Miguel de Cervantes es condenado a morir decapitado por haber robado los impuestos que el pueblo ya había pagado. En su fría y triste celda lo acompaña Alonso Quijano un humilde y loco provinciano que se hace llamar Don Quijote de la Mancha. Relata día y noche las aventuras de su heróico andar y Cervantes no teniendo mas remedio se resigna a escuchar estas fabulosas historias.