EL HERALDO DE MÉXICO Nueva Era, Año 9, Número 3201, martes 24 de marzo de 2026. Es una publicación DIARIA (lunes a domingo) de Circulación Pagada y Controlada, editada y publicada por OPERADORA Y ADMINISTRADORA DE INFORMACIÓN Y EDITORIAL, SA de CV, Avenida Insurgentes Sur 1271, Piso 2, Ofcina 202, Colonia Extremadura Insurgentes, Alcaldía Benito Juárez, CP 03740. Editor Responsable; ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2009-060419022100-101 Certifcado de Licitud de Titulo y Contenido: 16,921 Actualización del Registro en el Padrón Nacional de Medios Impresos de la Secretaría de Gobernación: 2 de octubre de
Por: Azaneth Cruz azaneth.cruz@ elheraldodemexico. com LA OBRA
Entre los libros más importantes de Jaime Sabines se encuentran La señal (1952) y Tarumba (1956); también destacan Diario semanario y poemas en prosa (1961), Yuria (1967) y Maltiempo (1973), obras que reúnen etapas clave de su escritura.
Jaime Sabines nació el 25 de marzo de 1926 en Chiapas, en un entorno provincial que más tarde influiría en su visión del mundo y en la construcción de una poesía ligada a la experiencia cotidiana.
Aniversarios
Inició estudios de medicina en la UNAM, pero abandonó la carrera tras aproximadamente tres años, al darse cuenta de que su verdadera vocación no estaba en la práctica médica sino en la escritura.
Tras dejar medicina, ingresó a la Facultad de Filosofía y Letras, donde estudió lengua y literatura española, formación que le permitió entrar en contacto con tradiciones literarias.
PA CIEN AÑOS DEL NACIMIENTO DE JAIME SABINES, JÓVENES
POETAS
HABLAN ACERCA DE CÓMO LA INFLUENCIA DEL AUTOR DE "LOS AMOROSOS" SE DA A VARIOS NIVELES, DESDE UNA PRIMERA VENTANA A LA POESÍA HASTA LA ENSEÑANZA DE LA SONORIDAD
UNA CONVERSACIÓN VIVA CON
EL POETA
ara los poetas contemporáneos menores de 30 años no hay una sola manera de llegar a Jaime Sabines (1926-1999). A veces, el encuentro ocurre a través de una grabación que aparece casi por azar y se queda resonando. Otras veces, en el silencio de una biblioteca, cuando un libro se cruza sin haberlo buscado. También está la primera vez en la escuela, el poema que circula en internet o esa línea subrayada con lápiz que, de pronto, interpela.
Cada uno de esos caminos, cuentan los escritores jóvenes, no remite a una herencia inmóvil, sino a una experiencia viva que cada generación vuelve a leer, a escuchar y a resignificar desde su propio tiempo.
II
A 100 años del nacimiento de Sabines, admiten, su poesía sigue presente, pero ya no desde el mismo lugar, pues hoy dialoga con una generación que escribe desde múltiples territorios físicos y simbólicos, que entiende la tradición como una conversación y no como una imposición. Melissa del Mar, poeta de 27 años que ha vivido entre Veracruz y el Estado de México, recuerda que su primer acercamiento a Sabines no fue a través de la lectura, sino de la escucha. “Curiosamente, primero lo escuché antes de leerlo”, dice la también autora de Herética, quien recuerda que, buscando poesía, se encontró con un homenaje al autor de Horal (1950) en el Palacio de Bellas Artes el 30 de marzo de 1996, en el que “el poeta leyó sus textos ante un público masivo, con la sala llena de gente que lo escuchaba como si fuera un concierto”.
LA CARRERA
MAESTRO.
Jaime Sabines en su rancho Yuria, en 1987.
Foto:Eliane Cassorla.
• Aniversarios
Publicó su primer libro, Horal, en 1950, obra que reunió poemas escritos durante su juventud y que marcó el inicio formal en literatura, con un lenguaje que lo diferenció de corrientes académicas.
Recibió el Premio Xavier Villaurrutia en 1973, otorgado por la comunidad de escritores. En 1983 fue distinguido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Lingüística y Literatura.
“El evento comenzó con unos minutos de ovaciones, y luego Sabines pronunció esa célebre reflexión sobre los aplausos, sobre cómo a veces lo ‘lastiman a uno’, describiendo la mezcla de emoción y afecto con que lo recibió el público”, agrega.
Para Melissa, este encuentro no fue casualidad: “La poesía de Sabines tiene un pulso que se siente más en la voz que en la página. Después de escucharlo, leí el libro Los amorosos: cartas a Chepita, pero la experiencia inicial ya había marcado una forma particular de relacionarme con la poesía, más como algo que se dice, que se respira, que se comparte. Esa dimensión oral es una de las razones por las que su poesía sigue conectando con generaciones jóvenes”, explica Del Mar, señalando que hoy, en un contexto donde los poemas circulan en micrófonos abiertos, slam poetry y
Falleció el 19 de marzo de 1999 en la CDMX. Dejó una obra ampliamente difundida, leída por generaciones, y considerada una de las más influyentes dentro de la poesía mexicana contemporánea.
lecturas públicas, Sabines conserva una fuerza que no se limita a la lectura silenciosa.
“Tiene una fuerza muy particular cuando se escucha… y, en ese ecosistema, creo que la poesía actual es muy comunitaria: florece cuando se comparte. Desde ahí, Sabines no desaparece, sino que se integra a una red más amplia de voces”, apunta.
ÍDOLO. Una estatua del poeta en Chiapas y un retrato de juventud. Fotos: especial.
SU POESÍA, HOY
En YouTube, el video titulado “Jaime Sabines lee sus poemas en el Palacio de Bellas Artes” superaba el millón de reproducciones al momento de la consulta, prueba de la permanencia de su obra en circuitos digitales contemporáneos.
En Facebook circulan múltiples videos con lecturas y fragmentos de sus poemas; así como en otras redes sociales como TikTok e Instagram.
Para Katia Rejón, poeta nacida en Campeche y radicada en Mérida, el encuentro con el autor de Espero curarme de ti fue distinto, ya que su relación con la literatura comenzó en una biblioteca pública a la que acudía de camino a la escuela, sin referencias claras. “Elegía libros al azar y así llegué a él. Me sorprendió la fuerza de sus metáforas y su forma directa de escribir. Con el tiempo, ese impacto inicial se ha matizado, porque considero que hay cosas que sí siguen vigentes y otras que no tanto, como su enfoque del amor”, cuenta. Desde su mirada, explica, la poesía de su generación ha cambiado de enfoque. “Muchos poemas actuales hablan de la infancia, de la identidad y del lugar donde crecimos. También he visto textos sobre la amistad, un tema que antes no aparecía tanto. En ese desplazamiento, el amor, tan presente en Sabines, deja de ser exclusivamente romántico y se abre a otras formas de vínculo”.
Katia también reconoce que, aunque el autor de Tarumba sigue siendo leído, no ocupa necesariamente el mismo lugar central. “En mi caso, no siento una admiración tan marcada por él como por otras autoras”; por ejemplo, señala a poetas como Rosario Castellanos, cuya obra ha sido revalorada en los últimos años, así como a otras escritoras que abordan temas propios de la experiencia femenina. “Aun así, Sabines sigue siendo un autor que muchas personas leen y disfrutan”, añade
Para el poeta moreliano Fredy Villanueva, la poesía llegó un poco más tarde, durante sus estudios en la carrera de Literaturas Hispánicas, cuando, como lector, él ya había experimentado la intensidad particular de versos como A “Margarita Debayle” de Rubén Darío o “Nocturno a Rosario” de Manuel Acuña, poetas que lo marcaron profundamente. “No he leído tanto Sabines como a otros autores; sin embargo, es un gran referente de la poesía”, confiesa, reiterando una distancia respetuosa pero consciente de la importancia del poeta dentro de la tradición literaria mexicana.
Sin embargo, comparte, la lectura del autor no le resulta indiferente. “Alrededor de su obra se ha construido una imagen particular. Esa observación dialoga con una generación que cuestiona los discursos heredados y busca ampliar las perspectivas desde las que se escribe, porque ya no solo escuchamos la visión de un hombre heterosexual, sino también la de mujeres y la de diferentes poblaciones, como las comunidades indígenas”, explica.
En ese contexto, subraya, la poesía se volvió un acto más plural, más abierto a experiencias que antes no tenían el mismo espacio.
Por su parte, Isis Olaya, poeta mexicana que ha vivido entre México y Madrid, coincide en reconocer a Sabines como una puerta de entrada: “Me enseñó mucho sobre la sonoridad de la poesía y cómo abordar temas universales. Pero esa influencia no implica permanencia. Trato de encontrar mi propio estilo. Para mí, Sabines aparece más como un punto de partida que como un modelo a seguir. Su voz dibuja el contorno de una generación que no rompe con la tradición, pero tampoco la reproduce de manera pasiva”, dice.
Y añade: “En mi generación, Sabines sigue presente, aunque ya no como una figura incuestionable, sino como parte de una conversación más amplia, que se revisa y se cuestiona constantemente”.
Jaime Sabines murió el 19 de marzo de 1999, el mundo era otro. El amor, la muerte y todas aquellas cosas que interesan al ser humano se abordaban desde otro lugar, otra estética. Pero el poeta que ganó diversos premios de literatura nacionales permanece vivo a 100 de su nacimiento no sólo en las bibliotecas o librerías, sino también en esos reels de redes sociales en donde se recupera su voz recitando su obra, sus poemas más conocidos e, incluso, memorizados.
• Aniversarios
SINESTESIA
#OPINIÓN
RAZONES PARA BAILAR
Tomás Lujambio
@tlujambiot
Con su último álbum, el cantautor uruguayo Jorge Drexler propone centrarnos en el amor y la naturaleza para no ceder ante la resignación
En septiembre de 2025, el cantautor Jorge Drexler publicó un single en protesta al genocidio palestino sin mencionar en ningún momento a los involucrados. Titulada “El fin y el medio”, la canción responde con elegancia a la famosísima máxima de Maquiavelo para argumentar que no hay patria, ni credo, ni ideología (entre muchos otros fines) que pueda justificar la violencia ejercida sobre los niños de Gaza.
Sin embargo, a tan solo seis meses de aquel single, Drexler parece haber adoptado otra postura frente a los conflictos del presente. En su último álbum, Taracá, el uruguayo sustituye su actitud protestante por una más interesada en explorar formas de resistencia. El tema “Nuestro trabajo / los puentes“, por ejemplo, no denuncia la guerra de forma directa sino que postula que la labor del artista en tiempos de violencia radica, precisamente, en contrarrestar el odio con palabras de amor. Por otro lado, aunque “Toco madera” pueda parecer una canción que aboga por enfrentar el caos con superstición, la presencia tribal de las percusiones sugiere un regreso a lo orgánico.
DREXLER IRRUMPE PARA INCITARNOS A REIMAGINAR UN MEJOR FUTURO, Y LO HACE CON RITMO
Hoy en día, tanto el horizonte artificial instaurado por la IA como los conflictos bélicos alrededor del mundo nos han vuelto propensos a condenar el porvenir que nos depara. No obstante, Drexler propone centrarnos en el amor y la naturaleza para no ceder ante la resignación. Y aunque su actitud parezca un tanto inocente, resulta ser todo lo contrario: un último acto de resistencia ante una realidad cada vez más difícil de navegar, discernir y, sobre todo, de comprender. En lugar de proponernos formas de escapar o denunciar el estado del mundo, Taracá irrumpe en nuestros oídos para incitarnos a reimaginar un mejor futuro. Y lo mejor de todo es que lo hace por medio del ritmo: para que, incluso en la total incertidumbre, sigamos encontrando razones, amor y fuerza para seguir bailando.
La hija del poeta comparte con Cúpula algunos de los recuerdos más entrañables con su padre, el hombre que le enseñó a mirar la belleza de la vida
Por Judith Sabines
#Memoria
¿Qué se siente ser hija de Jaime Sabines?
Alo largo de los años, mucha gente me ha hecho la misma pregunta: “¿Qué se siente ser hija de Jaime Sabines?” En realidad, nunca he sabido cómo contestar. Aprendí a hablar del orgullo, del privilegio, de la responsabilidad… Sin embargo, creo que la respuesta más coherente y honesta fue la que le di a uno de mis maestros cuando tenía catorce o quince años: “No sé, es mi papá”. ¿Cuándo supe que mi papá era un poeta? Estaba en la secundaria. Debo haber tenido doce o trece años y empezaba a estudiar literatura. Me di cuenta que mi papá no era como otros papás. Aunque trabajaba en la fábrica que tenía con sus hermanos, todo el tiempo recitaba versos de otros poetas entremezclados con lo que él nos decía, todavía oigo claramente:
–¡Apúrense, rápido, “antes que destruya el tiempo aleve la gentil corona…”!
Cualquier cosa era un pretexto para que nos declamara algo: “Verde que te quiero verde…”, “Volverán las oscuras golondrinas…”, “Margarita, está linda la mar…”. Gutiérrez Nájera, García Lorca,
Bécquer, Rubén Darío eran de sus poetas favoritos. Y yo, cuando era niña, simplemente pensaba que mi papá hablaba así. En la secundaria llegué a la conclusión de que mi papá en realidad era medio raro, aunque eso sí, muy cariñoso y juguetón. No que no nos regañara cuando hacíamos mucho ruido y él quería escribir, recostado en la cama, con sus libretas enormes y su cenicero a un lado. Pero también le gustaba jugar Turista con nosotros en la mesita de centro de la sala por supuesto nunca nos dejó ganar . Nos llevaba a la feria de Chapultepec, a los museos y al Planetario. Y cuando hacía calor, nos mojaba con una manguera mientras mis hermanos y yo corríamos por el patio. Pero lo que más recuerdo con cariño eran los viajes a Chiapas cada fin de año; cómo nos mantenía entretenidos las largas trece o catorce horas que él pasaba manejando. Le fascinaba contarnos cuentos de miedo cuando empezaba a oscurecer en las montañas de Oaxaca. Y, claro, casi siempre nos encontrábamos al Sombrerón.
Tengo tantos recuerdos felices con mi padre, que buscando uno, pienso en el amanecer. Había un pueblito costero en el que nos quedábamos dos o tres días, después de Navidad. Mi papá nos desper-
Sabines?
INTIMIDAD. Las imágenes forman parte de una serie titulada "La otra cara de Sabines", tomadas en Chiapas. Fotos: Eliane Cassorla.
ESCRIBIR CON LUZ
#OPINIÓN
@cynthiamileva
Autumn Durald Arkapaw ganó Mejor Fotografía en la reciente entrega de los Premio Oscar; un reconocimiento, sin duda, a su ambicioso trabajo
l monstruoso Hollywood que brilla anualmente por su miopía, sus omisiones y su endogámica obsesión con el autoelogio, concedió este año el Oscar de Mejor Fotografía a Autumn Durald Arkapaw por su trabajo en la película Sinners
taba en la madrugada y nos llevaba a caminar por la playa mientras mi mamá preparaba el desayuno. Íbamos casi dormidos, a regañadientes, pero mi papá, implacable, nos declamaba a Rubén Darío: “¡Qué alegre y fresca la mañanita! Me agarra el aire por la nariz…”, y al rato ya saltábamos y recitábamos también.
RECUERDO:
Poco a poco, los colores regresan a las cosas, a lo lejos un rayo de luz. Nos detenemos sin casi poder respirar, y el sol aparece más allá del mar, amanece…
Era un momento sobrecogedor, breve, muy breve, y que, después de tantos años, todavía perdura en mí llenándome de aquella luz.
En mi vida, escogí esos momentos luminosos; dejé atrás los años dolorosos de su enfermedad, los problemas al crecer. Eso fue lo que aprendí de mi padre. Eso fue lo que me enseñó. A ver la belleza de las cosas. A conmoverme con lo cotidiano. Y a mirar con nostalgia y cariño el cielo grisáceo de la Ciudad de México, sólo porque papá, al final de su vida, se asomaba por la ventana de su cuarto y exclamaba: ¡Qué bonito día!
DURALD GANÓ
PORQUE SE ATREVIÓ A DOMAR UNA CÁMARA QUE PARECE UN REFRIGERADOR
A Durald no le hacía falta vestir una corbata ni recitar el protocolario agradecimiento a las antecesoras (bla, bla, bla). En ese afán por encajar en la agenda progre, es fácil caer en los clichés del discurso de plataforma. Tan así que, como era de esperar, los titulares perezosos del día siguiente redujeron su maestría a una simple cuota de representación: “es la primera mujer en lograrlo”. Como si el mérito residiera en la identidad y no en la mirada. Lo que esos titulares ignoran es que Sinners no es un triunfo de relaciones públicas; es un asalto técnico. Apostar por el formato IMAX en un thriller de terror sobrenatural no es un capricho de “verlo más grande”; es someterse a una dictadura visual. Mientras que, en el cine convencional, el margen de error es generoso; en el IMAX, el encuadre es absoluto: cada sombra cuenta y cada movimiento de cámara tiene que ser exacto para no marear al espectador. Al usar sensores de gran formato, la profundidad de campo se vuelve agresiva, contrapunteando un primer plano nítido con un fondo que se deshace en un bokeh de textura casi pictórica. El resultado es una cinematografía intrépida porque huye del enfoque clínico al que nos tiene acostumbrados la era digital.
Durald ganó porque se atrevió a domar una cámara que parece un refrigerador, en una historia a la que el formato digital estándar le quedaba pequeño. Lidiar con el lastre del equipo y las aberraciones ópticas de las lentes esféricas de gran cobertura para lograr una nitidez que, paradójicamente, se siente sucia y real, es técnica pura. Es recordarnos que el cine sigue siendo un arte de la luz.
Cynthia Mileva
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JAIME SABINES FUE UN POETA QUE ESCRIBI Ó SOBRE EL AMOR, LA VIDA Y LA MUERTE; Y FUE, SOBRE TODO, UNO DE LOS AUTORES MÁS QUERIDOS POR SU PAÍS
y otros poemas Los amorosos
Por Mario Bojórquez cupula@elheraldodemexico.com
La poesía de Jaime Sabines es un milagro lírico de nuestra lengua en la segunda mitad de este siglo. Quien lo lee no puede evitar el zarpazo dulciamargo de su muy personal estilo, donde el soneto, la prosa y el verso libre apenas alfilereado por una rima asonante que nos recuerda el romance antiguo se armonizan con la voz templada, coloquial y a flor de labios que nos invita a deleitarnos ya en la soledad inocua del cuarto, ya en la beligerante habitación del amor. Poesía de Cámara, íntima y luminosa que reconviene sobre los estamentos más puros del más puro romanticismo: el Amor en la Muerte, la Muerte en la Vida, la Vida en el Amor. Vida, Muerte, Amor, son los tres nombres pronunciados en este dulce lamentar; Vida, Muerte, Amor, son, como quería el poeta, las tres heridas escritas en el arenal del corazón.
Sin olvidar el prodigioso pulso que dictó el “lento amargo animal”, o “mientras los niños crecen”, se ha elegido el tema amoroso, porque sin duda es éste el que ha dado al poeta mayor nombradía en el azar del gusto; Sabines es el poeta amoroso que todavía puede ser declamado de memoria por el amante rendido en
la oscuridad de los parques, o en la encendida alcoba.
Desde la publicación de Horal en 1950, ya encontramos la poesía madurada en el fuego álgido del tema; poemas que pasarán al repertorio inequívoco del lector como “Yo no lo sé de cierto”, “Sitio de amor” o “Los amorosos”; y en cada nuevo libro publicado aparecerán otros poemas que se incluirán en la feliz memoria: “Pequeña del amor”, “Los he visto en el cine”, “Ayer estuve observando los animales”, “Te quiero a las diez” o “Pensándolo bien”,
Sabines ha logrado con su poesía amorosa una popularidad inusitada para la literatura mexicana, podríamos decir, incluso, que este poeta ha creado un público lector para la poesía; estudiantes, amas de casa, periodistas y profesores lo leen con gran pasión, es un poeta que llena plazas y auditorios, que arranca suspiros de muchachas y que inicia a los niños en la lectura. Sabines es, sobre todo, un poeta amado por sus lectores.
En el Centro Cultural Tijuana hacia el año 1997, bajo la dirección del licenciado Alfredo Álvarez Cárdenas, se impulsó la creación de una nueva colección de poesía amorosa: Ars Amandi, en la que se reunieron las voces más privilegiadas de la poesía mexicana contemporánea, con Jaime Sabines, Carlos Pellicer, Alí Chumacero, Rubén Bonifaz Nuño y Eduardo Lizalde, explorando uno de los complejos y emocionales temas de la poesía: el amor. En coedición con la Universidad Autónoma de Baja California aparecieron Los amorosos y otros poemas que recogieron una buena parte de la poesía amorosa de Jaime Sabines; el criterio de selección que imperó en esa muestra estuvo permeado por el deseo de compartir desde la perspectiva del lector, aquellos poemas que han marcado nuestra tradición literaria, y al mismo tiempo divulgar la obra de uno de nuestros poetas mayores en el fin de siglo en México. Don Jaime Sabines nos ha legado una porción generosa de nuestra vida emocional en el español mexicano de la segunda mitad del siglo XX, este español mexicano que es el más extendido del mundo con cerca de ciento cincuenta millones de hablantes en nuestro país y otros más en los territorios recuperados de la América Mexicana. Su ejemplo de humildad fraterna, de viva entrega amable a la difusión de la lectura en nuestro país, de generosidad con sus lectores, hacen de Jaime Sabines y su obra poética una cima, una cumbre de la cultura de nuestro tiempo. En su centenario alzamos la voz para recordarlo y celebrarlo.
ENCUENTRO. Sabines y Bojórquez, dos generaciones poéticas.
FOTOS: CORTESÍA DEL AUTOR.
LA EXPOSICIÓN REÚNE 30 OBRAS DONDE EL UNIVERSO SIMBÓLICO DE CARMEN PARRA SE ENCUENTRA CON LA FUERZA HISTÓRICA Y TAURINA DE EMILIANO GIRONELLA
Por Azaneth Cruz azaneth.cruz@elheraldodemexico.com
M DIÁLOGO ENTRE generaciones
adre e hijo se reúnen por primera vez en una exposición que refleja 30 años de trabajo en paralelo. Emiliano Gironella y Carmen Parra es un encuentro generacional que combina memoria, historia y creatividad, ahora visible por primera vez ante el público en el Instituto Mexicano de la Justicia (IMJUS), donde permanece durante dos semanas.
En sala, la experiencia se despliega como un recorrido íntimo por la memoria donde los muros se pueblan de seres alados suspendidos entre lo terrenal y lo espiritual y de referencias a la Virgen de Guadalupe en formas escultóricas y simbólicas, características de la obra de Carmen Parra. A su lado irrumpen los contrastes propios de Emiliano con la fuerza de la tauromaquia, la presencia histórica de Emiliano Zapata y los caballos que atraviesan la obra, configurando un paisaje visual donde lo personal y lo colectivo dialogan sin jerarquías.
“Llevamos 30 años con nuestro taller El Aire Centro de Arte y, como no tenemos galería, tenemos que estar presentes para no desaparecer. Por eso, más que una exposición, se trata de una conversación plástica, donde cada pieza parece responder a otra, tejiendo una narrativa que transita entre la fe, la identidad y la historia”, cuenta Carmen Parra sobre la muestra.
Aunque su carrera supera las seis décadas, el punto de encuentro con Gironella marca una etapa significativa para ella: “Es un homenaje a esos 30 años de trabajo de Emiliano y míos”.
La exposición reúne 30 obras inéditas, que incluyen óleos, tallado en madera y esculturas, un aspecto que ambos artistas destacan como central: “Nadie las ha visto”, señalan, explicando que se trata de piezas acumuladas a lo largo del tiempo, muchas de ellas nunca exhibidas.
“Trabajamos todo el tiempo y conservamos cuadros… esta es una oportunidad de mostrar un abanico de obras de los dos. Esto es la conjunción de nuestra imaginación, de lo que habita en nuestras cabezas porque el arte es el único mundo que conocemos”, agrega Parra.
Para Gabriel Dombek, director de vinculación del IMJUS, el título de la exposición es revelador: “Cuando les pregunté cómo se iba a llamar, me
DATOS CLAVE
La obra de ambos ha sido expuesta en espacios culturales y museísticos de México y el extranjero.
Parra explora la religión, la memoria, la identidad mexicana y la naturaleza, entre otras cosas.
Gironella explora la identidad mexicana, las tradiciones populares, la violencia, la cultura y los símbolos.
Se presentan en el Instituto Mexicano de la Justicia 30 piezas de los artistas, en total; algunas son inéditas.
dijeron: con nuestros nombres, una decisión que condensa el sentido del proyecto, uno, que tiene que ver con la unión, el encuentro de dos generaciones: madre e hijo”, enfatiza Dombek.
Y añade: “No importa la técnica; lo importante es qué se cuenta y desde dónde se cuenta. En ese sentido, la exposición funciona como una revisión de la memoria, tanto personal como colectiva, que abarca desde Zapata y la conquista hasta su propia historia”
Sobre el carácter inédito de la muestra que se inauguró el pasado jueves, Dombek reafirma que “es la primera vez que se presentan estas obras”, aunque aclara que no todas las piezas son recientes, sino que forman parte de distintos momentos creativos que ahora los creadores reúnen por primera vez.
Por último, la destacada pintora Carmen Parra comparte que, en su caso, la creación en todas sus formas es constante y el tiempo, más que un límite, es materia de trabajo: “Cada día es una oportunidad para pintar, para imaginar nuevas formas y símbolos; el arte no espera, y mientras pueda, seguiré creando. Como siempre digo, un artista no se retira, no puede porque si no se muere”.
AÑOS DE TRAYECTORIA COMPARTIDA TIENEN
MAESTROS. Los artistas son madre e hijo y los une la pintura y la vida misma.
APERTURA. El pasado jueves abrió sus puertas; permanece durante dos semanas.