Navidad embotellada: imaginarios, consumo e infancias en La Caravana Coca-Cola Autores: Becerril Fernández, Juana Viridiana y Cruz Vega Obdulia
INTRODUCCIÓN La Caravana Navideña Coca-Cola, en el contexto de la publicidad estratégica actual, influye en los procesos de socialización y en la creación de hábitos de consumo en las infancias. Esta influencia se sostiene en tres ejes fundamentales: primero, los medios de comunicación no sólo entretienen, sino que también educan; segundo, la comunicación, en tanto lenguaje, permite la comprensión de la cultura y la realidad social. Por último, en la socialización de las infancias, la estructuración simbólica para dicha comprensión es parte del proceso de aprendizaje. Así pues, este artículo tiene la intención de indagar sobre los sistemas semióticos-simbólicos y la configuración de los discursos que operan como mecanismos de articulación de los imaginarios colectivos y las prácticas socioculturales. Reconociendo los límites de este estudio y en su intención de concientizar para una transformación sociocultural venidera, también creemos en la posibilidad de encontrar-nos con voces diversas que quieren abrir la conversación sobre un problema tan complejo como la alimentación. Desde un enfoque crítico respecto a las formas en que habitamos el mundo, nos preguntamos por las condiciones que posibilitan nuestras prácticas de hiperconsumo y problematizamos las responsabilidades que cada institución y sector de la sociedad tienen con respecto a las infancias, sus formas de interacción y hábitos de consumo.
Imagen de Shutterstock
Nuestro horizonte apuesta por vidas más dignas y sanas, en las que las infancias no sean “pequeños adultos hiperconsumistas” en mundos obesogénicos, los cuales se caracterizan por profesionalizar, planificar, gestionar y administrar económicamente la muerte desde la perversidad, ya no desde el control por ignorancia, burocracia o mediocridad del no pensar (Periódico desdeabajo, 2025)¹. ¹ El informe de UNICEF ofrece la evaluación más completa hasta la fecha de la malnutrición infantil en el siglo XXI. Describe una triple carga de malnutrición que contempla tres manifestaciones de la mala alimentación, que incluyen la desnutrición, el hambre oculta (falta de nutrientes esenciales), así como sobrepeso y obesidad. Advierte, además, que las malas prácticas alimentarias comienzan desde el nacimiento: a pesar de que la lactancia materna puede salvar vidas, por ejemplo, sólo el 42% de los niños menores de seis meses son alimentados exclusivamente con leche materna (en México esta cifra es de 30%) (c.f. UNICEF, 2019). Este tipo de productos ultraprocesados y su dieta alta en azúcares, grasas y sal, se ha extendido a todos los rincones del planeta. En este proceso de poco más de 50 años se han deteriorado los hábitos alimentarios de la población humana, lo cual ha provocado una epidemia global de sobrepeso, obesidad y diabetes que no había ocurrido antes en la historia de la humanidad (c.f. Calvillo, 2014).