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Cultura 28 febrero 2026

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elCaribe, SÁBADO 28 DE FEBRERO DE 2026 elcaribe.com.do

Una perspectiva de la Cuaresma como sanación

Monseñor Benito de la Rosa y Carpio reflexiona sobre cómo abordar este periodo para sanar la memoria desde la reconciliación. P.9

Las vainas de Mercader

Cuando el M19 tomó la embajada RD en Bogotá

La página de OGM traza una crónica de los acontecimientos de 1979, cuando la embajada de RD estuvo en manos del grupo guerrillero. P.7

Cristiana, afrocaribeña y escritora

Yajahira de la Cruz Mesa, comunicadora y poeta, habla de las inquietudes que refleja en su poesía y del trabajo que desarrolla con jóvenes. P.14

Luidía, entre el alboroto y las pausas del silencio Cultura

Una “voladora” lo trajo de Bonao, él decía que era un ovni, y aterrizó en la UASD

JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

Luis

Díaz Portorreal llegó a la UASD en 1970 con una guitarra al hombro, un bultico de tela (probablemente de los que usan para cargar gallos de pelea), una greña de moda (herencia de los Black Panthers de la UCLA), una rabia por la muerte de un pariente cercano que “cayó en la guerrilla”, y unas enormes ganas de joder, que fue el potencial para su creación musical. Esa UASD no es la de hoy, como lo afirma el profesor Nino Feliz cuando declara: “La Universidad Autónoma de Santo Domingo no es hoy ni sombra de lo que fue porque se ha producido un pacto con el clientelismo y su modelo gerencial ha tocado fondo. Debemos rescatarla devolviéndola a la sociedad que le dio origen”. Era la UASD de aulas polvorientas, de prestigio académico y de un estudiantado rebelde de hijos de Machepa, asfixiada por Balaguer. Tenía grabada en su memoria las clases de Juan Zorrilla y Tatán Jiménez que no lo soltaron ni siquiera cuando oyó a Jimmy Hendrix y Carlos Santana, años después. De tanto oír rock en Bonao y antes de emprender su aventura hacia la facultad de Psicología, quizás para descifrar sus propios sueños, se dio una alocá, gritando como hippy en viaje por las constelaciones, en el grupo “Los Chonnys”, como para corroborar con Cervantes, aquello de la pegajosidad de las circunstancias y que comúnmente llamamos influencia. l

Luis Díaz. POR MERCADER

historia de la medicina

Escuela de Medicina de la UNPHU, 1968

salón de la fauna

tor Mateo Martínez, graduado

nes Arzeno: graduado en la USD en 1951, con formación en Union

diología): graduado en la USD en 1937, con posgrados en Saint Luke’s Hospital de N.Y. y Hammersmith

tini (Neurología) graduado de la USD en 1929. Nicolás Pichardo: graduado

gia en la USD en 1935 y doctorado por

ní Cabral Navarro, graduado en 1943 en la Universidad de Santo Domingo, USD, Alejandro Capellán Díaz: graduado de la USD en 1934, Nelson A. Lugo Camarena: graduado de la USD en 1960, Ulises F. Pérez Plácido: graduado en la USD en 1963, Luis Puello Pagán graduado de la USD en 1947 y Humberto Sangiovanni Santamaría graduado en la USD en 1956 y especializado en cirugia en la Universidad de McGill, en Canada. El Departamento de Medicina contaba con los doctores Luis Manuel Baquero (Psiquiatría): gradudo de la Universidad de Montreal en 1947, con posgrado en diversos sanatorios de Canadá. Miguel A. Contreras (Dermatología) graduado de la USD en 1952, con formación de posgrado en New York University y Bellevue Medical Center; Francisco Cuesta Barreiro, graduado en la USD en 1952; Luis Fernández Martínez: graduado de la USD en 1949, especializado en Medicina Interna y Cardiología en New Jersey. Rafael González Massenet (Radiología): graduado de la USD en 1941, con formación en el Hospital St. Luke’s de Montreal. Sixto Incháustegui Cabral: graduado de la USD en 1942, especializado en enfermedades del tórax en la Universidad de La Habana. Luis Marión Heredia (Psiquiatría): graduado de la UASD en 1955, con posgrados en Nueva York y Boston, y experiencia como Assistant Professor en Tuft University. Héc-

llo de Soto (Psiquiatría): graduado en la USD en 1944, con estudios en Montevideo, Uruguay. Juan R. Santoni Mendoza (Neurología): Licenciado en Medicina en Madrid, con posgrados en Dublín y en el National Hospital for Nervous Diseases de Londres. Alfred E. Stafeld Madsen, Cardiologia: graduado en la USD en 1956, con formación en Medicina Interna en Cleveland y Filadelfia.

El Departamento de Cirugía contaba con los doctores Luis Adolfo Álvarez Pereyra (Oftalmología): estudió en la UASD en 1947 y licenciado en España, con posgrado en la Clínica Barraquer de Barcelona e instituciones de Madrid. Tabaré Álvarez Pereyra (Otorrinolaringología): graduado en 1937 de la USD, con posgrado en el Hospital Provincial La Princesa de Madrid. Julio Brache Arseno: graduado de la USD en 1952. Arturo Damirón Ricart: graduado en 1924 de la USD, con posgrado en N.Y.U. y Bellevue Hospital de N.Y. Miguel A. Delgado Batlle: graduado de la USD en 1952, especializado en Hahnneman Medical College de Filadelfia. Carlos Mejía Feliú (Ortopedia): graduado de la USD en 1946, formado en Queens General Hospital Center de N.Y. Rafael Miranda Borbón: graduado en 1955 de la USD, especializado en cirugía general y pediátrica en Nueva York y Nueva Jersey. Continuará… l DR. HERBERT STERN

Alofoke

(DÉCIMA CIBAEÑA)

¿Dónde está la juventú

Con brío de patriotijmo

Pa’ enfrentai ei canibalijmo

De Alofoke y Trucutú?

¿A la guerra se fue con Mambrú?

Na deso... ta en meme

No vaya y lo blafeme

Que ta con orientación

La incuitura e detrucción

Y quei cerebro se queme.

Reina ei rey dei diparate

En todo loj celulare

Ei fin e que loj capare

Sin temoi a que delate

Ni que nadie se peicate

Pue su basura e legai

Peisona se atreve a enfrentai

Poique ei carajo e moda

To lo que dice enloda

Su jocico hay que cerrai.

l JOSÉ MERCADER

elCaribe,

Luis Díaz dejó muchas huellas indelebles

El día que la voladora que lo trajo desde Bonao, y que él aseguraba era un ovni, aterrizó en la UASD, conoció un “viaje de tígueres” que habían hecho el mismo recorrido, aunque desde otros lugares.

De todos ellos, la cabeza más fosforescente era la de Dago, un “maldito tíguere” que, a lomo de bicicleta, macuto de cuero en bandolera, chancletas brasileñas y experto en sembrar hielo, los juntó a todos en un “convite” que hizo historia en los “7 Días con el Pueblo”.

Las canciones de protesta y/o de contenido social, frenaron en seco la avalancha de melcochas españolas, empapadas de amargura, resentimiento, violencia sutil y presentadas como baladas, cuando en el fondo no eran más que “bachatas finas” y de las que hay que excluir al Bravo Nino. Luis Díaz las cargaba de la ternura campesina, de las visicitudes de algún pobre cuero o, echándole gas, de cualquier expresión de pobreza.

El país en aquel momento tenía dos tipos de juventud: 1. Una libre, con la misma sensibilidad que se transmite de generación en generación con espíritu patriótico y creativo y, 2. Otra indiferente que seguía al pie de la letra el mandato de “ni se te ocurra meterte en vainas”, aunque se metieron en las filas del Reformista.

Nos topamos en la Casa de Ginebra cuando este todavía no era Freddy y exhibía unas corbatas y perfume de banquero progre. Allí nos conocíamos todos y formábamos, sin estatutos, ni siglas, ni membresía, un amplio “comité” de diversas características y, con el arte, como un sello de brújula de Marco Polo.

Nos volvimos a ver en La Habana en 1978, en el Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, el mismo año que formó parte de Madora, interesado en el jazz y él intentando hacer injertos con ritmos y cantos campesinos como si quisiera fundar una “churcha” con sus GodSpell y sus aleluyas aunque más cercana a Liborio, Mamá Tingó y los guloyas que a los come-yaniqueque de Samaná. Siguiendo, quizás, los consejos de Balbuena, se fue a New York entre el 1980 y el 82 con Laura Sklar haciendo de Natalie, sin Plaza Roja, ni Café Pushkin.

Pero parece que los placeres querían acabar con Luis en todos los colmados de Ciudad Nueva. Con su Transporte Urbano se bebió todos los tramos con un fiao que pudo honrar cuando le cayeron las monedas de la Shakira y otros copiones.

Fue implacable con los mediocres a quienes no soportaba, por ridículos y “limpiavidrios”, aunque a muchos tuvo que venderle algunas creaciones para sobrevivir y que hoy, con una ingratitud mayor que la imbecilidad que les chorrean, pretenden disminuirlo.

De la fuente de Luis bebieron muchos de manera directa o indirecta en aquellos que “se inspiraron” de sus investigaciones, n’est pas?

Luis no era un artista del sistema ni tampoco tenía un bombillito entre las piernas. Como él mismo cantó, vivía de bufeo en bufeo, corría como si fuese a ganar el Maratón de Boston y, el que se atreviera a vocearle “hijoeputa tecato”, interrumpía su carrera y le entraba a trompá limpia a cualquiera. Un TERROR, en cualquier ring. Quizás sea por eso que el Negrito de Villa lo insulte ahora, para evitar que le jinchen el bembe… así sí es bueno!

Duluc, más parecido a Bob Marley, pero como conguero, le luciría “el piropo” de los parentescos, que esconden un no reconocer en Luis su autenticidad e identidad propia.

Conseguí muchos casettes con la Bebé, antes de irme al Polo Norte y luego los dejé en el AGN para que Juan Bautista los bautizara e incluyera en las colecciones de música. Una Joya. Luis, sin duda, vivió entre el alboroto silvestre de Andresito Reyna y las Pausas del Silencio... sinfónico.

(nota: escrito sin chatGPT ni IA) l

Luis Diaz y Convite en 7 días con el pueblo. F. E.
Dagoberto Tejeda con Convite. F. E.
José Rodríguez, Luis Díaz, Puro López, Sonia, Vitico y Orlando Martinez detras de Sonia. F. E. Luis Díaz y Transporte Urbano, NYC. F. E.
Luis Díaz por Mercader año 2000. F. E.

4 Cultura

El llano en llamas y la Guerra de los Cristeros (3). La batalla de San Julián

Apesar de los reveses iniciales, los cristeros se fueron organizando y multiplicando y ganando fuerzas, crearon en los campos y en los pueblos una amplia base popular que les permitió consolidar un movimiento guerrillero rural y urbano, una milicia que se extendió por buena parte del territorio mexicano. De hecho, los cristeros crecieron hasta el punto de que en algún momento pretendieron ser reconocidos como bando beligerante legítimo, no como simple movimiento insurreccional. Pretendieron, en efecto, tomar el control de ciertos territorios y lograr reconocimiento internacional, pero este proyecto no prosperó. Sin embargo, para el año de 1928 contaban con unos veinte y ocho mil hombres bajo las armas.

No eran, como pretendían y pretenden sus detractores, un hato de montoneros y borrachos y amigos de los ajeno. Eran marginados, pobres de solemnidad, peones, comuneros, aparceros, indios y mestizos motivados por un ideal religioso fanático, pero desinteresado, peleaban por su fe, por sus creencias, aunque también de seguro aspiraban a una vida más digna. Y no faltaban entre ellos los promotores de una reforma agraria e ideales de justicia social.

La iglesia alentaba a los cristeros a librar “la guerra por las almas», pero defendía sus privilegios. Por su parte, la llamada Santa Sede denunció y condenó las persecuciones, pero nunca respaldó el levantamiento armado y también exigió a los obispos mexicanos que no le brindaran su apoyo. Mostraba evidentemente más interés en apagar la revuelta que en mantener encendida la tea de la discordia.

Los cristeros defendían con el arma de la fe y con la fe de las armas sus ideales, sus creencias religiosas en particular. Su profunda espiritualidad. Y además peleaban con valor. Las derrotas y atropellos se acumulaban, pero finalmente, en el año 1927, obtuvieron algunas resonantes victorias. Una de las primeras fue la de San Francisco del Rincón, en el estado de Guanajuato, y otra la de San Julián, en Jalisco.

Fueron batallas enconadas, sangrientas, en las que que se cometieron atrocidades de parte y parte.Batallas que dejaron una profunda impresión, una imborrable huella de sangre que perduró en la historia, en las crónicas de la época, en la memoria de los lugareños:

La Batalla de San Julián: el día en que los cristeros vencieron al ejército federal El 15 de marzo de 1927, a las dos semanas

del elocuente levantamiento cristero en San Julián, irrumpió en aquella villa jalisciense el 78° regimiento de caballería del gobierno callista, comandado por el general Espiridión Rodríguez Escobar. El general cristero y también párroco, José Reyes Vega, organizó por medio de Victoriano Ramírez, El Catorce, la defensa del pueblo. Como pudieron, los cristeros se atrincheraron en el centro del poblado y pidieron ayuda desesperada a su compañero Miguel Hernández, quien estaba en San Diego de Alejandría, una localidad cercana a San Julián.

La resistencia cristera fue heroica. Duraron horas aguantando la metralla de los federales. Espiridión Rodríguez sabía que era cuestión de tiempo para que los rebeldes se rindieran. Los disparos empezaron a esparcirse por falta de parque. El Catorce –apodo que Victoriano Ramírez se había ganado por haber liquidado él solo a catorce enemigos que alguna vez lo emboscaron para matarlo–sabía que el final estaba cerca.

La refriega continuó. Una hora más tarde, los federales avanzaron más, tomando a dos prisioneros que amarraron a un árbol ubicado a un costado de la iglesia. Ahí, comenzaron a torturarlos para ver si lograban la rendición cristera. Al final, les quitaron la vida sin conseguir su objetivo.

Después de una agónica espera, durante la cual casi caen los defensores de San Julián, se escucharon dos detona-

hablan de un joven dotado de gran inteligencia, constante en sus estudios y piadoso con la gente. Fue ordenado diácono en 1890 y recibió el presbiterado el 2 de diciembre de 1894. A la semana, fue nombrado capellán de Mechoacanejo, de la parroquia de Teocaltiche. En dicho cargo, permaneció hasta 1921, año en el que la capellanía fue elevada a Parroquia del Divino Salvador, siendo él su primer párroco. Tiempo después, dicha parroquia pasó al Obispado de Aguascalientes.

El sacerdote fue aprehendido por los federales en Villa Hidalgo, el 26 de marzo de 1927, cuando se dirigía a oficiar misa en el rancho El Salitre. Lo acompañaban dos jóvenes: Gregorio Martínez y Gil Tejeda. Los tres fueron llevados en una camioneta y exhibidos en Villa Hidalgo, Aguascalientes y León.

En León, como escarmiento a los cristeros de San Julián, el general Joaquín Amaro decidió dirigirse a dicho pueblo para matar a los prisioneros en un morboso show. Antes de llegar al poblado, hizo caminar al padre jalado por una cuerda que estaba atada a la silla de un caballo. Los tres presos fueron conducidos a empellones, privados de alimento y agua. Al sacerdote, en especial, los soldados lo insultaban y escupían. Además, no le permitían descansar: o estaba de pie o de rodillas, pero nunca sentado.

ciones seguidas, las cuales acabaron con la vida del verdugo que había cegado a los mártires cristeros. Por un costado de la plaza, Miguel Hernández irrumpió en la batalla; había llegado en el momento adecuado para dar apoyo a sus compañeros.

El general Espiridión Rodríguez y sus tropas quedaron atrapados entre dos fuegos. En un par de horas, se definió su suerte. El primer triunfo cristero sobre el gobierno de Plutarco Elías Calles fue contundente y llenó de orgullo a la causa católica. La venganza de los hombres de El Catorce fue algo inevitable. Todos los federales fueron salvajemente ejecutados. El general Espiridión Rodríguez logró escapar disfrazado de verdulera. La derrota federal fue un escándalo entre el ejército callista. Ante esto, Calles, considerando por primera vez la causa cristera como algo preocupante, mandó al general Joaquín Amaro a dar un escarmiento a los rebeldes. Dos semanas después, los hombres de Amaro arribaron a San Julián para llevar a cabo ese inolvidable castigo por medio del famoso cura de la región. El padre Julio Álvarez Mendoza nació en Guadalajara, el 20 de diciembre de 1866. Desde niño, mostró amor al estudio y a Dios. En 1880, con el apoyo de los patrones de sus padres, pudo ingresar a un colegio de nivel y luego, al Seminario de Guadalajara. Los informes del seminario sobre Álvarez Mendoza

De esta forma, llegaron al improvisado patíbulo cuando se acercaba el alba. El padre, con rostro de dolor y voz entrecortada, preguntó al capitán Grajeda, que comandaba a la guardia, lo siguiente: «¿Siempre me van a matar?», recibiendo como respuesta: «Esa es la orden que tengo». «Bien –repuso Álvarez–, ya sabía que tenían que matarme porque soy sacerdote; cumpla usted la orden, solo le suplico que me conceda hablar tres palabras». El capitán aceptó y el padre dijo: «Voy a morir inocente, porque no he hecho ningún mal. Mi delito es ser ministro de Dios. Yo los perdono a ustedes. Solo les ruego que no maten a los muchachos, porque son inocentes, nada deben». El presbítero cruzó los brazos mirando al cielo. Los soldados recibieron la orden de fusilamiento. Como si fuera el cadáver de un perro, el cuerpo del cura fue arrastrado con un mecate y aventado a un muladar.

Así, San Julián pagaba su osadía de ser el primer pueblo cristero en conseguir una victoria. En cuanto sus habitantes se enteraron de lo sucedido, acudieron con piedad y amor a la velación del occiso en la casa del sacristán José Carpió. La gente recogió el cadáver sin importarle las represalias a las que se exponían. «Lo revistieron con un vestido blanco de sacerdote… La gente mojaba algodones en la sangre del Señor Cura como reliquia», cuentan los testigos del proceso.

Julio Álvarez Mendoza fue beatificado en Roma el 22 de noviembre de 1992 y canonizado el 21 de mayo durante el Jubileo del año 2000, por S.S. Juan Pablo II. (San Julián derrama la primera sangre cristera - Líder Empresarial, por Redacción 28 marzo, 2023 en Líder Life Reading Time,

https://www.liderempresarial. com/san-julian-derrama-la-primera-sangre-cristera/) l

Stephany Ortega y el repertorio como identidad

ANDRÉS TOVAR

Especial para elCaribe

En el Museo de Historia de Estocolmo, una soprano dominicana cantó a la identidad. Frente a las vitrinas que resguardan siglos de memoria escandinava resonaron las melodías de Rafael Bullumba Landestoy y Rafael Solano junto a Bizet, Manuel de Falla y hasta un homenaje a ABBA. Allí, en ese cruce de geografías, la voz de Stephany Ortega convirtió el repertorio en una declaración de identidad.

Cuando una cantante lírica representa a su país fuera de sus fronteras, el programa que elige es más que una simple sucesión de piezas, es un discurso. Y ese discurso, en el caso de Ortega, parece construido con una conciencia clara de lo que significa ser dominicana en Europa en 2026.

Estocolmo: identidad en clave europea

El concierto organizado por la embajada dominicana en Suecia con motivo del 27 de febrero, debe leerse como más que un acto protocolar. El lugar importa, el Museo de Historia de Estocolmo es un espacio que celebra la memoria nacional sueca. Por ello, la inclusión de compositores dominicanos no es decorativa, es una afirmación identitaria.

El “Vals de Santo Domingo” de Bullumba Landestoy dialoga con la tradición del vals europeo, pero desde una sensibilidad caribeña. Es una pieza que demuestra que la música dominicana no es ajena al canon occidental, sino una variación legítima dentro de él. Rafael Solano, por su parte, encarna esa frontera difusa entre canción popular y arte vocal, un puente que en América Latina ha sido siempre fértil.

Y luego está la siempre querida “Haba-

nera” de Carmen, de Georges Bizet: una obra francesa que imaginó lo español y lo caribeño desde la óptica del exotismo decimonónico. Cantarla en el contexto de un concierto por la Independencia Dominicana añade una capa de ironía y diálogo histórico: Europa escuchando su propia construcción del Caribe, pero esta vez interpretada por una caribeña real.

Por su parte, la inclusión de “Chiquitita”, del grupo sueco ABBA, no es un guiño ligero, sino pura diplomacia sonora. Porque, en el siglo XXI, la identidad no se impone, sino que conversa.

De Bruselas a Luxemburgo

Lo ocurrido en Estocolmo no es un episodio aislado en la trayectoria reciente de Stephany Ortega. El pasado enero fue la voz principal en la misa de entronización de la imagen de Nuestra Señora de la Altagracia en Bruselas, un acto organizado por la embajada dominicana ante Bélgica y la Unión Europea. Allí, el símbolo religioso más poderoso de la identidad dominicana se universalizó a través del Ave María de Schubert y la versión de Bach-Gounod.

Ese gesto no es menor. Cuando un símbolo nacional se presenta en el corazón institucional de Europa, necesita dialogar con el canon musical que ese continente reconoce como propio. Es una forma de legitimación cultural.

Más significativo aún fue su participación, todavía celebrada, en la ceremonia de ascensión al trono del nuevo Gran Duque de Luxemburgo, transmitida en vivo por RTL Luxembourg. Ortega fue la única artista latina y la única cantante lírica invitada. En un rito de Estado europeo, la presencia de una soprano dominicana es un signo de inserción cultural en espacios históricamente cerrados.

Aquí es donde el concepto de diplomacia cultural cobra sentido. La música clásica ha sido, desde el siglo XIX, una herra-

mienta de representación nacional. Maria Callas encarnó la Grecia moderna; Montserrat Caballé fue símbolo de la España cultural; Teresa Berganza proyectó refinamiento hispánico en las grandes capitales operísticas. La pregunta es inevitable: ¿puede la República Dominicana articular también su narrativa internacional a través de la lírica? La respuesta, clara está. El circuito europeo: competencia y estructura

Para comprender la dimensión de esta proyección, conviene recordar el contexto. Europa alberga más de 200 teatros líricos permanentes. Solo Alemania cuenta con más de 80 casas de ópera subvencionadas por el Estado, un sistema cultural que no tiene equivalente en América Latina. Francia, Italia, Austria y Bélgica sostienen redes de financiamiento público que garantizan temporadas estables y alto nivel de competencia.

Insertarse en ese circuito no es fruto del azar. Implica navegar audiciones, contratos, subvenciones y una competencia internacional intensa, donde confluyen cantantes de todos los continentes. Que una soprano dominicana radicada en Luxemburgo logre participar en proyectos de alto perfil y en ceremonias oficiales habla de una inserción estructural, no meramente episódica.

En marzo, Ortega culminará su participación en pOpera III, una producción en Luxemburgo que combina ópera y compromiso social, integrando a músicos profesionales y a un coro amateur compuesto por refugiados. La obra, inspirada en Romeo y Julieta y presentada en la Sala Filarmónica junto a la Orquesta Filarmónica, añade otra dimensión a esta narrativa: la identidad no solo como representación nacional, sino como integración cultural en sociedades diversas.

La identidad como diálogo

La independencia nacional suele ser, dentro y fuera del país, una jornada de banderas y discursos. Pero la identidad dominicana no se reduce a meros simbolismos y referentes costumbristas, también puede construirse y elevarse en escenarios inesperados: en una catedral de Bruselas, en una corte europea, en un museo sueco. El repertorio que una soprano elige cantar puede convertirse en una síntesis de historia, memoria y estrategia. Bullumba junto a Bizet; Solano junto a Falla; ABBA junto a la tradición caribeña. Esa mezcla no es eclecticismo caprichoso, es la representación de un país que entiende su identidad como parte del mundo. Así, en Estocolmo, la voz dominicana de Stephany no sonó como nostalgia lejana, sino como presencia contemporánea. Y en tiempos en que la conversación sobre identidad nacional ocupa titulares y debates públicos, tal vez convenga recordar que la identidad también se construye en canto y partituras, cuando un repertorio se convierte en bandera. l

ConCierto Sentido

La evangelista del órgano

El órgano Henry Willis (instalado en 1871, de 21 metros de alto por 20 metros de ancho y 9,999 tubos) es la pieza central del Royal Albert Hall de Londres, infrautilizada hasta la saciedad. Pero, desde hace algunos años, encontró a alguien lo suficientemente “grande” como para darle vida: Anna Lapwood, la primera organista oficial del recinto. Puede que mida un metro y medio, pero la llamada “organista de TikTok” o “la evangelista del órgano” (con más de dos millones de seguidores en redes sociales) tiene el carisma suficiente como para agotar las entradas de un concierto cada semana y tener a la sala abarrotada a reventar.

Su talento y habilidad para darle nuevos aires al centenario instrumento no ha pasado inadvertido para la industria, y fue registrado en dos producciones: Luna (2023), un álbum conceptual y súmamente denso, y Firedove, lanzado a mediados de 2025 y que recomendamos como el perfecto para acercarse al universo de esta ejecutante poco común, que aborda conocidas piezas pop como la banda sonora de Alan Menken para El jorobado de Notre Dame o Make yor feel love de Bob Dylan, arregladas para órgano; específicamente, el imponente órgano de tubos del siglo XX de la catedral de Nidaros, en Noruega.

Lapwood es de esas artístas exóticas que uno no puede dejar de conocer y Firedove es la muestra de que, más allá de lo sacro, no hay género que un órgano no pueda abordar. l

Stephany Ortega se presentó el pasado jueves en el Museo de Historia de Estocolmo.
CAWAMEDIA PRESS AGENCY

El «Buen Gobierno» de la Ciudad Colonial

GONZALO RAMÍREZ SÁNCHEZ

UNIVERSIDAD DE SEVILLA, ESPAÑA gramirez2@us.es

Históricamente, las ciudades han sido espacios difíciles de gobernar a ojos del poder. En ellas, los mandatarios de diferentes épocas y lugares han apreciado un mayor grado de desorden que en el ámbito rural, dado el heterogéneo y elevado número de sus habitantes. Este desorden se ha manifestado de múltiples formas. Los atentados contra la vida y la propiedad, la vagancia, los sonidos estridentes, los olores nauseabundos, las blasfemias a Dios, la proliferación de construcciones espontáneas o ciertos entretenimientos de la plebe, entre otros fenómenos, han sido sistemáticamente categorizados por las autoridades como fuentes de desestabilización del orden público. Someter la conducta de las masas a los paradigmas normativos del Estado ha constituido, pese a su aparente condición quimérica, la ambición central de la administración, con especial incidencia en el ecosistema urbano. Sin embargo, esta pretensión de orden absoluto hace colisionar, inevitablemente, la naturaleza misma de los habitantes con los intereses de los sectores dirigentes. Tal afán de control social ha variado significativamente en función del contexto geográfico y temporal.

Este proyecto de orden en las ciudades españolas de ambos hemisferios, durante la segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX, fue expresado por el poder bajo la idea del «buen gobierno». Estas palabras agruparon un conjunto de estrategias destinadas a disciplinar la vida social, que tomaron fundamentalmen-

te la forma de normas prohibitivas. Así, en aquellos tiempos, la población urbana vio multiplicadas las restricciones que afectaban a sus acciones diarias. De entre aquella legislación, los bandos de buen gobierno fueron la máxima expresión de la regulación de lo cotidiano, conteniendo decenas de prohibiciones para combatir el desorden social. Estos fueron publicados con cierta regularidad en centros urbanos hispanos de la región Caribe como La Habana, Santiago de Cuba, San Juan de Puerto Rico o Santo Domingo.

El Archivo General de la Nación, principal institución archivística de la República Dominicana contiene entre sus fondos uno de estos bandos de buen gobierno para la ciudad de Santo Domingo. Tal código fue decretado por el capitán general, gobernador e intendente Carlos de Urrutia y Montoya, a comienzos de año 1815, en tiempos de intensas turbulencias tanto a nivel local como regional. Los cincuenta y siete artículos que conforman este documento fueron dispuestos, según aquella autoridad, para «el buen orden, la tranquilidad y decoro de esta Capital y sus habitantes».

En primer lugar, toda falta de respeto a la religión cristiana era condenada y castigada incluso con pena de prisión. Se prohibió, terminantemente, usar el nombre de Dios en vano, especialmente mediante insultos. Trataron de ser contenidos en las puertas de las iglesias los escándalos, juegos, altercados o incluso la compraventa de productos, sobre todo en horario de misa. Además, se indicó la proscripción de los altares privados, muy comunes y asociados a una adoración contraria a las doctrinas católicas. Por último, dos normas pusieron el foco sobre el comportamiento de la población afrodescendiente. Se les imponía mantener luto cristiano en los velorios, impi-

diéndose los bailes y el empleo de ciertos instrumentos musicales, por relacionarse con la santería y la superstición. Otros artículos hicieron referencia a la buena costumbre deseada por las autoridades. En este sentido, se disponía que la noche debía ser un espacio de silencio, en el que no hubiera escándalos, ruidos, fuegos artificiales, petardos, riñas ni fiestas que perturbasen la tranquilidad del vecindario. Por ello, el toque de queda impedía que nadie saliera de sus casas, sin pretexto justificado, desde las diez de la noche hasta el amanecer. Proscribieron, asimismo, la prostitución, el amancebamiento, el adulterio y, en general, las tendencias sexuales que se desviaban de la moral de aquel entonces. Por otra parte, esa tradición incluía la correcta aplicación al trabajo, lo cual hacía sospechoso el juego, el consumo de alcohol o la deambulación sin motivo por las calles de la ciudad. Las diversiones públicas fueron también objeto de regulación en aquel texto legal. Todo baile y festejo taurino necesitaba de la aprobación oficial para poder celebrarse. Los cafés, tabernas y bares tenían que cerrar a la hora indicada, vender sus productos con la correspondiente licencia y, en su interior, no podían practicarse juegos de azar. Las carreras en las calles ya fueran a pie o a caballo, se examinaron como causantes de múltiples accidentes siendo igualmente condenadas.

Un asunto de singular importancia, para aquel gobierno, fue la limpieza de Santo Domingo, considerada una cuestión de salud pública. Por ello, bajo pena de multa, los vecinos estaban obligados a barrer las puertas de sus casas dos veces por semana, arrojar las basuras en lugares indicados y realizar la matanza del ganado exclusivamente en el matadero. Tampoco podrían vagar animales de ningún tipo, como perros, puercos o caba-

llos, ligados a la aparición de enfermedades contagiosas. Finalmente, se penaba con cárcel la venta de alimentos podridos o en mal estado.

En último lugar, este reglamento refleja la sensación de inseguridad que percibía la administración local. Más allá de todas las medidas anteriores que, en cierto modo, buscaron evitar conflictos de cualquier clase, se puso la lupa sobre el extendido hábito de portar armas, indicándose su total prohibición. Pese a las restricciones vigentes desde hacía siglos, armas de fuego, palos, garrotes, machetes y cuchillos de diferentes tipos circulaban escondidos bajo los ropajes de los vecinos que las llevaban, originando unos importantes niveles de robos, asaltos e incluso asesinatos.

El bando de buen gobierno de 1815 publicado en Santo Domingo es un fiel testimonio del proyecto de urbe ideal pretendido por las autoridades coloniales, sostenido por el control social a través de múltiples prohibiciones como las descritas. Ahora bien, la realidad social siempre ha sido a lo largo del pasado y hasta la actualidad mucho más compleja que la palabra escrita, sobre todo en forma de ley. Gobernar la ciudad colonial fue una labor mucho más compleja, que fue interpretada como un ejercicio constante de disciplina frente al caos. En última instancia, estas disposiciones revelan la insalvable distancia entre una utopía de orden y una realidad social que, por su misma esencia, desbordaba los márgenes de cualquier papel.

Colocar como nota al final esta parte tanto en el pdf como en el que saldrá digital.

•TransatlanticLab-101235830, HORIZON-MSCA-2024-SE-01. l

Centro estudios caribeños. PUCMM.

Vista de la Alameda de Paula de La Habana, 1830.

elCaribe, SÁBADO 28 DE FEBRERO DE 2026 elcaribe.com.do

Triunfar o morir: El asalto del M-19 a la embajada dominicana

En medio de la tensa situación, el comandante guerrillero afirmó: “Nuestro lema es triunfar o morir, y buscamos denunciar al mundo los crímenes y torturas que se cometen en Colombia”.

LENIN RAMOS lramos@elcaribe.com.do

Al cumplirse 46 años del asalto a la Embajada de la República Dominicana en Colombia, la sección Zona Retro recuerda los hechos ocurridos en la sede diplomática y repasa la cobertura realizada por el periódico El Caribe sobre estos acontecimientos.

Asalto a la sede diplomática

El 27 de febrero de 1980, un comando guerrillero de izquierda, fuertemente armado, irrumpió en la Embajada de la República Dominicana en Bogotá y tomó como rehenes a 20 personas, entre ellas embajadores, diplomáticos y funcionarios del Gobierno que participaban en una recepción organizada por el aniversario de la independencia nacional.

Los ocupantes de la sede diplomática demandaron la excarcelación de más de 311 detenidos juzgados por tribunales militares en Colombia, el pago de 50 millones de dólares como rescate, la expedición de salvoconductos para ellos y para los prisioneros que serían liberados, así como la difusión de un comunicado, que entregarían a la prensa, en los principales periódicos del mundo.

Horas después del asalto, los guerrilleros de izquierda emitieron, ya en la madrugada, un ultimátum que vencía a las 22:00 del jueves 28 de febrero, dando ese plazo para que sus exigencias fueran aceptadas.

En ese contexto, el ultimátum fue transmitido al periodista Yamid Amat, de la cadena radial Caracol Radio, quien logró establecer comunicación telefónica con los guerrilleros.

Reacciones

El presidente Antonio Guzmán manifestó su intención de esperar a obtener más información antes de emitir una declaración sobre la ocupación de la embajada dominicana en Colombia.

El jefe de Estado se expresó a través del director de prensa de la Presidencia, el doctor Franklin Domínguez, al concluir un desfile de carrozas en la avenida George Washington.

Demandas y primeros contactos con los guerrilleros

Las demandas fueron planteadas inicialmente en una llamada telefónica a The Associated Press por el jefe del operativo, el “Comandante Número Uno” del Movimiento 19 de Abril (M-19), quien aseguró que únicamente al cumplirse sus condiciones liberarían a los 20 embajadores y

a otros 40 diplomáticos y funcionarios de la Cancillería colombiana retenidos en la ocupada embajada dominicana.

“Demandamos la liberación de los presos políticos de todos los grupos, no solo del M-19, sino de todas las organizaciones que luchan contra el régimen, así como 50 millones de dólares y garantías para poder trasladarnos a un país extranjero, aunque fuera solo para regresar al día siguiente”, declaró el comandante con voz firme al periodista.

Además, añadió que el Gobierno, que se proclamaba democrático, debía demostrar en esa ocasión su disposición a negociar para lograr la liberación de los secuestrados en la embajada.

Respecto a una posible mediación, el corresponsal preguntó si aceptarían la intervención de la Cruz Roja colombiana, tal como había sugerido el Gobierno para facilitar una negociación, a lo que el comandante respondió: “Por ahora no. En ese momento, Colombia era el único país del mundo cuya Cruz Roja estaba integrada por agentes del F2 (Policía Secreta) y del DAS (Departamento Administrativo de Seguridad)”.

En ese sentido, el Comandante Número Uno señaló que estaban dispuestos a “aceptar la mediación del presidente estadounidense Jimmy Carter, del presidente colombiano Julio César Turbay Ayala y del canciller colombiano Alfredo Vázquez Carrizosa”, quien además presidía la Comisión de los Derechos Humanos.

Añadió de manera categórica: “Nuestro lema es triunfar o morir, y buscamos denunciar al mundo los crímenes y las torturas que se perpetran en Colombia”.

Listado oficial de secuestrados

El líder insurgente afirmó que en total había 60 rehenes, incluidos 20 embajadores, encargados de negocios, cónsules y personal diplomático y administrativo de las embajadas y de la Cancillería colombiana.

La lista oficial de los embajadores retenidos por los guerrilleros izquierdistas en la embajada de la República Domini-

la embajada ocupada. OGM

cana, proporcionada a The Associated Press por las respectivas misiones diplomáticas, incluía a: Diego Cortes Asencio, de Estados Unidos; Virgilio Lovera, de Venezuela; Ricardo Galán, de México; Fernando Gómez, de Uruguay; Edgar Selzer, de Austria; Jean Bourgeois, de Suiza; Monseñor Angelo Acerbi, del Vaticano; Diógenes Mallol Burgos, de la República Dominicana; Leonardo Pierre Louis, de Haití; y Salah Alloba, de Egipto.

Momentos intensos

Aunque se registraron intensos enfrentamientos armados entre los guerrilleros y las fuerzas de seguridad colombianas, las personas que permanecían en la sede diplomática no resultaron heridas, según informó la secretaria de prensa de la Presidencia del país.

No obstante, posteriormente circularon versiones que señalaban que el embajador de Estados Unidos en Colombia, Diego Asencio, quien se encontraba entre los rehenes, habría resultado herido durante la toma de la sede diplomática.

Empero, la embajada de Estados Unidos en Colombia confirmó que uno de sus guardaespaldas había resultado herido. La policía lo identificó como Pablo Emilio Oliveros, jefe de la escolta del embajador Asencio.

En este contexto, también resultó herido el cabo de la Policía Militar Colombiana, Rafael Casallas, quien sufrió lesiones mientras ayudaba a los periodistas y a la guardia personal del diplomático dominicano Diógenes Mallol a repeler el ataque de los asaltantes.

Negociaciones y Liberación de Rehenes

La tarde del 28, pocas horas después de que se conocieran las demandas y el ultimátum, los guerrilleros de izquierda liberaron a 13 rehenes, diez mujeres, dos hombres y un adolescente, mientras seguían las negociaciones para lograr la liberación del grupo de diplomáticos retenidos en la embajada.

durante

Las trece personas liberadas fueron trasladadas en ambulancias y en vehículos particulares al hospital militar. Los heridos que abandonaron el edificio fueron el cónsul paraguayo Rafael Vélez Pareja y un diplomático panameño.

Al mismo tiempo, voluntarios de la Cruz Roja se encargaron de retirar el cuerpo del guerrillero fallecido, José Gómez Feos, un estudiante de 20 años, quien murió durante el tiroteo que los insurgentes protagonizaron con las fuerzas de seguridad al ingresar a la embajada dominicana.

Por su parte, Martha Olano, una de las mujeres liberadas, afirmó que ya no quedaban personas heridas dentro de la residencia.

El Papel Político de la República Dominicana en el Conflicto

El líder del grupo guerrillero de izquierda pidió al Gobierno dominicano que interviniera ante las autoridades colombianas “para acelerar los trámites” que permitieran resolver la situación, según informó el canciller Emilio Ludovino Fernández.

Después de dialogar por teléfono con el guerrillero desde el Palacio Nacional, Fernández declaró: “El Gobierno dominicano ha recibido de ellos la solicitud de acelerar los trámites para alcanzar una solución satisfactoria a esta lamentable situación”. l

Manos arriba, Alfredo Vázquez y Ernesto Martínez avanzan a
Agentes auxiliaron a un compañero herido
la toma de la embajada. OGM
El periodista colombiano Guillermo Franco se aproxima a la embajada Dominicana. OGM
Policías vestidos de civil trasladan a un compañero herido a un lugar seguro. OGM

crítica arte

LILIAN CARRASCO

lilycarrascor@hotmail.com

La obra de Juan Carlos Reyes en las tertulias de la ADHA

En el marco de las tertulias de la Asociación Dominicana de Historiadores del Arte, celebradas en el Centro Cultural Banreservas, abordé el pasado miércoles 25 de febrero “La obra de Juan Carlos Reyes y sus símbolos de la memoria”, una aproximación crítica a uno de los discursos visuales más coherentes del arte dominicano contemporáneo y en constante evolución.

A partir de un lenguaje simbólico profundamente reconocible, además de una investigación formal y estética sólida, el artista crea una serie de piezas que a primera vista edulcoran la realidad, pero que al detenernos en los detalles, nos interpelan. A través de la pintura, el dibujo, la acuarela, la escultura y, más recientemente, la instalación, el artista construye un universo visual donde la infancia, el tiempo y la memoria operan como ejes con-

ceptuales, que permiten una lectura introspectiva de la experiencia humana.

Oriundo de Santiago de los Caballeros, Juan Carlos Reyes inició su formación en el taller del pintor Chiqui Mendoza en Santiago de los Caballeros y, posteriormente, cursó estudios de Arquitectura en la Universidad Tecnológica de Santiago (Utesa), donde obtuvo el título de técnico medio en 2004, mientras se formaba en dibujo y grabado en la Escuela de Bellas Artes en su ciudad natal.

En 2006 ingresó a la Escuela de Arte y Diseño de Altos de Chavón, en La Romana, donde completó su formación en 2008. Ha presentado exposiciones individuales y colectivas en la República Dominicana y en el extranjero, entre ellas “Honesty by Juan Carlos Reyes” (2025), en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, reafirmando su lugar dentro del panorama del arte contemporáneo dominicano. Desde una perspectiva crítica, la ponencia presentada propuso una lectura puntual sobre los símbolos que atraviesan la obra de Juan Carlos Reyes, enfatiza los procesos que han definido su desarrollo artístico, así como una reflexión sobre su proyección dentro del ámbito institucional, entendida como parte natural de una trayectoria en construcción y abierta al diálogo con el presente. l

crítica cine

ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

El Padrino

José Martí, el periodista, en su artículo El asesinato de los italianos del 20/mayo/1891, da voz de alarma del nacimiento de la mafia en territorio estadounidense con inmigrantes italianos curtidos en el crimen organizado. Para esos años llegaron criminales que huían de Italia, donde en Sicilia habían masacrado líderes religiosos, militares y civiles. Esa estructura denunciada por Martí es la misma reformada en 1931 en Nueva York por el mafioso siciliano Salvatore Maranzano, categorizada como “Familia”, luego renovada por Charles Luciano en septiembre del mismo año. A la trilogía de The Godfather se le tiene como la más completa y mejor concebida y lograda en filmes de mafias, que es un tema que atraviesa la historia estadounidense desde la guerra civil de mediados del siglo XIX. Adaptada de una obra homónima de Mario Puzo, muy a pesar de la riqueza de sus contenidos, no le da relevancia a la mujer y se concentra con detalles en la conducta que hizo de estos mafiosos non plus ultra del crimen organizado, tan imitado y aplicado con grandes aciertos para los bandidos que han sofisticado la técnica en el asalto al Estado de países como Estados Unidos de Norteamérica. Y esto de dejar en

el libro vive

mi ventana

el tintero el rol de la mujer es muy comentado en certeros análisis. La emoción de los personajes es casi flemática debido al apocamiento de las escenas. Son cuestiones que se manifiestan luego de ser visionados numerosas veces e ir sumando pautas de historias y tramas que se presumen hablan de sus familias, literalmente, pero los personajes femeninos son encogidos. Es claro que el mundo frío y carente de empatía debía ser tratado como el mundo patriarcal occidental que es colmado de perversidades sin igual, lo que se retrata con lujos de detalles, principalmente en el modo en cómo las escenas son desarrolladas con un ritmo sosegado pero contundente, in crescendo en el conjunto como un crucigrama. Estos cruces de personajes van detallando el ecosistema sanguinario del llamado bajo mundo. Síntesis de, a mi juicio, la obra perfecta de la trilogía, la primera de New York, 1945. Entre los muchos oficios de la familia Corleone está la organización mafiosa que obtiene ganancias de los juegos, y está fuera de la red de drogas, por voluntad expresa del patriarca, don Vito, quien considera deplorable ingresar a ese tipo de actividad. Siempre ha basado su poder en la violencia, en la gratitud por favores hechos. En Netflix. l

HHHHH GÉNERO: Drama de mafias. DURACIÓN: El Padrino 1, 2 y 3.

Talento intelectual en adolescentes dominicanos

La visita hace unos días del presidente Luis Abinader a una escuela primaria de la comunidad de Básima, municipio de Villa Altagracia, sirvió de escenario para que el adolescente Hensel Aquino, de 13 años, sorprendiera al jefe del Estado con un discurso sobre las necesidades de su plantel educativo, con una oratoria tan convincente que llevó al gobernante a definirlo como “Pico de Oro”. Por la difusión viral que tuvo la exposición del estudiante villaltagraciano ante el presidente Abinader, con entrevistas en renombrados medios de comunicación, el evento sirvió para advertir sobre la presencia de niños y adolescentes con vocación intelectual, que podrían servir de modelos y ejemplo para otros de su generación, en momentos en que esas cualidades parecen infravalorarse en la colectividad, mientras la violencia y otros escándalos son cada vez más frecuentes desde las aulas dominicanas. Hace unos años comentábamos por aquí las publicaciones de libros escritos por adolescentes, como Carlos Ogando Montás, autor de Cuentos de mi adolescencia, nacido en San Cristóbal en diciembre del 2000, con textos que datan del 2016; Elvis Aníbal Sierra Heredia, quien nacido en Santo Domingo en marzo del 2001, publicó en 2017 el libro de relatos Corriendo del tiempo, con presentación del reconocido escritor Avelino Stanley y Amanda Teresa Beltré, nacida en San Pedro de Macorís en mayo del 2004, autora de El Bullying: Cuentos y poemas, publicado Editorial Santuario en abril del 2017.

La sorpresa provocada por el jovencito Helsen Aquino al presidente de la República se ha extendido a muchos en todo el país, lo que debiera servir para el inicio de una cruzada para descubrir talentos en las generaciones emergentes, que además del dominio de la oratoria para exponer las necesidades de su entorno, también pueden plasmar sus inquietudes en obras literarias. Este 27 de febrero, el primero del segundo cuarto de siglo de la presente centuria, podría servir motivo de reflexión sobre la necesidad de destacar las cualidades de los jóvenes talentos dominicanos, ante la inversión de valores que amenaza su desarrollo saludable. l

SANTIAGO ALMADA salmada@elcaribe.com.do

franknunez463@gmail.com o

Los laberintos de Borges

Entre las obsesiones que Jorge Luis Borges deja entrever en sus cuentos, los laberintos aparecen como figuras que enmarcan los hechos y a los protagonistas, e inquietan a los lectores.

En “El jardín de senderos que se bifurcan” un espía de ascendencia oriental que trabaja para Alemania en la primera guerra, Yu Tsun, decide matar a un profesor que ha descifrado el secreto de una novela china que describe un laberinto. Ts’ui Pên, el autor de la novela, es un antepasado del espía, el apellido del profesor es Albert, y cuando su muerte aparezca en los periódicos alertará al alto mando alemán sobre un hecho que ocurrirá en una ciudad del mismo nombre. El laberinto descripto en la novela es el tiempo, con todos sus vaivenes, en los que todas las repeticiones son posibles.

En “Los dos reyes y los dos laberintos”, un rey encierra a otro en uno para burlarse de él y, cuando el encerrado consigue salir, regresa a su tierra, invade el reino del burlón y lo suelta en el inmenso desierto, acaso el más peligroso laberinto, donde el otro muere de hambre y de sed. Otro laberinto, circular, con escaleras y paredes llenas de anaqueles con libros, es el universo que aparece en el relato “La biblioteca de Babel”, se me perdonará la repetición del termino del que existe un solo sinónimo.

En “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto”, un hombre que huye de un rey que no conoce el miedo, construye un laberinto para atraerlo hacia esa construcción y matarlo para quedarse con un tesoro que previamente había escondido.

El laberinto más extraño es el que aparece en “La muerte y la brújula”, en el que un hombre llamado Red Scharlach comete dos asesinatos y finge un tercero, para atraer a un inspector de policía llamado Erik Lönnrot a un lugar donde había un busto de Jano, para vengarse de él por haber encarcelado a su hermano. El cuento termina con un extraño diálogo en el que Lönnrot le describe a Scharlach un laberinto rectilíneo con un punto A, un punto B y un punto C, y le pide que lo mate en D, a dos kilómetros de A y de C. Posiblemente Borges haya pensado que todo relato es un laberinto, y que el secreto para encontrar la salida es componer siempre un final que sea tan imprevisto como genial. l

CERTIFICO Y DOY FE

Cuaresma, volver a Dios para renovar la vida II

RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO

ARZOBISPO DE SANTIAGO

Introducción

En su mensaje para este tiempo santo, el papa León XIV nos exhorta a vivir la Cuaresma como “un camino de sanación interior, donde la gracia actúa en lo profundo para restaurar la imagen de Dios en cada persona”. Eso queremos tratar hoy, en esta segunda entrega. La Cuaresma también viene a ayudarnos a sanar las raíces para renovar y transformar la vida.

Sanar las raíces significa permitir que Dios entre en las zonas más profundas y delicadas de nuestra vida: la memoria, los deseos, las relaciones, las motivaciones, los miedos, las heridas y las esperanzas.

1- Sanar la memoria es reconciliarnos con nuestra propia historia

Uno de los aspectos más profundos y a la vez más complejos de la conversión es la sanación de la memoria. Cada persona carga consigo una historia de luces y sombras, de momentos felices y de experiencias dolorosas, de aciertos y de errores, de encuentros llenos de luz y también de heridas que aun no han cicatrizado.

Muchas veces, el pasado no resuelto se convierte en un peso que condiciona el presente. Dígase de culpas, fracasos, pérdidas y ofensas. Estas heridas interiores generan amargura, inseguridad, desconfianza y, en no pocos casos, una profunda tristeza que llega a lo espiritual.

La Cuaresma nos ofrece una oportunidad para presentar nuestra historia ante Dios con confianza. Él no se escandaliza de nuestras debilidades ni se cansa de nuestra fragilidad. Como recuerda el Papa León XIV, “el Señor no borra nuestra historia, la redime; no elimina nuestras heridas, las transforma en fuentes de gracia”.

No se puede creer que sanar la memoria no significa negar el pasado ni reprimir el dolor, sino permitir que la luz de Dios ilumine esos acontecimientos, los integre y los transfigure.

Este proceso, hemos de recordar, exige silencio, oración y, muchas veces, el humilde recurso del sacramento de la reconciliación, donde la gracia actúa de manera particularmente profunda. Allí, el perdón de Dios, además de borrar el pecado, restituye la dignidad de hijos suyos.

Un corazón reconciliado con su historia es un corazón libre, capaz de vivir el presente y de mirar el futuro. Sin esta sanación interior, la conversión puede quedar incompleta.

2- Educar los deseos

El corazón humano es un terreno donde brotan múltiples deseos, aspiraciones, impulsos y búsquedas. Algunos nos conducen hacia la plenitud, otros nos dispersan, nos esclavizan y nos vacían. Vivimos en una cultura que estimula el deseo inmediato, el consumo, la satisfacción y la búsqueda obsesiva del éxito, del poder y del placer.

Este contexto genera una profunda desorientación interior. Muchos viven insatisfechos, inquietos, ansiosos, incapaces de encontrar descanso para el alma. El corazón, saturado de estímulos, pierde su centro y se fragmenta.

La Cuaresma nos invita a un proceso de purificación y educación de los deseos. No es reprimirlos, sino ordenarlos, orientarlos hacia lo verdaderamente valioso, de liberarlos de la tiranía del egoísmo y del consumismo.

El Papa León XIV afirma: “La verdadera ascesis cristiana no empobrece la vida, la libera; no apaga el deseo, lo eleva; no destruye la alegría, la purifica”. Ayunar, renunciar, simplificar son caminos de libertad interior que se deben de ejercitar.

Cuando aprendemos a decir no a lo superfluo, abrimos espacio para lo importante. Cuando renunciamos al exceso, recuperamos la tan necesaria sobriedad. Y, por ende, cuando ordenamos los deseos, el corazón recupera su unidad y su paz.

Este proceso de educación interior es particularmente necesario en nuestra época, donde la saturación de estímulos digitales, el bombardeo de la publicidad y la cultura del rendimiento permanente nos empujan hacia una vida dispersa y superficial.

La Cuaresma nos propone un camino contracultural. Nos propone volver al silencio, a la sobriedad, a la interioridad, a la oración, al discernimiento. De esta manera es que el corazón aprende a desear lo que verdaderamente da vida: Dios, la verdad, la

justicia, el amor, la comunión y el servicio. 3- Reconstruir los vínculos y sanar relaciones

La conversión cristiana no es un camino solitario. Tiene una dimensión comunitaria y social. La Cuaresma es un tiempo para revisar nuestras relaciones, a sanar vínculos que se han heridos.

Vivimos en medio de la polarización, la confrontación, la desconfianza y el individualismo. Todo esto genera un clima de tensión que deteriora la convivencia y, por ende, debilita el tejido social.

Muchas personas viven distanciadas de familiares, amigos, compañeros de trabajo o miembros de su entorno, arrastrando resentimientos, incomprensiones. Estas fracturas afectan la paz interior de la persona y oscurecen el testimonio que se debe dar.

Cuaresma es tiempo para iniciar procesos de reconciliación. No siempre es posible resolverlo todo de inmediato, pero sí dar el primer paso: pedir perdón, ofrecerlo sinceramente, abrir espacios de diálogo y cultivar la escucha.

El Papa León XIV lo expresa con claridad: “La fe que no sana relaciones se convierte en un discurso vacío; la conversión que no genera comunión permanece incompleta”. No podemos pretender acercarnos a Dios mientras cerramos el corazón al hermano.

La Cuaresma es, por tanto, un tiempo privilegiado para revisar la calidad de nuestras relaciones y permitir que el amor de Dios sane lo que está herido, enfriado o roto.

4- Despertar la conciencia social

La conversión no se limita al ámbito interior. Tiene necesariamente una dimensión social. La fe que no se traduce en compromiso con la justicia, la dignidad humana y el bien común corre el riesgo de convertirse en un refu-

gio intimista, incapaz de transformar la realidad.

Nuestro mundo sigue marcado por desigualdades, por la pobreza, por la exclusión, por la violencia, por la corrupción y por múltiples formas de injusticia estructural. Ante este panorama, estamos llamados en esta Cuaresma a despertar la conciencia social y a asumir una fe comprometida.

El papa León XIV subraya: “La conversión cristiana se verifica en la capacidad de dejarnos afectar por el sufrimiento ajeno y de responder con gestos concretos de solidaridad”. No basta conmovernos; es necesario comprometernos.

La limosna, entendida en su sentido más amplio, es una actitud permanente de apertura, generosidad y corresponsabilidad. Dar de nuestro tiempo, de nuestros talentos, de nuestros recursos, de nuestra cercanía humana.

La Cuaresma es el momento de revisar nuestros estilos de vida, nuestras prioridades, nuestras decisiones económicas y sociales. ¿Contribuimos, aunque sea indirectamente, a perpetuar estructuras injustas? ¿Somos sensibles al clamor de los pobres?

Una fe madura no puede desentenderse del sufrimiento humano. La oración, el ayuno y la caridad deben conducirnos a una implicación real en la transformación de la realidad, desde lo pequeño hasta lo estructural.

5- Reavivar la esperanza y caminar hacia la Pascua

Todo el itinerario cuaresmal tiene un horizonte claro: la Pascua, celebración de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. La Cuaresma es un camino hacia la vida nueva; no es un tiempo de opresión, sino de liberación.

El papa León XIV nos recuerda: “La esperanza cristiana no defrauda, porque nace de la fidelidad inquebrantable de Dios y se alimenta en la cruz y la resurrección de Cristo”. Esta esperanza nos permite atravesar las dificultades y sostener el compromiso incluso en la adversidad y perseverar cuando los frutos parecen tardar.

Caminar hacia la Pascua significa dejarnos conducir por el Espíritu, aceptando con humildad el proceso de purificación, confiando en la acción de la gracia y manteniendo viva la certeza de que Dios nunca abandona su obra.

La Cuaresma es, así, un tiempo para aprender a esperar, no de manera pasiva, sino activa: trabajando por un mundo mejor, cultivando relaciones más humanas y viviendo con coherencia el Evangelio de Jesucristo.

Conclusión

CERTIFICO que la Cuaresma es un tiempo hermoso y propicio para hacer un camino de sanación interior.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veintisiete (27) días del mes de febrero del año del Señor dos mil veintiséis (2026). l

Volver al frío, de Carmen Imbert Brugal

La novela “Volver al frío” de Carmen Imbert Brugal nos sumerge en una historia profundamente dolorosa que narra las secuelas de una infancia marcada por el maltrato y la indiferencia. A través del relato de David Junior, un niño que crece en un entorno disfuncional y abusivo, la autora plantea una premisa central: “Somos lo que recibimos”. A lo largo de la obra, el lector es testigo de cómo las heridas emocionales, causadas por la negligencia y el abuso parental, moldean la identidad y el futuro del protagonista, quien enfrenta una lucha constante por sobrevivir y encontrar sentido en su vida. Desde el comienzo, la historia de David Junior impacta por su crudeza. En las primeras páginas, el niño se encuentra recluido en un baño, rodeado de paredes frías y jugando con barcos de juguete, un símbolo de su aislamiento emocional. Este espacio reducido y frío no solo refleja su entorno físico, sino también su mundo interno, plagado de soledad y carencias afectivas. El hecho de que su madre, Dalia, lo vea como un impedimento para su felicidad, y su padre lo considere un objeto de negociación, refuerza la idea de que David Junior no fue amado y respetado como ser humano. Esta falta de amor y protección durante los primeros años de vida es crucial para el desarrollo de su identidad, ya que, como sugiere la autora, la ausencia de un entorno saludable limita el potencial de cualquier individuo. El abuso y el maltrato sufridos por David Junior no solo destruyen su autoestima y confianza, sino que también deforman su percepción del mundo. El frío que experimenta en el baño se convierte en una metáfora recurrente que refleja el miedo, el abandono y la desconfianza que acompañan al protagonista a lo largo de su vida. A pesar de haber sido privado de una infancia normal —sin amigos, sin educación, sin un hogar que le brinde seguridad—, el impacto más devastador del maltrato es cómo afecta su capacidad para relacionarse con los demás y consigo mismo. La novela sugiere que, aunque es posible sanar, las cicatrices emocionales permanecen, y estas cicatrices pueden determinar el curso de la vida de una persona.

Un aspecto central en el desarrollo del protagonista es la búsqueda de identidad. Debido al ambiente tóxico en el que creció, David Junior desarrolla una visión distorsionada de sí mismo y de los demás. A medida que avanza la novela, queda claro que el miedo y la soledad han dejado marcas profundas en su psique. En lugar de convertirse en un niño con oportunidades de crecimiento, el protagonista cae en una espiral autodestructiva, marcada por la desconfianza y los vicios. Este punto subraya lo siguiente: las experiencias de la infancia son fundamentales para el desarrollo de la identidad y el bienestar emocional. La obra hace énfasis en que una buena base familiar y emocional es esencial para el crecimien-

to y la integración social de una persona. Sin embargo, no todo es desesperanza en la vida de David Junior. A lo largo de su doloroso camino, se cruza con personas que, de una forma u otra, le ofrecen una luz de esperanza. Raúl, su amigo de infancia, y la madre de Raúl, le enseñan lo que significa el afecto y el cuidado materno. Esta figura materna sustituta le muestra lo que debería haber experimentado con su propia madre: el apoyo y el amor incondicional que forman la base de una identidad sana. Más adelante, René, un personaje que asume un papel protector, se convierte en el punto de referencia más importante en la vida del protagonista. René no solo le brinda consejo y apoyo, sino que también representa la posibilidad de redención para David Junior, una oportunidad para escapar del ciclo de autodestrucción en el que ha estado atrapado. Finalmente, la novela “Volver al frío” deja una reflexión profunda sobre la naturaleza humana: “somos lo que recibimos”. A través de la historia de David Junior, Carmen Imbert Brugal plantea que las experiencias y los afectos —o la falta de ellos— que recibimos en la infancia influyen de manera decisiva en nuestra vida adulta. Sin embargo, la obra también sugiere que, aunque las cicatrices emocionales persisten, la intervención de figuras protectoras y el apoyo de personas cercanas pueden ofrecer una vía de sanación y cambio. Es un recordatorio de la importancia de crear ambientes saludables para el desarrollo humano, y de cómo, incluso en los momentos más oscuros, el afecto y la solidaridad pueden marcar la diferencia. l

Portada de una de las ediciones de la novela Volver al frío. F.E.
La polifacética Carmen Imbert Brugal es comunicadora, jurista y escritora. F.E.

elcaribe.com.do

Poemas de Mario Antonio Rosa

VALENTÍN AMARO

Especial para elCaribe

EEsta semana, en “Espejo de tinta”, nuestro invitado es Mario Antonio Rosa, poeta, editor, periodista cultural y crítico literario de Puerto Rico. Ha publicado Misivas para los tiempos de paz (1997) y Tristezas de la erótica (2003), ambos con Editorial Isla Negra; Duelo a la transparencia (2005), con la Editorial del Instituto de Cultura Puertorriqueña, obra reseñada como Libro del Año por El Nuevo Día; Kilómetro Sur (Palabra Pórtico Editores, 2016); La tierra de mañana (2018), también con Palabra Pórtico; y sus más recientes títulos, Poemas en la isla del incendio (2024) y Pasternak en el invierno (2024). Formó parte de la antología Poetas para el Mundo: Voces para la Educación, junto a Ernesto Cardenal y Raúl Zurita, auspiciada por el Sindicato de Maestros del Estado de México, así como de la Nueva Antología de Poesía Hispanoamericana, promovida por la Revista Ómnibus. Asimismo, integra la publicación Écfrasis, de la Liga de Arte de San Juan, con su poema “Albea”, inspirado en la obra pictórica de Consuelo Gotay. Ha recibido el Premio Nacional de Poesía Guajana en el Festival Internacional de Poesía de Puerto Rico (2010), el Premio de Poesía “Turpial de Oro” de la Sociedad Venezolana de Arte Internacional (2011), el Premio Internacional de Poesía auspiciado por The Latin Heritage

Foundation (2011) y, más recientemente, el Premio Arte Internacional (2023), otorgado en Nueva Jersey.

Mario es de esos amigos que perduran en la memoria, aun cuando no medie la conversación frecuente. Sigo su obra a través de Facebook, plataforma desde la cual comparte una poesía humana, intensa y vital. Los textos que hoy presentamos indagan en la soledad como espacio interior, la memoria como raíz y herida, y la palabra poética como búsqueda de sentido frente al vacío. En ellos, el sujeto lírico se desplaza entre habitaciones, mares, bosques y templos que funcionan más como estados del alma que como paisajes reales, moviéndose entre la melancolía, la introspección y una ternura persistente.

UNA HABITACIÓN PROPIA

Amanece a pájaros, un lenguaje, casi alcanzándose con mi sombra. Divaga el alba, su semilla. En el árbol roto, la luz. Los ojos del día nacen del agua. Y asombran como un camino, donde arde un corazón de pisadas. En la habitación, por fin, la pared alumbra su columna me conmueve el lazo tranquilo del silencio.

Repaso voces de hastío para vestirme lentamente como un salmo, susurrado. La ventana tan lejos, herida y sin sonido, callada, y yo de soledad como un navío lejano que parpadea signos sin memoria, yo recluso,

humano por vivir, esquivo de piel, incierto, subo en un viejo relato de la mirada. Amo el ancla de las cosas: una piedra, un torso, imágenes sin brazos.

La extraña luna de peces para quien regresa del sueño.

El destruir un amor, solamente mudo, y el destruir el miedo, amante acorazada.

Es mi habitación, la lluvia de un náufrago.

Lo que falta es mi desnudez, y apenas, se desprende del llanto. ¿QUIÉN ME ESCUCHA?

Letras, desnudo pasajero ahora con el sol llegan a la cara, ahora deshabitan y escriben trópico fundido la ola de la habitación diestra en soledades el poeta es un reino desolado impar y sonámbulo, se hace de imágenes no habla, camina en un andamio de pájaros larga guerilla de luces buscando y buscando, luz abierta donde el cuerpo sana su noche perdida de pronto la vida es un exilio las islas ciegas, el vaso derramado el alma disemina cristales como si viniera desde la ausencia como si de la mano abierta navegara el aliento y su pardo invierno de figuras llorar una sola lágrima grito pequeño y el tiempo justo en la onda de la herida, sin nadie vueltas y vueltas, agua retirada el amor es un retraso de navíos todas las orillas están en silencio y luego, como un libro, se desbocan, amor y herida, narrando entre nudos nadie, repito, saber estar solo por lo inmenso el liso astrolabio sin rostro y ruta, saberse inmenso, por estar solo entre la soledad como un hijo en la espera como el salmo y la amapola, los días, donde el escarabajo llega a la hierba así de simple, llamarada donde el hombre solo es una tinta y de letras recita

el hermoso acto de la pérdida al desorden de este sol sobre los labios.

TIERRA DE OTOÑO

Los brazos del otoño están cerca ya respira, su criatura de frío. En el alto de la frente se imagina el árbol pájaro y pedazos de río abren su reyerta aquí, en los labios que se acaban. En la mano esta tierra de otoño lento desnudo de terco idioma. El hojaldre de muchas noches quiebra sin pasión su abanico brota agua de la ruptura como un profeta arrodillado. Y las semillas, ventanas cerradas siguen el cauce murmurando. Llevo adentro, tierra huida y vivo hablando su descanso. He olvidado el equinoccio y su sombra de viejo contemplado. Late el barco de lluvia, la voz escucha su agonía.

LA VISITA AL TEMPLO

Hay jardines que no tienen países y que están solos con el agua... George Schehadé

La luz de hoy, me ha encontrado vistiéndome en el templo y ha sucedido, bajo la ruina del astro, en el tiempo más callado, al asombro de la nada.

Mi vestidura a clamor de paredes vacías, en silencio y sin himnos, de un solo día a la muerte; el jardín sin país duele en el verbo, y en el púlpito, cenan callados los fantasmas.

Y he imaginado, un rostro de piedra infinita, oficiando lluvias, una lanza cansada de dibujar oráculos, y los dioses que sin sombras regresan con sed y se llevan todo, junto a un grano de arena.

No sé invocar, poco a poco he ido llamando cada recuerdo del océano, he ido cantando mudo, las memorias al ocaso, y juego en una débil idolatría, el más allá de las todas las estancias, me hago hijo, del andar, y de pocas raíces, voy armando la casa, como mi sombra de oración, para que nada se abandone.

La luz de hoy, me inunda vistiéndome en el templo, a pedazos de mi único milagro, mi poema grande, sobre las almas.

MEMORIA DE LOS TRONCOS VIEJOS

Me gusta detenerme a posesión lenta, con aire claro, casi rendido y contemplar los troncos viejos, esa corteza, donde el tiempo relucía con bostezo sus espadas. Ese final, que terminaba extinguido,

porque el tronco era demasiado cielo, imantaba reinos, sucedía primogénito por el río de la noche; su silencio ¡mundo! era una sed tejida solo con abrazos bordeada, mal vestida y a la vez hermosa.

Me pongo a contar sus vertientes, seguirlas, una contra otra, como relojes cruzados donde jamás ocurrirá la hora legítima.

Y el poro, donde se habla solo de un cargado infinito y de los muchos brazos del hombre, los dulces, los violentos, y los descalzos de amor; miro siempre al tope de esa vieja estrella despeinada donde una vez existía el atrio verde. Quizá no sea modernidad, estar bajo ese momento del siglo, de frente a este tronco, como si algo de un milagro nos mostrara la cara; no es oficio de pandemia, olvidar la tierra, y solo brindarse a esta quietud profusa, en sangre vidrio, brotando invisible al hambre de los ojos.

Y estas orquídeas ebrias de grandeza flotando contra el signo.

EXTRAVÍO

Estoy en silencio.

Nada más me imagino como un mar manso que solo circula de signos únicos, y la fuerte llamarada de la contemplación me hace estar callado por el rumbo. Han sido días, casi un velero ahogado de transparencias y todo vuelve a este mar de mi mismo, a estas estelas que ahora, desean cuerpo de letras, desean la atadura de la voz con su sonido.

Me confieso proscrito, no sé a dónde voy, ni pregunto nombres, repito poemas de transeúntes con espejos; no me llenan las lecturas de Trosky o un Borges de madrugada.

Tampoco poemas de Austin, apenas Benedetti toca la puerta; me sirvo un ron mientras repaso lágrimas.

Es mi mar, lo sé, manso y tristemente tierno.

Ondula como el ocaso de una plañidera, a veces, parte cristales de un pasado arcoiris, crepita árboles y no sé de dónde ha soñado este bosque. Quisiera el sueño de un niño, aquel trompo de color primavera y los patines, la sonrisa de papá, sonora como un golpe de agua, y todas las biografías de los mortales que se amaron.Mi larga fogata de imágenes luce tenue, de ahí me alumbro bajo credo de susurros, es la vida, redonda como una naranja recién madura, inhóspita como una noche egoísta, rebelde contra su oscuro. Pero así, me sigue rondando esta historia de amor que me sostiene con sus palabras de abrazo, y no temo, solo me levanto desde su vientre salvo y solo se me ocurre imaginar de todo esto, mi rosa crepuscular. l

La palabra guagua entre cubanos

SOTOLONGO

Correo-e: agosto_ultimo@yahoo.com

En Cuba, el ómnibus de sangre o guagua fue, durante buena parte del siglo XIX -y deplorablemente lo ha vuelto a ser desde finales del siglo XX-, un medio de transporte público y colectivo que se utilizó para dar solución a la necesidad de mover, en un espacio urbano cada vez más extenso, en el que se desarrollaba un vertiginoso comercio, a grupos numerosos de pasajeros que no disponían de un medio de transporte privado. En cuanto a la aparición de aquellos carruajes en las calles de La Habana José María de la Torre, nos dice que:

Los ómnibus (cuyo origen se remonta al siglo pasado), se establecieron primero desde Regla a Guanabacoa en 1839 y después desde el Cerro a la Habana, en 1840; los de Jesús del Monte en 1844; los de Príncipe en 1850, y los del Cerro a Marianao, en 1855.

En cuanto al significado de la palabra guagua entre cubanos, Esteban Pichardo registra en su Diccionario tres acepciones; la primera, «cualquier cosa que no cuesta dinero ni trabajo, o de precio baratísimo, y cuando se expresa en modo de adverbio De guagua», y especifica en cuanto a esta acepción que «antes se decía de Guaguanche, de gorra»; la segunda, «Insectillo especie de cochinilla»; y la tercera, «especie de coche u ómnibus usados en la Habana para viajar a los suburbios por un estipendio tan barato que le ha merecido la aplicación de aquella palabra, o quizá por la Inglesa Wagon». De estas tres acepciones es posible encontrar numerosas referencias en la prensa periódica, en la literatura, en documentos y en diccionarios de la época. Las siguientes las he tomado del Diario de la Marina y en ellas se puede apreciar el uso de la palabra guagua como sinónimo de gratis o barato:

Noticias Locales. Tacón. Escauriza. El Circo. (Diario de la Marina. DM, 7 mar. 1848). [...]. Escauriza rebosaba de gente, los paganos [Se refiere a los que pagaron la entrada] estaban en razón de tres a uno con los «guagüeros». [Se refiere a los que no pagaron].

Crónica Local. Guagua. (DM, 10 mar. 1852) Con este título nos remite un suscriptor lo siguiente: «Toda persona que quiera rapé sin que le cueste nada puede ocurrir a la calle de Factoría esquina a la de Vives, en cuya azotea ciernen picadura al viento».

En esta otra se relacionan los precios baratísimos con la guagua:

Crónica Habanera. (DM, 18 jul. 1847). [...]. No fue en Cuba donde existió el Paraíso, por más que digan los poetas. Sin mosquiteros, sin nieve y sin carruajes, no es una morada agradable nuestra patria. Esto lo repetimos cada día, cuando achicharrados por el sol y casi ahogados con el polvo, entramos en la Lonja y apuramos un vaso del exquisito agraz helado que allí se destila, tomando después asiento en la económica Guagua para ir

a respirar los aires del Cerro o de Jesús del Monte. [...].

Y en la siguiente se juega con dos de las acepciones de la palabra guagua: como gratis y ómnibus:

Noticias Locales. Guaguas de guagua. (DM, 19 nov. 1848). Por inconvenientes

que no ha podido allanar la empresa no se estrenan ya mañana los coches de la nueva línea de Jesús del Monte, y los aficionados a la guagua tendrán que esperar algunos días para hacer el vieje redondo gratis.

En su obra citada, José María de la To-

rre nos dejó una hermosa página en la que podemos leer la palabra guagua como sinónimo de ómnibus, y ver, como en un grabado de Federico Mialhe, el vertiginoso comercio que se desarrollaba cada día en La Habana:

No bien resuena el estampido del bronce poco antes de despuntar el día cuando entran por las puertas de la ciudad los alegres campesinos, que con sus ayes lastimeros vienen de las inmediaciones, a abastecer los mercados con todo lo que un fertilísimo suelo ayudado del arte produce para sustento y regalo del hombre. Otros circulando por las calles de intra y extramuros, permanecen durante la mañana, ocupados en la venta por menor de sus provisiones. A estas alborotadas horas los buques despachados levan sus anclas para transportar nuestros preciosos frutos a países lejanos; los vapores de Regla comienzan su incesante crucero de una banda a otra de la bahía, así como las guaguas (ómnibus) lo verifican desde Marianao a la plaza de armas. Fue este vertiginoso comercio el que hizo necesario el uso de un tipo de transporte colectivo capaz de mover a numerosos grupos de pasajeros en una ciudad que se expandió rápidamente. Así que, visto lo visto, y leído lo leído, me es posible concluir que fue durante la primera mitad del siglo XIX, en La Habana, donde se comenzó a utilizar la palabra guagua para significar el ómnibus o diligencia, y muy probablemente fue extraída, por asociaciones metafóricas, de la síntesis de dos palabras: Wagon y guaguanche, y no solamente de la palabra inglesa como se ha repetido una y otra vez. l

Hay que leer dominicano

Minerva del Risco en un regreso a la infancia

La finalidad de esta sección es dar a conocer las letras dominicanas, las obras que se han publicado recientemente en nuestro país y que se destacan por su calidad aunque no cuenten con un aparato mediático o propagandístico que las lleve a figurar en los medios. Invitamos a todos los autores, noveles o consagrados, a que nos hagan llegar sus publicaciones para darles cabida en esta página, con la única intención de darlas a conocer desde una mirada crítica y objetiva.

Te llamé tantas veces es un libro de cuentos que retrata un mundo visto con los ojos de una niña, evocado con una cuidadosa dosis de magia y fantasía

Minerva del Risco nació en diciembre de 1961 en Puerto Rico, hija de padres dominicanos exiliados durante la dictadura de Trujillo, hija de René del Risco Bermúdez. Según datos obtenidos en Internet y en la solapa anterior de uno de sus libros, estudió Mercadeo en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, y ha trabajado publicidad y producción televisiva. También es gestora cultural y se desempeñó como articulista en los periódicos Acento, Diario Libre y El Nuevo Diario, así como en el suplemento cultural Areíto del Periódico Hoy, en la revista literaria Punto en Línea de la Universidad Nacional de México, en la revista española Intramuros, en la revista centroamericana Carátula, en la revista uruguaya Casapaís y en las revistas dominicanas Global y País Cultural. Preside en la actualidad la Fundación René del Risco Bermúdez, que entre sus objetivos pretende contribuir a la educación desde la literatura y la poesía.

Te llamé tantas veces es una obra escrita en un lenguaje fluido que entremezcla la magia con la imaginación de una niña que mira el mundo que la rodea con la visión y con la capacidad de inventar aquello para lo que carece de una explicación lógica, y que acepta lo que puede entender o rechaza lo que no le gusta, con esa claridad con la que los niños asumen su realidad circundante.

Las historias con las que nos encontramos en este libro, en una edición publicada en 2021 en la colección del Banco Central, transcurren en un universo que tiene unas dimensiones propias, con casas viejas como la de Gascue, que aparece repetidamente, con escaleras de madera y habitaciones en las que es posible percibir las fragancias y los distintos matices de la luz.

En Usted verá, una niña evoca los días de los Reyes Magos con una perspectiva completamente opuesta a la de mayoría de las personas, es decir como una jornada que le producía un profundo recha-

zo y que la fastidiaba, acaso porque la supuesta magia que rodeaba a esa jornada era impuesta por otros, por gente mayor que la llevaba en El Conde a ver el muñeco de Santa Claus en la vidriera de la tienda La Margarita, y también porque ella veía cómo, al final del desfile, los Reyes Magos se desmontaban sudorosos de sus burros, que no eran camellos, y se mezclaban con la gente, mientras ella en lugar de disfrutar de esa fantasía “obligada” solamente deseaba que se terminara de una vez.

En Te llamé tantas veces, cuento que da título al libro, una niña dibuja un oso que a veces puede convertirse en conejo, entre los personajes que desfilan en la historia está su abuela, una mujer huraña que fuma en una pipa, un cachimbo, un abuelo que arregla relojes y una “negrita” llamada Ercilia, trabajadora doméstica que nació en un batey, que duerme en un cuarto que siempre está cerrado para la niña, del que sale un desagradable olor a magnolias con el que la muchacha perfuma su habitación.

La relación con Ercilia se torna espe-

cial porque la niña intuye o se convence de que esa muchacha puede comprender perfectamente que el oso se convierta a veces en conejo, o que el cocuyo que la niña guarda en una cajita es igual a los que “la negrita” tiene en su habitación “…y que ellos son como las estrellas, que te colman de luz hasta el alma, y que tenerlos cerca es como mirar el cielo, porque te llenan de respuestas”, le cuenta Ercilia… la joven desaparece un día, como también desaparece la infancia de la protagonista y el recuerdo de la “negrita” permanece intacto en la memoria de la niña, que la llamó tantas veces y finalmente decide que es mejor creer que se fue con las estrellas en busca de respuestas. Así como me es imposible releer “Ahora que vuelvo, Ton” sin que se me nublen los ojos, cuando llegué al relato titulado “A la cieguita” me encontré con una evocación de René del Risco Bermúdez escrita en un tono tan delicadamente intimista, y poéticamente hermoso, que me parece que es la mejor elegía con que se pueda rendir homenaje a un escritor verdaderamente inmenso en su estatura

dentro de la literatura dominicana. Minerva evoca a su padre con imágenes sueltas, en un desorden aparente que no es tal, y que pintan con diáfana genialidad la relación entre un padre amoroso y una hija pequeña que lo ve como su ángel protector. “A la cieguita” evoca la forma en que cruzaban las calles sin darle importancia al rumbo, y al final quedan las preguntas que siempre aparecen cuando se piensa en lo que pudo haber sido, cuando ya es imposible hacer más nada porque no se puede corregir el pasado, preguntas que inquietan de la misma manera que al piloto llamado Saint Exupéry lo inquietaba la posibilidad de que el cordero pudiera o no comerse a la rosa del Principito.

Minerva del Risco es autora de este regreso a la infancia perdida, un libro que, una vez leído, queda flotando en la memoria con la musicalidad de su lenguaje poético, con el ritmo de sus recuerdos, con el sabor de sus dolores y con la magia con la que una escritora capaz de retratar la belleza puede quedarse a vivir para siempre en el recuerdo de quien se asoma a estas páginas. l

Yahahira de la Cruz Meza

COMUNICADORA Y POETA

Yahaira de la Cruz Mesa nació en el seno de una familia protestante en Villa Mella, Santo Domingo Norte, cursó la escuela primaria en el colegio Cristo Obrero y, terminada su educación media, estudió

Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, también cursó estudios de locución y de comunicación para la educación. Actualmente forma parte del staff del Cipaf (Centro de In-

vestigación para la Acción Femenina), organización feminista que aborda temas que tienen que ver con derecho de justicia, violencia de género y manejo adecuado de las redes sociales.

Soy cristiana, soy afrocaribeña, soy feminista, soy escritora

SANTIAGO ALMADA

FOTO: KELVIN MOTA

l ¿Cuál es el trabajo que actualmente estás desempeñando en el Cipaf?

l Trabajo en dos de los programas más importantes de la institución uno es un programa STEM, de clubes de chicas, para cerrar la brecha digital y el otro es un programa de Comunidades Seguras que está abordando la violencia en los espacios públicos contra las mujeres (STEM es una sigla que significa ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) se trata de clubes que brinda apoyo para el cierre de la brecha digital de género. l ¿Hay menos mujeres que hombres en la tecnología digital?

l Como sabemos, las mujeres son menos produciendo y en el desarrollo de la tecnología, pero a raíz de una investigación que se hizo en 2009, surge que los profesores tenían la percepción de que los varones, naturalmente, eran buenos en tecnología, ciencias y matemáticas, y que a las chicas, naturalmente, no les gustaba o no tenían empuje para esas carreras y eran mejores en historia, en lengua, la investigación demuestra que esa percepción no está basada en datos, y los resultados de las pruebas nacionales demuestran que la deficiencia en matemáticas es generalizada. En 2010 se hicieron unos campamentos en siete escuelas de Santo Domingo Este, y cuando se les dio a las niñas robótica, por ejemplo, respondieron.

l ¿Cómo te defines o cómo te percibes a ti misma?

l Soy cristiana, soy afrocaribeña, soy escritora, se nota pero lo asumo también, porque hay momentos en los que lo tienes que hacer, y tengo una hija de quince años que es lo mejor que me ha pasado.

l ¿Cómo empieza tu interés por la tecnología?

l En realidad, estudié comunicación hace muchos años, pero ya la comunicación no es lo que era, el auge de la tecnología y de la información es una de las cosas que más me inpactaron, en 2019 yo coordinaba en mi iglesia grupos de jóvenes y me tocaba darles talleres sobre la importancia del juego, eso me llevó a explorar juegos digitales para buscar los que fueran más apropiados. En ese momento el CIPAF estaba reestructurando su equipo de trabajo, estaban buscando a alguien

Poesía

Hay muchas voces calladas, muchas cosas interesantes que se pierden por ese miedo a publicar”

Escritores

Las descripciones de García Márquez me encantan, me gusta también el descaro de Mario Vargas Llosa”

que tuviera experiencia en ese campo. Recuerdo que hablé con la directora, la señora Cira Taveras Pineda y le expresé la preocupación que yo tenía sobre la exposición de las niñas y adolescentes que se exponen a los juegos cibernéticos, que es un entorno donde también hay violencia. Ella me invitó a formar parte del equipo, a coordinar los clubes de chicas y hasta ahora en ese trabajo hemos hecho cosas interesantes.

l ¿Cómo es ese trabajo?

l Se trabaja con una herramienta llamada Educomunicación que utiliza las TIC y los medios tradicionales, últimamente hemos estado trabajando en la prevención de las uniones tempranas, que es básicamente empezar por el uso de las redes sociales, hacer fotografías y videos sin comprometer su integridad.

l ¿Cómo empieza tu relación con la poesía?

l Como dije, yo estudié en una escuela de monjas, y tenía dos amigas, -Cristina

y Juana, que intercambiaban unas novelitas de unas colecciones que se llamaban Jazmín y Arlequín, había un señor que pasaba por el barrio y se llevaba las que habían leído y les dejaba otra, yo escuchaba en los recreos que ellas comentaban esas cosas que habían leído. Un día un profesor falto a clase y yo me puse a leer una novelita de esas, me atrapó la forma en que describían las emociones, después fui pasando a otras lecturas y así llegué a la poesía. Comencé a escribir diarios primero, estuve una vez en la feria del libro de 2009, cuando se hacía El cafecito literario, donde las chicas y chicos leían sus poemas y desde esa época sentí que tenía “el gusanito” como le llamo a la intención de publicar. l ¿Cuáles son los escritores que más te gustan?

l Las descripciones de García Márquez me encantan, me gusta también el descaro de Vargas Llosa y su forma de escribir hace que me cuestione, y la poesía de Pablo Neruda es otra cosa…

l ¿Qué significó la maternidad en tu vida?

l La maternidad conlleva un sacrificio, más que económico, de las emociones y del tiempo, pero a la vez también te permite usar esas emociones como materia prima para producir, y dentro de mi obra hay un poquito de lo que representó esa depresión posparto, que gracias a Dios pude reconocer. Tuve un apoyo familiar y de mis amigas que fue impresionante, y de Dios sobre todo, para mantener esa calma y reconocer que todo lo que estaba sintiendo en ese momento era un proceso biológico, natural, y pude en algunos momentos utilizar esas cosas que estaba sintiendo para escribir, pero eran momentos muy cortos porque la maternidad te quita esa paz, ese tiempo.

l ¿Qué consejo les darías a los jóvenes que están intentando la aventura de escribir y que sueñan con publicar su primer libro?

l Que sigan escribiendo y que no tengan miedo, que publiquen. Yo comentaba en la puesta en circulación del libro que lo más arriesgado que yo he hecho, que recuerde, es enviar ese correo con el manuscrito a Poetas de la Era. Lo peor que te pueden decir es que no, que no gusta, y solo hay que volver a él y si entiendes que le puedes hacer mejoras, pues hay que hacerlo, pero publicar. Hay muchas voces calladas, muchas cosas interesantes que se pierden por ese miedo a publicar. l

Yajahira de la Cruz Mesa es autora del poemario Llanto, savia y pensamiento.

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