidad de la presencia educativa de la Iglesia en España. Por parte de Escuelas Católicas participaron en el encuentro el secretario general de Escuelas Católicas, Pedro Huerta, como representante del ámbito de centros de ideario cristiano, y la directora del Departamento de Innovación Pedagógica de EC, Irene Arrimadas, por parte del ámbito de Educación Especial. Ambos mostraron el compromiso de nuestra institución de ser diálogo, encuentro y cuidado. Más información


> APORTACIÓN DE LA IGLESIA A LA EDUCACIÓN
El CGIE presenta su primer dosier en Religión y Escuela
El Consejo General de la Iglesia en la Educación (CGIE), en el que participa Escuelas Católicas, ha presentado su primer dosier, un documento que recoge los inicios y objetivos de este espacio de coordinación al servicio de la educación católica. El dosier, publicado en el número 399 de abril de 2026 de la revista Religión y Escuela, incluye entrevistas a su secretario general, Carlos Esteban, al presidente de la Comisión Episcopal para la Educación y Cultura, Alfonso Carrasco Rouco, y al director del
secretariado, Antonio Roura. En sus páginas se explican las claves de este organismo, nacido en mayo de 2025 para fortalecer el trabajo compartido, mejorar la articulación de los proyectos educativos de la Iglesia y dar a conocer mejor su amplia presencia en el ámbito educativo.
Accede al dosier aquí
La salud mental y el bienestar socio-educativo fueron el eje de la jornada organizada por Escuelas Católicas en el Colegio Salesiano Sagrado Corazón de Jesús, en Las Palmas de Gran Canaria, que reunió a más de 280 profesores y equipos directivos en torno a una preocupación compartida: cuidar mejor para educar mejor.
En un contexto en el que la escuela vive de cerca la sobrecarga emocional del profesorado, la ansiedad creciente del alumnado, la hiperconectividad y la incertidumbre social, la jornada ofreció un espacio sereno y riguroso para reflexionar
sobre el cuidado como dimensión estructural de la calidad educativa.
La psicóloga Silvia Álava desarrolló un taller práctico sobre salud mental en educadores y educandos, aportando claves para identificar señales de desgaste emocional, estrés o burnout en los claustros, así como estrategias realistas de autocuidado docente y acompañamiento emocional del alumnado. Su intervención ayudó a situar el papel del educador con equilibrio: ni asumir responsabilidades que no le corresponden, ni renunciar a ser presencia adulta, segura y reguladora en la vida de los niños y jóvenes.
La jornada contó también con la intervención on-line de Carmen Valdés-Hevia, de Fundación Repsol, que presentó el Proyecto Zinkers, una propuesta educativa que sigue creciendo gracias al convenio de colaboración entre Escuelas Católicas y Fundación Repsol. Fue, en definitiva, una tarde de encuentro, formación y compromiso compartido para recordar que educar exige cuidar, y que solo desde comunidades educativas emocionalmente saludables podremos seguir acompañando con sentido, esperanza y responsabilidad a nuestros alumnos.




Laura Bermejo
Directora de UNINPSI (Unidad Clínica de Psicología) de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid
Pedro J. Huerta
Secretario general de EC
Los equipos docentes desarrollan hoy su labor en contextos marcados por la complejidad, la incertidumbre y una creciente exigencia organizativa. Los continuos cambios normativos, la transformación tecnológica y las nuevas realidades sociales configuran un escenario que impacta directamente en el ejercicio de la docencia y en el bienestar del profesorado. Aprovechamos en esta entrevista la experiencia de Laura Bermejo al frente de la Unidad de Intervención Psicosocial (UNINPSI) de la Universidad Pontificia Comillas, para descubrir los principales factores que inciden en el desgaste profesional, las señales de alerta y las claves para promover entornos educativos más sostenibles y cuidados.
Laura, desde tu experiencia en UNINPSI: ¿qué estamos viviendo realmente en los equipos docentes de los colegios?
Desde una mirada amplia y contextual, puede afirmarse que los equipos docentes están desarrollando su labor en escenarios cada vez más exigentes, que responden fielmente a lo que en el ámbito organizacional se ha denominado entornos VUCA: volátiles, inciertos, complejos y ambiguos. Se trata de contextos en los que los cambios se producen a gran velocidad, las certezas se reducen y la capacidad de anticipación se ve claramente limitada. En el ámbito educativo esta realidad se traduce en múltiples niveles. Por una parte, asistimos a una sucesión de reformas y cambios legislativos que obligan al profesorado a adaptarse continuamente, a menudo sin un tiempo suficiente
de asimilación y reflexión pedagógica. Estas modificaciones normativas suelen venir acompañadas de un incremento de la carga administrativa y burocrática, lo que impacta directamente en el tiempo disponible para la tarea esencial de educar y acompañar al alumnado.
A ello se suma una profunda transformación tecnológica que atraviesa la escuela de manera estructural. La irrupción constante de nuevas herramientas digitales no solo modifica las metodologías docentes, sino también las dinámicas relacionales, los procesos de evaluación, la comunicación con las familias y la organización interna de los centros. Este proceso, aunque lleno de oportunidades, supone también un importante desafío para el profesorado, especialmente cuando no va acompañado de una formación suficiente o de apoyos
técnicos estables.
En relación con el alumnado y su entorno familiar, nos encontramos igualmente ante una mayor complejidad. El estudiantado es cada vez más diverso desde el punto de vista cultural, lingüístico y social. Asimismo, se detecta un aumento significativo de las dificultades emocionales y de los problemas de salud mental desde edades tempranas, lo que plantea retos importantes a los docentes que, en muchos casos, no han recibido una formación específica para abordar estas situaciones con la profundidad y los recursos necesarios.
Por último, los cambios en los modelos de familia, en los estilos de crianza y en las formas de relación entre escuela y hogar -cada vez más mediadas por la tecnologíaconfiguran un escenario educativo más

demandante y complejo. Todo ello genera un contexto de elevada incertidumbre que, si no se acompaña de recursos suficientes y de una adecuada red de apoyo institucional, puede derivar en altos niveles de estrés y desgaste profesional en los equipos docentes.
Entre burocracia, presiones, protocolos y poco tiempo para educar, ¿dónde “duele” más hoy el trabajo docente y qué se está perdiendo del oficio de educar? ¿Cómo percibes que está afectando al bienestar de los educadores? Uno de los principales focos de malestar del profesorado reside en la vivencia reiterada de sobrecarga y en la percepción de no poder ejercer su labor educativa con la calidad y profundidad que desearían. Muchos docentes experimentan una creciente distancia entre el ideal vocacional que les llevó a implicarse en esta profesión y la realidad cotidiana del aula, marcada por la acumulación de tareas administrativas, protocolos y exigencias externas.
Esta sensación de “no llegar” genera con frecuencia una respuesta compensatoria: el profesorado se implica más allá de lo razonable, asume un mayor volumen de responsabilidades y extiende su jornada laboral, incluso a costa de su propio descanso. Lejos de solucionar el problema, esta dinámica suele desembocar en un progresivo desgaste emocional y profesional, conocido como burnout, que afecta a la motivación, a la percepción de eficacia personal y a la calidad de las relaciones laborales.
Diversos estudios señalan que aproximadamente un 30% del profesorado puede encontrarse en situaciones de elevado estrés laboral, llegando en algunos casos a presentar sintomatología ansiosa o depresiva. Estas situaciones pueden dar lugar a bajas laborales prolongadas e, incluso, al abandono de la profesión docente. Resulta especialmente significativo que, en muchas ocasiones, quienes presentan un mayor riesgo de quemarse sean aquellos docentes más implicados, comprometidos y vocacionales, precisamente porque tienden a sostener durante más tiempo niveles muy altos de autoexigencia.
Cuando un claustro está en esta situación, ¿cuáles son las primeras señales que observáis, tanto en el ámbito conductual como en el emocional o relacional?
Las primeras señales suelen manifestarse de manera progresiva. Muchos docentes refieren una creciente dificultad para afrontar el inicio de la semana laboral: el domingo por la tarde o el lunes por la mañana se convierten en momentos de especial malestar, ansiedad o apatía. La idea de enfrentarse a un nuevo día en el centro educativo se vive como algo excesivamente pesado y demandante.
Física y psicológicamente, aparecen problemas de descanso y de sueño, síntomas de ansiedad, irritabilidad, bajo estado de ánimo y una disminución clara de la motivación. No es infrecuente que emerjan también somatizaciones, como dolores musculares, cefaleas o tras-
«Cuidar a un claustro fatigado implica cambiar la mirada cultural sobre el cuidado, entendiendo como una condición imprescindible para sostener la tarea educativa en el tiempo»
tornos digestivos. En el plano relacional se observa una tendencia al aislamiento, a reducir el contacto con compañeros o a participar menos en espacios compartidos, lo que genera un círculo vicioso en el que el aislamiento profundiza el malestar emocional.
¿Cómo se cuida a un claustro agotado sin convertir el cuidado en una tarea más, sin caer en el llamado “estrés del cuidador”?
Dame tres prácticas a fomentar y tres cosas que deberíamos dejar de hacer. Cuidar a un claustro fatigado implica, en primer lugar, cambiar la mirada cultural sobre el cuidado, entendiendo que este no es un añadido opcional, sino una condición imprescindible para sostener la tarea educativa en el tiempo.
Entre las prácticas a fomentar, destacaría las siguientes:
• Promover el autocuidado dentro y fuera del contexto laboral. Dentro del centro es esencial evitar el aislamiento, favorecer el apoyo entre iguales y potenciar el trabajo en equipo. Aprender a poner límites a la sobreexigencia y a la sobreimplicación resulta clave para prevenir el desgaste. La idea de que “cuanto más hago, mejor docente soy” necesita ser revisada críticamente.
• Cuidar el sentido y la vocación profesional. La docencia es una profesión profundamente significativa. Reconectar con el propósito, con el valor social de la tarea educativa y con el privilegio de acompañar procesos de crecimiento, ayuda a sostener la motivación, incluso en contextos difíciles.
• Facilitar espacios reales de descanso y desconexión fuera del trabajo.
dables, la actividad física, la desconexión digital y el mantenimiento de relaciones personales de calidad son factores claramente protectores del bienestar psicológico.
En paralelo, sería necesario dejar de normalizar dinámicas como la disponibilidad permanente, la glorificación del sacrificio individual o la equiparación entre compromiso y agotamiento.
¿Cómo integrar la dimensión espiritual y comunitaria en el bienestar docente sin caer en la culpabilización del “deberíamos poder con todo”?
La dimensión espiritual está siendo progresivamente recuperada en los modelos actuales de bienestar psicológico como un elemento esencial para dotar de sentido y coherencia a la experiencia vital. Entendida como una vivencia de trascendencia, propósito y conexión -independientemente de la forma concreta de espiritualidad o religiosidad- puede convertirse en un potente factor protector de la salud mental. Esta dimensión adquiere especial relevancia cuando se integra con una vivencia comunitaria sana, basada en el apoyo mutuo, el cuidado recíproco y el compromiso con los demás. Sin embargo, resulta fundamental evitar discursos implícitos que fomenten la autoexigencia desmedida o la culpabilización. Cuidar al otro no puede hacerse a costa de descuidarse a uno mismo; el equilibrio y la medida son imprescindibles.
Cuando la situación se complica, ¿qué señales tempranas deberían activar un acompañamiento respetuoso o una derivación profesional?
Conviene prestar atención a cambios sostenidos en la motivación, a la aparición de

problemas de salud física o emocional, al aumento del absentismo o a modificaciones significativas en la forma de relacionarse, como una mayor hostilidad o retraimiento. Ante estas señales, la escucha empática y el acompañamiento respetuoso son fundamentales. En algunos casos, puede ser necesario valorar medidas de flexibilización laboral o facilitar el acceso a apoyos específicos, como la atención psicológica, para prevenir un deterioro mayor.
Si premiamos la heroicidad y el silencio, quemamos a los buenos. ¿Qué lenguajes o rituales debemos cambiar y qué métricas mirar para no volver atrás?
El papel del liderazgo resulta decisivo para prevenir el desgaste profesional. No solo el liderazgo formal de los equipos directivos, sino también el que ejercen las figuras intermedias, como jefaturas de estudio, departamentos o coordinaciones.
El burnout no surge únicamente por el exceso de demandas, sino especialmente cuando estas no van acompañadas de recursos suficientes. Aunque algunos recursos dependen de decisiones externas al centro, es clave que, en aquello que sí está en manos de la comunidad educativa, se promuevan liderazgos que escuchen, ordenen el trabajo, den sentido y coherencia a las tareas, actúen con justicia y ofrezcan reconocimiento explícito al trabajo bien hecho. Fomentar la participación en la toma de decisiones, respetar la autonomía profesional y ofrecer apoyo cuando es necesario son prácticas claramente protectoras. Cambiar el lenguaje de la heroicidad silenciosa por uno que legitime el cuidado, la corresponsabilidad y la demanda de ayuda es esencial para no reproducir dinámicas que, a largo plazo, terminan agotando precisamente a los docentes más comprometidos.
Laura Bermejo Toro es directora y psicóloga sanitaria de UNINPSI, Unidad Clínica de Psicología, de la Universidad Pontificia Comillas. Es doctora en Psicología y profesora propia en dicha universidad. Experta en estrés laboral y bienestar del docente, cuenta con diversas publicaciones sobre este tema en revistas científicas. Durante siete años fue psicóloga del Centro de Día de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce en el que trabajó en la rehabilitación de personas con discapacidad intelectual y problemas de salud mental, así como en la mejora de la calidad de vida de estas personas y sus familias.
Comunicar mejor, liderar con propósito, integrar la inteligencia artificial en el aula o fortalecer la cultura del cuidado son algunos de los retos que afrontan los centros educativos. Para dar respuesta a estas necesidades, os ofrecemos un avance de la programación de cursos, jornadas y webinars que tendrá lugar en el primer trimestre del curso y que tiene como destinatarios a docentes, equipos directivos, orientadores y profesionales de la comunicación educativa.

La séptima edición de nuestro ciclo de cuatro webinars vuelve a ofrecer la opción de inscribirse de manera individual o conjunta (con la que se obtiene un descuento del 10%). El precio de cada webinar individual es de 12 euros, 43 euros si se matriculan en la totalidad de los webinar y su duración de hora y media.
Más información: formacioncomunicacion@escuelascatolicas.es
Más allá de las jornadas de puertas abiertas: estrategia de captación
El proceso de admisión de alumnos no empieza en las jornadas de puertas abiertas, sino en cada mensaje que comunicas. Este webinar te mostrará que si queremos ser elegidos por las familias debemos darnos a conocer, porque no se trata de vender el colegio, sino de saber comunicar aquello que lo hace único, diferenciador y valioso para su comunidad.
Enseña a tu IA a comunicar cómo quieres
Disponer de una herramienta como la inteligencia artificial no garantiza obtener buenos resultados. A través de este webinar verás que la verdadera diferencia está en saber entrenarla para que responda a los objetivos de comunicación y a las necesidades reales de cada centro.

Reconstruir la confianza: propuestas para la etapa postcrisis
Cuando desaparecen los focos y las noticias, empieza el trabajo de recuperación de la crisis, un trabajo cuyo objetivo es conseguir reconstruir la confianza perdida en la institución. Este webinar te ofrecerá las claves para reconstruir la confianza en tu institución.
Comunicación y eventos en centros educativos
Los mejores eventos son los que cuentan la mejor historia. Descubre con este webinar cómo una graduación, un encuentro de familias, un aniversario o un acto institucional pueden ser más que una fecha en el calendario. Son oportunidades para reforzar la identidad de tu centro y generar experiencias memorables, y para ello la comunicación del mismo es una labor fundamental.

CÓMO HACER UN PODCAST (VI EDICIÓN)
Con este curso podrás aprender a crear un canal de radio para tu colegio. Descubrirás los nuevos hábitos de escucha y las nuevas necesidades del sector en educación; cómo usar el lenguaje sonoro como herramienta para comunicar y transmitir conocimientos a través de las plataformas de consumo de audio a la carta; cómo distribuir vuestro contenido; la forma en la que diseñar y planificar nuestros programas; y cómo manejar las herramientas, recursos y técnicas para realizar, editar y mezclar con el uso de programas de audio.
Celebración: del 29 de septiembre. al 3 de noviembre de 2026.
Matrícula: 70 €.
Duración: 10 horas. Más información: formacioncomunicacion@escuelascatolicas.es

III EDICIÓN
Esta formación te permitirá responder a algunas preguntas que habitualmente surgen en los equipos de comunicación: ¿cómo destacar en medio de tanta información?, ¿cómo aprender a manejar las nuevas herramientas digitales para mejorar la comunicación de las instituciones y los centros educativos? Aprenderás a mejorar la comunicación mediante la utilización de Canva para el diseño de contenidos visuales y atractivos, además de otras herramientas digitales.
Celebración: 30 de septiembre de 2026.
Matrícula: 75 €.
Duración: 6 horas.
Más información: formacioncomunicacion@escuelascatolicas.es


A través de este curso podrás redescubrir el poder de tu vocación y transformar desde el aula el futuro que necesitamos. Conocerás herramientas innovadoras y buenas prácticas, comprenderás nuevos marcos educativos y tecnológicos y reforzarás el orgullo docente y su impacto social.
Celebración: 11 de noviembre de 2026.
Matrícula: 80 €.
Duración: 8 horas.
Más información: pedagogico@escuelascatolicas.es
Domina con este curso las claves para organizar reuniones eficaces en cualquier entorno, ya sea físico u on-line, y potencia tus habilidades comunicativas en el ámbito docente para conectar mejor con alumnos, familias, compañeros y otros agentes educativos.
Celebración: del 27 de octubre al 11 de diciembre de 2026.
Matrícula: 70 €.
Duración: 10 horas. Más información: formacioncomunicacion@ escuelascatolicas.es

SHAMAR. ESCUELAS DEL CUIDADO -
Esta formación te permitirá, entre otras cuestiones, fomentar una cultura del cuidado que implique a toda la comunidad educativa, partiendo de nuestra identidad católica, Conocer los protocolos de protección y las obligaciones que los centros educativos deben cumplir en el ámbito de la protección y cuidado; y aprender las claves para una evaluación que pone el valor al alumnado.
Celebración: del 13 de octubre al 11 de diciembre de 2026.
Matrícula: 140 €.
Duración: 20 horas.
Más información: pedagogico@escuelascatolicas.es
INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Descubre a través de esta formación los conceptos básicos de la inteligencia artificial y su aplicación educativa. Aprende a crear situaciones de aprendizaje con inteligencia artificial y descubre sistemas de IA generativa para el desarrollo de materiales y recursos educativos.
Celebración: 21 de octubre al 25 de noviembre de 2026.
Matrícula: 140 €.
Duración: 20 horas.
Más información: pedagogico@escuelascatolicas.es

A través de este curso, que además ofrece titulación universitaria, los profesores y directivos de centros privados concertados recibirán una formación específica que les permita desarrollar con propiedad las funciones directivas en sus centros, especialmente las específicas de dirección general y dirección pedagógica, sin olvidar al resto de miembros de los equipos directivos.
Celebración: del 2 de octubre de 2026 al 12 de junio de 2027.
Matrícula: 3.100 €.
Duración: 320 horas.
Más información: especialistacentros@escuelascatolicas.com
JORNADA NACIONAL PARA ORIENTADORES ESCOLARES
Descubre a través de esta jornada cómo acompañar al alumnado en la toma de decisiones académicas y profesionales desde un enfoque más personalizado, emocional y basado en la evidencia, abordando factores como el bloqueo decisional, el miedo al error, el perfeccionismo y la ansiedad, ofreciendo estrategias de orientación eficaces.
Celebración: 16 de octubre de 2026.
Matrícula: 80 €.
Duración: 8 horas.
Más información: pedagogico@escuelascatolicas.es

Dolors Garcia
Directora del Departamento de Pastoral de EC
Este tiempo, aquí y ahora, es un regalo donde se nos invita a vivir siendo conscientes de que está marcado por la incertidumbre, la fragmentación y una cierta superficialidad en la manera de situarnos ante la vida. Se nos propone “religarnos”, es decir, vincularnos con Quien nos invita a ir más allá de lo que intuimos, pensamos o escuchamos, también se nos invita a abrirnos e ir más allá de los sentidos, conceptos o costumbres aprendidas.
«Nuestros centros están llamados a educar en esta apertura, ayudando a formular preguntas, a sostener la búsqueda y a integrar razón, cultura y experiencia espiritual»
En la actualidad se percibe una cierta novedad en lo religioso. Esta convicción atraviesa la reflexión propuesta por Fernando Vidal en la Asamblea de Escuelas Católicas, donde ayudó a nombrar con claridad el momento que estamos viviendo, alejándose de lecturas triunfalistas o nostálgicas para situarnos en un horizonte más humilde, más evangélico y más verdadero. Las palabras de Fernando que aparecerán entre comillas ayudarán también la reflexión que os comparto.
Asistimos a un fenómeno social y cultural que, más que un revival de lo religioso, Fernando nombra como una “reapertura a Dios” que sucede, dice, de forma discreta, humilde y profundamente real. “Esta reapertura religiosa nos permite reconocer que la cuestión de Dios se está descancelando incluso en los ámbitos de la alta cultura y el pensamiento contemporáneo”.
La imagen de los discípulos de Emaús me da luz en este tiempo, no solo porque al escribir estas líneas nos encontramos en tiempo pascual, sino porque en el Departamento de Pastoral ha sido el texto guía que ha facilitado la reflexión en las Jornadas de Pastoral de este curso. Como los de Emaús, también hoy se nos invita a ponernos en camino y a transitar junto con otros, necesitamos que sea Él quien nos sorprenda y ayude a interpretar los hechos a través de la Escritura.
Dice el texto de Lucas que la forma de estar y preguntar de Jesús ayuda a que los discípulos se animen a contarle los hechos según su vivencia. Podemos observar que su semblante está afligido, que hay decepción y que en el primer grupo de discípulos aparecen diferentes versiones porque las mujeres y otros más ponen en duda que haya terminado todo, dicen haberlo visto vivo… Pero están tan centrados en los hechos que aún no son capaces de reconocer aún a su interlocutor.
Como ellos, también hoy caminamos muchas veces desorientados, instalados en la queja o en la decepción, viendo las diferencias entre unos y otros, sin reconocer la presencia del Señor en medio de nuestra historia. También como ayer Él es quien se hace el encontradizo, acompaña, interpreta y se revela en lo cotidiano, especialmente al partir el pan. No es tanto que ellos vean, como que Jesús se deja ver para
ellos. Cuándo y dónde quiere. No podemos apropiarnos de lo que sencillamente es Misterio y esto, nos desborda. Como subraya Fernando “en ese encuentro no nos perdemos, sino que nos reencontramos con nuestra identidad más verdadera al descubrir que Cristo está ahí, ahora, aquí, en este momento”.
No es el ser humano quien recupera a Dios desde su fuerza, sus estrategias o su capacidad de influencia, sino que es Dios quien sale al encuentro en el camino, en la escucha, en la vida compartida y en la Eucaristía. Nada tiene que ver con la imposición, la manipulación, el miedo, la fuerza, el poder o el éxito.
Por eso fue tan importante que Fernando subrayara, nada más empezar su intervención, la lógica de la semilla: “Nada proveniente del poder ni de la fuerza mueve, causa ni ayuda a ninguna conversión religiosa, sino todo lo contrario. Solo la santidad, solo la santidad que suena al Espíritu Santo y que suele tener forma de pequeña semilla”. Solo la santidad, solo una vida habitada por el Espíritu, y además con forma de semilla pequeña, puede transformar en profundidad.
Lo que emerge hoy no es un resurgir espectacular ni un crecimiento basado en cifras porque además muchas de ellas están basadas en reforzar un único mensaje, sino una apertura silenciosa al misterio de Dios que vuelve a hacer posible la pregunta por el sentido. En un mundo herido, fragmentado y atravesado por el individualismo, reaparece en la sociedad una inquietud profunda por la verdad, la relación y la trascendencia.
Quizá en algunos casos no se conoce como Jesús de Nazaret pero hay una petición de sentirse a gusto, de anhelo profundo y verdadero: “quédate con nosotros, que se hace tarde y el día va de caída”. Vidal nos sugiere que “debemos aprender a tratar la realidad como un texto divino que hay que saber leer, encontrando lo sagrado en los gestos más cotidianos, como una luz en la cocina o un silencio compartido”.
Y es precisamente en ese terreno donde se abre una oportunidad nueva para la educación y para la propuesta de la fe. Un pórtico donde para nuestros centros, aunque parezca mentira, es tiempo de oportunidad y de gracia, aunque no todo nos haga gracia.
Esto nos invita a un cambio de mirada


«En una sociedad que fragmenta y aísla, nuestros centros están llamados a ser espacios donde se aprenda a escuchar, a dialogar y a convivir desde la diversidad»
en nuestros centros, a tener personas que sepan que hay dentro de su “casa” Alguien que quiere quedarse con ellos. Necesitamos personas a las que se les abran los ojos, a las que se les abrase el corazón y que sepan reconocerle en la fracción del pan. No estamos llamados, aunque esto nos choque y nos desinstale, a buscar resultados inmediatos ni a multiplicar estrategias visibles, sino a confiar en procesos lentos, personales y profundos. La fe crece en lo oculto, en la coherencia, en la autenticidad, en la vida cotidiana. Educar desde esta lógica implica paciencia, acompañamiento, personalización y una profunda confianza en que Dios actúa más allá de lo que vemos. En nuestras instituciones debemos hacer una clara opción por el pan hecho a mano, con masa auténtica, abrirnos a otro tipo de tiempo que nos deje amasarlo, cocerlo, partirlo, repartirlo y compartirlo, de forma vertical e integral en todas las etapas, en todas las programaciones, en todos los encuentros con las familias.
Lejos de una cultura completamente cerrada a la trascendencia, lo que percibimos es una sensibilidad nueva hacia lo espiritual. Hay búsqueda de silencio en medio del ruido, deseo de profundidad en medio de la dispersión, interés por lo sagrado en medio de lo superficial, gustar de lo lento en medio de la “rapidación”. Esta apertura no siempre se traduce en formas religiosas tradicionales, pero constituye un terreno fértil que no podemos ignorar. “Quédate con nosotros”.
Nuestros centros están llamados a educar en esta apertura, no ofreciendo respuestas cerradas, sino ayudando a formular preguntas, a sostener la búsqueda y a integrar razón, cultura y experiencia espiritual. Para ello necesitamos educadores que también sean buscadores, capaces de asombrarse, de acompañar y de comunicar desde una experiencia vivida. “Se trata de cultivar una atención religiosa al entorno y una estética del silencio que nos permite experimentar el sentido de las cosas en lugar de simplemente explicarlas”
Al mismo tiempo, se hace necesario discernir un riesgo importante. La fe puede ser reducida a ideología, utilizada como identidad defensiva o como herramienta de confrontación. Es urgente recentrar la propuesta en el encuentro personal con Cristo, en su mensaje que abre más que cierra puertas,
que invita más que excluye, que pregunta más que afirma con imperativos firmes y seguros. Por eso nos dice Vidal: “hay que hacer un proceso de desintoxicación de estos confesionalismos políticos para que aflore la verdadera semilla de Dios”
Educar en la fe hoy implica ayudar a distinguir, a purificar motivaciones y a evitar que el Evangelio quede atrapado en discursos que no le hagan justicia. Se trata de volver a lo esencial, a una experiencia que libera y humaniza, en medio de la debilidad, una experiencia que se centra en el “amaos unos a otros… pero con un detalle fundante, no como vosotros queráis y os convenga sino: como yo os he amado”.
La reapertura a Dios conduce necesariamente a la cultura del encuentro. No es una experiencia individualista, sino una llamada a la relación, a la comunión y a la fraternidad. “La educación cristiana es una obra coral: nadie educa solo” (DNME 3) Ya no solo porque hay que hacerlo en conjunto, sino porque gracias al que tengo enfrente y a su verdad me ayuda a poner en cuestión aprendizajes que he hecho y que pueden no ser la verdad definitiva.
Fernando nos dice que, junto a la reapertura religiosa actual, emerge también su reverso: un “cierre religioso” de carácter reactivo, marcado por formas de cristianismo supremacista, autoritario y defensivo que reducen el Evangelio a ideología, moralismo sin justicia social o identitarismo excluyente, poniendo en riesgo la comunión eclesial. Este fenómeno, vinculado en parte a dinámicas políticas globales de corte ultraderechista que instrumentalizan el cristianismo en clave de “guerra cultural”, promueve polarización, confrontación y discursos de odio, llegando incluso a presionar a la propia Iglesia y a sus líderes. Ante ello, subraya la necesidad de un discernimiento profundo que permita distinguir la auténtica semilla del Evangelio, apostando por una vivencia centrada en Cristo, en los pobres, en la comunión, el diálogo y la cultura del encuentro, evitando tanto el fundamentalismo como las reacciones laicistas que estos excesos pueden provocar, recordando además que estas tensiones han acompañado históricamente a cada renovación espiritual en la Iglesia.
En una sociedad que fragmenta y aísla, nuestros centros están llamados a ser espacios donde se aprenda a escuchar, a dialogar


y a convivir desde la diversidad. La fe auténtica abre, une y reconcilia. También aquí hay una llamada a revisar nuestras dinámicas, superando lógicas de competencia y generando verdaderas experiencias de comunidad.
Y si nos preguntamos, ante la complejidad del momento, si estaremos siendo fieles a lo que el Señor nos pide; si nos preguntamos qué harían hoy nuestros fundadores y fundadoras, tenemos un dato que nos ofrece la Escritura y la doctrina social de la Iglesia, que puede ayudarnos a saber si andamos por el camino o nos hemos despistado en alguna encrucijada: es la centralidad de los pobres. Este es, sin ninguna duda, el criterio más decisivo. El encuentro con Cristo pasa por el encuentro con quienes más sufren. El pan que se nos da es para regalarlo. La fe se verifica en el servicio y la espiritualidad se encarna en la justicia y la compasión.
Educar en la fe implica ofrecer experiencias reales de compromiso, ayudar a mirar la realidad con sensibilidad desde el silencio y la escucha, construir una cultura del cuidado donde todos, todos, todos, tengan un lugar. Esto no se improvisa. Hay que educar y no huir de ese dato clave porque solo así sabremos si nos refugiarnos en seguridades, inercias, quejas anestesiantes o nos abrimos a la coherencia y radicalidad del Evangelio. Qué bonito sería que en las paredes de nuestros colegios hubiera una placa para anunciar que en nuestro perfil de salida todo el mundo que pase por allí tendrá un C1 en fraternidad, o un C2 en trascendencia y un C10 en Buena Noticia.
Nuestros centros están llamados a cuidar la interioridad, generando espacios de silencio, contemplación y profundidad donde inviten a la apertura de Dios. No solo técnicas que nos relajen o nos lleven a un “me mi conmigo”. El silencio, si es habitado por Aquel que sale al camino, nos remite siempre a los demás.
Necesitamos apostar por una formación profunda que integre fe, cultura y vida, superando la superficialidad. Es fundamental cuidar la celebración como experiencia real de encuentro, donde la belleza, el sentido y la participación ayuden a vivir lo que se celebra. Al mismo tiempo, es necesario vincular fe y compromiso, haciendo del servicio un eje edu-
• ¿Nuestras acciones buscan el éxito numérico o priorizan la “pequeña semilla” de los procesos personales y auténticos?
cativo y no una actividad puntual. Como propone Vidal “debemos ser ‘marimartas’ integrando la adoración de María con el servicio de Marta, sabiendo que la vía mística más verificable es el lavatorio de los pies a quien tiene el corazón roto”. Se nos pide también dialogar con la cultura contemporánea, encontrar lenguajes comprensibles y significativos y reconstruir espacios de comunidad donde la fe pueda compartirse. Buscar lenguajes no es diluir, sino hacer llegar el mandato del amor. Todo ello desde la libertad, proponiendo la fe como camino abierto y nunca como imposición. “El gran reto no es recuperar los religioso desde fuera con grandes medios o demostraciones de fuerza, sino crear las condiciones para que ese encuentro sea posible en lo pequeño, para que el corazón vuelva a arder y la vida se transforme en misión”.
Al finalizar la Asamblea, a la luz de todo lo vivido y también de la charla que nos ofreció Fernando Vidal, las palabras de la presidenta de Escuelas Católicas en la clausura recogían los grandes desafíos que tenemos por delante: “Se hace necesario reconocer esta nueva cultura religiosa que está emergiendo, incorporar a Dios en la vida cotidiana de manera sencilla pero real, reconstruir la interioridad desde fundamentos profundos y generar espacios comunitarios donde pueda desarrollarse una auténtica inteligencia espiritual. Nuestros centros no están llamados a recuperar un pasado que ya no existe, sino a abrir caminos nuevos donde el encuentro con Cristo sea posible, significativo y transformador”. Como los discípulos de Emaús, también nosotros podemos experimentar el cansancio, la duda o la tentación de quedarnos en la queja. Pero la clave es permanecer. Es Cristo quien sale a nuestro encuentro, donde y cuando Él quiere, e ilumina nuestra historia, quien se deja reconocer al partir el pan. “Nada proveniente del poder ni de la fuerza mueve, causa ni ayuda a ninguna conversión religiosa, sino todo lo contrario. Solo la santidad”.
Creemos condiciones para que ese encuentro sea posible, reconocible y significativo en lo pequeño y silencioso, en lo sencillo y a veces abrumador del día a día. Solo entonces el corazón vuelve a arder, los ojos se abren y la vida se transforma en misión.
• ¿Ofrecemos una formación profunda que dialogue con la cultura y las “heridas” de los alumnos, profesorado, familias… o nos quedamos en lo superficial?
• ¿Cómo cuidar nuestra vocación de ser pan partido, compartido y repartido en el servicio?

Durante los días 16 y 17 de abril, el Colegio La Inmaculada-Marillac de Madrid acogió una nueva Asamblea anual de Escuelas Católicas marcada por la preocupación ante la situación de la enseñanza concertada y la voluntad de renovar, desde la esperanza, la misión educativa. Bajo el lema “Somos Buena Noticia”, representantes del ámbito educativo, eclesial e institucional compartieron dos jornadas intensas de análisis, diálogo y propuestas, en las que se hizo visible tanto la complejidad del momento, como la determinación de afrontar los desafíos de forma conjunta.
La sesión inaugural tuvo un tono claro y di-
recto. El secretario general, Pedro Huerta, advirtió del “riesgo estructural” que atraviesa la red concertada, señalando problemas enquistados como la insuficiente financiación, el aumento de la carga burocrática o la falta de adaptación del sistema al descenso demográfico. Más allá del diagnóstico, apeló a la unidad del sector y a la necesidad de hacer visible su aportación social, defendiendo una pluralidad educativa real que garantice la libertad de elección de las familias. Junto a esta mirada crítica, expresó también confianza en el nuevo equipo del Ministerio de Educación, y reiteró el compromiso de la institución con una educación entendida como espacio

«Uno de los ejes de la Asamblea giró en torno al despertar de la espiritualidad en la cultura actual y sus implicaciones para la pastoral educativa»
de encuentro, cuidado y diálogo.
El acto contó con la presencia de diversas autoridades que enriquecieron la reflexión desde perspectivas complementarias. Monseñor Luis Ángel de las Heras invitó a redescubrir la educación como una de las expresiones más altas del amor humano, alentando a las comunidades educativas a reconocerse como “Buena Noticia” en medio de un contexto complejo. En la misma línea, monseñor Alfonso Carrasco Rouco subrayó el actual resurgir de lo espiritual, especialmente entre los jóvenes, y animó a las escuelas a responder a esa búsqueda desde una propuesta centrada en la persona, abierta a la verdad y vivida en libertad. Por su parte, el director general de Planificación y Gestión Educativa, Javier Rodríguez Torres, reconoció la aportación de los centros de Escuelas Católicas a la cohesión social y apostó por reforzar la cooperación entre administraciones y comunidad educativa, incidiendo en la necesidad de caminar juntos en la misma dirección.
La presidenta de Escuelas Católicas, Teresa Vives, situó desde el inicio el marco de fondo del encuentro: una llamada a vivir la misión educativa con realismo y audacia, fortaleciendo la esperanza en un tiempo de
incertidumbre. En su intervención, invitó a los titulares de los centros educativos a trabajar desde la unidad y la corresponsabilidad, recordando que la identidad de la escuela católica no es un punto de llegada, sino una tarea compartida que debe traducirse en propuestas concretas al servicio de la sociedad.
Despertar de la espiritualidad
Uno de los ejes de la Asamblea giró en torno al despertar de la espiritualidad en la cultura actual y sus implicaciones para la pastoral educativa. La ponencia central, a cargo del profesor Fernando Vidal, apuntó a una apertura a la experiencia religiosa que interpela directamente a los centros, reflexión que se desarrolla con mayor profundidad en el artículo que precede a esta crónica (páginas 33 a 38).
El posterior coloquio en el que, junto con Vidal, participaron Francisco José Ramírez, director de la subcomisión de Juventud e Infancia en la Conferencia Episcopal, y Lucía Astiz, del equipo de pastoral de la Fundación Escuela Teresiana (FET), permitió aterrizar algunas de estas intuiciones, constatando entre los jóvenes una renovada búsqueda de sentido y la necesidad de

acompañarla con propuestas formativas sólidas, capaces de integrar la dimensión emocional sin reducir la experiencia creyente a lo meramente sentimental.
En este contexto, la iniciativa de Escuelas Católicas “Horizontes educativos” ofreció un espacio de reflexión compartida sobre cuestiones clave para el presente y el futuro de los centros. El foco se situó en el liderazgo educativo e institucional, las ratios y el impacto de la digitalización, tres ámbitos que afectan de manera directa a la organización y al proyecto pedagógico de las escuelas. El trabajo conjunto buscó no solo analizar la realidad, sino también generar orientaciones que ayuden a las titularidades a tomar decisiones en un entorno cambiante, poniendo de manifiesto la necesidad de continuar generando espacios de encuentro, participación y escucha.
En la clausura, Teresa Vives resumió el camino recorrido y señaló algunas de las líneas que marcarán el futuro inmediato.
Entre ellas, destacó la importancia de reforzar la espiritualidad y la vida comunitaria en los centros como respuesta a los nuevos desafíos culturales. La presidenta subrayó que la Asamblea sirvió para “pensar, compartir y construir juntos nuevos horizontes”, insistiendo en la necesidad de consolidar escuelas que sean espacios de encuentro, pertenencia y crecimiento integral.
Con el anuncio de la próxima Asamblea, prevista para el 8 y 9 de abril de 2027, se cerraron dos jornadas en las que quedó patente que en medio de las dificultades estructurales y de los cambios culturales, la escuela católica quiere seguir siendo presencia significativa, capaz de ofrecer sentido, comunidad y esperanza. Una tarea exigente que, como se repitió en distintos momentos del encuentro, solo puede sostenerse desde la convicción compartida de que, también hoy, es posible ser Buena Noticia.
Eva Díaz y Zoraida Arribas Departamento de Comunicación de EC
La Asamblea abordó igualmente los asuntos propios de la institución, con la aprobación de las cuentas y presupuestos, así como la renovación de cargos en la Junta Directiva. En concreto, se aprobó la renovación de la vicepresidenta, Esther López, Hija de la Caridad, y la elección del salesiano Sergio Oter como vocal en sustitución de Óscar Bartolomé.
«La Asamblea sirvió para “pensar, compartir y construir juntos nuevos horizontes”»


Irene Arrimadas Directora del Departamento de Innovación Pedagógica de EC
“Dime cómo evalúas y te diré cómo aprenden tus alumnos” (Carles Monereo). Esta afirmación sigue siendo válida, pero hoy exige una lectura más profunda: no basta con revisar “cómo” evaluamos, sino “para qué” y “con qué impacto real” en el aprendizaje de cada alumno.

«Evaluar bien no es solo una cuestión técnica. Es, en última instancia, una forma de educar mejor»
Durante años, la evaluación ha quedado atrapada entre su función pedagógica y su función certificadora. Y, con frecuencia, ha sido esta última la que ha terminado marcando el ritmo de nuestras prácticas. Evaluamos para calificar, para cerrar procesos, para emitir resultados. Sin embargo, cuando la evaluación se limita a ese papel, pierde su mayor potencial: convertirse en motor de aprendizaje.
Desde una perspectiva rigurosa, evaluar implica recoger, analizar e interpretar evidencias para tomar decisiones educativas. La calificación, en cambio, es solo la expresión final de ese proceso. Cuando ambas se confunden, se empobrece la capacidad de la evaluación para orientar, acompañar y mejorar.
En el marco actual de la LOMLOE, la evaluación competencial nos sitúa ante un reto exigente pero necesario: desplazar el foco del resultado al proceso. Evaluar no es solo comprobar lo que el alumno sabe en un momento concreto, sino ayudarle a comprender cómo aprende, en qué punto se encuentra y qué necesita para avanzar. Este cambio no es únicamente técnico; es profundamente pedagógico y, también, ético. Supone asumir que la evaluación no es un fin en sí misma, sino un medio al servicio del crecimiento integral de la persona. Un proceso que, bien enfocado, permite reconocer fortalezas, integrar el error como oportunidad y desarrollar la autorregulación del aprendizaje.
Ahora bien, sabemos que llevar esta visión al aula no es sencillo. El profesorado se enfrenta a una complejidad real: interpretar un currículo con múltiples y complejos elementos interrelacionados, diseñar evidencias competenciales significativas y, al mismo tiempo, responder a las exigencias de calificación del sistema.
Para avanzar con solvencia, desde las escuelas católicas llevamos mucho camino recorrido para innovar en nuestras prácticas evaluativas, que traducen este enfoque en estrategias concretas. Algunas de las conclusiones obtenidas son:
• Clarificar criterios y metas de aprendizaje, mediante rúbricas analíticas compartidas que orienten tanto la enseñanza como la autoevaluación del alumno.
• Diversificar las evidencias, incorpo-
rando portafolios, proyectos, debates o estudios de caso que permitan observar el aprendizaje en contextos reales y relevantes.
• Estructurar el feedback y el feedforward, ofreciendo información específica, criterial y orientada a la mejora continua.
• Fomentar la evaluación participativa, integrando procesos de autoevaluación y coevaluación que desarrollen la metacognición y la responsabilidad.
• Registrar los procesos , mediante observación sistemática que visibilice dimensiones clave del aprendizaje más allá del resultado final.
Estas prácticas no pueden ser técnicas aisladas; deben configurar una cultura de evaluación en la que el alumno deja de ser objeto de medición para convertirse en sujeto activo de su aprendizaje.
En este escenario, la inteligencia artificial abre una oportunidad relevante. Nunca como sustituto del docente, sino como herramienta que puede reforzar la evaluación formativa si se integra con criterio pedagógico.
La IA permite agilizar procesos que tradicionalmente han supuesto una alta carga para el profesorado: generar propuestas de rúbricas, ofrecer un primer nivel de feedback sobre producciones del alumnado o identificar patrones de aprendizaje en grandes volúmenes de información. También facilita la personalización, adaptando tareas y niveles de complejidad, y contribuye a una evaluación más inclusiva, ofreciendo múltiples formas de acceso y expresión del aprendizaje del alumnado.
Pero su verdadero valor no está en la automatización, sino en lo que libera: tiempo y capacidad para lo esencial. Observar mejor, acompañar más y dialogar con profundidad, porque la evaluación formativa se construye, en gran medida, en esa conversación pedagógica que ninguna tecnología puede sustituir.
Ahora bien, integrar la IA en la evaluación exige un posicionamiento claro ante sus riesgos:
• Automatización del juicio pedagógico. Delegar en la IA decisiones evaluativas puede diluir el criterio profesional del docente.
• Sesgos algorítmicos. Los sistemas pueden reproducir desigualdades si no se utilizan con sentido crítico.

• Empobrecimiento cognitivo . Un uso inadecuado por parte del alumnado puede reducir el esfuerzo intelectual y el desarrollo del pensamiento crítico.
• Hiper-evaluación . La facilidad para generar datos puede llevar a evaluar todo, perdiendo el sentido pedagógico de lo que realmente importa.
• Privacidad y protección de datos La gestión de información sensible requiere garantías éticas y legales.
• Brecha digital. No todos los contextos disponen de las mismas condiciones de acceso y competencia tecnológica. Por ello, la clave no está en incorporar la IA de cualquier manera a la evaluación, sino en integrar la IA en una cultura de evaluación formativa ya consolidada. Una cultura que tenga claro que evaluar es comprender para mejorar, no
solo medir para clasificar.
Y quizá este momento del curso -cuando nos acercamos a su cierre y la tentación de reducir la evaluación a una calificación final es mayor- sea especialmente oportuno para hacer esta reflexión. Porque la evaluación no debería ser solo un punto de llegada, sino una oportunidad privilegiada de lectura pedagógica: de comprender lo aprendido, de identificar lo que queda por construir y de proyectar mejores decisiones para el futuro.
En el fondo, seguimos hablando de lo mismo: de acompañar a cada alumno para que llegue a ser la mejor versión de sí mismo. La diferencia es que hoy contamos con nuevas herramientas para hacerlo. Pero el sentido -la dirección- sigue dependiendo de nosotros.
Porque evaluar bien no es solo una cuestión técnica. Es, en última instancia, una forma de educar mejor.
«La evaluación no es un fin en sí misma, sino un medio al servicio del crecimiento integral de la persona»
Una propuesta integral de acompañamiento y desarrollo del talento en la escuela católica
Irene Arrimadas
Directora del Departamento de Innovación Pedagógica de EC y de la revista Educadores
En el discurso educativo contemporáneo, la atención suele centrarse de manera casi obsesiva en la innovación metodológica, la transformación digital o la obtención de resultados medibles de aprendizaje. Sin embargo, con menor frecuencia se aborda una cuestión que resulta estructural y previa a cualquier éxito académico: el cuidado y desarrollo de quien educa. En el contexto de la escuela católica, esta reflexión adquiere una profundidad particular, ya que el docente no es un mero ejecutor de currículos, sino un profesional que encarna una visión del ser humano y un proyecto educativo trascendente.
Hablar hoy de talento docente exige trascender la lógica de la capacitación técnica o la actualización metodológica. Supone reconocer que el profesorado es el principal agente de sentido dentro de la institución escolar; su bienestar, su identidad profesional y su coherencia vocacional condicionan de forma directa tanto la calidad educativa como la fidelidad al proyecto evangelizador del centro. Por ello, acompañar al docente no puede ser una acción organizativa opcional o un “añadido” en la
agenda de los equipos directivos, sino una exigencia institucional profundamente coherente con la identidad de nuestras escuelas. El talento debe entenderse de manera holística, integrando la competencia profesional, la madurez personal, la capacidad relacional y, de forma muy especial, la coherencia vocacional. Desarrollar este talento significa asegurar la sostenibilidad de la misión, evitando que la enseñanza se convierta en una carga pesada y permitiendo que vuelva a ser, para cada profesor, una vocación compartida que transforma vidas. Acompañar es
cuidar, sostener, escuchar y ofrecer horizonte.
La pedagogía de la escucha como fundamento del acompañamiento institucional
Desde Escuelas Católicas seguimos implicándonos con decisión -desde la reflexión, la sensibilidad y la acción- en la consolidación de una verdadera cultura del cuidado dentro de nuestras instituciones educativas. Las recientes reuniones de secretarios autonómicos y los encuentros de trabajo vinculados al Proyecto Escuelas Católicas

360 han propiciado valiosos espacios de diálogo, escucha y construcción compartida. En ese clima de cercanía y compromiso común, el acompañamiento docente ha surgido con especial relevancia como uno de los grandes desafíos y prioridades educativas de nuestro tiempo.
Bajo el impulso del Departamento de Innovación Pedagógica y, más concretamente a través un equipo de reflexión de asesores pedagógicos de las sedes autonómicas, se ha trabajado en cómo elaborar un plan de desarrollo y acompañamiento del talento docente desde una
pedagogía de la escucha activa, empática y radical como su eje transversal e innegociable. La escucha no es aquí una simple técnica comunicativa, sino una actitud institucional que legitima la voz del docente y reconoce su experiencia como el punto de partida de cualquier mejora real.
La ausencia de un sistema estructurado de escucha y acompañamiento expone a los centros a riesgos severos y silenciosos: la desmotivación progresiva, el estancamiento metodológico, la pérdida de liderazgo interno y el incremento del desgaste profesional o burnout. Por el contrario,
una institución que “presta oído” es capaz de detectar el talento emergente, potenciar liderazgos distribuidos y, sobre todo, anticipar las crisis personales antes de que se traduzcan en apatía.
La escucha permite desplazar el foco de los planes de formación estandarizados e impuestos hacia procesos personalizados que responden a las necesidades reales del aula. Cuando un docente percibe que su palabra es tenida en cuenta y que sus inquietudes son validadas, se refuerza el vínculo con la institución y se revitaliza el sentido de su tarea, convirtiendo la rutina
«La mejora educativa requiere, antes que nada, una mirada atenta hacia quienes hacen posible la escuela cada día»
en una misión con propósito. En definitiva, la escucha actúa como el factor de estabilidad necesario en un entorno educativo marcado por la complejidad y el cambio constante.
El itinerario evolutivo: acompañar las etapas del ciclo vital docente
La carrera docente no constituye un recorrido lineal ni homogéneo, sino un organismo vivo que atraviesa diferentes fases evolutivas. Las aportaciones de Michael Huberman nos permiten comprender que la trayectoria profesional docente se configura en distintas fases, atravesadas por momentos de entusiasmo, estabilización, cuestionamiento o desgaste. Esta visión ha sido enriquecida posteriormente por Christopher Day, quien ha subrayado que el compromiso sostenido del profesorado depende en gran medida de la coherencia entre su identidad personal, su práctica profesional y el contexto institucional en el que se inscribe. Siguiendo estos modelos, desde Escuelas Católicas hemos identificado distintas etapas que requieren respuestas institucionales diferenciadas, pues cada momento vital demanda un tipo de escucha específica.
Iniciación y exploración (0-3 años). Es el período de entrada en la profesión, marcado por el “choque con la realidad” o “shock de transición”, se pone a prueba las expectativas iniciales y obliga a construir, en poco tiempo, una identidad profesional todavía incipiente. El docente novel convive con una alta motivación y energía, pero también con una profunda inseguridad y ansiedad por el control del aula. En esta fase el docente necesita, por encima de todo, ser escuchado sin ser juzgado. La institución debe ofrecer un espacio seguro donde el profesor novel pueda expresar sus miedos mientras construye su “yo docente” y alinea sus valores personales con la misión de la escuela.
Estabilización (4-6 años). Los primeros años el profesor gana seguridad didáctica, estabiliza su identidad y desarrolla un estilo propio. Disminuye la ansiedad por la gestión y aumenta el foco en el aprendizaje real del alumno. En este punto, la escucha institucional debe orientarse a validar y potenciar las primeras ideas innovadoras de estos docentes, dándoles voz en los claustros y fomentando un equilibrio sano entre su alta implicación profesional
y su vida personal para evitar sobrecargas tempranas.
Proyección y liderazgo (7-18 años). Esta etapa representa el cénit del dominio profesional. El docente es el “núcleo duro” del claustro, posee una gran capacidad de influencia y está abierto a la innovación sistémica. Escuchar, en este momento, implica saber reconocer el potencial y ofrecer oportunidades de crecimiento acordes a él. Por lo que la escucha aquí debe ser estratégica: el centro debe preguntar hacia dónde quiere crecer este profesional para evitar que caiga en la rutina. Es el momento de orientarlo hacia el liderazgo pedagógico, la coordinación de proyectos y la mentoría de otros compañeros.
Madurez y reorientación (19-30 años). Se trata de una fase crítica donde el docente realiza una revisión profunda de su trayectoria. Puede aparecer el desencanto ante los cambios normativos (“fatiga de reforma”) o un desgaste profesional evidente. La institución debe ejercer una escucha preventiva y sanadora, atenta a los síntomas del burnout. El reto es ayudar al docente a reconstruir su identidad y a resignificar su trabajo, ofreciéndole nuevos roles que le permitan salir de la monotonía del aula.
Testimonio y transmisión (+31 años). En la recta final de la carrera, los docentes se convierten en la memoria y en referentes de sabiduría práctica del centro. Sin embargo, a veces pueden sentirse desplazados por las nuevas tecnologías y las nuevas generaciones. El acompañamiento debe basarse en la gratitud y el reconocimiento, facilitando espacios para que puedan transferir su “ojo clínico” a los jóvenes a través de la mentoría formal, cerrando su trayectoria de forma plena y celebrativa.
Arquitectura de un ecosistema de desarrollo: herramientas para la acción Si bien la escucha constituye el eje vertebrador del acompañamiento, su implementación efectiva exige trascender la buena disposición individual para establecer estructuras que la doten de sostenibilidad y rigor. En este sentido, es imperativo que cada institución traslade esta visión al plano operativo mediante la creación de dispositivos concretos que fomenten el diálogo, la reflexión compartida y el desarrollo profesional continuo. De este modo, para evitar que la cultura de la escucha se
limite a una declaración de intenciones, el centro debe dotarse de mecanismos institucionales que logren romper el aislamiento tradicional de la función docente, promoviendo una auténtica cultura de colaboración.
Para que el plan de desarrollo trascienda la teoría y se convierta en una realidad transformadora, es necesario desplegar un conjunto de herramientas estratégicas mediadas por la cultura de la escucha activa. Estas herramientas permiten aterrizar los marcos teóricos de autores como Christopher Day y las directrices de la OCDE en la práctica cotidiana del centro educativo. Con este propósito, el plan puede articular un ecosistema de herramientas estratégicas interconectadas, las cuales son válidas en cada una de las etapas del itinerario evolutivo del docente, pero en cada etapa se despliegan de un modo diferente. De todas las herramientas existentes, destacamos las siguientes:
• La entrevista estratégica de desarrollo se erige como el “momento sagrado” de la escucha institucional. No es una reunión de control ni tiene carácter punitivo; es un espacio anual estructurado donde el docente y la dirección revisan logros, analizan dificultades y evalúan el bienestar emocional del profesor. Su mensaje fundamental es: “Me importa cómo estás y hacia dónde vas”. Se centra en revisar logros, analizar dificultades y evaluar el bienestar emocional del profesor. Complementariamente, el Plan Personal de Desarrollo (PPD) funciona como una hoja de ruta individualizada donde el docente documenta sus fortalezas, áreas de mejora y sus objetivos a corto y largo plazo. El centro facilita este proceso ayudando al docente a alinear sus deseos de mejora con el itinerario formativo institucional.
• La mentoría y el coaching educativo permiten articular el acompañamiento intergeneracional y el liderazgo intermedio. Mientras la mentoría conecta la experiencia del veterano con la energía del nobel, el coaching ayuda a los coordinadores en la toma de decisiones y la gestión de equipos. En la práctica, la mentoría implica reuniones estructuradas y observación de aula para aportar seguridad al principiante y sentido de propósito al
experto. El coaching ayuda a los coordinadores en la toma de decisiones, gestión de equipos y resolución de conflictos, fomentando un liderazgo más maduro y servicial.
• La observación pedagógica formativa debe despojarse de su histórico matiz de inspección para convertirse en una herramienta de aprendizaje entre iguales. Para que sea efectiva, debe ser planificada y basada en rúbricas claras conocidas de antemano y en un diálogo post-observación constructivo que permita hacer visible la práctica de aula y mejorarla a través del modelado y el feedback frecuente.
• Las Comunidades Profesionales de Aprendizaje (CPA) son esenciales para romper el “individualismo crónico” de la enseñanza. Pequeños grupos de docentes se reúnen periódicamente para compartir buenas prácticas, analizar casos reales de alumnos e investigar innovaciones, generando un conocimiento colectivo que nace de escucharse y aprender unos de otros.
El cuidado de la dimensión emocional y la relectura vocacional
El talento no puede florecer en un cuerpo o una mente exhaustos. En consecuencia, el plan debe integrar dispositivos específicos de bienestar y prevención del desgaste profesional. Esto incluye la realización de encuestas periódicas de clima laboral, la formación en resiliencia e inteligencia emocional y, de forma crucial, una revisión institucional de las cargas de trabajo para asegurar un entorno “emocionalmente ecológico”. Escuchar el cansancio y legitimar las dificultades es el primer paso para construir una escuela sostenible. En la escuela católica este cuidado se eleva a la dimensión espiritual y vocacional del docente. Dado que el desarrollo profesional es inseparable del desarrollo interior, se ofrecen espacios de retiro, acompañamiento personal y dinámicas de relectura vocacional. Al mismo tiempo, la posibilidad de releer la propia trayectoria desde una perspectiva vocacional permite recuperar el sentido profundo de la tarea educativa. En la medida en que el docente puede conectar su trabajo cotidiano con un horizonte de significado, se fortalece su compromiso y su capacidad de sostener la exigencia inherente a la profesión.
La prevención del burnout, en este contexto, no puede limitarse a medidas puntuales, sino que debe formar parte de una cultura institucional que valore el equilibrio, el reconocimiento y el cuidado mutuo. Escuchar el cansancio, legitimar las dificultades y ajustar las exigencias son prácticas que contribuyen a construir entornos educativos más sostenibles.
Escuchar para transformar
En un momento histórico en el que la educación se enfrenta a desafíos complejos, la tentación de buscar soluciones rápidas o exclusivamente técnicas resulta comprensible, pero insuficiente. La mejora educativa requiere, antes que nada, una mirada atenta hacia quienes hacen posible la escuela cada día. Apostar por una cultura de la escucha y por un acompañamiento intencional y estructurado es el acto de mayor responsabilidad institucional que podemos asumir. Cuidar de nuestros docentes es, en última instancia, el compromiso más firme para garantizar que nuestras escuelas sigan siendo lugares de esperanza donde la enseñanza sea, por encima de todo, una vocación que transforma el mundo.
La implementación de este modelo supone un cambio de paradigma organizativo que debe ser evaluado, no solo por la mejora en las competencias técnicas o la innovación metodológica, sino también por indicadores humanos: fortalecer la estabilidad y permanencia del docente en el centro, mejorar el clima laboral y, fundamentalmente, lograr un mayor grado de identificación del claustro con el proyecto educativo y, en definitiva, fortalecer el compromiso de evangelizar propio de nuestra escuela católica.
Agradecemos la participación e implicación en la elaboración de este artículo a los asesores pedagógicos de las sedes autonómicas y nacional de Escuelas Católicas: Arantxa Arostegui (País Vasco), Charo Baleirón (Galicia), José Ignacio Peña (Madrid), Rebeca Ruiz (Murcia), África Sánchez (CastillaLa Mancha), Carmen Urbina (sede nacional) y José María Valpuesta (Andalucía).
Pedro J. Huerta
Secretario general de Escuelas Católicas
Son pocos quienes, a estas alturas, dudan del éxito de la visita del papa León XIV a España. Han impresionado la multitudinaria participación en cada uno de los actos, la profundidad y valentía de sus discursos y homilías, la cercanía de sus gestos con todas las personas que ha encontrado en el camino -especialmente con quienes viven situaciones de vulnerabilidad o sufrimiento- y la excelente preparación de los encuentros por parte de las diócesis y de todos los equipos organizadores.
Una visita papal, y más aún cuando han transcurrido 15 años desde la última a nuestro país, despierta inevitablemente expectativas de todo tipo. La Iglesia, la sociedad, los medios de comunicación y los distintos sectores implicados proyectan sobre ella sus deseos, preocupaciones y esperanzas. Por eso, la elección de los lugares visitados, los encuentros priorizados y las personas convocadas nunca quedan al margen del debate. Cada decisión genera adhesiones, preguntas y también ausencias percibidas.
Muchos educadores, instituciones y organizaciones vinculadas a la escuela católica echamos en falta un encuentro específico con el mundo educativo, un espacio propio para un ámbito que el mismo pontífice ha situado repetidamente en el centro de su magisterio desde el inicio de su pontificado. Resultaba razonable esperar algún gesto concreto, alguna palabra dirigida expresamente a quienes cada día hacen de la educación una forma de evangelización, de promoción humana y de transformación social.
Sin embargo, quienes diseñaron la agenda de la visita no consideraron oportuno incluir un encuentro específico con los cientos de miles de educadores católicos que desarrollan su misión en nuestro país. La decisión no impidió que estos estuvieran presentes, de una u otra forma, en la mayoría de los actos programados y que hayan tenido un papel fundamental de acogida de peregrinos en sus centros. Por su parte, el papa dedicó a la educación algunas de las reflexiones más valiosas de su viaje apostólico.
La insistencia de diversos sectores educativos logró, al menos parcialmente, corregir esa ausencia. Así, en el encuentro “Tejiendo redes” se incorporó una intervención del vicerrector de la Universidad Complutense de Madrid, José María Coello de Portugal. La improvisación de esta incorporación resultaba evidente incluso en la propia definición del acto, cuyo título variaba según el lugar o momento: unas veces incluía explícitamente al mundo de la educación y otras desaparecía de la enumeración para volver a aparecer después.
Más allá de esta anécdota, aquel en-
cuentro supuso el primer momento de la visita en el que los educadores fuimos invitados como tales. La organización facilitó la presencia del Consejo General de la Iglesia en Educación, de la Junta Directiva de Escuelas Católicas y de representantes de numerosas instituciones educativas. Aunque los testimonios presentados al papa no incorporaron de manera directa la realidad de la escuela -la intervención de Coello de Portugal, acertada en sus planteamientos, se centró fundamentalmente en el ámbito universitario-, no fue difícil reconocer nuestra propia misión hilvanada en el tejido de relaciones que el acto quiso presentar.
De hecho, la invitación de León XIV a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas que armonicen todos los ámbitos de la vida” interpela de manera directa a la educación. Porque educar es precisamente eso: entrelazar y vincular personas, saberes, culturas y esperanzas; acompañar la búsqueda de la verdad con espíritu; despertar el asombro; cultivar la dignidad humana y orientar el conocimiento hacia el bien común.
En el Movistar Arena de Madrid, ante

cerca de 15.000 asistentes, muchos educadores reconocimos la urgencia de esa llamada. Pero también comprendimos algo más: la necesidad de fortalecer alianzas. Alianzas con otros actores sociales, con entidades eclesiales, con otras escuelas y con los territorios en los que estamos presentes. Alianzas capaces de enriquecer las constelaciones educativas que ya existen y de abrir la escuela a su entorno en una auténtica cultura del encuentro y del pacto educativo, tal como la soñó el papa Francisco.
La presencia de educadores fue igualmente significativa en otros momentos de la visita. Escuelas Católicas y muchas de las entidades titulares afiliadas participaron activamente en la vigilia de jóvenes celebrada en el Paseo de la Castellana, en la Misa de Cibeles, en el encuentro con la comunidad diocesana de Madrid en el Bernabéu, en el encuentro con agentes de pastoral en la Catedral de Santa Ana de Las Palmas de Gran Canaria y en las ce -
lebraciones de la Misa que tuvieron lugar tanto en Gran Canaria como en Tenerife. En todos estos espacios, León XIV reconoció explícitamente la educación como una de las formas más fecundas de presencia de la Iglesia en la sociedad. La presentó como instrumento privilegiado para promover la justicia, construir una paz verdaderamente desarmada y desarmante, fomentar el diálogo, ofrecer oportunidades a quienes más las necesitan y hacer visible el amor de Dios en medio del mundo.
Quizá el respaldo más directo -y también el más necesario en el contexto actual- llegó en su intervención ante la sesión conjunta de las Cortes españolas en el Congreso de los Diputados. Allí no había representantes institucionales de nuestras organizaciones educativas. Sin embargo, todos nos sentimos convocados cuando el papa defendió con claridad y firmeza el derecho de los padres a elegir la educación de sus hijos.
Aquellas palabras resonaban como eco de su reciente encíclica “Magnifica Humanitas”, en la que reivindica la libertad de enseñanza y el derecho de la Iglesia a crear y sostener escuelas capaces de proponer una visión antropológica, ética y espiritual propia. Escuelas que ayuden a niños y jóvenes a buscar la verdad, desarrollar un pensamiento crítico y crecer en humanidad.
Con la visita en el recuerdo, solo cabe decir: gracias, Santo Padre. Gracias por una visita que ahora comprendemos necesaria. Gracias por no olvidar a los educadores en sus palabras, en sus preocupaciones y en su oración. Gracias por recordarnos que educar sigue siendo una forma privilegiada de tejer esperanza y de construir humanidad. Y gracias, sobre todo, por ayudarnos a levantar la mirada para descubrir que no caminamos solos, sino junto a muchos otros con quienes estamos llamados a seguir tejiendo redes al servicio del bien común.
ANAYA apuesta por servicios que atienden las necesidades del
Solución sistematizada, ordenada e integral para el desarrollo de la educación emocional del alumnado de Primaria
Servicio de Orientación Académica y Profesional para centros de ESO y Bachillerato
Estar bien, aprender mejor

www.henkoemocional.com

www.henkoorientacion.com

> PEDRO J. HUERTA PRESENTA SU PRIMER LIBRO
El Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, ubicado en Madrid, acogió el pasado 13 de mayo la presentación de Vivir a la intemperie, el primer libro de Pedro J. Huerta, secretario general de Escuelas Católicas, publicado por la editorial San Pablo.

Esta obra es fruto de las reflexiones del blog homónimo, donde Huerta escribe cada semana y ahora se han convertido en breves ensayos para acompañar a los lectores en medio del desconcierto de nuestro tiempo, e iluminar la búsqueda de sentido a través de la memoria, el asombro y la esperanza.
El acto, conducido por Victoria Moya, directora del Departamento de Comunicación de EC, reunió en la Iglesia del Convento al autor del libro con el actor Lluís Homar, la escritora Carmen Guaita y el director de la editorial San Pablo, Rafael Espino.
Todos ellos coincidieron en la necesidad de un libro así para invitar a la reflexión por todo cuanto ofrece. Espino se refirió al libro como una obra “valiente, serena y humana” y, en alusión al título, habló de la intemperie como lugar de revelación, de cómo su autor propone aprender a evitar el tiempo, a permanecer en el presente con plena conciencia. Destacó del escrito cómo las voces de otros autores se integran en una reflexión cercana
a través de capítulos que invitan a parar para que el lector formule sus propias respuestas.
En su intervención, Guaita describió la obra como un tesoro, un elemento inagotable para los lectores, tanto para la vida espiritual como para la cotidiana, y resaltó cómo a través de sus páginas Huerta invita a buscar, a salir a la intemperie entendida como presente real en el que cada uno de nosotros está incardinado y que habitamos de forma consciente.
La presentación contó, además, con la lectura de varios fragmentos de la obra por Lluís Homar, quien habló del secretario general de EC como “un gran autor de una prosa maravillosa que habla de lo íntimo”.
Por último, Pedro Huerta explicó cómo la elaboración del libro fue un “camino desafiante” en el que “el apoyo recibido se convirtió en el abrigo necesario para paliar el frío en las afueras”. Aseguró, además, que escribió este libro sin pretender dar lecciones, sino “para no instalarse en la quietud”, y lo hizo siguiendo tres intuiciones que dirigen su existencia: el pensamiento, la belleza y la memoria.
“Tengo sobreabundante corrección” es una de esas frases que una gran amiga, maestra de profesión y de vocación, nos repite muy a menudo cuando en el WhatsApp preguntamos si alguien baja a tomar un helado el domingo por la tarde. Y es que la labor callada y silenciosa de los profes en casa condiciona los planes de su tiempo libre, los de su familia y altera hasta la decoración del hogar que a veces parece más una sala de profesores que una vivienda. De vez en cuando, en Instagram, en medio de bailes y recetas imposibles aparecen este tipo de vídeos sobre algunos de los aspectos de la vida docente en tono de humor en los que uno entra riéndose y sale… pensando.
Seguramente, cuando un profesor vea este vídeo se sentirá identificado en mayor o menor medida. Este reel quiere reflejar ese momento en el que parece que el profesor
DÍ PATATA
termina su jornada al sonar el timbre pero la realidad es otra: correcciones, programaciones, reuniones, informes, tutorías… y un largo etcétera que no suma “me gusta” pero sí horas de silla y portátil (o tijeras y cartulinas según la edad de sus alumnos).
Y es que no solo es un vídeo de humor. Es un vídeo que demuestra el profundo agradecimiento y reconocimiento de este hijo a la labor de su madre y de todos los docentes. Esos que, a pesar de restarle horas a su tiempo libre para mejorar el aprendizaje de sus alumnos, siguen levantándose con ganas, con vocación y con esa mezcla rara de cansancio y motivación que solo entiende quien ha pisado un aula.
Así que sí, otro reel más. Pero de esos que empiezan con “qué exagerado” y acaban con un “pues igual tienen razón”. Y eso, en redes, ya es mucho decir. Y si encima sirve para reconocer el trabajo docente, mucho mejor. ¿No?
Hay viñetas que hacen gracia… y hay viñetas que además incomodan porque, detrás del trazo, colocan una realidad incómoda. La de Puebla va en esa segunda dirección. Con su habitual economía de palabras, logra condensar una realidad compleja: la tensión permanente que sufre la enseñanza concertada por la enorme diferencia entre lo que se promete y lo que realmente se financia. Siempre hemos sostenido que la educación concertada es una opción complementaria a la pública, no subsidiaria, integrada en el sistema educativo y garante de la libertad de enseñanza. Desde esa realidad, la financiación del Estado debería

ACCEDE A LA PUBLICACIÓN

asegurar la gratuidad de la enseñanza pero eso solo sucede sobre el papel. En la práctica, no tanto. La financiación pública cubre parcialmente los costes reales de funcionamiento de los centros, lo que genera una brecha que alguien tiene que asumir. Y ahí es donde aparece la paradoja: un servicio público sostenido que otros actores deben sostener, empezando por las propias entidades titulares y terminando por las propias familias.
La viñeta refleja esa incoherencia. Los centros concertados deben cumplir las mismas obligaciones que los
públicos pero sin los mismos recursos. Al final, como ocurre en muchas de las situaciones que vemos a diario en educación, lo importante no es solo lo que se dibuja, sino lo que queda fuera del encuadre. Y en este caso, lo que queda fuera es esencial para el sostenimiento de la enseñanza concertada: una financiación insuficiente y un problema que, a falta de soluciones, acaba en viñetas certeras como la de Puebla.
Hace unos días una gran amiga compartía una reflexión del canal de TikTok de fray Martín, un entrañable monje franciscano. Como soy de naturaleza curiosa busqué el perfil para escuchar alguna reflexión más y pronto me di cuenta de que fray Martín era un influencer religioso creado con inteligencia artificial. Como dicen los más jóvenes: me explotó la cabeza.
En los últimos años la inteligencia artificial ha dejado de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una presencia cotidiana en nuestras redes sociales. Vídeos, imágenes o voces generadas por algoritmos circulan con naturalidad y, en muchos casos, resultan difíciles de distinguir de lo real. Este fenómeno, que ya afecta al entretenimiento, la educación o la comunicación, comienza también a
abrirse paso en el ámbito religioso. Ya no solo existen influencers virtuales que promocionan marcas, cantan o presentan realities. Ahora, los religiosos virtuales también ocupan este nicho de contenido. Sus pensamientos generan también una nueva reflexión que ya no tiene que ver con el contenido, que efectivamente puede resultar inspirador o reconfortante, sino con el hecho de que refleja la personalidad de un monje franciscano que no existe realmente.
El desarrollo de la inteligencia artificial presenta esta doble cara: oportunidad y riesgo. En este caso puede facilitar la difusión de mensajes o llegar a públicos que quizá no se acercarían de otra manera a contenidos religiosos, pero también plantea un problema fundamental: la autenticidad. En una cultura digital dominada
ACCEDE A LA PUBLICACIÓN
por los influencers, la tentación de crear personajes artificiales capaces de atraer seguidores y monetizar esas cuentas es grande (de hecho fray Martin ya ofrece packs de oraciones a un módico precio), pero debemos tener claro que no podemos supeditar la credibilidad del mensaje cristiano a un algoritmo o una estrategia viral. La tecnología nunca podrá sustituir un testimonio humano y, quizá ahí, debería estar el límite ético de este tipo de contenidos. La fe no se transmite solo con palabras, sino con vida, con experiencia, con historia. Y eso es algo que un algoritmo no puede tener.
Al final, no sabría decir si la cuestión es si la inteligencia artificial puede hablar de Dios o no, pero lo que sí creo es que la inteligencia artificial no podrá nunca sustituir lo que igual a partir de ahora tenemos que llamar “la experiencia presencial de fe”.

«Ser buena noticia es ser capaz de dejar una estela en la vida de los destinatarios de nuestra misión»
ratis habéis recibido, dad gratis” (Mt. 10,8). La Buena Noticia del Evangelio es para nosotros don y tarea, nos convierte en receptores y portadores de dones que tienen la capacidad de transformar el mundo. Esta convicción nos abre a la esperanza, nos dispone para ser presencia que aporta valor, respeto y sentido a la vida de los demás. Ser buena noticia en el contexto actual es ser capaz de dejar una estela en la vida de los destinatarios de nuestra misión, una huella que configura, que refuerza un modo de ser y define una identidad que tiene su “gozne” en lo humano, en lo cercano, en lo profundo, en lo solidario, en la capacidad de reconocer el valor único de cada persona y no en la competencia, en la inmediatez y en el éxito. El ideal de fomentar una cultura educativa donde la capacidad de generar vínculos que favorezcan la convivencia, en un entorno seguro, y el sentido de comunidad, necesita de agentes impregnados de valores evangélicos.

De ahí que la verdadera huella de un educador no se mida únicamente por los resultados académicos, que son importantes, sino por la capacidad de despertar en el alumnado valores y actitudes que permanezcan a lo largo de toda la vida. Una escuela que rezume ideario católico, inspira y busca educar la inteligencia, pero también el corazón y la conciencia. Por eso, fomenta valores como la solidaridad, el respeto, la empatía, la justicia y el compromiso en la construcción del bien común. De este modo, el espacio educativo se configura como un espacio donde cada persona descubre el propósito vital, el sentido de la vida como don que aporta valor en su entorno. Cuando la escuela se esfuerza por fomentar este entorno ofrece a los alumnos la posibilidad de descubrir que el éxito personal en lo académico no puede separarse del modo de relacionarse con los demás y de construir vínculos basados en el respeto, reconocimiento y valoración de la diversidad. Porque este modo de educar, abre horizontes, amplía la mirada y la hace más profunda, más capaz de percibir la vulnerabilidad, de desarrollar una sensibilidad que conduce al compromiso y a la acción transformadora de la realidad. La huella que puede dejar la comunidad educativa se va forjando a través de relaciones basadas en la confianza, la cercanía y el acompañamiento haciendo posible que la educación no se vea como una tarea individual, sino que se sienta como una misión común porque todos contribuimos al crecimiento de los demás. Hay gestos sencillos como la escucha, la acogida, la atención personalizada o el acompañamiento en las dificultades que marcan la diferencia y hacen que se vaya generando una cultura educativa que rezuma humanidad, que es como decir Evangelio.
Dejar huella significa sembrar y despertar esperanza, formar personas íntegras, generar vínculos auténticos y contribuir a construir una sociedad más justa y humana. La profundidad de la educación basada en los valores del Evangelio es iluminar y ayudar a abrir y recorrer caminos de vida.

MADRID. DEL 26 AL 28 DE NOVIEMBRE DE 2026

Más información
www.nocambiaelmundo.es

ORGANIZA PATROCINAN