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Cultura 22 Agosto 2026

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Cultura elCaribe, SÁBADO 22 DE AGOSTO DE 2026

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Pablito Mirabal, En 1960 la radio y “Nunca hago un un héroe joven la TV cambiaron diseño antes de de aquel tiempo nuestro país conocer la tela” Pedro Conde Sturla escribe sobre el entonces joven expedicionario, que fue torturado y también obligado a presenciar torturas. P.4

La aparición de nuevas emisoras y de canales de televisión, con un cambio de mentalidad en la programación, crearon una nueva dinámica. P.7

Isabel Reynoso, una diseñadora con cuarenta años de trayectoria en el mundo de la alta costura, habla de sus comienzos y de sus logros. P.12

LAS VAINAS DE MERCADER

La visión binocular de Rafael Núñez Estuvimos en Moca en la puesta en circulación de su libro “Santo Domingo, génesis y ruptura de dos naciones”

Palacio Gobierno de Haití en 2010. F.E.

JOSÉ MERCADER 666mercader@gmail.com

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legar a Moca siempre me produce sensaciones agradables. Será que lo asocio con un café que todavía no he bebido, o es el olor a pólvora de mi imaginación, que me hace saludar a Don

Horacio, ahí mismo, en Estancia Nueva. Si, buenas tardes, su casa está en buenas manos allá en Tamboril. No se preocupe Sr. Presidente. Ya a Lilís le dieron su merecido… Pero esta tarde no vi ni a Jacobito, ni a Mon. En un banco del Parque Cáceres, alcancé a ver a Ho Chi Minh con su bandera roja de toda la vida, quien me sirvió de brújula para llegar al Centro Juan Contín.

Claridad La oratoria de Luis es convincente porque carece de adornos ficticios y cursilerías novelescas....”

La bienvenida calurosa, como siempre, de Luis Quezada y Guarocuya, me hicieron sentir como Pedro. Hay un empeño marcado allí por la cultura, que coincide con mis ideales martianos. Esta visita respondía a la invitación a un acto especial: la puesta en circulación del libro “Santo Domingo, génesis y ruptura de dos naciones” de Rafael Núñez. La mirada de Rafael entró primero, como si fueran dos motores franqueadores Harley Davidson que él seguía, guiado por sus manos que saludaban a todos. Su sonrisa franca hubiese bastado para aquel saludo, impecable, como el traje que lo condujo al ancho sillón rojo que compartió con su niña y su esposa. Cuando me pasó por el lado, comentaba yo, en dirección opuesta, el nuevo ataque a Irán y el terremoto de Venezuela. De repente, en la corta distancia, nos miramos, nos reconocimos. Me vi entonces saludándolo en el Palacio, varios lustros atrás. Luis tomo la palabra, literalmente. La cogió por el cocote y la expuso desnuda con la nitidez de quien ha leído muchos libros, con la claridad de conceptos que te atrapa. Hace tiempo no veía a nadie leer de verdad, como aprendí en las clases de Lengua Española del padre Luis Oráa de la UCMM. La oratoria de Luis es convincente porque carece de adornos ficticios y cursilerías eclesiásticas o novelescas como nos tiene acostumbrado la politiquería barata que emboba a ignorantes … la mayoría de veces son traídas por los moños. El canto a la Patria, protocolar, sonó mejor con el respaldo del himno de Moca, uno de los pocos municipios que lo exhibe con orgullo e identidad. Las palabras de Miguel Guarocuya Cabral, el alcalde, no solo agradecieron y felicitaron a Rafael, él leyó un discurso de satisfacción por la labor cultural desplegada a lo largo de su triple estadía en el Palacio Consistorial, un discurso de un alcalde que no está para firmar promesas, que sabe la importancia del arte… la pintura, la música, la literatura y la historia. En mi interior lo aplaudí desde la primera palabra hasta la entrega, que hizo efecto, del reconocimiento merecido al comunicador, al periodista, al historiador, al amigo, al bondadoso ser humano y que Rafael recibió con humildad y agradecimiento. l CONTINÚA EN LA PÁGINA 3


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historia de la medicina

salón de la fauna

El sueño colombiano.

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s un libro de unas 162 páginas organizado en cinco partes que recorren la vida del prestigioso oftalmólogo colombiano Luis Escaf. Desde su infancia hasta la consolidación de un imperio de la salud visual en la costa Caribe. Es la historia de un hijo de inmigrantes — padre libanés y madre de ascendencia española— nacido en San Marcos, Sucre, que llegó a construir desde cero una de las instituciones oftalmológicas más importantes de América Latina. El título alude a la idea de que, con esfuerzo, disciplina y visión, se puede hacer medicina de primer nivel “desde la periferia”, sin capital heredado ni respaldo de grandes grupos. Primera parte – Raíces y vocación. Su infancia humilde entre San Marcos y la finca de su abuela materna, el traslado a Sincelejo, y su formación médica. Hizo el servicio rural en el Urabá antioqueño, viajó por primera vez a EE. UU. y decidió regresar a Colombia por compromiso con su gente. Tras presentarse cuatro veces, ingresó en 1979 a la residencia de Oftalmología del Hospital Militar de Bogotá, y una rotación en la Clínica Barraquer selló su sueño de tener clínica propia. Segunda parte – Comienza la revolución visual. Su regreso a Barranquilla y los obstáculos de un recién llegado. Fundó su primer centro (Cofca) en 1985, montó su propio quirófano e introdujo técnicas modernas (queratotomía radial, cirugía ambulatoria de catarata, lentes intraoculares) enfrentando el escepticismo del gremio. Con la Ley 100 de 1993 activó la Fundación Oftalmológica del Caribe (FOCA) como brazo social para democratizar la salud visual, con expansión por toda la región y alianzas internacionales como la alemana Christopher Blinden Mission (CBM). También impulsó investigación (Cirvo), docencia, el congreso Facocaribe y el centro de entrenamiento Matrix. El congreso Facocaribe se celebra cada 2 años y reúne a

cerca de 2000 oftalmólogos. Tercera parte – Del reconocimiento a la diversificación. Premios (Colciencias, acreditación AAAHC —primera del país en salud ambulatoria—), la marca premium *Sala Azul*, el Centro Médico del Mar y un modelo pionero de consultorios dentro de centros comerciales. También narra las crisis: un accidente de tránsito, una balacera, una riada que casi lo mata, su grave COVID-19 en 2020, disparos contra la clínica y una investigación penal infundada. Cuarta parte – Lecciones de una vida con propósito. Su filosofía personal: trabajo, disciplina, ética, adaptación al cambio, la familia como sostén y el equipo humano como verdadero legado. Cierra anunciando la evolución de la institución hacia VIU Clínica Oftalmológica Internacional. Quinta parte – Testimonios. Cede la palabra a su esposa (Fanny Sales), sus hijos, colaboradores y una larga lista de oftalmólogos de toda Iberoamérica que retratan su tenacidad y calidez. Como el mismo nos relata, ha sido un viaje desde su primer consultorio que tenía 36 metros cuadrados, hasta los 20,000 metros cuadrados que sus diversas clínicas ocupan en todo Colombia. El doctor Luis Escaf es un gran amigo de los oftalmólogos dominicanos y en esta nuestra tierra le consideramos como nuestro. Un aspecto a resaltar es el desarrollo de varios equipos innovadores y patentes propias que ha desarrollado a lo largo de sus años de ejercicio. Es además de un recio profesional y empresario exitoso, un hombre de profundas convicciones sociales y de cómo cada uno de nosotros puede aportar a mejorar la salud de nuestros países. En el fondo, es a la vez una biografía médica, una historia empresarial y un relato profundamente humano sobre servir a través de la visión. Es un ejemplo de liderazgo con ideas claras sobre la libertad y el desarrollo de cada ser humano. Un honor considerarlo nuestro amigo. l DR. HERBERT STERN

Héctor Lora (DÉCIMA CIBAEÑA) Una bomba aquí eplotó Con ei caso el Oncológico ¿Fue aquello un robo metódico? Eso a Santiago indinó Ai paí entriteció Poi sueita tan en chirola Ei jefe y la comadrona Que tal engendro inventó ¿A cuánta gente mató, Don fulano y su ladrona? ••••••

¿Hata dónde e que llega La avaricia del humano? El Onco 14 mi heimano No ej un plato de lenteja Se lleván etaj pendeja Ciento cuarentiocho millone Vendrán con carita e monje Como la famosa gatita Maquillá de inocentita “No fui yo, yo taba en Londre” l JOSÉ MERCADER


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Luis Núñez y visión de dos países <VIENE DE LA PORTADA

Entonces él tomó el micrófono y le calló la boca en el primer minuto para honrar, en el silencio, a las víctimas hermanas venezolanas. Ahora sí, el aparato repitió, como eco, la voz firme, tranquila sobre sus investigaciones de los orígenes de dos países unidos en una isla caribeña y condenados a vivir juntos, “pero no reburujaos”. La distinción caballerosa de su saludo, me tocó profundamente por lo que ahora reitero mi agradecimiento a su noble gesto. Rafael conoce las entrañas de nuestros vecinos occidentales por sus experiencias cuando fue “un embajador de auxilio” en aquellas jornadas terribles del país, luego del terremoto del 2010. Haití, en sus palabras, no ha tenido, desde el mismo momento de su liberación de Europa, ningún líder con claridad que haya podido administrar sus grandes riquezas, conducirlo por un camino de prosperidad y tranquilidad para su gente. Eso sí, es tema predilecto de politicuchos, alimentar el odio innecesario contra los haitianos que comparten su ADN, aunque no lo quieran, para conseguir votos. Está claro, para el escritor, que yerran aquellos que han querido acusarnos de xenófobos y racista. Algunos por ignorancia, otros por desarraigos y complejos negadores de lo que llevan, como marca de fábrica detrás de sus orejas y que Pedro Mir explica: somos “oriundos de la noche” reivindicando nuestra procedencia africana; otros por intereses mezquinos y, los menos, como Vargas Llosa, para hacerse el gracioso y agregar un puntito más a la lista de lisonjas en pos de un título de la Madre Patria, de la mano, obviamente, de traidores de principios camaleónicos. Acierta, nuestro amigo, al decir que Haití y República Dominicana tienen culturas diferentes, idiomas distintos marcadamente, “no somos mejores que ellos, pero tampoco son mejores que nosotros”. “Con todo, Haití y la República Dominicana comparten raíces comunes, pero sus trayectorias han sido distintas. En Haití, la élite oligárquica, la división interna y la falta de proyectos comunes han dificultado desde la independencia la consolidación del Estado-Nación”, remacha Rafael en su epílogo. Todo eso ha dado como resultado el desorden y las bandas ¿guerrillas? según la Lupe y la lupa con que se vean, que son apoyadas por manos fantasmas y que controlan “cerca del 85 % del territorio”. Lo curioso es que el discurso de Barbecue arremete “contra las élites corruptas que han gobernado Haití en las últimas décadas”. Tienen, digo yo, cosas en común, aparte del suelo y el cielo, tienen la historia ensangrentada y colonial que él explica en su más de 250 y pico de páginas. Su enfoque coincide con el de Jean Price-Mars, historiador haitiano, sobre la falta de liderazgo real y falta de plani-

Rafael Núñez. F. E.

Libro de Rafael Núñez. F. E.

Con todo, Haití y la República Dominicana comparten raíces comunes, pero sus trayectorias han sido distintas”

Haití tras el terremoto de 2010 . F. E.

El libro de Rafael se destaca por la fluidez y claridad de conceptos (...) como si estuviéramos repasando nuestra historia”

ficación y, coincide a su vez, con el Cónsul General Británico (de 1826 a 1827) quien dice en su libro “Notes on Haiti Made During a Residence in that Republic”, que, hablando con un ex-esclavo en Cap Haitien, este le decía que vivía mejor antes de la independencia de 1803 porque tenía trabajo y comía todos los días. Una vez libre, el nuevo gobierno, sin programa y sin rumbo, la misma ruta que transita Haití en la actualidad, empezó a sentir la miseria en lo más profundo de su estómago. El libro de Rafael se destaca por la fluidez y claridad de conceptos, su carácter pedagógico, como si estuviésemos repasando nuestra historia y a la vez corrigiéndola de las interpretaciones sufrida. Se caracteriza también por su apego a la documentación, de lo contrario no fuera historia. Su pluma repasa el trayecto, en cuatro capítulos, desde el mismo momento en que Colón pisó la arena por la Isabela. Si tomáramos unos binoculares y miráramos desde Miami, con el lente derecho veríamos a Haití y con el izquierdo a la República Dominicana. En cambio, si estuviésemos en Venezuela, Haití, en la izquierda y nosotros en la derecha. ¿Pura casualidad? Rafael le escribió una carta a Dios, pero sus ocupaciones en Gaza, el Líbano y en Cuba, no le permitieron darle respuesta. (Escrito sin IA) l


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Otros destinos, otros héroes: (3) Pablito Mirabal PEDRO CONDE STURLA pinchepedro65@yahoo.es

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e entre todos los expedicionarios, Pablito Mirabal llamaba más que ninguno la atención. Dicen que hasta Ramfis le mostró simpatía, si acaso era capaz de hacerlo. Por lo menos en una ocasión se tomó en broma algo que a otra persona que no fuera Pablito Mirabal le hubiera costado caro. El hecho (que refiere César Saillant en sus Memorias), es el siguiente: Pablito había sido llevado en presencia de Ramfis y lo primero que se le ocurrió decir fue un atrevimiento, un doble atrevimiento: «—Ramfle —preguntó a boca de jarro—, ¿tú me vas a fusilar?» En primer lugar había distorsionado el nombre del engreído personaje y en segundo lugar lo había tuteado. La pregunta no auguraba nada bueno, pero sorpresivamente Ramfis sonrió, levemente sonrió, quizás sólo esbozó una sonrisa. Pero evidentemente el atrevimiento le hizo gracia a Ramfis. Después Ramfis río y todos se echaron a reír. La bestia se había marchado un minuto antes del lugar y no se sabe como hubieran sucedido las cosas si hubiera estado allí para escuchar a Pablito. De seguro habría rabiado, habría tenido una reacción menos condescendiente. No porque fuera más intolerante, sino porque estaba más envanecido. Ramfis se limitó a corregir a Pablito, a enseñarle cómo se pronunciaba su apodo y a aclararle además que de esa manera solamente lo llamaban sus íntimos. Pero Pablito no bajó la guardia, mantuvo el tono irreverente, volvió a tutearlo y volvió a repetirle la pregunta. Otra vez hubo risas y Ramfis le respondió que no, que no pensaba fusilarlo. Entonces Pablito le preguntó: «—”Ah, ¿entonces me va a ahorcar?» Ramfis volvió a decirle que no, que lo iba a mandar a la escuela para que aprendiera a leer y escribir. No se piense, sin embargo, que Pablito Mirabal fue siempre tratado de esa manera. Pablito fue torturado y obligado a ver torturas. Era un hijo de la sierra, un típico guajiro cubano, un muchacho lúcido, valiente, un excelente tirador según se dice, y además curtido en el combate guerrillero, y de gran presencia de espíritu, pero ni él ni nadie estaba preparado para enfrentar el infierno que se vivía en los torturaderos de la bestia. Tarde o temprano, los

hombres más duros se rompían, terminaban desquiciados, la muerte fue para todos ellos una liberación. Dicen que Juan de Dios mostró un inmenso alivio cuando se dio cuenta de que, por fin, lo iban a matar. Pablito, que era apenas un muchacho, empezó muy pronto a dar muestras de desequilibrio. Le enseñaban fotos de sus compañeros muertos y desfigurados y también a él lo sometían a torturas y durante las noches no podía dormir oyendo los ininterrumpidos gritos de dolor de sus compañeros prisioneros. Para peor lo habían obligado a presenciar la tortura, la mutilación y asesinato del teniente Frank López, el asistente de Ochoa. De ese grupo, López sería el único al que mataron en la cárcel y (como ya se ha dicho) algunos lo atribuyen al hecho de que no había sido visto ni registrado por reporteros de la prensa internacional. La verdad es que contra él se ensañaron desde el principio en modo particular y además se resistió físicamente a los ultrajes y a los golpes. López había sido llevado a San Isidro desde Constanza, pero no el mismo día que los demás, y desde que Johnny Abbes lo vió llegar le expresó su odio de la manera más elocuente: propinándole un garrotazo entre la cabeza y la nuca en presencia de varios oficiales, que vieron el hecho con repulsión.

López quedó inconsciente y fue arrojado al baúl de un auto que lo llevaría a La 40. El parque de diversiones de Johnny Abbes. Más adelante volvieron a tener problemas. Dicen que Johnny Abbes empezó a burlarse de él y le jaló los cabellos, probablemente largos y enmarañados, al tiempo que le decía «muchachita o mujercita». López reaccionó de inmediato, le dio un golpe en la cara con las manos esposadas y Johnny Abbes se resintió. Le aseguró que se lo iba a pagar y el teniente López se lo pagó caro. Dicen que al teniente Frank López lo torturaron en presencia de Pablito y que también torturaron física y emocionalmente a Pablito. Dicen que Pablito vió cuando le cortaron las manos a López y que vió cómo sometían a Gómez Ochoa a una de las peores torturas, la llamada percha de loro o palo de guacamayo…, lo vio amarrado y colgando de un palo que lo sujetaba por debajo de las rodillas y los codos, a la vez que lo interrogaban y castigaban con picanas eléctricas. Ochoa también fue torturado en la llamada silla eléctrica y le quemaron o sacaron las uñas quizás más de una vez. Lo peor es que a Pablito también lo martirizaban con amenazas. Le exigían guardar silencio, el más absoluto silencio. De lo contrario pagaría su padrino Ochoa con su vida. Pero también le mos-

traron las manos de Frank, le decían y repetían que eso mismo le pasaría si hablaba. Si decía una sola palabra. El resultado fue que Pablito se desquició o empezó a desquiciarse, las agresiones físicas y sicológicas hicieron efecto. Ser torturado y además ser forzado a ver y escuchar torturas era demasiado para el muchacho. En su corta e interminable vida en prisión se familiarizó con el infierno. De hecho, sí, literalmente, vivía en el infierno, rodeado de los peores demonios, custodiado por seres infernales que se divertían aplicando al pasar (por costumbre o por gusto), bastones eléctricos en los testículos o apagándote un cigarrillo en la espalda o en la mejilla, o si acaso en un ojo. Pablito se refugió entonces en un profundo hermetismo, se cerró en sí mismo como un armadillo, dejó de hablar, comenzó a tener alucinaciones, pesadillas de las que despertaba a otra pesadilla. Al poco tiempo lo mandaron al manicomio, que fue como una especie de liberación y fue una suerte. Allí conoció al doctor Zaglul. El director del manicomio, el doctor Antonio Zaglul, alias Toñito, era un ser humano extraordinario, un humanista, y supo tratarlo con el necesario tacto y prudencia para romper su hermetismo y ganarse su confianza. Zaglul se ganó su amistad y su estima y entre conversación y conversación se fue rompiendo el hielo. Dice Antonio Zaglul que Pablito le preguntaba si era extranjero, porque era el único que sonreía: «Finalmente, él también terminó sonriendo. A los pocos días desaparecieron sus alucinaciones, pero algo quedaba de sus traumas porque jamás hablaba de su prisión, sólo decía: “mi padrino está preso en La 40”». (1) Los empleados también simpatizaban con el muchacho y los visitantes le traían regalos, y además estaba aprendiendo a leer y escribir. El doctor Antonio Zaglul (Toñito) — cuenta Anselmo Brache— lo llevó una tarde a dar un paseo por la carretera del Cibao y fue entonces cuando el joven expedicionario le contó, con lágrimas en los ojos, al médico que había presenciado la tortura a uno de sus compañeros y después su asesinato». (2) …Fue entonces cuando Pablito comenzó a contar su historia… l (La repatriación armada (20) (Historia criminal del trujillato[192]) Notas: 1. Antonio Zaglul, «Mis 500 locos, pgs. 133,138, citado por Anselmo Brache 2. Anselmo Brache Batista, «Constanza, Maimón y Estero Hondo: Testimonios e investigación sobre los acontecimientos», p. 253


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Viajar en la butaca: la OSN convierte el segundo concierto en una aventura sonora

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ConCierto Sentido

El Mozart negro

ANDRÉS TOVAR Especial para elCaribe

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ntes de que suene la primera nota, el programa ya sugiere un aprendiz que pierde el control de la magia, un violonchelo que entra sin pedir permiso, una elegía que mira hacia la ausencia, una orquesta llena de colores españoles y un final donde la danza ocupa la sala. El segundo concierto de la Temporada Sinfónica 2026 ofrece varias puertas de entrada, tanto para el que llegue por curiosidad como para quien busca una experiencia musical. La cita del 26 de agosto, con Jaime Morales como director invitado y Adriana Garcell como solista al cello, trae un programa que reúne El aprendiz de brujo, de Paul Dukas; el Concierto para violonchelo No. 1, de Camille Saint-Saëns; Élégie, de Gabriel Fauré; Capricho español, de Rimski-Kórsakov, y las suites de El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla. Morales adelanta: “durante un par de horas podemos viajar a muchos lugares sin movernos de la butaca”.

La puerta de la imaginación

El concierto abre con una obra que mucha gente reconocera: El aprendiz de brujo carga con la memoria de Mickey Mouse y las escobas de Fantasia, una asociación que Morales considera una oportunidad. “No se trata de quitarle la imagen que todos conocemos, sino de aprovecharla como puerta de entrada. Y después, dejar que la música nos lleve un poco más lejos”. En esa frase aparece una idea clave para acercar la música sinfónica al presente: la

Adriana Garcell. CORTESÍA

ANDRÉS TOVAR EDITOR DIGITAL

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Jaime Morales estará al frente del podio. CORTESÍA

cultura popular puede servir como umbral cuando no sustituye la escucha. Dukas escribió una partitura de humor, misterio y energía, donde la orquesta cuenta una historia sin decorado. Los instrumentos aparecen como personajes, los timbres crean tensión y el crecimiento sonoro produce una sensación casi cinematográfica. Morales sabe que el programa exige un trabajo delicado de unidad, porque la noche pasa de Francia a Rusia y España, del lirismo a la teatralidad, de la precisión al pulso. Por eso asume la responsabilidad de que la OSN “cambie de personalidad sin perder su identidad”, una formulación que resume el reto de asumir varios lenguajes sin romper el relato. El cello que lleva una vida

En el centro emocional de la noche estará Adriana Garcell, cuya participación tiene valor artístico e institucional. Durante años ha formado parte de la Orquesta Sinfónica Nacional desde el atril, escuchando y respirando con sus compañeros; ahora caminará unos metros hacia el frente para ocupar el lugar de solista, aunque ella evita leer ese movimiento como separación.

El Concierto para violonchelo No. 1 de Saint-Saëns no concede tiempo para instalarse con calma. El cello entra desde el inicio con una energía que obliga a la intérprete a colocarse en primer plano. Garcell entiende el virtuosismo como un medio de comunicación, y por eso afirma que su desafío consiste en “no salir a demostrar lo difícil que es tocar esta obra, sino salir a contar algo con ella”. Esa mirada permite que la técnica desaparezca como mecanismo visible y se convierta en impulso expresivo. Luego llegará la Élégie de Fauré, una pieza que, confiesa Garcell, tendrá una dedicatoria íntima a su madre, cuya memoria atraviesa su lectura de la obra. “El 26, cada nota de esta Élégie será para ella”. Allí el cello se vuelve voz interior, una forma de decir lo que el lenguaje cotidiano apenas sostiene. La propia Garcell ofrece una de las imágenes más poderosas de la conversación: “El violonchelo no necesita que entiendas lo que está diciendo para que sepas exactamente lo que te está haciendo sentir”. La frase explica por qué este instrumento conmueve incluso a quien no conoce el repertorio. Ritmo, color y Caribe

La segunda mitad llevará a la OSN hacia Rimski-Kórsakov y Falla, dos compositores que piden color, precisión rítmica y sentido escénico. Capricho español convierte la orquesta en una superficie de destellos y contrastes, mientras El sombrero de tres picos traslada al concierto una energía nacida del teatro y la danza. Morales advierte que una orquesta caribeña puede entrar en ese repertorio desde su relación con el ritmo, siempre que mantenga claridad estilística, porque “El ritmo debe sentirse vivo, nunca exagerado”. Esa observación evita el folclorismo fácil y abre una lectura más interesante: la Orquesta Sinfónica Nacional interpreta estas músicas desde una sensibilidad, sin imitar caricaturas de lo español ni ocultar la energía corporal del Caribe. Garcell completa esa idea desde su historia personal, marcada por Cuba y República Dominicana, al afirmar que “El Caribe me enseñó que la identidad no tiene por qué ser una frontera”. l

on Batiste entra en Mozart por una puerta que muchos intérpretes clásicos dejaron abierta: la improvisación. Black Mozart, disco continuación de su Beethoven Blues, propone un diálogo íntimo con un compositor al que solemos escuchar como monumento, cuando en vida fue también un músico de reflejos rápidos, humor agudo y extraordinaria capacidad para inventar en el instante. Batiste parte de una idea poderosa: si Mozart improvisaba, transformaba materiales y dejaba espacios para la espontaneidad, tocarlo hoy exige algo más que veneración. Exige conversación. Desde ahí, el pianista estadounidense filtra sus melodías a través del blues, el jazz y otras tradiciones afroestadounidenses sin borrar su arquitectura original. El resultado funciona mejor cuando esa libertad parece descubrir conexiones ocultas. En “Facile-Batiste”, la Sonata K. 545 se abre hacia una fantasía de acordes repetidos; “Alla Blues” conduce el Rondo alla turca hacia otro lenguaje rítmico; “Country Zart” insufla a la obertura de Las bodas de Fígaro una energía inesperada. También hay humor, ligereza y juego, cualidades profundamente mozartianas. La mayor virtud del disco está en recordar que el canon clásico sigue vivo cuando permite apropiación, riesgo y personalidad. Batiste no trata a Mozart como reliquia, sino como interlocutor. Su lectura puede incomodar a quienes buscan fidelidad estilística estricta, pero precisamente ahí reside su interés: devuelve a Mozart algo que la tradición académica domesticó durante siglos, la sensación de que su música todavía puede ocurrir ante nosotros, aquí, ahora. Y en ese presente, Batiste encuentra un Mozart menos de museo, más humano, juguetón y peligrosamente contemporáneo. l


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Atentado contra Rómulo Betancourt, la OEA y las sanciones contra la dictadura de Trujillo DR. WILSON ENRIQUE GENAO PROFESOR A TIEMPO COMPLETO

wilsongenao@pucmm.edu.do

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l 24 de junio de 1960 el presidente de Venezuela Rómulo Betancourt sufrió un atentado que casi le cuesta la vida. En el atentado con explosivo, murió el jefe de la Casa Militar coronel Ramón Armas Pérez y sobrevivieron, aunque con quemaduras, el presidente Betancourt, el ministro de Defensa y su esposa, así como su chofer. Al otro día, Betancourt acusó públicamente a Trujillo de estar detrás del atentando. El intento de asesinato de Betancourt, quien era un fuerte crítico de la dictadura de Trujillo, tuvo un enorme impacto político y diplomático a nivel internacional como muy bien lo explica el historiador Miguel Guerrero en su libro “La ira del tirano: historia del atentado de los próceres”. Entre finales de junio, a lo largo de julio y agosto Trujillo desplegó su diplomacia tratando de evitar la condena que al final no logró. El 8 de julio con el voto de 19 países, la Organización de Estados Americanos (OEA) creó una comisión que tuvo a cargo investigar los acontecimientos del 24 de junio. La comisión estuvo integrada por los embajadores Erasmo de la Guardia, de Panamá; Emilio Donato del Carril, de Argentina; Henry Clinton Reed, de Estados Unidos; Vicente Sánchez Gavito, de México y Carlos Clulow, de Uruguay. A solicitud de Venezuela se celebró en San José, Costa Rica del 16 al 21 de agosto de 1960, la Sexta Cumbre de Cancilleres de la Organización de Estados Americanos. En la Cumbre se adoptó el 21 de agosto (hace 66 años) una resolución de condena contra la República Dominicana. En la Resolución I se reconoce en los considerandos: “La Comisión del Consejo de la Organización de los Estados Americanos constituido provisionalmente en Órgano de Consulta que tuvo a su cargo la investigación de los hechos denunciados por el Gobierno de la República de Venezuela llegó a las conclusiones de que el atentado contra la vida del señor Presidente de Venezuela perpetrado el 24 de junio de 1960, fue un episodio de un complot fraguado para derrocar al Gobierno de dicho país”. Además: “Los implicados en el atentado y complot de referencia recibieron apoyo moral y ayuda material de altos funcionarios del Gobierno de la República Dominicana y que dicha ayuda consistió, principalmente, en brindar a los implicados facilidades para viajar y para ingresar y residir en territorio dominicano en relación con sus planes subversivos; en haber facilitado los dos viajes del avión de matrícula venezolana hacia y desde la Base Aérea Militar de San Isidro, República Dominicana”. También se establece que se suministró “armas para el golpe contra el Gobierno de Venezuela y el dispositivo

electrónico y la bomba que se utilizaron en el atentado; así como en haber adiestrado, en el funcionamiento del dispositivo electrónico de dicha bomba, a quien lo hizo explotar y demostrado a éste la fuerza destructiva de la misma”. Estos hechos fueron catalogados en la Resolución I como “actos de intervención y agresión contra la República de Venezuela, que afectan la soberanía de dicho Estado y ponen en peligro la paz de América”. En virtud de esas acciones se resolvió “condenar enérgicamente la participación del Gobierno de la República Dominicana en los actos de agresión e intervención contra el Estado de Venezuela que culminaron en el atentado contra la vida del Presidente de dicho país”. Aplicando el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, la Resolución I de condena estableció la “Ruptura de relaciones diplomáticas de todos los Estados Miembros con la República Dominicana; la interrupción parcial de relaciones económicas de todos los Estados Miembros con la República Dominicana, comenzando por la suspensión inmediata del comercio de armas e implementos de guerra de toda clase”. Además, se decidió que “el Consejo de la Organización de los Estados Americanos estudiará, según las circunstancias y con la debida consideración de las limitaciones constitucionales o legales de todos y cada uno de los Estados Miembros, la posibilidad y conveniencia de extender la

suspensión del comercio con la República Dominicana a otros artículos”. También se determinó “facultar al Consejo de la Organización de los Estados Americanos para que, mediante el voto afirmativo de los dos tercios, deje sin efecto las medidas adoptadas en la presente Resolución, desde el momento en que el Gobierno de la República Dominicana haya dejado de constituir un peligro para la paz y seguridad del Continente”. Igualmente “facultar al secretario general de la Organización de los Estados Americanos para trasmitir al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas información completa sobre las medidas acordadas en la presente Resolución”. Conforme a este último aspecto de la Resolución I, fue remitido el informe y el 9 de septiembre de 1960, el Consejo de Seguridad emitió la Resolución No. 156. En dicha resolución “El Consejo de Seguridad, habiendo recibido el informe remitido por el secretario general de la Organización de los Estados Americanos en que se transmite el Acta Final de la Sexta Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, toma nota de dicho informe, y especialmente de la Resolución I aprobada en dicha Reunión, por la que se acordó la aplicación de medidas respecto de la República Dominicana”. La Resolución No. 156, fue aprobada por nueve votos, China, Francia, Reino Unido y Estados Unidos (Miembros Permanen-

tes); Argentina, Ceilán, Ecuador, Italia y Túnez (No Permanentes); ninguno en contra y dos abstenciones de Polonia y la Unión Soviética (Miembro Permanente). Las consecuencias políticas y diplomáticas del atentado contra Betancourt que incluyó el aislamiento del régimen trujillista, generó un ambiente junto a la expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo de 1959 (que, aunque fracasó militarmente tuvo efectos mediáticos), la postura de la Iglesia Católica a través de la carta pastoral de 1960 y el impacto del asesinato de las hermanas Mirabal, entre otros factores, que influyó en las condiciones que pusieron fin a la dictadura de Trujillo el 30 de mayo de 1961. Las sanciones fueron levantadas el 4 de enero de 1962 quedando así restablecidas las relaciones de la OEA con la República Dominicana. l _________________________________________________ Referencias: • OEA. (1960). Sexta Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, para servir de órgano de consulta en la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Acta final. https://www. oas.org/consejo/sp/rc/Actas/ Acta%206.pdf • ONU. (1960). Resolución 156. Cuestión relativa a la República Dominicana del 9 de septiembre de 1960 [S/4491]. https://docs.un.org/es/S/ RES/156%20(1960)


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OGM

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Los años 60: cuando la radio y la televisión transformaron a RD

presentaba historias de madres que, tras ser seleccionadas como “reinas por un día”, recibían diversos obsequios, en una propuesta que combinaba entretenimiento y ayuda social.

La expansión de las emisoras y estaciones televisivas marcó una nueva etapa en la vida cultural y social del país

En este contexto, Radio Caribe difundía a través de su potente red de emisoras las interpretaciones de jóvenes artistas dominicanos que comenzaban a destacarse en el panorama musical nacional, además de presentar actuaciones de reconocidos intérpretes extranjeros. Su programación incluía espacios en inglés, francés, español e italiano, así como la participación de orquestas dirigidas por pianistas como Agustín Mercier, Rafael Solano y Héctor de León. La señal podía escucharse con claridad en todo el territorio nacional y, según la publicación de la época, llegaba incluso a distintos lugares del mundo. Por otro lado, la HIZ contaba con una amplia audiencia gracias a espacios como Panorama, producido por Luis de los Santos. El programa combinaba noticias de interés cultural y de actualidad con chistes, anécdotas y comentarios, ofreciendo a sus oyentes una propuesta variada. Por su parte, Radio HIN ofrecía una programación centrada principalmente en música suave y delicada, con transmisiones de obras clásicas y semiclásicas, aunque también incorporaba las nuevas tendencias musicales caracterizadas por la ternura y el sentimiento. El conjunto de 32 radioemisoras y dos estaciones de televisión contaba con personal dominicano capacitado. De manera periódica se realizaban evaluaciones a los aspirantes a locutores, bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Espectáculos Públicos y Radiofonía. La formación de locutores y animadores se fortalecía progresivamente, con especial aporte de la Escuela de Locutores Héctor J. Díaz, perteneciente a La Voz Dominicana.

Rahintel, canal 7, durante la presentación de uno de sus populares espacios, “Club 7-77”, ante parte del público asistente. OGM

El locutor Vetilio Suncar Rojas, durante su participación en un programa de complacencias de Radio Cristal. OGM

El palacio radiotelevisor La Voz Dominicana, que en 1960 conmemoraba 18 años de labor en favor del arte y la cultura dominicana. OGM

El locutor Otto Enrique Brunet durante sus labores en HIZ, emisora que se distinguía por ofrecer una variada programación. OGM

El músico Angelito Bussi, director artístico de La Voz Dominicana, el compositor Radhamés Reyes Alfau y Lorenzo Reynoso. OGM

El locutor Óscar Iglesias formaba parte del equipo de HIG, una emisora capitaleña que tenía una dinámica programación diaria. OGM

país desarrollaban una intensa actividad cultural y artística diversas empresas y estaciones de radio y televisión. Entre ellas destacaba La Voz Dominicana, con sus canales 4, 2 y 9, cuya programación llegaba a los hogares con buena calidad de sonido e imagen. También sobresalía Rahintel, que transmitía populares programas a través del canal 7. A este panorama se sumaban Radio Caribe, que inició sus transmisiones regulares el 23 de julio de 1960 con una potente señal, además de HIZ, Radio Deportiva Handicap, HIG, La Voz del Trópico, Radio Cristal, Radio Comercial, Onda Musical, La Voz de la Alegría y Emisoras Unidas. En esta línea, la expansión de la radiodifusión también se extendía por distintas provincias del país. En Santiago operaban La Voz de la Reelección, Radio Santiago, Radio Hit Musical, Radio HI4B, Ondas del Yaque y Radio HI9B. En Puerto Plata funcionaban La Voz del Atlántico y Radio Tropical Bambú; en San Cristóbal, La Voz de Fundación y La Voz de San Cristóbal; mientras que en La Romana transmitían Radio Nueva Era y La Voz del Papagayo. También se sumaban La Voz del Camú, en La Vega; La Voz del Sur, en Baní; La Voz del Birán, en Barahona, y La Voz del Cibao, en

Moca, además de otras emisoras distribuidas por diferentes regiones del país.

LENIN RAMOS lramos@elcaribe.com.do

E

n esta edición de Zona Retro rememoramos el desarrollo alcanzado por la República Dominicana a inicios de la década de 1960, cuando el país contaba con más de 32 modernas radioemisoras y dos estaciones de televisión que reflejaban la vida cotidiana, la cultura, la economía, la política y los avances que experimentaba la sociedad dominicana. Las ondas de una nación que comenzaba a cambiar

Treinta y dos modernas radioemisoras y dos estaciones de televisión, con transmisiones a través de cuatro canales, mostraban diariamente, mediante una variada programación, los avances alcanzados por la radio y la televisión dominicanas. A través de sus antenas se difundía el mensaje de una nación que proyectaba una imagen de paz y progreso, resultado de un proceso marcado por transformaciones históricas, políticas, sociales y económicas a lo largo del tiempo. En la capital y otras localidades del

Una industria en plena modernización

Todas las estaciones disponían de estudios adecuadamente acondicionados, amplias discotecas con repertorios de música folclórica dominicana, clásica y popular, además de modernos equipos adquiridos a reconocidas casas extranjeras. Desde una perspectiva histórica, el notable crecimiento de la radio y la televisión en la República Dominicana durante ese período estuvo estrechamente vinculado al desarrollo alcanzado durante la Era de Trujillo. La Voz Dominicana había alcanzado un notable nivel de desarrollo técnico y artístico en materia de organización y dirección, reconocimiento que, según la publicación de la época, trascendía al público dominicano y era valorado también por profesionales extranjeros con experiencia en la radio, la televisión y el espectáculo internacional. Por su parte, emisoras como Rahintel mantenían una amplia audiencia gracias a programas populares como Reina por un Día, que además cumplían una función de asistencia social al beneficiar a personas de escasos recursos. El espacio

Voces, música y programas que conquistaban la audiencia

La radio entra en la vida cotidiana

Las estaciones de radio incluían en su programación espacios dedicados a la música dominicana, de ritmos alegres y contagiosos. El gusto de los dominicanos por las expresiones folclóricas encontraba en estos programas, especialmente en el merengue criollo, una forma cotidiana de disfrutar y mantener presente la música autóctona. Asimismo, se realizaban transmisiones en vivo con la participación de cantantes, agrupaciones musicales y declamadores, cuyas presentaciones aportaban dinamismo, variedad y atractivo a la programación diaria. En este sentido, cabe destacar que, para aquella época, gran parte de la programación televisiva estaba sustentada en presentaciones en vivo y actuaciones personales. De igual manera, las 32 emisoras se convirtieron en espacios para difundir los acontecimientos y realizaciones que se producían en los ámbitos político, económico, cultural, artístico y científico, reflejando así el proceso de transformación y desarrollo que experimentaba el país. l


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Cultura

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crítica arte LILIAN CARRASCO lilycarrascor@hotmail.com

La cultura como fundamento

H

ablar de cultura es hablar de la sociedad que queremos construir. No se trata únicamente de preservar nuestro patrimonio o promover las artes; se trata de cultivar la sensibilidad, el pensamiento crítico, la capacidad de diálogo, la convivencia y la empatía. Por eso, invertir en cultura es invertir en ciudadanía. Pero toda política cultural necesita instituciones capaces de sostenerla, con memoria, reglas, profesionales competentes para que sus decisiones respondan al interés cultural y no a cada coyuntura. Nuestra Bienal Nacional de Artes Visuales ofrece una oportunidad para pensar en ello. Creada en 1942, es el certamen más antiguo del país y la primera bienal de su tipo en América. Su historia está vinculada a un momento decisivo de institucionalización de las artes dominicanas, impulsado por Rafael Díaz Niese, cuya visión comprendió que el desarrollo cultural re-

quería estructuras capaces de permanecer. Después de más de ocho décadas, es oportuno preguntarnos qué estructura necesita la Bienal para honrar ese legado. Podríamos imaginar una Bienal con una instancia operativa autónoma, estructura y normas permanentes; con convocatorias transparentes, criterios públicos de selección, jurados independientes y participación de artistas, críticos, curadores e historiadores del arte. Una institución con presupuesto, archivo y rendición de cuentas, cuya continuidad trascienda cada gestión. No se trata de separar la cultura del Estado, sino de fortalecer su relación. El Estado tiene la responsabilidad de garantizar recursos y condiciones para el desarrollo cultural; las instituciones, a su vez, deben contar con reglas que protejan sus procesos y aseguren pluralidad, transparencia y libertad de creación. La Bienal pertenece a la historia del arte dominicano y también a todos los ciudadanos. Quizá este sea un buen momento para pensarla no como una exposición que ocurre cada dos años, sino como una institución cultural permanente, capaz de preservar la memoria y abrir caminos hacia el futuro. Porque cuando un país invierte en cultura y construye instituciones sólidas para sostenerla, no está adornando su desarrollo, sino cultivando su futuro. l

crítica cine ETZEL BÁEZ etzelbaez@gmail.com

La Red Avispa

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uando se trata del conflicto entre EE.UU. y Cuba, la verdad nunca es unívoca. Y este filme acierta en eso. Es cine histórico sobre hechos documentados. En ese sentido, este filme es la medida exacta para remover todo aquello que la historia oficial imperial ha intentado suturar. Pero ojo, para su logro es entendible que sacrifican el pulso narrativo de un thriller común y corriente. Sinopsis: La Habana, principios de los 90. René González, piloto cubano, roba un avión y huye de Cuba, dejando atrás a su amada esposa e hija. Comienza una nueva vida en Miami. Otros desertores cubanos pronto le siguen e inician una red de espionaje. Su misión es infiltrarse en organizaciones anticubanas violentas, responsables de ataques terroristas en la isla. Tenemos así una singular trama de espionaje —en la vida real, la de aquellos cubanos infiltrados en Miami durante los años 90—. El perspicaz observador va a descubrir prontamente que el tema espionaje en el filme funciona como un vehículo para algo más perturbador: la exposición de las contradicciones de una política exterior que predica democracia mientras financia el caos neofascista (autoritarismo, ultranacionalismo, violencia, exclusión, populismo) allí donde

ellos mismos llaman su “patio trasero” inmediato. Como cine de calidad, no ofrece respuestas de manual, sino un mapa de tensiones geopolíticas que hoy, en 2026, protagoniza una vigencia aterradora. Lejos de decantarse por un thriller convencional de librito, busca la incomodidad del documento, del hecho que las circunstancias actuales desempolvan. Sí, para los acostumbrados al buen ritmo sin dispersión narrativa, lo percibimos con demasiada obviedad. Y es que su estructura se asemeja más a una madeja que a una línea recta que retrata o que quizás arrojaría luz sobre el match USA-Cuba. Llamamos la atención al espectador para que se arme de paciencia, pues es una propuesta que no busca respuestas fáciles y obvias, que no se trata del bien y el mal en lucha interminable. Y que aprecie la capacidad de diálogo del filme con el presente. Las sanciones, las restricciones migratorias, la retórica belicosa y, sobre todo, las sinrazones del plan de estrangulamiento con el bloqueo energético. Y todo esto convierte al filme en una suerte de atemporalidad inquietante que refleja dinámicas persistentes. Es el tipo de cine que transgrede la entretención con intrepidez. Cine histórico contra el olvido. Un espejo que muestra que el conflicto sigue desangrando. La Red Avispa fue el nombre dado por la Dirección de Inteligencia de Cuba (DI) a un grupo de agentes enviados al sur de Florida. En Netflix. l HHHH GÉNERO: thriller histórico. DURACIÓN:

123 minutos. H H H H H EXCELENTE | H H H H MUY BUENA H H H BUENA | H H REGULAR | H MALA

el libro vive

desde mi ventana

FRANK NÚÑEZ fnunez01@gmail.com

SANTIAGO ALMADA o salmada@elcaribe.com.do

Discurso científico y literario de López Larache

Siete décadas

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on motivo de su ingreso como miembro correspondiente de la Academia Dominicana de la Lengua, el sábado 15 de agosto de este 2026, el reconocido médico y escritor romanense, José López Larache, pronunció un conmovedor discurso en la sede de la entidad, titulado “Medicina, literatura e Inteligencia Artificial”, que podría catalogarse como un auténtico ensayo contextualizador, a fin de tomarle el pulso al presente y pronosticar el futuro de manera objetiva. La Inteligencia Artificial es el tema científico del momento, sin que exista una sola actividad humana que pueda liberarse de su impacto, motivo por el que el autor hizo énfasis en la influencia que puede ejercer tanto en la medicina como en la literatura. Todo el discurso de López Larache insiste en demostrar que el nuevo fenómeno jamás podrá sustituir por completo cualidades humanas que son indispensables para el accionar de toda disciplina dentro de las artes y las ciencias. El médico y escritor romanense, ante un selecto público del mundo científico y cultural, proclamó que en el caso de la literatura, la IA “no conecta con lo que los griegos llamaban la poiesis: el origen de la creación, la esencia misma de la inspiración”. Luego explica que la “Inteligencia Artificial solo puede estructurar pensamientos basados en datos del pasado que nosotros mismos le proporcionamos”. López Larache, autor de varios libros que merecen ser leídos por las nuevas generaciones dominicanas, planteó en su discurso que en lo que tiene que ver con la medicina, a pesar “del inmenso potencial de simulación y síntesis de la IA, nada podrá reemplazar a un médico mirando a su paciente a los ojos”. “La IA transformará las ciencias y las artes, pero jamás sustituirá la creatividad humana”, aseguró el nuevo miembro de la Academia Dominicana de la Lengua para concluir en que “la historia de la Humanidad es una dinámica de continuidad y colaboración”. Los académicos Ofelia Berrido y Rafael Peralta Romero, orador en el acto, representaron al director de la academia, escritor Bruno Rosario Candelier. l

N

unca he escrito sobre mí en ningún medio donde he trabajado, de manera que si hoy lo hago es simplemente porque un domingo diecinueve de agosto de 1956, a las diez de la noche, en la ciudad de Resistencia, República Argentina, llegué a este mundo hace ya setenta años. Peinar las canas de las primeras siete décadas tiene sus pros y sus contras, pero cuando se ama la vida por encima de todo, la prioridad es disfrutar cuanto se pueda y esté permitido (ya se sabe que en este mundo todo lo bueno o es pecado o engorda) y sobrellevar con estoicismo y medicinas los achaques de la vejez. Entre los pros figura la experiencia acumulada, un conocimiento adquirido cuando ya es demasiado tarde, pero que siempre sirve al menos para reconocer de lejos a los vástagos de cortesana, que son muchos, y a la buena gente, que siempre es poca. También podemos citar, los que tenemos buena memoria, la posibilidad de atesorar buenos recuerdos, de compartir con los amigos más jóvenes, hijos, sobrinos y nietos, vivencias de tiempos idos, de una generación que conoció los teléfonos de disco, que escuchó discos de vinilo y casetes y magazines, que viajó por el mundo con pasajes impresos, que enamoró a mujeres con cartas enviadas por correo postal y conoció computadoras con disquetes y, como suelen bromear los chicos, recuerdos de cuando el arcoíris era en blanco y negro. En mi caso, pertenezco a una generación que vivió su juventud en los años 70, y formo parte de un conglomerado de voluntades que se negó a permitir que la historia les pasara por enfrente y decidió tratar de modificarla. Fuimos derrotados, obviamente, y eso es evidente en el mundo de hoy donde campea el individualismo y la solidaridad es una moneda cada vez más difícil de encontrar, pero siempre podemos esgrimir que, por encima de los muertos que lucharon por sus ideales y se negaron a integrarse a la mentira de un sistema injusto, individualista y corrupto, no nos doblegamos ni nos pusimos del lado de los vencedores. En esa caja de pandora que es la historia de Latinoamérica lo último que queda es la esperanza, y a ella nos aferramos, por ella vivimos y en ella seguimos creyendo a pesar de todo. l


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CERTIFICO Y DOY FE

El país de los “después” El tiempo no resuelve por sí mismo lo que nosotros nos negamos a resolver. Lo que se posterga sin razón, muchas veces se agrava. 2-Un país no puede vivir aplazando

RAMÓN DE LA ROSA Y CARPIO ARZOBISPO DE SANTIAGO

Introducción

H

ay palabras que parecen inocentes e inofensivas, pero que, repetidas muchas veces, terminan revelando una manera de vivir. Una de ellas es “después”. Después lo hacemos. Después resolvemos. Después veremos. Después cambiaremos. Después pediremos perdón. Después nos ocuparemos de eso. Y así, casi sin advertirlo, hemos ido construyendo una cultura en la que muchas responsabilidades encuentran refugio en esa palabra cómoda. El problema es que el después no siempre llega. Y cuando finalmente aparece, muchas veces ya es demasiado tarde. Hay enfermedades que se agravaron porque alguien dijo “después voy al médico”. Hay reconciliaciones que nunca ocurrieron porque alguien prefirió “después hablamos”. Hay proyectos nacionales que llevan décadas esperando porque siempre hubo una prioridad más urgente. Hay jóvenes que se quedaron sin oportunidades porque las decisiones necesarias se fueron aplazando. Hay problemas que se hicieron crisis porque nadie quiso enfrentarlos cuando todavía tenían solución. Un país también puede enfermar de postergación. Y quizá nosotros, los dominicanos, tengamos que preguntarnos seriamente si estamos convirtiendo el “después” en una de nuestras formas más frecuentes de irresponsabilidad.

1-El “después” como forma de evadir la responsabilidad

Postergar no siempre significa ser perezoso. A veces significa tener miedo. Otras veces, falta de decisión. Y en muchas ocasiones, sencillamente, comodidad. Decir “después” nos permite no enfrentar hoy aquello que sabemos que debemos resolver. El padre que debe corregir a su hijo dice: “Después hablaremos”. El funcionario que tiene que responder por una irregularidad dice: “Después investigaremos”. El ciudadano que debe cumplir una obligación dice: “Después lo hago”. El político que promete una solución dice: “Después vendrá”. Y mientras todos esperamos ese misterioso después, los problemas siguen creciendo.

Las naciones necesitan visión de futuro, pero no pueden utilizar el futuro como excusa para no actuar en el presente. Hay asuntos que no admiten espera. La educación de nuestros niños no puede quedar para después. La seguridad ciudadana no puede quedar para después. La atención a los envejecientes no puede quedar para después. La protección de la familia no puede quedar para después. La lucha contra la corrupción no puede quedar para después. La calidad de los servicios públicos no puede quedar para después. La dignificación de nuestros barrios no puede quedar para después. Todo esto porque mientras nosotros decimos “después”, hay personas que están viviendo ahora las consecuencias de nuestra demora. 3-El “después” de la política

Hay una particular responsabilidad de quienes gobiernan. La política no puede alimentarse indefinidamente de promesas futuras. Un gobernante puede anunciar grandes proyectos, presentar planes, pronunciar sus discursos y dar los primeros picazos. Pero al final, la ciudadanía necesita resultados. No basta con decir que algún día tendremos mejores hospitales. Hay enfermos hoy. No basta con prometer una educación de calidad para las próximas generaciones. Hay niños entrando hoy a las aulas. No basta con anunciar que algún día tendremos mayor seguridad. Hay familias que viven hoy con miedo. No basta con decir que se combatirá la corrupción. Los recursos públicos se están utilizando hoy. La política del “después” puede ser electoralmente cómoda, pero socialmente es muy costosa. No se debe de gobernar solamente con expectativas. Se debe gobernar con decisiones. 4-También nosotros somos el país de los “después”

Sería demasiado fácil colocar toda la responsabilidad en los gobernantes. El problema es más grande de lo que pensamos. También nosotros hemos aprendido a vivir postergando. Nos quejamos del deterioro de las calles, pero arrojamos basura donde no debemos. Exigimos honestidad a los demás, pero buscamos ventajas cuando se presenta la oportunidad. Pedimos seguridad, pero irrespetamos las normas y leyes. Criticamos la corrupción pública, mientras justificamos pequeñas trampas que hacemos en el día a día. Queremos un país dife-

rente, pero esperamos que sean otros quienes comiencen a cambiarlo. Y en medio de todo esto tenemos que decir una verdad más: no podemos construir una sociedad nueva con las mismas irresponsabilidades que ayudaron a deteriorar la sociedad que tenemos. El cambio nacional también comienza en la conducta aparentemente insignificante de cada ciudadano. 5-Hay un “después” que puede convertirse en nunca

Quizá la tragedia mayor del “después” sea que creemos disponer de tiempo ilimitado. Pensamos que siempre podremos llamar, podremos visitar, podremos pedir perdón, podremos decir “te quiero”, podremos corregir, podremos comenzar de nuevo. Pero la vida no firma contratos con nosotros. Hay oportunidades que pasan una sola vez. Hay personas que esperan una palabra nuestra y un día dejan de esperarla. Hay padres que envejecen mientras sus hijos siguen diciendo “después voy”. Hay amigos que se marchan sin que hayamos tenido la conversación pendiente. Hay personas que mueren con palabras que nunca nos atrevimos a pronunciar. No todo puede quedar para después. 6-Una sociedad que posterga también pierde oportunidades

El desarrollo de un país depende, en buena medida, de su capacidad para anticipar. Las grandes naciones no esperan a que los problemas se conviertan en catástrofes para actuar, pues planifican, previenen, invierten, corrigen, evalúan y aprenden. Nosotros tenemos que superar la cultura de apagar incendios después de que el fuego se ha extendido. ¿Cuántas veces esperamos una tragedia para revisar una estructura? ¿Cuántas veces esperamos una crisis para tomar medidas? ¿Cuántas veces necesitamos que ocurra algo grave para reconocer un problema que ya conocíamos? Actuar a tiempo casi siempre cuesta menos que lamentarse tarde. 7- El “después” también puede ser una forma de indiferencia

Hay una manera especialmente peligrosa de postergar: aquella que nace de no querer involucrarnos. Vemos a alguien sufrir y pensamos: “Alguien lo ayudará”. O también vemos una injusticia y decimos: “Eso no es asunto mío”. Muchas veces vemos una situación irregular y pensamos: “Para qué meterme en problemas”. Y, escuchamos a una persona pedir ayuda, y respondemos interiormente “después”. El problema es que el sufrimiento de otro no se vuelve menos urgente porque nosotros decidamos mirar hacia otro lado. La parábola del buen samaritano continúa siendo una llamada incómoda

precisamente porque nos obliga a detenernos ante el dolor ajeno. 8-También hay que aprender a decir “hoy”

Frente a la cultura del después necesitamos recuperar la palabra “hoy”. Hoy puedo pedir perdón. Hoy puedo comenzar. Hoy puedo corregir. Hoy puedo visitar. Hoy puedo ayudar. Hoy puedo estudiar. Hoy puedo trabajar con mayor responsabilidad. Hoy puedo cumplir mi deber. Hoy puedo llamar a esa persona. Hoy puedo reconciliarme. Hoy puedo hacer algo por mi país. No se trata de vivir angustiosamente apresurados. Se trata de comprender que el presente es el único lugar donde nuestras decisiones pueden convertirse en realidad. El pasado ya no está en nuestras manos. El futuro todavía no nos pertenece. Lo único que verdaderamente tenemos es este momento. 9-La educación también debe enseñarnos a no postergar

Hay una tarea especialmente importante con nuestros niños y jóvenes. Debemos enseñarles que la responsabilidad no consiste únicamente en hacer las cosas bien, sino también en hacerlas cuando corresponde. Cumplir a tiempo. Llegar a tiempo. Estudiar a tiempo. Pedir perdón a tiempo. Reconocer un error a tiempo. Tomar una decisión a tiempo. Una persona puede tener buenas intenciones y, sin embargo, fracasar por su incapacidad para actuar oportunamente. La vida no se construye con buenos deseos. Se construye con decisiones. 10-El país que necesitamos no puede esperar eternamente

Quizá agosto, con su memoria patriótica y su evocación de la Restauración de la República, sea un buen momento para hacernos esta pregunta: ¿Qué estamos dejando para después? ¿Qué transformación sabemos que necesita el país y seguimos aplazando? ¿Qué decisión conocemos como necesaria y no nos atrevemos a tomar? ¿Qué problemas estamos heredando a nuestros hijos simplemente porque nosotros no quisimos enfrentarlos? Los restauradores no dijeron “después veremos si recuperamos la República”. Llegó un momento en que comprendieron que había que actuar. Conclusión

CERTIFICO que por todo lo descrito aquí, el “después” se ha ido convirtiendo en una forma elegante de no hacer nada. DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veintiún (21) días del mes de agosto del año del Señor dos mil veintiséis (2026). l


10 Cultura

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Benny Moré no fue al conservatorio, pero sí sabía música ANTONIO GÓMEZ SOTOLONGO Especial para elCaribe

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artolomé Maximiliano Moré Gutiérrez nació en Cuba el 24 de agosto de 1919 en el barrio de Pueblo Nuevo, en Santa Isabel de las Lajas, entonces provincia Las Villas y hoy Cienfuegos y fue más conocido como Benny Moré «El Bárbaro del Ritmo». Según nos dice la Wikipedia: Era el mayor de dieciocho hermanos de una familia afrocubana humilde y campesina. Según la tradición, su tatarabuelo materno Gundo, hijo del rey de una tribu congoleña, fue capturado a los nueve años y vendido en Cuba como esclavo al propietario de una plantación llamado Ramón Paredes, adoptando el apellido de su amo bajo el nombre de Ta Ramón Gundo Paredes, según la costumbre de la época. Al pasar a la propiedad del conde de Casa Moré, dueño del central La Santísima Trinidad, pasó a llamarse Ta Ramón Gundo Moré. Siendo emancipado por el conde, mantuvo el apellido Moré, muriendo como liberto a la edad de noventa y cuatro años. Siendo el propio músico hijo de una unión ilegítima (se dice que su padre fue Silvestre Gutiérrez), recibió el apellido de su madre, Virginia Moré, quien a su vez lo había recibido de su abuela Patricia y de su bisabuela Julia, todas descendientes de uniones ilegítimas con hombres blancos, que no reconocieron a sus hijos, adoptando por tanto el apellido materno trasmitido de su tatarabuelo Gundo Moré. Benny Moré fue tan popular y su obra musical tan trascendente para la Historia de la Música cubana, que puede parecer increíble que no haya sido capaz de escribir una sola nota musical; sin embargo, tenía el don de imaginarla internamente como cualquier compositor ilustrado, él dictaba las orquestaciones que después sonaban magníficamente. Las academias son, desde la Antigüedad, sitios imprescindibles para que los individuos adquieran las competencias necesarias para ejercer una profesión u oficio; sin embargo, existen las excepciones que confirman la regla. Benny Moré fue una de esas personas que con un alto grado de intuición fue capaz de adquirir por transmisión oral y a una velocidad pasmosa el inmenso caudal de conocimientos necesarios para crear una obra musical que se convirtió en imperecedera e imprescindible en la cultura cubana; y por eso, se han publicado y se seguirán publicando decenas de artículos en los que se rememoran escenas de su paso por la vida, momentos de relumbre y de pobreza, en los que se repite el desacierto de «que Benny, a pesar de lo grande que fue, no sabía música». Nacido en un barrio pobre, descendiente de afrocubanos, congo y guajiro

de raíz, conoció en sus primeros años de vida ese menjunje, ese ajiaco de culturas que se ha formado entre los palos, las tonadas, los toques, los nengones y todo un amplio abanico de músicas que durante siglos se fueron sintetizando en la mayor de las Antillas. Benny, desde muy niño sabía improvisar décimas, lo aprendió de escucharlas a los poetas campesinos, así como aprendió los múltiples toques y ritmos de la música afrocubana. Benny aprendió a tocar el tres y la guitarra por haberla escuchado a otros que también por tradición oral conocían lo más profundo de los elementos de la música cubana. Aprendió a cantar y tocar sones, y cuando llegó a La Habana por primera vez se bebió las mil y una tendencias que en los años cuarenta se movían en la cosmopolita urbe, y algunas vueltas después, en 1952, de regreso en la capital cubana, junto a Bebo Valdés tiró al ruedo aquel ritmo batanga, de corta andadura, pero de imborrable importancia. De cortador de caña en Vertientes y músico ambulante, pasó a ser uno de los ídolos de todos los cubanos. Una de sus primeras experiencias profesionales las vivió con el Trío y el Conjunto Matamoros, con el que grabó varias piezas en vísperas de su primer viaje a México. Con Matamoros adquirió sin dudas un nuevo grado de Maestría.

En tierra firme se vinculó al matancero Pérez Prado, músico de alto calibre, genial compositor, arreglista y pianista de quien Benny Moré indudablemente tomó nuevos conocimientos. Allá participó en películas, grabó con las más reputadas agrupaciones mexicanas de entonces y cuando el siglo XX iba a comenzar su segunda mitad, quien se había ganado el epíteto de El Bárbaro del Ritmo, creó en La Habana una Banda Gigante, y esta la integró con un grupo de los más reputados músicos de entonces, a quienes asombraba por sus capacidades en la creación de arreglos, que si bien nunca supo escribir, siempre demostró que había aprendido perfectamente todas las reglas de la armonía tradicional, Benny no fue capaz de escribir la música, pero tenía el don de imaginarla internamente como cualquier compositor ilustrado, él dictaba las orquestaciones que después sonaban magníficamente. Entre las decenas de grabaciones que aparecen en su discografía, si tuviera que escoger una, solamente una entre tantas piezas estupendas, para demostrar lo que digo, esa sería «Perdón», de Pedro Flores, a dúo con Pedro Vargas, grabada en Cuba para la Victor el 6 de abril de 1954. La técnica vocal y la destreza interpretativa del Benny, se colocan a la altura de la maestría de Pedro Vargas y esta es una prueba más que fehaciente de que

el Bárbaro del Ritmo fue un músico de amplios conocimientos académicos. Benny Moré sí sabía música, y a pesar de que los tiempos que corren inviten a olvidar esas glorias, tengo fe en que existirá la música por algunos siglos más, y en el futuro estas joyas volverán a brillar como parte imprescindible de una cultura y una época, y los músicos académicos tendrán que tomarlas en cuenta e incluirlas en su bagaje cultural. Benny murió el 19 de febrero de 1963 en el Hospital de Emergencia, en La Habana, Cuba, cuando tenía solamente 42 años, pero la obra que nos dejó está hecha con lo más acendrado del conocimiento musical de su época. l ______________________________________ NOTA: Si este artículo te gustó compártelo con tus amigos, y si no te gustó compártelo con tus enemigos. (*) Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. Correo-e: agosto_ultimo@yahoo. com Esta página es una colaboración especial para este suplemento.


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Cultura

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Espejo de tinta

Poemas de Zingonia Zingone miguero de niños descabezados. Manchas rojas y nubes celestes sobre un cielo café. El obelisco de Domiciano inclinado como cayéndose en una charca roja y un león con el hocico abierto a punto de devorar una paloma cuyo pico aprieta un corcho de champán.

VALENTÍN AMARO Especial para elCaribe

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uestra invitada en “Espejo de tinta”, es Zingonia Zingone es una poeta, narradora y traductora italiana que escribe en español, inglés y italiano y francés. Es autora de ocho libros de poesía publicados en diferentes idiomas y países. La antología más completa de su obra se encuentra en Colombia, editada por Colección Anverso en dos volúmenes: El canto de la Sulamita (2019) y Otras Tierras (2025). Es traductora al italiano de Claribel Alegría (Premio Camaiore 2016), Hugo Mijica (Premio LericiPea 2025) y Osvaldo Sauma, entre otros. Recuerdo a nuestra poeta en el Festival de Poesía de Santo Domingo y cómo disfrutamos la experiencia de escucharla, admirando la sencillez y profundidad de sus versos. Esta muestra de su poesía se caracteriza por una mirada profunda y sensorial que convierte la experiencia cotidiana, el paso del tiempo, la fe y los vínculos humanos en materia de reflexión poética. Su escritura combina imágenes de gran fuerza visual con una expresión contenida, capaz de transitar entre la intimidad y una conciencia crítica ante las contradicciones, heridas y esperanzas del mundo contemporáneo. En su universo poético convergen lo espiritual, lo corporal y lo existencial, en una búsqueda constante de sentido, donde la palabra se convierte en espacio de revelación, incertidumbre y asombro.

Dormir y despertar al compás del pecho.

MAÑANA

Saber desde esa oscuridad que terminar es verlo todo.

Decir que no termina este viaje es adivinar su comienzo. Poner toda la vista en el ojo del ciego. Andar solo sintiendo sin saber de auroras. Tropezarse en lo afilado y sangrar por ello. Levantarse roto. Agradecido. Oler la lluvia escuchar su traqueteo en los techos del barrio. Arrugarse en la piel del otro y apoyarse en su bastón.

EL CUERPO BLANCO DE LAS HORAS

Vuela como cigüeña el tiempo sobre el mar. Pronto volveremos a aterrizar en el borde de una copa como vuelve el rojo a teñir los labios tras el beso divino hallado en la ausencia. Nos lleva la corriente a inesperadas alturas sin temor a la caída ni precipitados ardores. Despliega sus alas negras el amor

Llegan los primeros turistas. Occidente sigue dormido en la botella vacía. LOURDES

a embriagar el cuerpo blanco de las horas. ENVEJECER

Arrastrar los pies como se arrastra el cansancio. Barrer las esquinas de la casa buscando aquella idea atascada detrás de un mueble. Ponerlo todo patas arriba y atormentar la hora.

tos de la espera.

lágrima.

Examinar las respuestas que ensanchan las venas de la frente y rechazar la píldora que endulza el fracaso.

Supiera la corona la sed de sus raíces apresadas por otras barbas en la negrura de las trincheras.

Decir hoy mañana. Sentir frío en el calor y ver copos de nieve en una hortensia en flor.

Supiéramos nosotros, como los bosques reconocer de lejos al trueno y del cielo, sus secretas ramificaciones.

Vivir otra niñez en los desaciertos de la soledad.

FUENTE DE LOS CUATRO RÍOS

Buscar al perro en los ojos del gato llamar aquel viejo nombre para no perderlo y encontrar su muerte en la nostalgia.

SUPIÉRAMOS

Preguntarse quién se ha llevado de la mesa las llaves y del bolso los res-

Supiera el tronco el fuego de la savia el dolor del ámbar encerrado en una

Supiera el árbol el color del viento que corre escondido entre sus hojas y el olor de la fuga que desprenden sus frondas flojas.

El tercer ángel vació su copa sobre los ríos y sobre los manantiales, y el agua se convirtió en sangre. Apocalipsis 16-4 Occidente duerme en su abrigo de silencio.

Es la hora que precede las Laudes y todos los portones están cerrados. Las aves rapaces se fugan de la plaza sus picos teñidos por las carnes escarbadas en los basureros. El agua casta fluye en la fuente donde desembocan los cuatro ríos y un corcho de champán flota sobre un mosaico de monedas. Él no sabe de guerras y martirios. Sentado sobre una grada de mármol intenta rescatar con un pincel las formas naufragadas en el cauce de su lienzo. Ángeles con rostros de cabra sobrevuelan un hor-

Son las seis de la tarde y la lluvia punza mi cara. Arrastro una carreta, el enfermo bajo un manto azul como la cinta que ronda el vientre de la Virgen. El río corre sobre las piedras; frente a la gruta dos patos desafían la corriente uno roza la orilla, se agarra con el pico y cambia su rumbo. Mientras tanto: gente apiñada y el silencio contemplativo del autista. Beso los granos de la esperanza, pido el don del llanto. LA CIUDAD INVISIBLE

Tiene algo de nómada mi residencia fija en el timbre una letra indica mi existencia insinúa mi permanecer visible en la ciudad eterna. Viento compañero alza las velas de mi carpa vela mi errático andar

y borra esta callejuela del mapa de la ciudad. Es allí donde vivo cada día sin timbres ni nombres entrando y saliendo de casas olores voces tragos me pierdo y regreso a la única residencia fija: la ciudad invisible. HIJO

Unidos en una sola carne, separados por la ausencia del santo temor. En los ojos del hijo, una fisura. Asoman los miedos: cuchillos que rajarán la garganta del mundo. Hombre fragmentado por los egoísmos del amor. UNO Aguardo la fiesta de la Santísima Trinidad en el terreno arado sobre una almohada de rocío. Los sinsontes cantan las laudes en los Tamarindos que bordean el campo cerca del río se levantan voces roncas: los ibis, los patos, tu padre explicando la reproducción sexual de las plantas: la fusión de dos gametos en un zigoto. Un impenetrable misterio de amor. Sale el sol y en un instante es plena luz: el Uno se hizo dos, una dualidad fértil. La procreación revela nuestro anhelo de volver a ser Uno. l


12 Cultura

elCaribe, SÁBADO 22 DE AGOSTO DE 2026

elcaribe.com.do

ISABEL REYNOSO DISEÑADORA DE MODAS Isabel Reynoso es una creadora en todo el sentido de la palabra, con una trayectoria en el diseño de modas de poco más de cuarenta años. Nacida en Nagua, llegó a la capital dominicana con el deseo de aprender y “armada” con una máquina de coser, que fue el

origen de su primer emprendimiento hasta llegar a tener un taller de costura que llegó a emplear a veinte personas. Las telas, los hilos y las agujas fueron el universo donde desde niña se movió con la soltura de las personas que saben lo que quieren y, movida

por la pasión que siempre le ha puesto a todo lo que hace, trazó una trayectoria que le valió reconocimientos en un ambiente donde el cambio es la constante. Hoy su nombre figura entre los referentes de la cultura dominicana del buen vestir.

“Nunca diseño antes de conocer la tela con la que voy a trabajar” SANTIAGO ALMADA FOTO: CEDIDA

l ¿Dónde nació usted? l Nací en Nagua, en la provincia María Trinidad Sánchez, desde pequeña, es decir desde los nueve años, me interesó el tema de la moda y el diseño, cuando yo era chica en todas las casas había una máquina de coser en cada casa, recuerdo que el entonces presidente Balaguer tenía el proyecto de dotar de una máquina a cada ama de casa. En esa época mi mamá iba donde una modista llamada Daysi, y yo, por indicación de ella, terminé yendo a la casa de esa mujer, y me apasioné tanto con la costura que me fui a vivir a esa casa, porque yo quería estar involucrada en todo el proceso de la confección. l ¿Cómo fueron sus años de bachillerato? l Para los tiempos del bachillerato yo ya tenía una máquina en mi casa, eso me permitía ganar algo como para pagar un buen colegio, porque yo tenía el proyecto de venir a la capital y estudiar en la universidad y, además, instalarme en Santo Domingo. l Y finalmente vino a la capital l Claro, y me traje mi máquina, recuerdo que la cargamos en una guagua de pasajeros, el proyecto era trabajar aquí para proveerme del sustento, pagar el alquiler… en fin, trabajé en varios talleres de costura, yo siempre buscaba talleres donde pudiera aprender un poco más. Yo quería estudiar sicología, pero el gusanillo del diseño estaba ahí, en esa época ser modista era un oficio normal, una mujer que hacía costuras, nada más, así que me decidí por estudiar diseño de modas, y me dije a mí misma que iba a ser buena en eso. l ¿Y dónde estudió diseño de modas? l Estudié con la profesora Farah Cabrera, en la Universidad Mundial Dominicana, que era la única donde se podía estudiar eso, tuve la oportunidad de trabajar también con una diseñadora española que se llamaba María Helena Perdomo, una persona que trabajaba en ese taller de María Helena me llevó cuando hubo una oportunidad, y cuando yo ví todo ese ambiente de alta costura, esas telas finas, de encajes y alforzas de lino, en ese entonces se trabajaba mucho con la estopilla, así que tuve la oportunidad de trabajar y estudiar

en ese taller, y muchos clientes importantes de ella me tomaron en cuenta porque veían la delicadeza y la pasión con la que yo trabajaba, así que cuando me gradué en una licenciatura en arte y diseño de modas ya tenía una base de clientes, en ese momento me casé con Manuel Almánzar, y decidimos emprender, empecé haciendo no grandes cosas pero sí trabaja-

Elección Para mí, la tela es lo que determina el tipo de confección que voy a hacer, según el propósito y la actividad en la que se va a emplear”

ba en costuras porque en ese momento todo se cosía en casa o el taller. l ¿En qué año usted se casa y luego decide emprender? l Eso fue en 1985, yo había conocido antes a mi esposo, vivíamos los dos en Gascue, él es mocano, nos conocimos en un colmado donde yo iba a comprar mi almuerzo y me llamó la atención que él dijera un “sanantonio”, yo le pregunté que cómo era eso, y él me dijo que en Moca había un pueblo que se llamaba así y yo muy tontamente le creí… tuve después a mi única hija, en 1988, Mabel Almánzar, que es chef, y tenerla fue una bendición. ¿Cómo es su método de trabajo? l Yo decidí en principio que iba a trabajar con mis propias telas, nunca hago un diseño antes de conocer la tela con la que

voy a elaborar las prendas, yo iba a Nueva York y me traía los restos de las telas que usaban diseñadores como Cocó Chanel, Miu Miu, Óscar de la Renta, Armani y otros, y se las ofrecía a mis clientes. Para mí la tela es lo que determina el tipo de confección que voy a hacer, que es según el propósito y la actividad en la que se va a emplear, hay mujeres que me piden diseños ejecutivos, también para embarazadas en una época en que mis clientas se fueron casando y se embarazaban, esa marca que lancé tuvo un gran auge. l ¿Le tocó vestir a figuras de la televisión? l Oh, claro, en esos tiempos muchas mujeres que tenían programas usaban nuestras prendas, como Mariasela Álvarez, Georgina Duluc, Dolphy Peláez, y eso representaba una publicidad para nosotras. l ¿Ganó algún premio? l Sí, en esa época Corporán tenía un programa muy visto en el país, y él siempre nos reconocía, además ganamos también algunos premios en Miami, durante un tiempo nos tocó trabajar con la que en ese entonces era la primera dama, la doctora Margarita Cedeño, eso hizo que no solo yo, sino también muchas diseñadoras dominicanas nos diéramos a conocer. l ¿Es un desafío hacer un traje de novia desde el principio? l Bueno... es un proceso realmente, primero se hace una reunión con la novia, que casi nunca viene sola, siempre viene la mamá, una o dos tías, a veces la abuela, se habla de cómo quiere verse ella, según el aspecto físico se sugiere algún tipo de tela, ahora tenemos la ventaja de que hay estilistas, que son los que sugieren diseños y eso nos da la ventaja de que nos ponemos en contacto con nuevas tendencias, antes había que hacerlo todo a mano, ahora ya se pueden comprar muchas cosas hechas, pero siempre es un trabajo que requiere mucha atención. l ¿Usted continúa trabajando? l En este momento ya he ido delegando, trabajamos con citas previas y para eventos especiales, me dedico más bien a cumplir con la familia, tengo también la marca de bufandas dominicanas, a la que dedico más tiempo… no tuve la suerte de que mi hija se inclinara por el diseño de moda, sino más bien por el diseño de comida, ella es chef, así que después de cuarenta años de trabajo estamos ya tomando las cosas con más calma, pero no he dejado de trabajar. l


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Cultura 22 Agosto 2026 by Periódico elCaribe - Issuu