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EL TRIUNFO DE DIANA (La mujer en la poesía española. Antología)
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PALABRAS PREVIAS Antonio Aguilar
Parece que el siglo XXI será el siglo de las mujeres. Después de más de dos mil años de cultura occidental, el género femenino ha comenzado a independizarse y a tener influencias demostradas en el devenir del mundo contemporáneo. Prueba de ello es la fiebre feminista que nos invade. Si dejamos a un lado las anécdotas de algunas “miembras” de este colectivo, hay que reconocer que hasta ahora la mujer ha tenido un protagonismo secundario. Han sido los hombres los que nos han ofrecido a lo largo del tiempo una imagen (parcial y subjetiva, pero fundamental como documento histórico y cultural) de la mujer como un género con intereses y características propias, muy alejado del mundo masculino. En esta brevísima selección se ofrece la evolución de la mujer a través de los ojos de los poetas. Un retrato que, a pesar de los tópicos, no siempre ha sido favorecedor. Desde la esposa abnegada, a la casada infiel; de la mujer sometida al marido, a la que ya es dueña de su destino. Todas y cada una de las mujeres tienen su lugar histórico y literario. Que, a partir de ahora, sean ellas las que decidan.
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LA EDAD MEDIA (Siglos XIII-XV)
LA DESPEDIDA DE DOÑA JIMENA (La esposa abnegada) El Çid a doña Ximena ívala abraçar, doña Ximena al Çid la mánol’ va besar, llorando de los oios que non sabe qué se far, e él a las niñas tornólas a catar: “A Dios vos acomiendo, fijas, e al Padre spiritual, agora nos partimos, Dios sabe el aiuntar”. Llorando de los oios que non viestes atal, assís’ parten unos d’otros commo la uña de la carne.
Anónimo, Poema de mio Çid (siglo XIII)
DOÑA ENDRINA (La mujer ideal) ¡Ay, Dios!, ¡quán fermosa viene doña Endrina por la plaça!, ¡qué talle e qué donaire!, ¡qué alto cuello de garça!, ¡qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buen andança! Con saetas de amor fiere quando los sus ojos alça.
Arcipreste de Hita, El libro de buen amor (siglo XIV)
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EL RENACIMIENTO (Siglo XVI)
AFICIÓN POR LA MUJER (El triunfo del deseo)
Ninguna mujer hay que yo no quiera, a todas amo y soy aficionado; de toda suerte, condición y estado, todas las amo y quiero en su manera. Adoro la amorosa y la austera, por la discreta y simple soy penado, y por morena o blanca enamorado, ora sea casada, ora soltera. Todo lo que Dios cría es buena cosa, tan mujer es aquesta como aquella lo que tiene la una, la otra tiene. Agora sea fea, agora hermosa, siempre es tenerla por hermosa y bella, que en la mujer el hombre se conviene.
Anónimo, soneto
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EL BARROCO (Siglo XVII)
LA MUJER Y LOS AÑOS
De quince a veinte es niña; buena moza de veinte a veinticinco, y por la cuenta gentil mujer de veinticinco a treinta, ¡dichoso aquel que en tal edad la goza! De treinta a treinta y cinco no alboroza, mas se puede comer con salpimienta. Pero de treinta y cinco hasta cuarenta, anda en vísperas ya de una coroza. A los cuarenta y cinco es bachillera, gansea, pide y juega del vocablo. Cumplidos los cincuenta da en santera. A los cincuenta y cinco hecha retablo, niña, moza, mujer, vieja, hechicera, bruja y santera, se la lleva el diablo.
Anónimo, soneto
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LETRILLA SATÍRICA (Ejemplo de misoginia)
Sabed, vecinas, que mujeres y gallinas todas ponemos: unas cuernos y otras huevos. Viénense a diferenciar la gallina y la mujer en que ellas saben poner, nosotras solo quitar. Y en lo que es cacarear el mismo tono tenemos. Todas ponemos: unas cuernos y otras huevos.
Francisco de Quevedo, Letrillas satíricas
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SONETO 191 (La mujer poliédrica) Es la mujer del hombre lo más bueno, y locura decir que lo más malo, su vida suele ser y su regalo, su muerte suele ser y su veneno. Cielo a los ojos cándido y sereno, que muchas veces al infierno igualo, por raro al mundo su valor señalo, por falso al hombre su rigor condeno. Ella nos da su sangre, ella nos cría, no ha hecho el cielo cosa más ingrata; es un ángel, y a veces una arpía. Quiere, aborrece, trata bien, maltrata, y es la mujer, al fin, como sangría, que a veces da salud y a veces mata.
Lope de Vega, Sonetos
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EL ROMANTICISMO (Siglo XIX)
RIMA XI (La mujer soñada)
-Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión; de ansia de goces mi alma está llena. ¿A mí me buscas? -No es a ti; no. -Mi frente es pálida; mis trenzas, de oro; puedo brindarte dichas sin fin; yo de ternuras guardo un tesoro. ¿A mí me llamas? –No; no es a ti. -Yo soy un sueño, un imposible, vano fantasma de niebla y luz; soy incorpórea, soy intangible; no puedo amarte. -¡Oh, ven; ven tú!
Gustavo Adolfo Bécquer, Rimas
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EL SIGLO XX (LA GENERACIÓN DEL 27)
LA CASADA INFIEL (La mujer adúltera) A Lidia Cabrera y a su negrita Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. 13
Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena, yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. Federico García Lorca, Romancero gitano 14
EL SIGLO XX (LA POESÍA DE LA POSGUERRA)
ETCÉTERA (La mujer trabajadora) El padre trabajaba en la mina. La madre trabajaba por las casas. El chico andaba por la calle aprendiendo buena conducta. Al filo de la noche los tres juntos alrededor del jarro y de la sopa. El padre en su legítimo derecho, tomaba para sí la mejor parte. La madre daba al chico de lo suyo. El chico lo sorbía y terminaba pidiendo chocolate o mandarinas. El padre le pegaba cuatro gritos (siempre bebía al fin más de la cuenta) y luego echaba pestes del gobierno y luego se acostaba con las botas. El chico se dormía sobre el codo. La madre lo acostaba a pescozones y luego abría el grifo y renegaba, qué vida, Dios, fregando los cacharros, y luego echaba pestes del marido y luego le lavaba la camisa y luego se acostaba como es justo. Muy de mañana al día siguiente el padre bajaba a los pozos,
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la madre subía a las casas, el chico salía a la calle. Etcétera, etcétera, etcétera. (No sé por qué empecé a contarlo. Es una historia fastidiosa y todos saben cómo acaba.)
Ángela Figuera, El grito inútil
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EL SIGLO XX (LOS AÑOS OCHENTA)
LA MALCASADA (La mujer contemporánea) Me dices que Juan Luis no te comprende, que sólo piensa en sus computadoras y que no te hace caso por las noches. Me dices que tus hijos no te sirven, que sólo dan problemas, que se aburren de todo y que estás harta de aguantarlos. Me dices que tus padres están viejos, que se han vuelto tacaños y egoístas y ya no eres su reina como antes. Me dices que has cumplido treinta y cinco y que no es fácil empezar de nuevo, que los únicos hombres con que tratas son colegas de Juan en IBM y no te gustan los ejecutivos. Y yo, ¿qué es lo que pinto en esta historia? ¿Qué quieres que haga yo? ¿Que mate a alguien? ¿Que dé un golpe de estado libertario? Te quise como un loco. No lo niego. Pero eso fue hace mucho, cuando el mundo era una reluciente madrugada que no quisiste compartir conmigo. La nostalgia es un burdo pasatiempo. Vuelve a ser la que fuiste. Ve a un gimnasio, píntate más, alisa tus arrugas y ponte ropa sexy, no seas tonta,
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que a lo mejor Juan Luis vuelve a mimarte, y tus hijos se van a un campamento, y tus padres se mueren.
Luis Alberto de Cuenca, El otro sue単o
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FINAL LA MUJER DEFIENDE A LA MUJER
Hombres necios, que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual solicitáis su desdén, ¿por qué queréis que obren bien si las incitáis al mal? Combatís su resistencia y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia. [...]
Sor Juana Inés de la Cruz, Hombres necios que… (siglo XVII)
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COLOFÓN Estos poemas fueron editados por la Biblioteca del IES “Miguel Romero Esteo” el 8 de marzo de 2009 con motivo del Día Internacional de la Mujer.
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El presente cuadernillo ha sido confeccionado por la Biblioteca del IES Miguel Romero Esteo en colaboración con el Departamento de Lengua Castellana y Literatura y aparece el Día Internacional de la Mujer como título nº 8 de la colección PUBLICACIONES BE/CREA para ser difundido entre el alumnado y el profesorado del Centro. Esta entrega de El triunfo de Diana ha sido posible gracias a la subvención que nuestra asociación de alumnos, ADERE, recibe de la Junta de Andalucía. Prólogo y selección de textos: Antonio Aguilar. Maquetación: Emilio Lobato Montes. Ilustración de portada: Javier Lumbreras.
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