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El Cronista Veterinario Plus Campestre Nº 43 / Jul-Ago. 2026

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Julio / Agosto 2026 - AÑO VII / CDMX / Periódico para profesionales veterinarios / Prohibida su venta al público ECV CAMPESTRE Nº 43 - MÉXICO

Presentaron nuevas guías para el manejo de la diabetes en gatos

Cómo tratar la enfermedad de Cushing en perros

[PG 10]

Giardiasis, una zoonosis subvalorada

[PG 12]

Paracetamol en medicina veterinaria: ¿lo usamos o no?

[PG 24]

Nutrición: nuevas herramientas para informar a los tutores de mascotas

[PG 18]

La American Animal Hospital Association (AAHA) lanzó una serie de pautas. Lo que hay que saber sobre el diagnóstico, el tratamiento y el monitoreo de la patología. [PG 5]

STAFF

Comité Editorial: Gerardo Delgado, Arturo Delgado, Pablo Novillo y Martín Soberano Dirección de Mercadotecnia & Contenidos: Saúl Hernández Web: https://discampestre.com.mx // https://es-la.facebook.com/distribuidora.campestre https://issuu.com/elcronistaveterinarioplusmexico // Diseño: Magdalena Morard diseños

Especial DIABETES

Nuevas guías para el manejo de la diabetes en gatos

La American Animal Hospital Association (AAHA, por sus siglas en inglés) publicó nuevas guías para el manejo de la diabetes felina.

El documento completo puede consultarse en la siguiente página: 2026 AAHA Diabetes Management Guidelines for Cats En el comunicado de lanzamiento, la AAHA señaló que “el manejo de la diabetes en los gatos requiere un enfoque distinto al de la diabetes en los perros. Con la disponibilidad de fármacos inhibidores de SGLT2 para gatos, las estrategias terapéuticas continúan diferenciándose entre ambas especies. Para ayudar a los veterinarios de atención primaria a brindar una mejor atención a sus pacientes felinos, las Guías AAHA para el Manejo de la Diabetes en Gatos ofrecen orientación paso a paso sobre el diagnóstico, tratamiento y monitoreo de la diabetes mellitus en gatos”.

Según la institución, estas guías incluyen para los equipos veterinarios:

• Una visión general de la fisiopatología de la diabetes en gatos, con el fin de comprender las particularidades de la enfermedad en la especie felina.

• Cómo diagnosticar la diabetes mellitus en gatos.

• Cómo identificar y manejar a los gatos en riesgo.

• Tratamiento y monitoreo con inhibidores de SGLT2.

• Tratamiento y monitoreo con insulina.

• Recomendaciones de expertos para la resolución de problemas y complicaciones.

• Manejo de la cetoacidosis diabética y de la cetoacidosis diabética euglucémica.

• Pruebas recomendadas para el monitoreo del estado glucémico.

• Reconocimiento de la remisión de la diabetes.

• Recomendaciones para el manejo nutricional.

• Estrategias de comunicación con los tutores de los pacientes.

• Tablas y algoritmos con orientación paso a paso para: o iniciar el tratamiento con inhibidores de SGLT2; o seleccionar tipos de insulina y establecer dosis iniciales; o resolver problemas relacionados con la hipoglucemia; o abordar a los gatos tratados con insulina que han perdido el control de la enfermedad.

Puntos clave

Un diagnóstico de diabetes requiere evidencia de hiperglucemia sostenida, que incluye uno o más de los siguientes hallazgos: aumento de la concentración de fructosamina o de hemoglobina A1c (HbA1c), o bien hiperglucemia o glucosuria documentadas en más de una ocasión mientras el gato se encuentra en un ambiente no estresante o en su entorno habitual. No se recomienda realizar curvas de glucosa en sangre intrahospitalarias en gatos. No todos los gatos son candidatos adecuados para recibir fármacos inhibidores de SGLT2, por lo que es indispensable una selección cuidadosa de los pacientes.

Dos acciones

Al diagnosticar diabetes en gatos, es importante identificar cualquier comorbilidad o condición que pueda causar resistencia a la insulina e interferir con la respuesta al tratamiento. En los gatos que reciben tratamiento con insulina, debe recordarse que el monitoreo debe centrarse en el paciente y no solo en los valores numéricos. Con frecuencia, la resolución de los signos clínicos y el buen estado general del animal son indicadores fiables de un adecuado control de la diabetes.

Una cosa que nunca debe olvidarse

Los gatos que desarrollan diabetes pueden vivir cómodamente con esta enfermedad durante toda su vida, y algunos incluso pueden experimentar remisión de la enfermedad.

Monitoreo continuo de la glucosa en gatos: ¿sirve?

Las curvas de glucosa en sangre son herramientas útiles para el manejo de la diabetes mellitus (DM) insulinodependiente en humanos, perros y gatos, particularmente en pacientes con un control glucémico inadecuado. Los sistemas de monitoreo continuo de glucosa (CGMS, por sus siglas en inglés) se han convertido en instrumentos valiosos en medicina veterinaria, ya que permiten obtener mediciones continuas y en tiempo real de la glucosa intersticial, a diferencia de las determinaciones sanguíneas intermitentes realizadas durante el día. Sin embargo, estas últimas siguen utilizándose con frecuencia en la práctica clínica diaria, aunque pueden pasar por alto los valores mínimos (nadir) y máximos de glucosa.

En personas con diabetes, hasta el 55 % de los episodios de hipoglucemia grave ocurren durante la noche. La incidencia de hipoglucemia nocturna en perros diabéticos ha sido recientemente descrita, sin encontrarse diferencias significativas entre los parámetros glucémicos diurnos y nocturnos.

En gatos, los perfiles de glucosa nocturna obtenidos en el hogar aún no habían sido ampliamente estudiados. Comprender la frecuencia y los patrones de hipoglucemia nocturna es fundamental para optimizar el manejo de la diabetes mellitus, ya que estos episodios pueden pasar inadvertidos y generar consecuencias adversas.

La variabilidad glucémica, definida como las fluctuaciones de la concentración de glucosa en sangre dentro de un mismo día y entre días distintos —incluyendo episodios de hipo e hiperglucemia—, es un factor de riesgo reconocido para el desarrollo de complicaciones relacionadas con la diabetes en humanos.

Los indicadores más utilizados para evaluar esta variabilidad son la desviación estándar (DE) y el coeficiente de variación (CV). La desviación estándar describe la dispersión de los datos alrededor de la media y es un método sencillo para estimar la variabilidad glucémica en pacientes diabéticos. Por su parte, el coeficiente de variación, que corresponde a la relación entre la desviación estándar y la media, permite una evaluación estandarizada de la variabilidad, facilitando la comparación entre pacientes con diferentes niveles promedio de glucosa.

De acuerdo con la desviación estándar, el control glucémico se considera aceptable cuando:

Por los doctores Carole Schuppisser, Filippo Ferri y Eric Zini

l En diabetes mellitus tipo 1, la DE es inferior a la mitad de la glucemia media.

l En diabetes mellitus tipo 2, la DE es inferior a un tercio de la glucemia media.

Aunque estudios recientes han comenzado a abordar la variabilidad glucémica en gatos, el conocimiento sobre este tema aún es limitado, especialmente en lo que respecta a las diferencias entre variabilidad diurna y nocturna. Nuestro grupo ha demostrado recientemente que la variabilidad glucémica aumenta en gatos diabéticos con hiperglucemia poshipoglucémica inducida por insulina, condición asociada con dosis más altas de insulina, mayores concentraciones de fructosamina y menor tasa de remisión.

Las concentraciones de glucosa intersticial medidas mediante CGMS muestran una estrecha correlación con las concentraciones de glucosa plasmática. El sistema CGMS iPro2 (Medtronic) fue diseñado para registrar los valores de glucosa intersticial en humanos durante un periodo de hasta siete días. Este dispositivo podría ser adecuado para su uso en gatos diabéticos en el entorno domiciliario, ya que no requiere un monitor conectado de forma permanente. En un estudio previo, el iPro2 demostró ser confiable en gatos dentro de los rangos de normoglucemia e hipoglucemia. Con estos antecedentes, el objetivo del presente estudio fue evaluar los perfiles continuos de glucosa y la variabilidad glucémica durante el día y la noche en gatos diabéticos y sanos mantenidos en su entorno doméstico, utilizando el sistema de monitoreo continuo de glucosa iPro2.

Materiales y métodos

Gatos sanos

Se utilizaron seis gatos domésticos de pelo corto, criados con fines experimentales, como grupo control.

Las comparaciones entre los periodos diurno y nocturno, tanto en gatos sanos como en gatos diabéticos, se realizaron mediante la prueba de rangos con signo de Wilcoxon para muestras pareadas.

Las comparaciones entre: l gatos sanos y diabéticos, y l gatos diabéticos bien controlados versus moderadamente/pobremente controlados, se realizaron mediante la prueba U de Mann–Whitney. Se consideró estadísticamente significativo un valor de P < 0.05 El análisis estadístico se realizó utilizando GraphPad Prism versión 7.04 (GraphPad Software).

cada 12 horas (rango: 0.1–0.6 U/kg).

Los dos gatos tratados con insulina protamina-zinc recibían: l 0.1 U/kg cada 12 horas; l 0.4 U/kg cada 12 horas.

El gato tratado con degludec recibía 0.2 U/kg cada 12 horas.

Las dosis de insulina no fueron modificadas durante el estudio.

episodios no difirió significativamente entre los periodos diurno y nocturno (P = 0.33).

Gatos diabéticos

El estudio fue aprobado por la Oficina Veterinaria del Estado de Zúrich (número de autorización 110/2014, 6 de junio de 2014). Gatos diabéticos tratados con insulina

Se reclutaron de manera prospectiva gatos con diabetes mellitus pertenecientes a propietarios particulares, todos ellos bajo tratamiento con insulina.

Los animales fueron incluidos únicamente cuando se descartaron enfermedades concomitantes mediante:

l examen físico sin alteraciones;

l hemograma; l perfil bioquímico;

l urianálisis;

l determinación sérica de tiroxina total;

l medición del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 (IGF-1).

Medición continua de glucosa y análisis de los datos

El sistema CGMS iPro2 está compuesto por:

l un sensor desechable; l un registrador;

l una estación de acoplamiento.

El sensor mide la concentración de glucosa en el líquido intersticial mediante una reacción enzimática que genera una pequeña corriente eléctrica. Posteriormente, esta señal se convierte en una concentración de glucosa (mmol/L) y se almacena en el registrador.

El sistema iPro2 permite medir concentraciones de glucosa entre 2.2 y 22.2 mmol/L, registrando una medición cada 5 minutos durante un periodo máximo de 7 días. Tras la colocación del sensor, el dispositivo requiere solo unos segundos para su inicialización.

Los sensores se colocaron en la región del cuello de cada gato y se cubrieron con un vendaje ligero, tal como se describió previamente. La calibración se realizó cada 8 a 12 horas utilizando mediciones pareadas obtenidas mediante un glucómetro portátil validado (AlphaTRAK2; Abbott Animal Health). Asimismo, se solicitó a los cuidadores y propietarios registrar: l el horario de administración de la insulina; l los horarios de alimentación; l la actividad física del gato. También se documentaron: l dificultades durante la colocación del sensor; l efectos adversos asociados al sistema iPro2;

l cualquier mal funcionamiento del dispositivo.

Los datos obtenidos fueron descargados y analizados mediante el software CareLink iPro (Medtronic).

Los periodos diurnos y nocturnos se definieron como intervalos de 12 horas comprendidos entre dos administraciones de insulina y/o dos momentos de alimentación.

Dado que la glucosa se registraba cada cinco minutos, cada periodo incluyó: l 144 mediciones diurnas, y l 144 mediciones nocturnas.

Análisis estadístico

Se incluyeron únicamente las curvas de glucosa de 24 horas que contaban con las 144 mediciones diurnas y las 144 mediciones nocturnas completas. Las curvas con datos faltantes fueron excluidas del análisis. Para cada gato sano y diabético se calcularon los siguientes parámetros: l glucosa media; l glucosa mínima; l glucosa máxima; l desviación estándar (DE); l coeficiente de variación (CV); tanto para el periodo diurno como para el nocturno. Los resultados se expresaron como mediana y rango.

Cuando un mismo gato aportó varias curvas, se calculó el promedio de las medias para todos los parámetros, excepto para los valores mínimos y máximos.

La hipoglucemia, tanto diurna como nocturna, se definió como una concentración de glucosa inferior a 3.5 mmol/L. Para cada gato se calculó el porcentaje de episodios hipoglucémicos como la proporción de mediciones por debajo de este valor respecto del total de mediciones registradas. Además, los gatos diabéticos fueron clasificados en dos grupos según su concentración de fructosamina. Se consideraron bien controlados aquellos gatos que presentaban: l ausencia de signos clínicos de diabetes; l peso estable; l apetito normal; l consumo normal de agua; l fructosamina inferior a 450 μmol/L.

Los gatos que mantenían signos clínicos persistentes y presentaban concentraciones de fructosamina superiores a 450 μmol/L fueron clasificados como moderadamente o pobremente controlados.

Resultados

Animales

Los seis gatos sanos eran machos castrados, con: l edad mediana de 3.7 años (rango: 3.4–3.7); l peso corporal mediano de 5.0 kg (rango: 4.7–5.9).

Durante todo el estudio permanecieron alojados en pequeños grupos dentro de un recinto amplio que permitía libre movilidad. Fueron alimentados dos veces al día con un alimento comercial seco destinado al mantenimiento del peso corporal.

Inicialmente se consideraron 16 gatos diabéticos tratados con insulina que contaban con al menos un par de curvas completas (una curva diurna y una nocturna).

Cinco gatos fueron excluidos por falta de mediciones de glucosa en los periodos diurno o nocturno. Otro gato fue excluido debido a que las curvas apareadas se registraron durante un periodo de remisión de la diabetes.

Finalmente, 10 gatos fueron incluidos en el estudio:

l cuatro machos castrados; l seis hembras esterilizadas.

En cuanto a la raza: l ocho eran gatos domésticos de pelo corto; l dos eran gatos birmanos.

Presentaban:

l edad mediana de 11.0 años (rango: 7.0–15.0 años); l peso corporal mediano de 4.7 kg (rango: 3.3–8.4 kg).

Durante todo el estudio permanecieron en sus hogares y recibieron alimento comercial específico para gatos diabéticos dos veces al día. La duración mediana del tratamiento para la diabetes fue de 18 meses (rango: 4 meses–3 años).

Tratamiento con insulina

El tratamiento consistió en:

l insulina glargina (Lantus®; Sanofi) en siete gatos;

l insulina protamina-zinc (ProZinc®; Boehringer Ingelheim) en dos gatos;

l insulina degludec (Tresiba®; Novo Nordisk) en un gato.

Los siete gatos tratados con glargina recibían una dosis mediana de 0.3 U/kg

De acuerdo con los signos clínicos y utilizando como punto de corte una fructosamina de 450 μmol/L: l cinco gatos fueron clasificados como bien controlados; l cinco como moderadamente a pobremente controlados.

Medición continua de glucosa

La colocación del sistema CGMS iPro2 fue sencilla en todos los gatos. Los únicos efectos adversos observados fueron reacciones cutáneas leves (eritema) inmediatamente después de la retirada del sensor en la región del cuello. Estas lesiones desaparecieron de forma espontánea en pocos días y no requirieron tratamiento.

Sin embargo, en todos los casos, excepto en tres gatos, los animales retiraron el sensor por sí mismos antes de los tres días.

La permanencia mediana del sensor fue de 2 días (rango: 1–5 días).

Datos obtenidos mediante el CGMS

En los seis gatos sanos se analizaron los registros correspondientes a: l tres días; l tres noches.

En los gatos diabéticos, la cantidad de datos obtenidos fue variable: l cuatro gatos aportaron un día y una noche; l dos gatos aportaron dos días y dos noches;

l un gato aportó tres días y tres noches; l dos gatos aportaron cuatro días y cuatro noches; l un gato aportó cinco días y cinco noches.

Gatos sanos

En los seis gatos sanos, las concentraciones de glucosa —media, mínima y máxima— no mostraron diferencias significativas entre el día y la noche.

Sin embargo, tanto la desviación estándar (DE) como el coeficiente de variación (CV) fueron significativamente mayores durante el periodo nocturno (Tabla 1). Cinco de los seis gatos sanos (83.3 %) presentaron valores bajos de glucosa (<3.5 mmol/L) tanto durante el día como durante la noche. Entre estos cinco animales, dos registraron concentraciones nocturnas inferiores al límite de detección del dispositivo (2.2 mmol/L). En uno de ellos esto ocurrió durante 2 de las 3 noches registradas, mientras que en el otro se observó en 1 de las 3 noches. En conjunto, la frecuencia de estos

fueron hipoglucémicas; l el valor mínimo fue de 2.9 mmol/L.

Un gato

En los diez gatos diabéticos, la glucosa media, la glucosa mínima, la glucosa máxima, la desviación estándar (DE) y el coeficiente de variación (CV) no mostraron diferencias significativas entre los periodos diurno y nocturno.

Comparación entre gatos sanos y diabéticos Al comparar ambos grupos se observó que la glucosa media, la glucosa mínima, la glucosa máxima y la desviación estándar fueron significativamente mayores en los gatos diabéticos, tanto durante el periodo diurno como durante el nocturno.

En contraste, el coeficiente de variación fue significativamente mayor en los gatos diabéticos únicamente durante el día, sin observarse diferencias durante la noche.

Comparación entre gatos diabéticos bien controlados y moderadamente/ pobremente controlados

Cinco gatos presentaban diabetes moderadamente o pobremente controlada y cinco estaban bien controlados.

Durante el día

Los gatos moderadamente o pobremente controlados presentaron:

l glucosa media significativamente mayor; l glucosa máxima significativamente mayor; l desviación estándar significativamente mayor.

No se observaron diferencias en: l glucosa mínima; l coeficiente de variación.

Durante la noche

Los gatos moderadamente o pobremente controlados presentaron:

l glucosa media significativamente mayor; l glucosa mínima significativamente mayor; l glucosa máxima significativamente mayor.

No se observaron diferencias en: l desviación estándar; l coeficiente de variación.

Episodios de hipoglucemia

Se observaron episodios de hipoglucemia (glucosa <3.5 mmol/L) en cuatro gatos diabéticos. En ninguno de ellos se registraron signos clínicos compatibles con hipoglucemia.

Dos gatos

Presentaron hipoglucemia únicamente durante el periodo diurno.

En uno de ellos:

l el 4.2 % de todas las determinaciones fueron hipoglucémicas;

l el valor mínimo fue de 3.1 mmol/L.

En el otro:

l el 2.5 % de las determinaciones

Un gato presentó hipoglucemia exclusivamente nocturna. Se registró un único episodio nocturno con una duración de 105 minutos durante cuatro noches de monitoreo. Este episodio representó el 2.4 % de todas las mediciones realizadas. El valor mínimo fue inferior al límite de detección del equipo (<2.2 mmol/L).

Un gato presentó episodios tanto diurnos como nocturnos. Durante el día: l el 16.7 % de las mediciones de un día fueron hipoglucémicas; l el 42.3 % de las mediciones de otro día fueron hipoglucémicas. Los valores mínimos registrados fueron: l 2.8 mmol/L; l 2.6 mmol/L. Durante la noche, los valores hipoglucémicos representaron el 3.5 % de todas las mediciones nocturnas, con una concentración mínima observada de 3.4 mmol/L.

En total:

3 gatos (30 %) presentaron episodios de hipoglucemia durante el día; 2 gatos (20 %) los presentaron durante la noche.

La frecuencia de los episodios no fue significativamente diferente entre ambos periodos (P = 0.456).

Hiperglucemia

Cinco gatos diabéticos presentaron concentraciones de glucosa superiores al límite máximo de medición del dispositivo (22.2 mmol/L). El porcentaje de mediciones por encima de este límite fue de:

l 1 %; l 4 %; l 7 %; l 8 %; l 11 %, considerando conjuntamente los registros diurnos y nocturnos. En el conjunto de los diez gatos diabéticos incluidos en el estudio, el 3.1 % de todas las mediciones fueron superiores a 22.2 mmol/L.

A pesar de las limitaciones relacionadas con la permanencia del sensor, el sistema CGMS demostró ser una herramienta valiosa para evaluar las fluctuaciones de glucosa, especialmente durante el periodo nocturno. Los sistemas de monitoreo continuo de glucosa de nueva generación permiten realizar ajustes rápidos del tratamiento con insulina, reduciendo el riesgo tanto de hipoglucemia como de hiperglucemia. Este enfoque puede lograr un control glucémico más rápido y eficaz en gatos diabéticos en comparación con las extracciones sanguíneas repetidas, además de mejorar la adherencia de los propietarios al tratamiento. Se espera que la incorporación de estas tecnologías a la práctica veterinaria habitual mejore de forma considerable el manejo de la diabetes mellitus en pacientes felinos.

Especial DIABETES

Claves para el tratamiento de la diabetes mellitus en perros

Por los doctores Betsy Álvarez-Linares, Fidel Ávila-Ramos y Sergio López-Briones

La diabetes mellitus (DM) afecta principalmente a perros mayores de cinco años y su incidencia aumenta conforme avanza la edad, con una mayor presentación entre los 5 y 12 años. El envejecimiento, la disminución de la actividad física y el incremento de peso son factores que pueden favorecer alteraciones en el equilibrio entre la glucosa y la insulina. Por ello, evaluar la condición corporal del paciente resulta fundamental, ya que el sobrepeso y la obesidad incrementan el riesgo de desarrollar la enfermedad. No obstante, a diferencia de lo que ocurre en los humanos y en los gatos, la obesidad por sí sola no constituye un factor determinante para la aparición de diabetes mellitus en los perros, aunque en los últimos años se ha observado un aumento en la prevalencia de esta enfermedad en la especie.

Los signos clínicos de la diabetes mellitus canina son similares a los descritos en medicina humana e incluyen poliuria, polidipsia, polifagia y pérdida de peso, generalmente de aparición progresiva. Sin embargo, estos signos no son exclusivos de la enfermedad. Por lo regular, las manifestaciones clínicas se hacen evidentes cuando la glucemia alcanza valores de 180 a 220 mg/dL, momento en el que también pueden presentarse glucosuria y concentraciones de hemoglobina glucosilada (HbA1c) superiores a 6.5 %.

Aunque en los perros se ha documentado resistencia a la insulina asociada con la obesidad, la progresión hacia una diabetes mellitus tipo 2 es poco frecuente. Esto sugiere que, a diferencia de los humanos, los mecanismos fisiopatológicos que vinculan la obesidad con el desarrollo de diabetes no parecen desempeñar el mismo papel en esta especie.

Actualmente, no existen criterios específicos para definir un estado de prediabetes en perros. Por ello, algunos de los parámetros diagnósticos empleados en medicina humana continúan utilizándose como referencia para apoyar el diagnóstico de diabetes mellitus canina. El objetivo de esta revisión es actualizar los conocimientos sobre los signos clínicos y el diagnóstico de la diabetes mellitus en perros. Esta información permitirá a los médicos veterinarios reconocer oportunamente la enfermedad, establecer estrategias terapéuticas adecuadas y mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante un control eficaz de la enfermedad.

Patogenia de la diabetes mellitus

Normalmente, la glucosa es metabolizada por las células para producir energía en forma de adenosín trifosfato (ATP). La glucosa se obtiene a partir de los alimentos ingeridos en la dieta y posteriormente se distribuye a través del torrente sanguíneo hacia todas las células que conforman órganos y tejidos. En los mecanismos de regulación del metabolismo de la glucosa participan dos hormonas secretadas por el páncreas: la insulina y el glucagón.

La principal función de la insulina es disminuir la concentración de glucosa en el plasma sanguíneo mediante la activación de los transportadores de

glucosa, que permiten su entrada al citoplasma celular para su posterior degradación y obtención de energía. Este mecanismo se activa en el estado postprandial. Por otro lado, el glucagón tiene como función principal estimular la degradación del glucógeno almacenado para liberar glucosa, especialmente cuando los niveles plasmáticos son bajos, como ocurre durante el ayuno prolongado. En perros y humanos, la diabetes mellitus (DM) puede clasificarse en:

• DM tipo I o insulinodependiente: se presenta cuando las células beta del páncreas son destruidas por el sistema inmunológico, perdiendo de manera irreversible la capacidad de secretar insulina, por lo que se considera una enfermedad de origen autoinmune. Estudios previos han demostrado infiltración de leucocitos en los islotes pancreáticos, así como la presencia de anticuerpos dirigidos contra células pancreáticas, insulina, proinsulina y la descarboxilasa del ácido glutámico (GAD65). Estos fenómenos han sido descritos antes del desarrollo de los signos clínicos en humanos con DM tipo I; sin embargo, en perros la etiología parece ser multifactorial. Además, se ha sugerido una predisposición genética asociada al complejo mayor de histocompatibilidad canino clase II (DLA, Dog Leukocyte Antigens).

• DM tipo II o no insulinodependiente: ocurre cuando el páncreas mantiene una producción parcial de insulina, pero los tejidos presentan una respuesta inadecuada a su acción. Este tipo de diabetes es el más frecuente en humanos, aunque en perros aún existe controversia sobre la existencia de un equivalente clínico claro.

• Además, existen formas menos comunes como la diabetes gestacional y otras asociadas a condiciones como el diestro y la pancreatitis.

Signos clínicos de la diabetes mellitus en perros

• Poliuria y polidipsia

• Pérdida de peso

• Polifagia

• Cataratas

ratamiento

El tratamiento tiene como objetivo principal restablecer la calidad de vida del perro, minimizar las complicaciones asociadas a la enfermedad y, especialmente, evitar la aparición de hipoglucemia Un episodio de hipoglucemia severa, generalmente causado por una sobredosificación de insulina,

puede provocar daño cerebral irreversible e incluso la muerte. Por ello, uno de los objetivos más importantes del manejo del paciente diabético es prevenir la hipoglucemia inducida por la terapia con insulina.

En perros diagnosticados con diabetes mellitus (DM), los casos pueden clasificarse en no complicados y complicados De acuerdo con su gravedad, los casos complicados o descompensados requieren atención inmediata o de urgencia, mientras que los casos no complicados pueden ser manejados de forma ambulatoria en el hogar. Sin embargo, en ambos escenarios es indispensable una comunicación estrecha entre el propietario y el médico veterinario tratante, con el fin de asegurar un control adecuado de la enfermedad y evitar desenlaces adversos.

Casos no complicados

El objetivo terapéutico en esta categoría es estabilizar los niveles de glucosa plasmática. Esto puede lograrse mediante ajustes en la dieta, implementación de un programa de ejercicio controlado y, en caso necesario, terapia con insulina. En este último caso, la administración de insulina contribuye a la disminución de los signos clínicos principales y al control metabólico de la enfermedad, además de ayudar a prevenir complicaciones como la cetoacidosis diabética.

Casos complicados

La diabetes mellitus complicada, frecuentemente asociada a cetoacidosis diabética, se considera una emergencia médica. Estos pacientes requieren hospitalización y monitoreo continuo las 24 horas del día, así como tratamiento intensivo para estabilizar la glucemia.

El manejo suele incluir la administración de insulina de acción rápida, que puede aplicarse mediante infusión intravenosa continua o en esquemas de dosis fraccionadas, dependiendo del estado clínico del paciente y la respuesta terapéutica.

Insulina

La insulina está disponible en diferentes formulaciones que varían en concentración, duración de acción, pureza y costo. En medicina veterinaria se utilizan principalmente tres tipos: acción rápida, intermedia y prolongada La insulina de acción intermedia tiene una duración aproximada de nueve horas y una vida media cercana a 24 horas, por lo que suele administrarse una o dos veces al día según la respuesta del paciente. Por su parte, la insulina de acción prolongada presenta un efecto de aproximadamente 12 horas tras su administración y una duración total de 24 a 36 horas, generalmente aplicada por vía subcutánea una vez al día.

La insulina utilizada en perros proviene principalmente de origen porcino, ya que presenta alta homología con la insulina canina, lo que reduce su antigenicidad y la probabilidad de formación de anticuerpos antiinsulina durante tratamientos prolongados.

Consideraciones en insulinoterapia

• Las presentaciones comerciales suelen encontrarse en concentraciones de 40 UI/mL y 100 UI/mL.

• La insulina es estable a temperatura ambiente por aproximadamente 18 meses, aunque se recomienda su almacenamiento a 4 °C.

• Antes de su administración, debe homogenizarse mediante una agitación suave para evitar errores de dosificación.

• Es fundamental verificar la fecha de caducidad antes de su uso.

• La absorción de insulina puede verse influida por la vía de administración, el sitio de inyección, el estado de la piel, así como el volumen y la concentración del fármaco.

• Se recomienda alternar los sitios de aplicación para evitar hematomas y procesos inflamatorios; las zonas dorso-lumbares subcutáneas son comúnmente utilizadas en perros.

Dieta

La dieta es un componente esencial para el control exitoso de la diabetes mellitus. En perros, se recomienda establecer horarios fijos de alimentación y mantener una composición nutricional constante, evitando variaciones importantes de un día a otro.

La alimentación debe ser completa, balanceada y palatable para asegurar su consumo total y evitar fluctuaciones en la glucemia. La distribución de los alimentos debe sincronizarse con los periodos de mayor actividad del paciente, y cuando se utiliza insulina, su administración debe coordinarse con la ingesta de alimento.

Se recomienda evitar dietas caseras, ya que pueden no cubrir adecuadamente los requerimientos nutricionales del paciente diabético. En su lugar, el médico veterinario debe prescribir dietas comerciales adecuadas, generalmente altas en fibra, bajas en grasa y sin azúcares añadidos. No obstante, algunos perros pueden responder adecuadamente a dietas comerciales de alta calidad nutricional.

La dieta debe individualizarse según la dosis de insulina, el grado de progresión de la enfermedad, la edad del paciente y otros factores clínicos. El seguimiento del tratamiento debe realizarse mediante monitoreo periódico de la glucosa plasmática.

Ejercicio

Aunque la obesidad no es un factor determinante en el desarrollo de diabetes mellitus en perros como lo es en humanos y gatos, el mantenimiento de un peso corporal adecuado es fundamental, ya que el sobrepeso puede predisponer a complicaciones. Se recomienda un programa de ejercicio regular y moderado, evitando la fatiga excesiva. Es importante mantener un equilibrio entre la ingesta alimentaria, la dosis de insulina y la actividad física, ya que tanto el ejercicio como la insulina reducen los niveles de glucosa en sangre, aumentando el riesgo de hipoglucemia si no se ajustan adecuadamente. En este sentido, al igual que en medicina humana (Asif, 2014), los cambios en el estilo de vida del paciente constituyen una herramienta clave para el control y manejo de la diabetes mellitus canina.

Tratamiento de la enfermedad de Cushing en perros: opciones terapéuticas y consideraciones clínicas

Publicada en el sitio web de la FDA

En los perros, la enfermedad de Cushing se presenta de forma natural y puede ser de origen hipófiso-dependiente o suprarrenal-dependiente Aproximadamente entre el 80 % y el 85 % de los casos corresponden a la forma hipófiso-dependiente, lo que significa que la enfermedad es causada por un tumor en la hipófisis o glándula pituitaria, una estructura del tamaño aproximado de un chícharo ubicada en la base del cerebro. La hipófisis produce varias hormonas, entre ellas la hormona adrenocorticotropa (ACTH). Cuando existe un tumor hipofisario, se produce un exceso de ACTH, la cual viaja por el torrente sanguíneo hasta las glándulas suprarrenales, estimulándolas para producir más cortisol del que el organismo necesita. En el 15 % al 20 % restante de los perros con enfermedad de Cushing, el exceso de cortisol es consecuencia de un tumor localizado en una o ambas glándulas suprarrenales.

El tipo de enfermedad de Cushing determina el tratamiento más apropiado para cada paciente.

Para establecer el diagnóstico y diferenciar entre la forma hipófisodependiente y la suprarrenal-dependiente, los médicos veterinarios recurren a diversas pruebas de laboratorio. Asimismo, la ultrasonografía abdominal constituye una herramienta útil para detectar la presencia de tumores en las glándulas suprarrenales.

Señales de la enfermedad

Por lo general, la enfermedad de Cushing afecta a perros de mediana edad y geriátricos. Su evolución suele ser lenta, por lo que los signos clínicos iniciales pueden pasar desapercibidos. Entre los más frecuentes se encuentran:

a. Aumento de la sed (polidipsia).

b. Incremento en la frecuencia y el volumen de la micción (poliuria).

c. Aumento del apetito (polifagia).

d. Disminución de la actividad física o letargo.

e. Jadeo excesivo.

f. Piel delgada y frágil.

g. Pérdida de pelo (alopecia).

h. Infecciones cutáneas recurrentes.

i. Distensión abdominal, que da lugar a la característica apariencia de "abdomen pendular" o "barriga prominente".

Tratamiento

La mayoría de los médicos veterinarios tratan la enfermedad de Cushing, tanto en su forma hipófiso-dependiente como suprarrenal-dependiente, mediante terapia farmacológica. La única posibilidad de curación es la extirpación quirúrgica del tumor suprarrenal, siempre que la enfermedad sea de origen suprarrenal y el tumor no se haya diseminado. Sin embargo, debido a la complejidad y los riesgos asociados con este procedimiento, la mayoría de los pacientes reciben tratamiento médico. En cuanto a los tumores hipofisarios, las técnicas quirúrgicas continúan en desarrollo y, por ahora, no constituyen una alternativa de uso generalizado.

Aunque la enfermedad de Cushing suele ser un trastorno crónico, en la mayoría de los casos puede mantenerse bajo control con un tratamiento adecuado. Para ello, es indispensable realizar revisiones veterinarias periódicas y análisis de sangre que permitan monitorear la respuesta al tratamiento y ajustar la dosis cuando sea necesario.

Durante los primeros meses de terapia, los controles clínicos y de laboratorio deben realizarse con mayor frecuencia. Posteriormente, la periodicidad dependerá de la evolución clínica del paciente y de su respuesta al medicamento. Las cápsulas de Vetoryl® (trilostano) constituyen uno de los tratamientos aprobados para el manejo de la enfermedad de Cushing en perros, tanto en su forma hipófiso-dependiente como suprarrenal-dependiente. Este medicamento actúa inhibiendo la producción de cortisol en las glándulas suprarrenales.

En los estudios clínicos, los efectos adversos más comunes asociados con el trilostano fueron:

l Vómito.

l Disminución o pérdida del apetito.

l Letargo o falta de energía.

l Diarrea.

l Pérdida de peso.

l Debilidad.

Vetoryl® no debe administrarse a perros que:

l Padezcan insuficiencia renal o enfermedad hepática.

l Reciban determinados medicamentos para el tratamiento de enfermedades cardiacas.

l Se encuentren en gestación.

En algunos casos pueden presentarse reacciones adversas graves, como diarrea hemorrágica, colapso, alteraciones severas del equilibrio entre sodio y potasio o destrucción de la glándula suprarrenal, complicaciones que, aunque poco frecuentes, pueden poner en riesgo la vida del paciente. Otro medicamento aprobado por la FDA para el tratamiento del hiperadrenocorticismo canino es Anipryl® (selegilina) aunque su indicación se limita a determinados casos de enfermedad hipófiso-dependiente. Anteriormente, era común el uso de Lysodren® (mitotano), un fármaco quimioterapéutico desarrollado para medicina humana. Su mecanismo de acción consiste en destruir selectivamente las capas de la corteza suprarrenal responsables de la producción de cortisol. Debido a su potencial toxicidad, requiere un monitoreo clínico muy estricto y puede ocasionar efectos secundarios importantes.

El denominado uso "fuera de indicación" (off-label) consiste en emplear un medicamento aprobado por la FDA de una forma distinta a la descrita en su etiqueta. Si bien esta práctica puede ser apropiada en determinadas circunstancias, los perros pueden responder de manera diferente a los medicamentos desarrollados para humanos. Por ello, siempre que sea posible, es preferible utilizar tratamientos específicamente evaluados y autorizados para la especie canina.

El tratamiento de la enfermedad de Cushing requiere un equilibrio cuidadoso entre la eficacia terapéutica y la seguridad del paciente. Con un seguimiento veterinario adecuado, controles periódicos y el cumplimiento estricto del tratamiento por parte del propietario, la mayoría de los perros puede mantener una buena calidad de vida.

Si durante el tratamiento con Vetoryl®, Anipryl® o cualquier otro medicamento se presenta algún efecto adverso, es importante contactar de inmediato al médico veterinario tratante. Asimismo, la FDA recomienda reportar cualquier reacción adversa relacionada con medicamentos veterinarios para contribuir al monitoreo de su seguridad.

Giardiasis, una zoonosis insólitamente subvalorada

La importancia y el impacto patológico de la giardiasis en humanos ya no están en cuestionamiento. A partir de 2006, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la incluyó dentro del programa de enfermedades negligenciadas. ¹ Por ello, el uso de estudios moleculares para determinar cepas de referencia, patrones de transmisión y especificidad de huésped resulta indispensable para su caracterización genética, así como para identificar el papel de los reservorios animales. Asimismo, es importante definir con claridad el papel zoonótico de este protozoario, ampliamente distribuido a nivel mundial.

De la presente revisión bibliográfica se puede concluir la relevancia de la transmisión zoonótica de Giardia lamblia, que ya había sido señalada por la OMS desde 1979, cuando también se indicó que es la causa de más de 200 millones de casos de diarrea en humanos cada año (considerando principalmente países en desarrollo).

Reconocer a Giardia lamblia como una zoonosis relevante permitirá establecer medidas más adecuadas para prevenir su transmisión desde animales, incluyendo mascotas, y contribuir a mejorar el estado de salud mediante estrategias preventivas. Con frecuencia, es necesario resaltar la magnitud de un problema para otorgarle la atención adecuada, y la giardiasis no es la excepción. Basta mencionar datos reportados por la OMS sobre el retraso en el desarrollo cognitivo en población infantil de países en desarrollo asociado a infecciones por Giardia lamblia. Asimismo, se ha descrito un menor desarrollo físico como consecuencia de esta enfermedad.² También se ha observado una asociación con un aumento en la incidencia de alergias (atopias) en personas infectadas, en parte debido a la inducción de apoptosis en vellosidades intestinales, lo que incrementa la permeabilidad a macromoléculas en el tracto digestivo, con una correlación reportada del 65%.

Otro aspecto relevante es el posible efecto inmunomodulador de los trofozoítos de Giardia, mediante mecanismos de evasión que favorecen su establecimiento y cronicidad, aumentando la susceptibilidad a patógenos oportunistas. Las manifestaciones digestivas de la giardiasis son suficientemente importantes por sí mismas para alertar y prevenir este padecimiento. Entre los efectos asociados en perros se incluyen: diarrea, esteatorrea, epigastralgia, cólicos, distensión abdominal, flatulencia, náusea, vómito, fatiga, síndrome de intestino irritable, intolerancia a la lactosa y enfermedad de Crohn. También puede producir síndrome de mala digestión y malabsorción, entre otros. Por lo tanto, no solo es necesario profundizar en el conocimiento de la giardiasis, sino también reconocer las características de este protozoario y su importancia como problema zoonótico en la comunidad médica, priorizando las medidas preventivas, que siempre son preferibles a las terapéuticas.

inflamatoria e inducción de apoptosis de los enterocitos. Esto ha sido demostrado en estudios in vitro con Giardia duodenalis y células Caco-2 humanas, observándose la activación de genes asociados a la cascada apoptótica.

CARACTERÍSTICAS

l La modulación de esta apoptosis también ha sido evidenciada tanto in vivo como in vitro, con aumento de la permeabilidad de los enterocitos mediada por caspasas, asociada al efecto de proteínas G, en particular del receptor activado por proteasas (PAR-1).

l Los síntomas de la giardiasis suelen aparecer en promedio entre 5 y 7 días después de la infección.

Giardia presenta dos estadios principales en su ciclo de vida: l La infección del huésped se inicia cuando se ingiere el quiste por vía oral. Este quiste es relativamente inerte, lo que le permite sobrevivir en diversas condiciones ambientales. Se sabe que el proceso de enquistamiento comienza en el intestino delgado y es desencadenado por la presencia de colesterol, la disminución del pH y la presencia de sales biliares. l El desenquistamiento y la liberación de los trofozoítos activos (móviles) se facilita en el medio ácido del estómago y se activa por proteasas pancreáticas. También se ha descrito que la cisteína proteasa (CP2), de la familia de las catepsinas B, es requerida para este proceso.

l Se han identificado antagonistas de la calmodulina (TFP y W7, excluyéndose W5), lo que sugiere que la calmodulina está involucrada en el proceso de desenquistamiento.

l Giardia es considerada la causa más común de brotes de diarrea asociados a contaminación del agua en Estados Unidos. Sin embargo, resulta contradictorio pensar que su origen se limite únicamente a fuentes de agua contaminada, considerando la alta calidad de los sistemas de agua potable en ese país. Esto abre la posibilidad de la transmisión zoonótica, directa o mediante fómites, por vía fecal-oral, como un factor importante.

l A pesar de que la fase quística es resistente, no tolera condiciones ambientales extremas como temperaturas bajo cero o calor intenso con deshidratación prolongada. Aun así, presenta una prevalencia del 4 al 7%, considerada elevada en comparación con otros agentes patógenos.

l Recordemos que estos climas extremos no permiten extrapolar completamente las condiciones ambientales, lo que ayuda a explicar de manera implícita la alta prevalencia de esta enfermedad en regiones más cercanas al ecuador y con condiciones sanitarias en desarrollo, donde la prevalencia de Giardia puede ser superior al 25% en países en desarrollo, de acuerdo con datos de la OMS. En algunas zonas de México se han reportado prevalencias de hasta 62%, y en Colombia, en niños del programa de nutrición “MANA” de Antioquia, se han descrito prevalencias de hasta 27,6% (J. H. Botero G. y M. C. Álvarez Uribe).

PATOGÉNESIS

l La patogénesis resulta de la interacción entre productos del parásito, como proteasas (serina y cisteína), que alteran la barrera epitelial del huésped, generando una respuesta

RESPUESTA INMUNE CONTRA GIARDIA

l Se ha demostrado que las infecciones crónicas por Giardia duodenalis están asociadas a individuos hipogammaglobulinémicos. Asimismo, se han descrito casos agudos de giardiasis en pacientes con deficiencia de células

B.

l En modelos animales se ha observado ausencia de linfocitos T y supresión de la producción de anticuerpos en infecciones crónicas. Por otro lado, los anticuerpos IgG3, IgM y el sistema del complemento contribuyen a la eliminación de los trofozoítos, mientras que no se ha encontrado un papel relevante para los anticuerpos IgA diméricos, debido a la ausencia del sitio de unión C1q en su región Fc.

l La participación de citocinas también ha sido evaluada, concluyéndose que el interferón gamma (IFN-γ) es la molécula con mayor impacto en la activación de macrófagos.

DETERMINACIÓN DE ZOONOSIS

l Un importante estudio de análisis molecular de Giardia permitió confirmar resultados similares en otras regiones y evidenciar la existencia de transmisión zoonótica en Colombia. En dicho estudio se analizaron 24 cepas nativas mediante RAPD (ADN polimórfico amplificado aleatoriamente), a partir de aislamientos recolectados entre 1997 y 2001.

l Se obtuvieron 22 cepas agrupadas en clusters independientes con patrones RAPD altamente similares, concluyéndose que correspondían al genotipo A. Este hallazgo respalda el carácter zoonótico de estas cepas y sugiere que la diversidad observada se debe a mutaciones, considerando su reproducción asexual.

MEDIDAS PREVENTIVAS Y DE CONTROL

Considerando la fuente de infección, se plantean diversas estrategias para reducir la prevalencia de la giardiasis: l Implementación de métodos de tratamiento del agua potable mediante el uso de ozono.

l Identificación de agua y/o alimentos potencialmente contaminados mediante técnicas de alta sensibilidad, como la inmunofluorescencia u otros métodos convencionales, capaces de detectar niveles inferiores a 5 quistes por cada 100 litros de agua. Debido a las limitaciones de los estudios moleculares más sofisticados, recientemente se ha buscado implementar métodos rápidos como la citometría de flujo en combinación con separación inmunomagnética, tal como se ha descrito en distintas regiones del mundo, entre ellas el departamento de biotecnología ambiental en Sídney, Australia, de acuerdo con Belinda C. Ferrari.

l Por su parte, la División de Aguas en Orlando, Estados Unidos (R. Baque et al.) utiliza actualmente el método USEPA 1623, y desarrolla la detección de genes como “giardin” y “hsp70” mediante PCR en tiempo real. Sin embargo, se considera que los sistemas automatizados de separación inmunomagnética, como el sistema Bead Retriever™, resultan más eficientes, como los implementados en Inglaterra.

l Detección de quistes de Giardia en aguas residuales y aplicación de tratamientos mediante filtración o desinfección con dióxido de cloro o luz ultravioleta, con el fin de reducir el grado de contaminación. En este contexto, también es relevante la diferenciación entre quistes viables y aquellos con potencial zoonótico, incluyendo los “ensamblajes” o genotipos A y B.

l Prevención de la infección en mascotas del hogar: para ello se recomienda aplicar las medidas anteriores, evitar el consumo de agua no tratada fuera del domicilio y utilizar desinfectantes eficaces para la eliminación de quistes, como los compuestos de amonio cuaternario en instalaciones como criaderos de perros, entre otros.

Además, se menciona el uso de una vacuna para la prevención de Giardia lamblia en perros. Esta vacuna fue evaluada por la Universidad de Calgary en Alberta, Canadá, mostrando resultados favorables, con protección reportada del 100% en animales vacunados y desafiados a los 12 meses. En dichos estudios, no se encontraron trofozoítos en necropsias de animales vacunados y la eliminación de quistes fue mínima durante aproximadamente 4,3 días. Esta vacuna también fue evaluada por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), que otorgó su registro en ese país a finales de los años 90.

Respecto al tratamiento, productos como el metronidazol han reportado una eficacia limitada, y ya existen reportes de cepas resistentes. Por ello, las medidas preventivas previamente mencionadas adquieren mayor relevancia.

Queratoconjuntivitis infecciosa felina: diferencias clínicas

Herpesvirus vs Calicivirus vs Chlamydia felis

Signos clínicos Herpesvirus Calicivirus Chlamydia felis

Quemosis + (leve) +/- (variable) +++ (grave)

Hiperemia conjuntival +++ (marcada) + (leve) + (leve)

Secreción ocular +++ (inicial serosa/serosanguinolenta; luego mucopurulenta) + (serosa inicial; luego mucopurulenta) ++ (serosa inicial; luego mucopurulenta)

Queratitis +/- - -

Malestar y anorexia +++ (primoinfección) / +/- (recrudescencia) ++ (moderado) + (agudo) / +/- (crónico)

Estornudos ++ (primoinfección) / - (recrudescencia) ++ + (agudo) / +/- (crónico) Ulceración oral - +++Ptialismo + +++ -

Queratitis y ulceración dendrítica causada por herpesvirus felino.

Quemosis marcada asociada a conjuntivitis por Chlamydia felis.

NUTRICIÓN

Oncología Certificada

La WSAVA presentó nuevas herramientas para informar sobre nutrición de mascotas

NUTRICIÓN

Enalgunas partes del mundo, la desnutrición de las mascotas es un desafío importante, mientras que en otras, la obesidad de las mascotas es un problema creciente. Con tanta información confusa e inexacta disponible en línea, la Pautas Globales de Nutrición que creó la WSAVA en 2011 tienen como objetivo ayudar a los equipos veterinarios a garantizar que las mascotas sean alimentadas de acuerdo con un plan de nutrición óptimo e individualizado. También ofrecen consejos para respaldar el cumplimiento por parte de los propietarios. Ahora, y a manera de continuación y actualización, el Comité de Nutrición Global (GNC) ha desarrollado un conjunto de herramientas que están disponibles en www.wsava.org

Estas incluyen ayudas prácticas para el equipo de atención médica veterinaria con el fin de hacer que la evaluación y las recomendaciones nutricionales sean más eficientes, tales como:

• Un formulario de historial dietético.

• Una guía de alimentación para pacientes hospitalizados.

• Tablas de puntuación de la condición corporal.

• Recomendaciones calóricas para perros y gatos. [1, 2, 3 4] Además, se han desarrollado materiales educativos para los propietarios de mascotas.

Una de esas herramientas es una completa guía de preguntas frecuentes que los tenedores de mascotas les hacen a sus veterinarios, y las respuestas más aptas y claras para darles.

Las preguntas y respuestas más importantes son las siguientes: ¿Cuál es el mejor alimento para mi mascota?

Su mascota debe ser alimentada con una dieta completa y equilibrada (que proporcione todos los nutrientes esenciales en las cantidades y proporciones correctas) para su especie y etapa de vida, proveniente de una empresa de buena reputación. Otros factores que pueden afectar la elección de la dieta son el tamaño, el estado de esterilización (castración) y el estado de salud. Su veterinario es la persona más adecuada para consultar sobre la mejor dieta para su mascota, y en los siguientes enlaces puede encontrar orientación para elegir una marca comercial de alimento para mascotas, garantizando que el alimento sea seguro y nutricionalmente adecuado.

¿Son las dietas caseras adecuadas para mi mascota?

Pueden serlo, si son completas y equilibradas. Por definición, las dietas caseras no pueden ser probadas para verificar su idoneidad (a diferencia de las dietas comerciales, que pueden someterse a análisis químicos de nutrientes o pruebas de alimentación); por lo tanto, es importante que un veterinario especializado en nutrición formule la dieta y que su mascota esté bajo una cuidadosa supervisión veterinaria mientras se la alimenta con una dieta casera. Esto implica exámenes y análisis de sangre dos veces al año, o incluso con mayor frecuencia en el caso de mascotas con ciertas condiciones médicas crónicas. El beneficio de una dieta casera es que permite adaptarla a las preferencias de su perro o gato, a su estado de salud y utilizar ingredientes que sean fáciles de conseguir para usted.

¿Puedo usar de manera segura recetas para dietas caseras que se encuentran en libros y en línea?

Realmente no. Algunas dietas que están disponibles en línea o que están impresas en libros pueden tener ingredientes que son perjudiciales para los perros o los gatos (como el ajo, que es una planta tóxica conocida para muchos perros y todos los gatos) o tener deficiencias nutricionales que los dañarán si se alimentan con ellas a largo plazo. Las recetas genéricas, además de no estar personalizadas para su perro o gato, pueden tener varios problemas: ser formuladas por personas que carecen de capacitación o comprensión de las necesidades nutricionales de perros y gatos, incluir recomendaciones desactualizadas, estar desequilibradas y tener serias deficiencias nutricionales, y pueden ser difíciles de preparar. Siempre que no haya ingredientes tóxicos, algunas recetas genéricas pueden ser aceptables para dar como un solo bocadillo o premio, pero no deben reemplazar las comidas principales a menos que sean formuladas por alguien con capacitación en nutrición veterinaria.

¿Son los huesos y la carne cruda beneficiosos para la salud dental de mi mascota?

No. A los perros les gusta masticar, pero además del riesgo de contaminación bacteriana en los huesos crudos, los huesos duros pueden fracturar los dientes y, si se ingieren enteros o en fragmentos, pueden causar obstrucciones y perforaciones en cualquier parte del tracto gastrointestinal. Adicionalmente, aunque los dientes pueden parecer más limpios y tener menos acumulación de sarro cuando las mascotas se alimentan con huesos o masticables de colágeno, no hay diferencia en la presencia de enfermedad de las encías entre los perros alimentados con carne cruda y huesos y aquellos alimentados con dietas convencionales secas y enlatadas.

¿Es beneficiosa una dieta alta en proteínas para mi mascota?

Casi todas las dietas para mascotas en el mercado proporcionan niveles de proteína muy por encima de los requisitos mínimos, y cualquier dieta completa y equilibrada proporcionará suficiente proteína a su mascota. Proporcionar dietas con un contenido muy alto de proteínas a perros y gatos no ofrece ningún beneficio para la salud y no es una estrategia ambientalmente sostenible, ya que la proteína es un recurso valioso y limitado en el planeta.

¿Son adecuadas las dietas vegetarianas para las mascotas?

Los gatos son carnívoros estrictos (obligados). Los gatos no pueden prosperar con dietas vegetarianas y este tipo de dietas no se les debe proporcionar. Los perros potencialmente pueden recibir todos los nutrientes requeridos de una dieta vegetariana, pero se debe evaluar cuidadosamente a la empresa que produce estas dietas porque son más difíciles de formular, y muchos nutrientes de origen vegetariano no son tan fáciles de absorber y metabolizar por los perros como los de origen animal. Por favor, consulte con su veterinario si está considerando alimentar a su perro con una dieta vegetariana.

¿Debería agregar vitaminas u otros suplementos además de una dieta comercial?

No es necesario agregar suplementos minerales o vitamínicos a los alimentos comerciales para mascotas. Los alimentos comerciales para mascotas que están formulados para ser completos y equilibrados ya contienen las vitaminas y minerales necesarios en las cantidades correctas, y agregar un suplemento por encima de eso puede ser riesgoso, ya que algunos de estos nutrientes pueden ser tóxicos si se proporcionan en cantidades elevadas. La única excepción puede ser con los ácidos grasos esenciales. Las razas de perros y gatos con pelaje más largo pueden requerir ingestas ligeramente más altas de ácidos grasos esenciales para mantener una calidad óptima de la piel y el pelo. En estas situaciones, un suplemento de ácidos grasos esenciales, o cambiar a una dieta comercial diferente, puede ser beneficioso. En general, los suplementos deben evaluarse cuidadosamente en cuanto a su eficacia y seguridad, y siempre debe consultar con su veterinario si está considerando su uso.

¿Es mejor alimentar a mi gato con comida enlatada que con croquetas?

Los gatos no son buenos bebedores en general, y alimentar con comida enlatada dará como resultado una orina menos concentrada, por lo que puede ser útil en gatos con enfermedades urinarias. La comida enlatada también es más saciante para algunos gatos y este tipo de alimentación puede ayudar a tratar y prevenir la obesidad. Sin embargo, muchos gatos comen principalmente alimentos secos y aun así viven vidas largas y saludables.

¿Cómo puedo fomentar el consumo de agua en mi gato?

Puede alimentarlo con una dieta enlatada (al menos parcialmente) y también puede usar múltiples estaciones de agua en diferentes habitaciones de la casa, o comprar una fuente de agua.

¿Es la alimentación libre un método de alimentación adecuado para mi mascota?

Dejar la comida afuera o la alimentación libre solo es aceptable en mascotas que pueden mantener su peso y condición corporal ideales regulando su propia ingesta de alimentos. También puede funcionar bien en mascotas enfermas o inapetentes, así como en hembras lactantes y cachorros muy jóvenes. En perros y gatos que son propensos a tener sobrepeso u obesidad, no se debe realizar la alimentación libre. Este método tampoco debe aplicarse en cachorros en crecimiento de razas grandes, los cuales

necesitan ser alimentados de manera controlada por porciones para asegurar una tasa lenta de aumento de peso y un índice de condición corporal de 4 sobre 9, evitando así problemas articulares y esqueléticos asociados con una tasa de crecimiento rápida.

Quiero probar un alimento nuevo para mi mascota: ¿cómo debo realizar el cambio desde la dieta actual?

En mascotas sanas, realice el cambio mediante una transición lenta durante al menos 3 días (más tiempo en perros y gatos con enfermedades). En los perros, los alimentos a menudo se pueden mezclar en el mismo tazón o plato de alimentación, pero en los gatos es importante que el nuevo alimento se ofrezca en un tazón completamente separado del alimento anterior, ya que muchos gatos se negarán a comer dietas que estén mezcladas. Los cambios repentinos pueden provocar vómitos y diarrea, por lo que deben evitarse.

Mi mascota siempre tiene hambre, ¿cómo debería alimentarla para ayudarla? Los consejos para alimentar a mascotas hambrientas incluyen: alimentarlas varias veces al día, usar juguetes dispensadores de comida, reducir el aburrimiento (mediante juegos, paseos, etc.) y utilizar dietas de baja densidad energética, como las dietas de tipo "light". Si ofrece premios, elija opciones bajas en calorías como melón, sandía, manzanas, zanahorias o premios comerciales comercializados específicamente para ese propósito.

Mi mascota no se siente bien y no come. ¿Cómo puedo asegurarme de que reciba una nutrición adecuada?

Las mascotas que no comen en absoluto o que no comen lo suficiente para mantener su peso corporal deben ser evaluadas por su veterinario lo antes posible. Su veterinario podrá evaluar y tratar la causa de este problema. Existen métodos para brindar apoyo nutricional a mascotas inapetentes tanto en el hospital veterinario como en el hogar mientras se les diagnostica y trata, los cuales se describen aquí. Se debe evitar la alimentación forzada, ya que puede provocar aversión al alimento, neumonía por aspiración y otros problemas. Vacío la comida de la bolsa en un contenedor una vez que la compro: ¿es segura esta práctica? Es mejor mantener la dieta en su empaque original, especialmente si este empaque ha sido diseñado específicamente para mantener fresco el producto. El uso de un contenedor separado puede reducir la vida útil del producto y puede promover infestaciones si el contenedor no se limpia a fondo de forma regular. Además, conservar el empaque original permite un mejor rastreo del alimento en caso de cualquier problema o inquietud sobre el mismo.

¿Cuánto dura la comida enlatada después de abrirse?

Una vez que abre una lata de alimento para mascotas, cualquier porción no consumida debe mantenerse en refrigeración y administrarse dentro de las 48 a 72 horas. Lea la etiqueta de la lata para obtener información de almacenamiento más específica.

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El Cronista Veterinario Plus Campestre Nº 43 / Jul-Ago. 2026 by elcronistaveterinarioplusmexico - Issuu