De la resistencia a la fortaleza: resiliencia en las calles
Dafnee Mojica
Fotografía de
El premio Manuel Delgado Castro
El periodismo está siempre en permanente transformación, en adaptación a las nuevas herramientas que permiten contar de manera creativa historias de interés público. Las herramientas están en permanente cambio, pero las bases éticas y técnicas que sustentan el quehacer periodístico mantienen un estricto tratamiento ético en la información, y una adecuada disposición técnica en la manera en que esa información se emplea.
En una época de inmediatez e improvisación, la formación de profesionales del periodismo es más valiosa que nunca para informar de manera veraz y oportuna, y con ello, combatir la abundante desinformación que circula en redes sociales e internet. Por ello, que los estudiantes de periodismo estén en contacto con el campo de trabajo desde su formación, practicando en escenarios reales resulta sumamente valioso. El trabajo en aulas y la colaboración con el laboratorio periodístico más importante para la formación de periodistas en la Universidad, El comentario, que este año cumple ya 51 años es por ello primordial para la formación de profesionistas del periodismo.
Tres días antes de la conmemoración del día mundial de la libertad de prensa y día estatal del periodista en el estado de Colima (3 de mayo), el 30 de abril, en la Facultad de Letras y Comunicación se entregaron los premios de la novena edición del premio de periodismo estudiantil Manuel
Delgado Castro, organizado por la Facultad de Letras y Comunicación y el Seminario Permanente de Periodismo.
El premio es un signo de buena salud del periodismo colimense, y un homenaje a uno de los pilares de la formación de periodistas en el estado, el profesor Manuel Delgado Castro, quien durante su larga y fructífera trayectoria universitaria formó a una innumerable cantidad de periodistas que hoy ejercen la profesión con rigor y constancia.
En los premios de este año (edición 2025) catorce estudiantes fueron reconocidos ya sea como ganadores o bien, con una mención honorífica. Como ocurre desde hace tres años, los estudiantes de bachillerato encuentran un vínculo con la Facultad de Letras y el ejercicio periodístico con una categoría especial para ellos.
Esta edición especial de El comentario Semanal incluye los textos e imágenes ganadoras de las tres categorías: foto (bachillerato) nota, crónica, entrevista (categoría A) y Reportaje (categoría B). Muchas felicidades a cada uno de los premiados y los organizadores del premio.
Primer lugar
No te preocupes no me puedes ayudar
Alondra Ived Reyna López 1C Periodismo Digital
Me sentía abandonada. Quería dejar de sentir o de pensar. Recuerdo mis súplicas sin respuesta a ese que llamaba mi Dios: no quería estar, no quería pensar, no quería sentir. Quería que se me arrebatara todo eso que me atormentaba, incluso si significaba no vivir o todo aquello que la gente llamaba bendición. Quería dejar de vivir.
Recuerdo a mi madre arrodillada pidiéndome que le contara cómo me sentía pero no le podía contar. Cómo podía contar algo que ni yo sabía explicar. Recuerdo los gritos de mi padre exigiéndome que me dejara de estupideces; recuerdo a mi hermana culpándome de todo lo malo de la familia. Eran crueles, pero nadie era más cruel que mis pensamientos, nadie era más cruel que yo.
Entre películas y juguetes.
Mariana recuerda que su niñez fue difícil. A los seis años de edad los signos del padecimiento comenzaron a surgir, recuerda que la relación con su papá fue especialmente difícil, sumado a la incomprensión de un estado mental que la agobiaba.
“Mis pequeños pies se movían inquietos, Barbie y las 12 bailarinas se reproducían en la tele. Era la segunda vez en el día que la ponía. Mi padre suspiraba molesto”, señala Mariana al tratar de ordenar sus pensamientos.
“Mi papá odiaba ver tantas veces la misma película. Siempre lo decía en voz alta. Mi padre era un hombre impaciente, de carácter fuerte y tosco pero a la vez tan sensible y dramático como una obra de teatro. Papá resolvía las
cosas gritando: a veces no era capaz de comprender porque mi padre me gritaba, a veces no entendía porque papá decía amarnos en la mañana, pero en la noche afirmaba odiarnos y ser la causa de sus problemas. A veces no comprendía nada de mi papá, su mente era como un laberinto: un laberinto que no importa cuánto recorras nunca te aprendes el camino.
— ¡Cambia la película!
Exclamó con tono molesto: ese tono que había escuchado toda mi vida. Ese tono que era como un interruptor y que encendía mi enojo inmediatamente porque no importa qué tan fuerte era el carácter de papá: Mi carácter era peor. No importa qué tan fuerte gritaba papá: mi voz era más fuerte. No importa cuánto lloraba: yo lloraba más fuerte. No importa qué tan fuerte golpeaba: yo golpeaba más fuerte.
Lo miré: miré esos ojos color miel casi totalmente cubiertos por ese tejido blanco que provocaba toda su frustración. Miré esos ojos color miel de los que mamá alguna vez había quedado completamente enamorada.
— No quiero, dije con tono desinteresado. Nunca me importó cómo mis actitudes afectaban a la gente, el cómo la gente se sentía sobre mis acciones era problema de ellos y no mío.
Mis piernas golpeaban el piso. Juro que mi llanto se podía escuchar hasta la sección de electrónicos de la tienda. Mi madre tenía su rostro completamente rojo, su voz entrecortada y su uniforme ya desarreglado por la rabieta que comenzó hace tan solo tres minutos atrás. Sus dedos pellizcaban mi delgada piel blanca, provocando pequeñas marcas rojas que después
de unos minutos desaparecerían, mis ojos llorosos y labios rojos eran solo un inicio de lo que sería un espectáculo para los demás, pero una gran vergüenza para mamá. Mamá era similar a papá: era cambiante, unos días nos amaba demasiado pero a veces éramos un gran problema. Siempre que se enojaba desquitaba su enojo con nosotras: recuerdo como siempre respondía con comentarios sarcásticos o lo exigente que era con los promedios o cómo nos usaba como intermedio cuando peleaba con papá. Era imposible evitar una rabieta: era como evitar la erupción de un volcán, finalmente la nueva casa de muñecas que me faltaba pasó por la cinta cobro. No importa qué tan caras eran: las necesitaba”.
Crecer es realmente difícil
Mientras Mariana crecía las cosas se complicaron cada vez más. No solo su infancia fue difícil, su adolescencia también empezaba a dificultarse, cuenta muy conmovida al recordar estos momentos.
“Mi adolescencia fue complicada. Mis ojos ya rojos y ojerosos eran la evidencia de mi desgaste emocional. Mi mala alimentación causa de un trastorno alimenticio, mi mal horario del sueño causa del trastorno depresivo ansioso que me atormentaba, mis dientes desgastados y amarillos causa de mi mala higiene. Aquella navaja filosa y oxidada traspasaban mi piel blanca y gruesa, mis ojos rojos por el llanto, mi voz entrecortada que le rogaba a Dios liberarme de este sufrimiento. Mis brazos completamente expuestos a causa total de mis sentimientos que no sabía expresar, desperté con la voz molesta de mi padre que se enteró al día siguiente de esto. Sus gritos sonaban por toda la casa, su mirada llena de enojo, sus brazos llenos de fuerza que me levantaron de aquella cama como si fuera un costal
de papas, la mirada perdida de mi madre que se cuestionaba que habían hecho mal, la mirada confundida de mi hermana recién levantada… Mis gritos llenos de rencor y tristeza fueron mi respuesta, un golpe estampó mi rostro: papá perdía el control cuando estaba molesto.
Un golpe estampó su brazo y nuestros ojos se miraron. Era como verme a mí misma. Esos ojos llenos de tristeza, de rabia, de rencor… un golpe estampó su brazo, totalmente perdida por la rabia y la adrenalina, tome el valor y grité:
-¡No me vuelvas a pegar!-, le dije. Papá era complicado; papá era raro; papá era como yo; papá sabía que era tener ganas de llorar y gritar pero no poder, papá sabía que era no tener ganas de continuar y no poder rendirse; papá sabía muchas cosas, pero no importa cuánto supiera o cuanto coincidiéramos, había una barrera entre nosotros. Una barrera muy alta.
Tengo el año 2021 muy presente: la abuela se mudó con nosotros. La pandemia atrasó mis estudios, mamá no tenía un trabajo, la depresión y ceguera de papá no le permitía seguir adelante. El quiebre económico de mi familia fue difícil; en el mes de agosto surgió mi primera duda.
— ”Miriam, ¿hablé?
La mirada confusa de mi hermana era un indicio de que algo no estaba bien. Me miró incrédula, ¿acaso era muy difícil responder lo que pregunté?
— ¿Qué?- exclamó y repetí la pregunta un poco frustrada por la situación y la angustia.
— ¿Que si hablé?- exclamé molesta, odio repetir las cosas.
— No y no andes preguntando pendejadas- mencionó molesta. Mis cejas fruncidas fue mi respuesta a su insulto, lo que inició como una pregunta se convirtió en un tormento. Era como una bombilla que no puedes apagar, no importa cuánto intentara ocupar mi mente, seguía pensando, me seguía atormentando, era como si mis lágrimas y sufrimiento no tuvieran valor, se sentía como haber perdido totalmente el control de mí, de mis pensamientos.
Mi dependencia empezó solo semanas después. Tomé mucha valentía para pedirle a mi madre que me acompañara a bañarme la primera vez, tome mucha valentía para pedirle que durmiera conmigo, era como ser un bebé otra vez, era triste, agobiante y era dejar de ser yo. La molestia de mi padre hacía mi actitud no se hizo esperar, sus reclamos y gritos por mi dependencia era mucho, era un claro ejemplo que llevaba mucho tiempo soportándolo, pero junto con cada queja o discusión, venía una crisis. Mis actitudes impulsivas que me sobrellevaban a autolesionarme, mis muñecas que a este punto estaban completamente cicatrizadas y limpias de aquellas marcas que la gente tanto cuestionaba. Mis muñecas eran muestra de mi frustración por la completa ignorancia y antipatía de mi familia. Me atormenta el rostro rojo en llanto de mi madre, era mi mayor dolor, sus manos sosteniendo con cuidado ese algodón chorreante de alcohol mientras limpiaba cuidadosamente mis heridas, era como si tuviera miedo a lastimarme,
Premio Directorio
Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño Rector
Joel Nino Jr Secretario General
Jorge Martínez Durán Coordinador General de Comunicación Social
Jorge Vega Aguayo Director General de Prensa
El Comentario Semanal
José Ferruzca González Director del periódico
El Comentario
Miguel Ángel
Ávila García
Coordinador de edición y diseño
Premio
incluso si ya estaba completamente lastimada. Me atormentaba el semblante serio de mi padre que miraba de lejos, no tenía sentido, su sufrimiento nunca tuvo sentido para mí, siempre me cuestioné si ellos tenían derecho a sufrir al verme así, ellos no vivían lo mismo que yo, ellos no sentían lo mismo que yo, su mente no funcionaba como la mía.
Se rompió tan rápido como un cristal
Mi horario de sueño se volvió un desastre, solo lograba dormir dos horas de las largas veinticuatro del día, dos días sin dormir era mi récord, mamá preparaba todo tipo de tés para conciliar el sueño, pero era estúpido, nada funcionaba, “¿Mamá, realmente tenía que estar en este mundo, incluso con todo este sufrimiento?”, esa pregunta recorría mi mente día tras día. Papá estaba cansado, siempre que despertaba a media noche estaba ahí, mirando el celular, mirando mi ventana de escape de ese tormento, finalmente mi punto de quiebre llegó. La pelea que desató todo, recuerdo a mi hermana saliendo de bañarse y empacando mientras amenazaba a mamá con irse a la casa de mi tía. Lloraba mientras le pedía a mamá dejarla salir: “tu no me amas, si lo hicieras ya no estuviera aquí” le repetía Miriam a mis padres. Mamá solo lloraba mientras le decía que esa era su casa que no tenía que irse, pero papá estaba molesto, recuerdo como se acercó, con esa cara seria y esas palabras tan duras que dolían más que nada
— Sé que es difícil pero ya detente, nos estas volviendo locos. Estás destruyendo a la familia, si realmente tienes algo, ve al psiquiatra de tu mamá y tráeme tu diagnóstico”- exclamó con ese tono de voz que tanto odiaba. Acepté.
Mariana relata lo difícil e incómodo que fue asistir primera vez a un psiquiatra, era una experiencia nueva, entonces el miedo e incertidumbre la atormentaban.
— Un mes después visité por primera vez un psiquiatra. Era raro. Era algo nuevo para mí, recuerdo como me sentí cuando me senté en esa pequeña silla por primera vez: nervios, “sabía que algo no estaba bien conmigo misma pero no sabía cómo ella lo iba a tomar”, ¿me iba a tachar de loca?, ¿cómo lo iban a tomar mis padres?,¿esto
afectaría mi vida?, no fue hasta la tercera sesión que me entregó un diagnóstico. -“Mariana, tiene TOC”- afirmó mientras re leía mi expediente una y otra vez, las preguntas e inquietudes invadieron mi mente, la posibilidad de depender de mis padres justo como ahora me aterraba, el rostro confundido de mi madre me llenó a un más de miedo, escuchamos atentamente el diagnostico, ¿Que era el TOC?, ¿Realmente podía contra el TOC?
Desayuno familiar
Regresé con mi diagnóstico a casa. Recuerdo que todos nos sentamos en esa pequeña mesa que ya nadie usaba, ya no desayunábamos juntos, ni comíamos juntos, estábamos en la misma casa, con el mismo aire, con el mismo problema pero todos lo percibíamos diferente. El mundo de cada quien era un desastre: cada uno tenía su propia batalla.
Mamá inició aquella charla familiar. ”Mariana tiene TOC, y necesita todo nuestro apoyo”, las preguntas no se hicieron esperar. Era algo nuevo para nosotros, era un cambio radical para nuestra rutina, para nuestro pensar, para nuestro sentir”.
El semblante serio de su padre la atormentaba, ¿Entendía lo grave que era el diagnóstico? Probablemente no, ni siquiera sabía qué significaba ese diagnóstico del que tanto hablaban. Era su primera vez escuchándolo, sabia que su hija no se encontraba bien de salud pero era más grave de lo que pensaba.
Mariana relata lo difícil que fue empezar a tomar medicamentos: la primera dosis fue fuerte, la necesidad de dormir era urgente. “Seis pastillas era mi dosis del día, mi papá siempre le cuestionaba a mamá si no me haría adicta: era su mayor miedo, que su hija se convirtiera en una adicta. Un miedo un poco estúpido a mi parecer, las secuelas de la medicación tan agresiva no tardó en notarse. Mis cambios de humor tan bruscos si no me daban una pastilla junto con las crisis cuando sentía no poder aguantar un día más sin mi medicación. Era difícil de sobrellevar; mi exceso de sueño que me hacía mantenerme despierta solo tres o cuatro horas del día y que algunas veces me orinaba mientras porque no tenía las fuerzas para despertar de ese sueño tan
profundo. Me sentía como una ratita de laboratorio, cada cinco meses mi medicación cambiaba, las pastillas aumentaban y disminuían. Las dosis a veces eran demasiado grandes para una persona y a veces eran demasiado pequeñas para tener mi mente tranquila. El gasto económico era grande, comer la misma comida las tres veces al día era asqueroso; los medicamentos eran costosos y el desempleo de mis dos padres no era un buen sostén económico, aquel puesto de ropa de segunda mano fue nuestra salvación toda la pandemia.
Volver a empezar
Siempre pensé que las cosas no iban a mejorar, que mi mente sería un desastre lo que resta de mi vida, fue hasta finales del 2023 que mi vida empezó a mejorar, mamá me inscribió a una escuela de “niños especiales”. Nunca le di importancia a esa etiqueta hasta que llegó mi turno de ser la niña especial: ver como todos te señalaban no era agradable, no era un trato especial. Adaptarme fue difícil volver a tener una rutina era difícil, tenía que salir de ese pozo en el que me encontraba hundida, salir de mi tristeza, de mi mala higiene, de mis malos hábitos, fue complicado, no sabía si podría hacerlo. Duré alrededor de medio año acoplándome a esta nueva rutina, era difícil muy difícil, mantener un equilibrio entre la escuela y las visitas al médico era agobiante, probablemente porque era algo nuevo para mí. Mamá todos los días me recordaba que tenía que salir adelante, superar este problema y tener una vida normal”.
Mariana relata que ha sido difícil salir adelante, pero con el apoyo de ambos padres ha sido más fácil sobrellevar la carga emocional de su trastorno.
“Es complicado pero no tanto como antes. Papá y mamá intentan tener más empatía, lo que antes eran llantos y crisis, ahora son chistes y carrilla, creo que vivir una situación así nos hizo mucho más empáticos y pacientes. Actualmente lo veo como una enseñanza para mi y mi familia, era algo tenía que vivir y no lo pude evitar, era algo importante para mí crecimiento personal.
Dayra Gómez
Segundo lugar
Más allá del campo: el costo emocional de una mala temporada
De acuerdo con el Estudio Fanbase 2024 de Nielsen, empresa estadounidense de medición de audiencia de medios, el fútbol es el deporte más popular en México, con un 56% de la población aficionada, lo que equivale a 34.4 millones de personas.
En 2024, durante el Torneo de Apertura de la Liga Premier de México, Colima Fútbol Club o mejor conocidos como Caimanes, atravesaron una de las temporadas más difíciles para el equipo desde su fundación en marzo del 2020. En esta, no solo quedaron en la última posición de la tabla general, sino también, obtuvieron su primera y única victoria de la temporada en la última cita de esta.
El aficionado al deporte solo lleva su atención a lo que sucede durante los noventa minutos en los que se disputa un encuentro. Después de que finaliza el partido, el espectador que lo vive de forma presencial sale del estadio y quien lo observa a
través de un televisor, solamente apaga el dispositivo o tan sencillo como cambiar el canal. Con todo lo anterior, existen preguntas que muy pocos se cuestionan: ¿qué sucede con el deportista después del encuentro ganado o perdido? ¿cómo viven la acumulación de victorias y/o derrotas? Muchas de sus respuestas solo quedan en vestidores.
En un mundo tan competitivo como lo es el del fútbol profesional, donde los éxitos son celebrados y los fracasos condenados, los jugadores como el equipo colimense están expuestos a enfrentarse a presiones descomunales que trascienden más allá del terreno de juego.
Los estadios, los medios de comunicación y las expectativas de los aficionados convierten cada partido en una prueba de carácter, habilidad y resistencia física y emocional. Sin embargo, cuando una temporada no cumple con las expectativas, estas demandas pueden transformarse en una carga insostenible para quienes portan la camiseta de un club.
Las malas temporadas no solo afectan el rendimiento colectivo de un equipo,
sino que tienen un impacto profundo en los jugadores como individuos. Los errores puntuales, la falta de resultados y las críticas constantes suelen generar una espiral de autoexigencia, ansiedad y, en algunos casos, depresión.
Para muchos futbolistas, el temor de decepcionar a sus compañeros, entrenadores, y seguidores puede ser tan abrumador como las derrotas mismas. Además, en un entorno donde la fortaleza física y mental se consideran virtudes indispensables, hablar sobre la salud mental sigue siendo un tema tabú, lo que agrava aún más la vulnerabilidad de los deportistas.
A través de seis testimonios: Diego, Oscar, José Manuel, Diego Andrés, Lucas y Paulo (nombres que se utilizarán para los últimos dos jugadores pues decidieron mantenerse en el anonimato), quienes son jugadores actuales y ex jugadores del equipo colimense que tuvieron la oportunidad de estar presentes en la temporada del pasado 2024. Además de complementar los testimonios de los ex y actuales jugadores con las palabras de su auxiliar técnico y el psicólogo que en ese momento se manejaba con el equipo
En este reportaje se aborda un aspecto que en considerable cantidad de veces es ignorado, no solo en el mundo del fútbol, sino del deporte en general: la necesidad de cuidar la salud mental de quienes, al final del día, son seres humanos enfrentando los mismos desafíos y emociones que cualquiera, pero bajo la lupa implacable de un deporte que no da tregua.
En este sentido, comprender y atender estos problemas no es solo una cuestión de justicia para los jugadores, sino también una oportunidad para promover un cambio positivo en la forma en que se entiende el éxito y el fracaso en el fútbol.
Premio
Con el pie izquierdo: primer encuentro fallido y la presión de revertir un mal comienzo
El inicio del torneo representaba una nueva oportunidad para el equipo colimense, que buscaba dejar atrás su última posición en la tabla general del Clausura 2024.
Tras meses de preparación, Colima FC afrontaba la competencia con una plantilla renovada en un 30%, apostando por una combinación de juventud y experiencia para cambiar su destino en la Liga Premier de México.
El debut oficial del equipo estaba marcado en el calendario para el 14 de septiembre de 2024, apenas unos días después de haber disputado el amistoso “Encuentro por la Paz” ante las Chivas Rayadas del Guadalajara. Con ese antecedente, los dirigidos por Sergio Bueno estaban listos para recibir al Club Deportivo Irapuato en su primera jornada del torneo, conscientes de la importancia de comenzar con el pie derecho.
Lucas, un joven de 24 años y oriundo de La Paz, Baja California, llegó al club colimense con la meta clara de seguir evolucionando para convertirse en un gran futbolista.
Al momento de cuestionar las anticipaciones que tiene como jugador del equipo antes de comenzar una temporada, él responde: “Las expectativas de cada torneo son ser campeón y hacer un buen papel en cada partido”, expresó con una sonrisa de oreja a oreja, que muestra el compromiso personal que tiene con el club, reflejando la ilusión que se le viene a la mente antes de entrar al campo de juego, con la fe de ayudar a su equipo con el propósito de obtener un título para el equipo.
El silbatazo inicial el pasado septiembre del 2024 que tuvo como protagonista al Estadio Colima, marcó el comienzo del desafío. Ahí, la escuadra colimense se enfrentaría como primer rival al Club Deportivo Irapuato, quienes llegaban desde el Estado de Guanajuato para arrebatarles los tres puntos al plantel colimense y donde en el pasado torneo finalizaron su participación dentro de las primeras diez posiciones.
Con las gradas casi vacías y el respaldo mayoritario de la afición visitante, el con-
junto local saltó al campo con la determinación de sumar sus primeros tres puntos en el certamen con una contundente victoria que intentarían ante el once guanajuatense. Sin embargo, la historia no tardó en inclinarse a favor de la Trinca Fresera (nombre por el cual también se les conoce al Club Deportivo Irapuato).
El duelo en el medio campo fue intenso, era evidente que uno de los dos planteles deseaba esos tres puntos para iniciar con el pie derecho su torneo. Ambos equipos estaban disputando cada balón y generando pocas oportunidades de gol en los primeros minutos. Pero antes de finalizar la primera mitad, específicamente en el minuto 27, un destello individual rompió el equilibrio. César Santana, portando el dorsal 19, encontró el espacio suficiente para sacar un potente disparo desde fuera del área. La trayectoria del esférico dejó sin opciones al arquero local y terminó en el fondo de las redes, firmando el 1-0 para Irapuato.
Colima FC intentó reaccionar con algunas aproximaciones al área rival, pero la zaga fresera se mantuvo firme. Cuando la defensa se vio superada, apareció el arquero Gerardo Magaña con intervenciones clave que evitaron la caída de su arco. Conforme avanzaban los minutos, la desesperación se apoderó del equipo colimense, que, pese a sus esfuerzos, no logró perforar el muro defensivo de los visitantes.
El pitazo final sentenció una amarga derrota para los colimenses. Los once loca-
les salían cabizbajos del terreno de juego. Era evidente el coraje interno que les apoderaba en el momento por no poder lograr el resultado esperado que pudiera dar el inicio positivo del torneo.
Con un inicio cuesta arriba, la falta de apoyo en las tribunas y la presión de revertir el mal arranque, Colima FC debía encontrar respuestas rápidamente. La temporada apenas comenzaba, pero el peso de la derrota ya se hacía sentir en el ambiente.
Cuando los resultados pesan
Conforme avanzaba el torneo, la situación para la escuadra colimense se volvía cada vez más complicada. No solo era la falta de resultados lo que pesaba, sino también la carga mental que cada miembro del equipo debía soportar.
La presión de ver cómo las jornadas pasaban sin sumar puntos comenzaba a desgastar la confianza del plantel, una batalla silenciosa que trascendía lo meramente futbolístico.
En entrevista, Juan Francisco Cordero Orozco, auxiliar técnico del equipo desde noviembre de 2022, habló sobre la búsqueda constante de alternativas para revertir la crisis. Se realizaron ajustes tácticos, se probaron rotaciones en la alineación y se exploraron diferentes estrategias, pero los cambios no parecían surtir el efecto esperado. La sensación de estancamiento comenzaba a calar hondo.
“Llega la primera jornada, creo que hicimos un buen partido, pero el resultado no se nos dio. Entonces, ahí todavía como que el ánimo, la autoestima todavía estaba arriba. Llega la segunda jornada y pasa lo mismo, la tercera... creo que ahí es donde empezamos a bajar esa confianza en nosotros mismos de revertir la situación. Y creo que después de ahí dudamos hasta de nuestro potencial, de que podíamos hacer las cosas, de que podíamos darle la vuelta, nos olvidamos de lo que sabíamos hacer y estábamos más preocupados por lo que iban a hacer los rivales”, reconoció Oscar Sandoval, actual defensa central del equipo, reflejando el golpe anímico que acompañaba cada derrota.
El 12 de octubre de 2024, en la sexta jornada, Colima FC vivió uno de los partidos más difíciles del torneo, un duelo que representó en 90 minutos el desgaste emocional que el equipo arrastraba.
El marcador los condenaba nuevamente al descanso con un 0-1 en contra, pero un destello de esperanza apareció en la recta final del encuentro. Sergio García, con una espectacular chilena, firmó el empate a 15 minutos del silbatazo final, desatando la euforia en el banquillo y en las gradas. Parecía que, al fin, Colima sumaría su primer punto en la competencia. Sin embargo, en los últimos suspiros del partido, una falta en el área terminó con el árbitro
señalando el punto penal. Leonardo Herleinn no falló desde los once pasos, y con su cobro certero sentenció la victoria para el rival.
El golpe anímico fue brutal. Más allá de la estadística, lo que más dolía era la manera en la que se escapaban los puntos, siempre al borde de la meta, siempre con la sensación de haber estado tan cerca. En la tribuna, los aficionados que minutos antes celebraban el empate cayeron en el desconsuelo y la resignación. El silencio se apoderó del Estadio Colima.
El rostro de cada jugador, del cuerpo técnico y del personal del club reflejaba más que una derrota: era la frustración de un esfuerzo que, una vez más, no había sido suficiente. Miradas perdidas, gestos de incredulidad y el eco de lo que pudo ser.
En los vestidores el ambiente no cambiaba, Oscar Sandoval relató aquello que tras el silbatazo final muchas veces se ignora: “La verdad fue como un balde de agua fría en la cabeza. Y ya llegamos al vestidor y pues creo que para mí fue bueno porque todos sacamos
lo que sentíamos. Lo que uno quería expresar a la mejor era lo que faltaba o lo que se tenía que hacer desde un principio. A lo mejor fue una reacción ya muy tarde el querer desahogarse, pero creo que fue bastante bien pues porque totalmente todos, fuimos sinceros con nosotros, nos regañamos entre nosotros, nos llamamos la atención, nos motivamos entre nosotros, los errores que cada uno cometió se dijeron en ese momento”.
En torno a la lucha interna que vivían partido tras partido, Lucas mencionó: “Hubo varios partidos donde en el último minuto nos sacaban el resultado y pues uno sentía impotencia, coraje, porque dába-
mos un buen partido, pero al final no nos alcanzaba. Entonces sabíamos que teníamos que dar un extra sí o sí para poder sobreponernos ante esas adversidades”.
La presión se hacía cada vez más palpable. La tensión en el vestidor era inevitable y el equipo sentía el peso de los resultados. “Claro que se siente la presión, se siente uno hasta tenso de que las cosas no se te den, pero hay que aprender a sobreponerse. Si te caes 15 veces, pues hay que levantarse, no queda de otra y seguir para adelante”, concluyó.
El impacto emocional no solo afectaba dentro del campo, sino que comenzaba a trasladarse a la vida cotidiana de los jugadores. La frustración por los malos resultados se convertía en un peso difícil de dejar atrás al salir del estadio. Cada derrota era un recordatorio de lo que no se había logrado, y la sensación de impotencia los acompañaba incluso fuera de los entrenamientos.
“Como venimos hablando de perder y llevar toda esta mala racha, obviamente te va afectando y como jugador lo tienes que asimilar porque, o sea, son los hechos, no hay nada que esconder”, mencionó en entrevista el jugador Diego Ignacio Sangalli.
El desgaste mental era evidente. “Mentalmente pues sí te bajoneas, andas de mal humor, no quieres saber de nada. Yo creo que es saber sobreponerse a esas cosas. De repente no le quieres hablar a nadie, nomás estar pensando en qué hiciste bien, en qué hiciste mal para poder mejorar, pero le tienes que dar vuelta a la página rápido porque el fin de semana ya es otro reto, es otra oportunidad y tienes que enfrentarlo con la mejor disposición”, compartió Lucas, reflejando en su voz la lucha interna por mantenerse enfocados y no permitir que la racha negativa definiera su desempeño.
Rituales y resiliencia: cómo los futbolistas manejan la presión emocional
El fútbol es una batalla constante, no solo contra el rival, sino también contra uno mismo. Para los jugadores de Colima FC, enfrentar una racha negativa no solo significaba perder partidos, sino también car-
Premio
gar con la presión de la afición, el peso de la autocrítica y el desafío de mantenerse mentalmente fuertes. En un entorno donde los resultados no llegaban y la frustración se acumulaba, cada uno encontró su propia manera de lidiar con la presión y sobreponerse a los golpes emocionales.
“Era difícil estar lidiando con esa presión de estar perdiendo constantemente y caer en una rutina de siempre hacer lo mismo, siempre perder y siempre vernos las caras. Llegó a ser frustrante en un punto, pero yo creo que el profe nos daba las herramientas para tener ese cambio de ánimo constante para poder revertir las cosas”, confesó Diego Rodríguez, resaltando la importancia del cuerpo técnico en la estabilidad emocional del plantel.
Pero la carga no solo se quedaba en la cancha. Para algunos jugadores, la presión trascendía el vestidor y se colaba en sus pensamientos fuera del fútbol. Oscar Sandoval, recordó cómo
la incertidumbre y la expectativa de sus seres queridos pesaban en su estado de ánimo. “Era muy difícil, la verdad, porque como yo, que no soy de aquí de Colima, soy de Guadalajara, yo mismo decía: ‘Chale, ¿qué dirá mi familia, mis amigos, la gente que me conoce?’. Me
ponía a pensar en todas esas cosas. Ellos mismos me decían: ‘No te preocupes por nosotros, tú enfócate en ti’, pero inconscientemente sentías esa responsabilidad de darles una alegría, de que sepan que todo el esfuerzo está valiendo la pena”.
Para hacer frente a estos desafíos, cada jugador tenía sus propios rituales y estrategias para mantener la motivación. Algunos encontraban refugio en la música, como José Peralta. “Me gusta mucho escuchar música y la verdad eso me motiva mucho. También ver que tengo el apoyo de muchas personas, de mi familia, todo eso me impulsa a seguir adelante”.
El vínculo familiar era, para muchos, el motor que los mantenía en pie. Oscar Sandoval lo tenía claro: “Mi familia es mi mayor motivo. Todo el tiempo los estoy pensando, los estoy recordando. Al final y al inicio de cada partido, de cada entrenamiento, pienso en ellos y eso es lo que me motiva”.
Mientras que algunos jugadores necesitaban sentirse conectados con su entorno para encontrar inspiración, otros preferían desconectarse del todo y enfocarse en disfrutar el juego. El mediocampista Ignacio Sangalli, adoptó una filosofía diferente para sobrellevar la presión. “Yo,
en lo personal, trato de no sobrepensar antes de los partidos. Hay jugadores que piensan: ‘Tengo que hacer esto, tengo que hacer aquello, tengo que patear bien’, y por ahí sale mal pensar tanto. Yo trato de relajarme y más que todo de divertirme, intento que el partido sea como un juego entre amigos. Esa es mi clave: intentar relajarme al máximo y disfrutarlo, por más exigente que sea el partido”.
Entre la música, la familia, la relajación y la autoexigencia, cada jugador halló su propia forma de mantenerse en pie a pesar de los golpes anímicos. El fútbol no es solo talento o táctica, sino también un juego mental donde la resiliencia es clave para seguir adelante, incluso cuando los resultados no acompañan.
No obstante, esta búsqueda de equilibrio también se ve afectada por un factor externo inevitable: la presión mediática. Una buena racha llama la atención, pero una campaña complicada se convierte en carne fresca para los depredadores. En Colima, las redes sociales se inundaron de comentarios negativos, publicaciones que señalaban el “mal desempeño” del club y críticas constantes a las actividades del equipo.
Los jugadores no fueron ajenos a este escrutinio. “En forma de críticas, pues, bue-
no, no sé si esté bien o mal, pero se trata de ignorar, ¿no? Sobrellevar las cosas porque sí llega un punto donde es un poco hostigoso. Hasta incluso vas caminando por la calle y la misma gente te empieza a decir cosas. Uno como deportista no puede involucrarse en eso y normalmente lo sobrellevamos”, mencionó Paulo, recordando las situaciones en las que se han visto envueltos como miembros del club.
Por su parte, Lucas destacó la importancia de filtrar las críticas durante la temporada: “Hubo muchos comentarios negativos hacia el equipo, los jugadores y el cuerpo técnico. No digo que esté mal, al final ellos nos exigen y nosotros tenemos que dar resultados. Pero cuando los comentarios pasan a faltar al respeto, ahí sí está mal porque, después de futbolistas, somos personas. Yo a eso no le daba importancia porque también hubo mucha gente que nos apoyó en todo el torneo, y eso nos daba ánimo para seguir peleando hasta el final”.
El argentino Ignacio Sangalli también habló sobre la estrategia del grupo para enfrentar las críticas: “Si bien perdimos cosas, de cada partido rescatamos lo bueno y no nos enfocamos en lo negativo. En el grupo tratamos de no darle importancia a esos comentarios, de ignorarlos y seguir entrenando para revertir cada situación”.
A pesar de la tormenta mediática, el equipo mantuvo la mira en el objetivo, aferrándose al respaldo de quienes nunca dejaron de creer en ellos.
La presión de los medios y la afición era innegable, pero dentro del vestidor se fortalecía la unión. Para muchos jugadores, la clave era no darles poder a los comentarios negativos y, en su lugar, enfocarse en mejorar su rendimiento. La constante exposición en redes sociales y la facilidad con la que se viralizaron críticas hizo que algunos jugadores optaran por reducir su presencia en plataformas digitales, evitando leer comentarios y publicaciones que solo añadían peso a la carga emocional.
“Nosotros sabemos lo que vivimos día a día, lo que entrenamos y el esfuerzo que hacemos. Muchas veces la gente habla sin conocer la situación interna del equipo”, comentó uno de los jugadores, subrayando la brecha entre la percepción
externa y la realidad del vestidor. Las críticas no solo venían de aficionados, sino también de algunos medios locales que amplificaban la negatividad y ponían en duda la capacidad del plantel.
Sin embargo, el equipo encontró refugio en su trabajo y en la afición que nunca dejó de apoyarlos. “Había comentarios destructivos, sí, pero también hubo mensajes de aliento que nos recordaban por qué estábamos aquí”, concluyó. Esa dualidad entre la crítica feroz y el respaldo inquebrantable marcó la temporada del equipo.
El impacto de la psicología en el deporte: la otra mitad del éxito en el campo
El fútbol no solo se juega con los pies, sino también con la mente. La salud mental es un pilar fundamental en el alto rendimiento deportivo, al mismo nivel que la preparación física y técnica. Sin una fortaleza psicológica adecuada, los jugadores pueden ver afectado su desempeño, su concentración e incluso su capacidad para afrontar los retos dentro y fuera del campo.
“La salud mental es igual de importante que la salud física. Si no estás al 100% mentalmente, es imposible desempeñarte bien en tu deporte”, señalaba Paulo, lateral del equipo colimense.
En este sentido, la disciplina, la confianza y la gestión de emociones juegan un papel clave en la carrera de cualquier futbolista. Ignacio Sangalli, enfatizó que en el alto rendimiento la mente es primordial: “Se va de la mano con lo físico y lo técnico. Para jugar y desempeñarte
bien, tienes que estar suelto, como solemos decir en Argentina”. Mantenerse firme ante la presión y las críticas externas es un reto constante, por lo que contar con herramientas psicológicas adecuadas permite a los jugadores sobreponerse a las adversidades.
Conscientes de esta realidad, Colima Fútbol Club apostó por el acompañamiento psicológico dentro de su estructura deportiva. “La temporada pasada nos estaba viendo un psicólogo en el ámbito deportivo y nos ayudaba a llevar esa mala racha que lamentablemente tuvimos”, expresaba Paulo.
El proceso inició con una evaluación diagnóstica para detectar necesidades, e identificar el conocimiento de estrategias psicológicas. Esta evaluación, llevada a cabo por Carlos Alberto Martín Mosqueda, psicólogo por la Universidad de Guadalajara, con maestría en psicoterapia cognitivo-conductual y diplomatura internacional en psicología del alto rendimiento por la Sociedad Iberoamericana de Psicología del Deporte arrojó lo siguiente:
“Lo que se detectó es que no tenían conocimiento, son jóvenes que no habían tenido acercamientos previos y entonces se comenzó a hacer un trabajo con estrategias como el auto diálogo positivo, la visualización, el mindfulness y el manejo de las emociones”, explicó.
Estas herramientas fueron esenciales para mejorar la estabilidad mental de los jugadores durante los encuentros deportivos. Además, Mosqueda destacó que “los chicos tenían un nivel de activación muy alto, lo que no permitía tener el mejor rendimiento deportivo. Se hizo ahí también una intervención con eso”.
Uno de los principales retos fue el impacto de la activación emocional en el desempeño del equipo. “Teníamos (sesiones) por lo menos dos veces al mes, una vez al mes, una sesión
grupal psicológica y tratamos puntos como la autoestima y todos esos aspectos, y sí nos ayudaba a tener una mejoría emocional”, comentó Diego Rodríguez, ex portero del equipo colimense y actual miembro del Club Atlético San Juan de Aragón.
Estas sesiones permitieron a los jugadores desarrollar estrategias para mantener la calma y la concentración en momentos de presión. Además, se trabajó en el fortalecimiento del liderazgo dentro del equipo. “Detecté por ahí algún líder con el que intenté hacer una colaboración para que él fuera un medio de trabajo psicológico con el resto de los compañeros”, agregó Mosqueda.
El acceso a herramientas como el libro “Fortalece tu mente para ganar” del cual Carlos Alberto Martín Mosqueda es el autor, complementó la intervención psicológica.
Premio
“Ese libro habla sobre la autoconfianza, la motivación, el miedo, concentración, ansiedad y estrés, porque después de futbolista uno es humano y tiene sentimientos. Entonces, el libro de una forma u otra sí nos ayudó mucho para ser fuertes mentalmente”, mencionó uno de los jugadores del Club.
Este material permitió que cada futbolista trabajara individualmente en aspectos clave de su desarrollo mental, reforzando lo aprendido en las sesiones grupales.
Cuando se le preguntó sobre la importancia del trabajo psicológico en el fútbol, José Peralta, quien se mantuvo en el equipo durante 1 año y medio antes de partir junto al equipo Los Cabos United, resaltó:
“He estado en equipos que casi no trabajaban lo de la salud mental, y a la hora de un partido, si nos metían un gol o fallábamos una jugada clara, el equipo se iba para abajo. Entonces, yo creo que sí es de suma importancia trabajar la salud mental y promoverla también”.
Más allá de los aspectos técnicos del deporte, los jugadores enfrentaban factores externos que afectaban su desempeño. Este contexto desfavorable hacía aún más necesaria la intervención psicológica, no solo para potenciar el rendimiento en la cancha, sino también para brindar herramientas que ayudaran a los jugadores a gestionar el estrés y la presión derivados de su entorno.
El impacto del trabajo psicológico fue notorio en la evolución del equipo. La comparación entre el Apertura 2024 y el inicio del Clausura 2025 muestra un avance significativo en el rendimiento del equipo. Con respecto a esto, el psicólogo Carlos Mosqueda mencionó: “De la temporada anterior, que tuvieron un pésimo rendimiento, prácticamente solo empataron un juego creo, a esta temporada, pues sí se ve una mejora importante en los niveles de concentración, en el rendimiento deportivo, en cómo manejan las emociones pues se va viendo en los resultados”.
La psicología dentro del deporte ha demostrado ser un elemento fundamental en la formación de cualquier deportista.
La salud mental no es un lujo, sino una necesidad para potenciar las habilidades, el bienestar y la competitividad de los atle-
tas. Como expresaron los propios jugadores, trabajar la mente puede ser la clave para enfrentar los desafíos dentro y fuera del campo, garantizando un desarrollo integral y sostenido a lo largo de su carrera.
Día de redención: Colima FC vs Acatlán
La última cita de la temporada llegó como todas las demás, el equipo mantenía la cabeza alta a pesar de los resultados obtenidos a lo largo del torneo. La Unidad Deportiva Gustavo Díaz Ordaz sería testigo de una tarde donde el fútbol regaló su cara más emocionante: la del resurgimiento.
“Nos propusimos cerrar bien, obviamente pues cada partido es diferente. Esa vez supimos aprovechar bien las oportunidades y pues gracias a Dios se nos dio” mencionó Lucas recordando el momento.
El partido había arrancado con intensidad. Acatlán, necesitado de la victoria para seguir en la pelea por la siguiente fase, inició imponiendo su ritmo desde el silbatazo inicial. Colima, por su parte, jugaba con el peso de 13 derrotas consecutivas, pero con la determinación de revertir su destino. Los primeros minutos fueron un forcejeo constante en la media cancha, con ambos equipos buscando espacios sin conceder demasiado.
El primer tiempo terminó sin goles, pero con un Colima más ordenado y con signos de una confianza renovada. La charla en el vestidor surtió efecto, porque al minuto 48, los Caimanes encontraron la llave
para abrir el marcador. Un penal señalado a su favor puso a Sergio García frente al balón. Con serenidad, ejecutó un disparo potente que venció al arquero rival. Era el 1-0, pero lo mejor estaba por venir.
Apenas tres minutos después, el capitán Sergio Bueno apareció para firmar el segundo gol. Una jugada tejida desde el medio campo terminó en sus pies, y con sangre fría definió ante la salida del portero, desatando el festejo en el banquillo de Colima. Sin embargo, Acatlán no tardó en responder. Al minuto 64, Guillermo García aprovechó un descuido defensivo para descontar y encender el encuentro.
Colima no cedió, no se lo podían permitir. Lejos de caer en la desesperación, el equipo colimense supo mantener la calma y al 74’, nuevamente Sergio García se hizo presente.
Un contragolpe letal culminó con un disparo cruzado que sacudió las redes y amplió la ventaja a 3-1. La tensión no desapareció, pues Acatlán empujó con todo y logró acercarse en el marcador con un gol de Raúl Navarro al 88’. Los últimos minutos fueron de infarto, con Acatlán a 1 gol de empatar la defensa colimense resistió con todo y aseguró la ansiada victoria.
El silbatazo final marcó el fin de una pesadilla y el comienzo de una nueva esperanza. Colima sumó sus primeros tres puntos del torneo y, aunque el resultado no era suficiente para sacarlos del fondo de la
tabla, esta victoria representaba más allá del resultado.
Era un respiro para los jugadores, para el técnico Sergio Bueno y para la afición que desde la distancia apoyaba hasta el final a su equipo. Un triunfo que no cambia la historia del torneo, pero que puede ser el punto de partida para un resurgimiento en 2025.
Cuando se le preguntó acerca del momento, la voz de Diego Rodríguez parecía guardar el sentimiento aún, “Nadie esperaba nada y yo creo que eso fue lo que hizo que se liberara la presión para todos y pues el sentimiento de ganar era un sentimiento nuevo para todos, ¿no? No sabíamos ni cómo reaccionar, no sabíamos si poner música en el vestidor, no sabíamos qué hacer”.
Ahora, desde la distancia y formando parte de un nuevo club, el ex portero del equipo colimense complementó “Ahora que fue Jornada 1 en el Clausura como que supieron guardar ese sentimiento de lo que es ganar y pues mira, terminaron ganando también”.
En la actual campaña, Colima Fútbol Club inició con el pie derecho imponiéndose en una victoria 2-1 como locales ante el Sporting Canamy y posteriormente, alcanzaron su segunda victoria del torneo en la Jornada 3 tras vencer 1-0 al conjunto de Lobos ULMX.
Cuando se preguntó a los jugadores acerca de las expectativas que tenían para este torneo, considerando los aprendizajes que el Apertura 2024 les dejó, Ignacio Sangalli compartió: “Estamos enfocados en que vamos a hacer una temporada buena, queremos revertir la pasada y todos estamos apuntando a eso, cada día nos preparamos mejor”.
Por su parte, Oscar Sandoval compartió con entusiasmo: “La verdad mis expectativas son muy altas, esta vez confió mucho en todo el plantel y en el profesor. La gente que pudo venir al partido en la Jornada 1 creo que el fútbol que se mostró es muy diferente al del torneo pasado. Siempre estuvimos ahí luchando, tocando, peleando, cada balón no lo dábamos por
perdido y así en los entrenamientos es lo mismo, la verdad que mis expectativas son muy muy altas”.
Construyendo un futuro: La salud mental como pilar del rendimiento
Hablar de salud mental en el fútbol sigue siendo un tema rodeado de prejuicios. A pesar de la creciente apertura en la sociedad sobre la importancia del bienestar emocional, persiste la idea de que los jugadores deben ser inquebrantables, como robots capaces de soportar la presión sin mostrar signos de vulnerabilidad.
Esta percepción ha llevado a muchos futbolistas a enfrentar en silencio problemas como la ansiedad, la depresión y el agotamiento emocional. “Después de futbolista, uno es humano y tiene sentimientos”, mencionaba un jugador del Colima Fútbol Club.
Históricamente, los deportistas de élite han sido vistos como símbolos de fortaleza y resistencia. Sin embargo, varias figuras del fútbol han desafiado este estigma al compartir sus experiencias con trastornos mentales. Ejemplos emblemáticos son el exfutbolista alemán Per Mertesacker, quien reveló en 2018 que sufría de estrés extremo antes de los partidos, y el español Andrés Iniesta, quien confesó haber atravesado un episodio de depresión tras ganar el Mundial de 2010.
En este contexto, los jugadores de Colima Fútbol Club destacan la importancia de fomentar campañas sobre salud mental, enfatizando que este aspecto es fundamental para el rendimiento y el bienestar de los atletas. La presión del deporte profesional puede ser
abrumadora, y lidiar con la carga emocional de una derrota puede transformar una semana en una eternidad.
“Creo que la salud mental es super importante para para un atleta, para un deportista y que un club te la brinde personalmente, que haga énfasis en lo que estás viviendo creo que está súper bien” mencionaba uno de ellos. Contar con espacios de diálogo y apoyo psicológico permite a los jugadores procesar sus emociones, aprender a afrontar adversidades y crear un sentido de comunidad y solidaridad dentro del equipo.
Las campañas de concientización son cruciales para derribar el estigma que rodea la salud mental en el deporte. Cuando los clubes promueven la salud mental y ofre-
Premio
cen recursos para el apoyo psicológico, reconocen que los atletas son humanos, con emociones y vulnerabilidades. Esto fortalece la confianza de los jugadores y les permite rendir mejor en el campo.
A nivel internacional, la preocupación por la salud mental ha dado lugar a diversas iniciativas, como la campaña “Mind the Gap” lanzada por la UEFA en 2021, que busca sensibilizar sobre este tema en el fútbol europeo. La FIFA y la FIFPRO también han promovido programas para ofrecer apoyo psicológico a los jugadores, normalizando la conversación sobre el bienestar emocional.
No obstante, el miedo al estigma sigue siendo un factor que impide que muchos jugadores busquen ayuda. La cultura del vestuario, que enfatiza la idea de “hay que ser fuerte” o “no mostrar debilidad”, dificulta que los futbolistas aborden sus problemas emocionales. Por ello, es esencial visibilizar el tema a través de testimonios y programas de apoyo para generar un cambio de mentalidad.
Además, la presión mediática y la exposición en redes sociales han incrementado el desgaste emocional de los jugadores. Críticas constantes y expectativas desmesuradas crean un entorno tóxico que puede afectar gravemente su autoestima. Casos como el del inglés Jadon Sancho, objeto de ataques en redes por su rendimiento, evidencian la urgencia de un cambio cultural que proteja a los jugadores de estos efectos nocivos.
Es imprescindible que los equipos refuercen sus programas de apoyo psicológico, creando espacios seguros donde los futbolistas puedan expresar sus preocupaciones sin temor a represalias. La implementación de psicólogos deportivos dentro de los cuerpos técnicos debería ser una norma, asegurando que el bienestar mental sea una prioridad en la planificación deportiva.
El camino hacia la normalización del cuidado de la salud mental en el fútbol aún es largo, pero el cambio ya ha comenzado. Con el impulso de campañas de concientización, el apoyo de las instituciones y la valentía de los jugadores que han decidido alzar la voz, es posible construir un entorno donde el bienestar emocional sea reconocido como una parte fundamental del éxito en el deporte.
Karla Navarro
Mención honorífica
Testigo del tiempo
Aprimera luz, el jardín de la villa emerge como el corazón de Villa de Álvarez, Colima. Sus caminos ahora llenos de vida de arboles maduros, cuentan historias de un crecimiento no solo físico sino cultural. Hoy, se conoce como un lugar de encuentros, nostalgia y modernidad en cada rincón. Pero, ¿Cómo llego a ser tan emblemático este lugar que ahora conocemos ahora?
Años atrás, el jardín de la villa no era más que un jardín normal y tranquilo, cubierto de tierra, bancas de hierro y unas pocas plantas que apenas lograban ofrecer un poco de sombra en el caluroso clima de Villa de Álvarez. Sus noches eran iluminadas por faroles que luchaban contra la oscuridad de la noche, y las familias acudían con sencillez: un lugar para charlar después de misa o comprar comida callejera de aquellos puestos improvisados de la gente
Era un tiempo donde las tradiciones moldeaban la vida diaria. Durante las fiestas charro – taurinas, el jardín se convertía en el epicentro. Los eventos taurinos cruzaban sus calles, llenando el aire de música de mariachi y el inconfundible aroma de antojitos mexicanos
Con el paso de los años, el crecimiento urbano empezó a trasformar a la villa, y con ello, su jardín. En los 70s u 80s, las autoridades locales impulsaron una remodelación que incluyo nuevas bancas, más iluminación y una fuente al centro que se convirtió en el punto principal de reunión
Los arboles crecieron junto con las generaciones, y el espacio comenzó a adquirir un carácter más robusto y definido. Ya no solo era un lugar donde pasar el rato, sino un punto de referencia para eventos cul-
turales, políticos y sociales. Fue en estos años cuando las primeras cafeterías y locales comerciales comenzaron a instalarse en los alrededores, marcando el inicio de su conexión con lo que es ahora
En los últimos dos años, el Jardín de la villa se ha consolidado como un espacio de muchos usos. Sus áreas verdes están perfectamente cuidadas, y los juegos infantiles atraen a las familias durante las tardes. Las noches, por otro lado, son animadas por músicos callejeros y artistas que encuentras a este lugar como un escenario ideal
Las recientes actividades culturales ha sido clave para mantener vivo el jardín y su esencia del jardín, desde ferias de libro, exposiciones de arte y talleres para niños, el espacio ha dejado de ser solo un espacio de descanso y se convirtió en un núcleo familiar y de identidad, es un testigo de la vida, de transformaciones. En sus caminos empedrados y sus árboles frondosos se encuentran las huellas de generaciones enteras.
Don Carlos, un hombre de 90 años de edad que ha vivido un largo tiempo frente al jardín, recuerda con cariño esas épocas, “Eran un lugar muy tranquilo pero tenia ese algo”. Después de misa, me sentaba a tomarme un tejuino mientras veía a la gente pasar y niños jugar. Había un hombre que ven día helados de garrafa, ¡eran increíblemente deliciosos! La gente se conocía entre sí ya que era muy poco frecuentado, y el jardín era como nuestra sala de videojuegos
En aquellos tiempo el Jardín era un punto de encuentro de muy pocas personas más bien una comunidad pequeña, donde las tradiciones eran muy marcadas. Era un espectáculo único que mezclaba el fervor religioso y cultural
El jardín de la villa comenzó a dejar huella en Villa de Álvarez ya que el crecimiento poblacional trajo con ello la necesidad de darle un cambio al jardín e implementar más espacios
Actualmente se convirtió en un escenario vibrante de actividades, cada año el jardín se viste de gala para albergar ferias del libro, exposiciones de arte y presentaciones musicales, uno de los eventos más esperados es el árbol de Navidad, que reúne familias en una celebración llena de luces y felicidad y esta se convierte en un recordatorio de la importancia de preservar las tradiciones incluso en medio de un mundo que avanza rápidamente
El caminar por el jardín de la villa es recorrer una línea del tiempo, trabajo duro y sudor de quienes lo han logrado que sea así hoy en día, el jardín más que un lugar es un legado. Es la prueba de que con esfuerzo y cariño de la gente lo que rodea, cualquier espacio puede convertirse en el corazón de una ciudad
Mención honorífica
La música es muy celosa
Lluvia Guadalupe Acosta Arceo
“El mejor vehículo de la comunicación es la guitarra, porque con ella puedes conectarte con las demás personas con solo un ritmo, o al menos así lo veo”. Christopher lo ve distinto, para él la guitarra es una extensión de sí mismo.
-Puede transmitir muchísimos sentimientos a la vez: felicidad, tristeza, alegría o enojo. La música puede ser odio, pero también puede ser amor y siento que es una forma muy bonita en la que las personas se pueden comunicar usando solo sus melodías y armonías, usando las metáforas que se usan en las canciones. Es una forma muy bella y es un arte también muy bello que está haciendo que junte a mucha gente alrededor del mundo, aunque a lo mejor no tengamos muchas ideas compartidas, pero compartimos la música en algún momento y eso es lo que nos puede conectar a todos. – Señala él haciendo énfasis en la música. -Cuando no sé qué decir, la guitarra lo dice por mí. - Dijo con una expresión melancólica, como si estuviera recordando aquellas veces en donde la guitarra fue su vocera.
Kris dice un curioso ejemplo, porque tiene una forma muy chistosa de ver a la música como forma de comunicación no verbal, lo ejemplifica con la música que hay en las iglesias, ya que con los cantos que la acompañan, la gente se une, se conecta emocionalmente entre ellos y la deidad a la que le dedican el canto, porque, aunque tengan ideales distintos o formas diferentes de ver al mundo, la música y los instrumentos con las tocan esas melodías, los une para tener un solo objetivo en mente: alabar a la deidad con la que se están comunicando.
Decidió comprar ese curioso vehículo de los sentimientos el 18 de marzo del
2022, afuera de su bachillerato tenía rato ya, una tienda de guitarras en donde se tenía una oferta de una guitarra más un thalí y varias plumillas, unas 5. Él aprovechó esa oportunidad que le ofertaba el destino, en binas junto a su mejor amigo Juan, visitaron la tienda, finalmente compró la guitarra que vio con aspiración y emoción. Era una guitarra electroacústica, color negro matiz con detalles al borde color blanco, los trastes de la guitarra eran de una madera oscura y un cuerpo curveado tipo “Jumbo”.
Tomó la decisión de comprar esa guitarra porque Juan lo había introducido al mundo de la música, él le hablaba de varios artistas que le gustaban y Chris tomaba la iniciativa de empezar a explorar los gustos musicales de su mejor amigo, además de que Juan fue su primer inspiración y maestro para aprender a tocar la guitarra. En cierta parte Juan, fue el culpable de la obsesión musical que más adelante tendría Chris, no solo en la guitarra, sino también en el piano y en la voz.
-Domino la voz porque yo la considero el instrumento más importante de todos, la voz es el instrumento que nos va a acompañar hasta la muerte y no te abandona. - Dijo seguro de si mismo.
Puedo recalcar que su voz es diferente al resto, quiero decir, sé que cada voz varía según la persona, pero él tiene ese algo que lo hace distinto a los demás, no me refiero solo a su voz al momento de cantar, su voz al hablar es muy grave, como si un hombre mayor estuviera en su garganta y en su timbre de voz.
Añadiendo que su voz parece ser de alguien que canta death metal o de groove metal o también de metal industrial, aunque no hay mucha diferencia porque los tres tienen su origen en el metal y son sus subgéneros.
Cuando hablé por primera vez con él, hace unos cuantos meses, yo pensé que ponía esa voz a propósito con esa mezcla de arrogancia, como si quisiera alguna clase de aprobación por parte mía, pero después con vergüenza de mi misma, me di cuenta y admití que estaba equivocada, porque así era su voz.
Comentó que antes de saber usar su voz, no la usaba correctamente y no se tomaba en serio el canto, podía cantar en su regadera mientras se enjabonaba el cabello o lavaba trastes sucios, pero nunca le pasó por la mente empezar a entrenar sus cuerdas vocales para cantar “decente”. No fue hasta que a su amigo le ganó la curiosidad y las ganas de formar un grupo musical, su deseo era que Chris cantara mientras lo acompañaba con sinfonías en la guitarra, le dijo a Chris: “Tú vas a cantar porque vas a cantar” y no le dejó otra opción más que aprender a entrenar y a dominar su voz.
Así fueron los principios de lo que ahora es “Red Tie”: su pequeño proyecto que demuestra que no necesitas de tanto dinero o de tantos aparatos para producir poesía. Se juntaban en casa de Juan para ponerse de acuerdo, componer y ellos no necesitaban más, solo una laptop que tenía Juan en la casa y su teléfono celular. Solo así podían expresarse.
Tan pronto como mencionó “Red Tie” hizo una seña con su mano, apuntándome, al principio no podía saber a lo que se refería, pero pronto la situación era fácil de entender: estaba señalando la corbata que llevaba puesta. Mi manía de llevar corbatas se había convertido en obsesión, no era una corbata roja como el nombre de su agrupación, era una corbata azul en un tono eléctrico con líneas negras en dirección diagonal, una que a mi parecer, combinaba con la camisa que en ese rato llevaba puesta y que era del mismo patrón.
Premio
Además cuando él u otras personas pronunciaban las dos palabras mágicas: Red Tie, su tono de voz y mirada cambiaban. Cambiaban a unos gestos distintos, era de total aspiración, se podía ver más cuando se le sacaba a conversación sobre el origen de su dúo, podría decir que miraba más allá que eso, que tal vez se miraba a sí mismo y a su compañero fiel en un escenario, al frente de miles de personas cantando sus canciones.
Cuando las canciones estuvieron compuestas con letra y ritmo quedaron listas para ser publicadas. Las publican esencialmente en You Tube, en donde su canal se llama como su grupo “Red Tie” cuyo canal tiene actualmente subidas 5 canciones: Lágrimas, Una última vez, Tú fallaste, Ángel y Falso salvador.
La canción más actual es “Falso Salvador” que se ha subido a redes sociales hace 2 meses.
-Aparte estoy trabajando en una nueva. – Dice él cuando le pregunto sobre las canciones de la agrupación.
El chico de la voz grave confesó que no había asistido a escuelas de música, no era de extrañarse porque su único mentor parecía ser Juan. Pero eso quedaba en el pasado porque hace unos meses empezó a ir a una, no cualquier escuela de música, si no al prestigioso Instituto Universitario de Bellas Artes o mejor conocido con sus siglas IUBA.
Su experiencia al entrar al IUBA es de las mejores historias que en lo personal me han gustado, porque todo lleva un giro y un cambio inesperado.
Todo esto comienza con un Christopher en sexto semestre de preparatoria, necesitando horas extra en la materia de culturales y deportivas. Recuerda que una amiga muy cercana suya, María José, estudia en esa prestigiosa escuela, pero no en el área que tenía en mente Chris para su inscripción, si no que Majo estudia en el área de Danza, pero aún así era de gran ayuda para él.
-Preguntamos en la entrada y dijimos que queríamos información para los talleres de música, nos llevaron a la dirección y pregunté a la secretaria si había espacios libres, pero me dijo que no. - Sus ojos estaban viendo hacía la derecha mientras decía esto, indicando que estaba recordando el inicio y origen de todo.
La secretaría no le cerró del todo las puertas, puesto que, aunque la respuesta fue negativa, enseguida le dijo que de todas formas le pasara sus datos “por si llegaba a haber algún lugar disponible” se comunicara con él.
-En eso llegó un maestro, el Dr. Rogelio pianista y profesor en el IUBA. Llegó y me preguntó: “¿Tú sabes leer partituras?” yo le dije que no, seguido a esto me respondió “Tú tienes que entrar al IUBA para enseñarte a leer partituras porque te necesito en un coro que estoy armando”. – Comentó Christopher con una risita y con emoción, puedes ser que emoción de recordar pero me olía más a emoción de chismearme el asunto.
-Lo que hizo fue darme su tarjeta de presentación y a la secretaria le dijo que anotara todos mis datos. – Dijo refiriéndose a la acción que había cometido el Dr. Rogelio al invitarlo al coro.
Esa fue mi parte favorita de la historia, porque nunca esperé que milagrosamente apareciera un profesor y le pidiera entrar, suena como muy cliché de película.
-Después lo que me comenta Rogelio fue que la directora del IUBA me escuchó hablar a mí y que le dijo al doctor Rogelio: ¨Él necesita estar aquí en la escuela¨ y a los días me contacta el profesor Enrique Mejía. Fui al IUBA a una evaluación para conocer mis conocimientos y mi tipo de voz, me pusieron a cantar notas y frases, me dijeron que harían todo lo posible para darme un espacio en la escuela.
A este punto, Chris estaba confundido, emocionado, alegre, en duda y muchas más emociones, porque él mismo sabe que si hubiera sido otra
persona con otro tipo de voz nunca le hubieran cedido el lugar.
-El doctor Rogelio me dio una charla motivacional para que estudiara como tal la carrera, que tenía mucha oportunidad debido a mi tipo de voz porque es una voz baja, es muy raro encontrar este tipo de voz. – Dijo Cristopher.
-En cualquier carrera tú le vas a batallar y no vas a salir siendo el mejor, pero aquí puedes hacerlo. – Palabras dichas por Rogelio. -La música es muy celosa, le tienes que dedicar todo el tiempo de tu vida.
Después de la charla que tuvieron los dos, a los días le contactan para realizar su inscripción al IUBA.
Hasta el momento, pasado un semestre en Bellas Artes, Christopher ha aprendido bastante y ha mejorado en su nivel de educación y desarrollo en el aprendizaje de instrumentos. Ahora sabe leer el lenguaje musical, las partituras. Sabe leer entonaciones, escalas, armonía, cosas de ritmo y las clases de canto le han ayudado bastante dice él.
-He descubierto cosas que por mi solo no hubiera descubierto, el tener profesores que se fijen en mis errores y vean mis necesidades me sirve demasiado. – Comenta él.
Sin embargo, me quedaba en duda una cosa ¿Por qué si su voz es de tipo baja no experimente en otros tipos de genero de los que se hace en su grupo? Porque viéndolo así, sus canciones son ligeras pero su voz deja a la imaginación semejantes guturales.
-¿Entonces te gusta el metal?- Digo yo
-Claro, ¿no lo ves en mi camiseta? –Señala su camiseta con un estampado de Deftones.
Mención honorífica
Retrospectiva de una bailarina Entre bastidores
Juan Carlos Martinez Martinez Primero de periodismo
Hubo algo en mi destino, que quiera o no, siempre me inclinó a la danza, desde mi papá llevándome al ballet con mis hermanos, hasta el hecho de que mi hermana bailaba hawaiano, esto hizo que desde niña surgiera en mi un profundo interés en bailar,como aquellas personas con vestuarios hipnóticos y maquillajes impecables, aunque mis inicios fueron lejos de los grandes escenarios. Lo anterior, lo narra Karen Vizcaíno, una promesa de la danza que actualmente estudia en la prestigiosa Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey y que relata cómo fueron sus inicios en grupos de Folklore en Colima.
El gusto de la danza no vino de la noche a la mañana, si no que en parte por imitación y admiración de su hermana y conquistada por el colorido, la música y el glamour del medio, descubrió poco a poco sus habilidades.
Mi papá trabaja en la Universidad de Colima y de vez en cuando le daban boletos para ir a ver el ballet por lo que desde muy niña tuve ese primer acercamiento a la danza, mientras que por otro lado mi mamá siempre nos ponía a bailar, mi hermana Ceci de cabello largo y rizado con la cara redonda y la piel trigueña que en aquel entonces tomaba clases de hawaiano probablemente fue el mayor efecto mariposa que eh tenido en mi vida , yo tenía 3años estaba muy chiquita y quería hacer todo lo que mi hermana hacia y a invitación de mi mamá, fui a mi primera clase la cual resulto en ser un total fracaso, estando ahí le dije a mi mamá que ya no quería bailar que estaba profundamente apenada y que no quería hacerlo, ella en un intento de hacerme bailar se dispuso a bailar conmigo pero aun así no
me hizo cambiar de opinión y solo me quede sentada mirando la clase.
La primera clase de danza que realmente tome fue en folklor, yo tenía 5 años en aquel momento, llegar fue un poco extraño por que todos ya eran parte de un grupo sin contar el hecho de que todos ya se conocían y pues yo era de las nuevas y me toco adaptarme, para mi mamá siempre fue muy importante que tuviéramos actividad física, aún recuerdo aquellas tardes practicando el zapateado en la sala después de los ensayos y toda la dedicación y el tiempo que pasaba repasando una y otra vez aquellos pasos.
De las primeras inspiraciones que estuvieron dentro de su camino una de las que tuvo mayor peso fue Ceci su hermana mayor que yéndonos hacia el futuro ambas se consideran una fuente de inspiración mutua, Ceci al ser primer referente hizo que su conexión por la danza no hiciera más que crecer.
En palabras de Ceci “creo que ambas en este punto nos consideramos una inspiración para la otra, desde el inicio de que yo fui su referente, sumado al hecho de que mi mamá siempre nos tenía a las dos a clases, por lo que en estén punto estoy extremadamente feliz de ver en la mujer en la que se ha convertido y estoy entusiasmada por ver en lo que se va a convertir, lo que va a crear y todo lo que tiene para mostrar”.
Aunque no recuerdo muy nítidamente cual fue como tal mi primera presentación, podría apostar a que fue en la primaria en unos de esos eventos conmemorativos o en alguna fiesta patria, pero de forma más propia y personal seguramente fue en un evento de una iglesia, aún recuerdo lo emocionada y lo nerviosa que estaba, en aquella tarima de madera delgada con gente en los asientos viendo al escenario que era reflejado por
las luces palpitantes y yo tras bambalinas calentando y recordando mis pasos para dará dar lo mejor de mí, tenía mucho miedo pero después de eso nunca me quise bajar de los escenarios.
Después de varios años bailando folklor pase a estar en locomoción por lo menos 8 años y fue la escuela donde pase más tiempo junto a la compañía de mi hermana, ahí fue donde empecé con la danza contemporánea el jazz y un poco de ballet, diría que una parte de mí siempre estará en aquellos largos salones con pisos blancos y superficie fría, mi silueta reflejada en aquellos grandes espejos las canciones de Ariana Grande que usábamos de fondo para calentar y la bodega llena de vestuario, allí aprendí lo que es la disciplina y la responsabilidad.
En ese lugar pasé gran parte de mi tiempo ensayando casi toda la semana por largas jornadas, pero nunca tuve problema con eso, porque en definitiva me hizo mejor bailarina junto a que conocí más del mundo del baile, de las competencias, los lugares y los viajes que hice solo para poder bailar sin dejar de lado a todos los profesores, compañeros y amigos que con los que el tenido el placer y el gusto de haber trabajado.
Durante toda su trayectoria ah estado con una gran cantidad de maestros y personas que de una u otra forma ha influido en todo su proceso, el profesor Alejandro Franco Mercado fue uno de los que estuvieron mas presentes durante todo su proceso que en sus palabras siempre vio en ella un gran potencial.
En palabras de Alejandro ”uno como maestro siempre ve hacia donde se inclinan sus estudiantes no quiero decir que gracias a mi ella esta donde está, ni mucho menos, ella empezó desde muy chiquita y todo su proceso de preparación y entrenamiento fue bastante intenso y
Premio
pues esto permitió que eventualmente tuviéramos la oportunidad de trabajar juntos, creo que fue una experiencia encantadora haber sido parte de todo su proceso y ver donde está al día de hoy en un sentimiento profundamente gratificante, creo firmemente que Karen tiene muchísimo que ofrecer dentro del medio siendo ella un referente del arte local a nivel nacional , tuvimos la oportunidad de viajar la oportunidad de probar,
experimentar, y a poder crecer muchísimo como artistas y a seguir comunicándonos en este lenguaje”.
De las múltiples competencias en las que eh estado de las que más recuerdo y resalto fueron mis participaciones en Querétaro y aunque no recuerdo un número exacto de victorias, puedo dar por asegurado que han sido por lo menos 3 trofeos.
Durante mi vida eh hecho una infinidad de cosas y entre las múltiples disciplinas que aprendí y bailé, fueron y son el folclore que se define como la manifestación y expresión artística en representación de las costumbres, la cultura, las creencias y las tradiciones de una región o país, el ballet caracterizado por la disciplina, elegancia y técnica refina, contemporáneo caracterizado por un mayor enfoque en la libertad de movimiento la experimentación y función de varios estilos y el urbano.
Dirección
Karen es una chica nacida en las costas de colima esto representaba un pequeño reto para su mayor vocación, Colima no cuenta con una red cultural ni una infraestructura interna bien definida, esto hizo que el proceso fuera un poco mas laborioso, y tuviera que buscar nuevas oportunidades fuera del estado.
Si bien de niña nunca lo vi como una posibilidad creo que fue a partir de secundaria cuando lo empecé a ver como una posible realidad, porque era lo que anhelaba que era dedicarme al 100% a la danza y poner todo mi tiempo, energía, fuerza y esperanza en lo que siempre eh amado. por un tiempo tal vez desde los 8 a los 10 años cuando era bailarina de folklore mi respuesta hubiera sido diferente creo que mi principal opción era el IUBA en la Universidad de Colima, con el
tiempo estuve aprendiendo nuevos estilos de baile y con eso mi perspectiva también cambio por lo que empecé a buscar nuevas opciones para bailar y al final me fui por la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.
Pasaba una gran parte de mi tiempo buscando nuevas escuelas para seguir estudiando esto que tanto me apasiona y esta fue la que más se acercaba a lo que yo quería hacer. Por las tardes era casi costumbre estar viendo las historias de la universidad en Instagram ver lo que hacían, ver lo que los alumnos bailaban. eso fue lo que me hizo tomar la decisión de esa universidad.
El proceso de admisión fue bastante x, todos estábamos en pandemia yo tendría 17 años en aquel entonces y por la contingencia no fue como la gran audición, una gran par de del proceso se basaba en mandar videos que en su mayoría eran grabados en los salones de locomoción y la otra parte del proceso eran en sesiones en línea donde el mayor problema era el Internet.
El poder entrar a la universidad me hizo estar profundamente emocionada, aunque a la vez profundamente nerviosa, porque eso significaba dejar de lado todo lo que conocía y abrirme a nuevos espacios, nuevas experiencias. aún recuerdo el día que hice maleta para irme y todo el camino hacia el aeropuerto en compañía de mis hermanos y mis papás para abrirme paso a Monterrey.
Salir de bambalinas
Dejar colima fue difícil por todo lo que significaba irme de lo que había sido mi hogar por tantos años y sobre todo lo que significaba dejar a mi familia y a mis mascotas, fue bastante raro llegar a un lugar extremadamente frio siendo alguien que nació y creció en la costa pasar del calor abrasador a estar a menos 0 grados si fue un cambio bastante intenso.
Recuerdo que mis primeros meses en Monterrey fueron igualmente raros, había veces en las que me dormía y sentía que estaba ahí en mi habitación en mí casa y cuando despertaba me daba cuenta de que estaba en otro lugar y tuve que aprender a adaptarme y a vivir por con eso ya que iba a ser mi realidad por un tiempo.
Estoy completamente segura de que estoy en el lugar correcto por el hecho de que estoy haciendo lo que me más me gusta y me estoy especializado en el área que quería y si, no me arrepiento de haber venido hasta acá y si hubiera elegido otra escuela probablemente tampoco me hubiera arrepentido, pero ha sido una experiencia profundamente gratificante.
Monterrey tiene una plataforma artística mucho más grande que la de Colima para desenvolverme en el área que yo deseaba, por lo que fue un acierto moverme a otro estado.
Estoy realmente agradecida por todo lo que he podido trabajar, con mi hermana que gracias a ella y a que yo la vi bailar desde niña se convirtió en una de mis más grandes inspiraciones dentro de este medio, soy la más feliz siendo una artista y espero que en esta y en otras vidas me toque ser artista de nuevo porque amo profundamente producir es la razón por la que me levanto todos los días, es mi razón para respirar.
A pesar de los retos, así como todo el desafío y el cambio de realidad que represento dejar su hogar y adaptarse a un entorno completamente nuevo, Karen es en definitiva un símbolo de diciplina consolidándose como una promesa del arte escénico y siendo un reflejo de que la persistencia y el deseo de crecimiento pueden superar las limitaciones geográficas, culturales y personales, trascendiendo fronteras y dejando su huella en el mundo de la danza.
Estudio_omnia Instagram
Mención reportaje
El skate en Villa de Álvarez: Retos y fortalezas para un deporte en crecimiento
Miriam Naomi Enriquez Regla
El skate en Villa de Álvarez: Retos y fortalezas para un deporte en crecimiento
El skateboarding en Villa de Álvarez, Colima, es una práctica que ha ganado popularidad entre los jóvenes desde hace algunas décadas. Esto pese a estigmas sociales que los asocian con la vagancia, la delincuencia y drogadicción. El skate, que combina la disciplina, la creatividad y el desarrollo de habilidades, ha logrado encontrar en las calles y parques un espacio para su desarrollo, impulsado por una comunidad en aumento que lo ve como una forma de expresión y un estilo de vida.
A partir de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, donde se incluyó por primera vez el skateboarding como deporte olímpico, tuvo un despegue tanto económico como de aceptación social. Este deporte ha sido reconocido por el sentido de rebeldía, contracultura y libertad en la página
The Indian Face.
En 2022 se contabilizaron 85 millones de practicantes en todo en todo el mundo, de acuerdo con cifras publicadas en la página
Red Bull; sin embargo, en un blog de marketing y estadísticas llamado “Scott Max” hacen mención de que “el patinaje no solo es un deporte, sino un club de chicos” con cifras en donde el 85% de los skaters son hombres, dejando un porcentaje mínimo (15%) de mujeres en el deporte.
El skateboarding, según la definición del Comité Olímpico Mexicano1, es una actividad deportiva y recreativa que consiste en montar y realizar trucos sobre un skateboard (patineta). Por otro lado, la Federación Internacional de Skateboarding2,
1 Institución que promueve el desarrollo deportivo y la participación de México en los Juegos Olímpicos.
2 Organismo encargado de regular y promover el
lo reconoce como un deporte urbano que fomenta la habilidad física y mental. Es importante hablar de esta práctica como deporte, ya que da visibilidad y recurso a los atletas, se crea un estilo de vida y relaciones sociales en un deporte conocido como individual, pero con sentido de comunidad y pertenencia.
El skateboarding nació en las décadas de 1950 y 1960 en California, Estados Unidos, cuando los surfistas buscaban alternativas para divertirse en días sin olas. Así que comenzaron a deslizarse sobre tablas de madera con ruedas, imitando la sensación de surfear en pavimento, este pasatiempo pronto se popularizó y evolucionó hacia una subcultura donde los jóvenes experimentaban con trucos en las calles, esto de acuerdo a diversas páginas especializadas en deporte.
En México, esta práctica llegó en la década de 1990, gracias a la influencia de la cultura estadounidense, y por los 2000 surgieron comunidades de skaters en varias ciudades como Colima. Actualmente en México existen 1.5 millones de skaters, cifras recopiladas en una nota de Milenio en 2021, sin embargo, aún son asociados a la delincuencia, el vandalismo, la inmadurez y una vida desordenada, lo que limita a desarrollar esta práctica como deporte consolidado.
Jóvenes practicando skateboarding en la V. Bonfil
skateboarding a nivel mundial.
Oscar realizando un truco en el skatepark V. Bonfil
El Skate Park V. Bonfil en Villa de Álvarez fue un paso importante, ofreciendo un espacio para la práctica del skateboarding; en 2019 se remodeló, invirtiendo más de 200 mil pesos, en 2020 (mismo año en que debutó en los Juegos Olímpicos), un evento regional fortaleció al municipio como punto clave para el skateboarding, con alrededor de 70 participantes de Aguascalientes, Durango, Jalisco y Colima, y en este año, 2024, Colima obtuvo la primera medalla de bronce en los Juegos de la CONADE3. Luis Fernando Sánchez Aguilar o “Lewis” es actual delegado estatal del skate en el Instituto Colimense del Deporte (INCODE), menciona que este skatepark se inauguró por los 2000´s: “Si mal no recuerdo fue en el 2005, sí, bueno pues es una obra de gobierno”.
Skater Life: ¿Qué es ser skater?
“Qué significa para mí el skate... Es un estilo de vida, es que, pese a que se tienen
3 Competencia deportiva más importante de México para atletas juveniles.
Premio
otras ocupaciones o responsabilidades, buscas las maneras y los tiempos para continuar patinando, en mi caso también significa el pasar tiempo de calidad con mi hija, porque le gusta y práctica este deporte” Comentó Lewis. Dejando un legado alrededor del deporte y la comunidad que se crea en este.
Ubicación del skatepark en maps. Fuentes: Google maps.
El Skatepark V. Bonfil está ubicado en el municipio de Villa de Álvarez, en el estado de Colima, es apodado dentro de los practicantes de skateboarding como “El charco”, por su forma que asemeja a un charco vacío: en la página de Carver Spain se menciona que en los años 80, era muy común practicar en piscinas vacías, y conforme se desarrolló este deporte surgieron estilos como “Vert”, dominado por rampas y piscinas vacías, o el “Street” donde se aprovechaban los entornos urbanos, como escaleras o barandales. Este parque parece ser construido gracias a estos estilos, ya que este lugar tiene una forma ovalada, como una piscina vacía (charco), cuenta con muchas rampas, barandales, tubos y obstáculos de calle. Además, está rodeado de grafitis, donde su significado principal es representar un espacio libre, artístico y rebelde; sin embargo, se convirtió en una parte esencial para el estigma o la clasificación de los skaters, dando una percepción descuidada de marginación, e incluso hay algunos grafitis vandalizados debido a riñas entre asistentes del parque según usuarios, y aunque fue pensado para ser así, este descuido ha evidenciado una falta de atención por parte de las autoridades.
Dentro del mismo reflejo de este abandono, existen comentarios sobre la posible inseguridad del lugar, ya que no
existe quien cuide el espacio y en la malla de metal se pueden ver unos cinchos que antes amarraban un reglamento del lugar, fallan las luces, y uno de los habitantes tuvo que reparar y acomodar las lámparas porque ya se habían quedado sin luz. Esta infraestructura pertenece al Ayuntamiento de Villa de Álvarez, quien debería encargarse de las deficiencias del lugar, sin embargo, no se obtuvo una respuesta.
Perspectiva del skatepark V. Bonfil de noche
En el parque, se siente una atmósfera de tranquilidad, apoyo y compañerismo, donde todos se ayudan, aunque cada uno participe individualmente. Los jóvenes, aunque se ven serios, logran atraer y simpatizar con la gente con la que llegan a platicar.
Oscar realizando un truco durante la práctica
Dentro de algunos perfiles habituales en el skatepark V. Bonfil se encuentran:
Oscar Córdova, de 27 años; es un chofer de ruta que pasa sus tiempos libres en
este parque desde que tenía 15 años, fue el primero que llegó, a eso de las 6:30 de la tarde, vestía un short color azul marino, y una camisa negra, ambas prendas muy anchas, y unos tenis Vans color gris claro desgastados. Cuenta que para él fue muy complicado entrar en el mundo del skate, ya que su familia, hasta la fecha, “no apoya este estilo de vida”.
Andrés, un chico de 12 años, pasa sus tiempos libres practicando skateboarding, vive a unas cuadras del parque y menciona que el skate le ha dado una distracción de la tecnología y se ha convertido en su actividad física del día. Por otro lado, Carlos de 16 años, se ha hecho amigo de Andrés, aunque exista una diferencia de edad, han podido establecer una relación. Carlos empezó a practicar skate al entrar a la secundaria y cada día intenta superarse.
Amigo de Oscar paseando en la infraestructura Rodrigo, tiene 22 años y lleva aproximadamente 7 años practicando skate, él junto con Oscar ayudan a los más pequeños, como Carlos y Andrés, a realizar nuevos trucos, y fueron sus principales mentores en la práctica dentro de este parque.
Durante seis visitas realizadas, lo único que escuchaba eran las ruedas de las patinetas chocar contra el suelo, las narices de estas azotar contra el pavimento, eran sonidos que se repetían y repetían, de fondo podía escuchar gritos y algunas
groserías de los más antiguos; mientras veía la cara de seriedad y concentración de muchos otros. Si lograba prestar demasiada atención, alcanzas a escuchar la música de la cancha contigua donde varias mujeres practican zumba, el ruido de las calles, los carros, las motos, las rutas, la gente que pasaba platicando, es como una burbuja, mientras estás dentro del parque y concentrado en él, solo escuchas, observas, hueles y sientes sobre este. Pasadas las 8:00 pm, justo cuando oscurece, comúnmente en viernes y sábados, se percibe un olor muy característico… a marihuana. A veces proviene de por ahí cerca: de los mismos usuarios del skatepark, y en otras, de personas que pasaban a ver y se quedan a fumar “un gallito”4 con algún amigo.
Sin embargo, Oscar, usuario cotidiano del skatepark, comenta que el lugar no es tan peligroso como se cree, muchas veces elementos policiacos han intentado llevarse a más de uno del parque sin razón alguna; y algunas opiniones exponen que el hecho de que gente consuma tanto drogas o alcohol dentro del lugar hace que genere la apariencia de inseguridad y que se generalice como una práctica de “todos los skaters”. Además, en este lugar muy pocas veces asisten mujeres, usuarios masculinos de este parque mencionan que se concentran más en la Piedra Lisa, justamente por este prejuicio de los que asisten al lugar. Sin embargo, el lugar es transitado y convive con actividades como la zumba, la práctica de fútbol y los paseos cotidianos de los habitantes.
Lewis: Un impulsor del skate en Colima
Luis Fernando Sánchez Aguilar (Lewis), licenciado en Comunicación y encargado del Departamento de Comunicación en una Subsecretaría de Gobierno, es una pieza clave dentro del skate en Colima. Además de ser entrenador ocasional y delegado estatal de skateboarding en el Instituto Colimense del Deporte (INCODE), ha dedicado su vida a promover este deporte, que considera no solo una pasión sino también un estilo de vida.
Desde que vio por primera vez el skateboarding en videojuegos de su niñez, Lewis quedó cautivado. Su primer acercamiento real fue en la secundaria, cuando, con una patineta de segunda mano, comenzó a practicar en las calles y en los pocos skateparks disponibles en la región: “Ya en la prepa fue cuando me metí más con la comunidad aquí local y empezamos a patinar, pues al principio en la calle y ya posteriormente, pues venimos al skatepark de aquí de Villa de Álvarez, en el Parque Hidalgo también, y en Tecomán, que eran como que los únicos que habían”.
A lo largo de los años, ha sido testigo de la evolución del skateboarding en Colima, desde los días en que el deporte convocaba a una gran comunidad hasta las épocas de declive: “Poniendo como punto de partida, cuando yo lo conocí fue como en el 2003 - 2004, con estos primeros acer-
camientos, pero anteriormente, pues sí había más practicantes.
Como por esos años la verdad yo sí veía más patinadores, incluso más que ahora, por la inauguración de este parque precisamente (V. Bonfil). Pues era nuevo todo y la bandita que le daba en las calles ya se vino aquí a congregar, y como era un deporte prácticamente muy nuevo aquí y por el parque, como que empezaron a venir muchos chavitos, pues de los que ya patinamos y pues nuevos.
Y si se mantuvo la comunidad un poco activa y con un número significativo de patinadores. Pero por ahí yo creo que pasaron unos ocho años y empezó a bajar el número de practicantes. Hubo como una caída, pero pues bueno, nunca ha muerto. Siempre ha habido practicantes, que llevan años y que lo han seguido. Y precisamente como nos ven patinando a veces, pues se arriman más chavos y chavitas, y la mayoría de la comunidad tenemos como la iniciativa de enseñar al otro, es muy raro cuando alguien se cierra.”
Sin embargo, destaca un resurgimiento en los últimos seis años, motivado por eventos, competiciones y la inclusión del skate en los Juegos Olímpicos.
Luis Fernando ha llevado el skate más allá de la práctica personal: “Ya cuando entré a la Facultad, pues yo seguía patinando y trataba de relacionar las tareas con skate”. Inspirado por su experiencia, desarrolló un proyecto de investigación para su tesis sobre la percepción del skate como deporte, el cual presentó en ponencias, incluso fuera de Colima. Este trabajo le abrió puertas en instituciones públicas en Colima, donde implementó talleres para prevenir la violencia y drogadicción. Unos años después, asumió un rol destacado en la formación de la selección estatal de skate junto con otros compañeros.
El impacto del skate va más allá de lo físico; también fomenta el desarrollo mental. Según Luis, practicar trucos en diferentes modalidades estimula la neuroplasticidad5, la coordinación y el equilibrio. Además, resalta que el skate enseña a superar obstáculos y promueve valores como la constancia y la resiliencia.
5 es la flexibilidad que tiene el cerebro para adaptarse a los cambios a través de redes neuronales.
Visitante del parque fumando mientras los jóvenes practican 4 Cigarro de marihuana.
Luis Fernando, Luna Rincón, Leno Valencia, Jesús Martínez y Manuel Ibarra, rumbo a los juegos CONADE 2024
Premio
A pesar de los desafíos, como la falta de skateparks adecuados y los costos iniciales del equipo, Luis trabaja para que más jóvenes se unan a esta comunidad. Su gratificación más grande como entrenador es ver el progreso de sus alumnos, desde mantener el equilibrio hasta dominar trucos avanzados. Para él, el skate es un refugio, una pasión y un medio para contribuir a la sociedad, y es un claro ejemplo de cómo una pasión o un hobby se puede convertir en una forma de vivir.
Luis Fernando finaliza con un consejo para quienes deseen iniciarse en el skate: “Que se animen, que pierdan el miedo a preguntar y buscar apoyo. La comunidad está abierta a enseñar y compartir este deporte que cambia vidas”.
Mochilas y artículos personales de los skaters en la V. Bonfil
Evolución, costos y modalidades de un estilo de vida.
Las primeras “patinetas” fueron tablas de madera y ruedas de patines, cuando marcas como Hobbie y Makaha las produjeron en masa y las promovieron como actividad recreativa. En los años 70 revolucionó el skateboarding al introducir las ruedas de uretano6, lo que permitió nuevas técnicas de patinaje.
Partes principales de la patineta
Tabla (Deck): Plataforma de madera donde el skater se para. Varía la forma y el tamaño dependiendo del estilo de patinaje.
La tabla tiene dos extremos: “la cola” (parte trasera) y “la nariz” (parte delantera), que ayudan a realizar maniobras y tener control.
Lija (Grip Tape): Cubre la parte superior de la tabla y proporciona fricción en los
6 También conocido como poliuretano, es un plástico que puede tener distintos grados de dureza.
pies, ayuda a tener agarre y realizar los trucos. Suele ser gris / negra, pero en ocasiones varían en color y diseño.
Ejes (Trucks): Es la estructura metálica que conecta las ruedas a la tabla. Estos ejes permiten que la patineta gire.
Ruedas (Wheels): Hechas generalmente de poliuretano, pueden variar en tamaño y dureza. Las más pequeñas y duras son ideales para trucos, mientras que las más grandes y suaves son mejores para pisos irregulares.
Rodamientos (Bearings): Pequeños discos donde se insertan las ruedas y permiten que giren suavemente. Su calidad afecta la velocidad y fluidez del movimiento.
En 2022, el tamaño del mercado mundial del skate estaba valorado en 3,220 millones de dólares, y se pronosticaba una tasa de crecimiento anual del 3,5% en el período de 2023 a 2030, según un informe publicado en la página Slick Willie´s acerca del crecimiento de la industria del skate.
En México, hay diversas marcas y tiendas enfocadas en el skateboarding, tanto nacionales como internacionales, que ofrecen productos adaptados a diferentes niveles de experiencia y presupuestos. Marcas como Copal Patinetas, Deza Skateboards y Tricolor, originarias de México; pero también existen Tiendas y Skateshops, como Suburbios Skateboards, Chilango Skate y Skate Factory que proporcionan artículos de marcas globales.
Practicar skateboarding en Colima implica un compromiso económico que, aunque es accesible en comparación con otros deportes, puede representar un desafío para los jóvenes y sus familias. Los elementos básicos necesarios para iniciar en este deporte y sus costos aproximados de acuerdo con estas marcas son:
Patinetas: Completas de nivel inicial pueden encontrarse desde $800 a $1,500 pesos mexicanos en tiendas físicas o en línea. Sin embargo, para quienes deseen un equipo de mejor calidad, los precios pueden ascender a $3,000 pesos mexicanos o más, dependiendo de la marca y los materiales. Por ejemplo, Copal Patinetas ofrece tablas fabricadas en madera de maple canadiense, lo que eleva su precio.
Accesorios: Dos de las partes más importantes para el mantenimiento de la tabla son la lija, que es necesaria para el buen funcionamiento al realizar trucos, con un costo aproximado de $150 a $250 pesos mexicanos; y los rodamientos de buena calidad, que facilitan el movimiento, cuestan entre $300 y $600 pesos mexicanos, estos accesorios deben estar en constante cuidado ya que se desgastan.
Protecciones: Aunque no siempre se usan, el equipo de protección (casco, rodilleras y coderas) es esencial para los principiantes. El kit completo tiene un costo promedio de $1,000 a $1,500 pesos mexicanos.
Zapatos especializados: Así como otros deportes, los skaters necesitan comprar
Gráfica 1. Costos de las patinetas de skate.
Gráfica 2. Porcentaje de consumidores de Skate a nivel mundial.
Fuente: Slick Willie´s
calzado resistente y con características adecuadas, como la suela gruesa y apta para evitar resbalarse, como lo son los Vans o Converse, que cuestan alrededor de $1, 200 pesos mexicanos como mínimo, además de que el uso frecuente desgasta estos materiales.
En total, iniciarse en el skateboarding podría requerir una inversión de $2,500 a $5,000 pesos mexicanos, dependiendo de la calidad del equipo y los accesorios seleccionados. Este costo puede ser un impedimento para algunos jóvenes, especialmente en contextos limitados. Sin embargo, en el skatepark de la V. Bonfil, es muy común que entre ellos se vendan de segunda mano patinetas, se presten accesorios o se ayudan con el mantenimiento de sus patinetas.
Dentro de la evolución de este deporte existen diferentes modalidades que se adaptan a las preferencias de los practicantes y los espacios donde se desempeñan. Entre las principales modalidades destacan el Street, de acuerdo con páginas especializadas, el Street se practica en pistas que simulan elementos de la calle como barandales, escaleras, bancas y bordes de concreto para realizar trucos. Es la modalidad más común, ya que no requiere instalaciones especializadas, además, es evaluada en competencias como los Juegos Olímpicos.
El Vert se práctica en los típicos circuitos que asemejan piscinas vacías (o bowls), donde los skaters realizan trucos aéreos de gran altura y dificultades. Este estilo es más exigente, ya que los patinadores deben mantener la velocidad, realizando trucos como el ollie; es común en eventos como los X Games, y se popularizó durante los años 80 con figuras como Tony Hawk.
El Park es muy similar al Vert, pero este se practica en parques diseñados específica-
Joven skater descansando en una rampa
Premio
mente para skateboarding, con una combinación de rampas, bowls y obstáculos. Es una de las modalidades más incluidas en los Juegos Olímpicos.
Por último, el Freestyle es la modalidad más artística y libre, donde los skaters realizan trucos en suelo plano sin necesidad de rampas u obstáculos.
En el contexto de Villa de Álvarez, el skatepark V. Bonfil permite la práctica de modalidades como Street y Park, mientras que el diseño en forma de charco se presta para algunos trucos de Vert. Sin embargo, la infraestructura limitada y las condiciones actuales del lugar restringen el desarrollo pleno de otras modalidades más técnicas. En el estado de Colima se contabilizaron 11 parques donde se puede practicar skate, sin embargo, solo uno de ellos tiene la infraestructura adecuada/profesional para el deporte (Pacifico Skatepark, Manzanillo).
Parque de skate V. Bonfil a las 6:30 de la tarde
Luna en ascenso:
Skate femenino en Colima
Para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y París 2024, México no logró clasificar en la categoría de Street femenino, pero sí existen patinadoras mexicanas que lo han intentado, como es el caso de Itzel Granados y Alexa García.
En un estado donde el deporte aún enfrenta barreras, y más uno como lo es el skateboarding, Luna Fernanda Rincón Miranda, una joven colimense de tan solo 12 años, ha comenzado a romper esquemas. Conocida en los medios locales como “Luna de Bronce”, tras ganar la primera medalla de bronce en skateboarding para Colima en los Juegos Nacionales de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE) en 2024, Luna se convirtió en un referente de inspiración para otras niñas en este deporte.
Luna inició en el skate gracias a su padre, quien también practicaba este deporte, lo que la expuso desde temprana edad a un entorno que suele percibirse como masculino: “Mi papá patinaba, entonces siempre había una patineta en mi casa, siempre la agarraba y pues patinaba, hasta que tuve la mía y ya empecé” cuando ella tenía alrededor de 7 años, y mencionó que en el skatepark siempre la han incluido y apreciado.
A pesar de su corta edad, Luna ya se ha enfrentado a las limitaciones de infraestructura y apoyo institucional en Colima. “Pues mi entrenador le ha dado carpetas a Indira para que haga un skatepark o lo arregle, a veces sí le llaman como a los electricistas para decir que no hay luz y así, pero una vez mi papá fue a arreglarlo y al siguiente día ya estaba bien feo porque no lo cuidan”, mencionó, además de que algunas personas se ponen a fumar en el parque, resaltando las malas condiciones de lugares como el skatepark V. Bonfil en Villa de Álvarez, donde la falta de mantenimiento y seguridad representan retos diarios. La necesidad de mejorar estos espacios refleja una problemática: mientras que algunos deportes cuentan con mayor visibilidad y recursos, disciplinas como el skate se ven excluidas, lo que limita las oportunidades para quienes, como Luna, desean construir una carrera deportiva en entornos seguros.
Aunque en México hay más de 120 millones de habitantes, y de ese total, el 51,2% son mujeres, Luna ha sentido la falta de representación femenina, ya que ella misma señala la poca presencia de otras chicas en el skate local. Esto apunta a una falta de referentes para las niñas que desean comenzar en este deporte, reforzando la importancia de figuras como Luna, que puede motivar a más niñas a tomar el skate como una opción, promoviendo una mayor equidad en la participación. “Pues estaba viendo el otro día un video de un concurso de aquí, como hace dos años, y vi que había más chicas que estos años; porque que conozca nomás soy yo y una amiga mía”.
Luna Rincón, estuve practicando alrededor de 2 horas con pausas de 5 minutos
Su triunfo no solo se debe a su talento, sino también al apoyo de su familia, quien la acompaña y le brinda las herramientas necesarias para seguir practicando. Esto pone en perspectiva la importancia de una red de apoyo para las mujeres jóvenes en el deporte. “Háganlo, es un deporte muy libre, es muy padre, no hay reglas y pues cada uno hace las cosas que pueden hacer… y pues que se avienten porque es muy chido”, dio como consejo a otras niñas y niños que quieren empezar a patinar.
El caso de Luna muestra como el skate puede ser un espacio de libertad y expresión para las niñas, niños y jóvenes. Además, la participación de Luna en competencias nacionales, como son los juegos de la CONADE, abre las puertas a una conversación más amplia sobre la necesidad de políticas deportivas inclusivas y de género, que consideren el acceso, el apoyo y la representación; pero también a la necesidad de que los ayuntamientos e instituciones, como el Instituto Colimense del Deporte, apoyen y ayuden a consolidar el skateboarding en Colima.
Luna Rincón dentro de una práctica en el skatepark
Con sueños de competir en los Juegos Olímpicos y en los X Games (Evento internacional de deportes extremos), Luna Rincón representa un futuro donde las mujeres jóvenes no solo tienen un espacio en el deporte, sino que son reconocidas y apoyadas. En un mundo donde el deporte sigue reflejando barreras de género, Luna se posiciona como una inspiración y promesa.
Luna practicando trucos en street, ya que es su modalidad en las competencias
Con el debut del skateboarding en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en la categoría de Street femenino resultaron ganadoras Momji Nishiya de 13 años (Oro), Rayssa Leal de 13 años (plata), y Funa Nakayama de 18 años (Bronce). Y en París 2024, Coco Yoshizawa de 15 años (oro), Liz Akama de 15 años (plata) y nuevamente Rayssa Leal ya con 16 años (bronce). Siendo ganadoras poco más grandes que Luna, abriéndole un espacio a las jóvenes de llegar a los Juegos Olímpicos.
¿Realmente existe el apoyo a skaters en Colima?
El presupuesto destinado a deporte en el Estado de Colima en los últimos tres años ha aumentado aproximadamente siete millones de pesos cada período, sin embargo, en ninguno de los años se encontró un presupuesto destinado específicamente al skateboarding.
Para 2024, se ejerció un recurso de más de 70 millones de pesos, pero el 81% del dinero fue destinado a sueldos en el Instituto Colimense del Deporte (INCODE); es decir, que ocho de cada diez pesos que el Gobierno de Colima da para deporte, se diluyen en pagar salarios.
Aun así, el INCODE no cuenta con entrenadores o promotores para el skateboarding, en una entrevista realizada al director general, Alejandro Rodríguez
Alvarado, mencionó: “Esperaremos al siguiente año, a principio del año para ver la posibilidad de contratar a entrenadores para algunos deportes en los que todavía no contamos con ese personal, y precisamente en este deporte no lo tenemos.”; pero que si existen apoyos destinados a deportistas seleccionados en el skate.
El skate en Colima, especialmente en Villa de Álvarez, enfrenta retos significativos para establecerse como un deporte plenamente apoyado por las autoridades y reconocido socialmente. A pesar de los avances, como la remodelación del Skatepark V. Bonfil y la creciente visibilidad del skate en eventos internacionales como los Juegos Olímpicos, persisten limitaciones en infraestructura, mantenimiento y programas de apoyo institucional.
Esto contrasta con los esfuerzos de skaters locales como Oscar o Lewis, quienes han promovido el deporte como un estilo de vida, demostrando que puede ser una herramienta para fomentar valores. Por otro lado, el caso de Luna evidencia el potencial que el skate tiene para empoderar a niñas y jóvenes en un entorno aún dominado por hombres.
Para consolidar al skate como un deporte clave en Colima, es fundamental mejorar las instalaciones existentes y garantizar su mantenimiento regular, diseñar programas de entrenamiento y becas para los jóvenes, así como promover una cultura inclusiva que fomente la participación femenina y rompa estigmas asociados al skate.
¿Será el skateboarding el próximo símbolo de orgullo para Colima? Si se rompen las barreras actuales, el futuro podría ser brillante para las y los jóvenes promesa en el deporte que esperan a principios del año para empezar la etapa municipal y estatal de los Juegos Nacionales CONADE 2025.
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Dafnee Mojica
De la resistencia a la fortaleza: resiliencia en las calles
“Lo que comenzó como algo nuevo, algo que tenía que probar, se convirtió en un verdadero y grave hábito que se volvió adicción y mi perdición”
Caída
“El frío del suelo de concreto me calaba los huesos. No sabía si era de noche o de día. Solo veía sombras y sentía el ardor en mi piel. A lo lejos, se escuchaban risas, pasos que se alejaban. Me llevé los dedos al rostro y sentí la sangre seca pegada a mis labios. ¿Cómo había terminado aquí otra vez? ¿Cuántas veces más podría sobrevivir a esto?”
“El olor a orina y tierra mojada se mezclaba con el humo de cigarrillos baratos. Mi cabeza latía con fuerza, mis labios estaban partidos y secos. Me senté, tratando de no pensar en lo que acababa de suceder. No era la primera vez que despertaba en un lugar desconocido, pero algo en esa noche se sintió diferente. Había tocado fondo muchas veces, pero esta vez, el vacío en mi pecho era insoportable. Me pregunté si alguna vez volvería a verme en un espejo sin miedo. Fue entonces cuando conocí a alguien que quiso escuchar mi historia”
El encuentro
El sol abrasador caía sobre la ciudad cuando la vi por primera vez. Sus ojos, duros y desconfiados, parecían contener historias que no podían ser dichas con facilidad. “No sé por qué accedí a esto”, dijo con una sonrisa ladeada. “Tal vez porque estoy cansada de que otros hablen por mí”. Me senté frente a ella, lista para escuchar.
Karina “E”, originaria de Tecomán, Colima, tenía una energía inusual, una mezcla entre fortaleza y cansancio. Bebíamos agua de coco, su favorita, mientras sus manos
inquietas jugueteaban con el vaso. Su voz era cantarina, pero su mirada revelaba el peso de los recuerdos.
Infancia marcada por la supervivencia
“Era la mayor, así que tenía que ayudar a mi mamá en la casa: limpiar, cocinar, lavar ropa, organizar todo. Mi mamá siempre estaba trabajando”, relata con un suspiro de resignación.
A los 14 años comenzó a trabajar en una cocina económica repartiendo pedidos. Recuerda con nostalgia cómo iba en bicicleta por todo el centro de Tecomán, a veces acompañada de sus hermanos. Pero su vida dio un giro inesperado cuando, a los 15, su madre desapareció y ella fue “regalada” a la dueña de la cocina, la señora Blanca. “Antes sentía mucho coraje en mi corazón, pero ahora ya no”, confiesa.
Primer amor, primera caída
A los 17 años, Karina conoció a un policía 13 años mayor que ella. “Era un hombre guapo, alto, de cabellos chinos y unos ojazos”, dice con una sonrisa fugaz. Pero en su voz hay un matiz de tristeza. “Me robó. Me robó la vida y de mi casa”, susurra.
Bajo su influencia, probó drogas por primera vez. “Al principio fue una risita, un mareo... luego, no podía pasar un día sin ello”, confiesa. “Me sentía vacía sin esa sensación, como si mi propio cuerpo la pidiera a gritos”.
A los 18, ya había probado éxtasis, crack y alcohol. Para entonces, también se había convertido en madre. “Era joven, ilusa y tenía una bebé que dependía de mí. Ah, y también era una drogadicta”.
Blanca: la madre que la vida le dio
“Mi familia fue esa viejita que nos acogió, que me entendió y recogió los pedazos de mi corazón cuando me abandonaron”, dice con un suspiro.
Pero la adicción continuó. Durante dos años vagó por las calles sin rumbo, despertando en lugares desconocidos. “Algunas veces amanecía en la cama de un cabrón, eso si me iba bien. Pero también me tocaba despertar en algún piso, lote baldío o en lugares inimaginables”.
Un segundo amor, un segundo golpe
A los 20 o 21 años, conoció a otro hombre. “Era bronceado, tonificado, con cabello lacio y castaño”. Se ilusionó, pero pronto la realidad la golpeó de nuevo. “Cuando supo que estaba embarazada, me golpeó. Perdí el conocimiento y desperté al día siguiente en casa, con mi mamá y mi hija. Para mi maldita suerte, parí otra niña”.
A los 23 años, Karina tenía dos hijas, una madre postiza y una adicción que parecía incontrolable. Trabajaba limpiando casas y jardines para sobrevivir. “Entendí el alcoholismo de mi papá y la decisión de mi mamá de abandonarme. Ser una carga era agotador. Ser mamá también”.
El infierno y la fuga
A los 25 años, Karina tocó fondo. “Siempre estaba bajo sustancias, en fiestas, con pandillas, en lugares peligrosos”. La situación escaló cuando fue víctima de abuso sexual en una finca. “Estuve privada de mi libertad casi nueve meses. Me convirtieron en trabajadora sexual”.
Sin embargo, encontró una oportunidad para escapar. “Me escondí en un rincón oscuro, conteniendo la respiración. Sentí los pasos acercarse y por un instante creí que todo había terminado. Pero entonces, el silencio. Y corrí como nunca antes lo había hecho”.
Regresó a casa, con un hijo más y una familia que la recibió sin condiciones. “El dinero que junté nos ayudó unos meses, le compré unos zapatos a mi mamá. A pesar de todo, todas me abrazaron y me hicieron sentir propia”.
En mi piel
Después de tanta violencia y sufrimiento, Karina encontró el amor. “No lo esperaba, no lo buscaba. Pero ahí estaba él, mirándome sin miedo, sin asco, sin lástima”. Su voz temblorosa deja entrever la vulnerabilidad con la que aceptó ese amor. “Cuando me abrazó por primera vez, sentí que por fin alguien me estaba sosteniendo y no dejando caer”.
Pero el amor también se lo arrebató. Durante un asalto, su compañero fue asesinado frente a ella. “No supo cuánto lo amé en vida ni que estaba embarazada”. Meses después, perdió al bebé en una sobredosis. “Mis hijos me desconocieron y me tenían miedo”.
Karina intentó quitarse la vida, pero no lo hizo. “Me arrodillé frente a la cuerda, sintiendo el frío recorrer mi piel. Miré mis manos temblorosas, mis cicatrices, mis recuerdos. Era tan fácil terminarlo todo”, susurra. “Pero luego pensé en ellos, en mis hijos. ¿Quién les contaría mi historia si yo desaparecía?”.
Hoy, vive en Colima, cerca de sus hijos. “Ya no me drogo, solo tengo el hábito del tabaco”. Su voz reflejaba algo distinto: esperanza.
Según el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones México pasa por una
crisis en cuanto al uso de metanfetaminas. Según el portal es “una transición” puesto que si antes se usaba cannabis o cocaína, la metanfetamina está desbancando este uso. En 2022 seis entidades federativas tenían mayor número de ingresos a tratamientos, hoy en día son 21. En los últimos años el consumo de anfetaminas, metanfetaminas, éxtasis y estimulantes de uso médico creció un 218% . Incluso su consumo supera el crecimiento en uso del alcohol (24.6%) y de la marihuana (13.3%). Esto no deja fuera al tema del fentanilo, cuyo consumo se ha ido desplazando con rapidez: las entidades federativas que más lo consumen son ciudades fronterizas y norteñas como Mexicali, Tijuana y Ciudad Juárez. En el año de 2023 mediante una encuesta en línea hecha por dicho Observatorio se mostró que el 28.3 por ciento, es decir, 3 769
La Encuesta en línea sobre el uso de cannabis y derivados 2023, aplicada a 13 mil 470 personas de 12 a 75 años, mostró que 28.3 por ciento, es decir, tres mil 769, la consumió alguna vez en la vida; de ellas, una de cada cinco dijo usarla en la actualidad y, una de cada cuatro ha intentado dejarla.
Referencias:
35.6 millones de personas en México han recibido servicios de prevención y atención en adicciones | Secretaría de Salud | Gobierno | gob.mx (www. gob.mx)
Literatura
Entrevista a Krishna Naranjo
Jennifer Estefanía Arreola Murguía Alumna de 8vo semestre de la licenciatura en Letras Hispanoamericanas.
Buenos días, doctora Krishna, soy Jennifer Arreola, alumna de octavo semestre de la Licenciatura en Letras Hispanoamericanas.
Además de ser nuestra directora es una gran poeta, a la que admiramos mucho. Queremos que nos cuente un poco sobre su obra, un breve recorrido sobre lo que ha escrito.
De dónde nace su pasión por escribir poesía, ¿no? Que nos cuente un poquito de cómo nace la Krishna poeta.
Muchas gracias, Jenny, por esta entrevista. ¿Cómo nace Krishna la poeta? Creo que hay una sensibilidad que uno tiene desde la infancia. A mí siempre me gustaron los cuentos, las historias, aunque en ese entonces no tenía muy claro que quería hacer poesía o quería hacer literatura. Me di cuenta de que quería escribir literatura cuando ya estaba estudiando Letras, porque cuando ingresé en la carrera lo que yo quería hacer era leer, estudiar y dar clase de literatura. Yo me veía haciendo eso, pero en la Facultad te contagia el ambiente, lo que vas leyendo; te dejas absorber. Llega el manto mágico de la poesía y te brota el gusto de escribir.
Todo esto ocurrió en primer semestre, cuando fui al taller “tablero”, impartido por Efraín Rodríguez, quien todavía es un gran maestro y, con lo que aprendí ahí sobre cultivar la poesía escribir me acompaña hasta la fecha.
Qué bueno que no la ha dejado, esperemos no lo deje. Con esto que nos dice, surge la duda sobre cuáles fueron los primeros retos que encontró, aparte de los
bloqueos creativos que pues son ya pan de cada día para los escritores.
Los principales retos…. No sé, le batallo mucho con los títulos, nunca me gustan los títulos que elijo, siempre hago listas de títulos. Elegir un título es de cierta manera una pieza artesanal, una especie de tejido, es algo gozoso, pero que también tiene su cierto dolor. Aunque debo decir que es un dolor que se goza, eso para mí es la poesía.
Otro reto para mí ha sido es el ambiente literario que a veces no disfruto del todo, o no me interesa del todo porque soy muy dada a lo solitario y volcar mi atención en lo que leo y en lo que escribo. Digamos que estoy con un pie adentro y un pie afuera. Sin embargo, también estoy atenta a lo que se hace y escribe actualmente. Otro reto importante es el tiempo, por ejemplo, ahora que soy directora de la Fcaultad de Letras, donde hay muchísimo trabajo administrativo, he tenido que reducir el tiempo de lectura y escritura, pero estoy segura que el tiempo no me va a vencer, quiero decir, la poesía o la literatura o alguna cosa que nos apasiona está siempre ahí, y a la mejor en momentos estará en estado de reposo, a la mejor en momentos con mayor intensidad.
¿Cuáles considera que son sus temas recurrentes y por qué cree que pasa esto? También hay ciertos temas recurrentes entre los poetas, ¿no? O sea, Sabines con el amor, siempre
Sí, tengo algunos temas recurrentes, por ejemplo en Letanías Mestizas hay una evocación a la naturaleza, a estos elementos que parecen mágicos y se revelan como algo inefable a la belleza de la tierra, la belleza del entorno, como una especie de mirada utópica o idílica de la tierra.
Eso mismo, vuelve a aparecer en los poemas de Tierra de Cada Día, y creo que
se relaciona con lo que leo, esos textos comienzan con un epígrafe de Saint John Perse y justamente trata como de mirar con estos ojos nuevos la tierra que estamos pisando, hay evocaciones a lo histórico, a la llamada conquista, hay una suerte de homenaje a los poetas prehispánicos, a la flor y el canto, pero revestida pues con mi discurso, digamos, hay poemas de amor también, pero Tierra de cada día desde el nombre y Letanías Mestizas desde el nombre, pues van muy en este camino de una oda o un maravillarse ante la tierra y ante algunas evocaciones históricas.
Y tengo este plaqué breve que se llama Tal vez el bosque. Y en Tal vez el bosque hay poemas que están dedicados a poetas que me han llegado y personas muy queridas para mí, poemas muy personales de largo aliento. Y el poemario que más me gusta, curiosamente, no tiene mucho que ver con la cuestión de la tierra. Me refiero a Batalla de la Aurora.
Batalla de la Aurora es un poema de amor y desamor, es un poema en donde
hay una voz femenina y una voz masculina que se van entrelazando, van tejiendo una especie de narrativa poética y ese es el que líricamente me ha gustado más.
El más paciente es principio de los árboles que se publicó con Bitácora de Vuelos, que es una editorial de Nadia Contreras. Siempre me gusta aplaudir y difundir el trabajo de Nadia Contreras porque es además de gran conocedora de la poesía mexicana actual, una gran impulsora de quienes estamos escribiendo y ese libro pues también hace ocasiones de querer este descubrir un nuevo mundo. Un mundo donde existen los naguales y donde existe el sueño y la realidad y columpiarte en el infinito, la maternidad también es otro tema que está muy presente, la maternidad como algo pleno.
Una pregunta un poquito más sentimental. Usted ya es una poeta consolidada, no es una poeta emergente. Entonces ¿Qué le diría usted a la Krishna que está empezando, ¿no? A la Krishna chiquita que estaba empezando apenas la labor poética y a lo mejor escribía los poemas con cierto miedo. O sea, ¿qué le diría esa versión suya?
Está superbonita tu pregunta, está muy interesante, yo te voy a ser sincera, sí me considero una poeta en construcción siempre. Sí. Con más con más experiencia sí, por supuesto, pero siempre en construcción porque siempre estoy en una exploración musical o lírica y eso es importante.
¿Qué le diría a la que va empezando? No sé qué le diría, yo creo que le compartiría poesía, le diría que es que es un camino de vida y que aprecio mucho su intensidad lírica de ese momento.
Y no le puedo ni regañar ni alabar es lo que fue y eso está bien, pues fue una decisión que la Krishna inicial tomó de escri-
bir poesía y admiro que se haya decidido a estar en ese rumbo de los talleres donde aparentemente no sucede nada.
Lo que tú sientes, creo que esa Krishna siempre ha tenido bien claro que en la interioridad hay un tesoro y eso hay que descubrirlo. Y no nada más lo digo en función de mí o de esa Krishna, sino cada uno tiene muchísimo por compartir. Sí, cada cabeza es un mundo ahora sí.
Una pregunta un poquito más corta, pero quizás igual de importante es cómo ha evolucionado su escritura, pasado el tiempo escribimos diferente o nos pasan vivencias diferentes. Entonces, ¿cómo ve usted que ha evolucionado su escritura?
Poesía sobre la naturaleza ya no he escrito últimamente, más bien, lo último que tengo escrito que no está publicado es como una poesía metapoética de la poesía misma, del mundo literario.
Últimamente estoy escribiendo de un tirón poemas de muy largo viento porque me estoy obligando, por decirlo así, a emanar un discurso en cadencia, un poco musical. Entonces es lo que estoy como experimentando y pues siempre leyendo porque también las lecturas te van llevando por varios rumbos, te dan madurez, te van como afinando el paladar poético.
¿Qué poeta considera usted que es un imprescindible? Cómo tienes que leer a este poeta o esta poeta ¿Y por qué?
¿Y por qué? Híjole, son muchos, pero ahorita pensé en Humberto Acabale. Porque Humberto Acabale tiene una visión muy animista de las cosas, o sea, de que las piedras guardan silencio, de la de que las montañas tienen vida.
Esa visión a mí me interesa y a mí la poesía de Humberto Acabale me invita como a sentir este tenor metafísico de los poetas Naguas. Eso a mí me interesa mucho
en la poesía y pudiera yo mencionar otros como Villaurrutia que se ocupa mucho del sueño y de un poco de la trascendencia o José Gorostiza “muerte sin fin”, pero ahorita si tú me preguntas para mí ha sido Humberto Acabale y otros más, pero ahorita se me vino él a la cabeza. Humberto.
Okay. Bueno, relacionado a esto, ¿de qué poetas toma usted inspiración?
Son también varios poetas quienes me han insipirado, desde los Contemporáneos, que son poetas que me gustan, Villaurrutia, Gorostiza, me gusta Novo, me hace reír, pero también me impresionó como maneja el tema de lo histórico.
Pizarnik, yo sí creo que Pizarnik es una poeta de la emoción expresada en una síntesis maravillosa que solamente Pizarnik puede concretar. Y bueno, otras poetas como Miquea Sánchez con este respeto y esta mirada tan profunda que tiene sobre su universo.
Literatura
Sí, que de los poetas también que están escribiendo y que están haciendo cosas, pues me gustaba Balam Rodrigo, es un gran poeta con la con la palabra, es así como que muy muy adentrado, muy hace un trabajo muy minucioso en el lenguaje.
Eh, una uno de los últimos poemarios que me gustó y voy a buscar el título fue de Minerva, Margarita Villarreal, que ganó el Aguascalientes. Con un libro que me pareció increíble, Las maneras del agua, es un libro que me encantó, me impresionó.
Y pues sigo buscando poetas, siempre me gusta mucho saber qué escriben. Hay una poeta española, Elena Medel, que me ha gustado.
Bueno, esa pregunta quizás puede parecer un poquito como egocéntrica, ¿no? Pero de verdad nos interesa como saber qué le gusta a usted de usted. ¿Cuál considera que es su poema favorito de su propia autoría?
De mis favoritos está están los que se incluyen en Batalla de la aurora, como que es una atmósfera de la ensoñación, de lo amoroso, del desamor, de un ambiente nocturno medio lúgubre, me gusta mucho.
Y emocional hay una hay un hay un poema que se lo hice a un tío que falleció cuando yo tenía 20 años y mi tío tenía 40. Y este tío eh, yo conectaba mucho porque ponía recurrentemente una canción llamada My Sweet Lord, que es una canción de George Harrison de los Beatles y me la ponía mucho porque hay una parte en la canción donde dice, “Krishna, Hare Krishna.” Y como que siempre me recordó.
Entonces, este poema siempre que lo leo a diferencia de otros que también lo los he hecho, incluso pues a personas que han fallecido, pero es que como que algo tiene que me lleva así, como digo, “Híjole, a los 40 años morirte, este tío pues pintaba así en su pared, así pirámides y cosas como muy interesantes.
Yo decía de niña, lo veía decir: “Es que este tío le interesa como como lo profundo, el más allá.” Y entonces cuando se muere, pues sí fue como algo muy doloroso y siempre que lo leo me da esta intensidad emocional.
Muchas gracias por compartirlo. Eh, ya llegamos a la última pregunta. Esta es una pregunta un poquito, bueno, un poquito separada. Es más como de un ejercicio, ¿no? También. ¿Con qué estación del año? O sea, invierno, verano, otoño, socia usted su poesía ¿y por qué?
Otoño, porque está como ni es ni hace calor, ni hace frío, pero está el otoño es como lo percibo yo, es donde hay escenarios más dados a la nostálgica, a la al extrañar, al silbido del viento, al viento
como te acaricia, las hojas caídas, al ese proceso de transformación.
Definitivamente el otoño y sobre todo en Batalla de la aurora. Creo que sí, definitivamente soy de otoño. Como que es una estación de la nostalgia, de la memoria y de las canciones así de tiempos anteriores.
Bueno, muchísimas gracias por compartirnos un pedacito de su de su labor poética, pues, y de lo que hay detrás de, ¿no? Porque creo que mucho nada nos quedamos como lo con lo que se publica, pero claro siempre hay una historia, ¿no? Detrás de un poemario.
Así es. Al contrario gracias a ti, Jenny.
La batalla de la aurora
(Colima, México, 1984). Licenciada en Letras y Periodismo por la Universidad de Colima, Maestra en Literatura Hispanoamericana y Doctora en Estudios Mexicanos. Es profesora de tiempo completo de la Universidad de Colima, actualmente, es directora de la Facultad de Letras y Comunicación de la Máxima Casa de Estudios del estado.
Selección de poemas Krishna Naranjo Zavala, La batalla de la aurora, Puertabierta editores, Colima, México, 2015.
Los textos se reproducen con la autorización de la autora, selección de Jennifer Estefanía Arreola:
Mayo
Estoy en el vórtice: mi madre me abre un paraíso en su mano Le dije que estoy bien, solo necesita caminar como lo hago a diario entre las calles que de noche resucitan viejas fotografías
Recuerdo la felicidad de mesas familiares, en mi cuerpo de niño ¿Ahora? Ahora no puedo dejar el cigarro
Yo y mis grandes soliloquios alguien mencionó que era elocuente, quizá lo soy para mí mismo
Ella decía que era un mago de espuma y apóstrofes, a la noche le hablaba desde el pecho…
No sé cómo barrer los pensamientos que empolvan todos los días, no sé cómo tomar la página en blanco y enamorarme de otra silueta, no sé cómo ahogar el miedo cuando la muerte ha tocado mis brazos, no sé cómo callar al que arrojó palabras de estruendo, no sé cómo no me he ido de aquí.
Julio
Casi todas las noches tuve problemas con el sueño, dormir aseguraba un viaje en barco bajo la omnipresencia de la luna quien me conocía desde mis primeros pensamientos
Hubiera preferido abrazarla, dormir en ella, asirme a sus cabellos negros pero el consejo era que durmiera, que no fumara, que descansara y un montón de estupideces como “trata de ser feliz”
Me transformaba en ángel caído cuando los astros decían mi nombre
Buscaba en algún punto a mi madre, buscaba los brazos de mi padre, La buscaba a ella y solo encontraba la espesura del callejón Buscaba rostros amados y recibía el saludo del diamante del silencio
Musité algo parecido a una plegaria, un toc, toc, ¿hay alguien ahí?
Era mi cuerpo el aldabón que llamaba a otros seres arrojados por la boca de la existencia más humana Era yo en mi propio abismo
Literatura
Marzo
Para no pensar en el pan ausente, para no atender las noticias, para no saber que somos un Hércules musitando sus delirios, para no saber de la muerte de tu rosa, del veneno de tu ausencia, recurrí a ti, me agarré de la punta de tu ala, mi bellísimo ángel caído
Bajamos a las tierras del sosiego y nos descubrimos con la piel limpia de ceniza, con el corazón maduro
Iluminamos la utopía con la sangre, Aunque fuera lo último que nos quedara vivo.
Nomeolvides
Conservo la falda corta de mezclilla que combiné con la blusa rosa y los tenis azules
Así vestía cuando me soltaste el primer te amo al tiempo que bajabas del aire un ramillete de nomeolvides
(tú tenías la juventud sobre un corazón enorme)
No supe cómo descongelar mi rostro pero monté en mi habitación un pequeño museo de prendas / texturas de nuestra montaña rusa /
No, ya lo deshice. El tiempo dicta olvidar la sangre en la ceniza
Mientras tanto, sabía que te tatuabas las calles de este mundo Y a lo lejos te oía pronunciar mi nombre en una íntima melancolía.
Lo supe porque entraba en el pecho la navaja del atardecer que hiere y alivia y enternece
Luego liberé a los cajones de todo indicio de recuerdo
Ahora albergan otras faldas, tallas nuevas para situaciones, digamos, menos malignas
Me quedé, eso sí, bailando con los fantasmas eternos que musitan sus canciones cada vez que me arropa un púrpura idioma de añoranza.
El armario
El armario atestado de memoria: la falda de holanes que compré para la fiesta donde mis veintiuno brincaron por asalto Recuerdo que solté la cabellera a manera de camino para que llegaras a mis gestos. Era talla chica, ahora he engordado un poco, mi pelo no es el mismo pero qué hago con el alma que no crece y en cambio se resiste a empolvarse todos los días, del trabajo, de la histeria por qué cambiamos de medidas
La caligrafía es la misma que refleja las pulsiones de mi mano