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Elementos 68

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M

A

R

I

Y el hombre encontró al simio

O 3

Giacomo Giacobini y Riccarda Giraudi

Homo floresiensis y el linaje humano

25

Roque Toenis © Enrique Soto, de la serie Monos, 2007.

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA rector, Enrique Agüera Ibáñez secretario general, José Ramón Eguibar Cuenca vicerrector de investigación y estudios de posgrado, Pedro Hugo Hernández Tejeda ELEMENTOS www.elementos.buap.mx revista trimestral de ciencia y cultura número 68, volumen 14, octubre-diciembre de 2007 director, Enrique Soto Eguibar subdirector, José Emilio Salceda consejo editorial, Beatriz Eugenia Baca María de la Paz Elizalde, Enrique González Vergara Francisco Pellicer Graham, Leticia Quintero Cortés José Emilio Salceda, Raúl Serrano Lizaola Enrique Soto Eguibar, Cristóbal Tabares Muñoz Gerardo Torres del Castillo edición, Elizabeth Castro Regla José Emilio Salceda, Enrique Soto Eguibar diseño y edición gráfica, Elizabeth Castro Regla Sergio Javier González Carlos fotografías Enrique Soto ilustraciones de interiores Revista KOS 23 (1986) impresión, Xpress Gráfica S.A. de C.V. redacción, 14 Sur 6301, Ciudad Universitaria Apartado Postal 406, Puebla, Pue., C.P. 72570 email: esoto@siu.buap.mx Revista registrada en Latindex (www.latindex.unam.mx) catalogada en red alyc (http://redalyc.uaemex.mx) y miembro de la Federación Iberoamericana de Revistas Culturales Certificados de licitud de título y contenido 8148 y 5770 ISSN 0187-9073

Dificultades de la taxonomía de los seres vivos

31

Ernesto Alvarado Reyes

Carne y cera: los modelos anatómicos de Clemente Susini. Presentación de la colección de Cagliari

35

Luigi Cattaneo

Las abstracciones en el desarrollo científico o el desarrollo de las abstracciones científicas

39

Gerardo Rojas Piloni

Los modelos in silico. Una herramienta para el conocimiento farmacológico

45

Thomas Scior, Evelyn Martínez Morales y Eduardo Salinas Stefanón

El sistema de neuronas en espejo

49

Enrique Soto y Rosario Vega

Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento

55

Francisco Pellicer Graham

Monstruos, sueños y otros cuentos

59

Érika A. Peláez

© Enrique Soto, de la serie Monos, 2007.

Libros

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Y el hombre encontró al S I M I O Giacomo Giaco bini y Riccarda Giraudi Con la primera edición de su Systema naturae1 en 1735, Carlos Linneo proveyó a los estudiosos el instrumento para clasificar a los seres vivos y sentó, involuntariamente, las bases de la controversia que en el siglo siguiente revolucionaría al mundo científico. Este germen de controversia se encuentra en la parte inicial de la obra de Linneo, donde en un mismo orden perteneciente a la clase de los Quadrupedia –el de los Anthropomorfa– asocia al hombre con los simios y con el perezoso.2 Por primera vez en la literatura científica se indicaba así lo que Thomas Henry Huxley definiría como “el lugar del hombre en la naturaleza”, y se subrayaban de modo inequívoco las semejanzas morfológicas entre el hombre y los simios. “Simia, quam similis turpissima bestia nobis!”3 escribió casi veinte siglos antes el poeta latino Ennio, manifestando las motivaciones que, de manera más o menos consciente y más o menos confesa, siempre han estado en la base de la repugnancia hacia los simios y de la hostilidad hacia las investigaciones sobre el origen del hombre y su posición en el reino animal. Las reacciones a la clasificación de los primates propuesta por Linneo se tuvieron pronto, sobre todo por parte del naturalista alemán Johann Georg Gmelin. De hecho, la carta de respuesta de Linneo constituye un documento de admirable objetividad y de rectitud en el uso del método científico. Escribía Linneo al escandalizado Gmelin: Grupo de gorilas. R. Hartmann, Der Gorilla..., Leipzig 1880.

Ele me ntos 6 8 , 20 07, pp. 3 -2 3

3


Le pido a usted, y a todo el mundo, que me mues-

calidades adecuadas para la fundación de nuevas

tre un carácter genérico que consienta operar una

colonias. El Periplus Hannonis6 relata el desembarque

distinción entre el hombre y el simio antropomorfo.

en una isla a lo largo de la costa africana occidental.

Seguramente no conozco ninguna y quisiera que se

Sobre la isla había un lago y, sobre una islita al cen-

me fuera indicada alguna. Pero si hubiera nombrado

tro de aquél, Hannon y sus hombres encontraron “mu-

hombre a un simio, o viceversa, habría sido puesto

chos salvajes”.

en el bando por todos los eclesiásticos. Puede ser que como naturalista no haya podido proceder de

La mayor parte de ellos eran hembras con el cuerpo

modo distinto de como lo hice.

rugoso y peludo, que nuestros intérpretes llamaban

4

gorilla. Los perseguimos. Tres de sus mujeres, que

Era inevitable que la polémica sobre las seme-

no querían por ninguna razón seguirnos, se rebela-

janzas entre el hombre y los simios iniciara de mane-

ron contra nuestra gente mordiéndola y arañándola

ra concreta hacia la mitad del siglo XVIII. De hecho, en

al grado que tuvimos que matarlas. Las desollamos y

el siglo XVIII, las noticias sobre criaturas antropomor-

llevamos las pieles a Cartagena.7

fas, ya desde hacía tiempo referidas en Europa por los viajeros y mercantes, empezaron a ser lo suficiente-

Según Plinio todavía en 146 a.C., cuando la ciudad fue

mente precisas. En un clima de creciente interés por

destruida por los romanos, dos de las pieles recogidas

la historia natural, estos relatos, junto a los restos de

por Hannon se conservaban en el templo de Astarté. No

algún ejemplar y a la observación de los pocos indivi-

está muy claro cuál fue la localidad alcanzada por los

duos vivos hospedados en encierros europeos ya des-

cartagineses: tal vez la isla de Sherbro a lo largo de la

de la mitad del siglo XVII, proveyeron la base para las

Sierra Leona, o la de Fernando Poo, mucho más al sur.

primeras representaciones no demasiado fantásticas

Tampoco está claro qué especie de simio haya mata-

de estos animales y dieron inicio a las dudas y polémi-

do Hannon. Dada la posición geográfica de aquellas is-

cas que se arrastrarían por más de un siglo.

las, es improbable que en verdad se tratara de gorilas;

La historia de la iconografía de los simios antropomorfos demuestra cuán difícil, lento y controvertido ha sido su conocimiento y en qué medida los prejuicios de naturaleza diversa –científica, moral, religiosa, política– han interferido en un capítulo de la zoología que habría a su vez influenciado a otras disciplinas, como la paleoantropología, y el mismo desarrollo de las ideas evolucionistas. Las más antiguas representaciones de simios identificables como antropomorfos son muy vagas y ciertamente no permiten reconocer una especie precisa. Una estatuilla de terracota de Tanagra (600-500 a.C.) y un grabado sobre una taza de plata de Preneste (670 a.C.) demuestran que ya en época antigua el mundo grecorromano había tenido noticias, probablemente indirectas, de la existencia de grandes simios representados con actitud humana.5 Por otra parte, alrededor del año 470 a.C. un almirante cartaginés, Hannon, fue encargado de explorar la costa africana para identificar lo-

4

G. Giacobini y R. Giraudi

FIGURA 1. Simio humanizado que lleva por la brida a un dromedario. Frate Noè, Viaggio da Venitia al Sancto Sepulchro..., Bolonia 1500.


como la de un libro estampado en Bolonia y en Venecia a principios del siglo XVI,10 en la cual un simio sostiene por la brida a un dromedario (Figura 1). El animal está indicado como babuin, pero parece tratarse de un simio antropomorfo; las características humanas están exageradas: la forma del cuerpo, la postura erguida perfecta, el pelo concentrado sobre la cabeza, la mano izquierda que aferra un bastón y la derecha que sostiene la brida. El grabador quiso evidentemente representar, sin haberlo visto personalmente, un animal del cual tuvo noticia por el relato de algún viajero. Figuras fantásticas de este tipo, que representan vagamente simios antropomorfos sin permitir una identificación más precisa, serían frecuentes todavía en el siglo sucesivo e incluso más allá. Los simios humanizados publicados en las ediciones de los siglos XVI y XVII de los tratados de historia natural de Conrad Gess-

ner11 y de Ulisse Aldrovaldi12 (Figuras 2 y 3 respectivaFIGURA 2. Simio humanizado. C. Gessner, Historiae animalium lib. I, Tiguri (Zurich) 1551. (Milán, Museo de Historia Natural.)

mente) y después retomados por otros autores13 son un ejemplo y revelan un mismo origen, probablemente el mismo que utilizara el grabador veneciano.

se ha sugerido que pudieron haber sido simplemente babuinos, pero éstos no habrían sorprendido a los cartagineses puesto que ya los conocían. En cambio es más probable que Hannon haya llevado a Cartagena pieles de chimpancé.8 Aparte de estas noticias que nos dejó Hannon, el mundo de la antigüedad casi ignoraba a los grandes simios. Las obras de Aristóteles, Plinio, Eliano, o Galeno no hablan en modo preciso de animales de este tipo. En la Naturalis Historia9 de Plinio se alude sólo a un gran simio con manos y pies de aspecto humano, proveniente de Etiopía y expuesto en Roma durante los juegos organizados por Pompeyo. Aristóteles y Galeno insistieron en la semejanza anatómica entre el pithecus y el hombre, pero la identificación del pithecus como simio antropomorfo parece poco probable. Las obras medievales no aluden la existencia de simios antropomorfos, pero con el inicio de la era moderna los grandes viajes con fin exploratorio, comercial y militar regresan la atención de los europeos hacia los relatos de los extraños animales de aspecto y estatura humana, variadamente indicados con nombres exóti-

FIGURA 3. Simio humanizado, Cercopithecus formae rarae. U. Aldrovandi, De quadrupedibus digitatis viviparis libri tres, Bolonia 1637. (Turín, Academia de las Ciencias.)

cos: pongo, engeco, insiego, quoias-morrou, drill, barris. Así comparecieron ilustraciones muy ingenuas,

Y el hombre encontró al simio

5


Para finales del siglo XVI las noticias sobre la exis-

[...] hay también dos especies de monstruos que son

tencia de criaturas antropoides se volvieron más pre-

comunes en estos bosques y peligrosísimos. El más

cisas, y así algunas de sus representaciones. En 1598

grande de estos dos monstruos es llamado pongo en

Filippo Pigafetta mandó a las imprentas de Frankfurt

su lenguaje, y el más pequeño es llamado engeco.

un libro, Regnum Congo, en el cual se reportan los

Este pongo es por todas las proporciones semejante

relatos de viaje de un marinero portugués, Duarte Lo-

a un hombre aunque por la estatura es más seme-

pez. El décimo capítulo de la obra, De animalibus quae

jante a un gigante que a un hombre ordinario, porque

in hac provincia reperiuntur, cuenta que en el país de

es grandísimo. Él tiene cara humana, ojos sumidos

Songan, sobre las playas de Zaire, viven multitudes

con largos pelos sobre las cejas. Su cara y sus orejas

de simios de comportamiento humano. Un grabado de

son sin pelo y sus manos también. Su cuerpo está

los hermanos De Bry representa a dos de estos simios

cubierto de pelo, pero no muy denso; y tiene un color

mientras se calzan botas e intentan escapar de la cap-

moreno oscuro. No difiere de un hombre más que en

tura por parte de un indígena. Éstos sin duda tienen

las piernas, porque éstas no tienen pantorrilla. Cami-

el aspecto de simios antropomorfos y aparentemente

na siempre sosteniéndose sobre sus piernas, y lleva

se trata de chimpancés. La representación es mucho

las manos en la nuca cuando camina sobre el terreno.

más fidedigna que la del babuin del texto veneciano,

Duerme sobre árboles y se fabrica refugios para la

por lo que resulta verosímil que Duarte Lopez haya

lluvia. Se nutre de frutos que encuentra en los bos-

visto personalmente a los simios y haya dejado una

ques, o de nueces, ya que no come ninguna especie

descripción precisa, la cual posteriormente utiliza-

de carne. No habla y no tiene una inteligencia mayor

rían los grabadores. Más detallado, pero falto de figu-

que la de otra bestia.18

14

ras, es el relato de un soldado inglés, Andrew Battell, “que servía bajo Manuel Silvera Perera, gobernador

Parece indudable que en el pongo descrito por

del rey de España, en la ciudad de San Pablo, y con el

Battell se deba reconocer al gorila. Sobre el segundo

cual empujó muy avante en el país de Angola”. El rela-

“monstruo”, el engeco, Battell olvidó proveer particu-

to está referido en un libro estampado en Londres en

lares, pero es probable que se tratara del chimpancé,

1613, Purchas his pilgrimes; el autor, Samuel Pur-

ya que todavía hoy en la zona el chimpancé es indicado

chas, relata que Battell “enseguida de alguna disputa

con el vocablo n’schiego.

15

tenida con los portugueses vivió ocho o nueve meses

Pocos años después de la publicación de estos re-

en los bosques”. Battell en aquel periodo tuvo modo

latos, el príncipe Federico Enrique de Orange recibió

de ver algunos

en regalo un chimpancé vivo, capturado en Angola. Es ésta, por cuanto sabemos, la primera noticia segura

grandes simios, si así pueden llamarse, de la altura de

de la presencia de un simio antropomorfo en un encie-

un hombre pero dos veces más grandes en la forma

rro europeo. Y a esta circunstancia se debe la prime-

de sus miembros, con fuerza proporcionada, todos

ra representación precisa de un animal de este tipo.

peludos, en suma enteramente similares a hombres

Nicolaas Tulp –el anatomista holandés famoso, en-

y mujeres en toda su forma corpórea.16

tre otras cosas, por haber sido retratado en una de las “lecciones de anatomía” de Rembrandt– publicó una

Una versión ampliada de la obra, aparecida en

descripción de este simio en el tercer volumen de sus

1625, contiene noticias más precisas. En un capítu-

Observationes medicae,19 aparecido en Amsterdam

lo intitulado “De las provincias de Bongo, Calongo, Ma-

en 1641. Tulp indica al simio como “satyrus indicus,

yombe, Manikesocke, Motimbas; del simio-monstruo

llamado por los indios orang-outang, o sea hombre de

llamado pongo y de la caza de éste” se lee:

los bosques, y por los africanos quoias-morrou”. La fi-

17

gura de Tulp, evidentemente extraída del verdadero es

6

muy realista, y muestra un joven chimpancé “grande G. Giacobini y R. Giraudi

como un muchacho de tres años y vigoroso como uno


FIGURA 4. Orang-outang. J. De Bondt, Historiae naturalis..., Amsterdam 1658. (Turín, Academia de las Ciencias.)

de seis, con la espalda cubierta de pelo negro”. El tex-

indiferentemente por largo tiempo para indicar al chim-

to publicado por Tulp es interesante también porque

pancé, el gorila y el orangután.

demuestra que ya a principios del siglo XVI los holan-

En 1698 llegó a Europa desde Angola otro chimpan-

deses sabían que en sus colonias de las islas de Son-

cé. El animal murió pronto y el cadáver fue sometido en

da vivían simios con forma de hombre, que los nativos

Londres a una cuidadosa disección anatómica por par-

llamaban orang-outang.

te de Edward Tyson. Como afirma Huxley, “es a Tyson y a

Una confirmación de ello se tiene en la relación es-

su ayudante Cowper a quienes debemos el primer relato

crita en Batavia en 1658 por el médico holandés Jakob

de un simio con forma de hombre que pueda tener dere-

De Bondt.20 “Vidi ego cuius effigiem hic exibeo” afir-

cho de ser considerado como una cuidadosa y perfecta

ma De Bondt describiendo un orangután hembra y re-

descripción científica”.22 Orang-outang, sive homo syl-

presentándolo, como habría comentado dos siglos

vestris: or the anatomy of a pygmie compared with that of

después Thomas Henry Huxley, “bajo la forma de una

a monkey, an ape and a man23 fue publicado en Londres

peludísima mujer, de aspecto bastante gracioso con

en 1699 y representa una obra fundamental en la historia

proporciones y pies enteramente humanos” (Figura

de las investigaciones sobre simios antropomorfos.

21

4). Sin embargo, la distinción entre simios antropo-

El trabajo de Tyson no es sólo una precisa descrip-

morfos africanos y asiáticos quedaría clara sólo has-

ción anatómica de un joven chimpancé, adornada por

ta finales del siglo XVIII; mientras tanto los nombres pongo, engeco, orang-outang y pigmeo serían usados

Y el hombre encontró al simio

7


FIGURA 5. Simios humanizados. P. J. Buchoz, Planches enluminées et non enluminées pour servir d’intelligence..., París 1777.


excelentes figuras, sino también una revisión crítica de

En ese entonces empezaron a entrar en uso los térmi-

las noticias hasta entonces publicadas sobre las cria-

nos chimpanzee y quimpézé. Uno de estos ejemplares,

turas antropoides, desde Battell hasta Tulp y De Bondt.

capturado en África occidental, fue expuesto en París

Se trata de un trabajo meticuloso, sorprendente por

y después en Londres, donde murió en 1741. El cuer-

su modernidad. En él Tyson identifica, en otros tantos

po fue reenviado a París y embalsamado, y parece que

párrafos, cuarenta y ocho caracteres por los cuales su

después sirvió como modelo para las famosas repre-

pigmeo parece más similar al hombre, y treinta y cua-

sentaciones de Buffon y de Audebert.25

tro por los cuales es más similar a los simios comunes,

Cuando Carlos Linneo, iniciando su fundamental

pero se trata de semejanzas de carácter físico: las “fa-

obra de clasificación del mundo vivo, puso la atención

cultades nobles”, entre las cuales se encuentra el len-

sobre el hombre y sobre las criaturas antropoides, se

guaje, son aquellas que en realidad con su ausencia

encontró frente a una documentación de composición

definen la verdadera naturaleza animal del pigmeo. In-

particular. Descripciones muy precisas, como aque-

cluso desde el punto de vista físico, el pigmeo no es

llas de Tulp y de Tyson, y, en contraposición, relatos fantásticos, donde se insiste en la supuesta costum-

[...] ni hombre ni un común simio, sino un tipo de

bre, por parte de estos simios, de raptar jóvenes ne-

animal intermedio entre los dos [...], [...] así como

gras y de tenerlas prisioneras en el bosque. También

Vuestra Excelencia [–escribe Tyson en la dedicatoria

las representaciones eran heterogéneas, desde las

de la obra a Lord John Somers–] y aquellos que por

muy fieles, reproducidas a partir de ejemplares vivos

conocimiento y sabiduría pertenecen a Vuestro alto

o embalsamados, hasta otras fantasiosas o impreci-

rango y orden unen, por su cercanía con el género de

sas, como aquélla de De Bondt o como el “mandril”

Ser que está por encima de nosotros, el mundo visible

–claramente un simio antropomorfo– representado

con el invisible.

por el viajero inglés William Smith en 1744.26 Pero has-

24

ta finales del siglo XVIII seguirían publicándose repreCon el inicio del siglo XVIII las descripciones de si-

sentaciones en las cuales el autor parece simplemente

mios antropomorfos se multiplicaron y se llevaron

haber tenido noticia de animales similares a hombres

otros chimpancés a encierros europeos. Esta especie

muy peludos o de simios con el rostro humano (Figu-

en particular viene a ser conocida con mayor precisión.

ras 5, 6, 7, 8 y 9).

FIGURA 6. Las criaturas antropomorfas de Linneo, según C. E. Hoppius. C. E. Hoppius, Anthropomorpha, quae, praeside D. D. Car. Linnaeo..., Uppsala 1760. (Turín, Academia de las Ciencias.)

9


FIGURA 7. Simio antropomorfo. J. C. D. von Schreber, Die Säughtiere in Abbildungen nach der Natur mit Beschreibungen, Erlangen 1775-1791. (Milán, Museo de Historia Natural.)

La lenta circulación de obras más o menos científicas y, sobretodo, la escasez de ejemplares disponibles

cuales existen muchos relatos de viajeros modernos, pertenecen al mismo género.27

justifican la imprecisión y la incertidumbre de Linneo en la clasificación de los Primates en comparación con

En las ediciones sucesivas del Systema naturae,

aquélla de otros animales. No hay que olvidar que Lin-

hasta la duodécima aparecida en 1766 –la última cuida-

neo logró examinar personalmente un único simio an-

da por Linneo– la clasificación de las criaturas antropo-

tropomorfo sólo hasta alrededor de 1760, cuando el

morfas se hizo más compleja y tal vez también mutable.

naturalista inglés George Edwards le envió un joven

Parece obvio el deseo insatisfecho de Linneo por lograr

chimpancé y cuando el Systema naturae ya había al-

individualizar un carácter físico preciso que permitiera

canzado la décima edición. Los relatos fantásticos re-

una distinción neta entre el hombre y el simio. En sus

portados por viajeros justifican además la perplejidad de Linneo para establecer un límite seguro entre simio y hombre e incluso para aseverar la existencia real de algunas criaturas por él descritas. Un pasaje de la primera edición del Systema naturae, de 1735, es particularmente interesante: El sátiro, caudado, velloso, barbudo, con cuerpo humano, gesticulante, extremadamente lascivo, es una especie de simio, si bien nunca haya sido visto verdaderamente. También los hombres con cola, sobre los

10

G. Giacobini y R. Giraudi

FIGURA 8. Simio antropomorfo. J. C. D. von Schreber, Die Säughtiere in Abbildungen nach der Natur mit Beschreibungen, Erlangen 17751791. (Milán, Museo de Historia Natural.)


descripciones Linneo insistió –como ya había hecho Tyson– sobre la superioridad espiritual del hombre y sobre la importancia del lenguaje, pero se dio cuenta que trataba con caracteres desdeñables en un tratado de historia natural. También parece obvio el embarazo de Linneo frente a la escasez de ejemplares y a la imprecisión de las noticias disponibles. Las frases “si podemos creer a los viajeros” y “si bien nunca haya sido visto verdaderamente” recorren las páginas del Systema naturae dedicadas a las criaturas antropoides. Un tratado sobre simios antropomorfos escrito en 1763 por un alumno de Linneo, Christianus Emmanuel Hoppius, concluye precisamente con una apelación al rey y a los gobernantes para que procuraran a los naturalistas nuevos ejemplares de estos animales, con el fin de esclarecer su naturaleza y sus relaciones con la especie humana. Este tratado de Hoppius, intitulado Anthropomorpha y

FIGURA 9. Simio antropomorfo. J. C. D. von Schreber, Die Säughtiere in Abbildungen nach der Natur mit Beschreibungen, Erlangen 17751791. (Milán, Museo de Historia Natural.)

contenido en el sexto volumen de las Amoenitates aca-

El segundo simio representado por Hoppius es

demicae,28 nos puede resumir los conocimientos y las

una copia del Cercopithecus formae rarae de Aldro-

ideas desarrolladas por Linneo sobre el argumento. El

valdi (Figura 3), identificado con el Homo caudatus de

grabado adjunto al texto de Hoppius (Figura 6) ejem-

Linneo, inicialmente considerado una tercera especie

plifica estos conocimientos. El primer simio represen-

de hombre. Pero en 1758 Linneo había puesto en duda

tado deriva de la figura del orang-outang de De Bondt

que se tratase de un simio (“utrum ad Hominis aut Si-

(Figura 4) considerado por Linneo –a causa de trazos

miae genus pertineat, non determino”),30 y a pesar de

exageradamente humanizados– como una segun-

ello Hoppius creó para este animal, incola orbis an-

da especie de hombre (Homo nocturnus), distinta del

tarctici, el género Lucifer (Homo caudatus vulgo dic-

Homo sapiens. Linneo trató por largo tiempo de sepa-

tus), refiriendo la opinión del viajero Nikolaus Köping

rar del hombre esta especie, cosa que –como él mismo

según el cual estos “hombres con cola” eran capaces

escribe– “adhibita quamvis omni attentione, obtinere

de “comer toda la chusma de una nave, comprendido

non potui” y lo describió así:

el timonel”.31 Los últimos dos simios de la figura de Hoppius

Vive entre los confines de Etiopía (Plinio), en las cue-

son chimpancés: Satyrus tulpii deriva de la descrip-

vas de Java, Amboina, Ternate, sobre el monte Ofir

ción de este simio hecha por Nicolaas Tulp en 1641,

de Malaca. Cuerpo blanco, camina erguido, tiene es-

mientras que Pygmaeus edwardii es la copia de una

tatura inferior a la mitad de la nuestra. Cabellos blan-

figura publicada en 1758 por ese mismo George Ed-

cos, crespos. Ojos orbiculares: iris y pupilas doradas.

wards que poco después habría enviado a Linneo un

Párpados dotados de membrana nictitante. Visión

ejemplar de chimpancé.

lateral, nocturna. Los dedos de las manos, cuando

En Francia, en aquellos años, George Louis Leclerc

está de pie, pueden tocar las rodillas. Duración de

conde de Buffon continuó la publicación, iniciada en

la vida: veinticinco años. De día se esconde; de no-

1749, de los cuarenta y cuatro volúmenes de su monu-

che ve, sale, se nutre. Se expresa chiflando. Piensa,

mental Histoire naturelle générale et particulière avec

considera que la Tierra ha sido hecha para él y que

la description du Cabinet du Roi.32

por un tiempo será todavía el dueño, si podemos creer a los viajeros.29

Y el hombre encontró al simio

11


FIGURA 10. Jocko u orang-outang “de la pequeña especie” (chimpancé) y gran gibón Buffon, Histoire naturelle, Deux Ponts 1785-1791.

El decimocuarto volumen de la obra, dado a las imprentas en 1766, concierne a los simios; el texto, acom-

historia de un bruto que tiene una semejanza tan grande con el hombre”.33

pañado de bellísimos grabados originales, provee un

Las especies de simios descritas por Buffon como

cuadro detallado de los conocimientos de la época so-

antropomorfas son cuatro: el orang-outang “de la gran

bre estos animales. El tratado es sustancialmente di-

especie” o pongo, el “de la pequeña especie” o jocko, el

ferente del de la escuela de Linneo: al igual que en los

piteco y el gibón. Las últimas dos son relativamente poco

otros volúmenes de la Histoire naturelle, la nomencla-

interesantes: el piteco deriva de las observaciones de

tura zoológica no está en el centro del interés, sino tie-

Aristóteles y Galeno sobre un simio sin cola particular-

ne sólo una función de comodidad. Lo que importa son

mente parecido al hombre, pero no más identificable; el

el aspecto y las costumbres de los singulares anima-

gibón está descrito y representado con precisión (Figu-

les, y Buffon demuestra haber recreado con cuidado

ra 10), ya que Buffon había podido examinar un ejemplar

los relatos entonces disponibles dejados por naturalis-

adulto. En cambio, las otras dos especies son más intere-

tas y por viajeros. Si bien él describió cuidadosamente

santes; están tratadas en un capítulo intitulado “Los orang-

cada especie conocida de simio, su atención fue indu-

outang, o sea el pongo y el jocko” y están definidas así:

dablemente más viva en el caso de los simios antropomorfos, “ya que cada renglón es importante en la

12

Orang-outang, nombre de este animal en las Indias orientales; Pongo, nombre de este animal en Lowan-

G. Giacobini y R. Giraudi

do, provincia del Congo.


Jocko, Enjocko, nombre de este animal en el Congo

al gran público en el sentido de las concepciones cau-

que yo he adoptado. En es el artículo y yo lo he omitido.34

telosamente evolucionistas que estaba desarrollando. No por casualidad en la Encyclopédie, cuya parte zoo-

El pongo, u orang-outang “de la gran especie”, del cual Buffon no tenía conocimiento directo, evidente-

lógica parece haber estado inspirada por Buffon, está la misma representación del jocko36 (Figura 11).

mente deriva de los relatos de Battell y de De Bondt, por

Buffon no estaba en realidad convencido de la dis-

lo que es el resultado de una mezcla de vagas informa-

tinción entre sus dos especies de orang-outang; tenía

ciones relativas al gorila y al orangután, y en parte tam-

pues la sospecha de que los jocko fueran simplemen-

bién al chimpancé. Buffon lo describe así:

te ejemplares jóvenes de pongo. Todavía veinte años después37 de la publicación de sus primeras observa-

Un simio alto y fuerte como el hombre, tan ardiente

ciones, probablemente influenciado por los estudios

por las mujeres como por sus hembras; un simio que

que se estaban haciendo en Holanda, sintió la necesi-

sabe portar armas, que se sirve de piedras para ata-

dad de distinguir la forma de las Indias orientales (por él

car y bastones para defenderse, y que por otra parte

ahora indicada como jocko creando una confusión de

asemeja aún más al hombre que el pithecus, ya que,

nomenclatura) de la africana (pongo) y consideró los

independientemente del hecho de que no tiene cola,

ejemplares inmaduros descritos por Tulp, por Tyson y

que su cara es aplanada, que sus brazos, sus manos,

por él mismo fueran jóvenes pongo.

sus dedos, sus uñas son similares a las nuestras y de

El interés suscitado en Holanda por el viejo relato

que camina siempre erguido, tiene un tipo de rostro,

de De Bondt y por los escritos de Linneo y de Buffon

rasgos vecinos a los del hombre, orejas de la misma

hizo inminente que, justo en esos años, se averiguara la

forma, cabellos sobre la cabeza y barba en el mentón y

existencia de una especie de simio antropomorfo vivo

una pelambre que no es ni más ni menos que la que el

en las Indias orientales. Alrededor de 1770 llegaron a

hombre tiene en el estado natural. Este orang-outang o pongo no es de hecho más que un animal, pero un animal muy singular, que el hombre no puede ver sin reingresar en sí mismo, sin reconocerse, sin convencerse de que su cuerpo no es la parte más esencial de su naturaleza.35

El jocko, orang-outang “de la pequeña especie”, es el engeco de Battell, claramente el chimpancé, que Buffon conocía por experiencia directa y por los trabajos de Tulp y de Tyson. La ilustración de la Histoire naturelle lo representa en actitud excesivamente humanizada, en perfecta postura erguida y con un bastón en la mano derecha (Figura 10). No obstante Buffon había proclamado que la semejanza entre el hombre y los simios era “une verité humiliante”, la representación del jocko parece voluntariamente distorsionada justo para subrayar esta semejanza. Ciertamente Buffon no podía ignorar el real aspecto de un chimpancé, ya que incluso había criado un ejemplar en casa propia durante un cierto periodo; además, el dibujo aparece en neto con-

FIGURA 11. Jocko y gran gibón. Encyclopédie... mis en ordre & publié par M. Diderot & par M. Alembert, París 1762-177.

traste con el muy verídico del gibón. Parece lícito pensar que con esta figura Buffon haya querido influenciar

Y el hombre encontró al simio

13


FIGURA 12. Orang-outang. A. Vosmaer, Natuurlyke Historie van der Orangoutang van Borneo, Amsterdam 1778. (Milán, Museo de Historia Natural.)

Holanda los restos de algunos de estos simios y, en

Según Camper, el orang-outang de Borneo estaba

1776, el encierro del príncipe de Orange en Het Loo, cer-

dotado de características mucho menos humanas

ca de La Haya, pudo hospedar incluso un ejemplar vivo.

que aquellas de las otras criaturas antropoides. Entre

En particular, el anatomista Petrus Camper tuvo modo

otros, Camper criticó abiertamente la figura humani-

de disecar cinco ejemplares de este orang-outang de

zada del jocko de Buffon, afirmando que era incorrec-

Borneo, publicando en 1779 una descripción muy cui-

ta y engañosa.

dadosa, “un escrito –como observa Huxley– de igual 38

mérito que el de Tyson sobre el chimpancé”.39

Como ya le había sucedido a Tyson y a todos aquellos que habían practicado la disección de varias espe-

Camper y otros estudiosos holandeses, entre los

cies de simios, Camper fue golpeado por el hecho de

cuales está Arnout Vosmaer, demostraron que la es-

que, en la mesa de disección, las diferencias entre el

pecie Borneo era diferente de los otros simios antropo-

hombre y los otros primates se tornaban extremada-

morfos y que todavía no estaba descrita (Figura 12).

mente vagas. Era necesario, como ya había subraya-

40

do Linneo, identificar algún carácter físico preciso que El orang [–escribe Camper–] no sólo difiere del pig-

permitiera una neta distinción entre el hombre y las

meo de Tyson y del orang de Tulp por su particular

criaturas antropoides. Camper creyó haber descubier-

color y por su largos dedos del pié, sino también por

to este carácter cuando notó que el hueso intermaxi-

la entera forma externa. Sus brazos, sus manos y sus

lar, bien visible en los simios antropomorfos, no es

pies son más largos, mientras los pulgares al contra-

identificable en el hombre.42 Era una distinción iluso-

rio son mucho más cortos, y los grandes dedos del

ria, como lo habría demostrado un naturalista diletan-

pie proporcionalmente son más pequeños.

te, Johann Wolfgang Goethe:43 el hueso intermaxilar,

41

14

en realidad, está presente también en el hombre en un G. Giacobini y R. Giraudi

estadio precoz de desarrollo, pero después se funde


FIGURA 13. Chimpancé (indicado como Pongo). J. B. Audebert, op. cit.

con los maxilares. Aun así, por bastantes años más, el

pecies de simios antropomorfos en África y en Asia

“hueso de Camper” continuó siendo el caballo de bata-

oriental. Se sabía que en África vivía una especie lla-

lla de aquellos que sostenían una decidida separación

mada engeco o jocko, para el cual empezaba a usarse

zoológica entre hombre y simios o, como diría des-

un término derivado del local japanzee y que las edicio-

pués, entre Bimanos y Cuadrumanos.

nes más recientes del Systema naturae de Linneo in-

El estudio de la organización del esqueleto facial

dicaban como Simia satyrus. En esos momentos ya

condujo a Camper al establecimiento de otro criterio,

se habían estudiado y criado bastantes individuos y se

esta vez cuantitativo, de separación en el interior del

conocían sus costumbres, morfología y anatomía, so-

orden de los primates. Se trataba del “ángulo facial”

bre todo gracias a las descripciones de Tulp, Tyson y

que, trazado sobre el perfil de la cabeza según puntos

Buffon y a alguna nota de Camper; por ello, no obstante

de referencia precisos, expresa el mayor o menor de-

las distorsiones de Buffon, su aspecto ya fue represen-

sarrollo hacia adelante del esqueleto facial en relación

tado en modo correcto en la famosa figura de Audebert

con el neurocráneo.44 Como observó Camper, en to-

de 179945 (Figura 13).

dos los simios la abertura del ángulo es inferior a los

En esos años se suponía que en África vivía un se-

70º, mientras que en las varias poblaciones humanas

gundo y más grande simio antropomorfo, el pongo de

siempre se supera ese valor. También en este caso la

la vieja descripción de Battell después retomada por

realidad es menos esquemática de lo que Camper su-

Buffon. Sin embargo faltaban noticias precisas y no

puso, pero la identificación del ángulo facial tuvo el

fue sino medio siglo después cuando Thomas Savage

mérito de dar inicio a los estudios morfométricos de

resolvió el problema al descubrir al gorila en el territo-

antropología física.

rio de Gabón.

En las últimas décadas del siglo XVIII el mundo científico estaba al tanto de la existencia de distintas es-

Y el hombre encontró al simio

15


FIGURA 14. OrangutĂĄn (indicado como jocko). J. B. Audebert, Histoire naturelle des singes et des makis, ParĂ­s 1799.


En Asia suroriental se conocía la existencia de un pe-

y con el pongo de Buffon, y que entonces envió el cuer-

queño simio de rasgos moderadamente antropomor-

po conservado en ron al museo del príncipe de Orange.

fos, el gibón, que Buffon había representado en modo

No se sabe bien cuál haya sido el destino de este ejem-

realista. Después los holandeses habían demostrado la

plar. Al parecer la nave en la cual estaba cargado tuvo un

presencia en Borneo de un simio con forma de hombre

naufragio, pero el hecho es que en 1784 Petrus Camper

más grande, ya netamente distinto del chimpancé en la

tuvo ocasión de examinar, justo en el museo del prín-

literatura científica, y para el cual se estaba consolidan-

cipe de Orange, un esqueleto de orangután de más de

do el nombre orang-outang, aunque todavía se usaban

cuatro pies de altura48 (Figura 15). “Más tarde –como

los términos pongo y jocko, generando confusión (Fi-

relata Huxley– y a merced de las usuales costumbres

gura 14). Sin embargo, la relación de De Bondt de 1658,

depredadoras de las armadas revolucionarias, el es-

parcialmente retomada por Linneo y por Buffon, había

queleto del pongo fue llevado de Holanda a Francia.”49

dejado la duda de que en Borneo existiera todavía otra

En 1798 George Cuvier llevó a las imprentas de Pa-

especie de simio antropomorfo, mucho más grande del

rís el Tableau élémentaire de l’histoire naturelle des

orang-outang descrito por los holandeses. En realidad,

animaux,50 primer esbozo del fundamental Le règne

como se descubrió después, no se había dado cuenta

animal que veinte años después habría representa-

del hecho de que los orangutanes hasta entonces exa-

do una síntesis de los conocimientos zoológicos de la

minados eran individuos jóvenes, que en edad adulta

época. En el Tableau, entre los simios antropomorfos

habrían sido mucho más grandes y animalescos.

están considerados el orang-outang, el chimpancé, el

Alrededor de 1780 el señor Palm, gobernador de

gibón y el wouwou (otra especie de gibón). Sin embar-

Rembang en Borneo, que desde hacía tiempo “ofre-

go, el pongo de Wurmb, que Cuvier debió haber tenido

cía más de cien ducados a los indígenas por un orangoutang de cuatro o cinco pies de altura” tuvo noticia del avistamiento de uno de estos grandes simios. Por largo tiempo [–relata Palm–] hicimos nuestro mejor esfuerzo para atrapar viva esta espantosa bestia en la densa floresta, a la mitad del camino por el Landak. Olvidamos incluso la comida, tan ansiosos estábamos por no dejarla escapar: era sin embargo necesario procurar que el orangután no se vengara con nosotros ya que rompía grandes pedazos de madera y troncos verdes y los tiraba en contra nuestra. Esta cacería duró hasta las cuatro después del mediodía, cuando determinamos tirarlo y abrir fuego, lo cual logré muy bien, incluso mejor que nunca antes lo había hecho tirando desde un bote: ya que la bala fue precisamente a golpear un lado de su cuerpo, de guisa que el animal no fue demasiado dañado. Lo llevamos al barco todavía vivo, y lo atamos fuertemente, Al día siguiente murió por su herida. Toda Pontiana subió a bordo para verlo cuando llegamos.46

El animal fue estudiado preliminarmente en Bata-

FIGURA 15. Esqueleto del simio de Wurmb. Historia natural de los simios y de los maki..., Milán 1830.

via por un oficial alemán, el barón von Wurmb,47 que lo identificó con el Homo sylvestris del relato de De Bondt

Y el hombre encontró al simio

17


ocasión de ver, está clasificado entre los babuinos, a

Es un libro dedicado exclusivamente a los Cuadru-

causa del fuerte desarrollo del esqueleto facial. Sólo en

manos, en el cual el tratado de Buffon está integrado

la segunda edición de 1829 de Le règne animal,51 Cu-

–como advierte el editor– con nuevas observaciones

vier lo consideró, con alguna duda, un orangután adul-

de Cuvier, Geoffroy, Lacepède, Audebert y de varios

to. Fue Richard Owen quien aclaró definitivamente, en

viajeros, pero en realidad también está profundamen-

1835, que los grandes simios de Borneo no eran más

te retocado. El capítulo que concluye el volumen signi-

que individuos de orang-outang.

fica el modo de pensar del momento y suena como una

52

53

El conocimiento de los simios antropomorfos en

áspera crítica moralizante hacia quien todavía cultiva-

las primeras décadas del siglo XIX estuvo indudable-

ba concepciones evolucionistas e ideas sobre el origen

mente dominado por la obra y la autoridad de George

animal del hombre.

Cuvier. Le règne animal se impuso como tratado de consulta en las instituciones científicas, mientras que

Hemos llegado al final de la historia de estos anima-

en ambientes mucho más vastos de toda Europa se di-

les [–se lee–] cuya vista desde el primer instante hizo

fundían continuamente nuevas ediciones de la Histoire

nacer en nuestro espíritu un sentimiento de humilla-

naturelle de Buffon, más adecuada al gran público.

ción. Antes que nada, nos pareció entrever en el bruto

Pero justamente en la parte concerniente a los simios,

un rival de nuestra especie, pero reingresando en no-

el contenido de la obra de Buffon está alterado sensi-

sotros mismos esta idea se desvaneció súbitamente y

blemente. Sobre todo con el inicio de la Restauración

nos dimos cuenta que el simio no tiene sino la forma

–y en gran parte como reacción a las ideas sugeridas

material del hombre, no es más que un animal de ins-

por Lamarck sobre la evolución del hombre desde an-

tinto apenas superior al de los otros cuadrúpedos, y

tecesores simiescos– se impuso una fuerte tendencia

no tiene más que una máscara de la especie huma-

a destacar lo más posible al hombre de los otros pri-

na. Llenos de reconocimiento nos postramos frente

mates, corrigiendo las representaciones humanizadas

a este Ser Supremo que nos compenetró de un soplo

de simios y poniendo el acento sobre caracteres dis-

divino, y que no ha donado más que a nosotros de

tintivos físicos y conductuales. Esta tendencia se formalizó con una variación en la clasificación zoológica, ya propuesta por Cuvier54 en 1798 y después retomada por Blumenbach.55 El orden de los Primates, creado por Linneo, se subdividió en dos órdenes distintos: Bimanos, en el cual entraba el hombre, y Cuadrumanos, del cual formaban parte todos los simios, antropomorfos y no. Estas alteraciones de la obra de Buffon están reflejadas también en las ilustraciones. En particular el jocko, cuya figura exageradamente humanizada había suscitado escándalo en algunos ambientes y había atraído las críticas de Petrus Camper,56 se representó en actitud completamente diferente, con aspecto sensiblemente más simiesco y sentado sobre una rama o, si de pie, con las rodillas flexionadas y sin el bastón en mano (Figuras 16 y 17). En 1820 se imprimió en Aviñón una obra interesante desde este punto de vista: l’Abrégé de l’histoire générale des singes par M. Leclerc de Buffon.57

18

G. Giacobini y R. Giraudi

FIGURA 16. Jocko u Orang-outang de raza pequeña, versión no humanizada. Buffon (Œuvres complètes), París 1774-1804.


FIGURA 17. Versión no humanizada del jocko, aquí indicado como orangoutang. Buffon, Abrégé de l’histoire naturelle des singes, Aviñón 1820.

una pequeña porción de su sublime inteligencia. ¡La

cé desarrolla con la edad caracteres más animalescos.

razón! Esta palabra impone silencio a todos aquellos

Además alrededor de 1845 ocurrió un descubrimiento

miserables que, olvidando la dignidad de su augusto

fundamental. Thomas Savage, quien acampaba a la ori-

carácter, o más bien fingiendo desconocerla, qui-

lla del río Gabón, vio en la casa de un misionero “un crá-

sieran con todas sus fuerzas nulificar esta majestad

neo que los indígenas atribuían a un animal similar a un

que recibimos del Autor de la Naturaleza. Que pare

simio, notable por su tamaño, su ferocidad y sus cos-

de rementarnos las semejanzas de organización, las

tumbres”.60 Savage logró recoger en la zona algún ma-

superioridades de fuerza; nosotros hemos admirado

terial osteológico y muchas informaciones acerca de

la arquitectura de estos dos edificios construidos

las costumbres de la que consideró “una nueva espe-

según el mismo plano; pero uno de ellos está casi

cie de orangután”. Savage se dio cuenta de que el ani-

despojado en el interior, mientras que el otro está

mal debía ser el pongo descrito por Andrew Battell en

espléndidamente adornado. ¿Puede tal vez la fuerza

1613. Sin embargo, dado que el término pongo ya ha-

del animal más vigoroso competir con la superioridad

bía sido usado demasiadas veces de modo impropio

moral de los medios que la razón procura al hombre?

para indicar un poco a todos los simios antropomor-

Y así, siempre existirá entre nosotros y el simio, que

fos, eligió para la nueva especie el nombre gorilla, ob-

se nos presenta como una excelente copia de noso-

tenido del Periplus del almirante cartaginés Hannon. En

tros mismos, una distancia inmensa de la cual ningún

1847 Thomas Savage y Jeffries Wyman publican una

razonamiento podrá nunca evaluar la identidad, y el

Notice of the external characters and habits of Troglo-

simio no podrá más que remedar nuestra especie.58

dytes gorilla, a new species of Orang from the Gaboon River,61 aclarando así definitivamente la existencia de

Esta actitud corresponde a una general disminución de interés, popular y científico, por los grandes simios. No obstante, algunos conocimientos importantes se adquieren justo en esos años.

una especie de simio antropomorfo africano diferente del chimpancé.62 Con el descubrimiento del gorila, hacia la mitad del siglo XIX, el conocimiento de los simios antropo-

En 1835 Richard Owen publicó la primera descrip-

morfos se liberó de las graves imprecisiones y de las

ción de un esqueleto de chimpancé adulto. Se perfec-

dudas que lo caracterizaron durante casi tres siglos y

59

cionó así la definición de esta especie, demostrando que, como en el caso del orangután, también el chimpan-

Y el hombre encontró al simio

19


FIGURA 18. Orang-outang (Simia satyrus). G. Cuvier, Le règne animal..., París 1829-1830.


FIGURA 19. Chimpancé (Simia troglodytes). G. Cuvier, Le règne animal..., París 1829-1830.

que favorecieron la difusión de noticias erradas y de

de simios antropomorfos. Y en 1883 Robert Hartmann,

representaciones falseadas. Las descripciones, y las

con su obra Die menschenähnlichen Affen,65 puntuali-

figuras que las acompañan, devienen ya muy fieles

zaría en modo preciso y moderno los conocimientos

(Figuras 18, 19 y 20) y la anatomía comparada, apli-

relativos a estos animales, a casi trescientos años de la

cada a un número suficiente de ejemplares de varias

publicación de los relatos fantásticos de Duarte Lopez

edades, alcanza a precisar aquellas analogías con la

y de Andrew Battell.

especie humana que representarían uno de los más

N O T A S

vivos puntos de polémica suscitados del naciente darwinismo, encontrando una primera exposición sintética en Evidences as to man’s place in nature de Thomas Henry Huxley.63 Las grandes obras zoológicas de la segunda mitad del siglo XIX recogerían las noticias sobre los simios antropomorfos, ya en buena parte disponibles sólo en la literatura especializada. Entre éstas, en particular, La vida de los animales de Alfred Edmund Brehm,64 con sus sucesivas ediciones traducidas a muchas lenguas, difundiría estos conocimientos también hacia el gran público, mientras que las obras de Darwin, Huxley, Wa-

C. Linneo, Systema naturae, sive regna tria naturae systematice proposita per classes, ordines, genera & species, T. Hook, Leiden 1735. 2 En las ediciones sucesivas del Systema naturae, a partir de la décima (Estocolmo 1758), el término Quadrupedia es sustituido por Mammalia, y Anthropomorpha por Primates. El orden de los Primates incluía entonces, además del hombre, también a los simios, los lémures y los murciélagos; el perezoso fue movido al orden de los Bruta. 3 El verso de Ennio (240-169 a.C.) es citado por C. Linneo, Systema naturae..., X ed., vol. I, Estocolmo 1758, p. 35 (nota al capítulo de los simios) y por C. E. Hoppius, Anthropomorpha, quae, praeside D. D. Car. Linnaeo, 1

proposuit Christianus Emmanuel Hoppius, petropolitanus (Uppsala 1760. Septiemb. 6.), en C. Linneo, Amoenitates Academicae, seu dissertationes variae physicae, medicae, botanicae, antehac seorsim editae, nunc collectae et auctae cum tabulis aeneis, VI, L. Salvii, Estocolmo 1763, p. 76.

llace, Vogt y Haeckel contribuirían a atraer la atención sobre las implicaciones evolucionistas de la existencia

Y el hombre encontró al simio

21


FIGURA 20. Gorila de Savage (Gorilla savagei), Dictionnaire universel d’histoire naturelle, dirigido por Charles d’Orbigny, París 1842-1849. Carta de Linneo a J. G. Gmelin (1747), cit. por E. L. Greene, Linnaeus as an evolutionist, en “Proceedings of the Washington Academy of Sciences”, XI, 1909, pp. 25-26. La carta está reportada también por J. C. Greene, La morte di Adamo, trad. it. de L. Sosio, Feltrinelli, Milán 1971, p. 221. 5 Para noticias más detalladas véase W. C. O. Hill, The discovery of the chimpanzee, en “The chimpanzee” (ed. cuidada por G. H. Bourne), vol. I, Karger, Basilea 1969, pp. 1-2. 6 Periplus Hannonis, ed. cuidada por J. Blomqvist, Lund 1979-1980. 7 Ibidem, p. 65. 8 Para la discusión véase W. C. O. Hill, op. cit., pp. 2-3. 9 C. Plinius Secundus, Naturalis historia, ed. cuidada por L. Jan y K. Mayhoff, Stuttgart 1967. 10 Frate Noè, Viaggio da Venitia al Sancto Sepulchro et al Monte Sinai più copiosamente descrito de li altri con disegni de paesi: citade, porti, et chiesie et li santi loghi con molte altre santimonie che qui si trovano designate et descrite come sono ne li luoghi lor proprji, Bolonia 1500 y Venecia (varias ediciones entre 1518 y 1533). El texto aparece primero anónimamente, luego con el nombre de Frate Noè, y luego bajo el de Frate Noè Bianchi. Las raíces de la obra se encuentran en el texto y las ilustraciones de B. von Breydenbach, Peregrinatio in Terram Sanctam, Maguncia 1486, y de Fra’ Nicolò da Poggibonsi, Libro d’oltramare, 1346. 11 C. Gessner, Historiae animalium lib. I, De quadrupedibus viviparis, C. Fraschovirum, Tiguri (Zurich) 1551. 4

22

G. Giacobini y R. Giraudi

U. Aldrovandi, De quadrupedibus digitatis viviparis libri tres, N. Tebaldinum, Bolonia 1637. 13 Cfr., por ejemplo, la figura publicada por Hoppius, op. cit., en 1763 (p.17) en la cual la segunda criatura antropoide está retomada por los textos de Aldrovandi y Gessner. 14 Regnum Congo: hoc est vera descriptio regni africani, quod tam ab incolis quam Lusitanis Congus appellatur, per Philippum Pigafettam, olim ex Edoardo Lopez acroamatis lingua Italica excerpta, num Latio sermone donata ab August. Cassiod. Reinio. Iconibus et imaginibus rerum memorabilium quasi vivis opera et industria Joan. Theodori et Joan. Israelis De Bry fratrum exornata, Frankfurt 1598. 15 S. Purchas, Purchas his pilgrimes, Londres 1613. 16 Ibidem, p. 179. 17 S. Purchas, Hakluytus Posthumus, or Purchas his pilgrimes, Fetherstone, Londres 1625. 18 Ibidem, vol II, pp. 981-982. 19 N. Tulp, Observationes medicae libri tres, Amsterdam 1641. 20 J. De Bondt (Iacobi Bontii), Historiae naturalis et medicae Indiae orientalis libri sex, en Guglielmi Pisonis, De Indiae utriusque re naturali et medica libri quatuordecim, Ludovicum et Danielem Elzevirios, Amsterdam 1658; la figura del orango está en la p. 84 del texto de De Bondt. 21 T. H. Huxley, Evidences as to Man’s Place in Nature, Londres 1863, p. 19 (trad. it. de P. Marchi, Prove di fatto intorno al posto che tiene l’uomo nella natura, Treves, Milán, 1869). 22 Ibidem, p. 19. 12


E. Tyson, Orang-outang, sive homo sylvestris: or the anatomy of a pygmie compared with that of a monkey, an ape and a man. Osborne, Londres 1699. Una segunda edición apareció en 1751. 24 La frase fue extraída de Epistle dedicatory (s.p.) del trabajo de Tyson (reportada también por J. C. Greene, op. cit.). 25 Según la opinión expresada por I. Geoffroy Saint-Hilaire, Catalogue méthodique de la collection des Mammifères, Gide et Baudry, París 1851. 26 W. Smith, A new voyage to Guinea describing likewise an account of their animals, minerals & c., Londres 1744. En lo que respecta al significado del término “mandril” véase la discusión en T. H. Huxley, op. cit., pp. 21-22. 27 C. Linneo, Systema naturae..., Leiden 1735, p. 5 (Paradoxa). 28 C. E. Hoppius, op. cit., pp. 63-76. 29 C. Linneo, Systema naturae..., XIII ed., vol. I, Viena 1767, p. 33. 30 C. Linneo, Systema naturae..., X ed., vol. I, Estocolmo 1758, p. 33, nota. 31 C. E. Hoppius, op. cit., p. 72. 32 J. L. Leclerc, conde de Buffon, Histoire naturelle générale et particulière avec la description du Cabinet du Roi, vol. XIV, Imprimerie du Roi, París 1766. 33 Ibidem, p. 45. 34 Ibidem, pp. 59-60, notas. 35 J. L. Leclerc, conde de Buffon, Œuvres complètes, ed. cuidada por M. Flourens, París 1853-1855, vol. IV, p. 2. 36 La figura está publicada en Pl. XIX del vol. VI de Recueil de planches sur les sciences, les arts libéraux, et les arts méchaniques, avec leur explication, adición a la Encyclopédie ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts, et des metiérs, recueilli des meilleurs auteurs par une société de gens de lettres, mis en ordre & publié par M. Diderot & par M. Alembert, Briasson, David et Le Breton, París 1762-1777. 37 J. L. Leclerc, conde de Buffon, Histoire naturelle..., suppl. vol. VII, París 1789. En las ediciones póstumas de la Histoire naturelle aparece un Anexo al artículo de los orang-outang en el cual se lee: “Dado que han pasado más de veinte años desde que yo escribí la historia natural de tales simios, no estaba yo entonces bien instruido como hoy en día, y dudaba en aquel tiempo si las dos especies de las cuales hablé fueran realmente la una de la otra diferentes por otros caracteres que el del tamaño” (citado de la versión italiana, Storia naturale di Buffon, nuevamente ordenada y continuada por obra de c. de Lacepède, tomo XX, Vignozzi, Livorno 1830, p. 557). 38 P. Camper, Account of the organs of speech of the orang-outang, en “Philosophical Transactions of the Royal Society”, LXIX, 1779, pp. 150-159. 39 T. H. Huxley, op. cit., p. 27. 40 A. Vosmaer, Natuurlyke Historie van den Orang-outang van Borneo, en Beschryving van de zo zeldraame als zonderlinge aap-soort genaamd Orangoutang, van het eiland Borneo, P. Meijer, Amsterdam 1778, pp. 3-23. 41 P. Camper, Natuurkundige Verhandelingen, Amsterdam 1782, p. 56. 42 Ibidem; véase también, del mismo autor, Naturgeschichte des OrangUtang und einiger andern Affenarten, J. C. Dänzer, Düsseldorf 1791. 43 J. W. Goethe, Dem Menschen wie den Tieren ist ein Zwischenknochen der obern Kinnlade zuzuschreiben, Jena 1786. 44 P. Camper, Dissertation sur les varietés naturelles qui caractérisent la physionomie des hommes de divers climats et des différentes âges (ouvrage posthume), París 1792. 45 J. B. Audebert, Histoire naturelle des singes et des makis, Desray, París 1799-(1800). 46 Carta citada por T. H. Huxley, op. cit., p. 29. 47 F. Baron von Wurmb, Description of the large orang-outang of Borneo, en “The Philosophical Magazine”, I, 1798, pp. 225-231. 48 Para ulteriores detalles véase J. C. Greene, op. cit., pp. 232-234. 23

T. H. Huxley, op. cit., p. 32. En lo que concierne a la descripción de un esqueleto similar (tal vez el mismo), examinado en Francia, véase E. Geoffroy Saint-Hilaire, Observations on the account of the supposed orang-outang of the East Indies, published in the Transactions of the Batavian Society in the Island of Java, from the Journal de Physique, 1798, en “The Philosophical Magazine”, I, p. 324. Para una discusión sobre la identificación del “pongo de Wurmb” véase también J. C. Greene, op. cit., pp. 231-234. 50 G. Cuvier, Tableau élémentaire de l’histoire naturelle des animaux, París 1798. 51 G. Cuvier, Le règne animal, distribué d’après son organisation, II ed., París 1829-1830, vol. I, pp. 88-89. La primera edición de la obra había aparecido en París en 1817. 52 “Un simio de Borneo, hasta ahora conocido sólo con base en su esqueleto, y que ha sido llamado pongo, es tan similar al orang-outang por las proporciones de todas sus partes y por la disposición de todos los forámenes y las suturas del cráneo, que, a pesar de la prominencia del hocico, la pequeñez del cráneo y la altura del ramo de la mandíbula, se lo puede considerar un adulto, si no de la especie del orang-outang, por lo menos de una especie muy cercana.” (Ibidem, p. 109). 49

R. Owen, “On the osteology of the chimpanzee and orang-outang”, en Transactions of the Zoological Society of London, I, 1835, pp. 343-379. 54 G. Cuvier, Tableau..., op. cit. 55 J. F. Blumenbach, Manuel d’histoire naturelle, Collington, Metz 1803. 56 “El señor De Sève hizo al jocko el honor de acercarlo al hombre en todo lo que pudo” (de P. Camper, Natuurkundige..., op. cit., p. 53; De Sève es el autor de los grabados publicados por Buffon). 57 Abrégé de l’histoire générale de singes par M. Leclerc de Buffon, Berenguier, Aviñón 1820. 58 Ibidem, pp. 240-241. 59 R. Owen, op. cit. 60 Citado por T. Huxley, op. cit., p. 35. 61 T. S. Savage y J. Wyman, Notice of the external characters and habits of Troglodytes gorilla, a new species of Orang from the Gaboon River, en “Boston Journal of Natural History”, V, 1845-1847, pp. 417-441. 62 Para otras publicaciones de la época sobre el gorila véase: G. L. Duvernoy, Mémoire sur les charactères que présentent les squelettes du Troglodytes tschego DUV. et du Gorilla gina ISID. GEOFFR., en “Comptes Rendus de l’Academie des Sciences de Paris”, XXXVI, 1853, pp. 925-933; P. B. du Chaillou, Descriptions of fine new species of mammals discovered in Western Equatorial Africa, en “Proceedings of the Boston Society of Natural History”, VII, 1860, pp. 296-304; R. Hartmann, Der Gorilla, zoologischzootomische untersuchunge, Leipzig 1880. 63 T. H. Huxley, op. cit. 64 A. E. Brehm, Illustriertes Tierleben, Hildburgheusen, Leipzig 1863-1864. La obra fue traducida al italiano con el título de La vita degli animali, descrizione generale del regno animale, UTET, Turín 1871. 65 R. Hartmann, Die menschenähnlichen Affen und ihre Organisation im Vergleich zur menschlichen, Leipzig 1883. La obra fue traducida al italiano: Le scimmie antropomorfe e la loro organizzazione in confronto con quella dell’uomo, Dumolard, Milán 1884. 53

Tomado de Giacobini G. y Giraudi R. “E l’uomo uincontró la scimmia”, KOS 23 (1986) 14-37. Trad. de Pilar Chiappa. chiappac@imp.edu.mx. Reproducido con autorización de Giacomo Giacobini. Y el hombre encontró al simio

23


Homo floresiensis y el linaje humano Roque Toenis

Un único fósil puede cambiar fundamentalmente la manera en que hemos imaginado la evolución del hombre. Hace 75 años Raymond Dart describió un cráneo encontrado en el sur de África y produjo una transformación fundamental en las ideas acerca de la evolución humana demostrando que muy probablemente Darwin tenía razón y que los orígenes del hombre estaban en África. En el año 2004 un equipo internacional de investigadores reportó en la revista Nature1,2 los hallazgos realizados en la isla de Flores, en Indonesia, donde encontraron los restos de una especie humana hasta ahora desconocida: el “Homo floresiensis”. Lo interesante de sus hallazgos es que se trata de homínidos de poco más de medio metro de altura que vivieron hace unos 18,000 años. Su hallazgo ha supuesto para la antropología el mayor descubrimiento registrado en los últimos 50 años, y demuestra que la diversidad humana en el pasado reciente era mucho mayor de lo esperado. Como aseguraron los investigadores: “algunas veces, los grandes descubrimientos vienen en pequeños envases”. Seis años antes del descubrimiento del Homo floresiensis, Mike Morwood, uno de los antropólogos autores del hallazgo, publicó un artículo científico que afirmaba que 800,000 años atrás la isla de Flores había recibido la visita del Homo erectus proveniente de la isla de Java. Prueba de ello eran herramientas de piedra de esa antigüedad desenterradas en la isla. Esta afirmación Orang-outang. A. Vosmaer, Natuurlyke Historie van der Orang-outang van Borneo, Amsterdam 1778. (Milán, Museo de Historia Natural.)

E l e m e n t os 6 8 , 2 0 07, p p. 2 5 -2 9

25


FIGURA 1. Ubicación de la isla de Flores.

contradecía la hipótesis entonces asumida de que en

para menos. Lo que tenía entre sus manos no era un

su travesía por el Pacífico este homínido se había dete-

Homo erectus, tampoco un Homo sapiens, sencilla-

nido en Australia. Así fue como la mayoría de los antro-

mente: no era nada conocido. ¿Qué era? Un homínido,

pólogos se olvidaron del tema. Sin embargo, Morwood

no había ninguna duda. El problema era en qué lugar

y sus colegas indonesios del Centro de Arqueología de

del árbol genealógico ubicarlo, o, en otras palabras,

Yakarta siguieron tras las pistas del Homo erectus.

¿cuál es el vínculo de parentesco que nos une con el

En septiembre de 2003 los antropólogos se topa-

Homo floresiensis?

ron con siete ejemplares de homínidos (uno casi com-

Las excavaciones iniciales permitieron recupe-

pleto, seis representados por restos dispersos) en una

rar el cráneo de un individuo. El fechado con radio-

caverna de piedra caliza denominada Liang Bua, ubicada

carbono (14C), luminiscencia de series de uranio y

en la región central de la isla de Flores (Figura 1), rodea-

resonancia de espín de los electrones indican que el

da de plantaciones de café. “Estuve a punto de caer de

H. floresiensis existió desde hace 38,000 años y sub-

rodillas al examinar el espécimen”, dijo el paleoantro-

sistió hasta hace por lo menos 18,000 años. Lo más

pólogo Peter Brown, de la Universidad de Nueva Ingla-

importante de los hallazgos es que se les ha encontra-

terra, Australia, uno de los autores del hallazgo. No era

do asociados con artefactos de piedra. La idea de los

26

FIGURA 2. Comparación de diversos homínidos (alturas medias aproximadas en metros).


investigadores es que estos homínidos se originaron a partir de la dispersión temprana de Homo erectus, que alcanzaron la isla de Flores y permanecieron en ella durante un periodo prolongado, lo cual significa que convivieron con el Homo sapiens, aunque se desconoce si ambas especies interactuaron en algún momento de su historia. Estos descubrimientos llevan necesariamente a una importante reconsideración sobre el origen del hombre. Actualmente se acepta que durante el Pleistoceno, en la región asiática convivieron especies de Homo erectus y Homo sapiens. Ambas caracterizadas por un importante desarrollo cerebral, incremento en el tamaño del cuerpo y disminución en el tamaño de los dientes cuando se las compara con los australopitecos del Plioceno en África. El hallazgo del H. floresiensis con un volumen craneal de 380 cm3 y estatura de un metro plantea importantes problemas respecto al origen de estos homínidos. La idea es que durante una emigración inicial este grupo de homínidos permaneció aislado en la isla de Flores y que su estatura es resultado de su adaptación a las condiciones medioambientales (Figura 2). Excavaciones posteriores durante el año 2004 en Liang Bua permitieron recuperar una mandíbula, húmeros, radios y otros huesos de, al menos, nueve individuos diferentes. Según los datos recopilados hasta

FIGURA 3. Representación del Homo floresiensis.

ahora por los científicos, los “seres diminutos” tenían la cabeza pequeña y sin barbilla, los brazos largos en

quizá sean lo que los llevó a desarrollar un reducido

relación al cuerpo, la pelvis en forma de campana y ex-

tamaño corporal. Este es un proceso verificado en

tremidades robustas, parecidas a las de los chimpan-

otros mamíferos.

cés (Figura 3). Vivían en un mundo poblado por ratas del tamaño de perros, enormes lagartos y elefantes

Otra hipótesis plausible es que este primo lejano del

pigmeos; de estos últimos, llamados Stegodon, se han

hombre moderno debió reducir su tamaño para adap-

encontrado restos en una de las cuevas, con marcas de

tarse a una restringida disponibilidad de comida o a la

cuchillo. La nueva especie encaja justo con la extraña

necesidad de escapar de sus predadores. Quizá la ma-

fauna extinta de Flores, que fue el hogar de un amplio

yor amenaza que debió enfrentar el hombre de Flores

rango de arcaicas criaturas, extintas en otros lugares,

fuimos nosotros, los sapiens.

entre las que se incluye el Stegodon, además de dragones de Komodo. La gran incógnita es su corta estatura. Para algunos investigadores,

Hay, sin embargo, investigadores que piensan que es imposible que el Homo floresiensis pudiera haber evolucionado a partir del H. erectus, principalmente debido a su tamaño; de hecho, Michael Morwood ha propuesto que pueden descender de una especie pequeña

su aislamiento del resto de los Homo erectus y su posterior entrecruzamiento (en una comunidad cerrada)

Homo floresiensis y el linaje humano

27


de homínidos aún no descubierta, semejantes al espéci-

mucho menor que el de los humanos actuales, el lóbu-

men encontrado en Dmanisi en Georgia. Este cráneo en

lo frontal, particularmente en la región que correspon-

excepcionales buenas condiciones fue descubierto

de al área 10 de Brodmann, presenta circunvoluciones

en el año 2001, se estima que tiene una edad de 1.8 millo-

prominentes. En los humanos modernos esta área se

nes de años y su capacidad es de 600 cm constituyen-

ha asociado con procesos cognitivos superiores como

do el cráneo más pequeño de un homínido descubierto

es la planeación de actividades. Proporcionalmente a su

–hasta antes del H. Floresiensis– fuera de África.

tamaño, el cerebro del Homo floresiensis (según la re-

3

3,4

Los restos incialmente descubiertos en Flores per-

construcción hecha a partir del cráneo) tiene un lóbu-

tenecieron a una hembra y hubo un importante núme-

lo temporal más prominente que el del Homo erectus.

ro de científicos que pensaron que no se trataba de una

Cabe hacer notar que el lóbulo temporal está asociado

nueva especie humana, sino que podría tratarse sim-

con la audición y el lenguaje en los humanos modernos.

plemente de un pigmeo o un ser humano afectado de

¿Qué significado tienen todas estas peculiaridades del

microcefalia, cuyas características son un cerebro in-

cerebro del Homo floresiensis? Esperamos puedan de-

usualmente pequeño y a menudo enanismo.5

finirse cuando se logren recuperar fósiles adicionales y

Un equipo internacional de investigadores de Estados Unidos, Australia e Indonesia ha estudiado una 6

elementos que nos permitan entender cuál era el grado real de desarrollo de estos hombrecillos.

recreación del cerebro del Homo floresiensis, a partir

Los investigadores han concluido que el reducido

del descubrimiento del cráneo conocido como LB1, y

tamaño del Homo floresiensis no se debe a malforma-

concluyen que este homínido era capaz de un procesa-

ciones, sino que responde a su adaptación a la isla. La

miento cognitivo superior, a pesar del reducido tamaño

idea es que estos “hombres diminutos” fueron capa-

de su cerebro (Figura 4 y 5). La relación entre el tamaño del

ces de cruzar el mar hasta alcanzar la isla de Flores, don-

cerebro y el cuerpo es semejante a la que se encuentra

de se hallaron sus restos, y donde se han encontrado

en los australopitecos, aunque el cerebro es más pa-

muestras de que tenían un comportamiento muy avan-

recido al del Homo erectus. En esta comparación se

zado para un homínido con el cerebro del tamaño de un

incluyeron también cráneos de individuos microcefáli-

simio: herramientas, y marcas de haber utilizado fuego.

cos y pigmeos actuales. De hecho, aunque el cerebro es

Excavaciones en una cueva cercana a Liang Bua (a 50 km) denominada MataMenge en 2004 y 2005 han aportado un total de 487 artefactos de piedra que los investigadores han concluido muy probablemente se debieron a la actividad de H. floresiensis y no a la intervención de otros homínidos como originalmente se pensó.7 Estos artefactos muestran una similitud y clara continuidad con los artefactos encontrados originalmente en la cueva de Liang Bua y han sido fechados hace alrededor de 700,000 años. De todas las incógnitas en torno de esta nueva especie, quizá la que cueste más resolver sea la causa de su extinción. Los investigadores postulan que su desaparición pudo haberse debido a una erupción volcánica que arrasó la isla 12,000 años atrás, o a su derrota en la cotidiana lucha por el alimento ante los sapiens. Debido a algún cambio climático o al impacto de los

FIGURA 4. Volumen cerebral del Homo floresiensis.

28

humanos modernos, que comenzaron a dispersarse desde África hace aproximadamente 100,000 años, la

R

O

Q

U

E

T o e n i s

extraña historia del Homo floresiensis eventualmente


FIGURA 4. Cráneos del Homo floresiensis y del Homo sapiens.

culminó en su extinción. Pero los modernos humanos

R E F E R E N C I A S

deben seguramente haberse encontrado con estos diminutos parientes, y este descubrimiento muestra cuánto todavía tenemos que aprender sobre la historia de la evolución humana. Como sea, en tanto el H. floresiensis prosperaba en la isla de Flores, el H. sapiens habitaba la cercana Borneo y el H. erectus la isla de Java. ¿Cuál pudo ser la relación entre estas tres especies de homínidos? Esto es todavía un misterio. Para algunos investigadores, lo más significativo es que hubo una época, hace no mucho tiempo, en que dos o más especies humanas muy diferentes caminaban por el planeta. Sin duda estos hallazgos plantean la posibilidad de que algunos mitos o leyendas antiguas sobre hombres diminutos (Hobbits) tengan como base los encuentros reales entre el Homo sapiens y el H. floresiensis. Cualquiera que sea la realidad, otra lección que deriva del descubrimiento del H. floresiensis es que más vale mantener una gran apertura intelectual y que, sin dar pie a un relativismo ramplón, es indispensable atender a todas las hipótesis posibles

Morwood MJ, Soejono RP, Roberts RG, Sutikna T, Turney CSM, Westaway KE, Rink WJ, Zhao J-X, van den Bergh GD, Awe Due Rokus, Hobbs DR, Moore MW, Bird MI y Fifield LK. Archaeology and age of a new hominin from Flores in eastern Indonesia. Nature 431 (2004) 1087-1091. 2 Brown P, Sutikna T, Morwood MJ, Soejono RP, Jatmiko, Saptomo EW, Due RA. A new small-bodied hominin from the Late Pleistocene of Flores, Indonesia. Nature 431(2004) 1055-1061. 3 Gabunia L, Vekua A, Swisher CC, III, Ferring R, Justus A, Nioradze M et al. Earliest Pleistocene hominid cranial remains from Dmanisi, Republic of Georgia: taxonomy, geological setting, and age. Science 288 (2000)1019-25. 4 Balter M and Gibbons A. Were ‘Little People’ the first to venture out of Africa? Science 297 (2000) 26-7. 5 Balter M. Skeptics question whether Flores hominid is a new species. Science 306 (2004) 1116. 6 Falk D, Hildebolt C, Smith K, Morwood MJ, Sutikna T, Brown P, Jatmiko, Wayhu Saptomo E, Brunsden B, Prior F. The Brain of LB1, Homo floresiensis. Science 308, 5719 (2005) 242-245. 7 Brumm A, Aziz F, van den Bergh GD, Morwood MJ, Moore MW, Kurniawan I, Hobbs DR, Fullagar R. Early stone technology on Flores and its implications for Homo floresiensis. Nature 441 (2006) 624-628. 1

Roque Toenis, Centro de Investigaciones en Evolución Animal, Universidad de Springfield. toenisr@uspringfield.edu

cuando se estudian los asuntos relacionados con el linaje de nuestra especie.

Homo floresiensis y el linaje humano

29


Orang-outang. Aloys Zรถtl, 30 de enero de 1840. (Col. Pierre Balmain.)


Dificultades en

LA TA XONOMÍA de los seres vivos Ernesto A l varad o Reyes

La ciencia sistemática de los seres vivos ha sufrido varias modificaciones a través del tiempo. Al principio se centraba en nombrar organismos y sus orígenes se encuentran en herbarios y bestiarios prerrenacentistas. Sin embargo, el significado asociado al término herbario no era el que se tiene en nuestros días. Un herbario era un libro que describía e ilustraba numerosas especies de plantas.1 Luego se empezaron a preservar especímenes en dichos volúmenes y, por consecuencia, el término se comenzó a emplear para describir una colección de plantas secas para el estudio de la botánica. Las colecciones de los centros de enseñanza de la medicina fungieron como los primeros reservorios de especímenes. En las colecciones anatómicas era usual encontrar animales preservados para ser utilizados en el estudio de la anatomía comparativa. Era común encontrar plantas prensadas tanto en centros de estudios como en colecciones privadas. Estos ejemplares fueron la base de la clasificación de los seres vivos, ya que constituyen las pruebas de la existencia del organismo que se clasifica. Fue en el siglo XVIII que el naturalista sueco C. Linneo llevo a cabo su opus magnum, el Systema Naturae.2 Linneo hizo una clasificación de los seres vivos organizada en varios taxones, de los cuales el más fundamental era la especie. Solucionó los problemas en la nomenclatura creando un sistema E l e m e n t os 6 8 , 2 0 07, p p. 3 1 - 3 4

31


binominal para nombrar a los organismos. Este siste-

tual entre los géneros del complejo Otus y el género de

ma se basaba en agrupar a aquellos organismos con

bromelias Tillandsia. Se podría contradecir este pun-

características similares en taxones. Al hacer esto, se

to de vista con base en diferencias en los genomas de

empezaron a elucidar, sin saberlo, las relaciones evo-

los taxones concernientes así como en la regulación

lutivas entre los seres vivos. Por ejemplo, al agrupar al

de sus genes. Empero, en el caso de los hongos, por

hombre entre los primates y al incluirlo en el mismo gé-

ejemplo, los estados teleomórficos y los estados ana-

nero que al chimpancé, en realidad lo que se estaba en-

mórficos de las mismas poblaciones se clasifican en

contrando era la relación filogenética entre ambos. En

géneros distintos. Tal es el caso del hongo Pseudohe-

la actualidad, al ser humano y al chimpancé se les agru-

licomyces que se reproduce únicamente por mitosis,

pa en géneros distintos. No fue sino hasta el siglo XIX,

engendrando descendencia genotípicamente idénti-

en que el naturalista inglés Charles Darwin explicó la

ca. Sin embargo, en ciertas condiciones este hongo

evolución biológica en términos científicos con su teo-

puede reproducirse sexualmente con otros individuos

ría de la selección natural, que la comunidad científica

genéticamente compatibles. A la hifa hija resultante

encontró en la clasificación el cambio evolutivo. Pos-

se le asigna entonces el género Psilocybe, debido a su

teriormente surgió la cladística, la cual busca las ca-

forma de reproducirse,4 aunque genéticamente tiene

racterísticas en común entre seres vivos, que hayan

la misma composición que un Pseudohelicomyces y

sido derivadas de una característica de un organismo

potencialmente puede regresar a serlo.

3

del cual evolucionaron (sinapomorfías), para agruparlos en clados. Un clado es un grupo de organismos que

ASIGNANDO EL EPÍTETO ESPECÍFICO

incluye a todos los descendientes evolutivos de un ancestro común. Los cladogramas, modelos gráficos de

Si con base en la ley de Hardy-Weinberg entendemos

este sistema, muestran claramente la divergencia en-

que la evolución biológica es el cambio en la frecuen-

tre las especies.

cia de los alelos en las poblaciones de organismos a través del tiempo,5 las poblaciones por ende no son fenotí-

EN GUSTOS SE ROMPEN GÉNEROS

picamente estables. Esto dificulta el trabajo de la taxonomía de “encasillar” poblaciones. Si en una situación

La clasificación de los organismos tiene varios proble-

hipotética, todos los organismos que han existido se en-

mas debido a la manera como se lleva a cabo. Las es-

contraran presentes, no tendría sentido el separarlos

pecies, así como las subespecies, variedades y cepas,

en especies.6 Las especies son sumamente importan-

son en teoría los únicos taxones reales. Los demás

tes en la taxonomía. Uno de los principales meneste-

taxones son creados por los clasificadores para orde-

res de varios taxónomos radica en determinarlas y

nar a los seres vivos. Esto causa graves problemas al

describirlas. Sin embargo, debido a que los linajes de

clasificar especies. No existe una definición precisa de

los seres vivos son dinámicos, el concepto de espe-

género, por lo que los científicos cambian continua-

cie tal como fue creado por pensadores creacionistas

mente a las especies de un género a otro. Hay razones

antes de la aparición de las teorías evolutivas resulta

objetivas para decir que ciertas especies pueden ser

anticuado para nuestros días. Debido a esto se han pro-

agrupadas entre sí y otras excluidas, pero éstas no son

puesto varios conceptos de especie. El concepto bio-

suficientes para cambiar a las especies de género. Por

lógico de especie nos habla de poblaciones aisladas

ejemplo, a nivel morfológico, los búhos de los géne-

reproductivamente.7 También existen poblaciones

ros Otus y Megascops son más parecidos entre sí que

que son potencialmente reproductivas aunque nunca

las bromelias Tillandsia usneoides y Tillandsia cya-

se puedan reproducir por razones múltiples, a las cua-

nea, las cuales se encuentran clasificadas en el mismo

les se les considera pertenecientes a la misma especie.8

género. En este caso, no se ve una similitud concep-

Sin embargo, este concepto no se puede aplicar a espe-

32

cies que se reproducen asexualmente, como las bacteERNESTO Alvarado Reyes

rias.9 Además, no explica el hecho de que cuando dos


Simio antropomorfo. J. C. D. von Schreber, Die Säughtiere in Abbildungen nach der Natur mit Beschreibungen, Erlangen 1775-1791. (Milán, Museo de Historia Natural.)

“especies” distintas se reproducen, en lugar de produ-

ferenciables de sus huéspedes se les clasifica como

cir un híbrido infértil, producen nuevas líneas de des-

especies distintas. De esta forma, bacterias como Rhi-

cendencia. Uno de los casos más conocidos de este

zobium spp. que habitan en los nódulos de las raíces de

fenómeno es la hibridación del espartillo Spartina alter-

las leguminosas, a quienes proveen de amoniaco que

niflora, proveniente de América, con el nativo Spartina

sintetizan a partir del aire a cambio de glucosa, se les

maritima en la Gran Bretaña, produciendo así al poli-

clasifica como especies distintas a sus huéspedes.12

ploide Spartina anglica.10 El concepto filogenético de

Opuestamente, los líquenes, que son asociaciones de

especie nos habla de la más pequeña agregación de po-

algas o cianobacterias con hongos, se clasifican como

blaciones que puede ser distinguida y que cuenta con

especies que incluyen tanto al hongo como al simbion-

un antepasado común. Esta teoría es muy útil ya que

te capaz de realizar fotosíntesis, tomando como nom-

es científicamente comprobable con los estudios he-

bre genérico el del hongo.13 La demarcación que define

chos para la inferencia de cladogramas. Sin embargo,

a un huésped y a su simbionte como especies distin-

es en extremo reduccionista y por tanto muy difícil de

tas o como a una sola especie es vaga. Se dice que los

ponerla en práctica, además comparte las mismas di-

plástidos del citoplasma de los eucariontes fueron al-

ficultades que los cladogramas, de los cuales emana.

guna vez bacterias autónomas antes de ser organelos

Otros conceptos con menor número de limitaciones,

utilizados para almacenar pigmentos y nutrientes.14 En

como el evolutivo y el ecológico, comparten limita-

todos los casos, estos se clasifican en la misma espe-

ciones que son comunes al biológico y al filogenético.

cie que su huésped. Sin embargo, la bacteria Buchnera

Una de ellas es la delimitación del organismo debido a

aphidicola que es un endosimbionte obligado que habi-

las relaciones simbióticas entre diversos seres vivien-

ta en las vacuolas del pulgón Schizaphis graminum, se

tes, algunas de las cuales crean tal dependencia mu-

clasifica como una especie distinta a su huésped.15

11

tua que les es imposible vivir aislados. En la mayoría de los casos, mientras los simbiontes puedan ser di-

Dif icult ades de la t a xonomía en los seres vivos

33


Simio humanizado. El encierro de las bestias. Milán circa 1840.

La labor taxonómica siempre ha presentado dificultades debido a la gran diversidad de organismos que estudia. Hasta ahora, los expertos han tendido a adaptarla de acuerdo al organismo que se estudia y a las implicaciones que esto puede tener en otros campos de la ciencia. Esto no es trivial, ya que el separar grupos de seres vivos de la forma más adecuada tiene implicaciones en su estudio, en su conservación, en la forma de gestionarlos si son nocivos para el ser humano o de su utilización con fines económicos o científicos. R E F E R E N C I A S Meaney A. The practice of medicine in England about the year 1000. Social History of Medicine 13 (2000) 2:221-237. 2 Linnaeus C. Systema Naturae per Regna Tria Naturae, Secundum Classes, Ordines, Genera, Species, Cum Characteribus, Differentiis, Synonymis, Locis. Editio decima, reformata, Laurentius Salvius, Estocolmo (1758). 3 Oken L. Okens Lehrbuch der Naturgeschichte. Theil 3: Zoologie 2: xi, Leipzig (1816) . 4 Valenzuela E y Garnica S. Pseudohelicomyces, a new anamorph of Psilocybe. Mycological Research 104 (2000) 6:738-741. 1

34

Dobzhansky T. Genetics and the Origin of Species. Columbia University Press, Nueva York (1937). 6 Darwin CR. On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life. John Murray, Londres (1859). 7 Buffon GLL (comte de). Histoire Naturelle, Générale et Particulière avec la Description du Cabinet du Roi. volume IV, París (1753). 8 Mayr E. Systematics and the Origin of Species from the Viewpoint of a Zoologist. Columbia University Press, Nueva York (1942). 9 Cohan FM. What are bacterial species? Annual Review of Microbiology 56 (2002) 457-487. 10 Hubbard CE. Spartina anglica C.E. Hubbard. Botanical Journal of the Linnean Society of London 76 (1978) 364-365. 11 Cracraft J. “Speciation and its ontology: the empirical consequences of alternative species concepts for understanding patterns and processes of differentiation” en Otte D y Endler JA (edit.), Speciation and its Consequences. Sinauer Associates, Sunderland (1989) 28-59. 12 Frank B. Über die Parasiten in den Wurzelanschwillungen der Papilionaceen. Berichte der Deutschen Botanischen Gesellschaft 37 (1879) 394-399. 13 International Association for Plant Taxonomy. International Code of Botanical Nomenclature (Vienna Code). Regnum Vegetabile 146. A.R.G. Gantner Verlag Kommanditgesellschaft, Ruggell (2005). 14 Sagan L. On the origin of mitosing cells. Journal of Theoretical Biology 14 (1967) 225-274. 15 Munson MA, Baumann P y Kinsey MG. Buchnera gen. nov. and Buch5

CONCLUSIONES

ERNESTO Alvarado Reyes

nera aphidicola sp. nov., a taxon consisting of the mycetocyte-associated primary endosymbionts of aphids. International Journal of Systematic Bacteriology 41 (1991) 566-568 . Ernesto Alvarado Reyes, Escuela de Ciencias Biológicas, Universidad de Edimburgo. s0569934@sms.ed.ac.uk


C ARNE y C ER A : los modelos anatómicos de Clemente Susini Presentación de la colección de Cagliari

Luigi Cat taneo

En septiembre de 1801, Francesco Antonio Boi,1 profesor de anatomía de la Universidad de Cagliari, debía haber iniciado su tercer año de enseñanza. Pero se encontró con que no tenía estudiantes debido al hecho de que en Cagliari nadie había tomado estudios médicos ese año. Pensó entonces que debería sacar alguna ventaja de esta situación e ir al continente para “adquirir más información sobre su materia”. Por lo tanto, solicitó el permiso de Carlos Félix de Saboya, Virrey de Cerdeña. Éste no sólo le otorgó su autorización sin dudarlo, sino que acompañó su decisión con un emolumento de cien escudos sardos tomados de la prebenda de Assemini, la cual había sido otorgada siete lustros antes por el papa Clemente XIII, y representaba una de las más importantes fuentes de ingresos para el ateneo. El doctor Boi dejó Cagliari y se dirigió primero a Pavía, en cuya famosa universidad el gran Scarpa era profesor de anatomía. Luego fue a Pisa y a Florencia donde, aunque no había universidad, los estudios de anatomía florecían gracias a las iluminadas provisiones tomadas años atrás por el Gran Duque de Toscana, Pedro Leopoldo de Habsburgo-Lorena. En el Hospital de Santamaría Nuova la anatomía era enseñada por Paolo Mascagni quien, aunque tenía su cátedra en Pisa, había sido asignado a esa tarea por un Motu Proprio del rey de Etruria, Lodovico I de Borbón. A su llegada a Florencia, el doctor Boi comenzó a E l e m e n t os 6 8 , 2 0 07, p p. 3 5 - 3 7

35


asistir a las clases de Mascagni, donde obtuvo tanto

Medici; posteriormente Giuseppe Ferrini lo siguió hasta

conocimiento científico que decidió quedarse ahí por

allí. Bajo la orientación del cirujano y obstetra Giuseppe

cuatro años, es decir, hasta 1805.

Galletti la producción de modelos de cera aumentó de-

Es a su estadía en Florencia a la que debemos las

bido a los nuevos conceptos de la Ciencia de la Ilustra-

ceras anatómicas de Clemente Susini, antiguamen-

ción que abogaba por la diseminación de la información

te conservadas en el Instituto de Anatomía Humana de

científica; por tanto, se planteó la necesidad de produ-

la Universidad de Cagliari. Por ese entonces Susini es-

cir más modelos para propagar el conocimiento de la

taba trabajando en el Museo de Física e Historia Natu-

anatomía, que era la ciencia más avanzada en ese mo-

ral “La Specola”, ya tenía renombre como escultor en

mento como resultado de los grandes descubrimien-

cera de temas anatómicos y su fama se había extendi-

tos que se estaban realizando.

do por toda Europa. Sin embargo, los detalles acerca

Así, Susini creó el gran Laboratorio de Ceroplásti-

de la compra de las ceras anatómicas no son claros, ya

ca (ceras anatómicas) en el museo La Specola, donde

que no queda ninguna correspondencia relativa a ello.

él y sus ceraioli (modelistas) reprodujeron los mode-

A pesar de todos mis esfuerzos y de las búsquedas que

los anatómicos preparados especialmente por Antonio

hice en Filze di Negozi y en Filze di Conti de La Specola,

Matteucci, Tommaso Bonicoli, Filippo Uccelli y el pro-

no ha sido posible rastrear los detalles de la compra. No

pio Paolo Mascagni. En el laboratorio, como dice Be-

obstante, parece claro, como dice Castaldi, que Boi

lloni,4“había una inteligente relación de equipo entre los

mismo fue comisionado para la adquisición por el vi-

modelistas y los anatomistas.” Éstos hicieron prepara-

rrey Carlos Félix, quien intentaba enriquecer el Museo

ciones de cadáveres siguiendo los dibujos del más fa-

de Antigüedades e Historia Natural que había sido fun-

moso tratado de anatomía de ese periodo; a partir de

dado recientemente en el Palacio Virreinal de Cagliari.

ellas, los modelistas hacían moldes de yeso de los cua-

Lo que sí es un hecho es que las ceras fueron original-

les obtenían estatuas llenándolos con mezclas de cera

2

mente alojadas allí, y que después fueron trasladadas a la universidad, cuando la totalidad del museo fue donada a ésta. Sabemos que las ceras estuvieron en el Palacio Universitario desde 1812, ya que Francisco de Austria-Este3 (quien más tarde llegaría a ser Francisco IV, Duque de Módena) escribió en su Descripción de Cerdeña: “Y hay algunos modelos anatómicos de cera, pero sólo unos pocos.” Clemente Susini (1754-1814), florentino, trabajaba en la Academia de Bellas Artes de Florencia como grabador en vidrio y escultor, cuando Abbot Fontana, quien había sido comisionado por el Gran Duque Pedro Leopoldo de Habsburgo-Lorena para crear el Museo de Física e Historia Natural “La Specola” en Florencia, le pidió que modelara para el museo estatuas anatómicas en cera. En honor a la verdad, la costumbre de reproducir en cera preparaciones hechas en cadáveres era muy antigua en Florencia, y había sido introducida hacía más de un siglo por Giulio Gaetano Zumbo (o Zummo). Zummo era un sacerdote de Siracusa y había sido invitado a Florencia por el Gran Duque Cosme III de

36

L U I G I

C a t t a n e o

Cabeza. (Tomada de Riva A (ed.). Flesh and Wax. The Clemente Sisuni’s anatomical models in the University of Cagliari, Editorial Ilisso, Florencia, Italia (2007) 129.)


Florencia entre 1803 y 1805 y, por tanto, son posteriores a las ceras del museo “La Specola” y a las del “Josephinum”, pero no son réplicas; al contrario, constituyen un documento acerca de la última forma de trabajar del artista en la que, mientras reproducía los sujetos anatómicos, mostraba un aspecto artístico completamente nuevo para su arte; para demostrar esto basta con mirar la expresión realista, parecida a la de los cadáveres, en el rostro de estas ceras, tan lejana de la expresión serena y casi durmiente tan típica de sus ceras anteriores. Uno podría asumir que Susini tenía en mente la famosa Cabeza de Zumbo (Testa dello Zumbo) del museo “La Specola”, aunque sin ceder a ese enfoque macabro tan caro al sacerdote siciliano. La colección de ceras anatómicas de Cagliari es muy pequeña cuando se la compara, en términos del número de piezas, con las dos grandes colecciones de Florencia y Viena, pero no es menos importante que éstas cuando se la considera como el último acercamiento del gran artista a su visión artística. Mano. (Tomada de Riva A (ed.). Flesh and Wax. The Clemente Sisuni’s anatomical models in the University of Cagliari, Editorial Ilisso, Florencia, Italia (2007) 150.)

virgen coloreada, cera citrina, cebo, brea, resinas y bálsamos varios. Susini modeló aproximadamente dos mil ceras anatómicas durante sus cuarenta años de trabajo; descontando unas pocas que están en institutos europeos e italianos de anatomía, ellas forman dos grandes colecciones: la del museo “La Specola” y la del museo “Josephinum”, en Viena. Las ceras anatómicas de Susini son obras maravillosas. La armonía y belleza de las formas reproducidas con perfección técnica sin par, la serenidad clásica de las expresiones, el refinado ajuste de los colores equilibrados con una hábil moderación, eliminando todo lo que es macabro en la preparación de los cadáveres, pero conservando en su totalidad la verdad anatómica; la realidad es transfigurada por el gran artista, y el modelo anatómico se eleva a la misma dignidad de una obra de arte. Las ceras anatómicas de Susini conservadas en el museo de Cagliari están montadas en veintitrés mesas

N O T A S Francesco Antonio Boi nació en 1767 en Olzai, un pequeño pueblo en la Barbagia de Ollolai, en una familia de campesinos. Estudió gramática en Fonni con el “Frati Minori dell’Osservanza” y obtuvo los hábitos en Oristano, trasladándose entonces a Cagliari donde, habiéndose separado del clero, emprendió estudios médicos en la Universidad de Cagliari, obteniendo su grado en medicina el 22 de octubre de 1795. Pronto adquirió una buena reputación, y el 16 de marzo de 1799 fue nombrado Professore Straordinario en la Universidad de Cagliari para ocupar una cátedra vacante de medicina por nombramiento real de Carlos Manuel IV de Saboya; el 12 de septiembre del mismo año se le otorgó la cátedra de anatomía, instituida en 1764, y que hasta entonces había sido otorgada a profesores de otras materias. Conservó la cátedra de anatomía de la Universidad de Cagliari hasta 1844 cuando, por solicitud propia, pasó a retiro parcial y fue nombrado Profesor Emérito. Murió en Cagliari en 1860. 2 Castaldi L. 1947. Francesco Boi (1767-1860), primo cattedratico di Anatomia Umana a Cagliari e le Cere Anatomiche fiorentine di Clemente Susini. Biblioteca Riv. Star. Scien. med. nat., Vol. I. 3 D’Austria-Este F. 1934. Descrizione della Sardegna, 1812, G. Bardanzellu (Editor), Biblioteca scient. Soc. Naz. Stor. Risorg. Ital., Fonti (Serie II), Vol. II. 4 Belloni L. 1960. Anatomia plastica – 3. Le cere fiorentine, Symposium Ciba, 8, 120-132. 1

Texto tomado de Riva A (ed.). Flesh and Wax. The Clemente Sisuni’s anatomical models in the University of Cagliari, Editorial Ilisso, Florencia, Italia (2007) 15-16. Trad. de Emilio Salceda. esalceda@siu.buap.mx

de madera que aún tienen las etiquetas con la firma original de Clemente Susini y la fecha. Fueron hechas en

Carne y cera: los modelos anatómicos...

37


Orang-outang asiรกtico. Aloys Zรถtl, 15 de octubre de 1873. (Col. Pierre Balmain.)


Las ABSTR ACCIONES

en el DESARROLLO CIENTÍFICO o el desarrollo de las abstracciones científ icas

Gerardo Rojas Piloni

Parece ser inherente al ser humano el tratar de analizar y modelar los fenómenos que ocurren en nuestro entorno. Dentro de las actividades humanas, la ciencia trata de dar explicación a estos fenómenos haciéndolos predecibles, cuantificables, es decir, objetivos. De acuerdo al desarrollo histórico de la ciencia que Thomas Kuhn propone, los modelos que la ciencia genera se encuentran en coherencia con una determinada concepción científica, un paradigma. Estos paradigmas surgen de una serie de posibilidades intelectuales, las cuales al estar en permanente cambio provocan que nuevos paradigmas desplacen a los anteriores en un proceso que involucra una “revolución científica”. En estas revoluciones intelectuales, los paradigmas se derrumban por influencia de abstracciones (experimentos teóricos), pues las fronteras de los paradigmas están determinadas por limitantes en las estrategias metodológicas que se ocupan para verificar o falsear la teoría. Sin embargo, parece haber una excepción en las matemáticas con relación a las demás ciencias pues las abstracciones matemáticas, al sustentarse en sistemas axiomáticos, no son verificables, por lo tanto no tienen fronteras metodológicas. En ese sentido, el desarrollo de las matemáticas más bien se parece al progreso de otras actividades humanas como el arte. E l e m e n t o s 6 8 , 2 0 07, p p. 3 9 - 4 3

39


LA LÓGICA DE LA CIENCIA

ocurre cuando una teoría no contempla un caso dado. Kuhn cree3 que, en términos generales, las teorías pue-

La tarea del científico consiste básicamente en propo-

den modificarse por todos los ajustes imaginables sin

ner un enunciado, o un sistema de enunciados, y lue-

que esta teoría deje de ser la misma, por lo que, el co-

go ponerlos a prueba uno por uno. Estos enunciados o

nocimiento en la ciencia crece por refutación de las ob-

“hipótesis” se ponen en relación con un conjunto de co-

servaciones, pero también por el ajuste de las teorías.

nocimientos que son aceptados por la comunidad cien-

Sin embargo, el ajuste de las teorías sólo puede darse

tífica. De esta manera, si las hipótesis pasan una serie

por un enunciado de observación y no por la observa-

de pruebas se habrá realizado un nuevo descubrimien-

ción real. En contraste, la refutación de una teoría, que

to, pero si esto no sucede entonces el investigador trata

origina cambios en los paradigmas científicos, surge

de resolver el problema ayudándose de otra hipótesis

como consecuencia de la imposibilidad de los ajustes

(o bien, olvidándose de él). Este tipo de investigación

a demostrar enigmas que se acumulan y ejercen una

científica es lo que Kuhn denomina “ciencia normal”.1

cierta tensión en la teoría hasta que se rompe.

Durante el periodo de ciencia normal, las investigacio-

Una teoría sólo es aceptada cuando resuelve los

nes realizadas toman como cimiento ciertas teorías,

problemas cuantitativos y numéricos que no fueron

las cuales determinan las reglas a seguir. De esta for-

resueltos por la teoría anterior, lo que la hace “mejor”.

ma, la comunidad científica toma el fracaso de las prue-

Pero aquí nos encontramos con el más puro relativis-

bas realizadas sobre las hipótesis como un error en el

mo; los términos correcto o incorrecto sólo dependen

trabajo del investigador, de tal suerte que el sometido a

del momento histórico pues las teorías únicamente

prueba es el científico y no la teoría que prevalece en ese

son válidas en un tiempo determinado que depende en

momento. Desde este punto de vista, la solución a inte-

gran medida de fenómenos sociales y hasta psicológi-

rrogantes del conocimiento incluye dos aspectos: uno

cos, es decir, de una ideología impuesta por los proble-

tiene que ver con el someter a prueba la incógnita, el otro

mas de la época. La ciencia se encarga de analizar de

con el análisis y el ingenio del investigador.

manera objetiva los sucesos, así como sus relaciones

Durante los periodos de ciencia normal existe una

lógicas, lo que implica una “lógica del conocimiento”.

oposición del pensamiento para aceptar errores; en el

Esta lógica se contrapone con la subjetividad de los he-

ejemplo clásico del sistema ptolomaico, los “errores”

chos empíricos impuesta por el carácter inductivo de

se corregían haciendo nuevos epiciclos. Es así que la

la experimentación científica. De esta manera, las co-

ciencia revolucionaria es menos frecuente y práctica-

munidades científicas presentan una fluctuante “psi-

mente toda la formación del científico ocurre sobre la

cología del conocimiento”, que siempre está ligada a la

práctica de la ciencia normal, por lo que resulta difícil

lógica del conocimiento.

aceptar los hallazgos revolucionarios. Así, la aprobación de una nueva teoría es precedida por un periodo de

LA IMPORTANCIA DEL “TEÓRICO”

crisis en el cual entra en juego la confrontación de teorías rivales, y es en ese momento que los científicos se

Ya he hablado de que la ciencia trata de generar predic-

comportan como filósofos.

ciones y contrastarlas empíricamente. Sin embargo,

Debido a que la lógica inductiva de la ciencia es in-

durante el desarrollo de la ciencia, los experimentos

herente, las comunidades científicas aceptan que una

teóricos4 han tenido efectos muy significativos en el

teoría falsa es resultado de un error en la inducción. Sin

surgimiento de nuevos paradigmas y, generalmente,

embargo, resulta imposible demostrar que una teoría

tratan de situaciones que no se han analizado en el la-

científica se aplique a todos los casos, más bien se pue-

boratorio. Los experimentos teóricos tratan de situa-

de afirmar que no se aplica a algunos; la pregunta obli-

ciones que “tal vez se presenten en la naturaleza”, así

gada es si se puede considerar como refutación lo que

que es prudente preguntarse ¿cómo es que la cien-

2

40

cia teórica puede influir tanto en el desarrollo cientíG E R A R D O R o j a s P i l o n i

fico?, ¿cómo con datos teóricos se puede llegar a un


del movimiento” e “intensidad de la velocidad a cada punto del movimiento”. Sin embargo, estos conceptos fueron incompletos pues sólo podían usarse para comparar dos movimientos diferentes que habían cubierto la misma distancia, o empleado el mismo tiempo.5 Así, Galileo preparó un experimento teórico que de manera más general acabó con la concepción aristotélica de velocidad. Imaginó un triángulo rectángulo en el cual la base se encontraba sobre el suelo y, la hipotenusa y el cateto más pequeño convergen a una cierta altura. Si dos objetos iguales se sueltan desde el vértice del triángulo, uno recorre la hipotenusa y el otro recorre el cateto sin fricción, es lógico pensar que el objeto que recorre el cateto llegará primero a la base del triángulo que el que se proyecta por la hipotenusa. Sin embargo, en el modelo aristotélico un móvil presenta una velocidad mayor cuando recorre una mayor distancia Simio antropomorfo. J. C. D. von Schreber, Die Säughtiere in Abbildungen nach der Natur mit Beschreibungen, Erlangen 1775-1791. (Milán, Museo de Historia Natural.)

en un menor tiempo, lo que representa una serie de dificultades para explicar, en el experimento de Galileo, cuál de los dos objetos es más rápido (pues am-

conocimiento objetivo? y de este modo, ¿cómo es que

bos movimientos abarcan distancias diferentes). En

se puede aprender algo de este tipo de experimentos?

el ejemplo anterior no podemos decir cuál de los dos

Lejos de entender a la naturaleza por medio de la ex-

objetos tuvo una mayor velocidad a menos que intro-

perimentación imaginaria, la ciencia teórica represen-

duzcamos el concepto de velocidad instantánea, por lo

ta un aparato conceptual para los científicos, es decir,

que, los términos “más rápido” y “velocidad” ahora ad-

significa una herramienta que impulsa al entendimien-

quieren una dimensión distinta, relativa. Así, Galileo

to de situaciones que no son concebidas dentro de un

ayudó a modificar los aparatos conceptuales de la

paradigma determinado.

física de la época al concebir al movimiento desde

Un ejemplo que ilustra la función que han cumplido

una nueva perspectiva. De esta manera, el concepto

las investigaciones teóricas en el desarrollo de la cien-

aristotélico de velocidad sólo es incorrecto desde la

cia, lo representa el proceso del concepto físico de ve-

perspectiva actual; este mismo ejemplo se repite al

locidad. Para Aristóteles el movimiento es un cambio

comparar la teoría de la mecánica newtoniana y la de

en el que, la velocidad más rápida entre dos móviles es

la relatividad especial de Einstein.

cursada por aquel que recorre más distancia en el mis-

Para Kuhn, un experimento imaginario es simple-

mo tiempo; concepto que se define ahora como velo-

mente una demostración teórica de un hecho ya co-

cidad promedio. Así, en la concepción aristotélica no

nocido que aporta una corrección en los modelos que

existe la velocidad instantánea, no se entiende en tér-

explican un determinado fenómeno. Asimismo, una

minos físicos que puede haber variaciones en la velo-

función de los experimentos teóricos es la de enfrentar

cidad durante el recorrido de un móvil. A pesar de ello,

al investigador con un conflicto que existe en su mane-

Aristóteles sabía que un cuerpo que se suelta de cier-

ra de pensar. Así, se desarrollan determinados concep-

ta altura, aumenta su velocidad de manera gradual; sin

tos y se eliminan los confusos; tal vez esta sustitución

embargo, no definió el concepto de aceleración.

de conceptos también cause problemas, pero serán

Antes de la aparición de Galileo ya no eran válidas

menores a los que causaba el uso de los conceptos

las ideas de velocidad aristotélicas; en particular, se había introducido la distinción entre “velocidad total

L as abstracciones en el desarrollo científ ico...

41


Simio antropomorfo. J. C. D. von Schreber, Die Säughtiere in Abbildungen nach der Natur mit Beschreibungen, Erlanger 1775-1791. (Milán, Museo de Historia Natural.)

obtenidos de una ley o teoría experimental. Desde este

recta la experimentación en todas las demás.6 Las ma-

punto de vista, las investigaciones experimentales per-

temáticas son estrictamente teóricas y conservan un

miten el acúmulo de datos que pueden o no ajustarse al

rasgo de elegancia que hace que sus demostraciones

paradigma, lo que gradualmente va generando una in-

sean una combinación entre lo objetivo y subjetivo, lo

satisfacción en la comunidad científica; en cambio, las

deductivo y lo intuitivo; son más parecidas a otras acti-

investigaciones teóricas aparecen como una conse-

vidades, como el arte.

cuencia de tales insatisfacciones que, al no presentar

Una comparación de los objetivos en las disciplinas

limitantes metodológicas, promueven las revoluciones

artísticas, las matemáticas y el arte podría revelar una

científicas y los cambios de concepción.

relación en el empleo de conceptos y normas, la cual es paralela sólo en apariencia. En este sentido, la simetría, sencillez y hasta elegancia de las simbologías artísticas

FRONTERAS

y matemáticas, a pesar de desempeñar funciones imHasta ahora he defendido que durante el desarrollo de

portantes en las demás ciencias, en las matemáticas

la ciencia, al igual que otras actividades durante la his-

y en el arte son su objeto de trabajo, pero en las cien-

toria de la humanidad, han existido cambios en las con-

cias son instrumentos para resolver problemas técni-

cepciones y en las formas de pensar. Un caso particular

cos. Es indudable que tanto artistas como científicos

en el que el desarrollo no se adapta al fenómeno revolu-

tienen que resolver problemas técnicos en su trabajo,

cionario de otras ciencias lo constituyen las matemá-

pero la diferencia reside en que el artista tiene como

ticas, a pesar de que el uso de las matemáticas como

objetivo la producción de objetos estéticos (indepen-

herramienta trae como consecuencia directa o indi-

dientemente a lo que se refiera con estética), a dife-

42

rencia de los científicos, para quienes la solución de G E R A R D O R o j a s P i l o n i

los problemas técnicos es precisamente su objetivo; en


matemáticas, sin embargo, no existen problemas téc-

fronteras no están definidas por los propios paradig-

nicos que resolver, pues la única limitante es mental.

mas. Los cambios históricos en los paradigmas cien-

Por otro lado, una característica de la ciencia es la

tíficos no expresan un límite en el saber, un paradigma

de estar dirigida hacia un grupo particular de personas;

es simplemente una forma de explicar el mundo que

es por ello que podemos encontrar personas que digan

depende de la época, las circunstancias del entorno

que no les gusta la ciencia. En cambio, para el arte el re-

social, político, en fin, es una concepción global. Pro-

chazo no es generalizado, pues esta disciplina está di-

bablemente las fronteras al conocimiento humano es-

rigida a todos; más bien un rechazo sería que alguien

tén determinadas por limitantes metodológicas, pero

dijera que no le gusta la música clásica. En arte como

la ciencia es un proceso mental y es el método el que

en las matemáticas no existe una competencia como la

impone límites, no la imaginación.

que se presenta en la ciencia; un científico puede des-

La ciencia ha tenido importantes consecuencias

mentir a otro con un posterior análisis de un fenómeno,

en el desarrollo histórico de la humanidad y es a ella a

pero la música de Chopin no desprestigia a la de Liszt,

la que le debemos nuestra libertad intelectual ante las

ni las pinturas de Monet desplazan a las del Greco. Asi-

añejas y rígidas formas de pensamiento. Pero, debe que-

mismo, debido a la naturaleza axiomática de las mate-

dar claro que no existe una explicación única de nues-

máticas, no hay un matemático que desmienta a otro

tro entorno en todos sus aspectos y detalles, y menos

y el fracaso en resolver problemas matemáticos no se

aún en lo relativo a nuestra subjetividad.

origina en los propios fundamentos matemáticos, sino en la capacidad de resolverlos. Tal vez por ello, las cri-

N O T A S

Y

sis en matemáticas a través de la historia no existen.7

R E F E R E N C I A S

Pero quizá el aspecto más relevante de la distinción en-

B I B L I O G R Á F I C A S

tre la ciencia y el arte, que también se comparte con las matemáticas, sea que la ciencia destruye su pasado, pero el arte lo conserva y engrandece. En las matemáticas, como en el arte, existe el impulso, por principio, de buscar cosas nuevas que expresar e incluso maneras nuevas para expresarlas y, esta es una más de las similitudes, el no intentar descubrir, sino crear. Es propiedad (no sé si exclusiva) de nuestra especie, la función de simulación subjetiva, es decir, la vivencia de experiencias mentales o imaginarias y, además, la capacidad de transmitirlas de modo verbal. Un perro, por ejemplo, expresa alegría (o por lo menos así lo interpretamos) cuando lo sacan a pasear, no porque se imagine lo que sucederá durante el paseo, sino porque recuerda el paseo anterior y lo asocia con el que viene. Sin embargo, en nosotros, la imaginación o las experiencias subjetivas nos hacen capaces de anticipar resultados así como de preparar una acción y, en ello no hay fronteras pues no existen limitantes en la imaginación. ¿Deberíamos decir entonces que no existen las fronteras en el conocimiento humano? No intento abordar semejante cuestión pues ni estoy capacitado y

Kuhn TS. La estructura de las revoluciones científicas, Fondo de Cultura Económica, México (1985). 2 Las ciencias empíricas se caracterizan por el hecho de que emplean los llamados “métodos inductivos”. Según esta tesis, la lógica de la investigación científica sería idéntica a la lógica inductiva. Es común llamar “inductiva” a una inferencia cuando pasa de enunciados singulares, tales como descripciones de resultados o experimentos, a enunciados universales, tales como hipótesis o teorías. Popper K. La lógica de la investigación científica. Tecnos, España (1982) . 3 Kuhn TS. Historical Structure of Scientific Discovery: To the historian discovery is seldom a unit event attributable to some particular man, time, and place. Science 136 (1962) 760-764. 4 Kuhn TS. La tensión esencial. Fondo de Cultura Económica, México (1987) 263-289. 5 Para una descripción detallada sobre el asunto de la concepción medieval de la aceleración véase: Asimov I. Nueva guía de la ciencia. Ciencias físicas. RBA editores, Barcelona (1993) 7-403. 6 Un análisis de los fundamentos en las matemáticas puede revisarse en: Harada OE. El cuasi-empirismo en la filosofía de las matemáticas. Elementos 59 (2005) 15-21. 7 Thomas Kuhn plantea que las matemáticas no son una actividad tendiente a resolver acertijos, por lo que las crisis en esta actividad son raras. Se reconocen pocos problemas matemáticos antes del momento en que sean solucionados. 1

Gerardo Rojas Piloni, Instituto de Neurobiología, Campus UNAM -Juriquilla, Querétaro. piloni@inb.unam.mx

no creo además que alguien lo esté. Sin embargo quiero creer que no existen fronteras al conocimiento pues las

L as abstracciones en el desarrollo científ ico...

43


ChimpancĂŠ. Aloys ZĂśtl, 18 de marzo de 1881. (Col. Pierre Balmain.)


Los modelos in silico, una herramienta para el conocimiento farmacológico Thomas S cior, Evelyn Mar t ínez M orales y Eduardo Salinas Stefanón

Desde mediados del siglo XIV, Leonardo Da Vinci usó modelos, tanto teóricos como prácticos, para tratar de explicar el funcionamiento de algunos sistemas simples como el movimiento del agua fluyendo en un canal, o complejos como el vuelo de las aves o el funcionamiento del corazón. El acercamiento de Leonardo a tales sistemas por este método práctico sirvió de cimiento para el estudio experimental. La observación de los fenómenos naturales y el intento de darles una explicación es un proceso normal impulsado por la curiosidad, es decir, es producto de la inteligencia humana que nos lleva a realizar una serie de preguntas, que en muchas ocasiones sólo logran respuestas parciales. Desde que el hombre empezó a ser consciente de su entorno, siempre, después de la observación cuidadosa, surgió la pregunta ¿cómo funciona? Ejemplos típicos en los que esta interrogante se aplicó lo son el tránsito periódico de la Luna, la dirección del flujo de agua en los ríos, el efecto de la mandrágora en el comportamiento de algunos individuos, etcétera. Los casos de la farmacología y la fisiología no son ajenos a esta manera de mirar el mundo. Esta visión a ojo de pájaro nos lleva a considerar un sinnúmero de fenómenos físicos que han sido susceptibles a ser respondidos (buscando las razones subyacentes) con la creación o simulación de modelos experimentales que se recrean en sistemas tales como las computadoras. E l e m e n t o s 6 8 , 2 0 07, p p. 4 5 - 4 8

45


FIGURA 1. Un ovocito (media esfera a la izquierda) y la corriente de sodio registrada después de la aplicación de un pulso de voltaje bajo condiciones control y luego de la aplicación de primaquina (PQ).

A esta forma de recreación de estructuras com-

malmente estudiada por la cristalografía de rayos X, o

plejas por medio de las computadoras se le ha dado el

analizando los complejos de energía de la resonancia

nombre de modelos in silico haciendo alusión a la es-

magnética nuclear.

tructura interna del computador que está hecho en un

El objetivo de la técnica consiste en encontrar la

90% de materiales de sílice. Cuando se escucha esta

unión más probable entre el ligando y el receptor, es

palabra se entiende que todo el proceso de simulación

decir, la que menos energía requiera (a menor energía,

experimental ha ocurrido dentro del ordenador y no

más fuerte la unión) así como el sitio idóneo de unión

comparte ninguna de sus características físicas con el

molecular. Es evidente que al conocer esta respuesta,

proceso original a partir del cual fue creado.

el investigador está en posición de llevarla a la experi-

Desde la invención de la computadora en la década de los cuarenta se ha intentado reproducir fenómenos

mentación in vivo y así corroborar sus resultados obtenidos in silico.

naturales de alta complejidad o bien que contienen

Esta forma de trabajo experimental ha resultado de

un elevado número de variables que tomaría mucho

gran valía para entender de qué manera los fármacos

tiempo engarzar para entenderlos en su totalidad. Un

que utilizamos diariamente alcanzan su objetivo den-

buen ejemplo de esto es el comportamiento de los fár-

tro de nuestro cuerpo, y también facilita el desarrollo de

macos dentro del cuerpo humano y la manera en la

nuevos fármacos con características bien definidas o

cual se relacionan con las diversas estructuras inter-

con objetivos seleccionados previamente.

nas (léase células y tejidos) para así obtener (y entender) el efecto deseado.

Un buen ejemplo de lo anterior lo encontramos en una serie de fármacos conocidos genéricamente como antimaláricos (actúan sobre el Plasmodium vivax y ova-

ACOPLAMIENTO MOLECULAR

le, causantes del paludismo), pero que tienen efectos

ENTRE LIGANDO Y RECEPTOR

indeseables muy notables sobre el tejido cardiaco.3 El mecanismo por el cual estos fármacos alteran el fun-

El acoplamiento (docking) molecular es un método

cionamiento de las células cardiacas no ha sido bien

computacional que busca formas de unión entre ligandos

documentado hasta el momento, y sólo conocemos

potenciales (un fármaco) y un blanco macromolecular

una pequeña parte de él; estas drogas se unen de ma-

(normalmente células, proteínas o procesos químicos),

nera específica a los canales de sodio (responsables

cuya estructura es conocida experimentalmente. Par-

del inicio del latido del corazón) y producen alteracio-

ticularmente, el acoplamiento molecular se aplica para

nes del ritmo cardiaco conocidas como arritmias, las

encontrar la orientación y posición de un ligando en el

cuales pueden variar en intensidad y son responsables

sitio activo de su blanco macromolecular, sin conocer

de muchas de las muertes ocasionadas por intoxica-

el resultado final, es decir, la conformación tridimen-

ción con estos fármacos.

1,2

sional de la unión ligando-receptor. Esta última es nor-

46

En el laboratorio de biofísica cardiaca nos hemos propuesto encontrar cuál es el sitio de unión, o al me-

T . Scior, E . Martínez y E . Salinas

nos cuál es el sitio más probable, mediante el cual estos


fármacos bloquean el paso de iones de sodio al interior de las células cardiacas afectando, posteriormente, la depolarización celular. MÉTODOS

Para resolver esta pregunta usamos un método experimental in vivo, conocido como transfección heteróloga, esto es, usamos el DNA complementario del canal de sodio y lo incluimos en el núcleo de una célula animal (en este caso, ovocitos de Xenopus laevis, una rana), para utilizar el sistema natural de fabricación de cientos de miles de copias de cDNA; una vez fabricada la proteí-

FIGURA 3. Simplificación del canal de sodio. Estructura del canal de sodio vista lateralmente con la posible unión del fármaco. Nótese que la unión se realiza sólo con dos aminoácidos (bastones grises claros y negros).

na del canal, ésta viaja hasta la membrana celular para funcionar exactamente igual a como lo hace en las cé-

utilizado disminuye la amplitud de la corriente de sodio

lulas cardiacas.

en un 50%. Una vez observado el efecto bloqueador de la primaquina, deberemos investigar si este efecto es

RESULTADOS

producido cuando el fármaco se une al canal de sodio de manera directa (ligando-receptor) y dónde lo hace.

Para estar seguros de que nuestro método de inclusión

Para responder esta pregunta usamos la simula-

de cDNA fue exitoso, marcamos con un gen reportero

ción in silico que nos permitirá evaluar la conformación

el cDNA del canal de sodio, de manera que este gen nos

tridimensional del canal de sodio y su interacción con el

indica si el canal ha sido incluido en la membrana celu-

fármaco utilizado. En la Figura 2 observamos una re-

lar. En la Figura 1 podemos apreciar un ovocito que está

presentación del canal de sodio visto desde arriba, la

marcado con verde –esfera gris en la imagen– (el gen

droga que estamos utilizando y las posibles interaccio-

reportero), lo cual indica que el canal de sodio se en-

nes proporcionadas por el programa de simulación. En

cuentra en la membrana celular; junto, observamos el

este caso, también incluimos un átomo del ión sodio

efecto causado por la primaquina sobre la corriente de

(la esfera central) que nos indica por dónde ocurre el

sodio generada en la célula. Es evidente que el fármaco

paso de iones a través del canal. Para apreciar mejor la conformación tridimensional del fármaco con el canal, decidimos cortar los elementos que no interaccionan directamente con la droga, de esta manera, al simplificar el diagrama sólo vemos los elementos esenciales de la unión según se ilustra en la Figura 3. Aquí únicamente observamos los aminoácidos que sí se unen al fármaco, los bastones rojos y verdes (negros y grises claros en la imagen), a diferencia de los azules y blancos, indicándonos qué estructura es la responsable de la interacción. Ahora ya tenemos pruebas confiables (en el modelo in silico) de que una serie de aminoácidos interactúan directamente con el fármaco. Sólo nos resta entender cómo en una estructura tridimensional se da esa unión entre el ligando (el fármaco) y su receptor

FIGURA 2. Vista desde arriba de un canal de sodio que muestra un ión de sodio (esfera central) y el fármaco primaquina (estructura con módulos hexagonales sobre el ión).

L o s m o d e l o s i n s i l i c o . . .

47


FIGURA 4. Vista lateral tridimensional del canal de sodio y el fármaco. El fármaco se muestra con esferas grandes grises y negras y su posible unión a los aminoácidos del canal con esferas pequeñas grises y negras. En el dibujo, la parte superior representa el espacio extracelular, la parte inferior, el espacio intracelular.

(el canal). En la Figura 4 mostramos cómo sería, dentro

un sitio probable de unión, indicando que es muy facti-

del modelo, el arreglo tridimensional; aquí representa-

ble que el mecanismo de acción del fármaco antimálari-

mos el fármaco con esferas de color azul, celeste (ne-

co sea el de bloquear el paso de iones de sodio al interior

gro y gris en la imagen) y blanco, el canal de sodio con

celular debido a la unión especifica sobre el filtro de se-

bastones y listones de color verde, magenta, amarillo

lectividad (DEKA). Si existieran drogas parecidas a la

y naranja (diversos tonos de gris en la imagen) y por

que empleamos en la simulación, los efectos sobre el

último con esferas pequeñas de color rojo, gris y azul

canal de sodio serían muy similares, por lo tanto se po-

(negro, gris y blanco en la imagen), la estructura pro-

drían diseñar fármacos con base en esta simulación y

bable de unión, un sitio conocido como el motivo DEKA

obtener el mismo efecto sobre el canal de sodio que, al

o filtro de selectividad.

final, serían muy útiles para modificar diversos procesos celulares tales como la transmisión nerviosa, el ritmo cardiaco, el dolor, etcétera.

CONCLUSIONES

Nuestro modelo in silico puede explicar en un 90% los resultados obtenidos en nuestros experimentos in vivo. Aunque la similitud del modelo no es completa, tenemos que recordar que en los experimentos in vivo existen una serie de variables que no están presentes en el modelo, tales como las soluciones que bañan a las células, la solubilidad de la droga en las membranas, las coronas de agua que se forman alrededor de los iones, etc., por lo tanto, siempre existe un porcentaje de variabilidad en los resultados.4 Sin embargo, el modelo sí explica una forma de unión entre el fármaco y el canal, así como

48

T . Scior, E . Martínez y E . Salinas

B I B L I O G R A F Í A Meng EC, Shoichet BK, Kuntz ID. Automated docking with grid-based energy evaluation. J. Comput. Chem 13 (1992) 505-524. 2 Morris GM, Goodsell DS, Halliday RS, Huey R, Hart WE, Belew RK, Olson AJ. Automated docking using a Lamarckian genetic algorithm and an empirical binding free energy function. J. Comput. Chem. 19 (14), (1998) 1639-1662 . 3 Orta-Salazar G, Bouchard R, Morales-Salgado F and Salinas-Stefanon E. Inhibition of cardiac INa+ by primaquine. Br. J. Pharmacology J. 135 (2002) 751-763. 4 Taylor RD, Jewsbury PJ, Essex JW. A review of protein-small molecule docking methods. J. Comput.-Aided Mol. Design 16 (2002) 151-166. 1

Thomas Scior, Facultad de Ciencias Químicas, Evelyn Martínez Morales y Eduardo Salinas Stefanón, Instituto de Fisiología, BUAP. esalinas@siu.buap.mx


El sistema de

NEURONAS EN ESPEJO

Enrique S oto y Rosario Vega

La idea del sistema de neuronas en espejo se fundamenta en el descubrimiento de un conjunto de neuronas que controla nuestros movimientos y, además, responde de forma específica a los movimientos e intenciones de movimiento de otros sujetos. Curiosamente, estas neuronas no sólo responden a los movimientos de otros, sino que participan en la generación de nuestros propios movimientos. Son neuronas con respuestas que se han denominado bimodales: visuales y motoras. Fueron descritas inicialmente en la corteza motora de los primates superiores y, posteriormente, su existencia ha sido demostrada en otros animales y hay buenas evidencias de que en el hombre constituyen un complejo sistema neuronal que participa de forma importante en la capacidad que tenemos para reconocer los actos de los otros, identificarnos con ellos e, incluso, imitarles, razón por la cual se les ha denominado “neuronas en espejo”. Una pregunta que viene a la mente es la relación que el sistema de neuronas en espejo pudiera tener con la forma en que percibimos a otros animales y particularmente a los primates superiores. No cabe duda que la similitud de nuestros cuerpos y movimientos juega un papel importante al tratar con otros animales. Por ejemplo, al mirar a un insecto como la mantis religiosa, erguida y tratando de asir algo con sus patas anteriores, no puede uno más que sentirse fuertemente identificado E l e m e n t os 6 8 , 2 0 07, p p. 49 - 5 3

49


FIGURA 1. Jane Goodall es imitada o imita a un chimpancé.

con el insecto e imaginarle capaz de una inteligencia

Las neuronas en espejo resultan sorprendentes ya

que no posee. Esta afinidad, creo nadie la siente con un

que rompen con las categorías tradicionales en las que

escarabajo o con un escorpión; sus formas tan aleja-

se ha clasificado a las neuronas; no son ni puramen-

das de la nuestra los hacen ajenos y eventualmente re-

te motoras ni puramente sensoriales, sino ambas a la

pugnantes, aunque sí seamos capaces de imaginar al

vez. De hecho, parte de la idea que se tiene hoy es que

pobre Gregorio Samsa convertido en escarabajo y pa-

justamente por tener este carácter dual es que juegan

deciendo lo indecible sin siquiera poder enderezarse.

un papel relevante en la capacidad de los primates y

Si el buen Kafka le hubiese conferido el cuerpo de una

del hombre para comprender de forma casi inmediata

mantis, otra historia sería la de La metamorfosis. Pero,

los movimientos, las acciones y, eventualmente, las

volvamos a la pregunta inicial. Cuando miramos en ac-

intenciones de otros sujetos. El cerebro que actúa es

ción a un primate ¿lo reconocemos gracias a la acti-

un cerebro que comprende. Se trata, como han esta-

vación de nuestro sistema de neuronas en espejo?,

blecido Rizzolatti y sus colaboradores, de una com-

¿podría esto contribuir a entender la compleja historia

prensión pragmática, preconceptual y prelingüística.

de nuestras ideas acerca de los primates? Pensamos

“Vemos porque actuamos, y podemos actuar preci-

que la respuesta es que esto parece factible. De hecho,

samente porque vemos”.

el descubrimiento de las neuronas en espejo se debió

Las neuronas en espejo fueron descubiertas, como

a una observación experimental casual en la que dicho

ya mencionamos, de forma casual. Los investigadores

grupo de neuronas mostró una activación por los movi-

encontraron que algunas veces, al hacer registros de

mientos de los investigadores que el mono reconocía y

la actividad de las neuronas de la corteza motora de los

representaba mentalmente. Por qué no entonces pen-

monos, estas células se activaban sin que el mono rea-

sar que lo inverso es también verdadero y que en los

lizara ningún movimiento. Esto resultaba insólito y de-

monos en cierta forma nos miramos a nosotros mis-

terminó que los investigadores se pusieran a tratar de

mos. De hecho, la propia historia de las ideas acerca de

averiguar qué era lo que activaba a estas neuronas. Fue

los primates superiores cierra el círculo sugiriendo que

así como encontraron que cuando ellos mismos reali-

esto ciertamente es así (Figura 1).

zaban ciertos movimientos, las neuronas de la corteza

50

motora del mono se activaban –como si el mono fueENRIQUE S o t o y ROSARIO Ve g a

ra a realizar el mismo movimiento. Se estudió de forma


más precisa y se logró demostrar que había grupos de

De hecho, en las regiones frontales, específica-

neuronas que respondían cuando el investigador to-

mente en la región F4 que coincide con la zona poste-

maba un objeto o cuando movía algo de un lugar a otro

rior de la circunvolución frontal inferior (área de Broca),

y que dichas neuronas eran las mismas que se activa-

se ha encontrado que existe un conjunto muy impor-

ban cuando el mono realizaba esos mismos movimien-

tante de neuronas de asociación visual que tienen sus

tos. Se llegó así a la conclusión de que esos grupos de

campos receptivos colocalizados con campos recep-

neuronas, al activarse, daban al animal una compren-

tivos somatosensoriales. Por lo tanto, su localización

sión inmediata, implícita, de las acciones del investiga-

es independiente de la mirada (no depende de la posi-

dor. Esta comprensión no estaba mediada por procesos

ción del objeto en la retina, como sería de esperar para

analíticos, sino por la capacidad del animal de realizar

el campo receptivo de una neurona visual) y tiene más

esos mismos movimientos. Es como si en la corteza

bien una organización centrada en regiones específi-

motora del mono se reflejaran las acciones del investi-

cas del cuerpo, particularmente en las regiones de las

gador confiriéndole la posibilidad de identificar con su

manos y la cara. La idea es que estas neuronas de aso-

propio cuerpo lo que veía en el otro.

ciación somato-visual juegan un papel fundamental

El avance de la neurofisiología ha permitido en-

en la capacidad del sujeto para definir aquellos objetos

tender que cuando observamos un objeto, aparte de

del campo visual que están al alcance de las manos o

los procesos cognitivos lingüísticos que nos permi-

que están por entrar en contacto con alguna región del

ten identificarlo, se desarrolla en áreas de asociación

cuerpo, contribuyendo de forma importante a definir la

de las regiones parietales (circunvolución parietal in-

posibilidad de acción (Figura 2). Amén de su papel en

ferior –área 40 de Brodmann– con conexiones a re-

los procesos de control motor e identificación de obje-

giones premotoras) una serie de procesos de análisis

tos, pensamos que estas neuronas tienen un papel sig-

relacionados con la capacidad del organismo de alcan-

nificativo en la generación del esquema corporal y del

zar tal objeto. Es decir, la percepción de un objeto com-

espacio peripersonal, que en última instancia es el con-

porta el análisis de las propiedades que nos permiten

junto de los lugares que podemos alcanzar estirando

interactuar con dicho objeto. Se trata de un análisis que

los brazos.

permite definir las oportunidades prácticas que el objeto ofrece al organismo. “El objeto percibido aparece

Es a partir de estos movimientos como nuestro cere-

inmediatamente codificado como un conjunto deter-

bro cartografía el espacio que lo rodea y es en virtud

minado de hipótesis de acción”. A su vez, estas regio-

de sus metas de movimiento como el espacio adopta

nes proyectan hacia las áreas de la corteza premotora

una forma concreta para nosotros.1

(F5 en los primates, y circunvolución frontal inferior en el hombre –área 44 de Brodmann) donde las neuronas

Se ha especulado que este sistema de neuronas

responden ante la ejecución de actos motores específi-

se encuentra en la base de los procesos de imitación

cos. Escriben Rizzolatti y Sinigaglia:

y en la realización de formas de aprendizaje por imita-

1

ción. La idea es que la activación del sistema de neuDe ahí la idea de que la zona F5 contiene una espe-

ronas en espejo permite reconocer las secuencias

cie de vocabulario de actos motores, cuyas palabras

motoras que otros realizan y preprogramar dichas se-

estarían representadas por ciertas poblaciones de

cuencias para ser realizadas por el observador. Usan-

neuronas. Unas indican el objetivo general de un acto

do la resonancia magnética funcional y estimulación

(sostener, agarrar, etcétera); otras, la manera de ejecu-

magnética transcraneal se ha demostrado la existen-

tar un acto motor (agarre de precisión, agarre con los

cia del sistema de neuronas en espejo en el hombre, y

dedos, etcétera); otras, en fin, la segmentación tem-

en una serie de experimentos de imitación en humanos

poral del acto en los movimientos elementales que

se ha podido demostrar que cuando el sujeto tiene la

lo componen (apertura de la mano, cierre de la mano, etcétera).

El sistema de neuronas en espejo

51


FIGURA 2. En la parte superior se esquematiza a un primate que toma un objeto y lo lleva a la boca y abajo el primate observa a una persona realizar esa misma acción. A la derecha, los histogramas muestran la intensidad de la descarga de las neuronas del área F5 de la corteza cerebral del primate. Puede observarse que la actividad de estas neuronas es muy similar cuando el primate realiza la acción de tomar el objeto que cuando sólo la observa.

intención de mirar para imitar se activan regiones tem-

ras lingüísticas o culturales, compartir los sonidos y

porales y frontales que se han asociado con el sistema

movimientos de su propio cuerpo con los espectado-

de neuronas en espejo. Se ha sugerido que el hecho de

res, convirtiéndolos, así, en parte de un acontecimien-

que neuronas en espejo sean profusas en el área de Bro-

to que éstos deben contribuir a crear. Sobre dicho acto

ca podría indicar su participación en la adquisición del

inmediato de compartir, el teatro habría construido su

lenguaje contribuyendo con un sistema capaz de imitar

propia realidad y su propia justificación, mientras que,

complejos patrones de movimiento de la boca. Adicio-

por su parte, las neuronas en espejo, con su capacidad

nalmente se han hallado también neuronas con res-

de activarse cuando realizamos una acción en primera

puestas bimodales motoras y auditivas que podrían

persona o cuando la vemos realizada por otras perso-

contribuir a la programación de movimientos que pro-

nas, habrían venido a prestarle una base biológica. Más

ducen ciertos sonidos.

allá de toda diferencia lingüística o cultural, los actores

2

Se ha encontrado también que en áreas relaciona-

y los espectadores están unidos por el hecho de com-

das con la expresión emocional existen neuronas en

partir las mismas acciones y emociones. El estudio de

espejo que parecen ser la base de nuestra comprensión

las neuronas en espejo parece ofrecernos por primera

de lo que le sucede a los otros. De hecho, se ha identifi-

vez un marco teórico y experimental unitario con el cual

cado en el lóbulo temporal una región relacionada con

tratar de descifrar ese “compartir” que el teatro pone

el reconocimiento de rostros y que se activa de forma

en escena y que constituye, sin duda, el presupuesto

específica cuando planificamos ciertos movimientos o

mismo de toda nuestra experiencia intersubjetiva (en el

cuando vemos a otro realizarlos.

prólogo a Rizzolatti y Sinigaglia1).

Como declaró el actor Peter Brook en una entrevis-

Estudios posteriores del grupo de Ramachandran

ta, con el descubrimiento de las neuronas en espejo las

en la Universidad de California, en La Jolla, han de-

neurociencias han empezado a comprender lo que el

mostrado que los sujetos normales muestran una su-

teatro había sabido desde siempre. El trabajo del ac-

presión del ritmo Mu en regiones sensoriomotoras

tor sería vano si éste no pudiera, más allá de las barre-

cuando realizan o cuando observan a otro realizar ac-

52

tos motores específicos.3 Esta modificación en la actiENRIQUE S o t o y ROSARIO Ve g a

vidad electroencefalográfica se ha correlacionado con


la activación de las neuronas de la región premotora que corresponden al sistema de neuronas en espe-

En una entrevista reciente Giaccomo Rizzolatti ha declarado que

jo. En contraste, los niños autistas no muestran datos electroencefalográficos (supresión del ritmo Mu)

El mensaje más importante de las neuronas en espejo

cuando observan a otros sujetos realizar actos mo-

es que demuestran que verdaderamente somos seres

tores, lo cual sugiere que el sistema de neuronas en

sociales. La sociedad, la familia y la comunidad son

espejo no se activa normalmente y por tanto son in-

valores realmente innatos. Ahora, nuestra sociedad

capaces de este reconocimiento empático de las con-

intenta negarlo y por eso los jóvenes están tan des-

ductas de los otros.

contentos, porque no crean lazos. Ocurre algo similar

La idea es que en los autistas el sistema de neuro-

con la imitación, en Occidente está muy mal vista y

nas en espejo se desarrolla de forma inadecuada, de-

sin embargo, es la base de la cultura. Se dice: “No

terminando una incapacidad de comprender los actos

imites, tienes que ser original”, pero es un error. Pri-

de los demás y, sobre todo, produciendo en parte im-

mero tienes que imitar y después puedes ser origi-

portante su incapacidad para imaginar que los otros

nal. Para comprenderlo no hay más que fijarse en los

son seres pensantes con intenciones y motivacio-

grandes pintores.

nes intelectuales semejantes a las suyas. Es lo que se

Estas neuronas se activan incluso cuando no ves

ha llamado la teoría de la mente. La teoría de la mente

la acción, cuando hay una representación mental. Su

(ToM) consiste en la capacidad de un individuo para re-

puesta en marcha corresponde con las ideas. La parte

presentarse los estados emocionales de sus semejan-

más importante de las neuronas en espejo es que es

tes. Cada individuo elabora una teoría de la mente de las

un sistema que resuena. El ser humano está concebido

otras personas. Cuando esto no sucede, entonces es

para estar en contacto, para reaccionar ante los otros.

incapaz de representarse las emociones ajenas. En el

Yo creo que cuando la gente dice que no es feliz y que

reconocimiento de los otros parece jugar un papel pre-

no sabe la razón es porque no tiene contacto social.

dominante la definición de la imagen corporal del indi-

Estoy convencido de que los trastornos básicos

viduo y la actividad del sistema de neuronas en espejo.

en el autismo se dan en el sistema motor. Estos pa-

Algunos autores han cuestionado el significado real

cientes tienen problemas para organizar su propio

que el sistema de neuronas en espejo tiene en el cerebro

sistema motor y como consecuencia no se desarrolla

humano. Los experimentos que se han realizado para

el sistema de neuronas en espejo. Debido a esto no

evidenciar las neuronas en espejo en el hombre median-

entienden a los otros porque no pueden relacionar

te el uso de Resonancia Magnética Funcional o con Es-

sus movimientos con los que ven en los demás y el

timulación Magnética Transcraneal son en algunos

resultado es que un gesto simple para un autista es

casos ambiguos, están sujetos fuertemente al procesa-

una amenaza.4

miento de datos que se realice y los resultados depen-

R E F E R E N C I A S

den en gran manera del paradigma experimental; por todo ello debemos considerar que la idea del sistema de neuronas en espejo, que está muy bien demostrado en los primates mediante experimentos de registro unitario en la corteza cerebral, no está igualmente bien demostrado en el humano y su existencia debe permanecer por el momento como una hipótesis de trabajo. Parece altamente probable que este sistema exista en el hombre. El problema es saber si realmente tiene el importante papel funcional que se le pretende atribuir o es simplemen-

Rizzolatti G y Sinigaglia C. Las neuronas en espejo: los mecanismos de la empatía emocional, Ed. Paidós, Barcelona, 2006. 2 Rizzolatti G y Craighero L. The mirror-neuron system. Annu. Rev. Neurosci. 27 (2004) 169-192. 3 Oberman LM, Hubbard EM, McCleery JP, Altschuler EL, Ramachandran VS y Pineda JA. EEG evidence for mirror neuron dysfunction in autism spectrum disorders. Cognitive Brain Res. 24 (2005) 190-198. 4 Boto A. Las neuronas en espejo te ponen en el lugar del otro. El País 2005, (19/10/2005). 1

Enrique Soto y Rosario Vega, Instituto de Fisiología, BUAP. esoto@siu.buap.mx

te una red neuronal encargada del reconocimiento de las acciones de nuestros congéneres.

El sistema de neuronas en espejo

53


Š Enrique Soto, de la serie Monos, 2007.


D IEZ ( POSIBLES) r a z o n e s para la tristeza del pensamiento Francisco Pellicer

Si se me pidiera definir este trabajo de George Steiner diría que es crudo y contundente. Steiner –el poeta, el ensayista, el verdadero trabajador de las ideas que se ha convertido en filósofo por derecho propio– es poseedor de una filosofía del pensamiento que se nos muestra como las láminas anatómicas del Humanis corporis fabrica del ilustre Vesalio, como una secuencia de descarnados que nos ofrecen la esencia de un cuerpo en capas que el autor remueve hasta dejar sólo la estructura básica, casi de manera literal, el esqueleto constitutivo: la austeridad fundamental de la estrucDIEZ (POSIBLES) RAZONES PARA LA TRISTEZA DEL PENSAMIENTO GEORGE STEINER

Cenzontle Fondo de Cultura Económica, Ediciones Siruela, México, 2007

tura del pensamiento. Todo esto con el fin hacernos evidentes nuestros límites y limitaciones, y experimentar, en consecuencia, un atributo del afecto que Steiner expresa como tristeza, pesadumbre, melancolía, frustración, ante nuestra propia condición, ante el alcance de nuestra razón y autoconciencia. Podría decirse que el libro en sí está estructurado con una técnica minimalista, con esto me refiero a estar despojado de toda retórica, despojado paradójicamente de la estructura del discurso verbal filosófico; es un texto cargado de teoría con reflejo en la realidad y de ahí su contundencia. La obra está compuesta por diez ensayos o posibles razones, como las llama Steiner, de las que daremos cuenta. E l e m e n t os 6 8 , 2 0 07, p p. 55 - 5 8

55


Orang-outang, Pithecus satyrus. Aguafuerte. 1825-1830.

No hay en realidad prólogo alguno. El libro se inicia

sobre la existencia de Dios. En torno a ello Steiner pro-

con una nota alusiva a Schelling en la cual se consigna

pone desde el principio y de forma contundente lo que

la tristeza fundamental atribuible a la existencia huma-

yo definiría como estar conscientes de estar ciegos, y

na y que es la base de la conciencia y el conocimien-

la conciencia de lo limitado de lo inconmensurable del

to. Después de unas cuantas líneas, Steiner condena:

pensamiento. Estas reflexiones proporcionan, según

“no sabemos qué es el pensamiento, en qué consiste el

Steiner, un primer motivo para la pesadumbre.

pensar” y más adelante dice: “ni las más profundas ex-

En el segundo capítulo, el autor inicia diciendo: “El

ploraciones de la epistemología o de la neurofisiología

pensamiento no está bajo control”. Plantea de modo

nos han llevado más allá de la identificación del pensa-

categórico su omnipresencia y persistencia permanen-

miento con el ser, identificación que debemos a Parmé-

te, e incluso describe los mecanismos del pensamiento

nides”. Después de semejante provocación y viniendo

como un fenómeno prelingüístico, de ahí que manifies-

(yo) del campo de la neurofisiología no me quedó más

te que el pensamiento queda atrapado en la cárcel del

que la necesidad de leer la argumentación a tan demo-

lenguaje y por tanto la expresión o ejecución del mismo

ledor enunciado.

queda mutilada, o como él mismo señala, inexpresado,

En el primer ensayo analiza el límite del pensamien-

salvo por el proceder de unos cuantos humanos capa-

to, y más aún, plantea la paradoja de si podemos pen-

ces de la concentración, la inducción y la conducción

sar el pensamiento, y reflexiona en torno a esta otra: si

del río de ideas (pensamiento) de forma muy eficiente

el pensamiento no tiene fin y es en sí un marcador de-

y productiva, pero quienes en ocasiones terminan pa-

finitorio de la especie humana, por qué seguimos sin

gando un precio alto (el agotamiento o incluso el colap-

dar respuestas o dando respuestas erróneas a pre-

so mental de largo plazo) ante tal proeza. La otra cara

guntas de la índole de ¿cómo fue que surgió el cos-

de la moneda somos el resto de los mortales pensantes

mos?, así como respecto al sentido de nuestra vida y

los cuales tenemos un fluir del pensamiento involunta-

56

rio y polimorfo, lo que nos confiere, según Steiner, un F R A N C I S C O

P e l l i c e r

salvoconducto o cierta inmunidad al quebranto neuro-


lógico, o al colapso por sobrecarga. En este otro lado de

principio, estaría al servicio del pensamiento y que, por

mayoría y desequilibrio se genera el pensamiento ordi-

otro lado, impone su dominio sobre él, de tal forma que

nario, intrascendente, el pensamiento diario de todos.

esa existencia aparentemente prelingüística del pen-

Causa este, pues, de una melancolía indestructible.

samiento resulta ahora estar subordinada al lengua-

El tercero también comienza con una frase lapida-

je. Pareciera que la evolución hubiera puesto la mesa

ria: “El pensar nos hace presentes a nosotros mismos”.

para un golpe de estado al intelecto, cuyos protagonis-

Es justamente cuando pensamos en nosotros mismos

tas son el pensar y el decir. Como todo totalitarismo, a

que se evoca el componente principal de la identidad

Steiner (y a nosotros) esto nos provoca el cuarto moti-

personal y esto connota la pertenencia y a la vez la im-

vo para la tristeza.

penetrabilidad de los pensamientos. Steiner sentencia:

El quinto capítulo y el despilfarro del pensamiento.

“los pensamientos son nuestra única posesión segu-

Nuestro autor se pregunta ¿por qué tanto gasto ener-

ra”. Pero este blindaje opera en el mismo sentido en el

gético, desde el punto de vista metabólico, neurofi-

otro, lo que da pie a la capacidad de mentir, a la falta ra-

siológico para la producción de pensamiento (ideas)?

cional de comprobación de los pensamientos del otro.

Pensamiento que además se desvanece, esto es, se

Se trata justamente, dice Steiner, de esta capacidad de

necesita una gran cantidad de recursos y energía para

mentir, de concebir y representar ficciones lo que ca-

que concurran los pensamientos al escenario del pre-

racteriza y es inherente a nuestra humanidad, y agrega,

sente, para luego desaparecer sin dejar rastro cogni-

las artes, la conducta social, el lenguaje mismo serían

tivo alguno. Pareciera un derroche desmesurado a

imposibles sin ella. Más adelante cita a J. Swift en tono

expensas de la eficiencia de la producción intelectual,

irónico: “la completa veracidad y transparencia del pen-

poco o nada innovadora, de nula originalidad, llena de

samiento pertenece al reino animal”. En este punto

trivialidad. Visto así parecería que tuviéramos una ma-

tengo que disentir (del autor y de su cita) pues existen ar-

quina del pensamiento con un nivel de eficiencia muy

gumentos como los de la teoría de la mente derivados

bajo. Mi hipótesis al respecto es que ése precisamente

de los experimentos con chimpancés y el del pensa-

podría ser el modus operandi de la máquina inteligen-

miento maquiavélico en los primates subhumanos2 con

te, que ésta sea justamente la forma de depuración y

los que se puede sustentar que esta forma de proceder

refinamiento del pensamiento. Para no desarrollar una

no es definitoria ni exclusiva de los humanos, auque

tesis que en este momento carece de pertinencia, sólo

ciertamente nosotros la hemos llevado al límite. Por

diré que es en la redundancia y en la iteración que pode-

otro lado, es este hermetismo personalizado del pensa-

mos concebir ideas que nos han llevado (y no a todos) a

miento lo que parecería conferirle el atributo de la origi-

presentar soluciones, innovaciones, estética, etc., que

nalidad, ¿pero son nuestros pensamientos realmente

a fin de cuentas nos han puesto a todos en otro plano de

originales?, ¿hasta qué punto, en realidad, son varia-

ejecución y concepción de nuestra existencia. Aún con

ciones de lo percibido en el pensar, en el decir y en el

todo esto Steiner tiene la quinta razón para la frustra-

proceder, y no engendros prístinos del intelecto? Pare-

ción, para ese fundamento oscuro.

1

cería que Steiner nos vuelve a enfrentar con la realidad

A partir del sexto ensayo y hasta el décimo existe en

cotidiana que nos sitúa en el paraje común, repetitivo y

realidad un hilo conductor muy estrecho entre ellos, de

democratizante del pensar de todos. Esta es la tercera

hecho, algunos tienen una extensión mínima, pero están

razón para una tristeza que se adhiere a nosotros.

cargados de teoría como he dicho, de tal forma que para

El cuarto ensayo tiene que ver con el fangoso y bo-

la glosa que nos ocupa serán tratados como un todo.

rroso territorio de la verdad, tal vez el absoluto más re-

El inicio de este bloque se refiere a la hendidura entre

lativizado por el hombre, esta circularidad dialéctica

el pensamiento y la realización; el autor plantea las posi-

que sitúa en los extremos de un mismo eje al dogma-

bles consecuencias del pensamiento, pero la verdadera

tismo y a la posibilidad de que todo valga, dependiendo

“causa efecto” no se da como un continuo, no tan sólo

de quién emita el pensamiento, de quién haga el contraste. Brota de nuevo el enigma de un lenguaje que, en

Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento

57


Si bien existen evidencias de las rupturas a nuestros propios límites (rupturas epistémicas) que inclusive se han exponenciado en el eje temporal de la historia del hombre, estos hechos no invalidan la preocupación de Steiner ante la posibilidad, y yo diría, la certeza, del límite en nuestro constructo en el pensar, en las ideas, en la conciencia y esa tal vez sea la diferencia entre el anhelo de la infinitud del pensamiento y la creencia en el escenario de la metafísica y la religión. Por último, Steiner evoca dos conceptos: amor y Dios. Con el primero alude de nuevo a la paradoja del sentimiento profundo, personal, inexpugnable; experimentado y sentido por el otro, pero en la realidad no compartido, inconexo y sin la certidumbre de la simetría, la legitimidad de la reciprocidad justiciera. Alude a la sensación de concordancia con el otro, cuando por otro lado el blindaje y la impenetrabilidad del pensamiento da pie al anhelo y la fantasía de un no presente, Orang-outang. Geoffroy Saint Hilaire, Historia natural de los mamíferos, Milán 1844. (Milán, Museo de Historia Natural.)

de un ausente en la escena física pero transmutado en la mental y puntualiza la alternativa que deconstruye el texto manifiesto de lo erótico.

no se da, sino que es imposible de demostrar la vectoria-

El pensamiento de la existencia de Dios no es una

lidad de tal efecto. Es en esta hendidura (zona de incerti-

paradoja: él contiene todas las paradojas. Es justamen-

dumbre sobre lo realizable) donde habita la esperanza, el

te este velo que habita en la hendidura el que frena o

anhelo por que suceda lo pensado, dando paso a la fanta-

para toda la inercia racional, se filtra y se transmuta en

sía que parecería estar por encima de la realización.

pensamientos engrilletados con el anhelo o la esperan-

Residimos en el mundo a través del pensamiento,

za, es un velo que cancela procesos de verificación,

dice Steiner, mediante dos categorías: la conciencia,

refutación y contraste por citar sólo algunos. Es este

nuestra percepción del mundo como a través de una

proceso incomprensible la paradoja máxima, pero está

ventana, donde mediante la inspección ocular defini-

en nosotros, nos habita y pareciera una parte consus-

mos el realismo como algo objetivo que esta ahí afue-

tancial a lo humano, y de ahí, surge toda la tristeza.

ra. La segunda, epistemológica, es la del espejo que

Esta es una obra que entrelaza la experiencia del

postula la totalidad de la experiencia cuya fuente es el

pensamiento con la severidad de la ciencia y el concu-

pensamiento mismo. Estos dos sistemas inciden en un

rrir diario de la conciencia, una obra que se construye

punto, de tal forma que ese cristal compartido y coinci-

como filosofía desnuda, con mucha luz.

dente, sea ventana o sea espejo, presenta aberraciones que distorsionan, hay algo que se interpone entre el objeto y nosotros, al parecer una pantalla que impide la crudeza de la experiencia, y en consecuencia hasta el más lúcido o brillante de los intelectos opera con instrucciones y limitaciones, y Steiner se pregunta: “¿son estos acotamientos de índole neurofisiológico o evolu-

R E F E R E N C I A S Premack D, Woodruff G, Does the chimpanzee have a theory of mind? Behavioral and Brain Sciences 1 (1978) 515-526. 2 Byrne R, Whiten A (eds.). Machiavellian Intelligence: Social Expertise 1

and the Evolution of Intellect in Monkeys, Apes, and Humans. Oxford Claredon Press (1988).

tivo?, ¿es que tenemos limitaciones intrínsecas?”.

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F R A N C I S C O

P e l l i c e r

Francisco Pellicer, Dirección de Investigaciones en Neurociencias, Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente. pellicer@imp.edu.mx


MONSTRUOS, s u e ñ o s y otros

cuentos

Érika A. Peláez

En todas las épocas ha habido fenómenos que sobrepasan a los medios que poseemos para comprenderlos; de hecho, aún quedan muchas incógnitas que por más sapiens que le agreguemos al homo, quedarán simplemente bajo la jurisdicción de la inventiva y la imaginación. ¿Qué es lo que impulsa a los seres humanos a crear historias que claramente sobrepasan en misterios y fantasías a la incógnita del fenómeno? y, ¿por qué a pesar de lo inverosímiles que llegan a ser estas historias tercamente insistimos en creerlas? En este libro de la editorial Paidós, Monstruos, sueños y otros MONSTRUOS, SUEÑOS Y

cuentos...vistos desde la ciencia, María Emilia Beyer Ruiz hace

OTROS CUENTOS

una retrospectiva a todo aquello que le hemos dejado a la alego-

MARÍA EMILIA BEYER RUIZ

ría y le da una posible explicación científica (o al menos más ra-

Croma Paidós, México, 2007

cional) a las leyendas que han cruzado los límites del tiempo y atravesado las barreras entre culturas. [...] En estás páginas se rescatan los puntos de contacto entre el conocimiento popular y el conocimiento científico [...]

Es así como la autora plantea el objetivo principal de su obra que se extiende hasta poco más de cien páginas en donde plasma los resultados de una recopilación y análisis de documentos e ideas que conforman su trabajo de investigación . E l e m e n t o s 6 8 , 2 0 07, p p. 5 9 - 6 0

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Mono. (Tomado de Gómez de Liaño I. Athanasius Kircher. Itinerario del éxtasis o las imágenes de un saber universal, Ediciones Siruela, Madrid, (2001) 73.)

Debo decir que a primera vista este libro me causó

y del pensamiento crítico. Este es a mi parecer el prin-

cierto interés y es que de igual forma debo admitir que

cipal defecto del libro, defecto que, sin embargo, no al-

la promesa de “y otros cuentos” es muy tentadora para

canza a eclipsar del todo la intención que tiene la autora

una persona que disfruta de lo inesperado. Sin embar-

de oponer a estas historias en que la imaginación popu-

go, su lectura me resultó un tanto frustrante, pues en

lar se regocija tanto, una serie de crónicas igual de inte-

su afán por documentar los hechos con todos los de-

resantes en las que la ciencia se convierte en la voz que

talles a su alcance, la autora sacrifica la posibilidad de

esclarece nuestro empeño por desentrañar los miste-

una lectura directa, dejando apenas entre líneas el que

rios de la naturaleza y nos guía en la exploración inte-

–intuyo– podría haber sido el leitmotiv de esta obra: el

lectual necesaria para conseguirlo.

hecho de que las criaturas incubadas en nuestra imaginación y alimentadas por nuestro temor y nuestra ignorancia no resisten la embestida del análisis racional

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Érika A. Peláez, Instituto de Fisiología, BUAP. erika16pc@hotmail.com

Mono con cola o cercopiteco. (Tomado de Gómez de Liaño I. Athanasius Kircher. Itinerario del éxtasis o las imágenes de un saber universal, Ediciones Siruela, Madrid (2001) 73.)


Libros VIDA Y MATEMÁTICA. INTRODUCCIÓN A LA MATEMÁTICA DE LAS CIENCIAS NATURALES BERNARDETTE GAMBOA OJEDA

Ediciones de Educación y Cultura, México, 2006

CARTAS A UNA JOVEN MATEMÁTICA IAN STEWART

Crítica, Barcelona, 2007

Utilizando el formato de “cartas”, dirigidas a Meg, una joven con talento que se plantea estudiar matemáticas en la universidad y acaso dedicarse a ellas, el renombrado investigador y divulgador de la matemática lan Stewart explica en este fascinante libro lo que a él le hubiese gustado saber cuando era estudiante y luego investigador primerizo. Aborda así cuestiones que van desde las esencialmente filosóficas hasta las más prácticas. Cuestiones como qué es la matemática y por qué merece la pena practicarla y cuidarla; las relaciones entre lógica y demostración; cómo piensan los matemáticos; la relación entre matemática “pura” y “aplicada”; el papel de la belleza y de la noción de simetría en el pensamiento matemático; o cómo tratar con las peculiaridades de la comunidad matemática. Y todo tratado con una irresistible mezcla de sabiduría, talento y humor. “Las matemáticas”, se lee en esta obra, “son una de las actividades humanas más vitales, pero también una de las menos apreciadas, y la menos comprendida”, y sin embargo “el mundo necesita desesperadamente las matemáticas y la contribución de los matemáticos” para solucionar algunos de los problemas más graves a los que nos enfrentamos, puesto que muchos de ellos dependen de una predicción adecuada de lo que sucederá en el futuro, y únicamente las matemáticas permiten realizar tales predicciones. Por todo esto, Cartas a una joven matemática no es sólo una obra que dará placer intelectual y estético a sus lectores, sino también un magnífico útil para encarar el futuro.

Es difícil saber cuáles teorías matemáticas tendrán aplicaciones en las ciencias biológicas dentro de veinte o treinta años. Ello no importa si los estudiantes tienen las bases matemáticas necesarias para abordar cualquier tema de esas importantes disciplinas. Este libro ofrece las herramientas básicas para que los estudiantes puedan alcanzar nuevas metas de conocimiento estudiando por sí mismos. El objetivo más importante en las matemáticas para las ciencias biológicas, es que los alumnos se familiaricen con los conceptos matemáticos y aprendan a reconocer los principios e ¡deas que están “detrás del escenario”, los cuales son más relevantes que las manipulaciones formales. En Vida y matemática. Introducción a la matemática de las ciencias naturales, la autora ofrece en forma didáctica una manera de aplicar los procedimientos matemáticos para la solución de algunos problemas, de tal suerte que puedan observarse los vínculos estrechos entre la teoría y sus aplicaciones. Bernardette G. Gamboa, autora de este libro, es profesora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. Su experiencia docente en matemáticas rebasa los veinte años, de los cuales ha dedicado creativamente más de una década a la enseñanza de modelos matemáticos para estudiantes de biología.

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ELECTRONES, NEUTRINOS Y QUARKS. LA FÍSICA DE LAS PARTÍCULAS EN EL SIGLO XXI FRANCISCO J. YNDURÁIN

Crítica, Barcelona, 2006

DICCIONARIO DE LA CIENCIA JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON

Drakontos Crítica, Barcelona, 2006

Sabemos que la ciencia penetra nuestras vidas, que las condiciona cada vez más profunda e intensamente. Y, sin embargo, para la mayoría de nosotros el conocimiento científico es algo ajeno que contemplamos con una mezcla –surgida habitualmente de la ignorancia– de respeto y temor. En este diccionario, publicado por primera vez hace diez años y ahora revisado y ampliado, y que para muchos es casi un mito, el historiador y académico José Manuel Sánchez Ron presenta una visión personal, profundamente idiosincrásica y selectiva, apasionada y humanitaria, de la ciencia. Una visión en la que, buscando la auténtica esencia del conocimiento e historia de la ciencia, se realiza una drástica selección de conceptos, teorías, problemas y personajes. Una visión que, además de respetuosa con el valor del conocimiento científico, mira a la ciencia no como un nuevo dios, sino como un magnífico, racional y luminoso, aunque en ocasiones problemático, instrumento al servicio de la dignidad y de las necesidades de la especie humana. José Manuel Sánchez Ron es catedrático de Historia de la Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la Real Academia Española.

¿De qué está hecho el universo que nos acoge y nos rodea?, esto es, ¿cuál es la composición y estructura de las radiaciones y de la materia de la que nosotros mismos formamos parte? Es una de esas preguntas que se han hecho los humanos desde la noche de los tiempos y para la que ya poseemos respuestas muy precisas, respuestas que constituyen uno de los grandes logros intelectuales de la humanidad. No obstante la increíble variedad de materiales que encontramos a nuestro alrededor, el universo está compuesto por tres tipos de partículas fundamentales: electrones, neutrinos y quarks. Aunque el camino que condujo a esta certidumbre fue largo y tortuoso, es posible acotar los episodios realmente significativos entre 1897, cuando se descubrió la primera partícula elemental, el electrón, y 1995, cuando se encontró el último quark, el llamado Quark t. De los descubrimientos llevados a cabo durante el período se ocupa en este libro el profesor F. J. Ynduráin, él mismo espectador y participante de esa historia, algo que da un valor añadido a este libro en el que la ajustada reconstrucción racional se combina y enriquece con información de primera mano. F. J. Ynduráin (Benavente, 1940) es catedrático de Física Teórica en la Universidad Autónoma de Madrid, de la que ha sido decano y vicerrector. Miembro de número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y de la Academia Europea, dos veces elegido por el Senado para el Consejo de Universidades, ha enseñado e investigado en los principales centros mundiales en física de altas energías (incluyendo el CERN), disciplina a la que ha realizado aportaciones notables.

MOKSHA ALDOUS HUXLEY

Los libros de Sísifo Edhasa, Barcelona, 2007

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Moksha es el término con el que en él hinduismo se designa la liberación del hombre de las ataduras del karma, y bajo este título se reúnen una gran variedad de textos de Aldous Huxley cuyo hilo conductor son los riesgos de la sofisticación social, de los


avances técnicos sin un pensamiento ético que los sustente y del crecimiento demográfico descontrolado. Desde que en 1953 Huxley experimentara con la mescalina, dedicó un buen número de interesantísimos textos a revelar el poder de las sustancias alucinógenas para despertar el sentido de lo sagrado en una civilización atrapada por la evolución tecnológica y desdeñosa, cuando no claramente hostil, a las revelaciones místicas. Moksha es el más certero, incisivo y útil compendio de las ideas de Huxley sobre las drogas; todo un clásico en la materia. Al respecto, Timothy Leary expresó: “Huxley hace un gran servicio a la humanidad con este libro, nunca deberíamos olvidarlo”.

LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES. CHARLES DARWIN Y ALFRED RUSSEL WALLACE FERNANDO PARDOS (ED.)

Clásicos de la ciencia y la tecnología Crítica, Barcelona, 2006

LA POLÉMICA SOBRE LA INVENCIÓN DEL CÁLCULO INFINITESIMAL (ESCRITOS Y DOCUMENTOS). ISAAC NEWTON Y GOTTFRIED LEIBNIZ ANTONIO J. DURÁN (ED.)

Clásicos de la ciencia y la tecnología Crítica, Barcelona, 2006

Este libro trata de uno de los instrumentos conceptuales y analíticos más básicos y más importantes inventados por los humanos: el cálculo infinitesimal. Sin él, la historia de la ciencia –lo que en buena medida también quiere decir la historia de la humanidad– habría sido diferente. Sus inventores fueron dos gigantes de la ciencia: Isaac Newton (1642-1727) y Gottfried Leibniz (16461716), este último también una figura prominente en la historia de la filosofía. Ahora bien, el recuerdo de sus respectivas contribuciones está indisolublemente acompañado por la polémica que mantuvieron, ellos y sus seguidores, por atribuirse el mérito de la prioridad de su descubrimiento. Una polémica agria donde la haya, que muestra algunos rasgos de lo peor de la condición humana. Para que los lectores puedan hacerse una idea tanto del carácter de los dos protagonistas de este momento inolvidable de la historia de la ciencia como de sus respectivas contribuciones a la invención del cálculo infinitesimal, al igual que del “espíritu” de la época en que vivieron, este volumen reproduce, fenomenalmente introducidos y anotados por Antonio J. Durán, los principales documentos que recogen los puntos de vista de Newton y Leibniz: el llamado Account, de Newton, y la denominada Chana volans, junto a la Historia y origen del cálculo diferencial, de Leibniz. Antonio J. Durán es catedrático de Análisis Matemático de la Universidad de Sevilla.

Charles Darwin es universalmente recordado como el autor de la teoría de la evolución de las especies mediante selección natural. Y es justo que así sea, salvo por un detalle importante: al que deberíamos recordar también es a Alfred Russel Wallace, que ignorando que Darwin llevaba años desarrollando esa teoría sin haberla publicado, llegó, a principios de 1858, a la misma idea, comunicándosela a Darwin en una carta. Al contrario que en otros casos de la historia de la ciencia, en lugar de competir por la prioridad en la propuesta, cada uno publicaría, en la misma revista, sendos artículos en los que expondrían sus ideas. Esos trabajos aparecieron en el Journal of the Linnean Society, acompañados de una carta de presentación firmada por Charles Lyell y Joseph Hooker, así como por el resumen de una carta que Darwin había escrito el 5 de septiembre de 1857 a Asa Gray, en la que mencionaba su teoría evolucionista. Fue una sabia y noble decisión, que además estimuló a Darwin a publicar el año siguiente un “resumen” de sus ideas, El origen de las especies (1859), uno de los libros más importantes jamás escritos. Introducidos por el profesor Fernando Pardos, el presente volumen reproduce los materiales publicados en el Journal of the Linnean Society, inéditos hasta ahora en castellano, junto con dos textos (no publicados en su tiempo) en los que Darwin había puesto por escrito sus ¡deas sobre la evolución de las especies; el primero es un esbozo que compuso en 1842, y el segundo, un ensayo más completo que preparó en 1844. Fernando Pardos es profesor de Zoología en la Universidad Complutense de Madrid.

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LA VIDA MARAVILLOSA S TEPHEN J AY GOULD

Drakontos Crítica, Barcelona, 2006.

Este libro trata de contestar desde el punto de vista de la ciencia las preguntas de “qué significa nuestra vida, por qué estamos aquí y de dónde venimos”, nos dice el autor. Su objeto central es la historia de la vida y su punto de partida, Ios fósiles encontrados en 1909 en Burgess Shale: unos fósiles que databan de hace 530 millones de años, mostraban infinitas variedades biológicas y sobrepasaban, con mucho, a los dinosaurios en su potencial instructivo sobre la historia de la vida. A partir del estudio de estos fósiles, Stephen Jay Gould llegó a unas conclusiones que echaron por tierra la visión tradicional de la evolución como un proceso inevitable que, de lo más simple a lo más complejo, culminaba en el hombre. A las leyes de la naturaleza y de la historia, que explican la evolución de los seres vivos y la muestran como un progreso continuo, Gould añadió el azar y la contingencia y revolucionó, con esta obra trascendental, las ideas admitidas sobre la historia de nuestra maravillosa vida. Stephen Jay Gould (Nueva York, 1941-2002) fue profesor de la Universidad de Harvard. Paleontólogo eminente e incansable divulgador de la ciencia, es autor, entre otros libros, de La falsa medida del hombre, La sonrisa del flamenco, La montaña de almejas de Leonardo, Ciencia versus religión, Las piedras falaces de Marrakech, Acabo de llegar o El pulgar del panda, todos ellos publicados por Crítica.

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LABERINTO SONORO RICARDO TÉLLEZ GIRÓN ICSyH, BUAP, Puebla, 2007

Téllez Girón comenta: “En cuanto a la cuestión musical, en la actualidad, el mestizaje que toma elementos de las músicas que se producen en buena medida fuera de los países centrales de Occidente, ha sido llamada, World Music. Habría que decir que, por ejemplo, bajo este rubro equívoco y confuso –porque en sentido estricto toda la producción musical es a final de cuentas “Música del Mundo”– se agrupan expresiones sonoras sumamente variadas cuyo único denominador común es su cáracter no central con respecto a las composiciones generadas en los países más poderosos. Su desarrollo explosivo durante las últimas dos décadas obligó a etiquetar, a partir de un criterio de tipo comercial, a todas las creaciones generadas fuera de los Estados Unidos o de Europa. La mayoría de estas producciones expresaba sin embargo la manera en que los músicos, jóvenes especialmente, pero no sólo ellos, habían ido desarrollando sus propias tradiciones y, al mismo tiempo, aprovechando la expansión de los medios de comunicación en el nuevo contexto global, habían asimilado las nuevas tendencias de la música creada en Occidente. De ahí la incorporación a las múltiples músicas de Asia, África, América y Oceanía, de los lenguajes musicales del rock y del jazz y de la conjunción de sus instrumentos tradicionales con aquellos eléctricos y electrónicos. De ahí, la atracción hacia estas músicas por parte de un público en Occidente, público ya formado y abierto a la experimentación con nuevos lenguajes sonoros que, por otra parte ahora les resultaban más cercanos y comprensibles. Paralelamente, no es conveniente desdeñar la manera en que Occidente se abre a un aprendizaje musical por medio de un acercamiento de sensibilidades y, al mismo tiempo, al reconocimiento del talento y la pluralidad cultural implícita en las relaciones de los músicos en cuestión; aspectos todos inherentes al proceso al que nos referimos”.


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