El Cuarteto Latinoamericano llega a su último concierto en el Palacio de Bellas
Artes tras 44 años; su labor como intérpretes, formadores y difusores redefinió la música de cámara en México y América Latina, y marcó a varias generaciones
POR IVÁN MARTÍNEZ*
Hace poco menos de tres meses, antes de entrar a una función de teatro en la que actuaba su hija Ana, coincidí con Arón Bitrán, el segundo violín del legendario Cuarteto Latinoamericano. Apenas nos dimos la mano, apareció su sonrisa tan particularmente afable y me soltó una frase que me dejó sin palabras: “Iván, anota la fecha: 9 de mayo en Bellas Artes”.
Había algo de naturalidad y familiaridad en el tono, entendí a qué se refería inmediatamente y de todos modos no supe cómo responder. Había leído noticias los últimos meses sobre alguna gira en Italia y otros conciertos en la costa oeste de Estados Unidos, que se anunciaban ya como la última oportunidad de escucharlos en aquellos sitios. Hacía tiempo quizá yo mismo me lo había preguntado y en mi cabeza había imaginado fechas. El Cuarteto Latinoamericano no iba a existir para siempre y de todos modos la frase me dejó un vacío al cual he tardado semanas en reaccionar.
A la mañana siguiente lo comenté con amistades muy cercanas, dentro del ámbito musical, y no hubo quien no repitiera el silencio. Conforme se fueron haciendo públicos los últimos conciertos en México, el vacío, el sentimiento de nostalgia, y de agradecimiento también, lo he sentido ya entre toda la comunidad: músicas y músicos, profesionales, estudiantes, en el público, entre periodistas, bailarines, gente de teatro o literatura también.
El Latinoamericano no es solo un grupo más de un repertorio particular para quienes escuchamos cuartetos de cuerdas, no es solo un grupo longevo que logró la inimaginable trayectoria de 44 años; eso, en música de cámara, es prácticamente inalcanzable en cualquier lugar del mundo, y en México probablemente vuelva a ser imposible. Ha sido el acompañante musical y la educación sonora, la inspiración y la pedagogía; el descubrimiento, la divulgación y el resguardo de nuestro repertorio. Su legado es patrimonio inmaterial de nuestro país y su influencia, ícono de la cultura latinoamericana toda. Es curioso que la respuesta inmediata haya sido el silencio helado. Pero hablando con otras amistades que o no están o no son de México, quienes no se toparon con esa conmoción inmediata sino que supieron acudir a la nostalgia pura o a la tristeza sin rubor, me di cuenta de que al menos en mi caso, el choque venía, por un lado, de un lugar imaginario y absurdo en el que el crítico no puede dejar de serlo por un momento para abrazar su historia; y por otro, donde creo que coincidimos la mayoría, de haberlos dado por sentado: cuando nací, el Cuarteto ya estaba ahí, cuando descubrí la música, el Cuarteto me visitaba, cuando estudié la música, me acompañó, y cuando la critiqué, me dejó estar. Pero después de este verano, el Cuarteto no estará más. Cuando era niño, los escuché en múltiples ocasiones en los festivales de música de cámara que se hacían en Zacatecas. Fui conociendo el repertorio, su repertorio, y fui identificando cuál les quedaba mejor, en cuál se les veía más cómo-
Iván Martínez CRÍTICO MUSICAL
"El Latinoamericano no es solo un grupo más de un repertorio particular para quienes escuchamos cuartetos de cuerdas, no es solo un grupo que logró la inimaginable trayectoria de 44 años"
dos, a cuál acudían con su pasión particular, con qué compañías artísticas podían hacerme volar, fueran otros instrumentistas, fuera Eugenia León o Jaramar. Conocí los cuartetos de Chávez y Lavista (que escribió para ellos), pero también los de Ginastera y Villa-Lobos (que grabaron completos). Y me fascinaba cada vez que en la televisión aparecía el videoclip que habían hecho del Metro Chabacano de Javier Álvarez.
Un poco más grande, como estudiante, acudí a una típica academia de verano en Canadá. Yo iba al curso de clarinete pero ellos eran los encargados ese año del de música de cámara. Me colé bastantes veces en sus clases. No solo aprendí de verles explicar incansablemente el Primer trío para piano de Schubert. En esa ocasión, en medio de las montañas del monte Orford, fue sobre todo Álvaro, el chelista, quien entre “esas comidas horribles como las de todos los festivales”, me ofreció generosamente anécdotas y aprendizajes del medio, la música y la vida profesional. Han sido pedagogos y mentores generosos: su influencia cubre lo mismo al Arcano y al Aldebarán, al QArte de Colombia, al White y a La Catrina. Enseñaron como residentes en la Carnegie Mellon University, pero también en cursos, academias y seminarios de todo el continente; y en cada respuesta a cada estudiante que como yo en 2005 me acerqué tímidamente.
Egresado de la escuela, decidí dedicarme a la crítica, a una revista musical, y el Cuarteto, como era de esperarse, me acompañó en ese camino. Hacía yo las veces de editor, crítico y entrevistador, y debo a su comunicación entendimiento y quizá paciencia para comprender la separación y ecuanimidad de cada uno de los momentos. Fueron de los primeros artistas que accedieron a darme una entrevista extensa. No hubo desencuentros cuando las opiniones estéticas de crítico y artista fueron en direcciones contrarias. E incluso conté con la presencia esporádica pero fértil de Álvaro en su faceta de narrador espléndido. La ocasión, sí, amerita abrazar el sesgo cariñoso de la historia personal para acompañar cualquier reflexión sobre la trayectoria comenzada aquel 22 de marzo de 1982 en Radio UNAM por los hermanos Arón y Álvaro junto al violista Javier Montiel y el también legendario violinista Jorge Risi, cuyo lugar fue ocupado poco después por otro de los hermanos, Saúl. Una historia que en los escenarios termina en unos días, pero cuyo legado a través de cada nuevo grupo que surge, cada grabación que se reproduce y cada partitura dedicada a ellos que se revisita permanece. *Crítico y comentarista cultural
Adiós al
LATINOAMERICANO
MAESTROS. Han difundido la creación musical de América Latina en cinco continentes.
En la agenda
Cita: Este 9 de mayo en el Palacio de Bellas Artes,a las 19:00 horas,será la despedida oficial. El 28 de junio cierran con la Orquesta Juvenil Universitaria “Eduardo Mata” de la UNAM; interpretarán una versión preparada para el cuarteto,para el pianista Rodolfo Ritter y la orquesta, de las Estaciones Porteñas de Piazzolla en el Blas Galindo del Cenart a las 13:30 horas.
El
LEGADO. Tras los conciertos, su acervo puede ser consultado en cuartetolatinoamericano.com.
LATINOAMERICANO
1989. Con Aurora Natola viuda de Alberto Ginastera, en Londres.
EL ORIGEN.
Cuarteto Latinoamericano fue fundado en 1982.
OPINIÓN
ESCRIBIR CON LUZ
CYNTHIA MILEVA
@cynthiamileva
La tiranía del enfoque infinito
En el reino de las imágenes que desafían las leyes de la óptica automática, donde la atmósfera desaparece y se pierde la jerarquía de la mirada, vale entonces más la gracia de la imperfección
En el arrastre del dedo por la pantalla,la fotografía de naturaleza en redes parece haber mutado en una competencia de ingeniería. Hoy abundan las imágenes de insectos que desafían las leyes de la óptica: ojos compuestos donde se puede contar cada omátida, pelos que parecen alambres de acero y una profundidad de campo tan infinita que resulta increíble.
Es el reino del focus stacking automático,donde un click genera ráfagas que el software fusiona en una sola capa.
Ya no es una fotografía,sino una construcción digital de “perfección” sin velos.
Ante este despliegue de músculo tecnológico,quienes aún cargamos equipos anticuados y dependemos del pulso,la paciencia y la óptica natural,nos hemos sentido —por un momento de debilidad— obsoletos.
Pero tras el deslumbramiento inicial del scroll, también cabe la reflexión de si la técnica del apilamiento es,en esencia,el colapso de la expresión.
Al enfocarlo todo,lo eliminamos todo. Desaparece la atmósfera y,sobre todo,se pierde la jerarquía de la mirada.Cuando todo es importante, nada lo es.
El equipo limitado y la profundidad de campo selectiva no son un capricho nostálgico; es un acto de honestidad óptica.
El ojo humano no ve en capas apiladas; enfoca,duda y se pierde en las sombras.Es el intento de registrar un ser vivo que vibra,que se mueve y que,a menudo,nos obliga a soltar la cámara para simplemente verlo existir.
No necesitamos emprender una cruzada contra la tecnología,pero sí podemos —como tantos teóricos visuales nos han advertido— cuestionar cómo sus estrategias modifican nuestros “modos de ver”.
Mientras la industria se obsesiona con fabricar espejismos de ultra-resolución,nosotros vamos abriendo una zanja entre el ver y el observar.
Si a la fotografía le tomó décadas ser reconocida como arte fue,en parte,gracias a la plasticidad del desenfoque,esa imperfección que la hace expresivamente humana.
Devolverle al algoritmo el control total del resultado nos remite incluso a la vieja máxima: vale más la gracia de la imperfección que una perfección sin gracia.
En entrevista, el violinista Arón Bitrán habla sobre el método de trabajo del Cuarteto Latinoamericano, la autocrítica tras cada concierto y cómo
construyó un repertorio invaluable
POR ALIDA PIÑÓN
FOTOS: GUILLERMO O'GAM Y ESPECIAL
En México no hay músico que no conozca al Cuarteto Latinoamericano, más aún, no hay compositor o intérprete, crítico o musicólogo, y público que no reconozca que la labor del ensamble de mexicanos, tres de ellos con raíces chilenas, es invaluable por su larguísima trayectoria difundiendo y trabajando en el rescate de música de compositores de América Latina, y, sobre todo, por dar vida a las obras que sin ellos muy probablemente no hubiéramos conocido jamás.
Javier Montiel (viola), Álvaro (violonchelo), Saúl (violín primero) y Arón Bitrán (violín segundo) se disuelven como grupo, pero seguirán en los escenarios como solistas y en las aulas como maestros, construyendo un legado vivo en las siguientes generaciones.
El nombre de sus últimos conciertos “La última y nos vamos” sabe a una nostálgica gratitud, pero quedan los discos, dos de ellos por los que fueron ganadores en dos ocasiones del Grammy Latino: en 2012 por Brasileiro: Works of Francisco Mignone y en 2016 por El hilo invisible, grabado junto con Jaramar. Y es que desde 1982 hasta este 9 de mayo en el Palacio de Bellas Artes habrán sumado 44 años de trayectoria, casi 50 años construidos sobre una única regla: la calidad artística.
El grupo reunió un cuerpo de grabaciones que incluye integrales de compositores como Revueltas, Chávez, Ponce, Villa-Lobos y Ginastera, varias de ellas primeras versiones disponibles. El trabajo no se limitó a grabar, sino a encontrar el material: en el caso de los 17 cuartetos de Villa-Lobos, la localización de partituras tomó entre 10 y 15 años, mientras que la grabación se resolvió en 6 o 7. De ese proceso salió un archivo cercano a 350 obras, hoy digitalizadas, además de una práctica constante de lectura de partituras que llegaban desde América Latina y que derivó en la circulación de piezas como Reflejos de la noche de Mario Lavista o Metro Chabacano de Javier Álvarez, así como en más de 100 obras escritas para el propio cuarteto.
Arón recibe a Cúpula para hablar de esta despedida. Sonríe, como siempre, con una calidez que acoge. Sus dos gatos pasean por ahí, él se sienta en un sillón y habla de esta brillante trayectoria. ¿Cómo lograron estar juntos 44 años? Con mucha suerte, porque la salud nos ha acompañado mucho. Es casi un milagro que en 44 años nadie se haya enfermado grave, que hayamos estado sometidos a un ritmo de trabajo muy intenso,
Elunfinal
FANTÁSTICO
final de un viaje FANTÁSTICO
ENSEÑANZA
Arón Bitrán ha sido maestro de muchos músicos que hoy están activos en diversas orquestas.
de viajes, de desvelos, de depresiones, y que estemos sanos, todavía tocando bien y con ganas. Pero, hablando del tema artístico, yo diría que el secreto ha sido que cada concierto nos emociona y que nunca se vuelva rutina. Hemos tocado una pieza determinada, por decir el Cuarteto I de Ginastera, cientos de veces, pero cada vez es diferente por las condiciones acústicas, por el contexto del programa. Entonces no hay rutina posible.
Y al no haber rutina, cada concierto se vuelve un desafío, y si es un desafío, hay que estar con toda la atención. Y, por otro lado, ser muy críticos, muy autocríticos. Terminando un concierto, dejamos pasar unas horas y al siguiente ensayo inmediatamente evaluamos qué no nos gustó. Hay una autoexigencia, una autocrítica muy fuerte. Y, por otro lado, nos divertimos; lo hacemos con mucho gusto, con mucho placer, porque eso es parte de que está vivo. Si no hay juego, si no hay diversión, puede uno caer en la rutina y ahí se acaba la emoción.
¿Recuerda ese inicio,cuando definieron irse de la ruta orquestal y enfrentarse a un camino más bien de música de cámara,en años en los que no había?
Se debe un poco a la historia de, por un lado, la familia Bitrán, que hacíamos música de cámara en familia, los hermanos, desde niños, con mi padre, con mi madre, que eran músicos. Y en el lado de la familia de Javier Montiel también, sus dos padres, músicos profesionales. Siempre se cantó en coro, siempre se tocó. Entonces, cuando terminamos nuestras respectivas carreras, nos imaginábamos mucho más una vida como músicos de cámara que ingresar a una orquesta o intentar una carrera de solista. Y a partir de esa fantasía de poder vivir de esto, lo fuimos construyendo. Como bien dices, en su momento era muy difícil, era casi una aventura bastante difícil de lograr, porque no tienes la seguridad económica que te da una orquesta. Afortunadamente hemos demostrado que ha sido posible, y creo que en ese sentido mucha gente ha intentado, y espero que sigan intentando, emularnos y poder hacer un grupo de cámara de tiempo completo, independiente y estable.
¿Y en su momento se sintió como renunciar a algo? Implicó renunciar a los trabajos en orquesta, pero fue una renuncia que hicimos con gusto, porque estábamos en pos de una meta bonita. No se vivió como una renuncia. En los aspectos personales sí ha implicado renuncias. Tanto Álvaro como yo nos perdimos los nacimientos de nuestros primeros hijos por andar de gira, por ejemplo. Después, a partir de los segundos hijos, ya no volvió a ocurrir
Arón Bitrán MÚSICO
"CADA CONCIERTO ES UNO MENOS, PERO LO VIVIMOS CON INTENSIDAD. NO SÉ QUÉ PASE POR DENTRO DE LA MENTE DE MIS COLEGAS".
porque planificamos mejor, pero nos hemos perdido muchos momentos importantes familiares, sobre todo graduaciones. Hemos hecho maniobras complejísimas para poder estar presentes para la familia lo más posible, pero no ha sido fácil. En ese sentido sí. En lo artístico todo ha sido ganancia, ha sido maravilloso.
¿En qué momento se dieron cuenta de que el cuarteto empezaba a dejar de ser un ensamble para convertirse en un referente?
Eso lo dicen ustedes, yo no. Yo sigo siendo un músico de un cuarteto que me hace muy feliz Pero sí empezamos a ver que se habla de nuestras grabaciones, que los jóvenes músicos ya conocen nuestro trabajo como referencia. No te podría decir un momento específico, pero creo que a partir de que la discografía creció mucho, eso fue importante. Hemos hecho las primeras grabaciones integrales de compositores importantes de América cuya obra de cuarteto no se había grabado: Revueltas, Chávez, Ponce, Halffter, Enríquez, Lavista, Gabriela Ortiz, etcétera. Ese cuerpo de grabaciones se ha transformado en un referente, porque permitió que el público conociera estas obras y que los jóvenes intérpretes pudieran interesarse en tocarlas.
¿Cómo lograron que esta identidad colectiva les permitiera al mismo tiempo conservar una individualidad artística?
Esa es la maravilla del cuarteto de cuerdas, que son cuatro voces que tienen que sonar como una, pero
En la historia
Hito. Su grabación con obras de Villa-Lobos, Revueltas y Ginastera fue de las mejores de 1989,según el NYT.
a la vez es una voz que tiene que sonar como cuatro individuos. Siempre hay tensiones, esta tensión dialéctica de que cada vez va a ser diferente, porque los cuatro individuos estamos diferentes. Yo creo que si se trabajan los elementos básicos técnicos, es decir, afinación, ensamble, balance, sonido, las cosas que construyen el sonido, a partir de ahí es muy fácil dejar que las personalidades sean libres e interactúen, porque ya no estamos discutiendo si la afinación está bien o está mal, estamos discutiendo el sentido interpretativo de una obra. Y ahí no hay una verdad: las cuatro son verdades. Entonces hay muchas tensiones que enriquecen la música. Hay que uniformar en los aspectos técnicos, pero hay que dejar libertad en los aspectos de personalidad y de expresión
Todo vínculo genera esfuerzo, tensión, ganancias y pérdidas… Quizás el hecho de que tres de los cuatro somos hermanos nos daba una cierta garantía de estabilidad, sabiendo que yo nunca voy a romper con mis hermanos. Podemos discutir fuertísimo, incluso en la música, en términos artísticos los ensayos son muy intensos, a veces con discrepancias muy profundas, pero con esa sensación de que no voy a romper, porque son mis hermanos, y Javier es como un hermano más, nos conocemos desde la adolescencia. Eso le da al grupo una estabilidad que otros no tienen. Muchos cuartetos terminan colapsando no por discrepancias artísticas, sino por imposibilidades personales. Y hay varios secretos que hemos ido descubriendo; primero, aprender a criticar siempre constructivamente. Si tu crítica no es constructiva, mejor no la expreses. Y la contraparte, aprender a escuchar una crítica tomándola bien, sabiendo que no lo hacen por enojo, sino porque quieren que mejores. Si aceptas estas dos premisas, es posible tener enfrentamientos intensos, pero siempre dentro de un marco de mejora. No siempre se llega a un acuerdo, muchas veces llegamos al concierto sin haber encontrado una solución para un problema específico, y en ese momento lo que se hace es, bueno, te relajas, y la música misma te va a dictar una solución. Nunca vas a tocar contra un compañero en un concierto.
Porque al final se ponen al servicio de la música. Exacto. No somos compositores, estamos tocando la música que alguien compuso. Se trata de hacerle justicia máxima al compositor y dejar los egos de lado, que es muy difícil.
En esta discografía amplísima,¿cómo decidían qué grabar?
Te confieso que la construcción de nuestra discografía ha sido bastante aleatoria, o sea, empezamos grabando música europea, Grieg, Ravel, Debussy, porque es como se construye un grupo, tocando el repertorio clásico europeo, y a partir de ahí empezaron a surgir proyectos, a veces por
invitaciones de instituciones, por ejemplo, en el 85 Voz Viva de México nos invitó a hacer los cuatro cuartetos de Revueltas, fue un LP todavía importante, y ahí nos dimos cuenta de que había mucha música latinoamericana muy importante para grabar; empezamos a investigar y grabamos primero muchos de los clásicos latinoamericanos, que no estaban grabados, integral de Villalobos, Ponce, Ginastera, etc. A partir de ahí, muchas veces los proyectos han sido porque alguna institución, compañía disquera o compositor nos presenta un proyecto, otros son proyectos nuestros.
Con el cierre del ciclo,¿les queda algún pendiente? No. Nunca funcionamos con metas de ese tipo. La carrera fue aleatoria. Estamos muy contentos con lo logrado. No sentimos que falte algo.
¿Y la docencia?
Ahora será más intensa. Hemos dado clase siempre, pero con menos viajes podremos comprometernos más.
¿Qué le gustaría que comprendieran las nuevas generaciones?
Si de algo sirve nuestro ejemplo, yo creo que tiene que ser en el sentido de no comprometer la calidad artística nunca, y eso solamente se logra con muchas horas de talacha. Creo que todos mis alumnos están conscientes de que hay que dedicar muchas horas al instrumento, son instrumentos muy difíciles. Y creo que para que un músico sea interesante debe de tener vivencias personales ricas. No puede ser alguien que lo único que le interesa es su violincito y nada más.
A mis alumnos les insisto que tienen que leer, comer bien, viajar si pueden, tienen que enamorarse, tienen que pelearse. Todo eso va dando herramientas para comunicar vivencias humanas, si no las has vivido ni las sientes, son artificiales. Estás imitando gestos, pero no vienen desde adentro.
-¿La decisión de terminar fue por cansancio? Sí, más que por salud. La rutina de viajes es muy demandante a nuestra edad. Queremos parar antes de que se note un deterioro. Estamos en buen momento.
¿Cómo viven esta etapa final?
Con emoción, no con angustia. Cada concierto es uno menos, pero lo vivimos con intensidad. No sé qué pase por dentro de la mente de mis colegas, no se da que platiquemos, pero estamos todos, yo creo que conmovidos, con la conciencia de que es el ciclo final, ¿no? Viviéndolo al máximo.
¿Con qué se queda?
Con el privilegio de haber vivido de lo que me gusta, de haber viajado, tocado, conocido gente. Ha sido mucho más de lo que imaginé, aprendí tanto y de tantos. Ha sido un viaje fantástico.
PÚBLICOS. El ensamble ha tocado en los más grandes y diversos escenarios.
OPINIÓN
Existen lecturas que abren la puerta a una lectura compartida, que permite participar en un diálogo íntimo entre el libro y su lector: una de ellas es la colección de Gris Tormenta
Hace no mucho tiempo,Jorge Luis Borges declaró que “uno llega a ser grande por lo que lee y no por lo que escribe”. La sentencia,tan lúcida como certera, propone que detrás de un gran escritor se esconde,precisamente,un lector inspirado, instruido y conformado por cientos de textos que precedieron su estrellato.
Después de todo,y aunque parezca contraintuitivo,nuestras lecturas nos enriquecen aún más que nuestras mejores ideas.
Cabe preguntarse,entonces: ¿conocemos mejor a nuestro autor favorito por lo que lee o por lo que escribe?
En esa línea difícil de resolver,la editorial mexicana Gris Tormenta prospera con una de sus colecciones editoriales más gozosas.
Titulada Miradas,la colección invita a distintos escritores a reunir textos ajenos que exploren un mismo concepto literario.
Entre los invitados,Margo Glantz,por ejemplo, convoca textos de Perec,Barthes y Primo Levi para indagar en el olvido,mientras que Jazmina Barrera explora la infancia con la compañía de Jean Paul Sartre,Helen DeWitt y Verónica Murgía.
Aunque la idea pueda resultar aparentemente sencilla,las obras dentro de la colección demuestran que entretejer lecturas distintas puede ser igual de gratificante y desafiante que entretejer historias.
La tarea de quien las hila no es creativa,sino relacional,sintética,interpretativa.
Y,en ese proceso,la experiencia de lectura se convierte en una por completo novedosa: de pronto,ya no estamos ante relatos o ideas descritas sobre la página,sino ante distintas formas de leer la vida.
De este modo,la colección de Gris Tormenta abre la puerta a una suerte de co-lectura que nos permite participar del diálogo íntimo que sucede entre el libro y su lector.
En cierto sentido,la lógica que rige a esta colección específica parece concedernos la ilusión de estar leyendo acompañado a pesar de estar en completa soledad.
En ese gesto,los escritores convocados por la editorial mexicana nos ofrecen algo más íntimo que su pluma: nos ceden su forma de mirar e interpretar.
Un pedacito de su intimidad.
MARQUESINA
De paseo con mamá
MÚSICA TEATRO
Donde cantan los dioses
Programa de la Academia de Música Antigua que propone un diálogo entre dos tradiciones barrocas que,aunque separadas por contexto político y religioso,comparten una profunda vocación teatral: la inglesa y la española.El
programa revela un arco temporal en el que España e Inglaterra desarrollaron modelos distintos de teatralidad musical.En ambos casos, la música actúa como medio de representación simbólica: de lo divino,de la naturaleza y de los afectos humanos.
¿Dónde y cuándo?
Anfiteatro Simón Bolívar, Justo Sierra 16,Centro Histórico.7,8 y 9 de mayo,12:00 horas.50 pesos.
Fantasías
En el marco del Festival El Aleph se presenta por primera vez en México el notable exponente austriaco de la viola da gamba Christoph Urbanetz,quien destaca por su capacidad de revelar el pulso,la energía y el carácter expresivo de la
música antigua.Solista y colaborador de figuras tales como Nikolaus Harnoncourt y Cecilia Bartoli,Urbanetz se ha presentado en las salas de concierto y los festivales más relevantes de Europa y es considerado,hoy día,como el máximo experto en la obra de Marin Marais.
¿Dónde y cuándo?
Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario, en Ciudad Universitaria.7 de mayo a las 20:00 horas.
Los Fridos
En un callejón cerca de un panteón,una escuela es hogar de cinco estudiantes que sueñan con ser grandes pintores.Un cambio inesperado en la lista de docentes hace que se encuentren con la maestra más particular que jamás hayan tenido.Los Fridos aprenderán sobre su propia vida a través de los lienzos y la pintura.Sin orden cronológico, se contará conforme se vayan acordando de sus vivencias.Dramaturgia y dirección de Clemente Vega.
¿Dónde y cuándo?
Teatro Salvador Novo del Cenart,Av.Río Churubusco 79,Col.Country Club,Coyoacán.Del 8 al 23 de mayo.Viernes 19:30,Sábado 19:00 y Domingo 17:00 horas.180 pesos.
EXPOSICIONES
Petición de mano
Un hombre que se ha dado cuenta de que la vida se le escapa,se decide a pedir la mano de su vecina.El rito prenupcial que debería ser la dulce solución a sus problemas,pero terminará convirtiéndose en una absurda discusión sobre perros y territorios inútiles que podría llevarle a su fin.Basada en la obra de Antón Chejov,con traducción,adaptación y dirección de Ares González,a cargo de la compañía Morfosis Teatro.
¿Dónde y cuándo?
Sala Julián Carrillo de Radio UNAM,Adolfo Prieto 133,Col.Del Valle,Delegación Benito Juárez. Todos los martes del 12 al 26 de mayo, 20:00 horas.Entrada Libre
Pero sigo siendo el Rey… Exhibición documental que incluye 28 materiales en diversos formatos como partituras, fotografías,revistas,libros y grabaciones sonoras que dan testimonio del legado que dejó el compositor José Alfredo Jiménez a cien años de su nacimiento.La muestra tiene como propósito rendir homenaje a su memoria.
¿Dónde y cuándo?
Fondos Especiales de la Biblioteca de las Artes, Cenart,Río Churubusco no.79,esquina Calzada de Tlalpan,Colonia Country Club.De lunes a viernes,de 9:00 a 18:00 horas.Entrada libre.