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Septiembre - octubre 2026 - AÑO VII / CDMX / Periódico para profesionales veterinarios / Prohibida su venta al público
ECV CAMPESTRE Nº 44 - MÉXICO
Nutracéuticos: lo que hay que saber Cada día más dueños consultan por las opciones naturales para sus mascotas. Una guía con lo más importante sobre los hongos y la cúrcuma. [PG 18]
Qué tener en cuenta en cada etapa de la vida del gato
Rehabilitación canina:
beneficios más allá de la recuperación [PG 5
[PG 6]
Problemas gastroenterológicos: los principales motivos de consulta [PG 6]
Comité Editorial: Gerardo Delgado, Arturo Delgado, Pablo Novillo y Martín Soberano
STAFF
Dirección de Mercadotecnia & Contenidos: Saúl Hernández Web: https://discampestre.com.mx // https://es-la.facebook.com/distribuidora.campestre
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Magdalena Morard diseños Septiembre / octubre 2026 1|
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Oncología Certificada
Sucralfato en veterinaria: fisiopatología y mecanismos de acción L
a mucosa gastrointestinal posee un sofisticado sistema de defensa compuesto por: 🔹 Moco superficial. 🔹 Secreción de bicarbonato. 🔹 Adecuado flujo sanguíneo mucoso. 🔹 Producción local de prostaglandinas. 🔹 Uniones estrechas entre enterocitos y células epiteliales. 🔹 Capacidad de restitución y regeneración celular. Cuando los factores agresores superan estos mecanismos protectores, se produce daño mucoso. Entre los principales factores lesivos se encuentran: —Ácido clorhídrico, —Pepsina, —Sales biliares, —Hipoperfusión tisular, —AINEs, —Corticosteroides (especialmente cuando se combinan con AINEs), —Uremia, —Enfermedad hepática grave, —Shock y sepsis, —Estrés fisiológico severo. La lesión inicial provoca la ruptura de la barrera mucosa, permitiendo la retrodifusión de iones hidrógeno (H⁺) hacia capas más profundas. Esto genera inflamación local, daño vascular, necrosis celular y perpetúa un círculo vicioso de ulceración progresiva.
¿Qué ocurre cuando administramos sucralfato? El sucralfato es un complejo formado por sacarosa octasulfato e hidróxido de aluminio. Cuando llega al estómago y encuentra un pH ácido (<4), se disocia y la sacarosa octasulfato se polimeriza formando un gel viscoso y pegajoso con carga negativa. Esta característica es fundamental para entender su acción. 1️ Formación de un “vendaje biológico” Las zonas ulceradas contienen proteínas expuestas como: —Albúmina, —Fibrinógeno, —Exudados inflamatorios. Estas proteínas poseen cargas positivas. El gel de sucralfato, con carga negativa, se une electrostáticamente a ellas formando una capa protectora adherente que puede permanecer varias horas sobre la lesión. Por ello, suele describirse como un: 🩹 “Liquid Bandage” o vendaje líquido gastrointestinal. Esta barrera disminuye el contacto de la lesión con: —Ácido gástrico. —Pepsina. —Sales biliares. —Enzimas digestivas. Reduciendo el daño continuo y permitiendo que el tejido inicie procesos de reparación. 2️ Inhibición de la retrodifusión de H⁺ Uno de los eventos críticos en la formación de úlceras es el paso de protones hacia los tejidos subepiteliales. Al cubrir físicamente la lesión, el sucralfato reduce la penetración de H⁺ hacia capas profundas. Esto disminuye: P Necrosis celular. P Inflamación local. P Daño microvascular. y favorece el restablecimiento de la integridad epitelial. |2 El Cronista Veterinario Plus CAMPESTRE
3 Estimulación de prostaglandinas citoprotectoras Aquí es donde el sucralfato deja de ser únicamente una barrera física. Diversos estudios han demostrado que aumenta la síntesis local de prostaglandinas mucosas, especialmente PGE. Estas moléculas tienen efectos fundamentales: P Incrementan la producción de moco. P Aumentan la secreción de bicarbonato. P Mejoran el flujo sanguíneo mucoso. P Favorecen la renovación epitelial. Todo ello fortalece los mecanismos fisiológicos de defensa gastrointestinal. 4️ Participación de factores de crecimiento Una de las funciones menos conocidas del sucralfato es su interacción con diversos factores de crecimiento. La sacarosa octasulfato puede unirse a estos mediadores y protegerlos de la degradación proteolítica. Entre los más estudiados se encuentran: EGF (Epidermal Growth Factor). bFGF (Basic Fibroblast Growth Factor). Como consecuencia: P Aumenta la migración celular. P Estimula la angiogénesis. P Favorece la proliferación epitelial. P Acelera la restitución mucosa. Este mecanismo ayuda a explicar por qué el sucralfato puede acelerar la cicatrización incluso cuando el pH gástrico no se modifica significativamente. 5 Neutralización parcial de pepsina y sales biliares La pepsina puede seguir dañando el tejido aun cuando el ácido disminuye. El sucralfato: —Adsorbe pepsina. —Reduce su actividad proteolítica. —Capta parcialmente sales biliares. Esto resulta especialmente útil en pacientes con reflujo duodenogástrico o esofagitis por reflujo. Aplicación clínica en perros y gatos Desde el punto de vista fisiopatológico, el sucralfato es más útil cuando existe: P Esofagitis. P Ulceración gástrica. P Ulceración duodenal. P Gastritis erosiva. P Lesiones asociadas a AINEs. P Daño mucoso secundario a uremia. P Pacientes críticos con lesión gastrointestinal Sin embargo, es importante recordar que: ⚠️ El sucralfato NO es un antisecretor ácido. No inhibe directamente la bomba de protones ni los receptores H₂. Por ello no sustituye a fármacos como: —Omeprazol. —Pantoprazol. —Esomeprazol. —Famotidina. Su función principal es proteger y reparar la mucosa lesionada, mientras que los inhibidores de la secreción ácida reducen la agresión química.
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Rehabilitación canina: beneficios más allá de la recuperación Por la Dra. Diana Swinford (publicado por Paws Veterinary Center)
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a rehabilitación canina, también denominada fisioterapia veterinaria, es un campo especializado orientado a ayudar a los perros a recuperarse de lesiones, cirugías y diversas afecciones médicas. Al igual que la fisioterapia humana, la rehabilitación canina combina ejercicios terapéuticos, terapias manuales y diferentes técnicas para mejorar la fuerza, la movilidad y el bienestar general del paciente. Además de favorecer la recuperación, ofrece beneficios adicionales que pueden contribuir a mantener la salud y la calidad de vida del perro a largo plazo.
Comprendiendo la rehabilitación canina
La rehabilitación canina incluye ejercicios terapéuticos específicos, terapias manuales y, en determinados casos, modalidades como la hidroterapia, la terapia láser y la ecografía terapéutica. El tratamiento suele estar dirigido por un profesional certificado en rehabilitación canina (CCRP, por sus siglas en inglés) o por un médico veterinario con formación especializada. El objetivo es diseñar un plan terapéutico individualizado que responda a las necesidades específicas de cada paciente.
Principales beneficios de la rehabilitación canina
—Recuperación de lesiones y cirugías: La rehabilitación puede favorecer la recuperación de lesiones como desgarros de ligamentos, fracturas y procedimientos quirúrgicos. Las terapias dirigidas pueden contribuir a controlar la inflamación, mejorar la circulación y recuperar progresivamente la fuerza y la función. —Manejo del dolor: Técnicas como el masaje, la movilización articular y los ejercicios terapéuticos pueden contribuir al control del dolor crónico, incluido el asociado a la osteoartritis y otras enfermedades degenerativas. —Mejora de la movilidad y la flexibilidad: Las sesiones de rehabilitación pueden mejorar el rango de movimiento y favorecer una movilidad más eficiente y confortable. —Control del peso: En perros con sobrepeso u obesidad, el ejercicio terapéutico y controlado puede contribuir al manejo del peso, disminuir la sobrecarga articular y favorecer la salud general. —Mejora de la calidad de vida: Los perros con enfermedades crónicas o alteraciones de la movilidad asociadas al envejecimiento pueden beneficiarse de una
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mayor comodidad, funcionalidad y autonomía. —Atención preventiva: La rehabilitación no está destinada exclusivamente a la recuperación. También puede emplearse de forma preventiva para mejorar la condición muscular, el equilibrio, la coordinación y la función física, especialmente en perros activos, deportivos o de trabajo.
Cuándo considerar la rehabilitación canina
—Después de cirugías ortopédicas o neurológicas. —Para el manejo de enfermedades crónicas, como la osteoartritis. —En perros de edad avanzada que presentan disminución de la movilidad. —En perros activos, deportivos o de trabajo como parte de un programa de acondicionamiento y prevención de lesiones.
Conclusión
La rehabilitación canina ofrece beneficios que van mucho más allá de la recuperación posterior a una lesión o cirugía. Puede formar parte del manejo integral de pacientes con enfermedades crónicas, alteraciones de movilidad y procesos asociados al envejecimiento, así como de programas preventivos y de acondicionamiento físico. La indicación, selección de técnicas y frecuencia de las sesiones deben individualizarse de acuerdo con la condición clínica y los objetivos terapéuticos de cada paciente, preferentemente bajo la supervisión de un profesional veterinario capacitado en rehabilitación. Septiembre / octubre 2026 5|
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Qué tener en cuenta en cada etapa de la vida del gato L
a American Animal Hospital Association (AAHA) y la American Association of Feline Practitioners (AAFP) conformaron un grupo de trabajo para elaborar una guía orientada a establecer las prioridades en la atención y el diagnóstico de los gatos en cada etapa de su vida. El grupo estableció cuatro etapas de vida relacionadas con la edad: • Desde el nacimiento hasta 1 año: etapa juvenil. • Adulto joven: de 1 a 6 años. • Adulto maduro: de 7 a 10 años. • Senior: mayores de 10 años.
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Apectos para abordar en todas las etapas de la vida •
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El Grupo de Trabajo recomienda realizar, como mínimo, un examen veterinario anual en todos los gatos, aumentando la frecuencia según las necesidades individuales de cada paciente. Los gatos senior deben ser examinados al menos cada 6 meses, y con mayor frecuencia cuando presentan enfermedades crónicas. Algunos temas, como la esterilización, el cuidado de las uñas, la identificación mediante microchip y la preparación ante desastres, pueden abordarse una sola vez durante la consulta inicial, aunque conviene revisarlos cuando las circunstancias del paciente lo requieran. Las preguntas abiertas, como “¿Qué le gustaría conversar conmigo hoy?”, o aquellas orientadas a profundizar en un problema concreto, como “Tengo entendido que [nombre del gato] no ha estado comiendo bien; cuénteme más sobre eso”, constituyen un excelente punto de partida para establecer la agenda de la consulta. Una plantilla de consulta puede ser útil para orientar preguntas más específicas, como “¿Ha habido alguna micción o defecación fuera de la bandeja sanitaria?”, y garantizar que no se omita información relevante ni se deje para el final de la consulta. Conversar sobre los costos previstos de la atención y presentar, cuando corresponda, opciones de seguros para mascotas puede ayudar a los propietarios a planificar las futuras necesidades sanitarias de sus animales. En determinados casos, también puede ser apropiado abordar la planificación patrimonial. Explicar cuáles son los comportamientos normales esperados en cada etapa de la vida, relacionarlos con las características particulares del paciente y revisar los signos sutiles de ansiedad, enfermedad y dolor en los gatos ayuda a que los propietarios puedan reconocer cambios tempranos y buscar atención veterinaria de manera oportuna. Los veterinarios deben informar a los propietarios de gatos de raza sobre las predisposiciones asociadas a determinadas razas, teniendo en cuenta que la mayoría de los gatos no son de raza pura y que estas enfermedades no necesariamente están restringidas a individuos de determinadas razas. Dedicar unos minutos a evaluar y conversar sobre el temperamento, el comportamiento y las preferencias de manipulación del paciente permite preparar mejor el examen físico y la obtención de muestras diagnósticas, favoreciendo un abordaje con menor estrés. Observar cómo reacciona el gato ante el entorno puede proporcionar información sobre su nivel de activación y estrés. Si se trata de un paciente nuevo, el propietario puede aportar información valiosa a partir de experiencias previas. Por ejemplo: ¿el gato se relaja cuando se lo manipula envuelto en una toalla?, ¿cuál es su premio favorito?, ¿qué métodos de manipulación han funcionado bien o mal en el pasado? Este conocimiento, combinado con técnicas de manejo y manipulación con reducción del estrés, permite adaptar el abordaje a cada paciente. Registrar estos datos en la historia clínica facilitará futuras visitas más exitosas y con menor estrés, además de favorecer el desarrollo de estrategias individualizadas. La reducción del estrés puede disminuir las alteraciones que podrían actuar como factores de confusión durante el examen físico, las pruebas diagnósticas y la medición de las constantes vitales.
Evaluación de los riesgos relacionados con el estilo de vida •
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Comprender el estilo de vida del gato es fundamental para realizar recomendaciones médicas y de atención preventiva completas y adecuadas. La clasificación tradicional como gato “de interior” o “de exterior” resulta demasiado simplista, ya que pueden existir otros factores de riesgo relevantes. Determinar si el gato vive principalmente en interiores o tiene acceso al
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exterior constituye un punto de partida. Sin embargo, un interrogatorio más detallado puede revelar situaciones como el acceso al exterior mediante un recinto seguro o paseos con correa, en lugar de la libre deambulación; la exposición a otros gatos —compañeros de hogar, gatos visitantes o animales provenientes de refugios—; y la asistencia a residencias para animales o exposiciones felinas. En los gatos que viven principalmente en interiores también deben evaluarse sus necesidades ambientales. Asimismo, conocer la interacción entre las personas y el gato resulta importante para valorar determinados riesgos zoonóticos. Por ejemplo, un gato adulto joven que caza al aire libre puede requerir medidas preventivas diferentes de las de un gato adulto maduro que vive exclusivamente en interiores, en una residencia para personas mayores y en contacto frecuente con sus residentes. También es fundamental comprender el papel del gato dentro del hogar y su relación con el propietario, incluyendo el vínculo entre ambos y la filosofía de cuidado del responsable.
Enfoque según la etapa específica de la vida
Evaluación de los riesgos relacionados con el estilo de vida •
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Comprender el estilo de vida del gato es fundamental para realizar recomendaciones médicas y de atención preventiva completas y adecuadas. La clasificación tradicional como gato “de interior” o “de exterior” resulta demasiado simplista, ya que pueden existir otros factores de riesgo relevantes. Determinar si el gato vive principalmente en interiores o tiene acceso al exterior constituye un punto de partida. Sin embargo, un interrogatorio más detallado puede revelar situaciones como el acceso al exterior mediante un recinto seguro o paseos con correa, en lugar de la libre deambulación; la exposición a otros gatos —compañeros de hogar, gatos visitantes o animales provenientes de refugios—; y la asistencia a residencias para animales o exposiciones felinas. En los gatos que viven principalmente en interiores también deben evaluarse sus necesidades ambientales. Asimismo, conocer la interacción entre las personas y el gato resulta importante para valorar determinados riesgos zoonóticos. Por ejemplo, un gato adulto joven que caza al aire libre puede requerir medidas preventivas diferentes de las de un gato adulto maduro que vive exclusivamente en interiores, en una residencia para personas mayores y en contacto frecuente con sus residentes. También es fundamental comprender el papel del gato dentro del hogar y su relación con el propietario, incluyendo el vínculo entre ambos y la filosofía de cuidado del responsable.
Enfoque según la etapa específica de la vida
Gatitos Aspectos para abordar en todas las etapas de la vida • El Grupo de Trabajo recomienda realizar, como mínimo, un examen
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veterinario anual en todos los gatos, aumentando la frecuencia según las necesidades individuales de cada paciente. Los gatos senior deben ser examinados al menos cada 6 meses, y con mayor frecuencia cuando presentan enfermedades crónicas. Algunos temas, como la esterilización, el cuidado de las uñas, la identificación mediante microchip y la preparación ante desastres, pueden abordarse una sola vez durante la consulta inicial, aunque conviene revisarlos cuando las circunstancias del paciente lo requieran. Las preguntas abiertas, como “¿Qué le gustaría conversar conmigo hoy?”, o aquellas orientadas a profundizar en un problema concreto, como “Tengo entendido que [nombre del gato] no ha estado comiendo bien; cuénteme más sobre eso”, constituyen un excelente punto de partida para establecer la agenda de la consulta. Una plantilla de consulta puede ser útil para orientar preguntas más específicas, como “¿Ha habido alguna micción o defecación fuera de la bandeja sanitaria?”, y garantizar que no se omita información relevante ni se deje para el final de la consulta. Conversar sobre los costos previstos de la atención y presentar, cuando corresponda, opciones de seguros para mascotas puede ayudar a los propietarios a planificar las futuras necesidades sanitarias de sus animales. En determinados casos, también puede ser apropiado abordar la planificación patrimonial. Explicar cuáles son los comportamientos normales esperados en cada etapa de la vida, relacionarlos con las características particulares del paciente y revisar los signos sutiles de ansiedad, enfermedad y dolor en los gatos ayuda a que los propietarios puedan reconocer cambios tempranos y buscar atención veterinaria de manera oportuna. Los veterinarios deben informar a los propietarios de gatos de raza sobre las predisposiciones asociadas a determinadas razas, teniendo en cuenta que la mayoría de los gatos no son de raza pura y que estas enfermedades no necesariamente están restringidas a individuos de determinadas razas. Dedicar unos minutos a evaluar y conversar sobre el temperamento, el comportamiento y las preferencias de manipulación del paciente permite preparar mejor el examen físico y la obtención de muestras diagnósticas, favoreciendo un abordaje con menor estrés. Observar cómo reacciona el gato ante el entorno puede proporcionar información sobre su nivel de activación y estrés. Si se trata de un paciente nuevo, el propietario puede aportar información valiosa a partir de experiencias previas. Por ejemplo: ¿el gato se relaja cuando se lo manipula envuelto en una toalla?, ¿cuál es su premio favorito?, ¿qué métodos de manipulación han funcionado bien o mal en el pasado? Este conocimiento, combinado con técnicas de manejo y manipulación con reducción del estrés, permite adaptar el abordaje a cada paciente. Registrar estos datos en la historia clínica facilitará futuras visitas más exitosas y con menor estrés, además de favorecer el desarrollo de estrategias individualizadas. La reducción del estrés puede disminuir las alteraciones que podrían actuar como factores de confusión durante el examen físico, las pruebas diagnósticas y la medición de las constantes vitales.
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Gatos adultos maduros y senior • La historia clínica y el examen físico de los gatos adultos maduros y senior
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Gatitos • Los gatitos presentan diferentes riesgos para la salud según su estilo de vida
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y antecedentes, incluida la exposición a otros gatos y el nivel de atención que reciben. El historial de vacunación y desparasitación, el estado de salud de los gatos relacionados, cuando se conoce, y la presencia de signos clínicos de enfermedad respiratoria superior o parasitaria son aspectos importantes que deben evaluarse. El estado nutricional y los antecedentes del destete también deben investigarse, ya que los gatitos huérfanos o con una socialización insuficiente pueden presentar problemas de comportamiento. Los cambios en el comportamiento, el nivel de actividad y la conducta deben registrarse y realizarse un seguimiento a lo largo del tiempo. Es importante preguntar específicamente si el gatito presenta conductas no deseadas, orientar a los propietarios sobre el comportamiento normal durante esta etapa y proporcionar recomendaciones basadas en métodos positivos para modificar las conductas problemáticas. Cuando corresponda, deben analizarse las predisposiciones relacionadas con la raza, los signos compatibles con enfermedades genéticas y la disponibilidad, utilidad y precisión de las pruebas genéticas para su detección. El examen físico de los gatitos suele centrarse en la detección de alteraciones congénitas, como soplos cardíacos, hernias o paladar hendido. También debe realizarse una exploración oral detallada para identificar anomalías de la dentición. El uso de tablas de puntuación fecal resulta muy útil para enseñar al propietario a reconocer y describir con precisión la consistencia de las heces.
Se recomienda preguntar específicamente por la presencia de vómitos, expulsión de bolas de pelo y diarrea, así como por la frecuencia de cada episodio, ya que algunos propietarios pueden considerar normales los vómitos o la eliminación de bolas de pelo. También debe abordarse la importancia del control del peso corporal y preguntar por antecedentes de enteropatía crónica o por signos gastrointestinales que puedan ser indicativos de etapas tempranas de una enfermedad.
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deben orientarse a la detección temprana de enfermedades. En estas etapas es frecuente la presencia de comorbilidades, por lo que resulta importante realizar una evaluación integral. Las preguntas específicas sobre cambios en el apetito, poliuria, polidipsia, vómitos, expulsión de bolas de pelo y diarrea son de gran utilidad para orientar la selección de las pruebas diagnósticas. También debe preguntarse al propietario por un aumento de la actividad o de la vocalización nocturna, así como por cambios en los hábitos cotidianos o en el nivel habitual de actividad. Estas modificaciones pueden estar relacionadas con disfunción cognitiva, disminución de la movilidad, dolor o pérdida de visión. La detección de dolor o ansiedad y la evaluación de la calidad de vida son especialmente importantes en los gatos adultos maduros y senior, aunque también pueden ser relevantes eQn cualquier etapa de la vida. Durante el examen físico debe prestarse especial atención a la evaluación del dolor, la palpación abdominal y la exploración de la glándula tiroides. Es fundamental realizar un examen musculoesquelético detallado para identificar signos de osteoartritis, una de las enfermedades más frecuentes y, al mismo tiempo, más subdiagnosticadas en los gatos. El examen del fondo de ojo es fundamental para detectar alteraciones oftálmicas y signos compatibles con hipertensión sistémica. Los centros veterinarios deberían utilizar una escala o herramienta validada para la evaluación del dolor, que permita diagnosticarlo, monitorizar su evolución y detectar signos sutiles en los pacientes. Los cambios en los hábitos de acicalamiento, especialmente un aumento del acicalamiento, pueden indicar problemas dermatológicos como atopia, alergia alimentaria, enfermedades cutáneas inmunomediadas, procesos infecciosos o parasitarios, enfermedades endocrinas o síndromes paraneoplásicos. Por el contrario, una disminución del acicalamiento también puede ser indicativa de una enfermedad subyacente, dolor vesical, dolor asociado a enfermedad articular degenerativa (DJD) o disminución de la movilidad.
Enfermedades y afecciones que requieren especial atención durante el examen, según la etapa de la vida
Gatos adultos jóvenes • Las enfermedades de las vías respiratorias inferiores son frecuentes en
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los gatos adultos jóvenes. La tos es un signo característico de enfermedad bronquial felina; sin embargo, el veterinario también debe considerar otras posibilidades, como la enfermedad respiratoria asociada a la dirofilariosis (HARD), la migración transtraqueal de Toxocara cati y las infecciones por gusanos pulmonares. Realizar preguntas específicas sobre la presencia, frecuencia y características de la tos puede favorecer un diagnóstico y tratamiento tempranos. A diferencia de los perros, la tos no suele ser un signo característico de enfermedad cardíaca en los gatos ni debe atribuirse automáticamente a las bolas de pelo. Los gatos adultos jóvenes que desarrollan enfermedades cardíacas, como la cardiomiopatía hipertrófica, suelen ser asintomáticos o presentar cambios sutiles en el nivel de actividad o en la tolerancia al ejercicio.
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Llegó el paciente a la consulta: ¿cómo está?
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Cómo tratar una úlcera complicada
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SIGNOS PRONÓSTICOS SEGÚN EL ASPECTO DE LA ÚLCERA
TRATAMIENTO MÉDICO DE LAS ÚLCERAS COMPLICADAS
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Cómo reconocer los cristales en la orina
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Problemas gastroenterológicos: los principales motivos de consulta Por el Dr. Fernando Rodríguez Franco
Alteraciones del apetito Las alteraciones del apetito son frecuentes en numerosas enfermedades, tanto digestivas como de otros aparatos y sistemas. Los gatos, en particular, presentan una marcada tendencia a desarrollar alteraciones del apetito, especialmente anorexia. En las enfermedades digestivas, estas alteraciones pueden manifestarse de diversas formas, desde una disminución del apetito —anorexia parcial o total— hasta polifagia. La disminución del apetito suele asociarse con procesos inflamatorios del aparato digestivo, mientras que la polifagia se relaciona habitualmente con síndromes de maldigestión o malabsorción. También existen otras alteraciones relacionadas con la ingesta, como la coprofagia, la ingestión de hierba y el síndrome de pica. La coprofagia, es decir, la ingestión de heces, es infrecuente en gatos y relativamente frecuente en perros, especialmente en cachorros. En perros jóvenes y adultos, la coprofagia puede ser consecuencia de alteraciones conductuales, como una actividad física insuficiente, el confinamiento en espacios reducidos o situaciones de conflicto. También puede asociarse con determinadas enfermedades, entre ellas los síndromes de malabsorción, la insuficiencia pancreática exocrina y las enfermedades parasitarias. La ingestión de hierba puede provocar vómito en un gran número de perros, por lo que se ha extendido la idea de que se trata de un método “para purgarse”. Sin embargo, la teoría más aceptada es que este comportamiento puede estar relacionado con molestias o enfermedades digestivas. Los perros que padecen enfermedades digestivas, fundamentalmente gástricas y duodenales, presentan con frecuencia este comportamiento, seguido en ocasiones de vómito. La ingestión de hierba no tendría como finalidad “purgar” al animal, sino que podría constituir una respuesta frente a las molestias gastrointestinales, con una aparente mejoría posterior. Esta mejoría suele ser transitoria, ya que la ingestión de hierba puede desencadenar un proceso irritativo agudo y agravar una enfermedad gástrica o duodenal preexistente. Una vez diagnosticada y tratada la enfermedad digestiva, estos animales suelen dejar de ingerir hierba. El síndrome de pica, caracterizado por la ingestión de sustancias no alimentarias —como tierra, piedras, textiles o madera—, puede presentarse tanto en perros como en gatos. Puede estar relacionado con alteraciones conductuales, deficiencias nutricionales o enfermedades inflamatorias del aparato digestivo. Disfagia La disfagia es un trastorno de la deglución relacionado con enfermedades que afectan los primeros segmentos del tubo digestivo y con frecuencia se acompaña de sialorrea. De acuerdo con su evolución, puede clasificarse en aguda o crónica. Según la región anatómica afectada, se distingue entre: • Disfagia oral: dificultad para la prensión y manipulación del alimento en la cavidad oral; con frecuencia se acompaña de sialorrea. • Disfagia faríngea: dificultad para el paso del alimento desde la cavidad oral hacia la faringe.
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Disfagia cricofaríngea: dificultad para el paso del bolo alimenticio a través del esfínter esofágico superior. Las causas pueden ser mecánicas o neuromusculares. Las disfagias oral y faríngea suelen manifestarse con dificultad para la prensión del alimento, movimientos repetidos de deglución y caída del alimento desde la boca. En la disfagia cricofaríngea, la prensión y la masticación suelen ser normales, pero el paciente presenta dificultad durante la deglución y puede “atragantarse”, acompañándose en ocasiones de movimientos anormales de extensión de la cabeza y el cuello. Los animales con disfagia pueden presentar alteraciones del apetito, desde polifagia hasta anorexia, aunque la anorexia parcial es una presentación frecuente. También pueden desarrollar pérdida de peso, retraso en el crecimiento y signos respiratorios secundarios a la posibilidad de neumonía por aspiración.
Regurgitación Es un fenómeno involuntario que ocurre sin pródromos de náusea ni arcadas. El material expulsado durante la regurgitación está constituido por alimentos no digeridos, agua o saliva que no han alcanzado el estómago; por lo tanto, no están mezclados con jugos gástricos ni con bilis. El pH del material expulsado suele ser alcalino. Es una manifestación clínica típica de las enfermedades esofágicas, como esofagitis, dilataciones y obstrucciones esofágicas. Es más frecuente en perros que en gatos. Los animales con regurgitación suelen presentar anorexia parcial, pérdida de peso en adultos o falta de crecimiento en animales jóvenes, debido a que los alimentos no llegan adecuadamente al estómago y, por tanto, puede producirse malnutrición. La regurgitación suele asociarse con disfagia y, por ello, puede acompañarse de alteraciones respiratorias, principalmente neumonía por aspiración. Vómito El vómito comprende tres fases o estadios: náusea, arcada y emesis. La náusea es difícil de valorar tanto por los propietarios como por el médico veterinario y puede manifestarse mediante depresión, hipersalivación y movimientos repetidos de deglución. En muchas ocasiones, el vómito se asocia con enfermedad gástrica; sin embargo, existen numerosas causas extra gástricas e incluso enfermedades
ajenas al aparato digestivo que pueden provocarlo. Durante la anamnesis es muy importante determinar si el vómito se presenta con el estómago vacío o después de la ingesta, si ocurre inmediatamente después de comer o una o dos horas después, así como conocer las características del contenido expulsado: blanco y espumoso, bilioso u oscuro, con aspecto de “posos de café”. Esta información ayuda a orientar la posible causa del vómito. El vómito puede provocar deshidratación por pérdida de agua y alteraciones electrolíticas y ácido-base, entre ellas hipopotasemia y alteraciones del equilibrio ácido-base. En vómitos agudos e intensos pueden aparecer signos respiratorios debido al riesgo de neumonía por aspiración. Los pacientes con vómito crónico pueden presentar desnutrición y pérdida de peso.
Diarrea El síndrome diarreico es probablemente uno de los motivos de consulta más frecuentes en la práctica clínica rutinaria de pequeños animales. Desde el punto de vista fisiopatológico, las diarreas se clasifican en osmóticas, secretoras, exudativas e hipermotoras. En la práctica clínica, la mayoría son mixtas, con predominio de alguno de estos mecanismos. Las causas de diarrea en perros y gatos son numerosas y variadas e incluyen alteraciones dietéticas, fármacos, tóxicos, parásitos, enfermedades infecciosas y sistémicas, así como procesos inflamatorios y neoplásicos del tubo digestivo, entre otras.
Protocolo antidiarreico para casos agudos Ante un paciente con un cuadro clínico de diarrea y/o vómito agudo, lo primero es determinar que realmente se trata de un proceso agudo. Este se caracteriza por un desarrollo rápido y, en ocasiones, aparatoso. El animal puede presentar decaimiento y deterioro del estado general, dolor a la palpación abdominal y deshidratación, que puede evolucionar hacia alteraciones del equilibrio ácido-base y desequilibrios electrolíticos. Habitualmente, estos pacientes responden al tratamiento sintomático. El tratamiento debe instaurarse de manera oportuna, con especial atención a la hidratación y a la corrección de los desequilibrios electrolíticos. De forma simultánea al tratamiento sintomático, debe realizarse un protocolo diagnóstico con el objetivo de identificar las posibles causas del vómito y/o la diarrea aguda (tabla 5). En la mayoría de los casos no es necesario recurrir a la ecografía ni a la endoscopia digestiva, ya que las pruebas iniciales suelen proporcionar información suficiente para establecer el diagnóstico del proceso agudo. Protocolo diagnóstico para vómito crónico El vómito crónico suele presentar una evolución lenta, durante la cual el estado general del animal se deteriora de manera progresiva. Por lo general, no existe dolor significativo a la palpación abdominal ni deshidratación, y estos pacientes suelen presentar una respuesta limitada o transitoria al tratamiento sintomático. El vómito crónico no debe tratarse de manera empírica sin establecer previamente un diagnóstico, debido a que existen múltiples causas por las que un perro o un gato puede vomitar de forma crónica. La radiografía y la ecografía pueden no permitir establecer por sí solas el diagnóstico definitivo; sin embargo, aportan información valiosa que puede ser de utilidad para orientar estudios posteriores, incluida la endoscopia digestiva. Protocolo diagnóstico para diarrea crónica Las diarreas crónicas en pequeños animales se caracterizan por una evolución lenta, con deterioro progresivo del estado general. Por lo general, no existe dolor a la palpación abdominal o este es poco marcado. La hidratación suele ser normal, aunque algunos pacientes pueden presentar deshidratación leve o moderada. Los pacientes con diarrea pueden presentar una mejoría inicial con el tratamiento sintomático; sin embargo, esta no siempre es sostenida. No siempre es sencillo establecer un límite preciso entre una diarrea aguda y una crónica. En términos generales, se consideran crónicas aquellas que persisten durante más de tres semanas. Los pacientes con diarrea intermitente también deben considerarse dentro de esta categoría. Ante un proceso diarreico crónico, lo recomendable es evitar tratamientos empíricos prolongados y comenzar un protocolo de pruebas complementarias orientado a establecer un diagnóstico preciso. Este enfoque no siempre resulta fácil de explicar o comprender para los propietarios. La resolución de los casos de diarrea crónica debe basarse en protocolos diagnósticos realizados de manera ordenada y sistemática. Una vez confirmado el carácter crónico del proceso, el siguiente paso consiste en determinar cuál es el segmento intestinal principalmente afectado. Durante la anamnesis y la exploración física se debe prestar especial atención a las características de las heces, el comportamiento durante la defecación y la presencia de otros signos clínicos. Debe tenerse en cuenta que es poco frecuente que un paciente presente todas las características típicas de un determinado tipo de diarrea. El predominio de signos compatibles con afección del intestino delgado o del intestino grueso ayudará a orientar la localización. En algunos casos, la clasificación puede ser difícil, ya sea porque el proceso afecta a todo el intestino o porque la información obtenida durante la anamnesis es insuficiente. Una vez identificado el segmento intestinal principalmente afectado — delgado o grueso—, se debe iniciar un protocolo diagnóstico dirigido a establecer la causa de la diarrea crónica. Los protocolos diagnósticos para
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Oncología Certificada la diarrea crónica de intestino delgado y de intestino grueso son diferentes, aunque comparten numerosos elementos.
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Los análisis sanguíneos orientados a la búsqueda de enfermedades endocrinas también pueden contribuir al diagnóstico. Los métodos de diagnóstico por imagen, como la radiografía y la ecografía, son de gran utilidad para identificar la causa desencadenante del estreñimiento. Si no se instaura un tratamiento adecuado, los pacientes con estreñimiento pueden evolucionar hacia cuadros más graves, incluida la impactación colónica, caracterizada por la acumulación de heces duras y secas en el recto y el colon. Tenesmo y disquecia Son signos clínicos habitualmente asociados con enfermedades colorrectales, anales o perianales. Para establecer el diagnóstico es necesario considerar las diferentes patologías en las que pueden presentarse estos signos. El tenesmo y la disquecia suelen acompañarse de otros signos gastrointestinales; sin embargo, en algunas ocasiones pueden constituir el único motivo de consulta.
Hipoproteinemia de origen digestivo En las hipoproteinemias de origen digestivo se produce una pérdida de proteínas hacia la luz del tubo digestivo, con pérdida proporcional de albúmina y globulinas. Por ello, el cociente albúmina/globulina (Coc. Alb/ Glob) suele mantenerse alrededor de 1. Habitualmente, esta alteración se debe a una enteropatía del intestino delgado, ya que el resto del tracto digestivo no suele presentar pérdidas significativas de proteínas. Esta afección se denomina enteropatía perdedora de proteínas y es más frecuente en perros que en gatos. Las causas más frecuentes son los parásitos intestinales (como Giardia spp.), las enteritis crónicas idiopáticas (IBD) asociadas con linfangiectasia y el linfosarcoma intestinal. En las hipoproteinemias graves, cuando las proteínas séricas disminuyen por debajo de 4 g/dL y, específicamente, la albúmina se encuentra por debajo de 2 g/dL, se altera la presión oncótica plasmática. Esto favorece la salida de líquido hacia las cavidades corporales; la cavidad abdominal suele ser una de las primeras en afectarse, dando lugar a ascitis, generalmente en forma de trasudado. Sangrado digestivo Durante un sangrado de origen digestivo se produce pérdida de proteínas hacia la luz del tubo digestivo, con pérdida proporcional de albúmina y globulinas; por tanto, el cociente albúmina/globulina suele mantenerse alrededor de 1. El sangrado puede originarse en cualquier segmento del tubo digestivo: esófago, estómago, intestino delgado o intestino grueso. Entre las causas más frecuentes se encuentran los fármacos, especialmente los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), las sustancias cáusticas, los cuerpos extraños y las neoplasias. Existen muchas otras causas de sangrado digestivo en perros y gatos, aunque su frecuencia de presentación es menor. Estreñimiento Hay que tener presente que el estreñimiento no es una enfermedad, sino un signo clínico que puede ser consecuencia de diversas enfermedades o condiciones. Existen múltiples causas de estreñimiento en pequeños animales, entre ellas factores dietéticos y ambientales, causas dolorosas que inhiben la defecación, alteraciones neuromusculares y endocrinas, administración de determinados fármacos y el megacolon idiopático felino. Para establecer el diagnóstico es necesario realizar una anamnesis detallada que permita identificar antecedentes de estreñimiento, administración de fármacos y posibles factores dietéticos o ambientales. La palpación abdominal, junto con la exploración de las regiones perianal, anal y rectal, es de gran utilidad para identificar posibles causas dolorosas que inhiban la defecación. También es necesario realizar una exploración neurológica para descartar enfermedades neurológicas que puedan ser responsables del estreñimiento.
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Dolor abdominal de origen digestivo Los animales con dolor abdominal suelen manifestar comportamientos anormales, como inquietud, movimiento excesivo, resistencia a moverse o caminar en círculos. También pueden adoptar posiciones antiálgicas para intentar aliviar el dolor, como la posición de oración (praying position) o el encorvamiento. En algunos casos pueden presentarse cambios de comportamiento, como irritabilidad o agresividad. En ocasiones, el dolor abdominal puede provocar episodios paroxísticos de dolor, cuya presentación puede confundirse con crisis de origen neurológico. Estos episodios suelen durar varios minutos. El paciente generalmente no pierde la consciencia ni presenta relajación de esfínteres y, una vez que termina el episodio, suele recuperar un comportamiento normal. El dolor abdominal agudo se caracteriza por dolor intenso y persistente y puede constituir un cuadro de abdomen agudo. En el dolor abdominal digestivo crónico es importante diferenciar entre dolor crónico persistente y dolor crónico intermitente. El dolor abdominal crónico intermitente es uno de los más difíciles de identificar, tanto para los propietarios como para el médico veterinario. Durante la aproximación diagnóstica es importante determinar si los episodios de dolor coinciden con la ingesta de alimentos, como puede ocurrir en algunas enfermedades esofágicas; con la defecación, como en determinadas enfermedades rectales y anales; o si no existe relación aparente con la alimentación ni con la defecación, como puede observarse en gastritis crónica antral, enteritis crónicas, síndrome de intestino irritable y pancreatitis crónica. Derrame abdominal Cuando existe duda sobre la presencia de líquido libre en la cavidad abdominal, o cuando se sospecha que el líquido puede estar contenido dentro de un órgano abdominal, es conveniente realizar un estudio de diagnóstico por imagen. La radiografía abdominal puede mostrar una imagen de “vidrio esmerilado”, que dificulta la identificación de los límites de los órganos abdominales. La ecografía abdominal suele ser más útil para confirmar la presencia de líquido libre y caracterizarlo, ya que la presencia de ecos en suspensión puede aportar información sobre su celularidad. Una vez confirmada la presencia de líquido libre, puede realizarse una abdominocentesis (laparocentesis) para obtener una muestra del líquido y someterla a análisis. Este procedimiento es fundamental para determinar si se trata de un trasudado, trasudado modificado o exudado. El estudio citológico y, cuando está indicado, el cultivo bacteriológico del líquido abdominal son herramientas importantes para orientar el diagnóstico. Una vez caracterizado el líquido abdominal, el siguiente paso consiste en establecer un protocolo de pruebas diagnósticas dirigido a identificar la causa y establecer el diagnóstico definitivo del derrame o la ascitis.
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Tipos de hongos medicinales y sus posibles beneficios para perros y gatos Publicado por NatukaBarf
E
l uso de hongos medicinales en humanos y animales tiene una larga historia que se remonta a miles de años. En la medicina tradicional china, por ejemplo, algunos hongos, como el reishi (Ganoderma lucidum) y el shiitake (Lentinula edodes), se han utilizado durante siglos por sus presuntas propiedades medicinales. En cuanto a su uso específico en animales, la evidencia histórica es más limitada. Se sabe que algunas culturas antiguas también empleaban hongos medicinales en animales con la finalidad de tratar diversas enfermedades y favorecer la salud general. En las últimas décadas, el uso de hongos medicinales en animales como parte de la medicina alternativa y complementaria ha ganado popularidad. Actualmente, los hongos medicinales están disponibles en forma de suplementos formulados específicamente para animales de compañía. Se utilizan con diferentes objetivos, como apoyar la función inmunitaria, favorecer la vitalidad y la salud digestiva, así como complementar el manejo de determinadas afecciones. Sin embargo, es importante recordar que la evidencia científica sobre su eficacia en perros y gatos es variable y que su administración debe ser supervisada por un médico veterinario, especialmente cuando el animal presenta alguna enfermedad o recibe otros medicamentos. Beneficios potenciales de los hongos medicinales para perros y gatos El uso de hongos medicinales puede ofrecer diferentes efectos potenciales, dependiendo del tipo de hongo, sus compuestos bioactivos y las características del paciente.
Refuerzo del sistema inmunitario
Muchos hongos medicinales contienen compuestos bioactivos que pueden modular la respuesta inmunitaria. Estos efectos han sido estudiados principalmente en modelos experimentales, por lo que su utilidad clínica en perros y gatos todavía requiere mayor evidencia científica.
Propiedades antioxidantes
Algunos hongos contienen compuestos con actividad antioxidante, que pueden contribuir a reducir el estrés oxidativo y proteger las células frente al daño ocasionado por los radicales libres.
Apoyo a la salud respiratoria
Algunos hongos, como el cordyceps, han sido utilizados tradicionalmente con la finalidad de favorecer la función respiratoria. Sin embargo, la evidencia sobre su eficacia para tratar enfermedades respiratorias en perros y gatos es limitada, por lo que no deben sustituir el diagnóstico ni el tratamiento veterinario convencional.
Apoyo digestivo
Algunos hongos contienen polisacáridos y otros compuestos bioactivos que podrían contribuir al mantenimiento de la salud gastrointestinal. No obstante, la evidencia sobre su capacidad para mejorar la digestión o la absorción de nutrientes en perros y gatos aún es limitada.
Posible efecto antiinflamatorio
Diversos hongos medicinales contienen sustancias con actividad antiinflamatoria demostrada en estudios experimentales. Estos efectos podrían tener interés en el manejo complementario de procesos inflamatorios, aunque no existe evidencia suficiente para considerarlos un tratamiento por sí mismos. Mejora de la resistencia y vitalidad Algunos hongos se han utilizado tradicionalmente para favorecer la energía, la resistencia y la vitalidad. Se ha planteado que podrían producir efectos similares en animales; sin embargo, estos beneficios todavía requieren una mayor validación mediante estudios clínicos en perros y gatos. Es importante tener en cuenta que los posibles beneficios pueden variar según el tipo de hongo, la preparación utilizada, la dosis y la condición específica del animal. Antes de administrar cualquier suplemento, se |18 El Cronista Veterinario Plus CAMPESTRE
recomienda consultar con un médico veterinario, especialmente si el paciente presenta una enfermedad diagnosticada o recibe otros tratamientos.
Hongos medicinales como suplementación en perros y gatos
Existen diversos tipos de hongos medicinales que se utilizan en productos destinados a perros y gatos. Entre los más conocidos se encuentran:
Reishi (Ganoderma lucidum)
También conocido como Lingzhi en la medicina tradicional china, el reishi es reconocido por sus posibles propiedades inmunomoduladoras y antioxidantes. Tradicionalmente se ha utilizado con la finalidad de apoyar la función inmunitaria y contribuir al mantenimiento de la salud general. Diversos estudios experimentales han descrito posibles efectos antiinflamatorios, antivirales y antitumorales. Estos hallazgos han llevado a considerar al reishi como un posible adaptógeno, término utilizado para describir sustancias que podrían ayudar al organismo a responder y adaptarse a situaciones de estrés. Su actividad inmunomoduladora también ha despertado interés en el manejo complementario de procesos alérgicos e inflamatorios. Sin embargo, la evidencia clínica específica en perros y gatos todavía es limitada y no permite considerarlo un tratamiento sustitutivo de las terapias convencionales.
Shiitake (Lentinula edodes) El shiitake es un hongo que contiene diversos compuestos bioactivos que podrían contribuir a la modulación de la respuesta inmunitaria. Al igual que otros hongos medicinales, se le han atribuido propiedades inmunomoduladoras, antimicrobianas y antitumorales; sin embargo, la evidencia clínica específica en perros y gatos todavía es limitada. También se ha estudiado su posible efecto hepatoprotector. Algunos de sus componentes, como los polisacáridos, han mostrado efectos antioxidantes y moduladores de diferentes procesos celulares. No obstante, estos beneficios no deben considerarse sustitutos del tratamiento de enfermedades hepáticas u otras patologías diagnosticadas. Entre sus posibles aplicaciones en animales de compañía también se ha investigado su relación con la salud oral y periodontal, así como su aporte de algunos minerales, entre ellos calcio, zinc, selenio y magnesio. Su utilidad dependerá de la cantidad administrada, la presentación del producto y las características individuales del paciente. Maitake (Grifola frondosa)
El maitake es un hongo al que se le atribuyen propiedades inmunomoduladoras, principalmente por su contenido de polisacáridos y beta-glucanos. Por este motivo, se ha estudiado como suplemento para apoyar la respuesta inmunitaria en diferentes situaciones. Algunos estudios experimentales han investigado su posible utilidad como coadyuvante durante tratamientos oncológicos, incluida la quimioterapia, así como sus potenciales efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Sin embargo, la evidencia clínica en perros y gatos todavía es limitada, por lo que no debe considerarse un sustituto de los tratamientos convencionales.
En medicina veterinaria, suele administrarse en forma de extracto estandarizado, cuya composición y concentración pueden variar considerablemente entre productos. Por ello, su uso debe ser supervisado por un médico veterinario, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas o que reciben otros medicamentos.
Cordyceps (Cordyceps sinensis)
El cordyceps se ha utilizado tradicionalmente en la medicina oriental como un hongo asociado con la resistencia física y la vitalidad. En animales de compañía, se ha estudiado principalmente por sus posibles efectos sobre el metabolismo energético, la respuesta al estrés y la función respiratoria; sin embargo, la evidencia clínica específica en perros y gatos aún es limitada. Algunos de sus compuestos bioactivos han mostrado, principalmente en estudios experimentales, propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e inmunomoduladoras. También se ha investigado su posible influencia sobre el metabolismo energético y la función cardiovascular y respiratoria. Por estas características, se ha propuesto su utilización como suplemento en animales sometidos a ejercicio intenso, estrés fisiológico o envejecimiento. No obstante, no existen pruebas suficientes para afirmar que mejore el rendimiento deportivo o que sea un tratamiento eficaz para enfermedades respiratorias, cardiovasculares o renales. En pacientes con enfermedad renal o que reciben tratamientos farmacológicos, su administración debe realizarse bajo supervisión veterinaria y no debe sustituir el tratamiento específico de la enfermedad.
Chaga (Inonotus obliquus)
La chaga es un hongo al que se le atribuyen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, relacionadas principalmente con la presencia de polisacáridos, polifenoles y otros compuestos bioactivos. En medicina complementaria se ha estudiado por su posible capacidad para modular la respuesta inmunitaria y contribuir al bienestar general. Algunos estudios experimentales han evaluado sus posibles efectos sobre procesos inflamatorios, el metabolismo de la glucosa y el estrés oxidativo. Sin embargo, la evidencia clínica en perros y gatos todavía es insuficiente para recomendarla como tratamiento de infecciones, enfermedades urinarias, diabetes, pancreatitis o enfermedades óseas. También se ha investigado su posible influencia sobre el metabolismo lipídico y la presión arterial, aunque estos efectos no están suficientemente demostrados en animales de compañía. Por ello, la chaga debe considerarse un suplemento complementario y no un sustituto del tratamiento veterinario convencional. Además, su uso requiere especial precaución en pacientes con enfermedades metabólicas, renales o hepáticas, así como en aquellos que reciben medicamentos que afectan la coagulación o la glucemia.
Por ello, la melena de león puede considerarse un suplemento complementario, siempre bajo supervisión veterinaria y sin sustituir el diagnóstico ni el tratamiento específico de la enfermedad.
Cola de pavo (Trametes versicolor)
La cola de pavo contiene polisacáridos, entre ellos los complejos PSP y PSK, que han sido ampliamente estudiados por sus propiedades inmunomoduladoras y antitumorales. Algunos estudios experimentales y clínicos han evaluado su posible utilización como complemento en pacientes con cáncer. También se ha investigado su uso como coadyuvante durante tratamientos oncológicos, especialmente por su potencial para modular la respuesta inmunitaria y contribuir al bienestar del paciente durante la quimioterapia. Sin embargo, no debe considerarse un sustituto de los tratamientos oncológicos convencionales. Sus propiedades inmunomoduladoras también han despertado interés en el manejo de procesos relacionados con la respuesta inmunitaria, incluidas algunas enfermedades alérgicas. Asimismo, sus polisacáridos podrían contribuir al mantenimiento de una microbiota intestinal equilibrada, aunque la evidencia específica en perros y gatos todavía es limitada. En medicina veterinaria, su utilización debe valorarse de manera individual, considerando el diagnóstico, el tratamiento que recibe el paciente y la calidad y estandarización del producto utilizado.
Resumen de los principales hongos medicinales
Los hongos medicinales se utilizan como suplementos complementarios debido a la presencia de compuestos bioactivos, principalmente polisacáridos, beta-glucanos y antioxidantes. En perros y gatos, la evidencia científica todavía es limitada y variable, por lo que no deben sustituir los tratamientos veterinarios convencionales.
Melena de león (Hericium erinaceus)
La melena de león es un hongo medicinal estudiado por la presencia de polisacáridos y otros compuestos bioactivos. En modelos experimentales se han descrito posibles efectos sobre la mucosa gastrointestinal y la respuesta inflamatoria, por lo que se ha propuesto como complemento en trastornos digestivos. Algunos estudios también han investigado su posible utilidad para favorecer la función de la barrera intestinal y modular la microbiota. Sin embargo, la evidencia clínica específica en perros y gatos todavía es limitada, por lo que no puede considerarse un tratamiento establecido para la gastritis, el reflujo gastroesofágico, las úlceras o la enfermedad inflamatoria intestinal (IBD). Otro campo de investigación es su posible efecto neuroprotector y sobre la función cognitiva. Se han observado resultados prometedores en modelos experimentales, aunque todavía no existen evidencias suficientes para afirmar que pueda prevenir o retrasar el síndrome de disfunción cognitiva en perros y gatos.
En síntesis
Los hongos medicinales representan una línea de interés dentro de la medicina veterinaria complementaria, especialmente por sus posibles efectos inmunomoduladores, antioxidantes y antiinflamatorios. Algunos, como la cola de pavo, el reishi y el maitake, han despertado especial interés en el ámbito de la oncología; la melena de león, en el área neurológica y gastrointestinal; y el cordyceps, en relación con la vitalidad y el metabolismo energético. No obstante, gran parte de la evidencia disponible procede de estudios in vitro, modelos experimentales o investigaciones en humanos, por lo que los beneficios observados no necesariamente pueden extrapolarse directamente a perros y gatos. La selección del producto, su concentración, la dosis y las posibles interacciones farmacológicas deben valorarse individualmente. Importante: los hongos medicinales deben considerarse coadyuvantes y no tratamientos curativos. Su utilización en animales con enfermedades crónicas, cáncer, alteraciones inmunitarias o que reciben medicamentos debe realizarse bajo supervisión de un médico veterinario.
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