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Revista Energy21 Julio 2026

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Contratos mixtos

reactivan inversión

Autoconsumo solar, una decisión financiera

Renovables bajo presión

Conectar la transición

México ya no discute si debe acelerar su transición energética, sino cómo hacer que ocurra en la vida real. La pregunta dejó de estar solo en la generación y ahora pasa por la conexión: conectar proyectos con red, inversión con certidumbre, renovables con baterías, empresas con soluciones en sitio y nuevas tecnologías con necesidades industriales concretas.

Esta edición de Energy21 mira ese momento de ejecución. El plan renovable abre una ruta ambiciosa hacia 2030; los contratos mixtos vuelven a poner capital privado sobre la mesa; los sistemas BESS ganan relevancia para dar estabilidad; el autoconsumo solar se vuelve una decisión financiera para empresas, y el hidrógeno verde empieza a perfilar una nueva conversación industrial.

El desafío no es menor, pero tampoco es inmóvil. Hay proyectos, empresas, tecnología y demanda. Lo que sigue es ordenar capacidades, acelerar decisiones y construir la infraestructura que permita que la energía limpia no se quede en el papel, sino que llegue a la red, a las plantas, a los techos y a las operaciones que ya están cambiando.

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Energy21, Revista Julio 2026. Editor

Responsable: Osiel Isaías Cruz Pacheco. Domicilio de la Publicación: Luz  Saviñon N° 1707 Col. Narvarte, C.P. 03020, Benito Juárez, Ciudad de México, Tels. (55)5682 3989, 2455 3775 y 5536 9960 e-mail: mgarcia@energy21.mx, Fecha de publicación Julio 2026.

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS.

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Renovables bajo presión

México plantea una expansión limpia hacia 2030, pero red, baterías y certidumbre definirán si logra cumplir sus metas.

Autoconsumo de petrolíferos a la formalidad regulatoria

Por: Alicia Zazueta

Contratos mixtos reactivan inversión

El nuevo esquema atrae capital privado, aunque con menos márgenes.

El aliado estratégico que impulsa las energías renovables

Los BESS almacenan energía y fortalecen la operación de empresas.

Autoconsumo solar, una decisión financiera

Solea impulsa solar y baterías para comercios e industrias.

La eficiencia que México aún no detona

Cogeneración ofrece energía firme y menores costos.

Economía conectada exige estabilidad

Por: José Alberto Llavot

Financiar la transición

Plataforma País ordena inversión climática.

CFE Fibra E pagará 856 mdp

CFECapital

informó que CFE Fibra E distribuirá 856 millones de pesos a sus inversionistas, correspondientes al segundo trimestre de 2026. El pago a los tenedores de certificados se realizará el próximo 30 de junio.

La administradora detalló que la distribución acumulada en el primer semestre del año asciende a 1,312.1 millones de pesos, cifra 11% superior a los 1,178.9 millones entregados en el mismo periodo de 2025.

De acuerdo con la firma, el resultado fue impulsado por el aumento en la energía transmitida a través de la Red Nacional de Transmisión y por inversiones orientadas a ampliar su capacidad y confiabilidad.

CFECapital destacó que CFE Fibra E es el único vehículo financiero en México con exposición al segmento de transmisión eléctrica, estratégico para el Sistema Eléctrico Nacional.

Por: Redacción Energy21

AIMMGM

tiene nuevo liderazgo

La Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM) eligió a Raúl García Reimbert como presidente nacional para el periodo 2026-2028, tras concluir el proceso de votación electrónica para renovar su Consejo Directivo Nacional.

García Reimbert encabezó la planilla “Minería por México”, ganadora de la contienda interna en la que participaron tres propuestas. Su equipo estará integrado por vicepresidencias administrativas, técnicas, educativas, de sostenibilidad y de relación con gobierno, además de secretaría, tesorería y coordinaciones regionales.

El actual presidente, Rubén del Pozo Mendoza, reconoció la participación de las planillas, destacó la transparencia del proceso y llamó a la unidad del gremio. La votación se realizó del 17 al 24 de junio de 2026.

Por: Redacción Energy21

Vemo acelera carga en NL

Vemoinauguró sus primeras grandes electrolineras públicas en Nuevo León, como parte de una inversión de 825 millones de pesos prevista para 2026 en el estado.

Los centros de recarga rápida se ubican en San Pedro Garza García y Monterrey. En conjunto suman 74 conectores, igual número de cajones dedicados y 4,440 kW de capacidad instalada. La estación de Vasconcelos incorporará siete baterías BESS para reforzar la resiliencia energética.

La compañía también abrió un taller especializado en vehículos eléctricos, certificado por armadoras, con capacidad para atender hasta 1,500 unidades al mes.

Vemo prevé desplegar 1,000 vehículos eléctricos adicionales mediante Vemo Impulso y generar 350 empleos directos e indirectos. Actualmente, su red opera 1,960 conectores en 18 estados y procesa más de 110,000 recargas mensuales.

Por: Redacción Energy21

Grupo México y BlackRock crean gigante

La Comisión Europea autorizó la creación de una nueva plataforma energética controlada por Grupo México y Global Infrastructure Management (GIP), firma de infraestructura de BlackRock, mediante la adquisición compartida de Saavi Energía y CIEM.

La operación permitirá conformar uno de los mayores grupos privados de generación eléctrica en México, con 4,510 MW de capacidad instalada distribuidos en 14 centrales. Grupo México tendrá 70% de participación y GIP conservará el 30% restante.

La plataforma también cuenta con una cartera de proyectos cercana a 5,000 MW, lo que abre espacio para ampliar su capacidad en los próximos años.

La autoridad europea revisó la transacción bajo un procedimiento simplificado y concluyó que no genera riesgos de competencia en el Espacio Económico Europeo. Con ello, Grupo México fortalece su presencia en generación eléctrica

Por: Redacción Energy21

Carga rápida, reto eléctrico

Go Energy inauguró en la Ciudad de México una estación de carga ultra rápida desarrollada con Huawei Digital Power y DiDi Volt, como parte de una alianza para acelerar la adopción de autos eléctricos.

El sitio opera con tecnología Huawei FusionCharge, ocho conectores y potencia de hasta 240 kW en corriente directa, lo que permite cargas menores a 30 minutos, según la capacidad del vehículo.

Go Energy opera nueve estaciones en el centro y sureste del país, tiene 15 más en construcción y proyecta sumar 35 estaciones por año hacia 2030, hasta alcanzar entre 100 y 150 puntos.

La empresa mantendrá sus estaciones abiertas al público, aunque reconoce que entre 70 y 80% de sus usuarios actuales son flotilleros. La alianza con DiDi Volt aporta demanda y confianza para escalar la red.

We Build

apuesta por gasolineras

We Build desarrolla DEPASO Marqués, proyecto con el que incursiona en el sector gasolinero mediante una estación Mobil y un corredor comercial en Circuito Universidades, Querétaro.

Por: Redacción Energy21

En entrevista con Energy21, Federico Castillo, director jurídico, y Armando Bucio, cofundador y director comercial, explicaron que la firma cuenta con más de 550 inversionistas y ha participado en proyectos con valor acumulado superior a 1,000 millones de pesos.

El modelo permite invertir desde 703,274 pesos, con rendimiento anual de 8.50%, respaldado por rentas comerciales y venta de combustible. “¿De dónde sale el rendimiento? De la renta de los locales comerciales y de la venta por litro de la gasolinera”, explicó Castillo.

La empresa estructura sus proyectos mediante sociedades y fideicomisos administrados por instituciones financieras, lo que separa los activos del patrimonio de la desarrolladora y da trazabilidad a los recursos.

Por: Redacción Energy21

Convenio impulsa cumplimiento gasolinero

La Secretaría de Desarrollo Energético de Tamaulipas (SEDENER) firmó un convenio de colaboración con eServices para promover capacitación, difusión y conocimiento del marco regulatorio aplicable al sector gasolinero en la entidad.

El acuerdo, realizado el 13 de julio, fue encabezado por Walter Julián Ángel, titular de SEDENER, quien destacó la importancia de generar alianzas entre sector público y privado para fortalecer el cumplimiento normativo y el desarrollo ordenado de la actividad energética.

Por parte de eServices participaron Alicia Zazueta Payán, directora general, y el empresario Ángel Noé Amador Vargas, quienes reconocieron la apertura del gobierno estatal para impulsar iniciativas de capacitación.

El convenio busca fortalecer capacidades del sector gasolinero, fomentar mejores prácticas y consolidar una cultura de cumplimiento regulatorio en beneficio de empresas y consumidores.

Por: Redacción Energy21

OpportunItaly abre ruta energética en México

LaAgencia ICE impulsa en México OpportunItaly, un programa de aceleración empresarial que busca vincular a operadores mexicanos con empresas italianas especializadas en energías renovables.

La iniciativa, promovida junto con el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Italia, forma parte de una estrategia global que reconoce a México como uno de los 20 mercados objetivo para el país europeo.

La plataforma funciona como un hub digital de business matching, con acceso a proveedores italianos en sectores como biogás, energía fotovoltaica y eólica. A través de OpportunItaly Buyers Club, los operadores mexicanos pueden consultar análisis de mercado, contenidos especializados y establecer contacto con empresas del Made in Italy.

La Agencia ICE señaló que esta iniciativa busca fortalecer alianzas industriales de largo plazo y dar continuidad a la presencia italiana en el sector renovable mexicano.

Por: Redacción Energy21

Energía confiable, nueva prioridad

La digitalización de redes puede mejorar la continuidad energética y reducir retrasos en proyectos.

América Latina ya logró uno de sus mayores avances energéticos: llevar electricidad a más de 98% de la población. El reto ahora es distinto. Ya no basta con tener acceso al suministro; las industrias necesitan energía continua, estable y capaz de acompañar la electrificación de procesos, transporte y ciudades.

Así lo plantea el estudio Perspectivas Industriales, elaborado por Siemens en cooperación con Latinometrics, que identifica a la confiabilidad energética como uno de los desafíos estratégicos para la región. De acuerdo con el documento, la Agencia Internacional de la Energía proyecta que la demanda eléctrica regional crecerá entre 90% y 180% hacia

2050, impulsada por la electrificación industrial, el transporte y los sistemas urbanos.

Del acceso a la continuidad

La electrificación masiva marcó buena parte del siglo XX. Hoy, el punto crítico está en la capacidad de operar sin interrupciones, absorber nuevas cargas y mantener estabilidad en un entorno con más energías renovables, movilidad eléctrica y demanda digital.

El estudio señala que mejorar la confiabilidad energética podría liberar 14,500 millones de dólares anuales en valor económico para América Latina, equivalentes a unos 23 dólares por habitante. El dato refleja una oportunidad técnica, pero también productiva: menos interrupciones significan más continuidad operativa, mayor atracción de inversión y mejores condiciones para cadenas de valor más sofisticadas.

Las brechas, sin embargo, no son iguales en toda la región. En países como Ecuador y Paraguay, algunos sectores industria-

76% de las organizaciones energéticas planea aumentar inversión en integración de datos.

les registran tasas de interrupción superiores a 70%. En Ecuador, la sequía de 2024 evidenció la vulnerabilidad de una matriz dependiente de la generación hidroeléctrica, con pérdidas cercanas a 12 millones de dólares por cada hora de apagón.

México aparece en una posición más favorable. En sectores como manufactura y comercio minorista, el estudio destaca que el país exhibe niveles de desempeño superiores a la mayoría de América Latina e incluso a economías avanzadas como Estados Unidos, con menos de 30% de las organizaciones reportando intermitencias eléctricas. Para Siemens y Latinometrics, esto configura un entorno favorable para mejoras focalizadas en infraestructura y resiliencia.

Redes más inteligentes

El documento plantea que el paradigma de “instalar y olvidar” quedó rebasado. Cons-

truir infraestructura física sobredimensionada para cubrir picos poco frecuentes puede generar sistemas costosos y subutilizados. Frente a ello, la siguiente etapa apunta a redes eléctricas inteligentes, basadas en datos, interoperabilidad, digitalización y gestión activa de la demanda.

El Infrastructure Transition Monitor 2025 de Siemens señala que 76% de las organizaciones energéticas planea incrementar inversiones en integración de datos, mientras 72% de los ejecutivos prevé que la inteligencia artificial transformará sus operaciones en los próximos tres años. En esa ruta, los operadores dejan de ser controladores pasivos para convertirse en coordinadores de ecosistemas distribuidos.

La integración regional también aparece como una oportunidad pendiente. Actualmente solo 2% de la electricidad generada en Sudamérica se intercambia entre países. Una mayor interconexión, de acuerdo con estimaciones citadas por el estudio, podría generar ahorros anuales de hasta 2,000 millones de dólares al aprovechar la complementariedad de recursos renovables entre distintas zonas geográficas.

El análisis ubica a la digitalización como una palanca de corto plazo. Las tecnologías digitales pueden reducir 30% los ciclos de planificación y 25% los retrasos en proyectos. Gemelos digitales, inteligencia artificial y plataformas interoperables permiten anticipar fallas, optimizar activos, integrar renovables y gestionar mejor el consumo. Para América Latina, la confiabilidad ya no es solo un atributo técnico: es una condición para competir, atraer inversión y sostener la transición energética.

14,500 mdd anuales podría liberar América Latina al mejorar la confiabilidad energética.

Mapa de la transición

México proyecta 32,475 MW nuevos hacia 2030; renovables,

■ La meta de expansión

32,475 MW

Nueva capacidad eléctrica hacia 2030.

22,376 MW

Corresponderán a tecnologías renovables, equivalentes al 70% de la nueva capacidad.

■ Tecnologías que lideran

◗ Solar fotovoltaica: 12,304 MW

◗ Eólica: 6,860 MW

◗ Ciclo combinado: 9,979 MW

◗ Otras: cogeneración, geotermia, hidroeléctrica, termosolar, bioenergía e hidrógeno verde.

La solar encabezará el despliegue, aunque el ciclo combinado mantiene un peso relevante en la expansión eléctrica.

transición eléctrica a 2030

ables, CFE, transmisión y baterías marcarán el ritmo del plan.

■ ¿Quién tendrá el cont rol?

36.6%

CFE con recursos propios

42.6%

Esquema mixto CFE-privados

20.8%

Privados independientes

La expansión tendrá mayoría estatal, con participación privada principalmente bajo esquema mixto.

■ Meta limpia

38%

Generación limpia para 2030.

El objetivo busca elevar la participación de fuentes limpias en la matriz eléctrica nacional.

■ ¿Qué puede frenar el plan?

Transmisión

Red saturada y rezago en infraestructura.

Almacenamiento

Necesidad de baterías para respaldar solar y eólica.

Regulación

Certidumbre para contratos mixtos e inversión privada.

El avance renovable dependerá no solo de sumar capacidad, sino de fortalecer la red, integrar almacenamiento y dar certeza a la inversión.

¿Es Pemex más fuerte o el sistema más frágil?

Marcial Díaz Ibarra marcial.diaz.ibarra@gmail.com

Socio Director | QUA Energy Consultores, S.C.

En materia energética, las cifras rara vez mienten; lo que cambia es su lectura. La caída en las importaciones privadas de gasolinas y diésel a niveles no vistos desde la pandemia puede parecer un ajuste comercial, pero abre una pregunta mayor: ¿estamos frente a una nueva configuración del mercado o un proceso de concentración que terminará debilitando la seguridad energética del país?

México es de los mercados de combustibles más importantes de América Latina. Con un consumo cercano a los 216 millones de litros diarios y 14,235 permisos vigentes, el negocio sigue siendo atractivo, pero las condiciones cambiaron para participar en él.

La rentabilidad ya no depende únicamente de la eficiencia operativa. Hoy, exige navegar un marco regulatorio cada vez más complejo, absorber altos costos de cumplimiento y de operar bajo reglas que con frecuencia cambian antes de que las inversiones maduren. El resultado se observa en las decisiones empresariales: importar menos también envía un mensaje.

Las inversiones en infraestructura energética — terminales de almacenamiento, instalaciones portuarias, sistemas logísticos y transporte especializado— requieren recuperar capital en 10 o 20 años. Ningún inversionista compromete recursos cuando la mayor incertidumbre no es el mercado, sino la regulación.

Fortalecer a Pemex no debe implicar desplazar a privados: la competencia genera eficiencia; reducir opciones, en cambio, limita al mercado. La empresa estatal ha recuperado participación con una política comercial más agresiva y mayor presencia importadora.

Pemex concentra el 61.9% del mercado, mientras que el resto se reparte entre Mobil (4.9%), G500 (3.4%) y

más de 270 marcas que juntas apenas alcanzan el 29.8%. Sin embargo, una mayor concentración del abastecimiento bajo un solo jugador no necesariamente se traduce en un sistema más sólido.

Los sistemas energéticos más robustos del mundo tienen una característica común: diversifican riesgos, proveedores, infraestructura y fuentes de suministro. Depender de un solo actor incrementa la vulnerabilidad ante contingencias operativas, financieras o logísticas. La resiliencia de un mercado no está en el tamaño de su principal empresa, sino en la capacidad del sistema para responder cuando alguno de sus participantes enfrenta dificultades.

La discusión tampoco debe centrarse en la calidad de los combustibles, pues las especificaciones técnicas seguirán siendo las mismas independientemente del origen del producto. El verdadero impacto aparecerá en otros frentes:

A) menor inversión privada, asfixia de la innovación comercial,

B) estancamiento en la expansión de infraestructura y

C) reducción gradual en la competencia por ofrecer mejores servicios al consumidor.

El mayor riesgo no es que Pemex tenga una posición dominante, sino en que el mercado deje de ser atractivo para que nuevos inversionistas. Si los privados dejan de construir terminales, almacenar inventarios o importar combustibles, el impacto no se verá de inmediato en las estaciones de servicio; aparece años después, cuando el país requiera infraestructura que nunca desarrolló.

La política energética no debe verse como elección Estado o mercado. México necesita ambos. Requiere una empresa pública fuerte, financieramente sana y competitiva, pero también inversión privada para complementar la infraestructura que el Estado difícilmente podrá financiar solo. La fortaleza del sistema no depende de quién controla el mercado, sino de contar con suficientes participantes capaces de garantizar el suministro bajo cualquier circunstancia.

En energía, la competencia no es un lujo ideológico: es un mecanismo de seguridad nacional.

Si México aspira a construir un sistema energético resiliente para las próximas décadas, la discusión ya no debe centrarse en quién importa más combustible, sino en cómo recuperar la confianza para que se vuelva a invertir en el país. Porque cuando la competencia desaparece, lo que está en riesgo no es únicamente un modelo de negocio; está en juego la seguridad energética de México.

La competencia no es un lujo ideológico: es un mecanismo para fortalecer la seguridad energética del país.

Se ha consolidado como una figura experta en el sector gasolinero gracias a sus más de 23 años de experiencia. Es socia fundadora y CEO de Equipos y Servicios Industriales Generales S.A. de C.V. (eServices).

DAutoconsumo de petrolíferos a la formalidad regulatoria

urante años, el despacho para autoconsumo de combustibles operó en México bajo un manto de ambigüedad regulatoria. Empresas de transporte, industria y de logística instalaron patios de diésel y gasolina para abastecer sus propias flotillas, muchas veces amparados únicamente en permisos municipales de protección civil, como era la regulación anterior.

Del permiso PEMEX al marco integral vigente

La trazabilidad de esta figura se remonta a las licencias “J” que PEMEX otorgaba desde la década de 1990. Con la Reforma Energética de 2013 y la Ley de Hidrocarburos de 2014, la autoridad exigió que quienes contaran con instalaciones de autoconsumo tramitaran un permiso de Almacenamiento para Usos Propios. Un año después, mediante el Acuerdo A/055/2015, la CRE reclasificó esta actividad como Expendio en modalidad de Estación de Servicio para Autoconsumo, equiparándola para efectos regulatorios con el expendio al público.

Hoy, tras la Reforma Energética de 2025 y la nueva Ley del Sector Hidrocarburos (LSH), el despacho para autoconsumo de petrolíferos constituye una actividad permisionada de manera independiente, a cargo de la Comisión Nacional de Energía (artículo 76, fracción II, inciso b). El Reglamento de la Ley es contundente en su artículo 140: se requiere un permiso específico por sistema, ubicación y capacidad, y estos permisos no se otorgan para infraestructura compartida con terceros.

Las líneas rojas que no deben cruzarse

El régimen jurídico establece prohibiciones claras para los permisionarios de autoconsumo:

n No pueden vender, ceder, traspasar o transferir petrolíferos a terceros.

n No pueden emitir facturas por concepto de venta de combustible. n Deben reportar semestralmente cualquier solicitud de compra recibida, junto con la razón social del solicitante. El incumplimiento no es menor. El artículo 87 del Reglamento contempla sanciones económicas que van de 1.9 mdp hasta 116 mdp por operar sin el permiso correspondiente (artículo 121, fracciones I, inciso k, y II, inciso i, de la LSH). El artículo 88, por su parte, extiende la responsabilidad a quienes compren combustible a un permisionario no autorizado.

Un ecosistema regulatorio, no un solo trámite

Obtener y mantener vigente este permiso implica coordinarse con múltiples autoridades y cumplir con distintas obligaciones periódicas para mantener una instalación en línea con la normatividad vigente.

n Autoridades municipales y estatales: para uso de suelo, impacto urbano y factibilidad, etc.

n CNE: (antes CRE), para el título de permiso.

n ASEA: en materia de seguridad operativa, industrial y ambiental, con temas como análisis de riesgo, Impacto Ambiental, SASISOPA, entre otros.

n SAT: Para los controles volumétricos obligatorios; aplican cuando se manejan volúmenes iguales o superiores a 75,714 litros mensuales, incluso sin permiso de la Comisión, y en cualquier volumen cuando ya se cuenta con un título de permiso vigente.

n SENER: Con la regularización de la Manifestación de Impacto Social. A esto se suman obligaciones recurrentes: pólizas de responsabilidad civil, calibración de tanques, dictámenes anuales de calidad, Cédula de Operación Anual, reportes diarios en el portal OPE-CNE, etc.

El costo de operar sin regularizar

Los operativos recientes de fiscalización con aseguramientos de cientos de miles de litros de combustible vinculados a patios irregulares confirman que la autoridad ya no distingue entre “autoconsumo informal” y huachicol fiscal para efectos de intervención.

Conclusión

Los patios de autoconsumo de petrolíferos se han convertido en instrumentos esenciales para empresas que requieren grandes volúmenes de combustible, ya que permiten ahorro en costos y mayor control logístico. Sin embargo, el contexto regulatorio y fiscal actual exige profesionalismo, cumplimiento estricto y tecnología avanzada para prevenir sanciones y asegurar la continuidad operativa.

La clave está en transformar la gestión del autoconsumo en una ventaja competitiva, adoptando prácticas preventivas, certificaciones rigurosas y herramientas digitales que permitan cumplir con todas las obligaciones legales de manera consistente y transparente.

1.9 a 116 mdp pueden alcanzar las sanciones por operar patios de autoconsumo sin el permiso correspondiente.

Renovables bajo presión

México plantea una expansión limpia hacia 2030, pero red, baterías y certidumbre definirán si logra cumplir sus metas.

El Gobierno mexicano anunció un ambicioso plan de energías renovables con inversiones por 739,000 millones de pesos que promete transformar de forma definitiva la matriz de generación eléctrica hacia el año 2030, pero la deficiente infraestructura de transmisión, la regulación y la hegemonía de la CFE en el mercado, ponen en vilo la viabilidad de este plan, señalan expertos.

El plan de la Secretaría de Energía (SENER) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), proyecta la incorporación de 32,475 megawatts (MW) de capacidad nueva total, de los cuales el 70%, equivalente a 22,376 MW, corresponderá a tecnologías renovables. Este viraje institucional busca elevar la generación limpia del país de los actuales 354 millones de MWh a 410 millones de MWh para el final de la década.

Sin embargo, los expertos del sector reciben las metas con una mezcla de optimismo y cautela, advirtiendo que el éxito de esta transición depende de resolver graves rezagos en infraestructura de transmisión, asimilar las recientes modificaciones regulatorias y, sobre todo, dotar de certidumbre real a los esquemas de inversión mixta que sostienen el andamiaje financiero del proyecto.

La CFE mantiene el timón

La tecnología fotovoltaica liderará el despliegue con 12,304 MW proyectados, seguida por el ciclo combinado con 9, 979 MW y la energía eólica con 6,860 MW. El resto de la nueva capacidad se distribuye en cogeneración eficiente, geotermia, hidroeléctrica, termosolar, combustión interna, bioenergía, e hidrógeno verde.

739,000

mdp se destinarán a nueva generación eléctrica, bajo un modelo con fuerte control estatal.

El modelo económico plantea un cambio profundo en las reglas del juego. De los 32,000 MW que se añadirán, el 79.2% de la capacidad operativa queda bajo la tutela del Estado mexicano. Específicamente, la CFE aporta el 36.6% a través de recursos propios correspondientes a 11,896 MW, y un 42.6% mediante el nuevo “Esquema Mixto” en coparticipación con privados por 13, 830 MW.

Las empresas particulares, operando de forma estrictamente independiente, retienen únicamente el 20.8% del pastel de expansión, equivalente a 6,750 MW. Con esta distribución, la actual administración asegura que mantendrá la prevalencia del Estado con la inyección del 61% de la energía eléctrica total al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) para el año 2030.

La meta del 38% ¿Incumplimiento en puerta?

Por otro lado, la SENER fija la meta de que el 38% de la energía generada deberá provenir de fuentes limpias y renovables en 2030, dejando el 62% restante a la generación fósil. Este compromiso busca alinear al país con las metas ambientales del Acuerdo de París y evitar la emisión de 69 millones de toneladas anuales de CO2 equivalente.

Para Carlos Flores, experto del sector eléctrico, el planteamiento de la actual administración representa “una desviación perfectamente positiva con respecto al gobierno de López Obrador”, y celebra que la presidenta muestre un cambio de visión en la materia.

32,475

MW de capacidad nueva proyecta el plan; 70% corresponderá a tecnologías renovables.

No obstante, el analista enciende las alertas sobre la metodología de medición. “El lado negativo es ver cómo van a calcular el cumplimiento de esa meta. Si van a usar las mismas terapias del sexenio pasado donde manipularon cifras metiendo ciclos combinados o eficiencias que no correspondían, nos estaríamos haciendo tontos”.

Para el analista, el mercado validará la meta únicamente si ese 38% proviene estrictamente de tecnologías limpias puras como la solar y la eólica.

Por su parte, Víctor Ramírez, consultor de P21, considera que fijar el objetivo en 38% es un acto de realismo político frente al rezago histórico. “El atraso que generó la gestión anterior en el sector no dejaba espacio para alcanzar el objetivo original del 45% para 2030; hablar de esa cifra habría sido un engaño”, afirma.

Ramírez otorga un voto de confianza al mecanismo de los contratos mixtos, pues la respuesta a las convocatorias es sumamente alta. De concretarse las firmas de esta ronda, el volumen de capacidad comprometido igualaría a las tres subastas eléctricas del sexenio de Peña Nieto juntas.

Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética, coincide en que la reactivación de los compromisos internacionales coloca las metas “cuesta arriba” por el factor tiempo, pero estima una probabilidad estadística del 60% al 70% de cumplimiento si se mantiene el ritmo actual de asociación público-privada.

El as bajo la manga de la CFE

Ante la imposibilidad financiera de que el Estado absorba la totalidad de las inversiones sin presionar la deuda pública, los contratos mixtos surgen como la herramienta clave de la actual administración. Margarita Pérez Miranda, presidenta del Comité Técnico Nacional de Energía e Infraestructura del IMEF, destaca que este modelo ofrece un entorno más benigno que el esquema de confrontación del sexenio pasado.

“Hoy vemos nuevas reglas más claras que dan rumbo a la inversión privada. Aunque los empresarios vengan

ahora por un contrato de servicio y no por un megaproyecto independiente, siguen siendo inversiones de largo plazo que atraen capital”, detalla la ejecutiva.

Transmisión y almacenamiento, los cuellos de botella A pesar del optimismo que despiertan los anuncios de nueva generación, el fantasma del rezago estructural planea sobre la estrategia estatal. El talón de Aquiles del plan radica en la Red Nacional de Transmisión (RNT).

“Hubo un rezago brutal en la inversión en transmisión durante la administración pasada”, acusa Severo López Mestre, especialista en el sector energético. Explica que la planificación eléctrica es exacta y se realiza a ciclos de 10 años. Al saltarse inversiones críticas en líneas de alta tensión, la red se encuentra al límite de su capacidad.

Si bien los proyectos de asignación prioritaria obligan a los desarrolladores a construir sus propias obras de interconexión y refuerzos locales, lo que encarece los costos de desarrollo, el experto señala que el Estado debe invertir con urgencia en la red troncal para desahogar nodos saturados, como el corredor de Tamaulipas hacia la zona de alto consumo de Monterrey.

El segundo gran reto técnico es el almacenamiento de energía a gran escala mediante baterías, indispensable para dar estabilidad a la intermitencia solar y eólica. Israel Hurtado enfatiza que México debe seguir la tendencia internacional, donde la adición de capacidad fotovoltaica se acompaña de manera simétrica con sistemas de almacenamiento.

Aunque las nuevas bases ya exigen almacenamiento en centrales a gran escala, la matriz requiere un empuje mucho más agresivo en este rubro”, apunta.

El laboratorio energético de Baja California

Uno de los anuncios más disruptivos es el Proyecto Oasis, ubicado en la península de Baja California, una región históricamente aislada del sistema eléctrico centralizado. El desarrollo combina una central fotovoltaica de 72 MW, un sistema de alma-

69 millones de toneladas de CO₂ anuales busca evitar la nueva meta ambiental del plan.

cenamiento de baterías de 20 MW y una planta de producción de hidrógeno verde de 20 MW que alimentará celdas de combustible de 6 MW.

Con una inversión de 164 millones de dólares y una fecha estimada de operación comercial para abril de 2028, el proyecto busca suministrar energía limpia las 24 horas del día a la zona de Mulegé, iluminar a 40,000 hogares, abastecer 120 metros cúbicos de agua para la población y evitar la emisión de más de 94,000 toneladas de CO2 al año.

Víctor Ramírez califica a Oasis como “un experimento formidable de lo que debe ser la transición energética del futuro”.

Por su parte, Israel Hurtado menciona que el proyecto tomó por sorpresa a la industria privada, la cual tiene contabilizados otros 27 proyectos de hidrógeno verde en distintas fases de desarrollo en el país y dos plantas en operación en Querétaro y San Luis Potosí. Al referirse a Oasis, apunta: “No teníamos conocimiento del proyecto, pero es una gran noticia”.

Por: MBA. Víctor Hugo

CEO y Socio Fundador de Edge Innovation, que asesora y da consultorías a empresas líderes del sector energético en México. Autor del libro: Fondo de desarrollo para los municipios fronterizos de México: Una visión de política pública que logró su implementación en el Congreso de la Unión

EUna visión a la energías renovables

l consumo mundial de energía se concentra principalmente en petróleo, gas, carbón y electricidad. De acuerdo con estudios recientes, el carbón y el petróleo representan 29% cada uno; el gas, 23%; la electricidad, 10%; la biomasa, 9%, y las fuentes derivadas del calor apenas 1%.

Los combustibles fósiles mantienen un peso dominante, especialmente en países productores como México. La extracción convencional de petróleo y gas natural implica altos costos de exploración para identificar yacimientos de hidrocarburos, gas seco o gas asociado, además de procesos de perforación en las zonas donde se ubican los campos.

Aunque este tipo de extracción puede ser menos contaminante por las tecnologías utilizadas, derrames y siniestros durante la operación pueden causar daños ambientales en ecosistemas y comunidades cercanas.

La extracción no convencional se realiza mediante fracking o fracturación hidráulica. Consiste en perforar de forma vertical y horizontal para inyectar agua a alta presión, arena y aditivos químicos que fracturan la roca y liberan gas.

Este método genera impactos ambientales relevantes: requiere grandes volúmenes de agua, produ-

ce residuos contaminados, puede provocar microsismos, afectar suelos y liberar metano. También reduce la disponibilidad hídrica, sobre todo en zonas con estrés de agua.

Importancia de las energías renovables

Tras la aprobación del Protocolo de Kioto en 1997, derivado de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, diversos países comenzaron a replantear su matriz energética para limitar emisiones de gases de efecto invernadero. En ese contexto, fuentes como solar, eólica, geotérmica, hidroeléctrica y biomasa ganaron relevancia para reducir la dependencia de combustibles fósiles y mitigar los efectos del calentamiento global.

Las energías renovables son parte clave de la transición energética y del crecimiento sostenible. Además de reducir emisiones, diversifican el suministro, fortalecen la seguridad energética y disminuyen la dependencia de importaciones de hidrocarburos. También ayudan a reducir contaminación, generar empleo, aprovechar recursos locales y bajar costos operativos de largo plazo, atrayendo inversión para descarbonizar los sistemas energéticos.

El caso de México

En México, el impulso a las energías limpias se apoya en la Ley de Transición Energética de 2015 y en nuevas disposiciones de 2025 mediante la Ley de Planeación y Transición Energética. Este marco busca fomentar fuentes renovables, reducir emisiones y elevar la participación limpia a 45% en 2036 y 60% en 2050. Para ello, promueve recursos solares, eólicos, geotérmicos e hidroeléctricos, eficiencia energética, modernización industrial y herramientas como el Atlas Nacional de Zonas con Potencial Renovable.

En hidroeléctricas, la transición energética busca elevar la producción y aprovechar mejor los recursos hídricos disponibles tras periodos de sequía, como los asociados a El Niño. Esta generación puede aportar al

Las renovables diversifican el suministro, reducen emisiones y fortalecen la seguridad energética del país.

sistema eléctrico regional y reducir costos de consumo. Además, CFE avanza en fuentes limpias con dos plantas termosolares en Baja California Sur, que usan radiación solar para generar vapor y electricidad, incluso sin sol, mediante almacenamiento térmico, apoyando el abasto ante alta demanda por aire acondicionado.

Conclusiones

Uno de los principales retos de México está en construir un marco regulatorio que mejore las condiciones de inversión y reduzca riesgos para atraer más capital nacional y extranjero al sector energético. El país enfrenta redes de transmisión rezagadas, sistemas de transporte desarticulados y bajos niveles de digitalización, factores que limitan la integración, confiabilidad y flexibilidad del sistema. A ello se suman obstáculos regulatorios y financieros que retrasan proyectos.

Sin mecanismos más sólidos para mitigar riesgos, dar coherencia regulatoria y facilitar capital de largo plazo, la inversión en energías limpias e infraestructura seguirá limitada. Una alternativa está en impulsar bonos verdes, sociales y de sostenibilidad, como ya ocurre en algunos países sudamericanos.

Otro reto está en el capital humano y la preparación tecnológica. Aunque las energías renovables generan nuevos empleos, persisten brechas en educación, formación profesional y capacitación de la mano de obra para desarrollar nuevas habilidades.

Además, México enfrenta una demanda energética creciente, retos de asequibilidad y presión fiscal por subsidios. Sin reglas claras de eficiencia para aparatos y equipos eléctricos, el desperdicio de energía puede afectar el gasto de los hogares, tensar las finanzas públicas y debilitar la competitividad en un mercado norteamericano cada vez más integrado.

Ante este escenario, en 1994 México introdujo las Normas Oficiales Mexicanas en Eficiencia Energética (NOM-ENER), bajo la dirección de la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía. Dirigidas a aparatos eléctricos y equipos industriales, estas normas impulsaron mayor eficiencia, ahorro para consumidores y competitividad para productores, convirtiéndose en parte central de la estrategia energética sostenible del país.

México requiere reglas claras y capital de largo plazo para escalar energías limpias e infraestructura clave.

Contratos mixtos reactivan inversión

Los contratos mixtos en electricidad marcan el regreso de la inversión privada al mercado de generación en México, aunque con menor rentabilidad. En la primera licitación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se adjudicaron 7,411 MW de nueva capacidad a 31 desarrolladores, con inversiones estimadas por 7,400 millones de dólares.

El nuevo esquema eléctrico atrae capital privado, aunque con márgenes menores y retos de ejecución.

Por:Adrián Arias

@Adri_Telecom

Según Caraiva y Asociados, las empresas ganadoras aceptaron retornos de entre 11% y 13%, por debajo del 16% que buscaba parte del mercado. El resultado reactiva la inversión privada en generación a gran escala, pero inaugura una nueva etapa en la que pesan más la certidumbre contractual, la CFE como compradora de energía y la estabilidad de largo plazo que los rendimientos extraordinarios.

Ramsés Pech, experto de la consultoría, explica que el programa superó las expectativas iniciales. La convocatoria alcanzó una cobertura de 114% frente a la meta original de 6,500 MW y adjudicó 37 proyectos a empresas como Thermion Energy, Oak Creek, Fisterra Energy y Terralia Energía, entre otras. Además, atrajo a 80 empresas, que presentaron 244 propuestas.

Para el experto, el resultado confirma el interés por participar en el mercado eléctrico mexi-

7,411

MW y 31 desarrolladores, es la nueva capacidad de generación eléctrica adjudicada por la CFE en 37 proyectos.

7,400

millones de dólares en inversión privada detonarían estos contratos.

cano, aunque bajo nuevas condiciones. Las propuestas con retornos de 16% quedaron fuera del proceso, mientras que el respaldo de la CFE parece compensar parte del riesgo regulatorio acumulado en años recientes.

Los proyectos tardarán en concretarse José Buganza Debernardi, director general de Enegence, considera que el regreso de la inversión privada responde a una necesidad estructural del sistema eléctrico mexicano. “Hoy el gobierno está haciendo otro cambio de política energética y se está dando cuenta que requiere energía”, afirma.

Para el especialista, el crecimiento industrial, la llegada de nuevas inversiones y el aumento de la demanda eléctrica han presionado la infraestructura existente. En ese contexto, los contratos mixtos pueden acelerar nueva capacidad de generación.

Sin embargo, advierte que la adjudicación no implica energía disponible de inmediato, pues los proyectos aún deben cerrar contratos, financiamiento, interconexión, permisos, equipos y construcción. “Yo dudo que este sexenio vea muchos de esos proyectos”, señala.

La mayor parte de la capacidad adjudicada comenzaría a materializarse entre 2027 y 2030, de acuerdo con José Buganza, debido a los tiempos de desarrollo de proyectos de generación a gran escala y a la necesidad de reforzar la red eléctrica. Caraiva y Asociados identifica retos pendientes: formalizar los Contratos de Inversión Mixta, constituir fideicomisos, obtener permisos ambientales, realizar estudios de interconexión ante el Cenace y

Ramsés Pech, especialista de Caraiva y Asociados

cerrar el financiamiento de cada proyecto.

Mejores condiciones

Víctor Mejía, director comercial de Energía Real, considera que los contratos ofrecen condiciones para atraer capital. “Son proyectos bien estructurados, con reglas claras y con una contraparte sólida”, afirma.

Desde su perspectiva, que la CFE compre hasta 70% de la energía producida reduce riesgos comerciales, da certidumbre de ingresos y fortalece la bancabilidad, clave para obtener financiamiento competitivo.

Otro elemento que comienza a redefinir el mercado es el almacenamiento. Los proyectos adjudicados incorporan sistemas de baterías para fortalecer la confiabilidad del suministro y mejorar la estabilidad de la red, una tecnología que los especialistas consideran indispensable para acompañar el crecimiento de la generación renovable en los próximos años.

Con los contratos mixtos la inversión privada vuelve a participar en el desarrollo eléctrico del país, en donde la CFE conserva un papel central y los inversionistas aceptan márgenes más moderados a cambio de regresar a un mercado que vuelve a demandar capacidad.

Eólica recupera impulso

Con 7,812 MW instalados, la industria eólica espera retomar proyectos de gran escala tras años de incertidumbre.

Luego de varios años de dificultad para desarrollar nuevos proyectos renovables, la industria eólica comienza a ver un cambio en el clima de inversión. Para Vestas, fabricante danés de aerogeneradores, las convocatorias impulsadas por el gobierno federal ofrecen mayor certidumbre y abren espacio para reactivar proyectos que estaban detenidos.

“Hay reglas de juego. Son mejorables, sí, pero hay reglas de juego que antes no había”, afirma Mehdi Hadbi, Country Head de Vestas en México, al referirse al nuevo esquema de participación para proyectos privados y mixtos.

El directivo considera que el cambio no está en la aparición de proyectos nuevos, sino en la existencia de un marco para concretarlos. “Proyectos hay desde hace tiempo”, explica.

La cartera de proyectos es considerable. De acuerdo con Hadbi, en la convocatoria para proyectos mix-

tos se manifestó interés por cerca de 6 o 7 GW de capacidad eólica, aunque la demanda planteada por CFE ronda entre 2.8 y 3 GW, lo que anticipa un proceso de selección entre desarrolladores.

Aunque Vestas no participa directamente, al ser fabricante e instalador de aerogeneradores, sí acompaña a clientes interesados. “Estamos hablando con varios clientes”, señala.

De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de Energía Eólica (AMDEE), actualmente operan 75 parques eólicos en 16 estados del país, con una capacidad instalada de 7,812 megawatts (MW), equivalente al 8.77% de la capacidad eléctrica instalada de México. A ello se suman 414 MW de centrales terminadas o en pruebas operativas.

En conjunto, la industria ha captado 13,900 millones de dólares en inversión y cuenta con 3,342 aerogeneradores en operación. Durante 2024, los parques eólicos generaron 19.9 terawatts-hora (TWh), volumen que representó 5.68% de la generación eléctrica nacional y permitió abastecer el consumo anual de 11.7 millones de hogares.

Además del impacto en el sistema eléctrico, la tecnología contribuye a reducir emisiones contaminantes. Según la AMDEE, la generación eólica evita la emisión de 9.22 millones de toneladas de

6 a 7

GW de interés eólico despertó la convocatoria mixta, frente a una demanda de CFE cercana a 3 GW.

dióxido de carbono (CO₂e) al año, un beneficio ambiental comparable a retirar de circulación 2.3 millones de automóviles. A nivel tecnológico, el costo nivelado de la energía eólica también mantiene una tendencia descendente, al registrar una reducción de 64% entre 2009 y 2024, lo que fortalece su competitividad frente a otras fuentes de generación.

Reducir la incertidumbre

Para Hadbi, las nuevas reglas representan un avance, aunque su eficacia deberá probarse con la ejecución de los primeros proyectos. Uno de los puntos clave serán los tiempos para obtener permisos, tema que históricamente ha generado incertidumbre entre inversionistas.

Si bien los procesos actuales buscan dar mayor certeza, advierte que la implementación permitirá detectar mejoras. “Ahora todo está sobre papel. Vamos a aprender con los proyectos”, comenta.

bajó el costo nivelado de la energía eólica entre 2009 y 2024, según datos de la AMDEE.

Mayores expectativas

Respecto al desempeño reciente de la energía eólica, Hadbi reconoce que durante el último sexenio el crecimiento fue limitado. Sin embargo, señala que la solar tampoco avanzó de forma significativa en proyectos de gran escala, pues buena parte de su expansión vino de instalaciones residenciales y generación distribuida.

Para el directivo, el problema no fue la falta de interés, sino la ausencia de condiciones para desarrollar nuevas centrales. “Antes existían las subastas, luego no había nada”, señala.

De cara a los próximos años, Hadbi considera que México volverá a desarrollar parques eólicos de gran tamaño, aunque convivirán con proyectos medianos. En ambos casos, asegura, el objetivo será mantener costos competitivos de generación eléctrica y aprovechar un mercado que vuelve a mostrar señales de dinamismo tras varios años de espera.

Mehdi Hadbi, Country Head de Vestas en México.

El aliado estratégico que impulsa las energías renovables

Los BESS almacenan energía, reducen picos de demanda y fortalecen la operación de empresas.

Por: Octavio Jiménez

In: Octavio-Jimenez-R

Las energías renovables viven un momento clave. Los avances tecnológicos han facilitado su adopción en la industria y los hogares, permitiendo un uso cada vez más constante y eficiente. Sin embargo, para maximizar su desempeño y asegurar disponibilidad, es necesario incorporar sistemas de almacenamiento en baterías, conocidos como BESS (por sus siglas en inglés de Battery Energy Storage Systems).

Aunque las renovables ofrecen beneficios económicos y ambientales, también enfrentan límites: la solar depende de la luz, la eólica del viento y la cogeneración de la disponibilidad de vapor. Por ello, almacenar energía permite usarla en periodos específicos, reducir intermitencia, disminuir riesgos operativos y limitar la dependencia de la red eléctrica.

BESS para operar sin cortes

¿En qué situaciones es recomendable utilizar los BESS? La implementación de energías limpias junto con estos sistemas es necesaria en regiones donde existen limitaciones en la red eléctrica. Por ejemplo, en zonas rurales donde el suministro es inestable o presenta altos costos, los BESS permiten regular la frecuencia y el voltaje, además de proteger equipos sensibles, lo cual es importante para el sector industrial. Asimismo, contribuyen a mejorar la eficiencia

Las baterías reducen la dependencia de la red y fortalecen la continuidad energética de las empresas.

energética, optimizar el consumo y generar ahorros a largo plazo.

Financiamiento sin CapEx

Si bien la adopción de tecnologías limpias implica una inversión relevante, la incorporación de sistemas BESS representa un costo adicional que puede convertirse en una decisión estratégica de mediano y largo plazo. Así lo explicó en entrevista con Energy21 Víctor Mejía, director Comercial de Energía Real.

“Lo más costoso para las empresas es no hacer nada, porque hoy implementar estas soluciones si lo ves como una inversión directa, te va a dar un retorno a tu dinero”, señaló.

En su modelo para BESS, Energía Real plantea una solución con cero inversiones iniciales para las empresas. La firma diseña, financia, instala y opera sistemas de almacenamiento inteligente adaptados al perfil de consumo del cliente, bajo esquemas como leasing o shared savings El objetivo es reducir picos de demanda y optimizar el uso de energía sin comprometer el CapEx de las compañías.

La vida útil de las baterías también pesa en la decisión. En el caso de los BESS, puede ser de aproximadamente 15 años, dependiendo del uso. Durante ese periodo, la empresa asume la operación y mantenimiento para extender su funcionamiento sin afectar la eficiencia.

“No tienes que preocuparte de la operación y el mantenimiento del activo, nosotros como expertos y brazo energético tuyo con el contrato firmado a un plazo de 10, 15 años, nos vamos a encargar de asegurarnos que ese activo para esas empresas tenga ese tipo de vida útil”, afirmó Mejía.

Regulación, reto pendiente

A pesar de que los BESS son un complemento clave para el desarrollo de las

El almacenamiento ayuda a que la energía limpia sea más estable, disponible y útil para la operación diaria.

energías limpias, su implementación aún enfrenta diversos retos. Uno de los principales es la falta de claridad regulatoria, lo que genera incertidumbre entre los inversionistas. A ello se suma, en algunos casos, una sobrerregulación, ya que los proyectos deben presentar Manifestaciones de Impacto Social y cumplir con requisitos diferenciados según su escala, lo que puede dificultar y ralentizar su despliegue en el país.

Los sistemas BESS se posicionan como una solución estratégica para maximizar el potencial de las energías renovables. Su capacidad para almacenar, estabilizar y optimizar el uso de la energía no solo reduce riesgos operativos, también impulsa ahorros y competitividad a largo plazo. Apostar por estas tecnologías ya no es una opción, sino una decisión clave para garantizar un futuro energético más seguro y rentable.

Autoconsumo solar, una decisión financiera

MSolea impulsa proyectos solares y baterías para que comercios e industrias gestionen mejor su energía.

ientras el plan renovable nacional enfrenta retos de transmisión, permisos, almacenamiento e inversión, parte de la transición ya ocurre en techos de empresas, naves, hoteles, gasolineras y comercios. Ahí participa Solea, firma mexicana enfocada en sistemas solares para comercio e industria, que ha instalado 22,000 paneles solares en siete años de operaciones.

El autoconsumo gana relevancia porque ayuda a reducir costos, gestionar demanda y avanzar en sostenibilidad. La regulación elevó de 500 a 700 kW el umbral de generación exenta y abre ruta a proyectos en sitio de hasta 20 MW.

Fundada en 2019, la empresa tomó mayor tracción en 2021, tras un levantamiento de capital. Desde entonces desarrolla proyectos energéticos para em-

presas. “Hoy tenemos el claro propósito de acelerar la transición hacia energías sostenibles para crear prosperidad y preservar nuestro planeta”, asegura en entrevista Jorge Islas, cofundador y codirector de Solea.

Ahorro, la puerta de entrada

La firma queretana se enfoca en el segmento CNI: comercio e industria. Atiende proyectos desde 50 kilowatts, equivalentes a unos 100 paneles solares y considera mercado meta a empresas con facturas eléctricas desde 30,000 pesos mensuales.

El ahorro sigue siendo el primer incentivo. “En la generalidad, yo pienso que el ahorro es la puerta de entrada”, reconoce Islas. Conforme avanza la conversación, también cobra relevancia la agenda ESG, sobre todo en compañías con matriz extranjera o integradas a cadenas productivas donde ya se solicitan métricas de energía renovable.

Los sectores que más adoptan estas tecnologías, según el directivo, son manufactura de alto consumo, automotriz, metalmecánica, plásticos, alimentos y bebidas, centros logísticos y distribución. También comienza a entrar el sector hotelero, impulsado por la mayor competitividad del almacenamiento.

Baterías para gestionar energía

El autoconsumo solar ya no se limita a instalar paneles. Para empresas con consumos más altos, las baterías empiezan a formar parte del diseño energético. Islas explica que, por debajo de facturas cercanas al medio millón de pesos, suele convenir más un sistema solar; mientras que en consumos superiores, especialmente desde un millón de pesos, cobra sentido combinar solar con almacenamiento.

El directivo aclara que las baterías no necesariamente dependen de un proyecto solar, sino de la estrategia de ahorro y gestión energética. La lógica consiste en usar energía solar durante el horario intermedio, cargar la batería en horario base por la noche y descargarla en horario punta.

“Estamos empezando a migrar de hablar de productos de ahorro a productos de gestión de energía. Cómo gestiono mi energía de manera inteligente”, comenta. Un sistema bien diseñado puede ayudar a administrar la demanda contratada, reducir cargos por capacidad y defender la operación ante cortes de suministro.

Jorge Islas, cofundador y codirector de Solea.
Más de 22,000 paneles solares ha instalado Solea en proyectos para comercio e industria en México.

Financiar sin operar riesgo

Una de las barreras para acelerar estos proyectos sigue siendo financiera. Muchas empresas los analizan como CapEx tradicional, lo que puede frenar la decisión por el tamaño de la inversión. Islas considera que, además del retorno de inversión, los clientes deben revisar el valor presente neto, porque la vida útil de un sistema energético puede llegar a 20 años.

En el mercado existen esquemas como los PPA, contratos de venta de energía donde el cliente no invierte de inicio y paga una tarifa vinculada a la generación solar. “Si tú no generas la energía, no pagas, porque te estoy cobrando la generación de energía, no te estoy cobrando el equipo, no es un leasing, no es un crédito”, explica.

Solea opera como EPC, es decir, firma de ingeniería, procura y construcción. “Nosotros no somos una financiera, no financiamos proyectos, sino que los construimos y los llevamos a cabo”, precisa. Para esquemas financiados, trabaja con aliados especializados.

Entre sus casos menciona a Bicicletas Mercurio, en San Luis Potosí, donde desarrolló un proyecto de venta de energía que genera ahorros cercanos a 30% promedio de la facturación eléctrica. Solea también ha trabajado para industria francesa, retail, metalmecánica, pharma, manufactura, sector energético y gasolineras, bajo PPA y de contado.

De EPC a socio energético

Solea cuenta con proyectos desde Baja California Norte hasta Mérida, con enfoque natural en el Bajío. Hacia adelante, busca mantenerse en sistemas solares y almacenamiento, pero también participar en proyectos de autoconsumo de mayor escala. Islas señala que ya observan oportunidades para instalar hasta 20 MW en sitio mediante permisos con trámite más ágil, especialmente en grandes industrias con espacio suficiente y alto consumo eléctrico.

La empresa también evoluciona hacia un modelo de socio energético. “Ya no es solo generación de energía o almacenamiento de energía, sino cuáles son los problemas que tienes en la calidad de energía y en el consumo de energía interno en tu planta en los que yo te puedo ayudar”, explica.

Para Islas, quien junto con sus socios fundadores Florian Goutte y Daniela Rubio resultó finalista de la categoría En desarrollo del EY Entrepreneur Of The Year 2026 México, emprender en energía implica vender a empresas sin historial probado. Hoy, afirma, el portafolio ayuda a generar confianza. “Cuando hablamos con clientes ya les podemos decir: te puedo llevar a ver un proyecto, fíjate toda la lista de clientes que ya tengo”.

El reconocimiento representa para Solea una validación al trabajo iniciado hace algunos años. Jorge atribuye ese avance al equipo: “Somos una empresa muy fundamentada en nuestro equipo y aspiramos a tener a las estrellas del mercado trabajando con nosotros”.

La eficiencia que México aún no detona

La cogeneración busca ganar terreno en la industria mexicana con menores costos, energía firme y confianza regulatoria.

Por: Octavio Jiménez

In: Octavio-Jimenez-R

México vive un momento clave en materia energética. Aunque las energías renovables van en aumento y la energía solar gana terreno tanto en el ámbito doméstico como industrial, existen otras alternativas limpias que aún no han sido plenamente aprovechadas y que incluso pueden ofrecer mayores beneficios. Tal es el caso de la cogeneración.

Para entender el panorama actual de esta industria, conversamos con el Ing. Daniel Salazar González, presidente de COGENERA México, A.C., quien fue recientemente reelegido para el periodo 20262028 tras una votación unánime durante la XV Asamblea General de Asociados.

De cara a esta nueva gestión, Salazar González adelantó que una de las principales estrategias será impulsar la cogene-

ración en el sector industrial. Destacó que, si bien ya existe un marco regulatorio que permite desarrollar proyectos, el reto ahora radica en recuperar la confianza del sector.

“La regulación ya está ahí, está puesta sobre la mesa y es en la que vamos a tener que trabajar en el futuro, está bien, permite hacer proyectos, y vamos ahora a la industria y lo primero que tenemos que hacer es recuperar la confianza que se perdió durante seis años, decir que sí se pueden hacer proyectos”, señaló.

Energía firme industrial

Aunque la cogeneración ha mostrado crecimiento en los últimos años, el directivo reconoció que aún hay un amplio margen de oportunidad, especialmente en industrias donde se genera vapor de forma constante. Sectores como alimentos y bebidas, químico, petroquímico, papelero, farmacéutico e incluso el hotelero podrían beneficiarse significativamente, aunque muchas veces priorizan tecnologías como paneles solares o baterías sin considerar esta alternativa. En este contexto, la combinación de cogeneración con fenómenos como el nearshoring podría representar una ventaja competitiva para las empresas en México, particularmente por el bajo costo del gas natural en el país.

a 1.10

pesos por kWh generado puede costar la energía firme producida en fábrica mediante cogeneración eficiente.

“Estamos en la región del mundo donde el gas natural es el más barato y estamos usando tecnologías para cogeneración altamente eficientes, significa que tenemos posibilidades de generar en las fábricas la energía en firme más barata del mundo o cerca de ser la más barata del mundo: 1 peso o 1.10 pesos por kWh generado, puede estar cercano a lo más barato del mundo, con una excepcional calidad de energía”, explicó.

Otro punto a favor es la viabilidad financiera de estos proyectos. De acuerdo con Salazar, las condiciones regulatorias permiten que instituciones financieras consideren atractiva la inversión en cogeneración, con periodos de recuperación que pueden oscilar entre dos y tres años, lo que representa una ventaja frente a otras tecnologías.

¿Qué es la cogeneración?

La cogeneración produce simultáneamente electricidad y energía térmica útil, como calor, vapor o refrigeración, a partir de una misma fuente primaria. Al aprovechar calor que en otros procesos se desperdicia, eleva la eficiencia energética y puede reducir costos y emisiones. En la industria, es útil cuando existe demanda constante de calor o vapor para procesos productivos.

Una ruta por detonar

Asimismo, COGENERA México busca fortalecer la profesionalización del sector a través de sus asociados. En este sentido, quienes cumplan con los estándares establecidos podrán obtener el Distintivo COGENERA, un respaldo que brinda certidumbre a inversionistas y empresas interesadas en implementar esta tecnología.

“La cogeneración siempre es una aliada estratégica para la reducción de sus costos, que los podemos ayudar a obtener el mejor costo de energía o ser tremendamente competitivo, con el costo de energía a nivel mundial”, afirmó.

En un entorno donde la eficiencia energética y la sostenibilidad son cada vez más relevantes, la cogeneración se perfila como una alternativa con alto potencial para el sector industrial en México. Su impulso no solo contribuiría a optimizar costos y mejorar la competitividad, sino también a fortalecer la transición energética del país, generar empleo y aprovechar de manera más inteligente los recursos disponibles.

Eficiencia sin deuda

La creciente demanda eléctrica, la presión por reducir costos y los compromisos de sostenibilidad colocan a la eficiencia energética en el centro de la estrategia empresarial. De acuerdo con estimaciones del sector, industria, comercio y servicios podrían ahorrar hasta 10,000 millones de dólares al año si aprovecharan su potencial para reducir el consumo.

Acciona impulsa proyectos energéticos que se pagan con ahorros y reducen el consumo empresarial.

10,000 mdd al año podrían ahorrar industria, comercio y servicios con eficiencia energética.

Aunque muchas compañías tienen oportunidades para optimizar procesos, diversos proyectos siguen detenidos por restricciones presupuestales o porque compiten con otras prioridades, como ampliaciones de capacidad, nuevas líneas de producción o expansión comercial. Ante ello, surgen esquemas de financiamiento que permiten adoptar eficiencia energética sin desembolsos iniciales.

Ricardo Velázquez Lechuga, director de Servicios Energéticos de Acciona Energía, explica en entrevista que el gasto energético de los sectores industrial, comercial y de servicios en México se ubica entre 30,000 y 50,000 millones de dólares anuales. Con base en referencias de la Agencia Internacional de Energía (AIE), entre 20% y 30% de ese consumo podría reducirse mediante mejoras operativas, modernización de equipos y sistemas de eficiencia energética.

La oportunidad es relevante para la industria, responsable de alrededor de 30% de la demanda energética nacional. Según el especialista, una reducción del consumo a gran escala no solo tendría efectos sobre los costos operativos de las empresas, sino que también contribuiría a disminuir la presión sobre la infraestructura eléctrica del país.

Los mayores márgenes de mejora suelen encontrarse en procesos que concentran gran parte del consumo energético de una planta. Sistemas de aire acondicionado y enfriamiento industrial, mo-

tores eléctricos, aire comprimido y procesos térmicos pueden representar hasta 80% o 90% de la demanda de energía de una instalación industrial.

Ricardo Velázquez Lechuga, director de Servicios Energéticos de Acciona Energía.

Dependiendo del sector, los proyectos de eficiencia energética permiten alcanzar reducciones promedio de entre 30%y 35% en el consumo total de energía, particularmente en industrias como la automotriz, alimentos y bebidas, farmacéutica, hotelería y manufactura.

Ahorros que pagan eficiencia

Acciona Energía desarrolla modelos en los que los proyectos se pagan con los ahorros generados, para reducir barreras de adopción. El esquema inicia con un diagnóstico energético; después se diseña la solución, se financian los equipos, se ejecuta la instalación y se opera el proyecto.

La inversión se recupera con una parte de los ahorros obtenidos por el cliente al reducir su consumo. Velázquez Lechuga señala que este modelo permite convertir inversiones de capital en gastos operativos, sin recurrir a financiamiento tradicional ni usar recursos propios.

Como ejemplo, Velázquez Lechuga menciona un proyecto industrial con inversión de 5 millones de dólares, que generó ahorros cercanos a 2 millones de dólares anuales. Bajo esa estructura, el cliente obtuvo beneficios económicos desde el inicio del contrato, mientras la inversión se recuperó gradualmente con una parte de los ahorros. Al finalizar el acuerdo, los activos quedaron en propiedad del usuario final. Actualmente, Acciona Energía opera más de 200 proyectos de eficiencia energética, autoconsumo y gestión de energía en distintos sectores productivos del país. Conforme crezca la demanda eléctrica y aumenten las exigencias ambientales, la eficiencia energética dejará de ser una opción complementaria para convertirse en una herramienta cada vez más relevante para reducir costos, fortalecer la competitividad y avanzar en los objetivos de descarbonización.

De 30%

a 35% puede bajar el consumo total de energía con proyectos de eficiencia empresarial.

Hidrógeno Verde El momento del

México alista proyectos de energía limpia con inversión millonaria, retos regulatorios y necesidad de más renovables.

Por: Adrián Arias

@Adri_Telecom

México se prepara para una nueva etapa en el desarrollo del hidrógeno verde, industria que puede convertirse en una extensión natural de la transición energética al aprovechar el crecimiento de las renovables, la descarbonización industrial y la sustitución gradual de combustibles fósiles.

En entrevista, Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Movilidad Sostenible, señala que el país cuenta con una cartera de alrededor de 30 proyectos vinculados con la producción de hidrógeno, con una inversión potencial cercana a 23,000 millones de dólares.

Sin embargo, la industria aún está en fase temprana. De acuerdo con datos de la industria, solo dos proyectos están en

operación: las plantas de Grupo INFRA en Querétaro y San Luis Potosí. Otros 27 avanzan en distintas etapas, desde evaluaciones ambientales y sociales hasta ingeniería y selección de tecnología.

“México empezó un poco más tarde que otros países”, explica Hurtado, al comparar el avance nacional con Chile, Estados Unidos, Canadá y Europa.

A pesar del rezago, Hurtado considera que México tiene una ventaja competitiva por el tamaño de su economía y su base industrial. Un proyecto de hidrógeno puede alcanzar mayor escala por la demanda potencial de sectores como manufactura, transporte pesado, industria química y generación eléctrica. La expectativa es que la industria acelere hacia 2030 y que, en tres años, varios proyectos entren en operación o estén cerca de hacerlo.

2

proyectos de hidrógeno verde operan actualmente en México; otros 27 se encuentran en desarrollo.

Más de 32,000 MW nuevos, incluidos 22,000 MW renovables, apuntalarán el hidrógeno verde en México.

La condición para producir hidrógeno

El desarrollo del hidrógeno verde dependerá de la expansión renovable, pues requiere electricidad limpia para separar hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis. En ese contexto, Israel Hurtado ve positivo el plan para sumar más de 22,000 MW renovables hacia 2030, dentro de una estrategia que contempla más de 32,000 MW adicionales.

Sin embargo, advierte que el reto no está solo en generar más energía, sino en fortalecer transmisión, modernizar el sistema eléctrico, digitalizar la red, impulsar redes inteligentes y ampliar el almacenamiento.

“Si queremos producir más hidrógeno verde necesitamos más energía renovable”, señala, al tiempo que destaca que México debe avanzar hacia un modelo donde generación limpia y almacenamiento funcionen de manera conjunta.

Regulación para acelerar inversiones

Uno de los factores que ha limitado el crecimiento del hidrógeno en México es la falta de una estrategia nacional específica. Hurtado explica que, mientras otros países cuentan desde hace años con hojas de ruta y políticas definidas, México apenas consolida su marco de desarrollo.

La señal positiva es que la Secretaría de Energía trabaja en una hoja de ruta del hidrógeno renovable, que podría dar certidumbre a inversionistas. La industria también dialoga con autoridades para avanzar en normas de producción, transporte, almacenamiento y uso.

El especialista señala que en la administración anterior hubo avances limitados, con algunos lineamientos, pero sin una estrategia integral. Ahora observa mayor apertura institucional, participación de CFE e interés gubernamental en incorporar al hidrógeno a la transición energética.

Almacenamiento, clave para la nueva matriz energética

Para Hurtado, el hidrógeno no debe verse como una tecnología aislada, sino como parte de un sistema energético más amplio en el que también participan las energías renovables y el almacenamiento.

México enfrenta el desafío de integrar una mayor cantidad de generación solar y eólica sin perder estabilidad en la red eléctrica. Por ello, considera necesario aumentar la capacidad de almacenamiento, siguiendo ejemplos como Estados Unidos, donde las baterías acompañan de manera creciente la expansión de la generación renovable.

La industria mexicana del hidrógeno apuesta a que los próximos años serán determinantes. Con una cartera millonaria de proyectos, nuevas políticas públicas y una mayor incorporación de energías limpias, el país busca dejar atrás la etapa de expectativa y avanzar hacia una industria capaz de competir en el mercado internacional.

Economía conectada exige estabilidad

Gerente de Preventa y Desarrollador de Negocios en Schneider Electric para México y Centroamérica.

La estabilidad eléctrica dejó de ser únicamente un asunto operativo para convertirse en un factor estratégico de competitividad. En una economía cada vez más conectada, donde industrias, hogares, plataformas digitales y servicios críticos dependen de disponibilidad energética continua, cualquier interrupción tiene efectos inmediatos sobre productividad, operación y experiencia del usuario.

La aceleración de la digitalización, el crecimiento de los centros de datos, la electrificación industrial y la expansión de dispositivos conectados están modificando la relación entre consumo eléctrico y actividad económica. Actualmente, la electricidad no solo sostiene infraestructura física; sostiene también la economía digital.

La nueva era de la electricidad

La Agencia Internacional de Energía (IEA) ha comenzado a referirse al contexto actual como la Age of Electricity, impulsada por el crecimiento de la inteligencia artificial, los centros de datos, la climatización y la electrificación de distintos sectores económicos.

De acuerdo con el organismo, el consumo global de electricidad crecerá alrededor de 3.7% en 2026, reflejando una demanda energética que avanza a mayor velocidad que el consumo total de energía.

Este comportamiento confirma un cambio estructural, donde cada vez más procesos económicos y cotidianos dependen de infraestructura eléctrica y conectividad permanente.

En este escenario, los análisis se están moviendo de saber cuánta energía será necesaria hacia qué tan

preparada está la infraestructura para sostener operaciones continuas, digitales y cada vez más sensibles a cualquier variación eléctrica.

La estabilidad eléctrica como factor de negocio

En sectores digitalizados, la estabilidad energética ya es clave para la continuidad operativa. Una variación eléctrica puede afectar transacciones, logística, servicios en nube, finanzas o procesos automatizados.

La nube, la IA, el trabajo remoto, la analítica en tiempo real y el IoT elevan la exposición de las empresas ante fallas o interrupciones.En este contexto, la calidad y continuidad eléctrica comienzan a impactar directamente productividad, reputación y capacidad operativa.

Redes eléctricas bajo mayor presión

El reto no está solo en el aumento de la demanda eléctrica, sino en la rapidez con que cambia. La IEA advierte que la digitalización, la electrificación y las nuevas cargas críticas exigen más inversión en redes capaces de atender consumos dinámicos y distribuidos. A ello se suman clima extremo, infraestructura envejecida y riesgos de ciberseguridad, factores que obligan a construir sistemas más resilientes, flexibles y adaptables.

Resiliencia energética en la economía digital

Ante este escenario, la resiliencia energética gana peso estratégico. Anticipar riesgos, monitorear infraestructura en tiempo real y mantener la continuidad operativa resulta clave cuando la disponibilidad eléctrica es indispensable.

La IEA señala que la digitalización de redes puede mejorar eficiencia, flexibilidad y respuesta ante fallas, integrando monitoreo, automatización y gestión energética. Más que un soporte operativo, la infraestructura energética comienza a consolidarse como un habilitador directo de competitividad.

La economía conectada está elevando el valor estratégico de la estabilidad eléctrica. La continuidad operativa ya no depende únicamente de capacidad instalada, sino también de resiliencia, eficiencia y capacidad de adaptación frente a una demanda cada vez más digitalizada.

En este contexto, la estabilidad eléctrica deja de percibirse como un elemento invisible para convertirse en una condición esencial del crecimiento económico. Porque, en una economía permanentemente conectada, cada segundo de disponibilidad energética cuenta.

La estabilidad eléctrica ya no es solo operación: es continuidad, reputación y competitividad para empresas.

IA para operar estaciones

Mi Chamba convierte WhatsApp en una capa operativa para empresas con personal en campo. La plataforma de software como servicio (SaaS) utiliza agentes de inteligencia artificial, llamados “María”, para automatizar tareas, dar seguimiento a procesos, ordenar evidencias y generar indicadores en logística, construcción, estaciones de servicio, hotelería y seguridad.

Agentes de IA ayudan a estaciones de servicio a ordenar tareas, evidencias y mantenimiento desde WhatsApp.

Su impacto ya se mide en operación diaria: más de 70 empresas usan la plataforma y cada mes se gestionan más de 34,000 tareas mediante flujos automatizados. Humberto Bravo, cofundador y CEO de Mi Chamba, aclara en entrevista que esas tareas no equivalen a 34,000 empleos, sino a actividades que los agentes organizan y siguen dentro de equipos que suelen iniciar con 30 a 60 colaboradores.

El caso de las estaciones de servicio es relevante por escala y complejidad. Al cierre de mayo de 2026, México registró 14,407 permisos vigentes de expendio de gasolinas y/o diésel, de acuerdo con PETROIntelligence con información de la CNE. En los primeros cinco meses se emitieron 123 permisos nuevos.

Operación con trazabilidad

En estaciones de servicio, Mi Chamba busca resolver un problema concreto: la operación diaria ocurre entre

chats, fotos, pendientes, archivos físicos, mantenimientos programados y exigencias normativas. Para una estación o cadena gasolinera, perder una evidencia, olvidar una revisión o no tener documentos listos ante una auditoría puede convertirse en riesgo operativo.

Bravo explica que la plataforma se enfoca en mantenimiento preventivo, correctivo y seguimiento normativo. Menciona procesos vinculados con ASEA y la NOM-005, que exigen revisar componentes mecánicos y operativos con cierta periodicidad. “Todo es automático y desde WhatsApp puedes acceder a todos los documentos”, afirma.

El punto de partida no es sustituir la forma en que ya trabajan las empresas, sino ordenar el canal que más usan. “Más del 90% de empresas mexicanas, incluyendo Pymes y empresas grandes, operan a través de WhatsApp”, señala Bravo. Cuando la operación crece, las tareas se pierden entre mensajes, las evidencias quedan dispersas y la dirección carece de indicadores.

La empresa fue creada por Humberto y Ricardo Flores, emprendedores que se conocieron en Georgetown University. Bravo aportó el conocimiento operativo en México y Flores la visión técnica y de producto. Más tarde se integró Gilberto Flores como CTO, lo que permitió desarrollar el primer producto y avanzar hacia una ronda de capital por 2.25 millones de dólares.

SaaS para gasolineras

El modelo SaaS facilita la adopción en gasolineras porque permite automatizar procesos sin desarrollar software propio ni cambiar de golpe la forma de trabajo. La empresa cobra por número de usuarios o por empleados que interactúan con el agente.

Para una cadena de estaciones, esto permite estandarizar mantenimientos, documentar cumplimiento, generar KPIs y

Humberto Bravo, cofundador y CEO vde Mi Chamba.

tener trazabilidad por sitio, turno o responsable. Mi Chamba se conecta con sistemas ERP, extrae folios, los envía por WhatsApp, recibe tickets o facturas y verifica si los litros presupuestados coinciden con los cargados.

La siguiente etapa está en visión computacional. Bravo explica que un trabajador podrá tomar una foto o video de un mantenimiento, limpieza o gestión de imagen, y la IA analizará si cumple con lo requerido. “El empleado no necesita esperar a que su supervisor le diga: ‘esto está bien, esto está mal’”, comenta.

Bajo este enfoque, la inteligencia artificial no sustituye la operación; la guía, verifica y documenta para que WhatsApp deje de ser solo un chat y se convierta en una herramienta de gestión.

34,000

tareas mensuales gestiona Mi Chamba mediante flujos automatizados con agentes de IA.

México tiene metas climáticas cada vez más ambiciosas, pero el reto está en convertirlas en proyectos financiables. Para Iniciativa Climática de México (ICM), una Plataforma País puede coordinar actores, ordenar prioridades y movilizar recursos públicos y privados hacia sectores estratégicos como energía, biodiversidad y desarrollo territorial.

Financiar la transición

Una Plataforma País busca articular financiamiento, proyectos y prioridades climáticas para acelerar la transición energética.

Más que reunir proyectos aislados, este mecanismo busca alinear políticas, capacidades institucionales, financiamiento e inversión bajo una visión nacional. “La acción climática no debe verse como una agenda separada del desarrollo nacional”, destacó Adrián Fernández Bremauntz, director ejecutivo de ICM.

13.6

billones de pesos requiere México para financiar el cumplimiento de su NDC climática.

De acuerdo con el especialista, la Plataforma País permitiría vincular las metas climáticas con crecimiento económico, empleo, desarrollo industrial, seguridad hídrica, infraestructura resiliente y reducción de desigualdades. También podría complementar instrumentos como los bonos soberanos sostenibles, la Taxonomía Sostenible de México y la Estrategia de Movilización de Financiamiento Sostenible.

Energía, prioridad financiera

El enfoque energético es clave. La Contribución Determinada a Nivel Nacional de México, conocida como NDC por sus siglas en inglés, fue presentada en noviembre de 2025 durante la COP30 y fija metas de reducción de emisiones hacia 2030 y 2035. Cumplirla requiere movilizar 13.6 billones de pesos en financiamiento.

En el sector eléctrico, alcanzar 45% de generación limpia para 2030 exige atraer entre 100,000 y 150,000 millones de pesos anuales en inversión privada, una cifra que no se alcanzará con los flujos actuales, de acuerdo con ICM.

Energía, biodiversidad y territorios concentran oportunidades de inversión para estimular crecimiento económico con prosperidad compartida. En materia energética, el reto está en acelerar la incorporación de energías limpias, fortalecer la red, reducir pérdidas, impulsar generación distribuida y atender emisiones de petróleo y gas.

“El sector energético es prioritario no sólo para la descarbonización, sino para la economía del país. Cumplir la NDC implica acelerar la incorporación de energías limpias, fortalecer la red, reducir pérdidas, impulsar la generación distribuida y atender emisiones de petróleo y gas”, señaló Marco Jano, subdirector de Investigación del Instituto de Desarrollo de Energía y Ambiente.

Cómo se implementa

La implementación parte de identificar sectores prioritarios, dimensionar recursos, integrar proyectos transformadores y ordenar fuentes de financiamiento. José Luis Samaniego, subsecretario de Desarrollo Sostenible y Economía Circular de Semarnat, planteó que en México la plataforma podría denominarse Módulo de Inversión Sostenible y funcionar como la “rebanada verde del Plan México”.

El sector eléctrico requiere entre 100,000 y 150,000 mdp anuales de inversión privada para alcanzar 45% de generación limpia.

Durante un taller organizado por ICM, explicó que el país cuenta con dos activos importantes para avanzar en ese proceso: la voluntad de la Secretaría de Hacienda para acompañarlo y el Plan México como marco de política industrial.

Samaniego también señaló que la NDC debe entenderse como una guía de inversión, no solo como un costo. “Creemos que puede y debe ser rentable financiera, social y ambientalmente y que el mayor riesgo económico está en en no hacer”, afirmó durante el encuentro.

Josué Tanaka, integrante del Country Platforms Hub, advirtió que no existe un modelo único de Plataforma País. “Debe estar orientada por las prioridades y el contexto de cada nación”, insistió.

A nivel internacional, alrededor de 20 países han establecido o anunciado plataformas, entre ellos Brasil, Colombia, India, Sudáfrica, Indonesia, Egipto y Vietnam. Sudáfrica movilizó más de 12,000 millones de dólares para una transición energética justa, mientras Brasil estructuró una cartera superior a 25,000 millones de dólares vinculada con desarrollo industrial, bioeconomía y transición energética.

Fernández

Sargazo abre ruta circular

La

gestión de esta biomasa

busca pasar del

marina

gasto hotelero

a una cadena de materiales, energía y créditos naturales.

Por: Marisol García Fuentes

In: @MarisolGarciaFuentes

El sargazo vuelve a presionar al Caribe mexicano con una temporada anticipada y de alta intensidad. La UNAM estima que este año podrían acumularse 40 millones de toneladas métricas de biomasa en el Atlántico, por encima de 2025, y prevé mayor arribo a Quintana Roo, donde el año pasado se registraron alrededor de 90,000 toneladas. De acuerdo con la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente estatal, al 6 de julio de 2026 se habían recolectado 79,476.56 toneladas en municipios costeros. Playa del Car-

men concentró 28,455.21 toneladas y Benito Juárez, donde se ubica Cancún, 19,626.43.

El problema no es solo ambiental, sino económico. Lorenzo Vianello, presidente de la Cámara de Comercio Italiana en México, señaló que el gobierno recoge cerca de 5% del sargazo recolectado, mientras que el 95% restante lo asumen hoteleros, con un gasto cercano a 130 millones de dólares al año.

“Es un daño económico brutal”, alertó el líder cameral durante el panel Consorcio para la economía circular y la gestión del sargazo: una colaboración México–Italia para transformar desafíos ambientales en oportunidades sostenibles. La propuesta busca cambiar esa lógica: pasar de retirar un residuo costoso a construir una cadena de aprovechamiento.

En el encuentro se explicó que junto con The Seas We Love, un hub estratégico vinculado a los hoteleros de Quintana Roo, se han explorado usos para convertir el sargazo en vasos desechables, cajas de transporte, paneles, insumos cosméticos, fertilizantes y energía para hoteles.

Una cadena México–Italia

La iniciativa toma como referencia el modelo italiano de consorcios, donde empresas con distintas especialidades se integran para resolver una necesidad común. En este caso, la propuesta busca articular compañías mexicanas e italianas para cubrir todo el ciclo del sargazo: monitoreo, recolección, pretratamiento, separación, transformación industrial, generación energética, trazabilidad y certificación ambiental.

El proceso iniciaría antes de que el sargazo llegue a la playa. Quintana Roo cuenta con cerca de 900 kilómetros de costa y el arribo ocurre por un corredor marítimo de 80 a 90 kilómetros. Interceptarlo en el mar permitiría evitar su mezcla con arena, reducir costos de tratamiento, proteger playas y conservar un activo clave para el turismo.

Tecnología para anticipar y recolectar

Techexperts, una de las empresas italianas participantes, explicó que cuenta con tecnología de drones, sensores, inteligencia artificial y algoritmos para monitorear, analizar y prever el movimiento del sargazo. Su propuesta incluye drones con recarga automática, cámaras para detectar clorofila, sensores térmicos, lectura de viento y temperatura, operación simultánea de equipos y una torre de control para integrar datos en tiempo real. El objetivo es orientar a las embarcaciones hacia los puntos de recolección más eficientes.

La colecta estaría a cargo de Garbage Group, líder en Europa en recolección de residuos en ríos y mares. Su sistema Pelikan opera con barreras, embarcacio-

nes eléctricas, robots sobre agua, drones y apoyo satelital. La empresa también planteó ensamblar embarcaciones en México, lo que abriría oportunidades de formación técnica, academia e industria.

Del sargazo a nuevos productos

Una vez recolectado, el sargazo pasaría por lavado, recuperación de arena, pretratamiento y separación. Al existir distintos tipos, sus

40

millones de toneladas de sargazo podrían acumularse este año en el Atlántico.

componentes pueden aprovecharse de forma diferenciada en industrias como construcción, química, hotelería, fertilización o cosmética. También existen procesos para estabilización química, materiales absorbentes, biofertilizantes y materiales de construcción.

KIMA EKO participaría en la parte energética del ciclo. La empresa presentó una tecnología de biogasificación basada en láser, con experiencia en el aprovechamiento de distintos residuos. La propuesta es tratar la fracción final del sargazo, aquella sin valor comercial para otros usos, para gasificarla y obtener energía que mantenga activo el proceso.

Sin embargo, su aprovechamiento energético es complejo, pues por sí solo apenas genera energía suficiente para operar las plantas. Por ello, se plantea combinarlo con residuos sólidos de mayor poder calorífico, en una mezcla donde el sargazo represente entre 25% y 30%, siempre que la regulación ambiental lo permita.

Trazabilidad y créditos naturales

NAT5 funcionaría como el componente de certificación y valor ambiental. Guillermo Hinojos, CEO de la empresa mexicana, explicó que su infraestructura permite transformar impactos positivos de proyectos en activos naturales con valor ambiental, financiero y reputacional. También puede certificar créditos de agua, suelo, carbono y biodiversidad, además de medir y monitorear impactos sobre servicios ecosistémicos.

En el caso del sargazo, NAT5 busca cuantificar los impactos positivos del consorcio en biodiversidad, agua, suelo, carbono y servicios culturales, para integrarlos como créditos dentro del sistema turístico.

130

mdd al año gastan hoteleros para retirar sargazo durante temporadas de alta llegada.

La propuesta también considera trazabilidad digital para seguir el material desde su origen hasta su destino final, así como infraestructura terrestre para recibir el sargazo, construir muelles, plantas, caminos y zonas de procesamiento. El consorcio aún deberá avanzar hacia licitaciones, permisos y financiamiento. La tecnología italiana podría contar con apoyo de SACE, la agencia italiana de crédito a la exportación, mientras que los hoteleros podrían participar como socios al aportar el material que hoy ya pagan por retirar y, eventualmente, recomprar productos derivados. La apuesta es convertir un problema costoso en una cadena circular capaz de generar materiales, energía, créditos ambientales y nuevas capacidades industriales entre México e Italia.

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