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Nintendo fue fundada en 1889 por Fusajiro Yamauchi como fabricante de hanafuda, un tipo de naipes japoneses que se usan para diversos juegos de cartas. En 1882, el gobierno japonés había prohibido los juegos de apuestas “para promover una ética del trabajo”: las hanafuda, que se usaban mayoritariamente como pasatiempo, estaban entre las pocas cosas relacionadas con el juego que seguían permitidas, aunque muchos fabricantes decidieron retirarse cuando la yakuza (la mafia japonesa) se hizo con el control de los locales de juego.
Esta escasez de competencia
y de oferta en los pasatiempos benefició a la compañía en sus inicios. Además, al contrario que otras empresas que solo producían hanafuda de alta calidad (caras y difíciles de vender ya que eran de alta calidad y duraban mucho), Nintendo optó por una estrategia low cost, fabricando dos líneas paralelas de cartas: las tradicionales, de alta calidad; y las de plástico, mucho más baratas y dirigidas a un público popular.
La entrada en el mundo de los videojuegos
La nueva crisis supuso el segundo gran golpe de timón de Ninten-
do, que se enfocaría ahora en la creciente industria del entretenimiento electrónico. Después de un acuerdo con la compañía de electrónica Mitsubishi, desarrolló sus primeras consolas primitivas: la línea Color TV-Game, diseñadas para jugar en pantallas; y la exi tosa línea Game & Watch, microconsolas portátiles de bajo coste que contenían un único juego y de las cuales salieron casi 60 títulos.


Nintendo también se introdujo en el floreciente mundo de las máquinas arcade, que llenaban las salas de juego y triunfaban entre jóvenes y adultos. En 1977, el presidente Hiroshi Yamauchi recibió la recomendación de un joven de apenas 25 años que, después de haberse graduado en Artes Industriales, había creado por su cuenta algunos juguetes que impresionaron al veterano presidente por su diseño innovador: Yamauchi decidió contratarle y encargarle el diseño de un videojuego para arcade. Aquel joven era Shigeru Miyamoto, uno de los hombres más importantes de la historia de Nintendo por ser el padre de tres de las grandes franquicias de la empresa: Donkey Kong, Mario Bros y The Legend of Zelda.
- Color TV-Game (1977–1983)
- Game & Watch (1980–1995)
- Nintendo Entertainment System (NES) / Family Computer (Famicom) (1983–1995 / 1983–2003)
- Game Boy (1989–2003)
- Super Nintendo Entertainment System (SNES) / Super Famicom (1990–2003)
- Virtual Boy (1995–1996)
- Nintendo 64 (1996–2003)
- Game Boy Color (1998–2004)
- Nintendo GameCube (2001–2008)
- Game Boy Advance (2001–2008)
- Nintendo DS (2004–2006)
- Wii (2006–2012)
- Nintendo DSi (2008–¿?)
- Nintendo 3DS (2011–2013)
- Wii U (2012–2017)
- Nintendo Switch (2017–2025)
- Nintendo Switch 2 (2025–actualidad)

En primer lugar, Nintendo ha optado por un modelo de innovación centrado en la experiencia del usuario más que en la potencia técnica. Mientras otras empresas compiten por ofrecer gráficos realistas y hardware de alto rendimiento, Nintendo se ha enfocado en redefinir la forma en que se juega.

En segundo lugar, la compañía ha construido un catálogo de propiedades intelectuales con alto nivel de reconocimiento cultural. Franquicias como Super Mario, Pokémon y The Legend of Zelda no solo han mantenido su presencia, sino que se han actualizado constantemente mediante nuevas entregas, remasterizaciones, contenido transmedia.


Finalmente, Nintendo ha logrado equilibrar tradición y modernidad. Aun cuando preserva mecánicas clásicas en sus juegos, introduce mejoras graduales que permiten que públicos nuevos se adapten sin perder la esencia de la experiencia original. Esta capacidad de adaptación sostenida ha evitado que la marca quede relegada a la nostalgia y, por el contrario, la ha posicionado como un referente vigente en ventas, presencia mediática y participación cultural.


Hablar de Nintendo no es hablar solo de consolas y botones, sino de cómo una empresa japonesa logró convertirse en un símbolo universal de diversión, nostalgia y convivencia. Sus personajes han trascendido la pantalla para formar parte de nuestra vida cotidiana: hay personas que quizá no sepan quién es el presidente de su país, pero sí reconocen a Mario, Pikachu o Link sin dudarlo. Ese nivel de presencia cultural lo tienen muy pocas marcas en el mundo.
En un mundo donde muchas empresas intentan destacar con gráficos hiperrealistas o historias complejas, Nintendo sigue apostando por lo esencial: la imaginación, la alegría y los momentos compartidos. Tal vez por eso, más que una compañía, se ha convertido en un recuerdo vivo para millones de personas. Y lo mejor es que cada nueva consola, cada nuevo juego y cada nuevo fan vuelve a demostrar que aún le queda mucha vida extra por delante.

El juego que salvó los videojuegos
Después del crash de la industria en 1983, Mario llegó al rescate. Con sus mundos secretos, tubos y hongos gigantes, redefinió lo que significa un videojuego. Literalmente resucitó la industria.
El juego perfecto (según Metacritic)
Este título es considerado uno de los mejores juegos de todos los tiempos. Introdujo el sistema de Z-Targeting, mundos abiertos en 3D y una historia que te hacía llorar y gritar de emoción a los 10 años.


De capturar un Rattata pasamos a una franquicia de películas, cartas, series, funkos, ropa y hasta parques temáticos. Nintendo no solo hizo un juego, creó una religión.
¿Qué haces si tienes muchos personajes icónicos?
Los haces pelear. Smash juntó a Mario, Pikachu y Link en un escenario… y cambió para siempre las fiestas con amigos.
La Game Boy fue un éxito gracias a Tetris. Se estima que más gente jugó Tetris que vio el final de Titanic. Literalmente lo jugaba tu primo, tu mamá y tu maestro.



En un ecosistema tecnológico dominado frecuentemente por la carrera armamentística del procesamiento gráfico y los teraflops, Nintendo ha consolidado una posición singular: la renuncia a la potencia bruta en favor de la mecánica lúdica. Esta no es una estrategia reactiva, sino la manifestación de una filosofía corporativa que ha perdurado desde su fundación en Kioto en 1889.


En el terreno del software, la compañía ha trascendido la creación de productos para gestar iconos culturales. Franquicias como Super Mario Bros. y The Legend of Zelda no se sostienen únicamente por la nostalgia, sino por una excelencia de diseño (game design) que prioriza la interacción y el descubrimiento. Shigeru Miyamoto no solo estableció géneros; estableció un lenguaje universal de control y recompensa que sigue vigente décadas después.
La conclusión es evidente: mientras la industria persigue el fotorrealismo, Nintendo persigue la permanencia. Su visión no radica en ser el centro multimedia del hogar, sino en ofrecer una experiencia de usuario intrínsecamente satisfactoria. Al final, la tecnología se vuelve obsoleta; la capacidad de evocar asombro y diversión, no. Nintendo permanece relevante porque entiende que el videojuego, en su esencia más pura, es un juguete sofisticado capaz de unir generaciones.
