El Comentario Semanal
Edición de No. 446

Lunes 11 de diciembre de 2023


Cine Comentario
Amaury Fernández Gabriel Portillo del Toro, una relectura
Ramón Ventura Esqueda

Viñetas de la provincia
Don Manuel Sánchez Silva

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Cine Comentario
Amaury Fernández Gabriel Portillo del Toro, una relectura
Ramón Ventura Esqueda

Don Manuel Sánchez Silva

Víctor Manuel Mendoza Sánchez**
Los primeros años de la Conquista
Después de llevada a cabo la conquista militar de gran parte del territorio mesoamericano y caído el imperio mexica por parte de las huestes castellanas, se procedió a realizar la conquista espiritual de estas nuevas tierras, así como a organizarlas para tener una mejor administración y control. Siendo el sistema de encomiendas la primera forma utilizada para el repartimiento de tierras y del control social.
Sobre la conquista del occidente del país esta sucedió poco tiempo después de la conquista de México-Tenochtitlan, Hernán Cortés emprendió una serie de expediciones con el objetivo preciso de expandir sus dominios conquistados, pero sobre todo para encontrar nuevas riquezas, en particular oro y plata, debido a que varios de sus soldados se habían quedado insatisfechos con el botín obtenido en la capital del imperio azteca, por lo que se buscaron todos los medios para ser recompensados. Iniciando de esta forma una nueva empresa que tenía por objetivo alcanzar la Mar del Sur y encontrar algún estrecho que uniera el océanoAtlántico con el Pacífico.
La nueva expedición llegó a la famosa Mar del Sur por Acapulco, y de ahí subieron por todala costa hacia al norte hasta llegar a Zacatula, comandados por Francisco Álvarez Chico. Ya estando ahí, los hombres de Cortés tuvieron noticias de un territorio llamado Coliman del cual se aseguraba estaba lleno de riquezas. Una vez que fueron dominados los Purépechas y que obtuvieron suficiente información sobre su territorio y procedencia de los tributos metálicos, por órdenes de Hernán Cortés, Cristóbal de Olid encabezó a finales del año de 1522 la expedición que salió de Tzintzuntzan a través de la ruta fangosa
de la actual Jacona llegando a Jiquilpan, de ahí Olid se dirigió a Tamazula por Mazamitla dominando a esas poblaciones y a las de Zapotlán y Tuxpan.1 Siendo así de esta manera el primer encuentro entre los indígenas de esta zona con los exploradores castellanos.
Para 1523, arribaron a esta área más hombres de confianza de Hernán Cortés, entre ellos Francisco Cortés de San Buenaventura y Alonso de Avalos, hermano de Fernando de Saavedra, ambos emparentados con Cortés. Convirtiendo esta tierra en encomienda de Cortés, La cual perdería al abandonar la Ciudad de México y viajar a Honduras. sin embargo, a su regreso comenzó a reclamarlos de nueva cuenta. Ya para 1528 tenía otra vez en posesión legal a los pueblos de Mazamitla, Amula, Tamazula, Tuxpan y Zapotlán. Bajo estas circunstancias Nuño de Guzmán llevó a cabo una expedición a estas tierras que seguían bajo el dominio directo de Hernán Cortés, su enemigo número uno, por lo que sólo se animó a penetrar en ellas de una manera marginal, pero eso no impidió que más

tarde tratara de arrebatárselas por la vía legal. Como quiera que sea, para 1531 el territorio en cuestión pasó a ser posesión de la Corona Española.2
Peter Gerhard afirma que es en 1530 cuando se empiezan a realizar las primeras fundaciones de conventos franciscanos en Tuxpan, Tamazula y Zapotlán, constituyendo uncorregimiento subordinado a la Alcaldía Mayor de Colima, pero que en algún momento comprendido entre los años 1556 y 1562 estos territorios pasaron a formar una nueva Alcaldía Mayor, teniendo como cabecera al Poblado de Tuxpan y dependiendo de forma directa de la Ciudad de México.3
Convertir a la fe católica a los naturales de Tuxpan no fue obra sencilla, pero tampoco imposible. Esta acción les fue encomendada a los religiosos de la orden de San Francisco. En las crónicas legadas por Fray Antonio Tello se menciona que el primer religioso en llegar a este territorio del actual sur de Jalisco fue Fray Juan de Padilla en el año de 1530, encontrándose

con el cacique de Tuxpan el indígena Cuixaloa. El cual no quiso recibir la fe cristiana debido a que para ello tenía que dejar a todas las mujeres que poseía. Al no lograrsu cometido, Fray Juan se fue a la antigua Zapotlán, y de ahí a la Provincia de Avalos a seguirreconociendo el territorio.4
Al año siguiente, en 1531 hizo su aparición en Tuxpan Fray Martin de Jesús Chávez o de la Coruña, uno de los primeros doce frailes que llegaron a estas tierras recién conquistadas en 1524. Al igual que su antecesor, sin éxito alguno pudo convertir a los indígenas al cristianismo. Para el año de 1533 el bendito padre Fray Juan de Padilla logra convencer a los nativos de Zapotlán de abrazar la fe y para pronto da marcha a la construcción de un pequeño convento, dando así origen al nuevo poblado de Santa María de la Asunción de Zapotlán. La cual en recientes investigaciones realizadas por Fernando G. Castolo afirma que dicha fundación fue en el año de 1532.5
Fray Nicolas de Ornelas en su crónica menciona que, debido a la evangelización de Zapotlán,el cacique de Tuxpan Cuixaloa accede catequizarse a finales de 1535 por manos de Don Juan de Padilla. Dando pie con esto a la destrucción de sus ídolos y poniendo la primera piedra del nuevo convento religioso. El cual ya terminado para 1536 y a consejo de Fray Martin de Jesús, fue dedicado al santo varón Juan el Bautista. Trayendo consigo la fundación del nuevo poblado llamado San Juan Bautista de Tuxpan, hoy conocido solo como Tuxpan, el de Jalisco.6
Las congregaciones de indios: Una nueva forma de organización
A los pocos años la Corona vio que su sistema de Encomiendas como forma de gobierno y administración se estaba volviendo obsoleta, pero sobre todo le generaba problemas, debido al abuso que cometían los encomenderos con los indígenas, además de que estos no tributaban al Rey como era debido. Por lo que en 1542 se promulgarían las Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios, mejor conocidas como Leyes Nuevas. Con estas se pretendía mejorar las condiciones de los indígenas de la América Española, brindando una serie de derechos a los indígenas para que vivieran

en una mejor condición. Entre otras se estableció que, por ninguna causa, ni motivo alguno se podía esclavizar a los indios; ni por guerra, ni por rebeldía, ni por rescate, ni de otra manera alguna. Estas Nuevas Leyes propiciaron que se extinguiera el sistema de encomienda.
Durante estas décadas hubo un importante despoblamiento debido a que millones de indígenas murieron a causa de las epidemias de enfermedades, la Nueva España sufrió unagran desolación a causa de esto, repercutiendo fuertemente en su desarrollo. Las epidemias y pandemias que más daño causaron fueron: la de Cocoliztli en 1545-1548 y la de Cocoliztli o Matlazahuatl en 1576-1580.7 Estas dos epidemias arrasaron pueblos enteros, por lo que encontramos en las primeras décadas del siglo XVII localidades que antes habían estado muy pobladas ahora con un número muy reducido de habitantes. Estas enfermedades despoblaron el territorio generando con ello numerosos problemas; ya que por primera vez había más tierra de la que se podía cultivar; propiciando que los españoles desearan estas tierras para establecer en ellas haciendas agrícolas o ganaderas; los encomenderos querían cobrar sus tributos pero se dificultaba esta acción por lo disperso de los pueblos y la poca población existente; pero no fueron los únicos que tuvieron problemas, ya que los frailes querían tener a sus fieles lo más cerca posible.8 Su principal preocupación era extirpar la antigua religión y convertirlos al cristianismo.
Los españoles pronto se dieron cuenta de que no podían explotar completamente las tierras, ni catequizar efectivamente a un pueblo disperso en áreas remotas, donde evadirían el tributo y practicarían ritos prohibidos.9 Ante esta situación, se tuvo la necesidad de realizar congregaciones de indios ordenadas por la Corona. Por lo que, dentro de las Leyes Nuevas redactadas en 1542 en el Libro Sexto, Titulo Tercero de las leyes referentes a las reducciones de
los indios podemos ver que:
Ley Primera: Que los indios sean reducidos a poblaciones. Con mucho cuidado y particular atención se ha procurado siempre interponer los medios más convenientes, para que los indios sean instruidos en la Santa Fe Católica y Ley Evangélica, y olvidando los errores de sus antiguos ritos y ceremonias […] Resolviéndose que los indios fuesen reducidos a pueblos, y no viviesen divididos yseparados por las sierras y montes, privándose de todo beneficio espiritual y temporal, sin socorro de nuestros ministros[…] fue encargado y mandado a los virreyes, presidentes, y gobernadores que con mucha templanza y moderación ejecuten la reducción, población, y doctrina de los indios con tanta suavidad y blandura que sin causar inconvenientes diese motivo a los que no se pudiesen poblar luego, que viendo el buen tratamiento y amparo de los ya reducidos, acudiesen a ofrecerse de su voluntad. 10
1 Lameiras, J. (1990). El Tuxpan de Jalisco: una identidad danzante. El Colegio de Michoacán A.C., Pág. 56.
2 Muriá, J. M. (1976). La Jurisdicción de Zapotlán el Grande del siglo XVI al XIX, en revista Anales: Primer centenario 1877-1976, del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Época 7ª, Tomo VI. Pág. 24.
3 Gerhard, P. (1986). Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821. UNAM. Pág. 348.
4 Tello, A. (1945). Crónica miscelánea de la sancta provincia de Xalisco. Libro IV. Pág.31
5 González, F. (2023). Consideraciones para establecer la fecha fundacional del pueblo de Sancta María de la Asumpsión de Zapotlán. (inédito)
6 Valdivia, N. O. M. Y. (2001). Crónicas de la provincia de Santiago de Xalisco, 1719-1722. Pág. 47.
7 Nettel, M. (1990). Colonización y poblamiento del Obispado de Michoacán: período colonial. Gobierno del Estado de Michoacán. Pág. 49.
8 Ibidem. Pág. 49
9 Gerhard, P. (1977). Congregaciones de indios en la Nueva España antes de 1570. Historia Mexicana, 26(3). Pág. 349. Recuperado a partir de https://historiamexicana colmex mx/ index php/RHM/article/view/2776
10 Recopilación de las leyes de las indias, libro sexto: Titulo primero. Recuperado a partir de https://leyes.congreso.gob.pe/Documentos/ LeyIndia/0206001.pdf
Para poder realizar dichas reducciones o congregaciones se pidió que los prelados eclesiásticos fueran quienes ayudaran y facilitaran dicha actividad.11 Y que en cada reducción hubiera iglesia con puerta y llave,12 con doctrina en cada una de las reducciones a costa de los tributos.13 Que a los indios reducidos no se les quitaran las tierras que antes hubieran tenido14 y que en las reducciones existiera alcalde y regidores indios. 15 A los alcaldes indios se les dio el poder de arrestar a los negros y mestizos que hubieran propiciado agravios o molestias en el pueblo.16 Pero los indios tenían prohibido irse a vivir de un pueblo a otro que no fuere el suyo,17 ni se les concedía licencia para vivir fuera de sus reducciones. 18 En contra parte los españoles, negros, mestizos y mulatos tenían prohibido vivir en los pueblos de indios,19 ni que cerca de los pueblos de indios hubiera estancias de ganados, ya que los indios tenían permiso de matar el ganado que entrara en su tierra.20
Los misioneros se establecieron primeramente en las ciudades existentes y en las grandes cabeceras rurales, donde la gran mayoría de templos nativos fueron transformados en iglesias católicas. El primer promotor para efectuar estos reasentamientos indígenas fue probablemente Don Vasco de Quiroga, quien, en la década de 1530 proyectó sus famosos pueblos-hospitales y dirigió varias congregaciones de indios en Michoacán, particularmente en Pátzcuaro.21
Se tiene registro de que al menos en dos ocasiones, durante el siglo XVI los españoles mantuvieron la política de concentración de la población indígena rural en pueblos planeados. La primera en la década de 1540 y la segunda entre 1598 y 1605. Los términos congregación, junta y reducción fueron usados para describir este proceso. El hecho de que las comunidades nativas hubieran sido sometidas dos veces a esta experiencia ha llevado a algunos investigadores a inferir que el primer intento fracasó.22
El virrey Antonio de Mendoza se preocupó mucho por la planeación de pueblos, tanto para los españoles como para los indígenas: marcando él la directriz de un importante número de reducciones en los primeros años de la década de 1540. 23 Durante estos años los pueblos de Zapotlán, Tuxpan y Tamazula también fueron concentrados bajo la dirección de Mendoza con indígenas



de poblaciones aledañas. 24 El Virrey Luis de Velasco llegó a la Nueva España en 1550 con instrucciones para continuar con las congregaciones. Fue durante su gobierno cuando las órdenes mendicantes disfrutaron de un período de máxima expansión. 25
Los frailes franciscanos fueron los que ejecutaron esta primera gran congregación de indios bajo la instrucción del Virrey de Velasco, para que continuaran el trabajo congregador que realizaban las órdenes mendicantes. Ellos reagruparon a los indígenas de aldeas despobladas y alejadas, en otras localidades más cercanas a los monasterios y corregimientos ya instalados; con esta medida se pretendió facilitar el control, tanto administrativo como religioso.26
Dentro de esta expansión religiosa, cabe destacar la construcción de los hospitales de la Limpia Concepción ordenados por Don Vasco de Quiroga, quien los vinculó a las parroquias.Asimismo, los franciscanos levantaron otros hospitales anexos a sus conventos destacando el de Tuxpan, que para ese tiempo era llamado Tuspa.27
La necesidad de construir hospitales en el siglo XVI, se debió principalmente a las graves epidemias ya antes mencionadas que asolaron a la población indígena por esos años. Estos hospitales resultaron un refugio para los indios afectados y se podían construir fácilmente debido a que dentro de las Ordenes Reales que otorgaban el permiso para la construcción de las iglesias, se mencionaba, además, la conveniencia de establecer un hospital para enfermos pobres no contagiosos, junto a la iglesia.28 Los pueblos que tenían su hospital lo mantenían a través de donaciones de particulares o cuotas dadas por los indígenas, ya sea en especie o servicio. 29
Los conjuntos hospitalarios estaban conformados por una capilla dedicada a la Inmaculada Concepción, emplazada frente al templo del pueblo, con un atriocementerio de por medio; el hospital se apoyaba en los muros perimetrales de la capilla, siendo con mayor frecuencia un portalillo de tres claros al que se ingresaba por un zaguan- portería, a cuyo costado se abría un vano para que los enfermos ingresaran a la tribuna del templo al tiempo de los oficios religiosos. La sala de la enfermería consistía en un aposento vasto con el menaje mínimo de colchones y frazadas, y como instrumental jeringas, lancetas y ventosas, pues en ese momento extraer del cuerpo los malos humores era un remedio común. Se abría en alguno de los muros un nicho para una imagen de la Inmaculada Concepción y al fondo del edificio se situaban la cocina y la despensa.30
Entre 1598 y 1599, la dispersa población indígena del actual sur de Jalisco, que antiguamente eran las provincias de Etzatlán, Tenamaxtlán, Ávalos y Tuspa, fue objeto de visitas llevadas a cabo por jueces comisarios, mandados por el Virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo. Con el objetivo de averiguar las posibilidades y la manera en que se podía congregar y reducir a los indígenas en poblados más compactos y más grandes. Para ello se dieron a la tarea de recorrer esta zona, así como entrevistar a sus pobladores para conocer el número de habitantes, sus lenguas, su economía y el clima de cada lugar, para con ello determinar el lugar más idóneo donde realizar dicha congregación.
Como se mencionó anteriormente, los habitantes de la provincia de Tuspa ya habían sufrido una primera congregación en 1540. Según Gerhard, la temprana concentración de la población indígena ocurrida a mediados del siglo XVI debe considerarse como la primera etapa del proceso de implantación del modelo urbano español en la Nueva España y no como un primer intento fallido. Donde aún no habían sido creados pueblos compactos, la dispersa población aceptaría en esta ocasión asentarse en pueblos sujetos, estancias, ranchos o pueblos pequeños fundados alrededor de las cabeceras. Muchos de los nuevos poblados se encontraban en terrenos llanos y adoptaron hasta cierto punto la planificación española: en calles ordenadas, con casas muy próximas unas a otras y con una plaza central, rodeada ésta por la iglesia o capilla y otros edificios públicos.31
La congregación era de carácter obligatorio y fue llevada a cabo por varios medios y métodos, entre los que destacan la destrucción de las antiguas poblaciones, sus capillas y áreas de cultivo. En toda la Nueva España cientos de lugares quedaron en el abandono, perdiéndose su ubicación exacta y sólo sobreviviendo sus nombres en los documentos. Con las congregaciones la Corona Española buscaba reforzar las tasaciones, las cobranzas de tributos y facilitar la evangelización. Pero sobre todo las vio como un medio eficaz para hacer que la población se reprodujera, teniendo así un mejor control social, político y moral. Otra idea muy recurrente entre los estudiosos del tema sobre el origen de estas congregaciones y las razones que tuvieron los españoles para promoverlas, fue el apoderarse de las antiguas tierras que dejaron libres la población indígena
al ser congregada, y repartidas entre ellos para ampliar sus estancias ganaderas. Esta idea se pone en duda ya que una de las Leyes Nuevas no permitía que eso sucediese.32
El área territorial que nos ocupa para mediados del siglo XVI, estaba regularmente poblada. Sus habitantes se distribuían principalmente en los pueblos de Tamazula, Tuspa y Zapotlán. Siendo los dos primeros sus principales centros de población, ya que tenían más de dos mil vecinos cada uno. Para los años ochenta de ese siglo, se observó una caída en el número de personas a consecuencia de la epidemia de Matlazahuatl, situación que se agravó en el siglo XVII, llegando casi a despoblarse la comarca. Para mediados del siglo XVIII la población de la jurisdicción no se había recuperado todavía, pero predominaban los grupos indígenas sobre los blancos y los mestizos. Al finalizar el siglo se registró un regular número de tributarios en la comarca, lo que señala una recuperación de los habitantes de la jurisdicción.33
11 Ibidem. Ley 2.
12 Ibidem. Ley 3.
13 Ibidem. Ley 4.
14Ibidem. Ley 9.
15 Ibidem. Ley 15.
16 Ibidem. Ley 17.
17 Ibidem. Ley 18.
18 Ibidem. Ley 19.
19Ibidem. Ley 21.
20 Ibidem. Ley 20.
21 Gerhard, P. (1977). Congregaciones, Op. Cit., Pág 349.
22 Ibidem. Pág. 347.
23Ibidem. Pág. 349. 24Ibidem. Pág. 367.
25 Ibidem. Pág. 350.
26 Nettel, M. (1990). Colonización, Op. Cit., Pág. 50.
27 Ibidem. Pág. 400.
28 Muriel, J. (1956). Hospitales de la Nueva España. Editorial Jus. Pág. 44.
29 Nettel, M. (1990).
30 García, M. 2019).
31 Hillerkuss, T. (1994). Documentalia del sur de Jalisco: siglo XVI. Colegio de Jalisco. Pág. 431.
32 Ley 9 de las leyes de las indias, libro sexto: Titulo primero.
33 Nettel, M. (1990). Op. Cit., Pág. 154.

Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño Rector
Joel Nino Jr Secretario General
Jorge Martínez Durán Coordinador General de Comunicación Social
Jorge Vega Aguayo Director General de Prensa
José Ferruzca González Director del periódico El Comentario
Yadira Elizabeth Avalos Rojas
Coordinadora de edición y diseño
La segunda gran Congregación de indios en Tuxpan antes llamado Tuspa, se llevó a cabo en diciembre de 1598, según consta el documento de Tierras número 59, expediente 5 del Archivo General de la Nación citado por Hillerkus.34 Para llevar a cabo dicha congregación se presentó en el pueblo de Tuspa el Juez Comisario Don Antonio de Cuenca y Contreras, enviado por el Conde de Monterrey y Virrey de la Nueva España Don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, el 9 de diciembre de 1598, con el fin de conocer la provincia y los pueblos sujetos a él, y realizar la congregación donde mejor convenga.
Con dicha visita se deseaba conocer qué pueblos, caserías y sujetos tiene este pueblo, qué indios tributarios hay en ellos, qué lengua usan, y si las hay diferentes, si son de diferentes naciones; y si viven mezclados, en qué partes. Por último, qué tratos y granjerías tienen. Para ello comparecieron ante él, los alcaldes Don Alonso López y Pablo de Zamudio; los Regidores Juan de Zúñiga, Alonso López, Alonso Carrillo y Pedro Miguel; los Mayordomos Luis de Aquino y Joaquín Martín; y los indios principales Don Francisco Elías y Don Martín Gómez. Y a través del interprete Francisco López Ponce les dio a conocer cómo su majestad quiere que se congreguen los indios de esta Nueva España, en pueblos donde puedan ser enseñados y conservados con aumento en la fe y doctrina cristiana, en policía y buen gobierno, teniendo a la mano la corrección y amparo necesario, tanto para las cosas espirituales como para las temporales.
En dicho reporte se informó al Virrey que en este poblado de Tuspa existía lo siguiente:
Para el día 20 de diciembre el Juez comisario Don Antonio de Cuenca y Contreras informó a las autoridades Virreinales que en toda la comarca de Tuspa no hay más de cuatrocientos noventa y ocho tributarios y medio, según la última tasación de dichos indios, de los cuales cuatrocientos dieciocho están juntos y congregados en el pueblo de Tuspa, y los demás que son ochenta y medio, están en siete pueblos y dos casas en la Concepción. Por lo que en losdemás poblados no hay número suficiente de indios para formar una población que pudieratener un ministro, además de que están tan apartados de a donde pudieran tener doctrina.
Debido a que todos los sujetos usan una misma lengua, son de una sola nación y están conformados a los templos del pueblo de Tuspa, al Juez Comisario le pareció conveniente, útil y provechoso a la vivienda, quietud, tratos y granjerías de dichos indios que estos se juntaran y congregaran. Por lo que determinó junto al padre Fray Pablo de Murguía de la orden de San Francisco, guardián del convento de este pueblo; Gonzalo Ortiz de Zúñiga, Alcalde Mayor de esta provincia y con otras muchas personas expertas y entendidas que era conveniente al servicio de Dios Nuestro Señor, de su majestad, y al bien y amparo de dichos indios; para su comodidad y vivienda, que se congregaran en el pueblo de Tuspa los indios de los pueblos de Tonantla, San Gaspar Agollotlán, San Marcos, Tonila, Cuauhcintla, Piguamo, Xilotlancingo y los

* Tabla de elaboración propia.
dos indios casados que viven en la milpa de la Concepción.
Esto porque Tuspa estaba muy poblado, tenía buen asiento, un convento de San Francisco con una iglesia muy grande y suntuosa, un hospital, casas de comunidad y casas reales muy grandes y buenas, era de buen temple de clima y tenía muchas tierras buenas y fértiles para labor, plantas y pastos, además de aguas y montes en abundancia. A cambio a estos indios congregados se le podrá otorgar solares anchurosos para su vivienda y tierras para labor, plantas y ganados. En las cuales podrán vivir, ser enseñados y conservados en la fe y doctrina cristiana. Por lo que ese mismo día al salir de misa mayor en la iglesia del pueblo de Tuspa el Juez Comisario ordenó que se juntaran todos los indios de este pueblo y sus sujetos en el atrio donde les comunicó lo anterior.35
Fue el 2 de abril de 1599 cuando se le notificó a los Alcaldes Martín Cortés y Martín Gómez,a los Regidores Juan Rafael y Martín de Maya, a los Indios Principales Don Beltrán y Don Miguel, y a Fabián Castañeda, Antón Vázquez y Francisco Juan, indios todos del pueblo de Tuspa. A Pedro Pérez, Simón Arias, Gabriel Ángel y Alonso Miguel, indios del pueblo de San Gaspar Agollotlán. A Juan Pérez, fiscal, y a Baltasar Miguel, alguacil del pueblo de San Gaspar Cuauhcintla. A Francisco Ximón Mandón, Diego Jusepe y Juan Miguel del pueblo de Tonila. A Francisco Ruiz, mayordomo, Diego Marcos y Alonso Martín del pueblo de San Marcos Tocistlán.
A Juan Pablo, Miguel de Luna y Juan Velázquez del pueblo de Piguamo. Y a AlonsoMiguel del pueblo de Xilotlancingo. Estando todos ellos en la iglesia de este pueblo como a las ocho de la mañana. Los cuales, todos juntos, unánimes y conformes, mediante el intérprete Francisco López Ponce, dijeron que ellos de su voluntad quieren reducirse con todos los demás indios de los dichos pueblos en este pueblo de Tuspa, y no tienen que contradecir, ni alegar cosa alguna. Poniendo fin a este suceso con su respectiva firma los que supieran firmar. El Juez Comisario dijo a los indios que estaban presentes, que dentro de las próximas veinticuatro horas podrían contradecir
lo expuesto, alegar si tienen alguna cosa que alegar u otra cosa que les parezca o les conviene, o que se quede alguno de los dichos pueblos a donde está, o que hay otro mejor sitio a donde se pudiese hacer esta congregación, porque pasadas las dichas veinticuatro horas, su merced se ha de ir de este pueblo. Y de allí ha de enviar estos recaudos a su señoría, para que los vea y determine, y no serán más oídos sobre este caso. Para lo cual todos los dichos alcaldes, regidores e indios dijeron, que no tienen que contradecir ni alegar contra la elección del dicho sitio y sus calidades cosa alguna, y que ellos, y todos los indios de los dichos pueblos, se quieren reducir y congregar en este pueblo de Tuspa, cada y cuando que por su majestad se les mande.36
De esta forma quedaron congregados en 1599 a Tuxpan los pueblos de Tonantla, San Gaspar Agollotlán, San Gaspar Cuauhcintla, San Marcos Tocistlán, San Francisco Tonila, Piguamo Santiago y Xilotlancingo. Aunque para 1631 en la descripción que se hizo del obispado de Michoacán se menciona que el Pueblo de Tuspa tiene aproximadamente 500 indios y le pertenecen los poblados de Tonila que dista a ocho leguas de la cabecera y tiene 50 indios. Piguamo que dista doce leguas de la cabecera hacia la sierra y tiene 15 indios y Tetla que está legua y media de la cabecera con 15 indios, este último se cree que es el antiguo poblado de San Gaspar Agollotlán.37
Por lo que podemos afirmar que dicha congregación de indios tampoco resultó efectiva, ya que 32 años después seguían existiendo estos pueblos. Solo que ahora se nota más la presencia española en la región, esto debido a la proliferación de haciendas, las cuales pudieron ser originadas a causa del abandono de las tierras de parte de los indígenas. Las grandes extensiones de tierra que quedaron deshabitadas se convirtieron en estancias ganaderas o en ranchos agrícolas, cuyos propietarios ahora eran blancos y uno que otro mulato o mestizo.38
Entre las haciendas existentes se encuentran la Hacienda de (Roque) Lope Rodríguez que tenía ganado mayor, cría de mulas, reses y yeguas. La Hacienda de Doña María de Contreras y de su hijo
Gaspar de Larios, que era un trapiche que hacía azúcar y miel. La Hacienda de los Sandovales, que tenía ganado mayor, 250 reses y manadas de yeguas. La Hacienda de la viuda de Ursúa que tenía ganado mayor, cría de potros y potrancas. La Hacienda de Cordero en el valle que llaman Florido, cerca de Piguamo con 400 cabezas de ganado. 39
Peter Gerhard afirma que en algún momento comprendido entre los años 1556 y 1562 los territorios comprendidos por Tuspa, Tamazula y Zapotlán pasaron a formar una nueva Alcaldía Mayor, teniendo como cabecera al Poblado de Tuspa y dependiendo de forma directa de la Ciudad de México.40 Se cree que si se eligió a Tuspa como cabecera es porque probablemente este poblado en tiempos prehispánicos haya sido el más importante de los tres. En esta población permaneció por casi un siglo la residencia del Alcalde Mayor, hasta que después del año de 1639 se traslada a Zapotlán.41 Cambiando de nombre a Alcaldía de Zapotlán, propiciando con ello que hasta en la actualidad esta población tenga mejor desarrollo en todos los sentidos, a comparación de los demás municipios en la región.
Para el año de 1765 en la descripción del curato de Tuspa perteneciente en ese entonces al obispado de Michoacán se menciona que habitaban 1700 indios e indias, grandes y pequeños, de los cuales 500 eran casados, además había 15 familias de españoles que llamaban de razón. También se menciona la existencia de un rancho llamado Tonantla,42 y los pueblos de Santiago de Piguamo y Tonila como sujetos a la cabecera de Tuspa.43 Estos dos últimos todavía existentes hasta nuestros días, ahora convertidos en cabeceras municipales del estado de Jalisco.
La República de indios: Una nueva forma de gobernar
La república de indios o naturales, como concepto, comenzó con la llegada de los españoles al nuevo mundo. La corona simplemente reconoció la preexistencia de comunidades políticas indígenas y les asignó el nombre de repúblicas, un término muy usual en el viejo mundo. La
república de indios es un ente que aglutina a la población indígena desde el punto de vista político. Por tanto, así como hubo república de indios también hubo república de españoles. Y ambas podían coexistir en un mismo pueblo, o ciudad, distintas e independientes una de la otra y la suma de ambas se denominaba la república de la ciudado de los vecinos.44
Se aplicó en la Nueva España este esquema con el pretexto de conservar algunas estructuras y prácticas precortesianas que sirvieran para facilitar y asegurar un tránsito adecuado al nuevo orden virreinal, tales como su sistema de gobierno y organización social. Jurídicamente se planteó la existencia de las dos repúblicas: la de indios y la de españoles, pero ambas debían permanecer separadas para proteger a los indios de los abusos de la población española, así como preservarlos y mantenerlos alejados de la influencia perniciosa de los europeos.45 La legislación hispana reconoció dos categorías fundamentales para poseer la tierra en los conglomerados urbanos del Nuevo Mundo bajo su jurisdicción: comunal en la república de indios y mixta (privada y corporativa) en la de españoles.46
34 Hillerkuss, T. (1994). Documentalia. Op. Cit., Pág. 435.
35 Ibidem. Pág. 455.
36 Ibidem. Pág. 466.
37 López, R. (1973). El obispado de Michoacán en el siglo XVII: informe inédito de beneficios, pueblos y lenguas. Fimax. Morelia, Michoacán. Pág. 193
38 Nettel, M. (1990). Colonización, Op. Cit., Pág. 50.
39 López, R. (1973). El obispado de. Op. Cit., Pág.194.
40 Gerhard, P. (1986). Geografía histórica de la Nueva España, 1519-1821. UNAM. Pág. 348.
41 Ibidem. Pág. 348.
42 González, I. (1985). El obispado de Michoacán en 1765. Gobierno del Estado de Michoacán. Pág. 184.
43 Ibidem. Pág. 188.
44 Gómez, J. R. J. (2008). La República de Indios en Querétaro, 1550-1820: gobierno, elecciones y bienes de comunidad. Universidad Autónoma de Querétaro. Pág. 56.
45 Ibidem. Pág. 58.
46 García, M. (2019). Zapopan. Op. Cit., Pág. 84.

Es en 1542 cuando a través de la legislación indiana se dio el reconocimiento jurídico de los pueblos de indios, ya que se amparó el establecimiento de repúblicas o pueblos de indios, las cuales eran asociaciones étnico-territoriales y administrativas capaces de elegir anualmente a sus gobernadores, alcaldes y principales, para que ejercieran el oficio de intermediarios entre los habitantes del pueblo y las autoridades civiles y eclesiásticas del reino, así como para cobrar y administrar el tributo anual, que bien podía ser de un real y medio para cada indio varón adulto y de un real para las mujeres adultas.47
Para elegir a las autoridades, administrar los bienes de la comunidad, ejercer los oficios y aplicar la justicia, se confió más en los usos y costumbres de cada lugar que en una norma común. Los funcionarios de las repúblicas de indios además de ejercer el control político y fiscal, también realizaron tareas de aculturación, interlocución corporativa, producción económica, cohesión social, gestión comunitaria, defensa jurídica, servicios sociales, conservación de tradiciones ancestrales y personal de orden y vigilancia para cada poblado.48
La urbanización de los pueblos de indios se realizó de forma radial en torno al templo principal y sus anexos, entre ellos el atrio y/o cementerio al centro; frente a él se debían erigir un hospital y su capilla, en lo que respecta al orden civil se debía construir una casa consistorial y en ella la cárcel, una oficina para el depósito del arca de tres llaves que por separado


la custodiaban el gobernador, el alcalde y el mayordomo, en ella se depositaban los fondos del erario, los libros de cuentas y los documentos fundacionales del pueblo, tales como las mercedes, cédulas reales y los contratos de arriendo de las tierras comunales cedidas a vecinos o gente no india que se venía a avecindarse
a estos pueblos, ya sea para explotar sus recursos naturales o a comerciar con sus moradores.49
En los nuevos poblados fundados a raíz de las congregaciones de indios, cada indígena tenía derecho a tierras donde construir una vivienda y para la siembra. La comunidad, sin contar las tierras comunales para pasto o leña y otros usos podía solicitar mercedes de tierras adicionales de uso comunal; por ejemplo, para la construcción y sostenimiento de un hospital. Ningún español, mestizo, mulato o negro podía gozar del derecho a vivir en el nuevo pueblo si no fuera casado con algún miembro de la comunidad. Además, las estancias para ganado menor de españoles tenían que estar cuando menos a una distancia de media legua, y las de ganado mayor a legua o legua y media de la población. 50
Se ha dicho que en los pueblos de indios no existía el derecho de propiedad particular, sino el de posesión comunitaria, por lo que no les estaba permitido empeñar, vender o de cualquier modo enajenar las tierras que tenían señaladas.51 Sobre el tipo de viviendas de estos pueblos se sabe por un testimonio del siglo XVI que las casas que habitaban los indios de estos Reinos eran de tres maneras: las de gente muy pobre eran fabricadas sólo de paja a manera de tugurios; otras más decentes eran fabricadas de palizada y embarradas de barro y las mejores, eran de adobe cubiertas de vigas. Los aposentos eran pocos y estrechos, la mayoría no excedía de cuatro a seis piezas. Todas tenían sus cercados grandes y pequeños en los que sembraban maíz, algunas flores y frutales, comúnmente todos tenía en sus patios algunos árboles que servían sólo de sombra, a donde solían salir a sentar las mujeres a tejer.52
El fundo legal o tierras “para vivir y sembrar” hacía alusión a la extensión mínima de tierras que un pueblo de indios debía legalmente poseer, es decir, la extensión territorial necesaria para el establecimiento de casas, solares, calles, plazas, edificaciones públicas y religiosas, más las tierras de cultivo y para pastos. 53 Este se contaba midiendo por los cuatro vientos, desde la iglesia principal del pueblo una legua en cuadro. Cada legua equivalía a 4.8Km. Los pueblos de indios
podían incrementar sus tierras de tres formas: solicitando al rey una merced real, recibiéndolas como donativo o adquiriéndolas en compraventa. En todos los casos eran inalienables, aunque las poseyeran de manera individual o colectiva. 54
El rango de “pueblo” para las comunidades de indios no variaba, de modo que igual se aplicaba a asentamientos tan grandes como el de Santiago de Querétaro o tan pequeños como el de Tuspa. Los pueblos tenían un solo alcalde, siempre y cuando el número de habitantes no rebasara los mil, a menos que el pueblo estuviera dividido en barrios.55 Que para el caso de Tuxpan en 1765 estaba dividido en 10 barrios que son: San Juan, San Francisco, San Miguel, Santiago, San Andrés, Santa María, El Espíritu Santo, Adviento, Corpus y San Pedro. Todos con sus capillas de adobe y solo en la capilla de San Juan se oficiaba misa. El convento franciscano se encontraba en el barrio de San Francisco. 56 Los cargos públicos eran honorarios y los gastos ordinarios de la administración se sostenían aplicando a ellos la cosecha de una sementera de maíz o trigo cultivado en diez varas cuadradas de tierra. 57
Se dispuso igualmente que cada pueblo tuviera una o varias asociaciones de fieles laicos denominadas cofradías, con personalidad jurídica y capacidad para administrar dinero, tierras y ganado, con las ganancias de ello se sostenía el culto público y las obras asistenciales, encabezadas por mayordomos y priostes elegidos cada año por los mismos cofrades.58 Para 1765 en Tuxpan existían 5 cofradías: la de Tonantla y Espanatica perteneciente a nuestra Señora de la Concepción del Hospital, la de nuestra Señora del Rosario, las de las animas y la del Santísimo Sacramento también llamado Corpus.59
Dentro de la república de indios de Tuxpan existía la figura del Tlayacanque, el cual se derivaba de un cargo de gobierno prehispánico que fue adoptado por los castellanos e instituido tanto en este pueblo como en los aledaños para encabezar cada uno de los barrios.60 Muchos de estos barrios fueron producto de las congregaciones de indios provenientes de otras poblaciones.


Tlayacanque es el plural de tlayacanqui, palabra de origen náhuatl que indica aquel que es hecho o llega hacerse, guía o delantero de la gente. Y su función era hacerse cargo de los asuntos religiosos y civiles de la vida comunal, del ceremonial, y del ritual de las fiestas anuales, de la administración de las tierras asignadas a las familias del barrio y de las destinadas a fondos para actividades religiosas.61 Después del cura y el alcalde, el Tlayacanque constituía la autoridad superior de los indígenas, puesto que eran autoridades que usaban vara o bastón de mando, el cual usaron hasta principios del siglo XX, su indumentaria los distinguía de los demás ya que usaban un cotón rayado y el pelo largo arreglado en una trenza.62
La autoridad de los Tlayacanque y de los viejos fue desplazada del ámbito civil, pero su acción dentro del ceremonial religioso les mantuvo la ascendencia sobre el resto de los indígenas; estos siguieron
fungiendo como principales en asuntos de costumbres y practicas sociales, orden, integridad y autoridad familiar, casamientos e intermediación entre trabajadores indígenas y patrones propietarios.63
Existía otro grupo de poder denominados Tehuehueyos también llamados Viejos, de entre estos y los Tlayacanque surgían los que temporalmente fungían el cargo de Alcaldes Indígenas, siendo este la autoridad mayor del pueblo. Los curas y los religiosos eran los que mantenían el control de la estructura de la autoridad indígena.64 Otra figura era el Tequilastro, que su función era asistir al Tlayacanque en los asuntos de la producción, el trabajo y la recolección de las contribuciones. Dentro de las funciones religiosas los Tlayacanque eran secundados por los Mayordomos que eran llamados Tetiaxcahuey y Tetiaxauhpi, el primero era uno de los viejos Tehuehueyos, el gran mayordomo, y el segundo era su auxiliar, un mayordomo recién iniciado.
47 Ibidem. Pág. 87.
48 Ibidem. Pág. 87.
49 Ibidem. Pág. 88.
50 Hillerkuss, T. (1994).
51 García, M. (2019).
Op. Cit., Pág 433.
Op. Cit., Pág 89.
52 Ibidem. Pág. 90.
53 Goyas, R. (2020). Tierras por razón de pueblo. Ejidos y fundos legales de los pueblos de indios durante la época colonial. Estudios de historia novohispana, (63), Pág. 72. Recuperado a partir de https://doi org /10.22201/iih 24486922e 2020.63.75367
54 García, M. (2019). Zapopan. Op. Cit., Pág 89.
55 Ibidem. Pág. 89.
56 González, I. (1985).
57 García, M. (2019).
58 Ibidem. Pág. 88.
Op. Cit., Pág 184.
Op. Cit., Pág 89.
59 González, I. (1985). El obispado de. Op. Cit., Pág 184.
60 Lameiras, J. (1981). De poseedores de tierras a promotores de santos: la cambiante sociedad indígena de Tuxpan, Jalisco. Ponencia presentada en el primer encuentro jalisciense: economía y sociedad. Guadalajara, Jalisco. Pág. 2.
61 Ibidem. Pág. 3.
62 Ibidem. Pág. 3.
63 Ibidem. Pág. 8.
64 Ibidem. Pág. 3.
65 Ibidem. Pág. 4.
A su vez estos mayordomos eran apoyados en términos de vigilancia del orden y la organización del ceremonial por los Tepiztillos. Los priostes se encargaban del orden, la limpieza y la actividad de las capillas.65 Con estos últimos se terminaba de completar la estructura de autoridad indígena dentro de la de republica de indios, habiendo un total de 10 Tlayacanque, uno por cada barrio y de entre ellos se elegía a un representante que era nombrado Gobernador, el cual duraba un año en el cargo, al término de su periodo recibía el título de Indio Principal y pasaba a formar parte del consejo de viejos o ancianos. Este sistema de organización política y gobierno desapareció en las primeras décadas del siglo XX, ya entrada la modernidad.
Para concluir, se puede afirmar que los indígenas de Tuxpan sufrieron al menos tres congregaciones durante el siglo XVI, la primera durante los primeros años de la década de 1530 a raíz de la fundación de la población de San Juan Bautista de Tuxpan por orden del Fraile franciscano Juan de Padilla, para de esta forma realizar de mejor manera la primitiva evangelización de los indios. La segunda en la década de 1540, por órdenes del Virrey Antonio de Mendoza y continuada por el Virrey Luis de Velasco, con la ayuda del clero regular y secular siguiendo la pauta marcada por las Leyes Nuevas.
Por último, la tercera gran congregación realizada en abril de 1599 por órdenes del Virrey Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, en donde se le ordena a los pueblos de Tonantla, San Gaspar Agollotlan, San Marcos Tocistlán, San Francisco Tonila, San Gaspar Cuauhcintla, Piguamo Santiago y Xilotlancingo congregarse al pueblo de Tuspa, ya que este era el que mejor urbanización poseía en ese tiempo y mostraba tener una amplia cantidad de habitantes indígenas, lo cual le valió ser la cabecera de la Alcaldía Mayor de la Provincia de Tuspa, Tamazula y Zapotlán hasta 1639, año en que esta se cambió al pueblo de Zapotlán.
Se puede decir que dicha congregación no tuvo al cien por ciento el éxito deseado, ya que hasta nuestras fechas siguen existiendo las poblaciones de Pihuamo, Tonila y San Marcos, las dos primeras como cabeceras municipales de los municipios
del mismo nombre, pertenecientes al estado de Jalisco y el ultimo como una localidad adscrita al municipio de Tonila. Caso contrario sucede con las poblaciones de Tonantla, San Gaspar Agollotlan, San Gaspar Cuauhcintla y Xilotlancingo, ya que de ellas no tenemos noticia alguna de su ubicación actual o pasada, solo su nombre. Afirmando que estas sí lograron desaparecer al congregarse a Tuxpan.
De la antigua comunidad indígena de Tuxpan, en la actualidad solo le sobreviven sus danzas autóctonas, vestimenta, gastronomía, fiestas religiosas y principalmente su estructura organizacional dentro de las festividades tradicionales. Ya que estas se organizan en mayordomías, capitanías, sargentos y priostes. La figura del Tlayacanque ya desapareció y junto con él, los bastones de mando y las organizaciones barriales. Le sobrevive el Consejo de Ancianos o también llamada viejada, que son todos aquellos que ya han ostentado el cargo de Mayordomo, Capitán o Prioste en años pasados.
Manteniendo de esta forma con vida su antigua forma de organización de gobierno indígena que se resiste a desaparecer a casi 500 años de haberse implementado en este pueblo y que es el sustento de su identidad, historia y cultura. Un pueblo que tiene sus raíces bien cimentadas y que con orgullo ostenta ser el único pueblo originario de cultura nahua del Sur de Jalisco reconocido ante la ley.
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Valdivia, N. O. M. Y. (2001). Crónicas de la provincia de Santiago de Xalisco, 1719-1722. ·

* Discurso de ingreso a la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del estado de Jalisco, Capítulo Sur.
Tuxpan, Jalisco, diciembre 2 de 2023.
** Víctor Mendoza es egresado de la Licenciatura en Comunicación por la Universidad de Colima, generación 2008-2012. Investigador y cronista de Tuxpan.

Fernando G. Castolo
Existe, lamentablemente, un campo inexplorado, pero, a la vez, muy fértil, por fortuna, sobre las cosas de los pueblos indígenas de esta porción geográfica. Por muchos años, prevaleció el hecho de que estudiosos, historiadores y cronistas, basaran sus hipótesis sobre la vida ancestral de la comarca, en otros documentos publicados por "famosos" personajes; sin embargo, el asomo a los documentos de primera mano, esencial en el proceso de investigación, nos ha arrojado noticias que dan cuenta de las particularidades que prevalecían en nuestras gentes. Por ello, celebro la aportación investigativa del Licenciado Víctor Manuel Mendoza Sánchez, porque nos permite interactuar y entender, un poco más, sobre la vida, los usos y las costumbres de nuestros indígenas; sobre su forma organizacional, desmitificando situaciones que se daban, de facto, como "sentadas".
La historia, el arte de historiar —como definía esta profesión-pasión don Luis González y González-, conlleva un proceso evolutivo determinante, en la medida en que novedosas fuentes nos arrojan luces sobre un tema en específico; pero, ojo, se debe de ser muy acucioso en su revisión
a fin de alentar una interpretación lo más responsablemente posible.
En los fondos documentales con que se cuentan en la región, es necesario decirlo, no existen estos papeles de primera mano. Nuestros archivos parroquiales, por ejemplo, se inician a mediados del siglo XVII; es decir, tenemos un siglo de lagunas que debemos de reconstruir con un ejercicio hipotético, apoyándonos y reconociendo la gran capacidad de algunos notables investigadores regionales que nos antecedido como lo es el recordado José Lameiras Olvera, de El Colegio de Michoacán, o Thomas
Hillerkuss, el de la Documentalia del Sur de Jalisco, así como las aportaciones de José Miguel Romero de Solís, del Archivo Histórico del Municipio de Colima.
Además, acotamos que, por ejemplo, el particular rostro que nos ha mostrado el Licenciado Mendoza Sánchez en su meritorio trabajo, aunque guarda algunas semejanzas con lo que hemos investigado sobre esta misma República de Indios que también existió en la antigua Zapotlán, en Tuxpan se observa que sus rasgos son únicos en su sentido organizacional. Ciertamente, el evangelizador espiritual fray Juan de Padilla, por allá en el siglo XVI, sin duda, dejó criterios bien cimentados para la conformación de este gobierno indígena, pero cada pueblo en el entorno inmediato las asimiló y las adecuó a sus tradiciones ancestrales, a su entendimiento y, valga decirlo, a su conveniencia, resultando configuraciones que guardan una cierta autonomía en su praxis
Pero, finalmente, la región sur de Jalisco es eso: una celebración a la diversidad; un festín a la complejidad de todos esos particulares rostros que reconocen en su bello paisaje los macizos montañosos del Volcán y del Nevado de Colima.


Ciertamente, algo queda de ese sentido organizacional de la hoy desaparecida República de Indios, dado que en las numerosas funciones religiosas que se llevan a cabo en este pueblo -"Tuxpan, el pueblo de la fiesta eterna", consignaba el recordado Cura Melquiades Ruvalcaba, aún se conservan importantes cargos, como parte de la íntima organización de los grupos que las promueven y las ejecutan: los Capitanes, los Priostes y los Mayordomos, quienes, a la postre, se conformarán como parte del llamado Consejo de Ancianos.
El Licenciado Víctor Manuel, nos invita a seguir recreándonos con la asombrosa identidad de Tuxpan; con ese su sentido de pertenencia que se resguarda celosamente en sus gentes, en sus peculiares tradiciones, en su gastronomía, en su vestir y en su hablar.
Felicito, pues, al también Cronista Municipal por esta contribución que nos obsequia el día de hoy, requisito indispensable para ingresar a nuestra Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de Jalisco. Su exposición nos da seguridades de que este trabajo de investigación es una fracción de algo más grande que, seguramente, ya está estructurando; de no ser así, esa sería mi invitación, porque Tuxpan y todo el territorio estatal merecen una historia

real y responsable, pero amalgamada con el orgullo por lo que sé es y sé tiene, permitiéndonos siempre aspirar a ese anhelado sentido de trascendencia... Enhorabuena.
* Contestación al trabajo de ingreso "La República de indios del pueblo de Tuxpan y su gobierno indígena", del Lic. Victor Manuel Mendoza Sánchez, para incorporarse como socio activo a la Benemérita Sociedad de Geografía y Estadística del estado de Jalisco, A. C.
Tuxpan, Jalisco, diciembre 2 de 2023

Releer, palabra que se aplica básicamente a la relectura de textos como literalmente se entendería; pero también es aplicable a otras lecturas, la del espacio inherente a la arquitectura, o la de cualquier tipo de fenómenos, sociales, económicos, naturales etc. Cosas que siempre requerirán de una revisión, es decir de otra lectura o una relectura al fin. Desde luego la de las artes plásticas no escapa a esta acepción, que es el caso que ahora nos ocupa; pues algunas veces creemos que ya sabemos todo de un artista, todas las posibles explicaciones de su obra y siempre surge por ahí una visión diferente, entonces la obra gana vigencia, nuevas y variadas interpretaciones y desde luego se revalora, tal como al arte plástico corresponde.
Hace 40 años, en 1983 para ser exactos, el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, a 34 años de la muerte del maestro muralista José Clemente Orozco en 1949,

publicó un libro precisamente con ese título, Orozco: Una relectura, en el que participaron grandes escritores, críticos e historiadores del arte de la talla de Luis Cardoza y Aragón, Teresa del conde, Fausto Ramírez, Jaqueline Barnitz, Xavier Moyssén, Rita Eder, Jorge Alberto Manrique y Alicia azuela. Quienes “…desde novedosos enfoques teóricos, se replantearon el contenido y la comprensión de la obra orozquiana, sin desconocer, a quienes los habían antecedido en el ejercicio de la crítica (…) a la obra del maestro”.
Posteriormente en 2010, mi maestra Raquel Tibol publicó a mi ver, una de las más originales relecturas del maestro Orozco: Cuadernos de Orozco, que no fue más que una innovadora edición en negativo de los cuadernos donde Orozco realizó sus estudios preparatorios para cuadros y murales entre 1927 y 1934. Aportando otra visión del pintor desde “sus apuntes de estudio y meditación sobre varios aspectos del oficio de pintar”
Por tanto, es de sabios hacer siempre relecturas a la obra de los artistas, sobre todo para tener interpretaciones,
tal vez nuevas en la producción de su obra, razón por la cual, la Pinacoteca Universitaria ha tenido el acierto de bautizar a esta exposición con el nombre de Gabriel Portillo del Toro: Una relectura, la que podremos reconocer a partir de una muestra conformada por 35 obras gracias al gentil préstamo de 5 coleccionistas privados, complementándose dicha muestra con las obras existentes en el acervo de la Dirección General de Patrimonio Universitario. Lo que nos permitirá una visión más aglutinadora de la producción artística del Mtro. Gabriel Portillo del Toro.
Cuatro son las estaciones en el tránsito por la obra del pintor colimense Gabriel Portillo del Toro, sus influencias; su obra mural; su trabajo como pintor de caballete y sus cartones. Sin que por esto se tenga que establecer un corte entre las 4, ni un orden, sino antes bien, aunque aparentan ser como una suerte del 1, 2, 3, en su proceso creativo como artista, las 4 se complementan y aunque haya dominancia de alguna de ellas, en su trayecto como artista, nunca dejó de deambular por las otras 3, todas amasadas por el gran oficio de
un magistral dibujante en sus procesos preparatorios; plataforma de trabajo expresiva en todas las estaciones que conforman su obra como artista plástico y nos dan una visión más clara de la misma.
Es de suponerse que como todo artista al iniciarse fuese realista y más nos lo podría confirmar su trabajo en la agencia de publicidad en el que se desempeñó entre 1946 y 1949, cuando era un adolescente de apenas 19 años. Además, es entendible que a este período correspondiera su producción a sus influencias, el dibujo académico, los muralistas y el ensayo y ensayo de su oficio hasta encontrar sus caminos, porque Gabriel Portillo tuvo muchos y variados caminos, donde ejercitarse y llevar a cabo su obra.
De sus influencias, me atrevería a decir que todas las que surgieron en la primera mitad del Siglo XX se las apropió, ya que estas fueron su escuela, pues el maestro Gabriel siempre presumió de ser un autodidacta y no haber tenido estudios “formales” de pintura, su oficio lo desarrollo ejecutándolo, trabajando duro, esforzándose desde el inicial Taller Lutesia, buscando senderos para su obra.
A partir de los años 50, dio inicio su trabajo como muralista, teniendo la suerte de realizar murales en residencias particulares, así como en edificios públicos igual que Orozco Rivera y Siqueiros, ya que estos maestros sin duda fueron una gran influencia para su obra, pues apenas 30 años atrás habían iniciado el movimiento y estos habían realizado o estaban realizando su obra todavía, como era el caso de Siqueiros. Murales como el del Sr. Alatriste en Guadalajara y el del Motel Costeño que aún se conserva, dieron inicio con esa parte de su obra, hasta completar más o menos, si mi memoria no me falla, un promedio de 15 murales, los cuales se encuentran distribuidos en edificios públicos y algunos, como ya dijimos al inicio, en residencias particulares. En ellos se evidencia un conocimiento de la composición muy elaborado y minucioso, así como de una técnica pictórica muy experimentada.
En su trabajo de caballete, es donde

encuentro mayor coherencia en su expresión, pues a partir de recrear el cubismo analítico y sintético de Picasso en su obra y de conocerlo a fondo, buscó siempre incorporar a esta la geometría, los bifrontismos y las síntesis colorísticas, en donde dado su amplio conocimiento de la composición, logro obras de factura sin duda sobresalientes, tan fue así su pasión por este artista que llegó a realizar un óleo titulado Homenaje a Picasso.
En lo referente a sus cartones, el maestro portillo, siempre ejercitó esta suerte de periodismo artístico, de la crítica, con conocimiento profundo de los problemas políticos y sociales. Teniendo una manera muy original de trabajar sus cartones, inicialmente realizándolos como grabados en linóleum con buril, sin por esto discriminar la tinta, que fue la técnica que utilizó en sus últimos cartones.
Así pues, el maestro Gabriel Portillo, nunca dejó de transitar del dibujo al cuadro, ni de este al mural, ni su ejercicio cotidiano de la caricatura periodística, cobijado por sus bien aprendidas influencias que se quedaron con él en sus viajes, en sus talleres donde trabajó y en todo lo que aprendió aquí y allá para hacerse de su buen oficio como pintor y amalgamarlo en una obra con estilo y expresión propias, la que por demás
forma ya parte de nuestra historia.
Cuentas aparte siempre, me gustó su ejercicio de la docencia, pues tuve la fortuna de ser su alumno temporal un par de veces, una de ellas en la Escuela de Artes de la Universidad de Colima de la que fue su fundador en 1966 y en la que estuve entre 1968 y 1970 copiando modelos en yeso y quien con una mordaz amabilidad nos corregía los errores de trazo y sombreado. La otra, fue en un taller libre que nos impartió a los que éramos alumnos en el bachillerato N°2, allá por 1974, donde continuó siendo el mismo parsimonioso y amable crítico de nuestros ejercicios.
El maestro Gabriel Portillo del Toro, nunca dejó de hacer murales, nunca dejó de dibujar y pintar en caballete, ni tampoco de hacer cartones, ni tampoco dejó sus influencias, estas lo acompañaron hasta el final de su trabajo, convirtiéndose en su estilo propio con el que realizó toda su obra que nos ha dejado. Esta nueva exposición de ella, que promueve la Universidad de Colima, a través de la Dirección General de Patrimonio Universitario es un acertadísimo homenaje y una invitación a revalorar su trayectoria y reconocer en la obra del maestro Gabriel portillo del Toro, uno de los más fuertes pilares de la cultura artística de nuestro estado.

Amaury Fernández
En marzo de 2023 se realizó la inauguración, exhibición y premiación de los mejores trabajos presentados en el Primer Concurso Universitario de Cortometraje “Alberto Isaac”. Evento dirigido y organizado por la Dra. Paulina Rivera, el Mtro. José Roberto Levy, el Lic. Carlos Hernández y el Dr. Amaury Fernández, profesores de la Facultad de Letras y Comunicación (Falcom) de Universidad de Colima, y moderado por la Mtra. Karina Espinoza Terrazas, Coordinadora de la Licenciatura de Comunicación de la Falcom.
El concurso se desarrolló como parte de la conmemoración de los 100 años de nacimiento del multifacético artista Alberto Isaac (1923-2023), dentro de la Semana homenaje a Alberto Isaac, y organizado por la Universidad de Colima, en colabo-
ración con otras instituciones educativas y culturales nacionales y extranjeras.
El lugar donde se llevó a cabo el Primer Concurso Universitario de Cortometraje
“Alberto Isaac”, fue en la Sala Universitaria de Cine del Museo Regional de Historia de Colima. Ante una sala llena de estudiantes emocionados, quienes aplaudieron los cortometrajes participantes. Acto seguido a la exhibición de los productos audiovisuales, la cineasta colimense y egresada de la Falcom, Isis Ahumada, dio lectura al dictamen del jurado para cada una de las categorías y los trabajos ganadores. Jurado que estuvo conformado además de la joven cineasta colimense, por el Maestro Javier Zepeda, profesor del Centro Universitario del Sur (Cusur) de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y por el Licenciado Andrés Villa, profesor del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Occidente (Iteso), quienes deliberaron sobre los cortometrajes ganadores del certamen, que en su primera emisión llevó por tema “Jóvenes contra la violencia”. Concurso que tuvo como propósito principal el incentivar a estudiantes colimenses a seguir formándose en la creación audiovisual.

Luego de la lectura del dictamen, se hizo el llamado y la entrega por parte de quienes integraron la Comisión organizadora del evento, Mtro. Roberto Levy y Dra. Paulina Rivera, de los diplomas correspondientes a quienes obtuvieron primero, segundo y tercer lugar respectivamente, además de las menciones honoríficas para cada una de las 2 categorías, es decir, tanto Ficción como No ficción.
Por su parte de la iniciativa privada, y en apoyo al talento joven colimense, estuvo presente la Licda. Úrzula Alejos Ortiz, del Departamento de Mercadotecnia del Grupo Bodesa, quien hizo entrega de una cartera electrónica de la tienda La Marina, con un saldo de 5 mil pesos, a los ganadores del primer lugar de cada categoría.
Es importante resaltar que el evento tuvo como motivo especial, hacer memoria del artista homenajeado Alberto
Isaac, y al que su hijo Claudio Isaac, recordaría como un entusiasta promotor cultural que siempre fomentaba a nuevos creadores. Al respecto Claudio Isaac de manera amable donaría vía los organizadores del concurso, todos profesores de la Facultad de Letras y Comunicación, el nombre de su padre, con el fin de incentivar el arte audiovisual para las futuras generaciones colimenses.
Finalmente se dio clausura a dicho evento, con el objetivo de poder llevarse a cabo nuevamente el próximo año.
Relación de cortometrajes premiados y proyectados en el certamen
Ficción
1er lugar “Flores”, de Ferenc Átic Vargas.
2do lugar “Amigos de papel”, de Ángel Maldonado Chávez.
3er lugar “No seas parte del problema”, de Aura Benavides Rosales.
Mención honorífica: “Por ser mujer”, de Jorge Acosta Nava.
No ficción
1er lugar “Mujeres al grito de guerra”, de Cecilia Navarrete Huerta.
2do lugar “Las nietas de las brujas”, de Fernando Fonseca Fonseca.
3er lugar “Háblame de belleza”, de Ariatne Servín Luis Juan y Manuel Huerta Torres.
Mención honorífica: “Aquí sigo”, de Ubaldo Alvarado.

Nadia Contreras*
Se lo llevaron todo. Hablo de mesas, sillas, el templete, las cosas necesarias para los talleres, las charlas, las presentaciones editoriales, los estands para las librerías participantes. Culminó la Segunda Feria del Libro Infantil y Juvenil Torreón 2023, convocada por el R. Ayuntamiento de Torreón y el Instituto Municipal de Cultura y Educación. El lugar, La velaría de Casa DIF, sede de la actividad, quedó desocupada. La emoción (y algo de locura), hacia al interior del equipo del IMCE, encabezado por el Arq. Antonio Méndez Vigatá, luego de tres días, también se extinguió porque el tiempo, definitivamente, es una “sucesión continua de ahoras”, como afirmó Heidegger. Y esa sucesión, claro, nos acerca al fin (al fin de la existencia). Los días 18, 19 y 20 de octubre, retomando un concepto de Bergson, fueron una cadena de momentos continuos y fluidos.
Si se concibe la vida como una película en la que percibimos y experimentamos nuestra existencia y la existencia de otros (que aburrido pretender ser un único protagonista), la película que viví durante esos tres días me gustó lo suficiente. Bien sabemos que la literatura tiene el poder de despertar la imaginación y qué mejor que promoverla en las infancias. No sólo para imaginar, sino para fortalecer la empatía, el ser uno con el otro, o los otros (algo en lo que insisto demasiado). Heredar la literatura, es heredar la oportunidad para que niñas, niños, adolescentes y jóvenes, exploren nuevos mundos, conozcan diferentes perfectivas (acaso sobre la propia historia), y desarrollar su capacidad de pensamiento crítico. O simplemente leer por el gusto de hacerlo.
Desconozco dónde los adultos ponemos la cabeza pero creo que cada vez nos alejamos

de una participación activa en la formación lectora, cuando bien sabemos que generar este tipo de cercanías es generar experiencias positivas: se viven momentos de gozo en la vida cotidiana. Los dispositivos móviles o electrónicos son una herramienta valiosa para la lectura y para la búsqueda de conocimiento, pero también se deben enfocar y acompañar tanto para descubrir sus ventajas como desventajas. De esta película me gustó la idea de que, en cada niño y niña, se hayan creado momentos significativos cargados de detalles, emociones, y belleza. Es esta una de las apuestas de esta feria (tanto en su primera como segunda edición) y la de invitar a que cada uno de nosotros asumamos nuestro papel en el fomento del hábito de la lectura y la escritura. Ojalá, muchos de los niños y niñas que nos visitaron, se conviertan en modelos o tutores para otros niños entusiasmados por los libros; infantes que compartan con otros la lectura en voz alta, las experiencias o la comprensión del texto. Me refiero a recuperar lo que ya se ha ido de nuestras manos: cercanía emocional y fortalecimiento de lazos afectivos con la sociedad, la naturaleza, la familia, la comunidad…
La película que no me gusta es la del
corazón vacío, tal como quedó la sede de nuestra feria, una vez concluida la fiesta con la palabra escrita y la oralidad. ¡Qué bien no haber ido! Aunque para muchos puede ser una metáfora, sabemos que, en efecto, a la película de la vida se le arrebatan escenas, instantes. Si se trata de sobrevivir, qué importa suprimir, tachar, enmendar, arrancarlo todo. Incluso, el amor, escribe Jorge Cuesta, se oscurece y se suprime. ¿Es acaso necesario deshabitar la historia? Nos atrevemos a truncar las infancias, otras veces, nos vemos obligados a ello. Me refiero a situaciones como entornos familiares disfuncionales o abusivos, a falta de acceso a la educación, a la exposición de violencia, a la discriminación, a la falta de oportunidades. “Cada niño es un artista. El problema es cómo seguir siendo artista una vez que se crece”, decía Pablo Picasso. La película que vivimos durante esos tres días deberá quedar impecable para la posteridad y, que esas vidas, su potencia reunida en ese recinto, jamás se trastoque. Creo, como Ave Barrera, que la literatura deberá funcionar como una especie de espejo o como el escudo de Perseo para poder lidiar con el monstruo.
*Coordinadora de Literatura del Instituto Municipal de Cultura y Educación de Torreón
Don Manuel Sánchez Silva
En 1909 arribó a Colima don Jesús Palomares, quien se hospedó en el mejor hotel de la ciudad y se dedicó al desarrollo de dos gratas actividades: hacer amigos y gastar dinero.
Tendría unos 30 años de edad y era alto, delgado y buen mozo. Vestía con afectada elegancia y gustaba de cargarse de joyas y perfumes. Hombre alegre y decidido, enamorado y fanfarrón, pronto se introdujo en los mejores círculos sociales, haciéndose querer por su atrayente simpatía. Nadie como él tenía en la punta de los labios la frase oportuna, el piropo galante o la ocurrencia festiva, ni la mano más rápida para extraer la siempre bien provista cartera y sufragar una cuenta de cantina o socorrer una necesidad, con largueza de príncipe.
Decíase hombre de negocios, sin que nadie supiera la clase de asuntos a que se dedicaba, pero en la ingenuidad provinciana lo que menos interesó fue saber quién era, de dónde venía y en qué se ocupaba. Sus amigos se complacían en departir con él y eran sus mejores panegiristas, haciéndose lenguas respecto a sus generosidades verdaderamente desconcertantes.
A una anciana limosnera le compró un "cuarto" por el rumbo de La Armonía; mandó curarse a Guadalajara a una paralítica insolvente y dotó al Hospital Civil de una gran cantidad de ropa blanca y medicamentos.
Encontrándose una vez en Cuyutlán, disfrutando de la temporada de baños, se ahogó un infeliz salinero y por cuenta de don Jesús corrieron los gastos del velorio y entierro, amén del grueso rollo de billetes dejado en las temblorosas manos de la viuda.
De carácter abierto y desprovisto de etiquetas antesalas del trato amistoso, adentrándose de rondón el centro mismo de las relaciones sociales, que cultivaba
con la naturalidad de un amigo de toda la vida. Con frecuencia se presentaba en la de uno de sus nuevos amigos, con la sencilla declaración de que se invitaba a comer" y la familia no disponía de tiempo para convertir la sorpresa en alarma por lo inoportuno la visita, cuando llegaban tres o cuatro "cargadores" de número, sudando bajo el peso de jamones, embutidos, laterías, licores y cervezas, suficientes para un banquete formal.
- ¡A ver, señora! -urgía sonriente don Jesús, díganos usted en dónde ponemos todo esto y no se me apure por mi intrusión. Y vaya pensando el lugar en que se me instalen los músicos, que no tardan en venir... ¡Vamos a divertimos...!
Y de esta manera, lo que en principio era desagrado y susto, se transformaba en agasajo y francachela.
A las pocas semanas de hallarse en Colima, don Jesús llegó a ser un personaje indispensable en todas las reuniones sociales, lo mismo si se trataba de pésames que de bautizos, de matrimonios o "días de santo", y no hay para qué decir que las muchachas casaderas ensayaban sus artes de seducción para atraerlo, pues todo el mundo estaba convencido de que, aunque un poco extravagante -comentaban algunas mamás-, se trataba de un "excelente partido".
-Es un poco... raro, pero tan divertido, tan obsequioso y tan alegre... El otro día tomó la sopa de arroz con el cuchillo y se limpió la boca con la punta del mantel, pero es que estos millonarios son así....
Sin embargo, el fastuoso desconocido no llegó a dejarse apresar en las redes amorosas de ninguna muchacha colimense. Mariposeaba con todas y hasta demostró marcada inclinación por algunas, a las que se dedicaba en fiestas y bailes, pero sin ir más allá de fintas y escarceos.
Y en este ambiente de admiración por el espectacular forastero, cierta vez cayó como

(29 de septiembre de 1957)
un rayo la terrible noticia:
- ¡Se llevaron preso a don Jesús...!
La gente se encontraba en la calle y cambiaba de acera para mejor desahogar su curiosidad:
- ¿Ya sabe usted la nueva?
-Sí, anoche apresaron a don Jesús... Vinieron por él unos policías de la "secreta de México"...
-Cuatro agentes vestidos de paisanos...
-No le dieron tiempo para nada...
-Pero se llevaron todas sus cosas del hotel...
-Dicen que traía dos velices con dinero...
-Y alhajas, muchas alhajas...
- ¡Pobre! ¡Tan buen hombre...!
-Pero vaya usted a saber el lío en que andaba...
- ¡De los gordos! ¡Quién lo iba a pensar...!
Y efectivamente, don Jesús Palomera -nombre que después se aclaró era supuesto- había sido localizado por la policía de servicio secreto de la Ciudad de México y conducido a la capital para internarlo en la penitenciaría, como responsable de un gran robo de joyas, perpetrado meses atrás por el osado aventurero, quien escogió Colima para disfrutar de impunidad y del fruto de su fechoría, tal vez pensando en que una población pequeña y modesta le representaría mayores seguridades.
Y ésta es la divertida historia de un pillo audaz, que engañó la buena fe de los colimenses y se hizo recibir en sus hogares como persona honesta y deseable.
Sánchez Silva, M. (1993). Viñetas de la provincia. Colima: Idear.
Varela, quien tenía gran sensibilidad como compositor, llegó a producir 235 canciones y 60 discos.
Fabio Martínez
Cuando Jairo Varela se presentó por primera vez en la discoteca La Teja Corrida de Bogotá, hace más de cuarenta años, nadie imaginó que el músico chocoano iba a llegar tan lejos. De niño, a la edad de 8 años, su madre, Teresa Martínez de Varela, maestra y escritora, le regaló la primera guitarra. Luego, lo vinculó al coro que dirigía el padre español Isaac Rodríguez, quien había llegado al Pacífico colombiano cuando comenzó la guerra civil en su país.
El misionero español, consciente de la importancia de la música ancestral, se puso a la tarea de educar a los niños en el arte de las musas. Por allí pasaron Alexis Lozano, el cofundador del grupo Niche y actual director de la orquesta Guayacán; Hansel Camacho y Richie Valdés.
Por aquellos años, Quibdó, bañada con las aguas del río Atrato, era un cruce de caminos musicales donde se juntaban la música del Caribe con la música del Pacífico. Era el lugar donde se conjugaban en un solo movimiento sincopado la cumbia, el son y el guaguancó con el currulao, la jota y la chirimía.
Varela y Alexis inauguraron en la fría Bogotá, llamada popularmente como la ‘nevera’, un nuevo toque musical y salsero que traía envuelta en sus partituras la brisa del río, la selva y la lluvia del Pacífico.
Tres años después, Jairo Varela decide trasladarse a Cali, la capital salsera por excelencia, que recibía para la feria decembrina a importantes orquestas internacionales como la de Richie Ray y Bobby Cruz, Fruko y sus Tesos, Celia Cruz, Héctor Lavoe, Óscar de León, Rubén Blades y Willie Colón, entre otros.
De aquellos años es importante recordar los temas de Niche como ‘Al pasito’,


‘Coco’, ‘La negra no quiere’ y ‘Buenaventura y caney’, que traían en su interior la esencia musical del Pacífico.
Más tarde vendría ‘Cali pachanguero’, que según la revista especializada Billboard, ocupa el puesto 27 dentro de las mejores canciones latinas de todos los tiempos.
Varela, quien tenía una gran sensibilidad como compositor, llegó a producir en vida 235 canciones, 60 discos, y se presentó en 2.500 escenarios nacionales e internacionales.
Con su muerte, ocurrida en Cali, en 2012, sus hijas, Yanila y Cristina, quisieron continuar el legado de su padre, y fue así como fortalecieron la agrupación con nuevos intérpretes.
Fue en este período cuando pasó a dirigir el Grupo Niche el maestro José Aguirre, discípulo de toda la vida de Varela.
A lo largo de sus cuarenta y cuatros años, Niche ha obtenido múltiples reconocimientos, entre los que podemos destacar: cinco Congos de Oro en los Carnavales de Barranquilla; el Premio Lo Nuestro de Estados Unidos al mejor álbum tropical; el Primer Premio Grammy al mejor álbum latino tropical. Y en este año que está a punto de finalizar, el Premio Grammy latino al álbum ‘Niche sinfónico’ con la Orquesta Sinfónica Nacional, que dirige el maestro Juan Antonio Cuéllar.
hector.f.martinez@correounivalle.edu.co
Salvador Ixkozauki Hermosillo Álvarez. (Guadalajara, 1996). Experto en garabatos, poeta, aventurero, ladrón de momentos, fotógrafo aficionado. Director de Edición de la revista literaria Katabasis. Textos suyos han aparecido en las revistas Gremios y Katabasis. Su obra poética se encuentra en Creadores Literarios FIL Joven 2012 (Editorial Universitaria, 2013), La voz de los pasos (Mano Armada, 2018) y Mirada, palabra, poesía; antología (Plaquette Editorial Universitaria 2020).
Estoy enfermo de libertad
No tengo el hábito de beber café por las mañanas ni de leer el periódico por interés social, se podría decir que soy un inadaptado de las costumbres tradicionales, pero siempre puedo cambiar o volver atrás ser homogéneo y separarme de toda materia desparecer en átomos tomar la forma que crea necesaria ser café, periódico o tradición no ser persona alejarme de mí reconstruir las maneras de habitar habitar las maneras de reconstruir ser todo ser nada estoy enfermo, lo admito deliro con sueños sobre máquinas que vuelan y conectan idiomas olvido la raíz de todas mis ideas quizá el fruto sea el recuerdo pero me olvido del recuerdo y no sé del tiempo no sé de nada soy un parasito que vive a sus anchas infecto con júbilo el transitar de las cosas y todo me parece tan vacío tan hueco pareciera que al olvido nadie lo recuerda solo el polvo que se tiende a disfrute de sus necesidades sobre todo aquello que no tiene nombre entonces levanto el cuerpo y soy polvo o la idea de polvo que se desintegra cuando piensa en cambiar la ruta pues los mapas son un espejo que no retienen el susto de la realidad, eso y más es la cárcel del hábito costumbre llana que rompe a gritos las ganas de desacoplar absolutamente todo y largarse.
