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Cultura 30 mayo 2026

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elCaribe, SÁBADO 30 DE MAYO DE 2026 elcaribe.com.do

La memoria del mar y las palabras

El poeta y escritor Marino Berigüete relata cómo desde su infancia el mundo que las palabras esconden se fue abriendo a su entendimiento. P.13

Día de la Madre a nueve años de la caída del tirano

Zona Retro rescata una celebración de esta fecha tan especial para las mamás dominicanas en 1970, nueve años después del ajusticiamiento de Trujillo. P.7

El concho como laboratorio de nuestra cultura

La joven escritora Farhina Sánchez Maríñez cuenta cómo aprendió a distinguir en este medio de transporte la idiosincrasia de los dominicanos. P.17

Una historia de arte y continua transformación Cultura

Centro León inaugura la exposición del 29 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes con artistas de RD y el Caribe

LEANDRO A. SÁNCHEZ

Isanchez@curado.do

Desde sus orígenes en 1964, el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes ha tenido como principio y fin de sus acciones el promover la creatividad y los valores culturales de

la nación dominicana y sus creadores, impulsado el desarrollo de las artes visuales y estimulado la creatividad en las nuevas generaciones.

En seis décadas, ha celebrado veintiocho ediciones y reunido a 66 jurados de selección y premiación, así como a 132 artistas en distintas categorías. A lo largo de su historia, ha premiado 193 obras que hoy forman parte de la Colección

Conexiones

El proceso de formación del certamen permite un espacio de interlocución para los artistas y también amplía la acción a todos los integrantes del circuito artístico”.

Eduardo León Jimenes de Artes Visuales. No sorprende entonces que, gracias a esa labor sostenida, sea considerado uno de los certámenes de mayor permanencia y referencia en América Latina.

Este 2026, sus organizadores, la Fundación Eduardo León Jimenes y el Centro León, inauguraron la exposición de su vigesimonovena edición, la cual marca un hito al ampliar su alcance geográfico e institucional, y expande su interlocución caribeña al incorporar artistas de Bahamas y Haití, en diálogo con artistas dominicanos, quienes reúnen genealogías insulares, memorias migrantes e imaginarios domésticos, junto a preguntas sobre los relatos nacionales, el cuerpo, el cuidado y la materia.

La contemporaneidad hecha muestra

La exhibición reúne el trabajo de los artistas: América Olivo, Digno Roa, Eliazar Ortiz, Elisa Bergel Melo, Freddy Guerrero, George Heinsen, Isabella Hiraldo, Julia Aurora Guzmán, Julianny Ariza Vólquez, Kachelle Knowles (Bahamas), Karmadavis, Laura Kingsley, Maksaens Denis (Haití), Nazario, Noa Batlle, Reginald Senatus -Redji- (Haití), Soraya Abu Naba’a, Thaís Espaillat Ureña y Yermine Richardson. Sus obras exploran la fragilidad de la memoria, las formas comunitarias de sostén, las herencias coloniales, la circulación del deseo, la persistencia de lo espiritual y la disputa por los relatos públicos.

En palabras del equipo curatorial responsable del acompañamiento a los artistas, integrado por José Roca, Luis Graham Castillo y Suset Sánchez, “el recorrido por la sala desplaza el énfasis de la representación hacia una experiencia compartida, donde cada pieza aporta a una narrativa coral sobre cómo sostener la memoria en contextos de fractura, habitar el cuidado colectivo y confrontar los legados coloniales”.

La exposición se organiza en tres ejes fundamentales: “La casa y la nación”, que analiza los silencios y relatos que disciplinan a la sociedad; “Archipiélagos de afromemorias”, que reivindica la potencia creativa y la agencia afrodescendiente, y “Ecosistemas líquidos”, que utiliza el agua como símbolo geográfico y místico para explorar los conceptos de conexión, frontera e infraestructura en disputa.

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El Concurso de Arte Eduardo León Jimenes se ha consolidado como un referente para la difusión de las artes visuales en la República Dominicana y el Caribe. FUENTE EXTERNA

historia de la medicina

Las extrañas vacaciones del doctor Morgan

salón de la fauna

ño que necesitara una operación mediatamente se convirtió en un

A la mañana siguiente encontró

hombres, mujeres y niños, muchos de ellos con ropas vistosas y anchos sombreros, todos sonriendo y vitoreando. El los miró aturdido por un minuto. Entonces, cuando hubo comprendido el por qué se habían reunido, las lágrimas asomaron a sus ojos. Caminó en silencio hacia ellos. El hombre era el Dr. William A. Morgan, especialista de la nariz y la garganta de Washington, D.C., quien, durante los cinco años anteriores había hecho más por la salud y el bienestar del pueblo de esta isla del Caribe que ninguna otra persona había logrado nunca. Esta vez había venido para asistir a la inauguración del grande y moderno hospital que, en gratitud, la nación había bautizado con el nombre de “Hospital William A. Morgan”. Diez años antes, en el yate de un amigo, el Dr. Morgan había ido a la República Dominicana en viaje de caza y de pesca. Como Colón, quien escribió a la Reina Isabel que no había bajo el cielo tierra mejor, él se encantó con ella. De tiempo en tiempo volvió para cazar y pescar. Pero al observar a los pálidos y enfermizos niños de las granjas y las aldeas, se le hizo cada vez más difícil fijar su atención en el rifle o en la caña de pescar. Cuando el presidente Trujillo le dijo que estaba buscando medios de mejorar la salud del pueblo, el Dr. Morgan se ofreció a operar de gratis a cualquier ni-

suradamente colocó media docena de mesas una al lado de otra y en cada una de ellas acostó a un niño previamente examinado y clasificado. Había media docena de anestesistas. El doctor Morgan llamó a esto una operación en masa. Fué de mesa en mesa sacando un par de amígdalas en cinco o siete minutos. Cuando terminó con la primera media docena ya otra media había tomado los sitios. Parando solamente por un período ocasional de un cuarto de hora para comer o descansar, hizo 740 operaciones en dos semanas, o sea, un promedio de 72 por día. El Hospital estaba lleno de bote en bote; en cada sala, en cada cuarto y hasta en los corredores, se apiñaron camas en cada espacio disponible. Las habían cojido prestadas a hoteles, a cuarteles, a donde quiera que pudieron encontrarlas.

El Dr. Morgan empezaba a operar cada mañana a las ocho y media y seguía adelante hasta que ya no podría ver con claridad ni sostener los instrumentos con firmeza; algunas veces hasta las siete de la noche. Y no importa a la hora que dejara el hospital, siempre había una línea de pacientes, hombres y mujeres, esperando afuera con cansados niños a su lado.

Este articulo que busca homenajear con justicia al doctor Morgan, tambien nos muestra las necesidades de la poblacion y la realidad del sistema de salud de la epoca. Continuará… DR. HERBERT STERN

Ruth López

(DÉCIMA CIBAEÑA)

La metién en la chirola

Poi decirle a Bukele ladrón

Ej una ofensa pai DON

Quien lleva de rey batola

Para gritai hola hola

Ai séquito de adulone

Él ej ei Coileone

Dei paí de Farabundo

Privando en jefe dei mundo

Suj preso son chicharrone.

Diej acusacionej mojtró Laj die son poi corrución

Por eso la mandó a prisión Y allí la incomunicó

Como a todoj, maitrató

Abusando dei podei

Se ha creído, en serio, ei rey

Violando loj Derechoj Humano

Dejnudo y con lluvia e palo

Nadie se saiva de éi.

JOSÉ MERCADER

elCaribe, SÁBADO 30 DE MAYO DE 2026 elcaribe.com.do

Una mirada plural del Caribe

Con un marcado énfasis pedagógico, la exposición incluye, además, espacios diseñados para la interacción y recursos de mediación para toda la familia. Contempla un programa de actividades para públicos que incluye visitas guiadas, diálogos en sala y encuentros en la Mediateca, vinculando los temas de las obras con el acervo documental del Centro León. Visión institucional

Durante la ceremonia de inauguración, celebrada el pasado jueves 14 de mayo, la Dra. María Amalia León, presidente de la Fundación Eduardo León Jimenes y del Centro León, resaltó la trascendencia del evento, y expresó:“Esta 29.ª edición reafirma la visión del concurso, ampliando su perspectiva caribeña de incorporar artistas de Bahamas y de Haití, en diálogo con artistas dominicanos residentes en la isla y en el exterior, y con creadores de otras regiones que viven en la República Dominicana”.

Por su parte, José Roca, en representación de los curadores, señaló: “La labor del curador implica un compromiso profundo que se encuentra en su propia etimología: acompañar o cuidar”.

En este proceso, más que seleccionar obras, se analizaron prácticas y trayectorias que sirvieran como un eco de las ideas de los artistas; a veces un eco sordo, otras veces un eco brillante, pero siempre un diálogo necesario para fortalecer sus convicciones.

El 29 Concurso de Arte Eduardo León Jimenes propone, en suma, una escena plural y crítica acorde con un Caribe atravesado por movilidad, conflicto e invención, donde el arte se afirma como espacio de libertad e imaginación política.

Los ganadores serán anunciados el próximo mes de octubre. Se otorgarán tres premios a modo de residencias profesionales internacionales, a desarrollarse en 2027. Mientras, la exposición continúa abierta al público en la sala de exposiciones temporales del Centro León, en Santiago de los Caballeros, de martes a domingo, de 10:00 de la mañana a 7:00 de la noche.

PROPUESTA DE VALOR

La exhibición cuenta con espacios diseñados para la interacción, recursos de mediación para toda la familia y un programa de actividades paralelas con miras a profundizar en los temas centrales de la misma. F. E.

Luis F. Rodríguez, gerente de Programas Culturales del Centro León; Luis Graham Castillo, curador; María Luisa Asilis, directora ejecutiva del Centro León; Dra. María Amalia León, presidente de la Fundación Eduardo León Jimenes; Suset Sánchez y José Roca, curadores; María E. Aguayo, directora ejecutiva de la Fundación Eduardo León Jimenes, y Sara Hermann, curadora en jefe del Centro León. F. E.

En algunas obras, la experiencia sitúa al espectador ante escalas, recorridos y escuchas que ponen a prueba el cuerpo.

Cambios significativos en su formato

Desde el 2010, el Concurso de Arte Eduardo León Jimenes ha introducido cambios significativos en su formato, como la necesidad de ampliar su dimensión formativa, que llevó a propiciar la participación de los artistas a través de dossiers con propuestas de obras terminadas y de proyectos de obras por ejecutar, así como la participación de todos los géneros contemporáneos, que da cabida al seguimien-

to curatorial de cada uno de los proyectos seleccionados. En esta edición, la selección de los artistas se ha fundamentado en los siguientes criterios: diálogo intergeneracional; posibilidad de debates actuales y urgentes que forman parte de los discursos del campo artístico contemporáneo, y coherencia y solvencia contrastada entre cartas de intenciones y portafolios revisados.

Con seis décadas de trayectoria, el certamen reúne a artistas de la República Dominicana y el Caribe para reflexionar sobre la memoria y la identidad.

“Topografías mutables”, de Soraya Abu Naba’a. Instalación textil escultórica e inmersiva.

<VIENE DE LA PORTADA

4 Cultura

La repatriación armada (8) Juan de Dios Ventura Simó

La carencia de una base logística, de un frente interno como el que habían previsto los organizadores de Cayo Confites y Luperón, contribuyó sin duda al fracaso de los insurrectos, si acaso no hubieran fracasado de cualquier manera ante el despliegue multitudinario de fuerzas, la avalancha de guardias y civiles y el continuo bombardeo. Muy útil hubiera sido, sin embargo, contar con grupos clandestinos de apoyo, campesinos que les sirvieran de guía, que les proveyeran agua y comida y si era posible escondites. En esa carencia influyó quizás la prisa con que se organizó la expedición, al calor del triunfo de la revolución cubana, al calor del triunfalismo. Además, como decía Helmuth von Moltke,: “Ningún plan sobrevive al primer contacto con el enemigo». Por muy juiciosa y meticulosa que sea la preparación, el campo de batalla está repleto de factores imponderables. Pocos días después del desembarco, el desventurado Juan de Dios Ventura se separó de su unidad. Estaba agotado, hambriento, tenía los pies hinchados, estaba en el límite de sus fuerzas, probablemente no estaba ya pensando bien y se entregó a un grupo de campesinos que quizás lo seguían. Cometió el más grave error de su vida: dejarse agarrar vivo. Hasta el mismo Ramfis llegó a decirlo. Dijo que era un hombre de tres pares de cojones. Uno que había desertado, se había unido al enemigo, había regresado y se había dejado coger con vida.

Juan de Dios sería de seguro maltratado por los campesinos, le darían, como era de rigor, una o varias golpizas reglamentarias cuando fue entregado a los guardias. Lo recibirían quizás, como a los demás, a culatazos, al más puro estilo de la guardia de la bestia, que sigue siendo el mismo. Ese fue sólo el comienzo de su calvario. Lo que hicieron cuando fue transportado a la Base Aérea de San Isidro no tiene nombre. Ramfis Trujillo lo recibió con malsano júbilo y lo sometió a las más bárbaras torturas. Torturas en las que de seguro Ramfis participó personalmente. «Lo torturaron más que a Cristo», dijo su viuda, Yolanda Garrido, y no le faltaba razón:

«Cuenta que el hijo del dictador era tan cruel que calentaba una plancha y se la pasaba por todo el cuerpo y llevaban a sus compañeros de lucha “para que vieran lo

que se les hacía a los traidores”, le tiraban la comida en el suelo y otras barbaridades.

»“A Juan de Dios lo tiraron verdaderamente al mar porque ya no servía, ya no era gente, no era una persona, si de verdad lo tiraron al mar, le sacaron todas las uñas, los dientes, no tenía cabellos, se puso pequeñito por las torturas porque cuando se sufre como él, se vuelve un guiñapo, y eso fue lo que tiraron al mar”».(1)

Poco tiempo después de su llegada a San Isidro —y cuando todavía tenía dientes y uñas y podía ponerse de pie y hablar—, apareció Juan de Dios en el canal 4 de La voz dominicana, el único canal y la única emisora de televisión que había en el país. Fue algo estremecedor. En el canal 4 apareció Juan de Dios, macilento y maquillado, con uniforme de Coronel, cosa que quería indicar que lo habían ascendido, y comenzó a leer un documento en el que desmentía su deserción y proclamaba su lealtad al régimen… Quisieron hacer creer que su deserción había un engaño, que había actuado como un agente encubierto… Toda una farsa, una grotesca farsa. Se había montado un sainete, un espectáculo degradante que se repitió al infinito durante varios días.

El comentario de un testigo de la época, encontrado por casualidad en Facebook, recoge el episodio en toda su frescura e inmediatez:

Rafael Castillo Abreu

Como lo expliqué anteriormente: En casa teníamos TV, y ví en Junio 1959, nen el Canal 4, a Juan de Dios Ventura Simó (Q.E.P.D.), uniformado y con rango de Coronel leyendo, forzadamente (o contra su voluntad), un manifiesto que lo puso a leer la Dictadura (se le notaba muy nervioso y demacrado) pocos días antes de asesinarlo, simulando “un accidente de aviación”. Ojalá que algún día aparezca ese vídeo. También había dos locutores leyendo el listado de asesinados y apresados en las montañas. Tal vez los trujillistas robaron o eliminaron dichos videos a la partida de los Trujillo en Noviembre 1961». Pocos días después se anunció gravemente su muerte en un accidente aéreo tan poco creíble como el burdo mamotreto televisivo… El accidente fue fingido, pero su muerte no.

Para peor, algo terrible y desalentador había ocurrido en las montañas. El día 29 de junio, menos de dos semanas después de haber puesto pie en Constanza, Jiménez Moya fue capturado y asesinado. Según se dice, durante un enfrentamiento se separó de su columna, quedó aislado y fue apresado, apaleado y ejecutado en un lugar no bien establecido. Al sobreviviente Delio Gómez le tocaría la tarea de identificar su cadáver en la morgue.

«…su grupo —dice cordero Michel— dejó de constituir amenaza militar alguna;

los escasísimos expedicionarios que no murieron en emboscadas o quedaron heridos y rematados por el Ejército al ser encontrados, se rindieron por hambre y cansancio. Prisioneros, algunos fueron fusilados en el aeropuerto de Constanza, y los demás trasladados a la Base Aérea de San Isidro, donde corrieron peor suerte». (2) La gente del veterano Delio Gómez Ochoa logró mantenerse unida y no sufrió bajas hasta varios días después del desembarco. Trataban obstinadamente de escabullirse y encontrar comida, pero los guardias los seguían de cerca, los campesinos los delataban y los bombas caían cerca. En una ocasión cayeron en un lugar en el que habían estado el día anterior y otras veces sobre los guardias y campesinos que los perseguían.

(Historia criminal del trujillato[181]) Bibliografía

• Robert D. Crassweller, «The life and times of a caribbean dictator».

• Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», Notas:

• Adalberto de la Rosa, «Viuda del capitán Juan de Dios Ventura Simó “Lo torturaron más que a Cristo”», Fuente: Diario Libre, (https://share. google/AV3OkQoY7pr8cqmet).

• Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», p.117

De Tennessee a Punta Cana, la música también se repara

transformó la reparación de instrumentos estudiantiles en un proyecto profesional junto a su esposa, Jennifer Lantz.

La música clásica suele contarse desde el escenario: hablamos del director, del solista, del repertorio, del aplauso. Pero toda cultura musical seria tiene también una retaguardia silenciosa: afinadores, copistas, utileros, técnicos, constructores y reparadores. Sin ellos, la belleza no llega intacta al público. En una orquesta infantil o juvenil, esa verdad es todavía más decisiva: un instrumento dañado no es un simple objeto averiado; puede convertirse en la razón por la que un niño continúe su formación o no.

Esa es la historia profunda detrás de la visita de Linden Lantz a la República Dominicana. Fundador de Bandwagon Music & Repair, en Nashville, Tennessee, Lantz llegó a Punta Cana en el marco de una colaboración entre El Sistema Punta Cana e Instrumental Horizons, organización fundada por Luke Putney y Nancy Hoddinott. El encuentro incluyó la llegada de aproximadamente 25 instrumentos musicales y materiales de lutería destinados a fortalecer el programa de educación artística que desarrolla Funeyca con niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad en la región Este del país.

El instrumento como destino Lantz no llegó a la reparación instrumental por una ruta convencional. Recuerda que creció trabajando con tractores y construcción, habituado a desmontar cosas y entender cómo funcionaban. En la universidad, miró un día su saxofón y se preguntó qué pasaría si lo desarmaba por completo y luego intentaba devolverlo a la vida. Lo hizo sobre la mesa de la cocina. Allí descubrió algo esencial: un instrumento musical no se parecía a un tractor ni a una estructura de construcción. Exigía otro tipo de precisión, otra delicadeza, otra escucha. Aquella curiosidad mecánica terminó convirtiéndose en vocación. Antes de consolidar Bandwagon Music & Repair como tienda y centro de reparación, Lantz fue educador musical. Enseñó banda en secundaria y escuela intermedia, y luego

Ese tránsito, del aula al taller, explica su mirada. Lantz no habla como un técnico distante. Habla como alguien que ha visto a estudiantes frustrarse no por falta de disciplina, sino porque el instrumento no respondía. Recuerda a un alumno cuyo trombón perdió el corcho de la llave de desagüe minutos antes de un concierto. La reparación fue mínima, casi invisible para el público, pero permitió que el estudiante tocara esa noche. Para el joven y para sus padres, aquello no fue una reparación menor: fue la posibilidad de vivir un momento que podía permanecer en la memoria para siempre.

“Cuando supe del proyecto benéfico de Instrumental Horizons para apoyar a estudiantes de escasos recursos en la República Dominicana, decidí participar y ser parte de la solución. Es un honor para mí ayudar a capacitar a su equipo local de reparación para que puedan mantener mejor los instrumentos a largo plazo”, afirma Linden Lantz, de Bandwagon Music and Repair.

La frase contiene el corazón del proyecto: ser parte de la solución. En un contexto donde muchas iniciativas culturales dependen de la donación puntual, Lantz introduce una idea más exigente: la ayuda verdadera no termina cuando el instrumento llega; empieza cuando la comunidad aprende a cuidarlo.

La cultura de reparar Lantz usa una comparación clara: un instrumento se parece a un vehículo. Necesita mantenimiento regular para funcionar bien durante años. A veces requiere pequeños ajustes, como un cambio de aceite; otras veces necesita nuevas zapatillas, corchos o cuerdas, como quien cambia gomas; y, en ocasiones, una reparación mayor, equivalente a reconstruir un motor. Lo que se pierde cuando una comunidad empieza a tratar sus instrumentos como objetos reemplazables no es únicamente dinero. Se pierde una ética, la cultura de cuidar algo valioso, la responsabilidad e, incluso, la relación emocional entre el estudiante y su herramienta de expresión. En tiempos de consumo rápido, la lu-

ConCierto Sentido

Un tributo a Murakami

Ttería tiene algo de resistencia cultural. Reparar es decir que no todo debe desecharse cuando falla. En una orquesta juvenil, además, reparar es una forma de equidad: si el instrumento de un estudiante pobre se daña y nadie sabe arreglarlo, la falla técnica se convierte en barrera social.

Por eso, la visita de Instrumental Horizons y de Linden Lantz adquiere una dimensión que rebasa el inventario. Luke Putney y Nancy Hoddinott no llegaron a Punta Cana solo como donantes. Llegaron como parte de una red de cooperación que entiende la música como herramienta de transformación social. Durante su estadía, recorrieron las instalaciones de El Sistema Punta Cana, también compartieron con el equipo docente encabezado por Romina Aschpurwis y asistieron a clases de formación musical.

La pegadogía del respeto

La parte más conmovedora de las respuestas de Lantz aparece cuando habla de los estudiantes que abandonan la música porque creen que su dificultad es personal. Durante sus años como educador, notó que muchos jóvenes se frustraban y perdían interés porque sus instrumentos no funcionaban correctamente. Lo más grave era que ellos no sabían distinguir entre una limitación técnica del instrumento y una limitación propia. Creían que el problema era su capacidad. Ese punto transforma completamente la lectura del taller de lutería. Un instrumento mal ajustado no solo desafina: puede mentirle a un niño. Puede decirle, con cada nota que no sale, que no sirve para la música. Puede hacerle creer que no tiene oído, que no tiene talento, que no merece estar en la orquesta. Y, sin embargo, a veces el problema está en una zapatilla que no sella, una válvula seca, una llave desalineada, una boquilla sucia o una falta de mantenimiento básico.

En Punta Cana, esta visita deja una enseñanza mayor para todo el ecosistema musical dominicano: reparar un instrumento puede parecer un gesto pequeño, pero en la vida de un estudiante puede significar seguir. Y, en la música, seguir es una forma de victoria.

im Allhoff ofrece un tributo apasionado al universo murakamiano. El álbum, descrito como un “afectuoso y envolvente tributo influido por el jazz” combina arreglos de solo piano de aire camerístico con melodías nocturnas y pausadas. Las piezas transmiten la soledad urbana y los mundos paralelos tan característicos de Haruki Murakami, donde el silencio y el espacio son casi un personaje más.

Allhoff, pianista que se mueve con fluidez entre música clásica y jazz, captura la atmósfera onírica del novelista japonés. Sus acordes son íntimos y contenidos, como diálogos al borde del sueño; cada frase melódica flota en amplios espacios de silencio, reflejando esa “tensión enigmática” entre lo cotidiano y lo irreal en los relatos de Murakami. El resultado suena a club nocturno y sala de cámara a la vez: hay matices de jazz y pop (Monk, The Beatles, Radiohead) mezclados con un lirismo casi cinematográfico, en coherencia con referencias musicales reales de la obra de Murakami. El disco no adapta historias concretas, pero sintetiza temas recurrentes: el desamparo sentimental, la soledad y la fascinación por lo inexplicable Es también un guiño al hecho de que Murakami es un “favorito perenne” del Nobel que siempre se lo niegan. Como el propio Murakami corría maratones en Tokio, la música de Allhoff invita a una carrera interior sin meta fija: exquisita, melancólica y evocadora, donde resuena el eco de un escritor fugazmente premiado con un Oscar (por Drive My Car) pero nunca con el Nobel.

ANDRÉS TOVAR
Especial para elCaribe
Luke Putney, de Instrumental Horizons, con los niños de El Sistema Punta Cana.CORTESÍA
Linden Lantz (izq.) es uno de los más reconocidos luthier de EE.UU. TONY MASTER ONE.

Bitácora de una estancia en el IH-CSIC: Proyecto TransatlanticLab

DR. WILSON ENRIQUE GENAO

PROFESOR A TIEMPO COMPLETO wilsongenao@pucmm.edu.do

El proyecto europeo Transatlantic Crossroads Lab, aprobado en la convocatoria Horizonte 2024, MSCA Staff Exchanges grant agreement no. 101235830 y dirigido desde el Instituto de Historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) por la destacada historiadora Dra. Consuelo Naranjo Orovio está en marcha y dando resultados. En el proyecto se realizarán y ya se han realizado congresos, seminarios y talleres. También el proyecto implica la producción de conocimientos a través de libros, capítulos de libros y artículos en revistas indexadas que contribuirá a la generación de nuevas perspectivas para estudiar el espacio trasatlántico.

Desde finales de abril hasta finales de mayo de este año se han realizado diversos eventos que entre otros incluye: “Atlantic Lab Workshop: Images of Colonialism” celebrado el 27-28 de abril en modalidad presencial y online y coordinado por Miguel Ángel Puig-Samper, José María López Sánchez y Giulia Quaggio. También, el viernes 8 de mayo en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Sevilla el evento “Atlantic Lab Workshop: Conexiones y dinámicas urbanas en el espacio transatlántico (siglos XIV-XIX)” coordinado por el Dr. Emilio Luque Azcona.

Además, el 12 de mayo en la Université Gustave Eiffel – LISAA, Auditorium Cécile Poisson (Bibliothèque George Perec) se realizó la Journée d’étude “Ville, mémoire et diaspora: récits et créations. Perspectives postcoloniales, décoloniales et comparatives (Caraïbes / Amériques / Asie du Sud)”. El 25 de mayo se realizó en la Universidad de Costa Rica (UCR) la conferencia “Viajes del control: la Guardia Civil española y las circulaciones transatlánticas de saberes policiales en el tránsito entre los siglos XIX y XX” impartida por la Dra. Carolina García Sanz, de la Universidad de Sevilla y con la participación del Dr. Ronny Viales Hurtado, director del CIHAC y el Dr. Werner Mackenbach coordinador del grupo de la UCR que participa en el proyecto. También del 26 al 29 de mayo, se celebró en San Andrés, Colombia, el “VII Congreso Internacional de Estudios Caribeños: resistencias y autodeterminación. Procesos políticos, económicos y tensiones socioambientales en el Caribe”, actividad que forma parte del proyecto con motivo de la colaboración del grupo de la Universidad del Magdalena (Colombia).

La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) que en los últimos años ha fortalecido su liderazgo en el campo de la investigación científica y tecnológica, promoviendo proyectos

de alto nivel, participa en TransatlanticLab con 6 investigadores teniendo como responsable del grupo a la destacada historiadora y directora del Centro de Estudios Caribeños Dra. Mukien Adriana Sang Ben. Del equipo de PUCMM, estuvieron haciendo su estancia de investigación del 28 de abril al 28 de mayo Wilson Genao y Soraida Vásquez.

La estancia se realizó en el Instituto de Historia (IH) adscrito al Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) cuya misión es “generar conocimiento y contribuir a que el saber histórico, como herramienta crítica para pensar y representar lo que somos, desempeñe un papel destacado en la sociedad española e internacional del siglo XXI, y proporcionar las herramientas para abordar los retos ligados a las identidades individuales y colectivas, la convivencia de culturas, la globalización, las migraciones, las nuevas tecnologías y las crisis medioambientales”.

La profesora Vásquez es docente de tiempo completo en el Departamento de Estudios Generales de la PUCMM y posee título de maestría en Historia de América Latina: Mundos Indígena en la Universidad Pablo De Olavide, Sevilla; en Educación Superior y en Historia Dominicana, otorgados por la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Además, tiene maestría en Historia Aplicada a la Educación otorgado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra y en la actualidad cursa el doctorado en Historia de América de la Universidad de Se-

villa, España. Mientras que Wilson Genao también docente de tiempo completo, es historiador, filósofo, investigador y profesor universitario. Tiene doctorado en Historia del Caribe y maestría en Historia Aplicada a la Educación por la PUCMM.

La estancia permitió consultar documentos y obras y participar en las diversas actividades que organiza el equipo del proyecto del IH. Estuvimos presentes en el seminario “Lugares de memoria y reto del conocimiento de la esclavitud en Costa de Marfil” celebrado el 11 de mayo en el que intervinieron Jean-Arsène Yao, responsable del grupo de Costa Marfil y catedrático de Civilización hispanoamericana en la Universidad Félix Houphouët-Boigny, la Dra. Ana Maria Dje-Coulibaly, el Dr. Kouakou Laurent Lalékou y la Dra. N’Guessan Estelle Kouame. El evento fue moderado por la Dra. Consuelo Naranjo Orovio (IH-CSIC).

El lunes 25 de mayo el equipo de PUCMM presente en la estancia, participó como ponente en el evento “AtlanticLab Workshop. Estudios de Historia Dominicana”. La actividad se realizó en la sala Ramón Carande del Instituto de Historia del CSIC, coordinado por la Dra. Consuelo Naranjo y en modalidad presencial y online.

La primera presentación fue del Dr. Wilson Genao con la ponencia “Higienismo, raza y progreso en el pensamiento social dominicano de las primeras décadas del siglo XX”. En la ponencia se abordó la cuestión del higienismo en la visión de diversos pensadores dominica-

nos y la vinculación que estos establecían con la raza y la idea de progreso. La segunda presentación correspondió a la profesora Soraida Vásquez con el tema “Escolarización rural en poblados de la frontera dominicana, 1919”. En la presentación explicó con datos cuantitativos y documentos de archivos la realidad de la escuela rural en la frontera en dicho año.

Al final se abrió un interesante espacio de preguntas y comentarios que permitió un diálogo con los asistentes que incluyó parte de los investigadores del IH-CSIC que forman parte del proyecto, investigadores de la Universidad Félix Houphouët-Boigny de Costa de Marfil e investigadoras de la Universidad del Magdalena, Colombia que realizan su estancia en el IH.

La estancia fue una experiencia positiva en todos los niveles. Para los docentes, permitió compartir con investigaciones de otros países y de diversas áreas disciplinares y para la PUCMM contribuyó a colaborar con el fortalecimiento de la internacionalización, la cooperación y los intercambios académicos.

Referencias:

• Instituto de Historia (S.f.). Misión y visión. https://ih.csic.es/es/ih

• TransatlanticLab (S.f.). AtlanticLab Wokshop. Estudios de Historia Dominicana. https://www. transatlanticlab.csic.es/?page_ id=156

• TransatlanticLab-101235830, HORIZON-MSCA-2024-SE-01.

Evento “AtlanticLab Workshop. Estudios de Historia Dominicana”. TRANSATLANTICLAB

elCaribe, SÁBADO 30 DE MAYO DE 2026 elcaribe.com.do

Central de Datos

Entre madres y memoria: el país recordó la caída del tirano

El último día de mayo adquiere un significado especial para los dominicanos. Por un lado, se celebra a las madres, por otro, se recuerda la caída del sátrapa

LENIN RAMOS lramos@elcaribe.com.do

El 31 de mayo de 1970 estuvo marcado por la conmemoración del noveno aniversario de la caída de Rafael Leónidas Trujillo Molina, abatido por un grupo de hombres que puso fin a una dictadura que se extendió durante 31 años y marcó profundamente la historia nacional.

Sin embargo, la fecha no solo evoca ese acontecimiento histórico. También coincide con la celebración del Día de las Madres, ocasión en la que el país, mediante diversas actividades y homenajes, reconoce el amor, la entrega, la valentía y el esfuerzo de las mujeres que constituyen el sostén de sus familias.

Noveno aniversario cayó tirano

En las páginas del periódico El Caribe correspondientes al 30 de mayo de 1970 se publicó una fotografía de los hombres que participaron en la caída del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina. El texto hacía alusión al noveno aniversario de aquel acontecimiento histórico conmemorado por el país.

Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien había llegado al poder en 1930 tras propiciar el derrocamiento de su protector, el general Horacio Vásquez, murió abatido a tiros en la avenida George Washington. Un grupo de dominicanos puso fin a la vida del hombre que gobernó el país durante 31 años bajo un régimen dictatorial que ejerció control sobre todos los ámbitos de la vida nacional. “Murió como vivió: por la ley del plomo”, señalaba el texto publicado en aquella edición. Entre los principales protagonistas de este acontecimiento histórico figuraron el primer teniente Amado García Guerrero, Antonio de la Maza Vásquez, Salvador Estrella Sadhalá, Huáscar Tejeda Pimentel, Luis Manuel Cáceres Michel, Pedro Livio Cedeño, el general retirado Juan Tomás Díaz, Roberto Pastoriza Neret, Modesto E. Díaz, Miguel Ángel Báez Díaz, Antonio Imbert Barrera y Luis Amiama Tió. De todos ellos, únicamente Imbert Barrera y Amiama Tió lograron sobrevivir a las persecuciones desatadas por los herederos del régimen tras el tiranicidio.

En ese contexto, luego de la salida del país de Ramfis Trujillo, sus familiares y colaboradores cercanos, Antonio Imbert Barrera y Luis Amiama Tió pasaron a integrar el primer Consejo de Estado, encabezado por quien posteriormente ocuparía la Presidencia de la República, el doctor Joaquín Balaguer.

Amado García Guerrero, Antonio de la Maza Vásquez y el general retirado

Juan Tomás Díaz murieron enfrentando a agentes del tristemente célebre Servicio de Inteligencia Militar, cuyos miembros, ampliamente superiores en número, ultimaron y profanaron los restos de los tres héroes.

En ese sentido, los demás participantes fueron asesinados por órdenes de Rafael L. Trujillo hijo, poco antes de abandonar la República Dominicana con destino a Europa. Años más tarde, Ramfis perdió la vida en un accidente automovilístico ocurrido a finales de 1969.

Pese a algunas promesas atribuidas al hijo mayor de Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien aseguró que los involucrados en la eliminación de su padre no serían ejecutados y que serían sometidos a la justicia, todos terminaron siendo torturados y asesinados en la entonces denominada Hacienda María.

Ascensión al poder

Rafael Leónidas Trujillo Molina llegó al poder el 16 de mayo de 1930, tras unas “elecciones” celebradas luego del derrocamiento del presidente Horacio Vásquez y respaldadas por el denominado “Movimiento Cívico”.

Desde el comienzo de su régimen, Trujillo emprendió una política de persecución contra sus opositores, muchos de los cuales fueron asesinados, encarcelados o forzados al exilio.

El gobernante, nacido en San Cristóbal el 24 de octubre de 1891, llegó a construir un vasto emporio económico y a concentrar un nivel de poder pocas veces visto en manos de una sola persona.

El poder que llegó a concentrar Trujillo fue tan amplio que le permitió ordenar crímenes políticos y promover sobornos en el extranjero. Sin embargo, uno de sus mayores fracasos en el plano internacional terminó desencadenando el proceso que contribuiría a la caída de su régimen: el fallido atentado contra el presidente venezolano Rómulo Betancourt, considerado uno de sus más firmes opositores.

En el ámbito nacional, Trujillo logró mantenerse en el poder tras enfrentar dos invasiones organizadas por patriotas exiliados. La primera ocurrió el 19 de junio de 1949 por Luperón, y la segunda el 14 de junio de 1959 por Constanza, Estero Hondo y Maimón.

Esta última expedición dio origen a una firme y valiente resistencia interna contra el régimen, la cual fue reprimida de manera violenta por la dictadura trujillista.

Día de las madres

La caída del dictador, coincide con la celebración del día de las madres, celebración que el país exalta la figura materna mediante una serie de celebraciones, eventos y homenajes.

Instituciones, organizaciones y ciudadanos de todo el país dedicaron actividades, homenajes y diversos actos en honor a las madres, reconociendo el papel fundamental de las mujeres que sostienen sus hogares, cuidan de sus hijos y contribuyen a orientar la sociedad con amor y entrega.

Coro Nacional rindió homenaje a las madres con concierto especial

El Coro Nacional ofreció un concierto con motivo del Día de las Madres en el auditorio del Palacio de Bellas Artes. La presentación dio inicio a las 10:00 de la mañana.

Además de las piezas clásicas contempladas en el programa, el espectáculo incorporó composiciones de carácter popular y contemporáneo. Entre ellas se destacó, por primera vez dentro del repertorio del coro, la interpretación de la canción Por Amor.

La dirección del concierto estuvo a cargo de José Manuel Joa Castillo, invitado especialmente para la ocasión.

La primera parte del programa la integró “O Magnum misterium”, de Victoria; “Ave María”, de Anton Bruchkenr; “Allelluya”, de Juan Lemann; “Oh Po! Little Jesús”, un espiritual: “De su redil huyó su grey”, Coro No.26, de Haendel.

Actos culturales y estudiantiles marcaron celebración en el Santa Clara

En ese sentido, el Colegio Santa Clara celebró un acto en homenaje a las madres, con la participación de los estudiantes del plantel. La apertura de la actividad estuvo a cargo de la alumna Mercedes del Pilar.

Durante la ceremonia se presentaron diversas actividades artísticas, entre ellas un baile de Carabiné interpretado por estudiantes del quinto curso de bachillerato, así como poesías dedicadas a las madres, recitadas por Blanca Julia Asencio. Asimismo, el coro del colegio, dirigido por el profesor José Delmonte, interpretó canciones y el Himno a las Madres durante la actividad.

En la segunda parte del programa se presentaron ejercicios gimnásticos a cargo de un grupo de alumnas de distintos

Fotopublicada por El Caribe con el texto alusivo al aniversario del ajusticiamiento. cursos, bajo la dirección del instructor Rafael Germes.

Institución femenina llevó obsequios a madres en asilo de ancianas

Las madres residentes en el asilo de ancianos de la capital recibieron obsequios y disfrutaron de un programa artístico auspiciado por una institución masónica femenina.

La entrega de regalos se realizó con motivo del Día de las Madres en el centro geriátrico ubicado, para ese entonces, en el kilómetro 12 de la carretera Sánchez.

Una comisión del Capítulo Masónico María Trinidad Sánchez Número 1, perteneciente a las Hijas de Acacia de la ciudad capital, visitó a las madres residentes en el Asilo de Ancianas con el propósito de entregarles obsequios y brindarles un programa musical.

La entonces presidenta de las Hijas de Acacia, señora Eridania de Silié, junto a la secretaria Juanita de Barinas, expresaron su deseo de que las esposas de masones de la capital se integraran a este tipo de iniciativas de carácter solidario y recreativo.

Así, entre homenajes a las madres y el recuerdo del fin de la dictadura, el país vivió un 31 de mayo cargado de memoria, emociones y simbolismos que aún permanecen en la historia dominicana.

El coro del Colegio Santa Clara interpretó el Himno a las Madres en honor a ellas. OGM

JOSÉ MERCADER

666mercader@gmail.com

7° INNING

Hasta ahora el enfrentamiento se corresponde a las expectativas. Se sabía que Spahn exhibiría un magnífico juego como él estaba acostumbrado. De Marichal se sabía que ya era uno de los grandes píchers de las Mayores, a pesar de su juventud y brevedad en la Liga.

(T1) Crandall se presentó al home con la gorra al revés sin darse cuenta. Pero, a una señal amistosa de Bailey, este la enderezó, sonrió y se cuadró frente al home. Marichal ya no tiraba como Bombo Ramos, desde que adoptó en Michigan su famoso lanzamiento por encima del brazo. Sin embargo, de vez en cuando, sorprendía y tiraba la chata que era más visible, pero más rápida. Con un lanzamiento por encima y dos chatas, la cuenta se le puso 2 bolas y 1 strike. Cuando el cuarto tiro vino, la bola salió de línea de hit entre left y center que McCovey devolvió rápidamente a Hiller y Crandall se limitó a sacudirse los pantalones encima de la almohadilla.

(T2) Ahora, frente a McMillan, el derecho de los Gigantes no cuidaba mucho al corredor que se separaba más de la cuenta. Bailey pidió bola afuera porque pensó que Crandall se iría a segunda. Un riflazo a primera por poco lo elimina. Con cuenta de 2 y 2 Crandall se disparó hacia la segunda, el tiro de Marichal, una recta hacia afuera le permitió a Bailey hacer un tiro perfecto al siore Pagán que cubría la base, para ponerlo fuera de servicio. Con 3 y 2, McMillan dio un flai a la segunda.

(T3) Con dos outs Spahn vino al bate un poco decepcionado por el robo fallido de Crandall. El primer tiro fue un strike impresionante que no deslumbró a Spahn. El siguiente lo dejó pasar y el ampaya cantó bola. Ahora Marichal se preparaba para hacerle entrega del mismo lanzamiento inicial. Spahn lo enganchó y sacó una línea al right que Felipe tuvo que recoger en el fin del mundo. Un tiro hasta Hiller y un alto del mánager Bobby Bragan frenó a Spahn en segunda. Tubei. A Spahn lo bautizaron por el presidente del país Warren Harding y por su padre Warren Edward Spahn de Buffalo, New York. Esta es la undécima temporada de los Bravos en Milwaukee desde que dejaron Boston en 1953. Los Gigantes juegan su sexta temporada en la Costa Oeste luego de que fueran los Gigantes de New York. Ahora, Kennedy, el presidente 35 del país que se instalaba en la Casa Blanca desde el 20 de enero de 1961, veía el juego sentado en una mecedora dominicana. Este sería su último año. Su muerte probó que la democracia de los Estados Unidos es un mito y nadie se creyó el cuento de que fue Lee Oswald quien lo mató.

(T4) Con corredor en segunda y el primer bate en acción, los ánimos se encienden en la fanaticada de los Bravos. Sin mirar el corredor Marichal le lanzó dos strikes a Maye que el ampaya cantó. Al cuarto lanzamiento, luego de una bola, Maye disparó un roletazo por primera que Cepeda atrapó. La asistencia rápida de Marichal completó el out y cerró el inning.

(T1) Si fuese por el tamañón de McCovey, se hubiese confundido con Aaron

Las vainas de Mercader

Los 16 innings de Marichal que estremecieron el mundo (VI)

El Caribe rinde homenaje a Juan Marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego más famoso de las Grandes Ligas

que lucía la misma sonrisa de quien está seguro de sí mismo. Quizás sus ancestros tuvieron más cosas en común que un simple número 44 en la espalda; pudieron tener la misma marca sobre la piel indicando el dueño de su esclavitud, señal que se hacía como marcaban al ganado cuando la ley del Viejo Oeste reinaba y cuando Gerónimo pertenecía a una reserva aislada y Theodore Roosevelt declaraba que el buen indio era el indio muerto. Así quiso aplicar lo mismo para Cuba y el resto de América latina. Coincidencia también es que ese mismo año tanto Aaron como McCovey terminaron con 44 jonrones. Ahora con cuenta completa, le pegó tan duro que de nuevo el estadio se levantó; pero el center decepcionó a la fanaticada de San Francisco.

(T2) Felipe soltó dos de los tres bates y apareció resuelto a ayudar a su compatriota en este duelo. Spahn se acomodó la gorra y con su rápido swing hizo entrega de la primera bola, un piconazo que Crandall no pudo retener. Rápidamente el ampaya le pasó una bola nueva que Spahn no tardó en recibir. Al segundo lanzamiento le tiró con fuerza, un roletazo que lo eliminó cuando el siore puso un strike en el mascotín de Larker en primera.

(T3) Cepeda, como todo jugador latino, sabe que el séptimo inning es el de la candela. Con eso en mente, se concentró y acechó una recta un poco alta pero que a él le gustó y mandó la bola en línea de hit al left field. El que se concentró ahora fue Spahn, quien miró a Peruchín para escudriñarlo y con la ventaja de zur-

do. Peruchín no se movía de la almohadilla de primera porque sabía que el viraje de Warren era fatal.

(T4) Bailey, matando mariposas, chocó casi sin querer la pelota que resultó un hit corto y que no le dio tiempo a Cepeda alcanzar la tercera.

(T5) Es el turno de José Pagán, pero Dark decidió enviar a Jim Davenport al plato en su sustitución. Corredores en primera y segunda, dos outs. Davenport esperó la primera que salió mala.

Con cuenta de 3-2, la señal de bateo y corrido funcionó, los corredores salieron a toda máquina y Davenport chocó la pelota que fue a parar al guante del center field para cerrar la entrada 7, el lucky seven, como lo llamaba Canel.

(Escrito sin Inteligencia Artificial)

Juan Marichal. F. E.
Menkell. F. E.
Jim Davenport. F. E.

CERTIFICO Y DOY FE

La primera encíclica de León XIV

RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO

ARZOBISPO DE SANTIAGO

Introducción

Hay documentos que nacen para un momento concreto de la historia, y hay otros que parecen surgir justamente cuando la humanidad comienza a preguntarse hacia dónde se dirige. La primera encíclica de Papa León XIV pertenece a esta segunda categoría.

Es una reflexión muy actual sobre el ser humano, sobre la dignidad humana y los peligros de una civilización que avanza tecnológicamente a gran velocidad, pero muchas veces parece perder el alma en el camino. Vivimos, en la actualidad, marcados por contradicciones. Nunca habíamos tenido tanto conocimiento, y sin embargo abundan la confusión y el vacío interior. Nunca la comunicación fue tan inmediata, pero crece la soledad. Nunca existieron tantos avances científicos, pero también nunca había sido tan evidente la fragilidad moral y espiritual de nuestra sociedad.

Precisamente en ese contexto aparece esta encíclica invitando al mundo a detenerse y preguntarse nuevamente qué significa ser verdaderamente humano.

Considero, pues, que este documento posee una importancia extraordinaria. No solamente porque aborda uno de los temas más determinantes del siglo XXI, el desarrollo de la inteligencia artificial y el poder tecnológico, sino porque vuelve a colocar en el centro la pregunta esencial sobre la persona humana.

El papa parece comprender que el gran riesgo de nuestro tiempo no es únicamente que las máquinas piensen cada vez más, sino que el hombre piense cada vez menos en Dios, en su conciencia y en el sentido profundo de su existencia. Por eso esta encíclica merece ser leída con atención, analizada críticamente y asumida como una llamada urgente a defender lo humano.

1-Una encíclica para un momento decisivo

Toda primera encíclica pontificia posee un valor especial. En ella suele encontrarse no solamente el pensamiento del nuevo papa, sino también las preocupaciones fundamentales que marcarán su pontificado. Es como una puerta que se abre hacia el rumbo espiritual, pastoral y humano que desea ofrecer a la Iglesia y al mundo. La primera encíclica de León XIV ha llegado en un momento particularmente delicado de la historia. Vivimos tiempos de avances científicos impresionantes, de desarrollos tecnológicos impensables hace apenas unas décadas, y de una inteligencia artificial que crece a velocidad vertiginosa. Pero, al mismo tiempo, vivimos

una época de gran confusión moral, donde hay debilitamiento de la familia, pérdida del sentido de Dios y una crisis de humanidad muy profunda. Precisamente ahí radica la importancia de este documento. Más que una condena a la tecnología, es una defensa apasionada de la persona humana.

2-El gran problema del siglo XXI León XIV parece haber comprendido que el gran problema del siglo XXI no será solamente económico, político o social. Será, sobre todo, un problema antropológico y espiritual. La gran pregunta de este tiempo no es únicamente qué puede hacer la tecnología, sino qué sucederá con el hombre en medio de tanto poder tecnológico. Esa preocupación atraviesa toda la encíclica. El Papa percibe que estamos entrando en una cultura donde muchas veces se admira más la eficiencia, la rapidez y la información que la sabiduría, la profundidad y la verdad. El ser humano corre el riesgo de convertirse en un número, en un dato, en una estadística o en una pieza dentro de grandes sistemas tecnológicos y económicos. Y la Iglesia no podía guardar silencio frente a eso.

3-La Iglesia ante la nueva revolución tecnológica

Así como León XIII levantó su voz durante la revolución industrial para defender la dignidad de los trabajadores y denunciar los abusos contra los pobres, León XIV parece querer situarse frente a la revolución digital con una mirada igualmente profética. Que no piense nadie que se trata de rechazar los avances científicos. La Iglesia nunca ha sido enemiga de la ciencia. Sería absurdo negar los beneficios que la tecnología ha traído a la medicina, la comunicación, la educación o la investigación. El problema aparece cuando el progreso técnico avanza más rápido que la conciencia moral. Ese es uno de los grandes aportes de esta encíclica. El papa nos recuerda que no todo lo que puede hacerse técnicamente debe hacerse moralmente. La capacidad de crear algo no significa automáticamente que ese algo sea bueno para el ser humano.

4-La inteligencia artificial y el riesgo de olvidar al hombre

Vivimos una fascinación casi absoluta por la inteligencia artificial. Hay quienes hablan de ella como si fuera la gran salvadora de la humanidad. Algunos incluso parecen depositar en la tecnología esperanzas que antes pertenecían al ámbito religioso. Se espera que los algoritmos resuelvan los problemas humanos, que las máquinas corrijan nuestras limitaciones y que la automatización conduzca a una sociedad perfecta.

Pero León XIV introduce una advertencia muy necesaria. Y es que ninguna máquina puede sustituir la conciencia humana, la libertad humana ni la capacidad humana de amar. Y ahí está el centro de la reflexión cristiana.

El hombre no es simplemente inteligencia. Tampoco es únicamente capacidad productiva. El ser humano posee al-

ma, dignidad y trascendencia. Ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. Cuando se olvida eso, termina teniendo al hombre y a la mujer como utilidad, rendimiento o consumo. La encíclica tiene el mérito de colocar nuevamente a la persona humana en el centro.

5-Una sociedad hiperconectada, pero cada día más sola

Hoy tenemos millones de mensajes diarios, pero evidentemente menos comunicación. Tenemos muchísimas redes sociales que conectan pantallas, pero no los corazones. Nunca el mundo estuvo tan comunicado y, paradójicamente, tan solo. Ese fenómeno merece una reflexión. Muchos jóvenes viven hiperconectados, pero emocionalmente vacíos. Expuestos constantemente a imágenes, estímulos y comparaciones, terminan muchas veces perdiendo el sentido de sí mismos. La ansiedad, la depresión y el aislamiento crecen incluso en sociedades aparentemente más desarrolladas. La tecnología avanzó enormemente, pero el corazón humano sigue necesitando amor, sentido y esperanza. Eso ninguna inteligencia artificial podrá reemplazarlo.

6-El trabajo humano y la nueva desigualdad

Otro aspecto importante de la encíclica es su preocupación por el trabajo humano. La automatización creciente plantea preguntas muy serias para el futuro de millones de trabajadores. Muchas tareas ya están siendo sustituidas por sistemas automatizados, y eso podría aumentar las desigualdades sociales, especialmente en países pobres o con economías frágiles. El papa parece advertir que una economía dirigida exclusivamente por la eficiencia corre el peligro de olvidar a las personas. Y ese riesgo ya lo estamos viendo.

Con frecuencia se habla de crecimiento económico mientras aumentan las exclusiones. Se celebran avances tecnológicos mientras muchos seres humanos siguen siendo descartados. Se invierten enormes recursos en innovación mientras millones carecen todavía de lo esencial para vivir. La Iglesia tiene el deber moral de recordar que el progreso debe beneficiar a todos, especialmente a los más vulnerables.

7-El peligro del control tecnológico León XIV también toca un tema particularmente delicado, y es el del poder que pueden adquirir quienes controlan la tecnología y la información. Hoy existen corporaciones capaces de influir en la cultura, en la política, en la opinión pública y hasta en la manera de pensar de millones de personas. Ese poder no puede quedar sin cuestionamientos éticos. La manipulación informativa, las noticias falsas, los sistemas de vigilancia masiva y el uso irresponsable de los datos personales representan desafíos muy serios para la libertad humana. El papa parece intuir que podríamos entrar en una forma de dominio menos visible, pero igualmente peligrosa: un control muy sigiloso de las conciencias mediante la tecnología. Por eso esta encíclica posee tam-

bién una dimensión social y política. Defender la dignidad humana hoy implica defender también la libertad interior del hombre frente a mecanismos que buscan condicionarlo constantemente.

8-La guerra tecnológica y la pérdida de la conciencia moral

Uno de los puntos más fuertes del documento es su reflexión sobre la guerra tecnológica. El desarrollo de armas autónomas y sistemas militares guiados por inteligencia artificial abre escenarios moralmente inquietantes. La posibilidad de delegar decisiones de vida o muerte a máquinas constituye una de las preguntas éticas más graves de nuestro tiempo.

La guerra ya es suficientemente deshumanizante. Automatizarla podría alejarnos aun más del sentido moral de nuestras acciones. La Iglesia tiene autoridad para advertir sobre esos peligros.

9-La raíz espiritual de la crisis contemporánea

Sin embargo, la encíclica no cae en el pesimismo. Ese es otro de sus valores. León XIV no presenta una visión apocalíptica del futuro, sino una llamada a humanizar el progreso. El problema no es la tecnología en sí misma, sino la ausencia de una ética sólida y de una visión trascendente del ser humano.

Y aquí aparece un punto central que considero esencial: la crisis contemporánea no es solamente tecnológica. Es, sobre todo, espiritual. La inteligencia artificial no creó por sí sola el vacío interior del hombre moderno. Ese vacío venía creciendo desde hace tiempo. La pérdida de la fe, el relativismo moral, la ruptura familiar, el individualismo extremo y la cultura del consumo prepararon el terreno para una sociedad donde fácilmente el hombre termina sustituyendo a Dios por el poder técnico. La tecnología amplifica muchas veces una crisis previa del corazón humano. Por eso el gran desafío no será únicamente regular máquinas, sino evangelizar nuevamente al hombre. Y esa es la misión permanente de la Iglesia.

10-Una reflexión necesaria también para América Latina

Desde América Latina, este mensaje adquiere todavía mayor relevancia. Nuestros pueblos enfrentan enormes desigualdades, precariedades educativas y dependencia tecnológica. Existe el riesgo de que la revolución digital aumente aún más la distancia entre ricos y pobres.

Pero también existe una oportunidad. La Iglesia puede convertirse en una voz que recuerde que el desarrollo humano debe ser integral. No basta con producir más tecnología si disminuye la fraternidad humana. La evangelización del mundo digital será uno de los grandes retos pastorales de este siglo. La primera encíclica de León XIV parece abrir precisamente ese camino.

Conclusión

CERTIFICO que León XIV ha comenzado su pontificado entrando directamente en una de las grandes discusiones de nuestro tiempo. Y lo hace recordando que el progreso debe tener como centro al hombre.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veintinueve (29) día del mes de mayo del año del Señor dos mil veintiséis (2026).

10 Cultura

crítica arte

LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com

Lo valioso vs. lo mediático

Cada vez resulta más difícil distinguir entre la obra y su promoción, entre el mérito y la narrativa construida alrededor de lo mediático. No cuestiono la necesidad de comunicar, gestionar recursos o hacer visible el trabajo realizado. Todo proyecto necesita sostenibilidad. Lo preocupante es cuando la visibilidad deja de ser una herramienta al servicio de una propuesta artística, estética o social y se convierte en un fin en sí misma.

Vivimos tiempos en los que muchas veces se premia más la capacidad de ocupar espacios en la prensa que la consistencia del trabajo desarrollado a lo largo de los años. La velocidad de las redes, la necesidad de mostrar resultados inmediatos y la competencia por la atención han desplazado, en algunos casos, la importancia de los procesos, la investigación y la construcción paciente de una trayectoria.

Por eso creo que debemos insistir en la documentación. No como un trámite burocrático ni como un archivo inerte, sino como un ejercicio de memoria, transparencia y rigor. La investigación permite que las obras, los proyectos y las contribuciones sean evaluados por lo que realmente son, y no únicamente por la intensidad de la promoción que los acompaña.

La documentación protege la historia, pero también protege el mérito. Cuando el ruido disminuye, cuando pasan las tendencias y las campañas, lo que permanece es la huella verificable de lo que se hizo, cómo se hizo y cuál fue su impacto. Quizás el reto de nuestro tiempo no sea producir más relatos sobre nuestro trabajo, sino generar más evidencias de su valor. Menos espectáculo y más sustancia. Menos urgencia por figurar y más compromiso por construir.

Al final, la legitimidad cultural no debería depender de quién habla más fuerte, sino de quién aporta más profundamente. Hay que centrarse en lo que corresponde, seguir parámetros, establecer reglas claras y filtrar al momento de comunicar. No olvidemos la frase anónima de que “las palabras se las lleva el viento, pero los escritos perduran para siempre”.

el libro vive

FRANK NÚÑEZ

desde mi ventana

ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

crítica cine Oppenheimer

American Experience: The Trials of J. Robert Oppenheimer es uno de los documentales basados en un cuasijuicio para retirarle la “Autorización Q” al llamado padre de la bomba atómica. La sinopsis de este filme dice: “El físico estadounidense Julius Robert Oppenheimer, al frente del ‘Proyecto Manhattan’, lidera los ensayos nucleares para construir la bomba atómica para USA. Impactado por su poder destructivo, Oppenheimer se cuestiona las consecuencias morales. Desde entonces y el resto de su vida, se opondrá firmemente al uso de armas nucleares”. Parece un biopic del físico, pero se trata de un balance del juego político desnudando a la extrema derecha norteamericana y su presidente Harry S. Truman, el autor de la Doctrina Truman y de la CIA, quien dio la orden de lanzar la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, justo 100 días después de tomar el poder a la muerte de Franklin D. Roosevelt el 12 de abril… Inaugura así la Era de la Guerra Fría. Contrario a Roosevelt, Truman era un político guerrerista que se valía de la fuerza para imponerse. Una escena muestra la reunión entre Truman y Oppenheimer luego del lanzamiento de las bombas; Oppenheimer, muy abatido, mirando a Truman, dice: “Siento

que tengo las manos manchadas de sangre”. Truman reacciona y responde: “No vuelvan a dejar entrar aquí a ese llorón”. Es una obra maestra tanto en cine como en la exposición del pensamiento liberal de una parte significativa del mundo. Este pensamiento aborda el papel de la ciencia y la técnica, así como la práctica del uso de la fuerza por parte de clases gobernantes como la estadounidense para imponerse sin tapujos. La historia tiene que ver con una especie de alienación del mundo porque es obvio que los científicos sabían que estaban construyendo un arma de destrucción en masa. Tienen conciencia, pero buscan la justificación del mal menor ante el dilema en el que invierten parte de sus vidas para construir un artefacto genocida, y la premonición de que la Alemania nazi la tenga primero. En esa carrera ganó EE. UU. Muy a pesar de que Alemania se había rendido y Japón negociaba su rendición, tiran las bombas porque así habría una rendición nipona incondicional. Lo único que se puede reclamar de todos los personajes es un Einstein etéreo. Es un filme que descansa en el diálogo y la narración off. Asimismo, el uso de escenas en blanco y negro y en colores. Una lección de historia y política en una narrativa primorosa. Guión y dirección de Chris Nolan, ¡imagínese!

GÉNERO: Drama histórico. DURACIÓN: 180 minutos.

Rodríguez

SANTIAGO

ALMADA

franknunez463@gmail.com o

Demorizi visto por García Cartagena

Un prólogo del escritor Manuel García Cartagena a la antología “Cuentos de política Criolla”, del historiador Emilio Rodríguez Demorizi, nacido en Sánchez, Samaná, el 14 de abril de 1904 y fallecido en Santo domingo el 26 de junio de 1986, demuestra el apego al método científico del antologista, quien demostró que ni la más arraigada amistad comprometía el criterio en su taxonomía investigadora. Contemporáneo y contertulio de poetas, narradores, historiadores, periodistas y críticos como Héctor Incháestegui Cabral, Juan Bosch, Manuel del Cabral, Joaquín Balaguer y Ramón Marrero Aristy, así como de Aída Cartagena Portalatín, pariente cercana del prologuista, al referirse a sus textos literarios lo hacía con el más depurado rigor metodológico. De los amigos de Rodríguez Demorizi, Bosch se marchó al exilio y debieron esperar el fin de la dictadura 24 años después para reencontrarse en la patria que les vio nacer. Con Marrero Aristy no logró reencontrarse puesto que fue víctima fatal del mismo régimen al que le sirviera por muchos años. García Cartagena destaca la referida honestidad intelectual del historiador en “Cuentos de Política Criolla”, publicada en 1963, bajo el sello de la editorial Librería Dominicana, presidida por don Julio D. Postigo, observándose la ausencia de Bosch y Marrero Aristy entre los antologados “por una razón muy simple: sus producciones no se ajustaban a la idea que Demorizi se hacía acerca de eso que él llamaba ‘cuentos de política criolla’”. Refiere García Cartagena que el cuento “La mancha indeleble”, de Bosch, como “En busca de enganche”, de Marrero Aristy, como “Las hormiguitas”, de José Mariano Sanz Lajara, pudieron calificar para la antología, pero no llenaron las exigencias del historiador. Los relatos seleccionados, con proemio de Bernardo Vega, presidente de la Fundación Emilio Rodríguez Demorizi, pertenecen a José Ramón López, Ramón Emilio Jiménez, Joaquín M. Bobea, Otilio Vigil Díaz, Lorenzo Justiniano Bobea, Víctor M. de Castro, Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, Rafael Damirón, Jafet D. Hernández, Max Henríquez Ureña y Agustín Aybar, cuyas lecturas desnudan claramente la cultura política dominicana.

salmada@elcaribe.com.do

Las madres

Las manos de mi madre amasaban la calma y la ternura que se tornaba dulce en cada pastelito, y se añadía crocante al chocolate que todavía vive en mi memoria en las tardes de invierno.

Mi madre tendía la ropa recién lavada y era como si entre sus dedos se filtraran hebras de sol que se adherían al brillo de la tela y se quedaban ahí, pegadas al olor a limpio que ella misma recogía en cada atardecer.

Mi madre cantaba canciones de cuna envejecidas que sonaban renovadas en su voz etérea, luminosas como las faroleras y las niñas peinadas con peinecito de oro que llamaban al sueño de mis hermanos pequeños, que inauguraban el silencio y ponían al viento a caminar sin zapatos por toda la casa, porque los niños estaban durmiendo.

Las manos de mi madre cocinaban la alegría del domingo en recetas antiguas que llenaban los platos de sazones y carnes, de salsas y de pastas que sabían a gloria después de una espera que se hacía eterna mientras esos prodigios maduraban y bullían siempre a fuego lento.

Pero ella era más que sus manos, más que su voz, era la presencia que llenaba la casa y establecía dominios, era la respuesta a las preguntas infantiles más curiosas y a veces más insólitas, porque su autoridad emanaba de su sabiduría que en aquel tiempo niño sonaba incuestionable. Era también el libro que aconsejaba leer cuando aprendimos a deletrear, era el juguete que recogía del patio y la camisa que zurcía o remendaba y a veces la penitencia o la reconvención ante cualquier diablura, era el consejo atinado en los primeros devaneos amorosos de la adolescencia y la espera diligente ante las primeras salidas nocturnas, cuando creíamos que el mundo nos pertenecía.

Mi madre sigue ahí, aunque ha partido continúa estando, a veces es su voz que me despierta en madrugadas de lluvia, cuando el viento castiga los cristales iluminados por relámpagos.

Las madres, esa especie de ángeles bienhechores que acaso el Altísimo ha puesto en el mundo como dadoras y custodias de vida, como guardianas de la infancia y guías de la existencia humana, están siempre alrededor de cada uno, quizá como regalo de amor y como ejemplo para que aprendamos a amar y cuidar de nuestros hijos y nietos…

Hay que leer dominicano

Lizamavel Collado, una poética de la cotidianidad y el anhelo

Hemos podido averiguar en Wikipedia que Lizamavel Mercedes Collado Vargas nació en Santo Domingo, que es periodista, gestora cultural y experta en gestión financiera, también es desarrolladora inmobiliaria, y además es poeta y autora de dos libros, Amor a contraluz y Todavía.

No es que no nos interese su dilatada trayectoria política, así como sus aportes sociales como fundadora del partido Poder Ciudadano, sino que en esta página vamos a ocuparnos de un poemario suyo que lleva por título Todavía, una expresión coloquial con la que los dominicanos suelen responder a la pregunta sobre si algo ya está terminado o si ya ha sucedido un acontecimiento que se aguarda, todavía significa, en el habla quisqueyana que enseguida puede pasar, que no ha ocurrido aún, pero ya casi…

Ese título no es casual, es un adverbio que indica esperanza y posibilidades, que implica que se puede seguir creyendo, que se puede continuar esperando, que la existencia tiene un propósito y los ideales insisten en sobrevivir, a pesar de todo.

Los poemas no tienen título, de manera que la primera frase es la que los titula y en cierta medida los define, o acaso introduce al lector en el tema que tratan, escritos en un tono intimista que bordea la ternura, el desengaño, la necesidad de afecto y el anhelo vital que mueve al espíritu a mirar más allá de lo que la realidad pretende mostrar o simplemente aparenta.

El lenguaje poético del libro se caracteriza por un uso cuidadoso de las palabras, una elección de quien sabe perfectamente lo que necesita decir, y la fuerza o la claridad con la que es preciso hacerlo.

Lo notamos en la página sesenta y cuatro: “La esperanza no llega suave./ Irrumpe./ Se planta en medio del cansancio/ y dice:/ Todavía”, y posiblemente sea la mejor definición del término esperanza, tan recurrido en el lenguaje cotidiano, tan presente en el ánimo de todos y cada uno de nosotros, tan referido a miles de necesidades personales porque, en el fondo, la existencia misma está basada en el acto de esperar, no desde una postura contemplativa, sino desde la cotidianidad de trabajar por algo, de estudiar una carrera, de ejercer una profesión, entre otros tantos actos que ejecutamos en el día a día: “La audacia de la esperaranza/ es quedarse de pie/ cuando ya sabes/ cómo terminar el miedo”, dice la autora en otro de sus poemas.

El amor, la relación de pareja, aparecen en los poemas de Lizamavel como una contradicción que se enmarca en el concepto de todavía pero como una expresión que se diluye en un ya y aún no, o más bien

como algo que se acepta con aprensión pero se admite a pesar de todo, lo que implica una concesión que navega entre esperar sin exigir, una especie de conformidad que se interpreta y se explica sin convencer totalmente, porque el convencimiento significa asumir con plenitud sin preguntas ulteriores, en cambio aquí los interrogantes trazan un panorama con más dudas que certezas, lo que tal vez sea la forma en que se cristalizan todas las uniones entre los seres humanos.

En la página 46 hay un poema que empieza con estos versos: “Hay un hombre que navega entre rostros/ como quien prueba el agua de todos los ríos/ sin decidir dónde beber” y en las líneas finales dice: “Y cada vez que vuelve/ deja en mi piel la pregunta/ que no sé cómo cerrar:/ Si de verdad me prefiriera, / ¿por qué mira el mundo con hambre?/¿Por qué/ después de todas/ vuelve siempre/ a mí?

Esa duda en la que la autora se debate, o más bien se sacude, surge también en las páginas cuarenta y ocho y cuarenta y nueve, donde aparece el reclamo de ella combinado con las excusas, o las explicaciones de él, que no se justifica por todo lo que hace: “Las otras son ruido/ olas que tocan/ orilla y se disuelven./ Ella es puerto,/ pero a veces el puerto duele/ porque me recuerda todo lo que soy” dice él. Ella en cambio exige: “No quiero ser el lugar al que regreses/ cuando el mundo te expulsa./ Quiero ser el

principio/ no la tregua” y el poema termina con la explicación de él: “Y sin embargo amor,/ solo en tu orilla/ aprendo a naufragar sin miedo”…

El poema que abre el libro describe la relación de la autora con su padre, algo que para todas las mujeres que han crecido con su progenitor como guía, como cabeza de familia, como una presencia, siempre es un hecho que marca, a veces de manera positiva, y otras genera más bien rechazo… “Mi padre me enseñó a leer el mundo/ me puso un libro en las manos/ como quien entrega una llave/ y me dijo, sin decirlo/ que ahí estaba todo”… esta estrofa tiene un hondo significado, implica que el padre, lejos de presentarse como ejemplo, como un suplidor de consejos y de órdenes, le enseñó a la niña a buscar respuestas, a preguntar, a averiguar, “nunca me explicó el miedo/ pero me enseñó a enfrentarlo” dice más adelante, lo que da una idea de que ese tutor fue más bien un orientador, alguien que se mantuvo a su lado para enseñarle cosas, pero que sobre todo le permitió ser ella misma.

La riqueza poética de Todavía no está en las florituras retóricas, que no las tiene, sino en la potencia de sus imágenes, en la crudeza ceñida y desnuda de los versos que a veces trazan metáforas potentes que, si caer en el discurso de barricada, expresan claramente preocupaciones profundas por el presente de este país y por el paso de los años y de las luchas sin

que se noten cambios significativos… “el país se repite como un eco viejo./ Promesas gastadas, bocas llenas de aire,/ calles que aprenden a fingir esperanza”… Aunque permea en la mayoría de los poemas de Todavía una visión desilusionada de la vida, aunque el cansancio se pinta no como un estado corpóreo sino más bien como una desolación que se apodera del ánimo y del espíritu, ese título sugiere una poética del anhelo, una actitud que no se resigna al desengaño sino más bien a aprender a convivir con aquello que duele, pero enseña, con lo que desilusiona, pero señala hacia dónde dirigir la mirada para encontrar todo lo que vale la pena el esfuerzo, todo cuanto puede rescatarse para que la vida no sea una ilusión gastada, sino un camino que es necesario transitar con la frente en alto y sin rendirse, ese aprendizaje, según escribe Lizamavel Collado en la página treinta y uno de su poemario: “Es la calma de saber que el alma,/ aunque rota, aprendió su idioma./ Y en ese idioma nuevo,/ cada silencio es una sílaba de paz”. Los poemas de Lizamavel Collado tienen por un lado la dureza de una cotidianidad que desengaña y a veces lastima, pero también tienen el sabor de una esperanza que se niega a marchitarse, que insiste en permanecer a pesar de todo, que se manifiesta sin estruendos y simplemente afirma con absoluta confianza: Todavía.

Espejo de tinta

Poemas de Guillermo Acuña González

VALENTÍN AMARO

Especial para elCaribe

Nuestro invitado en “Espejo de tinta”, es Guillermo Acuña, quien es doctor en Ciencias Sociales Por la Universidad Nacional de Costa Rica. Investigador social en temas migratorios latinoamericanos por más de 25 años. Su obra literaria consta de poesía, cuento y ensayo. En poesía tiene 10 títulos publicados en Costa Rica, España, Guatemala, El Salvador y Honduras. En cuento ha publicado dos libros y en Ensayo dos títulos, uno de ellos ganador del Premio Nacional de Literatura en Costa Rica en dicha categoría (2019). Ha aparecido en antologías de poesía en Alemania, España, México, Guatemala, Estados Unidos, Argentina y Costa Rica. Su obra poética ha sido traducida al árabe, italiano, inglés y portugués. Desde 2018 desarrolla un trabajo de sensibilización sobre el tema migratorio en el que usa la narrativa poética como herramienta. Conduce un espacio de comunicación virtual sobre arte y cultura llamado “Zona de recarga” que puede ser consultado en sus redes sociales.

Memo Acuña, como prefiero llamarle, es un ser cercano, afable, de mirada cómplice y conversación generosa. Basta conocerlo para que surja de inmediato la empatía y esa solidaridad natural frente a tantos temas humanos y culturales que nos competen y nos atraviesan. Ha estado con nosotros en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y en el Festival Internacional de Narradores de San Francisco de Macorís, que organiza cada año el escritor Noé Zayas, donde compartió su literatura y promovió la de otros escritores como espacios vitales para el diálogo, la memoria y la reflexión sobre nuestras realidades centroamericanas y caribeñas.

Los textos de esta entrega nos revelan a un creador consciente de su papel como poeta y observador de su tiempo, con los pies firmemente sobre la tierra, no olvidemos que Acuña proviene del ámbito de las Ciencias Sociales. Sus versos transitan entre la memoria, el desarraigo y la intimidad cotidiana con una sensibilidad profundamente humana. Su lenguaje conjuga imágenes de gran fuerza emocional con una mirada crítica y nostálgica sobre el amor, la identidad, la migración y la experiencia centroamericana, que construyen una poesía donde convergen la ternura, la incertidumbre y la conciencia social.

La puntualidad de los trenes

Yo que me defiendo como gato panza arriba de la noche, de los periódicos sin páginas en el centro de sus obituarios donde dice Memo Acuña se ha ido,

de los poemas pequeños, de tus aires a desierto árido que envuelve. Yo que no arrugo la cara ante las malas canciones reniego, por todo lo dicho, esa perfección con que los trenes sacuden el día.

Un minuto

“Barrilete cósmico... ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina?”. Víctor Hugo Morales Periodista uruguayo narrando el Segundo gol de Maradona contra Inglaterra en El mundial México 86 La voz pregunta ¿De qué planeta viniste? y el césped se acomoda de nuevo para que crezcan los geranios. La voz dice “ Barrilete Cósmico” y se le entumece la garganta con el viento más profundo. Es un minuto padre. Acabamos de ver las piernas de Dios pintadas en el cielo.

De por qué te estoy queriendo Porque juntamos las manos para enumerar las cosas ciertas: el olor de la tarde, una canción de pocas dudas la cintura que junto con la cintura se esconde y luego pide armas al fuego. Porque somos mar, las piernas como espejos los miedos de niños envueltos en ciertas vasijas. No me explico la razón pero esta armadura, amor, no descansa ni siquiera cuando dormimos.

A wonderful world

Me preguntas ¿Cuánto falta Para la noche?

Y te digo esto: Soy tu fotografía de niño jugador el ángel de la mañana con noticias sobre tus horas. Tu trovador. La mesa pura donde el tango te revienta como una bola de “fut”. Los trompos de madera del amanecer. Una canción de jazz en tu memoria.

Certificado de empleo Muerdo con oficio los aires de la ternura. Quiero conseguir trabajo estable en cualquier cuaderno. con letras de molde que digan: espalda humedad azar.

Me quedaré despierto hasta qué mi sal se convierta en cuerpo o lo que sea.

Parque temático Un colibrí planea lo que queda del día. Traza luz: líneas, círculos estruendos, parece llenarse todo de soles, escombros, polvo milenario. El colibrí fija mirada sobre Al Saba, que tatúa su historia

en la mano del niño. Debe subir pronto antes que las dagas corten sus alas.

Para que no me olvides ¿Qué te hiciste corazón?

Concedes permiso para lamer mis palabras.

¿Con qué tacto decís euforia, por ejemplo, o mar que te atraganta? Con ciertos colores me desvestís la música, el suave invierno de tus manos en las mías. ¿Qué te hiciste en eso que son los imperios de tu voz, los saldos y las olas que te tocan, aunque no quisieras?

RISPIDEZ DEL AIRE

Dicen, abuela, que lloraba a mares por un amor no correspondido. Las hojas del orégano me dolían tanto como el corazón. Dicen, Goya, que a vos eso te parecía poca cosa y por eso te esforzabas porque el amor no me doliera tanto. De pronto venían unas hojarascas y lo movían todo, sabía entonces que debía buscar la puerta de salida con vos invitándome a regresar.

Dicen, Doña que bailamos tanto. y que vos ya te mecías en otros tiempos. Que aprendí a mal bailar boleros pero con todo el sentimiento de un niño lleno de arcilla hasta la cintura.

Dicen que el aire tenía tu canto y que es eso lo que escucho en noches cómo esta.

elCaribe, SÁBADO 30 DE MAYO DE 2026

elcaribe.com.do

La memoria azul de la mar y las palabras

MARINO BERIGÜETE

Poeta m.beriguete@gmail.com

Mi amor por la escritura nació antes de que yo pudiera comprender el peso verdadero de las palabras. Surgió en los corredores calientes de la escuela, mientras la voz de Sor Angélica Paz iba dejando en el aire una música serena que todavía hoy escucho cuando abro un cuaderno en blanco. Ella pronunciaba cada sílaba con una paciencia que parecía convertir el idioma en una criatura viva. Yo la observaba fascinado, como quien descubre un río secreto en medio de la infan-

cia. Desde entonces comprendí, aunque todavía no pudiera explicarlo, que las palabras no eran solamente instrumentos para nombrar las cosas, sino puertas capaces de abrir mundos desconocidos.

Cuando empecé a juntar frases, una detrás de otra, sentí que la realidad se agrandaba delante de mis ojos. Mi pueblo dejó de ser apenas un puñado de calles ardientes bajo el sol y se convirtió en un territorio inagotable. La arena que pisaban mis pies infantiles comenzó a tener una textura distinta, como si guardara una memoria pasada. El viento ya no era solamente viento, sino una respiración que venía de la mar y atravesaba las casas humildes de Barahona y Paraíso. Todo parecía adquirir una intensidad nueva. El sol era un compañero silencioso de mis juegos, las mariposas amarillas se transformaban en criaturas milagrosas y la carretera interminable representaba una promesa de aventuras futuras.

En aquellos años escuchaba con devoción los relatos de Diablo Viejo, el pescador del pueblo. Nadie narraba co-

mo él. Se sentaba frente a la mar, con la piel endurecida por la sal y los ojos cargados de tempestades, y hablaba de sus viajes por los mares del sur, de tormentas que parecían castigos bíblicos y de peces enormes que brillaban en la oscuridad como monedas encendidas. Yo permanecía inmóvil, atrapado por aquellas historias, sintiendo que el mundo era demasiado grande y hermoso para limitarse a la experiencia cotidiana. Cada palabra suya encendía mi imaginación. Comprendí entonces que la escritura podía hacer lo mismo: rescatar la vida del olvido y devolverle un resplandor perdurable.

También recuerdo al hombre al que todos llamaban el rey del sol. Caminaba despacio por las calles desde la mañana, siempre mirando el cielo claro como si conversara con alguna divinidad invisible. Su figura me parecía misteriosa y magnética. Mientras los demás lo consideraban un loco inofensivo, yo veía en él una especie de personaje salido de una leyenda antigua. La escritura me enseñó precisamente eso: descubrir el secreto escondido detrás

de las apariencias, escuchar el rumor íntimo de las personas y comprender que cada ser humano contiene una historia digna de ser contada.

El día que escribí mi primer poema en aquella mascota verde de rayas torcidas sentí una emoción imposible de olvidar. Era un poema torpe, lleno de exageraciones infantiles, pero en sus líneas estaba ya la necesidad profunda de contar el mundo. Desde entonces me convertí en el escribidor de mi curso. Narraba las aventuras de los fines de semana, inventaba viajes imposibles y exageraba pequeñas anécdotas hasta convertirlas en epopeyas domésticas. Mis compañeros reían, discutían y corregían detalles, pero yo sabía que había encontrado un destino secreto.

La escritura fue enseñándome lentamente a mirar. Aprendí a escuchar el murmullo de los árboles durante la tarde, el sonido de las olas golpeando las piedras y hasta el silencio obstinado de ciertas noches tropicales. Descubrí que el mar no tenía un solo azul, sino muchos, y que cada uno expresaba un estado distinto del alma. Algunas veces lo veía furioso y oscuro; otras, inmóvil y transparente, convertido en una piedra azul que guardaba secretos antiguos en su mudez.

Cuando terminé el bachillerato y tuve que alejarme de mi pueblo, comprendí que escribir también era una forma de regresar. La distancia convirtió aquellos recuerdos en una patria íntima. Cada página me devolvía la bondad de los años vividos, las voces familiares, el olor de la lluvia sobre la tierra caliente y la melancolía de las tardes frente al mar. De allí nacieron mis historias y mis poemas. De allí vienen también las palabras que todavía golpean mi conciencia y me obligan a escribir con el ritmo obstinado del tiempo y del viento.

Hoy sé que solamente soy un observador de mi época. Escribo bajo la mirada silenciosa de Dios, agradecido porque me concedió aquello que más deseaba cuando las palabras apenas brotaban gota a gota de mi interior. La escritura me salvó de la indiferencia y me enseñó a reconocer la belleza escondida en las cosas simples. Gracias a ella me convertí, para siempre, en uno más de los hijos del mar.

A veces pienso que escribir no fue una elección verdadera, sino una forma de destino. Mientras otros soñaban con abandonar el pueblo y olvidar sus calles polvorientas, yo deseaba conservar cada detalle, como si temiera que el tiempo destruyera aquello que más amaba. Por eso escribo. Para que la infancia no desaparezca del todo, para que la voz de Sor Angélica Paz siga resonando en algún rincón de mi memoria y para que los personajes humildes de mi tierra continúen respirando entre las páginas. Cada libro, cada poema y cada frase son una tentativa de vencer el olvido. Quizás la literatura no pueda cambiar el mundo, pero sí puede iluminar la vida de un hombre y darle sentido a sus días más inciertos.

Y mientras exista el mar frente a mis ojos, seguiré escribiendo con la misma pasión de aquellos años infantiles.

El disco clásicos dominicanos vol. 1. Del patrimonio sonoro de nuestro país

ANTONIO GÓMEZ SOTOLONGO

Especial para elCaribe

La música sinfónica en la República Dominicana cuenta con registros que permiten valorar algunos momentos en su larga historia; entre ellos, los que grabó en estudio la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la conducción de su entonces Director Titular, el Maestro Manuel Simó, los conciertos de temporada grabados en vivo durante los años en los que el Maestro Julio de Windt fue Titular de la institución; y, muy probablemente aún se conserven registros de audio y también vídeos en archivos privados y algunas televisoras nacionales. En el fonograma Clásicos Dominicanos Vol. 1, se conserva una muestra del trabajo realizado en la República Dominicana por una agrupación musical, una agrupación coral, un grupo de compositores y un director de orquesta. El LP está acompañado de un inserto firmado por Elila Mena de Rivera en el que aparecen datos biográficos de los compositores, directores, orquesta y coro. La carátula del fonograma está ilustrada por un lado con una obra de Oviedo y por la otra con sendas fotos de la Orquesta y el Coro. Fue fabricado por Industria de Discos Salón Mozart en Santo Domingo, con el patrocinio del Banco de Reservas de la República Dominicana. El disco contiene por la cara A: Suite Recuerdos de Infancia de Luis E. Mena, por Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Manuel Simó y Suite Folklórica de Rafael Ignacio por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Manuel Simó y el Coro Nacional, dirigido por José E. del Monte; y por la cara B Sinfonía No. 1 “Quisqueyana” de Juan Francisco García por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Manuel Simó.

Los intérpretes:

La Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana (OSN-RD), fundada por Ley 504, de 10 de julio de 1941, es una de las instituciones de su tipo más antiguas del continente americano. En su quehacer ininterrumpido se ha propuesto alcanzar uno de los objetivos para los que fue instituida: promover la creación musical entre los compositores nacionales y dar a conocer entre todos los públicos las obras sinfónicas nacionales y del repertorio universal.

En esta labor ha objetivado el patrimonio musical y estrenó cada una de las obras que se presentan en este fonograma. Solo durante los primeros 25 años de creada, interpretó 73 obras de compositores nacionales, de las cuales solo dos habían sido estrenadas en versiones para banda antes de 1941.

El Coro Nacional de la República Dominicana (CN-RD) fue fundado en 1957 y al igual que la OSN-RD ha contribuido de manera directa en la difusión del re-

pertorio universal y nacional. La Suite Folklórica que aparece en este disco fue versionada para coro y orquesta por el compositor, y se estrenó en enero de 1969, por la OSN-RD y el CN-RD bajo la dirección de Manuel Simó.

Manuel Simó (1916-1988) tomó clases de dirección y composición con Enrique Casal Chapí primero en Santo Domingo y después en el Conservatorio Kolisher de Montevideo. Sus obras son representativas de una época en la música dominicana y continental, porque en ellas se amalgaman las vanguardias y los nacionalismos como sucedió en la música en casi toda Sudamérica.

Los compositores:

Luis Emilio Mena Perdomo tomó clases de composición y orquestación con Casal Chapí “lo cual le permitió trazarse metas más cualificadas en lo formal y estilístico”. Compuso obras orquestales, de cámara y para piano entre otras. Su obra Obertura se estrenó en el primer concierto de la OSN-RD en 1941 y su obra Tres preguntas, para orquesta de cuerdas, ha sido elogiada por la crítica y el público, manteniéndose como parte del repertorio de la OSN-RD hasta los últimos años del siglo XX cuando formaba parte del repertorio del entonces Director Titular Julio de Windt. La suite Recuerdos de Infancia, fue estrenada por la OSN-RD bajo la dirección del compositor en 1944.

Rafael Ignacio creó un catálogo de obras permeado por el folklor dominicano, «en el que ha vaciado un caudal de temas vernáculos los cuales ha elaborado con maestría enalteciendo la pureza y sencillez de la música criolla».

Juan Francisco García es parte de ese grupo de compositores dominicanos que durante la primera mitad del siglo XX crearon un conjunto de obras en las que afloran los temas folklóricos y populares; entre sus obras más mencionadas está la Sinfonía No. 1 «Quisqueyana» que se estrenó el 21 de marzo de 1941 por la Orquesta de la Sociedad Sinfónica de Santo Domingo bajo la dirección del autor.

Las obras:

La Suite Recuerdos de Infancia consta de 13 partes y la que se registra en el fonograma es la última de ellas, Mangulina y Ca-

rabiné. Estas son dos danzas populares de la zona sur de la República Dominicana. Suite Folklórica fue concebida para banda en 1939 y se tituló Quisqueya lírica; en 1941, fue versionada para orquesta sinfónica y se estrenó en 1942 por la OSNRD bajo la conducción de Enrique Casal Chapí, y posteriormente el autor le agregó las partes del coro, adaptación esta que se estrenó el 27 de enero de 1969, interpretada por la OSN-RD y el CN-RD bajo la dirección de sus respectivos titulares: Manuel Simó y José E. del Monte, siendo esta la primera obra sinfónico coral de un autor dominicano. El primer movimiento de esta obra «Al son de los atabales», fue interpretado en Radio Televisión Italiana, en Roma, bajo la conducción del Maestro Roberto Caggiano en 1955. Sinfonía No. 1 «Quisqueyana», según su propio autor, contiene temas de fisonomía criolla, que recuerdan sábados de fiesta en alguna ciudad cibaeña o en algún campo monte adentro y de su estreno, el crítico musical del diario La Nación escribió que: «La Sinfonía quisqueyana nos parece marcar el primer paso para la creación de un arte nacional dominicano, inspirado en los temas folklóricos de nuestra tierra, pero no por eso desvinculado de la tradición del gran arte universal».

El valor patrimonial

Al momento de realizarse estas grabaciones ya Manuel Simó había dirigido la institución por más de una década, por lo que el sonido que aquí se guarda es representativo de la estética que él le imprimió a la OSN-RD. El Coro Nacional ya había interpretado la Suite Folklórica en su estreno, también bajo la dirección de José del Monte, por lo que esta institución había alcanzado un sonido y

un entendimiento de la obra que debe ser conocido por intérpretes e investigadores como parte de la historia de la interpretación de este repertorio. El fonograma contiene tres obras en las que se aprecian los elementos que caracterizaron el estilo compositivo de una generación de músicos dominicanos, que durante la primera mitad del siglo XX abordaron la creación musical sinfónica utilizando elementos del folklor nacional por lo que este registro sonoro es portador de valores patrimoniales; entre ellos, valor histórico, estético, musical y cultural que merecen ser rescatados, preservados, catalogados y difundidos.

En este fonograma se pueden apreciar los resultados del trabajo realizado durante décadas por la OSN-RD, el CN-RD y sus directores y los estilos compositivos y las estéticas de algunas de las obras más reconocidas por la crítica y el público dominicano durante la primera mitad del siglo XX. Este fonograma retrata un momento de la historia de la música dominicana y de su interpretación, por lo que hace parte del patrimonio musical de la nación.

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(*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana.

Correo-e: agosto_ultimo@yahoo. com

Esta página es una colaboración especial para este suplemento.

NOVELA POR ENTREGAS

La Fortuna Escarlata: crónica de Nassau

La llaman “la república pirata”, pero eso no alcanza para describirla...

RODRÍGUEZ CAÑADA

Especial para elCaribe

Capítulo 3: Sombras en alta mar

El amanecer llegó teñido de humo. Nassau había sobrevivido al ataque, pero la ciudad mostraba sus heridas como un cuerpo maltratado: muros derrumbados, calles ennegrecidas, cadáveres aún sin recoger en las esquinas. El mar, indiferente, brillaba bajo el sol, como si las aguas se burlaran de la sangre derramada en tierra.

Los ingleses habían sido repelidos, aunque a un costo elevado. La república pirata permanecía en pie, pero todos sabían que aquello era apenas un aviso: Londres no dejaría impune el desafío. Había que prepararse para más embestidas, y la única respuesta posible estaba en el mar.

Isabela lo entendía bien. Aquella misma mañana se mezclaba entre los hombres que buscaban enrolarse en nuevas expediciones, aprovechando el desorden para encontrar su sitio en una tripulación. Llevaba años soñando con abandonar las calles y hacerse a la mar como su padre, y ahora, tras el ataque, sabía que era el momento.

Elías, en cambio, dudaba. Había pasado la noche en vela en la bodega donde se habían refugiado, reviviendo una y otra vez la imagen del soldado que cayó bajo su mano. Aunque el golpe no fue mortal, sí había ayudado a que Isabela lo rematara, y esa conciencia lo carcomía. Sin embargo, cuando ella lo sacó de su ensimismamiento y le dijo con firmeza: “Si te quedas aquí, los casacas rojas volverán y te colgarán. En un barco, al menos tienes la oportunidad de elegir tu destino”, supo que no había otra opción.

Así fue como ambos llegaron al muelle, donde un navío de tres palos llamado La Fortuna Escarlata se preparaba para zarpar. El capitán era un tal Edward Graves, inglés renegado con fama de cruel pero justo con su tripulación. Aceptaba enrolar a cualquiera que pudiera empuñar un arma o servir en cubierta, siempre que jurara obedecer los artículos de a bordo.

Elías se presentó con el corazón en la garganta, confesando sus habilidades como escribiente y copista de cartas náuticas. Graves lo miró con desconfianza, pero al ver la precisión de sus trazos en un mapa improvisado, decidió aceptarlo como escribano del barco.

—No todos los hombres saben leer el mar en papel —dijo el capitán, con voz grave—. Tal vez me seas útil. Isabela, por su parte, no necesitó palabras. Demostró en un instante su destreza al trepar por los cabos del navío con la agilidad de un mono, deslizándose hasta la cofa como si hubiera nacido entre velas. Los marineros rieron y aplau-

dieron, y Graves, divertido, le permitió un puesto como marinera.

—Si caes, muchacha, nadie irá a recogerte. Pero si trabajas como lo has hecho, tal vez el mar te adopte.

La Fortuna Escarlata zarpó esa misma tarde, con más de cien almas a bordo y la promesa de un botín en las rutas mercantes que unían Jamaica con Charleston. Para Elías, fue el inicio de una vida nueva. Nunca había sentido la fuerza del océano bajo sus pies, ni la vastedad del horizonte que se abría en todas direcciones. El miedo lo acompañaba, pero también una extraña excitación que lo mantenía alerta.

Los primeros días fueron un infierno. Los marineros lo despreciaban por sus manos suaves y su torpeza con los nudos. Le lanzaban cubos de agua, le gritaban insultos y lo obligaban a trabajos humillantes. Elías soportaba en silencio, refugiándose en la tarea de copiar mapas y llevar el registro del barco. Solo en esas horas de tinta encontraba calma.

Isabela, en cambio, florecía en el entorno. Su energía parecía inagotable: subía a los mástiles con rapidez, manejaba cabos y velas con destreza, y reía incluso cuando la tormenta los castigaba. Su carácter fuerte le granjeaba respeto, aunque no faltaban quienes intentaban probar su temple con burlas. Ella respondía siempre con una lengua afilada o, si hacía falta, con un golpe rápido y certero.

En cubierta, cuando las noches eran tranquilas y el mar se extendía como un espejo negro salpicado de estrellas, Elías e Isabela encontraban momentos para hablar. Se sentaban cerca de la borda, compartiendo historias de sus pasados. Él le confesó su huida de Londres, sus deudas, su deseo secreto de escribir un libro algún día. Ella le habló de su infancia dura en Nassau, de su padre marino y de su sueño de conocer islas lejanas.

—El mar es la única patria que merece la pena —decía Isabela, mirando el horizonte—. Aquí nadie manda salvo el viento y la pólvora.

Elías la escuchaba fascinado. En su interior, una chispa crecía cada vez que estaba con ella. No sabía si era amor, admiración o simplemente la necesidad de aferrarse a alguien en medio del abismo. Pero lo cierto era que, sin darse cuenta, su vida empezaba a girar en torno a ella.

El viaje, sin embargo, no tardó en mostrarles la cara oscura de la piratería. Una noche, cuando navegaban cerca de las Bahamas, divisaron un bergantín mercante cargado de azúcar y ron. La Fortuna Escarlata lo persiguió bajo la luz de la luna, y al alcanzarlo, desató sobre él una lluvia de cañonazos. Elías, desde cubierta, vio cómo los proyectiles arrancaban maderas y cuerpos por igual, escuchó los gritos de los hombres que intentaban resistir, y sintió el estómago revolverse.

Isabela, en cambio, participó en el abordaje. Con daga y pistola, saltó al bergantín junto a los demás piratas. Elías la vio desaparecer entre el humo y el caos, y su corazón se detuvo. Pensó que nunca volvería a verla.

Cuando la batalla terminó, La Fortuna Escarlata emergió victoriosa. Los pocos supervivientes del bergantín fueron encadenados, el cargamento saqueado, y el barco incendiado para que no quedaran rastros. Isabela regresó cubierta de hollín y con una herida leve en el brazo, pero con una sonrisa desafiante.

—¿Viste, inglés? —le dijo a Elías, que aún temblaba en cubierta—. Así se gana la libertad.

Él no respondió de inmediato. Sentía repulsión y fascinación al mismo tiempo. Repulsión por la sangre, fascinación por ella. Sabía que estaba atrapado en una corriente que lo arrastraba más allá de lo que había imaginado.

Esa noche, mientras el botín se repartía entre la tripulación y los hombres celebraban con ron, Elías escribió en su cuaderno. No un registro para el capitán, sino palabras suyas, íntimas. Describió el mar, la batalla, el rostro de Isabela iluminado por el fuego. No lo sabía aún, pero estaba empezando a tejer la historia que un día se leería en puertos lejanos.

El océano los había engullido, y ya no había retorno.

Crítica al machismo de la época en hombres necios que acusáis de Sor Juana Inés de la Cruz

LEANDRA BARRIENTOS DE LOS

SANTOS

Especial para elCaribe

Durante el siglo XVII, también conocido como el Siglo de Oro, surgieron grandes obras literarias y escritores destacados. Entre esas figuras destacó una mujer que se atrevió a ir en contra de las reglas de su época y defendió el derecho de las mujeres a aprender y expresarse, y esta maravillosa mujer fue: Sor Juana Inés de la Cruz. Es considerada una de las primeras mujeres en defender la igualdad y la capacidad femenina, por eso muchas personas la ven como una pionera del feminismo.

Desde pequeña mostró mucho interés por los libros y el conocimiento. Su amor por la lectura y la escritura la llevó a entrar a la vida religiosa, ya que en esa época las mujeres no tenían las mismas oportunidades de estudio que los hombres. Como expresa la siguiente cita: “El espíritu inquieto que tenía, la pasión, su innata curiosidad y su afán de educarse, la llevaron a enfrentarse con los convencionalismos de su tiempo, cuando en esa época no era bien visto que una mujer manifestara curiosidad intelectual e independencia de pensamiento” (Revista Literaria, p. 9).

Juana Inés de Asbaje Ramírez de Santillana, mejor conocida como Sor Juana Inés de la Cruz, nació el 12 de noviembre de 1648 en San Miguel Nepantla. Fue religiosa, escritora y filósofa, además de una de las representantes más importantes de la literatura barroca. Sor Juana fue una mujer decidida. En esos tiempos era común que las mujeres vivieran bajo la autoridad de un hombre o dedicadas únicamente al hogar. Sin embargo, ella escogió la vida religiosa porque así podía estar cerca de los libros y expresarse a través de la pluma y el papel.

Sus escritos incluían poesía, comedias y otros géneros literarios. También utilizaba muchos juegos de palabras y retruécanos para expresar sus ideas. En varias de sus obras criticó la desigualdad entre hombres y mujeres, razón por la cual hoy en día sus textos son relacionados con el feminismo. De hecho, la investigadora Dorothy Schons la consideró la primera feminista del Nuevo Mundo. Entre sus obras más conocidas están Respuesta a Sor Filotea de la Cruz y Hombres necios que acusáis; de este último poema se tratará este ensayo. Tomando en cuenta la época en la que vivió Sor Juana, se entiende mejor la importancia de su lucha y de sus palabras. Ella defendía la igualdad y decía que el conocimiento y la escritura no debían tener género. En su poema Hombres necios que acusáis hace una crítica directa

a la hipocresía y al machismo de una sociedad donde las mujeres no podían expresarse libremente ni estudiar como los hombres.

Sor Juana levantó su voz contra esas limitaciones. En estos versos se puede notar claramente su reclamo hacia la mala actitud de muchos hombres de su época:

“Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis.”

En estos versos se observa una gran contradicción: los hombres critican a las mujeres por cosas que muchas veces ellos mismos provocan. Sor Juana denuncia cómo la sociedad exigía virtudes a las mujeres mientras los hombres actuaban de manera opuesta.

Más adelante, la autora muestra cómo los hombres juzgaban a las mujeres cuando aceptaban sus cortejos: “Combatís su resistencia

y luego, con gravedad, decís que fue liviandad lo que hizo la diligencia.”

Aquí Sor Juana deja claro que la mujer era criticada sin importar lo que hiciera. Si rechazaba al hombre, era considerada cruel; pero si aceptaba, entonces la trataban de fácil.

En otra parte del poema, la autora compara a los hombres con niños pequeños que no saben realmente lo que quieren: “Parecer quiere el denuedo de vuestro parecer loco al niño que pone el coco y luego le tiene miedo.”

Con esta comparación, Sor Juana muestra la contradicción masculina. Los hombres buscan algo, pero luego se asustan o rechazan las consecuencias de sus propios actos.

También menciona a dos mujeres muy diferentes: Taís y Lucrecia. Taís representa a la mujer sensual y seductora, mientras que Lucrecia simboliza la pu-

reza. Con esto, Sor Juana muestra cómo muchos hombres quieren mujeres apasionadas para el deseo, pero al mismo tiempo exigen mujeres puras y perfectas para el matrimonio:

“Queréis con presunción necia hallar a la que buscáis, para pretendida, Taís, y en la posesión, Lucrecia.”

De igual manera, la autora critica la actitud contradictoria de los hombres cuando escribe:

“Con el favor y el desdén tenéis condición igual, quejándoos, si os tratan mal, burlándoos, si os quieren bien.”

En estos versos se muestra cómo algunos hombres se quejan cuando son rechazados, pero también se burlan de las mujeres cuando ellas les demuestran amor o interés.

Otra idea importante del poema:

“Siempre tan necios andáis que, con desigual nivel, a una culpáis por cruel y a otra por fácil culpáis.”

Aquí se puede ver cómo la mujer siempre terminaba siendo juzgada. Si rechazaba a un hombre era cruel, pero si aceptaba sus intenciones amorosas era vista como una mujer sin dignidad. Sor Juana defendió a las mujeres de esas injusticias y de esa doble moral que todavía hoy pueden verse en algunas personas.

También critica la doble moral masculina cuando expresa:

“Dan vuestras amantes penas a sus libertades alas, y después de hacerlas malas las queréis hallar muy buenas.”

Con estos versos denuncia cómo algunos hombres buscaban mujeres solo para satisfacer sus deseos, pero al mismo tiempo exigían pureza y perfección de las mujeres con las que compartían su vida.

Más adelante la poeta hace una pregunta retórica:

“¿O cuál es más de culpar, aunque cualquiera mal haga: la que peca por la paga o el que paga por pecar?”

Aquí cuestiona la hipocresía de la sociedad, sobre quién tiene realmente la culpa, mostrando que ambas personas participan en el acto.

Para finalizar, Hombres necios que acusáis es más que un poema. Es una crítica fuerte hacia las injusticias y la desigualdad que vivían las mujeres. A través de sus versos, Sor Juana Inés denunció el machismo y las contradicciones de una sociedad que exigía perfección femenina mientras justificaba los errores de los hombres. Es importante señalar que, aunque este poema fue escrito hace siglos, todavía hoy existen situaciones similares. Por eso Sor Juana sigue siendo recordada por sus maravillosos poemas y también por su valentía al defender a las mujeres y luchar por la igualdad a través de sus escritos.

Maridueña, A. E. (2020). El protofeminismo representado en la literatura de Sor Juana Inés de la Cruz. eScholarship. https://escholarship.org/content/ qt5wz6n7hp/qt5wz6n7hp.pdf

Esta página es una colaboración especial para este suplemento.

elCaribe, SÁBADO 30 DE MAYO DE 2026 elcaribe.com.do

Farhina Sánchez Maríñez

COMUNICADORA Y ESCRITORA

Farhina Sánchez Maríñez nació en Santo Domingo, es una joven comunicadora con una excelente preparación universitaria, graduada en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra en Comuni-

cación Social mención producción audiovisual, tiene también un MBA en Administración y Dirección de Empresas y una Maestría en Big Data & Business Intelligence por la Escuela de Negocios Europea de

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Barcelona (ENEB) y es la única dominicana que forma parte del Global Youth Community de la Unesco. Es autora de dos libros; ¿Y dónde está Lolo? y De conchos, conchos y más conchos”.

“Los carros de concho son como un laboratorio de la cultura dominicana”

¿Dónde cursaste la primaria?

La primaria la cursé en el colegio Sagrado Corazón de Villa Juana, el bachillerato lo hice en ese mismo centro de estudios, y posteriormente trabajé ahí como profesora, o sea que ese lugar estuvo ligado a una parte importante de mi vida.

¿Cuántos años tenías cuando ingresaste a la universidad?

En ese momento yo tenía diecisiete años, y no tenía muy definido qué iba a estudiar, hasta que finalmente elegí una carrera.

¿Qué te decidió a elegir la carrera que estudiaste?

Yo estudié comunicación social mención producción audiovisual, aunque inicialmente pensaba que iba a hacer ingeniería civil o algo relacionado con las leyes, o sicología, incluso tenía la posibilidad de una beca en la universidad Intec para esa carrera, pero un día fui a la expo-PUCMM y en la caseta de Comunicación social vi de qué se trataba, así que ni siquiera pasé a otra caseta, salí de ahí convencida de que la comunicación social era lo mío.

¿Cómo fue tu adolescencia?

Yo tuve una adolescencia muy bonita, estuve rodeada de cultura y de artes, estudié ballet, también teatro y pintura, eso gracias a mi mamá que se dio cuenta de mis inclinaciones, pero también los salesianos tienen un currículum orientado hacia las inquietudes de los jóvenes y de los adolescentes, tienen muchas actividades extracurriculares para eso, así que también me incorporé al coro en la iglesia y fui animadora juvenil, eso hizo que mi conexión con las artes se fuera desarrollando.

¿Cuáles fueron tus primeros trabajos luego de salir de la universidad?

Primero entré a Cuatropatas, una productora de comunicación corporativa, tuve otros tabajos remotos para diversas marcas, estuve también como analista de proyectos en el Museo de la Familia, estuve también en el Museo de las Atarazanas Reales como encargada de comunicación, duré dos años en el Ministerio de Cultura, y ahora estoy trabajando como consultora en Comunicación estratégica para la Unión Europea y el BID en dos proyectos que tienen para la Ciudad Colonial.

¿En qué momento se despierta tu “vena literaria”?

A los doce años, participé en un concurso en el colegio, un concurso de poe-

sía, yo tenía un enamoradito, así que decidí participar y quedé entre los finalistas, y a partir de ahí me quedé con la escritura hasta el día de hoy.

¿Cuáles son los temas que tú tocas en tus libros?

Desde que comencé con mi camino de la lectura, porque la cultura es otra cosa tal vez más fácil, el baile es cuestión de práctica, la fotografía también, pero la literatura es un poco más difícil, tuve una profesora que nos hacía leer los clásicos griegos, La Ilíada y La Odisea, yo veía que a la mayoría de mis compañeros eso les costaba mucho, y a mí me encantaba, así que por ese camino me fui encontrando después con otros autores más modernos, del realismo mágico, García Márquez, Carlos Fuentes, por ejemplo, y eso fue lo que motivó a escribir sobre temáticas parecidas a las que tratan ellos. ¿Y qué otros autores más te han influido?

Además de los que ya mencioné también Alejo Carpentier, “lo real maravilloso”, Como agua para chocolate, de Laura Esquivel, y comencé a “descubrir” una realidad que a mí me llamaba la atención, cada vez que me montaba en un carro de concho veía cosas que me resultaban increíbles, como si fueran parte de una magia, y todo eso yo lo anotaba, de hecho, tengo como ocho cuadernitos donde fui anotando situaciones cotidianas, de ahí sur-

gió mi primer libro De conchos, conchos y más conchos, y todas las ideas con las que trabajo mis textos literarios no son de ahora, sino que están guardadas desde hace tiempo, es decir me di cuenta de que tenía un producto sociocultural muy importante, para mí por ejemplo los carros de concho son como un laboratorio de la cultura dominicana, o sea que si alguien quiere conocer al dominicano tiene que montarse en un carro de transporte público. Un ilustrador que conocí lo ilustró y se publicó con esos dibujos.

¿Y el tema de tu segundo libro?

Se titula ¿Dónde está Lolo? y es la historia de un señor, no binario, que desapareció en Manabao, él siempre andaba con una perra que se llamaba Riqueza, los youtubers de la zona le tomaron mucho cariño y siempre le llevaban comida, un día Lolo desapareció. Pero resulta que cuando él hablaba con los youtubers siempre les contaba que cuando él iba al río se encontraba con un indio, y que los indios estaban vivos, esa desaparición me inspiró, aunque después encontraron su cuerpo, él desapareció un 24 de diciembre y lo encontraron nueve meses después, cuando se perdió ya estaba senil, así que nadie se explica cómo llegó hasta el lugar donde lo hallaron. Ese libro mío parte de una idea de que los taínos no murieron, sino que fingieron su muerte, esa es la idea central.

¿Qué autores dominicanos dejaron una marca en tu memoria?

Hilma Contreras, Carmen Natalia Martínez Bonilla, Ángela Hernández, Juan Bosch, Virgilio Díaz Grullón, Marcio Veloz Maggiolo, esos son escritores que han influido mucho en mi forma de escribir, en los extranjeros Julio Cortázar, que me impresiona por la forma de explorar los recovecos de la realidad, Borges también, y José Ángel Buesa, estoy leyendo más autores contemporáneos, como Julia Álvarez y Junot Díaz, por ejemplo.

¿Crees que es necesario leer mucho para escribir bien?

Es esencial, por ejemplo, cuando a mí me hacen notar que aunque soy muy joven ya he publicado dos libros, yo respondo que sí, pero yo empecé a leer desde los doce años, para escribir primero hay que leer, y leer mucho.

¿Cómo es tu método para escribir? Cuando yo estaba en la universidad y era más joven, una adolescente, yo escribía en todo lo que aparecía, a veces una servilleta, una hoja de papel, tengo una libreta al lado de mi cama y otra en la cartera, que cuando me viene una idea enseguida la escribo, y después reviso, lo transformo, cuando veo que hay varias ideas hilvanadas, me pongo a trabajar, he dejado algunos proyectos inconclusos por falta de tiempo y otros por falta de apoyo, por ejemplo, algunas instalaciones que no llegué a concretar.

¿Crees que el país necesita una política del libro que brinde más apoyo a las personas que tienen talento, pero no tienen posibilidades de publicar?

Por supuesto que sí, sucede que los escritores no son muy participativos, y yo he conocido escritores increíbles, con enorme talento pero que no tiene ninguna posibilidad de darse a conocer, y eso sería una forma de promoverlos. Por otra parte, también creo que el talento necesita disciplina, es decir estudio y práctica, porque el talento que depende solo de la inspiración no sirve de mucho, el país en general tiene mucho talento en las artes, es como tener un larimar, pero para convertirlo en una joya hay que trabajarlo, el larimar no pierde su valor, pero se vuelve más valioso, incluso, si tengo que darles un consejo a los jóvenes que quieren publicar, lo primero es que sean auténticos, que trabajen en lo suyo y sean fieles a su línea, que busquen la forma de llegar a más gente, en algún momento alguna puerta se abrirá.

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Cultura 30 mayo 2026 by Periódico elCaribe - Issuu