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Cultura 27 junio 2026

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Cultura

elCaribe, SÁBADO 27 DE JUNIO DE 2026 elcaribe.com.do

Maimón el veinte de junio de 1959

Contínúa la serie de artículos de Pedro Conde Sturla sobre el desembarco de los expedicionarios que lucharon contra la dictadura de Trujillo. P.4

El atentado a Betancourt en Caracas

La página de OGM evoca el intento de asesinato del presidente Rómulo Betancourt, en 1960, que desató una crisis entre Venezuela y nuestro país. P.7

“En principio no soñé con ser escritor...”

Virgilio López Azuán, poeta, escritor y catedrático de fructífera trayectoria, habla de sus obras y de su visión de la literatura en general. P.12

Juan Marichal. MERCADER

LAS VAINAS DE MERCADER

Los 16 innings de Marichal que

estremecieron el mundo

(XI)

El Caribe rinde homenaje a juan marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego más famoso de las Grandes Ligas

JOSÉ MERCADER

666mercader@elcaribe.com.do

11° INNING

Continúa la tanda fuerte de Milwaukee. Aaron al bate. Ya se notan ciertos movimientos de calentamientos de nuevos posibles píchers.

Marichal mira de reojo a Alvin Dark que parece más tenso y dispuesto a no perder el encuentro.

No es el momento para distraerse y se arremanga el sudador debajo de su camisa.

El frío de la Bahía empieza a atacar; el público se acurruca como puede en su butaca. El primer lanzamiento es un strike de película. Aaron sonrió reco-

Tanda

Aaron al bate. Ya se notan ciertos movimientos de calentamientos de posibles nuevos píchers”

nociendo que había dejado pasar una preciosura; pero tenía orden de esperar el primero. El segundo fue un tiro parecido, un poco afuera y nuevamente Aaron ni la miró. El ampaya levantó el brazo izquierdo: mala. Uno y uno y la carrera del triunfo en los spikes de Aaron y su garrote.

historia de la medicina

59 congreso de la Sociedad Dominicana de Oftalmología

Emerecido homenaje al Dr. Federico Lithgow Díaz, distinguido Doctor en Medicina y muy apreciado colega Oftalmólogo. El doctor Lithgow nacio el 9 de julio de 1943 en Baní, provincia Peravia. Sus estudios primarios y secundarios los realizó en su ciudad natal.

Inició sus estudios de medicina en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (interrumpidos temporalmente por la Revolución de abril de 1965). Concluyó la carrera en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtuvo el título de Doctor en Medicina. Más adelante realizó su Internado en Patología en Puerto Rico. Participó en el Curso Básico Latinoamericano de Oftalmología, auspiciado por la Organización panamericana de oftalmologia. Se especializó en Oftalmología en el Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana, en Ciudad de México. Fue el primer dominicano en realizar su especialidad en ese importante centro mexicano.

cido por un legado que inspira a las nuevas generaciones a ejercer con ética, humanidad

Este congreso fue organizado por el doctor Dagoberto Almánzar Brito, quien junto a su directiva consiguio reunir a una importante representacion de profesores internacionales, como los doctores Renato Ambrioso de Brasil, o las doctoras María Núñez, Angela Fernandez y Ligia de la Torre, de Colombia. Muy destacada presencia de profesores españoles como el doctor Luis Fernández Vega Sanz y su hijo Luis Fernández Vega Cueto, de igual manera los doctores Gorma Martínez y José Cristóbal. Debemos destacar tambien la presencia de los doctores Keith Barton y Dominik Fischer del Reino Unido, el doctor David Ancona de los Estados Unidos Mexicanos, así como los doctores Elena Bitrian y Rishi Singh de los Estados Unidos de América.

salón de la fauna

Se desempeñó como jefe de Residentes en el Instituto de Oftalmología Conde de Valenciana (México). Formó parte del equipo de cirugía del oftalmólogo Dr. José Berrocal en Puerto Rico, para luego regresar a la República Dominicana.

Práctica profesional realizada en la República Dominicana con una trayectoria que supera los 45 años. Ofrecía consultas en la ciudad de Santo Domingo y en su natal Baní.

Profesor adjunto de la cátedra de Oftalmología en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Miembro destacado de la Sociedad Dominicana de Oftalmología, participando en diferentes directivas y ejerciendo como Tesorero en 5 ocasiones. Su labor profesional siempre ha estado orientada al servicio constante a la comunidad y el compromiso con la excelencia médica y los valores eticos de nuestra profesion. Destacado como jefe de Residentes durante su especialización y recono-

Debemos destacar la participación de 38 oftalmólogos nacionales, una importante cifra que muestra el avance en el interes cientifico de los profesionales dominicanos en esta, su 59 reunión anual, desde la fundación de nuestra sociedad especializada en 1967.

Fue muy destacada la participación de las ocho sociedades de subespecialistas que forman parte de la Sociedad Dominicana de Oftalmología. Es una muestra del avance de la especialidad en nuestro país. Al día de hoy nos llena de orgullo que podemos realizar prácticamente todos los procedimientos oftalmológicos con calidad y excelencia para beneficio de todo el pueblo dominicano. Destacar además la presentación de 44 posters científicos, resultado de trabajos de investigacion, sobre todo de nuestros residentes y que constituyen la promesa de seguir mejorando en el futuro como profesionales de la salud visual.

Excelente congreso organizado de forma brillante por el doctor Almánzar Brito y muy merecido homenaje y dedicatoria del congreso al doctor Federico Lithgow Díaz. DR. HERBERT STERN

Morteza Kartuzian

(DÉCIMA CIBAEÑA)

Nadie sabe bien quien e Poique no ej oicidentai

Éi vive en la capitai

Ceiquita del Everet

Allá éi pinta con fe Ej un maetro en Teherán

La capitai de Irán

Ei paí dueño de Ormuz

Controlan hata ei cachú

Aunque no te lo dirán.

Sobrevivió a laj bomba

Que allá dejaron caei

Matán gente y hata un buey Niño, viejos y alondra

Se fue ei tío, se fue ei compa

Y Moitaza pinta y pinta

Usa pintura, usa tinta

Ei ej un gran creadoi

Como Velázquez, o mejoi

Aunque su obra e ditinta.

JOSÉ MERCADER

elCaribe, SÁBADO 27 DE JUNIO DE 2026 elcaribe.com.do

El día que Marichal se convirtió en leyenda

<VIENE DE LA PORTADA

Después de un fao, Marichal se paró en la lomita, respiró profundamente, Bailey le pidió el tiro inicial, Marichal sacudió la cabeza; ese tiro lo esperaba Aaron. Al final Marichal lanzó lo que quiso, un curvón que puso a Aaron en una posición difícil, por no decir ridícula. La pelota abrió al último momento y el bateador no pudo ni tocarla. Al querer retroceder el bate, ya era tarde. El ampaya de primera confirmó el strike y Marichal se anotó otro ponche. ¡Hasta el mucho ponche ajuma!

“Si Aaron se ponchó”, pensó Menke, “es muy poco lo que se pueda hacer contra este diablo”. La noche avanzaba. Mr. Brown se durmió en su butaca y ya tenía ubicado el motel donde se quedaría para no hacer el viaje tan tarde hacia Santa Rosa.

(T2) Menke conectó un flai altísimo por el left; McCovey la fildeó a la derecha, hacia delante hasta que con un pasito para atrás la atrapó.

(T3) Larker tenía menos esperanza que Menke con dos outs y con un cansancio que empezaba a sentirse. Con 2 y 2 conectó un rolin hacia la segunda al que Marichal no le llegó. Larker cayó vía 4-3 fácilmente para cerrar la primera parte del inning.

(T1) El mismo cansancio se extendía a ambos equipos. Aunque había una tensión presente para muchos, peloteros y fanáticos, había un aburrimiento ya que parecía como si solo los quéchers y los píchers estuviesen jugando.

Kuenn vino al bate y se dio cuenta de que la fatiga no tocaba a Spahn. El primer fuetazo fue una recta que hizo eco en el center y que el ampaya no dudó en cantar strike.

Kuenn levantó los brazos en señal de time out. No estaba captando bien el mandato de Dark, como si fuera necesario para enfrentar a Spahn. Este se sonrió y, de nuevo, le envió una bola de fuego que milagrosamente Kuenn chocó, pero sin suerte. La bola que salió de su bate llegó al siore y no tardó en ganarle la carrera de primera.

(T2) Mays tampoco se rendía. Jugaba cada inning como si fuese el primero. Spahn lo conocía muy bien y le tiró incómodo. Aunque los dos primeros lanzamientos fueron preciosos, el ampaya cantó bola. Fueron dos tiros idénticos al tercero que ahora era strike. Crandall gruñó como diciendo “¡Coño, pero los otros fueron iguales!”. Mays sonrió y se concentró de nuevo en el cajón de bateo. Mays sabía que Spahn venía con la recta adentro, con un movimiento rápido retrocedió unas pulgadas y le dio un vejigazo que salió de línea alta hacia el left field. Lee Maye tuvo que dar un salto para atraparla, el mismo salto que los fanáticos de San Francisco dieron. Mays casi llega a segunda. De regreso ya mostraba su afable sonrisa.

(T3) A McCovey no le quedaba otra alternativa que intentar el “palo ‘e la gata”. Con dos outs podía dejar en el terreno a

los Bravos, solo que Spàhn no estaba muy deseoso de quedarse con la cara larga en el terreno, más larga de la que ya tenía. Al primer lanzamiento McCovey dio un jonrón por el right pero de fao. Spahn se recuperó del susto y le envió una bola muy mala y otra más. McCovey se encorvó para acechar el próximo tiro que resultó una bola incómoda que apenas tocó. Murió de pícher a primera. ¡Once innings! En el cambio de inning se notaba en el público un gran movimiento, una parte se había ido a buscar hot dogs y otra ya se retiraba, que los juegos se hicieron para nueve entradas.

A pesar de que cada vez había más jugadores latinos y negros, la gente no los aceptaba como tales y seguían violando todas las leyes que hablaban de igual trato. No obstante, muchos negros aceptaban voluntariamente ser sometidos al servicio militar, como si ellos tuviesen algo que defender en esas guerras absurdas y criminales. Se supo que Joe Louis estaba en el “army” como si ya no era suficiente tener licencia para pegarles a los blancos en el boxeo y como si las penurias que vivió Jack Johnson fuesen olvidadas. La esposa de Johnson, Lucille, una mujer blanca, fue el motivo para que lo acusaran de lo peor cuando en realidad Johnson fue un ejemplo de buen ciudadano, de mejor deportista y excelente marido. No era la herencia de la esclavitud, era más bien la ignorancia a la que fueron condenados y que Martí sintetiza en su célebre frase “ser cultos para ser libres”. Es lo que liberó a Cassius Clay y a Curt Flood. La mayoría eran simples deportistas que aguantaron, como Jackie Robinson, todo el odio que los blancos acumularon, en muchos casos, patrocinado por sicópatas religiosos que imponían a sangre y fuego sus “creencias” y “ leyes”. (Escrito sin Inteligencia Artificial)

Bailey.
Jocko Colan.
Kuenn.

4 Cultura

20 de junio de 1959: Maimón

PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es

Las dos embarcaciones se deslizaban en paralelo a la costa norte, escoltadas por las fragatas cubanas. Todo el litoral estaba custodiado por una fragata y un guardacostas de la marina de guerra dominicana, lo que indicaba que los servicios de inteligencia de la bestia y del imperio estaban advertidos. Tenían conocimiento de lo que se proponían los expedicionarios y en cualquier momento podía ocurrir un encuentro desagradable, como en efecto ocurrió más adelante.

El yate Carmen Elsa transportaba ahora noventa y seis hombres en lugar de los ciento veintiún originales y se dirigía a la bahía de Maimón. En la lancha Tínina había cuarenta y ocho y se dirigía a Estero Hondo (unos veintidós kilómetros de distancia).

A eso de las cinco de la tarde del día 19 de junio hicieron un alto, una parada para comer. No era cualquier parada ni era cualquier comida. Era comida caliente, de la que se preparaba en las fragatas cubanas. La última comida caliente de las vidas de aquellos temerarios.

El viaje seguiría después de una hora y, a una distancia prudente (cerca de sesenta millas de la costa), los capitanes de los buques cubanos dieron por terminada su misión y regresaron a Cuba, quizás con el alma encogida, quebrantada. Quizás con el alma contrita por lo que sospechaban que iba a suceder.

En adelante el Carmen Elsa y la Tínina navegarían a toda marcha en dirección a la costa, la parte más peligrosa del viaje. Era necesario llegar a puerto y desembarcar lo más rápidamente posible. Pero el Carmen Elsa no tuvo suerte.

Al amanecer del 20 de junio —dice Emilio Cordero Michel—, cuando estaba casi llegando a la bahía de Maimón, el yate Carmen Elsa fue sorprendido por el guardacostas CG-101, que lo intimó a detenerse. El yate, desde luego no se detuvo y el fuego enemigo no se hizo esperar. Primero fue un disparo de advertencia. Luego, casi enseguida, se sintió el sonido ronco de una ametralladora pesada y la detonación de un cañón antiaéreo de 30 mm. Los expedicionarios respondieron con disparos de fusil y de una ametralladora pesada, una calibre .50 instalada en la proa, y se cree que causaron unas tres bajas. Pero el combate naval era muy desigual. La ametralladora podía, por sí sola, causar destrozos en el Carmen Elsa y un impacto del cañón podía hacerla trizas. Por suerte, una suerte mo-

mentánea, aparte de las bajas, el guardacostas sufrió una rotura en el cable del timón y las dos poderosas armas automáticas se trabaron. De inmediato dieron aviso a la base de San Isidro (si acaso no habían avisado antes), de la presencia de los expedicionarios y de la situación en que se encontraban. Los aviones de la fuerza aérea estarían en el lugar en pocos minutos y empezarían a vomitar fuego y metralla.

El encuentro inesperado con el guardacostas y las maniobras defensivas impidieron atracar y desembarcar en Maimón. El Carmen Elsa se vio forzado a buscar la protección de unos acantilados en un lugar a corta distancia llamado Ensenada de la Pava o del Bufeadero, que tiene un minúsculo tramo de unos cien metros de playa. Allí decidió Messón, el timonel José Messón Acosta, encallar la nave y efectuar el desembarco.

Un desembarco frenético, desde luego, precipitado, para ganar tiempo internándose en tierra, para evitar el contacto con un puesto de guardias que se encontraba cerca del lugar y tratar de evadir el fuego de los aviones que se acercaban a toda prisa.

Primero llegó una escuadrilla de P51 Mustang D (los temibles cazabombarderos equipados con seis ametralladoras Browning calibre .50 y mil libras de bombas y cohetes), luego aparecieron los Vampiros (Havilland Vampire DH. 100 a reacción, equipados con cuatro cañones frontales de 20 mm. y cohetes no guiados y tanques de napalm, una terrificante ga-

solina gelatinosa inflamable que alcanza altísima temperatura y se adhiere a la piel y a todo lo que toca.)

Cuando aparecieron los aviones (de los cuales se escuchaba con antelación el rugido), la mayoría de los hombres del Carmen Elsa estaba subiendo a la parte montañosa que bordea el pequeño valle en que se encuentra la zona, pero otros estaban rezagados. Para peor, a los aviones se uniría más tarde un destructor de la marina, quizás el mejor equipado. De hecho, la fuerza aérea y la armada dominicana durante el gobierno de la bestia eran de las mejores del Caribe.

El Carmen Elsa y la zona de desembarco fueron los primeros objetivos. El yate, por supuesto, fue destruido, reducido probablemente a una masa humeante, a escombros. Pronto empezaría a llover metralla, bombas y napalm sobre todos los seres vivientes del lugar, sobre los guerrilleros y todo lo que se moviera. Guerrilleros, campesinos, guardias, ganado… Los aviones ejecutaron un bombardeo feroz, masivo, intensivo y hasta un cierto punto desproporcionado, que provocó incendios forestales y dejó chamuscada una amplia zona.

Una parte delos expedicionarios murió en el desembarco o tratando de ganar la montaña. Uno de ellos, el fiero comandante Jose Horacio Rodríguez, tuvo la suerte de morir durante los primeros minutos de combate y librarse de la tortura y el escarnio al que la bestia y el hijo de bestia sometían a los prisioneros.

Otros quedaron atrás, heridos o malheridos, y sufrirían las penas del infierno en la tierra.

El objetivo de los expedicionarios, según dice Emilio Cordero Michel, era ascender hasta la finca ganadera La Catherine y el Peñón de las dos hermanas, unospromontorios rocosos que permitirían a los expedicionarios (unos cuarenta de ellos) parapetarse en sus cavidades y laderas y entablar un feroz combate. En ese lugar montaron dos ametralladoras de calibre .30 y .50 y decidieron echar el último pleito, vender bien caro el pellejo.

«Ya a media mañana habían llegado la artillería y los blindados, que se unieron al concierto de fuego contra los expedicionarios. Allí se combatió por 3 días seguidos sin que los constantes ametrallamientos, lanzamientos de cohetes y bombardeos aéreos, ni la saturación artillera, de morteros, de tanques y de fusilería arredrara a los expedicionarios: habían venido a morir y sólo dejaron de disparar cuando se les acabó el parque. Algunos murieron durante esos 3 días de fuego infernal, poquísimos quedaron heridos y muchos fueron hechos prisioneros, llevados a Santiago y desde allí transportados por avión a la Base Aérea de San Isidro». (1)

(La repatriación armada (12) (Historia criminal del trujillato[184])

Nota:

Emilio Cordero Michel, «Las Expediciones de Junio de 1959», pgs.125, 126.

El mapa emocional de la Temporada Sinfónica 2026

ANDRÉS TOVAR

Especial para elCaribe

La Temporada Sinfónica 2026, anunciada esta semana por la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), propone algo más ambicioso que cinco conciertos: traza un recorrido desde la tensión y la imaginación hasta una idea de resurrección colectiva, configurando una dramaturgia musical casi operática que, claramente, resume nuestros tiempos modernos y convierte el 85 aniversario de la institución en una reflexión sobre la madurez cultural de República Dominicana.

La temporada comenzará el 12 de agosto, en la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional Eduardo Brito, y concluirá el 4 de noviembre con una gala que, además, celebra los 40 años de la Fundación Sinfonía. Entre ambas fechas se ha construido un itinerario artístico de enorme peso, dirigido por José Antonio Molina, Jaime Morales y Santy Rodríguez y con la participación solista de Adriana Garcell y Scarlett Martínez. Es una programación que mira hacia el gran repertorio universal, pero que también permite leer el presente desde la música.

Tras el impacto reciente de Carmina Burana, José Antonio Molina adelanta que aquella experiencia fue apenas “una probadita, un teaser de lo que se avecina en nuestra Temporada Sinfónica 2026”, una edición que, a su juicio, estará marcada por obras “icónicas y monumentales” del repertorio sinfónico. La palabra teaser puede parecer inesperada en boca de un director de orquesta, aunque describe con precisión la lógica de esta temporada: crear expectativa, construir relato y convocar una audiencia alrededor de una experiencia compartida.

Música para un mundo que aprieta La gala inaugural reúne dos sinfonías escritas para tiempos de tensión. La Séptima de Antonín Dvořák contiene una energía sombría, una lucha interior que desborda sus cuatro movimientos. Dvořák era un compositor profundamente conectado con la identidad de su pueblo, y esa sinfonía conserva algo de urgencia histórica, como si una nación entera estuviera intentando afirmarse a través del sonido. Después llegará la Quinta Sinfonía de Dmitri Shostakovich, una de las obras más complejas y poderosas del siglo XX. Shostakovich la compuso bajo el peso del estalinismo, en un contexto donde una obra podía ser celebrada, vigilada o condenada según el clima político. En tiempos en que vivimos de incertidumbre, ruido político, ansiedad económica y sobreexposición informativa, ambas obras adquieren una vigencia incómoda. No ofrecen soluciones, aunque plantean una pregunta esencial: ¿qué queda de la libertad interior cuando el mundo exterior impone sus reglas?

El segundo concierto, dirigido por Jai-

me Morales, cambiará el paisaje sin abandonar la intensidad. El aprendiz de brujo, de Paul Dukas, permite entrar por una puerta popular y cinematográfica. Muchos escucharán allí ecos de la célebre secuencia de Fantasía de Disney, pero detrás de las escobas animadas hay una lección sobre el poder de la imaginación y sus consecuencias representado en un joven aprendiz que cree dominar una fuerza que todavía no comprende. La metáfora sigue siendo actual en una época fascinada por herramientas capaces de alterar la vida cotidiana en cuestión de segundos.

Junto a ella, el Concierto para violonchelo de Saint-Saëns y la Élégie de Fauré abrirán un espacio de intimidad a través de Adriana Garcell, integrante de la propia OSN. Su presencia recuerda que una institución musical no se sostiene solo con grandes nombres internacionales, sino con músicos que construyen, desde dentro, una tradición de excelencia. Luego, Rimski-Kórsakov y Manuel de Falla llevarán la noche hacia el color, el ritmo y el teatro. Virtuosismo orquestal convertido en paisaje, danza y escena.

El país también suena

El tercer concierto concentra uno de los gestos más significativos de la temporada. Bajo la dirección de Santy Rodríguez, director asistente de la OSN, el programa incluirá Vuela, Sarambo, vuela… segundo movimiento del Cuarteto Caribeño de José Antonio Molina. La obra estará acompañada por el Concierto para violín de Mendelssohn, interpretado por Scarlett Martínez, y la Segunda Sinfonía de Serguéi Rachmaninoff.

Ese diálogo merece atención. Mendelssohn representa una forma de lirismo que exige claridad, elegancia y una técnica de enorme precisión. Rachmaninoff, en cambio, abre una arquitectura emocional más expansiva, donde la melodía parece respirar con la amplitud de

una confesión. Entre ambos aparece Molina y, con él, una sensibilidad caribeña que no necesita pedir permiso para habitar la gran sala sinfónica.

Posteriormente, en octubre llegará Wagner, con un programa todavía por anunciar pero que solo la inclusión del compositor añade una capa de dramatismo y ambición. Wagner es el arquitecto musical de mundos completos, con deseos, conflictos, héroes, sombras y mitologías. Buena parte del lenguaje emocional del cine épico nació allí, mucho antes de que las pantallas convirtieran lo sinfónico en sinónimo de aventura, peligro o destino.

Finalmente, la clausura, el 4 de noviembre, será una gala de aniversarios. La OSN celebrará 85 años y Fundación Sinfonía, 40. Para esa noche se ha reservado la Segunda Sinfonía de Mahler, una obra que requiere gran orquesta, coro, solistas y una capacidad extraordinaria para sostener el arco de una experiencia que va de la inquietud a la afirmación final. Mahler no compuso una pieza cómoda. La “Resurrección” es una obra sobre la fragilidad humana y la necesidad de encontrar sentido después del derrumbe. Su final propone una esperanza trabajada y que honra la memoria. Por eso resulta tan adecuada para una institución que alcanza 85 años, pues una orquesta que sobrevive durante décadas conoce algo de esa lucha: presupuestos, cambios generacionales, exigencias artísticas, formación de públicos y la renovación de su lugar en la sociedad. Así, la OSN llega a sus 85 años con una temporada que va de la presión a la resurrección. Tal vez esa sea la mejor forma de entenderla: como una invitación a escuchar cómo una nación puede reconocerse en el sonido de una orquesta. Puedes consultar el programa y costo de las boletas en @osn_rd, @ fundaciónsinfonía, @teatronacionalrd y @bellasartesrd.

ConCierto Sentido

Un Bach solvente hasta la última tecla

Las Suites francesas de Bach no tienen nada particularmente “francés”. Esto significa que la audiencia puede simplemente relajarse y disfrutar del rango expresivo y contrapuntístico de estas maravillosas danzas para teclado, en lugar de especular sobre qué le da la cualidad “francesa” a la música.

Francesco Tristano, uno de los pianistas más interesantes de la escena actual por su ecléctica carrera, sorprende con una interpretación de relojería, que permite dilucidar los momentos más intrincados de la música, como en la famosa y alegre “Giga” de la Suite No. 5. Al mismo tiempo, hay una notable ausencia de sentimentalismo en las sublimes y meditativas sarabandas de Bach, particularmente en la de la Suite No. 3. En cambio, dota a estas delicadas danzas de una serena majestuosidad, como si cada una estuviera tallada en mármol en lugar de madera.

En contraste, inyecta a otras piezas de una satisfactoria energía rítmica, sobre todo en muchas de las courantes, y la calidad de la grabación es excelente en todo momento, complementando la interpretación con una claridad que nunca llega a ser estridente.

Tristano es un pianista clásico de gran talento, pero su visión artística va más allá de su destreza técnica: es capaz de captar la música desde una perspectiva fascinante, que trasciende el mundo clásico, colaborando, por ejemplo, con artistas de la escena techno de Detroit. Por ello, siempre lo he considerado una voz fresca en el mundo de la música clásica y este trabajo es una prueba clara de ello. Altamente recomendado.

José Antonio Molina. CORTESÍA OSN
Adriana Garcell. CORTESÍA OSN
Santy Rodríguez. CORTESÍA OSN
Scarlett Martínez. CORTESÍA OSN
ANDRÉS TOVAR EDITOR DIGITAL

6 Cultura

250 aniversario: Independencia de Estados Unidos y la influencia de la filosofía política

DR.

PROFESOR A TIEMPO COMPLETO wilsongenao@pucmm.edu.do

En los grandes procesos de la historia política y social moderna la filosofía política ha sido parte importante como motor intelectual de dichos procesos. Sus ideas sirvieron como sustento teórico para el diseño de instituciones sociales y políticas, para moldear estructuras de poder, y para justificar procesos. La independencia de Estados Unidos no estuvo exenta de la influencia de la filosofía política especialmente del Liberalismo político y la Ilustración cuyas ideas se expresaron a través de los Padres Fundadores, la Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos.

El 4 de julio de 1776 el Segundo Congreso Continental reunido en Filadelfia aprobó la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América. El documento, en función de su contenido, se puede dividir en cinco partes esenciales donde se evidencia la influencia de las ideas de la filosofía política liberal e ilustrada.

En la introducción situada en el primer párrafo se plantea el objetivo al declarar las causas que impulsaron a Estados Unidos a disolver sus vínculos políticos con Gran Bretaña. El preámbulo inicia con una frase de gran impacto: “Sostenemos como verdades evidentes que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los cuales se encuentran la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad”.

En tercer lugar, se describen los agravios y abusos cometidos por el rey Jorge III como evidencia del derecho a la rebelión. Aparecen 27 quejas que incluyen entre otros aspectos la suspensión de leyes coloniales, la disolución de legislaturas coloniales, la obstrucción de la administración de justicia. Además, junto al Parlamento se le acusa de gravar a los colonos sin su consentimiento, interrumpir su comercio con el resto del mundo, restringir su derecho a juicio por jurado, entre otros.

La cuarta parte se refiere a la denuncia contra el pueblo británico a quienes consideran que “han hecho caso omiso a la voz de la justicia y la consanguinidad. Por lo tanto, debemos…considerarlos, como al resto de la humanidad, enemigos en la guerra y amigos en la paz”. Cierra la Declaración con la conclusión en la que se establece que: “estas Colonias Unidas son, y por derecho deben ser, Estados Libres e Independientes; que están absueltas de toda lealtad a la Corona Británica, y que toda conexión política entre ellas y el Estado de Gran Bretaña está y debe es-

tar totalmente disuelta; y que, como Estados Libres e Independientes, tienen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, contraer alianzas, establecer el comercio y realizar todos los demás actos y cosas que los Estados Independientes pueden realizar por derecho”.

La Guerra de Independencia continuaría hasta que se firmó el Tratado de París de 1783 mediante el cual Gran Bretaña reconoció la independencia de los Estados Unidos. En 1787 la Convención Constitucional aprobó la Constitución la cual fue ratificada en 1788 entrando en vigor desde 1789.

Esta Constitución estaba compuesta de un preámbulo, 7 artículos con sus respectivas secciones. El preámbulo

expone lo siguiente: “Nosotros, el Pueblo de los Estados Unidos, a fin de formar una Unión más perfecta, establecer Justicia, afirmar la tranquilidad interior, proveer la Defensa común, promover el bienestar general y asegurar para nosotros mismos y para nuestros descendientes los beneficios de la Libertad, estatuimos y sancionamos esta Constitución para los Estados Unidos de América”.

El artículo 1 que incluye 10 secciones lo dedica al Poder Legislativo. Divide el Poder Legislativo en un Senado y una Cámara de Representantes y en las secciones detalla la composición de la Cámara de Representantes y el Senado, lugares y forma de celebrar las elecciones, los poderes y deberes del

Congreso, sus derechos, el proceso legislativo, los poderes negados al Congreso y los negados a los Estados.

El artículo 2 que también tiene 4 secciones versa sobre el Poder Ejecutivo. Este recae en un presidente y se incluyen en las secciones el tiempo y la forma de elección, las facultades del presidente, los deberes y la cuestión de la destitución.

Luego en el artículo 3 con 3 secciones se aborda el Poder Judicial que recae en un Tribunal Supremo y en los tribunales inferiores en los que también se detallan las facultades. El artículo 4 con 4 secciones está dedicado a las relaciones con los Estados. Menciona la cuestión del trato equitativo de los ciudadanos entre los Estados, aborda el tema de la admisión de nuevos Estados y la protección federal.

En el artículo 5 se expone el tema del proceso de las enmiendas constitucionales; en el 6 la supremacía de la Constitución y las leyes que se expidan con arreglo a ella y en el 7 se establece que la “ratificación por las convenciones de nueve Estados bastará para que esta Constitución entre en vigor por lo que respeta a los Estados que la ratifiquen”.

En 1791 fueron ratificadas las diez primeras enmiendas (Bill of Rights). Estas definían los derechos de los ciudadanos en relación con el gobierno recién establecido bajo la Constitución. Se añaden garantías específicas de libertades personales, como la libertad de expresión, el derecho a publicar, a practicar la religión, a reunirse y otros derechos naturales y legales.

En estos documentos fundacionales se evidencia una influencia de la filosofía política y social. El filósofo inglés John Locke y su obra Dos tratados sobre el gobierno civil ejercen influencia en el reconocimiento de los derechos naturales que aparecen en estos documentos y su visión del contrato social. En la separación de los poderes del Estado (Poder Legislativo, Poder Ejecutivo y Poder Judicial) bajo un esquema de controles y equilibrios, peso y contrapeso se evidencia la influencia especialmente del filósofo ilustrado francés Montesquieu, en su obra El espíritu de las leyes. De igual forma, aparecen influencia de otros filósofos ilustrados como Rousseau o figuras del pensamiento político clásico como Cicerón, entre otros.

¿Qué impacto tuvo la independencia de los Estados Unidos en la historia política moderna, en el desarrollo del constitucionalismo, la organización del Estado y en los procesos políticos posteriores? Lo analizamos en el siguiente artículo.

Referencia.

Archivos Nacionales. (2026). Documentos fundacionales de Estados Unidos. https:// www.archives.gov/founding-docs

elCaribe, SÁBADO 27 DE JUNIO DE 2026

elcaribe.com.do

Central de Datos

Atentado a Betancourt y crisis con RD

Las

relaciones entre Venezuela

y la República Dominicana durante la Era de Trujillo estuvieron marcadas por constantes fricciones diplomáticas que deterioraron los vínculos entre ambos países

Uno de los episodios más tensos de la relación entre ambos países se produjo en 1960, cuando el presidente venezolano

Rómulo Betancourt responsabilizó al régimen de Trujillo del atentado en el que resultó herido. La Zona Retro revive este acontecimiento a partir del seguimiento realizado por El Caribe y otros periódicos internacionales a las acusaciones presentadas por el mandatario venezolano contra la dictadura dominicana.

Betancourt acusa al régimen trujillista

Las primeras planas de los periódicos del 27 de junio de 1960 informaban sobre la intención del presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, de presentar una protesta ante la Organización de los Estados Americanos por la presunta intervención de la República Dominicana en los asuntos internos de otros países del continente americano.

La decisión estuvo motivada por el atentado del que había sido víctima el mandatario venezolano. Como consecuencia del ataque, el presidente sufrió graves quemaduras en el rostro y las manos, mientras que tres personas perdieron la vida. A pesar de las secuelas físicas que aún padecía tras el incidente, Betancourt se reunió con su gabinete para analizar la mejor forma de presentar la protesta ante la OEA y determinar las medidas punitivas que solicitaría al organismo internacional.

La denuncia venezolana contra el régimen trujillista fue promovida principalmente por el canciller Ignacio Luis Arcaya, el ministro del Interior Luis Augusto Dubuc y el secretario de la Presidencia, Ramón Velásquez, también con rango de ministro. Para ese momento, el texto de la acusación ya había sido redactado y solo quedaba presentarlo al mandatario venezolano para su aprobación y posterior sometimiento ante los organismos internacionales.

Trujillo responde a las acusaciones de Betancourt

El presidente de la República, Generalísimo Héctor B. Trujillo Molina, restó credibilidad y minimizó, durante una rueda de prensa, las acusaciones formuladas por el mandatario venezolano sobre una supuesta participación del Gobierno dominicano en el atentado perpetrado recientemente en la capital de Venezuela. El presidente Trujillo sostuvo que el atentado político del que había sido víctima el mandatario venezolano constituía un asunto estrictamente interno de

y la reacción oficial ante dichas señalamientos. OGM

Venezuela. Asimismo, afirmó que la República Dominicana, pese a su historia como nación afectada por agresiones provenientes de otros Estados vecinos, nunca había intervenido en los asuntos políticos de otros países, ya que respetaba la soberanía ajena con la misma firmeza con que defendía sus propios derechos y prerrogativas como Estado soberano. Delegación venezolana arriba para colaborar en el caso

En las investigaciones sobre el atentado participaron de manera conjunta la policía venezolana, las Fuerzas Armadas, la Policía Técnica Judicial y agentes de Scotland Yard que se trasladaron al país para asesorar e instruir a las autoridades locales en el desarrollo de las pesquisas. Hasta ese momento, el único informe oficial divulgado señalaba que personas no identificadas habían detonado a distancia una o posiblemente dos cargas explosivas colocadas en el interior de un vehículo estacionado en la ruta que debía recorrer el presidente venezolano para asistir a los actos conmemorativos del Día del Ejército.

Asimismo, las autoridades señalaron que la magnitud de la explosión destruyó gran parte de las evidencias que podían

contribuir al esclarecimiento del caso.

En el marco de las investigaciones, fueron detenidas numerosas personas que se encontraban en las inmediaciones de la Avenida de los Próceres, lugar donde ocurrió el atentado; sin embargo, la mayoría fue puesta en libertad poco después, una vez comprobada su identidad y descartada su vinculación con los hechos.

En ese contexto, las autoridades continuaron interrogando y deteniendo a los propietarios de los vehículos que se encontraban estacionados en el lugar al momento de la explosión. Entre las personas retenidas figuró la esposa de Manuel Vicente Yáñez Bustamante, quien fue arrestada e interrogada pocas horas después del atentado.

De acuerdo con las investigaciones, el automóvil que contenía la carga explosiva, o las cargas de dinamita, y que quedó completamente destruido tras la detonación, estaba registrado a nombre de Yáñez Bustamante, quien para entonces permanecía prófugo de las autoridades. Aspectos aún sin esclarecer del atentado

De acuerdo con informaciones extraoficiales suministradas a la prensa, las investigaciones habían comenzado a revelar va-

rios aspectos considerados enigmáticos del caso. Uno de ellos estaba relacionado con la identificación de una de las víctimas mortales del atentado, quien habría sido identificado como Luis Elpidio Rodríguez.

En las horas posteriores a la explosión, esta persona fue descrita de distintas maneras, siendo señalada en algunos casos como agente policial y en otros como un transeúnte que se encontraba en el lugar de manera fortuita. Sin embargo, las autoridades no habían logrado confirmar plenamente su identidad, ya que su nombre no figuraba en los registros oficiales y hasta ese momento ningún familiar o allegado había reclamado el cuerpo.

Otro de los aspectos que despertó interés entre los investigadores fue el relacionado con Yáñez Bustamante, sobre quien existían sospechas de haber importado recientemente una considerable cantidad de dinamita.

De igual manera, comenzaron a circular versiones según las cuales Yáñez Bustamante habría desaparecido junto con 192,000 bolívares pertenecientes al Concejo Municipal de Sucre, en el estado Miranda, durante el mes de abril de ese mismo año, coincidiendo con la fecha en que se produjo el frustrado intento de invasión encabezado por el exgeneral Jesús María Castro León.

Entre los interrogantes que aún rodeaban las investigaciones figuraba el descubrimiento de un considerable arsenal de fusiles, pistolas y municiones en una residencia perteneciente al capitán de navío Eduardo Morales Luengo, quien, según versiones difundidas poco antes, había regresado recientemente al país.

Fuerzas armadas en máxima vigilancia

Durante una rueda de prensa, el secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, general José Trujillo, anunció que el Gobierno dominicano había colocado en estado de alerta a todas las fuerzas militares del país y estudiaba la posibilidad de una movilización general que incluiría a las milicias cívicas y a diversos sectores de la sociedad.

La decisión se fundamentaba en informes procedentes de Venezuela, según los cuales la prensa oficial y las emisoras de radio bajo control gubernamental difundían una campaña orientada a respaldar una eventual acción militar contra la República Dominicana.

Asimismo, el secretario de las Fuerzas Armadas señaló que el Poder Ejecutivo había remitido el caso al Congreso Nacional para que, conforme a lo establecido en el artículo 38, ordinal 8 de la Constitución, se adoptaran las disposiciones correspondientes ante una situación que el Gobierno consideraba una amenaza grave e inmediata para la soberanía nacional.

El automóvil en el que se desplazaba el presidente de Venezuela, Rómulo Betancourt, aparece fotografiado tras la explosión de un vehículo cercano. OGM
Cobertura en una de las portadas del periódico El Caribe respecto al atentado contra el presidente venezolano, las acusaciones contra el gobierno dominicano

crítica arte

LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com

La obra de Jorge Noceda Sánchez en el MAM

Al hilo del texto publicado en la pasada entrega, dedicado a la figura del coleccionista Fernando Báez Guerrero, resulta pertinente continuar la reflexión en torno a la exposición “Jorge Noceda Sánchez: el sueño de la memoria” en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.

La muestra, articulada a partir de su colección y la de su esposa Nancy Tavárez de Báez, junto a préstamos institucionales y privados, permite apreciar la solidez del conjunto reunido y subrayar el papel del coleccionismo como agente activo en la construcción del relato del arte dominicano. En este caso, la muestra no se limita a ser un soporte de conservación, sino que opera como una instancia que condiciona y reorienta la interpretación crítica de la obra.

En ese entramado se integran igualmente otras colecciones relevantes, en-

tre ellas las de las familias: Rizek Acebal, Rizek Guerrero y Soto-De Castro; Betty e Isaac Rudman, Juan Julio Bodden, Leila Valenzuela, Ricardo Koenig, Edmond Elías Hermida, el Arq. José Ramón Prats, así como piezas del Museo Bellapart. Más que una enumeración de procedencias, estas presencias configuran una red de relaciones estéticas, decisiva en la circulación y permanencia de la obra de Noceda Sánchez. Es, sin embargo, en la dimensión formal donde la exposición alcanza su mayor densidad. La obra del artista se construye desde una rigurosa organización del espacio, donde la geometría, la modulación del color y la tensión entre equilibrio y desplazamiento generan un sistema visual de notable coherencia.

En esta dirección, la producción de Jorge Noceda Sánchez se inscribe en un contexto de modernidad ampliada, atravesado por experiencias de movilidad y circulación, sin perder la impronta de una sensibilidad caribeña. La precisión compositiva, la economía de los recursos y la densidad perceptiva de sus imágenes revelan una investigación formal constante, en la que la abstracción se desplaza hacia un territorio de pensamiento visual propio. Desde esta perspectiva, la exposición en el Museo de Arte Moderno permite reafirmar la vigencia de su obra dentro del campo del surrealismo en el arte dominicano.

crítica cine

ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

Parásitos

El cine está cargado de filmes con tema de empleadas, o domésticas, o sirvientes como metáfora sobre desigualdad social. La alegoría nos retrotrae a emblemáticos filmes tales como The Servant de Joseph Losey, que muestra la manipulación y el resentimiento en la dinámica sirviente-amo. Roma, de Alfonso Cuarón, donde la sirvienta o doméstica es el eje que muestra una familia rota. La Ceremonia, de Claude Chabrol que muestra la confrontación violenta entre sirvientes y patrones. ¿Que horas ela volta? de Anna Muylaert repleto de sarcasmo sobre el discurso de que “la sirvienta es casi de la familia”. Una larguísima lista de filmes que retratan la vida al servicio de otro. Y en Parásitos asistimos a una mutua alimentación en un ciclo desigual con unos que viven de la riqueza del otro y el otro de la servidumbre que le proporcionan otros en un ciclo repetitivo de una radiografía feroz de clases en nuestras sociedades. Quienes habitan en lo alto de las riquezas son en verdad tan frágiles como los de abajo y de cierto modo esa dinámica de dependencia perpetúa desigualdades. En estos filmes la casa de los ricos y privilegiados es una metáfora de

el libro vive

mi ventana

un sistema secular obsoleto donde los pobres se infiltran pero nada les pertenece en sociedad. Sí, los adinerados dependen de los sirvientes para sostener, para anclar su comodidad. Es así como el cine se convierte en espejo de una estructura social donde la servidumbre no es solo laboral: una forma de recordar que la movilidad entre clases está marcada por muros intangibles. La crítica más corrosiva de Parásitos es que la lucha de clases lejos de darse en términos abstractos, lo hace en espacios íntimos: la cocina, el sótano, la sala de estar. Allí se revelan las jerarquías, los gestos de desprecio y la indiferencia hacia el olor, la presencia o la vida de los otros. El desenlace sangriento parece un accidente narrativo, pero no, es la  consecuencia forzosa de un régimen que enfrenta a los pobres entre sí, mientras los ricos permanecen blindados en su burbuja. En definitiva, el filme es solo un thriller social, y a la vez un manifiesto cinematográfico que coloca la servidumbre en el centro del debate sobre la desigualdad. Al igual que las grandes películas citadas obliga a mirar de frente la carga de esas relaciones domésticas y a dudar si la convivencia entre clases es posible sin que medie la explotación. En Netflix.

GÉNERO: Thriller. Comedia negra. Drama social. DURACIÓN: 132 minutos

La Batalla Cultural, de Agustín Laje

En la coyuntura histórica que vive la humanidad se publican investigaciones de autores con sobrada solvencia intelectual que logran contextualizar fenómenos que ameritan de exhaustivas reflexiones para una comprensión total de los temas que afectan a todo el mundo sin ninguna excepción. Es la percepción que atrapa al lector exigente cuando se encuentra con ensayos como “La Batalla Cultural: Reflexiones críticas para una Nueva Derecha”, del joven escritor argentino Agustín Laje. Nacido en Córdoba, Argentina, en 1989, Laje critica la actitud indiferente frente a los fenómenos culturales que caracterizó a lo que se definió como “Derecha” en el continente, frente a una “Izquierda” que nunca descuidó esa temática, logrando mejores resultados propagandísticos que sus sectores antagónicos. El autor de “La Batalla Cultural”, conocido por muchos en República Dominicana, país que ha visitado en calidad de conferencista, analiza el concepto “cultura” desde que era asumido con criterios elitistas, hasta su utilización en la descripción de todo accionar humano, desde lo gastronómico, político, musical, deportivo, popular y una infinidad de etcéteras. Para el argentino, nacido en el año que se desplomó el viejo orden bipolar de un mundo dividido ente los bloques socialista y capitalista, hoy la gran batalla ente lo que se considera “izquierda” y “derecha” más que política y económica, es cultural. Los primeros luchan por destruir los valores de la familia, la patria y las sanas tradiciones, mientras los segundos se empeñan en preservarlos. En las 500 páginas del apasionante ensayo de Laje no hay espacio que no amerite atención y reflexión. Destaca cómo una “díada” que se acuñó en los tiempos de la Revolución Francesa, con los partidarios de la monarquía situados a la derecha, y los republicanos a la izquierda, se mantuvo durante la Guerra Fría, logrando adaptarse al nuevo orden global. Probablemente para lo que queda de la “izquierda dominicana” y “latinoamericana”, el libro del pensador argentino resultaría una expresión propia de “la ultraderecha conservadora”, pero entendemos que su lectura es fuente de actualización ante los cambios tecnológicos y culturales.

SANTIAGO ALMADA salmada@elcaribe.com.do

franknunez463@gmail.com o

Aniversario del mito ovni

El 24 de junio de 1947, el piloto civil Kenneth Arnold sobrevolaba en su avioneta Call Air 2 las estribaciones del Monte Rainier, en el estado de Washington, EE.UU. cuando vio nueve objetos brillantes que volaban a a más de 1,900 km/h, mientras los aviones de entonces apenas rozaban los 700 km. Arnold hizo escala en Yakima y después se dirigió a la ciudad de Pendleton, estado de Oregón, donde intentó informar de su hallazgo al FBI, pero la oficina estaba cerrada, al día siguiente fue al periódico Eastern Oregonian, y habló con los periodistas Nolan Skiff y William Bequette, este último tomó una parte de las declaraciones de Arnold de que esos discos “volaban como platillos lanzados sobre el agua” y acuñó el concepto “flying saucers” (platillos voladores) en una gacetilla, pero como además era corresponsal de AP, envió un despacho que se reprodujo en varios diarios estadounidenses.

Así nació el mito más original del siglo XX, explotado por la ciencia ficción, por los comerciantes de misterios, por los charlatanes y adoptado por los crédulos de todas partes, porque a partir de ese momento los avistamientos de estos “platos voladores” se multiplicaron de manera exponencial, y se elaboraron las más sesudas o disparatadas teorías sobre su procedencia, hasta que se les atribuyó un origen extraterrestre.

Como los mitos no mueren, sino que permanecen en lo que el sicólogo Carl Gustav Young definió como “inconsciente colectivo”, los ovnis resurgen cada tanto, muchas veces utilizados por los gobiernos cuando se trata de desviar la atención de la opinión pública sobre determinados temas.

La pregunta de los crédulos suele ser obvia: ¿Tú crees que estamos solos en el universo?, y… es probable que no, pero hasta ahora nadie ha venido desde las estrellas para contactarnos, y cuando aparecen huellas de pastizales quemados esgrimidas como pruebas de supuestos aterrizajes, los que saben sonríen y niegan con la cabeza. ¿Cómo se pueden recorrer distancias astronómicas con motores de combustión interna, es decir, motores de gasolina?

El mito es una respuesta a la inquietud y al temor a lo desconocido que intenta explicar lo que se ignora y, como dice un viejo refrán: “Yo no creo en brujas ni en platos voladores, pero que los hay… los hay”.

elCaribe, SÁBADO 27 DE JUNIO DE 2026 elcaribe.com.do

Manuel Simó: un artista de vanguardia

ANTONIO GÓMEZ SOTOLONGO

Especial para elCaribe

El maestro Manuel Simó (1916-1988) fue una de las más importantes personalidades de la vida musical dominicana durante la segunda mitad del siglo XX. Director de orquesta, compositor y profesor, tuvo la luz suficiente como para entender con claridad el significado de las rupturas estéticas que se produjeron durante la centuria, el valor de las tendencias y de lo necesario que es para un artista estar al tanto de lo que producen los creadores en todas partes del mundo. Poseedor de una vasta cultura musical, promovió lo nuevo y lo mejor en música hasta donde le alcanzaban sus fuerzas. Así fue, que tanto entre sus discípulos como en la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, promovió las vanguardias.

Manuel Simó nació el 30 de junio de 1916, en San Francisco de Macorís, y fue su madre quien lo inició en la música, fue ella quien lo estimuló para que ingresara en la Academia del pueblo, donde a muy temprana edad asistió a las clases de Rafael Pimentel y Oguis Negrette, quienes le enseñaron solfeo y teoría.

Allá en San Francisco de Macorís integró la Banda Municipal de Música, hasta que se trasladó a la ciudad de Santo Domingo, donde ingresó en la Banda del Ejército, que por entonces dirigía el Maestro José Dolores Cerón, quien se convertiría en alguien muy importante para su vida futura, puesto que fue el maestro Cerón el primero en descubrir las dotes del joven Simó, y quien le inició en la dirección orquestal.

Para 1941, fecha en la que se fundó la Orquesta Sinfónica Nacional, Manuel Simó ya era alumno de dirección del Maestro Casal Chapí, quien fuera el primer Director Titular de la institución y con quien trabajó como músico de atril en la sección de percusión y en el corno inglés.

A finales de la década del cuarenta, el gobierno dominicano le otorgó al joven Manuel una beca para estudiar en el Conservatorio Kolisher, de Montevideo, donde continuó sus estudios con el maestro Casal Chapí, quien, al terminar su contrato en Santo Domingo, fue a radicarse al país suramericano. Simó se graduó del prestigioso centro de enseñanza musical y, al regresar a su patria, fue nombrado en el cargo de Director del Conservatorio Nacional de Música, institución en la que también fue profesor de composición durante varios años.

Su catálogo de obras compuestas es extenso y poco conocido. De él algunos autores mencionan la Pastoral, en la menor para pequeña orquesta; Obertura, en fa mayor para gran orquesta; y la Cantata, para cuarteto de solistas, gran coro y orquesta, esta última resultó ganadora del gran Concurso Centenario en 1944. Simó, escribió también sinfonías, sonatas para violín y piano, cuartetos para cuerdas y un cuarteto para instru-

mentos de viento con guitarra.

En 1952, ocupó la dirección de la Orquesta Sinfónica Nacional de forma interina, poco después la subdirección, y en 1959 fue nombrado como Titular, cargo que ocupó hasta 1981, fecha en la que le designaron Compositor Emérito.

Durante su paso por la institución el Maestro Manuel Simó se convirtió en el más ferviente divulgador de la música del siglo XX, y se esforzó por enriquecer el repertorio clásico de la orquesta. Incorporó a sus programas gran cantidad de obras, entre ellas El Teniente Kije, Pedro y el Lobo, la Suite Nº 1 del ballet La Cenicienta, y la Sinfonía Clásica, de Sergei Prokofiev; El pájaro de fuego, y la Sinfonía de los Salmos, de Igor Stravinsky.

Entre las muchas obras que estrenó en el país el maestro Simó se cuentan, Tocata y fuga, en re menor, BachStokowsky; Sinfonía No. 4, Op. 3, de J. Ch. Bach; Soirées Musicales, de Britten; Septimino, Op. 20, de Beethoven; Gymnospedies, de Eric Satie; la Sinfonía Nº 2 en Re Mayor, de Jean Sibelius; el Concierto Nº 2, para flauta y orquesta de arcos, de Naudot; la Suite San Pablo, de Holst; y la Sinfonía Nº 5, de Dimitri Shostakovich.

Pero además, el maestro Manuel Simó fue un activo promotor de los compositores nacionales y siempre alternó en sus programas obras como la Suite Patria, de Manuel Marino Miniño; Simastral, de Juan Francisco García; la Sinfonía en la mayor, de Enrique Mejía Arredondo; y su Suite Pastoral, entre otros.

Quizás uno de los logros artísticos más notables en la labor de Simó como director de la Orquesta fue su interés por llevar a los atriles las obras que marcaron la estética del siglo XX. De tal modo que, desde sus primeras apariciones como invitado en el podio, propuso obras de autores contemporáneos; entre ellas, Pastoral de verano, de Arthur Honegger (1892-1955) -que si bien es una obra con fuerte influencia del impresionismo lleva el aroma de las vanguardias-; Sinfonía No. 5 para orquesta de arcos, de Carlos Chávez (1889-1974); Retrato de Lincoln, Rodeo y Obertura al aire libre, de Aaron Copland (1900-1990); y La sinfonía de los salmos y la suite de El Pájaro de fuego, de Igor Stravinski (1882-1871).

Tan alto llegó el interés del maestro Simó por las vanguardias y los compositores vivos, no solamente dominicanos sino de todo el mundo, que presentó como parte de la Temporada de Primavera del año 1969 un ciclo de dos conciertos titulados «Fluxus Música de Vanguardia», que estuvieron precedidos por dos conferencias en el Auditorio del Palacio de Bellas Artes; una, el día 14 titulada Fluxus-Media, a cargo del pianista, compositor y crítico musical Francis Schwartz; y otra, el 15, titulada Técnica y estética de la música contemporánea, a cargo del compositor y pedagogo Rafael Aponte-Ledée, ambos codirectores del Grupo Fluxus.

El primero de estos conciertos fue el día 16 de mayo, en el Auditorio del Palacio de Bellas Artes y el programa es-

tuvo integrado por: Sincronismo, de M. Davidevski; Ambage, de R. Reynolds; Seis piezas para piano, de Arnold Schönberg; Magna II para cuatro trombones, de G. Paraskevaidis; Time-Light, de F. Schwartz; Ekphonesis III, de A. Lanza; Tres piezas en forma de pera, de Erik Satie; y Presagios de pájaros y muertos, de R. Aponte Ledée.

El segundo concierto tuvo lugar el día 18 en el mismo lugar y estuvo integrado por las siguientes obras: Tres piezas del Chu-U, de Kaseu Fukushima; Density, de Edgar Varese; Un pájaro de papel en el pecho dice que el tiempo de los besos no ha llegado, de R. Aponte Ledée; Omagio a Joyce, de Luciano Berio; Juego uno, de Mariano Etkin; Lectura sobre la nada, de J. Cage; y Auschwitz, de F. Schwartz.

Los objetivos y los resultados de aquellos empeños del Maestro Simó, los describe Arístides Incháustegui de la siguiente forma:

El movimiento Fluxus, originado en Estados Unidos bajo la influencia de John Cage, había actuado previamente en Buenos Aires, Montevideo y Puerto Rico. Los responsables de estas presentaciones en el país las consideraron como una confrontación con la realidad local que serviría para planear futuras actividades en colaboración. Estos proyectos no llegaron a materializarse debido a la indiferencia del público y los profesionales de la música locales de entonces, y quizás en esa actitud de rechazo a lo nuevo se pueda encontrar la causa determi-

nante de que músicos, público y críticos dominicanos se quedaran al margen de las inexorables corrientes de la intelectualidad musical vanguardista. Escuchar lo que no queremos y tolerarlo es uno de los principios más elementales de la democracia, pero también la bujía que enciende los motores que nos impulsan en el infinito camino del conocimiento. Manuel Simó le presentó al público un extenso repertorio de obras del siglo XX, obras de difícil comprensión tanto nacionales como extranjeras, y ese fue probablemente su mayor aporte a la cultura musical dominicana, el haber tenido la capacidad para interpretarlas y tratar de hacerlas comprensibles para el público.

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(*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana.

Correo-e: agosto_ultimo@yahoo. com

Esta página es una colaboración especial para este suplemento.

Espejo de tinta

Relatos de Eduard Tejada

VALENTÍN AMARO

Especial para elCaribe

Esta semana en “Espejo de tinta”, nuestro invitado es Eduard Tejada, quien es cuentista, ensayista y activista cultural dominicano. Nació en Tenares, Provincia Hermanas Mirabal en 1979. Se graduó de licenciado en Derecho cum laude en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) en 2003. Desde 2008, pertenece al Taller de Narradores de Santiago. Es miembro fundador del Taller Literario Francis Livio Grullón de Tenares y fue su coordinador de 2008 a 2011. Desde 2013, es miembro del Ateneo Insular. Ha participado en varios paneles en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo. Ganó, en 2009, el segundo lugar en el renglón cuento en el Segundo Concurso Regional de Literatura organizado por la Fundación para la Acción Comunitaria (FUNDACOM) de San Francisco de Macorís. Ese mismo año, publicó el libro de cuentos “Reloj de papel”. En 2018 publicó “Pienso, luego escribo” (ensayos) y “De caminos invisibles y lugares infinitos” (artículos). Desde 2021 produce y conduce el pódcast “Tertulia Literaria Papelmaché”.

La llamada

Es tu primera vez en una celda. Ese sólo hecho es suficiente para incomodar a cualquiera y más si se trata de un destacamento policial dominicano.

El tipo con el cabello pintado de amarillo comienza a mirarte raro. Con la expresión de su rostro parece preguntarte por qué una persona de aspecto decente como tú termina en un lugar como este. Quieres que el tiempo se acelere, para no verte obligado a contestar la ineludible pregunta. La respuesta te avergüenza mucho.

Esperas con ansiedad la llegada de tu abogado mientras repasas en tu mente los acontecimientos de las últimas veinticuatro horas de tu habitualmente aburrida vida. Piensas, “La verdad que estos desgraciados son eficientes cuando los presionan”.

Tres semanas atrás fue cuando el invariable discurrir de tu existencia comenzó a cambiar. Escuchaste a alguien o algo en tu cabeza, una voz como la de tu padre que te decía: “tienes que evitar el fuego en el cielo”. Esas enigmáticas palabras que podías interpretar de mil maneras diferentes. Elegiste una muy literal.

La sobrina que más quieres te había regalado por esos días ese maldito aparato que siempre te rehusaste a usar. Seguías escuchando la autoritaria voz de tu padre, la que cuando eras muy joven forjó en ti un alto sentido de responsabilidad, quizás eso fue lo que te impulsó a hacerlo, la viste como una infalible y bien intencionada revelación del más allá.

El día anterior a tu apresamiento, las trágicas imágenes que viste en algún noticiero de la mañana para ti fueron una señal de que ese era el momento. “No debo atribuirme el crédito, no diré mi nombre”. Querías permanecer anónimo no porque sintieras que lo que hacías no era correcto, sino porque te considerabas un simple instrumento de la divinidad.

La voz de tu padre seguía martillando con esa frase apocalíptica en tu cabeza. No sería hasta el juicio cuando descubrirías, por el testim onio experto del Doctor Hernando, que el exceso de hierro en tu sangre era lo que te hacía escuchar a Don Plinio González después de veinte años de su partida del mundo de los vivos.

Mientras tanto, seguías compartiendo ese ambiente sofocante y opresivo de la cárcel. La policía había rastreado la llamada que hiciste desde el celular y lo peor era que nadie creería tu versión. Pensarían que eras otro loco viejo tratando de llamar la atención.

Como era de esperarse, tus compañeros de infortunio insistían con la pregunta:

—¿Qué fue lo que hicite?, manín.

Sólo querías que el licenciado Martínez agilizara lo de tu audiencia en el tribunal de instrucción, pagar la fianza, poder ir a tu casa a pensar tranquilamente otras posibles interpretaciones para evitar la “inminente” tragedia.

Uno de los policías que hacen guardia en el recinto lleva debajo del brazo el periódico de esta mañana y con expresión burlona en su cara, muestra a los demás reclusos la primera plana, te señala y en tono sarcástico dice:

—Señores, saluden al héroe del día.

Aunque no te henchía de orgullo, eras el protagonista del titular principal: “Falsa alarma de bomba detiene operaciones en Aeropuerto de las Américas”.

Tiempo de morir

George camina por una de las calles donde anduvo cuando niño.

Es una hermosa mañana dominical. Ese cielo azul de los suburbios y ese sol brillante, siempre le han parecido algo tan emocionante, tan fascinante. Todavía ciertas reminiscencias lo hacen aferrarse a ese sentimiento por lo que “Definitivamente —piensa— si alguna vez tuviera que suicidarme, no lo haría un día como este”.

A pesar de los sombríos pensamientos que lo atormentan, hace un supremo intento para que estos no se hagan tan evidentes.

—Buenos días, don Julio, ¿cómo se siente hoy?

—Aquí, un poquito más viejo que ayer —fue la manida respuesta del sacristán. George lo recuerda con el mismo semblante de cuando él hizo su primera comunión.

Llega con unos minutos de retraso, mientras alguien canta el salmo. Apenas hay donde sentarse. Siempre le pareció que la misa de domingo era el espacio ideal para reencontrarse con sus amigos de siempre. Así mantenía un sentido de pertenencia a la comunidad y cierta normalidad en su vida.

El sacerdote no era de los que había conocido en la parroquia, pero eso era normal, a él le sucedía algo parecido. Su

trabajo le impedía echar raíces en un lugar, aunque eso no le incomodaba, más bien se sentía aliviado de que así fuera. El padre en la homilía comenta el texto del capítulo tres del Eclesiastés. Es el favorito de George, escucharlo le da cierta conformidad.

—Cada cosa tiene su tiempo, tiempo de sembrar, tiempo de cosechar, tiempo de llorar, tiempo de reír...

Esas palabras de alguna manera dan sentido a sus actos. Había tenido que hacer cosas terribles, pero bajo esa premisa bíblica, él encontraba cierta justificación, aunque muchas veces la culpa lo enloquecía.

George experimenta ese sentimiento de seguridad, que a veces puede dar la distancia. Ella separa a un hombre de sus acciones de otros tiempos y otros lugares, que, de tenerlas más cercanas, no le posibilitarían el sosiego.

Los fieles son invitados a recibir la comunión. George decide quedarse en su asiento. En el catecismo le enseñaron que no puede comulgar sin antes haber confesado sus pecados.

Se queda un poco atrás, aguardando que los demás feligreses salgan del templo. Espera que el sacerdote esté solo, se le acerca con cierta timidez y le dice:

—Padre, ¿sería tan amable como para oír mi confesión?

—Cómo no, hijo mío.

George, se arrodilla ante el confesionario.

—Padre, creo que ni siquiera Dios me puede perdonar.

—No digas eso, hijo, el señor es compasivo y misericordioso. Puedes continuar.

George es bastante explícito con el padre Gregorio, quien se esfuerza en ocultar su repugnancia ante algunas de las obvias agresiones al decálogo; le indica la penitencia a cumplir y termina con la fórmula sacramental que los sacerdotes dicen al final de la confesión.

—Muchas gracias, padre, la verdad es que antes de venir aquí no podía soportar la culpa.

—Que el señor de paz a tu corazón, hijo mío.

Se había alejado como a tres cuadras de la iglesia, cuando de repente, siente un fuerte golpe en la nuca, cae tendido sobre la acera y pierde el sentido.

A pesar del zumbido en los oídos y la persistente jaqueca, logra oír voces. Una luz que apenas puede luchar contra la oscuridad que invade la pequeña habitación, ilumina el exótico rostro de aquella pobre muchacha. Una imagen difusa que él se esforzaba (sin éxito) en borrar de su memoria, le apuntaba con un arma. George permanece extrañamente sereno. En ese momento no le teme a la muerte. Reconoce el idioma de sus captores, puede entender perfectamente las últimas palabras que oirá:

—¡Que Alá tenga piedad de este desgraciado!

elCaribe, SÁBADO 27 DE JUNIO DE 2026 elcaribe.com.do

NOVELA POR ENTREGAS

La Fortuna Escarlata: crónica de Nassau

La llaman “la república pirata”, pero eso no alcanza para describirla...

Especial para elCaribe

Capítulo 7: El precio de la libertad

El amanecer llegó como una herida sobre el horizonte. El mar estaba en calma, pero en la cubierta de La Fortuna Escarlata reinaba el silencio pesado de los cementerios. La madera del barco estaba ennegrecida por el humo, las velas rotas colgaban como trapos, y en cada rincón había manchas de sangre que ni el agua salada lograba borrar.

Los sobrevivientes se movían con paso torpe, arrastrando cuerpos, atando tablones, reparando velas. Los gritos de los heridos se mezclaban con el crujido del casco que pedía alivio. Elías sentía que el barco respiraba como un animal herido, que cada movimiento era un recordatorio de lo cerca que habían estado de ser devorados.

Habían vencido al navío inglés, sí, pero la victoria había costado más de lo que nadie quería admitir. Una treintena de hombres habían caído en combate, y otra docena agonizaba con miembros destrozados o heridas purulentas. Entre ellos estaba Black Tom, un artillero al que todos respetaban, que había perdido la pierna bajo un cañonazo y deliraba entre quejidos.

Isabela, con el hombro vendado por la bala que la rozó, recorría la cubierta ayudando a los heridos. No era de naturaleza compasiva, pero aquella mañana sus manos parecían saber lo que hacían: limpiaba heridas, improvisaba vendas, ofrecía ron a quienes lo pedían como último consuelo. Elías la observaba con una mezcla de asombro y dolor.

—Nunca los había visto así —le dijo él, acercándose con una jarra de agua—. Son hombres que ayer gritaban como demonios, y ahora parecen niños perdidos.

Isabela suspiró, sin apartar la vista de un marinero que moría lentamente.

—Esa es la cara de la libertad, Elías. Nadie nos obliga a estar aquí. Elegimos este camino… y este es el precio.

Él la miró, incapaz de aceptar la frase con la misma frialdad.

—¿Y vale la pena?

Ella giró hacia él, con el rostro endurecido, aunque sus ojos tenían un brillo extraño.

—¿Tú qué crees? —preguntó.

Elías no respondió. Sus pensamientos eran un torbellino: había matado por primera vez, había sentido el calor de la pólvora y el beso de Isabela, y ahora la muerte lo rodeaba como un coro mudo. No sabía si sentirse vivo o condenado.

El capitán Graves apareció en cubierta al mediodía. Su figura imponía respeto, aunque estaba cubierto de cortes y moretones. Sus ojos, sin embargo, ardían con la misma obsesión que antes.

—¡Hombres! —tronó su voz—. Hemos derrotado a la corona inglesa, ¡y nadie lo olvidará! Somos libres, y seremos más ricos de lo que jamás soñaron los reyes. El mapa nos llama, y juro por mi vida que nada nos detendrá.

Un murmullo se elevó entre los piratas, pero era débil, carente de entusiasmo. Los hombres estaban exhaustos, hambrientos, heridos. El discurso del capitán, que antes los encendía, ahora sonaba como un eco lejano.

Harker había muerto en la rebelión, pero otros empezaban a sentir el mismo veneno de la duda. Uno de los marineros, Dawson, murmuró lo suficiente para que Elías lo oyera:

—Libertad dicen… ¿qué clase de libertad es esta, con cadenas de sangre?

La frase quedó flotando en la mente del joven como un clavo ardiente.

Esa noche, la tripulación enterró a sus muertos en el mar. Envuel tos en lonas, los cuerpos fueron lanzados uno a uno mientras un silencio reverente dominaba el acto. El sonido de cada cuerpo golpeando el agua era como un lati-

do apagado. Elías, con el cuaderno en la mano, anotaba los nombres para no permitir que se borraran en la nada. “Si nadie los recuerda, entonces habrán muerto dos veces”, escribió.

Cuando llegó el turno de Black Tom, que no sobrevivió al día, los hombres se quebraron. Era uno de los veteranos, y verlo hundirse en el mar fue como arrojar parte de la tripulación entera. Algunos lloraron sin vergüenza; otros bebieron hasta perder la conciencia.

Isabela se acercó a Elías mientras observaban las olas cerrarse sobre el último cuerpo.

—¿Ves? —susurró—. Esto es lo que somos. Nadie nos recordará salvo tú y tu cuaderno. Quizás por eso me gusta que escribas: porque, aunque muramos, nuestras voces seguirán.

Elías la miró con una ternura silenciosa.

—Entonces escribiré hasta quedarme sin tinta, para que no se pierdan. Ella sonrió, tocándole el rostro con la mano vendada.

—No olvides escribir también lo que

aún no hemos vivido.

Esa noche compartieron el rincón más oscuro de la bodega, buscando calor entre la penumbra, aferrándose el uno al otro como si el mundo pudiera desmoronarse en cualquier momento. Elías entendió que aquel amor no era un consuelo, sino una hoguera: algo que ardía con más fuerza precisamente porque estaba rodeado de tinieblas.

Pero mientras ellos encontraban refugio en su intimidad, en otros rincones de la nave crecía el resentimiento. Dawson y varios marineros empezaban a murmurar con insistencia: que Graves estaba loco, que el mapa era un embrujo, que más valía dar media vuelta antes de que todos acabaran en el fondo del mar.

Elías escuchó fragmentos de esas conversaciones. No sabía si compartirlas con Isabela o callar. El barco no solo estaba herido en su madera: estaba fragmentado en su alma. Y en el corazón del joven crecía la sospecha de que la próxima batalla no sería contra un navío inglés, sino contra ellos mismos.

12 Cultura

Escritor,

Virgilio López Azuán nació el 27 de septiembre de 1959 en Barahona, bautizado como Rafael Virgilio López Féliz, el nombre artístico o seudónimo es en homenaje a Azua de Compostela, donde vivió toda su vida, es

autor de libros de poemas y de novelas, estudioso de las letras latinoamericanas y también dramaturgo. Tiene un título de Ingeniero en Ciencias Agrícolas, una especialidad en estudios afroamericanos en la Univer-

sidad de Alcalá, España, además de varias maestrías y reconocimientos por sus obras literarias. También ocupó diversos cargos en el ministerio de Educación y fue rector de la Universidad Tecnológica del Sur.

“En principio, no soñé con ser escritor; mi pasión era la pintura”

SANTIAGO ALMADA

FOTO: FUENTE EXTERNA

¿Dónde nació, dónde cursó sus estudios primarios, cómo era su familia y el ambiente de su infancia?

Nací el 27 de septiembre de 1959 en Barahona y fui bautizado como Rafael Virgilio López Féliz. Mi nombre artístico es Virgilio López Azuán. Desde muy corta edad empecé a dar muestras de mi amor por las artes, especialmente por la pintura, pero más tarde floreció mi pasión por la lectura y me dediqué a escribir mis primeros poemas y relatos. Incursioné en la poesía, el cuento, el teatro, la novela y los ensayos críticos.

Realicé los estudios primarios y secundarios en Azua y los universitarios en distintas universidades del país y del exterior.

Mi padre era nativo de Azua, pero hijo de un inmigrante puertorriqueño, y mi madre, de origen campesino, era natural de Bahoruco. Soy el mayor de seis hermanos. Como mi padre era director de escuela en Padre Las Casas, nos formamos en un ambiente docente y de lectura, ya que él era un buen lector. Pero falleció bastante joven, cuando yo entraba en la adolescencia. Sin embargo, el hábito de la lectura lo continuamos y devorábamos los libros que atesoraba la biblioteca Athene de Azua y formamos, con un grupo de jóvenes, un círculo literario en el año 1980.

¿Qué carrera universitaria escogió y qué lo motivó a elegirla?

En 1978 gané una beca en un examen de oposición para estudiar ingeniería agronómica en el Instituto Superior de Agricultura (ISA) de Santiago. Duré poco tiempo porque el azote del ciclón David en 1979 causó estragos en el sur, incluida la destrucción de la vivienda de la familia, y tuve que volver a Azua. Además, mi salud se deterioró hasta el extremo. En Azua se fundó la universidad Utesur y terminé la ingeniería en ese centro académico, del cual, en 2012, llegué a ser rector durante 9 años. Fui ingeniero porque me becaron en ISA, aunque no fui becado en Utesur. Mientras estudiaba ingeniería, impartía docencia como profesor en un colegio católico de monjas y en un colegio evangélico de Azua. Nunca trabajé en el sector agrícola y me dediqué a la educación. Entré al sistema educativo nacional como técnico de cultura en la Oficina Regional de Educación de Azua, tras haber obtenido un premio nacional de literatura en el género del cuen-

to. Eso influyó en que nombraran un ingeniero agrónomo en Educación. Ya impartía docencia en colegios privados. Di el salto a los estudios en el ámbito educativo. Recibí capacitación para ser profesor de educación básica auspiciado por la GTZ de Alemania. Realicé Estudios de post grado en Participación Comunitaria en la Universidad INTEC; posgrado en Estudios Afroiberoamericanos en la Universidad de Alcalá de Henares, España, y en la Universidad Católica Santo Domingo; Maestría en Administración Educativa con la Universidad de Montreal y otros estudios. ¿Cuándo fundó el movimiento literario Efluvismo y qué objetivos tiene?

El Movimiento Literario Efluvismo se fundó en el año 2010 y tiene como principios básicos la armonía cósmica, los vínculos, la libertad del lenguaje y del ser, y el desarrollo de la conciencia estética. Utiliza técnicas apropiadas para alcanzar niveles de dominio de la técnica efluvista. Cuando el efluvista maneja los sentidos físicos, convirtiéndolos en parábolas recep-

tivas de su obra poética, se encuentra en el nivel 1 de su etapa de dominio. Cuando identifica los sentidos del espíritu, está en el nivel 2 de su etapa. Los sentidos interiores a los que se refiere el Efluvismo son la intuición y la inteligencia. Cuando el efluvista identifica el rayo de la poesía, se encuentra en el nivel 3 de su etapa. Cuando sube al rayo de la poesía, se encuentra en el nivel 4 del dominio. Cuando maneja el rayo de la poesía, lo hace de manera consciente; está en el nivel 5, o maestro inicial. Al establecer de manera consciente el vínculo sensible con todo lo que vibra en el cosmos y fluye libremente, produciendo un lenguaje poético que tiende a la trascendencia, será Maestro del Efluvismo. ¿Cómo fue su acercamiento a la literatura?

Buena pregunta. En principio, no soñé con ser escritor; mi pasión era la pintura. En mi niñez en Azua, no existían escuelas de Bellas Artes ni tiendas que vendieran pinturas ni lienzos; solo se conseguía papel y acuarela en una librería-papelería lo-

cal. Como no tenía las facilidades para pintar, empecé a escribir lo que deseaba plasmar en un lienzo. Describí con palabras cómo eran los amaneceres en Playa Monte Río, o el paisaje de las montañas, los árboles y las aves en mis excursiones con los Boy Scouts al campo, o simplemente un sueño o una historia de los abuelos. Después de acumular muchas historias, poemas, frases… fue el acercamiento pleno a la literatura. En 1980, un grupo de jóvenes inquietos fundamos el Círculo de Estudios Literarios Azuano (CIELA), que se convirtió en una fragua para nosotros y en un resurgimiento de las letras azuanas. Figuras como Pedro Mir, Juan Bosch, Mateo Morrison, Manuel Mora Serrano, Alberto Baeza Flores (chileno), Abel Fernández Mejía, Antonio Fernández Spencer, entre otros, miraron hacia Azua y nos orientaron en nuestros primeros pasos, pero con mayor atención lo hicieron Manuel Mora Serrano y Mateo Morrison. Recuerdo que nuestra primera publicación en un periódico nacional fue en el Suplemento Cultural Aquí, que dirigía Mateo Morrison. Eso fue un acontecimiento para el grupo literario recién formado. Fue algo muy emocionante. Don Pedro Mir nos dio el espaldarazo con una conferencia en Azua en 1981, y luego nos visitó el poeta chileno Alberto Baeza Flores, secretario particular de Pablo Neruda. Fundamos un programa literario de radio llamado Voces del Arte en 1981, y este permanece vigente, aunque ha sido pausado en dos ocasiones durante algunos años.

¿Cuál es la temática de sus novelas? He escrito tres novelas, pero solo he publicado una de ellas. La pretendida de Verapaz, así se llama la publicada. Trata la historia de una joven que fue pretendida por el dictador Rafael Leónidas Trujillo, basada en una historia real ocurrida en Azua, pero más del 70 por ciento de la obra es ficción. Esa publicación se realizó en 2010, pero no ha tenido gran difusión en el país. Esa primera novela es experimental; supuso un cambio en la escritura para ese género literario, porque esencialmente solo escribía poesía y cuentos. Antes, me puse a ensayar con la escritura de teatro y tuve algún éxito, pues un par de obras fueron premiadas, pero era solo como un experimento para manejar los diálogos en la novela. No volví a escribir teatro y solo acumulé tres obras en ese género. No hablaré de la temática de las dos nuevas novelas porque nunca lo hago hasta terminar el proyecto de publicación.

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Cultura 27 junio 2026 by Periódico elCaribe - Issuu