El gran pirata James Morgan dueño del tesoro más grande que haya existido, naufragó en una de las islas del caribe mientras transportaba su tesoro, por esto, decidió crear una cueva para enterrarlo en aquella isla y regresar a Inglaterra por un nuevo galeón, para llevarlo consigo.
Sin embargo, al llegar a Inglaterra enfermó y entregó el mapa con la ubicación del tesoro, dividido en tres partes, a cada uno de sus hijos, Caroline, William y James II y después de esto falleció.