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Cultura 26 septiembre 2026

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Cultura elCaribe, SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE DE 2026

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Un testamento emocional para la eternidad

El nefasto golpe de Estado contra Bosch

La estética es inseparable del concepto

Pedro Conde Sturla rescata el testamento emocional de Octavio Mejía Ricart, otro de los héroes de junio, la raza inmortal. P.4

En 1963 una asonada militar patrocinada por poderosos intereses internos y foráneos derrocó al gobierno democrático del profesor Juan Bosch. P.7

Raúl Morilla, arquitecto, instalador y creador artístico, habla de su carrera y de sus creaciones, y de los proyectos que encara actualmente. P.14

LAS VAINAS DE MERCADER

JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

A santiago vino y Alix E se quedó (4ª. décima parte) El pueblo dominicano es acción sobre todo, y Duarte no puede ser su cabeza, porque él es palabras y no hechos

Juan Antonio Alix. F.E.

n esta cuarta parte continuamos con el prólogo de José Ramón López a la primera edición de “Décimas de J. A. Alix”: …Pero no te rías de ellos, poeta. No son los únicos en la República. En política, en pecuaria, en agricultura, en comercio, en muchas cosas más, tienes entre nosotros infinidad de modernistas que andan en dos pies y aún les faltan dos mil años para haber nacido. No te asustes: no son muertos que salen. Son non natos que aparecen. Como literatos –por lo general– deberían llamarse loristas y, si quieres apartarte de lo natural para meterte en lo artificioso, fonográficos. Ecos de lecturas y de conversaciones, sus novedades no tienen contemporáneos en la isla sino en la geología. Junto a ellos la misma ceiba del Ozama es cosa del porvenir. Este de la República Dominicana es un pueblo de poca fortuna. Casi siempre ha estado acéfalo. No lo digo por pesimismo. Peco, al contrario, no optimista. Es que creo y espero en lo bueno, y veo aquí talento y otros agentes para llegar al desiderátum, a pesar de que hoy le damos las espaldas a lo rafaélico y el frente a lo churrigueresco. En política no podemos erigir, con justicia, sino una estatua anónima; un patiporsuelo, en mangas de camisa, arrollado de piernas y brazos, con sombrero de cana y un sable encabado en la mano. Ese es el verdadero, el único prócer de nuestra guerra de independencia. El pueblo dominicano es acción, sobre todo. Y Duarte no puede ser su cabeza, porque Duarte, virtuoso e inteligente, era palabras y no hechos. Sánchez, virtud también, no fue hecho ni palabra. Solo tuvo dos grandes horas en su vida: el 27 de febrero y el 4 de julio. Mella era espíritu dominicano: valor y acción; pero acción algo descoyuntada, carente de la notable intelectualidad del mayor número de los dominicanos. En cuanto a Santana, el gran militar que pudo ser la brillantísima corona del pueblo dominicano, ignoró que persona alguna puede comparecer decorosamente ante la historia con dos caras, por grandes que sean, y agregó a su faz adorable de Liberador la facha odiosa de anexionista. l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3


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historia de la medicina

salón de la fauna

Sobre la salud de Joaquín Balaguer II

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n la etapa final de su vida, su condición psicomotriz se vio mermada por un accidente cerebrovascular isquémico previo que le provocó paresia parcial y limitó sus capacidades funcionales cotidianas, alternando fases de desorientación con intervalos de lucidez en los que recibía a dirigentes de primer nivel, tales como el presidente Hipólito Mejía, Leonel Fernández o el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez. El 4 de julio de 2002, Balaguer fue ingresado de emergencia en la habitación 406 de la Clínica Abreu en Santo Domingo debido a un profuso sangrado estomacal provocado por una úlcera gástrica de gran magnitud. El equipo multidisciplinario a su cargo, liderado por el gastroenterólogo Fernando Contreras y el director médico Luis Rojas Grullón, implementó maniobras endoscópicas y farmacológicas de urgencia para lograr la hemostasia. Durante los estudios diagnósticos, las biopsias gástricas arrojaron resultados compatibles con una lesión benigna, aunque los análisis eran limitados por la superficie del tejido evaluado. Durante los diez días de internamiento, el paciente permaneció bajo estricta observación médica y restricción de visitas externas. Se le aplicaron sesiones de fisioterapia motriz para estimular la circulación en los tobillos y mitigar el riesgo de trombosis venosa profunda derivado del encamamiento. Hacia el viernes 12 y sábado 13 de julio, el cuadro clínico se mostraba estable: el sangrado digestivo se había detenido por completo, el paciente toleraba periodos de descanso en un sillón trasladado desde su residencia y los facultativos realizaban los preparativos formales para otorgarle el alta médica el lunes 15 de julio. Sin embargo, el severo desgaste provocado por la hemorragia, sumado a su avanzada edad de 95 años y el compromiso cardiopulmonar subyacente, precipitó un colapso súbito. A las 04:30 de la madrugada del domingo 14 de julio de 2002, los monitores cardíacos registraron un paro cardíaco mientras dormía. El personal facultativo inició de inmediato maniobras de reanimación cardiopulmonar pro-

tocolarias, las cuales resultaron infructuosas, certificándose formalmente su deceso a causa de una falla cardíaca terminal. El fallecimiento de Joaquín Balaguer activó de inmediato los dispositivos ceremoniales del Estado dominicano. El presidente Hipólito Mejía promulgó el Decreto Núm. 532-02, declarando tres días de duelo oficial con l a disposición de que la bandera nacional ondeara a media asta en todos los edificios públicos y recintos castrenses. La conmoción pública provocó la suspensión provisional de las sesiones de la Asamblea Revisora de la Constitución que debatía reformas electorales en ese momento. Siguiendo sus disposiciones personales, los restos del exmandatario fueron expuestos inicialmente en su residencia privada de la avenida Máximo Gómez número 25 sobre su propia cama y posteriormente en su féretro, donde personalidades de todo el espectro político, dignatarios religiosos y miles de ciudadanos se congregaron durante tres jornadas de velatorio. En la vivienda se oficiaron misas solemnes encabezadas por el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez y el arzobispo Juan Antonio Flores. El examen del historial médico de Joaquín Balaguer revela una interacción singular entre patología física, pericia facultativa y ejercicio del poder público. Padecimientos crónicos graves —como un glaucoma familiar amaurotizante, una insuficiencia vascular con aneurismas arteriales y secuelas isquémicas— fueron contenidos mediante tratamientos especializados de frontera en centros de renombre internacional en Barcelona, Boston, Miami y Houston. A nivel funcional, Balaguer compensó el menoscabo sensorial con una excepcional disciplina mental y una estructura de asistentes de confianza, desarticulando las limitaciones físicas frente al liderazgo político. Su desenlace a los 95 años, provocado por un paro cardíaco repentino tras superar una severa hemorragia gástrica en la Clínica Abreu, cerró de manera definitiva la trayectoria del último gran caudillo tradicional del siglo XX en nuestro país. l DR. HERBERT STERN

Marileidy Paulino (DÉCIMA CIBAEÑA) Marileidy corre y vuela En cuaiquiei pita dei mundo Tiene un hitoriai fecundo Poi cuipa de su do suela Corre como una gacela Pue tiene canilla y zancá Siempre alante, nunca atrá Con aire de ganadora E la mejoi corredora Por aquí y por allá ••••••

Ha corrío en Europa En Francia y hata en Dubai Con caloi pudo ganai Sin quitaise allá su ropa Ei secreto etá en su sopa Dieta de plátano asao A vece son sancochao Le pone, en poivo, su oigullo Un picaito de andullo Y hata gotaj de melao. l JOSÉ MERCADER


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Juan Antonio Alix, el gran decimero

Ejército de ocupación de Estados Unidos, en 1916. F. E. <VIENE DE LA PORTADA

Pero volvamos a la literatura, que a mí se me fue la mano y escribí cosas que no son necesarias y hasta pueden perjudicarme. Opino que, lo mismo que un industrial sería en todos los conceptos un infeliz y si estableciera una fábrica de abanicos en la zona glacial, un literato que se dedique a producir creaciones intelectuales ajenas al alma dominicana, en Santo Domingo, no pasa de ser un desgraciado. Y no basta para hacer literatura nacional darle el parecido físico Un hombre puede ser retratado en una escultura. Pero mucho más que el retrato-estatua se parecerá al original otro hombre, porque coinciden ambos en el alma, en la intelectualidad, en la vida psíquica. Si tú coges una campesina y con magistrales versos le pintas la cara, el talle y el traje, y no le haces pensar y hablar y actuar como lo hacen las campesinas dominicanas no habrás burilado literatura nacional. Habrás representado alguna campesina de algún punto de la Tierra que no sea la República Dominicana. Por eso creo bien merecida, muy merecida, merecidísima la deferencia nacional de que ha sido objeto el distinguidísimo Don José Gabriel García, y opino que algo parecido debe hacerse con Juan Antonio Alix quien, en otra rama, ha sido perfectamente dominicano en su inmensa labor. Y no pueden alegar los literatos domínico-extranjeros que «de asuntos falta enmudeció la lira», porque no hay país del mundo que supere al nuestro en argumentos para artísticas creaciones literarias. El trabajo está, no en buscar, sino en desechar. Y todos asuntos nobles, simpáti-

José Ramón López. F. E.

cos, crueles una que otra vez, pero nunca canallescos. No hay calabreses ni campesinos de Sierra Morena, trabuco en mano desvalijando caminantes; pero pululan los nobles guerrilleros, sable al cinto y fusil al hombro, peleando por su fuero o su caudillo; no hay trovadores ni caballeros andantes; pero ambos se han fundido en una pieza, en el rústico preducidor que, rascando el güiro, con sus armas a la cintura, y la mirada en el lindo semblante de su pretendida, improvisa poéticas décimas una noche entera y sale de la enramada a sacarse las entrañas con cualquiera que discuta la belleza, el amor o las virtudes de la amada a quien dedica sus improvisaciones. La lucha política, la lucha social, la lucha industrial en la República Dominicana es rico y variadísimo semillero de poesía, de arte de todo género, y solo la espesa venda de sugestión extranjera y arcaica que ciega los ojos del espíritu de nuestros artistas hace que no sean aprovechadas en toda su extensión y su valor esas materias primas de arte nacional, ofrecidas gratuitamente a quien quiera lucrarse de ellas y deleitarnos haciéndoles el espejo en que se retrate el alma dominicana. Y aquí paro, no sea que, sin alcanzar el bien que para todos deseo, díscolo se resienta y crea ofendido. Con todo, supongo que lo dicho basta para obsequiar tu deseo de saber mi opinión sobre el punto concreto al que aludes. No te digo sí ni no respecto a él; pero te he expuesto en líneas generales con las que puedes medir el caso preguntado. Tuyo affmo. El Diario, 5 y 6 de mayo de 1908. (continuará, siempre sin IA). l


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Voces desde la eternidad (3 de 3). Un testamento emocional.

PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es

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l más elaborado, quizás, de todos los documentos de despedida de los héroes de junio es el «Testamento emocional» que escribiera el doctor Octavio Mejía-Ricart Guzmán cuatro meses antes del desembarco en Estero Hondo. El texto, manuscrito, es en efecto una lúcida pieza epistolar, la obra de un «estudiante de nacimiento, aprendiz de cirujano de profesión y maestro de vocación». Octavio tenía una formación humanista: había estudiado Filosofía y Letras, tocaba piano, y además era médico, había sido docente en la Universidad de La Habana, se había especializado en Inglaterra y Alemania y finalmente se convirtió en guerrillero. Dejó su promisoria y plácida vida de profesional de éxito por la azarosa existencia del expedicionario. En sus breves días de lucha, bajo el bombardeo de los aviones y el asedio de los guardias se destacó en su rol de combatiente y tuvo oportunidad de ejercer la medicina, como se mencionó anteriormente. Desgraciadamente, tuvo la peor suerte, la de ser herido y capturado vivo, traslado a San Isidro y brutalmente torturado y ejecutado por órdenes directas del hijo de la bestia. Su «Testamento emocional» es un legado de dignidad y nobleza: «Testamento emocional del Dr. Octavio Mejía-Ricart Guzmán » (Fragmentos) Cuando mis labios se cierren para siempre el postrer murmullo de mi actividad pensante repartirá sin duda una bendición a esa Patria mártir dominicana y a mi rasa eterna que es a la vez del Quijote y del Cid. Octavio Mejía-Ricart Guzmán »Yo, Dr. Gustavo Adolfo Octavio Augusto Mejía-Ricart y Guzmán; estudiante de nacimiento, aprendiz de cirujano de profesión y maestro de vocación; en uso completo de mis facultades y afrontando libremente el dilema de vida y muerte, establezco la siguiente como mi voluntad: »1. QUE MIS RESTOS SEAN enterrados en tierra de Santo Domingo, desnudos de toda superflua envoltura para que sientan el cálido contacto y se entrelacen con la dulce tierra por la cual he querido vivir y morir. »2. QUE SI HUBIERE LUGAR se siembren flores y un caobo sobre mi tumba y esta se sitúe al borde de un ca-

mino agreste para que mis elementos desintegrados crezcan de nuevo a la vida a dar sombra y color a todos cuantos pasen por mi sitio, para que la nueva vida de mis elementos sea útil a los demás como ha sido mi deseo que fuera mi presente vida. »3. POR CUANTO CABE a mi exiguo patrimonio; lego a mi patria, a mi padre, a mi madre, a mis maestros y a mis hermanos, así como a todos los dominicanos, el pequeño acerbo de mis ideales y el agradecimiento por la educación recibida que hizo de mi pasaje por el mundo la más interesante aventura y el más delicado de los bellos jardines. »Dejo en especial mis ilusiones de soñador despierto y el testimonio de mis convicciones, a la juventud eterna, de hoy y de siempre que fue y será juzgada ilusa, atolondrada o loca por tratar de vivir según el patrón de perfección compuesto por sus ideales. »Mi corazón lo dejo al pueblo —a sus estratos más bajos—, a aquellos que sintieron el látigo del sol y la miseria y llevaron a cabo la cosecha para darme la oportunidad de estudiar. Para ellos querría haber vivido yo, porque yo creo que más fácil es morir por la Patria que vivir para ella. Las circunstancias y mi temperamento apresurado han querido evitarlo, porque uno no puede muchas veces ayudar a los demás como mejor sería. »Quizás mi corazón crezca de nuevo como una humilde florecilla que la moza del campo use en su cabeza para una tarde de domingo, puede ser que el breve tiempo de su vida y la gracia que despliegue aquella florecita pague un poco a aquellos que involuntariamente lastimé con mis muchos errores. »Como un pequeño recordatorio pido a alguna alma generosa que mis cartas y el Manuscrito se publiquen con el título de “AL BORDE DE UNA VIDA AGRESTE”. Un testimonio perenne de mi desco de con-tribuir con mi ladrillo a esta Babel digna y orgullosa que la Humanidad construye. »Allegándose a lo quasi-prosaico, dejo mis pocos libros en Nueva York

y en casa para que integren la futura biblioteca pública “Mejía-Ricart” que se instituya en honor a mi padre con los libros que todos manden para mantenerla siempre en aumento. »Mis dos pares de yugos de oro, recuerdo de los que nos antecedieron en el nombre, dejo a mis hermanos Marcio y Tirso; y al mayor de los dos el reloj de oro de nuestro bisabuelo Papá Tomás. Quepa lo mismo a mis otros manuscritos. ¡Mis ideales queden ya perpetuados en los suyos! »A Magda Eleonora dejo mi bosque pictórico “Wreck”, por representar la “eterna” esclavitud femenina a su ciclo biológico, porque en ella sigue la senda de nuestra amante madre y su ejemplo de limpio y digno individualismo femenino y feminista. »Del resto dispondrá a su mejor juicio mi tío Dr. Publio Mejía Ricart a quien instituyo mi albacea testamentario como representante de mis padres y hermanos. »Mis recuerdos, cartas y escritos volverán a Santo Domingo a su tiempo. De mis otros objetos se dejará mi cámara fotográfica para mi querida Ilse, en Colonia, Alemania, y mi radio-fonógrafo y discos para mi querida Christine de Edinburgo, Escocia. »Si en el futuro me cupiere una teórica vocación hereditaria, quisiera que aquellos de mis hermanos que me sobrevivan instituyan un fondo que invertido, permita a 5 6 10 estudiantes dominicanos estudiar en Europa y gozar de los beneficios que yo disfruté». Algunas semanas después de escribir su «Testamento emocional», Mejía Ricart dedicó una emotiva carta de despedida a su prometida Christin Malcon donde le anuncia su decisión de unirse al movimiento insurreccional, a sabiendas de que no tenía probabilidades de triunfar: «Debo ser sincero contigo y debo confesarte que voy a tratar de lograr que la expedición sea todo un éxito, pienso aportar todo lo que pueda con ese fin, pero te mentiría si no te dijera que no creo que tengamos más de un

10% de posibilidades de éxito y menos aún las de salir con vida, según lucen las cosas ahora. Trataremos de lograr mayores posibilidades de éxito, si fuere posible y evitar derramamientos de sangre innecesarios y el fracaso militar de la expedición... »Esta carta, en lo futuro, cuando hayan pasado los años, tu podrías enviarla a mi madre como testimonio de mis convicciones... Te guardo en mis pensamientos... »Octavio Augusto» (1) *** El cuarto documento de despedida de los expedicionarios de junio de 1959 que se conserva es de uno de los más de treinta miembros del PSP que participaron en la expedición: Julio Raúl Durán. La breve carta de despedida de Julio Raúl Durán no se parece a ninguna de las anteriores. La escribió en enero de 1959 y fue enviada con su amigo Tulio H. Arvelo a Candita Silva para que ésta a su vez se la hiciera llegar a doña Milita, su madre, pero las cosas resultaron de otra manera. Es el escrito de un militante convencido de «la grandeza de (sus) ideales y propósitos». Su nombre lo escuché, lo conocí, se me hizo familiar en boca de compañeros del PSP como Tulio H. Arvelo y Justino José del Orbe, que lo pronunciaban siempre con admiración, con respeto y cariño. Lo conocí a través de su hija, la profesora Carmen Duran y de su abuela Milita, una mujer excepcional con la que tuve el placer de conversar en algunas ocasiones. Un personaje fuera de serie. De igual manera, las palabras de Julio Raúl Durán me transmiten la idea de un ser excepcional: «Carta de Julio Raúl Durán a su madre, Milita García vda. Durán »(Manuscrita). La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno Blas Pascal «Querida Candita. El portador es un buen amigo mío, te entregará $50.00, un reloj, una pluma y un retrato, para que se lo envíes a mamá con una persona que consideres que sin falta se los entregará. Es lo único valioso que tengo y deseo que le llegue seguro, por si algún percance me sucede. »No tengo que decirte lo feliz que me siento al pensar que por fin voy a volver a mi patria querida y añorada, y que si tengo que descansar sea en su seno, y que esto lo hago en nombre de mi partido y de la grandeza de nuestros ideales y propósitos. »Te doy pues todas la gracias por tus atenciones, por lo cual te considero como mi misma madre. »Julio Raúl».(2) La carta se la entregaría tres años después su mencionado amigoTulio a su madre. l La repatriación armada (25) (Historia criminal del trujillato[197]) Notas: • (1)Anselmo Brache Batista, «Constanza, Maimón y Estero Hondo: Testimonios e investigación sobre los acontecimientos», pp. 346,349 • (2 Op. Cit., p. 345


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ALMA: cómo se construye una carrera en la música clásica en 2026

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ConCierto Sentido

El debut de la “joven promesa”

ANDRÉS TOVAR Especial para elCaribe

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uando un joven decide abrazar profesionalmente a la música clásica, aprender a tocar su instrumento ocupa apenas una parte del camino: audiciones, concursos, orquestas juveniles, profesores, lestudios superiores y una sucesión de oportunidades que pueden determinar si aquella vocación consigue convertirse algún día en una profesión. Los dominicanos Yohali Montero y Héctor Almánzar conocen varias de esas etapas y esta semana añadirán otra a sus trayectorias al participar en la Academia Latinoamericana de Música Avanzada, ALMA, que se desarrollará en Frutillar, Chile, actividad formativa que culminará el venidero 3 de octubre con un concierto en el Teatro del Lago, uno de los centros culturales más importantes de Sudamérica y el teatro internacional más austral del mundo. Ambos fueron seleccionados para la edición dedicada a orquesta y camerata, que reunirá durante siete días a jóvenes músicos latinoamericanos y se produce dentro del convenio de colaboración entre Fundación Sinfonía y la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid. El acontecimiento tiene nombres propios, aunque también permite explicar algo que pocas veces aparece cuando hablamos de talentos: ¿qué necesita realmente una persona para construir una carrera en la música clásica en 2026?, una dimensión que explica lo que hay detrás del concierto que disfrutamos.

Tocar bien es apenas el comienzo

Un artista popular puede acelerar su carrera mediante una canción, una audiencia digital, una colaboración o una identidad escénica capaz de conectar con el público. En la música clásica, el trayecto suele depender más de credenciales formativas, audiciones, repertorio, experiencia orquestal y acceso a instituciones especializadas. Son caminos distintos y ambos exigen oficio, pero sus mecanismos de entrada y consolidación funcionan de manera diferente. El primer requisito es dominar el instrumento. En la música clásica eso implica años de estudio técnico, lectura musical, repertorio, entrenamiento auditivo y práctica cotidiana. Sin embargo, el sistema profesional comienza a seleccionar mucho antes de que el músico consiga un empleo estable. Los concursos permiten medir su nivel frente a otros intérpretes; las orquestas juveniles ofrecen experiencia colectiva; las becas facilitan el acceso a profesores o centros especializados, mientras las audiciones van abriendo o cerrando puertas. Las carreras de Montero y Almánzar muestran ese proceso de acumulación. Yohali ganó en 2020 la categoría Senior del Young Musician of the Caribbean Award y al año siguiente fue selecciona-

ANDRÉS TOVAR EDITOR DIGITAL

C Yohali Montero y Héctor Almanzar son la participación de RD en ALMA. CORTESIA

da para las Becas para Jóvenes Instrumentistas Orquestales de Fundación Sinfonía. También ha actuado como solista junto a la Orquesta Sinfónica Nacional y la Sinfónica Nacional Juvenil, se formó en The Glenn Gould School del Royal Conservatory de Toronto y actualmente cursa una maestría en Interpretación de Violín en la Schulich School of Music de McGill University. Héctor Almánzar ganó la categoría Junior del mismo concurso en 2024, fue clarinete principal de la Orquesta Juvenil Nacional y de la Orquesta Juan Pablo Duarte, y actualmente estudia en Berklee College of Music, donde ocupa la posición principal de clarinete en la Berklee Contemporary Symphonic Orchestra. Su recorrido incluye formación y experiencia en República Dominicana, Reino Unido y Estados Unidos. El patrón resulta revelador: ninguno de esos logros funciona aisladamente. Una carrera empieza a tomar forma cuando cada experiencia prepara al músico para la siguiente. Lo que una academia enseña fuera del instrumento

Aquí aparece ALMA, la Academia Latinoamericana de Música Avanzada, desarrollada por Teatro del Lago en alianza con la Escuela Reina Sofía, dirigida a jóvenes músicos de América Latina y qe combina perfeccionamiento musical, mentoría, experiencias escénicas y desarrollo profesional. Para su convocatoria de Camerata 2026 acepta instrumentistas de entre 18 y 27 años. Para entender por qué esto importa conviene explicar qué ocurre dentro de una camerata. Se trata de una agrupación instrumental más reducida que una gran orquesta, donde cada músico queda mucho más expuesto y debe prestar especial atención a lo que hacen los demás. Esa experiencia desarrolla competencias directamente relacionadas con la vida profesional: una orquesta no contrata únicamente a alguien capaz de eje-

cutar un pasaje difícil; necesita un músico que pueda integrarse, responder al director, comprender el estilo de una obra y trabajar con otros intérpretes. Y la formación va aun más allá. Instituciones como la Escuela Reina Sofía han incorporado programas dedicados expresamente a la empleabilidad, con talleres y mentorías sobre la realidad laboral de la música clásica y la construcción de carreras sostenibles, entendiendo que el músico contemporáneo debe aprender también a preparar audiciones, conocer cómo funciona el sector, relacionarse profesionalmente y encontrar diferentes formas de generar ingresos. Para muchos intérpretes jóvenes, la carrera termina siendo una combinación de trabajo orquestal y gestión artística. De tener talento a encontrar oportunidades

El otro aprendizaje que deja este caso tiene que ver con República Dominicana. Formar buenos músicos constituye una parte; crear rutas para que puedan continuar creciendo constituye otra. El convenio, firmado en enero de 2025 entre Fundación Sinfonía y la Escuela Superior de Música Reina Sofía, contempla clases magistrales de profesores y antiguos alumnos, becas para dominicanos admitidos en la institución española y conciertos de estudiantes y egresados en República Dominicana. Desde entonces comienzan a aparecer resultados concretos: el contrabajista Johan Reyes fue admitido en la Reina Sofía con una beca de Fundación Sinfonía, mientras profesores vinculados a la Escuela han impartido actividades formativas en Santo Domingo. La participación de Yohali Montero y Héctor Almánzar en ALMA añade otro eslabón a esa cadena. Cuando ambos suban al escenario del Teatro del Lago el próximo 3 de octubre, el concierto será la parte visible de ese proceso. Pero la carrera de un músico, sin embargo, se construye mucho antes del aplauso. l

uando Himari Yoshimura, de 13 años, subió al escenario con la Filarmónica de Berlín en marzo de 2025, se convirtió en la solista asiática más joven en actuar con la orquesta en un concierto de abono. Un contrato posterior con Decca la convirtió en la artista femenina más joven en firmar con el sello. Su álbum “Debut”, que sale a la luz en este septiembre, incluye esa interpretación en Berlín del Concierto para violín n.º 1 de Wieniawski, junto con grabaciones de estudio de música de Chopin, Godowsky y Sibelius. Lo que salta a la vista es la seguridad técnica de su interpretación, combinada con un lirismo fluido en todo el registro del instrumento. El imponente doble cuerda en el Wieniawski es impresionante, con un fraseo dinámico y flexible en el registro agudo. El resto del programa es seguro, incluso clásico, e incluye arreglos de Heifetz y Milstein de Nocturnos de Chopin, una interpretación adecuadamente atractiva de Alt Wien de Godowsky y una ágil versión de la Mazurka de las Cinco Piezas para Violín y Piano de Sibelius. La interpretación muestra profundidad y sentimiento, con el apoyo de la pianista Chelsea Wang. El final, la Fantasía sobre Temas del Fausto de Gounod de Wieniawski, revela un agudo instinto para la narración musical en medio del virtuosismo. Es una buena carta de presentación para la joven violinista, que ya la crítica bautiza como “la próxima joven promesa del violín”, con toda la presión que eso implica para una adolescente que, sin embargo en sus entrevistas, habla con la autoridad de alguien que le duplica la edad. Seguro escucharemos de ella por un muy buen tiempo. l


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La República Dominicana y el primer período de sesiones de la Asamblea General de la ONU DR. WILSON ENRIQUE GENAO PROFESOR A TIEMPO COMPLETO

wilsongenao@pucmm.edu.do

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l 8 de septiembre de 2026 inició el octogésimo primer período de sesiones de la Asamblea General de la ONU con el tema: “Restaurar la confianza y gestionar la transformación a fin de que las Naciones Unidas generen resultados para todos”. En el marco del período de sesiones de la Asamblea también se celebra el Debate General en el que suelen asistir los Jefes de Estado y de Gobierno, el cual quedó inaugurado este año el 22 de septiembre. El Debate General en el que participan los 193 Estados miembros inició con el discurso del secretario general de la ONU, António Guterres, y luego con el discurso del presidente de la 81.ª Asamblea General, Khalilur Rahman, de Bangladesh. Este año la República Dominicana estuvo representada en el Debate General por el presidente de la República Luis Abinader quien pronunció su discurso el pasado 23 de septiembre. La República Dominicana que es miembro fundador de la ONU ha estado presente en estos eventos desde su fundación. Fue uno de los 26 Estados firmantes de la llamada “Declaración de las Naciones Unidas” y fue uno de los países participantes en la Conferencia de San Francisco celebrada entre el 25 de abril y el 26 de junio de 1945 en la que se acordó la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Nueva Corte Internacional de Justicia. Entró en vigor el 24 de octubre de 1945, cuando fue ratificada por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y la mayoría de otros firmantes, entre ellos la República Dominicana. En dicha conferencia participó como presidente de la Delegación de la República Dominicana Manuel A. Peña Batlle, quien era el secretario de Estado de Relaciones Exteriores. La ratificación por parte del Congreso Nacional llegó con la Resolución No. 962 que aprobaba la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia concertados en la Conferencia de San Francisco. Fue conocida y aprobada en el Senado el 1 de agosto de 1945, en la Cámara de Diputados el 9 de agosto, promulgada por el presidente de la República Rafael Leonidas Trujillo Molina el 11 de agosto y finalmente depositada la ratificación en el organismo internacional el 4 de septiembre de 1945. Al año siguiente se celebró el primer período de sesiones de la Asamblea Ge-

Sesión inaugural de la Asamblea General de la ONU. Fuente: Foto de la ONU/Marcel Bolomey, 10 de enero de 1946. F.E.

neral la cual tuvo dos partes. La primera reunión tuvo lugar del 10 de enero al 14 de febrero de 1946 en el Methodist Central Hall de Londres, Inglaterra. El primer discurso de un representante dominicano en la Asamblea General justamente fue en esa sesión. Fue pronunciando por el jefe de la Delegación Dominicana el Dr. Temístocles Messina. En su discurso resaltó que la República Dominicana asistía a “esta primera Asamblea General organizadora de las Naciones Unidas, la más elevada y concreta expresión de nuevos anhelos de paz de hombres y pueblos que han contemplado la historia, con el mismo espíritu de colaboración activa y con una mayor y justificada confianza en que la comunidad de naciones quede al fin dotada de una institución de la elevada jerarquía y el poder necesarios pa-

ra preservar a la humanidad de los horrores de la guerra y la devastación material y espiritual” (Cruz Almánzar, 2018, p. 59). Allí se adoptaron las siguientes resoluciones: “Creación de una Comisión que se encargue de estudiar los problemas surgidos con motivo del descubrimiento de la energía atómica”; “Reglamento concerniente a idiomas”; “Extradición y castigo de criminales de guerra”; “Representación de órganos no gubernamentales en el Consejo Económico y Social”; “Asuntos Tratados en el Capítulo 3, Sección 1A, párrafo 4 (b) y (d), párrafo 5 (b) y (c), y párrafos 1, 2, 3, 6 y 7 del informe de la Comisión Preparatoria”. También, “Administración de socorros y rehabilitación de las Naciones Unidas (UNRRA)”; “Asuntos Tratados en el Capí-

tulo III, Sección 1A, párrafo 4 (a), (c) y (e), párrafo 5 (a), y párrafos 1, 2, 3, 6 y 7 del informe de la Comisión Preparatoria”; “Problema de los refugiados”; “Territorios no autónomos”; “Reglamento provisional del Consejo de Administración Fiduciaria”. Además, “Condiciones del nombramiento del Secretario General”; “Nombramiento de personal provisional”; “Organización de la Secretaría”; “Disposiciones sobre Fondos y Presupuestos”; “Enmiendas al Reglamento Provisional”; “Nombramiento del Comité de Cuotas”; “Comités de la Asamblea General”; “Emolumentos de los Magistrados de la Corte Internacional de Justicia”; “Pensiones de los Magistrados y Personal de la Corte Internacional de Justicia”; “Medidas necesarias para convocar la Corte Internacional de Justicia”; “Privilegios e Inmunidades de las Naciones Unidas”. De igual forma, “Registro de Tratados y Acuerdos Internacionales”; “Transferencia de ciertas funciones, actividades y haberes de la Sociedad de Naciones”; “Cuestión de la Sede de las Naciones Unidas”; “Creación de dos Comités Especiales; Escasez Mundial de Cereales”; “Reconstrucción de los Estados Miembros de las Naciones Unidas devastados por la guerra”; “Fecha de la próxima reunión de la Asamblea General”; “Solicitudes de ciudadanos de Estados no Miembros para empleo permanente en la Secretaría Internacional”; “Organización de una Conferencia Internacional de Prensa”; “Relaciones entre los Miembros de las Naciones Unidas y España”; “Duración de los nombramientos de los Miembros de los Consejos”. La segunda parte se celebró en Flushing Meadows, Nueva York del 23 de octubre al 15 de diciembre de 1946, en el que se aprobaron más de 60 resoluciones incluyendo la del “Traspaso a las Naciones Unidas de los poderes ejercidos por la Sociedad de las Naciones en virtud de los acuerdos, convenios y protocolos internacionales sobre estupefacientes”; ‘Reglamento para la admisión de nuevos Miembros en las Naciones Unidas”; “Procedimiento de votación en el Consejo de Seguridad”; “Proyecto de declaración de derechos y libertades humanos fundamentales”; “Reconstrucción económica de las regiones devastadas”; “Creación de la Organización Mundial de la Salud”, entre otros. Desde esa primera sesión hasta el presente la República Dominicana ha estado representado a través de su presidente, o en otros casos a través del ministro de Relaciones Exteriores o un viceministro. l Referencias Cruz Almánzar, C. A. (2018). República Dominicana en las Naciones Unidas, 1945-2018: presencia dominicana en las naciones unidas, un documento para la historia. MIREX. Naciones Unidas. (1946). UN General Assembly Hears Address by the Prime Minister of the United Kingdom [Fotografía]. United Nations Photo. https://media.un.org/photo/en/asset/ oun7/oun7771359.


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Septiembre de 1963: más allá del golpe de Estado contra Bosch La salida forzada del presidente Juan Bosch del poder representó un duro revés para los sectores de izquierda que comenzaban a ganar espacio en el país En El Conde, una de las zonas donde el ambiente había estado más cargado, el tránsito fue desviado y solo vehículos policiales y oficiales tenían permitido el acceso. La vigilancia se reforzó con importantes contingentes de la Policía Montada y de los llamados “cascos blancos”. La presencia de las fuerzas de seguridad también se extendía a otros puntos estratégicos. Los edificios que albergaban oficinas públicas permanecían bajo vigilancia policial, al igual que los bancos comerciales y estatales. Como medida preventiva, los principales establecimientos comerciales, tanto de tejidos como de alimentos, habían reforzado sus accesos con planchas de acero y gruesos tablones.

necientes al Escuadrón de Caballería. En el Palacio de la Policía Nacional, entretanto, la seguridad había sido reforzada con varias unidades blindadas, cuya presencia no había sido registrada hasta ese momento. Las acciones policiales también alcanzaron las estructuras partidarias. Según las informaciones de la época, fuerzas policiales habían registrado los distintos comités del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Desde tempranas horas de la mañana, ninguno de sus principales dirigentes se encontraba en sus respectivas residencias. En la calle Espaillat, la tensión volvió a expresarse cuando grupos de jóvenes fueron dispersados mediante el lanzamiento de varias bombas lacrimógenas por parte de agentes policiales.

La ciudad bajo vigilancia Parte de los numerosos contingentes policiales desplegados en las calles para preservar el orden durante las primeras horas posteriores al derrocamiento. OGM

LENIN RAMOS lramos@elcaribe.com.do

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a madrugada del 25 de septiembre de 1963 quedó marcada por uno de los episodios más trascendentales de la historia dominicana: el golpe de Estado que puso fin al gobierno del presidente Juan Bosch, apenas siete meses después de su llegada al poder. El derrocamiento abrió una nueva etapa de tensiones políticas y representó un duro revés para los sectores de izquierda que comenzaban a ganar espacio en el país. Esta semana, Zona Retro rememora los acontecimientos que rodearon aquel quiebre institucional y el escenario de transformaciones políticas y sociales que marcó los días previos y posteriores al golpe.

Desmantelan locales de izquierda

Desde las primeras horas de la mañana del 26 de septiembre, fuerzas policiales habían comenzado a desmantelar los locales de los partidos de izquierda y a retirar sus pertenencias. Un contingente había llegado a la sede de la Agrupación Política 14 de Junio con la orden de “echar todo para fuera”, según había informado uno de los oficiales. La acción se extendió también al local del Movimiento Popular Dominicano (MPD), organización que se autodefinía como “marxista-leninista”. Al mismo tiempo, la Policía Montada había establecido un cerco en los alrededores de la Ciudad Universitaria, con instrucciones de impedir el acceso al sector. No se había establecido de inmediato si aún permanecían estudiantes en las instalaciones universitarias ni cuál había sido su reacción ante la situación. En otros puntos de la capital, la presencia policial también comenzaba a hacerse sentir. En la calle El Conde, contingentes apostados en la

zona habían dispersado en varias ocasiones a grupos de personas que gritaban consignas como “Abajo el gobierno” y “Esto será una nueva dictadura”. Contra el comunismo

Las autoridades justificaban parte de estas acciones como medidas destinadas a mantener el orden. Según declaraciones ofrecidas por los propios oficiales que participaron en los operativos, sus instrucciones se limitaban a “resguardar el orden” en la ciudad y no contemplaban cometer agresiones. También señalaron que el propósito del nuevo gobierno era combatir al comunismo y que no buscaba instaurar una tiranía. Las medidas de control comenzaron a afectar incluso la circulación cotidiana. Según informaciones de la época, varias personas habían sido detenidas por la Policía tras permanecer en las aceras de la calle El Conde. Entre las instrucciones impartidas a los agentes estaba la de mantener a la población en movimiento y evitar que se detuviera o formara grupos en las esquinas. A pesar de este ambiente, durante las primeras 24 horas posteriores al derrocamiento de Bosch por la Junta Militar que asumió el poder no se habían reportado incidentes de gravedad en el perímetro de la capital. Incidentes en medio de la tensión

Uno de los hechos registrados ocurrió en Villa Consuelo, donde, según los reportes, personas no identificadas habían roto los cristales de varios vehículos que transitaban habitualmente por esa vía. No se habían reportado personas heridas como consecuencia del hecho. Fuera de la calle El Conde y de otras arterias próximas al parque Independencia, los demás sectores de la ciudad permanecían en relativa calma, aunque la tensión seguía siendo visible.

Desde temprano, los puestos policiales habían sido reforzados con agentes armados con ametralladoras. El puente Duarte, por su parte, había sido ocupado como medida preventiva por miembros de la Aviación Militar Dominicana, apostados en ambas cabeceras y en la parte central de la estructura. Los edificios de los bancos comerciales también se encontraban bajo protección militar. En medio de aquel despliegue, a las 8:00 de la mañana, fuerzas policiales habían ingresado al local del Movimiento Popular Dominicano (MPD), de donde retiraron los muebles y demás pertenencias que se encontraban en su interior. Los objetos fueron trasladados posteriormente al destacamento policial de Villa Francisca. La tensión también se manifestó en otros espacios públicos. Grupos que, según las informaciones de la época, podrían haber estado vinculados a esa agrupación habían lanzado piedras en el parque Enriquillo, rompiendo varias bombillas del alumbrado público. En los medios de comunicación también se habían reforzado las medidas de seguridad. En los accesos de Radio Santo Domingo se estableció una estricta vigilancia policial y solo se permitía la entrada a las personas que eran identificadas o autorizadas desde el interior de la emisora. Ambiente caldeado

Con el paso de las horas, la tensión continuaba presente en distintos sectores de la capital. La Policía había detenido a varias personas, algunas acusadas de “estar agitando” y otras simplemente por vestir camisas negras. En las calles El Conde y de Ciudad Nueva, grupos de jóvenes habían sacado los zafacones de las viviendas y los habían colocado en medio de las vías, obstaculizando el tránsito. La vigilancia se extendía también a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), que permanecía bajo custodia de miembros de la Policía Nacional perte-

Ocupan armas

Fuentes de la Policía Nacional habían informado que, durante un allanamiento realizado en el local del Movimiento Popular Dominicano (MPD), fueron ocupadas varias ametralladoras desarmadas y otras armas de fuego. Según el reporte, las armas se encontraban ocultas en una de las habitaciones del inmueble, ubicado en la calle Caracas número 65, en la capital. Las armas fueron llevadas inicialmente al destacamento policial de Villa Francisca y posteriormente trasladadas al Cuartel General de la Policía Nacional. No obstante, las autoridades no habían informado sobre la detención de ninguna persona relacionada con el hallazgo. Intento de censura a la prensa

La presión sobre los medios de comunicación también se hizo sentir durante aquellas primeras horas. En la mañana fue ordenado el cierre del periódico La Tarde Dominicana, aunque la medida no llegó a prolongarse. Más tarde, luego de las gestiones realizadas por sus directores, la orden fue revocada y el diario pudo continuar sus operaciones. El director ejecutivo relató que, alrededor de las 9:15 de la mañana, un coronel de la Policía Nacional se presentó en las oficinas del periódico acompañado de varios oficiales y agentes. El oficial le comunicó que acudía en cumplimiento de “órdenes superiores de clausurar el periódico”, dejando en evidencia el nivel de control que comenzaba a extenderse sobre los medios de comunicación en la capital. Para el final de aquellas primeras horas, Santo Domingo había cambiado su ritmo. Las calles estaban vigiladas, los locales políticos eran intervenidos, los accesos a las emisoras permanecían controlados y cualquier concentración podía provocar la intervención policial. La ciudad entraba así en una nueva etapa política, todavía marcada por la incertidumbre sobre lo que vendría después del derrocamiento de Juan Bosch. l


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crítica arte LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com

Museo del Barrio de NYC recibe el libro “Iván Tovar. Le Retour”

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Iván Tovar. Le Retour”, publicado por la editorial Turner de España, acompaña la exposición homónima presentada por la Fundación Iván Tovar como evento colateral de la 61.ª Bienal de Venecia, bajo la coordinación de Olga Alba. La edición bilingüe (español-inglés), realizada por Colleen Terry y Cristina Lizarbe, bajo la coordinación editorial de Laura Estévez, reúne la edición de Omar-Pascual Castillo, la producción de Enol Álvarez, el diseño gráfico de MKL, la impresión de Anzos y la encuadernación de Méndez. El volumen extiende la experiencia expositiva y sitúa a Iván Tovar en el escenario internacional. Desde la curaduría de Christian Viveros-Fauné y la museografía de Raúl Morilla, propone una lectura de su produc-

ción a través del tránsito entre República Dominicana, Europa y el Caribe. Los ensayos de Viveros-Fauné, Iván de la Nuez y Suset Sánchez amplían el diálogo crítico en torno a su obra. A ellos se suma la aproximación biográfica que realizo sobre Tovar, resultado de varios años de investigación, y el trabajo de catalogación de Simona Cappelli. Son miradas diversas que contribuyen a construir un archivo crítico alrededor de una obra que merece ser estudiada permanentemente. El proyecto ha tenido en Daniela Tovar, junto al equipo de la Fundación, María Castillo, Yuri Ruiz, Giselle Infante y sus colaboradores, un sostén, así como el respaldo de patrocinadores, coleccionistas y la gestión de relaciones públicas de Hunter Braitnwaite. Cabe destacar los aportes de Héctor José Rizek, secretario de la FIT, mecenas y gestor principal del proyecto, cuyo compromiso ha sido decisivo para preservar y proyectar el legado del artista Iván Tovar. La elección de Nueva York como escenario para la presentación del libro en El Museo del Barrio, el pasado martes 22, coincidió con la temporada de ferias de arte, en particular, The Armory Show. Este contexto favoreció la circulación y el diálogo en torno a la obra de Tovar. l

crítica cine ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

Animales nocturnos

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o es un filme para todo público. Puede parecer monótono, pretencioso y con escenas desagradables para mucha gente. Lo que compensa es lo intrigante y de amplia metáfora que el filme hace como ejercicio complicado y sutil para quien suele leer o conocer historias. Compararlas con su vida cuando de pérdidas, heridas, debilidades y renuncias se trata. Es ahí donde cobra trascendencia la composición de la historia en tres líneas temporales que terminan por cruzarse, y donde se emplea la narrativa literaria y la narrativa del cine en un juego brillante entre la vida de una mujer, su pasado y un libro que lee y que responde a la historia de su ex marido; una mujer que intenta ser diferente de su madre, pero descubre su semejanza con ella y que responde a un modelo de conducta en que la gente antepone el interés incluso en asuntos de sentimientos. Eso da pie a que reviren sus traumas. El formidable montaje, la dirección y una edición incólume nos presentan toda la historia en esas tres tramas. entrecruzadas con la realidad actual, en la que se focaliza en las actitudes y sentimientos despertados

en la lectura, y su conjugación de la memoria de los relacionamientos y el planteamiento visual de la obra que lee. El juego escénico es perfectamente alternado con el montaje de las escenas en los tiempos rítmicamente precisos en lo visual y en la composición estética, con lo que logra evoluciones y ligaciones en las escenas y secuencias, y que es lo que mantiene el hilo conductor en el contenido simbólico que persigue. Es un tipo de cine sumamente arriesgado, pues sabemos que es una película, presenta la visualización de un texto literario, que es como si fuera un filme dentro de otro y que, pese a la fuerza dramática y el terror del final no nos hace más mella que atraparnos en un suspense, para luego creernos que el filme con aquella mujer que abre y cierra la historia es la ‘trama real’. El logro se debe a la creación de atmósferas de un plano cotidiano que cambia el registro con otro extremadamente trágico. Un contrapunto de dos atmósferas o climas dramáticos. Para el personaje femenino protagónico; tal contrapunto termina por revelarse para ella, darle una visión de sí misma, una comprensión de su vida y de su contexto. l HHHH GÉNERO: Drama. Thriller psicológico. DURACIÓN: 115 minutos

H H H H H EXCELENTE | H H H H MUY BUENA H H H BUENA | H H REGULAR | H MALA

el libro vive

desde mi ventana

FRANK NÚÑEZ franknunez463@gmail.com

SANTIAGO ALMADA salmada@elcaribe.com.do

Una Feria para volver a pensar

Navegaciones y regresos

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a memoria puede compararse con un prodigioso vehículo que permite a las personas viajar al pasado, compartir recuerdos, recordar nociones aprendidas a lo largo de los años de escuela y de las tantas lecturas, o de experiencias vividas. El combustible que hace posibles esos viajes se llama nostalgia, una palabra de origen griego cuya etimología consta de dos partes; nostos, que significa regresar a casa, y algia, que significa dolor, sin embargo, pese a este origen poco agradable cabe acotar que no toda evocación es triste ni dolorosa, es más, muchas veces en las charlas con los amigos del bachillerato suelen aparecer situaciones que parecían destinadas al olvido y al revivirse despiertan carcajadas. Padres que narran las trastadas de sus hijos, viejos que recuerdan la metida de pata que hizo reír a una joven y dio origen a una relación que terminó en un matrimonio y de la que surgió una familia, disparatadas respuestas a preguntas de examen con las que nos quemamos en más de una materia, todo eso y más forma parte del bagaje que se acumula en la memoria, que compone la experiencia; concepto que según algunos es el nombre que damos a nuestras equivocaciones, o un conocimiento que se adquiere cuando ya es demasiado tarde, porque nos sirve de muy poco… La memoria, la nostalgia, esa capacidad de viajar al pasado que tienen los seres humanos suele ser también el encuentro con el material que alimenta el espíritu cuando recordamos, por ejemplo, el poema que nos emocionó en la adolescencia y que nos obligamos a aprender a fuerza de leerlo y releerlo infinitud de veces, los compases de las canciones que nos conmueven de solo evocarlos, las letras con las que cantamos las primeras penas de amor y parecían escritas exactamente para nosotros. La memoria es también un depósito de infinitas incógnitas, de cosas que quedaron sin entender porque éramos demasiado jóvenes para ello o porque nos estaba prohibido preguntar, libros que recordamos por el título o por la portada y que nunca leímos, interrogantes que preferimos no formular por discreción o por temor. Los latinos en general tendemos a ser nostálgicos y memoriosos, acaso porque asumimos como cierto aquel adagio de que todo tiempo pasado fue mejor, o simplemente porque llevamos arraigado en lo recóndito del espíritu el mito del eterno retorno, esa promesa de regreso a los ayeres felices. l

omo actividad considerada la más trascendente en el mundo cultural de la República Dominicana, los organizadores de la Vigésima Octava Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 harían una gran contribución a la vida nacional si otorgaran preferencia a las obras que promueven el pensamiento dominicano, en procura de crear conciencia sobre los complejos problemas que afectan a la sociedad, con secuelas patológicas que enrarecen las vidas de las nuevas generaciones, con un septiembre teñido en sangre, fenómeno ante los cuales la gente pensante, la intelectualidad en general, no debiera enterrar la cabeza como el avestruz. La ausencia de un pensamiento crítico por parte de la intelectualidad dominicana frente a los problemas sociales comenzó en la década de los 90, con lo que se conoce como “el fin de la guerra fría”, que enfrentó durante casi medio siglo a las naciones socialistas con las capitalistas, resultando estas últimas ganadoras, sin que se llegaran a enfrentar en el campo de batalla. Fue cuando el teórico norteamericano de origen japonés Francis Fukuyama acuñó el término “fin de la Historia”. Hasta los 90, la literatura dominicana, poesía, narrativa y muchas de las composiciones cantadas eran “de contenido social”. La creatividad estaba dirigida a sensibilizar a la población sobre los grandes problemas que afectaban a los pobres, frente al drama infantil y juvenil, para que en las familias más vulnerables naciera la esperanza de una vida mejor. Fue el escritor Manuel Núñez, quien en su obra profética El Ocaso de la Nación Dominicana, incluyó un capítulo titulado “La traición de los intelectuales”. Y fue que muchos de esa élite pensante fueron asimilados por las ONGs promotoras de agendas globalistas, que ponían el interés internacional por encima del nacional, poniendo en peligro los valores de la dominicanidad. El ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, señaló entre los principales objetivos de esta Feria “consolidar un ejercicio de integración cultural lo más amplio posible”, que no sería efectivo sin el retorno de los creadores a propuestas de soluciones a problemas actuales.l

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CERTIFICO Y DOY FE

Si queremos conocer a Jesús, abramos la biblia

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nas que sostienen a quien sufre. Pero el consuelo cristiano nace de conocer a este Jesús que pasó por la muerte y vive. Cuando la noche se hace larga, podemos acudir a Él con nuestras preguntas y nuestra esperanza. Leer el Evangelio nos permite recordar en quién hemos puesto nuestra confianza. Por eso la frase de san Jerónimo va mucho más allá de una invitación al estudio. Si ignoramos las Escrituras, corremos el riesgo de quedarnos con un Cristo hecho a la medida de nuestros gustos. Al conocerlas, dejamos que sea Él quien nos hable y nos muestre el camino. 5-San Jerónimo y una tarea para nosotros

RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO ARZOBISPO DE SANTIAGO

Introducción

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ste 27 de septiembre celebraremos en la República Dominicana el Día Nacional de la Biblia. En muchas casas hay un ejemplar que perteneció a los padres o a los abuelos. Algunas familias lo colocan en un lugar especial; otras recuerdan la voz de alguien querido que les leía un salmo. Son recuerdos valiosos. Pero esta fecha nos invita a abrir ese libro y preguntarnos a quién podemos encontrar en sus páginas. San Jerónimo, el gran estudioso de la Biblia, dijo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”. La frase puede parecernos fuerte. Sin embargo, señala que si deseamos conocer a Jesús, necesitamos escuchar lo que hizo y lo que dijo. Podemos haber oído hablar de Él desde niños y, aun así, descubrir algo nuevo cuando leemos personalmente un evangelio. Celebrar la Biblia, por tanto, es una invitación a acercarnos a Cristo. No al Jesús que cada uno imagina a su manera, sino al que salió al encuentro de las personas, anunció el amor del Padre, entregó su vida en la cruz y resucitó.

1-Un libro que nos lleva hacia Él

La Biblia reúne muchos libros. Sus páginas fueron escritas en épocas diferentes y contienen relatos, enseñanzas, palabras de los profetas y cartas. No apareció completa de una vez. Durante siglos, el pueblo de Israel conservó la memoria de su camino con Dios. Después, los primeros cristianos anunciaron y pusieron por escrito la buena noticia de Jesucristo. Esa historia puede parecer lejana hasta que empezamos a leerla. En el Antiguo Testamento encontramos a un pueblo que aprende a confiar en Dios, se aparta de Él y vuelve a buscarlo. Escuchamos sus preguntas en momentos de dolor y sus cantos de gratitud. Los cristianos leemos esos libros a la luz de Jesús. En el Nuevo Testamento encontramos el anuncio de su vida, su muerte y su resurrección, junto con el testimonio de las primeras comunidades. Por eso san Jerónimo insistía tanto en conocer las Escrituras. Sabía que no se llega a comprender a Cristo quedándose únicamente con una idea general sobre Él. Para conocerlo hay que pres-

tarle atención. Hay que detenerse ante sus palabras, mirar cómo trató a la gente y escuchar la pregunta que hizo a sus discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Esa pregunta sigue dirigida a nosotros. Podemos responder con una fórmula aprendida en la catequesis. También podemos dejar que el Evangelio haga más profunda nuestra respuesta. 2-El Jesús que se detiene ante una persona

Una buena manera de comenzar es mirar las escenas en que Jesús se encuentra con alguien. Pensemos en Zaqueo. Era un hombre mal visto por sus vecinos. Se subió a un árbol para poder ver pasar a Jesús entre la multitud. Jesús levantó la vista, lo llamó por su nombre y quiso entrar en su casa. Zaqueo esperaba verlo pasar; terminó recibiéndolo en su vida. Pensemos también en la mujer samaritana. Fue al pozo a buscar agua y allí encontró a Jesús. Hablaron de su sed, de su historia y de la adoración a Dios. Jesús conversó con ella y la llevó poco a poco a hacerse preguntas más hondas. Aquella mujer, que llegó sola al pozo, salió a contar a otros lo que había vivido. Cada encuentro nos muestra algo del Señor. Jesús mira a las personas con atención. Conoce sus heridas y sus deseos. Habla con claridad, ofrece una posibilidad nueva y espera una respuesta. Al leer estas páginas podemos preguntarnos: ¿cómo miraría Jesús mi vida?, ¿qué querría decirme hoy?, ¿qué estoy buscando yo cuando me acerco a Él? San Jerónimo pasó años estudiando textos antiguos para comprenderlos y traducirlos. Nosotros tenemos hoy los evangelios al alcance de la mano. Sería una pena hablar mucho de Jesús y dedicar tan poco tiempo a contemplarlo en estas escenas. 3-Sus palabras también hablan de nosotros

Al leer el Evangelio, a menudo descubrimos que las preguntas de sus personajes se parecen a las nuestras. Los discípulos sienten miedo en la barca durante la tor-

menta. Marta está cansada y desbordada por las tareas de la casa. El padre de un muchacho enfermo busca ayuda para su hijo. Dos discípulos caminan hacia Emaús después de la muerte de Jesús, tristes y sin comprender lo ocurrido. Jesús entra en esas situaciones. Escucha, acompaña, corrige y despierta la fe. A los caminantes de Emaús les explica las Escrituras mientras avanza con ellos. Más tarde, al partir el pan, lo reconocen. Habían pasado horas a su lado sin saber que era Él. Entonces comprenden que su corazón había comenzado a arder mientras les hablaba por el camino. Podemos experimentar algo parecido, aunque de otra manera. Un pasaje que conocemos desde hace años puede adquirir una fuerza nueva cuando atravesamos una enfermedad, sufrimos una pérdida o tenemos que tomar una decisión. Las palabras siguen siendo las mismas; nosotros llegamos a ellas con otra historia. Por eso vale la pena volver a la Biblia. Leer así requiere calma. Una frase sacada de contexto puede servir para justificar casi cualquier idea. En cambio, cuando seguimos una escena completa, vemos a quién habla Jesús, qué está ocurriendo y cómo responden quienes lo escuchan. Esa atención nos ayuda a conocerlo mejor. 4-También al pie de la cruz

Conocer a Jesús exige acompañarlo hasta Jerusalén. Si solo buscamos las escenas que nos resultan agradables, dejaremos fuera una parte importante de su vida. Los evangelios nos muestran su entrega, su pasión y su muerte. Nos sitúan junto a los discípulos que huyeron, junto a María y a quienes permanecieron cerca de la cruz. Allí podemos contemplar el amor de Dios sin reducirlo a una frase bonita. Jesús entregó su vida por nosotros. Y los evangelios anuncian que la muerte no tuvo la última palabra: el Señor resucitó. Esa noticia dio valor a los discípulos para salir y anunciarlo. Es el centro de la fe que la Iglesia sigue proclamando. Muchas personas abren la Biblia buscando consuelo, y con razón. Hay pági-

El 30 de septiembre, pocos días después de nuestro Día Nacional de la Biblia, la Iglesia celebra a san Jerónimo. Vivió entre los siglos IV y V. Estudió las lenguas antiguas, revisó traducciones y dedicó muchos años a acercar los textos bíblicos a los lectores de lengua latina. Su trabajo quedó unido a la Vulgata, una traducción que marcó durante siglos la vida de la Iglesia. Jerónimo nos dejó el fruto de una vida de esfuerzo. Estudiaba porque amaba la Palabra de Dios y quería comprenderla mejor. No es que todos debamos aprender hebreo o griego. Sí que conocer a Jesús merece tiempo. Lo dedicamos a tantas cosas que consideramos importantes; también podemos reservar un momento para escucharlo. Propongo algo sencillo para este 27 de septiembre: elegir uno de los evangelios y comenzar a leerlo. Puede ser el de san Marcos, que es breve. Leamos cada día un pasaje, aunque sean pocos versículos. Antes de empezar, pidamos al Señor que abra nuestro corazón. Después, hagamos dos preguntas: “¿Qué descubro hoy de Jesús?” y “¿Qué le quiero decir?”. Eso basta para dar los primeros pasos. En familia, podemos leer una escena y conversar sobre ella. A los jóvenes, dejémoslos preguntar. Si algo no se entiende, busquemos ayuda para comprenderlo. En la misa, escuchemos con atención el Evangelio y llevemos con nosotros alguna palabra que nos haya tocado. Poco a poco, la lectura puede convertirse en una costumbre querida, en un espacio de encuentro con el Señor. Ojalá que, al terminar la celebración nacional, nuestras Biblias no vuelvan a cerrarse hasta el año siguiente. Que permanezcan abiertas en las casas y, sobre todo, en nuestra vida. San Jerónimo nos recuerda la razón: quien desea conocer a Cristo debe acercarse a las Escrituras. Y quien se acerca a ellas con el corazón dispuesto descubre que Jesús sigue saliendo al encuentro de las personas, llamándolas por su nombre e invitándolas a caminar con Él. Conclusión

CERTIFICO que al celebra el Día Nacional de la Biblia, y todo un mes dedicado a ella, es necesario el recordar la diciente frase de san Jerónimo: “Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo”. DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veinticinco (25) días del mes de septiembre del año del Señor dos mil veintiséis (2026). l


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Novela por entregas

Bajo el cielo sin fronteras Memorias póstumas de Isabelle Eberhardt BASILIO RODRÍGUEZ CAÑADA Especial para elCaribe

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ací lejos de la arena que habría de cubrirme. Mi nombre fue Isabelle Wilhelmine Marie Eberhardt, y vine al mundo en Ginebra en 1877, en una Europa ordenada que jamás aprendí a habitar. Mi nacimiento ya fue, en cierto modo, un margen. Mi familia no encajaba del todo en la respetabilidad burguesa que nos rodeaba. Mi madre, de origen ruso-alemán, llevaba consigo un espíritu inquieto; mi padre —o el hombre que ejerció como tal—, un exsacerdote convertido en librepensador era un exiliado intelectual tanto como moral. Crecí en una casa donde no reinaban las convenciones sociales, sino los libros. Mientras otras niñas aprendían labores domésticas, yo estudiaba árabe, historia de Oriente, filosofía política. No hubo internados ni salones de té. Hubo discusiones sobre religión, crítica a la hipocresía europea, lecturas de viajeros y místicos. Mi educación fue privilegio y condena. Privilegio, porque me permitió pensar sin corsé. Condena, porque me dejó sin pertenencia. Desde pequeña supe que mi familia era observada con recelo. No éramos exactamente escandalosos, pero sí inasibles. Mi padre me enseñó a desconfiar de las instituciones y a venerar la independencia intelectual. Me habló del islam no como exotismo, sino como civilización profunda. Me mostró mapas donde el Norte de África no era colonia, sino cruce de culturas. Recuerdo su voz grave diciéndome: —Isabelle, nunca aceptes una verdad que no hayas examinado tú misma. Tomé ese consejo con una radicalidad que quizá él no previó. La adolescencia fue para mí una etapa de creciente extrañeza. Las jóvenes de mi entorno se preparaban para el matrimonio. Yo me preparaba para partir. Me sentía ajena a sus conversaciones, a sus preocupaciones, a su horizonte reducido. No era desprecio. Era desajuste. Mi relación con Europa comenzó a teñirse de crítica. Veía en ella una seguridad arrogante, una fe excesiva en su misión civilizadora, una confianza casi ingenua en la estabilidad de sus valores. Mientras tanto, en mis lecturas y estudios de lengua árabe, el mundo islámico aparecía como vasto, espiritual, contradictorio pero vivo. No idealizaba sin reservas. Pero intuía en aquellas sociedades una intensidad que echaba de menos en la mía. La muerte de mi padre fue el primer gran desprendimiento. Con él desapareció la figura que legitimaba mi formación atípica. Quedé más expuesta, más vulnerable a la presión social. Y entonces comprendí que debía elegir. Podía adaptarme, suavizar mis aris-

tas, convertirme en una europea respetable con recuerdos excéntricos de juventud. O podía seguir la línea que mi propia educación había trazado: pensar hasta el final, vivir hasta las últimas consecuencias. Elegí lo segundo. Cuando partí hacia Argelia, no llevaba solo equipaje físico. Llevaba una ruptura ya consumada. El Norte de África no fue una improvisación romántica. Fue la consecuencia lógica de una infancia educada en la heterodoxia, de una adolescencia marcada por la extranjería interior, de una juventud que rechazó el espejo donde Europa pretendía fijarme. En tierras argelinas, mi extrañeza dejó de ser anomalía para convertirse en tránsito. Allí encontré un espacio donde mi identidad podía mutar sin escándalo permanente. En tan peculiar en torno aprendí que el nomadismo no es solo desplazamiento físico, sino estructura del alma. Y allí, finalmente, habría de descansar. No fue el azar el que me condujo al Sahara. Fue una coherencia lenta, tejida desde la infancia. Quien quiera comprender mi transformación posterior debe mirar primero esta raíz: no fui mujer que escapó por capricho, sino espíritu formado en la disidencia, educado en la independencia, destinado a buscar horizontes más amplios que los permitidos. El desierto no me convirtió en extranjera. Yo ya lo era. Pórtico. La última travesía y la memoria de la infancia Ahora que mi cuerpo descansa bajo la tierra roja de Aïn Séfra, comprendo con claridad lo que en vida apenas intuía: no fue el desierto quien me transformó, sino la concatenación de raíces, desprendimientos y horizontes que la infancia y la juventud habían sembrado en mí. Desde que alcanzo a recordar, viví al margen de la respetabilidad europea ortodoxa. Mi educación temprana, tal co-

mo la recuerdo, estuvo marcada por libros, idiomas y una constante tensión con las normas sociales. Desde entonces, ya era extranjera en el mundo donde me tocó nacer. Esa condición interior —la de no encajar en ninguna forma fija— fue la que me empujó hacia Argelia, hacia un destino que otros habrían llamado exilio o aventura, pero que para mí era coherencia. Cuando pisé por primera vez Argel en 1897, tenía veinte años. La ciudad era entonces un nudo de culturas y tensiones: colonos franceses, soldados y funcionarios, comerciantes, familias locales, y un tejido de tribus que mantenían una independencia discreta frente al dominio colonial. Francia había tomado Argelia oficialmente en 1830, pero el control efectivo del interior era fragmentario; muchas regiones permanecían autónomas o apenas reconocidas por el gobierno. La administración colonial ejercía su autoridad mediante puestos militares, impuestos y la imposición de códigos europeos, mientras que la población indígena soportaba restricciones, despojos y desconfianza. Mi acercamiento a estas tierras no fue un capricho romántico. Fue la consecuencia lógica de una formación que ya desde la infancia me preparó para la disidencia y la autonomía. Europa era mi cuna, pero también mi límite; Argelia y el Sahara, el espacio donde mi identidad podía expandirse sin pedir permiso. Allí aprendí, a lo largo de los años, que la libertad no es ausencia de normas, sino capacidad de despojo consciente: desprenderse de lo que otros exigen y abrazar lo que el mundo real ofrece. Cuando viajé hacia el interior —Biskra en 1898, Ghardaïa en 1899, Touggourt en 1900— comprendí que la vida de los nómadas beduinos no era solo itinerante, sino éticamente rigurosa: la hospitalidad, la resistencia, la honradez frente al riesgo, y la relación con la tierra eran

medidas de verdad que Europa no enseñaba. Cada paso, cada noche bajo el cielo infinito, reforzaba la conciencia de mi extranjería, pero también el aprendizaje de que la identidad es transitoria, que la pertenencia es un espejismo y que todo lo humano es provisional. Muchos reducen mi existencia a anécdota: la mujer vestida de hombre, la europea convertida al islam, la aventurera que sufrió atentados y tormentas. Pero lo esencial no estaba en la forma, sino en la fidelidad al impulso interior que me condujo: permanecer sincera, no acomodarme, explorar hasta los límites de la experiencia física y espiritual. Mi obra —los relatos recopilados bajo el título En la cálida sombra del Islam (1906)— surge de esa fidelidad. No fue literatura para agradar ni anécdota para escandalizar. Nació del deseo de registrar la dignidad de quienes viven en tierras ocupadas, de quienes resisten sin armas más que su forma de ser, de quienes enseñan que el mundo no pertenece a quienes lo gobiernan, sino a quienes lo habitan plenamente. Mi muerte en 1904, arrastrada por la crecida del oued en Aïn Séfra, fue coherente con mi vida: no hubo heroísmo, sino continuidad. El desierto, que tanto me enseñó sobre reducción y desapego, se convirtió en el último maestro. Y el agua, súbita, violenta, me mostró que la disolución física no implica desaparición espiritual: la conciencia se expande cuando el cuerpo se rinde. Desde aquí —donde ya no pesan los nombres ni los géneros— puedo afirmar que toda mi vida fue un entrenamiento hacia esta última migración. Cada viaje exterior, cada vestimenta masculina, cada adopción de un nombre nuevo, cada lectura árabe, cada encuentro con tribus o sufíes, fue preparación para comprender que lo esencial del viaje no está en el desplazamiento geográfico, sino en la capacidad de atravesar sin apego, sin pretensión de permanencia, y de reconocer la intensidad de la existencia hasta su final. Quien desee leer mis memorias no hallará cronología precisa de fechas ni triunfos heroicos. Encontrará, espero, la demostración de que el viaje —ya sea por dunas, mercados, ciudades o por la propia conciencia— es lo único que justifica el paso de un ser humano por este mundo. El Sahara, los oueds y las tribus no son un telón exótico; son espejos que reflejan la verdad interior de quien se atreve a vivir fuera de los límites sociales, políticos o culturales. Y esa es la coherencia que deseo que se perciba: lo que comenzó en Ginebra como extrañeza, soledad y curiosidad, culminó en el desierto como plenitud consciente y libertad absoluta. Allí, finalmente, dejé de ser viajera de fronteras externas para convertirme en viajera de la existencia misma. Allí, finalmente, descansé. l


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Anatomía de la memoria: La narrativa del margen en la cuentística de Gustavo Olivo Peña BEATRIZ SHALL OSACAR Especial para elCaribe

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ustavo de Jesús Olivo Peña (San Francisco de Macorís, 24 de diciembre de 1958) es un destacado periodista, escritor y narrador dominicano. Formado en Comunicación Social en la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ha ejercido como redactor en las revistas Amigo del Hogar, Rumbo y ¡Ahora!, además de desempeñarse como jefe de redacción en los periódicos Hoy, El Caribe y el semanario Clave. Asimismo, cofundó el portal digital Clave Digital y, posteriormente, el medio Acento. Su labor literaria ha sido merecidamente galardonada: su obra Un hombre discreto y otras historias obtuvo el Premio Nacional de Cuento José Ramón López, otorgado por el Ministerio de Cultura de la República Dominicana. En 2025 puso en circulación Desde un costado de la (des)memoria, una sólida colección de relatos con dos ediciones consecutivas, que le valió obtener nuevamente el Premio Nacional de Cuento José Ramón López en 2026. Su escritura hibrida con maestría los recursos del periodismo, el género policial y el testimonio, abordando con agudeza los laberintos de la memoria y la identidad colectiva. Como sabemos, la literatura posee la facultad de preservar aquello que el tiempo, las coyunturas sociales y los devenires humanos amenazan con erradicar. Por ello, el propio título de la obra, Desde un costado de la (des)memoria, resulta profundamente revelador: instaura un juego dialéctico entre la evocación y el olvido. Recordar implica volver sobre los pasos de lo vivido, mientras que la desmemoria alude a todo aquello que la sociedad desplaza hacia el margen o condena a la amnesia colectiva. Esta tensión entre la realidad social y la reconstrucción artística dialoga de manera natural con los postulados clave de Bosch (1962) sobre la narrativa breve. En sus Apuntes sobre el arte de escribir cuentos, Bosch enfatizaba que el cuentista no invora en la abstracción, sino que extrae la sustancia dramática de la vida misma para sintetizarla con absoluta economía y vitalidad. Olivo Peña encarna precisamente este rigor: sus cuentos no son piezas aisladas, sino representaciones intensas de la realidad dominicana, alimentadas por hechos verídicos o verosimilitudes deslumbrantes que permiten al lector conectar de inmediato con la peripecia humana. Uno de los temas predominantes en la colección es el abuso de poder. En «El regreso», este problema se encarna en las autoridades militares y en la atmósfera opresiva de persecución y violencia que asfixia a los personajes. La fuerza pública, cuya vocación debiera ser la protección ciudadana, se transfigura en un

dispositivo de intimidación, revelando una sociedad donde el poder infunde terror y el ciudadano común carece de defensas ante la arbitrariedad oficial. En este mismo relato cobra una relevancia singular la posición de su protagonista. Hidalgo no encarna al mero detentador de autoridad, sino a un individuo que debe lidiar con las esquirlas de un sistema en el que otros ejercen el mando de forma desmedida. Esta articulación de tensiones trae a la memoria la célebre tesis sobre el cuento formulada por Piglia (1986), según la cual todo relato cuenta siempre dos historias: una trama visible y una corriente subterránea que construye el sentido oculto. En «El regreso», y de igual modo en «El legado», la superficie nos presenta una perrsecución o un conflicto institucional, pero en el fondo, la verdadera historia ria que Olivo Peña nos narra es la lenta ta desintegración moral de la socieedad y la resistencia ética del indidividuo frente al abuso. En «El legado», por ejemplo, lo, ese abuso de poder abandona na la violencia física para maanifestarse en las sutiless y perversas presiones poolíticas y económicas sobre el aparato judicial. al. El juez Aldo Albo recibe be la solicitud de un personaje aje influyente para favorecer er a una familia privilegiada en un litigio complejo. La pretensión de utilizar el tráfico de influencias as se topa con la entereza del magistrado, quien reafirma su compromiso con la Constitución, titución, las leyes y la separación de poderes, demostrando que la arbitrariedad también viste de cuello blanco. Por su parte, la memoria adquiere una dimensión profundamente psicológica en «La mirada». Aquí, dos hombres, Plinio Acevedo y don Ovidio de la Rosa, se descubren unidos por el recuerdo de una mujer a la que ambos amaron. El reencuentro propicia la oportunidad de exhumar el pasado y esclarecer pasajes que durante décadas permanecieron sepultados por la duda y el encono. La conversación entre ambos evidencia que la memoria no es aséptica ni objetiva; está siempre atravesada por la emoción, el prejuicio y la reinterpretación personal. Esta gestión del conflicto interior y del dolor acumulado se alinea de forma transparente con la poética de Quiroga (1927). En su Decálogo del perfecto cuentista, Quiroga exigía que el relato avanzara con la precisión de una flecha hacia su objetivo, guiado por una emoción inalterable de principio a fin. Tanto en «La mirada» como en «Viaje a la nada», Olivo Peña aplica esa economía quiroguiana: somete la arquitectura del cuento a la tensión emocional del personaje, cuya necesidad de ajuste de cuentas con el pasado lo arrastra inexorablemente hacia su destino. En «Viaje a la nada», tras la muerte de su esposa Nínive, Raúl decide romper

con la rutina y emprennder un trayecto sin rummbo fijo. A lo largo del el camino, la geografía ía atravesada y los enncuentros fortuiitos lo confronntan con suss propios fanntasmas. Tras años os de duelo lo y paráálisis, s, e l

desplazamiento físico se convierte en una confrontación con la memoria de la mujer amada. El relato dede muestra la imposibilidad de huir de un uno mismo: moverse de un lugar a otro no garantiza la amnesia, pues los recuerdos no pertenecen al espacio, sino a la propia identidad. Asimismo, Desde un costado de la (des) memoria rescata la tradición oral, las leyendas y las creencias populares transmitidas de generación en generación. Esto resulta diáfano en «La verdadera historia de Lu Bertrand y Pedro el Cruel (1920)», donde la huida inicial del personaje Néstor se entrelaza con las fabulaciones sobre Pedro el Cruel y Lu Bertrand. Esta integración demuestra que la memoria colectiva de un pueblo no reside únicamente en los documentos oficiales, sino en las narraciones que laten en el seno de la comunidad. Finalmente, en relatos como «La fotografía», la investigación sobre la violencia policial y la manipulación de la verdad retoma la agudeza del indicio técnico que Piglia y Bosch tanto ponderaban. La historia presenta a una pareja que muere du-

rante un confuso operativo policial, tras r el cual las autoridades intentan urdir una versión oficial conveniente. En este e contexto, la fotografía opera ope como el punto donde la de inflexión infle profunda verdad pr historia (la histor secreta)

irrumpe ir sobre la so cortina de co humo oficial hu (la historia visible): la imagen sib fija se erige en un testimonio mudo e tes insobornable que se ins resiste al borrado instiresi tucional. tuci Desde un costado de la D (des)memoria es una obra que (des nos iimpele a reflexionar sobre urgencia de recordar aquellos la ur sucesos, vidas y dolorosas realidasuce que la vorágine del tiempo amedes q naza con eclipsar. A través de una narrativa rigurosa, Gustavo Olivo Peña rrativ aborda con maestría el abuso de poder, la abord violencia, las fisuras de la justicia, la meviole moria individual y colectiva, las tradiciomo nes orales y la falsificación de la historia. n Desde mi perspectiva, el mayor aporte de esta obra radica en reafirmar que la literatura es un refugio inexpugnable para la memoria. Cuentos como «El regreso», «El legado», «La mirada», «Viaje a la nada» y «La fotografía» nos recuerdan que hacer memoria es un acto complejo y doloroso, pero indispensable. Gustavo Olivo Peña nos invita a posicionarnos en ese “costado” relegado de la memoria para rescatar del olvido las voces y verdades que nos constituyen como sociedad.l ______________________________________ Bibliografía Olivo Peña, Gustavo. (2025). Desde un costado de la (des)memoria. Santo Domingo: Editora Búho. Bosch, Juan. (1999). Apuntes sobre el arte de escribir cuentos. En Obras completas (Vol. I). Santo Domingo: Corripio. Piglia, Ricardo. (1986). Formas breves. Buenos Aires: Temas Grupo Editorial. Quiroga, Horacio. (1927). Decálogo del perfecto cuentista y otros escritos sobre narrativa. Montevideo: Arca.


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Espejo de tinta

Poemas de Vasty Deler VALENTÍN AMARO Especial para elCaribe

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uestra invitada de esta semana en Espejo de tinta es la educadora y escritora Vasty Deler, una joven voz que se define a sí misma como inteligente, talentosa, divertida, resiliente y profundamente apasionada por el universo de las letras y el arte. Licenciada en Lengua y Literatura orientada a la Educación Secundaria por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Deler combina su vocación pedagógica con una marcada sensibilidad humana e inclusiva: es egresada en 2024 del Centro de Desarrollo Integral Sembradores de Amor (Ministerio Compassion), cuenta con dominio intermedio de la Lengua de Señas Dominicana, posee la certificación Amazing Babies and Kids (ABK) y ha cursado un diplomado especializado en la enseñanza de la lectura y escritura en los primeros años de vida. Durante su participación activa en las sesiones del Taller Literario de la PUCMM, siempre sobresalió en Deler su admirable disposición para explorar nuevos horizontes creativos y hallar una voz poética propia. Jamás esquivó una consigna o ejercicio; por el contrario, asumió cada reto literario con un entusiasmo contagioso y una incesante necesidad de expresión. Esa búsqueda constante y esa hambre de aprendizaje la han llevado a madurar un estilo firme, dando vida a poemas profundamente memorables. De mantener este pulso y constancia en la creación, no cabe duda de que no tardará en regalarnos un primer libro de poesía verdaderamente singular e imborrable. La muestra poética que presentamos en esta entrega destaca por una honestidad desarmante, capaz de adentrarse en los pliegues más complejos de la vulnerabilidad humana y en la imperiosa necesidad de tejer conexiones genuinas a través de una palabra íntima, fresca e introspectiva. En sus versos, la fragilidad deja de ser una debilidad para convertirse en una insignia de valentía, mientras que las heridas y cicatrices del pasado se reinterpretan como símbolos de resiliencia y madurez espiritual. Esa es Vasty Deler. ¡Adelante, poeta! LA INVITACIÓN

Acompáñame en la brevedad de nuestros seres, en nuestra efímera pasada por este plano y seamos felices hasta que nos transfieran a la eternidad, esa en la que no recordaremos nada, ni tendremos memoria de lo que fuimos pero que habremos ganado con apoyo recíproco y un amor que trascienda. MI HEROÍNA ¡Qué fuerte eres! Qué fuerte eres cuando eres frágil

y te muestras así, desaliñada; con el cabello revuelto, envuelto… cuando te vuelves tu propia musa cuando organizas tu vida para hacerte prioridad y te ajustas a la ausencia de los que para ti lo eran todo, pero sin reciprocidad alguna. Fuerte y frágil, frágil y fuerte con tu curiosa luz que es bella y noble, a la que muchos le temen por su empalagosa e inmensa dulzura. Con esos recuerdos que empapan tus ojos y se deslizan por tu cara (mientras se cristalizan) recordándote que, aquí estás. ¡Ay, mi niña! Fuerte, si vieras cómo impregnas en las pieles ajenas, lo que de la tuya emanas, la esperanza que dibujas al hacer caer en cuenta a aquellos que son superhéroes, lo que con laceraciones profundas en todas tus pieles, aprendiste. Esos a veces queriendo avergonzarse por sus capas rotas, sucias, con manchas y torcidas pero al verte, solo al verte recuerdan aquellas palabras que siempre les sueles decir: ‘‘Cada imperfección en ellas es el reflejo de una batalla ganada y un alma un poco más pura’’. MUSA DE UN POETA

Veo siempre un poeta que me observa a la distancia estando lejos, pero lo suficientemente cerca, cada vez que puede, me mira y lo siento, me pregunto

si de alguna de sus magistrales obras habré sido yo protagonista. El poeta me observa, me mira… entre los largos pasillos de la vida me hace cuestionarme ¿Por qué me mira? ¿Qué le motiva a escribir? ¿Cuál es la razón de tan irreverente y sigiloso interés? Aun entre mucha gente puedo sentir su mirada penetrante. Cada signo es como saeta que me guía a darme cuenta que, aunque nunca he leído ninguna de sus creaciones sé de qué trata cada una y sé lo que dicen. No me conoce, no le conozco nos hemos visto solo un par de veces, no obstante, en cada una de estas en algún momento golpeamos nuestras miradas y conectamos, y nos hablamos sin emitir palabra alguna; su intrigante mirada me dice cosas algunas las entiendo, otras no tanto… pero siempre me dice cosas al igual que sus letras y su existir. LOS NUESTROS

Se siente como si al hablar contigo conectara con tus adentros; como si pudiera ver tus luchas, escuchar tus quejas, conocer tus debilidades, saber tus miedos, tus… ¿Miedos? ¡A la mierda el miedo! A la mierda todo lo que el mundo pretenda que seamos y no queremos ser, te conozco porque me conozco no somos tan diferentes, tenemos oscuridades. Todos las tenemos pero, tú y yo amamos ser sin aparentar

aunque a veces nos toque aparentar ser, porque no finges no tener monstruos, yo tampoco pero luchas para que se vayan yo también, bueno… a veces. ¡Pero no los ocultamos! Soy la rara porque no pinto de lindos colores las feas caras de mis fantasmas para hacer como si no existieran, porque no busco darme una sobredosis de fantasía para ignorar la asqueante realidad, soy rara porque mi ‘‘ser mejor qué’’ va seguido de un ‘‘YO’’ y no del nombre de alguien. Tú exactamente igual a la anterior descripción de mí; sé que no eres diferente aunque dices ser peor, pero eso, porque no sabes de mis bestias que se matan y me matan; Por eso no te juzgo no soy quién para hacerlo, nadie lo es, sin embargo todos creen que sí. Pienso que nuestros desórdenes son la razón por la que nos soportamos acoplamos, entendemos, porque no los escondemos, son los nuestros… lo sabemos… y eso nos salva de ser como ellos, que tienen que luchar al doble: luchar con vender la idea que tienen de proyectar que ‘no tienen’ y luchar con ellos a escondidas, en sus adentros, en sus oscuridades, en sus soledades porque no se atreven a reconocerlos, como nosotros los nuestros. TE OFREZCO

¿Verte…? Tan cansado como cuando por unos instantes te agobian los sinsabores del diario vivir. Triste como al recordar ese ser tan amado que hoy ya no está. Con laceraciones que se hacen evidentes al poner ungüento a otros con tal delicadeza. Muy tú, tan tú como cuando estás en compañía únicamente de ti. Tan vulnerable y frágil como cuando te presentas ante el Todopoderoso. Porque ya conozco lo que todos; tu nobleza, carisma, amabilidad, inteligencia, entrega y osadía… Pero quiero que quieras que te conozca sin coraza, sin disimulo. Que compartas conmigo tus penas para que juntos las lloremos, y glorias para que las celebremos. Sin temernos, evidenciando los miedos, debilidades, flaquezas y errores de cada uno, sin tener que fingir; y yo poder abrazar tu esencia y no temer solo porque sé que eso es lo que eres, lo que soy, lo que somos… l


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Antonio Machín en luna llena ANTONIO GÓMEZ SOTOLONGO (*) Especial para elCaribe

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ntonio Lugo Machín quizás no sea tan famoso en Sagua la Grande, Cuba, su pueblo natal, como en Sevilla, su tierra de adopción, donde hasta una calle lleva su nombre y algunos refranes populares le mencionan, como «estar más sonado que las maracas de Machín». Pero él es un hombre eterno, y así, por momentos brinca el charco y se escurre en Sagua, la pequeña ciudad que en el centro de la isla de Cuba tiene hijos naturales tan grandes como Wilfredo Lam, el más cotizado de los pintores cubanos del siglo XX. Antonio Machín hubiera cumplido ciento veintidós años de edad el 19 de enero de 2026, pero una afección pulmonar, como a don Guido, lo mató en 1977, y las maracas aún suenan por él, riquiti rach, riquiti rach. Machín está en las nostalgias de muy pocos cubanos, pero es referente de muchos recuerdos entre los españoles, Machín está en Sevilla, la que cantó Lorca, que es una torre llena de arqueros finos, y por toda España su nombre y sus boleros aún amamantan memorias, pero en luna llena Antonio Machín vuelve a su pueblo -como Lorca va a Santiago-, en un coche de aguas negras. Entra en Sagua, la grande ciudad pequeña, con sus maracas riquiti rach, riquiti rach, sonando el ritmo de semillas secas, y todos, entonces, le recuerdan a su paso. «¡Ah, este es Machín!, dicen, él estuvo aquí siempre, él es de los que se va sin irse, de los que están en lo intangible, de lo que se conoce sin ser visto». Cuando pasa alguien dice: «Ese fue quien en los años treinta vendió un millón de discos de El manisero en los Estados Unidos», y todos recuerdan, «claro, doña Rita Montaner, claro, también lo cantaba Rita, la gran Montaner de Cuba, la Única». Otros, desde los techos de palmeras reflexionan a su paso: «La fama y la fortuna, claro, esos esquivos y equívocos bichos los encontró Antonio Machín donde su padre, el gallego Antonio Lugo Padrón, no pudo... El gallego Lugo vino a hacer la América y la encontró aquí, en Sagua la Grande, y su hijo se fue a hacer la Europa y la encontró en Sevilla. Esquivos y equívocos bichos la fama y la fortuna». «Sarita Montiel, comentan, fue su representante durante algunos años». Otros, bajo el arco del cielo, responden: «Claro, Sarita, el último cuplé...». Sagua es como Sevilla, una ciudad que acecha los largos ritmos y los enrosca como laberintos, y allí cantan por donde pasa Machín: «Una linda Sevillana le dijo a su maridito, me vuelvo loca chiquito por la música cubana», y sigue el comentario: «El hermano mayor de Antonio, para 1929, vivía enamorado en Sevilla, allá, Ignacio Piñeiro lo visitó cuando la gran Feria y así surgió el verso que incluyó en Suavecito». ¡Claro hombre!, «El son es lo más sublime para el alma divertir». Le reconocen enseguida porque Antonio

Machín es uno más de los sagüeros, está sin dudas sentado en el parque, doblando una esquina, trepado a un flamboyán, cazando tomeguines, arrancando güines a las cañas para enjaular sueños, buscando semillas secas para unas maracas nuevas, o quizás en este momento, en este preciso instante de luna llena, Machín le esté dando la vuelta a la vieja ceiba, al tronco espinoso rodeado de ofrendas que está en el monte. Él se fue sin irse, estuvo sin quedarse. Machín, las maracas, el son montuno y el bolero. «Angelitos negros», dice un gallego que viene con él en su «coche de aguas negras». «Angelitos negros, dice un sagüero, claro que sí, mil veces lo escuché, no por Machín, pero... píntame angelitos negros». A juzgar por Helio Orovio y su Diccionario de la Música Cubana, fue en 1904 cuando Antonio Lugo Machín llegó a este mundo, a donde le trajo con unos pujos y gritos enormes la mulata Leoncia Machín. Otros dicen que eso sucedió un

año antes, e incluso algunos aseguran que fue en 1900. De todos modos, el siglo XX era muy joven aun cuando en Sagua la Grande un negrito, como tantos otros, comenzó a meterse por el rumbo de las fiestas, por la música, por las rumbas, y por el coro de la iglesia. El siglo era joven cuando un negrito, como tantos otros, comenzó a cocinar el mejunje de músicas que es la música cubana, a cantar y a tocar las maracas y un buen día fue a parar a Sevilla, ciudad que acecha largos ritmos, y los enrosca como laberintos. Quiso ser Caruso, pero fue mejor aún, fue Antonio Machín. En 1926 llegó a la capital cubana y pronto se encontró con el trovador Miguel Zaballa y cantando con él por la radio le conoció Don Azpiazu, quien rápidamente lo reclutó como cantante de su orquesta. También el Trío Luna, y su propio sexteto o septeto le proporcionaron trabajo hasta que en 1930 viajó a los Estados Unidos con Don Azpiazu, después Europa le rindió honores,

y por fin en 1939 se radicó definitivamente en España, la tierra que le adora, el público que le conoce y le recuerda, donde es amor de muchas infancias. Sevilla tiene a Machín bajo el arco del cielo, sobre su llano limpio, con sus maracas que no dejan de sonar, pero siempre, en luna llena, riquiti rach, riquiti rach, oh curva de suspiro y barro, brincan el charco, y suenan a todo dar en solares de inexplicables rumbas, de antillanos rumbos. Riquiti rach, suenan en las ceibas de espinosos troncos centenarios, riquiti rach en el monte. Las maracas de Machín, en un coche de aguas negras, con brisa y alcohol en las ruedas, viajan por una isla, por un caimán dormido y verde. En noche de luna llena, riquiti rach, riquiti rach, riquiti rach. l ______________________________________ NOTA: Si este artículo te gustó compártelo con tus amigos, y si no te gustó compártelo con tus enemigos. Escanea los códigos QR y escucha. (*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. Correo-e: agosto_ultimo@yahoo. com Esta página es una colaboración especial para este suplemento.


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Raúl Morilla ARQUITECTO Y ARTISTA VISUAL Raúl Morilla atraviesa uno de los tramos más intensos de su carrera. Su instalación Membranas del Santuario fue seleccionada para representar a República Dominicana en la XVII Bienal de Cuenca, Ecuador. A esta experiencia se suman su participación en la Bienal Nómade, en Nueva York, y en la Bienal de Ar-

te y Nuevos Medios VIDEOAKT, en Lima, mientras continúa desarrollando una importante labor como diseñador museográfico para otros artistas. Es suya la museografía de Siempre Salomé y Carteles en Dos Calles, en Dos Calles, Espacio Creativo; Capilla Ardiente, en la Capilla de los Remedios en la Ciudad Co-

lonial; Iván Tovar: Le Retour, presentada como evento colateral oficial de la 61.ª Bienal de Venecia, así como la de El mar como territorio, en el Centro Cultural Rainieri en Punta Cana y, más recientemente, Archivo de lo Posible, de Quisqueya Henríquez en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.

“En mi trabajo, la estética es inseparable del concepto” LILIAN CARRASCO FOTO: FUENTE EXTERNA

l La invitación a participar en la XVII

Bienal de Cuenca, hecha por el artista y curador Ezequiel Taveras, ¿qué significó para tu trayectoria? l Fue una validación muy importante y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad como único dominicano en el evento. Confirmó que una obra concebida desde mi contexto, desde mis inquietudes simbólicas y espaciales, podía dialogar en un escenario internacional de alto nivel. l La instalación Membranas del Santuario combina conos tejidos en yute, video e interacción con el público. ¿Cómo surgió la idea? l Pretendí plantear una instalación inmersiva donde se pudiera reflexionar sobre la condición humana en la era de la hiperconexión. Los conos de yute aportan una materialidad orgánica y ancestral, mientras el video introduce la mediación tecnológica. Dentro de cada cono se proyectan piezas resultantes de una investigación sobre los elementos que controlan la sociedad actual, desde las farmacéuticas hasta los medios y la política. La intervención en el parque de Las Mercedes se interconecta con la sala de La Antigua Escuela Central, completando la reflexión sobre la importancia del arte público. l También participaste en la Bienal Nómade en Nueva York. ¿Qué presentaste en este evento cultural? l Fui invitado a esta edición, celebrada en Governors Island, en el espacio de la New York Latin American Art Triennial. Allí presenté Fugas del olvido, una instalación con un elemento inflable que penetra por una de las ventanas de una fachada histórica. Mediante un mecanismo programado, la pieza se infla y desinfla, transformándose en una especie de organismo vivo que respira. Para mí es muy satisfactorio volver a intervenir el espacio público y crear un entorno donde el transeúnte y el espectador no solo observen, sino que se integren y permitan que la obra dialogue directamente con su contexto. l ¿Y qué exploraste en la Bienal VI-

Raúl Morilla es el arquitecto que diseña el espacio donde habita el valor del arte como impulso social.

Importancia Me interesa profundizar en proyectos donde la tecnología, el cuerpo, el símbolo y el entorno dialoguen directamente con el espectador”.

Inquietud Existe una preocupación constante en mi práctica por el manejo del espacio, tanto en la arquitectura como en mis propias instalaciones y en la museografía que diseño para otros creadores”.

DEOAKT, en Lima? l Presenté la videoinstalación Ansias

Empacadas II, donde una serie de esculturas blandas son intervenidas mediante proyecciones de video para añadir una nueva dimensión sensorial. Aquí la imagen no sustituye al objeto ni el objeto limita a la imagen; ambos coexisten y dependen absolutamente el uno del otro para tener sentido. l Tu trabajo también ha estado muy vinculado al diseño museográfico. ¿Cómo fue la experiencia reciente con Quisqueya Henríquez en Archivo de lo Posible? l Existe una preocupación constante en mi práctica por el manejo del espacio, tanto en la arquitectura como en mis propias instalaciones y en la museografía que diseño para otros creadores. En Ar-

chivo de lo Posible abordamos el espacio desde una perspectiva arquitectónica e interiorista que permitió que la museografía respirara de una forma distinta. Mediante el uso estratégico de módulos, muros, volúmenes y la apertura o cierre de huecos, transformamos la lectura habitual del museo. También diseñamos soportes y soluciones a medida para la exhibición de archivos físicos, material digital y proyecciones. l La obra juega con la idea del espectador qué observa y es observado. ¿Qué reflexión buscas provocar? l Que en nuestra realidad actual observar implica también poder ser observado. El visitante cree deambular en un espacio íntimo, pero descubre que su presencia forma parte de una dinámica de observación externa, tanto física como virtual. Esa revelación busca generar una reflexión sobre cómo habitamos un mundo donde la intimidad está constantemente expuesta. l ¿Cómo concilias esas preocupaciones sociales con las decisiones estéticas de tu trabajo? l En mi trabajo, la estética es inseparable del concepto. El material, las formas, la disposición espacial, la iluminación y el video no son elecciones decorativas, sino elementos que construyen la experiencia. Es la misma lógica que aplico cuando diseño una museografía: cada recorrido debe traducir espacialmente la intención de la obra que aloja. l Mirando hacia adelante, ¿qué líneas de trabajo te ha inspirado este momento de tu carrera? l Me ha reafirmado el interés por seguir investigando el espacio como territorio de experiencia sensible. Me interesa profundizar en proyectos donde la tecnología, el cuerpo, el símbolo y el entorno dialoguen directamente con el espectador. Esa misma exploración es la que hoy vuelco en cada museografía que diseño: en Venecia, con la obra de Iván Tovar; en Dos Calles, con Siempre Salomé y Carteles en Dos Calles; y en proyectos como Archivo de lo Posible. Ya sea como artista o como museógrafo, mi interés de fondo sigue siendo el mismo: cómo el espacio puede convertirse en memoria compartida. l


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Cultura 26 septiembre 2026 by Periódico elCaribe - Issuu